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FTALATOS Y EFECTOS EN LA SALUD
Patricia BUSTAMANTE-MONTES
1,3,4
, Beatríz LIZAMA-SOBERANIS
2
,
Gustavo OLAÍZ-FERNÁNDEZ
1,4
y Flavio VÁZQUEZ-MORENO
2
1
Dirección General de Salud Ambiental, Secretaría de Salud, Mariano Escobedo 366, Col Anzures, D.F. 11590
México
2
Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Química, Paseo Colón esq. Paseo Tollocan, Toluca 50180
Edo. de Méx., México
3
Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Medicina, Jesús Carranza esq. Paseo Tollocan, Toluca
50180 Edo. de Méx., México
4
Instituto Nacional de Salud Pública, Av. Universidad 655, Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca 62508 Morelos,
México
(Recibido octubre 2000, aceptado agosto 2001)
Palabras clave: ftalatos, contaminación por plásticos, PCV, toxicología
RESUMEN
Los plastificantes son aditivos que se mezclan con algunos plásticos, especialmente con cloru-
ro de polivinilo (CPV) para incrementar su elasticidad. Los plastificantes de uso más común son
los derivados del ácido ftálico o ftalatos. Sin embargo, al no estar químicamente ligados a la
matriz plástica, los ftalatos pueden abandonar el material y provocar daños a la salud y al
ambiente. Aunque, es importante considerar que actualmente no existe evidencia clara sobre su
toxicidad en seres humanos, en este artículo se presenta una revisión sobre la utilización y el
riesgo en el empleo de ftalatos. Se discuten también las evidencias presentadas sobre su toxici-
dad y con base en lo anterior se recomienda investigar la magnitud de este problema en México,
país productor de PCV plastificado.
Key words: phthalates, environmental contamination by plastics, PVC, toxicology
ABSTRACT
Plastifiers are commonly mixed with polymers, mainly with polyvinyl chloride (PVC) in order to
obtain a great variety of plastics with different degrees of elasticity. More employed plastifiers
are esthers of phthalic acid or phthalates. However as the plastifiers are not tied to the polymer
matrix they can diffuse from the material to the environment, so their migration constitutes a
potential risk of environmental contamination. Although there is no conclusive evidence of
their toxicity in humans, in this paper a complete review of the potential danger in the use of
phthalates is presented. The evidence of their toxicity is also discussed and the importance to
develop new studies about this problem in Mexico is signaled.
Rev. Int. Contam. Ambient.
17
(4) 205-215, 2001
L.P. Bustamante-Montes
et al.
206
INTRODUCCIÓN
El uso de los plásticos o polímeros es parte de la mo-
dernidad que ha transformado tanto los hogares como otros
ambientes. La cantidad de aplicaciones de los materiales
plásticos no cesa de crecer e, incluso, los polímeros han
incursionado en campos tradicionalmente dominados por
los metales y por el vidrio. Para obtener una gamma am-
plia de materiales con muy diversas propiedades y aplica-
ciones, diferentes clases de aditivos son introducidos en
los plásticos, entre los que se pueden mencionar agentes
de carga, antioxidantes, retardadores de flama y
plastificantes. Estos últimos permiten incrementar la flexi-
bilidad de ciertos plásticos rígidos como el cloruro de
polivinilo (CPV), que es un polímero termoplástico utiliza-
do en la elaboración de tubos rígidos y válvulas. Al ser
mezclado con diferentes proporciones de plastificante se
obtienen materiales flexibles, que son utilizados en la ela-
boración de juguetes y chupones. Entre los agentes de
plastificación más ampliamente utilizados por la industria
del plástico se encuentran algunos ésteres del ácido ftálico
(ftalatos), como, por ejemplo, el ftalato de di(2-etilohexilo)
(FDEH). La concentración de los ftalatos dentro de la
matriz polimérica alcanza comúnmente concentraciones
de alrededor de 50 % en peso. Como estos plastificantes
no son polimerizados dentro de la matriz plástica, pueden
desprenderse con el tiempo y el uso y emigrar al ambiente
y así ocurre la exposición a humanos. La potencialidad
tóxica de los ésteres de ftalatos para los humanos fue siem-
pre manejada como baja hasta el informe del National
Toxicology Program, elaborado en 1982a, donde se des-
cribió que el FDEH causa tumores en ratas y ratones,
cuando se incluye en la dieta de estos animales. A partir
de entonces gran cantidad de investigaciones se han rea-
lizado principalmente en animales de laboratorio.
El objetivo de este trabajo es presentar una revisión de
los aspectos más importantes en la búsqueda de la toxici-
dad de estas sustancias. Se ha dividido el documento re-
saltando lo que son los polímeros y plastificantes, el meta-
bolismo de los ftalatos, las evidencias de toxicidad en ani-
males y humanos, la medición de la exposición en huma-
nos y finalmente se presentan las conclusiones. Otras co-
municaciones paralelas reportan los estudios realizados en
México.
POLÍMEROS Y PLASTIFICANTES
Los
polímeros están constituidos por cadenas de miles
de unidades estructurales repetidas y se forman a partir
de la reacción consecutiva de moléculas más pequeñas
llamadas monómeros. Actualmente existen miles de
Nombre
Estructura
Aplicaciones
Polietileno (PE)
Bolsas, empaques, envases
Cloruro de polivinilo
(CPV)
Juguetes, tubería, botellas, chupones, etc.
Poliestireno (PS)
Vasos, envases
Polibutadieno (PB)
Adhesivos, recubrimientos, chupones
Nylon 66
Fibras
CH
2
- CH
2
n
CH
2
- CH
n
Cl
CH
2
- CH
n
CH
2
HC
CH
CH
2
n
HC
O
HN
O
NH
2
n
TABLA I.
