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Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana.
1
Notas para el Debate
MERCADO MATRIMONIAL: UN ANÁLISIS DE HOMOGAMIA Y
HETEROGAMIA EDUCATIVA
The “marriage market”: an analysis about levels of education within couples.
Santiago Andrés Rodríguez
Resumen
Argentina ha sido testigo de una redefinición del rol
femenino durante los últimos años. El modelo tradicional
del hombre proveedor único y la mujer en el hogar ha ido
perdiendo fuerza, ante la aparición de un ideal femenino
nuevo, donde la mujer exhibe
niveles importantes de
educación y participación creciente
en el mercado de
trabajo. Pero, ¿cómo se conforman las parejas
en medio
de esta
nueva realidad?
Santiago Andrés Rodríguez
Licenciado en Sociología por la
Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad
de
Buenos
Aires,
Argentina. Docente de Metodología de
Investigación, cátedra Ruth Sautu.
Universidad de Buenos Aires, carrera
de sociología. Becario doctoral del
CONICET (Consejo Nacional de
Investigaciones
Científicas
y
Técnicas) y Auxiliar de Investigación
en el Proyecto PIP-CONICET 2227:
“Herencia y Movilidad: biografías de
clase media y popular”, dirigido por la
Dra. R. Sautu con sede en el Instituto
Gino Germani de la facultad de
Ciencias Sociales, UBA.
Tel: (54) (11) 4508-3815
Fax: (54) (11) 4508-3822
El objetivo de la presente investigación es el de
indagar
en la dinámica del mercado matrimonial para encontrar
alguna respuesta a la pregunta de quién se casa con quién
en Argentina, en lo que a nivel educativo se refiere.
Palabras claves:
Mercado matrimonial- rol femenino-
Argentina- homogamia-heterogamia.
Abstract
The role of women has endured an important change
during the last decades in Argentina. With an increasing
participation in the labor market and growing education,
women have developed a new feminine ideal. In this
context, the “marriage market” might have suffered a
change as well.
The purpose of this work is to explore in the nature of
marriages in Argentina, in order to answer
the following
question: ¿how are the couples conformed in terms of
level of education?
Keywords:
Marriage market- feminine roll- Argentina-
women’s education- homogamy
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Notas para el Debate
Introducción
Desde los años 60, la Argentina como la mayoría de las sociedades desarrolladas, asistió
a una revolución cultural que ha dado lugar, entre otras cosas, a una redefinición radical
del papel de la mujer en la sociedad. La creciente entrada al mercado de trabajo y la
extraordinaria expansión de su presencia en el sistema educativo difundió una nueva
conciencia femenina sobre su papel en la sociedad y sobre las expectativas de cual debía
ser su papel en el espacio público y privado (Alcoff, 1988; Wainerman, 2005).
Actualmente, nos encontramos ante el fin del denominado matrimonio
tradicional-
patriarcal
o
modelo de
proveedor único,
en el cual los cónyuges se complementaban en
la asignación de las tareas domesticas y no domesticas en función del sexo. Los
hombres se especializaban en tareas productivas en el ámbito de lo público y las
mujeres radicadas al ámbito del hogar, se encargaban de tareas reproductivas. Para
algunos autores (como Bourdieu en Elliot B. Weininger, 2005) que retoman el contexto
de la clase social
1[2]
entendido como estilos de vida, gustos, ideología y cultura, este
modelo privilegiaba preferencias conyugales asimétricas entre hombres y mujeres. Se
buscaba la mujer hogareña la cual valoraba en el hombre su capacidad de éxito en la
esfera productiva, correlacionada con el nivel de formación. Mientras que los hombres
apreciaban en las mujeres la religión o pertenencia étnica, entre otras cualidades
(Wainerman, 2002 & Esteve & McCaa, 2007).
