Artículo en PDF
Cómo citar el artículo
Número completo
Más información del artículo
Página de la revista en redalyc.org
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Rev. Int. Contam. Ambie. 28 (2) 167-181, 2012
LA COMUNICACIÓN DE RIESGOS COMO UNA HERRAMIENTA PARA DISMINUIR LA
EXPOSICIÓN INFANTIL A PLOMO Y ARSÉNICO EN LA ZONA CONTAMINADA DE VILLA DE
LA PAZ-MATEHUALA, SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO
Citlalhit CORONADO-SALAS
1*
,
Fernando DÍAZ-BARRIGA
2
, Ana Rosa MORENO-SÁNCHEZ
3
,
Leticia CARRIZALES-YÁÑEZ
4
, Rocío TORRES-NERIO
5
, Yei Jazmín RENTERÍA-GUZMÁN
6
,
Ana Cristina CUBILLAS-TEJEDA
7
.
1
Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP. Ave. Dr. Manuel Nava #6 Zona Universitaria CP. 78210, San
Luis Potosí, S. L. P. México
2
Departamento de Toxicología Ambiental de la Facultad de Medicina de la UASLP. Ave. Venustiano Carranza
#2405, C.P. 78210, San Luis Potosí, S. L. P. México. Correo electrónico: fdia@uaslp.mx
3
Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM). Dirección postal: Calle 13 N° 167 Depto. 302 Col. Espartaco, México, D.F. C.P. 04870. Correo
electrónico: ana_rosa_moreno@yahoo.com
4
Departamento de Toxicología Ambiental de la Facultad de Medicina de la UASLP. Ave. Venustiano Carranza
#2405 C.P. 78210, San Luis Potosí, S. L. P. México. Correo electrónico: letcay@uaslp.mx
5
Estudiante de Doctorado en el Programa Multidisciplinario de Posgrado en Ciencias Ambientales (PMPCA)
de la UASLP. Ave. Dr. Manuel Nava #6 Zona Universitaria, CP. 78210, San Luis Potosí, S. L. P. México.
Correo electrónico:chiroinanerio@hotmail.com
6
Estudiante de Maestría en el PMPCA de la UASLP. Ave. Dr. Manuel Nava #6 Zona Universitaria, CP. 78210,
San Luis Potosí, S. L. P. México. Correo electrónico:biol_yei@hotmail.com
7
Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP. Ave. Dr. Manuel Nava #6 Zona Universitaria CP. 78210, San
Luis Potosí, S. L. P. México. Correo electrónico: acris@uaslp.mx
*Autor responsable; citlalhit@hotmail.com
(Recibido enero 2011, aceptado febrero 2012)
Palabras clave: salud ambiental, exposición a riesgos ambientales, comunicación de riesgos
RESUMEN
Se diseñó, implementó y evaluó un programa de comunicación de riesgos (CR) para
disminuir la exposición infantil a plomo y arsénico en la zona minera de Villa de la
Paz-Matehuala. Se diseñó el programa y se aplicó a 142 niños (5 a 12 años de edad) de
la zona. La evaluación se realizó mediante análisis de dibujos, cuestionarios y monitoreo
biológico para determinar los niveles de plomo en sangre (PbS) y arsénico en orina
(AsO). Los dibujos y cuestionarios aplicados a los niños y padres de familia indicaron
un aprendizaje, cambio en la percepción de riesgos y en conductas relacionadas con
la contaminación. Los niveles de PbS en la mayoría de los niños disminuyeron (p <
0.0001), no así los niveles de AsO. Se logró disminuir la exposición al Pb y cambió la
percepción hacia la contaminación de la zona. El presente trabajo establece las bases
para el uso de este tipo de programas en sitios contaminados.
Key words: environmental health, exposure to environmental risks, risks communication
C. Coronado-Salas
et al.
168
ABSTRACT
A risk communication program (RC) focused on children exposed to Pb and As in
the mining area of Villa de la Paz-Matehuala, was designed, implemented and evalu-
ated. The RC program was designed and applied to 142 children (5 to 12 years) of the
mining area. The evaluation was done by using drawings, questionnaires and biologi-
cal monitoring of lead in blood (PbB) and urinary arsenic (AsU). The drawings and
questionnaires applied to the children and their parents showed learning and change in
perception of risk and behavior with regard to contamination. There was a statistical
signiFcant decrease in the levels of PbB in most children (p < 0.001), but not in levels
of AsU. The program partially reduced Pb exposure change and the people’s percep-
tion to contamination was changed. This work establishes basis for using this kind of
programs in contaminated sites.
INTRODUCCIÓN
En la zona minera de Villa de la Paz-Matehuala,
San Luis Potosí, México, se han explotado por más de
200 años, yacimientos de sulfuros polimetálicos tipo
skarn (Chávez
et al.
1999). Como resultado, existen
cinco presas de jales (residuos mineros) dentro y cerca
de dicho poblado (Razo
et al
. 2004).
Durante 2002 y
2003 se realizó una evaluación del impacto ambiental
y se detectaron niveles elevados de arsénico (As),
manganeso, cobre y plomo (Pb), en suelo, polvo y
sedimentos (Razo
et al.
2004, ATSDR 2007a, ATSDR
2007b).
Además, desde 1997 se encontró que los nive-
les de Pb en sangre (PbS) y de As en orina (AsO) en
niños menores de siete años de edad residentes de la
zona, son superiores al límite permisible de 10 µg/dL y
de 50 µg As/g creatinina, respectivamente (Carrizales
et al.
1999, Mejía
et al.
1999a). Se determinó que la
principal ruta de exposición podría ser el suelo y su
ingesta por vía oral (Mejía
et al.
1999b). Las conductas
de los niños que los ponen en riesgo son comer tierra
contaminada con Pb y As, jugar con tierra y chupar sus
juguetes o chuparse las manos, el gatear y chuparse
las manos. Por lo anterior se deFnió a Villa de la Paz
y Matehuala como áreas de alto riesgo para la salud
de la población, principalmente para los niños (Mejía
et al.
1999b).
Las concentraciones encontradas en los niños del
lugar para ambos contaminantes producen efectos a
la salud. El Pb en un rango de concentración de 10 a
30 µg/dL en sangre puede ocasionar disminución del
coeFciente intelectual, disminución de la velocidad de
la conducción nerviosa y disminución del metabolismo
de la vitamina D (ATSDR 2007a). La exposición a Pb
puede ocasionar daño neurológico, aún a concentra-
ciones sanguíneas por debajo de 10 µg/dL (CanFeld
et al.
2003).
Concentraciones de As en orina superiores a 50
m
g As/g creatinina, puede causar náusea, vómitos
y diarrea, menor producción de eritrocitos y leu-
cocitos, ritmo cardiaco anormal, daños a los vasos
sanguíneos, alteraciones en el sistema nervioso, así
como una sensación de hormigueo en las manos y
los pies, y eventualmente la muerte (ATSDR 2007b).
Las exposiciones crónicas al As en agua de consumo
humano están relacionadas con un incremento en
el riesgo de cáncer de piel, pulmón, vejiga y riñón,
enfermedades de la piel como hiperqueratosis y
cambios de pigmentación (Woo y Chi 2001). Ade-
más, la exposición crónica al As en combinación
con problemas de desnutrición podría ser la causa de
ciertos efectos neurológicos identiFcados en niños
(Calderón
et al
. 2001).
En comparación con los adultos, la susceptibilidad
de los niños a estos contaminantes se incrementa por
varios factores, entre los cuales destaca su Fsiología,
ya que al tener los órganos inmaduros los contami-
nantes actúan con mayor toxicidad; sus demandas
para desarrollarse y crecer en cuanto a ingesta de
agua y alimentos y su incapacidad para alejarse del
peligro (OMS 2006).
Por las razones expuestas, se buscaron medidas
de intervención para reducir el grado de riesgo y la
exposición infantil a Pb y As en esta zona minera.
Se encontraron reportes académicos y gubernamen-
tales realizados principalmente en Canadá y Estados
Unidos de América, que muestran la eFcacia de
programas de intervención ambiental basados en
la educación para la salud. En dichos estudios las
poblaciones estaban expuestas a Pb por fundidoras
o recicladoras de baterías por varios años. La estra-
tegia fue llevar a cabo diversas medidas, tales como
limpieza doméstica y aspiración de polvos, junto con
campañas educativas dirigidas tanto a los padres de
familia, como a los niños. En todos los casos hubo
disminución de las concentraciones promedio de PbS
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
169
en los niños analizados (Goulet
et al
. 1996, Langlois
et al
. 1996, Lanphear
et al
. 1996, EPA 1996, Hilts
et
al
. 1998). Es importante resaltar que en estos trabajos
la evaluación de los programas implementados sólo
se realizó a través de monitoreo biológico, lo que
pudiera ser una limitante de estos estudios, dado
que no se valoró la ganancia de conocimientos sobre
prevención a la exposición ni sobre la mitigación de
los efectos, además no se evaluó la permanencia de los
cambios de conducta que es Fnalmente lo que in±uye
en la exposición en estos casos.