ESTRUCTURAS DE ALGUNOS POLÍMEROS Y SUS APLICACIONES
FTALATOS Y EFECTOS EN LA SALUD
207
polímeros distintos y todos tienen diferentes propieda-
des químicas, físicas, biológicas, etcétera. Algunos de
estos materiales y sus aplicaciones son mostrados en la
tabla I
(Ogawa 1994).
Los polímeros pueden ser clasificados en dos tipos
de acuerdo con sus propiedades mecánicas: hules y
termoplásticos. Los primeros (hule natural, poliacetato
de vinilo, hules estireno-butadieno) son polímeros sua-
ves y elásticos, utilizados en la elaboración de neumáti-
cos, chupones, recubrimientos, empaques automotrices,
etc. En cambio, los termoplásticos son plásticos rígidos
(PS, CPV, polimetacrilato de metilo, etc.). Normalmen-
te, los termoplásticos al ser calentados alcanzan un punto
a partir del cual se vuelven hules. Esta temperatura es
llamada temperatura de transición vítrea (“glass
transition temperature”, Tg). De esta manera, la Tg
define el uso del material: un polímero con Tg inferior a
la temperatura ambiente se utilizará como hule, mien-
tras que uno con Tg inferior a la temperatura normal de
utilización tendrá aplicaciones como termoplástico. Al-
gunas valores de Tg son mostrados en la
tabla II
.
En algunas ocasiones se desea combinar las propie-
dades de un material termoplástico y de un hule. Una
alternativa para hacer esto es la copolimerización de un
monómero que produzca un termoplástico con otro
monómero que permita la síntesis de un hule. Este mé-
todo ha permitido la obtención de una familia de mate-
riales cuyas propiedades oscilan entre las de hules y las
de los plásticos rígidos. Los copolímeros estireno-
butadieno (SB) constituyen un ejemplo bastante común
de materiales obtenidos a partir de la combinación de
dos monómeros.
Existe una alternativa para obtener polímeros con
propiedades intermedias a las del termoplástico y del
hule. Esta consiste en añadir al termoplástico cierta
cantidad de moléculas entre las cadenas poliméricas, lo
que provoca el aumento en su movilidad. Estas peque-
ñas moléculas de aditivo son llamadas plastificantes. En
otras palabras, un plastificante es aquella sustancia no
reactiva que se le añade a un termoplástico para au-
mentar su flexibilidad (
Figura 1
).
Un plastificante tiene como efecto principal abatir
la temperatura de transición vítrea. Sin embargo, en los
termoplásticos plastificados la transición entre el hule y
el polímero rígido ocurre en un intervalo de temperatu-
ras más amplio que en la del polímero puro.
Comúnmente, los plastificantes son moléculas orgá-
nicas de bajo peso molecular y que presentan una Tg
próxima a los -50 °C. Dos requisitos que debe cumplir
una sustancia para ser utilizada como plastificante son
baja Tg y miscibilidad completa o al menos parcial en el
plástico huésped. La Tg de un polímero plastificado es
una función del contenido de plastificante y de las tem-
peraturas de transición vítrea del polímero y del
plastificante. Existen diversas ecuaciones que permi-
ten relacionar el valor de Tg con el contenido de
plastificante (Allcock y Lampe 1990), una de ellas es la
ecuación de Wood:
( )
()
2
2
1
2
1
1
1
W
k
W
T
kT
T
T
g
g
g
g
=
En la que:
T
g
1
, temperatura de transición vítrea del
polímero, (
k
) constante empírica ajus-
table
T
g
2
, temperatura de transición vítrea del
plastificante, (
k
) constante empírica ajus-
table
W
2
, fracción peso del plastificante
En el caso de la plastificación de un polímero, la re-
ducción total de la Tg por unidad de peso de plastificante
es llamada eficiencia de plastificación. El problema con
los plastificantes de alta eficiencia es que normalmente
no son completamente solubles en la matriz y tienden a
difundirse en tiempos relativamente cortos. A los
plastificantes que son susceptibles de migrar se les llama
de baja permanencia
(Allcock y Lampe 1990). La mi-
gración del plastificante produce dos tipos de problemas:
a. Problemas ambientales y a la salud y b. Pérdida de las
propiedades plásticas del material.
El polímero plastificado con mayor difusión en el
mercado es el policloruro de vinilo (CPV). El CPV en
estado puro es un plástico bastante rígido que puede ser
Polímero
Transición vítrea (Tg, °C)
Poliestireno (PS)
104
Polibutadieno (PB)
-65
NYLON66
45
Polietileno (PE)
-107
Cloruro de polivinilo (CPV)
81
TABLA II.
TRANSICIONES VÍTREAS DE ALGUNOS POLÍ-
MEROS
Polímero
rígido
Plastificante
Mezclado
Polímero plastificado
Fig. 1.
Plastificación de un plástico rígido (proceso de obtención de
un plástico flexible a partir de un plástico rígido)
L.P. Bustamante-Montes
et al.
208
procesado para obtener tubos, perfiles de ventanas, lá-
minas y otras partes moldeadas. Este mismo plástico, al
ser mezclado con plastificantes, puede ser empleado en
la fabricación de mangueras flexibles, chupones y jugue-
tes. El mezclado entre el CPV y el plastificante se efec-
túa a temperaturas de más de 150 °C en mezcladores
tipo Brabender o en extrusoras continuas. Durante el pro-
ceso de mezclado debe añadirse un antioxidante, con el
fin de evitar la degradación del CPV y el desprendimien-
to de ácido clorhídrico. Algunos plastificantes utilizados
como aditivos del CPV son mostrados en la
tabla III
.
