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Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana.
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Voces y Contextos
BIENESTAR O CALIDAD DE VIDA, EN UNA COMUNIDAD DE LA SIERRA
TOTONACA DE VERACRUZ
The well-being or the quality of life in
totonaca
hills in the State of Veracruz
.
Silvia del Amo Rodríguez
Sergio Moctezuma Pérez
Resumen
a contribución de este trabajo es medir las
condiciones básicas de
sobrevivencia, para
alcanzar el bienestar en las zonas rurales. A partir de
ellas, establecer cuáles serían las condiciones de
bienestar que pueden rescatarse de los aspectos
culturales de la etnia totonaca. Se realiza en el ejido
Anayal Uno, del Municipio de Zozocolco de Hidalgo
en la sierra totonaca de Veracruz.
L
Palabras claves
: Bienestar, indicadores, totonacos,
sustentabilidad, aspectos socioculturales.
Abstract
The main contribution of this essay is the analysis of
the wellbeing conditions and the cultural aspects of
the totonaca ethnic in the state of Veracruz, Mexico,
located in the Totonac´s rural tropical region. The
study was held at the Anayal Uno Ejido, the
municipality of Zozocolco at Hidalgo.
Keywords
:
Wellbeing,
indicators,
totonacos,
sustainability, socio-cultural aspects
Sergio Moctezuma Pérez
Alumno del doctorado en Antropología Social,
del Departamento de Ciencias Sociales y
Políticas, Universidad Iberoamericana, Ciudad
de México. Forma parte de la línea de
investigación “Ambiente y sociedades rurales”
dirigida por la Dra. Alba González Jácome. Su
área de especialización es la ecología cultural,
etnia totonaca, migración interna indígenas.
E-mail:
Sergio.moctezuma@uia.mx
Tel: (55) 5950 4000 ext. 4860
Silvia del Amo Rodríguez
Investigadora del Centro de Investigaciones
Tropicales de
la Universidad Veracruzana
(CITRO)
Programa
Conservación
y
Desarrollo. Su campo de
Investigación
comprende el
manejo de recursos naturales,
ecología cultural, rescate de saberes.
E-mail:
sdelamo@uv.mx
Tel/ Fax (228) 810 82 63
Introducción
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Voces y Contextos
El bienestar requiere de parámetros cualitativos y no cuantitativos, a diferencia de la
calidad de vida que se ha convertido en un producto creado para el mercado de
consumidores. El bienestar no tiene precio, tiene valores. El
concepto de bienestar
utilizado en este artículo como un reordenamiento de los valores y de los criterios que
van a regir el uso de los recursos en general, y del acceso a los mismos en forma
equitativa.
Por lo tanto este concepto depende de las condiciones particulares del entorno,
de las características especiales del grupo humano y por ello mismo es un concepto
dinámico, que cambia en el tiempo. En términos generales tanto el bienestar rural como
el urbano tienen tantas concepciones como circunstancias
particulares existan en uno y
otro.
El bienestar así entendido es similar al de “buena vida”; que Savater
define
como la satisfacción de las necesidades humanas considerando las necesidades de los
demás, en tanto que humanos. De esta forma el bienestar incluye los materiales básicos
para el buen vivir,
además de la libertad y el libre albedrío, la salud, la seguridad y las
buenas relaciones. Es por ello que
estos componentes dependen de la situación de las
personas, reflejan su geografía, su cultura y las circunstancias ecológicas locales. De
acuerdo con el
Word Resource Institute
(2003) se entiende como bienestar los
materiales básicos para el buen vivir, así como aquellas capacidades de los individuos
que les permiten acceder a los recursos y así obtener un ingreso digno que les permita
contar con los medios de subsistencia.
Aunque el concepto de bienestar y el de calidad de vida son dos conceptos de
origen diferentes, el primero basado en factores sociales de intercambio y relaciones y el
segundo en factores económicos de producción y consumo, podemos desarrollar
estrategias, metodologías e indicadores diferentes para su medición. El bienestar es
cualitativo y la calidad de vida cuantitativa, es decir, el primero se basa en
valores
éticos y el segundo en valores adquisitivos.
El problema al que nos enfrentamos en las comunidades rurales de nuestro país
es que la marginación –considerada como el polo opuesto del bienestar- es a tal grado
desigual, que no podemos medir el bienestar si no existen una serie de condiciones
básicas de sobrevivencia -que es la contribución de este estudio-, para
a partir de ellas,
establecer cuáles serían las condiciones de bienestar que pueden rescatarse de los
aspectos culturales de las etnias, que el caso particular que nos ocupa, se refiere a la
etnia totonaca, que sin ser la excepción
ha sido constantemente humillada, asediado y
decapitada.
Las condiciones básicas mínimas
Al referirnos a estas condiciones mínimas, ponemos el acento es tres aspectos que hoy
en México constituyen indicadores de la pobreza extrema en el medio rural. Estos son:
la seguridad alimentaria, la seguridad de la vivienda y las relaciones sociales. Nos
referiremos a la desnutrición que está directamente relacionada con el deterioro del
medio ambiente, el manejo de los recursos, y la producción básica de alimentos; a la
salud, que se relaciona con una alimentación adecuada, es decir, con las condiciones que
permitan una seguridad alimentaria. En este sentido, para conseguir la seguridad
alimentaria es necesario resolver el problema de la accesibilidad a los recursos
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Voces y Contextos
principalmente en las zonas rurales. Para el caso de México, la inseguridad alimentaria
está directamente asociada con las zonas rurales que producen para el autoconsumo.
Este problema se resolverá sólo si se mejora el ingreso de los grupos más vulnerables
(Torres, 2003). La salud, además, requiere que los individuos estén libres de
enfermedades o al menos de aquellas fácilmente prevenibles y que puedan tener acceso
a fuentes de agua con niveles de pureza aceptables para su consumo.
La seguridad, en sí misma, como constituyente del bienestar depende de la
capacidad para vivir en una vivienda limpia y segura ambientalmente, así como con la
capacidad para reducir la vulnerabilidad a los colapsos e impactos naturales. Por último,
las buenas relaciones sociales se asocian con la expresión de valores estéticos y
recreacionales asociados a los ecosistemas. Sin lugar a dudas los valores culturales en
general y aquellos relacionados con los recursos (
Word Resource Institute
, 2003: 11).
