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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Rev. Int. Contam. Ambient. 26 (2) 165-178, 2010
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN APLICADOS AL ESTUDIO DE LA PERCEPCIÓN
PÚBLICA DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
Minerva CATALÁN-VÁZQUEZ
1
y Edgar C. JARILLO-SOTO
2
1
Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, Calzada de Tlalpan 4502, Sección XVI, CP 14080, México
D.F.,
2
Universidad Autónoma Metropolitana, Calzada del Hueso 1100, Del. Coyoacán, 04960 México, DF
(Recibido mayo 2008, aceptado septiembre 2009)
Palabras clave: percepción, contaminación, paradigma
RESUMEN
En este trabajo se hace una revisión de las investigaciones acerca de la percepción
pública de la contaminación del aire que han sido publicadas durante las dos últimas
décadas. El objetivo es identi±car los paradigmas de investigación desde los cuales se
realizaron tales estudios para establecer su respectivo posicionamiento, así como las
correspondientes implicaciones ±losó±cas, teóricas, metodológicas y técnicas en cada
paradigma y también sus diferencias. Se busca demostrar que dicho posicionamiento
conlleva el uso de diversos abordajes analíticos y metodológicos, lo cual incluye las
conductas prácticas del investigador y sus resultados de investigación. Para ello, se
considera inicialmente que en la actualidad prevalecen cuatro paradigmas en la investi-
gación social: el positivista, el post-positivista, la teoría crítica y el constructivista. En la
primera parte del trabajo se exponen los orígenes ±losó±cos y los supuestos subyacentes
a los paradigmas de investigación; en la segunda, se analizan estudios empíricos que
ejempli±can cómo es concebida y aprehendida la percepción de la contaminación del
aire de acuerdo con sus respectivos paradigmas de investigación y en la tercera parte
se exponen algunas conclusiones relevantes.
Key words: perception, pollution, paradigm
ABSTRACT
This work reviews the research concerning public perception of air pollution that has
been published during the last two decades. Its goal is to identify research paradigms
under which these studies were conducted in order to show how they positioned in
either paradigm, as well as the distinct philosophical, theoretical, and methodological
techniques of each paradigm and, therefore, its differences with the rest. The authors
seek to demonstrate that the selection of a paradigm position entails the use of certain
analytical and methodological approaches, including the researcher’s practices and
the outcomes. To this purpose, this work assumes that nowadays there are four main
paradigms in social research: positivist, post-positivist, critical theory and constructivist.
The ±rst part of the paper outlines the philosophical origins and assumptions underlying
the paradigms of research. In the second, empirical studies are discussed that illustrate
Revisión
/
Review
M. Catalán-Vázquez y E.C. Jarillo-Soto
166
INTRODUCCIÓN
Al margen de la validez y del alcance que presenten
las investigaciones acerca de la percepción pública de
la contaminación del aire, es posible analizar e inter-
pretar los estudios publicados sobre el tema desde las
posturas que dichos estudios adoptan al seleccionar e
investigar determinado conjunto de fenómenos a Fn de
mejorar la comprensión de los mismos y las posibles
intervenciones que se deriven de ello.
Este trabajo tiene por objetivo mostrar los para-
digmas de investigación detectados en los estudios
sobre percepción pública de la contaminación del
aire. Para ello, se analiza la publicación de artícu-
los y otros trabajos conocidos a partir de 1990 y
hasta 2009. Inicialmente se toma como referente la
caracterización de los paradigmas hecha por Guba
y Lincoln (1998) para establecer las diferencias de
posicionamiento entre los mismos (que no son sola-
mente FlosóFcas), centrándolas en torno a cómo se
concibe la percepción pública de la contaminación
del aire. El posicionamiento en un determinado pa-
radigma implica que el investigador adopta también
determinados abordajes analíticos y metodológicos,
lo cual repercute en su práctica investigativa y, por
supuesto, en los resultados obtenidos.
El trabajo se presenta en tres apartados. En el
primero se exponen los orígenes FlosóFcos y los
supuestos subyacentes a los principales paradigmas
de investigación vigentes actualmente; el positivista,
el post-positivista, la teoría crítica y el constructivista
en materia de percepción de contaminación del aire.
En el segundo apartado se analizan estudios empí-
ricos realizados con relación a este tema según el
respectivo paradigma de investigación. El tercer y
último apartado presenta los hallazgos signiFcativos
y las conclusiones del trabajo.
METODOLOGÍA
Se identiFcaron trabajos publicados entre 1990
y 2009, habiendo consultado las siguientes bases
de datos: Medline with full text, Academic Search
complete, Academic Search Premier, Psychology and
Behavior Sciences Collection y SocIndex de la pla-
taforma EBSCO; Current Contents, Web of Science
y Biological Abstracts de la plataforma ISI Web of
Knowledge; Sociological Abstracts y Environmen-
tal Science and Pollution Mgtm de la plataforma
Cambridge ScientiFc Abstracts, y Science Direct
de la plataforma Elsevier. También se revisó la base
de datos LILACS (Literatura Latinoamericana y del
Caribe en Ciencia
s
de la Salud), así como la biblio-
grafía de los artículos identiFcados. La búsqueda se
realizó usando las palabras clave:
perceptions, risk
perception, health risk perception
y
air pollution
.
Primero se leyó el resumen de los trabajos publi-
cados incluidos en la lista, descartando los que no
correspondían con el objeto de estudio. Después, se
procedió a leer cada uno de los trabajos que quedó
en la lista resultante. Adicionalmente, se leyeron
trabajos e informes producidos en México que aún
no han sido publicados en forma de artículo, debido
a su relevancia. Por último, todos los textos fueron
identiFcados según los criterios de análisis que se
presentan en los resultados.
