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Revista de Investigación Educativa 4
enero-junio  2007  |  ISSN 1870-5308  |  Xalapa, Veracruz
© Todos los Derechos Reservados
Instituto de Investigaciones en Educación  |  Universidad Veracruzana
CPU
-e
Alain Chenu
Albertina Huerta Galván
Traducción
Una institución sin intención
La sociología en Francia a partir de la posguerra
Para citar este artículo:
Chenu, A. (2007, enero-junio). Una institución sin intención. La sociología en Francia a partir de la
posguerra.
CPU-e, Revista de Investigación Educativa, 4
. Recuperado el [fecha de consulta], de
En el presente artículo se describe el desarrollo de la sociología francesa tras concluir la
Segunda Guerra Mundial, momento en el que se encuentra en franca crisis, pues no se
cuenta con publicaciones relevantes, ni con proyectos organizados de investigación. El
recorrido abarca una primera etapa, de “despegue” de la investigación empírica, que
culimna en 1958 con la creación de la licenciatura en sociología; una segunda etapa, que
se cierra en 1976, en la que la base institucional de la disciplina vive una expansión; y
una tercera etapa, aún vigente, que se puede describir como la etapa de los maestros, en
la que la sociología forma parte de las “disciplinas refugio” sin las cuales “la universidad
de masas” no habrían podido concretizarse.
Palabras clave: Francia, sociología, historia de la ciencia.
Alain Chenu
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Una institución sin intención±
La sociología en Francia a partir de la posguerra
E
n 1945, la sociología francesa se encuentra en su punto más crítico: ningu-
na revista memorable, un puñado de empleos universitarios colocados bajo
el área de influencia de la filosofía, prácticamente ninguna investigación colec-
tiva organizada –con excepción de un equipo
néoleplaysienne
, ampliamente be-
névolo, conformado en torno a
Économie et humanisme
(Pelletier, 1996). Medio
siglo más tarde, se encuentra presente en una extensa gama de instituciones. Su
papel social y sus formas de organización han tenido grandes metamorfosis. En
1958, la creación de la licenciatura en sociología marca el fin de una primera
fase caracterizada principalmente por un “despegue” de la investigación em-
pírica. Comienza entonces una fase de expansión de la base institucional de la
disciplina, que se puede prolongar hasta la creación, en 1976, de la
agrégation
±
en ciencias sociales, examen de oposición en el que la sociología y la economía
son las disciplinas principales. Una tercera fase, todavía vigente, se puede des-
cribir como la era de los maestros: la sociología forma parte de las “disciplinas
refugio” sin las cuales “la universidad de masas” no habrían podido concre-
tizarse; estudiantes que no han encontrado un lugar en los estudios universi-
tarios más selectivos son aceptados por ésta con cierta benevolencia, pero en
condiciones de encuadramiento más bien mediocres. El término mismo de
sociología, no hace mucho esotérico, ha entrado al lenguaje común, gracias a
las participaciones recurrentes en los medios de especialistas de la familia, de la
escuela, de los movimientos sociales, de la inmigración, de la exclusión, etcé-
tera, reconocidos como expertos en la formulación y el tratamiento de diversas
“cuestiones de la sociedad”, gracias también a las enseñanzas impartidas en los
liceos. La amplitud de esta difusión contrasta con la inferioridad del número de
personas que, fuera del mundo académico, se valen de un ejercicio profesional
de la sociología.
1 Chenu, Alain. (²00², marzo). Une institution sans intention. La sociologie en France depuis
l´après-guerre.
Actes de la recherche en sciences sociales,
141, 46-59. Seuil. París, Francia.
² La
agrégation
o
agreg
es en Francia un título prestigioso para profesores de enseñanza secun-
daria y superior. Los que aprueban estas oposiciones muy selectivas pueden convertirse en
“professeurs titulaires”, con lo que reciben un sueldo más alto y unos horarios de trabajo más
reducidos. (N. de la T.)
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En el estudio de las formas de organización disciplinaria de la sociología
francesa contemporánea, las tablas de análisis surgidas de la sociología de las
ciencias –que ve en la dinámica de una disciplina el producto de un juego com-
petitivo con disciplinas cercanas (Ben David y Collins, 1997)–, y de la sociología
de las profesiones –que caracteriza a éstas como movimientos sociales (Bucher
y Strauss, 1962; Abbott, 1988)–, constituyen apoyos esenciales, pero no son más
que un apoyo menor si se les transpone automáticamente. Al contrario, es par-
tiendo de las relaciones que mantienen las profesiones y el Estado, y observando
la enseñanza superior, que encontramos los elementos de una explicación de los
rasgos específicos de esta organización.
1945-1958, la institucionalización de la investigación
empírica
Hacia 1950, se instala en Francia un grupo de investigadores profesionales que
practica una sociología empírica centrada en la observación de las sociedades
contemporáneas, en el marco del ±NR².³ Esta generación pionera, formada en la
práctica, descubre el trabajo de campo, la grabadora, las
trieuses
,´ la interpretación
del x
2
. Un impulso motor corresponde al Centro de Estudios Sociológicos (±µ²),
creado en 1946 (¶aville, 1965; Drouard, 1982; Chapoulie, 1991; Heilbron, 1991;
Tréanton, 1991 y 1992). Henri Mendras ha demostrado el impulso decisivo que
Georges Friedmann dio a este centro de 1948 a 1951, asignando grandes campos
de investigación a algunos jóvenes investigadores emprendedores; ha menciona-
do la atracción intelectual ejercida en muchos de ellos por los Estados Unidos,
tierra nativa de una sociología empírica profesionalizada a partir de la década de
los 20 (Mendras, 1995; Platt, 1996 y 1998b; Chenu, 2001).1946 es también el año
de la creación de la VI
a
sección de la Escuela Práctica de Altos Estudios, dirigida
por historiadores impregnados de la sociología durkheiniana (Mazon, 1988; Pé-
caut, 1996). El periodo se destaca aún por la creación de organismos tales como
el ·Nµ¸¹ (1945), el ·N²µµº (1946), el ±Rµ¸O±» (195¼), que realizan investigaciones
estadísticas a las cuales se referirán numerosas publicaciones sociológicas.
¼ Centro ¶acional de Investigación Científica. (¶. de la T.)
4 Máquina mecanográfica capaz de clasificar rápidamente tarjetas perforadas. (¶. de la T.)
5 Instituto ¶acional de Estudios Demográficos. (¶. de la T.)
6 Instituto ¶acional de Estadística y Estudios Económicos. (¶. de la T.)
7 Centro de Investigaciones, Estudios y Documentación sobre el Consumo. (¶. de la T.)
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En 1950, el CNRS se provee de un comité nacional. Organizada en secciones,
esta instancia juega un papel consultivo pero muy estructurante en la evaluación
de los centros de investigación, la gestión de las carreras de los investigadores,
la atribución de subvenciones a revistas, obras, coloquios. De 1950 a 1957, la so-
ciología depende de una sección “sociología y psicología social”; de 1957 a 1991,
de una sección “sociología y demografía”.± 1950 representa para Francia el naci-
miento de la primera categoría colectiva de sociólogos profesionales reconocidos
como tales.
