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173
Reseña
El último legado de
Herr
Luhmann
Reseña del libro de Niklas Luhmann,
La sociedad de la sociedad
, México, Herder, 2007, 964 pp.
Laura Hernández Arteaga
Realmente no es posible traducir pensamientos como el de Luhmann.
Lo que buenamente se puede hacer es una versión del libro.
Javier Torres Nafarrete
1
Jacob Arnoldi, “Niklas Luhmann. An introduction”, en
Theory, Culture & Society
, vol. 18, núm. 1, 2001, pp. 1-13.
2
En el prefacio a la obra que ocupa estas líneas, se puede leer: “Al incorporarme a la apenas fundada universidad de Bielefeld me encontré con la
exigencia de nombrar el proyecto de investigación en el que trabajaba. Desde entonces –y hasta ahora— mi proyecto ha sido el de una teoría de
la sociedad: tiempo estimado, 30 años; costo del proyecto, ninguno. En lo referente a la duración, las diFcultades del proyecto fueron estimadas
realistamente. En ese tiempo, en la sociología, la situación de la literatura a propósito ofrecía muy pocos puntos de referencia para estimar
un proyecto de esa naturaleza como algo posible. No en último término porque la ambición de una teoría de la sociedad estaba bloqueada por
concepciones neo-marxistas. Un volumen resumido sobre ese tema, publicado junto con Jürgen Habermas, apareció con el título de
: ¿Teoría de
la sociedad o tecnología social?: ¿Qué aporta la investigación de sistemas?
Lo irónico de este título fue que ninguno de nosotros se inclinaba por
una tecnología social, aunque existían diferencias respecto a cómo se tendría que formular una teoría de la sociedad. Es muy sintomático que
en la percepción pública el lugar de una teoría de la sociedad no se haya hecho a través de la teoría, sino a través de una discusión.” (p. 1).
3
Danilo Zolo, por ejemplo, si bien reconoce la originalidad de los planteamientos epistemológicos de Luhmann, le crítica su carácter circular
y autológico porque parece reducir la ciencia a principios inmutables de una manera lógicamente indiscutible (D. Zolo, “±unction, Meaning,
Complexity, The Epistemological Premises of Niklas Luhmann’s ’Sociological Enlightenment’”, en
Philosophical Social Sciences
, núm. 16, 1986,
p. 121).En su respuesta al artículo de Zolo, Luhmann aFrma que su crítico reFere sobre todo algunos ensayos elaborados en los años sesenta,
escritos bajo un contexto en el que la sociología empírica había abandonado cualquier tentativa por construir una teoría general de la sociedad.
En ese momento, la única tentativa por construir una teoría general de la sociedad estaba representada por la teoría general del sistema de la
acción de Talcott Parsons. (N. Luhmann, “The Theory of Social Systems and its Epistemology: Reply to Danilo Zolo’s Critical Comments”, en
Philo-
L
a propuesta teórica de Luhmann, que hoy puede ser
vista de manera más integral por la vastedad de su
obra producida (publicó más de 50 libros y 300 artí-
culos de 1964 a 1997), no ha estado exenta de ten-
siones. Este sociólogo alemán (nacido en Luneburgo,
Baja Sajonia
,
en 1927) ha mantenido una discusión crí-
tica y polémica tanto con los ‘grandes clásicos’ como con
los contemporáneos de la sociología. De hecho, uno
de sus principales críticos es Jürgen Habermas quien
sostiene un concepto de comunicación con centra-
lidad en el sujeto y una teoría social con principios
normativos universales, mientras que la teoría de
los sistemas sociales del sajón se orienta sobre prin-
cipios que son auto-referenciales.
1
Estos presupuestos epistemológicos que evolucio-
naron del funcionalismo estructural al constructivismo
operativo, de la autoorganización a la autoreferencia y
autopoiesis le han valido a Luhmann estar en el cen-
tro de la polémica intelectual no sólo en el campo de
la sociología como en la teoría política y el derecho,
entre otras. Más allá de los contenidos teóricos especí-
Fcos y las atribuciones intelectuales e incluso ideoló-
gicas que sus polemistas le han arrogado, lo cierto es
que su propuesta de una teoría de los sistemas sociales
y una teoría de la sociedad se fue construyendo des-
de el momento en que se hace profesor de la Univer-
sidad de Bielefeld en 1967 y concluye con su muerte
en 1998.
