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Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37, Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
Tras los rastros de la movilización social y la confianza
pública: apuntes sobre capital social y desarrollo
en el departamento del Cauca*
Raúl Cortés Landázury**
Mónica Sinisterra Rodríguez***
Resumen
El presente artículo busca en la actividad movilizatoria post reformas
institucionales de la década del 90, rastros de capital social en el Departamento del
Cauca. Se establece una relación entre dicha actividad movilizatoria y la estructura de
las organizaciones de la sociedad civil del Cauca, a través de un modelo econométrico
(logit bivariado), que pretende mostrar los principales determinantes del capital social
interno y externo, impulsores del desarrollo regional.
Palabras clave
Capital Social; Republicanismo Cívico; Acción Colectiva; Desarrollo.
Fecha de recepción: 15 de julio de 2009
Fecha de aprobación: 30 de abril de 2010
Cómo citar este artículo
Sinisterra, Mónica; Cortés, Raúl. (2010, julio-diciembre). Tras los rastros de la
movilización social y la confianza pública: apuntes sobre capital social y desarrollo
en el departamento del Cauca.
Estudios Políticos,
37, Instituto de Estudios Políticos,
Universidad de Antioquia, (pp. 95-123).
*
Este documento resume algunos resultados de la investigación “Capital social y desarrollo en el
Departamento del Cauca”, realizada desde 2008 por el Grupo de Investigación Desarrollo y Políticas
Públicas (POLINOMÍA), Universidad del Cauca. Los autores agradecen a la Vicerrectoría de
Investigaciones de la Universidad del Cauca la fnanciación de esta investigación, como también a
los colegas, Juan José Caicedo, Francisco Javier Aguilar y Mauricio Gómez por su colaboración en el
procesamiento y análisis de los datos que soportan los comentarios de este trabajo. No resta advertir que
los errores o aciertos del texto, son de la absoluta responsabilidad de los autores.
**
Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Javeriana. Profesor Asociado del Departamento de
Ciencias Económicas, Universidad del Cauca. E-mail:rcortés@unicauca.edu.co
***
Magíster en Administración con én±asis en Negocios Internacionales de la Universidad Icesi. Pro±esora
Asociada del Departamento de Ciencias Económicas, Universidad del Cauca. E-mail: msinisterra@
unicauca.edu.co
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Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
After Traces of Social Mobilization and Public Trust:
Notes on Social Capital and Development in the
Department of Cauca
Abstract
The present article looks within the mobilizing activity of post institutional
reforms of the decade of the 90’s, for the characteristics of social capital in the
Department of Cauca. It looks to establish a relationship between this mobilizing
activity, and the structures of Cauca’s civil society organizations, through an
econometric model (logit bivariate), that seeks to show the main determinants of
internal and external social capital, which are motors of regional development.
Keywords
Social Capital; Civic Republicanism; Collective Action; Development.
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
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Introducción
L
a historia reciente de las ciencias sociales, no sólo de América Latina
sino también del primer mundo, ha estado dominada por la búsqueda de
nuevos paradigmas o formas simplificadas de entender cómo funcionan la
economía y la sociedad bajo la impronta de encontrar, entre otras cosas,
alternativas para salir o alejarse del atraso. En el caso particular de esta zona,
a la pregunta clásica por establecer lo que mantiene o ha de mantener unida
a una sociedad
desterrando el “dilema de la acción colectiva” que puede
privilegiar el apetito individual sobre el interés general (Elster, 1999), se le ha
sumado la de identificar los alcances de la actividad movilizatoria que dejara
la primera generación de reformas institucionales, en cuyo catálogo estaba la
competencia individual y la libre iniciativa privada. Esto por que estaría en
juego, no sólo
lo que podría legarse al futuro en materia de reglas de juego
social que en un panorama sombrío podría conducir a la atomización propia
de “La tragedia de los comunes”, sino también porque estaría de por medio
el éxito de la coordinación de políticas internacionales y la profundización
de diferencias intrarregionales.
En todo caso, los resultados de los años noventa, dejaron en claro que la
complejidad del desarrollo implica una nueva postura frente a los nexos entre
crecimiento económico, estabilidad política y solidez institucional, a la que da
gran parte de sentido la existencia de una sociedad civil activa y deliberante en
defensa de lo público. Para autores como Rodrick, Subramanian y Trebbi (2002)
y Acemoglu, Johnson y Robinson (2005), y en general, una nueva corriente de
neoinstitucionalistas, la alta calidad institucional se convierte en uno de los
principales determinantes que explican el bajo desarrollo de América Latina
y algunos países de África, puesto que gobiernos de mala calidad implican
necesariamente malas políticas pero también fenómenos como corrupción,
clientelismo, y poca participación y vigilancia de la sociedad civil en el control
y supervisión de la acción estatal. En esta dirección, desde mediados del
decenio de 1990, entidades como el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD, 1995)
adoptaron el enfoque de la
gobernanza
, como
estrategia que hace hincapié en la calidad de los procesos de participación
política, el protagonismo de las organizaciones de la sociedad civil, y el papel
del Estado en la promoción del desarrollo humano y no sólo económico
(PNUD, 1995)
1
con miras a cambiar los bajos resultados alcanzados.
1
En el caso colombiano, se puede decir que existe una política pública para la formación de capital
social, convalidada por el Consejo Nacional de Política Económica y Social, en el documento Conpes
2779 de 1998.
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Sin embargo, la buena gobernanza, requiere como condicionantes un
conjunto de
relaciones “simbióticas” entre el Estado, la sociedad, y el mercado,
que garanticen la internalización de los costos y beneficios externos asociados
a los recursos comunes y bienes públicos. Según Fukuyama (2004), estas
relaciones son catalizadas por el
capital social
,
fenómeno capaz de promover
la cohesión social y la búsqueda del bienestar, a partir de la revelación de
actitudes de colaboración colectiva, y la generación de confianza entre e intra
grupos, necesaria para dinamizar las transacciones económicas —tal como lo
plantea Dixit (2004)— y asegurar la vigencia del orden institucional.
El capital social ha estado presente en la sociología durante décadas:
Bourdieu (1980) y Coleman (1990) utilizaron esta denominación desde la
década de 1980, mientras Granovetter (1985) utilizó la noción de lazos fuertes
y lazos débiles y North (1990) desarrolló su teoría de la institucionalidad con
contenidos muy similares a lo que hoy se conoce como capital social. Sin
embargo, fueron Putnam, Leonardi y Nanetti (1993) quienes lo pusieron en
el centro de la discusión académica al explorar el rol de la sociedad civil en
la determinación de los desequilibrios en el desarrollo regional. En América
Latina, el término en cuestión se relaciona con ideas asociadas a
partnership
,
gestión asociada
,
parcería
, o
formas de desarrollo comunitario
(Ruiz, 2004;
Villar, 2003).
La indagación de las características subregionales del capital social
supone encontrar rastros de confianza, o bien en las formas asociativas —por
ejemplo en la gestión asociada—, o bien en los resultados producto de la
acción colectiva, que hayan permitido movilizar recursos para la acción y
lograr evidencia de transformación del desarrollo local.
El análisis a nivel subregional, particularmente para un departamento
como el Cauca, requiere indagar en los acontecimientos recientes la capacidad
transformadora del capital social, utilizando para su medición variables proxy
o aproximadas que definan la existencia de dicho capital social. Al respecto,
la literatura empírica ha utilizado entre otras la densidad asociativa (Cuellar,
1999), la confianza y el aporte cívico (Knaff y Keefer, 1997).
