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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Rev. Int. Contam. Ambient. 23 (4) 159-167, 2007
CARACTERIZACIÓN DE LAS INTOXICACIONES AGUDAS POR PLAGUICIDAS: PERFIL
OCUPACIONAL Y CONDUCTAS DE USO DE AGROQUÍMICOS EN UNA ZONA AGRÍCOLA
DEL ESTADO DE MÉXICO, MÉXICO
Margarita Marina HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Clementina JIMÉNEZ GARCÉS,
Fernando R. JIMÉNEZ ALBARRÁN y Mario E. ARCEO GUZMÁN
Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Medicina, Centro de Investigación y Estudios Avan-
zados en Salud Pública, Jesús Carranza esq. Paseo Tollocan, Código Postal 50180, Toluca, México. Correo
electrónico: marhg53@hotmail.com
(Recibido agosto 2006, aceptado febrero 2007)
Palabras clave: plaguicidas, intoxicaciones agudas, conductas de uso
RESUMEN
Entre los daños a la salud causados por los plaguicidas sobresalen las intoxicaciones agu-
das en trabajadores agrícolas de áreas rurales, en las que las circunstancias subyacentes
incrementan la exposición. El objetivo del estudio fue caracterizar las intoxicaciones
agudas e identifcar el perfl ocupacional y las conductas de uso de los plaguicidas en la
Jurisdicción Tejupilco, Estado de México, México. Se aplicó una encuesta a 35 individuos
con el antecedente de una intoxicación aguda por plaguicidas (IAP). Las fuentes de los
casos fueron los registros jurisdiccionales y hospitalarios. Las variables se analizaron por
medio de estadística descriptiva. Las intoxicaciones en el 15.6 % fueron intencionales
y en el 71.8 % ocupacionales; predominando en el sexo masculino (78.0 %), del grupo
etáreo de 11 a 20 años ( 36.0 % ), la vía más frecuente de exposición fue la respiratoria
(48.5 %), solo el 54.3 % solicitó atención médica al presentar alguna manifestación de
toxicidad. Los órganofosforados se involucraron en el 44.0 % de los casos. El 88.6 %
aplica agroquímicos en el cultivo de maíz, el 71.4 % no recibe capacitación sobre su uso.
En el 54.3 % las conductas de uso de plaguicidas son poco apropiadas, destacando el
consumo de alimentos en el sitio de trabajo (88.2 %), el no utilizar equipo de protección
(74.2 %) y el no apego a las instrucciones (34.2 %). En cuanto a medidas higiénicas, el
11.4 % no se lava las manos y el 28.5 % no se baña después de utilizarlos. A pesar de
tener el antecedente de una IAP, los individuos siguen adoptando conductas que reFejan
la necesidad de implementar programas de prevención.
Key words: pesticides, acute intoxication, handing of pesticides
ABSTRACT
Acute intoxications and side e±±ects observed in agricultural feld workers ±rom di±±erent
rural areas in Mexico are mainly related to their job orientation and the lack o± knowledge
about handling pesticides in a proper way. In this paper we present the results obtained
from a systematic study in which we identify different cases of acute intoxication according
to the job orientation and ways of handling pesticides of people involved in agriculture
activities developed in Tejupilco, a community o± the Estado de México state. Thirty-fve
M.M. Hernández González
et al.
160
individuals who showed acute pesticide intoxication (IAP) were selected for this study.
A survey was specially designed for this purpose, and then applied to each one of them.
Statistical analysis (using descriptive statistical methods) on data from sample surveys
showed that 15.6 % of acute intoxications were intentional, while 71.8 % occurred due
to their exposure to pesticides during agricultural activities; 78.0 % were male gender.
People aged 11 to 20 years old represent 36.0 % of the cases of acute intoxication. The
most frequent means of intoxication was by inhalation (respiratory system) with 48.5 %
of the cases. From all the cases, only 54.3 % sought medical assistance after intoxication
symptoms arose. Organ-phosphorates were involved in 44.0 % of intoxication cases;
88.6 % of people use pesticides in cornFelds; 11.4 % dealing with agriculture did not
have previous training in handling pesticides. In 54.3 % of the cases, the handling of
pesticides was regarded as inappropriate. It is important to emphasize that 88.2 % had
meals at places were pesticides are used, 74.2 % had no protection outFt and 34.2 % did
not follow label instructions for handling pesticides safely. Regarding to their personal
habits, 11.4 % do not wash their hands and 28.5 % do not take showers after being in
contact with pesticides. In spite of the risk of handling pesticides and having an IAP
episode, people dealing with pesticides had inappropriate attitudes, an issue that requires
immediate atentation in order to implement methods of prevention of intoxications for
employees exposed to pesticides.
se incrementó a 3902 para el 2005. En el Estado de
México su incidencia ha oscilado, reportándose 73
casos para el año 2002, cifra que se incrementó a 127
en el 2003 y disminuyó a 88 en el año 2005.