Se ha iniciado desde mediados del siglo pasado un proceso de transformación de los
roles femeninos. Las mujeres han modificado de manera radical su rol en la sociedad
respondiendo a las exigencias y demandas económicas y/o al nuevo ideal de
femineidad, que como mencionamos, las incorpora masivamente al sistema educativo y
al mercado de trabajo. Este fenómeno se ha ido intensificando y se explica, por un lado,
como efecto del “proceso de modernización” por el cual las mujeres tienden a
abandonar su rol tradicional de amas de casa y salir en mayor proporción a la esfera
pública. Por otro lado, se relaciona con la transformación de las actividades económicas;
cuya consecuencia ha sido la terciarización del empleo. Este proceso fue acompañado
por la expansión de los niveles educativos femeninos (oferta potencial) e incrementos en
la demanda laboral de personas con educación media y terciaria/universitaria. En el
periodo más reciente, década del 90 e inicios del siglo XXI, las sucesivas crisis
económicas explican asimismo la salida laboral femenina. La caída de los ingresos
familiares de grandes sectores de la población y altas tasas de desocupación y
subocupación dan cuenta del incremento en la oferta de mujeres en el mercado de
trabajo a fin, seguramente, de complementar los ingresos familiares (Rechini de Lattes,
1980; Wainerman, 1995) Según una serie de estudios recientes (Sautu, 2000), las
mujeres de clase media y popular incrementaron su participación económica en
respuesta a la desocupación de otros miembros del hogar y la caída en los niveles
salariales. En síntesis, en las décadas recientes se han producido cambios en los tres
ámbitos claves de posicionamiento social: la educación, la ocupación y la familia.
1[2]
Debemos recordar que
en la medición de las clases sociales se privilegia a la posición
ocupacional como principal indicador de la pertenencia de una persona a una clase social o
como emergente observable de la estructura de clases subyacente, la ocupación y los grupos
ocupacionales constituyen la columna vertebral de ambos (pertenencia a la clase – nivel
individual / estructura de clase – nivel societal).
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Notas para el Debate
Teniendo en cuenta el análisis anterior y frente a los nuevos desafíos que implica el
declive del
modelo patriarcal
o de
único proveedor
, cabe preguntarnos sobre los
cambios y repercusiones en términos de la elección de pareja. A tal efecto nos
centraremos en los niveles educativos de los miembros de las parejas y nos
preguntaremos: en la medida en que las mujeres se incorporan al mercado laboral e
ingresan al sistema educativo, ¿será mayor la tendencia a formar parejas homógamas
según nivel educativo?, es decir parejas cuyos miembros poseen niveles educativos
equivalentes. O por el contrario, los revolucionarios cambios ¿habrán repercutido en
una mayor preferencia a formar uniones heterógamas?, ¿cuáles niveles educacionales
son los más homógamos y heterógamos?, a medida que disminuye la edad de las
mujeres, ¿aumenta la tendencia a conformar parejas homogámicas en los niveles
educativos superiores? Teniendo en cuenta los interrogantes planteados, el objetivo del
siguiente trabajo es indagar la dinámica del mercado matrimonial en la Argentina en
2005, con el fin de analizar el alcance y evolución de la homogamia/heterogamia
educativa de mujeres de dos grupos generacionales (de 18 a 48 años y de 49 años y
más)
2[3]
. El análisis de datos es de tipo estadístico descriptivo simple en lo que
constituye una primera aproximación al problema de investigación planteado.
Datos y estrategia de análisis
Para estudiar histórico-generacionalmente los patrones de homogamia/heterogamia
educativa se empleó una estrategia metodológica cuantitativa. Los datos provienen de
una encuesta realizada por el Profesor Raúl Jorrat (CEDOP-UBA)
3[4]
en 2005 a una
muestra nacional estratificada multi-etápica, con selección aleatoria en todas las etapas
del muestreo. Se trata de una muestra probabilística que permite realizar inferencias
sobre la población de estudio. Para este trabajo se seleccionó una sub-muestra de
encuestadas mujeres que vivieran en pareja (legal o consensual), en total resultaron 521
casos. La unidad de análisis son las mujeres de 18 años y más que vivan en pareja en
2005 en Argentina
4[5]
.
Al tratarse de datos secundarios, la primera etapa consistió en la familiarización con el
cuestionario y la base de datos. Para el análisis educacional trabajamos con las
preguntas que referían al máximo nivel educativo alcanzado de los encuestados y sus
cónyuges. La batería de respuestas daba cuenta de una escala de nivel ordinal.
Para la construcción de las nuevas variables,
Nivel Educativo de la Encuestada y Nivel
Educativo del Cónyuge
, agrupamos las categorías mediante la combinación de las
mismas
5[6]
.
