Artículo en PDF
Cómo citar el artículo
Número completo
Más información del artículo
Página de la revista en redalyc.org
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Sociedad y política
95
Televisión digital terrestre y cultura audiovisual en España.
Nuevos retos del servicio público
F
RANCISCO
S
IERRA
C
ABALLERO
*
Resumen
Este artículo aborda los retos que la televisión digital
terrestre (
TDT
) en España ha tenido que enfrentar
en los últimos años. El autor sostiene que la puesta
en marcha de este tipo de modelo ha contribuido a
definir un nuevo marco de apertura y modificación
del sistema y la cultura audiovisual, logro que, a
corto plazo, augura significativas transformaciones
estructurales del mercado y la industria audiovisual
del Estado español. Asimismo, el trabajo analiza la
discusión sobre el papel de las políticas culturales
y el futuro del sistema radiotelevisivo estatal, así
como la viabilidad de la industria televisiva ante
la sobresaturación del número de aperadores en
competencia
Abstract
This ar t icle deal s w ith the challenges of digital ear th
television (
TDT
) that have confronted Spain during
these last years. The author maintains that putting
in motion this type of model has contributed to de-
fine a new frame of aperture and modification of the
system and the audio visual culture, an achievement
that, in a short lapse of time, foretells important
structural transformations within the market and
the audio visual industry of the Spanish State. Also,
his paper analyzes the debate on the role of cultural
policies and the future of the state system of radio
and television, as well as the viability of the tele-
vision industry in face of the over saturation of the
number of competitive operators.
Palabras clave
:
TDT
, cultura audiovisual, servicio público, sistema de comunicación y consumo cultural,
televisión abierta, grado de conectividad.
W
*
Universidad de Sevilla, Facultad de Comunicación, Departamento de Periodismo I. Av. Américo Vespucio, s/n, Isla de la Cartuja 41092,
Sevilla, España.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
96
E
n los últimos años, la implantación en España
de la televisión digital terrestre (
TDT
) ha con-
tribuido a definir un nuevo marco de apertura y
modificación del sistema y la cultura audiovisual que,
a corto plazo, augura transformaciones estructurales
significativas del mercado y la industria audiovisual
del Estado español. Al amparo de la promesa de
dinámicas de interacción innovadoras, a la par del
surgimiento de tópicos y lugares comunes sobre la
democratización del servicio público radiotelevisivo
por la extensión universal del sistema de comuni-
cación y consumo cultural, la nueva infraestructura
de distribución de contenidos audiovisuales plantea
una discusión de fondo sobre el papel de las políticas
culturales y el futuro del sistema radiotelevisivo
estatal, así como sobre la viabilidad de la industria
televisiva ante la sobresaturación del número de
aperadores en competencia.
La posibilidad de contar con una oferta multicanal
y multiservicios derivada de la implantación de la
TDT
,
además de ampliar las oportunidades de negocio y
las formas de consumo bajo demanda según la “eco-
nomía del contador”, apunta hacia nuevos retos para
el sistema audiovisual desde el punto de vista de las
prestaciones del servicio público. En la medida que la
tecnología digital amplía las posibilidades de detec-
tar y registrar hábitos de consumo gracias a nuevas
técnicas y métodos de medición en línea y que, como
apunta Neil Postman, toda tecnología es portadora de
una filosofía que origina nuevas dinámicas sociales
de innovación, el proceso contradictorio y abierto de
construcción del nuevo sistema de televisión digital
exige, cuando menos, replantear numerosas cuestio-
nes sustantivas sobre la instancia de la recepción,
en términos de derechos y prestaciones públicas del
sistema audiovisual así como sobre las
necesidades
radicales
de la ciudadanía. Esto debido a que, entre
otras razones, como advierte Abril, “los lenguajes
multimediales no sólo contribuyen a desarrollar
una nueva inteligencia sensomotora, sino sobre
todo un
modus operando
epistémico que Maragliano
caracteriza como criticismo mundano, horizontal y
participativo”.
