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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Daphnia exilis
HERRICK, 1895 (CRUSTACEA: CLADOCERA). UNA ESPECIE
ZOOPLANCTÓNICA POTENCIALMENTE UTILIZABLE COMO ORGANISMO DE PRUEBA EN
BIOENSAYOS DE TOXICIDAD AGUDA EN AMBIENTES TROPICALES Y SUBTROPICALES
Fernando MARTÍNEZ-JERÓNIMO, Jesús RODRÍGUEZ-ESTRADA y
LAURA MARTÍNEZ-JERÓNIMO
Laboratorio de Hidrobiología Experimental. Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, I.P.N. Prol. Carpio Esq.
Plan de Ayala s/n, Col. Sto. Tomás, México, D. F. 11340, México. Tel: +52 (55) 5729-6000 ext. 62424. Fax:
+52 (55) 5729-6000 ext. 46211. Correo electrónico: fjeroni@ipn.mx, ferjeronimo@hotmail.com
(Recibido febrero 2008, aceptado junio 2008)
Palabras clave: cromo hexavalente, zooplancton, toxicología acuática,
Daphnia magna
RESUMEN
La evaluación biológica de los efectos tóxicos que producen los contaminantes químicos
sobre los organismos acuáticos es fundamental para establecer medidas de control que
restrinjan o limiten la contaminación en los ecosistemas acuáticos receptores de descar-
gas. Para realizar esta valoración con frecuencia se emplean como organismos de prueba
a diferentes especies planctónicas, siendo
Daphnia magna
el cladócero más utilizado en
todo el mundo en pruebas de toxicidad, pese a que su utilidad en ambientes tropicales
y subtropicales es cuestionada. La propuesta de especies alternativas se difculta por la
falta de información biológica y toxicológica que sustenten la conveniencia de su uso.
En este estudio se desarrolló un método para la producción controlada de neonatos de
Daphnia exilis
, un cladócero de gran talla que está ampliamente distribuido en América
del Norte, y se evaluó
su sensibilidad mediante bioensayos de toxicidad aguda a 20 y
25 °C, con el tóxico de referencia cromo hexavalente (Cr(VI)). La concentración letal
media (CL
50
) determinada a 48 h fue de 0.1170 ± 0.0068 y 0.0802 ± 0.0057mg L
-1
,
respectivamente a 20 y 25 °C, que son valores menores a los reportados para
D. magna
(0.2076 ± 0.0164 y 0.1544 ± 0.0175 4 mg L
-1
, a 20 y 25 °C respectivamente), lo que
indica una mayor sensibilidad. Debido a su talla, facilidad de manejo y cultivo, así como
por su sensibilidad, se sugiere a
D. exilis
como un organismo de prueba adecuado para
la realización de estudios toxicológicos en latitudes tropicales y subtropicales.
Key words: chromium, Cr(VI), zooplankton, aquatic toxicology,
Daphnia magna
ABSTRACT
The assessment of the toxic effects of chemical pollutants on the aquatic biota is fun-
damental for the accomplishment of control measures aimed to prevent and limit the
pollution of aquatic ecosystems. Zooplankters are frequently used as test organism in
the aquatic toxicity evaluation, and the cladoceran
Daphnia magna
is the main species
globally used for this purpose, yet the convenience of use
D. magna
in tropical and
subtropical regions has being discussed. Nevertheless, the proposal of other surrogate
species is restricted due to the lack of biological and toxicological information which
Rev. Int. Contam. Ambient. 24 (4) 153-159, 2008
F. Martínez-Jerónimo
et al.
154
justify and give support to these alternatives.
Daphnia exilis
is a big cladoceran widely
distributed in North America; in this study, a method for the controlled production of
D. exilis
neonates was tested. The sensitivity of this cladoceran was assessed with the
reference toxicant hexavalent chromium (Cr(VI)), at 20 and 25 °C. The 48-h median
lethal concentration (LC
50
) was 0.1170 ± 0.0068 and 0.0802 ± 0.0057mg L
-1
, respec-
tively at 20 y 25 °C; these values were lower than those reported for
D. magna
(0.2076
± 0.0164 and 0.1544 ± 0.0175 mg L
-1
, at 20 y 25 °C respectively), thus indicating a
higher sensitivity of
D. exilis
. Considering its large size (both for adults and neonates),
the easy culture and management, and its high sensitivity, we suggest
D. exilis
as a test
organism adequate for toxicological studies in tropical and subtropical regions.