El problema
para el Departamento es que a pesar de eventos de cohesión
social como los que ha ostentado la movilización social en el Cauca
2
, el grado
de articulación de las élites políticas del Departamento con la capital del
país —centro de decisiones de política nacional—, y
la presencia de algunas
2
Tal como lo evidencian el bloqueo de la vía Panamericana durante 8 días en el año 1999 o la marcha
de más de 30.000 indígenas sobre la vía Panamericana en el año 1991 (Agredo y Flórez, 2005).
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ventajas comparativas asociadas a la disponibilidad de recursos naturales
como bosque, biodiversidad y minerales, el Departamento no ha logrado
alcanzar una mejor posición económica en el ranking nacional ni mejorado
las condiciones sociales que garanticen una mejor calidad de vida a sus
habitantes
3
. Es claro, que la presencia simultánea de estos dos hechos —alta
movilización social y bajos niveles de desarrollo— hacen pensar que las redes
de cooperación de la sociedad civil del Cauca se debaten en el dilema de
estructurar fuerzas capaces de generar sinergias en la formulación y operación
de políticas de desarrollo para la región; o por el contrario, mantener las
fuerzas que garantizan el mantenimiento del
status quo
a partir de procesos
con características retardatarias y paquidérmicas.
En este sentido, las líneas que siguen pretenden, primero, establecer
un marco analítico que plantea el papel del capital social como elemento
promotor del desarrollo regional; segundo,mostrar un panorama general del
desenvolvimiento de las organizaciones de la sociedad civil caucana en la
primera mitad de la década de 2000, buscando establecer
alguna externalidad
derivada de la movilización de la última década del siglo XX en términos
derelaciones reticulares de colaboración, con el objetivo de encontrar rastros
de capital social en las movilizaciones sociales ocurridas.Tercero, a partir
del método de análisis no paramétrico se formularon dos modelos: uno para
explicar el capital social interno y otro para mostrar el capital social externo.
Finalmente, en la última sección, a partir de información proveniente de
una
encuestaa 293 organizaciones sociales y civiles del Cauca, se contrastaron
las hipótesis formuladas en los modelos indagando principalmente sobre la
capacidad de generar redes sociales en función de proyectos generadores de
bienes públicos.
1.
El capital social en los confines del desarrollo:
un
marco de análisis
El capital social entendido como “las características de la vida social
—redes sociales, normas y confianza— que permiten a los participantes actuar
juntos de una forma más efectiva para conseguir objetivos compartidos”
(Putnam, et. al., 1993, p. 167), es una de las categorías más importantes en las
ciencias sociales actualmente. Su capacidad como elemento movilizador de
los recursos asociativos presentes principalmente en comunidades pequeñas,
ha sido reconocido por autores tan diversos como Bordieu (1980), Granovetter
3
Para el año 2005 según el DANE, el 46,4% de la población del Cauca tenía necesidades básicas
insatisfechas, mientras el promedio nacional era de 27,6%.
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(1985), Coleman (1990), y más recientemente, Durlauf y Fafchamps (2004),
quienes destacan la existencia de un consenso académico acerca de los efectos
benéficos del capital social en los agregados sociales.
A la sazón del potencial explicativo del capital social, autores como Ruiz
(2004) y Villar (2003) aseguran que en aquellos lugares donde la agitación
colectiva ha desembocado en la proliferación de movimientos sociales, es
probable encontrar formas de acción colectiva propias de naciones adelantadas
que revelan sucesos como la eclosión de las demandas p
ostmaterialistas
, que
habrían contribuido al acceso de bienes públicos locales y recursos comunes
como el paisaje, el desarrollo local y la identidad étnica, racial o sexual (véase
Cuadro 1).
Cuadro 1.
Evolución de demandas colectivas
Tipo de demanda social
Objetivos generales
Objetivos específicos
Valores materialistas
(Necesidades físicas)
Seguridad
-Fuerzas armadas potentes
-Lucha contra la delincuencia
-Mantenimiento del orden
Subsistencia
-Crecimiento económico
-Empleo
-Inflación
Valores postmaterialistas
(necesidades sociales y
autorrealización)
-Satisfacción estética
- Conocimiento
intelectual
-Calidad urbana y paisaje
-Equilibrio ecológico
-Libertad de expresión
-Identidad
-Autoestima
-Reconocimiento
-Trabajo en comunidad
Fuente:
Elaboración de los autores de acuerdo con J. Valles,
Ciencia política: una introducción
,
Barcelona, Ariel, 2000 y R. Inglehart,
The Silent Revolution: Changing Values and Political Styles
Among Western Publics
, Princeton, Princeton University Press, 1977.
Sin embargo, la existencia de movilizaciones sociales no necesariamente
implica la existencia de capital social, tal como lo plantean las definiciones
clásicas de Coleman (2001), Putnam et. al. (1993), Bordieu (1980), y Dasgupta
(2004), que lo vinculan
prima facie
al fortalecimiento de redes colectivas
externas al grupo promotoras del desarrollo, a la capacidad institucional y a
la formación de capital humano capaz de proveer bienes públicos.
De acuerdo con Galvis (2005) la acción colectiva apunta a conservar
o a modificar la posición y los intereses de cada grupo en el conjunto social.
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Generalmente, varios sujetos de un mismo grupo, que comparten una misma
posición y un mismo proyecto y que se organizan de forma relativamente
centralizada, conciertan un curso de acción a seguir que les permita alcanzar
sus objetivos comunes. De acuerdo con Vallés (2000), Mariñez (2001)
y Mueller (2003) motivados por factores racionales, autores como James
Buchanan y Gordon Tulluck de la Escuela del
public choice
y Mancur Olson
con su teoría de la movilización de recursos, se vinculan al desarrollo de
la corriente ortodoxa de la economía, interpretando los comportamientos
humanos como guiados por una racionalidad instrumental que balancea los
beneficios frente a los costos de emprender una actividad colectiva. Mientras
que motivados por factores no racionales, autores como North (1991), Ostrom
(1990) y Ritzer (1993) se instalan en lógicas de reflexión mucho más cercanas
al terreno político, en tanto consideran como determinantes de las actuaciones
humanas aspectos como la historia, la socialización en la vida temprana, la
influencia de la cultura y la familia.
En términos generales, la acción colectiva es el producto del rol de
los grupos y organizaciones, que fungen como estructuras construidas para
proteger el interés de sus miembros (Olson, 1982), los intereses comunes
se constituyen en el incentivo principal para que los individuos dejen atrás
sus intereses egoístas —considerados como una característica innata al ser
humano y ahistórica—, por tanto, los intereses individuales motivan acciones
individuales y los intereses comunes motivan acciones colectivas.
Sin embargo, desde la perspectiva racionalista, los incentivos de tipo
económico y los incentivos sociales como el grado de aceptación social y la
reputación individual, frecuentemente persiguen bienes individuales y no
colectivos. Olson (1982) plantea una teoría de la acción colectiva que permite
identificar a los grupos
como el mecanismo capaz de permitir el alcance
de ciertos objetivos a un costo mucho menor al que se incurriría en forma
individual, o el alcance de bienes que de otra forma no podrían disfrutarse.