Con base en lo anterior, en el presente estudio se
decidió utilizar la Comunicación de Riesgos (CR)
como una medida de intervención en escuelas de
Villa de la Paz y Matehuala. La CR puede deFnirse
como un proceso de interacción e intercambio de
información entre individuos, grupos o instituciones;
relativo a amenazas para la salud, la seguridad o el
ambiente, con el propósito de que la comunidad o
población afectada, conozca los riesgos a los que
está expuesta y participe en su mitigación (Natio-
nal Research Council 1989). Los elementos de un
Programa de Comunicación de Riesgos (PCR) son:
la fuente, la audiencia, el mensaje y los canales de
comunicación (OPS 2004).
Se han propuesto ocho pasos básicos para el de-
sarrollo de un PCR (Baker 1990): a) evaluación del
riesgo para la salud, b) establecimiento de objetivos,
c) evaluación de la audiencia blanco, d) evaluación
del contexto sociocultural, e) selección del enfoque, f)
construcción de las comunicaciones, g) puesta en ope-
ración del PCR, y h) evaluación de los efectos. Estos
8 pasos básicos provienen de un estudio de McGuire
(1984) de comunicación pública como estrategia para
inducir un comportamiento promotor de la salud. En
general se pueden considerar como consecutivos, pero
algunos se pueden realizar simultáneamente.
Antes de diseñar un PCR es necesario considerar
la percepción de riesgos que tiene la audiencia que
recibirá los mensajes. La percepción de los riesgos
para la salud está enraizada en los distintos entornos
económicos, sociales y culturales (Douglas 1982),
por lo que la noción de riesgo no signiFca lo mismo
para todas las personas. Cada sitio contaminado es
distinto, pues está formado por personas distintas;
cada cultura ve el mundo con su visión propia, por
lo que cada programa debe ser diseñado bajo las
particularidades del problema ambiental y de su con-
texto social para que sea exitoso (Baker 1990). Parte
del éxito de la CR depende en gran medida de que
se involucre a la comunidad desde un inicio, y una
manera de involucrarla es analizando inicialmente
la percepción que tienen frente a un riesgo para la
salud, así como sus preocupaciones, y considerarlas
en el diseño del PCR que se aplicará en la comunidad
(Briceño-León 1996, OMS 2002). Por lo anterior, los
mensajes y las actividades deben ser diseñados con-
siderando factores sociales y culturales de la audien-
cia, para que la información recibida logre generar
cambios conceptuales en los sujetos que permitan
ser la base de sus hábitos y conductas referidas a la
contaminación (Díaz-Barriga y Hernández 2002).
Un PCR debe ser evaluado para conocer cuál fue
el impacto que realmente tuvo y para determinar si se
lograron los objetivos establecidos (Tinker 1997). La
evaluación no implica que se realice al Fnal ya que
existe la evaluación formativa y de procesos que se
realizan en el momento que se diseñan los mensajes
y canales de comunicación, o en las actividades que
se realicen con la comunidad.
Por lo tanto, el objetivo principal de este trabajo
fue el diseñar e implementar un PCR como una me-
dida de intervención para disminuir la exposición
a Pb y As a través de la ingesta de suelo y polvo;
evaluar el aprendizaje y el cambio de conductas re-
lacionadas con la exposición a los contaminantes y,
alertar tanto a los niños, como a los padres de familia
y maestros en la zona de Villa de la Paz-Matehuala,
de la importancia de disminuir la exposición a los
contaminantes.
Es relevante señalar que para el diseño y la im-
plementación del PCR se consideró, de acuerdo con
Ausbel
et al.
(1976), si se logra el aprendizaje sig-
niFcativo, que se logra dar sentido a lo aprendido y
se entiende su aplicación y relevancia en situaciones
académicas y cotidianas. Si no se logra un aprendi-
zaje signiFcativo, la ganancia de conocimientos no
garantiza un cambio de conducta (Ertmer y Newby
1993, Gimeno y Pérez 1994, Díaz-Barriga 2003).
METODOLOGÍA
1) Zona de estudio
En los municipios de Matehuala y Villa de la Paz
del estado de San Luis Potosí, México, se encuentra
el distrito minero de Santa María de la Paz aproxi-
madamente a 192 km al noroeste de la ciudad de
San Luis Potosí. Dicho distrito minero está situado
en el margen oeste de la Sierra Madre Oriental, en
las laderas de una pequeña serranía conocida como
“El ²raile”. Esta región tiene clima tipo semiárido
templado (Castro-Larragoitia
et al
. 1997).
De acuerdo con los datos reportados por el Insti-
tuto Nacional de Estadística Geografía e Informática
(INEGI) en el Censo de Población y Vivienda 2010
C. Coronado-Salas
et al.
170
(INEGI 2010a), la población total del municipio de
Matehuala es de 91 522 habitantes y un total de 22 313
viviendas particulares. Para el municipio de Villa de
la Paz la población total es de 5350 habitantes y 1283
viviendas. El Índice de Desarrollo Humano reportado
por el Consejo Nacional de Población (CONAPO
2000) para Matehuala es de 0.759 y para Villa de la
Paz es de 0.782, ambos corresponden a un grado de
desarrollo humano de medio alto. Con respecto al
grado de marginación (CONAPO 2005), el total de la
población del municipio de Villa de la Paz se encuentra
en un grado medio de marginación. Para el caso de
Matehuala, la mayoría de la población se encuentra
en un grado bajo y un grado medio de marginación.
El INEGI en el año 2000 reportó que la población
económicamente activa ocupada del municipio de
Villa de la Paz fue de 1675 y de ésta, el 53.19 % se
encuentra en el sector secundario (minería, petróleo,
industria manufacturera, construcción y electricidad).
EspecíFcamente el porcentaje de personas ocupadas
en la minería fue del 14.9 %. Para el municipio de
Matehuala, la población económicamente activa
ocupada fue de 26 427, de la cual el 34.82 % lo está
en el sector secundario y las personas dedicadas a la
minería son el 0.4 %. (INEGI 2000). Actualmente
los datos reportados indican que la población econó-
micamente activa ocupada en el municipio de Villa
de la Paz en el sector secundario es el 51.74 %; y en
el municipio de Matehuala es del 28.51 % (INEGI
2010b). Estos datos son de importancia para tener
una idea del nivel socioeconómico de la población,
así como su principal ocupación y considerar esta
información en el diseño del PCR.
2) Diseño e implementación del Programa de
Comunicación de Riesgos
a) Diseño del Programa de Comunicación de Riesgos
Los elementos del programa de CR fueron los
siguientes:
La fuente
. Este papel lo llevó a cabo El Consor-
cio Académico: Niño, Casa, Ambiente y Salud (CA-
NICAS), integrado por profesores-investigadores
y estudiantes de posgrado y de licenciatura de la
±acultad de Medicina y de la ±acultad de Ciencias
Químicas de la UASLP, de septiembre de 2003
a octubre de 2005. El trabajo desarrollado por la
fuente fue tanto el diseño y la implementación del
PCR, como la evaluación del mismo.
La audiencia.
Estuvo integrada por niños, niñas,
padres de familia y maestros. La población infantil
que participó en el PCR estuvo compuesta de 142
niños y niñas con un rango de edad de cinco a doce
años. Este rango de edad se consideró ya que por su
etapa de desarrollo y por las actividades propias de
los niños, los hace el grupo más susceptible a los
efectos de los contaminantes.
El programa se aplicó durante dos ciclos esco-
lares en diferentes escuelas que se encuentran en el
área contaminada con Pb y As de la zona de Villa
de la Paz y Matehuala. Entre estas escuelas se en-
cuentra la “Escuela Primaria Benito Juárez” ubicada
en la zona urbana de Villa de la Paz y muy cercana
a la mina. Otro centro escolar seleccionado fue el
“Jardín de Niños José Cerrillo”, el cual está ubicado
frente a la quebradora, que es donde se lleva a cabo
el proceso de trituración del mineral. También se
seleccionaron escuelas ubicadas en la colonia Real
de Minas y en la comunidad del Carmen, entre éstas
el “Jardín de Niños David Alfaro Siqueiros” y la
“Escuela Primaria Jaime Torres Bodet” respectiva-
mente, ya que la primera se encuentra enfrente, y
la segunda cercana a los residuos mineros llamados
“jales”. En Matehuala también se seleccionó una
escuela, la cual fue el “Jardín de Niños María de
la Luz Castillo”, que se encuentra a las afueras de
Matehuala rumbo a Villa de la Paz, cercana a los
jales mineros.