La intervención humana en un ecosistema puede lograr beneficios para una
determinada sociedad, pero a su vez, puede provocar un detrimento del bienestar para
ella misma o para otras. El bienestar en el medio rural marginado de nuestro país -en
este caso concreto el de la etnia totonaca-,
esta estrechamente relacionado con la
pérdida de costumbres, tradiciones y valores que a su vez están directamente
relacionadas con las formas de apropiación hoy ausentes de los recursos naturales, es
decir, la manera en que usan y manejan sus recursos naturales. Al perder sus
conocimientos sobre el manejo tradicional de recursos y volverse en mono-cultivadores
de maíz, la relación de respeto que guardaban con la naturaleza, también se perdió.
La obtención del bienestar y el avance del desarrollo sostenible
están
íntimamente relacionados y estos a su vez dependen de formas permanentes de
conservación y utilización de los recursos. Sin embargo, el sistema económico
imperante obliga y mantiene la sobre-explotación que sienta las bases de un desarrollo
desigual, entendido como la relación de explotación entre la ciudad y el campo, entre un
centro y una periferia, entre los productores del campo y los grandes consumidores.
Además, se vale de este desarrollo desigual estableciendo relaciones entre formas
económicas, sociales y políticas características de las regiones desarrolladas con
aquellas regiones subdesarrolladas para valerse de los recursos naturales y sobreexplotar
a los trabajadores (O´Connor, 2001: 224-228).
El desarrollo desigual y combinado del capitalismo hace que las tierras más
fértiles sean acaparadas por las grandes empresas, se mantenga una relación de
dependencia sur–norte que implica que la producción sea destinada a la exportación y
trae consigo la explotación intensiva de las tierras, así como el uso de agroquímicos y la
consecuente deforestación para ampliar las tierras de cultivo (O´Connor, 2001: 230-
234).
De acuerdo a algunos autores dedicados al
estudio del bienestar y el desarrollo,
se seleccionaron los indicadores que nos permitieran arribar a una primera
aproximación de estos complejos conceptos, tales como:
Bienes y servicios: se considera al agua potable, el drenaje, la luz eléctrica,
calles pavimentadas y transporte público.
Economía: es el nivel de ingreso de un individuo. Se considera además si se
encuentra ocupado o desocupado.
Educación: se refiere al grado de escolaridad del individuo, así como a la calidad
de la educación a la que acceden.
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Medio ambiente: comprende la flora y fauna existente y el uso del suelo.
Migración: puede ser de dos tipos: 1) El cambio estacional regular de residencia
de un lugar a otro dentro de un territorio fijo, y 2) la acción de ir de un país o
una localidad para establecerse en otro.
Relaciones sociales: son las redes que se forman en la comunidad con base en
las relaciones de parentesco, compadrazgo y amistad y que forman una red
de
apoyo para los habitantes.
Salud: es el estado de completo bienestar físico, mental y social de un individuo
mediante información sobre la alimentación adecuada y acceso a ella,
disponibilidad de fuentes de agua con niveles de pureza aceptables para el
consumo.
Seguridad: entendida como la capacidad para vivir en una vivienda limpia y
segura ambientalmente, así como con la capacidad para reducir la vulnerabilidad
a los colapsos y las tensiones ecológicas y sociales.
Vida cívica: caracterizada por el grado de participación de lo miembros de la
comunidad en las juntas, asambleas y/o reuniones con el fin de atender los
asuntos de interés colectivo.
Vivienda: espacio delimitado normalmente por paredes y techos de cualquier
material, pero resistentes a las condiciones climáticas características del lugar
donde se encuentre. Debe contar además con una entrada independiente que
permita a los ocupantes entrar y salir sin necesidad de pasar por el interior de los
cuartos de otra vivienda. Es un espacio que se utiliza para vivir, esto es, dormir,
preparar los alimentos, comer y protegerse del ambiente.
El objetivo del estudio fue diagnosticar cuáles son las condiciones en las que
sobrevive una población marginal típica del trópico mexicano, Anayal Uno, y proponer
algunas acciones que podrían mejorarla, en relación con los valores tradicionales de
manejo de los recursos naturales y los valores de coexistencia colectivos de la etnia
totonaca.
Descripción de la zona de estudio
Las regiones son vistas como sistemas de relaciones dentro de un espacio, es decir, en
un ámbito de negociaciones entre varios grupos o porciones de población con
características que los distinguen, además comparten o se disputan intereses alrededor
de un espacio común (Hoffmann, 1994: 34). La región del Totonacapan es una región
que ha cambiado a través del tiempo, a finales de la década de los cuarenta, Isabel Kelly
y Ángel Palerm (1952) determinaron que el Totonacapan durante el siglo XVI abarcaba
desde el río Cazones en el norte, hasta el río de la Antigua hacia al sur. Por el este hasta
el Golfo de México y hacia al oeste por la Sierra Madre Oriental. Llegaría hasta
Pahuatlán que se ubica en el actual estado de Puebla, Jalacingo y Xalapa en el estado de
Veracruz pasando por Atzálan, hasta el río La Antigua.
Actualmente, la región del Totonacapan es un espacio de aproximadamente
7,000Km
2
,
se ubica al norte del estado de Puebla y en el centro-norte del estado de
Veracruz. Se conforma por dos zonas, la Sierra, un sistema de montañas conocido como
Sierra Madre Oriental y la Llanura Costera del Golfo. Los límites del actual
Totonacapan son: al norte
el río Cazones, al sur el río Tecolutla y el municipio de
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Zacapoaxtla, Puebla; al noroeste el municipio de Pantepec, Puebla; al oeste los
municipios de Tlacuilotepec y Huauchinango, Puebla; al suroeste limita con el
municipio de Zacatlán, Puebla, y al oriente limita con el Golfo de México (Velázquez,
1995: 29-30).