I. LOS PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN
La categoría de paradigma propuesta por Khun
(1971) es la más aceptada por la comunidad cientíFca
y, por lo mismo, ha marcado un hito en ella. Esta
noción de paradigma se entiende como el conjunto
de interpretaciones y nociones cientíFcas básicas
que guían la acción en el proceso de investigación
en una comunidad cientíFca. No obstante, y con
ciertos matices y diferencias, también existen algunas
discrepancias (Pérez 1999) sobre su aplicación en la
teoría de la ciencia.
Según Guba y Lincoln (1998),
el paradigma que emplean los autores puede carac-
terizarse por la forma en que responde a cuestiones
ontológicas, epistemológicas y metodológicas. En
coincidencia con Zemelman (1992), en la investiga-
ción las preguntas de origen son varias y coinciden
con esos niveles de la investigación. Así la pregunta
referente a la ontología es: “¿Cuál es la naturaleza
de la realidad?” Mientra que en lo epistemológico se
expresa como: “¿Cuál es la naturaleza de la relación
entre el investigador y el objeto de investigación?” Y
en el orden metodológico es: “¿Cómo debe proceder
el investigador para acceder al conocimiento de su
objeto de estudio?”. Plantear respuestas a estas in-
terrogantes fundamentales implica asumir que están
interconectadas de forma tal que la respuesta dada a
una cuestión orienta la forma como otras preguntas
serán contestadas, a su vez, este conjunto de respues-
tas puede situarse en un paradigma determinado, aun
cuando haya incoherencias menores entre ellas.
how it is conceived and apprehended the perception of air pollution according to the
research paradigm assumption. The third part presents some relevant Fndings.
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
167
Guba y Lincoln (1998) identifcan cuatro paradig-
mas vigentes en la investigación social: positivista,
postpositivista, teoría crítica y constructivismo. Los
atributos de cada uno se muestran en el
cuadro I
.
Allí se observan las coincidencias y las discrepancias
entre los diFerentes paradigmas, así como las impli-
caciones que cada una tiene para la investigación.
II. DE LOS PARADIGMAS A LA INVESTIG-
ACIÓN EMPÍRICA
Los trabajos revisados acerca de percepción de
la contaminación del aire se han ubicado en cierto
paradigma, lo cual se muestra en el
cuadro II
. En la
mayoría de los casos la afliación a un determinado
paradigma resulta bastante evidente. Pero en aquellos
en que no lo es, los diFerentes aspectos mantienen
cierta consistencia interna. En primera instancia, no
es de extrañar que la mayoría se ubique en los pri-
meros dos paradigmas mencionados, el positivista y
el post-positivista.
II.1. Los paradigmas positivista y postpositivista
en la investigación de la percepción pública de la
contaminación del aire
Aun cuando Guba y Lincoln (1998) hacen una
distinción entre los paradigmas positivista y post-
positivista, ambos mantienen los mismos supuestos
esenciales. De ahí que aquí se les considere como
una sola categoría en la que se agruparon los estudios
ubicados en uno y otro. Una parte considerable de
dichos estudios proviene de la psicología cuantitativa
y consiste en medir distintos aspectos de las creencias,
actitudes, conocimientos y preocupaciones relativas a
la contaminación del aire (Baxter 1990, Howe 1990,
Skov
et al
. 1991, BickerstaFF y Walker 2001, Howel
et al
. 2002). Ello incluye: las relaciones con otros
riesgos ambientales a nivel local (±lynn
et al
. 1994,
Elliot
et al
. 1999); los vínculos percibidos entre la
contaminación del aire y la salud (MoFFatt
et al
. 1995,
2000, 2003, Lercher
et al
. 1995, ±orsberg
et al
. 1997,
MoFFatt
et al.
2000, Howel
et al.
2003, Stevens
et al
.
2004, Stenlund
et al
.2009), las diFerencias de percep-
ción entre hombres y mujeres (Greenberg y Sneider
1995, Johnson 2002), la conciencia social sobre la
inFormación de la calidad del aire (Beamount
et al
.
1999) y patrones espaciales de percepción (Brody
et al
. 2004). Cabe señalar que todos estos problemas
ya se estaban explorando desde que la percepción
pública de la contaminación se convirtió en objeto de
investigación (Barker 1976).
Dentro de la categoría positivista-postpositivista
también fguran estudios
que comparan la percepción
CUADRO I.
CARACTERÍSTICAS DE LAS DIMENSIONES DE LOS PARADIGMAS
Paradigma
Dimensiones
Ontológica
Epistemológica
Metodológica
Positivista
Existe una realidad objetiva,
externa, real, aprehensible
y conducida por leyes y
mecanismos naturales
inmutables.
El investigador y el objeto de
investigación son dos entidades
autónomas: el investigador estudia
el objeto sin in²uenciarlo o ser
in²uenciado por él. El conocimiento
es libre de valores y ajeno al contexto
social en el que se produce.
La experimentación, la manipulación de
variables, la verifcación de hipótesis y las
técnicas cuantitativas son la mejor Forma
para descubrir el mundo.
Postpositivista
La realidad es aprehensible,
pero de manera imperFecta
y sólo de Forma probabilística.
Los resultados son considerados
probablemente verdaderos,
siempre sujetos a la Falsación.
La metodología experimental y la
manipulación de variables son de
importancia signifcativa.
Teoría crítica
La realidad moldeada por
Factores sociales, políticos,
culturales, económicos,
étnicos y de género.
El investigador y el objeto investigado
están interactivamente vinculados, por
lo que los resultados de la investigación
son mediados por los valores.
La metodología es dialógica y dialéctica;
el ideal es la emancipación y promueve
métodos participativos. Intenta dirigir
la investigación hacia fnes socialmente
signifcativos.
Constructivista La realidad es aprehensible
en Forma de múltiples e
intangibles
constructos
mentales, social y
experiencialmente construidos,
de naturaleza local y
específca, dependientes en
su Forma y contenido de
las personas o de grupos.
La relación entre el investigador y
el objeto investigado es transaccional
y subjetivista; por ello el conocimiento
es siempre una construcción humana,
y nunca libre de valores.
