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Sociedad y política
117
Resumen
En este artículo, el autor, partiendo de dos conceptos
de Giovanni Sartori –la
democracia esotérica
(simu-
lada o bananera) y la
videopolítica
– y de la definición
de
neopopulismo,
analiza las relaciones perversas del
llamado triángulo dorado: partidos políticos-dinero
público para las campañas-medios de difusión (espe-
cialmente la TV) mediante un estudio de caso concreto
atípico de corrupción: el
Dr. Simi
. Sostiene, además,
que la mediocracia (su eje ±elevisa) se volvió piedra
angular de las campañas electorales de 2006, teniendo
entre sus vicios la guerra sucia, ahora descubierta por
el llamado
spotgate
del Instituto Federal Electoral (291
mil
spots
de radio y TV no acreditados) y el alto costo de
la elección. Finalmente, el autor llama a transparentar
el dinero público de los partidos en campaña, cuestión
que sigue siendo uno de los saldos pendientes de la
reforma electoral.
*
Facultad de Estudios Superiores-Aragón, Av. Rancho Seco s/n, Bosques de Aragón, Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, c.p.
57170.
Mediocracia, dinero y elección presidencial
en México 2006
Hugo Sánchez Gudiño
*
Abstract
Starting from two concepts of Giovanni Sartoni —the
esoteric democracy
(simulated or banana like) and from
the
neopopulism
— the author of this article analyzes the
perverse relationships of the so called golden triangle:
political parties-public funds for campaigns-propagan-
da media (television foremost) through a study of an
atypical corruption: the Dr. Simi. It maintains as well
that the mediocracy (with ±elevisa as its axis) became
a fundamental cornerstone for the 2006 electoral cam-
paigns, having as its vices
the foul play, now uncovered
by the spotgate of the Federal Electoral Institute (291
thousand radio spots and unaccounted
on tv) and the
high cost of the election. Finally, the author makes a
call to reveal the public funds in the political parties
in campaign, situation that is still one of the pending
outcomes of the electoral reform.
Palabras clave:
mediocracia, corrupción política, reforma electoral, dinero, campañas políticas, ±elevisa, guerra
sucia, costo del voto.
h
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
118
La corrupción, dicen los cínicos, está en todas las sociedades políticas
[ ]
EL dinero emerge como símbolo de la disolución de la confianza en la democracia
Daniel Bell
La política es una actividad instrumental, limitada, que no es capaz de organizar la amistad entre los hombres, ni la
lealtad mutua, ni el amor
José Ortega y Gasset
Cleptocracia y corrupción política: hacia una definición teórica
L
a política profesional en México opera bajo una
lógica propia donde todo aparece atravesado
por la corrupción que, a su vez, provoca intri-
gas, conspiraciones, pactos, paranoias y todo tipo
de malabarismos. “Existe una relación muy estrecha
entre el autoritarismo y la corrupción, entre la falta
de democracia y la deshonestidad gubernamental. En
efecto, el régimen presidencialista posrevolucionario
configuró sus mecanismos de poder y autoridad de
tal manera que la corrupción pasó a ser quizá la más
valiosa y perversa herramienta de la gobernabilidad.”
1
Por lo anterior, la experiencia política mexicana arro-
ja un dato duro que forma parte de la identidad de la
vieja clase política nacional: la relación de proporción
inversa entre represión y corrupción. Verdaderamente
en política no hay reglas del juego: el juego acaba con
las reglas. Max Weber lo anotaba con toda certeza en
un célebre ensayo de 1919 cuando decía:
“También los cristianos primitivos sabían muy exacta-
mente que el mundo está regido por los demonios y que
quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar
como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto
con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su
actividad lo bueno sólo produzca el bien y lo malo el mal,
sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no
ve esto es un niño, políticamente hablando”.
2
Es el escenario de lo que Samuel Huntington califi-
caba como el resquebrajamiento de las instituciones
tradicionales por una modernización rápida, es decir,
la corrupción que “como tal engloba los sobornos, los
abusos de autoridad, el tráfico de influencias, la desho-
nestidad, el enriquecimiento ilícito, la traición y muchas
otras linduras, ha sido un componente permanente de
la vida política en todas partes”.
3
En el momento en el cual el mito democrático
parecía predominar de manera absoluta, los sistemas
políticos occidentales, como anotan Della Porta y
Mény, se encontraban bajo el aguijón de innumerables
problemas: crisis de los partidos, crisis de la partici-
pación, crisis económica y crisis de los valores. “Desde
esta óptica, los fenómenos de corrupción desarrollados
en el curso de los años noventa, y aún más la crecida
sensibilidad de la opinión pública hacia tal problema,
representaban una de las expresiones más penetrantes
de dicha crisis.”
4
La tesis del carácter negativo de la corrupción en
relación con el funcionamiento de los sistemas políticos
democráticos no goza de un consenso generalizado, a
pesar de que el sistema funcionalista pretendió en la
década de los sesenta y setenta olvidar las connotacio-
nes morales y los juicios de valor sobre la corrupción
para limitarse a la contribución que ésta podía aportar
a los sistemas burocráticos destinados al inmovilismo.
Esta escuela funcionalista estadounidense destacaba
las ventajas de una determinada dosis de corrupción
en los países socialistas o en aquellos subdesarrollados:
la corrupción representaba el ‘aceite’ necesario para
accionar mecanismos trabados o envejecidos. En el
mismo sentido se expresaba la teoría sociológica de las
organizaciones en el caso francés, donde la “sociedad
del inmovilismo” funcionaba gracias al uso generaliza-
do de arreglos entre los encargados de los trabajos.
5
Para intentar comprender el interés que ha susci-
tado la corrupción
6
en la práctica política, es necesario
1
Adolfo Aguilar Zínzer, “El compromiso de combatir la corrupción”, en
Los compromisos de la nación
, México, Plaza y Janés, 1996, p. 85.
2
Max Weber, La política como vocación , en
El político y el científico
, trad. Francisco Rubio Llorente, Madrid, Alianza Editorial,
1998. N. E.
3
César Cansino, “¿Honradez en política?”, en
Metapolítica
, núm. 45, enero-febrero de 2006, p. 15.
4
Donatela Della Porta e Yves Méndy, “Democracia y corrupción”, en
ibid
., p. 36.
5
Graciela Ben Dror, “Corruption, Institutionalization and Political Development”, en
Graciela Ben Dror, “Corruption, Institutionalization and Political Development”, en
Comparative Political Studies
, núm. 1, 1974, pp.
63-84.
Sociedad y política
119
tomar en consideración distintos factores de acuerdo
con lo que sugiere Susan Rose Ackerman: “Hay que
distinguir entre cleptocracias, en las que la corrup-
ción se halla organizada en la cúpula del gobierno,
y otros” [actores políticos].
7
Así, elabora la siguiente
tipología aplicable para el estudio de la corrupción
política (dinero-partidos): cleptocracia; monopolios
bilaterales; estados dominados por las mafias y sobor-
no competitivo:
Cleptocracia
: Se refiere a un gobernante o funciona-
rio de alto nivel cuyo objeto principal es el enriqueci-
miento personal y que detenta el poder de realizar este
objetivo mientras está en el cargo público.
8
Monopolio bilateral
: un gobierno se enfrenta a un
solo adversario principal frente a la mesa de juego. En
esta situación, al igual que un monopolio bilateral, las
posibilidades de obtener ingresos son compartidas en-
tre el sobornador y el gobierno. Su fuerza relativa deter-
minará la forma en que se comparten las ganancias.
9
Mafias
: grupo del crimen organizado que propor-
ciona servicios de protección que sustituyen a los que
proporciona el Estado en las sociedades ordinarias. En
algunos casos bilaterales, el Estado y la mafia compar-
ten los negocios de protección y quizá incluso tienen
servicios que se solapan.
10
Soborno competitivo
: una espiral de corrupción
hacia arriba, donde la rentabilidad del soborno debe
aumentar en algunos escalones a medida que aumenta
la incidencia de ésta. Como aumenta la proporción de
funcionarios corruptos con el nivel de sobornos, un au-
mento en el nivel de sobornos frecuentemente aumenta
la proporción de personas privadas que los pagan.
11
En conclusión, existen tres dimensiones fundamen-
tales para determinar la incidencia de la corrupción
política, que lo mismo afecta la disponibilidad de los
políticos para aceptar sobornos y financiamiento ilegal
de sus campañas electorales, la tolerancia de los votan-
tes a dichos pagos y la voluntad de pagar de los grupos
económicamente fuertes:
1)
La existencia de favores
centrados en pocas personas a disposición de los polí-
ticos;
2)
La capacidad de los grupos económicamente
poderosos para obtener estos beneficios legalmente; y
3)
Las estabilidad temporal de las alianzas políticas. La
inestabilidad puede surgir de la lucha por el botín del
cargo, pero los gobiernos en las sociedades ideológica-
mente divididas pueden también ser inestables.
12
Las campañas como negocio$: el caso del
Dr. Simi
y el neopopulismo
La corrupción política se origina en las campañas elec-
torales. Esta hipótesis ha servido de plataforma para
imponer topes a los gastos de campaña y establecer
controles a las aportaciones de particulares a partidos
y candidatos; también para limitar, sin haberlo logrado
hasta la fecha, la captación de fondos y el gasto en las
precampañas, fuente de intercambios oscuros entre
donatarios y donantes.
6
Corrupción se puede definir de la siguiente manera: Intercambio clandestino entre dos mercados, el político y/o administrativo y el
mercado económico y social. Es un intercambio oculto que viola normas públicas, jurídicas y éticas, sacrificando el interés general por
el privado. Della Porta y Méndy,
Della Porta y Méndy,
op. cit.
, p. 38.
7
Jacqueline Coolidge y Susan Rose-Ackerman, “High-Level Rent Seeking and Corruption in African Regimenes: Teory and Cases”,
en
Policy Research Working Paper
, núm. 1780, 1997.
8
Andreski Stanislav, “
leptocracy or Corruption as a System of Goverment”, en
Andreski Stanislav, “
leptocracy or Corruption as a System of Goverment”, en
Te African Predicament: A Study in the Pathology of
Modernisation
, Nueva York, Atherton, 1968.
9
Mushtaq
han, “A ±ypology of Corrupt ±ransactions in Developing Countries”, en
Mushtaq
han, “A ±ypology of Corrupt ±ransactions in Developing Countries”, en
A ±ypology of Corrupt ±ransactions in Developing Countries”, en
ID± Bulletin
, 1996
10
Diego Gambetta,
Diego Gambetta,
Te Sicilian Mafia
, Cambridge, Harvard University Press, 1993.
11
Jean ±irole, “A Teory of Collective Reputations (with Applications to the Persistence of Corruption and to Firm Quality)”
Jean ±irole, “A Teory of Collective Reputations (with Applications to the Persistence of Corruption and to Firm Quality)”
with Applications to the Persistence of Corruption and to Firm Quality)”
,
en
Review
of Economic Studies
, vol. 63, 1° de enero de 1996, pp. 1-22.
12
Alberto Ades y Rafael Di ±ella, “Competition and Corruption”, en
Applied Economics ²iscusión Paper Series
, núm. 169, Oxford, Oxford
University, 1995. Distintos teóricos y estudiosos del sistema político estadounidense han manifestado su preocupación porque el costo de
las campañas políticas estimule los tratos de ‘toma y daca’. En Francia e Italia, los partidos modernos han perdido el enfoque ideológico
y han llegado a ser dominados por ‘políticos de los negocios’. Muchos de los recientes escándalos en estos países tuvieron que ver con
las contribuciones ilegales a las campañas políticas. Lo mismo puede decirse de los recientes escándalos en Corea y en Japón. Donatella
Donatella
Della Porta, “Actors in Corruption: Business Politicians in Italy”, en
³nternational Social Science Journal
, núm. 48, 1996, pp. 349-364; Amitai
Etzioni,
Capital Corruption: Te New Attack on American ²emocracy
, New Brunswick, NJ
,
±ransaction Publishers, 1988; Yves Mény, “Fin
de Siècle Corruption: Change, Crisis and Shifting Values”, en
³nternacional Social Science Journal
, núm. 149, 1996, pp. 309-320; Byeong
Park, “Political Corruption in South
orea: Concentrating on the Dynamics of Party Politics”, en
Asian Perspectives
, núm. 19, 1995, pp.
163-193; Steven Reed, “Political Corruption in Japan”, en
³nternational Social Science Journal
, núm. 48, 1996, pp. 395-405.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
120
El formato de campañas costosas, aparte de introducir
formas inevitables de corrupción y clientelismo, genera
la exclusión y tiende a socavar, y hasta desaparecer, una
de las prerrogativas del ciudadano en la constitución,
transmisión y ejercicio del poder: el derecho de ser vo-
tado. El resultado es la suplantación de la democracia
por una plutocracia que asegura su permanencia y
reproducción mediante la alternancia en el poder.
13
Los partidos políticos son parte conspicua de la co-
rrupción política mexicana, anota Lorenzo Meyer. Así
lo planteaba también Robert Michels hace casi un siglo:
todos los partidos son organizaciones oligárquicas
pero “en México, son además receptores de cantidades
enormes de recursos [tuvieron casi 5 mil millones de
pesos en 2006]. Es por combinación de características
–oligarquía y dinero– que los partidos con registro
buscan a toda costa ser los monopolizadores de las
candidaturas a puestos de elección popular”.
