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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Rev. Int. Contam. Ambie. 30 (4) 429-436, 2014
ESTADO ECOLÓGICO DE RÍOS Y VEGETACIÓN RIBEREÑA EN EL CONTEXTO DE LA
NUEVA LEY GENERAL DE AGUAS DE MÉXICO
Mayra MENDOZA CARIÑO
1
*, Abel QUEVEDO NOLASCO
1
, Ángel BRAVO VINAJA
2
,
Héctor FLORES MAGDALENO
1
, María de Lourdes DE LA ISLA DE BAUER
1
,
Francisco GAVI REYES
1
y Bertha Patricia ZAMORA MORALES
3
1
Colegio de Postgraduados, Campus Montecillo
2
Colegio de Postgraduados, Campus San Luis Potosí
3
Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias
* Autor de correspondencia: maymc_zaragoza@yahoo.com.mx
(Recibido marzo 2013; aceptado: agosto 2014)
Palabras clave: salud ecológica, vegetación riparia, corredor biológico
RESUMEN
Los ríos son unidades vitales en el funcionamiento de las cuencas que, debido al
transporte y a la circulación cíclica del agua, permiten la existencia de los seres vivos.
Poseen gran valor ecológico y ambiental dada su infuencia sobre otros ecosistemas
y los beneFcios que proporcionan al hombre, tanto para consumo como para riego y
uso en los ámbitos agrícola e industrial. Sin embargo, casi todos los ríos de México
presentan algún tipo de deterioro. Alrededor de 73 % de los sistemas acuáticos muestran
contaminación, lo que empobrece la salud de estos ecosistemas. El objetivo de este
trabajo es proponer que en la formulación de la nueva ley general de aguas se considere
la regulación de la vegetación ribereña, pues su infuencia en el mantenimiento y en la
rehabilitación del estado ecológico de los ríos es fundamental. Se sugiere que la nueva
ley contenga una sección de protección ambiental en la que se incluya a la vegetación
ribereña como elemento clave para proteger, conservar y restaurar los ríos. Asimis-
mo, que la delimitación de dicha vegetación se apegue a las condiciones naturales de
inundación del cauce, con una frecuencia de una vez cada ocho años, de acuerdo con
la variabilidad del fujo. Además, su manejo debe tomar en cuenta la re±orestación y
el mantenimiento de especies
vegetales nativas de cada región.
Key words: ecological health, riparian vegetation, biological corridor
ABSTRACT
Rives are vital units in the functioning of the watersheds that, due to the transportation
and circulation of water, allow the existence of life. They are of great ecological and
environmental value because o± their infuence on other ecosystems as well as the
beneFts they give to humankind, not only in the consumption ±or irrigation but also
in the use in the agricultural and industrial areas. However, almost all the rivers in
Mexico show a certain type of deterioration. About 70 % of the aquatic systems shows
contamination which diminishes the health of these ecosystems. The objective of this
work is to propose that the riparian vegetation should be included in the making o± the
Comunicación breve
/
Short communication
M. Mendoza Cariño
et al.
430
new general law of water because its inFuence on the maintenance and rehabilitation
of the ecological state of rivers is fundamental. It has been suggested a new law that
contains a section of environmental protection which includes the riparian vegetation
as a key element to protect, preserve, and restore rivers. Likewise, the boundaries of
this vegetation should be according to the natural conditions of Fooding in the bed
of the river, with a once-in-every eight years- frequency, according to the variability
of Fow. In addition, its handling must consider the reforestation and maintenance of
native vegetation species in each region.
INTRODUCCIÓN
Los ríos son de gran importancia en el planeta,
ya que son esenciales para el funcionamiento de los
ecosistemas y de otros sistemas naturales con los que
están relacionados dentro de una misma cuenca. El
hombre es parte integral del ecosistema-cuenca y se
sirve del capital natural para satisfacer sus necesida-
des. Sin embargo, no sólo se apropia de los bienes
materiales de la naturaleza, sino que también altera
una in±nidad de procesos ecológicos que regulan y
mantienen los ecosistemas. Dentro de estos se en-
cuentran los que regulan el clima, los que mantienen
la fertilidad de los suelos, los que controlan inunda-
ciones, los que puri±can el agua, los que mantienen
la biodiversidad y los que otorgan estabilidad a los
ecosistemas, entre otros (Daily
et al
. 1997).