2
Posiblemente esta circunstancia sea lo que
explique el que algunas de las criticas dirigidas a su
teoría social denoten un entendimiento limitado de
sus presupuestos epistemológicos y de su concepción
de la sociedad moderna.
3
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
174
Es por ello que la publicación en español de su
magna obra
La
sociedad de la sociedad
, editada en
alemán (
Die Gesellschaft der Gesellschaft
, Frankfurt,
Suhrkamp, 1997) hace 11 años, es un suceso re-
levante. El lector hispano tiene en sus manos una
Teoría de la sociedad
que tardó años en integrarse.
Con su lectura y análisis, los seguidores y críticos de
Luhmann disponen de un
corpus
monumental para
dar contenido a sus “intuiciones cognoscitivas” en
el marco de una teoría de los sistemas sociales, por
un lado, o refutar su plausibilidad empírica y consis-
tencia cientí±ca, por el otro.
Como se ha mencionado, este libro es la exposi-
ción de la teoría de la sociedad que Luhmann am-
bicionaba desde ±nes de los años sesenta. La tesis
central del volumen es que no hay un punto en la
sociedad de la sociedad que pueda ser observado en
su totalidad: “…la descripción del sistema es parte
del sistema y pueden existir un gran número de des-
cripciones” (p. 10). Una teoría de la sociedad con
tales características está ±ncada en presupuestos
antihumanistas, antirregionalistas y constructivis-
tas. Al mismo tiempo, están presentes las exigen-
cias automplicantes y autológicas que Luhmann le
imprime a la teoría de sistemas, en ese contexto es-
tá circunscrita la a±rmación de que “…la teoría de
la sociedad debe formularse dentro de la sociedad”
(p. 27).
La sociedad es concebida como un sistema auto-
poiético y como tal se distingue de su entorno, que es
la comunicación. “La sociedad es un sistema comuni-
cativamente cerrado: produce comunicación median-
te comunicación” (p. 68). Esta perspectiva supone
un rompimiento con la concepción de la comunicación
como transmisión, pues no es el ser humano el que
puede comunicar: “…sólo la comunicación puede co-
municar” (p. 76). Si bien la conciencia es entorno
de la sociedad, es la condición de posibilidad para la
comunicación: “el hecho de que los sistemas de co-
municación se acoplen a los sistemas de conciencia
(así como los sistemas de conciencia a los de comu-
nicación) a través del lenguaje, tiene consecuencias
de gran alcance para la construcción estructural de
los sistemas correspondientes, es decir, para su mor-
fogénesis, para su evolución.” Nos dice Luhmann que
mientras que los sistemas de conciencia pueden per-
cibir sensorialmente, los sistemas de comunicación só-
lo pueden afectarse a través de la conciencia (p. 83).
Como se puede colegir, la comunicación detona
una red comunicativa cuyo resultado es totalmente
contingente. La distinción binaria
sí/no
posibilita
que la selección de un lado de la forma
sea lo que
es
, pero deja abierta la posibilidad a que
pudiera
haber sido de otra
manera
. Precisamente sobre esta
cadena recursiva de contingencias es que el editor
del
Zeitschrift für Soziologie
formula su teoría de
los medios de comunicación simbólicamente gene-
ralizados y con ello da cuenta del surgimiento y es-
tabilización de códigos especí±cos en sociedades lo
su±cientemente grandes y complejas.
En palabras del alumno dilecto de Talcott Parsons:
“Los medios simbólicamente generalizados transfor-
man […] las probabilidades del
no
en probabilida-
des del
; por ejemplo, ofrecer pagos por bienes
o servicios que se desean obtener. Son ‘simbólicos’
en cuanto utilizan la comunicación para producir el
acuerdo que de por sí es improbable” (p. 248).
Los medios de comunicación simbólicamente ge-
neralizados hacen que la comunicación se sintonice
a condiciones tales que elevan las expectativas de
aceptación aun en el caso de tratarse de comuni-
caciones ‘incómodas’. De tal suerte, que el sistema
de la economía, donde el dinero funge como medio,
permite que uno se deshaga de un bien o preste un
servicio cuando (y sólo cuando) se le paga por ello.