La mayoría de las veces los programas preven-
tivos se dirigen a los adultos quienes, se supone,
protegerán a los niños. Sin embargo, los niños por
sí mismos deben comprender el riesgo que implica
para su salud el estar expuestos a este tipo de conta-
minantes, para que ellos mismos tomen las medidas
que estén a su alcance para su propia protección. Por
esta razón se trabajó con ambos grupos.
El mensaje.
Con base en estudios previos (Ca-
rrizales
et al
. 1999, Mejía
et al
. 1999a, b, Razo
et
al
. 2004), se consideró el suelo como la principal
ruta de exposición para la población infantil, de ahí
la importancia de evitar la ingesta de suelo y polvo,
por lo que los mensajes principales fueron
No comas
tierra
y
Lávate las manos antes de comer, después
de ir al baño y después de jugar con tierra
.
Además
se incluyó información sobre otras fuentes de expo-
sición, principalmente al Pb, como el uso de ollas de
barro vidriado para cocinar, así como información
sobre medidas que pueden disminuir los efectos a
la salud, por lo que otros mensajes fueron
No comas
frijoles cocinados en olla de barro vidriado
,
No chu-
pes lápices
,
Toma leche, come queso y yogurt
,
entre
otros
.
Para los padres de familia los mensajes fueron:
Limpia el polvo dentro de tu casa
,
Deja de cocinar
con olla de barro vidriado
,
Ofrece productos lácteos
a la familia
,
entre otros.
Los mensajes se validaron
previamente por expertos en el área, por maestros y
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
171
además se probaron con un grupo pequeño de niños
de la misma edad y nivel escolar. Los términos que
se utilizaron en los mensajes fueron explicados con
el apoyo de material didáctico, principalmente el uso
de imágenes, para su total comprensión.
Los canales de comunicación.
Los canales o
medios de comunicación fueron seleccionados por
ser adecuados en la población infantil para lograr un
aprendizaje signiFcativo. Se utilizaron por lo tanto,
experimentos didácticos (Izquierdo
et al
. 1999),
videos educativos (Bartolomé 1999), teatro guiñol
(Rogozinski 1999), cuento (Jacob y Ramírez 2002),
teatro (Jacob y Ramírez 2004) y juegos (Jacob y
Janovitz 2004).
b) Implementación del Programa de Comunicación
de Riesgos
El programa de CR se llevó a cabo de septiembre
de 2003 a octubre de 2005. En el
cuadro I
se muestra
el calendario que se siguió y se señalan las actividades
realizadas, los canales utilizados, la población y el
número de participantes de cada actividad. Todos los
canales de comunicación utilizados se relacionaron
con la contaminación del lugar, con los efectos en la
salud y con las medidas para reducir la exposición.
A continuación se describe brevemente cada uno de
ellos.
a) Obras de teatro.
La Contaminación ¡Uy qué
miedo!
,
Los Siete Viajes
y
El Planeta Azul
. En estas
obras con personajes como
Contraveneno
y
Conta-
minex
se les informó a los niños en dónde se localiza
la contaminación y cómo pueden evitarla.
b) Teatro guiñol.
Se crearon las obras llamadas
Contaminex y el Señor Plomo,
y
¿Qué es el Arsé-
nico?.
A través de títeres se les dieron los mensajes
a los niños. Los niños participaron e interactuaron
con los títeres, expresando sus dudas e inquietudes.
c) Experimentos didácticos.
Se relacionaron con
la contaminación ambiental y los efectos a la salud del
Pb y As. En uno de los experimentos, se utilizó una
reacción colorimétrica para la determinación de Pb,
en la cual por medio de un agente oxidante como el
cromato de potasio se oxida el Pb y se forma cromato
de plomo, el cual es un pigmento de color amarillo
visible para los niños. Esta reacción les permitió a
los niños identiFcar el suelo o tierra que está conta-
CUADRO I.
CALENDARIO DE LAS ACTIVIDADES REALIZADAS
±echa
Actividad
Población
Duración
4/09/2003
Presentación del PCR y autorización de los padres
para participar en el mismo.
60 Padres de familia y
16 maestros.
1 hr
25/09/2003
Primer muestreo biológico de orina y sangre.
67 niños de preescolar
y primaria.
Por la mañana.
9/03/2004
Plática y entrega de resultados del muestreo de
Pb y As.
67 Padres de familia
que asistieron al muestreo
biológico.
30 min
6/05/2004
Evaluación por medio del dibujo previa al PCRSAI
110 niños, incluidos los
del muestreo biológico.
1 hr
25/05/2004
1) Teatro
La Contaminación ¡Uy! Qué miedo
.
2) Experimentos didácticos.
3) Teatro Guiñol
Contaminex y el Señor Plomo
.
4) Taller padres de familia
142 niños.
58 padres de familia y
10 maestros.
4 hr
3/06/2004
1) Plática
Juanito y el Plomo
.
2) Presentación del video
Guerra a las toxinas
.
142 niños.
1 hr
17/06/2004
Juego de preguntas
Rally
142 niños
1 hr.
29/06/2004
Segundo muestreo biológico de orina
67 niños de preescolar
y primaria.
Por
la mañana.
26/11/2004
1) Teatro
Los siete viajes
.
2) Experimentos didácticos.
3) Teatro guiñol
¿Qué es el Arsénico?
142 niños.
4 hr
16/06/2005
1) Entrega de resultados del segundo monitoreo
biológico de orina.
2) Tercer muestreo biológico de orina y segundo
muestreo biológico de sangre.
67 niños de preescolar
y primaria.
Durante la mañana
2/10/2005
1) Evaluación por medio del dibujo posterior al PCR.
2) Aplicación de cuestionarios a los padres de familia.
3) Entrega de resultados del tercer monitoreo biológico
y plática a los padres de familia.
4) Obra de teatro
El Planeta Azul
.
44 niños de preescolar y
primaria. 32 padres de
familia.
2 hr
C. Coronado-Salas
et al.
172
minado con Pb. La forma en la que se llevó a cabo
la presentación de los experimentos fue mediante la
organización de equipos de 10 niños, con el Fn de
cada equipo pasara a los diferentes experimentos.
Esta actividad se realizó en dos partes, una al prin-
cipio del programa el 25 de mayo de 2004, y la otra
en la segunda etapa del programa el 26 de noviembre
del 200. En cada fecha se realizaron 4 experimentos.
Dichos experimentos fueron supervisados por uno o
más adultos.
d) Videos educativos.
De la colección de videos
Érase una vez el Cuerpo Humano,
Editorial Planeta-
Agostini, se utilizó el video
Guerra a las toxinas
. Se
seleccionó porque se relaciona con el problema de
contaminación y los efectos en la salud de distintos
contaminantes ambientales.
e) Pláticas informativas.
Se impartió a los niños,
en forma de cuento la plática de
Juanito y el Plomo
en la cual se les explicó las fuentes de exposición al
Pb y As, los efectos en salud y la reducción de la ex-
posición a dichos contaminantes. Además, se llevaron
a cabo cuatro pláticas para los padres de familia y
maestros y se les entregó un manual (elaborado por
nuestro grupo) con la información de las distintas
pláticas. Es importante señalar que los maestros
estuvieron presentes en las actividades realizadas
con los niños.
f) Juegos de preguntas.
Esta actividad se rea-
lizó para reforzar los conceptos sobre riesgos a la
salud y además permitió evaluar los conocimientos
adquiridos por los niños. Se realizó el juego al que
llamamos “Rally”. Se organizó a los niños por equi-
pos, cada equipo tuvo que visitar 7 pistas distribuidas
por el patio de su escuela, en las cuales además de
que cada niño tuvo que contestar alguna pregunta
relacionada con la información que se proporcionó
(Cuadro II)
, realizaron una actividad que tenía un
mensaje del PCR.
3) Evaluación del PCR:
a) Aprendizaje logrado y cambios de conducta
Para su evaluación se utilizaron dos herramientas
diferentes, una de ellas fue la elaboración y análisis
de dibujos y la otra, la aplicación y el análisis de un
cuestionario aplicado a los niños y otro aplicado a
los padres de familia.
Dibujos.
La interpretación de dibujos realizados
por los niños, se utilizó con la Fnalidad de comparar
sus percepciones, preocupaciones y conocimientos
acerca del ambiente donde viven. Existen estudios
de Barraza (1999) y de Slusarska
et al
. (2004) que
explican que el dibujo infantil es una herramienta
útil y sistemática para evaluar la percepción de los
niños y sus actitudes hacia el ambiente, mostrando
un modo de lenguaje artístico. Considerando que la
técnica del dibujo se deFne como un instrumento
proyectivo, es decir, que a través de la imagen el
niño puede proyectar o expresar desde sensaciones,
impresiones, emociones, hasta creencias y conoci-
mientos, el tipo de dato que se genera a través de
ella es eminentemente de carácter cualitativo. Su
análisis e interpretación, no se reduce al manejo de
las frecuencias y sus posibles correlaciones, sino
que exige además de la observación del dibujo en sí
mismo, el considerar elementos de referencia tanto
del sujeto que lo realiza, como de su contexto cir-
cundante (±abregat 1959).