Esta investigación se llevó a cabo en una comunidad de la sierra del
Totonacapan veracruzano, en el municipio llamado Zozocolco de Hidalgo que se
encuentra en la parte baja de la Sierra Madre Oriental entre los paralelos de 93º30´0” y
97º36´0” de longitud oeste y los paralelos 20º05´37” y 20º09´43” de latitud norte. Su
extensión territorial es de 106.11 km
2
., cifra que representa el 0.15% del total de la
entidad. Limita al norte con el municipio de Coxquihui, Veracruz; al noreste con el
municipio de Espinal, Veracruz; al sur y este con el municipio de Tuzamapan de
Galeana, Puebla; y al oeste con el municipio de Huehuetla, Puebla (Gomezjara, 1998:
20).
Breve historia del establecimiento del Ejido Anayal Uno
Desde las primeras décadas del siglo XVI aparece en las fuentes históricas de la región
el nombre de Zozocolco, y Gomezjara (1998) cita que en 1719 los habitantes de San
Miguel Zozocolco, o Tonatico Tzotzocolco en ese entonces, tomaron posesión legal de
sus tierras. En el año de 1836, por moción de los vecinos del pueblo fueron puestos
nuevamente en posesión legal de sus tierras y en 1880 esas tierras fueron fraccionadas
en tres grandes lotes, los cuales son Zozocolco de Hidalgo, Zozocolco de Guerrero y
Plan de la Palma. Se reservó el cerro El Anayal como ejido para uso comunal.
En 1915, Zozocolco de Hidalgo solicitó la restitución y dotación de tierras,
solicitud que fue de las primeras a nivel estatal y por cierto, también de las últimas en
resolverse. Para agosto de 1963 el gobernador Fernando López Arias dictó la dotación
provisional de 156 hectáreas para los 138 campesinos, el 23 de octubre del mismo año
se ejecutó la posesión provisional y hasta el 23 de junio de 1966 se dio la resolución
presidencial con dotación definitiva.
El 30 de junio de 1932 el poblado de Zozocolco de Guerrero solicitó dotación de
tierras y dicha solicitud se aprobó el 17 de agosto de 1963. Por último, el 2 de agosto de
1966 el Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, aprobó la resolución anterior y
se concedió en forma definitiva la dotación de ejidos a los vecinos del poblado de
Zozocolco de Hidalgo. Fueron 125 los beneficiarios con 141.48 hectáreas de temporal.
Debido a que pasaron varias décadas para que las tierras que gestionaron les fueran
entregadas, sólo alcanzaron a beneficiarse con ellas 40 jefes de familia, ya que los
demás fallecieron o se retiraron debido a la tardanza de las autoridades para resolverles
su litigio.
La principal actividad económica en el municipio de Zozocolco de Hidalgo es la
agricultura, los productos que se siembran son el café, el maíz, la naranja, el plátano,
frijol, la pimienta y el zapote mamey. Son cultivados tanto para la venta como para el
autoconsumo. Sin embargo, el precio del café y de la pimienta, varía, dependiendo de
los precios internacionales y es por ello que muchos productores algunas veces prefieren
no recoger la cosecha. El proceso agrícola de los totonacos es un complejo cultural
milpero que persiste mediante la combinación estratégica con la agricultura comercial.
La milpa siempre está presente con la vainilla, la ganadería o la citricultura. (Ramírez,
2002: 27).
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Anayal Uno debe su nombre precisamente a un árbol conocido como anayo
(
Beilschmiedia anay
). Es un árbol frutal comestible parecido al aguacate en forma de
cucaracha, es de color verde o negro y de sabor dulce. Este árbol ha desaparecido casi
por completo debido a la urbanización de la zona.
Actualmente el cerro de El Anayal se divide en dos ejidos, el primero es Anayal
Uno y está poblado por los habitantes de Zozocolco de Guerrero que litigaron las
tierras. El segundo ejido es conocido con el nombre de Anayal Dos y es habitado por
pobladores de Zozocolco de Hidalgo. En Anayal Uno habitan aproximadamente 350
indígenas que podemos dividir en dos grupos: los ejidatarios y los avecindados. Los
ejidatarios son los habitantes que cuentan con solar y aproximadamente cuatro hectáreas
para sus cosechas, mientras que los avecindados son aquellos habitantes del ejido que
no cuentan con parcelas y únicamente disponen de tierras para solares.
Por ser un ejido, Anayal Uno se divide para su organización y administración
ejidal de la siguiente manera: un comisariado ejidal quien cuenta con un secretario, un
tesorero y un presidente del consejo de vigilancia. El presidente del consejo de
vigilancia tiene a su vez a dos secretarios. El comisariado ejidal es quien tiene el poder
de dotar de tierras para solar a los avecindados que la soliciten. Cada tres años se
renuevan a los integrantes de la administración ejidal. Para su organización civil,
Anayal Uno cuenta con un subagente municipal, un secretario y un tesorero. La
estructura civil puede estar conformada tanto por ciudadanos ejidatarios como por
ciudadanos avecindados. La tercera forma de organización corresponde a la sociedad de
padres de familia. Esta se estructura con los avecindados y los ejidatarios con hijos en
cualquiera de los niveles educativos que se ofrecen en el ejido –primaria, telesecundaria
y telebachillerato.
La población absoluta del municipio es de 12,455 habitantes, de los cuales 8,773
son indígenas y de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO 2005) el
grado de marginación para este municipio es muy alto.
Metodología
La investigación de campo se llevó a cabo en tres períodos. Una visita exploratoria
realizada durante el mes de abril del año 2004 en la que se realizaron 20 encuestas a los
habitantes de Anayal Uno. El segundo periodo fue durante los meses de julio y agosto
del 2004 en el cuál se realizó trabajo etnográfico con un énfasis en las entrevistas a
profundidad de los habitantes del ejido y de las autoridades municipales. En total se
realizaron fueron 20 encuestas y 27 entrevistas a profundidad, así como una serie de
descripciones en diarios de campo a partir de la observación y participación en la
comunidad.