14
Síntomas de la toxicidad producida por un modelo de
competencia electoral que debilita al paciente en vez de
curarlo: financiamiento público más acceso irrestricto
a la televisión más irregulación [sic.] ineficaz es igual a
partidos cada vez más ricos, que participan en elecciones
cada vez más caras, que benefician a televisoras cada
vez más poderosas, que usan su poder para presionar
a políticos renuentes a rendir cuentas o a cambiar la
legislación electoral con el objetivo de remediar la en-
fermedad que provocaron.
15
Si en algún momento de optimismo se llegó a pensar
que el cambio reciente de régimen en México iba a
influir de manera notoria y positiva en la solución de
este grave y viejo problema, ya no es el caso. La corrup-
ción se mantiene como una característica central de
nuestra vida pública. Es muy desafortunado, pero es
posible construir toda una teoría política utilizando
como eje únicamente dos conceptos negativos: miedo
y corrupción.
En lo político, la corrupción corroe las bases de la
democracia y el buen gobierno al alterar el resultado
de los procesos electorales y hacer de la justicia una
caricatura. No obstante, el peor efecto de la existencia
de una corrupción política y administrativa extendi-
da como la que se vive en México, es el que tiene en el
campo de la moral colectiva, ese elemento intangible
pero indispensable para sacar adelante el proyecto de
nación, cualquiera que éste sea.
No hay duda de que la legislación existente sobre
transparencia en la gestión del dinero público en
las campañas partidistas tiene el potencial de hacer
evidentes muchas de las formas en las cuales se ha
mal usado el poder político en beneficio de intereses
ilegales e ilegítimos. En este sentido, Gabriel Zaid es
muy preciso al señalar que “para entender la política
mexicana hay que entenderla como negocio […] Cuando
un político mexicano tiene una base popular o externa,
no la trata como si fuera su clientela, sino un paquete
de buenas voluntades que puede venderle a la empresa
para subir”.
16
Y fue precisamente el
Dr. Simi
, Víctor González
Torres, quien mejor representó el prototipo actual del
político mexicano neopopulista, donde se combinan
simulación demagógica, retórica facilona, recluta-
miento de simpatizantes y compra encubierta del voto
(corrupción política) mediante acciones filantrópicas
y uso-abuso de dinero privado a raudales sin control
alguno, en una campaña mediática de proselitismo
político encaminada a beneficiar el proyecto personal-
empresarial del candidato.
Existen tres elementos semánticos fundamentales
para ubicar en modo concreto una experiencia política
como neopopulista: 1) La promoción constante de las
formas reactivas hacia las instituciones, en su sentido
de volver sistemática la acción agresiva de acoso y
rebeldía al no aceptar abiertamente o por los menos
no del todo las reglas del juego político; 2) el apelo a la
dualidad del pueblo y 3) la decisión de fincar todas las
esperanzas en el espejismo de las masas.
17
Puede hablarse de neopopulismo cuando la ex-
periencia política analizada comparte los siguientes
atributos: a) pulsión simbólicamente construida que
coloca al pueblo, gracias a una simbiosis artificial con
su líder, por encima de la institucionalidad existente; b)
recurso a disipar las mediaciones institucionales entre
el líder y el pueblo, gracias a una supuesta asimilación
del primero en el segundo y c) personalización de la po-
13
Abraham Nuncio, “Dinero, campañas, corrupción”, en
La Jornada
, 12 de diciembre de 2005, p. 23.
14
Lorenzo Meyer, “Sigue vigente la teoría negra de la política”, en
Reforma
, 10 de agosto de 2005, p. 13A.
15
Dennise Dresser, “Envenenados”, en
Reforma
, 21de mayo de 2007, p. 17.
16
Gabriel Zaid,
El progreso improductivo
, México, Siglo veintiuno Editores, 1979, p. 221.
17
Guy Hermet, Soledad Loaeza y Jean-Francois
Prud´homme (comps.),
Del populismo de los antiguos al populismo de los modernos
,
México, El Colegio de México, 2001, pp. 27-28.
Sociedad y política
121
lítica creada por la ilusión de que el pueblo sólo podría
hablar por medio de su líder.
18
Para analizar el caso del
Dr. Simi
, conviene citar el
eje teórico del neopopulismo situado entre la premo-
dernidad y la posdemocracia planteadas por Ernesto
Laclau
19
, César Cansino
20
y Colin Crouch,
21
marcando
con precisión sus principales rasgos: contextos de in-
cipiente democratización o abiertamente autoritarios;
estrategia discursiva pragmática; estructuración de
políticas de corte asistencial; dinámica de clientelismo y
el corporativismo político; excesiva personalización de
la política; contextos de malestar con la democracia.
A su vez, Gino Germani sostiene que:
[…] generalmente incluye componentes opuestos, como
ser el reclamo por la igualdad de derechos políticos y la
participación universal de la gente común, pero unido a
cierta forma de autoritarismo a menudo bajo un lideraz-
go carismático. También incluye demandas socialistas
–o al menos la demanda de justicia social–, una defensa
vigorosa de la pequeña propiedad, fuertes componentes
nacionalistas, y la negación de la importancia de clase.
Esto va acompañado de la afirmación de los derechos
de la gente común como enfrentados a losa grupos de
interés privilegiados, generalmente considerados con-
trarios al pueblo y a la nación.
22
En este orden de ideas, González Torres llegó a expresar
orgulloso: “Yo fui parte importante para que ganara
Calderón. No le di apoyo, pero obtuvo muchos votos por
mis ataques a López Obrador. A Fox no le hacían caso,
pero al
Dr. Simi
sí.”
23
Con una fórmula exitosa de
marketing
que combina-
ba botargas, mujeres atractivas (llamadas
simichicas
),
asistencialismo, altruismo, peluches, su presencia per-
manente en todos los medios (radio, ±V, prensa escrita e
internet), aunada a la explotación comercial que hacía
de su vida privada (desde sus depresiones y alcoholismo
a su disfunción eréctil y eyaculación precoz), González
Torres le rendía culto a la mediocracia y sin rodeos
gustaba señalar cosas como: “Ningún político en uso
de sus facultades mentales ataca al
Dr. Simi
”, o “Nadie
puede discutir con un peluche.”
Y es que este personaje encarnó todos los vicios y
virtudes del llamado neopopulismo y de la democracia
esotérica (simulada, según Sartori) mexicana, así como
los vacíos jurídico-políticos en materia de gastos de
campañas mediáticas que hoy imperan en el espectro
nacional (modelo dinero-candidato-campaña-medios).
Con siete hermanos, algunos de los cuales se en-
contraban incrustados en posiciones estratégicas del
aparato político gobernante (²irginia era directora de
la Comisión Nacional de Salud Mental en la adminis-
tración del ex-presidente ²icenteFox; Jorge, fundador
del Partido ²erde Ecologista Mexicano y padre del
presidente de este organismo político, el llamado
Niño
Verde
; Enrique, ex rector de la Universidad Iberoameri-
cana y Javier dueño de Farmacias Fénix y Dr. Ahorro en
Argentina), González Torres siguió en campaña mon-
tado en su Bentley (auto blindado que le costó 250,000
dólares), recorriendo colonias populares y apoyando
sus cinco asociaciones de responsabilidad social (que lo
mismo atienden niños huérfanos que reparten comida
en el más grande centro de distribución de alimentos
de México, la Central de Abastos).
El
Dr.
Simi
espera asentar de nueva cuenta su próxi-
ma candidatura presidencial, esta vez auspiciando al
grupo Por un País Mejor
24
, asociación política con vías
a convertirse en partido político en 2010 y que goza ya
de prerrogativas gubernamentales. “De acuerdo con los
cálculos de los entusiastas de
Simi
, el potencial político
es envidiable. González Torres calcula que, pese a que
nunca obtuvo registro como candidato oficial en 2006,
un millón de personas votaron por él y de 3 a 4 millones
lo hubieran favorecido de haber estado en las boletas
electorales”.
25
Al preguntársele cómo definiría el modelo de su
negocio (donde el dinero y el manejo de medios son la
18
César Cansino e Israel Covarrubias,
En el nombre del pueblo. Muerte y resurrección del populismo en México
, México, Universidad
Autónoma de Ciudad Juárez y Centro de Estudios de Política Comparada, 2006, p. 259.
19
Ernesto Laclau,
La razón populista
, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2005.
20
C. Cansino, “¿Honradez en política?”…
op. cit
.
21
Colin Crouch,
Posdemocracia
, México, Taurus, 2004
22
Gino Germani,
Gino Germani,
Authoritarianism
,
Fascism and National Populism
, New Brunswick, NJ, Transaction Books, 1978, p. 88.
978, p. 88.
23
Mauricio Guerrero, “Todos ganan”, en
Poder y Negocios
, núm. 8, 10 de abril de 2007, p. 29.
24
En este grupo se encuentran afiliadas cuatro empresas comerciales (Laboratorios Best, Farmacias Similares, S.A. de C.V;
Transportes
Farmacéuticos Similares, S.A. de C.². y Simimex, S.A. de C.².
) y cuatro instituciones de carácter altruista: Fundación Best, A.C.;
F
undación
del Dr. Simi, A.C.;
Movimiento Nacional Anticorrupción, A.C. y Fundación Niños de Eugenia, A.C.) El lema de la corporación es
Porque
ganamos, ayudamos y porque ayudamos, ganamos .
Vid
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
122
piedra angular de su eterna campaña política), Gonzá-
lez Torres dijo: “Es un negocio armónico […] Mi socio
es Juan Pueblo y vendemos lo mismo pero más barato.
Vendimos 700 millones de dólares el año pasado […] por
eso no es exagerado decir que el
Dr. Simi
es el enfermero
de la Virgen, porque antes la gente no podía comprar
medicinas y se conformaban con puro té de tila”.
26
Así, Víctor González, ejemplifica lo que Belligni
califica como “fenómeno degenerativo” vinculado con el
desarrollo de la política de masas, que abarca: compra-
venta de votos, clientelismo y padrinazgo de los cargos
públicos, transformismo, privatización de la política y
machina políticas.
27
Los regalos, las formas residuales de patrimo-
nialismo, las arcaicas estructuras del nepotismo y
clientelismo que representa el
Dr. Simi
golpean en su
núcleo a la democracia, “mina los fundamentos del
Estado de derecho, niega los principios de igualdad y
transparencia, ya que favorece el acceso privilegiado y
secreto de algunos personajes a los recursos públicos”.
ab28
De igual manera, el neopopulismo que representa
ha fincado sus éxitos en “la posibilidad de movilizar
al pueblo-sociedad hacia atrás, recuperando viejas
coordenadas de integración y coordinación social […]
esta el uso retórico del factor ideológico nacional con
la constante re-codificación de la idea de patria y de
Estado-nación”.
29
Es en el “redescubrimiento de esta im-
perfección democrática” (dinero-política-corrupción)
hacia donde se han orientado los procesos electorales,
el uso del dinero y los medios de difusión masiva.
La política bajo sospecha: democracia, partidos, dinero y medios
Los partidos políticos se han convertido no sólo en
empresas privadas que viven del dinero público, que
no rinden cuentas de manera suficiente y clara, y que
éste ha pervertido la democracia al grado de conver-
tirlos en insaciables consumidores del dinero público;
al mismo tiempo este fenómeno se ha convertido en
la más injusta transferencia del dinero de todos a los
centros reales de poder, que son las televisoras privadas.
Una buena parte del dinero que la sociedad entregó a
los partidos en 2006, y del dinero entregado en 2007 y
que esperan obtener en 2008, irá a parar a las arcas de
las televisoras.
30
Para el director regional para América Latina del
Instituto Internacional para la Democracia y la Asisten-
cia Electoral, Daniel Zovatto, “o hacemos algo rápido y
en la dirección correcta o, de lo contrario, la democracia
dejará de ser el gobierno del pueblo, por el pueblo y para
el pueblo, para convertirse en el gobierno del dinero, por
el dinero y para el dinero”.
31
Respecto del caso específico de América Latina, el
estudio comparado del financiamiento de la política
tropieza con barreras generadas en gran parte por el
hecho de ser un tema relativamente nuevo dentro de la
agenda política de la región. En efecto, no es sino hasta
años recientes que en la mayor parte de los países con-
templados en este estudio se ha planteado, como parte
del proceso de profundización de la democracia y de
cara a un sinnúmero de escándalos de corrupción, la
necesidad de reformas político-electorales tendientes
a garantizar una mayor transparencia y equidad en el
financiamiento de la política.
32
Lo anterior trae consigo, de acuerdo con Dieter
Nohlen, Sonia Picado y Daniel Zovatto, tres rasgos
fundamentales:
1) Escasa información en torno a los movimientos
financieros de los partidos políticos, debido a que
la cultura de la transparencia de dichas fuerzas ha
estado ausente de la escena político-partidaria de
la región
2) Pese a la existencia de regulación en la mayor parte
de estos países que impone a los partidos la obliga-
25
Mauricio Guerrero, “Detrás del Dr. Simi”, en
Poder y Negocios
, 10 de abril de 2007, pp. 28-29.
26
Ibidem
, p. 28.