Mediante técnicas hermenéuticas se
interpretan las construcciones
individuales, que son extraídas y refnadas
mediante la interacción entre y en medio
del investigador y sus respondientes.
M. Catalán-Vázquez y E.C. Jarillo-Soto
168
de la contaminación del aire con otros problemas am-
bientales a nivel global, como la contaminación del
agua, la pérdida de especies, el calentamiento global
y la pérdida de la capa de ozono (Dunlap 1998). Así
como investigaciones que exploran la relación entre
la percepción del riesgo por contaminación del aire y
la voluntad de los individuos para pagar por reducir
la mortalidad asociada a dicho problema ambiental
(Vassanadumrongdee y Matsuoka 2005).
Unas investigaciones analizan la infuencia de
variables individuales, tales como creencias (Skov
et al
.1991), raza y género (Flynn
et al.
1994, John-
son 2002, Greemberg y Sneider 1995) y salud, en
este caso en±ermedad respiratoria (Skov
et al
.1991,
Forsberg
et al.
1997, Xiao-Jun Went
et al.
2009).
Otras analizan cómo a±ectan a la conducta y a los
procesos psicológicos relacionados con la contami-
nación del aire, ciertas variables contextuales, como
las características de la zona, el grado de exposición
a contaminantes y el tránsito vehicular (Howe 1990,
Lercher
et al
.1995, Elliot
et al
. 1999). Mientras que
estudios más recientes en±atizan en la interacción
de ±actores individuales con ±actores contextuales
locales (principalmente la proximidad a la industria
y las condiciones socioeconómicas de la zona) en la
con±ormación de las actitudes hacia la contaminación
del aire y los riesgos a la salud (Howel
et al
. 2002,
2003, Hunter
et al
. 2003, 2004, Williams
et al
. 2003,
Mo±±att
et al
. 2003a, El-Zein
et al
. 2006, Day 2007,
Pluhar
et al
. 2009). También se han realizado estudios
que proponen modelos para identi²car la relación
entre características demográ²cas, ±actores actitu-
dinales, percepciones del riesgo y apoyo a la acción
gubernamental al manejo y a la gestión del riesgo
por contaminación del aire (Gerber y Neely 2005),
así como para predecir cómo se interrelacionan la
contaminación del aire, la contaminación percibida,
la percepción del riesgo a la salud y las molestias
y síntomas atribuidos a la contaminación del aire
(Stenlund
et al.
2009).
Desde los paradigmas positivista y postpositivista,
la percepción de la contaminación del aire es concebi-
da como un hecho observable, medible y cuanti²cable
y, por tanto, susceptible de ser analizado estadística-
mente. Dichos estudios se llevan a cabo mediante
encuestas con muestras poblacionales representativas,
utilizan cuestionarios y escalas de actitud como ins-
trumentos de investigación, y tratan de trabajar en la
operacionalización
y la
medición
de
constructos
. Por
ejemplo, la conciencia pública sobre la contaminación
atmos±érica se mide por medio de una escala cuyo
rango va desde “no existe” hasta “muy alta” (Skov
et
al
. 1990), mientras que el grado de preocupación se
mide comparando la contaminación del aire con otros
problemas ambientales y locales de la comunidad (O’
Connor
et al
.1998, Elliott
et al
. 1999, Hokka
et al
.
1999, Álvarez
et al
. 1999, Rao
et al
. 1999, Catalán
et
al
. 2001, 2009, Howel
et al
. 2002). También se ela-
CUADRO II.
PARADIGMA DONDE SE UBICAN LOS AR-
TÍCULOS REVISADOS
Paradigma
Trabajos encontrados
Positivista
Postpositivista
Howe (1990)
Baxter (1990)
Skov
et al.
(1991)
Flynn
et al.
(1994)
Greenberg y Schneider (1995)
Lercher
et al.
(1995)
Mo±±att
et al.
(1995)
Forsberg
et al.
(1997)
O´Connor
et al.
(1998)
Ayres y Pugh (1998)
Dunlap (1998)
Álvarez
et al.
(1999)
Elliot
et al.
(1999)
Hokka
et al.
(1999)
Beaumont
et al.
(1999)
Rao
et al.
(1999)
Reyes (2000)
Mo±±att
et al.
(2000)
Smith-Sivertsen
et al.
(2000)
GDF
(2001)
Catalán
et al.
(2001)
Bickersta±± y Walker (2001)
Howel
et al.
(2002)
Johnson (2002)
Hunter
et al.
(2003)
Howel
et al.
(2003)
Williams y Bird (2003)
Mo±±att
et al.
(2003a)
Brody
et al.
(2004)
Hunter
et al.
(2004)
Stevens
et al.
, 2004)
Vassanadumrongdee y Matsuoka (2005)
Gerber y Neely (2005)
Day (2007)
El-Zein
et al.
(2006)
Stenlund
et al.
(2009)
Xiao-Jun Wen
et al.
(2009)
Pluhar
et al.
(2009)
Catalán
et al.
(2009)
Teoría crítica
Burningham y Thrush (2001)
Burningham y Thrush (2003)
Burningham y Thrush (2004)
Constructivista
Cole
et al.
(1999)
Bailey
et al.
(1999)
Irwin (1999)
Wake²eld
et al.
(2001)
Bush
et al.
(2001a)
Bush
et al.
(2001b)
Mo±±att y Pless-Mulloli (2003b)
Phillimore y Mo±±att (2004)
Lammel y Kozakai (2005)
Petts (2005)
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
169
boran mediciones con escalas que tratan de registrar
directamente la preocupación de las personas, con
categorías (que van desde “muy preocupado” hasta “no
preocupado”) relacionadas con los efectos en la salud
percibidos, las cuales se combinan con mediciones
objetivas de la salud respiratoria de los entrevistados
(Smith-Sivertsen
et al
. 2000). En el estudio de Moffatt
et al
. (2000) se construye un indicador para indagar
cómo la preocupación por la contaminación del aire
juega un papel central en el reporte de las enferme-
dades y síntomas relacionados con la contaminación.