La muestra estuvo compuesta por jóvenes, adultos y ancianos con edades que
van desde los 16 hasta los 84 años. La proporción del género es de 57% masculino y
43% femenino. El 44% de los informantes son campesinos, el 33% se dedican a las
labores del hogar, el 15% son estudiantes y el 8% restante se emplean en diversos
oficios. Todos los informantes son indígenas totonacos y el 95% de ellos son bilingües.
La información obtenida de las encuestas se analizó con el programa estadístico SPSS
11.0 y las entrevistas fueron capturadas y analizadas mediante un procesador de textos.
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Resultados
Bienes y servicios
En el ejido de Anayal Uno todos los habitantes cuentan con luz eléctrica, pero carecen
de agua potable, drenaje, calles pavimentadas y transporte público,
y en todos los
hogares se cocina con leña. La carretera que comunica a este ejido con la cabecera
municipal se encuentra pavimentada sólo en algunos tramos, siendo de terracería la
mayor parte. Para trasladarse a la cabecera municipal o a otra localidad los habitantes de
Anayal Uno utilizan las veredas que se han ido formando por el paso de los animales,
aunque el relieve de la zona hace que sean muy accidentados.
Las principales necesidades en cuanto a bienes y servicios
que los encuestados y
entrevistados reportaron son las siguientes: el 22% de la muestra considera como
prioridad el mejoramiento de las carreteras. Otro 22% de nuestra muestra considera
como prioridad el abastecimiento de medicamentos a la clínica. Para un 20% de la
población, la principal prioridad es el agua potable, y para un 15% lo es la construcción
del drenaje. El 12% de la muestra considera como prioridad el mejoramiento de las
escuelas
existentes y por último, el 10% restante de la muestra considera como
necesidad prioritaria la pavimentación de las calles.
Economía
El promedio diario de ingresos de un habitante de Anayal Uno es de $38. La principal
actividad económica es la agricultura. El maíz y el frijol son productos para el
autoconsumo, y en caso de algún excedente se vende dentro de la misma comunidad o
los días domingo en el tianguis de la cabecera municipal. También suelen sembrar
vainilla, café y pimienta para la venta pero ninguno de estos productos esta justamente
remunerada. La tierra es el principal medio de usufructo, ya que de ella los campesinos
obtienen los productos para el consumo familiar y algunos excedentes, sin embargo; la
tierra que utilizan para la siembra es como ellos llaman “tierra colorada” que quiere
decir que no es muy apta para la agricultura. Además, con los años también se ha
“lavado” es decir, se ha desgastado y por lo tanto se han visto en la necesidad de utilizar
agroquímicos, los cuales son reconocidos por los campesinos como dañinos para la
tierra pero necesarios.
El gasto en agroquímicos para las comunidades totonacas de Veracruz asciende
a $1840.
00
anualmente por hectárea,
(King, 2006). Debido a que la tierra que pertenece
al ejido es de mala calidad y ya está “lavada”, algunos ejidatarios y avecindados
prefieren rentar alguna parcela en otro lugar para sembrar el maíz y el frijol. Los
habitantes de Anayal también crían gallinas y puercos, tanto para el consumo como para
la venta. Aparte de la agricultura, algunas personas se dedican a la albañilería como
oficio y otros más han puesto en sus casas tiendas de abarrotes, que por lo general son
atendidas por las mujeres ya que los hombres se dedican a la agricultura. El cultivo de la
tierra sigue siendo el eje rector de la economía y los demás trabajos son
complementarios.
Algunas familias de Anayal Uno están integradas en programas de desarrollo
social del gobierno federal como el de OPORTUNIDADES, que otorga una
determinada
cantidad de dinero a las familias dependiendo del número de hijos
inscritos en algún nivel de educación. Esta ayuda está dirigida a las mujeres para la
alimentación y educación de sus hijos. Es importante señalar que aunque son las
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mujeres quienes reciben la ayuda, son los hombres quienes deciden en qué gastar el
dinero, y suele haber casos en que los hombres lo gastan en aguardiente e incluso hay
quienes ya no quieren trabajar porque prefieren esperar a que llegue la ayuda del
gobierno.
Educación
En Anayal Uno hay servicios de educación a nivel primaria, telesecundaria y
telebachillerato, este último labora en una bodega que funciona como aula para los
semestres en curso. Las instalaciones de la escuela primaria y telesecundaria fueron
construidas con la cooperación de los habitantes a través de las faenas. La población
adulta, mayor de 40 años, tiene un promedio de escolaridad de 3 años. Por lo general,
estos adultos cuentan con estudios de primaria, otros la dejaron inconclusa y hay
quienes nunca asistieron a la escuela. Entre las personas menores de 40 años el
promedio de escolaridad es de 8 años, actualmente los jóvenes terminan por lo menos la
telesecundaria. De los 15 alumnos inscritos en el último semestre del telebachillerato, en
julio del 2004 sólo se graduaron 4. Esa fue la primera generación de egresados del
telebachillerato.
Independientemente de la educación formal o institucional que los jóvenes
reciben, dentro de sus hogares obtienen conocimientos, valores y normas por parte de
sus padres, siendo este tipo de educación no formal un pilar de la tradición en la
comunidad. Aunque en forma cada vez más disminuido la transmisión oral del
conocimiento y los saberes propios de la etnia se siguen enseñando de esta manera. De
ellos aprenden los conocimientos necesarios para trabajar en el campo en el caso de los
varones y las mujeres aprenden a realizar las labores del hogar.
El fenómeno de la
migración (ver datos en sección de migración)
es un factor determinante en la ruptura
de la tradición oral en esta comunidad
Para las generaciones jóvenes, el bienestar no se encuentra en Anayal Uno,
ejerciendo las labores propias del campesino. El acceso a la educación lo ven como una
oportunidad para salir
de la comunidad, supuestamente “mejor preparados”. La realidad
es que una vez fuera de la comunidad los trabajos accesibles son los de lavados de
coche y en el mejor de los casos de dependientes de tiendas.
Medio ambiente
Cuando los habitantes llegaron al cerro de El Anayal en 1963, donde establecieron el
ejido; había mapaches, armadillos, venados, víboras y tigrillos. Actualmente esos
animales ya no existen debido a que fueron cazados, por ello es que ahora la carne de
consumo es adquirida en carnicerías de la cabecera municipal o mediante la cría de
animales de corral.
