Artículo en PDF
Cómo citar el artículo
Número completo
Más información del artículo
Página de la revista en redalyc.org
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Rev. Int. Contam. Ambient. 26 (4) 279-289, 2010
CARACTERIZACIÓN AEROBIOLÓGICA DE AMBIENTES INTRAMURO EN
PRESENCIA DE CUBIERTAS VEGETALES
Martín DÍAZ ROJAS
1
, Jorge GUTIÉRREZ ESPINOSA
1
, Alejandra GUTIÉRREZ ESPINOSA
1
,
Ma. del Carmen GONZÁLEZ CHÁVEZ
2
, Guadalupe VIDAL GAONA
3
,
Rosa Ma. ZARAGOZA PALENCIA
4
y Carmen CALDERÓN EZQUERRO
5
1
Recursos Genéticos y Productividad, Fruticultura,
2
Edafología, Microbiología Ambiental. Campus Montecillo,
Colegio de Postgraduados, km 36.5, carretera México-Texcoco, C.P. 56230. Montecillo, Texcoco, Edo. de
México. Correo electrónico: mdrdiaz@colpos.mx
4
Centro de Salud T-III. San Francisco Culhuacán, Escuela Naval Militar, S/N. Delegación Coyoacán, C.P.
04260. México D.F.
3
Facultad de Ciencias,
5
Centro de Ciencias de la Atmósfera. Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito
Exterior, Ciudad Universitaria, C.P. 04510. México D.F. Correo electrónico: mclce@atmosfera.unam.mx
(Recibido octubre 2008, aceptado enero 2010)
Palabras clave: calidad del aire, hongos mitospóricos (deuteromicetos), esporas, aerobiología, ornamentales.
RESUMEN
Se evaluó la presencia cualitativa y cuantitativa de esporas aerovagantes, así como el
registro de temperatura e intensidad de luz en ausencia y presencia de plantas orna-
mentales en tres áreas intramuro durante las semanas del 12 al 16 de marzo, del 16
al 20 de abril y del 14 al 18 de mayo de 2007 en tres áreas de intramuros del Colegio
de Postgraduados, Campus Montecillo, Texcoco, Estado de México. Se utilizó un
muestreador Andersen
®
de una etapa para las esporas fúngicas y un serie Pendant
®
(Onset
©
Co.) para registrar la temperatura y la luz. La identi±cación de colonias de
hongos se realizó a nivel de género en ausencia y presencia de plantas. Los géneros
que predominaron fueron
Alternaria, Cladosporium, Epicoccum, Fusarium
y
Peni-
cillium
. Sin embargo, también estuvieron presentes las especies
Aspergillus
niger
y
Aspergillus candidus
. La cantidad de esporas aéreas disminuyó en más de 60% y la
temperatura ambiente aumentó entre 2 y 3 ºC en las tres habitaciones con presencia
de plantas. La intensidad luminosa no presentó cambios por la presencia de plantas.
Se observó una clara relación entre la intensidad de luz y la posición de las áreas
intramuros. Los resultados mostraron
que
en presencia de plantas e incremento de
la temperatura en interiores, la concentración de hongos en el aire disminuyó.
Key words: air quality, mitosporic fungui, (deuteromycetes) spores, aerobiology, ornamental.
ABSTRACT
We evaluated the qualitative and quantitative presence of airborne spores and record-
ing temperature and light intensity in the absence and presence of ornamental plants
without the latter were assessed during periods of three weeks from March 12 to 16
th
,
April 16
th
to 20
th
and from May 14
th
to 18
th
, 2007 under three indoor environments
in the Colegio de Postgraduados Campus Montecillo, Texcoco, estado de Mexico.
M. Díaz Rojas
et al
.
280
An Andersen sampler one stage for fungal spore and a data logger Pendant® series
(Onset© Co.) for registering temperature and light were used. Fungal identi±cation
was performed to the genus level with and without plants.
Alternaria
,
Cladosporium
,
Epiccocum
,
Fusarium
and
Penicillium
were the predominant genera obtained; but
Aspergillus niger
and
A. candidus
were also found. Aerial spore levels decreased by
60% in plants presence and temperature increased between 2 and 3 °C in the three
rooms sampled. No signi±cant differences for light intensity were observed by plants
presence. There was a clear behaviour between the intensity of light and the position
of the indoor environments. The results showed that in the presence of plants and
increasing the indoor temperature, the concentration of fungi in the air decreased.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la contaminación del aire en
espacios intramuros se considera como una de las
mayores amenazas para la salud (EPA 1995, Calde-
rón
et al.
1997, Darlington
et al.
2001, Gutiérrez
et
al.
2005). Además, es de gran importancia debido
a que mucha gente realiza hasta 90% de sus acti-
vidades en espacios de o±cina, salones de clase y
cuartos habitación, entre muchos otros (Darlington
et al.
2001).
Diversas investigaciones realizadas por EPA
(1995), Wolverton (1997), Darlington
et al.
(2000) y
Gutiérrez (2005) mostraron que el ambiente en áreas
intramuros puede estar hasta diez veces más conta-
minado que el extramuro. Más aún si se considera
que los habitantes de un edi±cio son en sí una fuente
de contaminación por producir cantidades conside-
rables de dióxido de carbono, humo generado por el
tabaco, elaboración de comidas y aquellos productos
del funcionamiento y combustión de equipos eléc-
tricos (Darlington
et al.
2001, Bayer
et al.
2002, Lai
2002, Gutiérrez 2005). La exposición prolongada a
gases químicos y microorganismos dispersos en el
aire que respiramos a largo plazo ha aumentado el
número de casos de alergia, asma e hipersensibilidad
(Wolverton 1997, Darlington
et al.
2000, Bayer
et al.
2002, Lai 2002).
Estos contaminantes tienen dos orígenes esencia-
les: el aire exterior que se introduce por los sistemas
de ventilación natural o forzada en los edi±cios y
el ambiente interior originado por actividades ruti-
narias de limpieza o trabajo, mobiliario, materiales
de construcción, recubrimientos de super±cies y
los tratamientos del aire (Lai 2002, Gutiérrez
et
al.
2005).
Las esporas fúngicas se encuentran diseminadas
en el aire y pueden ser inhaladas en varias concentra-
ciones por el hombre y los animales (Calderón
et al.
1997). Lo anterior aumenta de manera signi±cativa
el riesgo de síntomas respiratorios y alergias en los
ocupantes de intramuros (Garret
et al.