1
En este sentido, vale la pena preguntarse cómo la
televisión digital puede alterar las formas dominantes
de mediación al tomar en cuenta la advertencia que
hace años formuló Postman
2
sobre la tendencia a
mitificar los medios de innovación informativa. Como
nos recuerda Schiller, “las nuevas tecnologías siempre
han sido introducidas con la promesa de un enr iqueci-
miento cultural para todos, educación para los menos
privilegiados, mayor diversidad y tecnología para
integrar a la más remota y depauperada aldea”.
3
Histó-
ricamente, el reduccionismo tecnológico constituye
una ideología y filosofía de la historia de la comuni-
cación como metarrelato de una evolución natural,
que trata de aislar el fenómeno de la comunicación
humana de su contexto socioeconómico para consi-
derarlo exclusivamente como un problema técnico.
En este escenario, pensar en las audiencias más allá
del audímetro significa contextualizar el hecho de la
recepción y de las innovaciones tecnológicas digitales
en el marco más amplio de los cambios socioculturales
de este principio de siglo en la modernidad líquida.
Sólo en este contexto podemos imaginar los límites
estructurales a las nuevas demandas de consumo
de los públicos y el futuro papel de la audiencia que
prefiguran batallas como la de News International
Corporation por el control del hogar multimedia de
la oferta de televisión digital, Internet y comunica-
ciones telefónicas, cuyas enseñanzas pudieran ser
extrapolables al caso español.
Introducción
1
Gonzalo Abril, “El séptimo día. Notas sobre la comunicación en la era digital”, en
Revista Científica de Información y Comunicación
, núm. 1,
2003, pp. 11-30 (p. 17).
2
Vid.
Neil Postman,
Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business
, Nueva York, Penguin, 1985 y
Technopoly: The
Surrender of Culture to Technology
, Nueva York, Vintage Books, 1993. N. E.
3
Herbert I. Schiller,
Cultura S. A. La apropiación de la expresión pública
, México, Universidad de Guadalajara, 1993, p. 2.
Sociedad y política
97
Lógicas sociales y audiencias en la
TDT
Ningún cambio se produce de forma automática por
acción de la tecnología. Toda innovación mediática
tiene lugar en un contexto determinado, sujeto a
ciertas condiciones estructurales y políticas espe-
cíficas. En el caso de la
TDT
, el “servicio está siendo
introducido [en España] en un ambiente de demanda
poco claro y acompañado por un deseo político de
aceptación universal en un periodo relativamente
corto, que dado los patrones de adquisición de otros
medios y servicios comunicativos se revela altamente
problemático”
4
por varias razones que vamos a tratar
de enumerar brevemente.
El contexto de implantación de la
TDT
en España
tiene lugar en un paisaje social heterogéneo y diver-
so, en el que coexisten una gran variedad de grupos
y subculturas en pugna por la hegemonía, que está
dificultando, por un lado, la adopción de la nueva
oferta y, por otro, el dominio y control de los usos
creativos y no subsumidos del consumo audiovisual
de la audiencia. Por otra parte, la cibercultura, la
mediación digital, inaugura formas no convenciona-
les de participación ciudadana local que deben ser
analizadas y cuyo desarrollo contradice o se adhiere
de forma precaria a lo que hemos definido como
dictadura del audímetro.
[…] la digitalización permite hoy ampliar notable-
mente los servicios interactivos y sus prestaciones.
En el caso de la public idad, por ejemplo, el espec tador
podría acceder a información complementaria sobre
el producto o servicio publicitado. Sin embargo, la
plena realización de la interacción está condiciona-
da por la capacidad de proceso y almacenaje de los
equipos receptores, su disponibilidad a un precio
asequible, la evolución en los hábitos de consumo y
la existencia de las redes con canal de retorno.
5
De momento, las preocupaciones industriales sobre
el uso y utilidad de los descodificadores y sistemas
interac t ivos que afec tarán a la demanda y desarrollo
industrial del sector han prevalecido en este proceso.