Las secciones ponen en práctica procedimientos burocratizados de clasifica-
ción disciplinaria de los investigadores, laboratorios, revistas, colecciones. En los
primeros años de funcionamiento del CNRS, estos rasgos burocráticos son muy
poco consolidados, porque las secciones, que reúnen a la totalidad de los jefes
de las principales formaciones de investigación de una disciplina, son un lugar
de expresión directa de las relaciones de colegialidad entre estos líderes acadé-
micos.² Pero cuando una “comunidad científica” rebasa cierta medida, ya no se
puede reproducir por medio de un solo colegio, en el seno del cual cada uno de
los miembros conoce, o supone conocer, los trabajos de la mayor parte de sus co-
legas. Michael Mulkay estima que más allá de 100 a 200 personas, la atomización
en redes más pequeñas es inevitable (Mulkay, 1991, p. 59). Los límites más altos
no pueden ser alcanzados mas que al precio del establecimiento de estructuras
de decisión en variados niveles, que implican delegaciones de poder. Las insti-
tuciones tales como el CNRS o las universidades siempre han presentado caracte-
rísticas híbridas de colegialidad (contrataciones y promociones son determinadas
8 De 1970 a 1975, la capacidad de esta sección se extiende además a la arquitectura. En 1991,
una reforma del CNRS dispersa a los investigadores de sociología en múltiples secciones, entre
las cuales una sola, “sociología, normas y reglas”, incluye el término “sociología” en su título;
el censo de los investigadores sociólogos del CNRS se vuelve desde entonces una operación com-
pleja –el de los sociólogos de los otros organismos de investigación pública, ³RST³´ (Oficina
de Investigación µientífica y ¶écnica de Ultramar) luego ·R¸ (Instituto de Investigación para el
Desarrollo), ·NRA (Instituto ¹acional de Investigación ºgronómica), ·NS»R´ (Instituto ¹acio-
nal de ¼alud e Investigación Médica), etcétera, siempre ha sido difícil.
9 En 1959 son miembros de la sección 30 “sociología y demografía”: G. Gurvitch (presidente,
Facultad de Letras de París), ½. ºron (Facultad de Letras, París), G. Balandier (»¾H» [Escuela
Práctica de ºltos Estudios]), J. Berque (µolegio de Francia), F. Bourricaud (Facultad de Letras,
Bordeaux), J. µarbonnier (Facultad de Derecho, París), P.-¿. µhombart de Lauwe (CNRS), G.
Davy (Instituto), G. Friedmann (»¾H», CNA´ [µonservatorio ¹acional de ºrtes y Oficios]), P.
George (Facultad de Letras, París), V. Isambert-Jamati (CNRS), ¿. Lefebvre (CNRS), J. Maître
(CNRS), P. ¹aville, Poncin (Medicina), º. ¼auvy (·N»¸ [Instituto ¹acional de Estudios De-
mográficos]), J. ¼toetzel (Facultad de Letras, París), J. ¼utter (·N»¸), º. ¶ouraine (»¾H»), J.-P.
¶rystram (Facultad de Letras, ºix-en-Provence).
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sobre todo por los mismos investigadores y universitarios) y de burocracia (sus
miembros dependen de una administración jerarquizada). Con la organización
nacional en secciones del ±NRS o del Consejo superior de las universidades, y la
estructuración de las revistas alrededor de los comités de redacción que recurren
a árbitros,
es la colegialidad misma la que se transforma, el control por los pares
toma formas burocratizadas y en parte anónimas, en lugar de extenderse dentro
de una red de interconocimiento personalizado.
En 19²0, el total de investigadores del ±NRS clasificados como sociólogos es
de una veintena; en 19²8, de unos cincuenta (gráfica 1). El número de los colabo-
radores técnicos especializados en sociología es más difícil de calcular. El dispo-
sitivo de las publicaciones periódicas, que depende en gran medida del ±NRS en
cuanto a sus recursos humanos de secretariado y a menudo de las subvenciones,
se limita, primero, a los
Cahiers Internationaux
de Sociologie
, publicados por Geor-
ges Gurvitch en 1946, y a
L´Année sociologique
, cuya tercera serie aparece en 1949.
Los
Archives de sociologie des religions
son creados en 19²6, luego de la formación en
19²4, en el seno del ±³S, del grupo de sociología de las religiones. La Asociación
Internacional de ´ociólogos de Lengua Francesa se funda en 19²8 a iniciativa de
G. Gurvitch y del sociólogo belga Henri Janne, con miras no solamente de pro-
mover la sociología francófona, sino también de contrarrestar las orientaciones
metodológicas favorables a la encuesta mediante cuestionarios, que se presentan
mucho –y más a menudo en inglés– dentro de la Asociación Internacional de
´ociología, creada en 1948 con el apoyo de la UN³S±O (Platt, 1998a).
Al mismo tiempo, la enseñanza universitaria conserva las características do-
minantes que tenía en el periodo de entre guerras: se ha emancipado muy poco
de la filosofía, los programas presentan una concepción libresca de la disciplina.
µo hay más que cuatro cátedras de sociología, dos en la ´orbona, una en Estras-
burgo y otra en Burdeos. A partir 1920, la licenciatura en filosofía incluye un
certificado de “moral y sociología”.
De manera excepcional, la Facultad de Letras de París expedía un certificado de
sociología que no estaba integrado en ninguna licenciatura regular [.
..]. Pero tanto
en el campo de la licenciatura de filosofía como en el campo del certificado de so-
ciología de la Facultad de Letras de París, no había una intención clara de formar
sociólogos; más bien se trataba de informar acerca de la disciplina sociológica a los
estudiantes que veían en otro lado su disciplina de base. (Granai, 196², p. 120)
Los temas de “composición escrita” a los que son sometidos los estudiantes del
diploma de sociología de la Facultad de Letras de París, de 1944 a 19²0, demues-
tran la ausencia de referencias a la sociología empírica. Las preguntas son, por
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ejemplo: “¿Cuál es el aporte de la sociología en cuanto al problema de los valo-
res?” (noviembre de 194±), “Los principales elementos constitutivos de una so-
ciedad humana, su modo de integración y su grado de estabilidad” (junio 1947)
o “¿En qué puede la sociología iluminar el conocimiento del derecho?” (octubre
de 1950; De Bie, Lévi-Strauss, Nuttin & Jakobson, 1954, p. 222). La sociología
gurvitchiana, aunque se defina como un “hiperempirismo”, se inscribe en esta
tradición académica. Su poderosa influencia sobre la antigua Sorbona es criticada
severamente por algunos sociólogos más inclinados hacia la encuesta, entre los
cuales tenemos, en primer lugar, a Jean Stoetzel, quien introduce en el IFOP²³ y
en el I´µ¶ los métodos de sondeo elaborados en Estados Unidos en los 30.
Gráfica 1. Las tres fases del desarrollo de la sociología en la universidad y en el
CNRS después de 1945.
fuente: Amiot, 1984; Bourdieu, Boltanski y Maldier, 1971; Chapoulie y Dubar, 1991; archivos
del ·´R¸.
10 ¹nstituto francés de ºpinión »ública. (N. de la T.)
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Así pues, se puede, muy esquemáticamente, distinguir dos principales sec-
tores institucionales en la sociología francesa de la posguerra (Bucher & Strauss,
1992, hablarían de segmentos). El de la investigación pública, centrado en el
CNR±, se orienta hacia la investigación y la observación del mundo contem-
poráneo. Mientras que el lado universitario, cuyo centro es la Sorbona, da paso
a los adeptos del trabajo individual de biblioteca. Dos obras colectivas redacta-
das a fines de los 50, el
Traité
de sociologie du travail
, dirigida por G. Friedmann
y P. ²aville (Paris, Armand ³olin, 1962) y el
Traité de sociologie,
dirigida por G.
Gurvitch (París, ´Uµ, 1958), atestiguan a la vez especificidades de estos segmen-
tos y de su capacidad para trabajar con otros dentro de ciertos límites.¶¶
Es solamente durante el periodo siguiente cuando la ·niversidad sacará las
consecuencias de la redefinición de la disciplina, emprendida por los investiga-
dores en el marco del CNR±.
