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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
, 2016, Vol. XXII, No. 2 (jul-dic), pp. 63-80
LAS RELACIONES COMERCIALES
ENTRE CHINA Y AMÉRICA LATINA
Humberto Daza
1
E
SCUELA DE
S
OCIOLOGÍA
(UCV)
Resumen:
Entre 2001 y 2011 el comercio entre China y América Latina superan los US$ 25.000 millones.
El crecimiento fue fuerte para ambos, nos referimos en especial a la primera década del presen-
te siglo. Hoy, la mayoría de los países de Latinoamérica, incluyendo a 5 de las 6 mayores eco-
nomías de la región, sufren un lento crecimiento o no crecen y enfrentan varios obstáculos
estructurales para la reactivación de la economía. El rápido crecimiento chino que ayudó a en-
grasar las ganancias de América Latina manteniendo la demanda y los precios de los commodi-
ties en alza, ha descendido según algunos analistas por debajo del 7%. La pregunta crucial y sin
respuesta es cuál será el efecto que tendrá este cambio de circunstancias económicas en esas
relaciones. ¿Cómo evolucionarán durante un período en que los fuertes intereses económicos
mutuos que los unían se están debilitando y el marco de serias tensiones políticas y reacomo-
dos en la región latinoamericana? Responder esta pregunta requiere un trabajo de investigación
más amplio y riguroso que el contenido de este artículo, sin embargo, realizamos un modesto y
primer intento para aproximarnos al proceso de relaciones comerciales entre el gran gigante
chino y nuestra región.
Palabras claves:
Gobierno, globalización, modelo extractivista, relaciones comerciales, China-
Latinoamérica.
INTRODUCCIÓN
De acuerdo a un artículo denominado “Una mirada China a las relaciones
con América Latina” del profesor y subdirector Jiang Shixue del Instituto de
Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales, las relaciones
diplomáticas entre América Latina
2
y China fueron muy entorpecidas a lo largo
de todo el periodo de la llamada “Guerra Fría”. Recordemos que durante el
gobierno de Den Xiaoping, China inició un programa de reformas basado en la
adopción de principios socialistas de mercado. “China necesitaba integrarse a la
economía mundial y, por esa razón, intentaba estrechar relaciones no solo con
los países desarrollados como EEUU y Japón, sino también con el Tercer
Mundo, incluida América Latina” (Jiang Shixue: 66).
1
Humbertodaza458@gmail.com
2
En China, el vocablo “América Latina” se refiere también al Caribe y Centroamérica.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
64
Es de mucha relevancia recalcar que para el mes de marzo del año 2013,
por segunda vez emprende gira por la región latinoamericana, el presidente
chino, Xi Jinping. Durante su estancia en Brasil se reunió con los líderes del
grupo BRICS
3
(Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) y, posteriormente el jefe
de Estado chino se reunió con su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, con la
Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC). En Brasilia, el
presidente chino y otros líderes de los BRICS, participaron en una larga mesa
redonda con cada uno de los presidentes sudamericanos. Un encuentro
particularmente significativo fue organizado entre Xi y la cúpula de la CELAC, la
Comunidad de los 33 Estados de Latinoamérica y el Caribe. Estas reuniones
ponen en evidencia la alta prioridad que las naciones latinoamericanas así como
China le asignan a las relaciones comerciales y políticas con América Latina y el
Caribe. Se espera que las reuniones de China con los directores de la CELAC
continúen regularmente y sirva como un amplio foro regional para construir
fuertes lazos políticos y económicos.
Posteriormente, el primer ministro de China, Li Keqiang, realizó entre el 18 y
26 de mayo 2015 una visita oficial a Brasil, Colombia, Perú y Chile. Durante esta
gira, el primer ministro Li Keqiang propuso que China y América Latina y el
Caribe enfoquen esfuerzos para construir cuatro grandes pilares consistentes en
la amistad y confianza mutua, beneficio recíproco y ganancia compartida,
aprendizaje mutuo en lo cultural y la cooperación integral, con miras a consolidar
en
conjunto
los
cimientos
de
la
comunidad
de
destino
común chino-
latinoamericana. Esta visita contribuyó a profundizar la confianza mutua política
entre China y los países latinoamericanos, elevar el nivel de la cooperación
práctica bilateral en distintos aspectos, promover sus intercambios culturales y
amistad tradicional y abrir nuevos horizontes de la Asociación de Cooperación
Integral China-América Latina y el Caribe. Este viaje del primer Ministro Li, con
una delegación empresarial de 120 integrantes, sigue a las giras realizadas por
el presidente Xi Jinping por Latinoamérica en 2013 y 2014
4
.
3
En economía internacional el término BRICS
se emplea para referirse a los países con
economías emergentes. El término BRICS fue acuñado en 2001 por el banco de inversio-
nes neoyorquino Goldman Sachs, para referirse a los países con muchas riquezas natu-
rales, por el tamaño de su producto interno bruto, su crecimiento sostenido, el volumen de
sus exportaciones, entre otros aspectos.