Y en la política, cuyo medio es el poder, se obede-
cen las órdenes estatales porque se amenaza con el
empleo de la fuerza pública y porque se sabe que
sophical Social Sciences
, núm. 16, 1986, p. 129). En su réplica, Luhmann con±rma su presupuesto teórico central: la teoría general de sistemas
sociales se concibe como una teoría de relaciones auto-referenciales, de ahí que diga que la supuesta circularidad o la función ‘auto-lógica’ de su
teoría objeto de la crítica de Danilo Zolo sea, precisamente, una característica epistemológica de la teoría de sistemas sociales (
ibid
., p. 130).
175
dicha amenaza está legitimada conforme a derecho
en la sociedad.
Al institucionalizarse estos medios de comunicación
simbólicamente generalizados se amplía el umbral de
no rechazo de la comunicación —rechazo muy probable
cuando se impulsa a la comunicación a ir más allá del
ámbito de la interacción entre presentes. Estos medios
de consecución se vuelven tan prominentes en la auto-
descripción cultural de la sociedad que ya no se recolec-
tará información acerca de cuánta comunicación no se
obedece o simplemente se olvida. La sociedad entonces
se describe a sí misma como si pudiera contar con un
consenso totalmente asegurado a través de principios,
códigos y programas —como si hubiera una ‘opinión
pública’ (p. 156).
Con estas consideraciones se entiende que la mone-
da sea el medio de comunicación de la economía y el
poder lo sea de la política; que el sistema de la eco-
nomía sólo pueda comunicarse económicamente y la
política políticamente. Más aún que no haya un punto
privilegiado de observación de la sociedad, el que se
aFrme que no puede haber un observador externo a la
sociedad ni un sistema que lo regule y lo oriente. No al
menos, cabe decir, en la lógica de una diferenciación
funcional de la sociedad. Sí, en cambio, en sociedades
Estado-céntricas como la latinoamericana.
Luhmann expone también los contornos de una
teoría de la evolución que de cuenta de una sociedad
vista desde la perspectiva sistema-entorno. De en-
trada, aFrma que “…la teoría de la evolución remite
el problema al tiempo e intenta explicar cómo es po-
sible que algunas estructuras cargadas cada vez más
de presupuestos —es decir, cada vez más improba-
bles— surjan y luego se mantengan como normales”
(p. 326). Si bien parte de los presupuestos de Da-
rwin, se separa de él al no orientar su análisis hacia
la selección natural sino hacia la coevolución de los
sistemas autopoiéticos, con lo cual, la evolución de-
viene en una teoría propia de este tipo de sistemas
sociales. Al respecto, nos dice el autor de
Teoría de
la sociedad
: “…la evolución no signiFca otra cosa
sino cambios de estructura y dado que éstos sólo
pueden efectuarse en el sistema (de modo autopoié-
tico) no están a discreción del sistema, sino que de-
ben aFrmarse en un entorno que el sistema mismo
no puede sondear ni, a Fn de cuentas, puede incluir
en sí mismo a través de la planiFcación. La diver-
siFcación evolutiva y el incremento de los sistemas
son al mismo tiempo diversiFcación e incremento de
los entornos. Sólo la
diferencia
de sistema y entorno
hace posible la evolución” (p. 341).
Una teoría de la evolución
en
y
desde
la perspec-
tiva de la autopoiesis del sistema sociedad, implica
la exposición de las interrelaciones entre los con-
ceptos de variación, selección y reestabilización. A
través de la
variación
se modiFcan los
elementos
del
sistema, es decir, las comunicaciones; implica la po-
sibilidad de una comunicación inesperada (p. 358),
mientras que la “…selección se reFere a las estruc-
turas del sistema, es decir, a las expectativas que
guían a la comunicación”. La selección, a su vez,
“…elige las referencias de sentido que tengan valor
de formar estructuras, idóneas para el uso repetido,
capaces de construir y condensar expectativas” (p.
358). La reestabilización, por su parte, da cuenta
del estado del “…
sistema que está evolucionando
después de una selección que ha resultado positi-
va o negativa”. Evolución del sistema mismo de la
sociedad en relación con su entorno. En el caso de
sociedades diferenciadas por funciones, la función
de reestabilización compete cada vez más a los en-
tornos internos de la sociedad, es decir, a los sis-
temas parciales, tales como el derecho, la política,
la economía, mismos que deben aFrmarse en el en-
torno interno de la sociedad. En opinión del sajón,
se trata “…en última instancia, del problema de la
sustentabilidad de la diferenciación de sistema de la
sociedad” (pp. 357-358).