1958-1976, la ampliación de la base institucional de la
disciplina
²ombrado profesor en la Sorbona en 1955, luego de haber trabajado sobre todo
como periodista desde la Liberación, ¸aymond Aron se encuentra en el inicio
de la creación de la licenciatura en sociología (1958). ³omo la de psicología
(194¹), esta licenciatura marca la ambición de la disciplina por lograr el ejercicio
de una actividad profesional fuera del mundo universitario y de los organismos
de investigación. Asimismo, en 1958, las facultades de letras se vuelven facul-
tades de letras y ciencias humanas. En un contexto de crecimiento económico
sostenido y cuando los análisis del sentido y del alcance de las transformacio-
nes sociales en curso a nivel mundial –relaciones Este-Oeste, descolonizacio-
nes– dan lugar a enfrentamientos sumamente intensos, el interés por las ciencias
sociales se desarrolla.
En 1966, la reforma llamada “Fouchet” (que se deriva del nombre del minis-
tro de Educación ²acional en ese momento) refuerza el dispositivo de las ense-
ñanzas con la creación de un primer ciclo de dos años, el ºU»¼ (Diploma ·niver-
sitario de Estudios Literarios), luego transformado en º»U½ (Diploma de Estudios
·niversitarios Generales), que contiene una mención “sociología” –cuando antes
esta disciplina estaba ausente del año de propedéutico– y la implementación de la
11 G. Balandier, G. Friedmann, A. Girard, P. Mercier, J.-D. ¸eynaud y J.-¸. Tréanton con-
tribuyen a los dos tratados.
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maestría. La sociología rompe el vínculo orgánico con las ciencias económicas:
el certificado de economía política y social era un elemento obligatorio de la li-
cenciatura de 195±, la economía se vuelve opcional, el anclaje en las facultades de
letras se refuerza. Antes incluso de la creación de la maestría, los licenciados en
sociología parisinos podían continuar en la Escuela Práctica de Altos Estudios, a
fines de 1960, los dos años de enseñanza del ²³R´SS (Enseñanza Preparatoria para
la Investigación Aplicada en Ciencias µociales, centrada en cuatro disciplinas, la
psicología, la sociología, la lingüística y la etnología), dispositivo precursor del
conjunto maestría-D²´.¶· Muchos de los estudiantes egresados del ²³R´SS se con-
virtieron más tarde en investigadores o maestros–investigadores.
En cuanto al número de maestros de sociología, de una veintena en 195±, llega
a una centena en 196±, y a cerca de 300 diez años más tarde. En 1969, una sección
de sociología se formó dentro del Comité Consultivo de las Universidades (¸¸¹).
La emancipación con respecto a la filosofía, sección de la cual dependían antes los
maestros de sociología, se produce así 19 años después de que la sociología y la psi-
cología social se convirtieran en sección del ¸NRS. La nueva sección del ¸¸¹ englo-
ba a la etnología, que va a obtener a su vez su independencia. La sociología formará
entonces, junto con la demografía, una sección cuyo perímetro permanecerá es-
table, a pesar de las múltiples reformas a los procedimientos de contratación de los
maestros-investigadores.¶º El surgimiento de estas divisiones institucionales puede
analizarse como el producto de las aspiraciones de los maestros-investigadores en
sociología de escapar de la protección de sus colegas filósofos –como la psicología
experimental había obtenido su autonomía dentro de la universidad alemana al
emanciparse de la investigación médica (Ben »avid & Collins, 1997).
El número de miembros del ¸NRS sigue aumentando rápidamente hasta 1964
(año en el que llega a 100), para luego hacerlo con lentitud. Los centros de inves-
tigación se multiplican. La panoplia de revistas se amplía:
Sociologie du travail
se
funda en 1959, la
Revue française de sociologie
, los
Archives européennes de sociologie
,
Communications
y
Études rurales
en 1960,
Actes de la recherche en sciences sociales
en
1975. Esta lista no tiene mayor desarrollo después de 1975: ninguna de las revistas
de creación posterior está presente en 1999 en más de cien bibliotecas universi-
tarias (cuadro 1).¶¼
12 »iploma de estudios del tercer ciclo universitario. (½. de la T.)
13 En 19±2, el ¸¸¹ da paso al Consejo µuperior Provisional de las Universidades, al cual suce-
den en 19±3 el Consejo µuperior de las Universidades y, a partir de 19±7, el Consejo ½acional
de las Universidades.
14 Entre las revistas presentes en 20 de 100 bibliotecas universitarias francesas, encontramos,
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Cuadro 1. Difusión de revistas francesas de sociología en las bibliotecas
universitarias en 1999.
Título
Bibliotecas suscritas
Año de creación de
la revista
Reveu française de socioligie
309
1960
Actes de la recherche en sciences sociales
286
1975
Sociologie du travail
264
1959
Études rurales
203
1960
Cahiers internatonaux de sociologie
195
1946
l’Année sociologique (3a série)
164
1949
Espaces et societés
131
1970
Archives de sociologie des religions
105
1955
Muestra: 100 instituciones suscritas.
Fuente: Agencia bibliográfica de la enseñanza superior.
En 1±66, Évian, Francia, es sede del congreso mundial de la Asociación Inter-
nacional de Sociología; las actividades de la Sociedad Francesa de Sociología,
fundada en 1±62, adquieren una importancia significativa con motivo de la pre-
paración de este congreso. En 1±70, el CNR² se provee de un boletín bibliográfico
específicamente consagrado a la sociología y a la etnología (Tréanton, 1±±2, p.
4±4). La investigación sociológica francesa sigue siendo muy parisina: en 1±72, de
los 130 investigadores del CNR², solamente 15 trabajan en provincia.
En 1±64, surgirá el tema de la implementación de una calificación profe-
sional al título de la sociología, con la presentación de Jean-³ené Tréanton, en
el ámbito de la Sociedad Francesa de Sociología, de un proyecto de diploma de
experto sociólogo que no tendrá seguimiento (Drouard, 1±82; Heilbron, 1±86,
p. 71). En 1±65, Alain Touraine muestra el campo de trabajo deseable para la
sociología fuera de los organismos de investigación y universitarios; no precisa la
naturaleza de éste:
por orden de difusión decreciente,
L´Homme et la société
(fundación, 1±66),
Genèses
(1±±0),
Scien-
ces sociales et santé
(1±82),
Sociétés contemporaines
(1±±0),
Archives européennes de sociologie
(1±60),
Revue du MAUSS
(1±88),
Bulletin de méthodologie sociologique
(1±83),
Enquête
(fundación 1±±5, sin
aparición desde 1±±8),
Raisons pratiques
(1±±0),
Sociétés
(1±84).
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La sociología no puede desarrollarse más que si se vuelve una profesión, si representa
un conjunto de conocimientos creados, transmitidos y utilizados. En Francia, la
atención se ha dirigido hasta ahora, hacia el desarrollo de la investigación sociológi-
ca. Elección muy razonable, pero que traería consecuencias irracionales si se creyera
posible asegurar el progreso de la investigación sin reforzar al mismo tiempo la ense-
ñanza y
sin crear otros campos de trabajo que no fueran la investigación y la enseñanza mismas
.
(citado en Granai, ±965, p. ±27; resaltado en el texto)
En ±966, el Grupo de Estudiantes de Sociología de la Universidad de París
(²³´µ¶) reivindica una “formación más técnica y más especializada que debía co-
rresponder a las exigencias de una ‘profesión’ para la cual los practicantes debían
desarrollar una ‘deontología’” (Heilbron, ±986, p. 7·).