2[3]
Para la construcción de las generaciones, se realizaron cortes en la edad tendiendo en
cuenta la incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo acompañada por la
expansión en los niveles educativos a mediados de la década del 70’ (Wainerman, 1979)
3[4]
Centro de Estudios de Opinión Pública, dirigido por el Prof. Raúl Jorrat, pertenece al Área de
Estratificación Social del Instituto Gino Germani - UBA.
4[5]
Al poner el límite de edad en 18 años dejamos de lado parejas consensuales de
adolescentes, las que probablemente pertenezcan a los estratos más bajos.
5[6]
Dicho procedimiento se realizó con el fin de obtener un número menor de categorías, lo cual
facilita el trabajo con los datos Para mayor información sobre tal procedimiento véase Allen
Barton “Concepto de espacio de atributos en sociología” (1973).
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Hasta Secundario Incompleto
incluye las siguientes categorías: No pudo ir a la
escuela, Primaria incompleta, Primaria completa y Secundaria incompleta.
Secundario Completo
incluye las siguientes categorías: Secundario completo,
Terciario Incompleto y Universitario Incompleto.
Universitario/ Terciario
incluye las siguientes categorías: Terciario completo y
Universitario completo.
En la construcción de las categorías tripartitas tuvimos en cuenta una serie de estudios
previos: i) la práctica usual en el análisis de datos secundarios estadísticos que se
encuentran en los trabajos de Eichelmbaum de Babini (1994, 1996) y el Centro de
Investigaciones en Ciencias de la educación (CICE-Instituto Di Tella), ii) análisis de la
distribución censal por cohortes de edad de niveles educativos que muestran puntos de
corte semejantes (Sautu, 1991, 1996) y iii) varios estudios del INDEC que utilizan el
corte más y menos escuela secundaria
6[7]
. Estos análisis nos han proporcionado un
sustento empírico, ya que nos muestran las condiciones iniciales antecedentes a la
incorporación al mercado laboral representadas por el nivel educativo, siendo éste un
requisito de acceso a cada tipo de trabajo, y por lo tanto, previo a la adquisición status
social diferencial en la estructura de clase. Por último, se consideró la práctica impuesta
en los reclutadores de mano de obra de poner el requisito -Secundario Completo- para
acceder a puestos no manuales/no calificados.
Para el análisis de los datos, se planteó teóricamente la relación entre las variables y se
aplicó el programa estadístico SPSS para construir tablas de contingencia bivariadas y
trivariadas que posteriormente fueron analizadas. Se utilizó la prueba X
2
(ji-cuadrado)
para evaluar si existe algún tipo asociación entre las variables bajo el supuesto de
independencia estadística.
Con el propósito de controlar las relaciones planteadas se construyeron grupos
generacionales de mujeres. Esta variable distingue a las mujeres que ingresaron
masivamente al sistema educativo en los cincuenta y sesenta y al mercado laboral a
partir de mediados del 70’. Para ello se realizó un corte dicotómico en la edad: i.) de 18
a 48 años y ii.) 49 años y más
7[8]
. La introducción de esta variable buscó darle al
análisis una dinámica histórico-generacional en relación con los procesos socio-
económicos vinculados con la conformación de la estructura de clases. Mientras que la
generación mayor vivió los procesos vinculados con la industrialización por sustitución
de importaciones, la otra tiene la posibilidad de incorporarse al mercado de trabajo con
la expansión de las de actividades terciarias.
Educación y desigualdad
La educación es una de las variables que mejor predice el acceso ocupacional y, por lo
tanto, el estatus de los individuos. Informa no solo la calificación de las personas sino
también, indirectamente, su posición socioeconómica y su capacidad de promoción
social y profesional. Vinculada a la clase social, manifiesta tanto la desigualdad de
oportunidades de formación de los individuos como sus perspectivas de futuro en
6[7]
Instituto Nacional de Estadística y Censos - Argentina. Para mayor información ver
www.
indec
.mecon.ar
.
7[8]
Para la construcción de las generaciones se consideró a los 18 años como un punto de
inflexión, bajo el supuesto de iniciar la vida laboral e ingresar en la educación superior.
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Notas para el Debate
relación, como mencionamos, al estatus social o el nivel de ingresos. Es un ámbito de
las experiencias de vida y oportunidades que mejor traduce el comportamiento
diferencial de los individuos al momento de elegir la pareja.