Según la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el 99 %
de las intoxicaciones, se presentan en naciones con
deFcientes sistemas de regulación, control, sanidad
y educación (Rozas 2003), considerándose como
sus principales causas, aquellas relacionadas con la
reglamentación, la educación, la comunicación sobre
riesgos y la falta de participación en la adopción de
decisiones, así como con problemas en el reembasa-
do o en el almacenamiento de plaguicidas (Boletín
de Temas de Salud 2005). Eddleston
et al.
(2002)
consideran que el número de muertes que provocan
los plaguicidas puede superar a las producidas por
enfermedades infecciosas. Las cifras con relación
a los casos de IAP no re±ejan la magnitud real del
problema, ya que en las estadísticas es evidente el
subregistro, entre otros motivos por el inadecuado
registro que existe en zonas rurales (Henao y Nieto),
donde los trabajadores agrícolas sufren los efectos
más severos a consecuencia de la falta de aplica-
ción de la legislación y del empleo de plaguicidas
sin poseer entrenamiento (González
et al.
2001);
en consecuencia, la exposición continúa generando
problemas en su salud (Arcury
et al.
2001).
En México el panorama del impacto ambiental y
de salud pública creado por el uso de plaguicidas es
crítico (Bejarano 1999), sin embargo existen pocos
datos sobre la epidemiología de las IAP (Durán y
Collí 2000) y sobre las condiciones en que se utili-
INTRODUCCIÓN
En los últimos 20 años se incrementó el uso de
plaguicidas en los países en desarrollo (Madeley
2002), tanto a nivel agrícola como en campañas de
salud pública (González
et al.
2001), incremento que
se acompaña de uso inadecuado, de desconocimiento
de los daños a la salud y de la falta de investigaciones
sobre sus efectos. La población económicamente ac-
tiva del sector agrario, tiene mayor exposición, dado
que utiliza el 85 % de estos productos (Altamirano
et al.
2004).
Se ha demostrado que la exposición a plaguicidas
produce intoxicaciones agudas (IAP
),
reportándose
para países asiáticos entre 1,500 000 y 2,000 000 de
casos. Según estimaciones anuales de la Organiza-
ción Mundial de la Salud (OMS) a nivel mundial,
en la década de los ochenta se presentaron un millón
de casos graves no intencionales, de éstos el 70 %
ocurrió por exposición laboral (García 1998). De
tres millones de casos agudos, 220 mil fueron fatales
(González
et al.
2001), reportándose para la década
de los noventa de dos a cinco millones de envenena-
mientos. Para los países más pequeños de América
Latina, se reFeren de 1,000 a 2,000 intoxicaciones
anuales (García 1998); señalando que más del 50 %
se presentan en países menos desarrollados y el 3 %
corresponde a trabajadores agrícolas expuestos (He-
nao y Arbelaez 2002).
En México según el Sistema Único de Informa-
ción para la Vigilancia Epidemiológica (SUIVE),
las IAP han mostrado una tendencia ascendente,
reportándose 3849 casos para el año 2003, cifra que
INTOXICACIONES AGUDAS POR PLAGUICIDAS EN EL ESTADO DE MÉXICO, MÉXICO
161
zan estas sustancias, que en el caso de la exposición
ocupacional se debe considerar la coexistencia de
condiciones sociolaborales que advierten sobre el
riesgo de exposición (Haro
et al.
2002), como es la
falta de conocimiento y de conciencia de los proble-
mas que conlleva su aplicación (Tinoco y Halperin
2001), así como la inadecuada legislación y norma-
tividad vigente, la que se enfoca a normar el registro
y la comercialización (Ortiz 2002).
Ante este horizonte, se están impulsando medidas
preventivas basadas en el perfl sociolaboral de los
trabajadores en riesgo ocupacional (Haro
et al.