La investigación contractual experimenta, en los 6· y en los 7·, un desarro-
llo difícil de calcular, pero sin duda alguna masivo. Sobre todo es financiada por
organismos públicos, con la Delegación general para la investigación científica
y técnica, el COR¸³´ (¹omité de ºrganización de Investigaciones Aplicadas al
Desarrollo Económico y Social), la Misión de la investigación urbana, la ¹aja
nacional de subsidios familiares, más tarde la »¼R³ (Misión Información Inves-
tigación Experimentación). Michel Amiot analizó la “complicidad pendenciera
de los planificadores y de los sociólogos” en el campo de los estudios urbanos
(Amiot, ±986, p. ±±); Michel Marié experimentó, luego descubrió la “fórmula de
asociación donde debían entrar en contacto geógrafos, economistas, demógrafos
y sociólogos, bajo el mando del ingeniero” (Marié, ±989, p. 35). Si los equipos
que se forman dentro de las “administraciones de comisión” o los departamen-
tos de estudios de los ministerios se abren a sociólogos contractuales y financian
estudios sociológicos, ninguna de las corporaciones de ingenieros o de adminis-
tradores del Estado deja un sitio significativo a la sociología como componente
de formación. La duración de la vida útil de las oficinas de estudios sociológicos
es a menudo breve, muchos de sus miembros se van al término de un plazo a la
universidad y al CNR´ para encontrar un empleo estable.
En ±965, dos coloquios memorables dan prueba de un reconocimiento de la
sociología por parte de las autoridades encargadas de la contabilidad nacional y
de la planificación francesa (Amiot, ±986, p. 49); uno, dirigido por Pierre Bor-
dieu y Alain Darbel (estadístico del ¼N´³³), da pie a la publicación de
Partage des
bénéfices
(Darras, ±966), el otro, el primero que organiza la Sociedad Francesa de
Sociología, a la de
Tendances et volontés de la société française
(½eynaud [bajo la di-
rección de], ±966). Aún se está lejos del nivel de reconocimiento social alcanzado
por la sociología en Estados Unidos, cuando en ±933 el presidente Hoover había
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prologado el
Recent Social trenes
, dirigido por el sociólogo estadístico Ogburn
(Heilbron, ±986, p. 65); sin embargo, la capacidad de los sociólogos para figurar
como expertos en materia de análisis de las tendencias de las sociedades contem-
poráneas es cada vez más ampliamente reconocida. Se confirma también con la
publicación de
Données sociales
, en la cual el IN²EE, a partir de ±973, distingue
las evoluciones de la sociedad francesa solicitando la colaboración de diversos
sociólogos. Más allá de los diálogos entre sociólogos y administraciones públicas,
una petición multiforme crece en dirección de las ciencias sociales. La edición
de libros y revistas prospera (Chaudron, ±994), estudiantes extranjeros vienen a
Francia a preparar tesis. Si los historiadores jugaban desde hace mucho tiempo un
papel público privilegiado de “guardianes de la memoria” (Charle, ±995, p. 22),
los sociólogos aparecen, ellos mismos, como descifradores de tendencias y como
los productores, en competencia con economistas, politólogos, filósofos, perio-
distas, de categorías de análisis por medio de las cuales es posible pensar el mun-
do contemporáneo. La influencia de la sociología y de las otras ciencias sociales
se comprueba también en la difusión de métodos de observación y de análisis
tales como el sondeo de opinión, la entrevista a profundidad, la argumentación
estadística, cuyos principios se vuelven un componente de la cultura general.
³n ±968, la palabra “sociología”, que antes casi no se utilizaba fuera de las es-
feras académicas, pasa al lenguaje común, gracias sobre todo al excelente papel de
algunos estudiantes de sociología de ´anterre en el inicio de los “acontecimien-
tos de mayo”. Los maestros de sociología son divididos por completo y, cuando
el mapa universitario que se dibuja después de mayo de ±968 ratifica la fragmen-
tación de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de París, la redistribución
de los maestros en los nuevos departamentos de sociología pone de manifiesto
algunas diferencias tanto políticas como científicas.
³n ±970, la enseñanza secundaria se abre a las “ciencias económicas y socia-
les”, que acceden así a un nivel de reconocimiento antes reservado a las ciencias
y a las humanidades clásicas. Sociología y economía son los dos componentes
principales de estas enseñanzas, que se caracterizan por una apertura interdis-
ciplinaria bastante acentuada. ³l término de “sociología”, a diferencia del de
“economía”, no aparece ni en los títulos que definen las materias en el programa
de clases de segundo ciclo de los liceos, ni en los de los exámenes de oposición.
Las escuelas normales superiores se dotan de secciones de ²E²µ¶ a partir de ±972 y
la
agrégation
de ciencias sociales se crea en ±976 (Simler, ±996).
±5 Ciencias ³conómicas y Sociales. (´. de la T.)
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Así pues, en veinte años se ha conformado un vasto conjunto de institu-
ciones por medio de las cuales la sociología ha adquirido en Francia una base
sin precedente. Este dispositivo ya no tendrá mayor cabida –a excepción
de la
creación de los D±SS (²iploma de Estudios ³uperiores Especializados)– en el
periodo siguiente. Los dos sectores de la investigación pública y de la univer-
sidad han sido conducidos dentro una dinámica de crecimiento que les ha sido
ampliamente común. ¿Cuál fue el campo de trabajo para los estudiantes? Pa-
rece ser que las primeras generaciones de diplomados en sociología accedieron
con mucha facilidad a puestos de dirección o de un nivel equivalente, dentro
del mundo académico y también fuera de éste. En los 60, la planificación urba-
na y la distribución del territorio atraen a los diplomados. En ´97´, la ley sobre
formación continua suscitó la emergencia de organismos de formación para la
animación, en los cuales los sociólogos participaron mucho. Alrededor de Mi-
chel Crozier y del Centro de ³ociología de las organizaciones se tejió una red
de vínculos con los estados mayores de grandes firmas, por medio de los cua-
les sociólogos, a menudo también diplomados en ciencias políticas, encontra-
ron empleo. ³in embargo, ningún bosquejo
de organización corporativa, que
tienda a conseguir que fuera del mundo académico el ejercicio de la profesión
de sociólogo se realice en un mercado de trabajo reservado a los diplomados de
la disciplina, se ha diseñado.
1976-2000, la sociología en la universidad de masas
El año de ´976 (creación de la
agrégation
de ciencias sociales) no es aquí más que
una referencia entre otras: la transición del periodo precedente a éste es pro-
gresiva. En efecto, la evolución hacia una universidad de masas (Jarousse, ´984;
²ubet, ´994) es un proceso continuo, marcado, sin embargo, por una aceleración
en la primera mitad de los 90.
Hacia ´975, se expedían anualmente cerca de 500 diplomas de primer ciclo
de sociología; en ´995, 3,500 (gráfica µ). El D±UG de sociología experimenta así,
de manera amplificada, la evolución general del número de universitarios: la
cifra total de estudiantes en las universidades (fuera del IUT¶· y formaciones de
ingenieros) había aumentado por año µ.µ% de ´970 a ´980, y 3.µ% de ´980 a ´990;
el ritmo asciende a 4.3% por año de ´990 a ´995.
´6 ¸nstituto ¹niversitario de ºecnología. (N. de la º.)
