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a Biblioteca General de Puerto Rico, recientemente deno-
minada Biblioteca Nacional de Puerto Rico, adscrita al Ins-
tituto de Cultura Puertorriqueña, fue creada en el año 1967.
Desde sus inicios, su gestor, el Dr. Ricardo Alegría, la propulsó y
nutrió bibliográficamente, contribuyendo así al desarrollo cultu-
ral del País (Alegría, 1978).
El prestigio alcanzado durante sus
treinta y seis años de creación y servicios la hace merecedora de
una atención especial, de un reconocimiento nacional y de unos
recursos respetables, no sólo para sostenerse, sino para alcanzar
el sitial que tienen las bibliotecas nacionales en el siglo XXI.
Durante estos treinta y seis años, la Biblioteca ha contribuido
como institución al desarrollo cultural, educativo, social e
investigativo del país, cumpliendo con su misión de satisfacer las
necesidades de información de la comunidad puertorriqueña,
superando la falta de recursos para su crecimiento y desarrollo.
Como parte de su misión está el recopilar, organizar, preservar y
difundir el acervo bibliográfico, no bibliográfico y audiovisual que
registra la memoria nacional, escrita y publicada en el país o en el
extranjero, por autores puertorriqueños o foráneos y sobre te-
mas puertorriqueños, adquirir información universal relevante y
apoyar la investigación.
En el cumplimiento de los objetivos que
LA BIBLIOTECA NACIONAL DE PUERTO RICO
María Matos Viera
Laurie Ann Ortiz Rivera
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propone su misión, se contribuye a la formación de ciudadanos
creativos, críticos, participativos y al desarrollo productivo y de-
mocrático del País.
Puerto Rico estuvo, durante toda su historia, ajeno al proceso
histórico y político que dio paso al establecimiento de este tipo
de institución. La ausencia de dicha institución ha impactado
adversamente la conservación de nuestro acervo documental y
bibliográfico, gracias a la fuga de importantes colecciones vía la
venta o la donación a instituciones del extranjero (González, 1989).
Hasta hace no mucho tiempo fueron evidentes las diferencias
de criterios respecto a quién o cuál institución debería asumir la
responsabilidad ministerial de convertirse en Biblioteca Nacio-
nal.
Considerando la responsabilidad ministerial que histórica-
mente ha asumido el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Bi-
blioteca Nacional, anteriormente Biblioteca General, se le ha ad-
judicado justamente los poderes públicos que promueven y tutelan
el acceso a la información, a la cultura y la educación a la que
todos tenemos derecho.
En la mayoría de los países, la misión ministerial en la creación
y desarrollo de las Bibliotecas Nacionales, recae sobre los Minis-
terios de Cultura, de Educación o de Educación y Cultura, según
sea la estructura organizativa del gobierno al país correspondien-
te.
En nuestro caso, el Instituto de Cultura Puertorriqueña es el
organismo designado para asumir el compromiso cultural del país.
El proyecto que se presentó atiende inicialmente las necesidades
actuales que tiene la Biblioteca Nacional de Puerto Rico, respon-
diendo a las necesidades reales de nuestro país y toda sociedad
educada.
Las sociedades actuales no pueden carecer de un pro-
grama cultural, ni ignorar que las bibliotecas juegan en la cultura
un papel insustituible.
El reconocimiento valorativo del acervo bibliográfico y de otras
consideraciones favorables que pueden tener otras colecciones
en el país, no se tomó como un elemento único para la designa-
ción mencionada.
Sabemos que las bibliotecas nacionales hoy
día son más que una colección nacional, requieren otros compo-
nentes que llenen las necesidades de información y formación en
toda la ciudadanía.
Dicha solicitud estuvo dirigida a desarrollar,
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actualizar y dotar de la estructura necesaria a esta Biblioteca para
ampliar sus servicios a la ciudadanía.
La Biblioteca Nacional supone referirse a un concepto absolu-
tamente variado, multiforme en su contenido y plurisémico al com-
pararse con otras bibliotecas nacionales en el mundo.
Estas dife-
rencias obedecen, en principio, a cuestiones que tienen su raíz en
la diversidad histórica, cultural, social, política y económica de
cada país.