El análisis y la interpretación de los datos se
realiza con estadística descriptiva y análisis multi-
variados. Mediante estos últimos se busca establecer
los efectos de ciertas variables del contexto (como
edad, sexo, tabaquismo, desempleo, grado educativo
y estatus de salud percibido) sobre la probabilidad de
percibir a la contaminación del aire como un riesgo
grave para el ambiente y la salud. El propósito de
los paradigmas positivista y postpositivista es obte-
ner medidas cuantitativas del riesgo percibido que
permitan entender y predecir la respuesta social ante
el problema. Por ejemplo, en el estudio de Elliott
et
al
. (1999), la preocupación por la contaminación del
aire fue explicada por la exposición a niveles altos
de contaminación, la contaminación como factor de
disgusto en la zona de residencia y los efectos en la
salud atribuidos a la contaminación del aire. En este
mismo estudio, la probabilidad de tomar acciones
ante la contaminación apareció relacionada con sentir
que se había perturbado el estilo de vida, atribuirle
al gobierno la responsabilidad para solucionar el
problema, tener en casa alguna persona enferma,
haber vivido en zonas con alta contaminación y tener
estudios de preparatoria completos. En el estudio de
Vassanadumrongdee y Matsuoka (2005) en Tailandia,
se halló que en la voluntad de pagar para reducir el
riesgo por contaminación del aire han inFuido el
grado de temor a la contaminación del aire, la seve-
ridad de ésta, su posibilidad de control y el nivel de
exposición personal.
Estudios realizados en México han seguido estos
paradigmas. Mediante técnicas de encuesta se ha ex-
plorado lo que piensa la población en relación con la
contaminación del aire, tomando en cuenta variables
como la edad, el sexo y la zona de residencia (Reyes
2000, Catalán
et al
. 2001, 2009, GD± 2001).
Los paradigmas positivista y postpositivista han
permitido generar importantes conocimientos en re-
lación con la percepción pública de la contaminación
del aire. Tres de los resultados más signi²cativos
son: la identi²cación de la experiencia perceptual
directa como la principal fuente de conciencia de la
contaminación del aire (Bickerstaff y Walker 2001);
el reconocimiento del efecto del halo del barrio
(
neighborhood halo effect
)
,
fenómeno por el que los
entrevistados perciben menos contaminación del aire
en su ambiente inmediato en comparación con otras
áreas (Howel
et al
. 2002, ±orsberg
et al
. 1997, Brody
et al
. 2004, Catalán
et al
. 2009), y la no correlación
entre las mediciones técnicas y cientí²cas con la
percepción social del problema (Reyes 2000, Wi-
lliams
et al
. 2003, Brody
et al
. 2004). Este paradigma
también ha hecho posible comparar la preocupación
por la contaminación del aire con otros problemas
urbanos y ambientales (Ayres y Pugh 1998, Catalán
et al
. 2001, 2009, Howel
et al
. 2002, Williams y Bird
2003, El-Zein
et al.
2006).
Mediante los estudios ubicados en estos paradig-
mas también se ha logrado demostrar cómo la proxi-
midad a la industria y las condiciones de pobreza
ejercen gran inFuencia en la percepción del riesgo
ambiental (Howel
et al
2003, Moffat
et al
. 2003a)
y que las personas pueden presentar cambios con-
ductuales relacionados con la exposición ambiental
(principalmente la reducción de actividades al aire
libre) cuando los medios de comunicación anuncian
cambios en la calidad del aire (Xiao-Jun
et al
. 2009).
Además, este enfoque también ha evidenciado que
las personas con enfermedad respiratoria tienen una
mayor probabilidad de cali²car a la contaminación
del aire como un riesgo para la salud (El Zein
et al.
2006).
Sin embargo, los estudios que se ubican en los
paradigmas positivista y postpositivista también
han sido objeto de varios cuestionamientos. Según
Bickerstaff y Walker (2003), las distribuciones de fre-
cuencia y las correlaciones ofrecen pocos elementos
para entender la contaminación del aire y fracasan al
explorar las bases de variación entre lugares y grupos
sociales. Las encuestas suponen que las actitudes
permanecen estables y consistentes en el tiempo y
que estas actitudes apuntalan cómo piensa y actúa la
gente en relación con la contaminación del aire, y que
ésta existe “afuera”, independiente de la sociedad, la
historia o la cultura. El abordaje lógico-deductivo,
en el que los factores individuales o contextuales
determinan la percepción, reFeja una visión causal
y unidireccional del fenómeno. Asociado a esto, los
estudios no están abiertos a factores colaterales que
inFuyen en la percepción del riesgo, ya que se basan
en el paradigma del actor racional, el cual propone
que todas las acciones humanas son reductibles a de-
cisiones de los individuos (Vhora 2003). Lo anterior
signi²ca que estas mediciones por sí solas no llevan
a un entendimiento profundo de las relaciones entre
M. Catalán-Vázquez y E.C. Jarillo-Soto
170
riesgo ambiental, preocupaciones y acciones; debido
en parte a que el riesgo es socialmente y culturalmen-
te construido (Wildavsky y Dake 1990).
II. 2. El paradigma de la teoría crítica en el estu-
dio de la percepción pública de la contaminación
del aire
En el Reino Unido un grupo de investigadores
analiza los vínculos entre ambiente y justicia so-
cial. En esa línea de investigación se exploran las
preocupaciones de las personas por los problemas
ambientales (entre ellos, la contaminación del aire)
en grupos o comunidades socialmente en desventa-
ja: personas con menores ingresos, desempleados,
gente con enfermedades crónicas, discapacitados
sin ningún tipo de red social, miembros de minorías
étnicas, personas de edad avanzada y habitantes de
comunidades rurales lejanas (Burningham y Trush
2001, 2003). Se parte de lo que han denominado
inequidad
o
injusticia ambiental
, la cual propone que
la gente pobre es frecuentemente la más expuesta y la
más afectada por los riesgos ambientales (contami-
nación del aire, mala calidad de las viviendas, calles
sucias, alto tránsito vehicular y pocas comodidades
a nivel local). También se considera que es el sector
de la población que tiene menor acceso a los bienes
ambientales (energía suFciente, alimentos saluda-
bles y agua limpia), circunstancia que tiene efectos
negativos importantes en la salud y en la calidad
de vida de las personas (McLaren
et al.