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El aumento es menos rápido para las licenciaturas y sobre todo para las maes-
trías en sociología (de ±00 en ²975 a 800 en ²995 [gráficas 2 y ±]). A mediados
de los 70, a cada tres D³UG expedidos correspondían, dos años más tarde, dos
maestrías aproximadamente. Veinte años más tarde, ya no se cuenta más que
con una maestría por tres D³UG.´µ Trabajar mientras se estudia es frecuente.´¶ Si
los estudiantes de licenciatura y de maestría son en su mayoría egresados de un
D³UG de sociología, la idea común según la cual los diferentes ciclos de sociología
constituyen una “carrera” es algo ilusorio debido a las constantes deserciones,
reorientaciones, conversiones tardías a la sociología.´·
La creación de empleos de maestros en las universidades está, desde hace
varias décadas, impulsada sobre todo por la evolución del número de estudiantes.
El Ministerio de Educación Nacional, a veces bajo la presión de huelgas estu-
diantiles, asigna puestos en instituciones con objeto de reducir algunos fenóme-
nos de subencuadramiento. No se trata, sin embargo de hacer una distribución
equitativa entre los grandes sectores que corresponden a las antiguas facultades;
la tasa de admisión considerada como deseable según las normas ministeriales es
todavía más elevada en ciencias que en letras y ciencias humanas o en derecho.
No se trata tampoco de restringir el acceso a las formaciones cuyo campo de
trabajo es el más incierto. Esta política ha permitido limitar el aumento de los
gastos vinculados al incremento de la demanda de estudios superiores, las disci-
plinas más accesibles frente a esta demanda son también aquellas cuyas normas
de admisión (carga horaria anual de enseñanza, número de clases magistrales y
²7 En su estudio sobre el futuro del grupo de bachilleres de ²98± que ingresó al primer ciclo
después de las vacaciones de verano de ²98±, el C³R³Q observó que el índice de los que pasaron
al segundo ciclo tres años más tarde (en ²986-²987) era de 44% para los estudiantes de D³UG de
sociología, es decir, un índice bastante cercano a la media general (45%); pero las deserciones
eran particularmente frecuentes desde el primer año (±2%, contra el 25% en total). [¸harlot y
Pigelet, ²989, p. 86].
²8 ¹na investigación del C³R³Q permite distinguir la situación en marzo de ²98± de los estu-
diantes egresados, diplomados en ²98² de las formaciones del segundo ciclo de letras y ciencias
humanas. “Especialidad con un número muy reducido, la sociología, lo mismo que la psicolo-
gía, no está orientada hacia la enseñanza, pero presenta, en cambio, un fuerte índice de ingreso
al tercer ciclo (5²%). Así pues, la importancia de los titulares de un examen de selección se
reduce aquí (6% de exámenes de selección para la enseñanza), siendo más frecuente el acceso a
los exámenes de selección administrativos (²±%). El proceso de inserción es parecido al de los
estudiantes de psicología, con alrededor del 50% de jóvenes que trabajan mientras estudian”
(¸harlot y Pigelet, ²987, p. 5±).
²9 Los sociólogos “puros” representan una tercera parte de los ²89 diplomados en sociología
(del nivel maestría, D³º y tesis) estudiados por Odile Piriou (Piriou, ²999, p. 274).
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clases en grupos pequeños, número promedio de los grupos) son menos exigen-
tes. El D±UG de sociología sanciona una escolaridad que comprende alrededor de
750 horas de enseñanza en dos años, lo que lo coloca entre los primeros ciclos
menos esclavizantes para los estudiantes. Las clases prácticas no representan más
que una pequeña parte de estas horas; aquí los controles de asistencia son raros y
el número de inscritos por grupo es a menudo superior a ²0. Las investigaciones
del CR±DOC o de
L´Étudiant
muestran que el tiempo por semana consagrado a los
estudios es menor en letras y ciencias humanas que en las otras carreras univer-
sitarias (Jarousse, ³98², p. 203).
Gráfica 2. Diplomas de primer y segundo ciclo entregados anualmente en
sociología, 1970-1995
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Gráfica 3. Tasa de diplomas expedidos en los dos primeros ciclos por maestros
titulares de sociología y demografía, 1997-1995.
Otra manera de mejorar sin mucho esfuerzo los índices de encuadramiento es
destinar a las universidades puestos que correspondan a los estatutos de la ense-
ñanza secundaria (
agrégés
,±0
capésiens
±²) que no tienen responsabilidades de inves-
tigación y que deben –salvo descarga específica– asegurar un servicio de ense-
ñanza dos veces más pesado que el de los maestros de conferencias o profesores
de universidades. En 2³³³-2³³´, ´³7
agrégés
y ´´8 certificados en ciencias econó-
micas y sociales tienen un trabajo en la enseñanza superior. El mismo año, ´84
profesores y µ³µ maestros de conferencias, titulares o eventuales, dependen de la
sección de sociología y demografía. Si se admite que la mitad de las horas impar-
2³ Catedrático de instituto o de universidad por oposición. (N. de la T.)
2´ Persona que tiene el certificado para ejercer como profesor en la enseñanza secundaria. (N.
de la T.)
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tidas por los
agrégés
y certificados de SES dependen de la sociología, se calcula así
pues en 25% aproximadamente la parte de las horas estatutarias impartidas por
maestros de segundo grado.
±l esfuerzo pedagógico se desplaza hacia los primeros ciclos: el maestro pro-
medio de sociología (instrumento de pertinencia muy limitada) expide un ele-
vado número de diplomas de primer ciclo, y un número más o menos estable de
maestrías en sociología (gráfica 3 [la actividad docente se ejerce también en otros
estudios universitarios, donde la parte de la sociología es difícil de delimitar]).²²
³e acerca también a una demanda estudiantil cada vez más diseminada en todo
el territorio, y así pues, cada vez más a menudo de provincia. De ´983 a ´997, el
número de maestros-investigadores titulares de sociología y demografía pasa, en
la región parisina, de ´´4 a 209, y en provincia de ´40 a 35´. ±l maestro prome-
dio se aleja, pues, del modelo del intelectual parisino profundamente compro-
metido con las tareas universitarias más aristocráticas (encuadramiento doctoral,
publicaciones, edición). Una disciplina muy cercana, la etnología, que no otorga
diplomas de primer ciclo, vio crecer a sus efectivos a un ritmo más lento (+2,µ%
al año de ´983 a ´997, contra +5,2% para la sociología) y ha conservado un com-
ponente parisino más poderoso (42% de empleos en la región parisina en ´997
contra el 37% para la sociología-demografía).
Los estudios del CEREQ sobre las trayectorias estudiantiles hacen resaltar, a
nivel del conjunto de las disciplinas de letras y ciencias humanas, una ruptura
producida durante los 70.
Así, a finales de los 70 y a principios de los 80 aparece un rendimiento prome-
dio muy inferior al de principios de los 70; el papel del primer ciclo se modificó: por
un lado, la situación de reorientación hacia otros estudios superiores crece, pero, por
otro lado, el flujo de deserciones de la enseñanza superior está igualmente a la alza.
Al término de los primeros ciclos de letras-ciencias humanas, las reorientaciones se
hicieron, sobre todo, en dirección de las formaciones superiores tecnológicas cortas:
I¶T, escuelas paramédicas y de servicios médico-sociales, escuelas literarias (docu-
mentalistas, bibliotecarios, traductores, etcétera) o incluso hacia formaciones artísti-
cas o escuelas comerciales. (·harlot y Pigelet, ´987, p. ´9)
22 La gráfica 3 se establece a partir del número de maestros-investigadores titulares (profeso-
res, maestros-asistentes, maestros de conferencias) que dependen de la ´9ª sección (sociología,
demografía) del ·onsejo Nacional de Universidades. ±stos maestros trabajan también en otras
carreras, y maestros de otras disciplinas, así como maestros que dependen de otros estatutos,
intervienen en las carreras de sociología.