1997). Estos
padecimientos incluyen, entre otros, irritación de las
membranas mucosas, bronquitis crónica, rinitis alér-
gica y asma (Garret
et al.
1997, Calderón
et al.
2002),
aparte de alteraciones físicas y mentales como estrés,
ansiedad e incomodidad, los cuales repercuten en el
rendimiento laboral (EPA 1995). Cuando se describen
estos síntomas, provocados por microorganismos y
contaminantes en ocupantes de intramuros, se habla
del “síndrome del edi±cio enfermo” (EPA 1995, Si-
monson
et al.
2002). Las razones de este síndrome no
son muy claras y se ha indicado que la exposición a
contaminantes, como las esporas de hongos, pueden
ser un factor que contribuya a desencadenar estos pa-
decimientos en áreas intramuros (Garret
et al.
1997).
Ante esta problemática, han surgido tecnologías
de la arquitectura y ecología urbanas implementadas
como alternativas de remediación o mitigación en
áreas intramuros (Gutiérrez 2005). Las especies vege-
tales se han utilizado como herramientas que proveen
elevado confort y valor estético en la conformación
de espacios intramuros (Wolverton 1997, Gutiérrez
2005). El uso de estas cubiertas vegetales encami-
nadas a promover el mantenimiento y remediación
de áreas intramuros constituye una alternativa de
reciente implementación con un prometedor futuro
(Gutiérrez 2005, Gutiérrez
et al.
2005).
Las paredes vivas o paredes de bio±ltración se
constituyen como páneles que sostienen y promue-
ven el desarrollo de especies vegetales y se han
utilizado por tener propiedades de mantenimiento y
remediación del ambiente al atrapar, ±jar o remover
diversos volátiles tóxicos y partículas nocivas, sin
la intervención de agente químico alguno (Kondo
et
al.
1995, Ugrekhelidze
et al.
1997, Wolverton 1997,
Darlington
et al.
2000, 2001).
Por lo tanto, la evaluación de la calidad del aire en
ambientes intramuros requiere de constante y prolon-
gada vigilancia que permita caracterizar la presencia
AEROBIOLOGÍA DE AMBIENTES INTRAMURO EN PRESENCIA DE VEGETALES
281
de diversas esporas fúngicas en el ambiente durante
las diferentes épocas estacionales a lo largo del año.
Con base en estos antecedentes y tomando en
cuenta que el tratamiento de aire utilizando plantas
vivas
se plantea como una alternativa biotecnológica
para incrementar la calidad del aire, es, necesario es-
clarecer parte de la relación que tiene la incorporación
de especies vegetales en la modiFcación ambiental
en áreas intramuros.
En consecuencia, el objetivo general de la presen-
te investigación fue determinar si las esporas fúngicas
del aire de ambientes intramuros presentan cambios
cualitativos y cuantitativos, así como averiguar si hay
modiFcaciones de temperatura e intensidad luminosa
por la presencia de plantas ornamentales.
MATERIALES Y MÉTODOS
Área de estudio
El experimento se realizó en tres oFcinas del área
de fruticultura, ubicadas en el tercer nivel del ediFcio
de documentación y biblioteca del Colegio de Post-
graduados, Campus Montecillo, el cual se encuentra
a una altitud de 2250 m y 19º19´N y 98º 53´O.
Las tres áreas intramuros en las que se tomaron las
muestras de aire tienen dimensiones similares de 3 m
de ancho por 3 m de largo y 2.50 m de altura, con una
puerta de acceso. La ventilación y la limpieza no se
llevó a cabo durante toda la etapa de muestreo para
que estos no fueran factores que in±uyeran en la toma
de muestras. En cuanto al mobiliario que se encontró
en las habitaciones no diFere demasiado entre ellas
(libros, hojas, escritorios, sillas, equipo de cómputo,
entre otros). Cada una de las habitaciones evaluadas
es ocupada por un investigador y la cantidad de per-
sonas que ingresan a éstas aunque no se contabilizó
es muy variable, disminuyendo su número al Fnal de
la semana.
Métodos de muestreo
La concentración de esporas se midió en dos
etapas, entre las 12:00 y las 15:00 h del día. El pri-
mer periodo de muestreo fue del 12 al 16 de marzo,
en ausencia de plantas; el segundo, del 16 al 20 de
abril y del 14 al 18 de mayo de 2007, en presencia
de plantas. La colecta consistió en tomar muestras
de aire en cada habitación, por duplicado en cajas
de Petri con 30 mL de agar papa dextrosa (APD). La
colecta de aire se realizó con un Andersen
®
(Ther-
mo Electron Corporation
®
) de una etapa colocado
sobre un tripié portátil de aluminio a una altura de
1.60 m sobre el nivel del suelo. La velocidad de
±ujo fue de 28.3L min
–1
y el tiempo de operación
fue de 15 minutos.
Al término del muestreo, las cajas de Petri se
incubaron a temperatura constante de 27 ºC, entre
5 y 7 días. Posteriormente, las colonias de hongos
se observaron y cuantiFcaron para calcular las uni-
dades formadoras de colonias por metro cúbico de
aire (U²C m
–3
) de acuerdo con el manual Thermo
Electron Corporation (2003). Las colonias fúngicas
se clasiFcaron por apariencia y características mor-
fológicas (color, tamaño y forma) y se resembraron
en cajas de Petri de 30 mm de diámetro conteniendo
medio de cultivo APD; cada especie de hongo colec-
tado se puriFcó por medio de la técnica de Riddell
de acuerdo con Mier
et al.
(2002). Posterior a la
aplicación de la técnica, las colonias se Fjaron con
lactofenol para fotograFar y examinar sus estructuras
macro y microscópicamente. Para llevar a cabo la
identiFcación de los hongos hasta nivel de género se
utilizaron claves micológicas de acuerdo con Ulloa
(1991), Kiffer y Morelet (1997) y Dugan (2006), en el
laboratorio de Bioindicadores Moleculares de Conta-
minación del Centro de Ciencias de la Atmósfera y el
Laboratorio de Micología de la ²acultad de Ciencias
de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se construyeron y establecieron tres cubiertas
vegetales en contenedores individuales en forma
de escalera permitiendo el riego por inundación y
absorción por capilaridad a periodos previamente
determinados de aproximadamente 3 L. El sistema
se ubicó al nivel del suelo en cada uno de los es-
pacios intramuros seleccionados con una semana
de antelación (del 5 al 11 de marzo), para permitir
la adaptación de las plantas antes de realizar el
muestreo de hongos del aire. Para establecer las
cubiertas vegetales en las tres áreas intramuros, se
emplearon 11 especies vegetales de origen tropical
por duplicado, en total 22 plantas por habitación
comunes para la industria ornamental se estable-
cieron en cada habitación. Dichas especies fueron:
Spathiphyllum wallisi
,
Pilea cadierei
,
Peperomia
caperata
,
Aglaonema commutatum
,
Cordilyne
terminalis
,
Blechnum gibbum
,
Aucuba japonica
,
Philodendron scandens
,
Maranta leuconeura
,
Adiantum
sp.,
Dieffenbachia sp.