4
Es relevante mencionar que la Primera Reunión Ministerial del Foro CELAC - China se
realizó posteriormente en Beijing o Pekín, capital de la República Popular China los días
8 y 9 de enero de 2015. En dicha reunión se aprobó el Plan de Cooperación CELAC -
China (2015-2019) que comprende 13 áreas de trabajo: Comercio, Inversión y Finanzas
(III), Infraestructura y Transporte (IV), Energía y recursos naturales (V), Agricultura (VI),
Industria, Ciencia y Tecnología, Aviación e Industria Aeroespacial (VII), Educación y Ca-
Las relaciones comerciales entre China
65
La visita del premier chino puso en marcha el nuevo modelo de cooperación
industrial chino-latinoamericana. La cooperación en la capacidad productiva será
la punta de lanza para la actualización tanto de los lazos económico-comerciales
entre China y América Latina como de la cooperación bilateral. El primer ministro
Li propuso un nuevo modelo de cooperación 3x3, es decir, la construcción
conjunta de las tres grandes vías logística, energética e informática, materializar
la interacción proactiva entre las empresas, la sociedad y el gobierno, y ampliar
los
tres
canales
de
financiación
(fondos,
créditos
y
seguros).
NUEVA ERA DE COOPERACIÓN
El Plan de Cooperación CELAC-China 2015-2019 hace referencia a todas
estas reuniones, adecuadamente preparadas, podrían otorgar nuevos estímulos
a la cooperación intra-CELAC y entre ésta y China, en la medida que en ellas se
detecten espacios de acción precisos y se definan con claridad las instancias de
ejecución y financiamiento.Esta ambiciosa agenda de reuniones requiere una
importante coordinación política previa entre los miembros de la CELAC, así
como un trabajo técnico que identifique con precisión los pasos más adecuados
para que la cooperación se vaya reflejando en resultados concretos y medibles.
Pero, en el actual contexto, cómo puede definirse una agenda de trabajo que
permita coordinación política entre los Estados latinoamericanos y China.
En el Plan de Cooperación aprobado para 2015-2019 se mencionan varios
objetivos: “i) un fondo de cooperación por 5.000 millones de dólares, orientado a
promover la cooperación en proyectos de la industria manufacturera, nuevas
tecnologías y desarrollo sustentable; ii) una línea de crédito por 10.000 millones
de dólares para la construcción de infraestructura, incluyendo ferrocarriles,
carreteras,
puertos,
centrales
y
redes
eléctricas
e
instalaciones
de
telecomunicaciones; y iii) un fondo especial de fomento de la cooperación
agrícola por 50 millones de dólares, destinado a crear entre 5 y 8 centros de I+D
en el ámbito agrícola, parques agroindustriales y zonas de inversión y desarrollo
agrícolas” (CEPAL, 2015).
No hay duda acerca de la relevancia de este acercamiento, avanzar en este
plan dejaría grandes beneficios a la región, creándose sinergias, financiamientos
pacitación de Recursos humanos (VIII), Turismo (XI), y Protección del Medio Ambiente,
Gestión de Riesgo y Reducción de Desastres, Erradicación de la Pobreza y Salud (XII).
Sobre este tema volveremos más adelante.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
66
y complementariedades que podrían facilitar y rentabilizar iniciativas que, en
ausencia
de
esta
cooperación
y
coordinación
de
voluntades
nacionales,
probablemente tomarían mucho tiempo más en concretarse. Por lo pronto, un
ejercicio de alta utilidad podría ser el de detectar los puntos de intersección entre
la agenda de cooperación con China y los objetivos, metas e indicadores que la
CELAC busca generar con vistas al año 2020. Esta inquietud está bien recogida
en el Plan de Cooperación, en el que se alude al común interés por avanzar en
la Agenda de Desarrollo Post 2015.
LA IMPORTANCIA DE CHINA EN EL PRESENTE SIGLO
El momento actual, será representado como una época de globalización y
de desglobalizaciones, de localización y deslocalizaciones, de integraciones
regionales
y
subregionales
como
de
desintegraciones
en
el
período
comprendido entre finales del siglo XX y comienzos del XXI. Con estos cambios
hay quienes afirman que la sociedad y el Estado tienen nuevas posibilidades de
redefinirse y reconstruirse en forma autónoma, así como otros observadores
declaran que el camino que les queda a los Estados-nación es la adecuación a
la nueva hegemonía mundial del capitalismo. En este sentido, aspectos
decisivos de la vida social y natural (soberanía, libre determinación de los
pueblos, ambiente, igualdad, estado de derecho, libertad, entre otros) están en
juego. Las preguntas obligadas son: ¿Será verdad que representan aspectos
relevantes o son ámbitos subsidiarios de una forma de vida y de una nueva
organización social que dentro de la modernidad mantienen la misma práctica
social de acumulación de capital bajo formas cada vez más sofisticadas y
distanciadas de la sociedad y del Estado?, ¿Será cierto que solamente la lógica
del capitalismo es la que determina el rumbo de la humanidad o habrá otros
elementos que intervienen (cultural, informacional, lo biológico) y que hacen
menos catastrofistas las lecturas de la realidad actual? Hasta ahora, a muchos
les cuesta pensar que pueda existir algo distinto en la sociedad que no esté
determinado por lo económico, el reto actual es dar un pequeño aporte en el
camino contrario.