Fuentes (2003) señala que la idea de biblioteca nacio-
nal responde a una de las más maravillosas, sorprendentes e in-
creíbles utopías que haya sido capaz de concebir el ser humano;
porque a estas alturas de la civilización no hemos sido incapaces
de tener un depósito con todo el conocimiento universal; incluso,
tener al alcance todo el conocimiento de una sola nación.
Las bibliotecas nacionales muestran gran variedad en su ta-
maño, su naturaleza y su función, además no hay una clara línea
divisoria entre la planificación de una biblioteca nacional y la pla-
nificación bibliotecaria nacional, de modo que diversas bibliote-
cas en diferentes países pueden estar ejerciendo funciones de bi-
blioteca nacional en mayor o menor medida (Line y Line, 1979).
Dado que el concepto de biblioteca nacional es difícil de defi-
nir, debido a la enorme variedad que este tipo de centros presen-
ta en los diversos países, Wilson (1983) señaló algunas funciones
que consideró esenciales y específicas, por ejemplo, el que la Bi-
blioteca Nacional de un país es aquella legalmente constituida
como tal.
La Biblioteca Nacional de Puerto Rico es un centro de investi-
gación y consultas referente a todas las áreas del conocimiento
humano, dándole énfasis a la colección puertorriqueña y del Cari-
be.
Tiene como misión adquirir, preservar y difundir la bibliogra-
fía puertorriqueña escrita y publicada en el País o en el extranje-
ro, por autores puertorriqueños o foráneos sobre temas puerto-
rriqueños.
Sus servicios van dirigidos a fomentar, promover, en-
riquecer y divulgar los valores culturales de Puerto Rico median-
te el estudio, la lectura, la investigación y el fomento de las publi-
caciones puertorriqueñas.
La Biblioteca Nacional de Puerto Rico tiene, según la Ley 188
de 17 de agosto de 2003, las siguientes funciones y deberes:
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1. Desarrollar y mantener abierta al público general una am-
plia colección bibliográfica sobre todas las materias del co-
nocimiento humano y, en particular, sobre Puerto Rico y
los puertorriqueños.
2. Realizar esfuerzos para identificar y para unir a su colec-
ción toda pieza documental producida en la isla o en el ex-
tranjero que esté relacionado de una u otra forma con Puer-
to Rico y con los puertorriqueños.
3. Servir como depositaria de toda obra documental que se
publica en Puerto Rico que por su naturaleza no deba for-
mar parte de los fondos del Archivo General de Puerto Rico,
para lo cual desarrollará la debida coordinación con éste.
4. Establecer una coordinación especial con la Colección Puer-
torriqueña de la Biblioteca General de la Universidad de
Puerto Rico y con cualesquiera otras mediante un registro
maestro de todas las Fuentes bibliográficas del país sobre
Puerto Rico y los puertorriqueños.
5. Difundir la Bibliografía Nacional Puertorriqueña en Puerto
Rico y el exterior.
6. Desarrollar y prestar servicios bibliotecarios de conformi-
dad con las nociones más avanzadas de la disciplina y con
los más modernos adelantos tecnológicos; y orientar al
público en general con el fin de que éste adquiera y acre-
ciente en forma libre el conocimiento en todas las ramas
del saber.
7. Formular, en colaboración con la Escuela Graduada de Cien-
cias y Tecnologías de la Información, un Plan Nacional de
Desarrollo Bibliotecario, asegurándose de su ejecución fu-
tura y de su evaluación permanente, y articular un Sistema
Nacional de Bibliotecas que incluya las escolares y las mu-
nicipales, así como las bibliotecas públicas especializadas.
8. Fomentar el desarrollo, evaluación, mantenimiento, conti-
nua actualización y difusión de un Catálogo Colectivo Na-
cional o registro maestro de Fuentes bibliográficas del país.
9. Ser responsable de la conservación de sus fondos biblio-
gráficos de conformidad con las más avanzadas técnicas y
de propiciar la preservación del patrimonio documental,
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particularmente de su colección puertorriqueña, median-
te la utilización de otros soportes disponibles distintos del
papel.