Medidas ambientales
Los registros de temperatura y luz se obtuvieron
mediante equipos de la serie Pendant
®
(Onset
©
Co.),
a intervalos de 10 minutos las 24 h del día durante los
tres periodos del muestreo. Los equipos se colocaron
a una altura de 1.60 m sobre el nivel del suelo en las
tres áreas intramuros.
M. Díaz Rojas
et al
.
282
(P < 0.05), se muestra también la diferencia mínima
signiFcativa (DMS). Los resultados observados en la
(
Fig. 1
)
muestran el comportamiento de las esporas
fúngicas a través del tiempo de muestreo sin plantas
y con plantas.
Temperatura ambiente
De acuerdo con los resultados mostrados en el
cuadro III,
se registraron incrementos en la tempe-
ratura ambiente en presencia de plantas en las tres
habitaciones estudiadas y, de acuerdo con el análisis
de varianza, hubo diferencias estadísticas entre los
tratamientos, a un nivel de P < 0.05. En el mismo sen-
tido en la
fgura 2
se muestra el comportamiento de la
temperatura diaria a través del periodo de muestreo.
Intensidad de luz
El comportamiento de la intensidad de luz se
muestra en el
cuadro IV,
en este se pueden observar
incrementos en los valores registrados en las tres
áreas intramuros en presencia de plantas, aunque no
se presentaron diferencias estadísticas a un nivel de
P < 0.05. Los valores obtenidos en las tres habitaciones
CUADRO I.
GÉNEROS ±ÚNGICOS DETERMINADOS POR MUESTREO DE TRES ÁREAS INTRAMURO EN
AUSENCIA Y PRESENCIA DE PLANTAS
Géneros
Muestreo 1 /Sin Plantas
Muestreo 2 /Con Plantas
Muestreo 3 /Con Plantas
Habitación 1, 2 y 3
Habitación 1, 2 y 3
Habitación 1, 2 y 3
Total
* Alternaria
2
2
1
5
Aspergillus
-
1
-
1
Aspergillus niger
-
2
1
3
Aspergillus candidus
-
-
1
1
* Cladosporium
6
5
3
14
* Epicoccum
5
-
1
6
Fusarium
1
1
2
4
* Penicillium
3
5
7
15
Rhizoctonia
1
-
-
1
Micelio estéril
5
7
2
14
Colonias /muestreo
23
23
18
64
* Género predominante
CUADRO II.
CONCENTRACIONES MEDIAS DE HONGOS
COLECTADOS DEL AIRE DE TRES HABITA-
CIONES SIN PLANTAS Y CON PLANTAS
Tratamiento
U±C m
-
3
de aire
Habitación 1
Habitación 2
Habitación 3
Sin plantas
607.8
a
446.5
a
600.6
a
Con plantas
207.7
b
164.5
b
162.5
b
DMS
151.43
113.77
124.9
Diferencia de
correlación
66 %
63 %
72 %
Letras diferentes indican diferencias estadísticamente signiFca-
tivas entre tratamientos. DMS: diferencia mínima signiFcativa
Métodos estadísticos
El paquete estadístico SigmaPlot y la hoja de
cálculo Excel se utilizaron para el manejo de datos y
gráFcos. Mientras que los análisis estadísticos se hicie-
ron con ayuda del paquete estadístico SAS versión 9.0
(Statistical Analysis System). La información obtenida
se analizó para comprobar si presentaban o no una dis-
tribución normal, aplicando la prueba de normalidad
de Anderson – Darling por medio del paquete estadís-
tico MINITAB v13. Este análisis mostro que los datos
presentaban una distribución normal. Por lo tanto, se
llevó a cabo un análisis de varianza y, en el caso de
existir diferencia estadística signiFcativa, se efectuó
una comparación de medias de Tukey (P < 0.05). Se
empleó el coeFciente de correlación de Pearson para
determinar la relación entre las concentraciones de
esporas fúngicas y las variables ambientales.
RESULTADOS
Determinación de hongos en intramuros
En el
cuadro I
se muestran las determinaciones
de los géneros y algunas especies encontradas en tres
áreas intramuros en ausencia y presencia de plantas.
Así como los géneros presentes, ausentes y los que
predominaron. Además del número de colonias para
cada uno de los días de muestreo.
Concentración total de hongos en el aire
En el
cuadro II
se muestra el comportamiento de
las concentraciones fúngicas cuando estuvieron pre-
sentes las plantas, expresadas en unidades formadoras
de colonias por metro cúbico de aire (U±C m
-3
). Los
valores promedio con letras diferentes son estadísti-
camente distintos entre los tratamientos, a un nivel de
AEROBIOLOGÍA DE AMBIENTES INTRAMURO EN PRESENCIA DE VEGETALES
283
monitoreadas sin plantas y con plantas muestran la
variabilidad que se presentó a través del periodo de
muestreo para la intensidad lumínica (
Fig. 3
).
Análisis de correlación
La concentración de esporas fúngicas y la tem-
peratura en las tres áreas intramuros mostró corre-
1200
A)
C)
B)
Sin plantas
Con plantas
1000
800
600
UFC m
-
3
de aire
400
200
0
1000
800
600
UFC m
-
3
de aire
400
200
0
1000
800
600
UFC m
-
3
de aire
400
200
Lunes
Martes
Miércoles
Días
jueves
Viernes
0
Fig. 1.
Concentración promedio de esporas fúngicas aéreas en
tres habitaciones sin plantas y con plantas. A) Habitación
1; B) Habitación 2; C) Habitación 3
CUADRO III.
