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Reseñas
199
“En las entrañas de la
TV
pública”
Reseña del libro de Florence Toussaint Alcaráz (coord.),
La televisión pública
en México. Directorio y diagnóstico (2007-2008),
México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2008, 144 pp.
F
RAMBEL
L
IZÁRRAGA
S
ALAS
v
E
l futuro de los medios públicos en Latinoaméri-
ca, particularmente en México, siempre ha sido
motivo de preocupación para los académicos
interesados en el desarrollo cultural y educativo de
la sociedad. Esta inquietud aumentó cuando, en abril
de 2006, se hizo oficial un nuevo marco legal para la
operación de la radio y la televisión en México que
fortalece el régimen de los concesionarios privados,
mientras que los medios públicos, a pesar de que
trabajan por la educación, la cultura y el desarrollo
comunitario, quedaron ajenos a esa reforma.
En el caso de las televisiones públicas (estatales,
universitarias, educativas y culturales) la situación
es más compleja debido a que están sujetas a las
disposiciones que establezcan los gobiernos en tur-
no, lo que ocasiona descuido de su función social.
Mediante el análisis de este desequilibrio político,
económico e informativo, Florence Toussaint Alcaráz,
de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la
Universidad Nacional Autónoma de México (
UNAM
),
diseñó un proyecto para estudiar empíricamente la
complejidad de la televisión pública en México y su
relación con la cultura mediática.
La televisión pública en México. Directorio y diag-
nóstico (2007-2008)
consta de dos partes. La primera
es un directorio de televisoras públicas en el país, que
ofrece información útil para aquellos interesados sobre
el tema.
Es importante señalar que el trabajo forma
parte de la investigación “El impacto de la televisión
pública en la cultura mediática. Los casos de México,
Venezuela y Brasil”, apoyado por la
UNAM
(proyecto
PAPIIT
IN
302807). En 2007 y 2008, Toussaint y su equipo
de trabajo aplicaron un censo en las 31 televisoras
existentes en México, por lo que el primer apartado
del libro contiene información a detalle producto de
esta labor. Este conjunto constituyó su objeto
de estudio. La segunda parte de este volumen con-
tiene la interpretación de los resultados en un amplio
diagnóstico de la televisión pública, un análisis de la
oferta programática logrado a partir de la revisión de
la programación y, finalmente, la estrategia metodo-
lógica empleada para conseguir los datos precisos.
La información de las televisoras se agrupó en
cuatro secciones: las administradas por gobiernos
locales que son 23 (Aguascalientes, Baja California
Sur, Campeche, Chiapas, Colima, Estado de México,
Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán,
Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quin-
tana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tlaxcala,
Veracruz y Yucatán); las administradas por el gobier-
no federal (Canal Once y Canal 22); las de extracción
universitaria (TV
UNAM
, Televisión Universitaria de
la Universidad de Sonora y Radio y Televisión de la
Universidad Autónoma de Nuevo León) y las que sólo
pueden verse en señal de paga (AprendeTV Televisión
Educativa, Canal del Congreso y Canal Judicial).
Los datos que se obtuvieron durante esta pri-
mera fase del trabajo de campo, de cada una de las
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
200
televisoras públicas, se presentan en cuadros ilus-
trativos en los cuales se informa sobre la ubicación
geográfica, cifras sociodemográficas, telecomunica-
ciones del Estado, número de estaciones de radio y
televisión públicas y privadas. En seguida están los
datos generales: nombre, año de fundación, siglas,
potencia, número de canal, estatus legal, historia,
currículum
del director actual, datos de la estación
de televisión, régimen legal, organización interna
(administrativa y laboral), tecnología (página elec-
trónica, t ipo de cámaras, equipo de producción, equi-
po de transmisión, tipo de enlaces), infraestructura
(foros, unidades móviles, cámara de estudio, cámara
ENG, departamento de noticieros) y programación
(porcentaje de programación propia, total de horas
de programación semanales obtenida). Al respecto,
Florence Toussaint precisa el concepto de televi-
sión pública y describe el desarrollo de la misma en
México. Además, compara este servicio público con
el que se otorga en los países europeos, el cual es
sostenido en gran parte por los ciudadanos a través
de un impuesto que se denomina canon.
La investigadora menciona que los estados del
norte del país son los que carecen de medios públicos
(Zacatecas, Baja California, Durango, Chihuahua,
Tamaulipas y Sinaloa). Situación grave porque indica
que la política gubernamental no ofrece a los habi-
tantes opciones diversas de programación, por lo que
se encuentran bajo la influencia de lo que producen
los medios de comunicación estadounidenses.