INTRODUCCIÓN
La determinación de los efectos tóxicos de los
compuestos químicos que ingresan como conta-
minantes a través de efuentes descargados en los
sistemas acuáticos, constituye una de las principales
tareas de los investigadores dedicados al análisis de
la calidad del agua y actualmente a los que realizan
estudios de evaluación de riesgo ambiental.
En países desarrollados, esta problemática se
ha canalizado efectivamente a través de esquemas
normativos que incluyen de manera importante la
determinación de los efectos sobre los sistemas
biológicos, tanto en exposiciones de corto como
de largo plazo (Hobbs
et al.
2005), y se ha llegado
incluso hasta el nivel de no sólo determinar lo que
ocurre con las especies aisladas, representativas
de estos ambientes, sino que se han impulsado de
manera importante los estudios sobre las rutas y me-
canismos de transporte de los contaminantes en los
ecosistemas y la determinación de la acumulación,
transformación y efectos diferenciales que ocurren
en las comunidades que habitan ahí, lo que ha dado
lugar al desarrollo de una nueva disciplina cientíFca
conocida como ecotoxicología (Maki 1983).
En nuestro país todavía es incipiente la inclusión
de criterios biológicos en la normatividad ambiental,
pues se sustenta en estándares de calidad ambiental
que se basan en niveles máximos permisibles para
algunos contaminantes considerados como importan-
tes por sus efectos biológicos, pero sin que exista una
evaluación biológica que permita determinar si tales
estándares son en realidad efectivos para lograr la
protección de la vida acuática,
y al igual que en otras
partes del mundo, se aplican técnicas y procedimien-
tos desarrollados para ambientes templados, pese a
que las condiciones físicas, químicas y biológicas en
los trópicos y subtrópicos suelen ser muy diferentes
(Lacher y Goldstein 1997, Kwok
et al.
2007).
La evaluación de los efectos tóxicos de los
contaminantes se realiza a través de la exposición
controlada de organismos de prueba seleccionados
(que deseablemente son representativos de las co-
munidades en los ambientes acuáticos), a concentra-
ciones establecidas de compuestos químicos (puros
o en mezclas), o bien directamente a diluciones de
muestras de efuentes contaminantes, muestras de
agua de sistemas receptores de descargas, o muestras
de formulaciones químicas comerciales, de com-
posición conocida o desconocida, cuya toxicidad
desea determinarse, normalmente en exposiciones
cortas, lo que permite expresar el resultado como una
concentración letal media (CL
50
), para un tiempo de
exposición determinado.
Para la evaluación de los efectos tóxicos de los
contaminantes químicos es importante la adecuada
elección del organismo de prueba que se empleará,
pues no sólo es necesario contar con un valor de CL
50
,
sino que es también indispensable el poder inferir
posibles daños sobre las comunidades acuáticas en
los sistemas receptores, a partir de este resultado
(Dorn
et al.
1987, Chapman 2000).
Por cuestiones prácticas, relacionadas principal-
mente con la facilidad de cultivo, de manejo y sobre
todo por su importancia ecológica, con frecuencia
se recurre a especies planctónicas como organismos
de prueba, y de manera particular a los cladóceros,
pues son estos un componente fundamental en la
comunidad zooplanctónica, siendo un grupo domi-
nante que funciona como el enlace principal entre
los productores primarios y los consumidores de
niveles tróFcos superiores (Mount y Norberg 1984).
Entre los cladóceros,
Daphnia magna
es la especie
más utilizada y ha sido propuesta como especie de
referencia en múltiples protocolos estandarizados de
entidades reguladoras y organismos internacionales
involucrados en la normalización de procedimientos
de prueba (Martínez-Jerónimo
et al.
2000).
