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COMUNIDADES EN LÍNEA
HISTORIA, COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA
EN LA EMERGENCIA DE COLECTIVOS MEDIÁTICOS
Ignacio Siles González
RESUMEN
Desde las comunidades orales hasta aquellas basadas en intercambios hipertextuales,
el artículo discute primeramente la historia de los grupos de usuarios de medios de
comunicación que se han articulado a partir de un objeto técnico bajo el nombre de
comunidades. Posteriormente, se presenta un panorama general de los colectivos que
emergen en el contexto concreto de las redes informáticas, con el fin de comprender
más a fondo sus principales características y algunos de los grandes debates contem-
poráneos del tema.
PALABRAS CLAVE:
COMUNIDAD * INTERNET (ASPECTO SOCIAL, HISTORIA) * COMUNICACIÓN
* COMPUTADORA
ABSTRACT
From oral communities to groups based on hypertextual exchanges, the article
discusses first the history of user groups of communication mediums that have
gathered around a technical object under the name of communities. Second, a
general landscape of online groups is presented, in order to understand their main
characteristics as well as some of their most important contemporary debates.
KEY WORDS:
COMMUNITY * INTERNET (SOCIAL ASPECT, HISTORY) * COMPUTER *
COMMUNICATION.
Rev. Ciencias Sociales 109-110: 127-137 / 2005 (III-IV)
ISSN: 0482-5276
La "comunidad" fue pensada para ser una cosa
buena, su paso debía ser deplorado, temido y lamentado.
Colin Bell y Howard Newby,
The Sociology of Community
: 21.
La comunicación mediada por computadora nos guiará,
se dice, hacia una nueva comunidad; global, local,
y todo lo que está en el medio.
Steven G. Jones,
Cybersociety
2.0: 8
128
Ignacio Siles González
Rev. Ciencias Sociales Univ. Costa Rica, (ISSN: 0482-5276), 109-110, 2005 (III-IV): 127-137
Desde su aparición masiva en la década
de los 90, la noción de comunidad se ha conver-
tido en la metáfora privilegiada para dar cuenta
de los grupos que emergen en las redes infor-
máticas gracias a Internet. La participación de
los individuos en procesos de comunicación
mediada por computadora (
CMC
) les permite
desarrollar espacios innovadores para agrupar-
se según intereses y necesidades particulares,
y construir así grupos que han sido llamados
controversialmente
comunidades
1
.
La idea de una comunidad agrupada alre-
dedor de un objeto técnico acompaña la apro-
piación de casi todo medio de comunicación por
la sociedad
2
. En este sentido, para comprender
todo el alcance de la noción de comunidad en
el contexto de las redes informáticas, se hace
indispensable examinar las particularidades de
los distintos grupos que aparecieron en función
de las tendencias y formas del desarrollo histó-
rico de la comunicación mediatizada, que han
ubicado la noción de comunidad en un lugar
privilegiado de la organización humana.
Desde este punto de vista, se propo-
ne en este artículo hacer primeramente un
breve recorrido por las principales formas de
comunicación que permitieron la formación
de un tipo particular de colectivo mediático
3
.
Seguidamente, se describe con mayor detalle
el nacimiento y desarrollo de la utopía de la
comunidad por computadora, desde la apari-
ción de Internet como una red utilizada para
promover procesos de intercambio en medio
de grupos militares y académicos, hasta su
extensión como medio de comunicación a
escala mundial.
Una vez realizado este examen de tipo
histórico, se presenta en la segunda sección del
artículo un panorama general de las principales
características y problemáticas de las comuni-
dades en redes informáticas en la actualidad.
En este sentido, el presente artículo no tiene
como objetivo el legitimar la escogencia de una
forma de definición, construcción o inclusive
participación en las comunidades en línea sobre
las otras, sino más bien discutir y poner en
diálogo diversas aproximaciones teóricas e his-
tóricas alrededor de esta noción, con el fin de
examinarla a partir de un caso concreto y diná-
mico como el que representa la comunicación
por computadora.
1.
COMUNIDADES, COMUNICACIÓN E HISTORIA
1.1.