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La sociología figura dentro de un grupo de disciplinas de reciente creación,
que se encuentran en primer lugar por la aceptación de estudiantes que han ob-
tenido el
baccalauréat23
en condiciones regulares o difíciles (gráfica 4). El interés
por las disciplinas centradas en la comprensión del mundo contemporáneo está
presente en la demanda estudiantil que prefiere las ciencias del hombre y de la
sociedad, pero muchos de los nuevos inscritos en sociología han intentado en
vano inscribirse en otras formaciones.±² El número de quienes continúan sus es-
tudios aumenta debido a la amenaza del desempleo o de la pérdida de una segu-
ridad social. Muchas inscripciones a la maestría sobrevienen luego de un fracaso
en el examen de ingreso a un instituto universitario de formación de maestros
para profesores de escuelas; tendencias hacia el D³A corresponden a una candi-
datura infructuosa en el D³SS. Numerosos maestros de sociología, preocupados
por las desigualdades sociales y por la importancia del papel de la escuela en la
reproducción o reducción de esas desigualdades, aportan su granito de arena para
la construcción de una sociedad más justa aceptando, “con los medios de que
disponen”, a un público no hace mucho excluido de las universidades y todavía
rechazado por algunas otras disciplinas. Tal orientación se consolida por el hecho
de que, para algunos estudiantes de origen popular, la llegada a la universidad
puede adquirir el valor de una experiencia de descentralización social favorable
para la eclosión de grandes talentos sociológicos, según el modelo de Hoggart de
The Uses of Literacy
(Hoggart, ´95µ).
23 Examen y/o título de enseñanza secundaria que permite el acceso a estudios superiores. (N.
de la T.)
24 “Las ciencias humanas reciben a un gran porcentaje de indecisos o de bachilleres que no han
sido admitidos en la carrera que ellos deseaban” (CR³DOC, ¶onsommation et modes de vie, no.
´´0, ´996, p. 4). El ´9% de los alumnos de terminal ³S se inclina, como primera opción, hacia
una disciplina de letras y ciencias humanas, mientras que el 35% de los que entran se encuen-
tra en estas disciplinas. Muchos intentos infructuosos conciernen a los DU· (¸iploma Técnico
¹niversitario) de trabajo social o de otras formaciones de trabajador social, cuyo primer ciclo de
sociología (terminado o no) se vuelve muy a menudo una especie de propedéutico. En ´986, el
´5% de los estudiantes que estaban inscritos en el D³UG de sociología al regreso de las vacaciones
de verano de ´983 cambiaron a formaciones del sector paramédico o de trabajo social (¶harlot
y Pigelet, ´989, p. 89).
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Gráfica 4. Origen escolar y edad de los nuevos bachilleres por disciplina
universitaria al ingreso de 1997.
Fuente: MENRT, DPD-C2
La tendencia hacia estudios universitarios poco selectivos de estudiantes que han
obtenido el
baccalauréat
en buenas condiciones es, sobre todo, el caso de las jó-
venes, más libres que los muchachos, parece, para abandonar el gusto intrínseco
por el contenido de una formación antes que la maximización de la esperanza de
alguna ganancia dentro del mercado de trabajo. Las bachilleres de ±997 inscritas
en el DEUG de sociología al regreso de las vacaciones de verano del mismo año,
en promedio, son mayores de ±9 años; los bachilleres, de ±9 años y 5 meses. ²ntre
los nuevos inscritos, hay cerca de nueve mujeres por cada diez estudiantes “por
ahora” (±³ años o menos para la inscripción al primer año del DEUG), y dos de tres
solamente entre los mayores de 2± años o más (gráfica 5).
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Gráfica 5. El lugar de las mujeres en la sociología académica francesa.
La diferencia entre las formaciones que realizan una selección de ingreso y las
que son francamente accesibles a los bachilleres aumenta. En ±5 años, la parte de
los titulares de un
baccalauréat
tecnológico o profesional se incrementó sensible-
mente en sociología, pasando del 25% al 33% de los bachilleres recién inscritos en
el primer ciclo.²³ Los D´UG de administración económica y social, de psicología,
de historia, de lenguas extranjeras aplicadas, tuvieron evoluciones similares. En
los IUT, en cambio, la parte de los
bacs
tecnológicos y profesionales disminuía.
En el otoño de ±µµ7, el Ministerio de Educación Nacional tenía la intención
de penalizar a los IUT que admitían un porcentaje de bachilleres tecnológicos y
profesionales inferior a la media (y favorecer a los que admitían una porcentaje
superior) modulando su financiamiento, anteriormente proporcional al número
de estudiantes; la contribución habría sido menor o mayor del 20% más allá de
25 Esta parte pasa del 25% en ±µ83-±µ84 (fuente: C´R´Q) al 34% en ±µµ7-±µµ8 y al 32% en 2000-
200± (fuente: ¶´·RT, DPD-C2).
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una cierta distancia de la media. Un movimiento de huelga mantenido por las
direcciones se extendió a los I±T y el proyecto fue retirado. En seguida, el índice
de acceso directo a los I±T de los bachilleres generalistas continuó aumentando,
el de los titulares de un
baccalauréat
tecnológico, disminuyendo; la probabilidad
de ir a un I±T era claramente mayor luego de la obtención de un
bac
general que
después de un
bac
tecnológico.²³
Una formación sin campo de trabajo específico
Distinguir el futuro profesional de los diplomados en sociología es un ejerci-
cio difícil: el número de implicados es muy escaso para que la disciplina esté
representada de manera significativa en las encuestas de sondeo; los índices de
respuesta en las encuestas por correo, en parte proporcionales al valor de los di-
plomas, son modestos;²´ la frecuencia de las reorientaciones y de la acumulación
de títulos vuelve compleja la evaluación del impacto mismo de la formación en
sociología. A menudo los autores de los informes de las encuestas limitan las
fluctuaciones aleatorias al reagrupar varios niveles de egreso que corresponden
a horizontes profesionales sensiblemente diferentes; mientras que una encuesta
por correo realizada por Odile Piriou 6 o 7 años después de finalizar los estudios
muestra que el 65% de los que sustentan un título de un µ¶· en sociología (y el
74% de los titulares de una tesis) se definen como sociólogos, contra el 3¸% de
los egresados del nivel de maestría (Piriou, 1997, p. ¹¸4). El nivel de egreso por
debajo del cual las perspectivas de profesionalización son muy pocas, era el de
maestría; en los 8¸ cambia al µ¶· o al de un µ¶SS. El único diploma que lleva a
un campo de trabajo específico, si no mayoritario, al menos bien identificado, es
la tesis: luego de la investigación de Odile Piriou, sobre 69 doctores de 1984 y
1985, 33 son maestros del nivel superior o investigadores en 1991 (Piriou, 1999,
p. ¹71). Es el estudio del futuro de los diplomados de nivel inferior a la tesis el
que permite caracterizar el campo de trabajo de la sociología fuera del mundo
¹6 La probabilidad para un bachiller de inscribirse en un I±T el año de la obtención de un
baccalauréat
general era de 8.6% en 1995, en ¹¸¸¸ llega a 11.5%. Para el titular de un
baccalauréat
tecnológico, el índice de acceso e un I±T desciende de 1¸.3 a 9.4%.
¹7 Los índices de respuesta son de ¹¹% según la encuesta por correo del C¶R¶Q acerca del in-
greso a la vida activa en 1991 de los titulares de un diploma en sociología que van del µ¶±G al
doctorado (Martinelli, 1994, p. ¹8) y del 17% según la de Odile Piriou al lado de los diplomados
de ¹º y 3er. ciclos de 1984-1985 (Piriou, 1999, p. ¹¹).