Estructuralmente los ésteres ftálicos consisten en pa-
res de ésteres sobre un anillo de ciclohexatrieno (ácido
bencenodicarboxílico). La configuración “orto” está im-
plicada en el uso genérico del término “ésteres de
ftalatos”. Los ésteres de ftalatos son sintetizados comer-
cialmente por la condensación de alcoholes con anhídrido
ftálico.
Los ftalatos han sido ampliamente usados en el mun-
do principalmente como plastificantes de diversos mate-
riales, algunos de ellos utilizados para fabricar bolsas para
sangre o hemodiálisis o empaques para comida. También
se emplean como componentes de fluidos eléctricos, como
ingredientes inertes en plaguicidas, como agentes de prue-
ba en sistemas de filtración de aire, así como en la for-
mulación de repelentes de insectos, perfumes, jabones,
detergentes, tintas, lacas, aceites lubricantes, durante el
proceso de manufactura del papel, plaguicidas, películas
fotográficas, cables y adhesivos.
Los ftalatos son plastificantes de alta eficiencia y, por
tanto, de baja permanencia en el CPV. El contenido de
estos plastificantes en muestras de polímeros puede ser
determinado principalmente mediante cromatografía de
gases acoplada a masas y técnicas de extracción soxhlet.
METABOLISMO DE LOS FTALATOS
Existen evidencias de que los efectos biológicos ad-
versos ocasionados por los ésteres de ftalatos son me-
diados por metabolitos de los mismos. La exposición oral
a FDEH no resulta en el incremento del diéster intacto
en los órganos internos. Sin embargo, se sabe que ocurre
una hidrólisis muy rápida en pulmón e intestinos. El
metabolito primario (monoéster y alcohol) es rápidamen-
te oxidado a una variedad de productos polares, lo que
ha sido observado en experimentos realizados tanto
in
vivo
como
in vitro
y se considera que dichos productos
pueden ser biológicamente reactivos y por lo tanto más
tóxicos que el compuesto patrón, pero no existen repor-
Tipo de Plastificante
Estructura química
Ejemplos
Ftalato de dioctilo (FDO)
Ftalatos de dialquilo (FDA)
Ftalato de diisooctilo (FDIOP)
Ftalato de di(2-etilhexilo) (FDEH)
Diéster alifático (DA)
Adipato de dioctilo (ADO)
Trimelitato de trialquilo (TTA)
Trimelitato de trioctilo (TTO)
Fosfato de trialquilo (FTA)
Fosfato de tricresilo (FTC)
C
O
OR
C
O
OR
(CH
2
)n
O
RO
OR
O
O
C
O
OR
C
OR
C
O
RO
P
RO
OR
O
OR
TABLA III.
PLASTIFICANTES COMUNES DEL PCV
FTALATOS Y EFECTOS EN LA SALUD
209
tes acerca de sus efectos en la salud.
Estudios realizados en animales de laboratorio, como
ratas y ratones, reportan que los metabolitos excretados
de FDEH consisten principalmente en productos de oxi-
dación terminal (diácidos, cetoácidos). En el caso de
primates se han detectado metabolitos tales como el ftalato
de mono-2-etilohexilo hidroxiácido (FMEH), lo que mues-
tra una diferencia importante en el metabolismo de este
compuesto de acuerdo con la especie que se esté estu-
diando. Debido a lo anterior, es necesario entender el
metabolismo de los ésteres de ftalato para evaluar los
posibles efectos biológicos provocados por este tipo de
substancias.
Una vez absorbidos, tanto el FDEH como su meta-
bolito, el ftalato de mono-2-etilohexilo, son distribuidos
por el organismo sin una bioacumulación aparente.
Un primer paso obligatorio en el metabolismo del
FDEH es su hidrólisis para formar FMEH más 2-
etilhexanol, sucediendo posteriormente una serie de oxi-
daciones
in vivo
. En un segundo estado del metabolismo
oxidante, se observa una introducción de grupos hidróxi-
do en varias posiciones del C-8 de la cadena de FMEH.
Esta reacción es catalizada por una monoxigenasa de-
pendiente de la coenzima redox nicotinamida adenina
dinucleótido fosfato, análoga o idéntica al citocromo P-
450. Esta actividad ha sido medida tanto en hígado y ri-
ñón de rata como en pulmón de conejo.
La hidroxilación de FMEH es una competencia di-
recta entre la hidrólisis del ácido ftálico por esterasas
microsómicas, con la conjugación con el difosfato de
uridina-glucoroniltransferasa. De igual manera, por ac-
ción de monoxigenasas microsómicas se da lugar a la
formación de metabolitos hidroxilados, que pueden ser
oxidados posteriormente a compuestos que tienen un gru-
po carboxilo o cetónico en su molécula. Estos compues-
tos posteriormente son excretados en la orina (Thomas y
Northup 1982, Rhodes
et al
. 1986)
EVIDENCIAS DE EFECTOS DE LOS
FTALATOS
Los ftalatos son considerados como algunas de las
sustancias de más baja toxicidad utilizadas en la industria
(Hygiene and Toxicology 1993-1994).
La toxicidad aguda de los ftalatos es ligera y decre-
ce generalmente con el incremento de su peso
molecular. (Encyclopedia of Occupational Health and
Safety 1984).
A pesar de que el ftalato de diisononilo (FDIN) ha
sido uno de los ftalatos más estudiados, las evidencias de
toxicidad son escasas. Se han observado efectos
biológicos en ratas, a las que se les ha administrado FDIN
en su dieta durante dos años, con una disminución ligera
del consumo de alimento y una pérdida pequeña de peso,
poco incremento de la mortalidad, aumento en el peso
del hígado sin proliferación de peroxisomas. Se observaron
además pequeñas alteraciones en los parámetros clínicos
hematológicos y urinarios (Lington
et al.
