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Sociedad y política
57
*
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad de la Inves-
tigación en Humanidades, Ciudad Universitaria, C.P. 04510, Coyoacán, México, D.F. Agradezco al Dr. Javier Aguilar García por su asesoría
durante el proceso de esta investigación; su apoyo fue determinante. Con los resultados de tal investigación se elaboró este artículo.
Disminución de la tasa de trabajadores sindicalizados en México durante
el periodo neoliberal
R
OBERTO
Z
EPEDA
M
ARTÍNEZ
*
Resumen:
Este artículo examina las dimensiones del decli-
ve sindical en México en el periodo neoliberal. El
deterioro del sindicalismo es analizado desde dos
perspectivas: la conversión de sus relaciones con
el Estado dentro de una estructura corporativa y su
presencia en la fuerza laboral, medido por la tasa de
sindicalización, la cual se define como el porcentaje
que se obtiene entre la membresía sindical y la fuerza
laboral. Se recurrió a investigaciones recientes en
esta temática para determinar los niveles de sindica-
lización, mientras que se est imaron las tasas de den-
sidad sindical en 2008, con base en datos primarios
de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social sobre
membresía en el sector privado, así como a datos del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado sobre sindicalización en el
sector público. En el periodo 1993-2008, la tasa de
sindicalización se redujo casi una cuarta parte. Se
puede constatar la debacle del sindicalismo en su
influencia en el ámbito laboral y político, derivado
en gran parte del advenimiento de la globalización
neoliberal y la fractura del pacto corporativo.
Abstract:
This article examines the dimensions of labour union
decline in Mexico over the neoliberal period. The
decline of labour unions is assessed considering
two perspectives: the conversion of labour-state
relations within a corporatist structure and its pre-
sence in the labour force, measured by union density
rates, which is considered here as the percentage
obtained out of the union membership and labour
force. This article relied on previous research in the
area in order to detect the levels of unionization in
the country, but it conducted an original statistical
analysis to determine union membership in 2008,
relying on primary data provided by
STPS
and
ISSSTE
for detecting unionization in the private and public
sectors, respectively. Union density reduced almost
one fourth in the period 1993-2008. We found a
decline of trade unions’ influence in the political
and labour spheres, mainly as a result of the advent
of neoliberal globalization and the fracture of the
corporatist pact.
0
Palabras clave:
sindicatos, México, corporativismo, neoliberalismo, densidad sindical.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
58
D
urante el periodo neoliberal se presentó una
drástica caída de la densidad sindical en la
mayoría de los países capitalistas. El caso
de México no fue la excepción. El presente artículo
examina las dimensiones del declive sindical en dé-
cadas recientes como resultado del advenimiento de
la globalización neoliberal y de la ruptura del pacto
corporativo. En la consecución de tal propósito,
se analiza la evolución del sindicalismo en México
considerando su relación con el Estado en un siste-
ma corporativo que moldeó las relaciones laborales
durante gran parte del siglo
XX
.
Posteriormente, se
destaca el cambio en la política económica hacia
un modelo neoliberal, en el que la globalización
económica afec tó la posición del sindicalismo. Final-
mente, se analizan las fluctuaciones de la densidad
sindical, considerando estudios recientes y además
una serie de estadísticas oficiales de 2008. Se sugiere
que la ruptura del pacto corporativo propiciado por
el advenimiento de la globalización neoliberal y el
proceso de democratización hacia finales del siglo
pasado resultaron negativos para el sindicalismo en
términos de su representatividad en la fuerza laboral
empleada.
Introducción
Relaciones Estado-sindicatos
El sistema político mexicano, que surgió del proceso
revolucionario (1910-1920) y se consolidó en la déca-
da de 1930, sustentado principalmente en una presi-
dencia fuer te y un par t ido oficial dominante, requir ió
para su funcionamiento-preservación de un sistema
corporativo compuesto por diversos sectores, entre
ellos los sindicatos, identificados como el “sector
obrero”.