En el presente estudio, esta actividad se realizó
con 110 niños (5 a 12 años de edad) de los 142 par-
ticipantes del PCR, antes de proporcionar cualquier
tipo de información (los 32 faltantes no asistieron a
la escuela el día que se llevó a cabo la actividad). Al
Fnal del programa de CR la actividad realizó con 44
niños de los 110 participantes al inicio. Esta segunda
evaluación se realizó fuera del horario escolar, razón
por la cual no se contó con el total de niños evaluados
en un inicio. Es importante señalar que no hubo un
grupo testigo ya que no se consideró ético el dejar
fuera del PCR a algunos niños. Merece la pena se-
ñalar que una limitante del presente estudio fue que
para el análisis realizado con dibujos, no se contó
con el mismo número de niños antes y después del
programa. Esta actividad fue voluntaria y no se logró
convocar a todos los niños en la última evaluación.
Esto quizás pueda originar un sesgo en los resultados,
pues quizás los niños que participaron en la segunda
evaluación son los más interesados.
La actividad consistió en el planteamiento de una
pregunta que contestaron mediante la elaboración
de un dibujo:
¿Hay algo que no te gusta del lugar
donde vives?
.
A cada niño se le proporcionó una hoja
de papel en blanco, lápices y colores. No se llevó
a cabo ninguna discusión con los niños antes de la
actividad, excepto la explicación del desarrollo de la
misma. Se les permitió hasta un máximo de una hora
en una sola sesión. Al término de la actividad se le
preguntó a cada niño qué signiFcaba cada elemento
dentro del dibujo y se registraron las observaciones
correspondientes.
Para el análisis de los dibujos se siguió la técnica
propuesta por Barraza (1999) y el análisis de conteni-
do (Hernández
et al
. 2010a). Cada uno de los dibujos
realizados por los niños en respuesta a la pregunta
(antes y después del PCR), fueron analizados por
separado en cuanto a los elementos dibujados. Todos
los dibujos fueron utilizados para construir las cate-
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
173
gorías temáticas, posteriormente los dibujos fueron
clasiFcados y se obtuvieron las frecuencias en cada
categoría. El análisis se llevó a cabo por dos inves-
tigadores de manera independiente y se obtuvieron
los mismos resultados. A continuación se describen
las categorías establecidas:
Familia.
Dibujos que contenían elementos como
hermanos, hermanas, casa o habitaciones de la casa,
mamá, papá y abuelos.
Recreación.
Dibujos con elementos del jardín de
su casa o de la comunidad, patios, niños jugando,
niños en bicicletas, niños en patinetas, y juguetes
como pelotas, cochecitos y muñecas.
Animales.
Dibujos de animales de cualquier tipo.
Hábitat.
Con elementos como árboles, ±ores,
cuerpos de agua, nubes, sol y cielo.
Elementos tóxicos relacionados con la mina.
Con elementos como tierra, los jales mineros, la
quebradora y la mina.
Elementos tóxicos no relacionados con la mina.
Elementos como basura, excremento, cigarros, humo
de chimeneas, entro otros.
Cuestionarios.
Los cuestionarios se aplicaron por
parte de los investigadores a los 142 niños durante
el juego llamado “Rally” realizado en cada una de
las escuelas, el cual se explicó anteriormente. Las
preguntas estuvieron relacionadas con la contamina-
ción con Pb y As, la prevención de la exposición y
los efectos a la salud (
Cuadro II
). El análisis de este
cuestionario consistió en determinar las preguntas
que fueron contestadas acertadamente por los niños
con base en la información proporcionada durante el
CUADRO II.
CUESTIONARIOS REALIZADOS
Aplicado a los niños en el rally
Aplicado a los padres
1 ¿Puedes jugar con tierra?
Su hijo(a) ¿realiza la siguientes actividades?
2 ¿Qué debes hacer después de jugar con tierra?
3 ¿Debes limpiar tus juguetes después de jugar en la tierra?
¿Muerde o chupa lápices?
4 ¿Por qué se deben limpiar las orillas de las ventanas de tu casa?
¿Muerde o chupa colores?
5 ¿Cómo se llama el héroe de la obra de teatro?
¿Muerde o chupa cuentos o libros?
6 ¿La tierra puede tener cosas que te hagan daño?
¿Come o chupa plastilina?
7 ¿Qué puede haber en la tierra que te haga daño?
¿Muerde o chupa crayolas?
8 ¿Qué son los microbios?
¿Muerde o chupa juguetes?
9 ¿Has escuchado hablar del veneno llamado plomo?
¿Come tierra o lodo?
10 ¿Cómo se llama la bruja que sale en la obra de teatro y de títeres?
¿Come pintura de las paredes?
11 ¿Qué es el plomo?
¿Se chupa las manos?
12 ¿Dónde puede haber plomo?
¿Se chupa el dedo?
13 ¿Cómo puede entrar el plomo a tu cuerpo?
¿Se lava las manos después de jugar con la tierra?
14 ¿De qué color se observa el plomo en el experimento que se hizo
con la tierra contaminada?
¿Toma agua de la llave?
15 Menciona lo que dice uno de los picos de la estrella de la educación.
¿Toma agua de lluvia?
16 ¿Cómo podemos saber si entró plomo a tu cuerpo?
¿Le pide que ya no cocine en ollas de barro?
17 ¿Qué daño puede causarte el plomo?
¿Le pide que lave sus frutas y verduras?
18 ¿Cómo puedo protegerme del plomo?
¿Le pide que le de leche, queso o yogurt?
19 ¿Cómo se llaman los órganos de nuestro cuerpo que sirven para respirar?
¿Le pide frutas y verduras para comer?
20 ¿Cómo se llama el gas que entra por nuestros pulmones y necesitamos
para vivir?
¿Le pide que le limpie bien se cuarto?
21 ¿Qué agua es mejor para beber?
¿Limpia o lava sus juguetes?
22 ¿Por qué es mejor el agua de garrafón?
¿Recuerda o menciona los consejos de Contraveneno?
23 ¿Si no tienes agua de garrafón de qué agua tomas?
¿Recuerda o menciona a Contaminex?
24 ¿Por qué se enfermó el perrito que salió en la obra de títeres?
25 ¿Es bueno usar ollas de barro vidriado para cocer los frijoles?
¿Con la información que usted ha recibido, ha
realizado algún cambio en su hogar?
26 ¿Qué alimentos te puede ayudar a crecer sano y fuerte?
27 ¿Se deben lavar frutas y verduras antes de que te las comas?
28 ¿Por qué
se deben de lavar antes de comer?
29 ¿Qué alimentos pueden tener calcio?
30 ¿Qué alimentos pueden tener hierro?
31 ¿Para qué sirven los lápices y los colores?
32 ¿Es bueno chupar los lápices?
33 ¿Por qué te puede hacer daño chupar los lápices?
34 ¿Qué debemos de chupar en lugar de lápices?.
35 ¿Cómo se llama el grupo al que pertenecemos nosotros?
C. Coronado-Salas
et al.
174
desarrollo del PCR.
Se aplicaron además cuestionarios a 67 padres
de familia (antes y después del PCR) para conocer
cambios en las conductas de sus hijos y de ellos
mismos (
Cuadro II
). Este cuestionario se analizó
determinando qué conductas fueron modiFcadas en
cada niño, y la frecuencia de cambio en el total de
niños o padres de familia.
b) Determinación de la exposición a Pb y As
Se tomaron muestras de sangre (60) y de orina
(67) de niños y niñas del grupo infantil participante
del programa de CR. El monitoreo biológico se
realizó antes de iniciar, a la mitad y al Fnal del
programa de CR. Los criterios de selección fueron:
1) consentimiento informado, voluntario y Frmado
por los padres de cada niño, 2) dos años mínimo de
residencia en la zona de Villa de la Paz-Matehuala.
3) que fueran participantes del programa de CR. El
estudio fue aprobado por el Comité de Bioética de
la ±acultad de Medicina de la UASLP, y cumple con
los principios éticos de la declaración de Helsinki
de 1975.
Las muestras de sangre (3 mL) se tomaron por
punción venosa, en ayuno, utilizando tubos Vacutai-
ner® libres de Pb, con EDTA como anticoagulante.