ANTECEDENTES
El periodo de la oralidad puede ser consi-
derado como una primera gran época en la que
se forman comunidades alrededor de una forma
de comunicación en particular. En esta época,
según Walter Ong (1977), el pensamiento en las
sociedades se localiza en la palabra y adquiere
1
Para una discusión teórica más detallada sobre
la noción de comunidad a partir de distintos
enfoques en ciencias sociales, y su asociación con
los conceptos de virtualidad e Internet, ver: Siles,
I. (2005). "Internet, virtualidad y comunidad".
Revista de Ciencias Sociales
(108), Universidad de
Costa Rica.
2
La noción de comunidad está presente en el
lenguaje desde el siglo
XIV
, como forma para
designar un cierto tipo de grupo social caracte-
rizado por formas particulares de relación social
entre sus miembros (Williams, 1983).
En efecto,
para la mayoría de autores de los siglos
XIX
y
XX
que lo utilizan, este concepto designa todos los
tipos de relaciones caracterizados a la vez por
lazos afectivos estrechos, profundos y duraderos,
por un compromiso de naturaleza moral, y por
un tipo de adhesión común a un grupo social
(Nisbet, 1984).
3
Según distintos autores que han adoptado las pos-
turas de Marshall McLuhan —un escritor demasia-
do determinista para algunos críticos—, la actual
tendencia hacia formas de organización humana
más íntimas y próximas (como la comunidad)
sería el resultado de una reconfiguración de su
sensorium
, es decir, de un cambio en su psiquismo
y formas de percepción provocado por la aparición
de la computadora como medio de comunicación.
El
sensorium
representa la configuración de patro-
nes de percepción del humano y de organización
de sus sentidos que derivan de una socialización
determinada, en la cual la tecnología ocupa un
papel crucial.
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Comunidades en línea. Historia, comunicaciónn y tecnología.
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significado a partir de referencias del símbo-
lo visible en el mundo del sonido: el huma-
no conoce lo que rememora. La historiadora
Elizabeth Eisenstein (1983) señala, en este sen-
tido, que el hecho de "esperar las noticias" era
un acontecimiento comunitario en la Europa
previa a Gutenberg.
Las comunidades en esta época de ora-
lidad se caracterizan por un tipo de relación
más estrecho y vinculante entre sus miembros
que, según Ong, son propios a la comunica-
ción establecida entre los humanos a través
del sonido, privilegiando el sentido del oído en
el
sensorium
. Sin embargo, la cultura de lo
impreso substituye el estado existencial de la
oralidad con un mundo visual representado por
la escritura.
Los procesos cognitivos y emocionales
propios de la civilización occidental emanan
culturalmente de la alfabetización y de su modo
escritural de ser, que comienza a extenderse en
Occidente a partir del siglo V a.C. (Eisenstein,
1983; Piscitelli, 1995). La escritura provoca
la aparición de formas de saber más durade-
ras y sustantivas; la imprenta hace posible un
espacio tipográfico por medio del cual se desa-
rrollan nuevos vínculos entre la naturaleza y
su representación. La escritura, el enlace de la
palabra al espacio, extiende la potencialidad del
lenguaje y reestructura el pensamiento (Ong,
1977) y la prensa escrita implica entonces una
separación de las formas más tradicionales de
comunicación de las comunidades hasta ese
momento, y la invención de nuevos tipos de
vínculos sociales.
De esta forma, los medios de comunica-
ción (en su sentido lato que define también la
oralidad y la escritura como medios) detentan
un papel significativo en la construcción del
orden social y la percepción espacio-tempo-
ral de las formas de organización humanas,
como lo pone en evidencia el rol de la oralidad
en la constitución de la cultura clásica (Ong,
1977; Havelock, 1963) y la misma cultura tipo-
gráfica. Desde ese punto de vista, una nueva
etapa de comunidades mediáticas comienza
con las comunidades que funcionan alrededor
del texto. El evento crucial de esta época, según
la interpretación histórica propuesta por Sandy
Stone, se produce en 1669 cuando Robert Boyle
desarrolla un dispositivo de tecnología litera-
ria para "dramatizar" las relaciones sociales
propias a una comunidad de filósofos. Robert
Boyle crea la llamada "comunidad de caballeros
con una mente similar" ("
community of like-
minded gentlemen
") para validar sus experi-
mentos científicos.