1
En este sistema, la institución presidencial
contaba con el respaldo del partido oficial, y éste a
su vez controlaba la mayoría de los sectores. Por lo
tanto, como par te del par t ido oficial, el sec tor obrero
rendía lealtad y apoyo al mismo y, en consecuencia,
al Estado y sus polít icas. El término “corporat iv ismo”
ha sido utilizado por la mayoría de los académicos
para definir el marco en el que se dan las relaciones
entre el Estado y los sectores sociales, entre ellos,
el movimiento obrero organizado. En términos
generales, el corporativismo implica “una relación
entre el Estado y grupos de interés, en la cual, las
decisiones principales sobre asuntos internos surgen
de discusiones entre el gobierno y las asociaciones
más importantes que representan a los principales
sectores sociales: el capital y el trabajo”.
2
Una de
las definiciones más recurrentes es la de Schmitter,
quien define al corporativismo como:
[…] un sistema de representación (intermediación)
de intereses en el que las unidades que lo constituyen
se organizan en un número limitado de categorías
singulares, obligatorias compulsivas), no competi-
tivas (no concurrentes) ordenadas jerárquicamente
y diferenciadas funcionalmente, reconocidas y au-
torizadas (legalizadas) por el Estado cuando no son
creadas por este) y a las que les concede un explícito
monopolio representativo dentro de sus respectivas
categorías, a cambio de practicar ciertos controles
en la selección de sus dirigentes y en la articulación
de demandas y apoyos.
3
El autor identifica dos tipos de corporativismo: por
una parte, el corporativismo social aparece como
el componente concomitante, si no inevitable, del
Estado de bienestar, democrático, posliberal, de
capitalismo avanzado (por ejemplo, en Suecia); por
otra parte, el corporativismo de Estado aparece como
el elemento definitorio, si no es que de necesidad
1
La supremacía del presidente de la república se debía al control sobre el Poder Ejecutivo y al dominio del partido oficial.
Vid
. Daniel
Cosío Villegas,
El sistema político mexicano
, México, Joaquín Mortiz, 1972.
2
Rod Hague y Martin Harrop,
Comparative Government and Politics: An Introduction,
Londres, MacMillan, 2007.
3
Philippe C. Schmitter citado en Javier Aguilar “Comentarios sobre la teoría del corporativismo y la experiencia mexicana”, en
Economía
,
vol. XIV, núm. 49, 1997, pp. 53-65.
Sociedad y política
59
estructural, para el Estado mercantilista, antiliberal,
de capitalismo atrasado, autoritario (por ejemplo,
países latinoamericanos, entre ellos, México). Sin
embargo, algunos autores consideran que se ha abu-
sado en el uso del término “corporativismo” y que
no es el más adecuado para referirse a la relación
estado-sindicatos en México durante gran parte del
siglo
XX
.
4
La relación ha pasado por diferentes etapas
y en algunos casos los sindicatos oficiales no sólo han
sido capaces de influir en la formulación de políticas
públicas, sino que han impedido que se aprueben
reformas importantes, como la reforma laboral. En
este mismo orden de ideas, se ha argumentado que la
definición de Schmitter sobre corporativismo de Es-
tado no es la más idónea para el caso de México, dado
que sugiere una subordinación de los grupos sociales
al Estado debido al pacto corporativo, lo cual no ha
sucedido precisamente: la relación sindicatos-Estado
(que es la que nos interesa analizar) ha dependido
del contexto político y económico, así como de las
tendencias ideológicas de los gobiernos en turno.
Además, la subordinación al Estado no se aplica en
otros sectores, como el empresarial.
5
De esta manera,
el corporativismo en México es mucho más complejo
que el existente en otros países, y puede ser catalo-
gado como un corporativismo “inusual-híbrido”.
6
De acuerdo con lo anterior, las relaciones entre
el Estado y los sindicatos en México se dieron en un
peculiar sistema corporativo apuntalado durante el
periodo presidencial de Lázaro Cárdenas (1934-40),
7
en el que se formalizaron los v ínculos que estuv ieron
vigentes en el siglo
XX
.