Por ello, la incógnita de la recepción sigue siendo
o el agujero negro de la Televisión Digital Terrestre
en España:
Al darse por conocido el perfil del consumidor, se ha
dado por supuesta la demanda, contribuyendo con
ello al manifiesto círculo vicioso inicial en el que se
encontró el servicio. La instauración de la televi-
sión digital, por el contrario, debe tener en cuenta
verdaderamente, y en la medida de lo posible, las
inquietudes, gustos e intereses de las audiencias y
guiarse por un principio de acceso abierto de mayor
alcance que el existente.
6
El universo de la recepción es, en definitiva, un te-
rritorio apenas explorado en el consumo televisivo
digital. En esta nueva ecología de la comunicación
pública, la audiencia vive el mutismo de una rela-
ción clientelar basada en el desconocimiento y una
compleja forma de previsión social.
En su estudio, García Leyva demuestra cómo se
ha configurado un ciudadano-usuario como cliente,
condicionado por su capacidad de pago aunque su-
puestamente protegido en sus capas más vulnerables
a través de la defensa del interés público y de la e-
accesibilidad. El acceso a Internet y la disponibilidad
en el hogar de nuevos recursos multimedia, junto
con la proliferación de nuevos canales de televisión,
ha terminado por desequilibrar la distribución del
consumo audiovisual entre los usuarios, ya de por sí
estructuralmente muy polarizada. Dos fenómenos
llaman la atención en este proceso: 1) la fuga de
4
Trinidad García Leyva,
Políticas europeas para la transición digital en televisión. Análisis comparado de las políticas de TDT en el Reino Unido
y España,
Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2007 (tesis doctoral), p. 55.
5
Ibid
, p. 35.
6
Ibid
, p. 178.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
98
televidentes de los canales generalistas, y de la te-
lev isión en general, al ciberespacio y 2) la duc t ilidad
y dispersión del consumo televisivo.
La televisión abierta ha tratado de responder a
esta realidad emergente posicionándose en Internet
para captar a los usuarios que han abandonado la
llamada pantalla chica. Entre el empeño por controlar
los contenidos y centralizar la producción, así como
por obtener la fidelidad de las audiencias, las tele-
visoras optan por financiar acuerdos con empresas
como Youtube para promover y difundir sus conteni-
dos o marca. Son los casos, por ejemplo, de Antena
Tres y Cuatro, la primera además con un portal propio
abierto a los usuarios (tuclip.com) y presencia en
la telefonía móvil de nueva generación a través de
Vodafone Live. Proyectos como
JOOST
, de televisión
bajo demanda, en el que participan
CBS, VIACOM
e
Index Ventures, entre otros, son aún alternativas no
exploradas en España pero que anticipan la cultura
audiovisual compartida basada en tecnologías P2P.
El éxito de este modelo ilustra el modo de consumo
audiovisual que emerge en el nuevo ecosistema me-
diático. Por ello, grandes empresas como
NBC
o
ABC
emiten series como
Perdidos
o
Mujeres desesperadas
en
streaming
para ser descargadas por los usuarios.
El éxito de este modo de difusión está garantizado:
más de 42 de millones de episodios han sido ‘baja-
dos’ con gran impacto publicitario, más aún que la
publicidad y autopromoción invertida por los canales
de televisión convencional. La persistencia de estas
prácticas de consumo y el previsible incremento a
lo largo de los próximos años de más del triple de
hogares con
TDT
en un mercado, como el español,
de baja penetración de cable y la televisión vía
satélite, dan cuenta de la necesaria redefinición de
los nuevos servicios audiovisuales interactivos. En
este escenario, es preciso plantearse:
—Tipos de acceso de la ciudadanía a los nuevos
canales digitales.
—Grado de conectividad.
—Formas de socialización de la nueva cultura
informativa.
—Qué tipos de participación pública en los con-
tenidos y consumos culturales están proliferando en
los canales de distribución digital.