China es hoy un actor extremadamente activo e influyente en las economías
de América Latina, y parece probablemente que será más que una presencia en
los años por venir. Los puntos fuertes de China son numerosos, “(
) es el mayor
exportador de mercancías a nivel mundial (
) es uno de los principales
importadores de materias primas, que en su mayoría provienen en su mayoría de
emergentes, China es responsable en tres cuartas partes del crecimiento de la
demanda de energía global (
) en 1980 la inversión de China en el exterior fue
cercana a cero, en el 2010 ascendió a cerca de $60 mil millones de dólares”
(Sebastián Mantilla Baca, 2015: 7-8). Y por otra parte, es también el país más
Las relaciones comerciales entre China
67
grande del mundo en población y superficie, es uno de los más poderosos en
materia militar y es uno de los más influyentes países desde el punto de vista
diplomático.
Existen datos concretos que revelan el crecimiento de la jerarquía de China
en el comercio mundial. China genera alrededor del 21% del valor agregado
agrícola internacional, y entre sus principales producciones del agro, por
ejemplo, se encuentra el algodón y el arroz (superando en ambos casos, el 30%
de la producción mundial), y, el maíz (con más del 20% de producción mundial).
Por su parte, las producciones de harina y de aceite de soja también superan el
20% a nivel mundial. Vale destacar que China no solo es sinónimo del sector
primario, igualmente uno de los principales generadores de mayor agregado
manufacturero y tiene avances en el sector servicios relacionado con el
comercio de transporte, servicios empresariales e infraestructura física, compra
de minerales, metales y hasta el 2010 del 10 % del petróleo crudo a nivel
mundial, comunicaciones, servicios empresariales y profesionales incluidos los
servicios financieros (Rosales y Huwayama, 2012).
La cooperación económica de China con América Latina crece debido a la
expansión de la demanda interna del país y la reestructuración económica de la
región, América Latina es un mercado vibrante prometedor. El enorme mercado
doméstico
de
China
tiene
un
gran
futuro,
mientras
que
los
países
latinoamericanos perfeccionan sus economías e impulsan la creación de
infraestructuras. Esta base no solo es importante para seguir ampliando la
cooperación económica de China con Latinoamérica. Los vínculos económicos
bilaterales se han desarrollado rápidamente desde que China fue admitida en la
Organización Mundial del Comercio (OMC) y se han potencializado mucho en
los últimos años. China es el socio comercial más importante de América Latina,
después de los Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que la región
ocupa el séptimo puesto dentro del comercio exterior chino.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones
Unidas (CEPAL) estima que para los venideros años, el comercio entre América
Latina y China llegará a superar a la Unión Europea, convirtiéndose en el
segundo mayor mercado exportador de la región, detrás de Estados Unidos.
Además, se estima que para el año 2020, China comprará cerca del 20 por
ciento del total de las exportaciones. La demanda de China por productos de
exportación de América Latina tuvo un papel muy importante durante la crisis
financiera internacional y la recesión mundial. A diferencia de las crisis
anteriores, las economías de América Latina estaban en una posición fuerte
cuando la recesión arremetió, con fundamentos macroeconómicos bastante
sólidos (déficits fiscales y de cuentas corrientes bajos, y un mayor grado de
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
68
flexibilidad del tipo de cambio), bajos niveles de deuda externa de corto plazo, y
altos niveles de reservas internacionales. La demanda de China por productos
primarios significó que las economías de exportación gozaron de un aumento en
volúmenes y altos precios por sus productos lo cual sirvió para blindar las
economías de la región. No fue por coincidencia que los países de América
Latina con los más altos niveles de exportación a China, incluyendo a Brasil,
Chile, Perú y Argentina (ver tabla 1), fueron los países que se recuperaron más
rápidamente de la recesión. En los últimos años, los productos importados de
China también aumentaron considerablemente, en especial por parte de Brasil,
México, Chile, Venezuela y Argentina, una rápida tasa de aumento que
disminuyó solo debido a la crisis del año 2009. Estos productos importados de
China principalmente son bienes procesados o manufacturados. Además, China
también está invirtiendo en proyectos de energía y minería en toda la región
latinoamericana
5
.
LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE LAS ECONOMÍAS ALTAMENTE INDUSTRIALIZADAS
La
economía
mundial
continúa
sin
poder
recuperar
los
niveles
de
crecimiento que registraba antes de la crisis económica mundial de 2008-2009.