La política de masas del car-
denismo implicó la agrupación de los sectores más
importantes en las filas del Partido de la Revolución
Mexicana (antecesor del Partido Revolucionario
Institucional,
PRI
): el sector obrero, el campesino
y el popular. En este sentido, la creación de la Con-
federación de Trabajadores de México (
CTM
) en 1936
recibió un gran impulso del gobierno con el propósito
de aglutinar al movimiento sindical y controlarlo de
manera más eficaz.
8
Una de las características del sistema corpora-
tivo es el clientelismo patronal, el cual implica el
intercambio de recompensas materiales (del patrón
poderoso a sus clientes débiles) a cambio de apoyo
político; característica que definió la cooperación
de líderes obreros con el Estado.
9
En este marco, por
ejemplo, se podría ubicar la relación del movimiento
sindical oficial (en especial la
CTM
) con el
PRI
, donde
se intercambiaba el voto de los obreros por espacios
de representación política para los líderes sindicales y
prestaciones sociales a los trabajadores. Así, el Estado
impul só la creación de inst ituciones sociales dir igidas
a los trabajadores, que funcionaban con aportaciones
tripartitas de trabajadores, empresarios y gobierno.
Además, el sector obrero accedía a la estructura del
poder burocrático en el gobierno y en organismos
laborales (juntas locales de conciliación y arbitraje,
entre otras). Asimismo, la
CTM
y otras centrales obreras
detentaban su cuota política en el poder legislativo
nacional y local,
10
las gubernaturas
11
y presidencias
municipales. No obstante, los aspectos perniciosos
4
Por ejemplo, Kevin Middlebrook
The Paradox of Revolution: Labor, the State, and Authoritarianism in Mexico
, Baltimore, John Hopkins
University Press, 1995.
5
Viviana Patroni, “The Decline and Fall of Corporatism? Labour Legislation Reform in Mexico and Argentina during the 1990s”, en
Canadian
Journal of Political Science
, vol. XXXIV, núm. 2, 2001, pp. 249-74.
6
Annel Vázquez Anderson, “Democracia en México: transición hacia un corporativismo social”, en
Espiral
, vol. X, núm. 29, 2004, pp. 11-
44.
7
Carlos García, “Modelo neoliberal y sindicatos en América Latina”, en Holm-Detlev Köhler y Manfred Wannöffel (coords.),
Modelo neo-
liberal y sindicatos en América Latina
, México, Fundación Friedrich Ebert, 1993.
8
Arnaldo Córdova,
La política de masas del cardenismo
, México, Era, 1976.
9
El término “clientelismo patronal” es utilizado por Judith Teichman (“Neoliberalism and the Transformation of Mexican Authoritarianism”,
en
Mexican Studies/Estudios Mexicanos
, vol. 1, núm. 13, 1997, pp. 121-147); también se le conoce como “clientelismo” o “sistema clientelar”,
el cual se refiere al intercambio de servicios específicos o recursos públicos entre individuos (regularmente desiguales) a cambio de apoyo
político, por ejemplo, en procesos electorales.
10
Es decir, en el Congreso de la Unión, en los congresos de los estados, etcétera.
11
Entre 1955 y 2004, diez líderes de la
CTM
se convirtieron en gobernadores en diversos estados de la república: Campeche (2), Sinaloa (2),
Querétaro (2), Nayarit (2), Durango y Zacatecas.
Vid
. Daniel Pastrana, “La CTM: ¿más viva que nunca?”, en
La Jornada
, 12 de diciembre de 2004.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
60
en esta relación implicaban: subordinación del movi-
miento sindical a las políticas oficiales, disminución
de las huelgas y cancelación de la democracia sindical.
Estas características, que iban en detrimento de la
mayoría de los trabajadores, fortalecían los liderazgos
sindicales y hacían más factible que el Estado contro-
lara el movimiento sindical.