TEMPERATURA MEDIA DE CADA HABI-
TACIÓN SIN PLANTAS Y CON PLANTAS
Tratamiento
Temperatura (ºC)
Habitación 1
Habitación 2
Habitación 3
Sin plantas
22.9
b
22.8
b
23.6
b
Con plantas
26.0
a
25.7
a
26.0
a
DMS
0.759
0.684
0.825
Incremento de
temperatura
3.1 ºC
2.9 ºC
2.4 ºC
28
27
26
25
Temperatura (ºC)
24
23
22
21
A)
28
27
26
25
Temperatura (ºC)
24
23
22
21
C)
27
26
25
Temperatura (ºC)
24
23
22
21
20
B)
Sin plantas
Con plantas
Lunes
Martes
Miércoles
Días
jueves
Viernes
Fig. 2.
Temperatura diaria en cada habitación sin plantas y con
plantas. A) Habitación 1; B) Habitación 2; C) Habitación 3
CUADRO IV.
CUADRO IV. INTENSIDAD DE LUZ EN
TRES HABITACIONES SIN PLANTAS Y
CON PLANTAS
Tratamiento
Luz (µmol m
–2
s
–1
)
Habitación 1
Habitación 2
Habitación 3
Sin plantas
21.15
a
17.18
a
19.09
a
Con plantas
26.31
a
18.94
a
23.09
a
DMS
6.6519
5.1637
4.8714
Porcentaje de
incremento
19.61 %
9.29 %
17.32 %
M. Díaz Rojas
et al
.
284
en el aire y la mayor parte de los estudios realiza-
dos principalmente por Kondo
et al.
(1995), Wol-
verton (1997), Molhave
et al.
(1997), Ugrekhelidze
et al.
(1997), Darlington
et al.
(2001) y Mung
et
al.
(2006) se han orientado a probar la efciencia
remediadora de las plantas en ambientes intramu-
ros con gases tóxicos como dióxido de carbono,
benceno, tolueno y Formaldehido, entre otros.
La mayor parte de las plantas utilizadas en este
trabajo mostraron adaptación en intramuros a ex-
cepción de
Blechnum gibbum
y ante la inFormación
generada se debe desarrollar investigación exhaustiva
con relación al rol que tienen las plantas en dichos
ambientes.
laciones negativas a un nivel de P < 0.05 entre los
tratamientos. Las relaciones máximas negativas se
observaron para las habitaciones tres y dos, con
valores de correlación de –0.661 y –0.632, seguidas
por la habitación uno con –0.458 (
Fig. 4
).
DISCUSIÓN
Es limitada la inFormación que demuestre, que
la presencia de plantas en ambientes intramuros
ayudan a disminuir las concentraciones de hongos
A)
B)
C)
35
30
25
Luz (mol
μ
m)
-
1
s
-
2
20
15
10
5
30
25
Luz (mol
μ
m)
-
1
s
-
2
20
15
10
5
30
25
Luz (mol
μ
m)
-
1
s
-
2
20
15
10
5
Sin plantas
Con plantas
Lunes
Martes
Miércoles
Días
jueves
Viernes
Fig. 3.
Intensidad de luz diaria en cada habitación sin plantas
y con plantas. A) Habitación 1; B) Habitación 2; C)
Habitación 3
Fig. 4.
Correlación (P < 0.05) entre la temperatura y la con-
centración de esporas Fúngicas. A) Habitación 1; B)
Habitación 2; C) Habitación 3;
Sin plantas;
Con
plantas
1100
R =
-
0.458
R =
-
0.632
R =
-
0.661
1000
900
800
700
600
500
400
300
200
100
UFC m
-
3
de aire
0
20.5
21.5
22.5
23.5
24.5
25.5
26.5
27.5
1100
1000
900
800
700
600
500
400
300
200
100
UFC m
-
3
de aire
0
20.5
21.5
22.5
23.5
24.5
25.5
26.5
27.5
1100
1000
900
800
700
600
500
400
300
200
100
UFC m
-
3
de aire
0
20.5
21.5
22.5
Temperatura (ºC)
23.5
24.5
25.5
26.5
27.5
A)
B)
C)
AEROBIOLOGÍA DE AMBIENTES INTRAMURO EN PRESENCIA DE VEGETALES
285
En el presente estudio se aislaron 64 colonias
en total, se determinaron 9 géneros y se cultivaron
14 colonias en las tres áreas intramuros estudiadas.
Los géneros que predominaron en las habitaciones
muestreadas fueron
Alternaria, Cladosporium, Epic-
cocum, Fusarium
y
Penicillium
, lo que coincidió con
los hongos de interior más comunes encontrados por
otros autores (Herrero
et al.
1996, Icenhour y Levetin
1997, Levetin y Shaughnessy 1997, Garret
et al.
1997,
Rosas
et al.
1997, 1998, Infante
et al.
1999, Calderón
et al.
1995, 1997, GrifFn 2004, Awad 2005).
Antes y después de la incorporación de plantas en
intramuros se aislaron varios géneros de hongos como
Alternaria, Cladosporium, Epiccocum, Fusarium
y
Penicillium
, que son considerados contaminantes de
interior y potencialmente alergénicos (Burge 1990,
Rosas
et al.
1997, Panaccione
et al.
2005, Brasel
et al.
2005), siendo
Cladosporium
y
Penicillium
los géneros con mayor presencia en este trabajo.
Registros similares son reportados por Icenhour y
Levetin (1997) en donde
Cladosporium
fue el género
más abundante. Calderón
et al.
(1997) reportaron
datos semejantes donde
Cladosporium, Alternaria
y Penicillium
fueron los géneros que predominaron.
En el mismo sentido Garret
et al.
(1997) reportaron
que es común encontrar
Penicillium y Aspergillus
en
ambientes intramuros.
Además, se aislaron tres especies de
Aspergillus
,
único hongo que no estuvo presente en el monitoreo
del aire en presencia de plantas. Esporas de
Alternaria,
Cladosporium, Epiccocum, Fusarium
y
Penicillium
fueron sumados al ambiente intramuros tras la intro-
ducción de plantas, lo que indica la posibilidad de que
estuvieran adheridas a las plantas. Existe información
donde se reporta que es común encontrar diversos
géneros fúngicos no solo en el aire, sino manteniendo
también un estilo de vida saprofítico, en el cual con-
servan un papel muy importante en la descomposición
de materiales orgánicos y de plantas (Del Olmo 2006).
De acuerdo con Icenhour y Levetin (1997) es co-
mún encontrar a estos hongos mitospóricos presentes
en ambientes secos. Además, no se descarta que al
aumentar la temperatura las esporas sufrieran dese-
cación por lo cual pueden ser dispersadas con mayor
facilidad en el aire. Esta apreciación es congruente
con lo que mencionan Calderón
et al.