A un primer grupo de televisoras públicas en el
país se les asigna un presupuesto que va desde los
100 mil pesos (Universitaria de Nuevo León) a los 6
millones al año (Baja California Sur); aquí también se
localizan las que pertenecen a los estados de Hidalgo,
Colima y San Luis Potosí. En el segundo conjunto se
agrupan once: su presupuesto oscila entre los 10 y
los 60 millones de pesos anuales; aquí se encuentran
las emisoras de Mérida, Chiapas, Cuernavaca, Gue-
rrero, Nuevo León, Oaxaca, Michoacán y Puebla. De
igual manera, incluye a
TV
UNAM
, al Canal Judicial y
al Canal del Congreso. Un tercer grupo está formado
por estaciones que cuentan con altos presupuestos
que van de los 70 hasta los 230 millones de pesos
anuales, como las televisoras de Quintana Roo, Ta-
basco, Veracruz y Estado de México.
La coordinadora de esta investigación puntualiza
que la existencia de un escaso presupuesto para las
emisoras, no significa que no sea posible producir un
alto porcentaje de programas propios. Como ejemplo
de ello se encuentran los estados de Aguascalientes,
Campeche, Colima, Puebla y Yucatán, cuya progra-
mación hecha en casa supera 60%; mientras que
emisoras con un alto presupuesto, como Canal 22, no
generan ni siquiera el 50% de su programación. Esta
situación indica que la mayor parte de los presupues-
tos señalados se destinan a la nómina, mientras la
partida para realizar programas y series no da para
llenar más que unas cuantas horas al aire.
Respecto a la tecnología, la capacidad de emisión
es baja pues los sistemas mejor establecidos tienen
pocas repetidoras; ni siquiera Canal Once logra una
cobertura de todo el territorio a través de medios
propios. En otras palabras, no se tienen canales
nacionales del tipo que existen en países europeos.
Además, hay una especie de dependencia de los
medios estatales respecto de los federales, pues en
muchos casos se repite la programación que produce
Canal Once, Canal 22 e incluso
TV
UNAM
.
Aunque todos ya producen en tecnología digital,
excepto
TV
UNAM
, ninguno tiene transmisiones en
este sistema. Ello es indicativo de las dificultades
que habrán de arrostrar para migrar a lo digital, in-
cluido el riesgo de desaparecer de las pantallas en
el caso de que se lleve a cabo el apagón analógico
programado para el año 2021 en México. Toussaint
Alcaráz expresa que ello sería una desgracia que vol-
vería aún más precaria la existencia de la televisión
pública en el país y que se pueden desaprovechar
treinta años de trabajos en este campo. Otra de las
observaciones que se anotan en los resultados del
trabajo de campo es que el equipo con el que operan
las televisoras públicas es precario, sobre todo en lo
que respecta a la infraestructura, ya que la mayoría
cuenta con dos foros y sólo un pequeño número de
estas emisoras tiene unidades móviles para grabar
en exteriores.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
201
El régimen legal de las emisoras públicas es de
tres tipos: organismo descentralizado, organismo
desconcentrado y dependencia de la Secretaría de
Gobierno, de Educación Pública, de Cultura (a nivel
federal a través del Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes) u otra, salvo en las universitarias que
dependen de instituciones autónomas; sin embar-
go, aun estas últimas se encuentran
sujetas a la
ley Federal de Radio y Televisión. Se precisa que
“en el caso de los organismos descentralizados, las
emisoras tienen mayor posibilidad de gestionar un
presupuesto propio y diseñar su programación de
manera interna, aunque siempre en el noticiario, en
caso de existir, hay injerencia del ejecutivo local.
El resto es dependiente de la línea política dictada
desde el gobierno local” (p. 109). Asimismo, Tous-
saint puntualiza que
[…] en todos los casos, los cambios sexenales de
gobierno, hacen variar los contenidos de las emi-
soras y, en el peor de los escenarios, incluso varían
las estructuras, se comercializan y son operadas por
personas que no tienen idea alguna de lo que debe
ser el servicio público en radiodifusión. Se trata de
políticos en busca de empleo.
Estas circunstancias
han hecho que varias de las emisoras que se encon-
traban consolidadas, pierdan el rumbo y retrocedan
en toda su operación (p.109).
En esta segunda sección también se incluye el
estudio “La oferta programática de la
TV
pública
en México”, realizado por Sandy Rodríguez. Ahí se
describe el proceso de investigación utilizado para
conocer la programación de la televisión pública
de México. Primero se realiza un diagnóstico de la
oferta programática de las televisoras del país. Des-
pués se analiza el caso específico de las emisoras del
Distrito Federal y área metropolitana de la ciudad
de México. Los resultados obtenidos se relacionan
con el tiempo total de transmisión semanal de cada
emisora; origen (nacional propia/ajena y extranjera)
y género
(ficción, deportes, infantiles y noticias);
temáticas (sociedad, política, economía, educación,
arte, ciencia y entretenimiento); oferta programá-
tica (cuántos y cuáles programas se transmiten) y
organización (barras, semanal y días).