Se determinó el contenido de Pb siguiendo el método
de Subramanian (1987). La concentración de As fue
determinada en la primera orina de la mañana reco-
lectada en frascos de polietileno lavados con HNO
3
al
10 % y enjuagados con agua desionizada. Se utilizó
una alícuota de cada muestra para la cuantiFcación de
creatinina para el ajuste del As. El As fue analizado
siguiendo el método de Cox (1980). En ambos casos
se utilizaron estándares de referencia como control
de calidad y la recuperación fue del 98 %.
Es relevante resaltar que no se tomaron muestras
de niños que no participaron en el programa porque
el objetivo no fue comparar los resultados entre un
grupo de niños que participó y otro que no participó,
sino antes y después de la intervención. Es decir,
cada niño fue su propio control. No se consideró
ético dejar a un grupo de niños sin participar en
el PCR.
4) Análisis estadístico
Se realizó una prueba de ji-cuadrada
para compa-
rar las proporciones de los elementos encontrados en
los dibujos de los niños y en los cuestionarios a los
padres de familia relacionados con las conductas de
los niños, antes y después del PCR. Para el monito-
reo biológico, la variable Pb siguió una distribución
normal, no así el As por lo que se normalizaron los
datos mediante una transformación logarítmica. De
esta manera se utilizó un análisis paramétrico para
ambas variables. Se utilizó la T–pareada para com-
parar los valores promedio del primer al segundo
muestreo biológico de sangre para la determinación
de Pb. Para los tres muestreos de orina en la deter-
minación de As se realizó una prueba de ANOVA de
mediciones repetidas, para determinar si existió una
disminución o aumento de las concentraciones de As
en cada niño. Para este análisis se utilizó el software
Statistica (2001)
.
RESULTADOS
Evaluación del Programa de Comunicación de
Riesgos
a) Aprendizaje logrado y cambios de conducta
Dibujos.
Los dibujos de los niños realizados antes
y después del PCR se compararon con la prueba ji-
cuadrada. En las categorías de
Animales
y
Recreación
no se encontró ninguna diferencia estadísticamente
signiFcativa. En las categorías de
Familia
y
Hábitat
,
se halló una disminución estadísticamente signiFca-
tiva en la frecuencia de niños que dibujaron elemen-
tos en estas categorías después del programa (p <
0.0001, OR= 21.42; OR= 7.8, respectivamente). Por
el contrario, en las categorías de
Elementos tóxicos
relacionados con la mina
y
Elementos tóxicos no
relacionados con la mina
, se encontró un aumento
estadísticamente signiFcativo (p < 0.0001, OR =
0.165; OR = 0.091, respectivamente) en la frecuencia
de niños que dibujaron elementos en estas categorías
después del PCR. Estos resultados indican que los ni-
ños relacionaron la mina o la actividad minera como
algo que daña su salud o que no les gusta. Ejemplos
de lo anterior se puede apreciar en la
fgura 1
, en la
cual se incluyen los dibujos de dos niños realizados
antes y después del programa. Además, en la
fgura
2
se muestran las seis categorías de los elementos
encontrados y el porcentaje de niños que dibujó
elementos en cada categoría.
Como puede apreciarse en los ejemplos de dibujos
realizados por dos niños (
Fig. 1
), antes de la CR, los
niños no dibujaron elementos relacionados con la
actividad minera del lugar, ni los residuos mineros
(para ellos llamados lameros). Sin embargo, después
del programa, ambos niños dibujaron los lameros y
la mina como algo que no les gusta del lugar donde
viven. Lo anterior también se aprecia en la
fgura 2,
antes del programa la mayoría de los niños dibujaron
elementos en la categoría de
Familia
reFriendo, que
no les gusta que sus padres o hermanos les peguen
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
175
o los regañen. De igual forma la mayoría de los
niños dibujó elementos en la categoría de
Hábitat
,
y referían que no les gusta el aire, demasiado sol o
el polvo que se levanta, lo anterior también puede
apreciarse en la
fgura 1.
Sin embargo, después del
PCR la mayoría de los niños dibujaron elementos
relacionados con la mina o la contaminación como
algo que no les gusta.
Cuestionarios.
De las 35 preguntas incluidas en
el cuestionario aplicado a los niños (
Cuadro II
), los
resultados mostraron que el 90 % respondió correc-
tamente a más del 85 % de las preguntas, que indica
que la mayoría de los niños logró el aprendizaje de
la información proporcionada durante el PCR. Las
preguntas 3, 4, 23 y 25 a 35 fueron respondidas
correctamente por el 100 % de los niños. Las pre-
guntas que se les diFcultaron un poco más fueron la
11 y la 14, que se reFeren a la deFnición del plomo
Dibujos realizados antes del PCR
Dibujos realizados después del PCR
Fig. 1.
Comparación de los dibujos realizados por dos niños, antes y después del
programa de comunicación de riesgos en Villa de la Paz-Matehuala, S.L.P.
Fig. 2.
Comparación del porcentaje de niños que dibujaron elementos en las distintas categorías, antes
y después del programa de comunicación de riesgos en Villa de la Paz-Matehuala, SLP. *Esta-
dísticamente signiFcativo (p < 0.0001)
80
70
60
50
40
30
Porcentajes de niños
20
10
0
Familia
Recreación
Animales
Hábitat
Antes del PCR
Después del PCR
Categoría de los elementos dibujados
Elementos
tóxicos
relacionados con
la mina
Elementos
tóxicos no
relacionados con
la mina
C. Coronado-Salas
et al.
176
y al color que se forma en la reacción colorimétrica
para la identiFcación del Pb; estas preguntas fueron
respondidas correctamente por el 65 %. Con rela-
ción a la pregunta 1
¿Puedes jugar con tierra?
, la
respuesta correcta era sí, ya que no se les prohibió
jugar con tierra, sólo que tuvieran cuidado de no
comerla, de lavarse las manos o limpiar sus juguetes
después de jugar. Esta pregunta solo fue respondida
correctamente por el 18 % de los niños. El resto de
las preguntas fue respondida correctamente por el
90 % de los niños.
En los cuestionarios aplicados a los padres de
familia se encontró que sí hubo cambios en la ma-
yoría de las conductas de los niños, que se muestran
en el
cuadro III
. Por otro lado, los padres de familia
también tuvieron al menos un cambio en su conducta,
ya que de 18 madres de familia que utilizaban la olla
de barro para cocinar frijoles (26.86 %), después del
programa de CR sólo ocho la continuaban utilizando
(11.94 %) (p < 0.05, OR = 2.7).
b) Determinación de la exposición a Pb y As mediante
el monitoreo biológico
Los resultados mostraron una disminución esta-
dísticamente signiFcativa en la concentración del PbS
en la mayoría de los niños analizados (p
<
0.0001);
una disminución en la media de la concentración de
PbS de 2.94 µg/dL y una disminución en el rango
de las concentraciones encontradas. De los 60 niños
analizados, en el 70 % bajaron los niveles de Pb, en
el 25 % subieron y en el 5 % permanecieron igual
después del PCR. En la
fgura 3
se muestran los
resultados obtenidos para PbS, en donde cada línea
representa a un niño. Con relación a la concentración
de AsO se encontró un ligero aumento no signiFca-
tivo en la media en los tres muestreos. La media de
los tres muestreos estuvo por debajo del límite de
intervención para AsO (50 µgAs/g de creatinina).
En el
cuadro IV
se muestra la estadística descriptiva
para PbS y AsO.
DISCUSIÓN
El presente estudio se basó en información relacio-
nada con la contaminación existente en una zona mine-
ra (Razo
et al.
2004), con el riesgo por la exposición a
los contaminantes y con sus posibles efectos en salud
(CanFeld
et al.
2003, ATDSR 2007a, b). Otra premisa
en la cual se basó el trabajo fue que la disminución
CUADRO III.
CAMBIOS DE CONDUCTA Y CONOCIMIENTOS EN LOS NIÑOS REPORTADOS POR LOS PADRES.
Actividad
Antes del PCR
(% niños)
Después del
PCR
(% niños)
ji–cuadrada
p
OR
Intervalo de
conFanza
(%)
Comer pintura de paredes
10
0
5.42
0.0198
16.73
0.93 – 299.4
Chupar colores
25
4
9.93
0.0016
7.25
2.012 – 26.14
Chupar crayolas
41
0
32.91
< 0.0001
97.405
5.78 – 1640.9
Chupar juguetes
23
2
10.84
0.001
10.196
2.24 – 46.4
Chuparse las
manos o dedos
26
5
9.19
0.0024
5.78
1.83 – 18.20
Chupar lápices
24
5
7.11
0.0077
4.94
1.55 – 15.70
Jugar con tierra
42
24
4.09
0.043
2.28
1.089 – 4.80
Lavarse las manos
después de jugar con tierra
39
38
0.03166
0.858
1.06
0.53 – 2.14
Limpiar o lavar sus juguetes
20
38
4.44
0.035
0.404
0.185 – 0.884
Conoce el origen de la
contaminación
16
47
12.51
0.0004
0.228
0.101 – 0.5104
Está enterado de los problemas que ocasiona
la contaminación ambiental
19
48
10.84
0.001
0.263
0.121 – 0.5701
Niños de Villa de la Paz
59
57
55
53
51
49
47
45
43
41
39
37
35
33
31
29
27
25
23
21
19
17
15
13
11
9
7
5
3
1
Concentración de Plomo μg/dL
30
25
20
15
10
5
0
Muestreo Biológico
Antes PCR
Después PCR
Fig. 3.