Cabe resaltar, además, que las relaciones entre
los sindicatos y el gobierno han pasado por diversas
etapas. Inicialmente, en la segunda mitad de la
década de 1930, el gobierno apoyó al movimiento
obrero y de inmediato la
CTM
, encabezada por Fidel
Velázquez, se plegó en lo fundamental a los intere-
ses del gobierno. Algunos sindicatos nacionales se
sustrajeron al sistema corporativo y al control de la
CTM
. Durante las décadas de 1940 y 1950, algunos de
estos sindicatos protagonizaron grandes luchas por
la reivindicación de sus causas laborales y sindicales.
Por ejemplo, los sindicatos ferrocarrileros, mineros,
petroleros y de maestros se manifestaron y fueron
reprimidos de diversas formas por el Estado.
12
Estas
manifestaciones propiciaron que el gobierno de
Adolfo López Mateos (1958-1964) otorgara algunas
concesiones al mov imiento sindical para controlarlo;
sin embargo, el apoyo sólo alcanzó para algunos sin-
dicatos. Tanto los sindicatos de maestros, como los
ferrocarrileros, petroleros y electricistas obtuvieron
ventajas en los contratos colectivos que superaban
con mucho al promedio de salarios y prestaciones
incluidos en los convenios de la mayoría de los demás
sindicatos.
13
Posteriormente, con la creación del Congreso del
Trabajo (
CT
) en 1966, se logró aglutinar a las diversas
centrales en una organización nacional.
El Congreso del Trabajo sirvió principalmente para
facilitar las relaciones del Estado con el sector la-
boral, dándole coherencia a un movimiento sindical
heterogéneo, a través de la creación de un canal
de comunicación con el régimen, y facilitando un
mecanismo adicional para que el Estado controlara
las organizaciones de trabajadores. Mediante la or-
questación de sus actividades con el
PRI
, el Congreso
del Trabajo coadyuvó a aglutinar más de tres cuartas
par tes del mov imiento laboral organizado en el par t ido
oficial.
14
Hacia mediados de la década de 1970 la economía
mexicana sufrió una fuerte crisis económica y hubo
una devaluación de la moneda. Los regímenes de
Luis Echeverría y José López Portillo (1970-1982), en
parte debido al gasto público y a los altos precios del
petróleo, reactivaron la economía y con ello evitaron
momentáneamente la pauperización de la clase tra-
bajadora; además, aumentaron la presencia del Estado
en la economía (paraestatales) aunque propiciaron el
incremento de la deuda del país. En esta década, el
ac t iv ismo sindical se desarrolló por la tendencia demo-
crática de los electricistas, telefonistas, universitarios
y otras organizaciones como el Frente Auténtico del
Trabajo (
FAT
),
15
que desafiaron la hegemonía del
CT
y el
control gubernamental del movimiento obrero.
La burbuja reventó hacia principios de la década
de 1980. Inmediatamente después de la crisis de
1982, que resultó fatal por sus repercusiones para
el movimiento obrero, los gobiernos de Miguel de la
Madrid (1983-1988) y Carlos Salinas (1989-1994) des-
activaron el pacto Estado-sindicatos vigente desde el
cardenismo y emprendieron una reforma económica
12
Javier Aguilar García (coord.),
Los sindicatos nacionales
, México, G.V. Editores, 1986-1989 (vol. 1:
Petroleros
, 1986; vol. 2:
Minero-
metalúrgico
, 1987; vol. 3:
Industrias dinámicas
, 1988; vol. 4:
Educación, telefonistas y bancarios
, 1989; vol. 5:
Electricistas
, 1989). Sobre el
sindicato de maestros
vid
. Aurora Loyo Brambila,
El movimiento magisterial de 1958 en México
,
México, Era, 1998.