(1995), Gon-
zálo
et al.
(1997), Ren
et al.
(2001) y GrifFn (2004)
quienes observaron que la mayor parte de esporas de
hongos necesitan humedad elevada, así como sustra-
tos adecuados, para su establecimiento y desarrollo,
en particular las especies pertenecientes a los grupos
de
ascomicetos y basidiomicetos. Mientras que las
esporas de hongos mitospóricos, como
Cladospo-
rium, Alternaria, Penicillium
y
Aspergillus
, entre
otros, son favorecidos por la desecación y elevadas
temperaturas (Calderón
et al.
1997). Los niveles de
esporas fúngicas registrados en el presente estudio
presentaron disminuciones signiFcativas cuando
estuvieron presentes las plantas en las tres áreas intra-
muros evaluadas. Sin embargo, no hay que olvidar lo
que mencionan Calderón
et al.
(1997) respecto a que
la caracterización aeromicológica se hace compleja
debido al gran número de variables que afectan la
presencia de hongos en el aire.
En porcentaje, la concentración de la aeromicobiota
fue menor en presencia de plantas en 66%, 63% y 72%
en cada una de las tres habitaciones muestreadas. Las
concentraciones medias de hongos antes de introducir
las plantas en intramuros se obtuvieron al Fnal del
invierno y principios de la primavera, entre el 12 y
el 16 de marzo; éstas oscilaron entre las 400 y 600
U±C m
-3
de aire. Concentraciones aproximadas a las
encontradas en este trabajo se reportaron por Garret
et
al.
(1997) con 502 U±C m
–3
en invierno, quienes se-
ñalaron a
Penicillium
y
Aspergillus
como las especies
comunes en intramuros en Latrobe, Victoria, Australia.
En la misma región, Godish
et al.
(1996) reportaron
495 U±C m
–3
para intramuros; donde
Aspergillus
y
Acremonium
fueron comunes en invierno. En la
Ciudad de México, Rosas
et al.
(1997) encontraron
460 U±C m
–3
en la temporada fría para intramuros,
donde las especies más abundantes fueron
Clados-
porium herbarum, Penicillium aurantigriseum
y
P.
chrysogenum.
Dichos valores diFeren de los repor-
tados en Estados Unidos por Shelton
et al.
(2002)
quienes encontraron concentraciones medias de 80
U±C m
–3
en áreas de intramuros en invierno, donde
las especies que predominaron fueron
Cladosporium,
Penicillium, Aspergillus y Stachybotrys chartarum
.
En dos áreas de la Ciudad de México, Calderón
et
al.
(1997) reportaron que los conidios mitospóricos
forma el mayor componente de la carga aérea fungal
en la época seca y fría (febrero), donde 56 y 65 % del
total de esporas pertenecen comúnmente a
Cladospo-
rium, Alternaria, Epicoccum, Penicillium
y
Aspergi-
llus
. Estos resultados, junto con los presentados en
este trabajo, permiten corroborar que la variación
cualitativa y cuantitativa de hongos dispersos en el
aire debe su presencia o ausencia a factores como
temperatura, humedad relativa, época del año, ubi-
cación geográFca entre otros (Calderón
et al.
1995,
1997, Gage
et al.
1999, Hoff
et al.
2003) y que las
esporas más abundantes en la época fría son los
conidios mitospóricos (Calderón
et al.
1997). Por
lo tanto, la modiFcación de la temperatura podría
afectar su número en ambientes de intramuros.
M. Díaz Rojas
et al
.
286
El presente estudio mostró que la presencia de
plantas en intramuros puede tener efecto signiFca-
tivo en la concentración y dispersión de esporas: se
observaron concentraciones máximas diarias por
arriba de 900 U±C m
–3
y 300 U±C m
–3
en ausencia
y presencia de plantas, respectivamente. Además,
se observan reducciones fúngicas en presencia de
plantas que van de 31 hasta 82% a través del tiempo
de muestreo en las tres áreas intramuros.
A pesar de que las habitaciones se encuentran se-
paradas en el mismo nivel de piso, no se observaron
variaciones considerables de temperatura entre ellas
en ausencia de plantas. Sin embargo, en las tres habi-
taciones se registraron diferencias signiFcativas ante
la presencia de plantas. De acuerdo con los resultados
que se obtuvieron, el aumento de temperatura está
muy relacionado con la incorporación de plantas. En
presencia de éstas, la temperatura media de las tres
áreas intramuros se obtuvo por arriba de 23 ºC y se
registraron incrementos de temperatura entre 2 y 3 ºC
entre las 12 y 15 horas. Por lo tanto, no se descarta que
cambios Fsiológicos en las plantas pudieran inducir
modiFcaciones en el ambiente intramuros. Esto con-
cuerda con lo mencionado por Kolb (2004) y Gutiérrez
(2005), en el sentido de que la mayor parte de plantas
que se utilizan en interior tienen niveles de fotosín-
tesis y transpiración excepcionales y, por lo general,
la temperatura óptima de especies como
Aglaonema
crispum
,
Brassaia actinophylla,
Chamaedora seifrizii,
Dieffenbachia
sp. y
Epipremnum aureum
, entre otros,
oscila entre 16 y 24 ºC. En ambientes controlados,
cuando las plantas intensiFcan la transpiración y la
liberación de energía y agua, la temperatura tiende a
modiFcarse y, por lo tanto, las plantas pueden cambiar
sus actividades Fsiológicas, incluso si es de noche, lo
cual induce corrientes de convección y circulación aun
cuando no haya ningún otro movimiento en el interior
(Wolverton 1997, Darlington
et al.
2000).
Sin duda es necesario realizar investigación
exhaustiva sobre la relación entre la temperatura y
la presencia de plantas intramuros. De acuerdo con
Wolverton (1997) y Peters
et al.
(1998) las plantas
son organismos que in²uyen de manera eFcaz en
la modiFcación de ambientes intramuros, además
de adicionar agua, oxígeno y energía al ambiente
por medio de la transpiración, diversos compuestos
libres son agregados al aire. Sustancias Ftoquímicas,
como terpenos y compuestos fenólicos alelopáticos,
se sintetizan y activan por medio de las partículas
de origen orgánico suspendidas en el aire que, al
establecer contacto con las hojas y raíz, activan
mecanismos de reconocimiento, tanto físico como
químico (Kondo
et al.