Al considerar el alcance y dimensiones de la
innovación tecnológica en curso, parece lógico
plantear la necesidad de conocer el grado de satis-
facción de los usuarios con un sistema en proceso
de implantación, ya sea desde el punto de vista de
cada servicio provisto por la
TDT
, en relación con los
contenidos y variaciones de la oferta y la demanda
oculta de nuevas prestaciones o, en el mejor de los
casos, según la calidad de los servicios públicos del
sistema radiotelevisivo. Frente a la actual política
industrial, y ante la ausencia de una Ley General
Audiovisual que planifique este cambio y oriente al
sector de acuerdo con una visión estratégica de lo
audiovisual y la cultura nacional, es preciso comenzar
a replantear críticamente los indicadores del consu-
mo televisivo desde una perspectiva sociocultural,
tratando de comprender los impactos de las
TDT
en el
espacio simbólico, en el campo cultural, analizando
los valores y conocimiento de los públicos, el uso
de la
TDT
por organizaciones e instituciones locales,
las aplicaciones al desarrollo local, el impacto en la
educación, los problemas estructurales de desigual
acceso al capital simbólico, además de los efectos
económicos sobre el empleo y el desarrollo industrial
del sector. Todo ello, lógicamente, partiendo del
hecho de una transformación sin precedentes de la
propia noción de servicio público y de la televisión
como medio de comunicación social.
De la televisión a la telepasión administrada
La telev isión abier ta ya no es, en efec to, lo que era. La
oferta y consumo homogéneo de los canales genéri-
cos, o en Europa el tradicional sistema audiovisual
monopólico de Estado, han sido definitivamente
remplazados por un sistema mult icanal y policéntr ico
de creciente segmentación de la audiencia. La mult i-
plicidad de opciones plantea, en este sentido, nuevos
problemas desde el punto de vista de la noción de
Sociedad y política
99
servicio público. El nuevo televidente tiene ante sí
numerosas cadenas locales que, a cor to plazo, se mul-
tiplicarán con la
TDT
, junto a la televisión vía satélite
y la oferta que terminará por imponerse a través de
Internet. Esta fragmentación de la audiencia y la
consecuente especialización temática de los canales
plantea, en primer lugar, un problema económico-
político de sostenibilidad. La superabundancia de
ofer ta de la
TDT
no corresponde con los hábitos de los
espectadores que suelen moverse entre siete y trece
canales del total de la oferta en el marco de formas
complejas de fidelidad de audiencias y suscripción,
en las que se cruzan identidades culturales frági-
les, códigos fragmentarios y diferentes pautas de
conexión. Según aumenta la oferta de contenidos
disminuye la atención y se incrementan el
product
placement
y el arte publicitario, la creatividad implo-
siva que sorprende y ataca a los públicos para motivar
su reacción y cautivar el interés paralelamente a la
guerrilla mercadológica del
marketing
viral.
En este escenario, soñar con una ampliación de las
formas y modalidades de consumo es, cuando menos,
discut ible. Pr imero, porque el espec tador hiperac t ivo
es un mito prefabricado por la industria informá-
tica y el
software
propietario que orienta y limita
el consumo por la concentración de las industrias.
Por otra parte, porque todo proceso de innovación
es relativo y limitado. Los estudios sobre hábitos y
efectos cognitivos de la televisión demuestran que,
en la sobresaturación de oferta informática, los pú-
blicos tienden a normalizar sus hábitos de consumo
al restringir a un máximo de diez canales su selección
del conjunto de posibilidades.
La mudanza de las inestables prác t icas del consu-
midor-‘zapeador’, la veloz inercia de navegación sobre
la oferta, está llevando a una estricta economía de
previsión social. Así, por ejemplo, los publicistas
procuran capturar a las audiencias infieles en las
redes de la interactividad, mediante técnicas de
audiometría con estrategias más agresivas.