27
S. Belligni, “Corrupzione e scienza politica: una riflessione Angl. Inizi” en
Teoría Política
, vol. ±±±, núm. 1, 1987, pp. 61-68.
28
D. Della Porta e Y. Mény, “Democracia y corrupción”,
op. cit.
, p. 39.
29
C. Cansino e I. Covarrubias,
op. cit.
, p. 30.
30
Hugo Sánchez Gudiño, “Partidocracia y perversión de la política”, en
Quehacer Político
, núm. 48, 18 de marzo de 2007, p. 23.
18 de marzo de 2007, p. 23.
31
Daniel Zovatto Gareto, “Dinero y política en América Latina”, en http://www.ife.org.mx/documentos/AI/elecmex5/dinero.html N.E.
32
Arthur Gunlicks,
Arthur Gunlicks,
Campaign and Party Finance in North America and Western Europe
, San Francisco-Oxford, Wesview Press, 1992,
San Francisco-Oxford, Wesview Press, 1992,
pp. 200-250.
33
Dieter Nohlen, Sonia Picado y Daniel Zovatto,
Tratado de derecho electoral comparado en América Latina
, México, Instituto Intera-
mericano de Derechos Humanos, Instituto Federal Electoral, Fondo de Cultura Económica, 1998.
Sociedad y política
123
ción de transparentar sus finanzas, en los hechos
esto no ocurre, debido a que no se cuenta con ex-
periencia necesaria en este ámbito, además de que
los regímenes de sanciones en algunos casos son
inexistentes o no se aplican.
3) En aquellos casos donde existe información sobre
la materia, ésta es heterogénea y dispersa.
33
La independencia partidista respecto de los intereses
particulares se encuentra en la actualidad amenaza-
da por la creciente necesidad que tienen los partidos
políticos de contar cada vez con mayores sumas de
dinero. Así, el tema del financiamiento político ha ve-
nido cobrando importancia reciente en distintas partes
del mundo. Lo anterior —sostienen Nohlen, Roura y
Zovatto— es consecuencia, entre otras cosas, de la pro-
liferación de escándalos que han puesto al descubierto
las prácticas ilegales de recaudación y contribución,
contrarias a los fundamentos de una doctrina demo-
crática, que muestran, al mismo tiempo, las graves
debilidades que existen actualmente en relación con
los mecanismos de control previstos en las diferentes
legislaciones electorales y de financiamiento político
en los países latinoamericanos.
34
De igual manera, este tema se encuentra vinculado
sólidamente con el desencanto democrático de nues-
tros días: los escándalos continuos de corrupción de
un lado, y de narcofinanciamiento del otro, no hacen
otra cosa que profundizar el sentimiento de repudio
que grandes sectores de la ciudadanía sienten hacia la
política y los políticos, generando incluso en algunos
países condiciones que afectan la estabilidad y gober-
nabilidad política.
35
“País tras país, encuesta tras encuesta, constatamos
la pobre imagen que la ciudadanía tiene de los partidos
políticos y de sus dirigente, a quienes perciben como
corruptos, faltos de transparencia, persiguiendo úni-
camente sus propios intereses, e incumpliendo, en la
mayoría de los casos, las promesas hechas durante la
campaña electoral.”
36
Lo anterior trae consigo distintas
consecuencias negativas para la legitimidad del siste-
ma democrático: Primeramente, la pérdida progresiva
del prestigio de la política, la cual pasa a estar bajo
sospecha y el incremento marcado de la antipolítico.
En segundo lugar, un pronunciado desinterés por la
política de parte de los jóvenes, lo que se traduce en
un incremento del abstencionismo, así como una dis-
minución de la identificación y afiliación partidista.
En tercer lugar, un ensanchamiento de la brecha entre
los ciudadanos y la política, así como un aumento del
cinismo de cara a ésta, todo ello repercutiendo en una
pérdida progresiva de confianza hacia las instituciones
de la democracia representativa, “fenómeno que de no
ser corregido a tiempo, tarde o temprano puede llegar
a afectar la legitimidad misma de la democracia como
sistema”.
37
En distintas ocasiones se ha repetido la considera-
ción de los partidos ‘como un mal necesario para que la
democracia funciones’. No obstante, la sociedad parece
haber llegado a niveles alarmantes de hartazgo. La in-
dignación ciudadana ante los escándalos financieros
de los partidos y políticos del más diverso signo ha sido
el detonante de verdaderas revoluciones cívicas que
exigen acotar su papel y espacios, someterlos a control
y transparentar sus finanzas.
El problema de la transparencia en los ingresos y
los controles o límites al gasto de los partidos ha venido
a colocarse como uno de los puntos medulares de la
séptima etapa de la reforma política mexicana.
Nuestro marco jurídico regulatorio de esos aspectos
–el Código Electoral– ha conocido innegables avances
entre 1978 y 1989.El financiamiento estatal cobró carta
de naturalidad en nuestro sistema político, progresiva-
mente se eliminaron discrecionalidades inaceptables;
se establecieron criterios más objetivos para determinar
sumas totales y fórmulas de distribución, y se amplió
sustancialmente el monto de recursos que el Estado
destina al financiamiento de partidos.
38
34
Felipe González Roura, Dieter Nohlen y Daniel Zovatto,
Análisis del sistema electoral mexicano. Informe de un grupo de expertos
,
México, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Instituo Federal Electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Fe-
deración, 1997, pp. 40-50.
35
Rodolfo Cerdas,
El desencanto democrático. Crisis de partidos y transición democrática en Centroamérica y Panamá
, San José, ±²³,
1993, pp. 140-157.
36
Marta Lagos y Daniel Zovatto, “´e State of Democracy in Latin America”, conferencia dictada en el International Institute for
Democracy and Electoral Assistance (International ³µ²¶),
Democracy Forum
, en Estocolmo, Suecia, en 1996.
37
Daniel Zovatto, “La política bajo sospecha”, en
La Nación
, 3 de abril de 1996, p. 15; Carina Perelló, Sonia Picado y Daniel Zovatto,
Partidos y clase política en América Latina en los 90
, San José, ·¶¸²¹-³³µH, 1995, pp. 163-204.
38
Jorge Alcocer (comp.),
Dinero y partidos
, México, Nuevo ºorizonte Editores, 1993, p. 10.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
124
Sin embargo, nuestra legislación es aún incompleta.
Por ejemplo, los límites de los gastos de campaña no
son del todo claros. De igual manera, la normatividad
en torno de otras fuentes de recursos, especialmente en
materia de financiamiento privado, las disposiciones
en materia de obligaciones y derechos tributarios de
los partidos, etcétera.
Lugar especial ocupa el rubro que se refiere a la obli-
gación de los partidos de dar cuentas claras del uso del
financiamiento público. Los informes rendidos por ellos
carecen de la más elemental regulación contable; son de
imposible consulta y la omisión en el cumplimiento de
esta mínima obligación carece de sanciones en la ley.
Si el tema se ha colocado como un asunto de vital
interés para el desarrollo democrático de México ha
sido, sobre todo, porque la sociedad expresa de distintas
formas su rechazo a campañas dispendiosas e ingresos
inexplicables. Al respecto, para el comisionado presi-
dente del Instituto Federal de Acceso a la Información
(±²³±), Alonso Lujambio, urge que el Congreso de la
Unión desarrolle el artículo 11 de la Ley de Transparen-
cia para que los partidos políticos puedan ser sujetos
directos de escrutinio público, ante la opacidad en el
manejo de los recursos públicos.
Un estudio pormenorizado acerca del tema, cuya
autoría corresponde a Jorge Alcocer, director de la
revista
Voz y Voto
, señala que entre 1991 y 2006 los par-
tidos recibieron de las arcas públicas un total de 27 mil
548 millones de pesos, de los cuales la mayoría se dio
en la última década. “El financiamiento público se ha
convertido en la droga más potente para los partidos
políticos y cada vez son más adictos a ese dinero que
les permite pagar asesores, choferes, camionetas, viajes,
así como chalanes y que actualmente alcanza niveles
de derroche.”
39
Fernando Agiss, director de Prerrogativas y Parti-
dos Políticos del ±²´, toma como referencia un trabajo
de investigación del consejero Arturo Sánchez para
plantear que si en la reforma electoral se mantiene
la actual forma de asignar recursos a los partidos, en
tres años los principales institutos tendrán más dinero
del que la ley les permite gastar y no regresarían esos
recursos al erario.
Si no hay cambios en la legislación, para la elección
de 2009, los partidos políticos, uno en lo particular,
Acción Nacional, va a recibir cinco veces más de lo que
puede gastar en una campaña electoral. El µR± y el µR¶
recibirán tres veces más de lo que puedan gastarse en
la campaña de 2009. Es decir, tenemos un tope de gasto
de campaña y tenemos una proyección que va a supe-
rar lo que en realidad pueden gastar. Esto es, que de no
reformarse la fórmula para otorgar recursos a los par-
tidos políticos para las elecciones intermedias, la bolsa
a repartir se duplicaría de dos mil 899 millones en 2007
a cinco mil 894 millones para 2009.
40
A mediados de marzo del año en curso, el Consejo
General del Instituto Federal Electoral (±²´) publicó
el acuerdo oficial en el que se establece que el monto
para 2007 del financiamiento a los partidos políticos
en México asciende a dos mil 669 millones 483 mil
59.88 pesos. Divulgado por el
Diario Oficial de la Fede-
ración
, se precisa que de este monto, de acuerdo con
el Código Federal de Instituciones y Procedimientos
Electorales (·O²±µ´), 30%, es decir, 800 millones 845
mil 77.56 pesos, se repartirán de forma igualitaria entre
los ocho partidos. Mientras que 70% restante, mil 868
millones 638 mil 514.32 pesos, será distribuido entre
las instituciones políticas con base en el porcentaje de
votación nacional emitida en la elección de diputados
inmediata anterior.
Así, en 2007, año en el que no hubo elecciones fe-
derales, los partidos políticos con registro recibieron
la nada despreciable suma de dos mil 669 millones de
pesos de dinero público para financiar sus actividades
partidistas.
39
H. Sánchez Gudiño,
op. cit.
, pp. 23-24.
40
Idem.
41
Dominique Wolton,
La comunicación política
, Buenos Aires, Hermes, 1995, pp. 9-13.
Mediocracia y ausencia de transparencia en gastos de las campañas políticas
No hay democracia de masas sin comunicación de
masas
,
sostiene Dominique Wolton, mostrando cómo
la comunicación política está estrechamente ligada a
la modernización del espacio público y cómo la ¸V se
vuelve símbolo de la construcción de una nueva are-
na social donde lo político es espectáculo y el género
debate adquiere una resonancia central.
41
Sociedad y política
125
La dimensión teatral de esta comunicación
,
que
aparece amplificada en la
Tv,
pero también el nueVo
lugar que ocupa la denuncia, muestran hasta qué pun-
to los medios han ido ocupando un espacio reserVado
tradicionalmente a otras instituciones.
42
Pero la irrupción de los medios en el escenario
político (o a la inVersa) ha producido nueVos efectos
como la fragmentación del discurso
político, que debe
adaptarse al tiempo radial o teleVisiVo; la abolición de
un sistema argumentatiVo intrínseco a la oralidad para
conformarse a la causalidad
mediática; la influencia de
la agenda de los medios
en los
issues
políticos. Así, las
relaciones entre los discursos que atraViesan el tejido
social
son ‘estratégicas’, de posicionamiento y confron-
tación. Eliseo ±erón caracteriza el caso específico del
discurso político como un “discurso adVersario
”.
43
Cierto es que la incursión del micrófono y la cámara
de Tv
en el campo político proVoca un desplazamiento
paulatino de algunos géneros comunicacionales que
antaño ocupaban un papel preponderante en el marco
de las campañas electorales. De esta manera, la confe-
rencia radial, el noticiero cinematográfico y el discurso
parlamentario pierden releVancia ante la aparición de
nueVos géneros teleVisiVos como el
spot
publicitario,
la mesa de debate y los
programas no-políticos
,
sean
estos últimos de actualidad, entretenimiento o, incluso,
humorísticos.
44
Con el adVenimiento de la Videopolítica pueden
identificarse cinco procesos: 1) mediatización de la
política:
ante el decliVe de la afiliación
partidista, los
medios se conVierten en la fuente de información
más
consultada por los ciudadanos al momento de tomar
decisiones;
45
2)
audioVisualización’ de la política:
hegemonía de los formatos audioVisuales sobre los
textuales; 3
) ‘
espectacularización’ de la política:
la
Tv como principal arena política impone su lógica de
entretenimiento, priorizando el impacto emotiVo y la
puesta en escena. 4) Personalización de la política: el
electorado eVoca sus opciones de Voto de acuerdo con
criterios relacionados más con la
imagen indiVidual y
la personalidad de los candidatos, que con sus perte-
nencias partidarias e ideológicas y 5) ‘marketinización’
de la política: acentuada utilización en las campañas
políticas de sofisticadas herramientas comunicacio-
nales y de mercado que priVilegian el “cómo decir” por
encima del “qué decir”.
46
Al respecto, Sartori ha escrito: “el término ±ideo-
Política hace referencia sólo a uno de los múltiples as-
pectos del poder del Video; su incidencia en los procesos
políticos y con ello una radical transformación de cómo
ser políticos y de cómo gestionar la política”.