En la evaluación de riesgos ecológicos, la in-
formación toxicológica para especies tropicales y
subtropicales es prácticamente nula, por lo que los
países de estas regiones emplean criterios de calidad
Daphnia exilis
EN BIOENSAYOS DE TOXICIDAD AGUDA
155
del agua que han sido desarrollados para especies de
ambientes templados, lo que conlleva un fuerte grado
de incertidumbre sobre su alcance real (Kwok
et al.
2007). Ejemplo de esto se presenta en la normativi-
dad ambiental de México, en la que se incluyen tres
pruebas biológicas aceptadas para la evaluación de la
toxicidad, y una de ella se refere a
Daphnia magna
como organismo de prueba, pese que este cladócero
se distribuye naturalmente en lagos templados de la
región Holártica.
El número de especies estandarizadas para realizar
la evaluación de efectos tóxicos en el agua es bastante
limitado, si se considera la riqueza específca que
es común encontrar en muchos de los ecosistemas
naturales, y principalmente en los tropicales, que
en su conjunto representan alrededor del 75% de la
biodiversidad mundial (Lacher y Goldstein 1997).
Sin embargo, la propuesta de otras opciones como
organismos de prueba, normalmente se enfrenta a
obstáculos como la falta de información biológica
para entender los mecanismos de reacción e inter-
pretar adecuadamente las respuestas de intoxicación
observadas, difcultades para obtener lotes confables
de organismos de ensayo (Arenzon
et al.
2003), falta
de consistencia en los resultados, y desconocimiento
de los intervalos “normales” de respuesta a fn de
determinar cuando un resultado denota realmente un
eFecto signifcativo. No obstante, es necesario buscar
y proponer especies alternativas debidamente susten-
tadas, que proporcionen información más adecuada y
fácil de entender y extrapolar, de acuerdo a las condi-
ciones ambientales de la biota acuática que prevalece
en áreas geográfcas que no están incluidas en las zonas
templadas del mundo (Kwok
et al.
2007).
En el presente estudio se establecieron las
condiciones de propagación más adecuada para la
obtención confable de organismos de prueba de
un cladócero de talla comparativamente grande
(semejante a
D. magna
), que se distribuye desde el
Norte de los Estados Unidos de Norteamérica hasta
México (incluyendo la región Neártica y parte de la
Neotropical) (Hairston
et al.
1999, Benzie 2005), que
presenta muchas semejanzas morfológicas, reproduc-
tivas y de ciclo de vida con
Daphnia magna
,
y que
potencialmente podría ser considerado como especie
de referencia para la evaluación de los efectos tóxicos
de contaminantes acuáticos en México.
MATERIALES Y MÉTODOS
La cepa de
Daphnia exilis
Herrick, 1895 que se
empleó en este estudio fue obtenida del Cepario de
Cladóceros del Laboratorio de Hidrobiología Experi-
mental de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas
(Instituto Politécnico Nacional). Esta cepa fue aislada
de charcas temporales ubicadas en el vaso del ex-lago
de Texcoco (19° 27’ 08.49” N, 98° 59’ 41.54” W), y
ha sido mantenida exitosamente en cultivo controlado
por más de 10 años.
Para el sistema de producción de neonatos (juve-
niles con edad menor a 24 h después de ser liberados
de la cámara incubatriz de las progenitoras, que es la
fase de desarrollo que se emplea como organismo de
prueba para los ensayos de toxicidad por ser la más
sensible), se utilizaron recipientes de 500 ml que
contenían 400 ml de agua dura reconstituida (US EPA
2002) y en los que se colocaron 10 neonatos hembras
obtenidos de un lote de reproductores de edad cono-
cida. Para propósitos de este estudio se implemen-
taron un total de 10 de estas unidades de producción
asexual de crías (por partenogénesis), que serían
empleadas en las pruebas de toxicidad que se detallan
más adelante, y que fueron mantenidos a 22±2 °C,
con fotoperiodo de 16:8 (luz: obscuridad).
Como alimento para
D. exilis
se suministró la
microalga clorofícea
Pseudokirchneriella subcapitata
(cultivada asépticamente en medio basal de Bold este-
rilizado en autoclave), en una concentración inicial de
1,000,000 céls. mL
-1
. El medio de cultivo y el alimento
fueron renovados en su totalidad cada dos días, por lo
que la cantidad de microalgas se mantuvo aproxima-
damente constante durante todo el tiempo.