En cuanto a la argumentación inicial, decíamos
que la progresiva fragmentación de los públicos
limita la capacidad de financiación de los medios;
por otra parte, la búsqueda de receptores tendería a
rebajar la calidad de los contenidos. ¿En qué se tra-
duce esto? Antes que nada, no cambian radicalmente
los tipos de consumo. La multiplicación de canales
refuerza claramente el dominio del entorno audiovi-
sual estadounidense. En España, los jóvenes de 12 a
25 años de edad seleccionan preferentemente, entre
el conjunto de producción, cinco series de ese país:
Los Simpson, Mujeres desesperadas, The
OC
, Futurama
y Las chicas Gilmore
.
La relativa democratización de los contenidos
digitales, con los sofisticados sistemas digitales de
procesamiento de la información, no garantiza, en
suma, un conocimiento y proximidad mayor de las
audiencias. La reorganización de la televisión local
con el Plan de Impulso de la
TDT
y la Liberación de la
Televisión por Cable y de Fomento y de Pluralismo,
más que sanear el sector ha restringido el acceso de
operadores y homogenizado el espectro de las au-
diencias. De hecho, las restr icciones presupuestar ias
por el régimen de libre competencia limitan hoy la
voluntad de conocimiento del consumo y demandas
no inducidas de los públicos. Aunque desde su lan-
zamiento la demanda no haya dejado de crecer, “se
le conoce más por sus aspectos cuantitativos que
cualitativos, lo que permite afirmar que sus gustos,
intereses y necesidades son escasamente conside-
rados y que ello contribuye al ocultamiento de su
dimensión político-cultural”:
La
TDT
no sólo no ha promov ido la par t ic ipac ión c iuda-
dana en la producción de los mensajes en la toma de
decisiones sino que no ha mejorado la elección para
el espectador ni ha aumentado su interacción en y
con los programas, evidenciando con ello que si bien con
el actual Gobierno las lógicas de la rentabilidad
social y cultural ganaron mayor peso discursivo, su
expresión concreta en opciones de política no ha
prevalecido en las diversas actuaciones, cargadas en
realidad de fuerte contenido político a corto plazo,
y por momentos también económico.
7
7
Ibid
, p. 442.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
100
La Asociación para la Implantación y el Desarrollo
de la Televisión Digital Terrestre (
IMPULSA
TDT
), que
integra a los operadores de ámbito nacional, la
FORTA
y Abertis Telecom, se ha limitado a poner en marcha
un portal
web
para informar a los ciudadanos y profe-
sionales del sector sobre el proceso de implantación
de la
TDT
y las situaciones originadas a causa del
“apagón analógico”. La campaña iniciada en marzo
de 2006 para la implantación de la
TDT
ha pasado casi
desapercibida para la mayoría del público.
Por otra parte, la participación ciudadana en el
debate por la digitalización del sector televisivo se
reduce a la inter venc ión voluntar ista y muchas veces
limitada, por lo específica, de asociaciones de colec-
tivos que no han podido establecer aun con la Admi-
nistración de canales decisivos de expresión y mucho
menos de actuación. Al no existir el mecanismo de
la consulta pública, su participación sólo se integra
en instancias como la Comisión de Seguimiento de
la
TDT
y el foro Técnico de la Televisión Digital, y es
por ello más formal que real.
8
En resumen, el receptor no sólo ha estado ausente
sino que ha sido condenado a emular las lógicas
sociales de la mediación tradicionales. Al respecto,
la polít ica audiov isual del gobierno no ha procurado
var iar, en modo alguno, su imaginar io y como conse-
cuencia ha incurrido en múltiples contradicciones.
Como señala Watzlawick, el problema del contexto
de conocimiento lleva a la aprehensión inapropiada
del objeto de estudio. Al no poder aprehender la
complejidad de las relaciones entre un hecho y el
marco en el cual se inserta, entre el organismo y su
entorno, toda concepción, más aún en las políticas
públicas, tiende a atribuir al objeto de estudio
propiedades que no posee salvo por extensión del
mismo u otros contextos o, como sucede en muchos
casos, por conformidad con la visión dominante de
la realidad, en nuestro caso la de la industria de la
comunicación.