Steven Shapin y Simon Shaffer (1985)
argumentan que Boyle desarrolla de esa forma
un método de asentimiento convincente al que
llaman "testigo virtual" ("
virtual witnessing
").
Los textos escritos por Boyle permitían a un
grupo de personas "testificar" los experimentos
científicos sin estar presentes físicamente. En
este sentido, los textos se convierten en medios
de creación y control de nuevos tipos de comu-
nidades en las que las personas se agruparon
también alrededor de novelas y otros tipos de
libros (Stone, 1991).
Siguiendo el análisis sugerido por Stone,
una tercera época de consolidación de comu-
nidades mediáticas es el periodo de la comu-
nicación electrónica y los medios de masas,
después de 1900. La invención del telégrafo
señala el punto de partida de esta época, que
evoluciona con las comunidades musicales que
se reúnen alrededor del fonógrafo. Este periodo
alcanza su cúspide con la llegada de las radios o
"
fireside radios
" impulsadas por Franklin
Delano Roosevelt. Las radios son utilizadas
como dispositivos del gobierno de Roosevelt
para eliminar algunos delegados en las comu-
nidades. Roosevelt incrementó notablemente
su audiencia cuando las personas que tuvieron
acceso a la radio sintonizaron desde una casa
sus discursos radiofónicos, por lo que algunos
delegados comunales se hicieron innecesarios.
Después de la radio, el cine y la televisión
adquieren también la capacidad de articular
grupos y diferentes tipos de comunidades, y la
computadora personal, como será explicado en
la sección siguiente, se convertirá del mismo
modo en una manera singular de pensar y esta-
blecer relaciones entre los individuos. En este
sentido, Walter Ong establece una distinción
sugestiva entre la cultura de "oralidad primaria"
mencionada párrafos atrás, que se caracteriza
por una ausencia completa de conocimientos de
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lo escrito, y una cultura de "oralidad secunda-
ria", como las culturas contemporáneas de alta
tecnología en las cuales emerge un nuevo tipo
de comunidad
4
.
La oralidad secundaria propuesta por
Ong se sostiene por la mediación del teléfono,
la radio, la televisión, la computadora y de todos
los medios que dependen de la escritura y la
imprenta para existir y funcionar.
Hoy en día la cultura oral en el sentido
estricto existe con dificultad, ya que cada
cultura conoce la escritura y tiene cierta
experiencia de sus efectos. Sin embargo,
en distintos grados muchas culturas y
subculturas, aún en ambientes de alta
tecnología, preservan en gran parte la
mentalidad de la oralidad primaria (Ong,
1977:11).
Esta breve discusión histórica sirve
de introducción general para establecer la
posibilidad de distinguir diversos tipos de
organizaciones sociales a partir de un objeto
técnico —un medio—, y de las formas de
comunicación particulares que este facilita.
Paralelamente, es posible observar, gracias
a la transición de una comunidad basada en
la oralidad primaria a otras que funcionan
más bien a partir de la oralidad secundaria
—según lo establecido por Ong—, la apari-
ción de una forma compleja y diferente de
experimentar la relación entre el cuerpo físico
humano y el "yo" que lo habita, es decir, en
palabras de Sandy Stone, la mediación de una
interfase
. Esta noción será crucial en la época
de la comunicación mediada por computadora
para entender las relaciones sociotécnicas
propias a los intercambios informáticos.
1.2.
EL DESARROLLO DE UNA PLATAFORMA MUNDIAL
DE COMUNICACIÓN EN REDES INFORMÁTICAS
Es sin duda el periodo de desarrollo de
la computadora personal y de la consolida-
ción de una red informática para conectarlas,
aproximadamente a partir de 1960, el que juega
un rol más significativo en la aparición de un
nuevo tipo de colectivos mediáticos.
Internet, tecnología de comunicación
considerada como nueva en los años 90, es más
bien el resultado de un desarrollo técnico que se
produce desde hace más de un cuarto de siglo.
En este sentido, la participación de distintos
informáticos, del sector militar y de la comuni-
dad académica, por un lado, y de ciertos medios
contra-culturales por otra parte, permitirán
la evolución de este dispositivo técnico (1969-
1989) como medio de comunicación social.