1999). Los
estudios se enfocan a explorar cómo los integrantes
de estos grupos perciben y experimentan estas dos
dimensiones de la inequidad ambiental.
Desde esta perspectiva, la noción de ambiente se
reFere a todos los factores locales que rodean a la
población, incluyendo aspectos sociales y económi-
cos. Se establece entonces que la carencia de trabajos
bien remunerados, la falta de oportunidades para la
gente y falta de servicios, así como el tráFco vehi-
cular son las causas de sus diFcultades (Burningham
y Trush 2001). Más que ser una categoría separada,
la percepción de la calidad ambiental se relaciona
con evaluaciones más generales de la vida local.
Los estudios enfatizan en la fuerte conciencia con
respecto a los efectos negativos de vivir en ambientes
pobres y en el hecho de reconocer que la salud está
en riesgo por la contaminación. Al mismo tiempo,
destacan que existe una lealtad y aceptación hacia
las industrias que son fuentes de contaminación,
ya que son vistas como proveedoras de empleo y
de mejoras en las comunidades e incluso como un
elemento de identidad comunitaria (Burningham y
Trush 2001, 2003, 2004). Estos autores señalan que
aun cuando la correlación entre poblaciones pobres
y contaminación se plantee como un problema de
injusticia ambiental, ello tiene poca resonancia en
los afectados localmente por el problema, situación
que diFculta vincular las agendas ambiental y social.
Metodológicamente estos estudios adoptan
aproximaciones cualitativas que permiten a los par-
ticipantes expresar sus preocupaciones ambientales
en sus propios términos. Las técnicas de obtención
de datos utilizadas son entrevistas a profundidad y
grupos focales.
Los estudios elaborados con base en el paradigma
de la teoría crítica destacan la función que tienen la
clase social y las condiciones objetivas de vida en
la conformación de las preocupaciones y actitudes
ambientales. Además, ponen énfasis en la necesidad
de integrar políticas ambientales, sociales y econó-
micas para acortar la brecha entre exclusión social y
exclusión ambiental.
II. 3 El paradigma constructivista en la investig-
ación de la percepción pública de la contaminación
del aire
A partir de los años noventa, principalmente en el
Reino Unido y Canadá ocurre una apertura teórico-
metodológica en el estudio de la percepción pública
de la contaminación del aire. Comienzan a elaborarse
estudios con un nuevo enfoque, basados en nuevos
marcos teóricos y metodológicos provenientes de
disciplinas como la geografía, la sociología y la
antropología.
La postura teórica que adoptan los estudios es el
constructivismo social, cuyo principio básico es que
el conocimiento del mundo cotidiano y de la natura-
leza se construye mediante procesos de interacción
social y de movilización de recursos retóricos y
representacionales (Berger y Luckman 2003). Esta
postura permite entender la función de aspectos
como el estigma del lugar (Bush
et al
.2001a), la
participación pública (Cole
et al
. 1999, Bailey
et al
.
1999); la memoria colectiva (Irwin 1999),
el capital
social y el apego al lugar (WakeFeld
et al
. 2001), la
experiencia y el conocimiento locales (Bush
et al
.
2001b), la cercanía a sitios de contaminación (Moffatt
y Pless-Mulloli 2003b), así como la pertenencia a
un determinado tipo de sociedad, individualista o
colectivista con modelos de pensamiento holístico
o analítico (Lammel 2005) en la construcción de
ideas y opiniones públicas acerca de la contamina-
ción del aire y sus riesgos para la salud. También se
han realizado estudios acerca de los actores sociales
locales que tienen poder para hablar sobre la conta-
minación del aire, así como quienes son las voces
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
171
que se escuchan en la comunidad al respecto y en
consecuencia las representan ante actores externos
en la formulación de políticas públicas ambientales
(Phillimore
et al.
2004).
Desde el paradigma constructivista, el conoci-
miento y la comprensión de los problemas ambien-
tales, entre ellos la contaminación del aire, están
íntimamente vinculados a prácticas culturales y vi-
siones sociales del mundo, en las que la degradación
ambiental no puede ser separada de las condiciones
generales en que vive la gente (Irwin 1999). Así, en
estudios realizados en el Reino Unido (Bush
et al
.
2001a) se argumenta que la presencia histórica de
la industria en Teesside (localidad al noreste de In-
glaterra con una historia industrial que data del sigo
xix
), junto con la contaminación del aire, las pobres
condiciones de salud y factores relacionados con la
exclusión social han conducido a la estigmatización
del lugar, dañando su identidad y también la de las
personas que viven ahí. Asimismo, WakeFeld
et al.
(2001) señalan en estudios realizados en Canadá
como el capital social (redes, normas y conFanza
social) y el apego al lugar (sentido de pertenencia)
contribuyen de manera importante a facilitar la ac-
ción ambiental (toma de decisiones en relación con
la contaminación del aire, por ejemplo, cambios en
los estilos de vida y acciones cívicas en los ámbitos
individual y colectivo).
En el paradigma constructivista, la valoración
humana de la contaminación del aire está presente en
la vida diaria a partir de los sentidos y el cuerpo y en
la percepción del riesgo por contaminación del aire
in±uyen las experiencias cotidianas, particularmente,
la naturaleza sensitiva de la exposición (la capacidad
para ver, oler, tocar y aun saborear la contaminación del
aire), que por otra parte, varía en términos espaciales y
temporales (WakeFeld
et al
. 2001). En los signiFcados
de la contaminación del aire in±uyen fuertemente las
interacciones y las experiencias personales, por lo que
el conocimiento local y el discurso social desempeñan
un papel importante en los mismos (Bickerstaff y
Walker 2003). Dichos estudios también enfatizan en la
importancia que tiene la memoria local, sobre todo en
lugares con una historia de contaminación inmediata,
así como los agentes no humanos que están involu-
crados en la construcción de signiFcados de la conta-
minación del aire, por ejemplo, la muerte de pájaros
y árboles en zonas industriales (Bickerstaff 2004).