1997). Otros
estudios han descrito proliferación de peroxisomas
hepáticos en ratas, principalmente con este tipo de ftalato
(Lin Li 1987).
Se ha observado un débil efecto carcinogénico en
ratas, determinado a partir de la proliferación de peroxi-
somas. Los ftalatos como el FDEH producen inhibición
del metabolismo de los ácidos grasos en ratas, como
resultado de la eliminación de la cadena respiratoria en
las mitocondrias hepáticas, lo que representa un primer
paso en el conocimiento del mecanismo de proliferación
de peroxisomas hepáticos (Winberg y Badr 1995). El
FDEH es hepatocarcinogénico en ratas y ratones y
considerado como “proliferador de peroxisomas”. En
los primates, la respuesta a estos proliferadores es mucho
más baja que en los roedores, lo que indica que la carcino-
genecidad del FDHP se puede esperar que sea baja en
los humanos (Huber
et al.
1996). Por otro lado, en ratas
el FDEH produce toxicidad subcrónica cuando se les
administra por vía oral durante varias semanas,
manifestándose hepatomegalia y cambios bioquímicos
como incremento de la albúmina sérica y modificaciones
de la razón albúmina/globulina, así como decremento
del colesterol en las ratas hembras (Poon
et al
. 1997).
Otros efectos en animales de laboratorio han sido re-
tardo en el crecimiento y malformaciones en los embrio-
nes de pollo o muerte de los embriones en caso de utili-
zar los ésteres sin dilución (Lee
et al
. 1974); se ha ob-
servado toxicidad en ratas recién nacidas cuando varios
ésteres (incluyendo el FDIN) fueron administrados a ra-
tas en gestación, durante varios días y a la dosis más alta
marcada por el protocolo, 1000 mg/kg/día (Hellwing
et
al
. 1997). En otros estudios, el FDEH fue directamente
embriotóxico en roedores, disminuyó el crecimiento y
desarrollo de los embriones a concentraciones mayores
de 0.5%, lo que sugiere que por sí mismo es capaz de
alterar el crecimiento normal y el desarrollo del embrión
(Hansen y Grafton 1994). El FDEH indujo en ratones
una deficiencia funcional del zinc durante el embarazo y
produjo teratogénesis independiente de la activación de
perosixomas. El FDEH no causó genotoxicidad en
Drosophila
(Kawai 1998). Adicionalmente, la IARC
(1982), reportó que no existe información que permita
determinar mutagenicidad y teratogenicidad de este com-
puesto en el hombre.
El FDEH inhalado tiene una penetración alta dentro
de la región pulmonar, afecta la inducción de
prostaglandinas y de tromboxans en los pulmones por lo
que incrementa el riesgo de inflamación de las vías aé-
reas superiores como sucede en el asma (Oie
et al
. 1997).
Se han observado efectos reproductores y ambienta-
les adversos en animales, posiblemente vía disrupción
L.P. Bustamante-Montes
et al.
210
endocrina, tal como el desarrollo de imposex en moluscos,
aves, lagartos, feminización o las alteraciones en la ferti-
lidad de panteras y algunas especies marinas expuestas
a estas sustancias (Harrison
et al.
1997). Se ha encon-
trado además toxicidad testicular del FDEH en ratas en
desarrollo, los testículos de estos animales sufrieron un
marcado cambio destructor en sus células germinales.
Los estudios bioquímicos indican que el ftalato en cues-
tión y sus metabolitos interactúan con el proceso de ma-
duración de los testículos (Lloyd y Foster 1988, Parmar
et al.
1995) y algunos reportes indican que una sola dosis
es capaz de producir estas alteraciones (Teirlynck
et al.
1988). Las células de Sertoli son el blanco de los efectos
del FDEH. La exposición neonatal no afecta la fertilidad
de las ratas en su etapa adulta, pero puede causar efec-
tos discretos en la producción de esperma (Dostal
et al.
1988).
Las primeras evidencias de los efectos causados por
los ftalatos sobre órganos reproductores en ratas macho
fueron el resultado de un estudio conducido por el National
Toxicology Program en 1991. Numerosas anormalidades
reproductoras fueron observadas en los machos, incluyendo
malformaciones del tracto reproductor, como son
epididimitis, malformaciones del pene, disminución del des-
censo testicular, pobre desarrollo de la próstata y de la
vesícula seminal. Estas alteraciones sugirieron que el pe-
ríodo prenatal fue el blanco de la toxicidad de los ftalatos.
Otras alteraciones fueron observadas posteriormente,
como disminución de la fertilidad, decremento de la pro-
ducción de esperma y degeneración testicular. Estudios
más recientes conducidos dentro de este protocolo mos-
traron que algunos ftalatos como el de di-n butilo (FDnB)
son tóxicos para las ratas tanto en el desarrollo embrio-
nario como en la edad adulta. Mylchreest y Foster (1998)
sostuvieron la hipótesis de que la exposición durante la
gestación y la lactancia, más que en cualquier otra eta-
pa de la vida, es suficiente para inducir todas las anor-
malidades en el desarrollo reproductor de las ratas ma-
cho es decir, que los períodos prenatal y neonatal son
los más sensibles para la inducción de cambios irrever-
sibles sobre el sistema reproductor de estos animales.
La incidencia de las alteraciones mencionadas, aunque
ocurre raramente, se incrementó con dosis altas de
ftalatos, lo que sugirió un efecto de dosis respuesta.