Las especies maderables en la comunidad son muy pocas, los habitantes las han
utilizado para construir sus casas, sus muebles o también para venderlas. Anteriormente
predominaban las especies de cedro y caoba, pero ahora quedan muy pocos árboles de
estas especies. Los habitantes reconocen que el gobierno ha otorgado permisos a
personas que no son de la comunidad para que corten árboles, con la condición de que
por cada árbol cortado deben sembrarse diez, sin embargo, nadie vigila que esto se
cumpla.
Los habitantes ven a las especies maderables de dos formas: la primera es
conservacionista ya que manifiestan que los árboles son importantes debido a que
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producen oxigeno y si son cortados alteran el paisaje, provocando que disminuyan las
lluvias. La segunda forma es utilitarista puesto que mencionan que de tener más
especies maderables las conservarían hasta la edad adulta para luego utilizarlas en sus
viviendas o venderlas y obtener un ingreso extra. En cuanto al cambio en el uso del
suelo un 64% de los informantes lo considera perjudicial, un 17% benéfico, un 8% es
indiferente, otro 8% dice que no ha cambiado y 3% se abstuvo de comentarios.
Migración
El fenómeno de la migración en Anayal Uno se localiza en la población joven, sobre
todo entre los mayores de 16 años y menores de 40 y tiene su origen en la falta de
empleo para los jóvenes aunado a que ellos han dejado de considerar al campo como un
medio para satisfacer sus necesidades. La migración es de carácter interno y los destinos
para vender la fuerza de trabajo son la ciudad de México y la ciudad de Puebla. En la
ciudad de México los jóvenes se emplean en los autolavados de autos mientras que en
Puebla se emplean en las diversas fábricas que existen en esa entidad. Muchos de esos
jóvenes regresan a Anayal Uno de manera temporal, en las fiestas tradicionales o en las
de sus familiares. Los jóvenes migrantes permanecen un par de días en el ejido y luego
se marchan nuevamente a la ciudad.
De los 47 informantes clave, 26 afirman tener familiares migrantes, es decir, el
64%. Un 33% de los informantes no tiene relación alguna con la migración debido a la
ausencia de familiares migrantes. Por último, el 3% restante no quiso responder sobre
este aspecto. De cualquier forma tanto los habitantes de Anayal Uno como una
autoridad de la pasada administración municipal nos comentaron que una manera de
evitar la migración de los jóvenes sería trayendo al municipio maquiladoras o fábricas
de cualquier tipo que necesiten mano de obra.
Relaciones sociales
Las relaciones sociales en Anayal Uno son estables y pacíficas. Todos los habitantes se
conocen entre sí y hay confianza entre ellos. Tanto ejidatarios como avecindados suelen
cooperar con faenas o con cooperación monetaria para la realización de obras dentro de
la comunidad. La construcción de la escuela primaria y telesecundaria, la iglesia y la
carretera que comunica a Anayal Uno con Zozocolco de Hidalgo, la cabecera municipal,
constituyen buenos ejemplos. Cuando la energía eléctrica llegó a la comunidad, entre
todos los ejidatarios cargaron los postes de luz desde el río Tecacan hasta la comunidad
y los anayalenses recuerdan que en aquella ocasión todos cooperaron, hombres y
mujeres –estas ultimas auxiliando a los hombres con agua para beber.
El 70% de los informantes considera que los demás miembros de la comunidad
son muy participativos, el 25% considera que son poco participativos y el 5% restante
considera que no hay participación comunitaria. Esta diferencia de opinión radica en
que los avecindados no participan de manera obligatoria en las obras de la comunidad,
como sí lo deben hacer los ejidatarios.
Salud
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En Anayal Uno no hay Casa de Salud de la Secretaría de Salubridad y Asistencia
(S.S.A.), ésta se encuentra en el ejido colindante que es Anayal Dos. Proporciona
servicios a
cuatro poblados: Anayal Uno, Anayal Dos, San Carlos y Caxuxuman.
Los problemas fundamentales de salud de Anayal Uno son la desnutrición y las
enfermedades dentales así como las enfermedades respiratorias y la dermatitis.
Desafortunadamente no se tienen datos exactos sobre el porcentaje de la población
afectada por estas enfermedades. Esto se debe a las carencias de infraestructura y
equipamiento con que trabaja la clínica. No todos los indígenas acuden a ella por los
motivos mencionados y por lo tanto prefieren utilizar los servicios de salud que se
ofrecen en la cabecera municipal o, quienes cuentan con más recursos acuden a clínicas
de otros municipios como Papantla.
Existe el dato de que el 100% de las unidades domesticas no hierven el agua, sin
embargo, hasta el momento no se han presentado casos de cólera. También se presenta
el caso de los embarazos no deseados en jóvenes de 16 años y actualmente no hay casos
de SIDA o de otras enfermedades de transmisión sexual, aunque se corre el riesgo de
que aparezcan ya que los jóvenes que migran a las ciudades son propensos a adquirir el
virus y contagiar a las jóvenes de la comunidad. Las mujeres tienen en promedio cinco
hijos y por lo general no acuden al médico en caso de enfermedades propias de la mujer
debido al dominio que siguen ejerciendo los hombres sobre las mujeres.
Algunos de los informantes comentaron que no asisten a la clínica debido a que carece
de medicamentos y sólo obtienen del doctor una receta con los medicamentos que deben
comprar en las farmacias de la cabecera municipal. Es por ello que algunos anayalenses
prefieren acudir a Zozocolco de Hidalgo o a algún médico particular de la misma
cabecera. En la clínica hay desabasto de medicinas sobre todo por los recortes al
presupuesto a causa del clima político que se vivió con las candidaturas a gobernador
del estado y presidentes municipales.