Si hacia el final de los años cincuenta
la computadora es utilizada principalmente
como un instrumento para tratar información
y realizar cálculos informáticos, esta "comienza
una carrera como técnica de comunicación. Su
más grande acierto en la materia fue la rapidez
con la que podía colectar, tratar y organizar la
información" (Breton y Proulx, 1994:89).
Ya en 1968, J.C.R. Licklider y Robert
Taylor, dos de los precursores en el campo de la
CMC
, reflexionaban en la posibilidad de estable-
cer comunidades en ambientes informáticos:
¿Qué serán las comunidades interacti-
vas en línea? En la mayoría de los cam-
pos estarán constituidas de miembros
separados geográficamente, a veces
agrupados en pequeñas sociedades y
a veces trabajando individualmente.
Serán comunidades no basadas en una
locación común, pero en
intereses
comunes
. [.
..] la vida será más feliz
para el individuo en línea porque las
personas con las cuales uno interactúa
con mayor fuerza serán seleccionadas
más por intereses y metas en común
que por accidentes de proximidad
(Licklider y Taylor, 1968: 30-31).
Los desarrollos técnicos del Departa-
mento de Investigación Informática (
Information
4
La noción de oralidad secundaria propuesta por
Ong no deja de ser significativa en el contexto de
la comunicación mediada por computadora.
Los
defensores de las comunidades en línea inten-
tarán justificar la existencia de estos grupos al
reivindicar sus calidades como espacios propicios
al desarrollo de relaciones de comunicación estre-
chas e íntimas entre sus miembros o, dicho de otra
forma, de los ideales de la comunicación oral sobre
una plataforma tecnológica.
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Processing Technique Office
,
IPTO
) del
Departamento de Defensa —Agencia de
Proyectos Avanzados de Investigación (
ARPA
) de
los Estados Unidos—, serán vitales para conso-
lidar una red de comunicación informática con-
siderada como el ancestro de Internet: Arpanet
(1969). Una vez establecida la posibilidad de
comunicar oficinas del sector de investigación
militar en el contexto de la Guerra Fría, gracias
a la red de computadoras Arpanet, un fenómeno
paralelo establecido en el sector académico per-
mitirá otro avance hacia el desarrollo de una red
de redes informáticas.
En 1979, estudiantes de la Universidad
de Duke y de North Carolina lanzan una red
informática que funciona con el lenguaje
"Unix" (de los Laboratorios Telefónicos Bell,
una división de investigación de
AT&T
) para
comunicar ambas universidades. La red es
llamada "Usenet" (
Usenix Network
)
5
y su pro-
pósito es permitir a los distintos usuarios del
lenguaje Unix unirse a esta red en procura de
beneficios colectivos, y hacer posibles inter-
cambios y debates de documentos que fueron
llamados "artículos", reunidos en
newsgroups
(por referencia a los
newsletters
) (Smith y
Kollock, 1999). Si Arpanet es desarrollado
gracias al financiamiento gubernamental esta-
dounidense, Usenet nace como una iniciativa
autónoma de cooperación técnica entre infor-
máticos (Flichy, 2001).
Una pasarela es creada en 1982 para unir
ambas redes y la idea de formar una "meta-red"
entre informáticos, centros de investigación y
universidades se convierte en la meta principal
6
.
En 1983 la conexión de redes es puesta en marcha
y une distintos proyectos creados hasta ese
momento, como Csnet (que conectaba centros
de educación superior en Estados Unidos),
Bitnet (entre
IBM
y otras universidades) y el
mismo Usenet.
Paralelamente, se desarrollan también
sistemas técnicos de acceso a dichas redes
informáticas de conocimientos e informacio-
nes, como el programa informático creado
por Tim Berners-Lee en el Centro Europeo de
Investigación Nuclear (
CERN
), en el cual las
informaciones de la red están unidas entre
ellas, los textos son llamados "nodos", y la forma
de unir y consultar los distintos nodos es lla-
mada "navegación" (Berners-Lee y Cailliau,
1990). Ya en 1991 el programa de Berners-Lee
está listo y los nodos, disponibles en cualquier
máquina del mundo (que tenga un espacio en
algún servidor con una dirección
URL
) forman
una gran red de información (textos, sonidos,
animaciones, imágenes y vídeos): estamos ante
el
World Wide Web
(
WWW
).