No obstante, entre el año 2014 y el 2015, ha tenido una ligera mejoría que se
explica principalmente por un mejor desempeño de la economía de los Estados
Unidos y por una incipiente recuperación de la economía de algunos países
europeos. En este marco, la economía estadounidense y la de Inglaterra surgen
como la más dinámica entre los países desarrollados. El Producto Interno Bruto
(PIB) de ambos países ha crecido por
sobre el promedio de los países
desarrollados y, en especial, aparecen en las proyecciones como los más
sobresalientes. El desempleo se ha reducido desde casi 10% en 2010 hasta
6,2% en 2014, mientras la inflación se ha mantenido controlada, bajando a 0,9%
en 2014. El consumo privado, la principal variable dentro del producto, se ha
vuelto a robustecer y los precios de la vivienda siguen recuperándose. El déficit
fiscal ha caído desde un máximo de 13,5% del PIB en 2009 a 5,3% en 2014. Se
espera que su crecimiento este año sea de alrededor de 3,1%, superior al 2,4%
registrado en 2014 (véase cuadro I.1).
5
Estos datos pueden revisarse en la Revista Digital.
Las relaciones comerciales entre China
69
Cuadro I.1. Mundo, regiones y países seleccionados: crecimiento medio anual
del PIB, a valores constantes, 2003-2020 (en porcentajes)
2003-2007
2008-2009
2011-2014 2015-2020
a
Mundo
5,1
1,5
3,6
3,8
Países desarrollados
2,8
-1,6
1,5
2,2
Estados Unidos
2,9
-1,5
2,1
2,5
Zona del euro
2,2
-2,0
0,3
1,6
Japón
1,8
-3,3
0,7
0,8
Reino Unido
3,0
-2,3
1,6
2,3
Países en desarrollo y economías emergentes
7,7
4,5
5,2
4,9
Comunidad de Estados Independientes
8,1
-0,5
2,9
1,2
Asia en desarrollo y emergente
9,5
7,4
7,1
6,5
América Latina y el Caribe
4,9
1,3
3,1
2,4
Oriente Medio y norte de África
6,9
3,7
3,6
3,9
África sub-sahariana
6,7
5,0
4,8
5,1
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Fondo Monetario
Internacional,
Perspectivas de la economía mundial
, abril de 2015.
a
\ Proyecciones.
Si bien los indicadores de corto plazo muestran una relativa recuperación de
la economía estadounidense, persisten señales de debilidad estructural en ella
(disminución del número de empleos en comparación a otras recuperaciones
previas, deterioro calidad del empleo, específicamente, los trabajadores con
seguros de salud patrocinados por el empleador cayeron desde un 60% en 2007
a 54% en 2013 por ejemplo, los salarios reales siguen estancados, etc.
De acuerdo al documento de la CEPAL (2015) América Latina, el Caribe y
China, hacia una nueva era de recuperación económica:
“El aumento de la vulnerabilidad social en los Estados Unidos es reflejo de un im-
portante salto en la concentración del ingreso y la riqueza.
En 2013, el ingreso de
las familias pertenecientes al 5% más
rico fue más de 9 veces el del 20% más po-
bre, la brecha más grande desde que se mantienen estas estadísticas (1967).
Mientras que en junio de 2014 los beneficios de las corporaciones, ajustados por in-
flación, fueron 94% superiores a los de junio de 2009, la mediana del ingreso de las
familias aún permanece 8% por debajo del nivel de pre-crisis (
) Esta notable asi-
metría en la distribución de los El ingreso promedio del 5% más rico de la población
creció 38% en términos reales entre 1989 y 2013, mientras que el del 95% restante
aumentó menos de 10%, es decir, menos de medio punto por año. La distribución
de la riqueza es aún más desigual que la del ingreso: en 2013, el 50% más pobre
de las familias estadounidenses poseía el 1% de la riqueza (3% en 1989), mientras
que el 5% más rico poseía el 63% de la misma (54% en 1989).
Por su parte, en la zona del euro, continua una trayectoria de crecimiento práctica-
mente nula (véase el cuadro I.2). La tasa de desempeño es altamente negativa en-
tre el año 2010 y el 2014 (cuadro I.2). Vale mencionar, que la situación del
desempleo entre los jóvenes, es especialmente precaria hacia el año 2014: en toda
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
70
la zona euro era de 23%, alrededor del 44 % en Italia y el 53% en España (CEPAL,
2015: 12).
Cuadro I.2. Zona del euro: tasas de inflación y desempleo, 2006-2014
en porcentajes
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Inflación
1,9
3,1
1,6
0,9
2,2
2,8
2,2
0,8
-0,2
Desempleo
8,3
7,5
7,6
9,5
10,1
10,1
11,3
12,0
11,6
Fuente: CEPAL, sobre la base de Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la Economía Mundial, abril
de 2015.