Concentraciones de plomo en sangre de los niños antes
(primer muestreo) y después (segundo muestreo) del
programa de comunicación de riesgos en Villa de la
Paz-Matehula, SLP
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
177
de la exposición al suelo contaminado, posiblemente
disminuiría las concentraciones de Pb y As en los
niños de la zona (Mejía
et al.
1999b). Con base en
lo anterior se diseñó un PCR como una estrategia de
intervención para disminuir la exposición infantil a Pb
y As. Estamos de acuerdo con otros autores (Sandman
1991, Resnik 2009), en que la responsabilidad de los
investigadores en el área de evaluación de riesgos a la
salud no termina al demostrar que en un determinado
sitio existen riesgos a la salud por contaminación
ambiental, sino que en ese momento la responsabili-
dad se hace más grande, pues se tiene que ayudar a la
población a mitigar los efectos y a buscar soluciones al
problema. Una estrategia para lograrlo es la utilización
de la comunicación de riesgos a la salud (Baker 1990,
Lum 1997, Covello 2004).
Como parte de la estrategia, en el diseño del
PCR se analizó la percepción de riesgos y los cono-
cimientos relacionados con la contaminación, tanto
en la población infantil como en la población adulta
de la zona contaminada. Como ya ha sido señalado
por otros autores (Covello 2004, Williams 2004,
Fitzpatrick-Lewis
et al
. 2010, Moreno-Sánchez
et al.
2010), es de vital importancia conocer la percepción
de la población en cuanto a riesgos ambientales, ade-
más de sus preocupaciones, para planear programas
de CR que desde un inicio favorezcan la participación
comunitaria y que efectivamente permitan lograr
cambios de comportamiento de la población. Estos
cambios de comportamiento deberán tener como
consecuencia la disminución de la exposición a los
riesgos ambientales y por lo tanto una repercusión
bené±ca en la salud de las poblaciones expuestas.
En el diseño del PCR también se consideró, como
estrategia para que los mensajes llegarán a la mayo-
ría de los individuos, el utilizar diferentes medios
o canales de comunicación. En el presente estudio
para la población infantil se utilizaron principalmente
medios audiovisuales, como el teatro, teatro guiñol,
pláticas informativas a manera de cuento, entro otros.
Para la población adulta se utilizaron tanto medios
escritos, como medios visuales y audiovisuales. Esta
estrategia también ya se ha discutido por varios auto-
res y se ha visto que los PCR que han sido efectivos
han utilizado diversos canales de comunicación
(Lum 1997; Fitzpatrick-Lewis
et al
. 2010; Moreno-
Sánchez 2010).
Un aspecto medular en el diseño del PCR fue
el buscar estrategias de evaluación del mismo, las
cuales nos permitieran conocer los logros alcanzados
en el programa, tales como los cambios de hábitos
en la población participante, la ganancia de cono-
cimientos y la disminución de la exposición a los
contaminantes en la población infantil. Al realizar
la evaluación del PCR se encontró que después de
la CR los niños tienen una idea más clara sobre el
problema de contaminación originada por la activi-
dad minera, y perciben el riesgo que existe para su
salud. Además, se logró que la mayoría de los niños
cambiaran hábitos que favorecen la disminución de
la exposición a los contaminantes, tales como no
chupar objetos, no chuparse las manos, limpiar o
lavar sus juguetes, entre otras (
Cuadro III
). Estos
hábitos pueden afectar las concentraciones de Pb y
As en los niños, ya que algunos objetos como son los
lápices, crayolas, colores y juguetes, están recubiertos
con pintura a base de Pb, o bien, éstos pudieran tener
tierra contaminada con ambos elementos. Aunado a
CUADRO VI.
ESTADÍSTICA COMPARATIVA DE LOS NIVELES DE PLOMO EN SANGRE Y ARSÉNICO EN ORI-
NA DE LOS MUESTREOS BIOLÓGICOS REALIZADOS A LOS NIÑOS QUE PARTICIPARON EN EL
PROGRAMA DE CR EN VILLA DE LA PAZ-MATEHUALA, SLP
Plomo en Sangre
Mes del muestreo
n
Media aritmética
² D.E (µg/dL)
Rango
(μg/dL)
% > 10 (µg/dL)
(Límite de intervención)
% > 5 (μg/dL)
Septiembre de 2003
60
10.91 ² 4.55
1.15 – 27.05
50
98
Junio de 2005
60
7.97 ² 3.30
2.4 – 18.85
18.3
83
Arsénico en orina
Mes del muestreo
n
Media geométrica*
² D.E.* (µg As/g creat)
Rango
(µg As/g creat)
% > 50
(µg As/g creat)
(Límite de intervención)
Septiembre de 2003
67
16.65 ² 10.04
2.83 – 61.31
1.47
Junio de 2004
67
16.86 ² 12.83
3.11 – 94.50
1.47
Junio de 2005
67
19.03 ² 17.33
2.83 – 93.82
7.35
*
Datos transformados logarítmicamente al no seguir una distribución normal
C. Coronado-Salas
et al.
178
lo anterior, también se observaron cambios en los
hábitos de los padres, entre ellos, el que las madres
utilicen menos las ollas de barro para cocinar. Es
importante señalar que la evaluación sobre cambios
de conducta sólo se llevó a cabo por los cuestionarios
aplicados a los padres de familia, lo cual se debería
haber comprobado por un estudio observacional. Se
considera que esto es una limitante del estudio, ya
que se conFó en lo reportado por los padres.
Además de lograr cambios de hábitos, ganancia
de conocimientos y percepción de riesgos, un hecho
relevante es que se logró bajar las concentraciones de
PbS en la mayoría de los niños (p < 0.0001). Lo an-
terior se puede atribuir a que existió una disminución
en la exposición al suelo contaminado, aunque no en
todos los casos, ya que aún existen niños con niveles
superiores al límite de intervención. En cuanto a las
concentraciones de AsO, no se logró una disminución
en los niveles encontrados pero las medias de las con-
centraciones en los tres muestreos fueron inferiores
al límite de intervención. Sin embargo, el 7 % de los
niños analizados superan el límite de intervención.
Consideramos que estos resultados pueden deberse
a que no se logró controlar la exposición al polvo
contaminado.
Los resultados de AsO contrastan con estudios
previos de nuestro grupo, en los cuales se reportó
que los niños de esta zona minera sobrepasaban el
límite de la OMS (50 µgAs/g creatinina). Las dife-
rencias se pueden atribuir a la época del año en que
fueron colectadas las muestras, ya que en 1999 se
tomaron entre los meses de enero y marzo (épocas
de vientos) y en el presente trabajo, se tomaron en
los meses de septiembre y junio (épocas de lluvia y
menos polvo) (Mejía
et al
. 1999a, b). Estos hallaz-
gos permiten deducir que quizás no sólo el suelo es
una fuente de exposición para ambos contaminantes,
sino que también se debe considerar al aire, ya que el
polvo contaminado transportado por viento, puede
representar una importante fuente de exposición
para la población. Esta aparente contradicción puede
ser explicada con el argumento de que el suelo sí
es la fuente de exposición, pero la inhalación de
partículas, además de la ingesta, son la principal
ruta. Investigaciones relativamente recientes coin-
ciden en que las concentraciones en el organismo de
ciertos contaminantes ambientales, entre éstas PbS
y AsO, cambian dependiendo de la estación en la
cual se toma la muestra y dependiendo de las carac-
terísticas meteorológicas del lugar (Laidlaw
et al
.
2005). Lo anterior también concuerda con un estudio
realizado por nuestro grupo en una zona aledaña a
un complejo metalúrgico, llamado Morales-Pirules
(Cubillas-Tejeda
et al.
2011). En este estudio también
se observó que in±uye la época del año en los niveles
de PbS y AsO en niños residentes de la zona.
La evaluación de riesgos es una estrategia que
implica el manejo de incertidumbres. En el caso del
presente trabajo, la mayor incertidumbre fue la ruta
de exposición. El PCR se centró en la ingesta y no
en la inhalación. No obstante, el haber realizado el
presente estudio, nos permitió deFnir con mayor
claridad el camino que siguen los contaminantes
desde la fuente (el suelo) hasta el receptor (los niños).