1995).
Lewis (1995) señala que las plantas, además de
ayudar en aspectos psicológicos, reducen el estrés,
dan sensación de mejoría en la salud y promueven
tranquilidad para el adecuado desarrollo de activida-
des en ambientes intramuros.
Los resultados del presente trabajo ilustran la rela-
ción entre la concentración fúngica y la temperatura
en las tres áreas intramuros, estos dos factores se
relacionaron signiFcativamente de acuerdo con los
resultados. Por lo tanto, conforme se incrementa la
temperatura, la concentración de esporas disminuye.
Los resultados estadísticos muestran una relación
negativa; la máxima concentración de esporas en
ausencia de plantas se presentó cuando la temperatura
osciló entre 22 y 24 ºC y fue menor, en forma drástica,
cuando la temperatura se registró entre 24.5 y 27 °C
en presencia de plantas.
Los datos obtenidos muestran semejanzas con lo
reportado por Herrero
et al.
(1996) quienes en Pa-
lencia, España, obtuvieron una correlación negativa
con valores de –0.0905 a un nivel de signiFcancia
de p < 0.05 entre la concentración de hongos y la
temperatura mínima. Es decir, a menor temperatura
mayor número de esporas en el aire. Estos autores
mencionan que la mayor parte de los hongos en el
aire que encontraron en invierno son termotolerantes
y tienen un rango de crecimiento entre 12 y 55 ºC.
Especies como
Cladosporium, Alternaria
y
Fusarium
tienden a tener un óptimo desarrollo a temperaturas
bajas, por pertenecer al grupo psicrofílico, es decir,
pueden desarrollarse por debajo de 0 °C con un límite
superior a 21 ºC (Herrero
et al.
1996).
Calderón
et al.
(1997) observaron una relación
negativa entre la temperatura y la concentración de
esporas y demostraron que la producción de esporas
disminuye con temperaturas mayores y cercanas
a 26 ºC en la Ciudad de México. Estos autores
mencionan que el incremento de la temperatura y
disminución de humedad relativa diFculta la libera-
ción de esporas, principalmente en
Cladosporium
y
Alternaria,
por lo tanto, la liberación de las esporas
por acción del viento y ruptura del agua activada por
la desecación es obligada. En la Ciudad de México,
Rosas
et al.
(1997) reportaron correlaciones signiFca-
tivas en extramuros entre la concentración de esporas
y la temperatura, con un valor de relación negativo
de –0.39, en donde las mayores concentraciones de
Cladosporium, Penicillium
y
Aspergillus
se determi-
naron entre 12.7 y 25.5 ºC.
La intensidad de luz fue diferente entre los trata-
mientos y se incrementó en presencia de plantas en
19.61, 9.29 y 17.32 % en las tres áreas intramuros.
Sin embargo, no se observaron diferencias signiFca-
AEROBIOLOGÍA DE AMBIENTES INTRAMURO EN PRESENCIA DE VEGETALES
287
tivas y estos resultados no señalan que la ausencia
o presencia de plantas sean el factor principal en
esta variación. Estas diferencias pueden deberse a
la ubicación que presentan las áreas intramuros con
relación al exterior. Como lo mencionan Bayer
et al.
(2002), Lai (2002) y Ebbehøj
et al.
(2002), quienes
señalan que los ambientes intramuros que se ubican
a diferentes alturas en ediFcios pueden presentar
variaciones en luminosidad, por efecto del ambiente
exterior. No obstante, vale la pena argumentar que la
luz que incide en un lugar puede presentar refracción
por la forma y composición de los materiales en las
habitaciones e incluso, como suposición, es probable
que el tamaño, forma, estructura y compuestos que
segregan o emiten las hojas de las plantas puedan, en
determinado caso, servir como “espejos de refracción
lumínica”.
Los resultados indican una clara relación entre la
intensidad de luz con respecto a la posición de las
habitaciones y la cubierta de árboles que se encuentra
en extramuros. Además, al correlacionar la concen-
tración de hongos con la luz se encontró que no hay
una relación signiFcativa.
No obstante, al correlacionar la intensidad de luz
con la temperatura ambiente, para comprobar si la
intensidad lumínica habría modiFcado este factor,
los resultados mostraron una relación positiva de
0.245, 0.397 y 0.529 (P < 0.05) en las tres áreas
intramuros. Sin embargo, estos valores no indican
que la luz ejerciera cambios en el ambiente y no hay
una relación signiFcativa entre estos dos factores. A
pesar de que no hay una relación signiFcativa entre
la luz y la temperatura, el factor luz sí es importante
para el funcionamiento de las plantas en una u otra
medida y es viable que este factor haya in±uido in-
directamente de alguna forma. No obstante, se sabe,
hasta la fecha, que las plantas pueden modiFcar los
procesos Fsiológicos como transpiración y respira-
ción entre otros, ante cambios de intensidad lumínica.
Esto concuerda con lo reportado por Asaumi
et al.
(1995) quienes mencionan que existe relación entre
la intensidad solar y el grado de transpiración en
plantas ornamentales, como resultado de experimen-
tos con
Dracaena fragrans, SchefFera arboricola
y
Epripremnum aureum
entre otras. Estos autores
observaron que entre las 7:00 y 17:00 horas del día,
la radiación solar y la transpiración mostraban in-
crementos exponenciales, llegando al punto máximo
al medio día, con valores de radiación solar de 0.15
kw/m
–2
y niveles de transpiración de 5 mg/cm
–2
/h
–1
.
Al respecto, Koornneef
et al.
(2002) señalan que las
plantas son organismos muy sensibles que pueden
alterar fácilmente su respuesta Fsiológica, desarrollo
y crecimiento ante el ambiente, lo cual implica la
amalgamación correcta de múltiples señales externas,
incluyendo la luz. Pearson
et al.
(1995) y Larson
(2004) argumentan que la cloroFla y otros tejidos
verdes de las hojas absorben la radiación fotosinté-
ticamente activa (R²A) de la fuente de luz, la cual se
utiliza para dividir las moléculas de agua en oxígeno
e hidrógeno y liberar azúcares producidos por la
fotosíntesis. Esto proporciona alimento a la planta
y libera la energía en forma de calor al ambiente
(Wolverton 1997).
Esta información puede ayudar a comprender y
entender como incide la luz en intramuros y si afecta
directa o indirectamente a las especies ornamentales.