Dosis altas de ftalatos y de sus metabolitos produje-
ron disrupción sexual en varios sitios del aparato
reproductor masculino y con diferentes grados de seve-
ridad. Los ftalatos actuaron directamente sobre la
testosterona disminuyendo su producción. Sobre la sus-
tancia de Müller, en particular en las células de Sertoli,
los ftalatos actuaron provocando la disminución del des-
censo transabdominal de los testículos hacia el escroto.
Los ftalatos, al actuar sobre las células de Leydig, provo-
caron alteraciones de los conductos de Wolff, lo que pudo
ocasionar epididimitis, alteraciones de los vasos deferen-
tes y de las vesículas seminales. Otro efecto importante
ocurrió sobre el tubérculo genital, manifestado en altera-
ciones de los órganos genitales externos. Sobre la dife-
renciación del sinus urogenital estas sustancias indujeron
alteraciones en la próstata (Foster 1997, Mylchreest y
Foster 1998).
En el desarrollo y en la función del aparato sexual
femenino los ftalatos han mostrado poco efecto, estando
la actividad estrogénica de estos compuestos en discu-
sión. En particular el FDEH no mostró intensa actividad
en ensayos
in vitro
y otros autores mencionaron que aún
no se dispone de suficiente información sobre esta acti-
vidad
in vivo
(Jobling
et al.
1995, Harris
et al
. 1997).
Actualmente no hay evidencia contundente que per-
mita concluir sobre los cambios adversos en la salud
reproductora producidos por el FDEH y otros ftalatos
en humanos. Sin embargo, Noah y Godin (1994) con-
cluyeron que los efectos carcinogénicos, hepatotóxicos,
teratogénicos y, más recientemente, los cardiotóxicos,
se han documentado suficientemente en animales, por
lo que especialmente las mujeres embarazadas y los
infantes pudieran ser el blanco de los posibles efectos
nocivos en el humano.
Tavacova
et al.
(1999) mostraron evidencias direc-
tas de cambios adversos en la salud reproductora en
humanos provocados por el FDEH y otros ftalatos. El
estudio se realizó en Bulgaria en 93 mujeres con 24
semanas de gestación en promedio, quienes desarrolla-
ron complicaciones en el embarazo como preeclampsia,
hiperemesis y anemia. Los niveles de ftalatos fueron
de 217 mg/100 ml de orina en mujeres con complica-
ciones en contraste con 81 mg/100 ml encontrados en
mujeres sin complicaciones.
En humanos, los estudios conducidos sobre efectos
de los ftalatos se han realizado básicamente en pacien-
tes que han requerido de tratamientos de diálisis y
hemodiálisis. Estos pacientes están regularmente ex-
puestos a considerables cantidades de FMEH y otros
ftalatos que se absorben a través de la membrana
peritoneal o llegan directamente a través del torrente
sanguíneo. Pacientes que recibieron aproximadamente
150 mg de FDEH por semana intravenosamente, au-
mentaron después de un año, la cantidad de
peroxisomas. Los pacientes que requirieron hemodialisis
sufrieron frecuentemente de prurito uretral, ya que es-
tuvieron expuestos a gran cantidad de FDEH y sus
metabolitos, pero parecieron no tener una relación di-
recta con la ocurrencia o la intensidad del prurito
(Mettang
et al.
1996).
EXPOSICIÓN EN HUMANOS
La exposición potencial en humanos puede ocurrir
ocupacionalmente de manera principal por inhalación.
FTALATOS Y EFECTOS EN LA SALUD
211
Efectivamente, si durante el proceso de mezclado del
PCV fundido y el plastificante, no existe una extracción
adecuada de los vapores, el trabajador inhalará el ftalato.
En cuanto a la población general, la exposición se da
principalmente a través de la ingestión de residuos y
plastificante en alimentos, agua o por inhalación de aire
contaminado con ftalatos. Exposiciones especiales pue-
den ocurrir también a través de algunos procedimientos
médicos (transfusiones y hemodiálisis) (Doull
et al
.
1999).
La mayor fuente de exposición a ftalatos es por la
vía de los alimentos, debido probablemente a una alta
emigración en medios orgánicos de los ftalatos conteni-
dos en los contenedores de plástico. En general, los re-
siduos de comida no exceden a 1 mg/kg de alimento,
aunque las cantidades se elevan cuando los alimentos
son grasos, como aceites, leche, quesos, carnes y pes-
cados. La magnitud de los residuos de plastificante de-
pende del contenido de éste dentro de los recipientes y
del material plástico de envoltura para la conservación
o embalaje de los alimentos, además del tiempo en que
se mantengan en estas condiciones y de la temperatu-
ra. La USFDA(1999) ha establecido un límite máximo
de 3 % de FDEH, el ftalato más usado en materiales
para fabricar contenedores de alimentos. Se ha estima-
do que la ingesta total de FDEH en alimentos tiene un
intervalo de 0.27 mg/d (3.8
µ
g/kg/día) hasta 2.0 mg/d
(30
µ
g/kg/día) (Huber
et al
. 1996). En comparación
con la comida, la posible ingesta a través de agua y aire
son menores.