2002),
ya que el conocimiento de la exposición es importante
para los propósitos de la Salud Pública (Henao y Ar-
belaez 2002), estableciéndose sistemas de vigilancia
que permitan detectar alteraciones en la salud y tratar
de controlar los factores de riesgo (Henao y Nieto sf);
incluso se han desarrollado protocolos y programas
de vigilancia en un esfuerzo por mejorar sus conoci-
mientos, actitudes y prácticas, siendo necesario para
ello, conocer las condiciones en que son utilizados por
parte de los agricultores (García
et al.
2002), cobrando
importancia los efectos en los trabajadores expuestos
crónicamente (Cabanillas
et al.
1999).
A pesar de la magnitud de la problemática men-
cionada, existen escasas investigaciones que permitan
su análisis por regiones (Henao y Nieto sf), y ante
la poca información sobre las condiciones de expo-
sición para las IAP, es necesario generarla en zonas
que por sus características en cuanto a producción y
uso del suelo, pudieran ser de alto riesgo. Bajo este
contexto, el propósito del presente estudio fue carac-
terizar las intoxicaciones agudas, identifcar el perfl
ocupacional y las conductas de uso y almacenamiento
de plaguicidas en la Jurisdicción Tejupilco, zona
agrícola del Estado de México. Los resultados del
estudio contribuirán a la planeación de actividades
de prevención acordes a los riesgos y necesidades de
salud sobre todo de los trabajadores agrícolas.
MATERIAL Y MÉTODOS
Con el propósito de conocer las condiciones de
exposición a plaguicidas y las prácticas que inFuyen
en las IAP, se realizó un estudio transversal que
incluyó dos etapas, en la primera se identifcaron
los casos reportados en el período 2002-2004, en
la Jurisdicción Tejupilco, México, la cual está con-
formada por los municipios de Tejupilco, Tlatlaya,
Luvianos, Amatepec, Temascaltepec y San Simón de
Guerrero. A través de los registros jurisdiccionales
y hospitalarios se identifcaron 82 casos de IAP, de
éstos 50 contaban con expediente clínico hospitalario
o con boleta de notifcación de caso, siendo la ±uente
de las características sociodemográfcas.
En la segunda etapa, del total de casos y
a con-
secuencia de la migración o cambio de domicilio,
únicamente se localizaron 35 personas, las que
previamente informadas, había migrado o cambiado
de domicilio que previamente informadas sobre los
objetivos del estudio, aceptaron participar de manera
voluntaria y contestaron un cuestionario cuyo forma-
to preliminar fue evaluado en cuanto a contenido,
por dos investigadores en el área de plaguicidas y
sus efectos en la salud, quienes opinaron sobre la
pertinencia de los ítems. Para mejorar la consistencia
del instrumento se realizó una prueba piloto en otra
comunidad rural, que permitió realizar las adecua-
ciones. El instrumento fnal ±ue aplicado por técnicos
en atención primaria a la salud, quienes previamente
fueron capacitados.
La primera sección del cuestionario permitió carac-
terizar las IAP e identifcar las variables de exposición
y uso de los plaguicidas, incluyendo las condiciones
del lugar donde son mezclados, frecuencia y periodo
de aplicación y las circunstancias en que son utiliza-
dos; la segunda incorporó 21 ítems para identifcar
las conductas de uso de plaguicidas y 7 para aquellas
relacionadas con su almacenamiento y eliminación
de residuos, con un punto de corte convencional,
asignando
2 puntos a las respuestas congruentes con
la conducta correcta adoptada durante la utilización
de los plaguicidas; 1 punto si ésta era realizada de
manera ocasional y 0 puntos si no se realizaba o era
inadecuada. Según los puntos obtenidos en la estima-
ción global las conductas de uso se clasifcaron en las
categorías: apropiada (28 a 42), poco apropiada (14 a
27) e inapropiada (13 ó menos) y para las categorías
de las conductas sobre almacenamiento y eliminación
de residuos, se consideraron los siguientes puntajes:
10 a 14 para la apropiada, 5 a 9 para la poco apropiada
y 4 ó menos para la inapropiada. Para el análisis de la
información se utilizó estadística descriptiva, deter-
minándose distribuciones de frecuencia.