Seguridad
En el aspecto social,
mediante las encuestas y entrevistas, se percibe el ejido como
seguro,
ya que las relaciones sociales entre los habitantes
son
estables y pacíficas. A
pesar de haber habitantes con problemas de alcoholismo no se suscitan acontecimientos
que pongan en peligro la vida o la tranquilidad de terceros. El 92% de los informantes
se siente seguros viviendo en Anayal Uno. Les gusta porque ahí conviven con sus
familiares y sus amigos, les gusta el paisaje que les rodea, los árboles, las aves y
perciben la ciudad como un lugar donde ya todo está construido y donde hay mucha
contaminación. El 3% de los informantes que no se sienten seguros en la comunidad
argumentan que su inseguridad e intranquilidad se debe a la falta de trabajo y a las
preocupaciones que se suscitan en la vida diaria.
En cuanto a los desastres naturales los habitantes recuerdan principalmente las
inundaciones que ocurrieron en el año de 1999 afectando los caminos. También
mencionan varias sequías hace cuatro o cinco años aproximadamente.
Vida cívica
Para hablar de la vida cívica de los habitantes locales, hay que hacer una distinción entre
los dos tipos de habitantes que hay en la comunidad. En primer lugar se encuentran los
ejidatarios quienes poseen una fracción de tierra para parcela y otra para su solar. Los
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ejidatarios se organizan
en reuniones de los ejidatarios, con voz y voto, de acuerdo a un
reglamento interno que se encarga de hacer respetar el comisariado ejidal. En él se dice
que ninguno de los ejidatarios debe faltar a las reuniones bimestrales que se realizan. En
caso de faltar el ejidatario debe pagar una multa de $50.
00
y en el caso de que falte a las
reuniones por un período de dos años pierde el derecho de ser ejidatario y se llega a un
acuerdo sobre a quién darle la tierra que le pertenecía. Solamente en caso de
enfermedad es que se puede faltar a las reuniones.
Los avecindados son aquellas personas que llegaron después de que se fundó el
ejido y que solicitan al comisariato ejidal que les proporcione algún solar para construir
su vivienda, no asisten a las reuniones de los ejidatarios pero cuando éstos últimos
necesitan dialogar con ellos sobre cuestiones del ejido que atañen a ambos tipos de
habitantes se organizan reuniones en las que los ejidatarios participan obligatoriamente
y a los avecindados se les hace una invitación. Si no acuden simplemente se les llama la
atención pero no tienen que pagar ninguna multa. Cuando se hacen colectas de dinero
para alguna obra, los avecindados cooperan tan sólo con el 50% de lo que cooperan los
ejidatarios.
Vivienda
Para el bienestar de estos totonacos, la vivienda
y la tierra, resultan
fundamentales. Es en la vivienda o morada
el espacio de reflexión y de transmisión del
conocimiento de padres a hijos. Es el refugio de las tradiciones y costumbres de la etnia.
Es el espacio de reproducción social de la pertenencia, solidaridad, y cohesión. Aquí se
educan los jóvenes, aprenden normas, valores y saberes. La mayoría de las viviendas de
la comunidad son de madera y tarro (bambú nativo) y la minoría es de concreto. Casi
todas tienen una extensión de 400 mts2 o menos. Sus pisos son de tierra y prácticamente
consiste en un solo cuarto, en ocasiones dos con la cocina ya incluida
El promedio de
miembros de la familia que vive en estas viviendas es de cinco personas. Cuentan con
servicio de electricidad más no de agua potable y drenaje. El 100% de las familias
cocinan con leña. El 75% de las viviendas de los informantes son de madera y bambú y
el 25% restante, son de material.
Resultados sobresalientes
Se presenta un listado y una gráfica con las nueve principales necesidades que los
anayalenses consideran como parte de su bienestar. El 37% de los informantes de
nuestra muestra mencionó como primera necesidad el dinero y el empleo, un 12% dijo
carreteras, otro 12% mencionó que es necesaria una clínica. Un 11% dijo necesitar agua
potable y 8% mencionó el drenaje. Las escuelas fueron mencionadas por un 7% de los
informantes, las calles pavimentadas por un 5%, el apoyo al campo también tuvo un 5%
y por último, el 3% mencionó las canchas deportivas
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GRÁFICA 1
PRINCIPALES NECESIDADES
37%
12%
12%
11%
8%
7%
5%
5%
3%
EMPLEO
CARRETERAS
CLINICA
AGUA POTABLE
DRENAJE
ESCUELAS
PAVIMENTACIÓN DE
CALLES
APOYO AL CAMPO
CANCHAS
Fuente. Elaboración Propia
Para medir el grado de bienestar en que se encuentran los habitantes se le otorgó
un valor numérico a cada indicador para después realizar la suma del puntaje total y
mediante una escala, establecer el nivel de las condiciones básicas necesarias para
alcanzar un futuro bienestar. El valor numérico será de 1 cuando el indicador sea bueno,
es decir, sea satisfactorio para la consecución de este futuro bienestar de los habitantes.
El valor numérico será de 2 cuando el indicador no se encuentre al 100%, es decir, sea
regular. El valor numérico será de 3 cuando el indicador sea deficiente, queriendo decir
con esto que afecta o impide al bienestar de los habitantes de Anayal Uno. Después de
otorgarle un valor a cada indicador y de haberlos sumado determinaremos si el nivel de
bienestar es bueno cuando el puntaje sea igual a 10. Si la suma de los valores está en el
rango de 11 a 20 puntos, el nivel de bienestar será regular. Por último, si la suma de
valores está en un rango de 21 a 30 puntos, el nivel de bienestar será deficiente. Además
de otorgarle un valor numérico también se expondrán las razones por las cuáles le
otorgo ese valor (Tabla 1 y 2).
TABLA 1
ESCALAS DE INDICADORES Y NIVELES DE BIENESTAR.
ESCALA DEL INDICADOR
NIVEL DE BIENESTAR
1 = BUENO
1-10 = BUENO
2 = REGULAR
11-20 = REGULAR
3 = DEFICIENTE
21-30 = DEFICIENTE
TABLA 2
MEDICIÓN DEL BIENESTAR DE ANAYAL UNO
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INDICADORES
PUNTAJE
RAZONES
Bienes y servicios
3
Carecen de agua potable y drenaje. La carretera no está al
100% y las calles del ejido no se encuentran pavimentadas.