Una vez que se inició la reproducción, las hembras
partenogenéticas adultas eran separadas y todos los
neonatos producidos eran colectados cuidadosamente
mediante fltración del medio en un tamiz de 125 µm.
Las crías producidas a partir de la tercera reproduc-
ción fueron utilizadas para los ensayos de toxicidad.
La vida máxima del lote de reproductores en cada
unidad de cultivo fue de 28 días, al término de los
cuales se desecharon y fueron sustituidos por un lote
nuevo. Esto se hizo con el propósito de evitar varia-
bilidad en la sensibilidad de los neonatos, pues las
primeras y últimas reproducciones en el ciclo vital de
las hembras partenogenéticas están constituidas por
crías de relativamente menor tamaño, que se supone
son también de mayor sensibilidad en su respuesta
tóxica (Martínez-Jerónimo
et al.
2006).
Para las pruebas de toxicidad aguda, que tuvieron
una duración de 48 h, se evaluó
la respuesta de los
neonatos al cromo hexavalente (Cr(VI)), metal consi-
derado como tóxico de referencia (Dorn
et al.
1987).
Las concentraciones de prueba fueron obtenidas a
partir de soluciones concentradas de dicromato de
potasio de alta pureza (J. T. Baker®, 99.98 %).
F. Martínez-Jerónimo
et al.
156
La toxicidad aguda fue determinada a 20 y 25 °C,
temperaturas que corresponden a las consideradas
como óptimas para ensayos de toxicidad con especies
tropicales (Kwok
et al.
2007). Se realizaron más de
60 bioensayos (36 pruebas a 20° y 30 ensayos a 25°),
siguiendo el protocolo sugerido por la OECD (2004).
La concentración letal media (CL
50
) fue determinada
mediante la aplicación de un programa de cómputo
(Stephan 1977) que permitió establecer el valor es-
timado y el correspondiente intervalo de confanza
(95 %) con al menos cuatro métodos distintos (Probit,
Logit, Ángulos Móviles Promedio y Binomial).
Con los resultados de todos los bioensayos se
calculó también el coefciente de variación con la
fórmula:
100
%
x
s
CV
=
(Zar 1999).
Con los valores de CL
50
a cada temperatura se
construyeron las cartas control, que con posteriori-
dad pudieran ser de utilidad en la determinación de
la variabilidad en la sensibilidad de esta especie en
aquellos laboratorios en los que se utilizara como
organismo de prueba.
Como otra característica a tomar en cuenta para
respaldar el empleo de
D. exilis
en ensayos de toxici-
dad, se encuentra su talla, que es grande comparati-
vamente con otras especies de cladóceros distribuidos
naturalmente en latitudes subtropicales y tropicales.
Para documentar esto se determinó la talla (en mm) de
organismos adultos a los 28 días (la máxima vigencia
del lote), midiendo
la longitud corporal (Lc, desde el
extremo de la porción cefálica hasta la inserción de la
espina caudal), la longitud de la espina caudal (E), y la
anchura máxima (A, la máxima longitud entre la parte
dorsal y ventral del organismo). También se registró la
talla de los neonatos (longitudes total, corporal y de la
espina caudal) en camadas consecutivas de hembras
reproductoras mantenidas a 20 °C. Esta evaluación
Fue realizada sólo a esta temperatura a fn de reducir
la posibilidad de que se pudieran tener estadios juve-
niles mezclados en la progenie y que esto aumentara
la variabilidad en la medidas.
RESULTADOS
El método de producción de crías resultó ser muy
efciente para abastecer de organismos de prueba
adecuados para realizar un número sufciente de
ensayos de toxicidad a ambas temperaturas. De
acuerdo a cuantifcaciones realizadas de manera
paralela, en las que se contaba diariamente toda la
progenie producida en cada uno de los recipientes de
cultivo, se pudo establecer una producción promedio
de 85
±
4.5 neonatos por día (P = 95 %), por lo que
las crías producidas en sólo dos unidades de cultivo
eran sufcientes para preparar un bioensayo completo
diariamente.