Uno de los principales logros de la teoría de sis-
temas, según apunta Luhmann, ha sido la reelabo-
ración de un esquema general dentro del cual existe
una distinción sistema/entorno que puede ser re-
plicada en el entorno interno del sistema. De esta
manera se da paso a la teoría de la diferenciación
Reseña
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
176
social. La diferenciación es concebida como la re-
producción, al interior del sistema, de la diferencia
primaria sistema/entorno, y con ello se da paso a la
generación de entornos internos en el sistema.
En esta perspectiva si una
forma
logra regular
las posibilidades de realización de otra, se está an-
te una forma de diferenciación que priva por sobre
otras. Luhmann desarrolla cuatro formas de diferen-
ciación: la segmentaria, caracterizada por la igualdad
de los sistemas parciales, los cuales se distinguen o
a partir de la descendencia o a partir de las comu-
nidades habitacionales o combinando ambos crite-
rios; la diferenciación centro y periferia supone el
principio de la segmentación y prevé una pluralidad
de segmentos; la estratiFcatoria se caracteriza por
la desigualdad de rango de los sistemas parciales y,
Fnalmente, la diferenciación funcional caracterizada
tanto por la desigualdad como por la igualdad de los
sistemas parciales.
La diferenciación por funciones es la forma de di-
ferenciación por antonomasia de la sociedad moderna
y corresponde a un estadio evolutivo de mayor com-
plejidad de la sociedad. Esta forma de diferenciación
organiza los procesos de comunicación alrededor de
funciones especiales que deben ser cumplidas a nivel
social y, desde el momento en que su cumplimiento
es necesario para el sistema,
la sociedad no puede
conceder primacía absoluta a ninguna de ellas
a no
ser que se instaure un nivel secundario en la for-
mación de los sistemas para instituir la primacía de
funciones especiFcas, limitadas a un conjunto de re-
laciones especiales sistema/entorno. En este punto
radica la diferencia fundamental entre las sociedades
funcionalmente diferenciadas y aquellas estratiFca-
das en las que hay un sistema que sobredetermina y
cohesiona a la sociedad.
A estas alturas de la exposición conviene su-
brayar que Luhmann aborda el problema de la in-
tegración social desde una perspectiva diferente
a las emprendidas por la sociología, mediante la
distinción inclusión y exclusión. Las condiciones
de la inclusión varían con la diferenciación social.
Con ello se tiene la impresión de que la sociedad
ofrece posibilidades de inclusión a todos los seres
humanos y la pregunta es tan sólo cómo se condi-
cionan y qué tan favorables resultan. La exclusión
debe entenderse, comenta Luhmann, como forma
cuyo lado interior (inclusión) se señala como opor-
tunidad de que las personas se tomen en cuenta
socialmente y
cuyo lado exterior se mantiene sin
señalar; hay inclusión sólo cuando la exclusión es
posible. “Únicamente la existencia de personas o
grupos no integrables hace visible la cohesión so-
cial y hace posible especiFcar las condiciones para
ello. Pero también, en la medida en que las condi-
ciones de inclusión se especiFcan como formas de
orden social es posible denominar el caso opuesto
de los excluidos” (p. 492).