47
La política cautiVa y mediatizada se conVierte en
Víctima y asume los rasgos de una nueVa lógica: gran
concentración de la propiedad, tecnología
altamente
compleja, estandarización y uniformidad de la co-
municación y la cultura, “discurso unidimensional
orientado a un objetiVo determinado, información ho-
mogéneamente manipulada, desigual, desequilibrada
y mercantilizada
”.
48
En el caso de México, de acuerdo a Raúl ²rejo, se
cumplen con peculiar aleVosía las principales condicio-
nes citadas como características de la mediocracia:
Así la Mediocracia es la preponderancia de los medios
sobre los organismos y los espacios institucionales del
quehacer político, que priVilegia los intereses corporati-
Vos y mercantiles de las grandes compañías de comuni-
cación de masas y con un uso habitualmente intensiVo de
nueVas tecnologías de la información […] Por la ausencia
de marcos institucionales y de contrapesos eficaces, a los
medios más influyentes los de competencia y la presencia
Ventajosa que significan para gobiernos, parlamentos,
partidos y especialmente para los ciudadanos, al poder
descomunal que han alcanzado las empresas de la co-
municación es factible denominarlo Mediocracia.
49
Desde el punto de Vista de Manuel Castells: “La política
de los medios no es toda la política, pero toda la política
42
Jean Mouchon,
Los poderes bajo influencia
, Barcelona, Gedisa, 1999, p. 300.
43
Eliseo ±erón, “La palabra adVersaria. ObserVaciones sobre la enunciación política”, en
El discurso político, lenguaje y acontecimiento
,
Buenos Aires, Hachette, 1987, pp. 13-26.
44
GustaVo Martínez Pandiani,
Homo zapping, mentiras y video
, Buenos Aires, Ugerman Editor, 2004, pp. 48-50.
45
Sergio Aguayo Quezada y Miguel Acosta,
Urnas y pantallas: La batalla por la información
, México, Océano, 1997.
46
Alberto Borrini,
Cómo se vende un candidato. Un siglo de campañas políticas en Argentina
, Buenos Aires,
onrad Adenauer-La Crujía,
2005.
47
GioVanni Sartori,
Homo-videns. La sociedad teledirigida
, Madrid, ²aurus, 1998, pp. 67-68.
48
Maryclean Stelling, “Mediocracia: ¿crisis de representación de la crisis?”, en www.obserVatoriodemedios.org.Ve,
abril de 2003.
49
Raúl ²rejo Delarbre,
Poderes salvajes. Mediocracia sin contrapesos
, México, Cal y Arena, 2004, pp. 21-24.
50
Manuel Castells,
La era de la información: economía, sociedad y cultura/El poder de la identidad
, Vol. II, México, Siglo ±eintiuno
Editores, 2004, pp. 27-28.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
126
debe pasar a través de los medios para influir en la toma
de decisiones. Al hacerlo queda fundamentalmente
encuadrada en su contenido, organización, proceso y
liderazgo por la lógica inherente del sistema de medios,
sobre todo por los nuevos medios electrónicos.”
50
Para el semanario estadounidense
Newsweek
, la
campaña de Felipe Calderón en 2006 fue impulsada
por tres grupos de enorme poder e influencia (para-
dójicamente vinculados a la mediocracia), con los que
su administración, y él en lo particular, estará com-
prometida. Los tres participaron en los esfuerzos del
candidato para alcanzar la presidencia, incluso por
encima de la ley (a través de la llamada
guerra sucia con
dinero
sucio
). “Son poderes reales
que existían antes
que él y estarán después de su mandato— a los que
difícilmente podrá evadir. Sobre los tres
hay quejas por
conductas monopólicas, competencia desleal o poca
transparencia”:
51
El duopolio formado por Televisa y
Televisión Azteca; la cúpula empresarial en
cabezada
por el Consejo Coordinador
Empresarial, y
Elba Esther
Gordillo, líder del Sindicarto nacional de Trabajadores
de la Educación.
Más aún, en su visita más reciente a México, Gio-
vanni Sartori fue contundente: “El voto preferencial y
un sistema político corrupto heredado del pasado son
las razones por las cuales perdió el candidato perredista
Andrés Manuel López Obrador en el proceso electoral
del pasado 2 de julio.”
52
La Ley Televisa y el financiamiento político-partidista
La siguiente anécdota ilustra la voracidad de las televi-
soras privadas por que el dinero de los partidos ingrese
en sus arcas: el viernes 3 de febrero de 2006 en el hotel
restaurante Rodavento de Valle de Bravo, Bernardo
Gómez (la mano derecha de Emilio Azcárraga Jean,
presidente de Televisa) dejó que la cantante colombia-
na Shakira terminará su espectáculo ante unas cien
personas, todas vinculadas con Televisa, para luego
invitarlos a presenciar una pelea de gallos en un palen-
que improvisado. Gómez dijo: “De este lado está el gallo
de Televisa y en el otro, el gallo de ±² Azteca”. Refieren
que su jefe Azcárraga Jean casi le impide hablar, pero
Gómez no hizo caso; por el contrario, sujetó a uno de
los gallos y dijo a los presentes: “Aunque Emilio no
quiere que se mencione a nadie, sí quiero decirles que
esto le puede pasar a quien se atreva a retar a Televisa”.
Y degolló al gallo.
53
Azcárraga Jean y Gómez estaban furiosos por el
acuerdo de López Obrador con ±² Azteca para trans-
mitir el programa
La otra versión
. Pues el candidato
presidencial del partido del sol azteca pagaría a la tele-
visora del Ajusco 18 millones de pesos para transmitir
115 emisiones en el Canal 13. Esto es, 156 mil pesos por
programa, o sea, 2 600 pesos por treinta segundos. El
enojo de los directivos de Televisa había sido motiva-
do por el dinero invertido por los perredistas para su
campaña y el medio elegido.
Desde el inicio del sexenio foxista, Televisa fue ar-
mando toda la ingeniería política necesaria para con-
solidarse como el auténtico árbitro electoral: en junio
de 2001, durante la gira presidencial por Asia, fueron
como invitados especiales Emilio Azcárraga Jean y
Bernardo Gómez. Fue en este viaje donde se negoció que
el gobierno federal no permitiría la operación de una
tercera cadena televisiva; después vino octubre de 2002
con el decretazo que puso fin al 12.5% del tiempo aire al
que tenía derecho el Estado en los medios electrónicos;
posteriormente los más de 50 millones de pesos que a
finales de 2005 Emilio Azcárraga Jean transfirió a la
Fundación Vamos México que presidía Marta Sahagún.
Otro episodio fue la participación de la esposa del pre-
sidente Fox en la difusión de los video-escándalos; el
acuerdo Televisa-Gordillo para dar forma y distribuir
sus
Guías de padres para la educación de los hijos
, así
como la participación de ‘Martita’ en
spots
, programas
de entretenimiento familiar y en la campaña “Ponte la
51
Alejandro Páez, “El credo de Felipe Calderón”, en
Newsweek en Español
, México, 22 de enero de 2007, pp. 14-19.
52
Jorge de la Luna Zamora, “Asegura Giovanni Sartori, ³´µ¶ víctima de la corrupción”, en
El Centro
, 11-de abril de 2007, p. 33.
53
Óscar Camacho y Alejandro Almazán,
La victoria que no fue. López Obrador entre la guerra sucia y la soberbia
, México, Grijalbo, 2006,
p. 24. Otra anécdota citada por los autores y que muestra el nivel de tensión entre la cadena televisiva y el poder político es la siguiente:
“Se dice que Marcelo llegó a las instalaciones de Televisa en Santa Fe y no se dejó intimidar por Bernardo Gómez: ‘no sé si Andrés Manuel
gane, pero yo sí y tú tienes muchos negocios en el D.F., Bernardo, así que vas y chingas a tu madre. Vamos a negociarle dijo Marcelo’,
palabras más palabras menos”.
Sociedad y política
127
verde” del consorcio televisivo para promocionar a la
selección mexicana de futbol que competía en el Mun-
dial de Alemania.
54
Por otra parte, en materia de control del dinero dado
a los partidos e invertidos por éstos en la televisión (Te-
levisa en primer lugar), observamos que, entre marzo y
abril de 2004, a través de la Secretaría de Gobernación,
Vicente Fox envió tres propuestas de decreto para refor-
mar la Constitución, el ±O²I³E y el Código Penal Fede-
ral, pero en ninguno abordó el tema de la propaganda
electrónica. ´n cuanto a la reforma constitucional,
únicamente pretendía limitar la propaganda oficial a
30 días antes de la elección, en lugar de 90.
Frente a este vacío normativo, Televisa sorprendió
a la Secretaría de Gobernación y a la Cámara Nacional
de la µndustria de la Radio y la Televisión
al firmar
con el µnstituto Federal ´lectoral (I²E), en octubre de
2005, un acuerdo de buena fe para que la televisora
informara al organismo electoral sobre la propaganda
contratada con los partidos políticos. ´n esta misma
dirección de autorregulación, el Consejo General del
I²E, durante su sesión de diciembre de 2005, rechazó
una propuesta presentada por el ³¶D de establecer una
tarifa única para la propaganda de los partidos. Así, bajo
el criterio de que ‘a iguales condiciones de contratación,
igual precio’, y con la pretensión de que ‘a variaciones
idénticas de dichas condiciones, por su volumen de
espacios contratados o formas de pago, corresponda
idéntica variación en el precio’, el I²E optó por el libre
mercado. ·e esta manera, los partidos con más dinero,
que comprarán más anuncios o pagarán más rápido,
tendrían un trato preferencial.
´l consejero presidente del I²E, Luis Carlos Ugalde,
se desmarcó al señalar que cualquier regulación en la
materia era responsabilidad del Congreso, además de
que, de acuerdo con el ±O²I³E, las tarifas no podían
ser superiores a los comerciales. ´n su acuerdo, el I²E
pedía a los concesionarios y permisionarios de radio y
¸¹ convenios como el que había firmado con Televisa,
es decir, únicamente si había buena fe se podría conocer
quién, qué partido y por cuánto se habría contratado la
propaganda electoral.
Además del tema de los medios de comunicación,
el predictamen de los cinco partidos opositores al ³º»
consideraba la obligación de los partidos de trans-
parentar sus operaciones administrativas y respetar
los derechos de sus afiliados, apoyados por el I²E.
También regulaba y limitaba los tiempos y los gastos
de las precampañas, además de proponer la reforma
del artículo 41 de la Constitución para establecer una
nueva forma de calcular el financiamiento público de
los partidos políticos. La fórmula propuesta consistía
en una disminución gradual de 10% a partir de 2006
hasta llegar a 30%, con una reducción proporcional
en el financiamiento privado. Se pretendía también
reducir el tamaño del I²E y un reordenamiento del
Tribunal Federal ´lectoral (¸¶I²E), en tanto que el
registro de electores pasaría a depender del Registro
de Población.
µndiscutiblemente la reforma integral se aplazará
para las elecciones intermedias de 2009. Por lo pronto,
en la agenda de los tres principales partidos (³¶I, ³º»
Y ³¶D) se prevé presentar una iniciativa que contemple
una mayor fiscalización de recursos, el código de deli-
tos, la modificación al financiamiento de las campañas,
precampañas y probablemente una adecuación al voto
de los mexicanos en el extranjero.
Un lugar especial lo ocupa la Ley Televisa, aprobada
el 1° de diciembre de 2005. Ésta, popularmente deno-
minada llamada Ley Televisa (proyecto de reformas
a la Ley de Radio y TV y a la Ley de Telecomunicacio-
nes) tenía como eje medular la pretensión de que los
actuales empresarios de la televisión se convirtieran,
con sólo avisar a la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes, en operadores de redes públicas de tele-
comunicaciones,
[…] lo cual les permitiría en el futuro, mediante el uso de
las nuevas tecnologías digitales, prestar diversos servi-
cios de telecomunicaciones a través de la frecuencia de
¸¹ que tienen concesionada; es decir que en los mismos
seis
megahertz
que les han sido otorgados en concesión
para difundir señales de audio y video asociado, pue-
dan efectuar negocios adicionales como, por ejemplo,
transmisión de datos, información especializada en
tiempo real, video sobre demanda, juegos interactivos,
venta de productos, todo ello de manera adicional a la
transmisión de televisión digital, con alta calidad de
54
Héctor Huerta y Raúl ¼choa, “½ se puso la de Televisa”, en
Proceso
, núm. 1532, 12 de marzo de 2006, pp. 12-18; Raúl Trejo ·elarbre,
“·esencuentro crónico”, en
Etcétera
, núm. 64, febrero de2006, pp. 47-50. ·urante la segunda mitad del sexenio de Vicente Fox, la Pre-
sidencia de la República pagó poco más de 115 millones de pesos por la realización de 374 encuestas cuyo objetivo fue: monitorear al
adversario, evaluar el impacto de la guerra sucia contra º¾¿O, el efecto del desafuero de López ¼brador y el intervencionismo presidencial
en el proceso electoral entre otros temas. Fátima Monterrosa e µgnacio Rodríguez Reyna, “Marta Sahagún sí quería ser presidenta”, en
Emeequis
, núm. 72, 18 de mayo de 2007, pp. 29-33.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
128
imagen, inclusive en el formato de alta definición, y un
sonido de calidad de disco compacto.