Page y Lacroix (1995) estudiaron 260 empaques de
alimentos entre 1985 y 1989, que fueron fabricados con
polímeros plastificados (incluyendo los empaques de con-
tacto). Se analizaron además 98 muestras de alimen-
tos. Las muestras fueron obtenidas del Canadian Health
Protection Branch Total Diet Program, donde se reali-
zaron los análisis para ftalatos y, en particular, se estu-
dió el FDEH. Los resultados muestran que el FDEH en
empaques de contacto migró a carne, mantequillas, mar-
garinas, pescado, leche y alimentos listos para ser inge-
ridos y alcanzó hasta 310
µ
g/g en el queso. Los niveles
de FDEH se incrementaron en los alimentos listos para
ingerirse cuando estos fueron calentados (incremento
de la velocidad de migración). Otros ftalatos detecta-
dos tanto en empaques como en alimentos fueron el
ftalato de di-n-butilo, de butilbencilo y de dietilo. Por
otra parte, se encontraron niveles bajos de ftalatos en
bebidas embotelladas o en alimentos sellados con tapas
(0.065
µ
g/g y 0.2
µ
g/g). En resumen, la mayor parte de
los plastificantes hallados provinieron de los empaques.
En el caso de infantes, la exposición postnatal a ftalatos
proviene de diversas fuentes como son la leche materna,
la leche en fórmula, los productos plásticos de uso oral
(mamilas, chupones y mordederas). Un estudio realiza-
do recientemente por la US Consumer Product Safety
Commission (Babich 1998)
muestra que durante el pe-
ríodo neonatal y el primer año de vida, los niños son
más susceptibles de masticar objetos suaves de plásti-
co como mordederas, chupones o juguetes, que pueden
desprender ftalatos. La CPSC estableció un nivel inter-
nacional de ingesta diaria de ftalatos que como medida
de seguridad fue 100 veces más bajo del que no causa
ningún problema en animales de laboratorio y es de 150
µ
g/ kg/d (Babich 1998).
Existen pocos estudios sobre la exposición diaria de
ftalatos, además de que no hay una investigación exhaus-
tiva de cuánto ftalato puede liberarse de las diversas fuen-
tes, sean éstas alimentos, agua, chupones, etc. En 1996
el Ministery of Agriculture Fisheries and Food del Reino
Unido
reportó la exposición diaria de ftalatos provenien-
tes de leche en fórmula. Los resultados fueron alarman-
tes, ya que la estimación fue de 230
µ
g/kg/d, cantidad
que sobrepasa los niveles de seguridad establecidos.
El estudio realizado recientemente por la CPSC se basó
en la evaluación cuidadosa de las diversas investigacio-
nes realizadas a la fecha sobre ftalatos presentes en pro-
ductos para niños. El estudio identificó varias áreas de
incertidumbre donde es necesaria una mayor investiga-
ción. Como medida de precaución, mientras se realizan
estos análisis, la CPSC demandó a la industria juguetera
retirar los ftalatos de la manufactura de esos productos.
Cerca del 90 % de las industrias lo han hecho a partir de
1999. Por otro lado, las grandes cadenas de jugueterías y
tiendas que venden estos productos en los EUA los han
ido retirando del mercado. Un estudio canadiense encon-
tró una exposición diaria proveniente de productos infanti-
les de uso oral en niños de entre 6 meses y 4 años de 19
µ
g/kg/d. Cabe señalar que los chupones y mamilas he-
chos de silicón y látex no contienen ftalatos (Babich 1998).
En México, la Secretaría de Salud (Olaiz-Fernández
1998, comunicación personal) ha recibido recomenda-
ciones de organizaciones no gubernamentales para mo-
dificar la norma 015 relacionada con la fabricación de
juguetes. Esta institución ha considerado pertinente, des-
pués de revisar con un grupo asesor en materia de ftalatos,
que ante la falta de información del problema en el país,
es necesario realizar investigaciones que permitan deli-
mitar antes que nada la magnitud del problema. Es nece-
sario conocer quienes son los usuarios de estos produc-
tos, si estos contienen ftalatos, en qué cantidad y la velo-
cidad de migración de los mismos. Estos proyectos se
encuentran actualmente en desarrollo.
El potencial de efecto tóxico en humanos depende de
la cantidad de ftalatos que es liberada de los productos
cuando estos son chupados o masticados, lo que depen-
de a su vez del tiempo en que permanecen en la boca, o
bien de la ingestión directa a través de los alimentos. Por
otra parte, existen serias dificultades en regular cuánto
ftalato deben de contener los materiales plastificados, ya
que se sabe que la cantidad de ftalatos que se desprende
L.P. Bustamante-Montes
et al.
212
de productos no comestibles (como los provenientes de
recipientes o empaques plásticos) no tiene una relación
directa con la cantidad total de ftalatos contenidos en
éstos. Debido a lo anterior, se requiere de estudios que
cuantifiquen la migración de estas sustancias y los pro-
cedimientos de fabricación, además es necesario efec-
tuar la determinación de ftalatos en alimentos, principal-
mente lácteos y carnes.
Las exposiciones ocupacionales pueden ser signifi-
cativas durante el procesamiento de una gran variedad
de materiales que requieran ser plastificados con ftalatos,
la mayor parte de éstas ocurren por inhalación (Huber
et
al
. 1996). El National Institute for Occupational Safety
and Health de los EUA ha estimado que a principios de
los años 80 cerca de 340,000 trabajadores estuvieron ex-
puestos a FDEH y los niveles estuvieron por arriba de 4
mg/m
3
. El máximo permisible es de 10 mg/m
3
. Asu-
miendo que un trabajador inhala cerca de l0 m
3
de aire
durante un día normal de jornada, que la ingesta permiti-
da en lugares laborales se encuentra entre 50 y 100 mg/
persona/d y que en promedio un trabajador pesa 70 kg;
la ingesta de un trabajador debe ser de 0.7 a 1.4 mg/kg/d.
Si la jornada laboral es de 5 días a la semana, por 40 años
de vida productora, el promedio diario de ingesta es de
0.28 a 0.57 mg/kg/d (Doull
et al.
1999).