Se realizaron un total de 36 y 30 bioensayos a
20 y 25 °C, respectivamente. Aún cuando la CL
50
fue determinada por cuatro métodos distintos, se
optó por presentar en este estudio exclusivamente
los resultados obtenidos mediante el ajuste Probit,
por ser el que resultó mas consistente para todos los
datos analizados, además de que es un método ade-
cuado para el tipo de ensayos de toxicidad realizados
(Finney, 1971).
En la
fgura 1
se muestran todos los valores de
CL
50
determinados a 20 °C. Como se puede observar,
la variabilidad registrada es relativamente baja, lo que
se confrma por el valor del coefciente de variación
(CV), que fue de 16.54 %. El valor promedio de CL
50
fue de 0.1182 mg L
-
1
, con un intervalo de confanza
(P = 0.95) de ± 0.0064 mg L
-
1
. En esta misma fgura
se muestran la línea de valor promedio y los límites
± 2
s
(media ± 2 desviaciones estándar), que forman
parte de lo que se denomina como Carta Control
para este tóxico de referencia, y que es de utilidad al
momento de realizar un análisis de toxicidad aguda,
para determinar si la respuesta en los controles posi-
tivos cae dentro de los límites de variabilidad acep-
tables para esta especie, lo que permitiría confrmar
la validez de las respuestas observadas en ensayos
toxicológicos.
Los valores de CL
50
determinados a 25 °C se
muestran en la
fgura 2
. El valor de CL
50
promedio
fue de 0.0802 mg L
-
1
, con intervalo de confanza
(P = 0.95) de ± 0.0057 mg L
-
1
. El coefciente de
variación en este caso fue de 19.72 %, un valor que
0
0.02
0.04
0.06
0.08
0.1
0.12
0.14
0.16
0.18
05
10
15
20
25
30
35
40
CL
50
(mgL
-1
)
Bioensayo
-2
σ
+2
σ
Fig. 1.
Concentración Letal Media 48 horas (CL
50
) de cromo
hexavalente en neonatos de
Daphnia exilis
mantenidos
a 20 °C. Se muestra la línea de valor promedio (
) y los
límites de ± 2 desviaciones estándar (
s
) que defnen la
Carta control.
Daphnia exilis
EN BIOENSAYOS DE TOXICIDAD AGUDA
157
aunque es ligeramente superior al determinado a 20
°C, sigue siendo comparativamente bajo, pues la US
EPA (2002) reporta para
D. magna
un intervalo de
CV
intra-laboratorio entre 21 y 58 %, con diferentes
tóxicos de referencia. La línea de valor promedio para
la CL
50
y los límites
± 2
s
, que defnen la Carta
Control para
D. exilis
a 25 °C, también se muestran
en la
Fig. 2
.
Las medidas promedio y el intervalo de confan
-
za (95 %) de las hembras partenogenéticas en los
lotes de reproductores al término de su periodo útil
(28 días) fueron: Lc=3.59 ± 0.04 mm (3.1-3.8 mm,
mínimo-máximo), E=1.43±0.07 mm (0.8-1.8 mm,
mínimo-máximo), y A = 2.27 ± 0.05 mm (2.0-2.6
mm, mínimo-máximo).
La talla de los neonatos varió dependiendo de
la camada, como se muestra en la
Fig. 3
, y aunque
en todos los casos correspondieron a neonatos (en
el sentido en el que Fueron defnidos previamente),
es posible que la variación observada en camadas
consecutivas se pueda deber a diferencias ligeras
(de unas cuantas horas) en el tiempo posterior a su
liberación de la cámara incubatriz, aunque claramente
la talla de los pertenecientes a la primer camada fue
más pequeña. El valor promedio para la longitud total
fue de 1.64 ± 0.09 mm (P = 0.95), que corresponde
a una talla razonablemente adecuada para poder ser
manipulada sin necesidad de emplear algún equipo
óptico.