RESULTADOS
Las IAP, en el 71.8 % fueron de tipo ocupacio-
nal
(
Fig. 1
), de las de tipo intencional, el 54.5 % se
presentó en el grupo de 21 a 30 años, siendo el
fosfuro de aluminio el responsable del 54.5 % de
los casos. Predominaron en individuos del sexo
masculino (78.0 %); por grupo etáreo, el de 11 a
20 años concentró el mayor número (36.0 %); el
M.M. Hernández González
et al.
162
54.0 % correspondió a trabajadores agrícolas, que en
general (74.0 %) poseen estudios del nivel primario.
Los plaguicidas involucrados en el 44.0 % fueron los
organofosforados (
Cuadro I
).
Más de la mitad de los eventos agudos, ocurrieron
en el campo (71.4 %)
,
la vía respiratoria en la exposi-
ción a plaguicidas al momento de la intoxicación fue
la más frecuente (48.5 %). En su mayoría (91.4 %)
las personas no modifcaron su ocupación después
de haber presentado la IAP. Sólo el 54.3 % acudió al
médico al presentar alguna erupción o molestia a con-
secuencia del mezclado o aplicación, el 42.8 % recibió
atención médica de 1 a 3 h después de la aparición de
los síntomas, que en el 37.1 % se presentaron de 1 a 3
h después de la exposición. Con relación a la actividad
realizada al momento de sufrir la intoxicación, el
57.1 % fumigaba los cultivos (
Cuadro II
).
El 25.7 % aplica plaguicidas una vez por semana,
empleando en promedio de 6 a 8 h diarias (51.4 %); el
40.0 % ha realizado esta acción por un periodo de 1 a 5
años. El 51.4 % es informado y únicamente el 28.6 %
es capacitado antes de utilizarlos, aunque esta acción es
realizada en el 20.0 % de manera ocasional. En general
referen que no se les proporciona equipo de protección
para realizar sus actividades en el campo (88.6 %). En
cuanto a las medidas higiénicas destaca el hecho de
comer en el campo después de haber sido fumigado
(88.6 %). Los agroquímicos se emplean con más
intensidad para controlar al gusano blanco (42.8 %),
en su mayoría (88.6 %) son aplicados en el cultivo de
maíz; el 48.6 % desconoce el producto que aplica y
el 88.6 % los manipula al aire libre (
Cuadro III
).
La totalidad de los encuestados refrieron que nunca
se realizan estudios de laboratorio como medida de
control después de aplicar plaguicidas.
En el análisis global de las conductas de uso de
plaguicidas, en el 54.3 % fueron poco apropiadas
(
Fig. 2
);
destaca el 34.3 % que no sigue las instruc-
ciones para su aplicación, el 20.3 % los mezclan en
su casa, y durante esta acción el 31.4 % no evita sal-
picaduras ni derrames de estos productos. En cuanto a
medidas de higiene efectuadas, el 11.4 % no se lava las
manos después de aplicarlos y antes de comer, fumar
o realizar otra actividad. Al concluir su trabajo en el
campo el 28.5 % no se baña y el 17.1 % no se cambia
de ropa. Considerando las condiciones de aplicación,
el 74.2 % lo hace sin usar equipo de protección y solo
el 5.7 % viste indumentaria completa; el 22.8 % los
aplica mayor número de veces a las indicadas y el
28.5 % no se asegura de que el equipo esté en buen
estado de funcionamiento para este propósito.
El 47.7 % aplica plaguicidas en los cultivos aunque
sople viento fuerte, un 68.5 % no advierte a sus veci-
CUADRO I
. CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS
DE LOS CASOS DE
INTOXICACIONES AGU-
DAS POR PLAGUICIDAS. JURISDICCIÓN
TEJUPILCO MÉXICO. PERIODO 2002-2004
n=50
Grupo etáreo
Casos
%
1-10
2
4.0
11-20
18
36.0
21-30
16
32.0
31-40
4
8.0
41-50
2
4.0
51-60
5
10.0
61 y +
3
6.0
Escolaridad
Ninguna
6
12.0
Primaria
37
74.0
Secundaria
5
10.0
Otra
2
4.0
Sexo
Masculino
39
78.0
Femenino
11
22.0
Ocupación
Trabajador agrícola
27
54.0
Productor (dueño)
7
14.0
Mezclador
1
2.0
Otra (comerciante, empleado,
hogar)
5
10.0
Ninguna
3
6.0
Sin respuesta
7
14.0
Plaguicida responsable
Organofosforados
22
44.0
Organoclorados
3
6.0
Carbamatos
11
22.0
Bipiridilos
5
10.0
Triazinas
8
16.0
No especifcado
1
2.0
Fuente: Boletas de notifcación de caso y expedientes hospi
-
talarios
Fig. 1.