En este sentido, la explotación desmedida de los
ríos y de otros recursos naturales no sólo procura sa-
tisfacer los requerimientos normales de la población,
sino también atender las exigencias que demanda el
capitalismo. Es decir, busca lograr un “crecimiento
económico”, donde la materia prima se entrega sin
mayores reservas a la comercialización mercantilis-
ta, con lo que se condiciona y pierde el “derecho de
autonomía de un país”.
El problema se agudiza cuando los bene±cios sólo
se reparten en un sector pequeño de la población,
dada la distribución inequitativa de la riqueza.
Así, la utilización intensa de los ríos pone en ries-
go su integridad ecológica, relacionada con la calidad
y el funcionamiento del ecosistema asociado al agua
super±cial, las condiciones naturales del entorno y
las presiones humanas, que los afectan negativamente
(Stoddard
et al
. 2006).
Los ríos de México constituyen una red hidrográ-
±ca de 633 000 km de longitud y de acuerdo con la
Comisión Nacional del Agua (CONAGUA 2011), en
éstos Fuyen aproximadamente 399 km
3
de agua cada
año, cifra que incluye las importaciones de otros paí-
ses y excluye las exportaciones. Garrido
et al
. (2010)
mencionan que 87 % del escurrimiento se presenta
en 39 ríos principales, cuyas cuencas abarcan 58 %
del territorio.
De este escurrimiento, 65 % pertenece sólo a siete
ríos: Balsas, Coatzacoalcos, Grijalva-Usumacinta,
Pánuco, Papaloapan, Santiago y Tonalá. Éstos ocu-
pan 26 % de la super±cie nacional y exhiben diver
-
sos tipos de alteración ecohidrológica. El Instituto
Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA 2007) y la
World Wildlife Fund (WWF) establecen que los ríos
Coatzacoalcos y Blanco de Veracruz, son dos de los
más contaminados del país, en especial el segundo,
que ha salido en listas a nivel mundial por su alto
grado de contaminación (IMTA-WWF 2007).
La CONAGUA (2011) señala que 37.1 % de las
aguas residuales municipales y 19.3 % de las in-
dustriales generadas en el año 2009 fueron tratadas,
mientras que el porcentaje restante se vertió directa-
mente a los sistemas acuáticos.
Según Quiroz
et al
. (2006), numerosos cuerpos de
agua se encuentran en condiciones de hipertro±a, como
los lagos urbanos Tezozomoc y Xochimilco en el Dis-
trito Federal, el río Lerma y el lago de Chapala (López-
Hernández
et al
. 2007), la presa el Jihuite en Jalisco
(Flores-López
et al
. 2009), la laguna la Joya-Buenavista
en Chiapas, la laguna Bojórquez en Quintana Roo, las
presas Valle de Bravo en el estado de México y el río
Tula en Hidalgo (Montelongo
et al.
2008).
Los efectos más visibles de la alteración de la
salud de los ecosistemas acuáticos son la pérdida
de la calidad del agua, la belleza escénica y la bio-
diversidad. En este sentido, Vidal y Barrios (2010)
mencionan que las 500 especies de peces de agua
dulce identi±cadas en México, equivalen al 60 % de
los peces de norteamérica y al 6 % del total mundial.
De este total de especies, 127 ya se extinguieron
(75 eran endémicas) y 139 están amenazadas o en
peligro de extinción (53 % son endémicas).
Sin embargo, el uso del agua en México no sólo
genera problemas ambientales, sino también sociales
y económicos pese a existir un instrumento normativo
que regula dicho recurso, la Ley de Aguas Nacionales
(LAN; CONAGUA 1992). Por todo ello, el sector
VEGETACIÓN RIBEREÑA Y LA NUEVA LEY GENERAL DE AGUAS DE MÉXICO
431
académico del país está resuelto a elaborar y presentar
ante el Congreso de la Unión de la República Mexi-
cana, una propuesta de ley más integral y efciente.
El objetivo de este trabajo es que se considere
a la vegetación ribereña (VR) en la formulación de
la nueva ley general de aguas (LGA), debido a que
ésta inFuye en el mantenimiento y rehabilitación del
estado ecológico de los ríos.
Consideramos que la nueva ley debe contener una
sección de protección ambiental que incluya a la VR,
cuya delimitación se debe apegar a las condiciones
naturales de inundación del cauce con frecuencia de
una vez cada ocho años, de acuerdo con la variabi-
lidad del Fujo. Su manejo debe corresponder a la
reforestación y mantenimiento de especies vegetales
nativas de la región.