13
Ilan Bizberg,
Estado y sindicalismo en México
, México, El Colegio de México, 1990. Además, Ilan Bizberg y Anselmo García, “El sindica-
lismo en México”, teleconferencia presentada en el
Seminario Permanente de Estudios del Trabajo
, llevada a cabo en la Secretaría del Trabajo
Previsión Social en 2004.
14
George W. Grayson
The Mexican Labor Machine: Power, Politics and Patronage
, Washington,The Center for Strategic and International
Studies, 1989. (Traducción propia.)
15
Héctor Barba, “Contenido y alcances de las iniciativas de reforma laboral de la
UNT
y de los sindicatos corporativos y empresarios”, en
Alfonso Bouzas,
Reforma laboral. Análisis crítico del proyecto Abascal de reforma a la Ley Federal del Trabajo
, México,
UNAM
, 2003.
Sociedad y política
61
sin precedentes. Condicionado por los organismos
internacionales, como el Fondo Monetario Interna-
cional (
FMI
) y el Banco Mundial (
BM
), como requisito
para la liberación de los créditos financieros, México
se convirtió en un estado neoliberal. De la Madrid
sentó las bases, con la incursión de México al Acuerdo
General sobre Aranceles y Comercio (
GAT T
) en 1986, y
Salinas profundizó las reformas neoliberales con la
privatización de industrias clave como la telefónica y
la bancaria, una amplia reforma agraria y, como joya
de la corona, la inserción de México al Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (
TLCAN
).
Al tiempo que las reformas neoliberales se con-
sumaban, la relación de los sindicatos oficiales tanto
con el Estado como con el
PRI
se vio modificada.
Los vínculos entre sindicatos y gobierno sufrieron
una conversión y la influencia sindical en el ámbito
político-laboral se vio mermada. En este contexto,
la membresía sindical total sufrió una fuerte caída,
mientras que el Estado fomentaba la división dentro
de las organizaciones oficiales, en especial entre las
principales centrales del
CT
como la
CTM
, la Confedera-
ción Regional de Obreros de México (
CROC
) y la Confe-
deración Regional Obrera Mexicana (
CROM
). La relación
corporativa entre el sindicalismo y el gobierno no
pudo continuar como había sido durante el periodo
1936-1982. Durante los años ochenta y noventa del
siglo pasado el pacto corporativo entre los sindicatos,
los empleadores y el Estado se resquebrajó. México
abrió su economía tanto en el ámbito regional co-
mo en el internacional. De esta manera, la política
económica nacional dependió de las exportaciones,
principalmente a Estados Unidos, y la atracción de
inversión extranjera para estimular la economía y el
sistema productivo. En suma: un sistema económico
en el cual el poder e influencia de los sindicatos fue
perdiendo fuerza progresivamente, ya que el funcio-
namiento de este modelo los excluía.
Durante el periodo neoliberal, México transitó
gradualmente de un sistema polít ico de par t ido único a
un sistema multipartidista y más democrático. Cuando
el Partido Acción Nacional (
PAN
) ganó la presidencia
de le república en el año 2000, muchos auguraron el
surgimiento de un nuevo régimen democrático com-
promet ido a impul sar reformas pendientes, entre ellas,
la del sistema laboral. Sin embargo, esto no fue así.
La democracia sindical es una agenda pendiente: “los
trabajadores en México pueden elegir al presidente de
la República, pero no a su líder sindical”.
16
A diferencia
de lo que se esperaba, las organizaciones laborales
oficiales todavía son actores importantes en la arena
política, debido a que estrecharon sus vínculos con
las administraciones de Vicente Fox (2000-2006) y
Felipe Calderón (2006-2012), a pesar de sus orígenes
políticos, en apariencia opuestos. De esta manera, se
puede ver una ideología pragmática en el sindicalismo
oficial, ya que su compromiso es ahora con el gobier-
no en turno y no con los partidos políticos. Muchos
de los elementos del pacto corporativo permanecen
intactos en la legislación laboral, lo que les permite
a los sindicatos oficiales ocupar espacios en los orga-
nismos tripartitos y juntas laborales en los ámbitos
federal y estatal.