Consideramos que este trabajo establece las bases
para investigaciones posteriores, en los cuales como
medida de intervención en zonas contaminadas con
metales, se busque establecer un PCR, teniendo en
mente que se tendrán mejores resultados si se realiza
junto con otras medidas de remediación ambiental
(Goulet
et al
. 1996,
Langlois
et al
. 1996, Lanphear
et al
. 1996, EPA 1996, Hilts
et al
. 1998).
Un aspecto relevante de esta investigación es que
al analizar los resultados obtenidos se puede concluir
que el dibujo infantil es una herramienta útil para
analizar la percepción de riesgos, ya que los dibujos
realizados por los niños nos permitieron conocer la
percepción o no percepción de los niños de la zona,
con relación a la actividad minera y los residuos
que genera y deFnirlo como algo que no les gusta y
que implica un riesgo para la salud. Esta técnica ha
sido recientemente utilizada por nuestro grupo en
comunidades con distintos problemas ambientales
(Torres-Nerio
et al
. 2010) y permite además encon-
trar elementos para sustentar el diseño adecuado de
un PCR para cada comunidad. Esta técnica tiene
como ventajas que es poco costosa, permite reunir
información de y sobre los niños, y ellos tienden a
disfrutar la actividad de dibujar sin mostrar ninguna
señal de tensión (King 1995), que podría presentarse
con otros métodos como la entrevista.
Por otro lado, merece la pena resaltar que una
aportación del presente trabajo fue que se siguió
un método mixto de investigación y se utilizaron
tres métodos diferentes para evaluar los efectos del
programa (cuantitativos y cualitativos) y con los re-
sultados obtenidos de los tres métodos se realizó una
triangulación de la información (Hernández 2010b).
Por lo que, además de los resultados obtenidos con
los dibujos, se debe tomar en consideración los resul-
tados que se consiguieron tanto con la aplicación de
los cuestionarios, como con el monitoreo biológico.
²inalmente es necesario que la información rela-
cionada con la contaminación de la zona se incluya
como parte de los programas educativos de las es-
cuelas, es decir, que se contextualice la enseñanza
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
179
y el aprendizaje (Ruiz-Mallen 2010). Lo anterior,
para que mientras no se tomen otras medidas de
intervención o restauración en la zona, la población
esté enterada de forma permanente sobre los riesgos
a los que está expuesta y reduzca su exposición.
Este tipo de estrategias pueden utilizarse para otras
comunidades expuestas a distintos riesgos.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece al Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología y al Consejo Potosino de Ciencia y Tec-
nología por el apoyo económico otorgado a través
del proyecto FMSLP-2002-4266. Al E.B.C. Juan
Manuel Vargas, al EBC. Fidel Martínez y a la QFB
Juana
María Tovar Oviedo, profesores de la Facultad
de Ciencias Químicas de la UASLP por el apoyo en la
toma de muestras de sangre. A la Dra. Laura Barraza
Lomelí por su asesoría en la técnica del dibujo. A los
profesores y estudiantes de CANICAS por su apoyo
en las actividades del PCR. A la Profra. María Ro-
mana Salas Luna, por su apoyo en la organización de
los eventos realizados en Matehuala y Villa de la Paz.
REFERENCIAS
ATSDR (2007a). Toxicological Pro±le for Lead. United
States Department of Health and Human Services.
Agency for Toxic Substances and Disease Registry,
Atlanta, GA. 582 pp.
ATSDR (2007b). Toxicological Pro±le for Arsenic. United
States Department of Health and Human Services.
Agency for Toxic Substances and Disease Registry.,
Atlanta, GA. 559 pp.
Ausubel D. P., Novak J. D. y Hanesian, H. (1998).
Psi-
cología Educativa: Un punto de vista cognoscitivo
. 2
a
ed. Editorial Trillas, México. 623 pp.
Baker F. (1990). Communication about Environmental
Hazards. J. Public. Health. Pol. 2, 341-359.
Barraza L. (1999). Children´s drawings about the environ-
ment. Environ. Education Res. 5, 49-66.
Bartolomé A. R. (1999).
Nuevas tecnologías en el aula:
guía de supervivencia
. Universidad de Barcelona,
Instituto de Ciencias de la Educación. Barcelona,
España. Graó. 217 pp.
Briceño-León R. (1996). Siete tesis sobre la educación
sanitaria para la participación comunitaria. Cad. Saúde
Pública. 12, 7-30.
Calderón J., Navarro M. E., Jiménez-Capdeville M. E.,
Santos-Díaz M. A., Golden A., I. Rodríguez-Leyva,
V. Borja-Aburto, Díaz-Barriga F. (2001). Exposure to
arsenic and lead and neuropsychological development
in Mexican children. Environ. Research 85, 69-76.
Can±eld R. L., Henderson Ch. R., Cory-Slechta D. A.,
Cox Ch., Jusko T. A. and Lanphear B. P. (2003).
Intellectual impairment in children with blood lead
concentrations below 10 μg per deciliter. N. Engl. J.
Med. 348, 1517-1526.
Carrizales L., Batres L., Ortiz M. D., Mejía J. J., Yánez
L., García E., Reyes H., Díaz-Barriga F. (1999). Efecto
en salud asociados con la exposición a residuos pelig-
rosos. Scientiae Naturae. 2, 5-28.
Castro-Larragoitia, J., Kramar U. Y. Puchelt H. (1997).
200 years of mining activities at La Paz/San Luis
Potosí/México: Consequences for environment and
geochemical exploration. J. Geochem. Exp. 58, 81- 91.
Cohen L. and Manion L. (1994) Research methods in
education (London, Routledge).
CONAPO (2000). Índices de Desarrollo Humano por
Municipio 2000
mx/index.php?option=com_content&view=article&i
d=50&Itemid=195 14/09/ 2011.
CONAPO (2005). Índices de Marginación 2005
[en línea].
cal05/xls/IM2005-SLP.xls, 20/09/ 2011
Covello V., Sandmand P. (2004). Risk Communication:
Evolution and Revolution in
Solutions to an Envi-
ronment in Peril
. (A. Wolbarst Ed.). John Hopkins
University Press, Baltimore, pp 164-178.
Cox H. D. (1980). Arsine evolution-electrothermal atomic
absorption method for the determination of nanogram
levels of total arsenic in urine and water. J Anal. Toxi-
col. 4, 207-211.
Cubillas-Tejeda A.C., Torres-Nerio R., Díaz-Barriga F.,
Carrizales-Yañez L., Coronado-Salas C., Nieto-Car-
aveo L.M., Moreno-Sánchez A.R., Barraza-Lomelí L
(2011). Diseño y aplicación de un Programa de Comu-
nicación de Riesgos para la salud ambiental infantil
en un sitio contaminado con plomo y arsénico. Cienc
Saude Coletiva. 16, 4115-4126.
Chávez L., Alarcón F., Parga J. (1999).
Mining exploration
potential of VMS and carbonatehosted polymetallic
deposits in Central Mexico. VMS and Carbonatehosted
Polymetallic Deposits of Central Mexico, British Co-
lumbia and Yukon Chamber of Mines
. Editorial Jambor,
Canadá. 13 pp.
Díaz-Barriga A. F., Hernández R. G. (2002).
Estrategias
docentes para un aprendizaje signiFcativo: una in-
terpretación constructivista.
2
a
ed. Mc.Graw Hill,
México. 465 pp.
Díaz-Barriga A. F. (2003) Cognición situada y estrategias
para el aprendizaje signi±cativo. Revista Electrónica
de Investigación Educativa 5(2):1-13 [en línea]. http://
redie.uabc.mx/contenido/vol5no2/contenido-arceo.
C. Coronado-Salas
et al.
180
pdf 16/02/2012
Douglas M, Wildavsky A. (1982
). Risk and culture: An
essay on the selection of technical and environmental
dangers
. Berkeley: University of California Press,
222 pp.
EPA (1996). EPA-747-R-95-009. Effect of in-home edu-
cational intervention on children’s blood lead levels in
Milwaukee. OfFce of Pollution Prevention and Tox-
ics, United States Environmental Protection Agency.
Manual. Washington, DC. 27 pp.
Ertmer P. A., Newby T. J. Traducción: ±erstadt N., Szczu-
rek M. (1993). Conductismo, cognitivismo y construc-
tivismo: una comparación de los aspectos críticos desde
la perspectiva del diseño de instrucción. Performance
Improvement Quarterly 6(4):50-72 [en línea]. http://
ares.unimet.edu.ve/programacion/psfase3/modII/bib-
lio/CONDUCTISMO_%20COGNITIVISMO_%20
CONSTRUCTIVISMO.pdf 15/02/ 2012.
±abregat E. (1959).
El dibujo infantil: El dibujo y la
psicología
. Luis ±ernández Editores, México. 202 pp.