Lo más interesante de este planteamiento es que sólo los grupos pequeños
logran la suficiente cohesión como para permanecer y ser efectivos, al tiempo
que los grupos grandes trabajan por la persecución de bienes colectivos. Por
tanto, es la racionalidad individual la que subyace en el proceso de formación
de grupos.
La principal implicación de este planteamiento racionalista es que
individuos racionales no participarán en grupos grandes a menos que se les
coaccione o se les estimule mediante la obtención de algún bien. Sin embargo,
es posible encontrar a este tipo de individuos actuando como
free rider,
esto
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es, disfrutando los bienes colectivos sin asumir los costos de membrecía del
grupo, lo que termina por limitar la efectividad de la acción colectiva.
Todo esto contrasta con el planteamiento de Turaine (1978) sobre
los orígenes de la movilización social en América Latina, según el cual este
tipo de manifestaciones responden a conflictos internos causados por la
permanente reivindicación de las comunidades frente a carencias de calidad
de vida (vivienda, empleo, seguridad alimentaria, servicios públicos); las
luchas identitarias por la autonomía económica y política, y el enfrentamiento
de clases, en efecto, se entienden como brotes
que aspiran a transformar la
vida social superando la defensa de los intereses individuales y poniendo
por encima el bienestar colectivo, aunque agrega la debilidad de los mismos
debido a la no separación del espacio privado del público.
A pesar de esto, no es claro desde la perspectiva de Turaine (1978) en
qué sentido estructuras organizativas variables, como las de las movilizaciones
sociales con discursos transversales (tal como se muestra en la clasificación
del cuadro 2), pueden promover el desarrollo a través del logro de bienes
colectivos. Por el contrario, una perspectiva más consistente puede encontrarse
en los planteamientos de Coleman (1990) que presentan la necesidad de
presencia de cierre de grupo y estructuras más fuertes vinculadas con lazos
sociales como los de consanguinidad o los derivados de la tradición, capaces
de permanecer en el tiempo más cercanos a los grupos de interés o a los
partidos políticos.
Sin embargo, el cierre de grupo no puede ser excesivo
4
, puesto que
se recaería en la ralentización vinculada a instituciones tradicionales como
la colonia o a la dependencia del ejercicio de los poderes tradicionales,
impidiendo el desarrollo de la autonomía de los grupos sociales y limitando la
interacción social a espacios privados como la familia. En este sentido, formas
de hacer política, populares en América Latina, como son el
caciquismo
y el
clientelismo,
han moldeado la administración del Estado y los movimientos
sociales terminan tutelados de una u otra manera por el Estado.
El cuadro 2, siguiendo algunos de los planteamientos de Vallés (2000),
presenta una caracterización de los principales actores colectivos en una
4
En Putnam (2000), es posible distinguir entre capital social positivo y negativo. El primero generador
de virtudes cívicas consecuentes con la ampliación del espacio público y el fortalecimiento de redes
sociales impulsoras de instituciones formales y el progreso económico; el segundo, generador de círculos
cerrados promotores de contubernios y redes delictivas.
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sociedad, a saber: movimientos sociales, grupos de interés
5
y partidos políticos,
bajo los siguientes criterios: grado de estabilidad de su estructura organizativa
o capacidad institucional, el patrón discursivo, grado de cohesión interna y
presencia de redes externas.
Cuadro 2.
Caracterización de actores colectivos
Tipo de actor
Criterios
Grado de
estructuración
Discurso
Cohesión
interna
Redes externas
Movimientos
sociales
Variable
Transversal
Transitoria
Ausencia
o limitadas
Grupos de interés
Fuerte, estable
Sectorial
Fuerte, permanente
Fuerte presencia
Partidos políticos
Fuerte, estable
Global
Fuerte, periódica
Fuerte presencia
Fuente:
Elaboración propia con base en Vallés (2000) y Coleman (1990)
En general, el cuadro muestra que los movimientos sociales son los
actores más débiles en términos institucionales de los tres tipos categorizados,
más aún, dado que su tamaño y los impulsores (factores causales) de
movilización son variables, es difícil que puedan lograr bienes colectivos.
Estos grupos tienden a “erigir instrumentos de participación dentro del
proceso político y se proponen obtener de esta actividad resultados prácticos,
obligándose a entrar en contacto con el poder establecido o confrontándolo,
para negociar y pactar con él (Vallés, 2000, p. 341)
6
.
Las disonancias que produce la coordinación de comportamientos
individuales o corporativistas, imponen linderos a veces estrechos a las
posibilidades de ampliar el espacio público y la acción colectiva. Por un lado,
porque no es posible colocar en un mismo continuo todas las preferencias
individuales y, con ello, expresar una única preferencia social que las profiera
completamente; por otro lado, porque la coordinación de comportamientos
5
Los grupos de interés son asociaciones voluntarias que tienen como objetivo principal infuir sobre
el proceso político defendiendo propuestas que afectan los intereses de un sector determinado de la
comunidad (trabajadores asalariados, empresarios)
persiguen objetivos políticos determinados, pero
sin aspirar a un proyecto global de gobierno (Galvis, 2005).
6
Las movilizaciones sociales tienen muy en cuenta la repercusión mediática y la acción sobre la
opinión pública para defender una causa. No constituyen una organización única, ni cuentan con un
programa expreso de actuación, pero nacen del rechazo a los canales institucionales y hacia las formas
convencionales de revelación de preferencias. Por ello recurren a acciones como cadenas humanas y
resistencia civil.
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llevada a cabo por actores individuales (o grupúsculos), se va a mover
siempre en el marco de alguna variedad de conflicto en el que estén en
pugna racionalidades o intereses particulares (Aguiar, et. al., 2008). Lo que
sí es cierto es que la combinación de ambas características puede conducir a
pobres resultados en materia de bienestar colectivo.
Bajo una postura evolutiva, como la explorada por Dasgupta (2004),
el capital social se convierte en una forma de resolver el dilema de la acción
colectiva, en la medida que la propia sociedad a través del tiempo genera
mecanismos de aprendizaje para desterrar los peligros de la no cooperación
en la generación de algunos bienes públicos, que el ejercicio individual o
corporativo (del tipo clientelar) no podría generar o lo haría inadecuadamente
si se construyen especulativamente o con alcances de corto plazo. Esto no
desdeña y no puede eliminar el conflicto, pero permite pasar de los juegos
de
suma cero,
como los que plantean algunos textos de ciencia y filosofía
política (Múnera, 2001; Orestes, 2001) bajo el rótulo de la relación
amigos-
enemigos
, a otra donde se presentan juegos de suma positiva característicos de
la relación
aliados-adversarios
y donde, por demás, la colisión de intereses no
implica eliminar sistemáticamente al contradictor. Nótese que en esta última
trama, los mecanismos de aprendizaje social robustecen el espacio público
vigorizando la cohesión y el capital social.
2.
¿Rastros de capital social? La
actividad movilizatoria de
los años
noventa
En el caso colombiano, la creación del Consejo Regional Indígena del
Cauca (CRIC) en 1970 y la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC) a
finales de la década de los sesenta, son ejemplos de la trascendencia de la
acción colectiva en el concierto del desarrollo regional
7
.