1.3. HACIA UNA COMUNIDAD “VIRTUAL”
Una vez establecida la posibilidad de
pensar la computadora como máquina para
comunicarse, una nueva utopía es concebida
por diversos movimientos sociales en la década
de los 80, quienes sueñan con las posibilidades
de la comunicación en redes informáticas. La
noción de comunidad se volvió así privilegiada
para dar cuenta de las dinámicas de interac-
ción propias a este tipo de intercambios. En
opinión de Patrice Flichy (2001), es posible
identificar tres grandes movimientos inde-
pendientes el uno del otro que contribuyeron
al desarrollo de esta gran utopía comunitaria
desde finales de los años 70 y durante la déca-
da de los 80: 1) la contracultura californiana;
2) los amateurs (
hobbysts)
; 3) el movimiento
del desarrollo comunitario.
En efecto, este primer movimiento his-
tórico de comunidades informáticas toma su
forma, como en el caso de la definición de
la comunidad en el siglo
XIX
, a partir de un
proyecto utópico que reivindica las virtudes
de los vínculos sociales tradicionales como la
proximidad geográfica, los vínculos estrechos
entre sus miembros y la superioridad de la
5
Curiosamente también llamado por sus usuarios
como
el "Arpanet de los pobres".
6
La posibilidad de establecer dicha red solo pudo ser
lograda gracias a distintos avances técnicos, sin-
gularmente el protocolo TCP/IP (por Robert Kahn
y Vinton Cerf) en los años 80.
En el proceso de
comunicación entre computadoras, este protocolo
divide los mensajes informáticos en paquetes al ini-
cio del envío, los reconstruye a la llegada de la infor-
mación, detecta errores de transmisión y reenvía
elementos faltantes.
El TCP/IP funcionó como una
meta-protocolo que hizo posible el funcionamiento
de redes concebidas según diferentes principios.
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comunidad sobre otras formas de asociación
social
7
.
En ese contexto general, la publicación
del célebre libro
The Virtual Community
de
Howard Rheingold oficializa un nuevo movi-
miento histórico de las comunidades en línea.
En esta obra, Rheingold comenta ampliamente
su experiencia como miembro y animador del
grupo en línea
The Well
. Introduce por primera
vez y populariza la expresión de "comunidad
virtual" para referirse a grupos que:
… reúnen individuos instalados en los
cuatro rincones de la tierra pero que, en
su gran mayoría, guardan a pesar de todo
una inserción local. Desarrollan conver-
saciones igual de ricas intelectual y emo-
cionalmente que las de la vida real. Es un
mundo de intercambio entre iguales. En
definitiva, la Red puede permitir reorga-
nizar el vínculo social en debilidad, redi-
namizar el debate público y, más amplia-
mente, la vida democrática. Este libro
propone entonces uno de los mitos funda-
dores de Internet (Flichy, 2001: 115).
La propuesta entusiasta de Rheingold
y su uso del término virtual serán amplia-
mente criticados en los años siguientes, pero
el tema de las comunidades en línea, ya sean
consideradas virtuales o no, será uno de los
pilares conceptuales más importantes para
el estudio y definición de la dimensión social
de Internet durante la década de los noventa,
animando de forma trascendental un debate
que continúa hasta la fecha (Hine, 2000),
como se verá posteriormente.
En este sentido, la oralidad y la escritu-
ra no han agotado el espectro de la gama de
tecnologías de comunicación, y la misma vir-
tualidad de la escritura fue redefinida por la
escritura hipertextual (Lévy, 1998), las teleco-
municaciones, la transmisión de imágenes a
distancia y los grandes sistemas electrónicos
de almacenamiento de información (Flichy,
1991). El espacio digital de la comunicación
significa entonces una ruptura en la forma
de pensar y de establecer interacciones entre
los seres humanos, y permite definir una
noción de comunidad particular a partir de
una transformación de las formas de comu-
nicación existentes, que encuentran su más
grande expresión en las nociones de interfase
y de virtualidad.