55
La sorpresa que sucedió a la decisión de los diputados se
tradujo pronto en una informal coalición en la que con-
currieron medios electrónicos e impresos que buscaban
apartarse de la hegemonía de las televisoras, medios
culturales y educativos, radiodifusoras comunitarias,
organismos profesionales y académicos así como pro-
ductores, escritores, periodistas e investigadores que
coincidieron en manifestar una profunda alarma frente
a la iniciativa que pasó de inmediato a la Cámara de
Senadores.
56
El 11 de abril de 2006, el presidente Vicente Fox publicó
en el
Diario Oficial de la Federación
el decreto que re-
formaba, adicionaba y derogaba diversas disposiciones
de la Ley de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de
Radio y Televisión, sin ningún cambio o modificación
a lo propuesto por las comisiones de Comunicaciones
y Transportes y de Estudios Legislativos del Senado. Es
decir, con este trámite, entraba en vigor la llamada Ley
Televisa en los mismos términos con los que había sido
aprobada en la Cámara de Diputados hacía poco más
de cuatro meses.
57
Dos personajes clave en el recurso de inconstitu-
cionalidad de la citada Ley ante la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (±²³´), Javier Corral y Manuel Bar-
tlett, analizaban en los siguientes términos el contexto
en que había sido aprobada:
Javier Corral todavía senador del PA´ puntualizaba que
era imprescindible que el Congreso legislara para frenar
el enorme dispendio de partidos y candidatos en los
medios electrónicos, particularmente en la televisión,
la que se lleva todas las ganancias del “mayor negocio
privado con recursos públicos”. Y más adelante subra-
yaba que los políticos “están arrodillados frente a las
televisoras, y ni siquiera han sido capaces de generar
las reglas necesarias para disminuir el costo elevado
y desigual de la publicidad electoral, las carretadas de
dinero a unos cuantos”.
58
Manuel Bartlettt, también senador del PµI señalaba
que la aprobación de la Ley Televisa en el Senado “fue el
resultado evidente de un pacto de los candidatos Felipe
Calderón y Roberto Madrazo con las televisoras operado
por las coordinaciones de las fracciones del PµI y del PA´
con la connivencia del gobierno foxista”.
59
Sobre el particular, Sergio ¶guayo fue bastante claro
en su análisis:
Se avizora una tragedia. El espaldarazo de Vicente Fox
a la Ley de Radio y Televisión conduce a, y se ensancha
con unos comicios presidenciales en los que el juego
sucio es otro indicio de que está gestándose un fraude
electoral. La sinopsis de la desgracia es clarísima. Un
aspirante a la ·residencia, ¶ndrés Manuel López Obra-
dor, tomó la delantera esto sumió en la desesperación a
los otros candidatos con posibilidades. Los barones de
la comunicación aprovecharon el momento para blindar
sus intereses y aprovechándose de la vulnerabilidad de
Felipe Calderón y Roberto Madrazo y de la complicidad,
ignorancia y frivolidad de la mayoría de los diputados
y senadores, impusieron la Ley de Radio y Televisión,
que Fox acaba de promulgar. Los indicios públicos y las
pláticas privadas confirman que Calderón y Madrazo
recibieron la promesa de que serían beneficiados.
60
Sin embargo, poco les duró el gusto ya que el 6 de junio
de 2007 la Suprema Corte de Justicia de la Nación de-
claró fundada la acción de inconstitucionalidad sobre
la Ley Televisa, dándole un durísimo golpe al duopolio
televisivo, quedando sin efecto legal 28 de los 74 artícu-
los de la citada Ley,
justamente aquéllos donde figuraba
la columna vertebral del gran negocio planeado por los
consorcios mediáticos.
61
55
Fernando Mejía Barquera, “Televisa: convergencia y madruguete”, en
Etcétera
, núm. 64, febrero de 2006, pp. 3-12.
56
Raúl Trejo Delarbre, “Televisa y el pensamiento único”, en
Etcétera
, núm. 65, marzo de 2006, pp. 35-38.
57
Fernando ·escador, “·ublica Fox decreto de reformas en radio y TV”, en
Milenio Diario
, 12 de abril de 2006, p.18; Fabiola Martínez,
“Se doblegó Vicente Fox y con su firma consolidó el duopolio de las televisoras”, en
La Jornada
, México, 12 de abril de 2006, p. 3.
58
¶ndrea Becerril, “Televisoras, mayor negocio privado financiado por el erario: Corral”, en
La Jornada
, México, 27 de mayo de 2006,
p. 9.
59
Manuel Bartlett Díaz, “¿Cómo fue y será esa ley?”, en
Enfoque
, suplemento de
Reforma
, núm. 629, 9 de abril de 2006, p. 4.
60
Sergio ¶guayo Quezada, “La tragedia” en
Reforma
, 12 de abril de 2006, p.11.
61
Manuel Velásquez, “La Ley Televisa se volvió mortal”, en
El Centro
, 1° de junio de 2007, p. 18; Carlos Jiménez, “Corte anula concesiones
perpetuas en radio y ¸¹”, en
La Crónica de Hoy
, 1° de junio de 2007, p. 1; ¶ndrea Becerril y Jesús ¶randa, “Golpe a la Ley Televisa; declara
la Corte inconstitucional el refrendo automático”, en
La Jornada
, 1° de junio de 2007, p. 3.
Sociedad y política
129
Dos anécdotas citadas en el libro
La mafia nos robó
la Presidencia
ilustran el triángulo dorado medios-can-
didatos-dinero:1) dice López Obrador: “Toda esta guerra
sucia se dio en el marco del acuerdo entre Fox, Calde-
rón y los dueños de Televisa, precisamente cuando se
aprobó la nueva Ley de Radio y ±V. A partir de entonces
Televisa se hizo cargo de la estrategia publicitaria del
P²N” y 2) “A las cinco de la tarde del 2 de julio del 2006
recibí una llamada de Bernardo Gómez para decirme
que ellos tenían información de que había ganado la
elección presidencial.”
62
Guerra sucia: pérdida de confianza y repudio ciudadano a la política
Tres personajes fueron clave en este despliegue pro-
pagandístico llamado ‘guerra sucia’ (en realidad,
al sustentarse en los manuales más belicosos de la
contra-propaganda, podría considerarse como guerra
mediática de baja intensidad): Dick Morris, Rob Allyn y
Antonio Solá. Los tres partieron de las tesis de John Geer
en el sentido de que la propaganda negativa “dispara
un diálogo entre los candidatos”.
63
Así, tenemos el perfil
y trayectoria de los citados personajes: a) Dick Morris,
ex asesor de cabecera de Bill Clinton en su campaña
para la reelección en 1996 y luego converso a las causas
derechistas. Conocedor de Latinoamérica y autor de
los libros
Juegos de poder
y
El nuevo príncipe Maquia-
velo
64
, aplicó, como consejero de Felipe Calderón, el
planteamiento central de su trabajo: la mentira como
consigna. El 3 de abril de 2006, la versión de Internet
del
New York Post
publicó un artículo de Morris donde
afirmaba que ²³´µ era una “amenaza” y lo ubicaba
dentro de la “ultraizquierda”, junto con Hugo Chávez y
Fidel Castro.
65
A finales de febrero de 2006 recomendó al
P²N y a Calderón abandonar la campaña hasta entonces
enfocada en “¶alor y pasión por México” y “Las manos
limpias”, por una más agresiva: golpear directamente
a López Obrador. De esta manera, la estrategia propa-
gandística del blanquiazul dio un giro espectacular,
advirtiendo a la ciudadanía de la inminencia de una
pesadilla “populista” llamada López Obrador que sumi-
ría al país en el caos, que lo “venezolanizaría”, es decir,
que era un “auténtico peligro para México”. El poder, el
dinero, los medios y su creatividad para las campañas
sucias definen el trabajo y la imagen de Morris, quien
cobraba por honorarios un promedio de 10,000 dólares
por hora. De igual manera, sus sugerencias mediáticas
se siguieron al pie de la letra: el P²N pagó por difundir
sus
spots
más agresivos en el programa
La verdad oculta
y en la telenovela
La fea más bella
del Canal 2 de Televisa
(549,300 pesos se gastaron en el primero;
538,000 en el
segundo por 30 segundos de promoción). En tanto, en
el noticiero de López Dóriga, se pagaron 536, 400 pesos
por cada uno de los cinco
spots
transmitidos.
66
b) Rob Allyn, consultor en comunicación política
y cabildero de origen texano que trabajó durante tres
años con ¶icente Fox, con quien incluso escribió el libro
La revolución de la esperanza
67
para publicitar al
gobier-
no del cambio
. Experto en la táctica de las encuestas
tramposas (manipulando y maquillando cifras), trabajó
para la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana
entre 1997 y 2000, siempre en sigilo, para lo cual usó
nombres falsos al registrarse en hoteles de paso. En un
artículo titulado “Mexico’s Big Change”
68
apuntó, entre
otras cosas: “·ara descubrir qué era lo que movía a Fox
bebí limonada con su madre en su hacienda, caminé
a través de los corrales del ancestral hogar de Fox en
San Cristóbal, entrevisté a los empleados de la granja
sobre su infancia, contesté las preguntas de su hermana
sobre la vida en la pecera política, monté a caballo en
un rancho con vista hacia Guanajuato y escalé hasta la
cima de una montaña para rezar ante la estatua gigante
62
Andrés Manuel López Obrador,
La mafia nos robó la Presidencia. Sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo
, México, Grijalbo,
2007.
63
John Geer,
In Defense of Negativity: Attack Ads in Presidential Campaigns
, ¸ueva York, American Book, 2006.
64
Ambos editados en México por El Ateneo en 2001 y 2002, respectivamente. ¸. E.
65
Rita ¶arela, “El Mago Electoral”, en
Día Siete de El Universal
, 2006, pp. 20-21; Edgar González Ruíz, “Asesores de EU. contra América
Latina”, en . en
Kaosenlared.net
, 12 de mayo de 2005; J. Manuel Calvo, “Entrevista con Dick Morris: La única que puede parar a Hillary es
Condi” en
Domingo-Suplemento de El País
, 9 de octubre de 2005, pp. 1-10; Dick Morris,
Juegos de poder
,
op. cit
.
66
Jenaro ¶illamil y Julio Scherer Ibarra,
Los medios y los jueces. La Guerra Sucia de 2006
, México. Grijalbo, 2007, pp. 32-33.
2-33.
67
Revolution of Hope
.
Te Life, Faith, and Dreams of a Mexican President
, ¸ueva York, ¶iking Adult, 2007. ¸.E.
68
“Mexico’s Big Change”, en
Campaigns & Elections
, vol. 12, núm. 8, 1° de septiembre de 2000, disponible en línea en http://findarticles.
com/p/articles/mi_m2519/is_8_21/ai_65306555/pg_1?tag=artBody;col1 ¸.E.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
130
de Cristo Rey. Y me preguntaba: ¿algún día entenderé
este lugar?”
69
c) Antonio Solá, socio director del madrileño des-
pacho Solá Ostos, es un ultra en toda su expresión.
Muy cercano al ex presidente José María Aznar y al
conservador Partido Popular Español. Su cartera de
servicios (en países como Argentina, Perú, Guatemala
y México) incluye cabildeo, manejo de crisis y comuni-
cación estratégica, entre otros. De su pluma y de la de
Morris surgió la frase de que el candidato del ±²³ era
“un peligro para México”, y su arribo al equipo de Cal-
derón fue decisivo para que el michoacano alcanzara
el triunfo el 2 de julio.
70
d) Un personaje adicional que sería injusto no citar, es
Guillermo Valdés Castellanos —el célebre director de ´µ¶-
I·¶, la encuestadora que siempre colocó a Felipe Calderón
por arriba de López Obrador, y director general del Centro
de ¸nvestigación y Seguridad Nacional (¹I·µº)— quien,
al igual que el dueño de la encuestadora ¶²¹»±, Rafael
Juárez, pasó de la demoscopía al espionaje político del
gobierno federal. No en vano, ambos personajes han sido
apodados como los
Gargantas Profundas
del régimen.
71
A un año cuatro meses de que Valdés Castellano
participara activamente en el proceso electoral (vio-
lando flagrantemente las leyes mexicanas por hacer
proselitismo a favor de Felipe Calderón, hecho que le
valió al ±¶º ser multado por el I¼µ por
146 mil pesos),
José María Aznar, el ‘cerebro de la guerra sucia’, visi-
tó México invitado por la Organización Demócrata
Cristiana de América (»³¹¶) que preside Manuel de
Jesús Espino Barrientos, presidente nacional del ±¶º,
½¾
vinculado estrechamente con el Partido Popular. Una
semana atrás, Espino formalizó en Madrid la apertura
de una oficina en Europa para fortalecer la vinculación
con los partidos de derecha de ese continente y que es
parte del proyecto para impulsar a Vicente Fox como
presidente de la ¸nternacional Demócrata Cristiana.
72
Aznar presentó en la sede de la »³¹¶ el libro
América
Latina, una agenda de libertad
,
73
que establece direc-
trices que deben seguir los partidos de derecha de la
región contra quienes identifica como adversarios
de Occidente: la alianza de izquierdistas, populistas,
altermundistas e indígenas.