La historia reciente del Departamento del Cauca evidencia un conjunto
importante de movilizaciones colectivas; tal como se muestra en el cuadro 3,
los años noventa mostraron un promedio aproximado de 86 movilizaciones
anuales. No obstante, las primeras movilizaciones se vieron surgir en la primera
década del siglo pasado, con el
levantamiento indígena dirigido por quien
se convirtiera en un mítico dirigente: Manuel Quintín Lame. Según Jaramillo
7
Es importante revelar que las nuevas formas de acción que reemplazaron la antaña lucha de clases,
recurrieron a fguraciones mediáticas como las que se vieron en la actuación del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN) en México o las que han acompañado el Foro Social en Brasil. Es más,
este tipo de cambios
facilitaron el crecimiento de los movimientos antiglobalización, que abogan por la
equidad y la justicia global junto a reivindicaciones étnicas y culturales.
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(2003), Lame confrontó los valores hegemónicamente dominantes frente a
su etnia y se constituyó en una fuerza que debió tenerse en cuenta en las
relaciones de poder. Más tarde, su nombre sería utilizado por una facción
guerrillera que tendría su mayor despliegue en la década de 1980.
Cuadro 3.
Registro de Acciones Colectivas en el Departamento del Cauca
Año
de acciones
Índice de movilización
Base 90
1990
89
100,0
1991
91
102,2
1992
63
70,8
1993
53
59,6
1994
64
71,9
1995
72
80,9
1996
85
95,5
1997
91
102,2
1998
106
119,1
1999
111
124,7
2000
70
78,7
2001
57
64,0
2002
76
85,4
TOTAL
1 028
Fuente:
Cálculos propios sobre la base de información tomada de J. Agredo y L. Flórez, “Hacia una
caracterización de las acciones colectivas en el Departamento del Cauca (1990-2002)”, Tesis de
grado, Popayán, Universidad del Cauca, 2005.
La mayor frecuencia de las movilizaciones en el departamento del
Cauca, comienza a manifestarse tímidamente a finales de los años ochenta,
según Jaramillo (2003) en municipios como Santa Rosa, Bolívar, Sucre
y corregimientos como el Rosal (San Sebastián). Sin embargo, la prueba
fehaciente de la constitución de un movimiento social en el Departamento del
Cauca, se produjo con la marcha de 1987 que reclamaba la terminación de la
carretera a Santa Rosa y el mejoramiento del tramo construido, puesto que este
suceso se convirtió en el inicio de la utilización de la carretera panamericana
como un símbolo de lucha eficaz (Jaramillo, 2007; Tocancipá, 2004).
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Los años noventa traerían un conjunto de reformas económicas con
gran impacto en los sectores sociales caucanos, caracterizados por ser
principalmente rurales y pobres. Según datos del DANE, en el año 2000
el PIB per cápita del Cauca ocupaba el puesto 23 entre 24 departamentos,
el 77,2% de la población caucana era pobre, y cerca del 60% era rural.
Fenómenos como la apertura económica —que significó un aumento de la
competencia y el deterioro del sector agrícola—, el aumento de la deuda
externa, la privatización de varias entidades estatales y el aumento del
desempleo, generaron una oleada de protestas y movilizaciones en un marco
de inestabilidad política causada por la pérdida de gobernabilidad que
sobrevino a los escándalos de corrupción y la penetración del narcotráfico en
el gobierno del ex presidente Ernesto Samper, a la actividad violenta generada
por el narcotráfico, la guerrilla y la delincuencia común y, finalmente, al
intento fallido del pacto de paz con la guerrilla de las FARC durante el
gobierno del ex presidente Andrés Pastrana, que a la postre escaló la acción
guerrillera y paramilitar en el país.
Según información de Agredo y Flórez (2005) recopilada de informes
periodísticos y diarios locales y nacionales, entre agosto 20 y 26 de 1991 se
realizó el Primer Paro Cívico Regional del Macizo Colombiano, que vinculó
nueve de los cuarenta y dos municipios del Departamento. La movilización
contó con aproximadamente 30.000 campesinos que llegaron a la carretera
panamericana, en el sitio de Rosas, pero luego
de seis meses de preparación
y negociaciones con el grueso de funcionarios del gobierno nacional, los
recursos de la acción colectiva se derrumbaron. Jaramillo (2003, p. 23) anota:
[…]La movilización de 1991 es bastante notoria. Mostró una capacidad de
organización y de movilización que ya señalaba el futuro de sus acciones.
Fue una acción de hecho que no puede reducirse a ella en cuanto tal,
sino a que fue producto de un previo proceso organizativo de sectores
civiles del campesinado, docentes y activistas políticos de los municipios
directamente integrados en la zona geográfica del Macizo Colombiano.
Su presión produjo la inevitable aceptación de su interlocución por
parte del Estado que permitió llegar a una satisfactoria negociación.
Sin embargo, en este aspecto quedó la importante enseñanza de que
el desconocimiento del manejo y desenvolvimiento interno de las
instituciones del Estado, llevó a que la mayoría de lo acordado ya estaba
asignado por el gobierno de turno en su plan presupuestal.
Esta movilización permitiría la creación del Comité de Integración
del Macizo Colombiano (CIMA), que buscaba impulsar la integración local
y regional, realizar el Primer Encuentro Cultural del Macizo Colombiano,
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
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sacar un periódico regional y organizar el primer paro cívico regional de los
municipios del Macizo. La creación del CIMA puede entenderse como la
expresión de la acción colectiva caucana principalmente comandada por los
gruposindígenas con planteamientos que incluían la etnicidad, la protección
del medio ambiente y la cultura, el desarrollo agrícola y la titulación del
territorio
8
.
Las movilizaciones y la creación del CIMA como organización social,
que lideraba la búsqueda de dichos objetivos comunitarios y se sumaba a
otras organizaciones indígenas como el CRIC y AICO
9
, permitió llegar a unos
acuerdos con el gobierno a través de un conjunto de proyectos que debían
ser ejecutados a lo largo de los años 1996, 1997 y 1998.Sin embargo, la
movilización cesó y muchos de los acuerdos pactados quedarían sin cumplir
(Jaramillo, 2003). El proceso dejaría como resultado la ganancia organizativa
de distintos grupos sociales caucanos, sin importar si habían participado
activamente en la movilización y asumido los costos de la acción. Esto
significa, que algunos grupos sociales actuaron como
free rider
y ondearon
la bandera reivindicatoria anexándose a lo que en términos generales desde
allí se llamaría “el movimiento indígena”.
Los grupos más organizados y con estructuras más comprometidas
adquirieron nuevas formas y recursos de acción colectiva, recurriendo a la
formación de nuevos vínculos con entidades y organizaciones nacionales, pero
sobre todo internacionales, que les permitiría asumir un papel más activo en la
política nacional y un cierto protagonismo en la esfera política, aprovechando
el nuevo marco multicultural de la Constitución Política de 1991.
Hasta aquí resulta claro que la dinámica de la acción colectiva en el
Cauca, que dio lugar al conjunto de movilizaciones sociales indígenas, más
que lograr la generaciónde bienes públicos y la movilización de recursos para
el bienestar común y el desarrollo de las comunidades, estuvo vinculada al
fortalecimiento organizativo. Según Montoya (2006), el resultado principal de
las movilizaciones fue la reunión, el encuentro y el reconocimiento étnico,
manteniendo claramente identificado como contrario al “modelo económico
homogenizante”.