Dada la asociación que existe entre el nivel de educación y el estatus socioeconómico,
la interacción entre grupos educativos es leída en clave de grado y rigidez de
estratificación social, aunque, como es lógico, el análisis de la desigualdad social es una
cuestión que requiere además identificar sus principales dimensiones, examinar la
intensidad y trascendencia de la misma, y explorar su rigidez en base a las
oportunidades que genera para la movilidad social. La homogamia responde a una
potente lógica de ordenamiento social y es por ello que el estudio del matrimonio, la
familia y el parentesco tiene un papel tan fundamental en el análisis de la estructura
social. Es decir, el estudio de la homogamia educativa nos muestra un aspecto
importante de estratificación social; las pautas y tendencias en homogamia educativa
reflejan los cambios en la rigidez de las fronteras sociales y son un componente
importante de las transformaciones en la composición de las parejas (Schwartz y Mare
2005). Por este motivo, el análisis de la concordancia entre los niveles educativos de los
miembros de la pareja se ha convertido en una de las prioridades en los estudios de
estratificación social.
Perspectiva Teórica
El presente trabajo se encuadra en el área de Estratificación Social, particularmente en
los estudios que refieren al cambio y la desigualdad social. En este marco, el problema
de investigación planteado consiste en indagar los principios básicos que influyen y
moldean el proceso de selección conyugal.
Los estudios referidos a la conformación de las clases sociales, la estratificación y la
movilidad social adquieren un carácter primordial ya que dan cuenta de la estructura
social de un país. Durante gran parte del siglo XX Argentina se caracterizó y diferenció
del resto de los países de América Latina por poseer una estructura social dinámica y
abierta a las posibilidades de movilidad social (Germani, 1963; Torrado, 1992). Gino
Germani fue quién dedicó gran parte de su obra a estudiar estos temas; en
Estructura
social de la Argentina
(1987), comprendió a las clases en relación a la estructura
económico-social y las midió utilizando como indicador la inserción ocupacional.
Analizando la articulación entre estructura, clase social y familia, concluyó que en las
clases sociales y en las relaciones de clase están imbricadas (se reflejan) aspectos
importantes de la estructura social, como son por ejemplo la dimensión educacional que
nos muestra la desigualdad de oportunidades. (Sautu, 1996)
Ahora bien, los trabajos que estudian la estructura de clase según la movilidad social
(ocupacional) y educacional no son la única alternativa para comprender el grado de
“apertura” y/o “cierre”
8[9]
de una sociedad
.
Otra forma es analizar los lazos que existen
entre las personas. En este sentido el matrimonio y la familia cobran un papel central. El
matrimonio (consensual o legal) crea un lazo íntimo, no solo entre dos personas sino
también, en general, entre sus familias. Es uno de los ámbitos que refleja el alcance de
8[9]
El grado de “apertura” de una sociedad refiere a la probabilidad de que los individuos
trasciendan su origen de clase (el indicador que da cuenta de esta problemática es el de
herencia ocupacional). Mientras que el “cierre” describe a las sociedad estamentales.
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Notas para el Debate
las desigualdades sociales, ya que en él fraguan algunas de las pautas del proceso de
selección conyugal, el cual forma parte de las relaciones sociales básicas de las personas
y familias. Las dimensiones educativa y ocupacional revelan la desigualdad de
oportunidades de formación de los individuos como las perspectivas a futuro en relación
al estatus social o el nivel de ingresos; son las variables que mejor demuestran el
comportamiento diferencial de los individuos en un amplio elenco de dimensiones
(Esteve & McCaa, 2007).
La familia es un espacio social en el cual tiene lugar la reproducción del sistema de
clases. Allí se educa y se orienta a las nuevas generaciones desarrollando estrategias
para consolidar o mejorar las condiciones de partida del individuo o grupo familiar; es
el reflejo de la estructura y cambio de las sociedades (Kalmijn, 1991, 1998). Las
familias constituyen la unidad básica en donde se producen las inserciones en la
estructura de clases. Mediante el constante intercambio con el medio el cual están
insertas trasmiten habilidades, recursos económicos, sociales y culturales, así como
también energía física y moral. Su función es reproducir inter-generacionalmente
valores, deseos, ambiciones, lazos sociales, ocupaciones y estrategias que son
apropiados (o no) por los individuos. Así, la composición de las parejas se analiza en el
marco del estudio de la familia asumiendo que las características de los cónyuges y su
combinación pueden determinar las decisiones familiares que éstos tomaran
posteriormente (Bertaux, 1996, 1997).