De acuerdo al documento de la CEPAL (2015: 12):
“A mediano plazo, se espera que los países de la zona del euro en su conjunto sigan
con un bajo crecimiento, muy baja inflación, altas tasas de endeudamiento y de des-
empleo y poco dinamismo de la inversión, todo ello como legado de la crisis financie-
ra. En esta coyuntura, el enfoque tradicional del Pacto de Estabilidad y Crecimiento
de la Unión Europea no ayudaría a la región a salir de su estancamiento. La consoli-
dación fiscal a todo evento acentúa las presiones recesivas y el desempleo, aumen-
tando el costo social y debilitando la demanda agregada. En este contexto, las
medidas orientadas a reforzar la oferta de crédito que han sido implementadas des-
de abril de 2015 no tienen mayor impacto sobre el consumo y la inversión, dada la
debilidad de la demanda y la rápida desaceleración de la inflación”
China, por su parte, en este mismo documento tuvo una de las tasas de
crecimiento anuales más altas del mundo durante el período 2001-2010 (10,5%
en promedio). No obstante,
“(
) desde comienzos de 2012, el crecimiento de su economía se ha desacelerado,
hasta alcanzar un 7,4% en 2014.
Esta desaceleración tiene su origen en un
menor
crecimiento de las exportaciones y de la formación bruta de capital fijo (véase el
cuadro I.3).
Cuadro I.3. China: algunos indicadores económicos, 2011-2014
Variable
2011
2012
2013
2014
PIB (variación en porcentajes)
9,3
7,8
7,8
7,4
PIB (en miles de millones de dólares)
7 314
8 387
9 469
10 380
PIB per cápita (en dólares)
5 429
6 194
6 959
7 589
Fuente: CEPAL, sobre la base de Fondo Monetario Internacional, base de datos
Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2015.
En cambio en América del Sur, tras la crisis económica mundial a partir del
2009 el desempeño comercial, financiero y económico siguió siendo exitoso. Sin
embargo, nuevamente la economía se desacelera en la región a partir de 2012.
El crecimiento regional en 2014 fue de apenas 1,1%, y la CEPAL para el año
2015 vaticinaba una pequeña desaceleración de 1,0. El desempeño económico
esperado de grandes y medianos países como Argentina, Brasil y Venezuela
Las relaciones comerciales entre China
71
influiría en esta estimación. Por el contrario, el resto de los países de
Sudamérica y de Centroamérica muestran el mayor crecimiento (véase gráfico
I.2).
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2014), Balance preliminar de las economías
de América Latina y el Caribe, 2014 y revisión del 7 de abril de 2015.
a
\ Proyecciones.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
72
En 2014, el comercio total entre América Latina y el Caribe y China se redujo
ligeramente con respecto a 2013, pero la inclinación no fue en nada parecido a lo
ocurrido en el año 2009.
El intercambio de bienes, se encontraba en 2013
alrededor
de
los
275.000
millones
de
dólares,
pero
cae
en
2014
aproximadamente a los 270.000 millones de dólares (véase el gráfico III.1). Esta
disminución resulta clara por la fuerte caída del valor de las exportaciones de la
región a China, que puede ser contrastada por el aumento del valor de sus
importaciones (gráfico III.1). Cabe observar que el año 2014 fue el primero en el
presente siglo en la caída de las exportaciones de América Latina y el Caribe a
China.
Fuente:\ Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Naciones Unidas, Base
de datos estadísticos sobre el comercio de mercaderías (COMTRADE). Los datos para 2014 provienen de fuentes
oficiales de 16 países: Argentina, Bolivia (E.P.), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela (R.B.).
Las relaciones comerciales entre China
73
Cuadro III.1. América Latina y el Caribe (16 países): exportaciones de bienes
a China, 2012-2014 (en millones de dólares y porcentajes)
País
2012
2013
2014
Participación
Variación
2014
2013-2014
Argentina
5 001
6 407
4 650
4,9
-27,4
Bolivia (Estado
Plurinacional de)
316
320
434
0,5
35,6
Brasil
41 228
46 026
40 616
42,6
-11,8
Chile
18 098
19 090
18 438
19,4
-3,4
Colombia
3 343
5 104
5 617
5,9
10,1
Costa Rica
331
372
338
0,4
-9,0
Ecuador
392
569
502
0,5
-11,8
El Salvador
4
47
6
0,0
-87,7
Guatemala
35
167
43
0,0
-74,5
Honduras
114
135
71
0,1
-47,2
México
5 721
6 470
5 979
6,3
-7,6
País
2012
2013
2014
Participación
Variación
2014
2013-2014
Panamá
34
51
69
0,1
35,3
Paraguay
42
57
48
0,1
-16,0
Perú
7 849
7 331
6 968
7,3
-5,0
Uruguay
796
1 290
1 219
1,3
-5,5
Venezuela (República
Bolivariana de)
14 101
11 587
10 324
10,8
-10,9
Total
97 403
105 024
95 323
100,0
-9,2
A pesar de estas lecturas sobre el comercio total y específico y los
intercambios de bienes entre América Latina, el Caribe y China, este país
asiático es el origen de las importaciones de la región después de EEUU, y el
tercer principal destino de sus exportaciones.