74
La guerra sucia que tuvo entre sus operadores in-
telectuales a Vicente Fox, pudo haber sido causal de la
anulación de la elección presidencial. No resulta vano el
dictamen final del Tribunal Eelectoral del Poder Judicial
de la Federación (Àµ±Á¼), donde destaca que la inter-
vención de Fox puso en riesgo la validez de la elección
“pero que a falta de elementos precisos para evaluar su
impacto, no podía considerarla como determinante”,
es decir, “tuvo que hacer a un lado su propia y copiosa
jurisprudencia”: la anulación de la elección presidencial
manchada por el “dinero sucio de la política sucia”.
75
El costo del voto (el triángulo dorado/partidos-dinero-medios)
México es la democracia más cara del mundo, tanto por
el tamaño del aparato electoral como por el monto de
financiamiento público que se destina a los partidos.
José Antonio Crespo recuerda que la tesis de introducir
en la ley de 1996 la disposición que otorgara subsidios
extraordinarios a los partidos políticos respondió a
tres razones esenciales: 1) que el ±²I, al dejar de ser
hegemónico, tuviera un fuerte financiamiento; 2) Que
los partidos tuvieran menos incentivos para recurrir
al financiamiento privado; 3) Que, por lo mismo, se le
cerrarán las rendijas al dinero proveniente del crimen
organizado.
76
69
Rob Allyn citado por Jaime Ramírez Garrido, “Allyn, Consultor de Fox”, en
Etcétera
(versión ¸nternet), febrero de 2001, pp. 1-5; Edgar
González Ruíz, “Asesores de µÂ contra América Latina”, en
Kaosenlared.net
, 12 de mayo de 2005.
70
González Ruiz, Edgar, “Antonio Solá: colaborador de Aznar en las elecciones mexicanas”, en
Kaosenlared.net
, 19 de abril de 2006,
pp. 1-8; Rodríguez Reyna, ¸gnacio
et al.
, “Los pilares del calderonismo”, en
Emeequis
, núm. 23, 10-de julio de 2006, pp.22-27.
71
Hugo Sánchez Gudiño, “¹I·µº: del espionaje político al monitoreo electoral” en
Quehacer Político
núm. 40. 21 de enero de 2007, pp.
14 a 17.
72
Manuel Espino dejó la presidencia de su partido a finales del 2007; fue sustituido por Germán Martínez Cázares a partir del 8 de
diciembre del 2007. N.E.
73
Miguel Ángel Cortés (dir.), Guillermo Hischfeld (coord.),
América Latina, una agenda de libertad
, presentación de José María Aznar,
Madrid, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (
FAES
), 2007. N.E.
74
Carlos Fazio, “El regreso del derechoso Aznar”, en
La Jornada
, 18 de junio de 2007, p.23; Julio Hernández López, “El reincidente Aznar”
en
La Jornada
. 22 de junio de 2007, p.4; Ernesto Nuñez, “José María Aznar, expresidente de España/Necesita México asumir liderazgo” en
Reforma
, 19 de junio de 2007, p.4; Ãlvaro Delgado, “Alianza cristiana y occidental”, en
Proceso
, núm.1598, 17 de junio de 2007, pp. 24-29.
75
José Antonio Crespo, “De campañas e injerencias indebidas” en
Excélsior
. 22 de junio de 2007, p. 9.
76
Ibid
., “El alto costo del voto”, en
El Universal
, 18 de agosto de 2005, p. 19-A.
Sociedad y política
131
¿Cuánto cuesta cada voto en México?, es una pre-
gunta que sistemáticamente se hace la sociedad civil.
Tomando como parámetro el financiamiento público
legal para las campañas, observamos lo siguiente: en
1991, se creó el Instituto Federal Electoral. Oficialmen-
te, cada voto costaba tres pesos. Tres años después, en
1994, la suma otorgada a cada partido para campañas se
duplicó, sin embargo, se mantuvo el valor de tres pesos
por sufragio (con la variante de que se incrementó el
número de votantes de 66% a 77%). El año de 1997 marca
el punto de inflexión, justamente cuando se adopta el
sistema de financiamiento millonario a los partidos.
De esta manera, el dinero público que recibieron los
partidos para sus campañas se disparó casi a 1000%
en relación con 1994, por lo tanto, el costo de cada voto
dio un salto de 3 a 36 pesos.
Sin duda, los votos más caros fueron los de los pe-
queños partidos familiares que, a partir de entonces, se
convirtieron en un exitoso negocio. “El voto más caro,
mil 400 pesos, fue nada menos que el del célebre Partido
de la Sociedad Nacionalista, ese engendro que Cuauhté-
moc Cárdenas permitió colarse por la puerta de atrás.
Los votos por ese partido seguramente constituyeron
los más caros de la historia mundial”.
77
En esta perspectiva, los montos de campaña con-
tinuaron ascendiendo. Así, para los comicios de 2000
hubo 500 millones de pesos más para las campañas. Y
al quedar demostrado en 2000 que el modelo no logró
sus objetivos originales, los partidos políticos no hicie-
ron nada por abaratar los comicios. De 1991 a 2003 el
financiamiento público para campañas se incrementó
en 4,500%, aunque las cifras hasta el momento señaladas
no consideran distintas variables e insumos que incre-
mentarían sensiblemente el costo del voto. Por ejemplo,
si se considera el presupuesto del ±²³ en el año electoral
correspondiente, entonces el costo de cada voto en 2003
fue de 290 pesos. “Pero en realidad, dado que el ±²³ está
esencialmente dedicado a la organización de las eleccio-
nes, habría que considerar en el costo del voto no sólo el
presupuesto del año electoral sino también el de los dos
previos. Siendo así, entonces el costo de cada sufragio en
2003 sería de aproximadamente 700 pesos.”
78
Cuatro indicadores adicionales deben considerarse:
financiamiento ilícito, fondos privados, precampañas y
preprimarias. Respecto del primer caso, si al financia-
miento legal del PRI se agregaran los 500 millones del
Pemexgate
en 2000, cada voto por ese partido habría
costado no 33 pesos, sino 70.
Al iniciar 2006, el año electoral por excelencia, uno
de los retos del ±²³ era la fiscalización del triángulo
dorado formado por los partidos políticos, el dinero y
los medios de difusión masiva, particularmente la te-
levisión abierta. Al respecto, durante su última sesión
de Consejo General, el Instituto aprobó como principio
de equidad para la contratación de
spots
, el de “las
mismas condiciones, mismos precios”, tras una larga
discusión en la que se rechazo el planteamiento de
“tarifas únicas para” todos los partidos. “Se ha discu-
tido mucho tiempo que las tarifas políticas debe bajar
para que respondan al imperativo de una democracia
menos cara”, puntualizaba Luis Carlos Ugalde, titular
delorganismo, para agregar más adelante: “Lo único
que dice el ±²³ es que las tarifas políticas no pueden
ser mayores que los comerciales, pero fuera de esa
prescripción deja a criterios comerciales el nivel de
esas tarifas”.
79
A poco tiempo de distancia de las elecciones
presidenciales de 2006, los costos económicos de la
democracia fluyen: 37% de la propaganda política que
escuchamos y vimos nadie sabe quién la pagó. En el
citado año se erogaron mil 978 millones 821 mil 643
pesos en promover a los cinco candidatos presidencia-
les. Los que más gastaron fueron el ´µ± y su Alianza,
con 648 millones 18 mil 522 pesos. Le siguió el ´µ¶ y
su Alianza, 6 161 millones 150 mil 205 pesos. En tercer
lugar quedó el ´·¸, 548 millones 833 mil 507. En cuanto
al costo de cada voto las cifras son también para llamar
la atención: el voto más caro fue el de Roberto Campa
de Nueva Alianza, 172. 25 pesos. En el caso de Roberto
Madrazo, fue de 70.15 pesos. Andrés Manuel López
Obrador, 41.96 pesos. Finalmente de Felipe Calderón
fue de 39.20 pesos. Esta información forma parte del
Informe de Fiscalización del ±²³.
80
77
Ibid
., “El voto más caro”, en
El Universal
, 29 de diciembre de 2005, p. 19-A.
78
Idem.
79
Jenaro Villamil, “Equidad Endeble”, en
Proceso
, núm. 1522, 1° de enero de 2006, p. 8.
80
Instituto Federal Electoral,
Informe de Fiscalización 2006
, México, ±²³, 2007; Javier Solórzano, “Apuntes del Centro: salió carísimo”
en
El Centro,
25 de mayo de 2007, p. 56.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
132
La tercera semana de mayo de 2007 el Instituto Federal
Electoral anunció que lanzaría una de las investigacio-
nes más importantes de su historia reciente: encontrar
a quienes contrataron 281 mil comerciales de radio y
televisión que los partidos no acreditaron en sus cuen-
tas de la pasada elección del 2006. El tema es delicado
y atañe de nueva cuenta al tema del financiamiento de
los partidos, la posible trasgresión de la ley electoral, al
no reportar toda la publicidad contratada, el eventual
rebase de los topes de campaña, la frecuentemente
oscura e irregular relación entre partidos y medios, la
posible participación de empresas comerciales y otros
actores haciendo donaciones en ‘especie’ a partidos
y candidatos, lo cual está prohibido por la ley. “No es
un asunto menor, pues si bien la cantidad involucrada
hasta ahora ni de lejos se asemeja a las correspondientes
a los escándalos del
Pemexgate
y Amigos de Fox (que
aumentaron multas de mil millones y casi 400 millo-
nes de pesos, respectivamente), en esencia se podría
representar un grave golpe (uno más) a la calidad de
nuestra democracia (cualquier cosa que eso signifique
en México). Todos los partidos reportan un sobregiro
de
spots
, según el monitoreo, aunque en distinta pro-
porción.”
81
El enorme agujero descubierto por el ±²³ en la con-
tratación de
spots
en radio y TV puede ser la punta del
iceberg, un indicio de una cloaca mayor. La revisión de la
Comisión de Fiscalización arroja que 281 mil comerciales
de todos los partidos, difundidos en las campañas, no
tienen sustento documental y no se sabe de dónde salie-
ron los recursos para pagarlos. “¿Cómo las televisoras y
el radio transmitieron publicidad que, en apariencia no
fue pagada?, o si la pagaron, ¿qué tipo de recursos usaron
para no declararlos en sus informes? ¿O será tal vez que
esos
spots
se difundieron con algún tipo de negociación
entre candidatos y televisoras, y por eso no se registraron
en la contabilidad oficial?”
82
Muchas dudas, pero algu-
nas certezas: El P´µ no documentó la transmisión de 75
mil 840
spots
; el PR± y PV³¶ traen volando 144 mil 609
anuncios; PRD-P·-Convergencia, 47 mil 779; el P´µ´¸, 11
mil 838, y el P´S¹, 960
spots
sin facturación.
El ±²³ llegó a este hallazgo luego de una comparación
entre los reportes de los gastos de campaña que por
ley entregaron los partidos al instituto, y un monitoreo
que ordenó el ±²³ a la empresa ±BºP³ –que junto con el
monitoreo de información periodística costó al erario
40 millones de pesos–, levantado en 20 ciudades del
país. El monitoreo cuenta con 2 millones de horas de
grabación de respaldo –ya que registra cinco minutos
antes y cinco minutos después de cada
spot
, sea en
radio o ·V–, lo que permite identificar, con un margen
muy reducido de error, a favor de quien fue el spot, si es
duplicado o no el día, la hora, y el contexto mediático
en el que se difundió.
83
Y es en este contexto que los ministros de la »uprema
Corte de Justicia de la Nación (S¹¼µ) por unanimidad
consideraron constitucional el artículo 79-A de la Ley
Federal de ½adio y Televisión, que obliga a los conce-
sionarios a informar al ±²³ la propaganda que haya sido
contratada por los partidos. Los ministros estuvieron
de acuerdo en que los concesionarios de radio y ·V
informen también de los ingresos recibidos por esto,
conforme a la metodología y formatos que para el efecto
emita el ±²³.
84
John Ackerman, académico del Instituto de In-
vestigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional
Autónoma de México, asegura que la decisión del ±²³
de postergar la investigación del origen de más de una
tercera parte de los
spots
de la campaña electoral es
una señal más de la impunidad. ¾ara el especialista,
esta medida es equivalente a la tomada por el ·³P¼² el
5 de septiembre pasado, cuando avaló la elección pre-
sidencial de 2006. “El mensaje a final de cuentas es de
impunidad, es parecido al fallo que hace el Tribunal el
5 de septiembre que dice que hubo graves violaciones
a la legalidad, pero no pasa nada. La elección es que
puede violar gravemente la ley, pero no pasa nada”.
85
En materia de fiscalización, los consejeros argumentan
que desconocen quién pagó los 200 mil promocionales
que transmitieron los partidos políticos durante las
campañas. Al respecto, se cuestiona Ackerman:
Los
spotgate
del ifE
81
José Antonio Crespo, “
Spots
de origen incierto”, en
Excélsior
, 25 de mayo de 2007, p. 9; Leo Zuckerman, “El »potgate”, en
Excélsior
, 21
de mayo de 2007, p. 4.
82
»alvador García »oto, “±²³
vs
partidos: el agarrón”, en
El Universal Gráfico
, 12 de mayo de 2007, p. 14.
83
½icardo Alemán, “¾artidos tramposos”, en
El Universal
, 23 de mayo de 2007, p. 26-A.