DISCUSIÓN
Del análisis de las
fguras 1
y
2
resalta nota-
blemente que los neonatos de
D. exilis
fueron más
sensibles al cromo hexavalente a 25 que a 20 °C, lo
cual muestra que una mayor temperatura de expo-
sición hace que la CL
50
sea menor. Esta diferencia
en sensibilidad coincide con lo determinado para
D. magna
con este mismo tóxico de referencia
(Martínez-Jerónimo
et al.
2006), aunque esos autores
determinan a las mismas temperaturas valores ma-
yores de CL
50
(0.2076 ± 0.0164 mg L
-
1
y 0.1544 ±
0.0175 mg L
-
1
, a 20 y 25 °C, respectivamente), pese
a que las temperaturas consideradas como óptimas
para ensayos de toxicidad con especies templadas se
ubican entre 12 y 18 °C (Kwok
et al.
2007). De esta
manera se demuestra que
D. exilis
es un cladócero
más sensible que
D. magna
al cromo hexavalente.
Este resultado difere de lo reportado por Kwok
et
al
. (2007) quienes señalan que, en general,
las es-
pecies de aguas templadas son más sensibles que las
tropicales al efecto tóxico de los metales.
Los resultados obtenidos en el presente estudio
también demuestran la consistencia de las respues-
tas de
D. exilis
al Cr(VI), lo que se aprecia por los
valores bajos del coefciente de variación y por el
mayor número de ensayos realizados para contar con
inFormación más confable; éste último supera con
mucho al reportado en otros estudios para un solo
laboratorio (Dorn
et al.
1987). Debe resaltarse que
tanto la facilidad de cultivo como la sensibilidad y
la repetitividad de los resultados son características
deseables en la propuesta de organismos de prueba
alternativos (Arenzon
et al.
2003).
La controversia por el uso de
D. magna
como
organismo de prueba no es reciente, pues no obstante
las enormes ventajas que se le reconocen, también se
0
0.02
0.04
0.06
0.08
0.1
0.12
0.14
0.16
0.18
05
10
15
20
25
30
35
CL
50
(mgL
-1
)
Bioensayo
-2
σ
+2
σ
Fig. 2.
Concentración Letal Media 48 horas (CL
50
) de cromo
hexavalente en neonatos de
Daphnia exilis
expuestos a
25 °C. Se muestra la línea de valor promedio (
) y los
límites de ± 2 desviaciones estándar (
s
) que defnen la
Carta Control.
Fig. 3.
Valores promedio e intervalos de confanza (95%) para
la longitud total, longitud corporal y longitud de la
espina caudal de neonatos de
Daphnia exilis
, obtenidos
en camadas consecutivas de hembras partenogenéticas
mantenidas a 20 °C.
Camada
0246 81
01
2
Talla (mm)
0.0
0.5
1.0
1.5
2.0
Longitud total
Longitud corporal
Longitud espina
F. Martínez-Jerónimo
et al.
158
cuestiona su distribución geográfca y las condiciones
de propagación y de exposición durante las pruebas,
así como lo prolongado de su ciclo de vida (Mount
y Norberg 1984). Sin embargo, a nuestro juicio la
principal objeción es la imposibilidad de poder obte-
ner organismos de campo en ambientes tropicales y
subtropicales, y las difcultades para poder entender
y expresar los resultados obtenidos en un marco
ambiental que es signifcativamente distinto al que
corresponde al ámbito de distribución natural de este
cladócero. No obstante es preciso reconocer la enorme
cantidad de información biológica y toxicológica de la
que se dispone, lo que lo convierte indiscutiblemente
en el organismo zooplanctónico mejor conocido y más
empleado como organismo de prueba en toxicología
acuática (Martínez-Jerónimo
et al.
2000).
La búsqueda de cladóceros alternativos, con
ventajas semejantes a las de
D. magna
pero con
mayor presencia en ambientes tropicales y subtro-
picales, ha sido una constante en varios países de
América Latina y el caso más relevante es el de
D.
similis
, una especie que desde 1993 forma parte de
la normatividad ambiental en Brasil (Buratini
et al.
2004).
D. similis
al igual que
D. exilis
pertenecen al
género
Ctenodaphnia
, en el cual también se ubica a
D. magna
(Hairston
et al.