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académico. Una investigación del CEREQ realizada en ±99± permite comparar
diferentes disciplinas (gráfica 6). Los diplomados en sociología y en etnología,
como los de psicología, de AES y de ²EA, acceden al mercado en condiciones más
desfavorables que los egresados de los otros estudios universitarios. Treinta y tres
meses después del último año dentro de la universidad, en segundo o tercer ci-
clo, más de uno de cada cinco ha permanecido al menos seis meses desempleado
desde que finalizó sus estudios; en el caso de los que tienen empleo, el salario
promedio es inferior a 8000 F (Martinelli, ±994, p. ³8). ´l autor del informe hace
resaltar la gran diversidad de los empleos ocupados:
´l ingreso a la vida activa luego de obtener un diploma en sociología es marcado
por una tendencia a la precariedad y a los salarios poco elevados. ´n la enseñanza, el
campo de trabajo se limita esencialmente al empleo de maestros de primaria hasta
el nivel del DEA. µólo el doctorado da realmente acceso a la enseñanza superior. Los
diplomados no ocupan siempre empleos que corresponden a su nivel: después del
DEA, sólo el 45% accede a un puesto de dirección. Lo anterior se refleja en el nivel de
los salarios: éstos son claramente inferiores a los de los otros diplomados. La gama de
empleos ocupados fuera de la enseñanza es tan extensa que es imposible distinguir
campos de trabajo específicos. (Martinelli, ±994, p. 4±)
´l campo de trabajo modal de la sociología está conformado por la enseñanza
primaria (³7% del total de los egresados que tienen un empleo); las profesiones
intermedias del trabajo social vienen en seguida con un 8%. µería más satisfac-
torio presentar algunas observaciones referentes a los tipos de diploma más ho-
mogéneos,¶· pero el número sería muy reducido, y las indicaciones no difieren
mucho de un nivel a otro: los PEGC,¶¸ maestros de primaria y pasantes representan
el ³7% de los que salen del nivel DE¹G, el 35% del nivel de licenciatura, el ³5%
después de la maestría e incluso el ³4% luego de un DEA o un DESS.
³8 ºara la sociología, el ±3% de los encuestados son titulares del DE¹G, el 35% de la licenciatura,
³0% de la maestría, ³6% de un DEA o de un DESS con predominio sociológico y 6% del docto-
rado.
³9 ºrofesor de enseñanza general de colegio. (N. de la T.)
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Gráfica 6. Empleos ocupados en 1991 por titulados de una maestría, un DEA o
un DESS.
Fuente: Martinelli, 1994
Campo: estudiantes titulados de una maestría, un DEA o un DESS en 1998, y no reinscritos el
año siguiente.
Los exámenes de oposición para la enseñanza secundaria constituyen un ejemplo
de definición ampliamente extrínseco del nivel requerido para un cierto ejerci-
cio profesional. La parte de los estudiantes formados principalmente en socio-
logía entre los admitidos en el ±APES y en la
agrégation
de ciencias económicas y
sociales, nunca fue muy importante, y tiende a volverse insignificante. Un estu-
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dio de la
agrégation
de ciencias sociales indica que la contratación de la
agrégation
correspondió primero, sobre todo, a titulares de diplomas de ciencias económicas
(Beaud, 1997). La parte de los estudiantes de ciencias políticas (egresados prin-
cipalmente del IEP±0 de ²arís) aumentó luego. Después, en la prolongación de la
creación, en 198³, de la opción científica de las clases preparatorias literarias, son
los normalistas quienes obtienen las mejores calificaciones en el examen de selec-
ción; las posibilidades de los otros candidatos se vuelven mínimas en caso de re-
ducción del número de lugares (el número de puestos disponibles para el examen
de selección externo era de 49 de 199´ a 1996, pasa a µ7 en el µ´´´ y a µ8 en el
µ´´1). La prueba de matemáticas es una pesadilla para la mayor parte de los can-
didatos de formación principalmente sociológica. Según la encuesta del CEREQ
de 1991, los titulares de una maestría, de un ¶E·· o de un ¶EA en sociología que
han tenido éxito en un examen de oposición para la enseñanza secundaria son
muy pocos (Martinelli, 1994). La sociología se sitúa en el mismo nivel de las dis-
ciplinas que no son enseñadas en la secundaria (psicología, derecho, información
y comunicación, AE·, ¸EA).±¹ Mantiene así el privilegio singular de constituir un
componente importante de los programas del CAPE· y de la
agrégation
de cien-
cias económicas y sociales, sin que por ello los estudiantes que han practicado
solamente esta disciplina en la universidad tengan posibilidades significativas de
tener éxito en estos exámenes de selección.
La sociología ha estado presente en numerosos ¶E·· multidisciplinarios crea-
dos durante los 9´. ºuando la edición de 199´ de la colección
Sociologie contem-
poraine
, dirigida por J.-². Durand y ». Weil, contaba 9 ¶E·· con componente
sociológico significativo, la de 1997 enumeraba ³´ (Durand & Weil, 1997, p.
68³). ¼unque construyendo un panorama un poco fragmentado, estos diplo-
mas suscitan generalmente numerosas candidaturas estudiantiles y constituyen
un terreno de institucionalización de las relaciones entre sociólogos universita-
rios y profesionales interesados por las ciencias sociales. ½l término sociología,
no muy “comercial”, aparece raramente en los títulos de esos diplomas (en ³ de
³´), incluso cuando esta disciplina es el principal componente de la enseñanza.
Las formaciones más prestigiosas –en especial en el IEP de ²arís– reciben pocos
³´ ¾nstituto de ½studios ²olíticos. (N. de la T.)
³1 ½l porcentaje
(estadísticamente no significativo) de los diplomados de sociología que han
obtenido un CAPE·, un CAPE¿ o una
agrégation
es del 1%. ºerca del ³% de los diplomados de
ciencias económicas en los niveles bac + 4 y bac + 5 son
agrégés
o certificados, el 9% de los geó-
grafos, el 19% de los físicos y naturalistas; entre los literatos y lingüistas, los historiadores y los
matemáticos, las proporciones de certificados y
agrégés
van de µ5 a µ8%.
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candidatos egresados de estudios universitarios puramente sociológicos.
Estos
D±SS, cuya creación constituye, en el campo de las enseñanzas universitarias de
sociología, la mayor innovación institucional de los años 1980-1990, se reparten
en cuatro dominios de especialización: sociología de las organizaciones (15), so-
ciología urbana y del “desarrollo local” (16), sociología de las políticas sociales
(5), sociología de la cultura (3).
²ominique ²esjeux distingue “tres grandes mercados de la investigación y
de los ‘estudios de fondo’ en sociología”:
El primer mercado es el de la sociología de las organizaciones, en sentido amplio.
Es un mercado fuertemente parisino, concentrado en grandes empresas y más bien
parapúblicas, como ±DF,³´ GDF,³³ Telecom, RAµP,³¶ SNCF,³· Pµµ³¸ [.
..]. Este mercado ya
es ocupado ampliamente por dos redes de sociólogos de alta reputación, M. ¹rozier
por un lado y º. »ainsaulieu por el otro [.
..].
El segundo mercado es el de la sociología de lo cotidiano y del estudio del com-
portamiento de los consumidores. ¹orresponde a la mercadotecnia. Es también un
mercado parisino y de grandes empresas [.
..] Ya es ocupado por los psicólogos o los
psicosociólogos [.
..] El campo de la mercadotecnia también es ocupado por las gran-
des escuelas de comercio [.
..].
El tercer mercado es el de la sociología urbana, asociado al del desarrollo local.