DESARROLLO DEL TEMA
Factores que propician la pérdida del estado
ecológico
Según la directiva marco del agua de la Unión
Europea (DOCE 2000), el estado ecológico (EE) es
una medida de la salud global del sistema acuático,
una expresión de la calidad de la estructura y el fun-
cionamiento de los ecosistemas asociados a las aguas
superfciales y es evaluado en ±unción de una serie de
indicadores biológicos, fsicoquímicos e hidromor±o
-
lógicos que a su vez están relacionados con las condi-
ciones naturales y en ausencia de presiones humanas.
Engloba todas aquellas condiciones que requieren los
organismos que habitan en los ecosistemas acuáticos
para desarrollar sus funciones vitales, como crecer y
reproducirse. Éstas
varían en el espacio geográfco y
con los factores bióticos y abióticos, lo que explica la
diversidad de formas de vida. Si las condiciones del
ecosistema cambian por causas de origen antrópico,
los organismos su±ren modifcaciones en cuanto a su
estructura, abundancia o apariencia externa, como en
el caso de los peces, o desaparecen.
Aunque estos cambios también pueden presentar-
se en el tiempo, como parte de la evolución natural
de un sistema, en este documento se abordan los que
ocurren como consecuencia de la presión humana
sobre estos hábitats. Así, en la medida en que la fauna
y la Fora sean “parecidas” a las correspondientes a
este tipo de ecosistemas en condiciones naturales, se
les puede considerar con buen EE. Si por el contrario,
hay alguna alteración, la composición y la estructura
de los organismos será afectada y el EE disminuirá.
En este contexto, las actividades humanas tienen
impactos negativos directos e indirectos sobre los
ríos. Los primeros se relacionan con la extracción
desmedida del caudal, su desviación, represamiento
o agotamiento, con la inadecuada operación de obras
hidráulicas (Nilsson
et al
. 2005) y con la contami-
nación a causa de la descarga de aguas residuales
municipales e industriales que modifcan el volumen,
la calidad y la estacionalidad de dichos sistemas
(Jones
et al
. 2000). Los segundos se caracterizan
por el inadecuado manejo territorial de las cuencas:
deforestación, fragmentación de ecosistemas a causa
de cambios no planifcados en el uso de la tierra,
crecimiento urbano y desarrollo de infraestructura
carretera, lo que afecta negativamente la cantidad y
la calidad de agua disponible (Rosenberg
et al
. 2000).
No debe olvidarse que todo lo anterior obedece a
una racionalidad que considera a las cuencas y a sus
recursos naturales como objetos de libre apropiación
con fnes mercantilistas. En esta racionalidad las
actividades humanas se realizan en el país dentro de
un marco legal que poco atiende a las necesidades na-
turales de estos ecosistemas y de la misma sociedad.
Es decir, la LAN considera a los ríos sólo como
corrientes de agua natural y no como fuente y soporte
de múltiples formas de vida, por lo que su regulación
se fundamenta en la administración, control y pla-
nifcación del aprovechamiento del agua, con±orme
ciertos usos. Al omitir esta ley aquellos aspectos
relativos con la protección, la conservación y el ma-
nejo regulado de dichos ecosistemas, permite que su
integridad ecológica esté expuesta al impacto de las
actividades humanas. A fn de que esto no continúe, es
necesario crear una sección de protección ambiental
en la ley, en la cual se establezca con claridad cómo
cuidar la salud de estos sistemas.
Función de la vegetación ribereña en el estado
ecológico de los ríos
La franja ribereña es una zona de transición entre
los hábitats Fuviales y terrestres, es una larga ±ranja
de vegetación adyacente a riachuelos, ríos, lagos y
embalses que incluye bancos y pantanos dentro de
la llanura de inundación. Su existencia es vital para
la salud de cualquier sistema acuático, ya que genera
amplios benefcios, como mantener la calidad del
agua al ±renar su eutrofzación a causa de los conta
-
minantes que arrastra el escurrimiento superfcial de
zonas urbanas y agrícolas. Es decir, es un fltro de la
contaminación difusa.
Mander
et al.
(2005) consideran que el sistema ra-
dicular de la VR aumenta la rugosidad de la superfcie,
lo que ±avorece la infltración y retiene sedimentos,
contaminantes y nutrimentos. Aunque Vigiak
et al.