1999, Benzie 2005), y que
incluye a los dáfnidos de mayor talla. En el aspecto
taxonómico, también se señala
que
D. exilis
, se
ubica dentro del complejo de especies agrupado en
D. similis
(Hairston
et al.
1999), lo cual establece
semejanzas importantes en su potencialidad, no obs-
tante que para
D. similis
sí se cuenta con información
experimental y toxicológica publicada. Hairston
et
al
. (1999) indican que
D. exilis
, que se reconoce
claramente como un taxa distinto dentro del grupo
similis
, se distribuye principalmente en México y en
la parte sur de los Estados Unidos de Norteamérica,
y aunque ha invadido latitudes más norteñas, no ha
tenido éxito en su colonización.
La talla de los organismos es importante en la
selección de un organismo de prueba, pues inFuye
en el manejo de los reproductores y de los neonatos,
que son la fase de desarrollo normalmente empleada
en ensayos de toxicidad. Hairston
et al
. (1999) repor-
tan que la longitud corporal de hembras adultas de
D. exilis
en muestras de campo Fuctúa de 1.8 a 4.5
mm. La talla máxima determinada en este estudio
fue de 3.8 mm, pero debe tomarse en cuenta que
ésta corresponde a una edad de 28 días, por lo que es
posible alcanzar tallas mayores pues el ciclo vital se
puede prolongar hasta 60 días (Martínez-Jerónimo,
datos no publicados).
De cualquier forma, la talla
determinada tanto en adultos como en crías permite
su manejo sin necesidad del empleo de equipo óptico,
pues en particular las crías pueden ser fácilmente vi-
sualizadas antes, durante y al término de las pruebas
de toxicidad, como aquí se pudo comprobar.
Con respecto a
D. similis
,
Buratini
et al
. (2004)
determinaron que no fue más sensible que
D. magna
al dicromato de potasio, pero sus resultados no pueden
ser comparados con los nuestros, pues su tiempo de
exposición fue menor (24 h). Ellos también reportan
que para varios otros tóxicos ensayados
D. similis
tuvo
una sensibilidad semejante y en algunos casos mayor a
la de
D. magna
. Por su parte Utz y Boher (2001) eva-
luaron el efecto de dos sales (KCl y KC
2
H
3
O
2
) con
D.
similis
y
Ceriodaphnia dubia
, y aunque no es posible
determinar su sensibilidad comparativa,
D. similis
fue
muy sensible a ambos compuestos, confrmando su
utilidad como organismo de prueba.
A diferencia de
D. similis
, especie para la cual se
considera que existe un cúmulo importante de informa-
ción y se cuenta con una metodología de producción
y ensayo bien defnidas (de Medeiros
et al.
2001),
en el caso de
D. exilis
no se dispone de información
publicada sobre su biología experimental ni sobre
antecedentes de su uso como organismo de prueba
en toxicología. Por lo anterior este estudio puede
considerarse inédito, máxime que en este momento
se realizan esfuerzos institucionales importantes para
poder determinar métodos de prueba adecuados para
ser integrados en la normatividad ambiental nacional.
Como resultado de estos trabajos hemos propuesto
la inclusión de
D. exilis
y el presente sería el primer
documento que aporta elementos biológicos y de sen-
sibilidad importantes para sustentar esta propuesta. Sin
embargo, como complemento al presente estudio, sería
necesario repetir este ejercicio con otros compuestos
tóxicos a fn de poder re±rendar la conveniencia de
emplear en latitudes como la de México no sólo espe-
cies con mayores intervalos de distribución geográfca,
sino también aquellas que demostraran una mayor
sensibilidad a un amplio espectro de tóxicos.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen a la COFAA del IPN y al
sistema EDI del IPN por los apoyos recibidos. También
a la M. en C. Sandra Luz Guerra Martínez, responsable
del Cepario de microalgas y cianobacterias del Labo-
ratorio de Hidrobiología Experimental, ENCB-IPN,
quien proporcionó los cultivos de microalgas que se
utilizaron durante todo el estudio. Por último expresa-
mos nuestro agradecimiento a dos revisores anónimos,
por sus acertadas sugerencias y correcciones.
Daphnia exilis
EN BIOENSAYOS DE TOXICIDAD AGUDA
159
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