Con la distinción “inclusión”, el sistema sociedad
predispone a las personas asignándoles lugares en
cuyo marco pueden actuar de acuerdo a expectativas
complementarias. La forma que esta distinción ad-
quiere en los sistemas funcionalmente diferenciados
es interesante porque denota un proceso de inte-
gración social que se separa de las interpretaciones
convencionales. Asevera Luhmann que “El arreglo de
la inclusión se deja en manos de los sistemas parcia-
les. Los individuos concretos, deben poder participar
en todos los sistemas funcionales dependiendo de
en qué ámbito funcional y bajo qué código se intro-
duce su comunicación. Los individuos deben poder
participar en todas estas comunicaciones; por eso
de manera correspondiente, sus acoplamientos con
los sistemas funcionales cambian de momento a mo-
mento” (495). Con ello, Luhmann esclarece el carác-
ter paradójico de la sociedad moderna, una sociedad
que atiende un lado de la forma (la inclusión) y en-
mascara las consecuencias “no deseadas” del otro
lado de la distinción, la exclusión. La sociedad hace
depender la inclusión de oportunidades de comuni-
cación altamente diferenciadas las cuales ya no se
coordinan entre sí de manera segura y sobre todo
que persistan en el tiempo. “En principio —asegu-
ra— cada cual debe ser sujeto de derecho y disponer
de ingresos suFcientes para poder participar en la
economía. Cada cual participando en las elecciones
177
políticas debe poder reaccionar a sus experiencias en
la política. Cada cual —hasta donde dé— debe cur-
sar los grados elementales en las escuelas. Cada cual
tiene el derecho a un mínimo de benefcios sociales,
al servicio de salud, a una sepultura legal. Cada cual
puede casarse sin necesidad de autorizaciones. Cada
cual puede elegir una conFesión religiosa —o renun-
ciar a ella. Y si alguien no aprovecha sus oportunidades
de participar en las inclusiones, esto se atirbuye in-
dividualmente. De esta manera la sociedad moderna
se ahorra —al menos por lo pronto— el percibir el
otro lado de la Forma (la exclusión) como Fenómeno
socio-estructural”(pp. 495, 496).
Como se puede deducir, con estas observaciones
el autor de la
Sociología del riesgo
está poniendo
sobre el tintero problemas centrales a los que se en-
Frenta el sistema-sociedad hoy en día. El propio Lu-
hmann lo resume en la siguiente metáFora: “A partir
de Don Quijote, la novela es la que se encarga de re-
flexionar la situación que de allí se deriva. El indivi-
duo conduce su vida según la medida de su lectura;
logra inclusión en tanto copia lo leido” (p. 497).
Mediante la diFerenciación Funcional, la sociedad
puede multiplicar la especifcidad de sus relaciones
y, al mismo tiempo, la apertura de sus entornos in-
ternos de modo que los sistemas puedan desempe-
ñar sus operaciones. Por medio de la
especifcación
y
de
la
institucionalización,
la sociedad incrementa
su interdependencia interna a la vez que mantiene
la autonomía de los sistemas específcos que surgen
como producto de la autoreproducción de la diFeren-
ciación sistémica. Como se ha mencionado, en las
sociedades con primacía de diFerenciación, la regu-
lación de las relaciones de inclusión/exclusión pasa
a los sistemas Funcionales: ya no existe instancia
central alguna, la política, la economía, la religión,
la moral que regule o supervise a los sistemas par-
ciales. “Si el individuo quiere saber si dispone de
dinero, y de cuánto, es algo que se decide en el sis-
tema económico. Qué exigencias jurídicas y con qué
éxito se pueden validar, es asunto del sistema del
derecho. Qué se toma como obra de arte, se decide
en el sistema del arte; y el sistema de la religión es-
tablece las condiciones bajo las cuales el individuo
puede resumirse como religioso […]” (p. 499).
Como el lector puede colegir, el primado Funcio-
nal no implica imposibilidad de coexistencia de otras
Formas de diFerenciación de manera simultánea. Ase-
gura Luhmann que la diFerenciación Funcional depen-
de, en muchas de sus Funciones, de la diFerenciación
segmentaria que coexistente dentro de los propios
sistemas Funcionales. Para ilustrar esta situación, el
prosista de
Introducción a la teoría de sistemas
re-
curre al sistema político y afrma que incluso a nivel
del sistema global de la sociedad mundial todavía no
cambia el hecho de que la política necesita de una
base territorial para la elaboración de sus decisiones,
especialmente si esto supone maximizar el consenso
y el gobierno democrático. En esta perspectiva, el
sistema político de la sociedad mundial se divide en
Estados no sólo en el sentido de residuo histórico más
o menos obsoleto, sino también como un requisito
para la diFerenciación Funcional.
4
La sociedad mundial
Como hemos visto, para Niklas Luhmann la socie-
dad no es pensable sin comunicación y la sociedad
moderna es un caso paradigmático. “La comunicación
comunica que lo comunicado puede corregirse o dis-
cutirse hacia atrás, o que quiso decirse lo que se di-
jo; se deja interpretarse, pues, mediante comunicación
en una banda que va de lo creíble a lo increíble” (p.