El cuadro 4 muestra las acciones colectivas realizadas en el periodo
1990-2002 por el movimiento indígena. Claramente, las demandas sociales
8
Según el DNP (2007), la población indígena es el 21% del total de la población del Cauca, 84,5% de
ésta vive en áreas de resguardo que ocupan el 17,7% del total de la superfcie departamental.
9
CRIC (Corporación Regional Indígena de Colombia), AICO (Autoridades Indígenas de Colombia).
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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108
]
se concentraban en tres temáticas: la distribución de tierras para los indígenas,
la necesidad de ayudas económicas para la construcción y mejoramiento de
viviendas, y contra las políticas del gobierno aperturistas de corte neoliberal.
Con todo, las acciones colectivas conformadas por marchas, tomas de lugar
y bloqueos o retenes sobre la Vía Panamericana, principalmente durante el
periodo de referencia, no sólo evidenciaban estas reclamaciones, que fueron
atendidas durante los dos primeros gobiernos de la década (Gaviria 1990-
1994 y Samper 1994-1998), sino que también mostraron las reclamaciones
por los incumplimientos a los acuerdos en el gobierno subsiguiente (Pastrana
1998-2002).
La movilización indígena mostró un promedio de casi cuatro acciones
por año durante el periodo de análisis (Cuadro 4). La mayor fuente de
movilizaciones fue la recuperación de tierras y el incumplimiento de acuerdos.
Cuadro 4.
Caracterización del movimiento indígena, 1990-2002
Año
Acciones
Asunto
Formas de acc
Duración
Días
Resultados
Predominan
Presencia
Violencia
1990
0
1991
3
Tierras
Marchas
Un día
Ningún acuerdo
No
1992
4
Pol. gobierno
Marchas
Un día
Ningún acuerdo
No
1993
1
Pol. gobierno
Marchas
Un día
Ningún acuerdo
No
1994
2
Vivienda
Tomas de lugar
Un día
Ningún acuerdo
No
1995
3
Pol. gobierno
Marchas
Un día
Ningún acuerdo
No
1996
5
Tierras
Tomas de lugar
De uno a
ocho días
Acuerdos escritos
No
1997
2
Pol. gobierno
Marchas
Un día
Ningún acuerdo
No
1998
5
Pol. gobierno
Tomas de lugar
Un día
Acuerdos
escritos
No
1999
6
Incumpl. acuer
Bloq. y retenes
en vías
De dos a
ocho dias
Acuerdos escritos
No
2000
3
Incumpl. acuer
Marchas
Un día
Sin acuerdo
No
2001
4
Incumpl. acuer
Bloq. y retenes
en vías
Un día
Sin acuerdo
No
2002
6
Incumpl. acuer
Bloq. y retenes
en vías
Un dia
Sin acuerdo
No
Total
44
Fuente:
Agredo, Juliana y Flórez, Lorena.” Hacia una caracterización de las acciones colectivas
en el Departamento del Cauca (1990-2002).Tesis de Grado. Departamento de Ciencias Políticas,
Universidad del Cauca.
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
..
[
109
]
Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
Conforme las medidas de ajuste macroeconómico promovidas por el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se hicieron sentir a finales de 1998
y durante los siguientes 3 años siguientes (Agredo y Flórez, 2005), la tendencia
llegó a superar el promedio hasta alcanzar un pico de 6 acciones (Gráfico 1).
De manera que si las acciones colectivas se refinaron entrando en la etapa
de la gestión, no se abandonaron las formas y los recursos desplegados en
toda la década de 1990. Esto confirma que si bien las luchas mancomunadas
decayeron, el movimiento indígena pudo mantener las formas de acción
(marchas y retenes) con resultados heterogéneos.
Gráfico 1.
Acciones colectivas del movimiento indígena
del Departamento del Cauca en la década de 1990
Fuente
: Agredo, Juliana y Flórez, Lorena. Hacia una caracterización de las acciones
colectivas en el Departamento del Cauca (1990-2002).
Las organizaciones indígenas que clasificamos como estructuras
horizontales
10
, esto es, menos centralizadas y más deliberativas, adoptaron
una postura instrumental hacia el logro de sus objetivos. Para Cuéllar, (2000)
siguiendo a Olson, las organizaciones horizontales pueden llegar a obstaculizar
el crecimiento económico si se convierten en grupos de interés en busca de
intereses preferenciales que imponen costos desproporcionados a la sociedad.
Esto es, cuando surgen alrededor de la solidaridad para conspirar contra el bien
público, restringir la libertad individual o la iniciativa empresarial. Esta postura
implicaría renunciar a la interpretación Putnamiana, que señala el éxito de
la creación de capital social positivo, en la existencia de organizaciones del
tipo horizontal y descentralizado, que es con lo que la organización indígena
10
Por el contrario, las organizaciones verticales son de carácter centralizado y menos deliberativo. Algunos
ejemplos de ellas serían los partidos políticos, los sindicatos y los entes religiosos.
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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110
]
parece comulgar. En efecto, el reclamo de mayor participación y el rechazo a
los canales institucionales de gestión de demandas que plantea la verticalidad
del proceso de producción de políticas públicas lo demostraría.
Sobre esta base, y utilizando como indicador de capital social la
frecuencia de participación en organizaciones horizontales
11
, Cuellar encuentra
que: “Los mayores índices de actividad asociativa se encuentran en su orden
en los departamentos del Cauca, Risaralda, Cundinamarca, Distrito Capital,
Santander y Boyacá. En contraste, donde es menor, es en la Guajira, Sucre,
Quindío, Meta, Bolívar, Tolima, Caldas y Atlántico”(2000, p. 28). Sin embargo,
tal como lo plantea Sudarski (2000), la sola presencia de participación cívica
o las movilizaciones sociales que sustentan este primer lugar en la actividad
asociativa, no son suficientes para considerar que exista capital social en el
departamento del Cauca. En el caso caucano, las movilizaciones sociales
y, particularmente, la movilización indígena promovieron la generación y
fortalecimiento de organizaciones sociales y el logro de objetivos de grupo
como el reconocimiento étnico y la identidad, tal como lo evidencian los
autores Caviedes (2001), Jaramillo (2003, 2007) y Montoya (2006); pero no
generaron un efecto de externalidad capaz de promover recursos claves para
el desarrollo, articular nuevas acciones colectivas, generar movilidad social
e integración y promover la creación de bienes públicos (Sinisterra, 2009).
3.
La extensión de la confianza y las redes de colaboración
de la sociedad civil: un modelo econométrico
Hasta ahora debe ser claro que la movilización social en el Departamento
del Cauca, si bien ha sido intensa, no muestra evidencia preliminar de
existencia de capital social capaz de promover el desarrollo al extender redes
de confianza entre distintos grupos e individuos que permitan poner recursos
públicos y privados a favor del desarrollo y el mejoramiento de la calidad de
vida de los individuos de la región.
Con miras a probar esta hipótesis, en la sección 3 se busca identificar, a
través de un modelo, si la extensión de la confianza y las redes de colaboración
de la sociedad civil caucana son suficientes para promover el desarrollo de la
región. Para ello, se realizó una encuesta telefónica a una muestra aleatoria
representativa de 293 organizaciones sociales y civiles del Departamento del
11
En un estudio similar, Sudarsky (1999) cuestiona este tipo de metodologías, toda vez que para él, la
participación cívica es apenas una dimensión del capital social. Asegura que factores como la conFanza
institucional, agrupación política, control de la sociedad sobre el Estado y jerarquías, son elementos que
Putnam desecha y que Cuellar tampoco considera.