Existe un amplio consenso entorno al hecho que individuos con similares características
tienden a unirse entre ellos, lo que desde la lógica de las probabilidades, equivale a decir
que existen más parejas entre semejantes de las que resultarían si los individuos se
unieran al azar. La sociología y la demografía
9[10]
analizan la formación de parejas
apelando al concepto de mercado matrimonial. Este último refiere al espacio de
intercambio donde cada hombre y cada mujer es a la vez oferente y demandante y se
acciona para valorizar el capital económico, cultural, social o simbólico a los fines de
optimizar la elección de un compañero. Se trata de un mercado fragmentado
10[11]
por
clivajes relacionados con la edad, la etnia, la religión, la clase social, la cultura, el nivel
educativo, la localización residencial, etc.” (Kalmijn, 1998 & Torrado, 2004).
Nuestro trabajo aborda la dinámica del mercado matrimonial, concentrándose en los
conceptos de homogamia y heterogamia. Tales conceptos nos servirán para analizar
matrimonios signados por afinidades sociales (educación, clase social, grupo social de
pertenecía. Específicamente, la homogamia refiere a casarse con alguien que tenga el
mismo nivel educativo, que pertenezca a la misma clase o estrato social. Posibilitando
asegurar la reproducción de la estructura social de clases. La heterogamia revela
uniones entre consortes de diferente clase, estrato y nivel educativo (Bourdieu, 1980;
Carabaña, 1983; Torrado, 2000). La homogamia puede ser un mecanismo de
reproducción intergeneracional de la desigualdad: sociedades homógamas reproducen
más rígidamente la estructura social porque las ventajas y desventajas se trasmiten a
través de generaciones. Mientras que la heterogamia es un indicador de la apertura de la
9[10]
En demografía, particularmente en el análisis de transición demográfica debe considerarse
la fecundidad y la nupcialidad tomando en cuenta los cambios en el sistema demográfico en
que se dan y para entenderlos hay que interrelacionarlos con el sistema social (Benítez
Zenteno, 1993)
10[11]
La analogía con el mercado segmentado (que hace Torrado) remite a los supuestos de la
teoría económica, unidades individuales que toman decisiones buscan maximizar el
intercambio de recursos que se produce en la formación de la pareja
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Notas para el Debate
sociedad. Cuando examinamos la similitud o diferencia entre los cónyuges a partir de
una variable de carácter jerárquico como la educación, podemos distinguir entre las
parejas heterógamas aquellas “hipérgamas” e “hipógamas”. Esta diferenciación se basa
en el hecho de si es el hombre o la mujer quien ocupa la posición más elevada en dicha
jerarquía. Tomando como punto de referencia a la mujer, cuando ella se casa o une con
un hombre de mayor nivel educativo se forma una pareja hipérgama. Cuando la mujer
se une hacia abajo, es decir, si se une o se casa con un hombre de menor nivel educativo
se forma una pareja hipógama. (Kalmijn, 1991: Esteve & McCaa, 2007).
¿Quién se casa con quien?
Con el fin de aproximarnos al problema planteado en este estudio, se construyó el
cuadro 1 en el cual se observa la distribución de los niveles educativos en las dos
cohortes generacionales.
Cuadro N°1: Nivel Educativo de las Encuestadas según las cohortes generacionales
(%)
Nivel Educativo de la Encuestada
Hasta
Secundario
Secundario
Completo
Universitar
io
Total
de 18 a 48 años
43,2%
30,5%
26,4%
100,0%
(292)
de 49 años y
más
65,5%
22,3%
12,2%
100,0%
(229)
Generaciones
Total
53,0%
26,9%
20,2%
100,0%
(521)
Fuente: Elaboración propia en base a una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEDOP),
Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.2005.