Distribucion porcentual de los tipos de intoxicación por
plaguicidas. Jurisdicción Tejupilco, México. Período
2002-2004
71,8 %
15,6 %
9,6 %
3,6 %
0,0
20,0
40,0
60,0
80,
0
Ocupacional
Intencional
Accidental
Sin respuesta
Fuente: Boletas de notificación de caso y expedientes hospitalarios.
INTOXICACIONES AGUDAS POR PLAGUICIDAS EN EL ESTADO DE MÉXICO, MÉXICO
163
nos cuando realiza rociamiento con estas sustancias.
El 74.2 % los utiliza sin considerar las indicaciones
de técnico autorizado y el 20.0 % sin tomar en cuenta
la dosis indicada en las instrucciones del envase y
tampoco las contraindicaciones para su aplicación
(42.8 %), el 34.2 % no lee la etiqueta y tampoco sigue
las instrucciones para su uso. El 42.8 % utiliza ropa
ligera que le cubre la mayor parte del cuerpo al aplicar
o mezclar las sustancias, únicamente el 22.9 % utiliza
guantes para mezclarlos y la mayoría (74.2 %) guarda
el equipo después de usarlo (
Cuadro IV
).
En el análisis global, en un 57.1 % las conductas
relacionadas con el almacenamiento y eliminación
de residuos de plaguicidas fueron poco apropiadas,
sobresaliendo el 11.4 % que los guarda cerca de los
alimentos o bebidas, el 74.2 % no los almacena bajo
llave, el 71.4 % no pregunta al personal especializado
como eliminar los residuos y los recipientes vacíos; en
relación a estos últimos un alto porcentaje (85.7 %) no
son lavados, ni perforados para ser desechados. Se iden-
tifcó que el 5.7 % elimina los residuos cerca de un río,
igual porcentaje los guarda en recipientes que no son los
originales y éstos en el 2.9 % son utilizados para guardar
alimentos, agua u otras sustancias (
Cuadro V
).
CUADRO II
. CARACTERIZACIÓN DE LAS INTOXICA-
CIONES AGUDAS POR PLAGUICIDAS. JU-
RISDICCIÓN TEJUPILCO, MÉXICO, 2005
n = 35
Lugar de la Intoxicación
Frecuencia
Porcentaje
Campo
25
71.4
Hogar
8
22.8
Otro
2
5.7
Vía de Exposición
Respiratoria
17
48.5
Digestiva
7
20.0
Cutánea
3
8.5
Cutánea y respiratoria
7
20.0
No referida
1
2.9
Cambiaron de ocupación
después de la intoxicación
No
32
91.4
Si
3
8.5
Recibieron
atención
al presentar sintomatología
Si
19
54.3
No
8
22.8
Ocasionalmente
8
22.8
Tiempo en que recibieron
atención médica
Menor a 1 hora
4
11.4
1 – 3 h
15
42.8
4 – 8 h
11
31.4
9 – 24 h
5
14.3
Tiempo trascurrido
entre la exposición y
la aparición de síntomas
Menor a 1 hora
8
22.8
1-3 h
13
37.1
4-8 h
12
34.3
De 10 a 12 h
2
5.7
Actividad realizada al
sufrir la intoxicación
Fumigando cultivos
20
57.1
Fumigando granos de maíz
1
2.9
Sembrando
3
8.6
Otra
11
31.4
Fuente: Encuestas
CUADRO III.
PERFIL OCUPACIONAL, JURISDICCIÓN
TEJUPILCO, MÉXICO, 2005
n = 35
Sitio de manipulación de
plaguicidas
Frecuencia Porcentaje
Al aire libre
31
88.6
Lugar cerrado y ventilado
4
11.4
Conocen el plaguicida aplicado
Si
13
37.1
En ocasiones
5
14.3
No
17
48.6
Cultivo en que utilizan
los plaguicidas
Maíz,
31
88.6
Fríjol
y tomate
4
11.4
Los usan para controlar
Gusano Blanco
15
42.8
Maleza
3
8.6
Otro tipo
(gorgojo, langosta y hormiga)
10
28.5
Desconocida
7
20.0
Comen en el campo
después de ser fumigado
Si
31
88.6
No
1
2.9
Ocasionalmente
3
8.6
Reciben Información antes
de utilizar plaguicidas
Si
18
51.4
Ocasional
7
20.0
No
10
28.6
Reciben capacitación
No
25
71.4
Ocasional
7
20.0
Si
3
8.6
Les proporcionan
equipo de protección
No
31
88.6
Si
2
5.7
Ocasional
2
5.7
Fuente: Encuestas
M.M. Hernández González
et al.