La exposición por procedimientos médicos es debida
a la fabricación con CPV de accesorios o equipo médico
que son empleados regularmente en todo el mundo. Dentro
de estos se pueden considerar desde las banditas hasta
los equipos de transfusión y diálisis, implantes, tubos
nasogástricos y otros en los cuales hasta el 40 % del
peso total de los materiales que constituyen estas partes
o equipos contienen ftalatos, generalmente el FDEH. En
vista de que los ftalatos se desprenden de la superficie
del CPV, los pacientes pueden exponerse a éstos a tra-
vés, por ejemplo, de los fluidos.
Jaeger y Rubin (1972) fueron los primeros investiga-
dores en notar la difusión o migración del FDEH de las
bolsas de sangre fabricadas con CPV a la sangre guarda-
da en éstas. Sus datos sugieren una migración de 0.25 mg
FDEH/100 ml/d para sangre total guardada a 4 ºC. Rubin
y Schiffer (1976) reportaron la difusión de FDEH dentro
de plaquetas concentradas, guardadas en bolsas de san-
gre y cuantificados los niveles en las plaquetas guarda-
das. Así, se estimó que cada paciente recibía un total de
26.4 a 82.4 mg de FDEH por 5 bolsas transfundidas. Es-
tos datos fueron mucho más altos que los observados
por Rock
et al.
(1978) que encontraron una media de
14.7 mg de FDEH en paquetes de plaquetas guardadas
por 72 h a 22 ºC. Labow
et al.
(1986) encontraron una
media de 13 mg FDEH en plaquetas provenientes de 5
diferentes bolsas de productos que estuvieron almace-
nadas por 5 días a 22 ºC. Otros estudios han encontrado
menores pero significantes cantidades de FDEH (4.45 a
10.2 mg) provenientes de tubos de CPV como resultado
de la perfusión de plasma por el tubo (Easterling
et al.
1974).
Debido a la rápida degradación metabólica del FDEH
en la sangre, la cantidad de este ftalato en la circulación
general no refleja su cantidad total en el cuerpo. Así, los
niveles circulantes subestiman la dosis total ingerida o
administrada del ftalato cuando no se ajusta por metabo-
lismo y tiempo. Varios estudios realizados durante pro-
cedimientos de diálisis han medido las concentraciones
de entrada y de salida, obteniendo buenos resultados en
la cuantificación de la dosis de ftalato administrada inte-
grada al tiempo en que el paciente recibe una sesión de
diálisis que dura de 4 ó 5 horas. Flaminio
et al
. (1988),
usaron esta aproximación y encontraron una cantidad
estimada de 46 mg de FDEH que migró durante una se-
sión de 4 horas. Los pacientes estudiados habían tenido
otra diálisis previa entre 4 meses y 12 años. Pollack
et
al.
(1985), condujeron un estudio en pacientes con trata-
miento de diálisis por insuficiencia renal. El mayor grado
de variabilidad fue encontrado en este estudio con un
intervalo entre 23.8 a 360 mg de FDEH hallado después
de 4 horas de diálisis, la media fue de 105 mg. Los resul-
tados no tuvieron una asociación estadísticamente signi-
ficativa entre la exposición al ftalato y el tiempo en que
ocurrió la diálisis anterior que varió entre 2 y 12 meses.
A partir de estudios previos, Doull
et al.
(1999) esti-
maron una exposición de 12
µ
g/persona/día para diálisis
de período corto y de 6900
µ
g/persona/día para pacien-
tes con tratamientos largos.
En el caso de mujeres embarazadas, solo se tiene re-
ferencia de la exposición medida por Tavacova
et al
.
(1999), que encontraron diferencias en la exposición de
las que vivían alrededor de una fábrica de plastificantes
y mujeres que estaban lejos de esta zona. Estos resulta-
dos son importantes, ya que hasta ahora se ha conside-
rado que la inhalación de ftalatos tiene poca importancia
para la salud, toda vez que su metabolismo es llevado a
cabo en el intestino a través de las lipasas pancreáticas.
La exposición de la mujer embarazada a los ftalatos
puede provocar exposición en el producto
in útero
. Du-
rante el embarazo una gran proporción de las mujeres
modifica sus hábitos de alimentación, incrementando o
reduciendo la cantidad de alimento ingerido y modifican-
do los tipos de alimentos. Estos cambios deben ser nece-
sariamente considerados en el estudio de la exposición
por dos causas principales: la primera, porque se sabe
que una de las principales fuentes de exposición a ftalatos
en los humanos es a través de los alimentos, y la segun-
da, porque los estudios hasta ahora realizados muestran
que aparentemente no existe bioacumulación de estas
sustancias en el organismo. Así que la exposición a ftalatos
durante el embarazo puede ser diferente a la cotidiana.
Adicionalmente, debe considerarse que la costumbre de
los estratos sociales bajos de comer en recipientes plás-
ticos, los cuales por añadidura son fabricados por indus-
FTALATOS Y EFECTOS EN LA SALUD
213
trias caseras sin ningún tipo de control y vendidos apa-
rentemente sin restricción en mercados populares.
Los aditivos plastificantes del CPV han sido utiliza-
dos también en la industria de los juguetes, principalmen-
te en la manufactura de muñecas y de juguetes blandos,
de manera que los niños pueden estar muy expuestos a
estas sustancias, asumiendo una alta migración de los
plastificantes del CPV. Con el propósito de proteger a
los niños, en algunos países, como los que integran la
Unión Europea, se deben cumplir con los mandatos de la
Organización Europea de Estándares que formula los
requerimientos de seguridad sobre los juguetes produci-
dos o distribuidos en la Unión Europea.