Entre el año 2000 y el
2014, su
participación en las exportaciones regionales pasó del 1% al 9% (en 2013
alcanzó el 10%), mientras su participación en las importaciones pasó de poco
más del 2% al 16%. De este modo, en 2014 China y la Unión Europea (UE)
tuvieron prácticamente la misma participación en el comercio de bienes de
América Latina y el Caribe con el mundo (12,4% y 12,5%, respectivamente). Si
bien la UE continúa siendo el segundo principal mercado para las exportaciones
regionales, detrás de los Estados Unidos, desde 2010 China la desplazó como el
segundo principal origen de sus importaciones, también detrás de dicho país
(véase el gráfico III.2).
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
74
Fuente:\ Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Naciones
Unidas, Base
de datos estadísticos sobre el comercio de mercaderías (COMTRADE). Los datos para 2014 provienen de fuentes
oficiales de 15 países: Argentina, Bolivia (E.P.), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela (R.B.).
Estos intercambios son principalmente de exportaciones de productos
agrícolas, minerales y energéticos, principalmente soja, metales y Petróleo. Y se
han concentrado en el área de las importaciones en bienes manufacturados en
el país asiático.
Todos estos elementos característicos del poder de China hoy día nos
hacen suponer que ese país será uno de los grandes en el siglo XXI. Cabe
anotar,
que
las
relaciones
de
China
con
América Latina
se
volverán
seguramente más complejas, extendiéndose más allá de la esfera económica
por el aumento en la tensión y las disputas intrarregionales y al interior de
algunas naciones, particularmente, a la luz de las cada vez más problemáticas
condiciones de las economías latinoamericanas, de las luchas intestinas entre
distintos bloque de poder, por el agotamiento de algunas propuestas políticas
asentadas en el poder y la evolución de las perspectivas económicas chinas. Al
mismo tiempo, hay que considerar que China y América Latina tienen una
experiencia considerable en trabajar juntos y están ahora mejor equipados que
nunca para encontrar soluciones pragmáticas a los problemas que se plantean.
Vale resaltar, de acuerdo a Julio Sevares (2007) que:
“En algunos países, el aumento de la demanda externa, aun cuando provocó un in-
cremento de las exportaciones, no derivó en tasas de crecimiento elevadas o pro-
porcionales a la expansión del mercado. Además, la mejora de los términos del
Las relaciones comerciales entre China
75
intercambio, en los países que se verifico, no se debe a la sustitución de importa-
ciones primarias por producción industrial interna, sino la mejor de los precios de
los bienes primarios”
Cabe mencionar que a partir de 2003, la Balanza Comercial entre China y
América Latina (en millones de dólares) aumentó abrumadoramente. Para
alimentar el acelerado crecimiento de China, este gigante del mundo ha tenido
que depender de sus compras en el extranjero. Esta aseveración es relevante
porque nos ayuda a visualizar un problema no muy debatido referido a la
presión que ejerce China en el aumento de los precios de los productos
primarios y en la caída de los industriales porque estos ayudan a mejorar los
términos del intercambio para América Latina, pero también contribuye a
desplazar las exportaciones de los países de la región. Vale destacar, que en el
año 2005, los países de América Latina y el Caribe, colocaron 3% de sus
exportaciones en China y se convirtieron –como ya lo habíamos mencionado–
en los principales proveedores de soja, mineral de hierro, cobre, níquel, harina
de pescado y otros productos primarios
6
.
Hay que advertir, a pesar de la realidad descrita, que existen cambios en el
panorama sociopolítico e inestabilidad económica en la región en la actualidad,
por los cambios de modelo político en Argentina, en Brasil y en Venezuela, por
el ascenso inflacionario en algunos países, la baja del precio del petróleo y la
recesión económica mundial. Por otro lado se evidencian crecientes situaciones
de pugnacidad creciente en Venezuela que pueden derivar en transformaciones
sociopolíticas, económicas y comerciales.
En opinión de Julio Savares (2007):
“(
) es central señalar que el comercio entre América Latina y China no es, como
sostiene algunos, un intercambio Sur-Sur. En realidad, reproduce el típico esquema
Norte-Sur: la mitad de las exportaciones latinoamericanas a China están conforma-
das (hasta la actualidad) por bienes primarios, una cuarta parte son recursos natu-
rales y solo el 25% restante son productos con mayor tecnología. El componente
primario y de recursos naturales de las exportaciones latinoamericanas a China es
mayor que el de las exportaciones totales de la región”.
Pese a los esfuerzos de los últimos veinte años, el gran desconocimiento
mutuo de ambas regiones afecta la evolución futura de las relaciones bilaterales.