Únicamente cuentan con electricidad.
Economía
3
Falta de empleos y por consiguiente bajos ingresos. Carecen
de tecnología para el campo y asesoría. El ingreso promedio
semanal es de $38.
00
Educación
2
Los jóvenes tienen mayor promedio de escolaridad que los
adultos y el ejido cuenta con escuelas en los tres niveles de
educación.
Medio ambiente
2
Los animales que habitaban antes y durante los inicios del
ejido se han extinguido. Las especies maderables son pocas y
las conservadas son para la venta o fabricación de casas. Sin
embargo, existe una conciencia ecológica y si se mejorara la
economía y la educación, ésta conciencia se volvería
conservacionista.
Migración
3
La mayoría de los jóvenes emigran a la ciudad de Puebla y
México. Algunos adultos también lo han hecho pero han
regresado. De no detenerse la migración el ejido puede
convertirse en un pueblo de mujeres y ancianos.
Relaciones sociales
1
Las relaciones sociales en Anayal Uno son propicias para
la
organización y la cooperación de los habitantes en los
asuntos de interés común. Todos los habitantes se conocen
entre sí y aseguran llevarse bien.
Salud
3
En cuestión de salud, el 87% de los informantes no hierve el
agua. Se presentan embarazos no deseados, desnutrición y
enfermedades de la piel.
Seguridad y
tranquilidad
1
El ejido es seguro para vivir y convivir con los demás
habitantes. No hay robos a viviendas ni asaltos a los
habitantes. La gran mayoría se siente seguro de vivir ahí.
Vida cívica
1
El 92% de los informantes participa en las juntas convocadas
para resolver los asuntos de interés comunitario. Los
ejidatarios se rigen por su reglamento interno y a la mayoría
de los avecindados los convencen de cooperar y participar en
las obras públicas del ejido.
Vivienda
2
Si bien la mayoría de las viviendas son de madera, éstas
cumplen la función de ser un espacio para vivir, dormir,
preparar alimentos, comer y protegerse del ambiente.
Podrían mejorarse en el sentido de crear divisiones para
separar los cuartos de dormir de la cocina o estancia.
TOTAL: 21
NIVEL DE BIENESTAR: DEFICIENTE
Fuente. Elaboración Propia
Con base en esta medición de los diez indicadores se desprende que el grado de
condiciones básicas de sobrevivencia
que actualmente existen en el ejido de Anayal
Uno es
deficiente. Solamente los indicadores de relaciones sociales, seguridad y
tranquilidad, y vida cívica se tienen
en un grado aceptable que está estrechamente
relacionado a sus valores y costumbres tradicionales, es decir, está más relacionado con
el componente social que con el económico y el ambiental.
Lo ideal para el bienestar de los habitantes es que sean atendidos en forma
prioritaria aquellos aspectos marcados como deficientes y regulares y además que se
mantengan y se les de continuidad a aquellos que son buenos. Para esto hace falta
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aprovechar la organización y unión de los habitantes para realizar faenas, además del
apoyo
decidido y continuo de las autoridades municipales.
Conclusiones
Como indicábamos en la introducción el ejido de Anayal Uno constituye un botón de
muestra de las condiciones en las que se encuentran la mayor parte de la población
marginada rural de México. Es evidente la ausencia de una política de estado seria para
el desarrollo de obras públicas tales como carreteras, clínicas, redes de agua potable,
drenaje, escuelas, pavimentación de calles y canchas deportivas, como las más
importantes. Obviamente todo esto como parte
de una política de desarrollo rural
integral enfocada a la reactivación productiva y económica de las zonas rurales, ausente
a partir de la década de 1950.
La prioridad
de esta política sería: el rescate de conocimientos y habilidades
propios, la capacitación a campesinos, el mejoramiento de la tecnología y el
otorgamiento de créditos para el campo, así como la creación de mercados o facilidades
para colocar los productos que la región puede aportar a la economía nacional e
internacional. El sello de origen de una región tan importante culturalmente hablando
como la totonaca, se convertiría en un sobre precio de estos productos. Una política
integral con estas prioridades generaría ingresos que de ser utilizados adecuadamente
promoverían una vía a transitar hacia un desarrollo sustentable que a su vez sería el
promotor de un bienestar social hoy inexistente.
Precisamente uno de los aportes mas importantes que Mesoamérica ha dado a la
humanidad es el que la naturaleza no es vista como enemiga, ni se asume que la
realización plena del hombre se alcance a medida que más se separa de la naturaleza.
.
La gran política a seguir para establecer un trato igualitario entre el México rural y el
México “moderno” globalizado debe contemplar como parte del nuevo paradigma -que
constituye nuestra tarea pendiente del siglo XXI- el reconocer la condición del hombre
como parte del orden cósmico y aspirar a una integración permanente, que sólo se logra
mediante una relación armónica con el resto de la naturaleza.
Para culturas como la totonaca, que durante milenios vivió de una multiplicidad
de productos que provenían del manejo de sus recursos, la pérdida de este conocimiento
los ha hecho perder una armonía y bienestar que se ha ido perdiendo en el tiempo y ha
incrementado su vulnerabilidad.
En especial el deterioro del tejido social sufrido por el
impacto de la imposición de un nuevo modelo ha detonado la pérdida paulatina, pero
constante de la transmisión oral del conocimiento, mecanismo que mantuvo y hoy
mantiene a las grandes culturas del mundo. Nos referimos a las culturas indígenas
poseedoras en un conocimiento milenario sobre el uso apropiado de los recursos
naturales. La imposición e incremento permanente de tecnologías
ajenas a su
cosmovisión y sus conocimientos ancestrales, la necesidad del progreso de
ampliar las
zonas urbanas y de abastecerlas con materias primas ha provocado cambios en los
ecosistemas naturales y los sistemas productivos que hoy constituyen el reto de la
humanidad.