9
Por ello demos, cuando menos, plantear una
crítica a ciertas visiones de la interactividad y el
audiovisual digital como escenario de una renaciente
democracia cultural. La concepción del espectador
emancipado en función del potencial de las nuevas
tecnologías tiene, según Schiller, un punto ciego:
la imposibilidad de ubicar dónde reside el poder en
estos nuevos medios. Desde aproximadamente la
primera mitad del siglo
XX
, “el esfuerzo de Occidente
por detener y desviar el movimiento casi global en pro
de un cambio del orden internacional informativo-
cultural ha recibido el apoyo de las explicaciones
sobre el poder cultural basados en el auditorio
activo. Esta teoría ha servido para minimizar, sino
para poner en duda, la influencia del poder cultural
concentrado en los medios”.
10
Como consecuencia,
este discurso, prometida aurora democrática de la
comunicación en la era digital, ha terminado por
separar los argumentos político-económicos sobre
la producción cultural del análisis en torno a las
formas elementales de consumo privado; en España
claramente asimétr icas y estruc turalmente deficita-
rias. Si bien aún faltando dos años para el “apagón
analógico” diez millones de aparatos pueblan el
parque de sintonizadores digitales con casi la mitad
de comunidades de vecinos adaptados a la red de
TDT
,
la evolución seguida hasta ahora por el sector y su
previsible deriva en la estructura interna del mer-
cado español exige redefinir las bases de desarrollo
del audiovisual como servicio público desde otros
parámetros más integrados y coherentes.
8
Ibid
, p. 434.
9
Vid
. Paul Watzlawick, Janet Beavin Bavelas y Don D. Jackson,
Pragmatics of Human Communication: Study of Interactional Patterns,
Pathologies, and Paradoxes,
Nueva York, W.W. Norton & Co, 1967; y P. Watzlawick (ed.),
The Invented Reality: How Do We Know What We Believe
We Know? (Contributions to constructivism)
, Nueva York, W.W. Norton & Co,1984. N. E.
10
H. I. Schiller,
op. cit.,
p.204.
Sociedad y política
101
Partiendo del conocimiento y de los problemas es-
tructurales del sistema radiotelevisivo nacional, el
desarrollo en España de la
TDT
requeriría, en primer
lugar, una reformulación del modelo funcional de
análisis de la innovación tecnológica del audiovi-
sual para asumir las exigencias y bases materiales
necesarias que apuntan hacia la pertinencia de una
visión política sobre el sector que priorice los prin-
cipios de equidad, sostenibilidad y equilibrio en su
desarrollo cultural como industria. La propuesta de
aprender a pensar de otro modo no sólo nos llevaría
a intentar definir desde otros parámetros quiénes
son los sujetos que consumen cultura y servicios de
información en línea, sino que además encamina-
ría el sector audiovisual a una lógica política más
arriesgada, más creativa y atenta a los cambios en
los estilos culturales que asoman en las redes de
distribución y cooperación productiva de espacios
liminares como Internet. En ese sentido, en España
la voluntad y visión estratégica de servicio público
debería replantearse al menos cinco prioridades:
1. Acceso universal de la ciudadanía a los nuevos
canales y servicios digitales:
Un compromiso obvio del propio concepto de servicio
público es el de combatir toda forma de exclusión y
limitación del derecho de ciudadanía dentro de una
comunidad nacional, sobre todo si esta exclusión
está basada en criterios injustos. Y en este sentido,
es necesario hacerse cargo de una sólida oferta au-
diovisual libre y gratuita, rica y diversa, a través de
las plataformas de distribución más importantes, ac-
tuales y futuras tomando en cuenta sus prestaciones,
nivel de penetración y cobertura territorial.
11
El grado de conectividad y las formas de socialización
de la nueva cultura informativa dependen, en este
sentido, de la función motriz del servicio público
televisivo. El desarrollo de servicios interactivos
integrados y de una programación de calidad que
tenga continuidad en la red con suficientes recursos
y alcance para el conjunto de la población, exige una
política activa de liderazgo de los operadores públi-
cos en el proceso de convergencia e inclusión digital
que, por el momento, no se está garantizando.