El establecimiento de la computadora
entre los grandes medios de comunicación posi-
bilitó la invención de mundos con nuevos espa-
cios y nuevas velocidades, ya que:
… cada forma de vida inventa un mundo
[...] y con ese mundo un espacio y un
tiempo específico. [.
..] Por ejemplo, cada
nuevo sistema de comunicación y de
transporte modifica el sistema de proxi-
midades prácticas, es decir, el espacio
pertinente para las comunidades huma-
nas (Lévy, 1998:20).
La lectura y la escritura, formas tradicio-
nales de comunicación propicias al surgimiento
de ciertos colectivos mediáticos, intercambian
ahora sus roles en el mundo de la
CMC
gracias
al hipertexto, trayendo así rupturas con las
formas habituales de concebir las proximidades
y las relaciones espacio-temporales pertinentes
para la constitución de comunidades. Desde
este punto de vista, las comunidades que emer-
gen de las redes informáticas significan visio-
nes distintas e inconmensurables de establecer
relaciones con el mundo, libres de la necesidad
de organizar y pensar la información como una
secuencia (Piscitelli, 1995). Se trata de nuevas
articulaciones del vínculo social en función de
cambios en las formas y sistemas de comuni-
cación, que facilitan a su vez dinámicas parti-
culares de interacción entre sus participantes,
propias a esta forma de mediación.
7
Aparecen entonces comunidades en línea legenda-
rias como los primeros BBS (e.g.
Fidonet
(1983),
una red cooperativa descentralizada),
The Well
(1985) un grupo de discusión e intercambio de
información, o el
Public Electronic Networ
k
,
PEN
(1989) un proyecto de democracia electrónica en
Santa Mónica, California.
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2.
LAS COMUNIDADES EN LA ERA DE LAS
REDES INFORMÁTICAS: DEFINICIONES,
PROBLEMÁTICAS Y DISCUSIONES
Si las primeras investigaciones sobre
el aspecto social de Internet a inicios de los
años 90 eran ensayos descriptivos matizados de
determinismos (un prolongado debate entre tec-
nofóbicos
vs
. tecnófilos), en la segunda mitad de
la década los estudios se convierten en trabajos
teóricos de mayor envergadura gracias al aporte
de nuevas perspectivas teóricas y metodoló-
gicas (Hine, 2000). La noción de comunidad
virtual, así como el proceso de construcción de
la identidad en línea por el individuo (Turkle,
1995), se convierten en los dos primeros pilares
conceptuales para comprender Internet en su
dimensión social (Silver, 2000).
En efecto, desde la segunda mitad de
los años 90, los estudios sobre las comuni-
dades en red conciben Internet ya no como
una entidad a describir, sino como un espacio
para poner en contexto relaciones sociales
y para problematizar sus descubrimientos
(Hine, 2000). En este sentido, el análisis par-
ticular de la noción de comunidad en redes
informáticas ha sido enriquecido por dife-
rentes disciplinas, brindando puntos de refe-
rencia interdisciplinarios que han supuesto
estudios más específicos en los últimos diez
años. Algunos de esos puntos de referencia en
investigación son:
Las intersecciones entre las comunidades
en línea y las que se desarrollan fuera de las
redes informáticas han sido exploradas recu-
rrentemente (Wellman, 1997).
Investigaciones de tradición sociológica han
sido llevadas a cabo (Smith y Kollock, 1999;
Jones, 1998) con el propósito de estudiar
los diferentes tipos de interacción en los
ambientes informáticos (cooperación, cola-
boración, discusión, solución de problemas),
los tipos de vínculos entre los participantes,
y los factores de emergencia de estos grupos
(Baym, 1995).
Las nuevas formas de expresión y las diná-
micas de comunicación particulares que los
caracterizan (la
netiqueta
, los estilos de redac-
ción y escritura, los códigos intertextuales
propios a estos espacios) han sido abordados
teóricamente por lingüistas y analistas del
discurso.
Temas como la antropología del
cyborg
(Escobar, 2000) o el género de los parti-
cipantes en los ambientes informáticos
(Wakeford, 1999), han sido asumidos como
problemáticas particulares de estudio.