(2007) estiman que la retención de sedimentos es
M. Mendoza Cariño
et al.
432
mayor que la de los contaminantes, debido a que las
partículas de los sedimentos son más fnas y por lo
tanto, se Facilita su adherencia a la superfcie. Los
contaminantes disueltos, son los que se retienen me-
nos. Por su parte, Ceccon (2003) estima que 85 % del
FósForo disponible de los escurrimientos superfciales
se adhiere a las partículas del suelo, mientras que
el 25 % del nitrógeno se asimila en el crecimiento
de árboles y otras plantas, además de que se puede
almacenar por largos periodos.
Algunos estudios muestran que 80 % del nitró-
geno de los escurrimientos superfciales se reduce
después de pasar un bosque ribereño. De esta manera,
la creación de corredores vegetales a lo largo de los
ríos es uno de los medios que permiten restaurar la
calidad de las aguas superfciales (Greer 1978).
La VR también reduce la energía del ±ujo de
agua, evita la erosión del suelo y fortalece los ban-
cos de las orillas del cauce. Actúa como un agente
transformador cuando los procesos químicos y bio-
lógicos cambian la composición de los nutrimentos.
Por ejemplo, como cuando las bacterias de esta zona
descomponen los residuos de pesticidas y los trans-
forman en componentes no tóxicos y otras formas
biodegradables.
Además de la protección al agua, el bosque ripario
concede una variedad de servicios a la vida silvestre
local, como abundantes y diversos recursos alimenti-
cios a la comunidad animal, por lo que es la base de la
cadena alimenticia de los cuerpos de agua. El material
orgánico que proviene del mantillo (hojas y ramas
caídas en descomposición) se transporta al cuerpo de
agua a partir de la vegetación marginal y constituye
el suministro energético más importante sobre la pro-
ducción autóctona de los ríos (Ceccon 2003).
La madera que ±ota, producto de árboles muertos,
desacelera el ±ujo de la corriente y crea hábitats para
ciertos peces, al formar lagunas y espacios encres-
pados de agua en medio de la corriente, los cuales
se convierten en áreas de desove, crianza y refugio
en veranos secos e inviernos muy fríos. Por su parte,
los árboles controlan el ±ujo de radiación lumínica
que llega al lecho de los ríos, mediante la sombra
que proyecta sobre el curso del agua, lo que limita la
producción autóctona y modifca el microclima del
río (Guevara
et al
. 2008).
La VR ofrece un espacio de reposo para la fauna
silvestre local y migrante, pues ahí puede anidar,
alimentarse, moverse o refugiarse. Incluso, puede
albergar a especies depredadoras de roedores o in-
sectos de zonas agrícolas o a especies endémicas.
Entre otros benefcios se encuentran el suministro de
alimento a seres humanos, la generación de ingresos
agrícolas a través de los productos cosechados, la cap-
tura de dióxido de carbono que contribuye a reducir
los gases de eFecto invernadero y la diversifcación
del paisaje (Naiman
et al
. 2005).
Sin embargo, existe cierta incertidumbre sobre
la amplitud óptima de la franja ribereña para maxi-
mizar su funcionalidad. En condiciones naturales,
ésta depende de la geomorfología del canal y del
valle, mismos que varían en la longitud del río.
En las cabeceras, los valles se confnan (muestran
forma de
V
) y la dimensión lateral del canal
que presenta in±uencia ±uvial es pequeña, la cual
se ensancha progresivamente conforme avanza la
trayectoria del río, es decir, en valles confnados
se puede estimar en 5 m, en valles semi-abiertos
10-15 m y en abiertos ± 50 m (González y García
2006). Sin embargo, el desbordamiento lateral
del canal hacia la zona de inundación se asocia
con las ±uctuaciones del nivel del agua del río, es
decir con el régimen de variabilidad de los escurri-
mientos. González y García (2006) comentan que
esta conectividad lateral es importante durante el
crecimiento y la recesión de una inundación pues
se transferen sedimentos, nutrimentos y biota.
Thoms (2003) añade que la liberación de carbón
orgánico disuelto y nutrimentos, desde la superfcie
de sedimentos y su transporte de regreso al río,
constituye una importante fuente de energía para
los organismos acuáticos, por lo que se considera
la base del alimento en los sistemas lóticos. Poole
(2002) menciona que la energía cinética del agua
juega un papel importante al moldear el área, causar
erosión y colocar y remover sedimentos de diferen-
te índole, lo que genera nuevos hábitats para la gran
heterogeneidad de formas vegetativas.