3). En esta lógica de la teoría del sistema sociedad, el
padre de
El amor como pasión: la codifcación de la in-
timidad
considera un obstáculo epistemológico el que
se pretenda concebir a la sociedad mediante la distin-
ción de límites territoriales, sobre todo en la actuali-
dad donde las interdependencias de alcance mundial
inciden en todos los aspectos del acontecer de la so-
ciedad. Considerarlo desde esta perspectiva, afrma, es
mantenerse en un concepto de sociedad como
societas
civilis,
con los valores que ello conlleva, pues tal pers-
4
N. Luhmann,
The diFFerentiation society
, Nueva York, Columbia University Press, 1982, p. 241.
Reseña
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
178
pectiva sigue adscrita a una teoría de la acción y del
sujeto de carácter humanista. En un contexto de socie-
dades complejas y globalizadas estas teorías observan
a la sociedad como un sistema global “para otorgar
reconocimiento a las globalizaciones (y para reducir el
concepto de sociedad al plano del Estado nación)” (p.
10) Frente a ello, la propuesta teórica del crítico de
Habermas considera a la sociedad del mundo como el
concepto adecuado para dar cuenta de los fenómenos
contemporáneos, entre ellos la globalización.
Subrayemos, de lo expuesto está claro que una
teoría con tales características adscribe a la so-
ciedad moderna un primado funcional y como tal
la sociedad moderna es una sociedad diferenciada
funcionalmente. En este sentido, el sistema global
es una sociedad
en la que todos los límites inter-
nos pueden ser disputados y todas las solidaridades
cambian de lugar. Los límites internos dependen de
la auto-organización de subsistemas y no de un
ori-
gen
en la historia o en la naturaleza o en la lógica
abarcadora del sistema.
5
Desde esta óptica, para Luhmann el eje de obser-
vación no es un sistema global de sociedades regio-
nales sino el de una
sociedad del mundo
.
6
El sistema
sociedad mundo se describe sin referencia a las parti-
cularidades regionales. En este marco, los límites no
son límites territoriales ni espaciales, sino límites de
sentido, límites comunicacionales. Para el concepto
de mundo de la teoría de sistemas esto signi±ca que
el mundo es la totalidad de lo que para cada sistema
signi±ca sistema/entorno. “El mundo mismo es tan
sólo el horizonte total de toda vivencia provista de
sentido —sea que esté dirigida hacia el interior o ha-
cia el exterior o, en el plano temporal, hacia adelante
o hacia atrás. El mundo no se cierra con límites sino
con el sentido que en el se activa. Requiere ser com-
prendido no como agregado sino como correlato de
las operaciones que en él se efectúan” (p. 115).
La sociedad mundo está permanentemente en una
actualización de su horizonte de sentido, por la exis-
tencia simultánea de sistemas de función parciales.
La sociedad moderna regula su propia expansión, el
mundo moderno también. La sociedad moderna puede
cambiarse a sí misma, por eso se expone continuamen-
te a la autocrítica: es un orden autosustitutivo —co-
mo también lo es el mundo moderno que sólo puede
cambiarse a sí mismo en el mundo. Para esto, la se-
mántica de modernidad/modernización es uno de los
indicadores más decisivos —no como tesis de conver-
gencia, sino precisamente porque permite representar
a las regiones de la sociedad del mundo como más o
menos modernizadas (desarrolladas) y hacer de esa dis-
tinción una descripción total con referencias variables.
Nada deja de ser moderno o es menos moderno. Y si la
sociedad está constituida por la totalidad de todas las
comunicaciones, el resto del mundo está condenado a
permanecer sin palabra. Se retira al silencio; aunque
ni siquiera éste es un concepto adecuado porque sólo
puede permanecer en silencio quien puede comunicar
(p. 118-119).
Esta característica refuerza la negativa de la pers-
pectiva teórica en cuestión a adscribirse a un con-
cepto de sociedad regional. La teoría del sistema/
sociedad no niega las diferencias regionales, los di-
ferentes niveles de desarrollo derivado de los proce-
sos de modernización, sino que el carácter universal
5
Niklas Luhmann, “Globalization or World Society: How to Conceive of Modern Society?”, en
International Review of Sociology
, vol. 7, núm.1,
marzo de 1997, pp. 67-80.