Es mucho más regional. Está ligado a las redes que los sociólogos formados en las
grandes ciudades universitarias de provincia han sabido tejer con los municipios.
También está ligado al ministerio encargado de la infraestructura del país cuyas lici-
taciones han permitido la conservación de la sociología urbana en un plano nacional.
(²esjeux, 1995, p. 96-98)
»olamente el primero y el tercero están representados en la gama de los D±SS de
componente sociológico. El estudio de las prácticas de consumo está ausente, lo
mismo que los de la salud y la educación –esta última forma de sociología espe-
cializada tiende a fundirse dentro las “ciencias de la educación”. ¼sí pues, el pa-
norama de estos D±SS permanece incompleto, su legibilidad es bastante deficien-
te. El aumento de las solicitudes de inscripción a los D±SS parece, sin embargo,
dar testimonio de las aspiraciones estudiantiles de una mayor profesionalización
de la sociología. Muchos maestros de sociología son sensibles a estas aspiraciones,
3½ Empresa nacional francesa de electricidad . (¾. de la T.)
33 ¹ompañía nacional francesa de gas. (¾. de la T.)
3¿ Empresa pública autónoma de transportes públicos parisinos. (¾. de la T.)
35 ¹ompañía nacional de ferrocarriles franceses. (¾. de la T.)
36 ¼ntiguo servicio público francés de correos y telecomunicaciones. (¾. de la T.)
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pero son menos los que tienen las capacidades que les permitan responder a ellas.
A menudo absorbidos por el encuadramiento de los primeros ciclos y diversas
tareas de gestión del aparato universitario, no conocen necesariamente los usos
sociales de la sociología fuera del mundo académico, y el tiempo que consagran
a la realización de prácticas y de otros vínculos externos generalmente no es to-
mado en cuenta en su trabajo. En esas condiciones, sucede que sus declaraciones
de interés por la profesionalización de la sociología continúan siendo del orden
de un
wishful thinking
ritual.
“No apelamos a la sociología, nos servimos de ella”
Los diplomados de sociología que ocupan empleos en el sector mercantil no son
invitados a desplegar la bandera de su disciplina. El estudio de los documentos
profesionales, tal como son recogidos claramente en dos investigaciones “em-
pleo” del INS±± (1991 y 1998), muestra que entre los miembros de las profesiones
liberales y los directivos o ingenieros de las empresas, la palabra “sociólogo” no
aparece más que 3 veces, “psicosociólogo” 3 también, mientras que “economis-
ta” figura ²6 veces y “psicólogo” 109 veces. Durante una mesa redonda sobre los
usos de la sociología en las empresas, un sociólogo que trabajaba en una agencia
de publicidad declaraba:
Formalmente, la sociología no existe como tal en mi universo profesional. Así, no
hay ni título ni función de sociólogo. En cambio, sucede que, al desviar una conver-
sación, se descubre que tal o cual ha hecho estudios de sociología, y es innegable que
esto crea una especie de complicidad [.
..] ³o apelamos a la sociología: nos valemos
de ella cuando pensamos que es el instrumento que conviene. (Durand y Weil, 1997,
p. 713)
Realizada a finales de 1970, la integración al CN´S de más de una centena de
investigadores “eventuales”µ¶ probablemente contribuyó a volver más hipotética
la estructuración corporativa, fuera de la función pública, de los sociólogos en-
cargados de estudios o consultores: los equipos del CN´S así como los maestros-
investigadores de las universidades están en posición de efectuar trabajos bajo
contrato fijando presupuestos que no comprenden más que gastos marginales
(Desjeux, 199·). En 1981 se crea la Asociación Profesional de ¸ociólogos, inicial-
37 La gráfica 1 muestra el aumento repentino del número de investigadores en 1978-1980. Los
“eventuales” han sido integrados además como ingenieros de estudios o de investigación, algu-
nos de ellos acceden más tarde a puestos de investigadores.
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mente presidida por un sociólogo consultor, y “que tiene como tarea reagrupar
al conjunto de sociólogos que ejercen sus actividades dentro de empresas pri-
vadas o públicas, administraciones, asociaciones, organismos de investigación
o universidades” (
Sociologie française et francophonie
, 1988). El compromiso de los
consultores en la vida de esta asociación nunca ha sido muy grande y el anuario
fundado conjuntamente por la CNRS, la AISLF,±² la SFS y la APS, tuvo en 1988 una
sola edición que no proporcionó información más que a 17 sociólogos consulto-
res (
Sociologie française et francophonie
, 1988). ³a AISLF se abre a los sociólogos prac-
ticantes, y organiza en ³iège en 1993 un coloquio sobre el tema “³a sociologie
et ´µ´ metières”, de donde nació una publicación colectiva (³egrand, Guillaume
y Vrancken, 1995). ¶in embargo, en 1994 los practicantes no representaban más
que el 4% de los miembros de la AISLF (·iriou, 1997). ³a APS cae en un estado
de inactividad. ¸inalmente, sólo la enseñanza superior especializada muestra una
vitalidad asociativa segura con la constitución, en 1989, de la AS¹S (ºsociación
de sociólogos docentes del nivel superior), que reagrupa alrededor de una tercera
parte de maestros-investigadores de sociología.
³a organización a la cual la sociología francesa llegó a finales de los 90 es
producto de una historia institucional sin control. ³os departamentos de sociolo-
gía de las universidades tuvieron un fuerte crecimiento de sus miembros bajo el
efecto de la solicitud de continuación de estudios de los jóvenes, del cierre de las
carreras selectivas –IUT principalmente– a los menos brillantes de los bachilleres
y del apoyo acordado por los responsables políticos encargados del aparato edu-
cativo a disciplinas dispuestas a reducir con poco gasto los sobrecalentamientos
económicos de la universidad de masas. El crédito dado a los diplomas de socio-
logía en el campo de trabajo ha soportado estas evoluciones; la organización fue-
ra del mundo académico de una profesión de sociólogo que esté en condiciones
de proteger su área de ejercicio de las incursiones de sus competidores, así como
influir en la definición de los estudios universitarios de formación y del número
de diplomados, se ha vuelto más improbable que antes.
En estas condiciones, la diferenciación entre los departamentos de sociología
de las universidades y las influencias sociológicas de las instituciones prestigiosas
(escuelas normales superiores, »nstituto de Estudios ·olíticos de ·arís, ¹H¹SS±¼ y
algunas otras grandes escuelas), que era, por otra parte, la simple consecuencia
del crecimiento de la disciplina, ha alcanzado una importancia relevante. ³os
38 ºsociación »nternacional de ¶ociólogos de ³engua ¸rancesa. (½. de la ¾.)
39 Escuela de ºltos Estudios en ¿iencias ¶ociales. (½. de la ¾.)
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sociólogos que han accedido a estas instituciones han sido elegidos por no-so-
ciólogos; en menor número en el seno de cada escuela o instituto, influyen gene-
ralmente poco dentro de sus instancias multidisciplinarias de gestión. A menudo
considerados como elementos de élite de la profesión, no frecuentan mucho las
organizaciones –sobre todo el CNU–±0 donde reside el juego colegial interno de
la sociología como disciplina de la enseñanza universitaria de masas. En el CNRS
la sociología es dividida en dos comisiones donde se codea con el derecho y la
ciencia política. En conclusión, la organización general de la disciplina, muy
fragmentada, no resulta ni de las exigencias internas en el campo científico, ni
de las estrategias de profesionales que ejercen fuera del mundo académico. En
Francia, es ante todo producto coyuntural del juego diferencial de las reglas de
contratación y del funcionamiento propios de cada uno de los grandes compo-
nentes de la enseñanza superior –IUT, grandes escuelas, entre otras formaciones
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