Con el fn de determinar el ancho óptimo necesa
-
rio para elevar la riqueza de especies y para retener
nutrimentos de los campos agrícolas, Spackman y
Hugh (1995) estiman que el mantenimiento del 90 %
de especies vegetales y del 90 % de especies de aves
requiere de 10-30 m y de 75-175 m, respectivamente.
Granados
et al
. (2006) consideran que para retener
50 % de nitrógeno y 95 % de fósforo de las áreas
agrícolas, son sufcientes 16 m. Otros científcos
enfatizan que el ancho mínimo aceptable para el
buen funcionamiento del bosque ripario es de 30 m.
Sin embargo, si se requiere mayor oFerta de benefcios
signifcativos para la vida silvestre y la biodiversidad,
son necesarios desde 100 m hasta la amplitud de la
zona inundable cada 10 años, cualquiera que ésta sea
(Barton
et al
. 1985).
En el tenor de las necesidades naturales de estos
ecosistemas, González y García (2006) señalan que
VEGETACIÓN RIBEREÑA Y LA NUEVA LEY GENERAL DE AGUAS DE MÉXICO
433
la anchura óptima se reconoce como la zona lateral
al canal que se inunda sin restricciones, con la pe-
riodicidad de una vez cada 2-8 años (de acuerdo con
la variabilidad del régimen de fujo). Una amplitud
intermedia (menor a óptima) corresponde a aquella
que se inunda una vez cada 10 años o bien cuando las
restricciones obedecen a la regulación del fujo, dra
-
gados o incisiones del canal. Amplitudes deFcientes
se observan cuando los bancos están levantados por
estructuras ingenieriles y los desbordamientos ocurren
una vez cada 25-30 años. Estrela (1994) coincide con
lo anterior al explicar que las inundaciones ordinarias
incluyen los fujos máximos anuales, cuyo periodo de
retorno en ríos permanentes y con regímenes de fujo
regulares oscila entre 1.5-2 años. Mientras que en ríos
de temporal, con más variabilidad en el régimen del
fujo y de regiones semiáridas, es entre 5-8 años.
Por todo lo anterior, la VR constituye una uni-
dad biológica que permite evaluar los efectos de
cambios que ocurren y permanecen en el tiempo, ya
que su supervivencia, biodiversidad y productividad
dependen de la geomorfología del sistema y de la
dinámica fuvial. En conjunto estos atributos regulan
los intercambios ecológicos en la zona de transición
acuática-terrestre, por lo que la VR se convierte en un
elemento clave del paisaje y de la ecología y entorno
de los ríos. De acuerdo con Granados
et al
. (2006) en
México alrededor del 16 % de la tierra está sujeta a
inundaciones periódicas, razón por la cual se consi-
dera como parte de ecosistemas riparios o con cierta
semejanza a ellos. Aunque más del 70 % de esta área
se convirtió en urbana y agrícola o está inundada por
reservorios, cerca del 2 % permanece como ecosis-
tema ripario natural. De aquí la necesidad de crear
un instrumento normativo que cuide la existencia y
funcionalidad de estos bosques ribereños, así como
su rehabilitación en beneFcio del EE de los ríos.
PROPUESTA
La nueva LGA debe contener una sección de
protección ambiental de los ecosistemas acuáticos,
donde se incluya el concepto “estado ecológico de
los ríos”, que se deFne como sigue:
Es el valor promedio de la calidad del agua, las
variables hidromorfológicas del cauce y la presen-
cia y desarrollo de especies de fora y ±auna que
coexisten en condiciones naturales en el sistema o
bajo las menores presiones humanas. Es decir, una
medida global de la composición, de la estructura
y del funcionamiento del ecosistema acuático libre
de la infuencia del hombre o, bien, en equilibrio
con la sociedad que depende de sus recursos para
poder sobrevivir.