6
Diversos trabajos sobre este concepto y de cómo se ha procesado en el campo disciplinario de las Relaciones Internacionales, están contenidos en
el libro editado por Mathias Albert y Lena Hilkenneier,
Observing International Relations. Niklas Luhmann and World Politics
, Londres, Routledge,
2004. En él, el lector encontrará posturas críticas e incluso propuestas que, siguiendo los planteamientos centrales de Luhmann, resultan muy
sugerentes. La formulación sobre la sociedad del mundo luhmanniana dista de ser equiparable con el concepto de sistema-mundo formulado
por Wallerstein que tiene sus anclajes teóricos en varias dimensiones del capitalismo moderno, dimensiones que son entendidas tanto en la
esfera nacional como la internacional. Asimismo, Luhmann parte en su análisis de la existencia de relaciones desiguales entre las naciones como modo de
explicar la historia moderna. Por otro lado, un ejercicio intelectual interesante (que combina la aplicación de la teoría del sistema mundo de Wallerstein
y la teoría de los sistemas autorreferentes de Niklas Luhmann) es el que realiza Augusto de Venanzi (2002) para analizar la dinámica de las
grandes corporaciones transnacionales, mediante su propuesta de una “teoría corporativa del sistema mundo.”
179
de la diferencia por funciones es la que le imprime
su carácter a la sociedad moderna. Un sistema/so-
ciedad que no niega las diferencias y desigualdades
provocadas en la dinámica de la globalidad. Las dis-
tintas regiones participan en muy distinta medida
de las ventajas y desventajas que surgen de la di-
ferenciación funcional y, en cuanto prevalecen las
desventajas, parece que los sistemas de funciones
que ya se han diferenciado (por ejemplo, la políti-
ca y la economía), se ocasionan impedimentos re-
cíprocos. Pero esto no justiFca asumir como punto
de partida diversas sociedades regionales, porque es
precisamente la lógica operativa de la diferencia-
ción funcional la que nos explica el porqué de los
problemas que enfrentan las distintas regiones en el
marco del
sistema sociedad mundial.
Cabe decir que nuestro autor exceptúa de esta si-
tuación a los sistemas de la política y del derecho.
Sólo el sistema político y el sistema del derecho de la
sociedad moderna son “diferenciables regionalmente
bajo la forma de Estados”. Esto siginiFca, en la pers-
pectiva del sociólogo germano, que “.
..el fenómeno
entero del sistema omniabarcador sociedad no puede
repetirse dentro de límites espaciales —así como un
microcosmos en el macrocosmos. El signiFcado de los
límites espaciales reside en las interdependencias que
existen entre el sistema político y el sistema del de-
recho, por un lado, y los demás sistemas encargados
de una función por otro” (p. 125, 126).
En suma, como el lector ha podido observar, en el
libro de Niklas Luhmann
La sociedad de la sociedad
se encontrará con una brillante exposición de una
teoría de la sociedad contemporánea, equiparable
por sus dimensiones y pretensiones a las expuestas
en su momento por Max Weber y Carlos Marx, en
Eco-
nomía y Sociedad
y
El Capital
, respectivamente.
Reseña
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
180
Bibliografía suplementaria
Arnoldi, Jakob, “Niklas Luhmann. An Introduction”, en
Theory, Culture & Society
,
vol. 18, núm. 1, 2001.
De Venanzi,
Augusto,
Globalización y corporación: El orden social en el siglo
XX
I, Madrid, Anthropos, 2002.
Luhmann, Niklas,
The Differentiation Society
, Columbia University Press, Nueva
York, 1982.
—————, “The Theory of Social Systems and its Epistemology: Reply to
Danilo Zolo’s Critical Comments”, en
Philosophical Social Sciences
, núm. 16,
1986.
—————, “Globalization or World Society: How to Conceive of Modern So-
ciety?”, en
International Review of Sociology
, vol., 7, núm. 1, marzo de 1997.
Mathias, Albert y Lena Hilkermeier,
Observing International Relations. Niklas
Luhmann and World Politics
, Londres, Routledge, 2004.
Zolo, Danilo, “Function, Meaning, Complexity, The Epistemological Premises of
Niklas Luhmann’s ’Sociological Enlightenment’, en
Philosophical Social Sciences
,
núm. 16, 1986.
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