2. Participación pública en los contenidos y con-
sumos culturales
.
Aunque desde su lanzamiento la
demanda no haya dejado de crecer, a las audiencias
se las conoce más por sus aspectos cuantitativos
que cualitativos, lo que permite afirmar que sus
gustos y necesidades radicales son escasamente
considerados, lo que oculta su dimensión político-
cultural. “La participación ciudadana en el debate
por la digitalización del sector televisivo se reduce a
la intervención voluntarista y muchas veces limitada,
por lo específica, de asociaciones y colectivos que
no han podido establecer aún con la administración
de canales decisivos de expresión y mucho menos de
actuación y decisión.”
12
Pero la digitalización presu-
pone, sin embargo, la apertura de nuevos espacios
de interlocución y participación cívica que el sector
público debe comenzar a alentar y definir en sus
estrategias y diseños de futuro.
3. Diversificación y calificación de contenidos.
La intensificación de la lógica de la competencia
en el audiovisual viene dejando de lado a amplios
conjuntos de audiencia que necesitarán de los opera-
dores públicos para acceder a contenidos de calidad
y especializados. En particular, el público infantil y
juvenil es la asignatura pendiente que un sistema
audiovisual en crecimiento sólo atenderá mediante
el compromiso de servicio público de los entes loca-
les, regionales y del Estado de tender puentes entre
industria del entretenimiento y sistema educativo,
para llenar uno de los vacíos del sistema audiovisual
Una nueva mirada sobre el audiovisual
11
Gaetano Stucchi, “La identidad del servicio público”, en
Telos. Cuadernos de Comunicación e Innovación
, núm. 67, abril-junio de 2006,
pp. 6-9, (p.3).
12
T. García Leyva,
op. cit.,
p. 434.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
102
nacional: la televisión educativa. Como advierte el
profesor García Matilla,
13
la televisión pública debe,
en esta línea de actuación, procurar orientar, en un
horizonte de saturación de la oferta audiovisual, el
consumo de los públicos educando a la audiencia
en la recepción de los contenidos canalizados por
las nuevas plataformas digitales. En esta labor, los
órganos públicos de fiscalización, como los Consejos
Audiovisuales, han de cumplir una función esencial
(aunque la promesa gubernamental del gabinete Za-
patero de aprobar durante la legislatura la creación
del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales aún no
se ha cumplido en el mandato, siendo todavía España
uno de los pocos países sin este organismo de control
en la Unión Europea).
4. El sector público debe procurar liderar el cam-
bio tecnológico y las oportunidades de desarrollo de
la industria audiovisual que acompañan la revolución
digital a fin de garantizar un crecimiento equilibrado
en defensa del interés público.
La exper imentación y
la arriesgada apuesta por nuevos formatos, ofertas
y servicios tradicionalmente han sido descartadas
en los planes de expansión de los grupos privados
de comunicación. Por el contrario, se solicita a los
poderes públicos la financiación y apoyo a la forma-
ción, conocimiento y adaptación de nuevas formas
de mediación audiovisual. Los operadores públicos
deben, pues, tratar de sostener el desarrollo integral
del sector y de la industria de la comunicación ante
el reto de la sociedad del conocimiento, procurando
promover el máximo nivel posible de innovación,
creatividad y calidad del servicio. Deben constituirse
en buque insignia, en punto de referencia nacional y
regional de la modernización tecnológica y la innova-
ción de contenidos y servicios prestados a la ciudada-
nía. “En este sentido, la razón última de un servicio
público de radiotelevisión, hoy más que nunca, es
su capacidad para actuar como elemento regulador
del sistema de comunicación en general.”
14
5. Finalmente, el sector público tiene el reto de
cultivar la comunicación de proximidad.