La Comisión Europea, en julio de 1998, invitó a sus
estados miembros a revisar el nivel de migración de los
ftalatos en los juguetes y artículos destinados a niños
menores de tres años. Si la migración de los ftalatos ex-
cede los límites permitidos por el Scientific Committee
on Toxicity, Ecotoxicity and the Environment, la Comi-
sión recomienda a los estados miembros actuar de inme-
diato con el propósito de garantizar la seguridad y la sa-
lud de los niños. Dado que actualmente no se tiene un
método estándar que permita medir la migración de los
ftalatos, una de las recomendaciones de esta Comisión
es el desarrollo de nuevas pruebas para este propósito
(European Union Scientific Committee on Toxicology,
Ecotoxicity and Environment (1998a,b).
Algunos investigadores españoles están desarrollan-
do actualmente métodos nuevos para la identificación y
la cuantificación de los ftalatos plastificantes en los ju-
guetes, que permitirá la aplicación de los requerimientos
de seguridad. Entre estas nuevas técnicas se encuentra
la extracción de fluidos supercríticos (EFS), que ha de-
mostrado mayor eficiencia en la extracción de ftalatos
que la técnica tradicional Soxhlet, la cual tiene inconve-
nientes tales como el tiempo que se requiere para com-
pletar el proceso y el uso de disolventes orgánicos de
toxicidad alta (Marín
et al.
1998). Mientras tanto, en
marzo y abril de 1998 las autoridades de Dinamarca y
España retiraron del mercado ciertos artículos para ni-
ños, después de que aseguraron haber encontrado altos
niveles de migración (European Union Scientific
Committee on Toxicology, Ecotoxicity and Environment
1998b). Basados en las pruebas recientemente efectua-
das sobre la migración de ftalatos, los gobiernos de Di-
namarca y Alemania tomaron acciones para evitar el ries-
go potencial de los ftalatos en el grupo infantil (Stinger
et
al
. 1997). Diversas industrias jugueteras y cadenas de
jugueterías han detenido o detendrán la producción y la
venta de productos que contienen ftalatos (European
Union Scientific Committee on Toxicology, Ecotoxicity
and Environment
1998b).
El potencial de efectos tóxicos en humanos depende
de la cantidad de ftalatos que es liberado de los produc-
tos cuando estos son chupados o masticados y del tiem-
po en que estos son llevados a la boca. Por otra parte, la
cantidad de ftalatos que se desprende no tiene relación
directa con la cantidad total de plastificante en el mate-
rial. Tampoco se ha encontrado relación entre el proceso
de manufactura de los productos y la cantidad de ftalatos
que se remueven. Actualmente se acepta que los méto-
dos de laboratorio de los que se dispone no son suficien-
temente adecuados para medir la cantidad de ftalatos
desprendidos durante pruebas de laboratorio, ya que la
relación observada con los simuladores fue muy baja
comparada con las pruebas en voluntarios humanos
(Babich 1998).
CONCLUSIONES
Los ftalatos, sustancias potencialmente
tóxicas, son
encontrados regularmente en productos plásticos fabri-
cados con CPV. Cuando se trata de productos blandos
generalmente contienen cantidades considerables de es-
tos agentes tóxicos. Por ello más importante que la can-
tidad total de ftalatos contenidos en estos artículos, es la
velocidad
con que estos ftalatos migran
de los plásticos.
En el caso de los juguetes y productos infantiles de
uso oral podría intentarse el reemplazo del material bási-
co por otro polímero no plastificado (como hule natural o
estireno-butadieno) o reemplazarse los plastificantes por
otros de menor toxicidad. Nuevos aditivos como es el
polietilenglicol de injerto (PEG), que aumenta la resisten-
cia a la migración de los ftalatos de los productos de
CPV, se están probando en artículos utilizados en el área
médica, como son las bolsas de sangre o tubos de
hemodiálisis. Esta aplicación puede extenderse a otros
productos elaborados con CPV (Lakshmi y Jayakrishman
1998).
El hecho de que la cantidad de ftalatos que se des-
prende de los productos plásticos no tenga relación con
la cantidad total de éstos, dificulta la toma de decisiones
sobre la regulación en materia de seguridad de artículos
fabricados con CPV, así que una de las soluciones sería
la cuantificación de la migración de los ftalatos.
A la luz del conocimiento actual existe incertidumbre
sobre los efectos crónicos que podrían traer consecuen-
cias a los usuarios de estos productos y, basados en la
evidencia de daños a la salud en animales, es necesaria
la prevención. Por ello se sugiere que se mantengan las
medidas adoptadas por la Dirección General de Salud
Ambiental (DGSA) de la Secretaría de Salud (SSA),
como es el retiro voluntario de productos infantiles de
uso oral preparados a partir de CPV y de cantidades
altas de ftalatos.
Además es necesario que se desarrolle un programa
de comunicación de riesgo
a la población general con
suficiente penetración, que aclare la situación de estas
sustancias en función del conocimiento actual y explique
L.P. Bustamante-Montes
et al.
214
la razón sobre la que se basan las medidas que están
aplicando las autoridades y así evitar mayor confusión.
La difusión de estas recomendaciones está basada
en los riesgos potenciales que a futuro pudieran encon-
trarse en el empleo de los ftalatos. Actualmente, sólo se
han observado sus efectos en animales de laboratorio,
desconociéndose los mecanismos que llevan al desarro-
llo de cáncer y aún menos como estos mecanismos pu-
dieran actuar en el hombre.
AGRADECIMIENTOS
Este artículo es producto del Programa de investigación
financiado por CONACyT 30892-M, UAEM 1084/99,
DGSA/SSA e INSP/SSA.
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