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
..
[
111
]
Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
Cauca a partir de la base de datos de la Cámara de Comercio del Cauca que
contiene los registros de 3951 organizaciones, de las cuales 2035 estaban
activas y solo 1240 tenían información de contacto.
Para identificar los vínculos entre el capital social interno y el externo con
la organización social, se construyeron dos modelos de variable dependiente
cualitativa tipo
Logit
. Esta técnica es idónea cuando se tienen variables
dependientes (categóricas y dicotómicas) y variables independientes, continuas
y categóricas, por lo que puede utilizarse para cualquier combinación de
variables independientes continuas y categóricas y es preferible al análisis
discriminante cuando las variables independientes no son normales (Afifi y
Clark, 1990).
En los modelos
Logit,
la función de probabilidad tiene las características
de una función de distribución acumulativa (FDA) que usa la función de
distribución logística, garantizando que lasprobabilidades estimadas estén
dentro del rango lógico de probabilidad [0-1] y que éstas se relacionen en
forma no lineal con las variables explicativas.Específicamente, los modelos
que se estimaron son del tipo:
(1)
Donde:
P: corresponde a la probabilidad y
Ks
: representa una variable
dummy
que indica si existe confianza o no entre los socios de un grupo social (1
si hay confianza y 0 si no hay confianza), siguiendo el marco de análisis
utilizamos la confianza como proxy de capital social.
El primer modelo indaga el Capital Social Interno, asumiendo que
las organizaciones con una composición homogénea tienden a crear
capital social privado o interno; es decir, es un recurso que beneficia solo
a quienes participan, mientras las organizaciones con una composición
social heterogénea crean capital social tanto interno como público, ya que la
interacción entre personas con diferentes características favorece la atención
a asuntos fuera del grupo. El grado de composición es determinado por la
forma de tomar decisiones dentro del grupo.
Por tanto,
Ks
se supone relacionada linealmente con dos variablesclave
según las teorías del capital social, la forma de tomar decisiones al interior
del grupo (CR) y la disponibilidad a contribuir a un proyecto comunitario
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
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112
]
(DAC) que opera como variable
proxy
de las redes externas del grupo, como
aparece enseguida:
(Modelo 1)
Donde:
CR
i
: Variable categórica que indica la forma de tomar decisiones al
interior de la asociación (1 si es por mayoría simple; 2 si es por mayoría
calificada y 3 si es por otra decisión).
DAC
i
: Variable categórica que indica la disponibilidad a contribuir de una
asociación a una actividad o proyecto comunitario (0 No contribuyen;
1 con Trabajo; 2 Bienes; 3 Dinero y 4 otra contribución).
Ui
: Variable aleatoria de error, ruido blanco.
Los signos esperados de los parámetros fueron los siguientes: Para
B
2
se
esperó que fuera positivo en la medida que si las decisiones fueran tomadas
por mayoría, habría proclividad a generar mayor confianza al interior del
grupo y por tanto capital social de carácter horizontal; mientras que en el caso
de
B
3
se esperaba un signo positivo, ya que si la disponibilidad a contribuir
en un proyecto o actividad comunitaria aumentara, habría capital social
con propósitos de aportar sus acciones para la generación de capital social
externo
12
.
El segundo modelo indaga el Capital Social Externo, asumiendo al
capital social como la extensión de las redes externas del grupo visible a
partir de la disponibilidad de la organización a vincularse en actividades
de origen comunitario y su relación con un conjunto de determinantes de
naturaleza cívica como son: la realización de proyectos de naturaleza regional
con otras organizaciones, la disponibilidad a aportar parte del patrimonio
de la organización a un proyecto colectivo, la adquisición de recursos de
cooperación internacional, la participación electoral de la localidad a la que
pertenece la organización, la antigüedad de la organización, y la coherencia
entre los objetivos de la organización y los proyectos que ejecuta. Quedando
un modelo de la forma:
12
Nótese además,
que la expresión conecta teóricamente Capital Social interno y externo, suponiendo
que un capital social interno de naturaleza horizontal, en este caso patente en la forma de tomar decisiones,
sumado a un capital social externo promotor de redes de confanza al exterior del grupo sería un aliciente
que alimentaría la confanza al interior generando una suerte de externalidad positiva.
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
..
[
113
]
Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
(Modelo 2)
Donde:
PATRIMO
i
: variable dicotómica que representa la disponibilidad (o
DAC) a aportar la mitad del patrimonio (si=1; no=0)
para un proyecto
de naturaleza colectiva
PROCUM
i
: Variable dummy que refleja la realización de proyectos de
naturaleza regional (colectivo) en el pasado (si=1; no=0) con otras
organizaciones.
CONTRIB
i
: variable dicotómica que recoge la disponibilidad (si =1;
no=0) a vincularse a actividades de origen comunitario
RECWEB
i
:
AYUDEXT
i
: variable dummy que indica la adquisición (si=1; 0=no) de
recursos de cooperación internacional
ELECT
i
: Variable cuantitativa que mide el porcentaje de votación sobre
el potencial electoral del municipio en las elecciones a alcaldía de 2006-
2007 para cada organización
13
.
AÑOS
i
: Variable cuantitativa que mide el número de años de
funcionamiento de la organización.
OPROYEC
i
: variable dicotómica que refleja la participación en proyectos
ligados al objeto principal de la organización (si=1; no=0)
A priori se conjeturó frente a los parámetros: un B
2
positivo que elevaría
la probabilidad de asociarse para un proyecto de naturaleza colectiva conforme
se hubiese participado anteriormente en alguno con el concurso de otras
organizaciones; un B
3
positivo que indica la disponibilidad a aportar la mitad
del patrimonio corporativo para un fin colectivo que promueve el capital
social; un B
4
igualmente mayor que cero, en tanto se haya dispuesto de recursos
o ayudas internacionales; un B
5
positivo, entre mayor permanencia mayor
proclividad a asociarse generando confianza al exterior de la organización y
capital social expandiéndose en red; B
6
positivo que al reflejar la proclividad a
sumarse a actividades o proyectos de naturaleza colectiva según el ambiente
político del municipio se trasluzca en participación electoral; y finalmente
13
Algunas elecciones para alcalde y concejo municipal, no se pudieron realizar en el calendario prefjado
y tuvieron que realizarse después por razones de orden público, Fraudes, destituciones etc. Tal
Fue el
caso del municipio de Puerto Tejada.
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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114
]
B
7
positivo, que manifiesta mayor probabilidad a concurrir a un proyecto o
actividad colectiva si se ha participado en actividades relacionadas con el
objeto principal de la organización.
4.
Resultados empíricos: los réditos de la fiducia, la cohesión
social
y
la acción colectiva
Losmodelos formulados se estimaron a partir de una regresión logística
bivariada utilizando SPSS. Después de hacer una inspección de los datos
recogidos en la encuesta y comprobar la inexistencia de multicolinealidad en
las variables explicativas, se procedió a estimar los modelos utilizando para ello
el método de máxima verosimilitud (Novales, 1993)
14
. La ecuación 1 presenta
el modelo 1 de capital social interno estimado (t estadísticos entre paréntesis).