164
DISCUSIÓN
Debido al empleo de plaguicidas con exposición
directa por parte de los trabajadores y en virtud de ser
una área agrícola, predominaron las intoxicaciones
de tipo ocupacional, condición que coincide con lo
reportado por Cabanillas
et al.
(1999) y con las cifras
CUADRO IV.
ÍTEMS PARA EVALUAR LAS CONDUCTAS RELACIONADAS CON
EL USO
DE PLAGUICIDAS, JURISDICCIÓN TEJUPILCO, MÉXICO, 2005
No
Algunas veces
Ítem
%
%
%
Siguen instrucciones para su
aplicación
65.7
34.3
0
Los mezclan en su casa
20.3
68.6
11.1
Evitan derrames y salpicaduras al mezclarlos
57.1
31.4
11.4
Se lavan las manos después de aplicarlos y antes de comer,
fumar o realizar otra actividad
74.2
11.4
14.2
Se bañan después de
aplicarlos
60.0
28.5
11.4
Se
cambian de ropa después de su
aplicación
68.6
17.1
14.2
Entran a los lugares donde
se están aplicando
71.4
20.0
8.5
Dejan que los niños permanezcan en las áreas donde puedan
entrar en contacto con plaguicidas
2.9
94.2
2.9
Los aplican sin equipo de protección
74.2
5.7
20.0
Los aplica mayor número de veces a la indicada
22.8
60.0
17.1
Se asegura de que el equipo este en buen estado de
funcionamiento
62.8
28.5
8.6
Utilizan ropa ligera que cubra la mayor parte de
su
cuerpo cuando los mezclan o aplican
42.8
51.4
5.7
Utilizan guantes para mezclarlos
22.9
74.2
2.9
Los aplican en
cultivos aunque sople viento fuerte
47.7
42.1
10.2
Guardan
todo el equipo después de usarlo
74.2
20.0
5.7
Leen la etiqueta
y siguen las instrucciones de uso
60.1
34.2
5.7
Advierten a sus vecinos cuando hacen rociamiento
28.7
68.5
2.9
Los utilizan bajo indicaciones de técnico autorizado
20.0
74.2
5.7
Aplican la dosis indicadas en las
instrucciones
71.4
20.0
8.5
Toman en cuenta las contraindicaciones para su aplicación
45.7
42.8
11.4
Fuente: Cuestionarios
CUADRO V.
ÍTEMS PARA EVALUAR LAS CONDUCTAS
RELACIONADAS CON EL ALMACENA-
MIENTO Y ELIMINACIÓN DE RESIDUOS DE
PLAGUICIDAS, JURISDICCION TEJUPILCO,
MÉXICO, 2005
No
Algunas
veces
Ítem
%
%
%
Los guardan
cerca de los
alimentos o bebidas
11.4
88.5
0
Los guardan
en recipientes
que no sean los originales
5.7
91.4
2.9
Preguntan al personal especializado
como eliminar los residuos y
los recipientes vacíos
22.8
71.4
5.7
Eliminan residuos cerca de un río,
estanque o manantial
5.7
94.2
0
Utilizan los envases para guardar
alimentos, agua u otras sustancias
2.9
94.2
2.9
Los guarda
bajo llave
25.7
74.2
0
Lavan los frascos vacíos y
los perforan aunque no los utilicen
8.6
85.7
5.7
Fuente: Cuestionarios
Fig. 2. Categorías de conductas relacionadas con el uso de pla-
guicidas. Jurisdicción
Tejupilco, México. 2005
37,1%
8,6%
54,3%
0,0
10,0
20,0
30,0
40,0
50,0
60,
0
Apropiada
Inapropiada
Poco apropiada
Fuente: Cuestionarios.
INTOXICACIONES AGUDAS POR PLAGUICIDAS EN EL ESTADO DE MÉXICO, MÉXICO
165
referidas para el Istmo Centroamericano (Henao y
Arbelaez 2002), lo que puede refejar los patrones
de uso y las formas e intensidades de exposición a
los plaguicidas en el entorno laboral (Altamirano
et
al.