Los vínculos están esencialmente concentrados en el ámbito comercial, con la
excepción de las relaciones chino-brasileñas. Las asimetrías comerciales de hoy
6
Cepal: “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2005-2006
en www.eclac.org
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
76
se profundizarán en el futuro debido a la política de sustitución de importaciones
de China, que cada vez en mayor medida industrializa materias primas y
aumenta el componente técnico de sus exportaciones. Estos intercambios se han
caracterizado por exportaciones de productos primarios y minerales por parte de
América Latina (principalmente soja, metales y petróleo), mientras que las
importaciones se concentraron en bienes manufacturados provenientes del país
asiático. Con relación a este patrón de intercambio, Rosales y Kuwayama (2012)
advierten que “es relevante evitar que nuestro creciente comercio con China
reproduzca y refuerce un patrón de comercio de tipo centro-periferia, donde
China aparecería como un nuevo centro y los países de la región como la nueva
periferia”.
La
demanda
china
por
los
productos
primarios
latinoamericanos
ha
emanado de su proceso de industrialización, en el que los metales han ocupado
un papel preponderante (Jenkins, 2011). El dinamismo de dicho proceso ha
conllevado no solo incrementos en las cantidades demandadas, sino que
también ha provocado una importante presión al alza en los precios de los
bienes primarios y minerales, lo que se tradujo en una mejora sustancial en los
términos de intercambio de muchos países de América Latina.
Según el trabajo de Jenkins (2011), el “efecto China” en la demanda mundial
ha repercutido sobre todo en los minerales y los metales, debido a que:
“China ha alcanzado un nivel de ingresos en que el uso de los metales en relación
con el PIB tiende a aumentar en forma significativa. Ello ha sido consecuencia del
rápido proceso de industrialización del país, que se ha volcado cada vez más a los
metales a medida que la producción ha ido variando de bienes intensivos en trabajo
(como la confección) a sectores más intensivos en capital (como los productos eléc-
tricos y electrónicos). La demanda de metales también se ha visto impulsada por la
construcción y otros proyectos de infraestructura”.
Como se ha puesto de manifiesto, el presente trabajo presenta, a grosso
modo, la política exterior de China y sus relaciones con América Latina y el
Caribe. En particular, se resaltan algunos datos apoyándonos en algunos
analistas vinculados al tema y con posiciones de dirección e investigación en
algunos organismos internacionales de alta reputación internacional. Nos
pareció relevante mostrar las ambiciosas reuniones que culminaron en la
redacción de un Plan de Cooperación CELAC-China 2015-2019. Por razones de
espacio y tiempo, hacemos escasas referencias a todas estas reuniones,
adecuadamente preparadas, donde se exponen acciones precisas a seguir,
temas para su abordaje técnico, espacios para la acción coordinada de acciones
precisas,
y
otros
asuntos
relacionados
a
las
instancias
de
ejecución
y
financiamiento de proyectos específicos, entre otros aspectos.
Las relaciones comerciales entre China
77
CONSIDERACIONES FINALES
El presente trabajo continuará en una segunda entrega con el estudio
pormenorizado de la experiencia de tres países (Brasil, Chile y Venezuela), a los
fines de contrastar sus distintas modalidades de relación. Brasil, por ejemplo,
estableció relaciones diplomáticas con China entre inicios y mediados de la
década de 1970, Chile y Venezuela lo hicieron en el presente siglo. Por otro
lado, Brasil ha tenido desde comienzos del presente siglo dos posturas
gubernamentales opuestas (de “derecha” e “izquierda”), Chile ha mantenido
desde hace varias décadas un sistema y modelo de desarrollo que podríamos
calificar
de
derecha
y
centro-derecha
y,
finalmente,
Venezuela,
que ha
representado en la primera y segunda década del presente siglo una posición
radical de corte socialista y de democracia radical y que muchos analistas la
califican también como neopopulista de izquierda. Podemos aseverar que Brasil,
Chile son tres países que enfrentan hoy desafíos económicos excepcionalmente
difíciles, pero su situación macroeconómica está, en general, mucho mejor que
la de Venezuela por ejemplo. Venezuela está al borde del colapso económico.
Junto a años de mala gestión administrativa, políticas desacertadas, la abrupta
caída del precio del petróleo (que afecta alrededor del 95% de las exportaciones
del país) y la corrupción han devastado su economía. Vale decir, que la inflación
de Venezuela es la más alta en el mundo, su calificación de crédito está entre
las más bajas, y las predicciones de un default inminente son cada vez más
frecuentes.
Las relaciones de China con América Latina se volverán más complejas a la
luz de las cada vez más problemáticas condiciones económicas y políticas que
se encuentran en proceso en la actualidad.
Debe destacarse que el elevado crecimiento chino representa para América
Latina un reto para sus exportaciones, sin embargo, la realidad indica el
progresivo crecimiento de la importaciones de materias primas minerales,
energéticos y agrícolas hacia China.