También permiten comprender cómo las redes sociales
y la experiencia cotidiana, así como la normalización
social de la conducta, in±uyen de manera signiFcativa
en las respuestas a la información y las conductas rela-
tivas a la contaminación del aire (Petts 2005).
La diferencia entre cómo se percibe y cómo se
representa la contaminación atmosférica y sus riesgos
depende del tipo de sociedad a la que se pertenezca,
individualista o colectivista. En sociedades de tipo
individualista, el fenómeno de la contaminación at-
mosférica se presenta como un objeto exterior, aislado
de su contexto; en tanto que en sociedades colectivistas
la contaminación atmosférica se relaciona con el sujeto
y sus actividades (Lammel y Kozakai 2005). Así por
ejemplo, en la visión holística de las comunidades
totonacas, “el aire se vuelve impuro y los elementos
contaminantes entran en las nubes que contienen agua.
El agua, a su vez, infecta la tierra a partir de la cual los
elementos contaminantes penetran en las plantas que,
consumidas por los animales y los humanos, provocan
enfermedades” (Lammel y Kozakai 2005).
En los estudios con enfoque constructivista se
utiliza una metodología cualitativa cuyas técnicas
de investigación se valen de grupos focales y entre-
vistas a profundidad. Estas herramientas permiten a
los participantes hablar acerca del problema en sus
propios términos. Desde este marco, la percepción
de la contaminación del aire no es un fenómeno pre-
existente, sino una construcción social determinada
por procesos individuales y colectivos de interacción
social. Los estudios consisten en indagar, describir
e interpretar las múltiples construcciones humanas
que sostienen las diferentes visiones sobre la con-
taminación del aire y destacan la capacidad de los
actores sociales para dar signiFcado a las diferentes
situaciones de la realidad ambiental.
Al correlacionar el énfasis puesto en alguna di-
mensión de análisis y la postura de algún paradigma
(
Cuadro III
), se observa que los aspectos metodoló-
gicos tienen un marcado peso en los trabajos ubicados
en el paradigma postpositivista. Aunque estos traba-
jos no consideran de manera explícita los atributos
ontológicos o epistemológicos, se logró establecer
ese posicionamiento a partir de los supuestos con-
ceptuales y metodológicos que presentan. En cambio,
los trabajos que se ubican en la teoría crítica sí se re-
Feren explícitamente a los aspectos epistemológicos
y, principalmente, metodológicos. Por su parte, los
trabajos ubicados en el paradigma constructivista no
sólo adoptan esa posición explícita, sino que también
hacen referencia a las tres dimensiones (ontología,
epistemología y metodología), aun cuando no todos
las incluyan siempre.
Con base en las distinciones de dimensiones y
paradigmas, es posible observar claramente un pro-
ceso de inclusión progresiva desde lo metodológico
hacia lo ontológico, según se pasa del paradigma
postpositivista al constructivista. Ello indica que la
M. Catalán-Vázquez y E.C. Jarillo-Soto
172
construcción histórica de estos modelos de pensa-
miento de la investigación social supone un mayor
grado de inclusión en los más recientes, con lo que
se pretende subsanar carencias detectadas en el pa-
radigma anterior.
Al observar la procedencia institucional (
Cuadro
IV
) de los autores que publican numéricamente pre-
dominan quienes trabajan en centros de investigación
del Reino Unido y de los Estados Unidos de América,
y en menor medida fguran centros de México y Cana-
CUADRO III.
AUTORES, POSICIONES QUE PRIVILEGIAN Y PARADIGMAS
Posición
Paradigma
Ontológica
Epistemológica
Metodológica
Postpositivista
Howe (1990)
Baxter (1990)
Skov
et al.
(1991)
Flynn
et al.
(1994)
Mo±±att
et al.
(1995)
Lercher
et al.
(1995)
Greenberg y Schneider (1995)
Forsberg
et al.
(1997)
O´Connor
et al.
(1998)
Ayres y Pugh (1998).
Dunlap (1998)
Elliot
et al.
(1999)
Hokka
et al.
(1999)
Álvarez
et al.
(1999)
Rao
et al.
(1999)
Reyes (2000)
Mo±±att
et al.
(2000)
Smith-Sivertsen
et al.
(2000)
GDF
(2001)
Bickersta±± y Walker (2001)
Catalán
et al.
(2001)
Howel
et al.
(2002)
Johnson (2002)
Howel
et al.
(2003)
Hunter
et al.
(2003)
Williams y Bird (2003)
Brody
et al.
(2004)
Hunter
et al.
(2004)
Stevens
et al.
(2004)
Vassanadumrongdee y
Matsuoka (2005)
El-Zein
et al.
(2006)
Day (2007).
Catalán
et al.
(2009)
Pluhar
et al.
(2009)
Stenlund
et al.
(2009)
Xiao-Jun Wen
et al.
(2009)
Teoría crítica
Burningham y Thrush (2001)
Burningham y Thrush (2003)
Burningham y Thrush (2004)
Burningham y Thrush (2001)
Burningham y Thrush (2003)
Burningham y Thrush (2004)
Constructivista
Irwin (1999)
Bush
et al.
(2001a)
Cole
et al.
(1999)
Bailey
et al.
(1999)
Wakefeld
et al.
(2001)
Bush
et al.
(2001b)
Mo±±att
et al.
(2003b)
Phillimore y
Mo±±att (2004).
Lammel y Kozakai
(2005)
Irwin (1999)
Bush
et al.
(2001a)
Cole
et al.
(1999)
Bailey
et al.
(1999)
Wakefeld
et al.