10. Desarrollar actividades educativas y culturales que
propendan al fortalecimiento de la identidad nacional puer-
torriqueña.
Es nuestro interés, como profesionales e investigadores en el
campo de información, cumplir con cada una de estas disposi-
ciones y gracias a éstas provocar la unidad de nuestro gremio
en un solo objetivo: ofrecerle a nuestros conciudadanos unos
servicios de información de calidad, acordes con los tiempos en
que vivimos.
La Biblioteca Nacional de Puerto Rico ofrece servicios de in-
formación a investigadores, estudiantes, maestros y público en
general en el país y en el extranjero. Tiene su propio edificio, pa-
trimonio edificado del Instituto de Cultura Puertorriqueña y que
en estos momentos está en el proceso de restauración. La Biblio-
teca tiene un programa de canje con instituciones culturales y
educativas de Puerto Rico y el extranjero.
Cuenta con una colec-
ción puertorriqueña, una Colección de Libros Raros de Puerto Rico
y de otros países.
Además, contamos con varias colecciones es-
peciales como la Colección Concha Meléndez, Colección Van
Deussen, Children’s Foundation, la Sala Eugenio María de Hostos,
Colección Juan Martínez Capó y la de Leopoldo Santiago Lavan-
dero.
Se han confirmado las donaciones de las colecciones del
Dr. Luis Nieves Falcón, el Profesor José Antonio Ortiz y la colec-
ción de catálogos y libros de arte del periodista y dramaturgo Jor-
ge Rodríguez.
La Biblioteca Nacional lleva a cabo un programa de activida-
des culturales con enfoque interdisciplinario, que contribuye al
desarrollo intelectual y la acción ciudadana y donde tanto los es-
critores, artistas, investigadores y estudiantes del país tienen un
espacio para exponer sus trabajos. Actividades como charlas,
presentaciones de libros, exposiciones de artes visuales, parti-
cipación en Ferias de Libros y la edición periódica de bibliogra-
fías temáticas de las colecciones. También ofrece orientaciones
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especializadas en el uso y manejo de los recursos bibliográficos a
grupos (escuelas públicas o privadas) e individuos.
Para el desarrollo de la Biblioteca Nacional de Puerto Rico es
importante incentivar la creación de convenios de colaboración
entre todas las bibliotecas y centros de información del país para
proveer a las colecciones del país.
Esto le dará valor añadido a
las bases de datos ya existentes y podría ser el primer paso para
dar acceso a la Colección Nacional.
Por otra parte, es necesario
proveer información sobre asuntos pertinentes a la ciudadanía.
No cabe duda que a partir del siglo XX la sociedad puertorri-
queña ha desarrollado paulatinamente actitudes igualitarias en-
tre los ciudadanos.
Esta ganancia histórica debe ser capitalizada
a través de instituciones que reflejen dichas actitudes.
Este es el
punto de partida para el desarrollo de la Biblioteca Nacional.
Esta
es una excelente oportunidad para crear un nuevo paradigma de
lo que debe ser una institución de esta envergadura. ¿En qué con-
siste este nuevo paradigma?
Consiste en que además de las fun-
ciones tradicionales de una biblioteca nacional, la institución debe
ser un instrumento proactivo para el desarrollo económico y so-
cial del país.
Esto se podría hacer creando servicios o una divi-
sión dentro de la institución que acopie, identifique y provea de
manera científica y organizada las necesidades de consumo de
información del sector de la industria, comercial y científico, así
como servir de recurso para llenar las necesidades de informa-
ción de las comunidades especiales.
La información de esta ma-
nera se convierte en un activo para la lucha contra los vestigios
de desigualdad y pobreza en nuestro país.
La idea de un proyecto como este, es una muestra de los enfo-
ques y servicios que podemos desarrollar como Biblioteca Nacio-
nal, siendo proveedores de servicios de información de alto con-
sumo, en la ruta de las nuevas bibliotecas del siglo XXI.
Por otro
lado, de esta manera se logra conjurar el espíritu un tanto clasista
y de museo bibliográfico que proyectan muchas bibliotecas na-
cionales.
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Bibliografía
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