Por otra parte, el movimiento sindical ha visto
reducida su presencia en el poder legislativo. La
representación obrera, en particular de la
CTM
, de-
clinó en los años ochenta y noventa. Por ejemplo,
el número de diputados surgidos del sector obrero
declinó de 70 a 42 entre el periodo 1994 y 2000.
Por su parte, los diputados de la
CTM
también vieron
reducida su cuota en la cámara de diputados, de 52
a 30 diputados entre los periodos 1985 y 2000. No
obstante, en el periodo 2000-2003, el declive fue
aún más significativo, ya que el número de diputados
obreros bajó a 14 con únicamente 11 representantes
cetemistas. El número de diputados obreros aumentó
a 37 en el periodo 2006-2009
17
, mientras que el total
de diputados cetemistas se redujo a únicamente
seis en la presente legislatura (cuadro 1). La repre-
sentación obrera en el Senado también registró un
declive en el periodo 1976-2006. El número de sena-
dores cetemistas pasó de 11 a 15 entre los periodos
1976-1982 y 1982-1988. Para el siguiente periodo,
aumentó ligeramente a 16 miembros. Sin embargo,
16
Jorge Robles, entrevista personal, 2007.
17
Javier Aguilar García,
Globalización, trabajo y sindicalismo
, México, Itaca/Fundación Konrad Adenauer, 2008, p. 248.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
62
en el periodo 2000-2006 tuvo una significativa dis-
minución ya que en esta etapa la
CTM
sólo registró
dos senadores (cuadro 2).
En comparación con el de otros países, el movi-
miento sindical mexicano, en general, se mantuvo
inerme y permitió sin mayor oposición la aplicación
Cuadro 1
Número de diputados federales obreros y cetemistas
Años
Total de diputados
Diputados del PRI
Diputados obreros
Diputados cetemistas
1979-1982
400
294
86
49
1982-1985
400
306
77
49
1985-1988
400
296
69
52
1988-1991
500
260
54
37
1991-1994
500
320
70
41
1994-1997
500
300
70
38
1997-2000
500
211
42
30
2000-2003
500
209
14
11
2003-2006
500
222
21
10
2006-2009
500
106
37
6
Fuentes: Carlos García, “La Confederación de Trabajadores de México: ¿soberanía sindical?”, en Luis H. Méndez
et al., Confederaciones, obreros, y sindicatos
nacionales en México. Vol. 2,
México,
UAM
-Atzcapotzalco/EON, 2005.
Datos de 2003-2006: Javier Aguilar y Reyna Guzmán,
La CTM en el periodo de la globalización
, México,
UAEM
, 2006.
Datos de 2006-2009: Javier Aguilar,
Globalización, trabajo y sindicalismo
, México, Konrad Adenauer/Cempros/Itaca 2008.
Cuadro 2
Número y porcentaje de senadores cetemistas (1976-2006)
Años
Senadores del
PRI
Cetemistas
%
1976-1982
64
11
17.18
1982-1988
64
15
23.43
1988-1994
60
16
26.66
1994-2000
39
14
35.89
2000-2006
60
2
3.0
Fuente: Daniel Pastrana, “La
CTM
: ¿más viva que nunca?”, en
La Jornada
, 12 de diciembre de 2004.
de políticas neoliberales en detrimento de los tra-
bajadores. Por ejemplo, la
CTM
, en los hechos, no
opuso resistencia, a pesar de que se lesionaban sus
intereses; en el caso de otras agrupaciones, como el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
(
SNTE
), el Sindicato Mexicano de Electricistas (
SME
)
y el sindicato de telefonistas (
STRM
), negociaron al-
gunos beneficios con el Estado.
18
Resulta paradójico
que la existencia de un régimen autoritario surgido
de una revolución que involucró la movilización de
18
Por ejemplo, durante el periodo de Salinas, el
SNTE
participó en el diseño de la descentralización del sistema educativo; el
SME
aseguró
la no privatización de la industria eléctrica y los telefonistas se vieron beneficiados con acciones en la privatización de la empresa.