Debemos decir que las relaciones entre ambas regiones son en lo
fundamental comerciales, y no se realizan entre bloques. Las relaciones son en
su mayoría bilaterales y las más relevantes en América Latina, se realizan con
Brasil, Chile, Argentina y México.
Las asimetrías comerciales de hoy se profundizan en el futuro debido a la
política de sustitución de importaciones de China, que cada vez en mayor
medida industrializa materias primas y aumenta el componente técnico de
sus exportaciones.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura
78
La dinámica de las relaciones económicas y comerciales entre China y
América Latina repite los parámetros que ligaban en el pasado a los llamados
¨países periféricos¨ con los ¨países centrales¨ y que favorece los impulsos a la
reprimarización de las economías latinoamericanas.
La cooperación es amplia y variada, muchos acercamientos indican el
camino para la realización de iniciativas y proyectos en el futuro próximo y
dependen de la convulsiva e inestable realidad social y política de la región, por
tanto, supone desafíos gubernamentales, administrativos, organizacionales y
técnicos muy importantes. Vale señalar, que en la actualidad en América Latina
las instancias para debatir la diversidad de temas que están en la mesa de
discusión y negociación, están paralizadas o semiparalizadas por las disputas
entre los Estados y gobiernos. Cabe mencionar, que las tensiones que se
presentan entre los países que forman parte de Mercosur por ejemplo, no se
presentan entre los países de la iniciativa de cooperación denominada ALBA.
Los tres países mencionados arriba adoptaron una visión pragmática de sus
políticas hacia Beijing, principalmente debido a la relevancia del mercado chino
para sus exportaciones de commodities e importación de materias primas, para
hacer realidad sus políticas extractivistas y la búsqueda en algunos casos de
fondos para sus políticas de desarrollo social.
Afirmamos, finalmente, que los intereses chinos y latinoamericanos, así
como los bilaterales con cada uno de los países en cuestión, no necesariamente
coinciden en sus objetivos de mediano y largo plazo. Vale agregar que la
situación de amplísimo apoyo a los procesos de integración y cooperación en la
primera década del presente siglo no es la misma que estos últimos cinco años
(2012-2016) donde variadas disputas y cambios políticos se han presentado
obstaculizando la marcha de los procesos mencionados, un aspecto de la
realidad son las demandas del proceso de integración, los objetivos e iniciativas
(acuerdos, proyectos, deseos) concertadas en los organismos de la región
(UNASUR, CELAC, ALBA, MERCOSUR, entre otros) y otra las exigencias que
van trazándose bajo la actual coyuntura económica y determinadas bajo la
intervención permanente de factores de poder nacionales, subregionales,
continentales
y mundiales.
“En la actual coyuntura, resulta pertinente reflexionar sobre los desafíos que
enfrentan las relaciones económicas bilaterales de cara a los próximos años.
Desde
la
perspectiva
de
América
Latina
y
el
Caribe,
la
diversificación
exportadora aparece como la principal asignatura pendiente. La fuerte expansión
del comercio con China no se vió acompañada de avances en materia de
diversificación de las exportaciones: tan solo 5 productos, todos primarios,
Las relaciones comerciales entre China
79
representaron el 75% del valor de los envíos regionales a China en 2013. Los
mismos 5 productos representaban el 47% del valor de las exportaciones de la
región a este país en 2000, evidenciando el fuerte proceso de reprimarización
que ha tenido lugar desde entonces. La dinámica de la inversión extranjera
directa china en la región refuerza este patrón, ya que casi el 90% de la misma
entre 2010 y 2013 se dirigió a las actividades extractivas, en particular la minería
y
los
hidrocarburos.
Ello
ha
dado
lugar
al
surgimiento
de
conflictos
socioambientales de distinto tipo en algunos países de la región (CEPAL, 2016:
80).
El escritor Julio Savares asevera que: “El elevado crecimiento chino genera
sin
duda
un
enorme
mercado
para
las
exportaciones
latinoamericanas,
especialmente materias primas, como soja o productos mineros, que mejoran los
recursos fiscales. Del mismo modo, gran parte de las inversiones directas chinas
se ubican en las economías vinculadas a la explotación de recursos naturales”.
He aquí las razones para sostener la tesis según la cual se puede estar
repitiendo un tipo de cooperación o dependencia que fortalece relaciones a la
vieja usanza, es decir, una relación en el “centro” y la “periferia” y que favorece
como lo registramos en el texto de 2016 de la CEPAL, una renovada
“reprimarización” de las economías.
Cabe recordar que el año 2014 fue de desaceleración económica para la
mayoría de los países latinoamericanos, incluso de un retroceso en el
crecimiento de la economía china. Estas tendencias, de persistir, podrían alterar
los lazos económicos entre China y Latinoamérica en aspectos fundamentales.
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