2004).
La mayor frecuencia de intoxicaciones fue
causada por órganofosforados, coincidiendo con
los resultados obtenidos por Durán y Collí (2000),
Pose
et al.
(2000), García
et al.
(2002) y Altamirano
et al.
(2004), siendo los plaguicidas involucrados
con mayor frecuencia en intoxicaciones en todo el
mundo (Cárdenas
et al. 2005)
y que por su toxicidad
y reiteración de uso han sido estudiados en mayor
detalle (Kamel
et al.
2005), resultando importantes
además, por el incremento en su comercialización
(Ortega
et al.
1994).
La incidencia de las IAP en la zona estudiada pue-
de ser mayor, debido al porcentaje de personas que
a pesar de haber presentado previamente un evento
agudo, no solicitan atención médica al presentar sin-
tomatología y por lo tanto no se registran los casos.
Aunque no se investigó la causa que condiciona la
carencia de atención, se puede pensar que sea por
falta de conciencia de los problemas que conlleva la
exposición como lo supone Tinoco y Halperin (2001),
por temor a ser despedidos y perder su fuente de
ingreso (Madeley 2002) ó por infuencias culturales
como lo reFeren Baer y Penzell citados por Arcury
et
al.
(2002), que les conducen a atribuir los síntomas
a situaciones como el susto.
No se dispuso de información de más de la mitad de
los casos en el periodo de estudio, por ello la muestra
fue reducida y no puede ser considerada representa-
tiva de todos los individuos intoxicados, ya que estos
últimos pudieran tener características diferentes a las
de los encuestados, lo que pudo generar un sesgo de
selección. Sin embargo se aportan estimaciones sobre
condiciones de exposición en el ámbito laboral, en el
que destacan las conductas poco apropiadas al utilizar
los plaguicidas en personas con el antecedente de una
IAP; entre las que es evidente el mínimo porcentaje
que usa equipo de protección personal completo; que
es similar al reportado por García
et al.
(2002). Así
mismo Tinoco y Halperin (2001) mencionan que casi
la totalidad no lo utiliza; Haro
et al.
(2002) reFeren
que el 29.0 % se protegía aunque el equipo era rudi-
mentario y Cabanillas
et al.
(1999) reportan que sólo
el 1.0 % lo utilizaba correctamente al momento de la
intoxicación.
Aunque no se investigaron las causas por las que
se presenta esta condición, se puede pensar que se
propicie, como lo señala Tinoco y Halperin (2001) a
consecuencia de que el equipo es caro e incómodo
y admitir debilidad o miedo frente al trabajo es so-
cialmente inaceptable para ciertas poblaciones. Otra
razón puede ser la carencia de capacitación como se
reFere en un estudio realizado en Kenia, en el que los
pequeños agricultores no utilizaban ningún equipo de
protección (Madeley 2002).
En torno a las prácticas efectuadas posteriormente
a la aplicación de plaguicidas, destacó el consumo
de alimentos en el sitio de trabajo, condición acorde
con los resultados obtenidos por Haro
et al.
(2002) y
que Tinoco y Halperin (2001) atribuyen a que los in-
dividuos que trabajan su parcela requieren optimizar
su tiempo. El lavado de manos para comer o realizar
otra actividad, así como el bañarse y el cambiarse
de ropa, son acciones poco frecuentes, por lo que
es importante investigar la demora en el cambio
de ropa o si ésta es mezclada con la del resto de la
familia para su lavado, debido a que esta condición
puede incrementar el riesgo ya que son reportadas
como prácticas comunes en el estudio de Alavanja
et al.
(1999).
En cuanto a las conductas sobre el almacena-
miento de plaguicidas, que pueden incrementar el
riesgo de un accidente tóxico, se identiFcó que aún
existen individuos que depositan estos productos en
sus domicilios y son vertidos en envases que no son
los originales, situación que también ±ue identiFcada
por Pose
et al.
(2000). La etiqueta de los productos,
es considerada un medio práctico y sencillo para
facilitar la información y una medida complemen-
taria de prevención; a pesar de ello un porcentaje
considerable no le da lectura y en consecuencia no
siguen las instrucciones y mucho menos toman en
cuenta las contraindicaciones para la aplicación de
plaguicidas, condiciones que probablemente añaden
más incumplimiento a las medidas de seguridad la-
boral, evidenciándose además, el desconocimiento
de la simbología en la etiqueta, que advierte sobre
el riesgo.