Casi el 66% (cerca de 2/3) de la generación mayor alcanzó un nivel de educación hasta
secundario completo. Para esta generación, nacida con anterioridad a 1956, este nivel de
instrucción abría las posibilidades de acceso a un puesto de trabajo. Aquellas mujeres
que no habían terminado los estudios primarios se emplearon mayoritariamente en el
servicio domestico o en ocupaciones de status similares. Las que completaron el ciclo
de escolaridad primaria se incorporaron al sector textil y de confección, y llegaron, en
ciertos casos, a desempeñar tareas administrativas o de ventas (Recchini de Lattes,
1980; Sautu, 1991). Para la misma generación, el 22% representa mujeres que
terminaron el secundario, algunas de las cuales habían iniciado sin completar el ciclo
terciario de educación. El 12% de los miembros de la cohorte lograron finalizar los
estudios universitarios/terciario.
En términos generales, el logro educacional en las mujeres más jóvenes presenta un
cambio significativo. Lo mencionado, se observa en la concentración de porcentajes en
los niveles secundario completo y universitario. Proporcionalmente, las mujeres con
universitario completo (26%) duplican a la generación adulta. Mientras que, casi el 31%
termina el nivel secundario. Ingresar al mercado de trabajo a mediados de la década del
70, implicó para las mujeres un cambio en las credenciales educativas. Para esta
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8
Notas para el Debate
generación, concluir los estudios secundarios posibilitó el acceso a ocupaciones de tipo
administrativo. El titulo universitario, o de nivel superior, representó la bisagra de
acceso a posiciones profesionales, ocupando incluso puestos directivos y gerenciales,
particularmente en la docencia y administración pública.
Para la generación de mujeres nacidas a partir de 1957, el cuadro 2 muestra la relación
entre sus niveles educativos y el de sus cónyuges/parejas.
Cuadro Nº 2 Homogamia-Heterogamia educativa en la cohorte generacional de 18
a 48 años (%)
Nivel Educativo de la Encuestada
Nivel
Educativo
del Cónyuge
Hasta
Secundari
o
Incomplet
o
Secundari
o
Completo
Universitar
io
Total
Hasta
Secundario
75,4
32,6
10,4
45,2
Secundario
Completo
23,0
58,4
45,5
39,7
Universitario
1,6
9,0
44,2
15,1
100 %
100 %
100 %
Fuente: Elaboración propia en base a una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública(CEDOP), Instituto de
Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, UBA 2005.
100 %
Generación
de 18 a 48
años
Total
(126)
(89)
(77)
(292)
La diagonal principal representa la conformación de uniones homógamas. Entre las
cuales, el 75% de las encuestadas con secundario incompleto se unieron a hombres con
su mismo nivel de instrucción. El 58% da cuenta de parejas con secundario completo,
mientras que el 44% refiere contrayentes que concluyeron estudios superiores. Hasta
aquí hemos analizado la homogamia, no obstante, el cuadro presenta heterogamia
educativa y a su interior podemos diferenciar parejas hipérgamas e hipógamas. Como
mencionamos anteriormente, al considerar como referencia la posición de la mujer,
cuando se casa o se une hacia arriba (“hiper“), con un hombre de mayor nivel de
estudios, forma una pareja hipérgama. Cuando se casa o se une hacia abajo (“hipo“),
con un hombre de menor nivel educativo, constituye una pareja hipógama. Las uniones
que personifican una relación hipérgama se ubican por debajo de la diagonal principal;
el 23% de las encuestadas con nivel hasta secundario incompleto formaron parejas con
hombres que finalizaron el secundario, mientras que el 2% da cuenta de uniones entre
mujeres con secundario incompleto y hombres universitarios. Casi el 10% de las
mujeres con secundario completo se casaron o unieron con hombres que terminaron los
estudios superiores. Las relaciones hipógamas se sitúan por arriba de la diagonal
principal. El 33% refleja la unión de mujeres que terminaron el secundario con hombres
que alcanzaron hasta el nivel secundario incompleto. El 10% de mujeres universitarias
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Notas para el Debate
formaron parejas con hombres de hasta secundario incompleto; y el 46% (cerca de la
mitad) con hombres de nivel educativo secundario completo.
Los porcentajes en las celdas verificadoras nos muestran que estamos en presencia de
una alta homogamia educacional. Sin embargo, en ciertos casos, debemos considerar las
celdas adyacentes que nos indican uniones entre posiciones educativas cercanas
11[12]
. En
el análisis de heterogamia, la concentración de porcentajes por encima de la diagonal
principal (parejas hipógamas), refleja que las mujeres de esta generación tendieron a
unirse con hombres de niveles educativos más bajos.