Sin embargo, para comprender con claridad el fun-
cionamiento de las plantas en intramuros, se deben
relacionar y tomar en cuenta aspectos Fsiológicos y
morfológicos en el momento del estudio. Esta idea
es congruente con lo que Conover y Poole (1973),
Wolverton (1997) y Pearson
et al.
(1995) mencio-
nan, en el sentido de que la mayor parte de plantas
que conocemos proceden de regiones tropicales y
subtropicales ubicadas en varias condiciones de ilu-
minación. Por lo tanto, la comprensión básica de las
necesidades de luz en las plantas contribuirá a reco-
mendar especies ornamentales que presenten mayor
adaptabilidad e índices altos de transpiración entre
otros, de acuerdo con Asaumi
et al.
(1995), Wood
et
al.
(2002) y Kanervo
et al.
(2005).
CONCLUSIONES
Con base en los resultados obtenidos se demostró
que las tres áreas intramuros de estudio presentaron
contaminación por esporas en el aire, principalmen-
te por
Alternaria, Cladosporium, Epicoccum, ±u-
sarium
y
Penicillium
, en los meses de marzo, abril
y mayo. Cuando estuvieron presentes las plantas la
concentración de esporas fúngicas disminuyó hasta
60 % en las tres áreas intramuros. Sin embargo, la
introducción de plantas pudo adicionar especies de
Aspergillus
en las áreas intramuros. La temperatura
media en presencia de plantas aumentó de 2 a 3 ºC en
las tres áreas intramuros, entre las 12 y 15 horas del
día. La temperatura fue el factor que presentó mayor
in±uencia en la concentración de esporas registrada
en el aire. Se sugiere considerar la existencia de un
efecto sinérgico entre las plantas y la temperatura
con respecto a la concentración fúngica. La inten-
sidad de luz mostró un claro comportamiento con
respecto a la posición de las tres áreas intramuros.
En estudios posteriores, es necesario considerar
M. Díaz Rojas
et al
.
288
aspectos fsiológicos y morFológicos de las plantas
utilizadas en interiores, para determinar la posible
in±uencia de éstas sobre la mayor o menor concen-
tración de esporas en el aire.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos al Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACyT) por el apoyo económico
otorgado para la realización de este trabajo, al Co-
legio de Postgraduados y al Biól. Luis Enrique Páez
Gerardo.
REFERENCIAS
Asaumi H., Nishina H. y Hashimoto Y. (1995). Studies on
amenity oF indoor plants. Acta Hortic. 391, 111-118.
Awad A. H. (2005). Vegetation: A source oF air Fungal
bio-contaminant. Aerobiologia 21, 53-61.
Bayer C. W., Hendry R. J., Crow S. A. y ²ischer J. C.
(2002). The relationship between humidity and indoor
air quality in schools. Proc. Indoor Air 10, 818-823.
Brasel T. L., Martin J. M., Carriker C. G., Wilson S. C. y
Straus D. C. (2005). Detection oF airborne Stachybotrys
chartarum macrocyclic trichothecene mycotoxins in
the indoor environment. Appl. Environ. Microbiol.
11, 7376-7388
Burge H. (1990). Bioaerosols: prevalence and health eFFect
in the indoor environment. J. Allergy Clin. Immunol.
86, 687-701.
Calderón C., Lacey J., McCartney A. y Rosas I. (1995).
Seasonal and diurnal variation oF airborne basidio-
mycete spore concentration in México City. Grana
34, 260-268.
Calderón C., Lacey J., McCartney A. y Rosas I. (1997).
In±uence oF urban climate upon distribution oF airborne
Deuteromycete spore concentration in México City.
Int. J. Biometeorol 40, 71-80.
Calderón C., Ward E., ²reeman J. y McCartney A. (2002).
Detection oF airborne Fungal spores sampled by rotat-
ing-arm and hirst-type spore traps using polymerase
chain reaction assay. Aerosol Sci. 33, 283-296.
Conover C. A. y Poole R. T. (1973).
Ficus benjamina
leaF
drop. ²lor
Rev.
29, 67-68.
Darlington A., Chan M., Malloch D., Pilger C. y Dixon
A. (2000). The biofltration oF indoor air: implications
For air quality. Indoor Air 10, 39-46.
Darlington A., Dat J. ². y Dixon A. (2001). The biofltration
oF indoor air: air ±ux and temperature in±uences the
removal oF toluene, ethylbenzene and xylene. Environ.
Sci. and Technol. 35, 240-246.
Del Olmo, M. R. (2006). Diversidad de hongos endó-
ftos en
Brosimun alicastrum
Swartz (Moraceae) y
Hampea trilobata
Stanley (Malvaceae) en la reserva
de la biosFera de Kalakmul, Campeche. Universidad
Nacional Autónoma de México. México. Tesis de
Maestría 67 pp.
Dugan M. ². (2006).
The identifcation o± ±ungi, an illus-
trated introduction with keys, glossary, and guide to
literature
. The American Phytopathological Society.
EUA. 175 p.
Ebbehøj N. E., Hansen M. Ø., Sigsgaard T. y Larsen L.
(2002). Building-related symptoms and molds: a two-
step intervention study. Indoor Air. 12, 273-277.
EPA (1995). The inside story: a guide to indoor air qual-
ity. United States Environmental Protection Agency.
Document number 402-K-93-007.
Gage S., Isard S. y Colunga M. (1999). Ecological scal-
ing oF aerobiological dispersal process. Agric. ²orest
Meteorol. 97, 249-261.
Garrett H. M., Hooper M. B., Cole M. ². y Hooper A.
M. (1997). Airborne Fungal spores in 80 homes in the
Latrobe Valley, Australia; level seasonality and indoor-
outdoor relationship. Aerobiologia 13, 121-126.
Godish D., Godish T., Hooper B. M. y Cole M. (1996).
Airbone mould levels and related environmental
Factors in Australian houses. Ind. Built Environ. 5,
148-154.
Gonzálo M. A., Paredes M. M., Muñoz A. ²., Tormo R. y
Silva I. (1997). Dinámica de dispersión de basidios-
poras en la atmósFera de Badajoz. Rev. Esp. Alergol.
Inmunol. Clín. 12, 294-300.
GriFfn W. D. (2004). Terrestrial microorganisms at an
altitude oF 20000 m in Earth’s atmosphere. Aerobio-
logia 20, 135-140.