(2001)
Bush
et al.
(2001b)
Mo±±att y Pless-Mulloli (2003b)
Lammel y Kozakai (2005)
Phillimore y Mo±±att (2004).
Petts (2005)
Irwin (1999)
Bush
et al.
(2001a)
Cole
et al.
(1999)
Bailey
et al.
(1999)
Wakefeld
et al.
(2001)
Bush
et al.
(2001b)
Mo±±att y Pless-Mulloli (2003b)
Phillimore y Mo±±att (2004).
Petts (2005)
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
173
CUADRO IV.
CENTROS DE INVESTIGACIÓN DONDE SE ESTUDIA LA PERCEPCIÓN PÚBLICA DE LA CONTAMINACIÓN
DEL AIRE (1990-2009)
País
Centros de investigación
Adscripción institucional*
Investigadores**
Reino Unido
Centre for Environmental Risk of
Environmental Science
University of East Anglia
Karen Bickerstaff
School of Medicine, Health and Practice
University of East Anglia
Paul Hunter
Urban Pollution Research Centre
Middlesex University
R. Beaumont
Department of
Epidemiology and Public Health
University of Newcastle
Judith Bush
Department of
Epidemiology and Public Health
University of Newcastle
Suzanne Moffatt
Department of
Epidemiology and Public Health
University of Newcastle
Denise Howel
Department of
Epidemiology and Public Health
University of Central Lancashire
I.D. Williams
Department of Sociology
York University
Peter Bailey
Department of Sociology
University of Surrey
Kate Burningham
Department of Environmental
Science and Technology
Imperial College
E. Stevens
Department of Urban Studies
University of Glasgow
Rosemary Day
Department of Environmental Resources
University of Salford
Andrew G. Ayres
Department of Human Sciences
Brunel University
A. Irwin
Centre for Environmental Research and
Training, School of Geography, Earth
and Environmental Sciences
University of Birmingham
Judith Petts
Department of Social Policy
University of Newcastle
Peter Phillimore
Estados Unidos
de América
The Roper Organization
Department of Public Heath
Richard Baxter
Division of Epidemiologic Studies
Department of Public Health
Holly L. Howe
Department of Urban Studies and Commu-
nity Health
Rutgers University
Michael Greenberg
Decision Research
James Flynn
Department of Political Science
Pennsylvania State University
Robert E. O´Connor
Department of Risk Analysis
Department of Environmental Protection
Branden B. Johnson
Environmental Planning and Sustainability
Research Laboratory
Texas A&M University
Samuel D. Brody
Northrop Grumman Information Technolo-
gy/BCA, CDC Information Technology
Support (CITS)
Xiao-Jun Wen
Department of Sociology
Washington State University
Riley E. Dunlap
Department of Political Science
Texas Tech University
Brian J. Gerber
Canadá
School of Geography and Geology
McMaster University
Susan J. Elliot
Institute of Environment and Health
McMaster University
Donald C. Cole
School of Geography and Geology
McMaster University
Sara Wake±eld
México
Facultad de Psicología
Universidad Nacional Autónoma de México
Diego Reyes
Epidemiología Clínica
Instituto Nacional de Enfermedades
Respiratorias
Minerva Catalán
Secretaría del Medio Ambiente,
Secretaría de Salud
Gobierno del Distrito Federal
Roberto Muñoz
Chile
Universidad de Chile
Departamento de Economía
Roberto Álvarez
M. Catalán-Vázquez y E.C. Jarillo-Soto
174
dá (con tres y dos instituciones cada uno). Siguiendo
a Khun (1971) sobre el acuerdo implícito dentro de
una comunidad científca para asumir, entre otros,
los planteamientos, estrategias, conceptos en torno
a un campo de conocimiento, se puede concluir que
en los países anglosajones mencionados se marca la
pauta de los paradigmas positivista y postpositivista
en la investigación de las percepciones de la conta-
minación del aire.
CONCLUSIONES
Se han reconocido aquí las características de los
paradigmas positivista, teoría crítica y constructivista
presentes en el estudio de la percepción pública de
la contaminación del aire. Cada paradigma conduce
a una construcción diFerente del objeto de estudio, a
una relación particular entre el investigador y su objeto
de investigación y a una manera propia de acceder
metodológicamente a éste.
Desde el paradigma positivista, la percepción
pública de la contaminación del aire es un Fenómeno
real, predecible y susceptible de cuantifcación y de
análisis estadístico. Los estudios adscritos a este para-
digma presentan una racionalidad técnica y explican
en términos cuantitativos como la percepción pública
de la contaminación del aire se confgura a partir de la
interacción de variables tales como las características
socioeconómicas de la zona, la proximidad a las zonas
de riesgo, la presencia de tráfco vehicular, la edad, el
género y la raza. Sin duda, este tipo de estudios per-
mite una primera aproximación acerca de los procesos
cognitivos relativos a la contaminación del aire; sobre
todo al haber identifcado a la experiencia perceptual
directa como la principal Fuente de conciencia de la
contaminación del aire y haber reconocido el eFecto
del halo del barrio. En otro orden, también permiten
disponer de inFormación relativa a magnitudes amplias
de personas. Sin embargo, la metodología cuantitativa
propia de este paradigma difculta tener una compren-
sión más integral y proFunda acerca de la Forma en
que cada individuo y grupo social interpreta y vive
la contaminación. Cuando una investigación se basa
únicamente en escalas de evaluación previamente
defnidas, excluye la posibilidad de incorporar lo que
sus entrevistados saben, piensan y sienten. En otras
palabras, si la percepción de la contaminación se in-
vestiga solamente a partir de categorías previamente
construidas por el investigador, dará como resultado
una visión externa del problema.
Desde el paradigma de la teoría crítica, en la
percepción de los problemas ambientales in±uyen
la posición de los sujetos en la estructura social y
sus condiciones materiales de vida. Se destaca así la
importancia de las relaciones sociales, sus procesos
y sus estructuras, en la confguración de las preocu-
paciones ambientales. Su objetivo es establecer una
CUADRO IV.