Es importante ver los signos de los betas estimados, los cuales evidencian las
relaciones formuladas, tanto las formas de decisión al interior del grupo como
la disponibilidad a contribuir afectan positivamente el capital social.
Ecuación 1:
(0,005)
(8,118)
(1,412)
La variable más significativa para explicar el capital social resultó ser la
forma de tomar decisiones a interior del grupo,
CR
i
. Esto supone que es la regla
de la mayoría la que puede elevar la confianza al interior de la organización,
cosa que contrasta con la poca relevancia de la disponibilidad a contribuir en
una actividad comunitaria (DAC) o la generación de fiducia al exterior de la
asociación. Es más, dado el alto nivel de significancia de la primera variable
(8,11), se revalida la hipótesis fundamentada en la existencia de una cultura
corporativista de la organización social prototípica del Cauca, aunque no deja
de asombrar la inclinación hacia estructuras decisorias más democráticas y
horizontales al interior de cada entidad.
Para identificar el ajuste del modelo, se tuvo en cuenta otra medida
de bondad de ajuste que operan como pseudo R-cuadrado, tal es el caso del
R-cuadrado de Mc Fadden. El modelo como un todo presentó un ajuste global
aproximado de 5,37% con la R
2
de Mc Fadden, lo que indicaría que aún falta
14
No sobra advertir que las estimaciones realizadas aquí acogieron los procedimientos de Máxima
Verosimilitud (MV) que genera resultados más confables de las realizadas por Mínimos Cuadrados
Ordinarios (MCO) toda vez que se corre el riesgo de sobrevaloraciones y poca signifcancia de los
parámetros involucrados (Novales, 1993).
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
..
[
115
]
Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
reconocer variables explicativas importantes para entender el fenómeno del
capital social al interior de los grupos. Sin embargo, el modelo hace un aporte
interesante en la comprensión de este tipo de procesos, más aun, teniendo en
cuenta que en modelos de elección discreta o respuesta binaria “la bondad
de ajuste no es tan importante como la significancia estadística y económica
de las variables explicativas” (Wooldridge, 2002, p. 465).
La ecuación 2 presenta el modelo 2 de capital social externo estimado
(t estadísticos entre paréntesis).
Ecuación 2:
(-3,746)
(3,3584)
(1,6686)
(3,2580)
(2,0368)
(-1,3919)
(4,6084)
(0,5201)
La estimación por máxima verosimilitud, contrario al caso del capital
social interno, mejoró los valores de la pseudo-bondad de ajuste de Mac Fadden
(22,07%) y la significancia conjunta del modelo, resultado del cotejo del
chi
cuadrado
y la región de verosimilitud (5%). Cabe destacarse la significancia
de factores como PROCUM, AÑOS, AYUDEXT, y OPROYECT, esto es,
la realización de proyectos de naturaleza regional en el pasado con otras
organizaciones, la antigüedad de la organización, el haber recibido recursos
de cooperación internacional y haber realizado proyectos coincidentes con el
objeto principal de la organización, son los determinantes más significativos
del capital social externo; así mismo, se destaca la poca significancia estadística
de variables como el porcentaje de participación electoral del municipio al
que la organización pertenece (que resultó tener una relación negativa poco
significativa con el capital social externo), la tenencia y uso de recursos web
y la disponibilidad a vincularse con actividades de tipo comunitario.
De manera que el capital social externo se eleva significativamente
con los primeros factores, deleznando determinantes clásicos (Coffé y
Geys, 2006) como los niveles de participación política y la propensión a
trabajar comunitariamente. Por una parte, es claro que organizaciones mejor
estructuradas (que ejecutan proyectos coherentes con sus objetivos y con más
años de funcionamiento) que han logrado financiar proyectos con ayudas
externas y trabajar con otros grupos, son las que tienden a poseer mayor
capital social externo. Por otra parte, aún instalados en la economía global,
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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116
]
recursos comunicativos como la internet no son determinantes del capital
social externo de una organización. Es evidente entonces, que el capital
social externo sólo se logra cuando se ponen en acción recursos colectivos
entre distintas organizaciones bien estructuradas para trabajar proyectos de
carácter regional.
Más allá de lo planteado hasta el momento, si simuláramos (aplicando
antilogaritmos) la inexistencia de algunas de las variables del modelo 2 (Cuadro
5), podremos obtener la probabilidad de existencia del capital social externo a
partir de relaciones causales más claras. La situación 1 muestra el caso en que
tomamos los valores para cada una de las variables que resultaron significativas
en el modelo estimado, generando una probabilidad de existencia de capital
social externo de 45,22%. La situación 2 muestra el caso en que todos los
valores de las variables son cero, arrojando una probabilidad de existencia
de capital social externo de 0,8%, es decir que aproximadamente la mitad de
las organizaciones estaría dispuesta a concurrir asociativamente.
La situación
3 presenta el caso en que la organización solo cuenta con ayudas externas o
de cooperación (RECAYUD=1), arrojando una probabilidad del 19,01% que
ciertamente es alta, y representa una dependencia del tipo
neoclientelar
, en
tanto las iniciativas alrededor de la provisión de bienes públicos regionales
estarían altamente condicionadas por los recursos provenientes del extranjero.
Cuadro 5.
Probabilidades de existencia de capital social externo
Coeficiente
Variable
Situación 1
Situación 2
Situación 3
-2,4402
C
0,043906
Años
5,406
0
0
1,01548
Procum
1
0
0
0,99553
Ayudext
1
0
1
0,272091
Recweb
1
0
0
-0,000136
Elect
0
0
0
1,57035
Oproyec
1
0
0
0,527464
Contrib
1
0
0
Probabilidad
0,45218106
0,08015647
0,19081966
Fuente:
Cálculo de los autores apartir de la encuesta de capital social en el Departamento del Cauca
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
..
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117
]
Medellín, julio-diciembre de 2010: pp. 95-123
Así, en los albores del siglo XXI cuando los modelos de desarrollo tienden
a abandonar el paternalismo y se intenta controlar la ineficiencia generada en
otras épocas por el coctel político-patrimonialista, la dependencia se reedita
ahora a través de una sociedad civil foránea, que alimenta de recursos a las
organizaciones regionales en forma cuasi asistencialista al constituirse en
uno de los recursos más importantes para la extensión de las redes de una
organización social.
Con los indicadores disponibles y el uso de la inferencia
no paramétrica,
la investigación se orientó, en principio, al establecimiento
de los niveles
de dependencia o independencia existentes entre variables clave, como la
disponibilidad de las organizaciones a contribuir en proyectos de carácter
colectivo y los años de funcionamiento de la organización. Todo esto bajo
la presunción de que a mayor edad de la organización, mayor confianza y
fortaleza asociativa interna. El cuadro 6 muestra la relación entre los años
de funcionamiento de la organización social y la contribución a proyectos
o actividades comunitarias. El estadístico de prueba chi-cuadrado
mostró al
90% de significancia que existe suficiente evidencia para rechazar la hipótesis
nula de que las variables sean independientes, por tanto, se puede afirmar
que los años de funcionamiento de la organización social y la contribución
a proyectos o actividades comunitarias son variables relacionadas y se puede
hacer el cruce de variables.