84
Omar »ánchez de Tagle, “Medios deben rendir cuentas al ±²³”, en
Milenio Diario
, 5 de junio de 2007, p. 12.
85
Margarita Àega, “Critican impunidad de partidos”, en
Reforma
, México, 24 de mayo de 2007, p. 9.
Sociedad y política
133
¿Qué nos recuerda esto? El dictamen de validez de la
elección del 5 de septiembre. No sabemos qué impacto
tuvo la campaña ilegal, negativa, el Consejo Coordinador
Empresarial (±±²), la intervención del entonces presi-
dente de la República (Vicente Fox). Pero nos dicen que
todo es válido. Nos ofrecen un mensaje de impunidad,
de esconde la mano y puedes tirar todas las piedras que
quieran, y reflejan que en materia electoral el sector pri-
vado no es sujeto obligado a los requerimientos del I³².
De tal manera que a la Cámara Nacional de la ´ndustria
de la Radio y la Televisión y a Televisa se les valida el no
informar sobre los convenios que firmaron con el organis-
mo. Así que nos damos cuenta que el I³² no está haciendo
lo suficiente y el sector privado tiene un desprecio hacia
las autoridades electorales y para el estado de derecho,
y eso provoca problemas legales. Para colmo no hemos
visto en el dictamen de la Comisión de fiscalización del
instituto informes sobre los mensajes del ±±², del Con-
sejo de la comunicación y otros organismos que pagaron
promocionales, a pesar de que el Tribunal Electoral del
Poder judicial de la Federación, el 5 de septiembre pasa-
do, determinó que esos anuncios eran legales y a favor
de Calderón. Entonces eso se tiene que atribuir a Felipe
Calderón y las televisoras tendrían que informar sobre
esos gastos al ´nstituto Federal electoral.
86
En el actual sistema de rendición de cuentas hay mu-
chas instituciones que realizan auditorías, vigilancias,
transparentan información, pero ninguna de ellas está
coordinada entre sí.
No hay ninguna que de manera independiente y
externa, vigile la utilización de los recursos guberna-
mentales durante una campaña electoral. La Función
Pública tiene una capacidad simultánea de vigilancia,
pero el secretario es nombrado por el presidente; el
auditor superior es independiente y externo, pero au-
dita tiempo después, y el I³² está limitado por la ley
para investigar. El I³µI nos deja ver, pero no sancionar.
Entonces, los ciudadanos nos enteramos de muchas
cosas, pero no podemos hacer nada y eso genera una
sensación de impunidad.
87
El éxito del I³² desde 1996 hasta los procesos de 2000 y
2003, es un gran dinamismo y debate interno dentro de
su Consejo General. En 2006 esa confianza se perdió por-
que las autoridades encargadas de vigilar los derechos
básicos de los ciudadanos, no se manejaron de manera
democrática y abierta […] Es necesario dotar de mayores
facultades al I³² para fiscalizar los recursos de las cam-
pañas; llamar a cuentas al sector privado, evitar el uso
de recursos gubernamentales y romper el secreto fiscal
[…] Además se tienen que proporcionar más facultades
para la Fiscalía Especial para los Delitos Electorales
(³²¶µ·²), dependencia de la Procuraduría General de
la República, pues aunque la ley electoral prohíbe la
participación de empresas mercantiles no hay ninguna
pena que las sancione.
88
Estamos frente a ‘partidos que son cárteles de la polí-
tica’ y actúan como tales. Deciden quiénes participan
en ella y quiénes no; deciden cuanto dinero les toca y
cómo reportarlo; deciden las reglas del juego y resisten
demandas para su reformulación; deciden cómo prote-
ger su feudo y erigen barreras de entrada ante quienes
intentan democratizarlo. Partidos que canalizan el
dinero público para pagar actividades que no tienen
nada que ver con el bienestar social. Organizaciones
multimillonarias que en lugar de transmitir demandas
legítimas desde abajo, ofrecen empleo permanente a los
de arriba. Organizaciones que extraen sin representar
y usan recursos de la ciudadanía sin explicar puntual y
cabalmente su destino. Agencias de colocaciones para
una clase política financiada por los mexicanos, pero
impermeable ante sus demandas.
Partidos dependientes, pero no de los electores sino de
los medios electrónicos. Cadenas de televisión y esta-
ciones de radio que en la elección del 2006 recibieron
el 80% de los recursos otorgados a los partidos para sus
campañas, o sea 2 mil 500 millones de pesos […] Huellas
del veneno que corre a lo largo del andamiaje electoral
y merma la confiabilidad a la cual –como sus patroci-
nadores– tenemos derecho. Veneno que el I³² puede
detectar pero ante el cual no tiene un antídoto eficaz
por dos motivos: el modelo de fiscalización que impera
en México y los incentivos que tienen los partidos para
violar sus reglas. Las sanciones no funcionan como un
disuasivo, el monitoreo concluye un año después de la
elección, las irregularidades detectadas no invalidan el
triunfo conseguido con ellas, la expectativa de más dine-
ro público –en función del voto– obtenido crea razones
para exceder los topes en vez de respetarlos.
89
86
Alma Muñoz, “La renuncia de consejeros, favor a la patria: Ackerman”, en
La Jornada,
21 de mayo de 2007, p. 5.
87
Alberto Morales, “John Ackerman-´nvestigador del II¸-U¹µº: Organismos autónomos Necesitan más herramientas jurídicas para
sancionar”, en
El Universal
, México, 21 de mayo de 2007, p. 8-A.
88
John Ackerman,
Organismos autónomos y democracia. El caso mexicano
, México, Siglo Veintiuno Editores, 2007.
89
D. Dresser,
op. cit
., p. 17.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
134
Si bien el financiamiento de los partidos y las campañas
electorales no es una actividad corrupta
per se
, la his-
toria reciente de la política latinoamericana evidencia
que a este tema, como ya se ha dicho, se le vincula fre-
cuentemente con la corrupción política, entendida ésta
como el “mal uso y abuso de poder, de origen público o
privado, para fines partidistas o personales a través de
la violación de normas de derecho”.
90
La corrupción política se manifiesta con diversas
modalidades que van desde la compra de votos y el uso
de fondos ilegales hasta la venta de nombramientos
y el abuso de los recursos estatales. De esta manera,
el financiamiento de los partidos y las campañas, al
verse asociados con la corrupción, lejos de contribuir
a fortalecer la institucionalidad democrática, termina
muchas veces produciendo el efecto contrario, es decir,
agravando la crisis de credibilidad y confianza en las
instituciones políticas y poniendo a la política misma
‘bajo sospecha’.
Por lo anterior, Transparencia Internacional ha
repetido sistemáticamente en sus Informes Globales
sobre Corrupción una serie de recomendaciones, so-
bresaliendo entre otras:1) los gobiernos deben mejorar
la legislación sobre el financiamiento político y su di-
vulgación. Se debe dotar a las agencias encargadas de
su implementación y a tribunales independientes con
los recursos adecuados, facultades y poder para revisar,
investigar y controlar las cuentas de los corruptos; 2) los
gobiernos deben implementar una adecuada legislación
sobre el conflicto de intereses, incluyendo leyes que
regulen las circunstancias en las cuales un funcionario
elegido puede ocupar un puesto en el sector privado o en
una compañía propiedad del Estado; 3) los candidatos
y partidos deben tener acceso equitativo a los medios.
Se deben establecer, aplicar y mantener criterios para
lograr un equilibrio en la cobertura de éstos; 4) los
partidos, los candidatos y los políticos deben divulgar
fondos, ingresos y gastos a un organismo independiente.
Esta información debe presentarse de una manera regu-
lar, sobre una base anual, tanto antes como después de
las elecciones; 5) las instituciones internacionales de
financiamiento y los donantes bilaterales deben tener
en cuenta la corrupción cuando decidan prestar o en-
tregar dinero a los gobiernos. Deben establecer criterios
adecuados para evaluar los niveles de corrupción; 6)
ratificar e impulsar rápidamente la Convención de la
ONU contra la corrupción. Por su parte, la Convención
de la O±²³ contra el soborno debe ser fortalecida, con-
trolada e impulsada adecuadamente. Los gobiernos
firmantes deben iniciar una campaña educativa que
asegure que los hombres de negocios conozcan la ley y
las penalidades que acarrea quebrantarla.
91
Transparencia Internacional contra la corrupción política
Democracia mexicana esotérica 2006: ¿campañas mediáticas con dinero
esotérico?
Inmersos en los tiempos de la “democracia esotéri-
ca”, como Giovanni Sartori llamó al régimen político
mexicano en 1976, es decir, una democracia simulada,
controlada, dirigida o bananera, contemplamos como la
transparencia y la rendición de cuentas aún no forman
parte del ideario de los partidos políticos.
En México, el exceso en el uso de los dineros pú-
blicos que han alimentado a los grandes consorcios
televisivos, para la elaboración y difusión de campañas
mediáticas, se han convertido en consecuencias nega-
tivas para la contienda electoral, el debate político y la
construcción democrática. Entre los efectos antidem-
ocráticos del triángulo dorado partidos-dinero-medios
encontramos los siguientes: a) irrupción de candidatos
más mediáticos; b) el
spot
como formato universal; c) la
política del escándalo y d
)
al cliente lo que pida.
92
Aquí es donde se encuentra la explicación al tema del
alto costo de las campañas políticas, siempre vinculado
con el excesivo gasto en
spots
televisivos. Conforme a
los datos del mismo ´F³, los partidos destinaron más de
70% de los 4 mil 926 millones de pesos de financiamiento
público que obtuvieron en el 2006 tan sólo a promocio-
narse en medios y, de ese volumen, entre 75% y 80% se
enfocaron en µV comercial, 20% a la radio y menos del
5% a los medios impresos. Según sondeos de encuesta-
doras como Parametría, entre más dinero destinan los
90
Daniel Zovatto, “Dinero y política en América Latina”, en
Foreign Affaire en Español
, núm. 4, octubre-diciembre de 2005, p. 5.
91
Idem
.
92
Alfonso Zárate, “Mercadotecnia y sucesión presidencial”, en
Diario Monitor
, 22 de enero de 2006, p. 8 A.
Sociedad y política
135
partidos políticos y sus candidatos para promocionarse
en
spots
, es mayor el número de ciudadanos indiferentes
y desinteresados de las ofertas electorales.
De acuerdo con el reporte de las precampañas
de 2005, el IFE señala que entre el 1 de julio y el 30 de
noviembre del año citado se transmitieron 12 mil 34
promocionales en televisión, que sumaron 220 mil 772
segundos de duración, destacando el ex gobernador del
±stado de México, Arturo Montiel, porque fue quien
más invirtió, con 5 mil 220
spots
, seguido por Bernardo
de la Garza, del Partido Verde, con 2 mil 394 promocio-
nales, y Santiago Creel con mil 484. Lo más paradójico
es que ninguno de los tres precandidatos citados se
registró ante el IFE como candidatos presidenciales.
¿Dinero o proselitismo esotérico? ±l
Catálogo de
Tarifas de Medios Electrónicos de 2006
, elaborado por la
Dirección ±jecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos
del IFE, señalaba que Televisa y ²³ Azteca no establecían
tarifas únicas y que cotizaban los promocionales de cada
partido con base en el “costo por puntos de rating”; el
costo por millar según los niveles socioeconómicos, la
edad de la audiencia y el tipo de programa que realiza-
ban.
93
Televisa aclaraba al IFE que sus tarifas “estaban
sujetas en función del acuerdo comercial con cada cli-
ente, considerando disponibilidad de espacios, monto
de inversión, frecuencia de consumo y tipo de pago”.
Por su parte, Televisión Azteca realizaba las siguientes
observaciones en su tarifario entregado ante el IFE: “Los
eventos especiales se cotizarán por separado. Los eventos
deportivos se considerarán como horario estelar. Precios
sujetos a cambio sin previo aviso”.
Un ejemplo de la falta de equidad, lo constituye el acu-
erdo de el ´Rµ con Televisa por la transmisión de la toma
de protesta de López Obrador a un costo de 2.6 millones de
pesos a través del Canal 2, programado para el sábado 10
de diciembre de 2006 de 19 a 19:30 horas, pero la emisión
nunca se llevó a cabo. La causa: Televisa decidió diferir
la transmisión porque tenía programado un partido de
futbol. López Obrador se negó a aceptar los términos que
le planteaban, demandando una cobertura idéntica a la
que se registró con la toma de protesta de ¶elipe Calderón,
que fue transmitida en vivo y en directo.
94
·ntereses pecuniarios de los partidos políticos,
criterios mercantiles del IFE y, sobre todo, la intención
del ´¸N y del presidente Vicente ¶ox de controlar la pro-
paganda en los medios electrónicos, frenaron múltiples
propuestas de reforma electoral que hubieran permitido
reducir el costo de las elecciones en por lo menos mil 400
millones de pesos. ±sta situación terminó por afectar
de manera colateral otros temas de la reforma electoral,
como la actualización de los delitos electorales, el con-
trol de las precampañas, la reducción de las campañas,
una mayor fiscalización de los partidos políticos y el
control de los crecientes gastos del IFE y del ²RIFE.