Gutiérrez E. J. A. (2005). Paredes vivas: verdaderos mo-
tores para el mantenimiento del ambiente y calidad del
aire interior. Tecnoagro 6, 47-48.
Gutiérrez E. J. A., Sánchez L. A. S. y Peralta S. M. G.
(2005). Evaluación del desarrollo vertical de espe-
cies ornamentales y nativas en paredes de retención.
Resúmenes CIDMA II (Congreso Iberoamericano
sobre Desarrollo y Medio Ambiente) 228 p.
Herrero B., Blanco M. ²., González D. ²., y Barrera R.
M. (1996). Aerobiological study oF Fungal spores From
Palencia (Spain). Aerobiologia 12, 27-35.
HoFF M., Ballmer-Weber B. K., Niggemann B., Cistero-
Bahima A., Moncin M. y Conti A. (2003). Molecular
cloning and immunological characterisation oF po-
tential allergens From the mould ²usarium culmorum.
Mol. Immunol 39, 965-975.
Icenhour C. R. y Levetin E. (1997).
Pinicillium
and
As-
pergillus
species in the habitats oF allergy patients in
the tulsa, Oklahoma area. Aerobologia 13, 161-166.
AEROBIOLOGÍA DE AMBIENTES INTRAMURO EN PRESENCIA DE VEGETALES
289
Infante F., Castro A., Domínguez E., Guardiã A., Méndez
J., Sabariego S. y Vega A. (1999). A comparative study
of the incidence of
Cladosporium
conidia in the atmo-
sphere of ±ve Spanish cities. Polen 10, 17-25.
Kanervo E., Suorsa M. y Aro E. M. (2005). Functional
²exibility and acclimation of the thylakoid membrane.
Photochem. Photobiol. Sci. 4, 1072-1080.
Kiffer E. y Morelet M. (1997). The Deuteromycetes mi-
tosporic fungi classi±cation and generic key. Science
Publishers. En±eld, NH, EUA, 257 p.
Kolb W. (2004). Good rehaznos for roof planning – green
roofs and rainwater. Acta Hortic. 643, 295-300.
Kondo T., Hasegawa K. y Uchida R. (1995). Absorption of
formaldehyde by oleander (
Nerium indicum
). Environ.
Sci. Technol. 29, 2901-2903.
Koornneef M., Bentsink L. y Hilhorst H. (2002). Seed dor-
mancy and germination. Curr. Opin. Plant Biol. 5, 33-36.
Lai A. C. K. (2002). Particle deposition indoors: a review.
Indoor Air 12, 211-214.
Larson, R.A. (2004). I
ntroducción a la foricultura
. AGT
Editor. México, D.F. 551 p.
Levetin E. y Shaughnessy R. (1997).
Myrothecium
: a new
indoor contaminant? Aerobiologia 13, 227-234.
Lewis C. A. (1995). Human health and well-being: the
psychological, physiological, and sociological effects
of plants on people. Acta Hortic. 391, 31-39.
Mier T., Toriello C. y Ulloa M. (2002).
Hongos microscópi-
cos saprobios y parásitos: métodos de laboratorio
.
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xo-
chimilco. México, D.F. 90 p.
Molhave L., Clausen G., Berglund B., De Ceaurriz J.,
Kettrup A., Lindvall T., Maron M., Pickering A., Risses
U., Rothweiler H., Seifert B. y Younes M. (1997). Total
volatile organic compounds (TVOC) in indoor air qual-
ity investigations. Indoor Air 7, 225-240.
Mung H.Y., Youn J. K., Ki-Cheol S. y Kays S.J. (2006).
Ef±cacy of indoor plants for the removal of single and
mixed volatile organic pollutants and physiological ef-
fects of the volatiles on the plants. J. Am. Soc. Hortic.
Sci. 131, 452-458.
Panaccione D. G. y Coyle C. M. (2005). Abundant respi-
rable ergot alkaloids from the common airborne fungus
Aspergillus Fumigatus
. Appl. Environ. Microbiol. 71,
3106-3111.
Pearson S., Parker A., Adams S. R., Hadley P. y May D.
R. (1995). The effects of temperature on the lower
size of pansy (Viola x wittrockiana Gams). J. Hortic.
Sci. 70, 183-190.
Peters S., Draeger S., Aust H. J. y Schulz B. (1998).
Interactions in dual culture of endophytic fungi with
host and nonhost plant calli. Mycologia 90, 360-367.
Ren P., Jankun T. M., Belanger K., Bracken M. B. y
Leaderer B. P. (2001). The relation between fungal
propagules in indoor air and home characteristics.
Allergy 56:419-424.
Rosas I. H., McCartney A., Payne R. W., Calderón C.,
Lacey J. y Chapela R. (1998). Analysis of the relation-
ships between environmental factors (aeroallergens,
air pollution, and weather) and asthma emergency
admissions to hospital in México City. Allergy 53,
394-401.
Rosas I., Calderón C., Martínez L., Ulloa M. y Lacey J.
(1997). Indoor and outdoor airborne fungal propa-
gule concentrations in México City. Aerobiologia
15, 66-73.
Shelton B. G., Kimberly H., Kirkland W., Flanders D. y
Morris G. K. (2002). Pro±les of airborne fungi in build-
ings and outdoor environments in the United States.
Appl. Environ. Microbiol. 68, 1743-1753.
Simonson C. J., Salonvaara M. y Ojanen T. (2002). The
effect of structures on indoor humidity – possibility
to improve comfort and perceived air quality. Indoor
Air 12, 243-251.
Thermo Electron Corporation. (2003). Series 10-800.
Single Stage Viable Sampler: Instruction Manual P/N
100074-00.
Thermo Electron Corporation. EUA 14 p.
Ugrekhelidze D., Korte F., y Kvesitadze G. (1997). Uptake
and transformation of benzene and toluene by plants
leaves. Ecotoxicol. Environ. Safety 37, 24-29.
Ulloa M. (1991).
Diccionario ilustrado de micología
.
Instituto de Biología. Universidad Nacional Autónoma
de México. México, D.F. 309 p.
Wolverton, B.C. (1997).
How to grow Fresh air
. Penguin
Books. Nueva York, NY, EUA. 143 p.
Wood R.A., Orwell R.L., Tarran J., Torpy F., y Burchett
M. (2002). Potted-plant/growth media interactions and
capacities for removal of volatiles from indoor air. J.
Hortic. Sci. Biotechnol. 77: 120-129.
logo_pie_uaemex.mx