Para obtener esa información, el equipo de tra-
bajo monitoreó 168 horas de transmisión semanal
de cada televisora. Este universo se estudió en dos
bloques. El primero correspondió a las televisoras
públicas del Distrito Federal y área metropolitana:
Canal Once, Canal 22, Canal Judicial, Canal del Con-
greso,
TV UNAM
, Canal 34 y Aprende
TV
. El segundo
bloque de análisis abarcó a las televisoras públicas
de los estados más representativos de México. En
cuanto al tiempo total de transmisión semanal, de
cada televisora se contabilizó el número de horas y
minutos. Esta investigación arrojó que sólo Canal
Once y Canal del Congreso transmitían las 24 horas
de día, con 167 horas 40 minutos y 168 horas, res-
pectivamente.
El Canal Judicial, Canal del Congreso y Canal 34
dan más espacio a producciones propias (90, 96 y
67%, respectivamente), mientras que
Canal Once
y
TV UNAM
destinan más tiempo a la transmisión de
programas extranjeros (40%) y Canal 22 emite hasta
33% de material foráneo.
El Canal Once, el 22, el Judicial, el del Congreso,
el 34 y Aprende
TV
tienden a trasmitir más programas
informativos que de entretenimiento, a diferencia
de
TV UNAM
, que da prioridad al segundo, con 56%, y
deja la información en 28%.
Por su parte, Canal Once tiene un tiempo total
de transmisión semanal de 167 horas 40 minutos. Se
encontró 53% de su espacio lo dedica a produccio-
nes propias y 7% lo cubre con programas nacionales
ajenos, como películas de cine mexicano; los pro-
gramas extranjeros ocupan 40% de su programación.
Además, Canal Once transmite información y entre-
tenimiento en 99%, y sólo destina 1% de su tiempo
a lo educativo con las
Telesesiones del Politécnico
.
El Canal 22, con 142 horas de transmisión sema-
nal, dedica 21% para trasmitir producciones propias.
Los programas nacionales ajenos ocupan
46%, mien-
tras que los programas extranjeros abarcan 33%. A la
información y al entretenimiento se les dedica 42 y
23%, respectivamente, mientras que los programas
educativos abarcan 35% del tiempo total de trans-
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202
misión, con
Espacio Edusat-
ILCE
que comprende siete
horas diarias de señal educativa.
En la parte del “Diseño metodológico”, Norma
Pareja y Carlos García explican que este trabajo de
investigación emplea un uso combinado de
meto-
dología cualitativa y cuantitativa. Como parte de
la primera se utilizó la técnica de la entrevista y la
etnografía. En lo cuantitativo se utilizó la técnica
del censo y además se diseñó un instrumento de tipo
cuestionario estructurado.
Algunas de las conclusiones desarrolladas en
esta investigación sostienen que, a diferencia de
otros sistemas en el mundo como la
BBC
de Londres,
la televisión pública mexicana surgió con el objetivo
de contrarrestar el poder mediático del consorcio
pr ivado de Telesistema Mexicano (hoy Telev isa). Ante
ello, los autores agregan:
Con el abandono del Estado benefactor como para-
digma de gobierno, la inmediata apuesta/imposi-
ción del neoliberalismo económico/político y con
el contagio del espíritu de la globalización y sus
modas, la televisión pública mexicana dejó de ser
un proyecto de contrapeso a los medios privados.
Consecuentemente padeció la escasez de recursos
económicos, la falta de un abrigo jurídico fuerte, el
rezago tecnológico, la monotonía o empobrecimiento
de su programación, la pérdida de audiencias y, en
algunos casos, el secuestro político de las élites de
gobierno en turno (p.137).
Otro de sus hallazgos fue develar la existencia de
figuras legales contradictoras al modo de operación:
televisoras permisionadas que transmiten como
concesiones y se enlazan como repetidoras de las
televisoras privadas. Las televisoras públicas tienen
como principales enemigos la concentración de poder
de los concesionarios privados (Televisa y
TV
Azteca)
debido a que este duopolio cuenta con una gran
amplitud de mercado. Por su parte, las televisiones
universitarias se encuentran en extinción Aunque
algunas se les destinan presupuestos millonarios, sus
directores, en su mayoría improvisados y elegidos
por ‘compadrazgos’ políticos, no han sabido invertir
en producciones propias, sino que prefieren adquirir
o comprar contenidos extranjeros.
Sí, ciertamente el trabajo desplegado por Floren-
ce Toussaint y su equipo de trabajo en esta obra por
desentrañar los intríngulis de la televisión pública en
nuestro país ha sido, amén de loable, necesario.
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