El valor del estadístico X
2
nos revela que existe una asociación considerable entre los
niveles educativos de los miembros de la pareja; y que con un 99% de confianza se
rechaza la hipótesis nula de que los niveles educativos son independientes.
Cuadro Nº 3 Homogamia-Heterogamia educativa en la cohorte generacional de 49
años y más (%)
Nivel Educativo de la Encuestada
Nivel
Educativo
del
Cónyuge
Hasta
Secundario
Incompleto
Secundario
Completo
Universitari
o
Total
Hasta
Secundario
Fuente: Elaboración propia en base a una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública(CEDOP), Instituto de
Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.2005.
Para la generación mayor de mujeres, el cuadro 3 al igual que el anterior, refleja la
relación entre los niveles educativos de los miembros de las parejas. Las uniones
homógamas se ven representadas en el 83% que refiere a encuestadas y cónyuges con
hasta secundario incompleto, el 51% que da cuenta de parejas con el nivel secundario
completo y el 36% que representa la unión entre universitarios. En las parejas
hipérgamas, el 15% de las mujeres con hasta secundario incompleto formaron parejas
11[12]
Las celdas adyacentes a la diagonal principal, si bien no refieren a parejas estrictamente
homogámicas, nos indican la constitución de parejas que poseen credenciales educativas
cercanas.
83,3
37,3
14,3
64,6
Secundario
Completo
Generación
de 49 años y
más
14,7
51,0
50,0
27,1
Universitari
o
2,0
11,8
35,7
8,3
100 %
100 %
100 %
100 %
Total
(150)
(51)
(28)
(229)
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10
Notas para el Debate
con hombres que alcanzaron el nivel secundario completo, y el 2% con hombres que
terminaron la universidad. El 12% de las mujeres con secundario completo se unió a
hombres universitarios. La hipogamia se observa en el 37% de mujeres con secundario
completo en pareja con hombres de nivel hasta secundario incompleto. Entre las
mujeres que terminaron los estudios superiores, el 14% formaron uniones con hombres
que no lograron finalizar el secundario, y el 50% con compañeros de nivel secundario
completo. La distribución de porcentajes en la diagonal principal nos indica que
estamos frente a una tendencia de homogamia educativa, con ciertas uniones
entre
credenciales educacionales adyacentes
12[13]
. El análisis de la heterogamia, al igual que
en la generación más joven, nos lleva a concentrarnos particularmente en las uniones
hipógamas. Las mujeres de esta cohorte tendieron a unirse con cónyuges de menor nivel
de instrucción.
El estadístico X
2
nos muestra que existe asociación entre las variables y que al 99% de
confianza se rechaza la hipótesis nula.
Conclusión
A lo largo de este trabajo se buscó, bajo la pregunta ¿Quién se casa con quien?, analizar
los patrones conyugales que rigen el mercado matrimonial en la Argentina.
Especialmente, nos centramos en la relación que existe entre los niveles educativos de
los miembros de las parejas, para dos cohortes generacionales de mujeres. En ambas
generaciones, las parejas tendieron a conformarse por contrayentes de similar nivel
educativo o entre posiciones educacionales cercanas. Estos patrones nos están indicando
que lo que se designa como mercado matrimonial es un espacio social de encuentro que
filtra y ejerce condicionamientos sobre las posibilidades de interacción y conocimiento
entre potenciales parejas.
En cuanto a la evolución y al alcance de la homogamia-heterogamia educativa, para la
generación mayor de mujeres el nivel educativo de hasta secundario incompleto resultó
ser el más homogámico y representó el requisito de ingreso al mercado de trabajo. En
comparación con esa generación, las mujeres más jóvenes tendieron a la homogamia en
los niveles de instrucción secundario completo y universitario. El acceso al mercado
laboral, a mediados de la década del 70, significó para las mujeres un cambio en sus
credenciales educativas así como de ingreso al mercado laboral - aun cuando sus estatus
ocupacionales fueran más bajos que los varones de equivalente educación.
En síntesis, los datos mostraron que la elección entre los cónyuges no es aleatoria y que
la dimensión educacional es un aspecto relevante en la composición de las parejas.
12[13]
Ídem.
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