El porcentaje de individuos que reciben capaci-
tación en el manejo de plaguicidas es bajo y menor
al encontrado por Villarejo
et al.
, para trabajadores
de California y por Arcury
et al.
, para los del norte
de Carolina, citados por Arcury
et al.
(2001), por lo
cual se deben promover estrategias educativas, ya
que son elementos indiscutibles en la promoción y
prevención de la salud de los trabajadores expuestos,
con el objetivo de alcanzar un cambio de actitud que
se puede lograr si al abordar las prácticas de manejo
seguro de estos productos, se mencionan los posibles
daños en la salud.
Los individuos a pesar de poseer conocimientos
suFcientes sobre los plaguicidas y sus e±ectos en la
M.M. Hernández González
et al.
166
salud, no parecen haber infuido en las conductas
que adoptan, ya que no han condicionado actitudes
positivas al emplear estas sustancias, y como lo
menciona McCauley
et al.
(2002), éstas pueden es-
tar determinadas por ciertas creencias en salud que
modiFcan la percepción de riesgo.
Aunque no se exploró la forma en que los plagui-
cidas son aplicados y las causas de las fallas en su
manipulación, se puede especular que están determi-
nadas por relajamiento de las medidas preventivas,
debido a la escasa experiencia laboral, ya que un gran
porcentaje son jóvenes, incluso niños que apoyan en
las actividades del campo, sembrando o fumigando los
cultivos; circunstancias a las que se agrega su mínimo
nivel de escolaridad y escasa capacitación sobre el uso
de agroquímicos, que hacen pensar que sean utilizados
en condiciones poco seguras, sin seguir las instruccio-
nes como lo marca Madeley (2002), siendo estos los
factores que incrementan el riesgo de exposición.
No obstante, la protección de la salud de los traba-
jadores que manipulan plaguicidas, se puede abordar
a través de diferentes estrategias como es el desarrollo
de modelos de producción agrícola que eviten su
utilización; así como la prohibición o restricción de
los agroquímicos, o la promoción de su adecuado en-
vasado y etiquetado, es importante que el trabajador
los utilice en un ambiente de seguridad, disponiendo
de la información y capacitación necesarias.
El no haber corroborado las conductas en cuanto
al uso de los plaguicidas, fue una limitante del es-
tudio, sin embargo la información generada, puede
ser el fundamento para la búsqueda de condiciones
que propician las prácticas de riesgo y de utilidad
para implementar o desarrollar acciones preventivas
eFcaces para proteger a los trabajadores, como son
la educación, la comunicación sobre los riesgos y
la participación en la toma de decisiones; ya que el
conocer las circunstancias de exposición a plaguici-
das, es fundamental para estudios epidemiológicos
sobre los efectos que genera en la salud y sobre la
evaluación de riesgo (García
et al.
2002).
En base a la incidencia de las intoxicaciones de tipo
ocupacional, se puede establecer que la Jurisdicción
Tejupilco Méx., es una zona de riesgo para los traba-
jadores agrícolas, por lo que es necesario continuar
realizando investigaciones, con énfasis en las prácticas
relacionadas con el uso de plaguicidas, e implementar
acciones que involucren a los responsables de los ex-
pendios de agroquímicos, a quienes les corresponde
brindar asistencia técnica a los individuos que utilizan
estas sustancias y en especial al personal de salud para
realizar el registro y notiFcación oportuna de los casos
de intoxicación de manera adecuada.
AGRADECIMIENTOS
Un agradecimiento especial al Especialista en
Salud Pública. Miguel Ángel Estrada Botello, Jefe de
la Jurisdicción Sanitaria Tejupilco; a la Dra. Blanca
Rosa Moreno Guzmán, Directora del Hospital Ge-
neral de Tejupilco; al M. en C. Víctor Torres Meza,
Subdirector de Epidemiología del ISEM; a la Maestra
en Salud Pública. MASS. Olga Flores Bringas, Jefa
de la Unidad de Enseñanza, Investigación y Calidad
del ISEM, a los Drs. Jorge Arturo de León Rodríguez
y Alfonso Efraín Campos Sepúlveda, Investigado-
res de la UNAM, y al Dr. Enrique Corona Barrera,
Investigador del Centro de Investigación y Estudios
Avanzados en Salud Animal de la UAEM.
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