En dicha sección, se debe incluir a la VR como un
elemento clave para proteger, conservar y restaurar la
salud de los ríos, porque es una unidad biológica que
permite evaluar los efectos de cambios que ocurren
y permanecen en el tiempo, ya que su supervivencia,
biodiversidad y productividad dependen de la geo-
mor±ología del sistema y de la dinámica fuvial. Es
decir la VR, como comunidad biológica, representa
la película de lo que ha sucedido durante cierto tiem-
po hasta la fecha (Alonso y Camargo 2005), cuya
evaluación constituye la mejor opción para conocer
el EE de un río. Por tal motivo, dicha sección debe
contener los siguientes apartados:
I. Conservar la vegetación natural y la cobertura
de los estratos herbáceo, arbustivo y arbóreo, así
como de aquellas plantas de la zona riparia cuyas
raíces y parte inferior está bajo el agua. Se debe dar
preferencia a la vegetación nativa sobre la inducida,
aunque haya compatibilidad entre ambas.
II. Prohibir la extracción de especies endémicas
o en categoría de riesgo, de acuerdo con la NOM-
059-SEMARNAT-2010 (SEMARNAT 2010) y de
aquéllas cuya presencia se relacione con especies de
fauna que se encuentren en los mismos supuestos.
III. De las actividades humanas dentro y adya-
centes al corredor ripario, así como cambios de uso
de suelo:
III.1 Limitar con normatividad incluyente todo
tipo de actividad en la franja riparia (El término in-
cluyente se reFere a la participación de expertos y en
especial de la sociedad involucrada, donde se sumen
los criterios para que el uso del recurso se haga de
manera sustentable).
III.2 Delimitar las actividades y cambios de uso
de suelo adyacente a la zona ribereña que puedan
comprometer el desarrollo y la regeneración de la
vegetación, la topografía del área inundable y en
general la funcionalidad del corredor ripario.
III.3 Evitar la ediFcación en general y en especial
de unidades habitacionales. En caso de existir asen-
tamientos humanos, las descargas se deben canalizar
a humedales artiFciales para un pretratamiento, antes
de verterlos al río.
Si se presentan, deben:
III.3.1 Respetar la longitud y la anchura total de
la franja ribereña, la cual corresponde a las condi-
ciones naturales de inundación del cauce. En caso
de no ser posible,
M. Mendoza Cariño
et al.
434
III.3.2 Mantener el ancho que se inunde con la
frecuencia mínima de una vez cada ocho años o
bien, de acuerdo con la variabilidad del fujo que
debe contener el promedio del fujo máximo anual o
III.3.3 Conservar al menos 50 % de la amplitud
promedio con respecto al ancho inundable, al menos
una vez cada ocho años o de acuerdo con su régimen
de fujo para asegurar la Funcionalidad del corredor.
III.3.4 Cuando por producto de una actividad o
cambio de uso de suelo se altere la composición, la
cobertura y la continuidad del bosque ripario, así
como las márgenes de los ríos, se debe reforestar con
especies nativas de la región.
III.3.4.1 En caso de obras hidráulicas y de ca-
rreteras, evitar el uso de concreto u otros materiales
para estabilizar los bancos de los ríos que impidan el
desarrollo y la regeneración de las plantas. Reforestar
con especies nativas.
III.3.5 La regulación del fujo de los ríos se debe
hacer con mínimas restricciones para inundar la
franja ribereña, conforme los puntos III.3.1 – III.3.4.
IV. Del resguardo de las zonas ribereñas
IV.1 Decretar el estudio de diagnóstico de calidad
de la vegetación ribereña en los ríos del país (desde
arroyos hasta grandes ríos), mismo que puede ser una
de las metas a realizarse en el Plan Hídrico Nacional
2012-2018 y puede llevarse a cabo en colaboración
con las instituciones de educación superior y de in-
vestigación del país.
IV.1.1 Éstas a su vez pueden proponer y ejecutar
medidas para conservar, proteger, rehabilitar y reme-
diar la zona ribereña, según la situación que presente.
IV.1.2 El gobierno, la academia, los municipios
y la ciudadanía deben ser incluidos en las acciones
del punto anterior.
IV.2 Realizar el levantamiento detallado de la co-
bertura vegetal ribereña [escala 1:20 000, conforme a
los lineamientos de la NOM-023-SEMARNAT-2001
(SEMARNAT 2001)] y su seguimiento cada dos años,
con el ±n de monitorear las medidas de conservación,
protección, rehabilitación y remediación de los ríos.
DISCUSIÓN
La zona ribereña es un ecotono de alta diversidad
biológica, con un funcionamiento complejo debido
a su posición entre los sistemas acuático y terrestre,
que ofrece múltiples servicios ambientales. Como
parte de estos están la estabilización de los cauces
de los arroyos, la reducción de la descarga de pro-
ductos químicos presentes en los escurrimientos de
tierras altas, el mantener la temperatura del agua y
mejorar su nivel de oxígeno disuelto y la protección
de los recursos acuáticos y su fora y Fauna asociadas.