CONTINUACIÓN
Suecia
Department oF Epidemiology and Public
Health
Umea University
Bertil ²orsberg
Department oF Psychology
Umea University
T. Stenlund
Dinamarca
Danish Cancer Registry
Institute oF Cancer Epidemiology
Torsten Skov
Austria
Institute For Social Medicine
University oF Innsbruck
Peter Lercher
²inlandia
Statistics ²inland
Statistics ²inland
P. Hokka
Noruega
Institute oF Community Medicine
University oF Tromso
Tone Smith-Sivertsen
²rancia
Université de Paris VIII Vincennes-
Saint-Denis
Université de Paris VIII
Vincennes-Saint-Denis
Annamaría Lammel
Australia
Department oF Civil Engineering
University oF Sydney
A. El-Zein
Hungría
Department oF Behavioral Sciences
University oF Szeged
Z. Pluhar
India
Department oF Epidemiology
Indian Institute oF Health and
²amily
G.V. Rao
Tailandia
Graduate School For International
Development and Cooperation
Hiroshima University
Sujitra Vassanadumrongdee
*
Se hace mención al primer centro de investigación, un mismo investigador puede estar en uno o más centros.
** Se menciona sólo el primer autor de los estudios consultados
PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
175
relación entre la construcción de las preocupaciones
y percepciones ambientales y la base material de la
sociedad. Estos estudios destacan los vínculos entre
inequidad ambiental e inequidad social y enfatizan
la necesidad de integrar políticas ambientales con
políticas sociales y económicas para acortar la brecha
entre exclusión social y exclusión ambiental.
En el paradigma constructivista, la percepción de la
contaminación del aire tiene un carácter intersubjetivo;
es una construcción social llena de signiFcados. Por
ello, los estudios se abocan a describir, interpretar y
entender como la percepción pública de la contami-
nación del aire se constituye a través y a partir de la
vida cotidiana, el conocimiento local, las interacciones
personales, el apego al lugar y de la memoria local;
todo ello por medio de métodos cualitativos. Desde
este paradigma se trata de comprender cómo se re-
presentan las diferentes percepciones y se construyen
los diferentes conocimientos. A su vez dicho abordaje
representa la entrada al lenguaje de la subjetividad
y del mundo de los signiFcados y de los símbolos
mediante los cuales se entiende la contaminación del
aire. Son los mismos sujetos y comunidades quienes
expresan en sus propios términos sus ideas, preocupa-
ciones y percepciones acerca de la contaminación del
aire. Sin embargo, la metodología utilizada en estos
estudios no permite disponer de información acerca
de poblaciones amplias y numerosas; además, la tesis
de la contextualización de los hechos también puede
conducir a no tomar en cuenta factores estructurales
que determinan de muchas maneras la forma en la
que los individuos viven y perciben la contaminación.
Las posturas ontológicas, epistemológicas y me-
todológicas de los diferentes paradigmas aun cuando
aparecen como distantes y contradictorias, deben
analizarse como visiones alternativas y complemen-
tarias. Tanto el positivismo como la teoría crítica y
el constructivismo tienen alcances y limitaciones
propias, y con el debido rigor metodológico todos
pueden aportar conocimientos valiosos acerca de
este objeto de estudio; por lo que en la construcción
de conocimiento es importante explicitar la posición
desde la cual el investigador está realizando sus
investigaciones, ya que ésta tiene consecuencias
para los límites y aportes en la generación de dicho
conocimiento.
En este sentido, es necesario que los investiga-
dores re±exionen sobre su propio trabajo, que la
investigación no se considere sólo como un con-
junto de métodos y técnicas universales y que ellos
no se conciban sólo como técnicos que las aplican,
sino como sujetos intelectuales que identiFcan los
supuestos FlosóFcas subyacentes en sus prácticas y
que pueden situarse dentro del amplio proceso que
constituye la investigación. Asimismo, en la elección
del paradigma de investigación in±uye otra serie de
factores y circunstancias, como el contexto institu-
cional en donde se desarrolla la actividad, así como
el tiempo y los recursos disponibles, pues dicho con-
texto también construye o fortalece un determinado
paradigma. Tanto desde la pertenencia institucional
como desde la postura cientíFca es evidente que
existe un paradigma dominante con respecto al objeto
de conocimiento: en este caso la percepción pública
de la contaminación del aire.
No puede soslayarse además que en el paradigma
de investigación está presente una dimensión ética y
una dimensión política (Montero 2002), lo que obliga
a plantearse preguntas tales como “¿Para qué hacer
estudios de percepción pública de la contaminación
del aire?” “¿Para quién es el conocimiento?”. Este
tipo de re±exiones contribuye a replantear el carácter
de la investigación socioambiental y promueven una
práctica más sólida en la investigación social sobre
los problemas ambientales. La gestión y el manejo
del riesgo ambiental en países en desarrollo no pue-
den ser sustentables a menos que sean concebidos,
planeados, implementados y mantenidos por amplios
y distintos grupos de actores sociales, incluyendo a las
comunidades (Downs 2001). En el caso de México, se
requiere que los estudios acerca de la contaminación
del aire no sólo generen conocimientos acerca de un
problema, sino que también incluyan lo que la pobla-
ción siente, opina y sabe, para así también conocer
sus propuestas e involucrarla en el manejo de los
riesgos relacionados con este problema ambiental.
Esto signiFca, entre otras, promover la participación
social en la investigación misma. Actualmente en los
países desarrollados cualquier política de carácter
ambiental reconoce la importancia de la participación
pública, lo cual implica que se ha adoptado una nueva
visión acerca de los riesgos ambientales. Dicha visión
incluye un abordaje interdisciplinario que combina
desarrollos de las ciencias ambientales, las ciencias
de la salud y de las ciencias sociales, para mejorar la
comprensión teórica, política y metodológica de los
problemas y, en especial para instrumentar acciones
expresadas en las políticas públicas.
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