Según el cuadro 6, el 76,1% de las organizaciones sociales y civiles
del Cauca tienen entre 1 y 5 años de funcionamiento. De ellas, el 68,6% no
contribuyen a proyectos o actividades comunitarias, el 25,1% contribuyen en
forma de trabajo, el 1,8% en forma de bienes, el 4,0% en forma de trabajo
y el 0,4% restante en otras formas de intervención. Las organizaciones con
más de 36 años de funcionamiento tienden a contribuir en trabajo (25%) o en
dinero (25%), sin embargo el 50% de ellas no contribuye. Las organizaciones
que más contribuyen a proyectos comunitarios son aquellas que tienen entre
26 y 35 años de antigüedad, y lo hacen principalmente con trabajo (50%). En
general, las organizaciones sociales y civiles que no contribuyen a proyectos o
actividades comunitarias son el 66,2% del total. Esto significa que sin importar
la antigüedad de los grupos sociales, el espíritu de contribución a proyectos
colectivos externos al grupo está ausente de sus estructuras y liderazgos.
Todo esto lleva a pensar en una alta aversión al riesgo de las
organizaciones sociales y civiles del Cauca, en tanto probablemente el
relativo corto periodo de vida, la precariedad de los recursos al inicio, y una
racionalidad especulativa allende los mecanismos de cooptación política
(clientelar), no permitirían desplegar la confianza necesaria para interlocutar
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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118
]
Cuadro 6.
Tabla de contingencia contribución a proyectos comunitarios*.
Años de funcionamiento de la organización por intervalos
Años de funcionamiento de la organización
por intervalos (años)
Total
Menos
de 1 año
De 1 a
5 años
De 6 a
15 años
De 16 a
25 años
De 26 a
35 años
Mas de
36 años
Contribución
a proyectos
o actividades
comunitarias
(DAC)
No
Recuento
5
153
28
4
2
2
194
% de
DAC
2,6%
78,9%
14,4%
2,1%
1,0%
1,0% 100,0%
% de años
71,4%
68,6%
62,2%
66,7%
25,0%
50,0%
66,2%
% del total
1,7%
52,2%
9,6%
1,4%
,7%
,7%
66,2%
Trabajo
Recuento
1
56
9
2
4
1
73
% de
DAC
1,4%
76,7%
12,3%
2,7%
5,5%
1,4% 100,0%
% de años
14,3%
25,1%
20,0%
33,3%
50,0%
25,0%
24,9%
% del total
,3%
19,1%
3,1%
,7%
1,4%
,3%
24,9%
Bienes
Recuento
1
4
3
0
0
0
8
% de
DAC
12,5%
50,0%
37,5%
,0%
,0%
,0% 100,0%
% de años
14,3%
1,8%
6,7%
,0%
,0%
,0%
2,7%
% del total
,3%
1,4%
1,0%
,0%
,0%
,0%
2,7%
Dinero
Recuento
0
9
3
0
1
1
14
% de
DAC
,0%
64,3%
21,4%
,0%
7,1%
7,1% 100,0%
% de años
,0%
4,0%
6,7%
,0%
12,5%
25,0%
4,8%
% del total
,0%
3,1%
1,0%
,0%
,3%
,3%
4,8%
Otros
Recuento
0
1
2
0
1
0
4
% de
DAC
,0%
25,0%
50,0%
,0%
25,0%
,0% 100,0%
% de años
,0%
,4%
4,4%
,0%
12,5%
,0%
1,4%
% del total
,0%
,3%
,7%
,0%
,3%
,0%
1,4%
Total
Recuento
7
223
45
6
8
4
293
% de
DAC
2,4%
76,1%
15,4%
2,0%
2,7%
1,4% 100,0%
% de años
100,0%
100,0%
100,0%
100,0% 100,0%
100,0% 100,0%
% del total
2,4%
76,1%
15,4%
2,0%
2,7%
1,4% 100,0%
Fuente:
Cálculos propios en SPSS 11,5 con base en datos de la encuesta.
Tras los rastros de la movilización social y la confianza pública.
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con otras organizaciones de la sociedad civil, de no estar suficientemente claro
el
patronazgo
(Niskanen, 1993; Bergasa, 2001) o la intermediación política
acompañada de una vía expedita para la
captura de rentas
.
Del total de las organizaciones (cuadro 6), entre las que sí están
dispuestas a aportar se resalta el alto valor simbólico del recurso trabajo —tipo
minga— que representa el 24,9% del total, consecuente con el trasegar de
comunidades cuyo ámbito de desarrollo es primordialmente la vida rural, pero
también la precariedad de los niveles de acumulación y de recursos que para
el mundo occidental resultan esenciales para el ejercicio de la vida pública.
De las restantes, el 2,7% están dispuestas a aportar en bienes, el 4,8% en
dinero y el 1,4% en otros recursos.
Finalmente, es claro que la extensión de los recursos para la acción
de las organizaciones sociales caucanas depende, en gran medida, de su
estructura que a su vez se subordina a la forma de tomar decisiones en el caso
del capital social interno; y de antigüedad de la organización, la coherencia
con sus objetivos y la capacidad de articularse con otros grupos en proyectos
conjuntos y recibir ayudas externas.
Conclusiones
El capital social es un elemento capaz de promover el desarrollo
regional en la medida que genere redes externas a las organizaciones sociales
y promueva la generación de bienes públicos. Claramente, comprobar la
existencia de capital social promotor del desarrollo a nivel subregional es un
desafío que se logró superar utilizando la contrastación empírica a partir de
una metodología de análisis bivariado (Modelo
Logit
) que permitió encontrar
los principales determinantes del capital social interno y externo para una
muestra aleatoria de 293 organizaciones sociales y civiles del departamento
del Cauca, ya que, el seguimiento de la acción movilizatoria como principal
hecho estilizado de la última década del siglo XX en el Cauca, evidenció más
que un rastro de capital social, un fortalecimiento del proceso organizativo
alrededor de factores como la identidad étnica y el encuentro entre miembros
de la comunidad.
Entre los factores determinantes del capital social interno, se encontró
la forma de tomar decisiones dentro de la organización como la variable
más significativa para entender este tipo de capital social, particularmente,
las decisiones por mayoría. Sin embargo, el ejercicio de una democracia
sustancial
per se,
no asegura la inexistencia de formas de cooptación propia de
Raúl Cortés / Mónica Sinisterra
Estudios Políticos ISSN 0121-5167 Nº 37
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las estructuras capturadoras de renta. Lo que sí merece destacarse, es que esto
resulta en un principio de futuras practicas mejor articuladas a la provisión de
bienes colectivos y a la extensión de una cultura cívica que amplíe el espacio
de la deliberación pública y mejore la coordinación de acciones colectivas,
en tanto se puedan combinar con mecanismos efectivos de control social más
robustos y una ciudadanía social activa articulada a la vigilancia y solidaridad
frente a los asuntos de carácter comunal.
Además, se encontró que los determinantes más significativos para
entender el capital social externo tienen que ver, si bien con la estructura de
la organización como son la antigüedad de la organización y la coherencia
de los proyectos ejecutados con sus objetivos; o bien con las redes externas
que puedan relacionar, como son la capacidad de articularse con otros grupos
en proyectos conjuntos y la capacidad de recibir ayudas externas (incluida la
cooperación internacional). Estos últimos elementos vinculados con el análisis
de redes son interesantes y dejan un amplio espectro para profundizarse en
análisis posteriores.
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