Recapitulando este conjunto de discusio-
nes, así como los temas abordados en el presen-
te artículo, la comunidad en redes informáticas
puede ser considerada como un punto de pasaje
de diversas interacciones (Stone, 1991), un polo
de atracción donde los individuos construyen
nuevas formas de encuentro y que es propicia
al desarrollo de dinámicas colectivas (Proulx y
Latzko-Toth, 2000).
Sandy Stone (1991) propone otro concep-
to sugerente de comunidades informáticas, al
definirlas como:
… incontrovertiblemente espacios socia-
les en los cuales las personas se encuen-
tran todavía cara a cara, pero bajo nuevas
definiciones tanto de "encontrarse" como
de "cara" [.
..] [son] puntos de paso para
colecciones de creencias y prácticas en
común que unían a personas que estaban
separadas físicamente (Stone, 1991: 85).
Para la mayoría de autores que la utilizan
actualmente, la noción de comunidad en redes
informáticas designa el conjunto de individuos
organizados alrededor de intereses y afinidades
en común, que interactúan en línea a partir de
intercambios de texto y de las diferentes formas
de comunicación digital e hipertextual (imá-
genes, vídeos, sonidos y animaciones, todos
ligados entre sí) (Rheingold, 2001). Esta noción
de comunidad cuestiona el vínculo tradicional
entre sus miembros y los espacios geográficos
desde los cuales participan en la comunidad,
poniendo el énfasis en otras bases conceptuales
para definir este tipo de colectivos.
De este modo, si la mayor parte de defi-
niciones de comunidad estaban centradas ante-
riormente en la importancia de un espacio físi-
co o de un lugar compartido por sus miembros,
el espacio provisto por Internet reposa más
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bien, como lo señala Steven G. Jones (1998), en
el intercambio de conocimientos y de informa-
ción, en las creencias, los intereses, las prácti-
cas en común y los acuerdos convencionales de
un grupo abstracto de un lugar físico o deterri-
torializado (Deleuze, 1996). "La red no está en
el espacio,
es
el espacio" (Lévy, 1990: 31).
En estas comunidades informáticas, el
recurso común es la presencia de los otros,
presencia que sería, en palabras de Proulx y
Latzko-Toth, abstracta, mental y distanciada.
Estos autores añaden:
… a diferencia de las comunidades clá-
sicas que implicaban el apremio de estar
juntos en una promiscuidad sin alterna-
tiva, el compromiso a los colectivos elec-
trónicos es (generalmente) mucho más
fluido. Los contornos son más borrosos
y, entonces, en cierto sentido, su reali-
dad puede ser considerada como virtual
[definida a su vez como] un aspecto, un
efecto óptico de su creciente proceso de
volverse más complejo, amplificada por
sus propios artefactos técnicos (Proulx y
Latzko-Toth, 2000: 117).
Según Campos, Laferrière y Harrasim
(2001), los diferentes colectivos en línea han sido
tradicionalmente situados en tres categorías:
comunidades de
interés
, en las cuales los
individuos comparten intereses, discusiones
y necesidades en común, y son grupos de
intercambio generalmente más informales;
comunidades de aprendizaje
, constituidas
con fines educativos y según distintos nive-
les de enseñanza;
comunidades de
práctica
, en el sentido
enunciado por Etienne Wenger (1999), es
decir, espacios donde el aprendizaje social y
la identidad de los individuos se construyen
gracias a prácticas de participación e inter-
cambios de significados. Son generalmente
asociadas a espacios profesionales u organi-
zacionales.
Es igualmente posible establecer una dis-
tinción entre estos colectivos a partir de otras
categorías de análisis:
1) Como espacio de participación, que varía
entre grupos que permiten una contribu-
ción directa (foros,
chats
) y aquellos que son
destinados principalmente a divulgar cierta
información (
newsgroups
, listas de difusión
de correos electrónicos).
2) Los diferentes sistemas se distinguen tam-
bién por su asincronía, es decir, por su capa-
cidad de permitir a los individuos de dis-
tanciarse temporalmente de los mensajes
disponibles en el sistema y accederlos en el
momento más conveniente para ellos.