±itzpatrick-Lewis D., Yost J., Ciliska D., Krishnaratne S.
(2010). Communication about environmental health
risks: A systematic review. Environmental Health.
9, 1-15.
Gimeno J., Pérez A. I. (1994).
Comprender y transformar
la enseñanza
. Ediciones Morata, S.L. Madrid, España.
334-397 pp.
Goulet L., Gaudrreau J., Messier A. (1996). Results of a
lead decontamination program. Arch Environ. Health.
51(1), 68-72.
Hernández Sampieri R., ±ernández Collado C., Baptista
Lucio P. (2010a). Recolección de los datos cuantitati-
vos. En:
Metodología de la Investigación.
5
a
Ed. Mc
Graw Hill. Distrito ±ederal, México, pp. 196-275.
Hernández Sampieri R., ±ernández Collado C., Bap-
tista Lucio P. (2010b). Los Métodos Mixtos. En:
Metodología de la Investigación.
5
a
Ed. Mc Graw Hill.
Distrito ±ederal, México, pp. 544-599.
Hilts S. R., Bock S. E., Oke T. L., Yates Ch. L., Copes R.
A. (1998). Effect of interventions on children’s blood
lead levels. Environ. Health Perspect. 106, 79-83.
INEGI (2000). XII Censo de Población y Vivienda 2000.
Población ocupada por municipio, sexo y ocupación
principal. Tabulados básicos. Estados Unidos Mexi-
TabuladosBasicos/Default.aspx?c=16852&s=est
13/09/2011.
INEGI (2010a). Censo de Población y Vivienda 2010”.
Tabulados básicos. Estados Unidos Mexicanos [en
fras/default.aspx?src=487&ent=24 13/09/2011.
INEGI (2010b). Censo de Población y Vivienda 2010”.
Población ocupada por municipio, sexo y ocupación
principal.
Tabulados básicos. Estados Unidos Mexi-
canos
TabuladosBasicos/Default.aspx?c=27303&s=est
13/09/2011.
Izquierdo M., Sanmartí N., Espinet M. (1999). ±undament-
ación y diseño de las prácticas escolares de ciencias ex-
perimentales. Enseñanza de las ciencias 17, 45-59 [en
pdf. 15/02/2012
Jacob E., y Ramírez A. (2002).
¿Te lo cuento otra vez…?
.
Consejo Nacional de ±omento Educativo CONA±E.
15a. edición. Dirección de Medios y Publicaciones,
México. 48 pp.
Jacob E., Ramírez A. (2004).
Circo, maroma y brinco.
Consejo Nacional de ±omento Educativo CONA±E.
15
a
. edición. Dirección de Medios y Publicaciones,
México. 88 pp.
Jacob E., Janovitz E. (2004).
Aprender jugando
. Con-
sejo Nacional de ±omento Educativo CONA±E.
18a. edición. Dirección de Medios y Publicaciones,
México. 80 pp.
King D. L. (1995).
Doing their share to save the planet:
Children and environmental crisis
. Rutgers University
Press, New Jersey, United States of America. 134 pp.
Laidlaw M., Mielke H., ±ilippelli G., Jonhson D., Gonzáles
C. (2005). Seasonality and children´s blood lead levels:
Developing a predictive model using climatic vari-
ables and blood lead data from Indianapolis, Indiana,
Syracuse and New Orleans, Louisiana (USA). Environ.
Health Perspect. 13, 793-800.
Langlois P., Smith L., Gould R., Goel V., Gibson B., ±lem-
ming S. (1996). Blood lead levels in Toronto children
and abatement of lead-contamination soil and house
dust. Arch. Environ. Health 51, 59-67.
Lanphear B. P., Winter N. L., Apetz L., Eberly S.,
Weitzman M. (1996). A randomized trial of the effect
of dust control on children’s blood lead levels. Pedi-
atric. 98, 35-40.
Lum M.R., Tinker T.L. (1997). ±undamentos de Principios
y Prácticas para la Comunicación sobre Riesgos para
la Salud. Departamento de Salud y Servicios Humanos
de los Estados Unidos
Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enferme-
dades División de Educación y Promoción a la Salud.
Atlanta, GA. 40 pp.
McGuire W.J. (1984). Public Communication as a Strategy
for Inducing Health-promoting Behavioral Change.
Prev Med. 3, 299-319.
Mejía J. J., Carrizales L., Rodríguez V. M., Jiménez-
Capdeville, M. E., Díaz-Barriga ±. (1999a). Un método
para la evaluación de riesgos para la salud en zonas
mineras. Salud Pública Méx. 41, 132-140.
Mejía J. J., Carrizales L., Díaz-Barriga ±. (1999b). Met-
COMUNICACIÓN DE RIESGOS SOBRE PLOMO Y ARSÉNICO
181
odología de identifcación y evaluación de riesgo para
la salud en sitios contaminados: Inspección de sitios
peligrosos Zona Minera de Villa de la Paz-Matehuala.
Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria [en
metoiden/metane03.html 15/02/2012.
Moreno-Sánchez A.R., Cubillas-Tejeda A.C., Guerra-García
A., Peres ±. (2010).
Comunicación de Riesgos en Améri-
ca Latina en:
Determinantes ambientales y sociales de
la Salud
. (L. A. Galvao L, J. ±inkelman, S. Henao Ed).
Organización Panamericana de la Salud. McGraw –Hill
Interamericana. Distrito ±ederal, México, pp 279-300.
National Research Council (1989). Improving risk
communication. Washington, DC: National Acad-
emy Press [en línea]. http://www.nap.edu/openbook.
php?isbn=0309039436 15/02/2012.
OMS (2002). Percepción de los Riesgos. En: InForme
sobre la salud en el mundo 2002. Reducir los riesgos
y promover una vida sana. Ginebra, OMS, 31-50 [en
pdF 15/02/2012.
OMS (2006). Principles For evaluating health risks in
children associated with exposure to chemicals (En-
vironmental health criteria 237). ±irst draFts prepared
by Louis G., Damstra T., Díaz-Barriga ±., ±austman E.,
Hass U., Kavlock R., Kimmel C., Kimmel G., Krishnan
K., Luderer U., Sheldon L. Organización Mundial de
la Salud, Geneva, Switzerland, 329 pp.
OPS (2004). Curso de autoinstrucción en comunicación
de riesgos. Área de Desarrollo Sostenible y Salud
Ambiental. Organización Panamericana de la Salud
tutorial6/e/temas.html 15/02/2012
Razo I., Carrizales L., Castro J., Díaz-Barriga ±., Monroy
M. (2004). Arsenic and heavy metal pollution oF soil,
water and sediments in a semi-arid climate mining area
in Mexico. Water, Air, and Soil Pollution. 152, 129-152.
Resnik B.D. (2009). Environmental Health Research and
the Observer’s Dilemma. Environ. Health Perspect.
117, 1191-1194.
Rogozinski V. (1999). El juego con títeres: Un taller labo-
ratorio
.
En:
El juego: Debate y aportes a la didáctica.
Novedades Educativas. Argentina, pp 78-95.
Ruiz-Mallen I., Barraza L., Bodenhorn B., Ceja-Adame M.
P., Reyes-García V. (2010). Contextualising learning
through the participatory construction oF an environ-
mental education programme. Int. J. Science Education
32, 1755-1770.
Sandman P.M. (1991). Emerging Communication Re-
sponsibilities oF Epidemiologists. J. Clin. Epidemiol.
44, 41-50.
Slusarska B., Krajewska-Kutak E., Zarzycka D. (2004).
Children’s perception oF the nursing proFession in
Poland. Nurse Educ. Today 24, 521-529.
Statistica (data analysis soFtware system) version 6. (2001).
StatSoFt Inc.
Subramanian K. S. (1987). Determination oF lead in
blood: Comparison oF two G±AAS methods. Atomic.
Spctrosc. 8, 7-14.
Tinker T., Silberberg P. G. (1997). ±undamentos de evalu-
ación para los programas de comunicación de riesgos
a la Salud y sus resultados. Departamento de Salud y
Servicios Humanos de los Estados Unidos [en línea].
valprimer.pdF 15/02/2012.
Torres-Nerio R., Domínguez-Cortinas G., van´t HooFt
A., Díaz-Barriga ±., y Cubillas-Tejeda A.C. (2010).
Análisis de la percepción de exposición a riesgos
ambientales a la salud, en dos poblaciones inFantiles
mediante la elaboración de dibujos. Salud Colect. 6,
65-81.
Williams P.R.D. (2004). Health risk communication using
comparative risk analyses. J. Expo. Anal. Environ.
Epidemiol. 14, 498-515.
Woo N. C. y Chi M. J. (2001). Arsenic and metal con-
tamination oF water resources From mining wastes in
Korea. Environ. Geol. 40, 305-311.
logo_pie_uaemex.mx