La desaparición de miles de
especies y otras más están en peligro de extinción
ha convertido a nuestra sociedad en lo que Beck (1996: 201) denomina la sociedad de
riesgo, una fase de desarrollo de la sociedad moderna que a través de la dinámica de
cambio, la producción de riesgos políticos, ecológicos e individuales escapan, cada vez
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en mayor proporción, a las instituciones de control y protección de la sociedad
industrial. Al respecto Toledo (2003) comenta que ésta es una sociedad donde la
injusticia, la incertidumbre y el riesgo se han vuelto comunes. Una sociedad donde la
utopía industrial es cuestionada por no haber sido capaz de ofrecer a los seres humanos
las condiciones de bienestar y calidad de vida que previamente se vislumbraban.
Paradójicamente en estas sociedades, hoy desechas, la utopía de manejo tradicional, les
otorgan un nuevo sentido. Para Galbraith (1984) hay una relación estrecha entre
incertidumbre y pobreza. La satisfacción de las necesidades básicas procede de la tierra.
En la investigación de Ortiz (1995) sobre la conformación de un panorama
evolutivo del paisaje agrario del Totonacapan, menciona dos posibles escenarios sobre
la situación futura, tanto a nivel regional, ejidal y parcelario del Totonacapan. En el
primer escenario la ganaderización sustituye a los pequeños espacios agroforestales,
trayendo consigo una reorganización socioeconómica y una probable pérdida del
conocimiento tradicional sobre el uso de los recursos naturales. El segundo escenario
implica la existencia de una organización campesina que defienda los recursos
naturales, mediante el diseño de un plan de conservación y manejo de la diversidad
biológica que corra a cargo de las propias comunidades totonacas. Además de los dos
escenarios antes mencionados hay que añadir el de los servicios.
Recogiendo la opinión de habitantes y autoridades sobre la necesidad de
establecer maquilas para elevar las condiciones económicas de la población, este
escenario también implicaría una pérdida del conocimiento tradicional en la población
joven; aunque, momentáneamente, satisfaga necesidades económicas inmediatas. La
solución de las maquilas vuelve a ser una solución impuesta ya no del “progreso
necesario” sino de la “globalización imperante”.
A pesar de que los habitantes de Anayal se ven en una situación de riesgo
ambiental, la conciencia ecológica que tienen los miembros de la comunidad es un
punto de partida para crear instituciones con normas, reglas y valores dirigidos a la
conservación del medio ambiente y al adecuado uso y manejo de los recursos naturales.
En el ejido de Anayal Uno se presentan estas características. Hay confianza entre los
habitantes, se conocen, se ayudan y se mantienen unidos a través de las reglas y normas
establecidas por la administración ejidal. Es necesario que esto no se deteriore.
Para ello se requiere explicar muy bien a los habitantes cuales son los derechos,
las funciones, las responsabilidades y obligaciones tanto de los ejidatarios como de los
avecindados con respecto a los asuntos de la comunidad y llevar esta relación más allá
de la comunidad, es decir; con los habitantes de comunidades vecinas. Mantener un
diálogo entre las generaciones para que los jóvenes aprendan a crear redes de relaciones
a través del compañerismo y la cooperación.
El municipio, desde la pasada administración, formó un Consejo Municipal de
Desarrollo Rural Sustentable (COMUDERS), que se encarga de impulsar el desarrollo
rural desde el aspecto agropecuario, este consejo trabaja en conjunto con la Secretaría
de Fomento Agropecuario y desarrollan proyectos productivos para las distintas
localidades que conforman al municipio. Están enfocados a la sustentabilidad tratando
de conservar los recursos naturales y restaurando el entorno ecológico. El uso en forma
colectiva y participativa en la toma de decisiones de estos instrumentos del estado
constituye un mecanismo susceptible de ser utilizado exitosamente por la población
local Las instancias de investigación y educación superior deberían transformarse en
garantes de estos mecanismos, actuando como facilitadotes de las poblaciones rurales.
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El establecimiento de las condiciones básicas de sobrevivencia en el medio rural
deben tener como base la producción agropecuaria y forestal mediante políticas de
subsistencia, autoconsumo autoabasto y excedente
Es necesaria la creación de instituciones conformadas por reglas, normas y valores que
propicien y vigilen el manejo adecuado de los recursos naturales. Esta es una forma en
la que los habitantes de Anayal Uno pueden tener un desarrollo humano adecuado y
alcanzar el bienestar .
Finalmente, para entender y caracterizar el bienestar de un grupo étnico como lo
es el totonaco, utilizamos además del concepto de bienestar, el de desarrollo
sostenible.
Entre los totonacos, el bienestar está directamente relacionado a la manera en que usan
y manejan sus recursos naturales. De aquí que el concepto de desarrollo sostenible sea
importante incorporarlo como base para analizar la relación de los totonacos con su
entorno natural, con la manera en que ellos manejan y utilizan los recursos naturales. La
Comisión Mundial de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo,
definió el concepto de desarrollo sustentable como aquel que satisface las necesidades
esenciales de la generación presente sin comprometer la capacidad de satisfacer las
necesidades esenciales de las generaciones futuras (CMMAD, 1992: 29). En esta
investigación entendemos a la sustentabilidad como un balance dinámico entre tres
elementos que son interdependientes, el primero de ellos es la protección y el
mantenimiento de los ecosistemas y los recursos naturales, el segundo se relaciona con
la productividad económica y el tercero y último es la provisión de infraestructura como
trabajo, vivienda, cuidados médicos y oportunidades culturales (Bell, 1999: 61). Es
precisamente en este tercer elemento en el que recomendamos el recate y el
reforzamiento de una política sociocultural como parte
fundamental de la política de
desarrollo rural .El reconocimiento de nuestra multiculturalidad y
diversidad cultural
resulta inaplazable si se quiere tener éxito en cualquier acción
en el medio rural
mexicano Reconocer no sólo las
necesidades y expectativas, sino saberes y habilidades,
tradiciones y costumbres nos asegura el reforzamiento de la autoestima, pertenencia y
autovaloración y empoderamiento de la población local
( del Amo y Vergar, 2007: 12).
Hoy
la inversión
en el capital social (Ostrom, 2003: 43) que en México pasa
forzosamente por el reconocimiento de nuestra diversidad cultural el llamado capital
es
inaplazable para alcanzar el bienestar.
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