95
La denuncia del chino Zhenli Ye Gon, empresario
vinculado con el decomiso de 206.5 mdd en una casa de
Lomas de Chapultepec, en el sentido de que este dinero
era de la campaña presidencial del ´¸N y que se los dio
el actual secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier
Lozano (entonces jefe del Cuarto de Guerra ±lectoral de
¶elipe Calderón), pone el dedo en la llaga de dos temas de
la agenda política que es urgente normar, y que en cada
proceso electoral se encuentra latente: las donaciones
privadas y el uso de dinero sucio del narcotráfico (¿esoté-
rico?) en las campañas electorales.
cr96
±stas declaraciones
que se producen justamente el 2 de julio de 2007, desta-
can que la mayor parte del dinero decomisado a Ye Gon
pertenecía al ´¸N y que Lozano amenazó con matarlo.
“Coopera o cuello”, afirma que le dijo.
97
±stamos frente a una realidad que Sartori definió de
la siguiente manera: “±n México hay una cohabitación
muy cercana entre empresas privadas, gente adinerada
y actores políticos.”
98
Los flujos y reflujos del dinero que
utilizan los partidos para sus campañas, especialmente
en los medios electrónicos, deberán normarse para
que la transparencia se convierta en un instrumento
que facilite la rendición de cuentas en la medida que
le permita a la ciudadanía enterarse de las posibles ir-
regularidades en el ejercicio del poder.
99
93
·nstituto ¶ederal ±lectoral,
Catálogo de Tarifas de Medios Electrónicos 2006
, México, IFE, 2006.
94
J. Villamil,
op. cit.
, p. 13.
95
Jorge Carrasco Araizaga, “La ambición mató a la reforma electoral”, en
Proceso
, núm. 1522, 1° de enero de 2006, p. 17.
96
Alfredo Méndez y Antonio Castellanos, “De ¸N, la mayor parte de los 205 millones de dólares de las Lomas: Zhenli Ye Gon”, en
La Jornada
,
México, 3 de julio de 2007, p. 5; De la ¹edacción, “Ye Gon:me obligaron a guardar dinero del ´¸N”, en
Excélsior
, 3 de julio de 2007, p. 1.
97
El Centro
-¹edacción, “Cooperas o te mueres: Acusa el Chino: ±l dinero es del PAº”, en
El Centro
, 3 de julio de 2007, pp. 1-3; Ana ¶ran-
cisca Vega, “Admiten que el acusado anda en libertad por ±U”, en
Excélsior,
3 de julio de 2007, p. 17
98
Andrea Merlos, “Pone en duda Sartori la reforma del ±stado”, en
El Universal
, México, 11 de abril de 2007, p. 1.
99
±l IFE “funge como cajero” de los partidos políticos en la contratación de publicidad”, señaló ¹aúl Trejo Delarbre. “Los partidos se han
convertido en clientes, más que en interlocutores de las televisoras; así los ven. Las empresas de ²³ y las grandes cadenas de radio ven como
clientes a los partidos y negocian así con ellos. ésta es una de las perversiones más preocupantes, si no es que la que más, de la democracia
que tenemos ahora”. Clemente Castro, “IFE, cajero de partidos en contratos de propaganda”, en
Diario Monitor
, 22 de enero de 2006, p. 2 A.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
136
Los barones del dinero y de los medios electrónicos de
difusión masiva (radio y TV) aplicaron marcaje personal
a la Comisión ±ripartita del Senado (PRI, PAN Y PRD) que
dialogó con ellos el 11 de septiembre de 2007 en torno
de la reforma electoral que calificaron como “casi ex-
propiatoria” y que “significa una mordaza como la que
tuvimos por 70 años”.
100
Sin embargo, por unanimidad las Comisiones Uni-
das de ²untos Constitucionales, Gobernación, ³adio,
±elevisión y Cinematografía y la de Estudios Legislati-
vos del Senado de la ³epública aprobaron la prohibición
de que los partidos políticos
contraten tiempos de pro-
paganda en radio y ±´ en todo momento, acordando
modificar nueve artículos constitucionales: 6, 41, 85, 97,
99, 108, 116, 122, y 134. µsimismo, se consensó la salida
escalonada de tres consejeros del IF¶, encabezando la
lista
su presidente, Luis Carlos
Ugalde.
·o obstante, lo que comenzó como una reforma
constitucional en materia electoral,
que prometía un
cambio importante en las principales reglas de la com-
petencia
por el poder,
resultó poco alentadora
en su fase
terminal. La publicación del nuevo Código ¸ederal de
¹nstituciones y ²rocedimientos Electorales (ºOFIP¶),
el pasado 14 de enero de
2008, marcó el punto final en
materia de legislación; sin embargo, en un balance pre-
eliminar se pueden plantear muchas dudas y abiertos
cuestionamientos a los cambios. µdemás, la renovación
de los consejeros electorales finalmente se destrabó en
la Cámara de »iputados con el nombramiento del can-
didato más débil, el doctor Leonardo ´aldés Zurita.
En suma, entre lo que se prometió y sus resultados,
entre lo que no se hizo y lo que se legisló para controlar a
la autoridad electoral, entre lo que queda sobre la mesa
y los
desafíos que vienen en el corto plazo, tenemos una
reforma de claroscuros, con algunos avances induda-
bles, pero sin la fuerza para reconstruir la confianza y
conducir el conflicto dentro de los márgenes institu-
cionales. Estamos indudablemente ante un problema
estratégico de la mediocracia
:
1. En la nueva relación entre política y medios masivos
hay avances, sobre todo por la prohibición de compra
de tiempo
y
por la imposibilidad de difusión de la
propaganda gubernamental en tiempos electorales,
sin
dejar de lado la despersonalización de la propa-
ganda oficial. ·o compartimos las posiciones em-
presariales y de un grupo
de intelectuales en torno
a supuestos atentados a la libertad de expresión de
la reforma.
2. En materia de financiamiento, consideramos que los
legisladores nos vendieron gato por liebre, porque
en efecto hay una disminución del gasto para cam-
pañas, pero el gasto ordinario sigue igual, así que
en los próximos 10 años el tan celebrado ahorro sólo
será de 11% de acuerdo con los cálculos del propio
comité.
3. En cuanto a la fiscalización de los gastos de los
partidos, hay un avance en la superación del secreto
bancario, fiduciario y fiscal, pero el traslado de la
fiscalización de una comisión de consejeros hacia
un órgano unipersonal es una pérdida en la ciuda-
danización de la función y tendrá consecuencias
complejas en la relación entre el fiscalizador y el
Consejo General del IF¶.
4. En el escenario electoral próximo hay dos riesgos
graves que afectarán de forma progresiva al sistema
electoral en su conjunto: uno, es la intromisión del
narcotráfico
y
el crimen organizado en las eleccio-
nes, con señales que cada día son más explosivas:
asesinato de candidatos, legisladores y jueces, ade-
más de la penetración directa no sólo con recursos
económicos, sino con representantes directos; el
otro tiene que ver con la manipulación del voto, la
compra y coacción, el aumento del clientelismo,
que ahora será profundizado por partidos cada vez
más ricos. En las nuevas reglas del juego electoral
no existe ningún instrumento que pueda enfrentar
estos desafíos.
5. »esde que en 1996 se aprobó una reforma que dota
a los partidos políticos de
financiamiento econó-
mico millonario
para participar en elecciones, las
cantidades asignadas que les son destinadas han
generado severas críticas. Uno de los señalamientos
constantes es que el marco legal vigente promueve la
Reforma electoral 2007 y los sultanes mediáticos: a guisa de conclusión
100
²alabras de ³ogelio µzcárraga, presidente de ³adio ¸órmula y ±elefórmula, proferidas en la ³eunión de las Comisiones Unidas de
Gobernación, de ²untos Constitucionales, de Estudios Legislativos y de ³adio, ±elevisión y Cinematografía durante la audiencia pública
que tuvo la Cámara ·acional de la ¹ndustria de ³adio y ±elevisión, durante el análisis de la reforma electoral, el 11 de septiembre del
2007.
Vid
. página de Comunicación Social del Senado de la ³epública,
Sociedad y política
137
creación de partidos políticos familiares o membre-
tes
.
En 2003, como
resultado del monto otorgado (4
mil 843 millones 223 mil 884 pesos), participaron 11
institutos políticos de los cuales la mitad perdió su
registro en esos comicios: Fuerza Ciudadana, México
Posible, Liberal Mexicano, Alianza Social y Sociedad
Nacionalista, entre otros. Sobresalen dos ejemplos
de los llamados partidos familiares: a) Partido
de
la Sociedad Nacionalista (±²³), que desapareció del
escenario político adeudando al I´µ más de 200 mi-
llones de pesos en multas por malos manejos finan-
cieros. La familia Riojas (padre, esposa, hermanas y
hasta hijos) monopolizaba la dirigencia, adquiría la
mayor parte de sus insumos a empresas donde ellos
mismos eran los principales accionistas. Sin embargo,
el negocio familiar detectado por el I´µ nunca pudo
ser sancionado tras la desaparición del partido y
tampoco fue posible cobrar las multas a que se hizo
acreedor; y b) Partido Verde
Ecologista de México
(±vµ¶) que desde hace más de diez años siempre ha
estado en manos de Jorge González Torres, dueño y
patrón de este organismo político que ha heredado a
su hijo, el llamado
Niño Verde
, Jorge Emilio González
Martínez. Sus estatutos son un homenaje indignante
al autoritarismo, ya que ninguna asamblea resulta
legal si González Torres no está presente, además de
que tiene derecho de ·eto sobre la Asamblea Nacional.
Siempre sobre·i·iendo en alianza con el ±¸³ o con el
±¹I, su registro y el monto de su financiamiento ha
sido pactado desde los con·enios de coalición.
6. La reforma electoral de 2007, que según sus promo-
tores pondría fin a la mediocracia impuesta por el
duopolio tele·isi·o (Tele·isa y ºv Azteca), en mayo
de 2008 enfrenta su prueba de fuego, ya que existe
la solicitud de al menos 20 amparos de concesiona-
rios de radio y ºv en su contra: así, en lo que podría
considerarse como un nue·o intento de las tele·i-
soras por echar abajo en tribunales la reforma al
»O´I±µ, que impide a particulares la contratación
de propaganda electoral, Tele·isa siguió los pasos
de ºv Azteca e interpuso un amparo por considerar
inconstitucional dicha enmienda.
7. De manera alterna, otro juzgado determinará si se
suspende definiti·amente la multa de 5.2 millones de
pesos impuesta a ºv Azteca por el ife ante la negati·a
de la emisora de transmitir los mensajes de di·ersos
partidos políticos.
8. Tele·isa, por su parte, impugnó la constituciona-
lidad de 14 artículos del nue·o cofipe. A tra·és de
su filial Tele·imex, la empresa de Azcárraga Jean
cuestionó artículos como el 49, que prohíbe a par-
ticulares la contratación de propaganda electoral
y designa al ife como garante único del acceso de
los partidos a radio y ºv. También el artículo que le
otorga al ife 48 minutos diarios durante los procesos
electorales y señala horarios de transmisión; el que
asigna 18 minutos diarios durante precampañas, y
el que obliga a las tele·isoras a sujetarse a las pautas
que en·íe el órgano electoral. Además, serán objeto
de análisis constitucional ·arios artículos que esta-
blecen reglas para difusión en elecciones estatales,
pues la reforma también asignó al I´µ el control en
radio y ºv para este tipo de comicios.
9. En su demanda de amparo, Tele·isa señala que el
»O´I±µ no es una ley que garantice la equidad entre
los contendientes en una campaña política, ya que
beneficia a los candidatos de partidos fuertes como
±¹I, ±¸³ Y ±¹¼. El amparo de Tele·imex, de hecho, es
más amplio que el promo·ido por ºv Azteca, que sólo
impugnó seis artículos del »O´I±µ, aunque coincide
en su cuestionamiento por la obligación de sujetarse
a las pautas de transmisión ordenadas por el I´µ.
10. ½ndiscutiblemente, la reforma electoral de 2007 no
podrá consolidarse si no ·a acompañada de una
nue·a Ley de Medios. De igual manera, mientras
subsistan los resquicios legales que permite la Ley
de Amparo ·igente, el duopolio tele·isi·o Tele·isa-
Azteca seguirá dejando al ife como una institución
inoperante y sin facultades de sanción.
La relación entre poder político y poder mediático se ha
con·ertido en el asunto más importante de la agenda de
la nue·a reforma electoral: por un lado, los comunicado-
res defienden los ingresos, que sólo en la elección federal
de 2006 les representó por lo menos 2 mil 500 millones
de pesos, y los empresarios exigen que se les mantenga
la posibilidad de incidir en la contienda electoral. De
la parte contraria, los legisladores apro·echaron para
constitucionalizar la partidocracia. En tanto, el grueso
de la ciudadanía se mantiene en el rol de espectador,
pues los pronunciamientos de algunas organizaciones
de la sociedad ci·il (con sus excepciones, tal ·ez como
la Asociación Mexicana de Derecho a la ½nformación
—¸¶µ¼I— y ciertos analistas) son en general mini-
mizados por los grandes medios. La batalla apenas
comienza: los dos poderes confrontados para defender
sus pri·ilegios y la ciudadanía que reclama su momento
para inter·enir y demandar sus derechos, que parecen
ajenos a los postulados por los dos contendientes.
Recibido el 10 de no·iembre de 2007
Aceptado el 12 de marzo de 2008
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
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