Aunado a lo anterior, la VR es uno de los factores
biológicos de gran signi±cado en las cuencas hidro
-
grá±cas, pues tiene especial incidencia en el régimen
hidrológico de las aguas super±ciales (al intervenir
en el circuito general del agua como factor de atenua-
ción y regulación natural), adicionalmente ayuda a
mitigar los impactos que se producen en las cuencas
por los usos del suelo, favorece el mosaico paisajís-
tico e interviene en los procesos que ocurren en el
ecosistema-cuenca a múltiples escalas del tiempo y
del espacio (Primack
et al
. 2001).
No obstante su correspondencia ambiental con
los ecosistemas adyacentes y su importancia en el
contexto de la cuenca, este componente se explota
intensivamente debido a su proximidad con el agua
y a su productividad para el pastoreo y la agricultura.
En ese sentido la VR constituye uno de los elementos
clave en el funcionamiento de una cuenca, el cual no
debe tratarse en forma aislada sino como parte de un
todo en el manejo integral de la misma, donde cada
una de ellas representa un caso especial.
Sin embargo, hablar del complejo ecosistema-
cuenca, para luego desmenuzar cada una de sus par-
tes, excede los límites de este trabajo. Este documento
parte de dos conceptos técnicos: VR y EE de los ríos,
los cuales se deben considerar en el manejo integral
de los ecosistemas-cuenca. Se aportan elementos para
la formulación de la nueva LGA. Las disposiciones
de esta ley permitirán proteger, conservar y rehabi-
litar la VR en bene±cio del EE de los ríos y de las
comunidades ribereñas (incisos III.1 y III.2), ya que
también se promueve el uso sustentable de este re-
curso. Es necesario que exista la armonía entre lo que
se usa y lo que se devuelve al medio, para mantener
un equilibrio dinámico y una dinámica en equilibrio.
CONCLUSIONES
Debido a que los ríos son fuente de vida y promoto-
res del desarrollo de la sociedad, es necesario evaluar
y monitorear su estado ecológico. Ello a través de
una metodología estándar, que se contemple dentro
del marco legal mexicano y que considere aquellos
componentes biológicos que están relacionados con
los ríos, como es la vegetación ribereña. La nueva ley
general de aguas de México, al adoptar la propuesta de
este trabajo, garantizaría el mantenimiento y la rehabi-
litación de las franjas riparias que son unidades clave
del estado ecológico de los ríos debido a que: i) actúan
como ±ltro de los sedimentos y de los contaminantes
VEGETACIÓN RIBEREÑA Y LA NUEVA LEY GENERAL DE AGUAS DE MÉXICO
435
que son arrastrados por los escurrimientos que provie-
nen de las zonas agrícolas, urbanas y rurales, ii) son la
base de la cadena alimenticia de los sistemas acuáticos,
iii) proveen sitios de resguardo y de reproducción para
peces y otras especies acuáticas, condiciones que en
conjunto propician un ambiente óptimo para su super-
vivencia y iv) infuyen en el régimen hidrológico del
agua superFcial en la cuenca. De esta ±orma la nueva
ley se tornaría más eFcaz al procurar la cantidad y
la calidad del agua de los ríos, pese a las actividades
humanas. También, la ley introduciría una nueva per-
cepción de los ríos, no sólo como portadores de agua
sino como los primeros usuarios de dicho recurso
ya que sostienen diversas formas de vida acuática y
terrestre, a la vez que permiten el óptimo desarrollo
de los ecosistemas que integran.
Es necesario fomentar la participación activa de
los habitantes ribereños con programas de educación
holística y de preferencia pragmáticos, con énfasis
en la concientización local y global. La idea de estos
programas sociales es que sirvan para combatir las
causas con propuestas más integrales y prácticas
sobre los riegos de ignorar el estado ecológico de los
ríos, donde cada uno es un caso particular.
AGRADECIMIENTOS
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
por la beca de posgrado otorgada al primer autor. A
Jorge Alvarado López, Andrea Valtierra Chaparro y
a los revisores anónimos, por sus comentarios y su-
gerencias, las cuales contribuyeron sustancialmente
a elevar la calidad de este documento.
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