En suma, se trata una vez más de comu-
nidades articuladas en función de las distin-
tas formas de interacción que posibilitan los
medios y los objetos técnicos de comunicación,
como los foros de discusión, los
MUDS
, las salas
de conversación, los boletines y pizarras de
discusión electrónicas (
BBS
), los grupos de noti-
cias y
USENET
, entre otros. En efecto, estos espa-
cios comunitarios más establecidos de inter-
cambio en redes informáticas son desafiados
actualmente por la aparición de nuevas formas
de interacción en línea como las comunidades
móviles o los blogs. Por comunidades móviles
se entienden aquellos grupos electrónicos cuyo
sistema de comunicación comprende no sólo las
redes informáticas e Internet en particular, sino
también los distintos objetos móviles de comu-
nicación como teléfonos celulares con acceso a
Internet y que ofrecen también la posibilidad de
intercambiar mensajes de voz y de texto
8
.
El caso de los blogs es quizá más signifi-
cativo por la importancia y magnitud que han
adquirido en la actividad de participación y de
discusión en Internet desde el 2000. Se trata de
sitios Web que cumplen el rol de diarios en línea
o de filtros de información actualizados cons-
tantemente, y cuya principal característica de
formato consiste en ubicar las frecuentes parti-
cipaciones del usuario (comentarios e hipervín-
culos a otros sitios Web) en la parte superior del
sitio Web
9
. Diversas preguntas requieren aún
mayores intentos de reflexión e investigación:
8
Para una discusión preliminar sobre este tema,
ver: Rheingold (2001, 2002).
9
Ver: Mortensen y Walker (2002).
135
Comunidades en línea. Historia, comunicaciónn y tecnología.
..
Rev. Ciencias Sociales Univ. Costa Rica, (ISSN: 0482-5276), 109-110, 2005 (III-IV): 127-137
¿es posible también hablar de comunidades en
el caso del blog? ¿Qué particularidades adquiere
la noción de comunidad en el caso de colectivos
que utilizan no sólo Internet para intercambiar
informaciones sino también la comunicación
móvil de los celulares?
Asincrónicas, abstractas de espacios físi-
cos, constituidas por intercambios particulares
de formas de comunicación, las comunidades
que emergen en Internet reivindican a su mane-
ra el conjunto de posibilidades de la comunica-
ción mediada por objetos tecnológicos. De esta
forma, la participación de los individuos en
estos colectivos implica una articulación parti-
cular de dinámicas sociotécnicas de interacción
que varían según las posibilidades ofrecidas por
los diferentes sistemas de comunicación.
CONSIDERACIONES FINALES
A lo largo del presente artículo se insistió
en la posibilidad de pensar la noción de comu-
nidad para referirse a los grupos articulados a
partir de objetos técnicos y medios de comuni-
cación en su sentido amplio, y al caso particular
de los colectivos que emergen en redes informá-
ticas desde los años 70, 80, y de forma más sig-
nificativa y numerosa en los años 90, gracias a
la amplitud alcanzada por Internet como medio
de comunicación a escala mundial.
En este sentido, este análisis de la noción
de comunidad en la era de las redes informá-
ticas sirve también como puente e invitación
para observar más a fondo la noción de "apro-
piación", central para dar cuenta de las formas
en que los individuos reinventan los usos tec-
nológicos y relanzan los procesos de comunica-
ción en las redes informáticas creando constan-
temente fenómenos particulares de interacción
(Proulx, 2001). De esta forma, las diferentes
posibilidades de las comunidades en línea, esbo-
zadas en los párrafos anteriores, son también
pasarelas hacia nuevas avenidas de exploración
y nuevos temas de investigación.
Diversos caminos parecen interesantes:
los mecanismos precisos de integración de este
tipo de tecnologías en la vida diaria de los usua-
rios, las posibilidades que el uso de este objeto
técnico introduce efectivamente en los procesos
de construcción de conocimientos. Asimismo,
sería pertinente también identificar con mayor
precisión el tipo de usuarios que predomina en
la participación de estas tecnologías (y de las
razones que explican la falta de participación de
otros grupos o la llamada brecha de acceso); así
como comprender la medida en que estos dispo-
sitivos informáticos se tornan un medio signifi-
cativo de puesta en circulación de información
en línea que provee alternativas de discusión y
análisis para diversos sectores de la sociedad.
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