Frente a la
tendencia a multiplicar los canales, superando el
principio de escasez de frecuencias por la compre-
sión digital, el dominio de la racionalidad mercantil
convertirá previsiblemente el espacio local de co-
municación en un ámbito de colonización de grupos
y contenidos nacionales, tal y como ya se observa
con el desembarco de los conglomerados multimedia
en las nuevas demarcaciones territoriales que se
han delimitado en el país. La información local y los
servicios adaptados a las necesidades comunitarias
tendrán, como resultado, una mayor dependencia
de las posibilidades de extensión de los operadores
públicos. Pero esta tarea no puede ser realizada en
solitario, en el marco de economías a escala y regí-
menes de dura competencia. Es preciso, entonces,
la colaboración de plataformas nacionales, comu-
nitarias o incluso transnacionales para el adecuado
cumplimiento de su misión de servicio público. Difícil
empeño éste cuando la política comunitaria lesiona
por acción u omisión los intereses del sector público
audiovisual y limita sus iniciativas de asociación y
cooperación empresarial.
Del exitoso cumplimiento de estas tareas depen-
derá, en buena medida, la realización de los derechos
a la comunicación del ciudadano en el nuevo entorno
digital. ¿Será esta nuevamente una oportunidad
perdida para reorganizar racionalmente el sector
audiovisual en España?
Recibido el 13 de mayo del 2009
Aceptado el 27 de julio de 2009
13
Vid
. Agustín García Matilla,
Una televisión para la educación: la utopía posible
, Barcelona, Gedisa, 2003 y, conjuntamente con Juan
Pedro Molina Cañabate, “Televisión y jóvenes en España”, en
Comunicar. Revista Científica de Educomunicación
, vol.
XVI
, núm. 31, 2008, pp.
83-90. N.E.
14
G. Stucchi,
op. cit.,
p. 2.
Sociedad y política
103
Bibliografía
Abril, Gonzalo, “El séptimo día. Notas sobre la comunicación en la era digital”, en
Revista Científica de
Información y Comunicación
, núm. 1, 2003, pp. 11-30.
Camponez, Carlos,
Jornalismo de proximidade
, Coimbra, Minerva, 2002.
Ewen, Stuart,
Todas las imágenes del consumismo. La política del estilo en la cultura contemporánea,
México,
Grijalbo, 1991.
García Leyva, Trinidad,
Políticas europeas para la transición digital en televisión. Análisis comparado de las
políticas de
TDT
en el Reino Unido y España
, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2007 (tesis
doctoral).
González, Ana, “Dificultades en la implantación de la televisión digital terrestre en España. El modelo
europeo”, en
Razón y Palabra. Primera Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunica-
ción,
Levy, Pierre,
Ciberdemocracia. Ensayo sobre filosofía política,
Barcelona, Editorial UOC, 2002.
Miège, Bernard,
La sociedad conquistada por la comunicación,
Barcelona, PPU, 1992.
Orozco, Guillermo,
Al rescate de los medios,
México, Fundación Manuel Buendía, 1994.
Richeri, Giuseppe, “La televisión digital terrestre en Europa. Un camino plagado de incertidumbres”, en
Telos. Cuadernos de Comunicación e Innovación
, núm. 58, 2004, pp. 20-25.
Rodríguez Villasante, Tomás, “Aportaciones básicas de la
IAP
a la epistemología y metodología”, en
Revista
Documentación Social,
núm. 92, 1993, pp. 23-42.
Schiller, Herbert I.,
Cultura S. A. La apropiación de la expresión pública,
México, Universidad de Guadala-
jara, 1993.
Schiller, Robert J.,
El nuevo orden financiero. El riesgo en el siglo
XXI
,
Madrid, Turner, 2004.
Stucchi, Gaetano, “La identidad del servicio público”, en
Telos. Cuadernos de Comunicación e Innovación
,
núm. 67, abril-junio de 2006, pp. 6-9.
Virno, Paolo,
Gramática de la multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas,
Madrid,
Traficantes de Sueños, 2003.
Zeller, Carlos, “Los medios y la formación de la voz en una sociedad democrática”, en
Análisis,
núm. 26,
2001, pp. 121-144.
logo_pie_uaemex.mx