Vid
.
Victoria Murillo “Partisan Loyalty and Union Competition: Macroeconomic Adjustment and Industrial Restructuring”, en Christopher Can-
dland y Rudra Sil (eds.),
The Politics of Labor in a Global Age
, Nueva York, Oxford University Press, 2001.
Sociedad y política
63
amplios sectores sociales (campesinos, obreros) se
haya mantenido vigente durante tanto tiempo con
el apoyo de estos sectores, al tiempo que restringía
sus capacidades de expresión y movilización.
19
El neoliberalismo debilitó al movimiento sindical
mediante su fragmentación. El sindicalismo inde-
pendiente enfrentó primero al dominio de la
CTM
y
después al control férreo por parte del Estado. Estos
antecedentes facilitaron la emergencia de un t ipo di-
ferente de sindicalismo independiente en el periodo
neoliberal. Desde finales de la década de 1980, pero
más claramente a partir del decenio siguiente, un
número importante de sindicatos y centrales no sólo
adoptó posiciones más independientes respecto a las
centrales oficiales corporativas, sino que también
se crearon organizaciones independientes.
20
Estos
últimos se opusieron a las reformas neoliberales y al
monopolio del
CT
y la
CTM
como interlocutores con el
Estado. Esta fragmentación del movimiento obrero
ha prevenido una respuesta efectiva a la embestida
neoliberal.
Modelo económico y sindicalismo
El sindicalismo en México floreció en una etapa
dominada por un modelo productivo nacional en-
focado al mercado interno que prevaleció durante
el periodo de la segunda posguerra (conocido como
modelo de “sustitución de importaciones”). El país
se caracterizaba por una economía casi totalmente
cerrada al exterior, con una gran participación del
Estado como propietario de diversas empresas pa-
raestatales (carreteras, telefonía, bancos, televisión,
entre otras). Cuando este modelo entró en agonía,
en los años setenta y ochenta, fue sustituido por el
modelo neoliberal carac ter izado por un sistema pro-
ductivo transnacional enfocado al mercado externo.
A partir de este momento inició una mayor apertura
económica; México se incorporó al
GAT T
y al
TLCAN
y
entró de lleno a la globalización económica.
¿Cómo afectó la globalización neoliberal
21
a los
sindicatos? De dos maneras: primero, una creciente
proporción de trabajadores del centro entraron en
competencia directa con el trabajo de la semiperife-
ria
22
; segundo, debido a que la capacidad del Estado
para dirigir sus economías nacionales declinó, los
19
K. Middlebrook,
op. cit.
20
Por ejemplo, l a Federac ión de Sindicatos de Empresas de Bienes y Ser v ic ios (
FESEBES
) se for mó en 1990 por el Sindicato de Telefonist as de l a
República Mexicana (
STRM
) y otros sindicatos nacionales en el sector servicios con el apoyo del presidente Salinas. Como resultado de la crisis
económica, la Coordinadora Intersindical Primero de Mayo (
CIPM
) fue creada en 1995. Estos eventos marcaron el principio de un proceso que
culminó con la formación de la Unión Nacional de Trabajadores (
UNT
) en 1997 y el Frente Sindical Mexicano (
FSM
) en 1998. En este proceso de
reestructuración de las organizaciones sindicales, algunos sindicatos jugaron un papel relevante, tales como el
STRM
, el
SME
, el
SNTSS
,
STUNAM
,
el
FAT
, el
SITUAM
,
SUTIN
, la
ASPA
,
ASSA
,
ATM
, entre otros. Sin embargo, es evidente que la supremacía de la
UNT
como la organización sindical más
relevante dentro del sindicalismo independiente. Sobre el surgimiento de la
UNT
,
vid
. María Xelhuantzi,
La democracia pendiente. La libertad
de asociación sindical y los contratos de protección en México
, México, Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, 2000.
21
La globalización económica se puede definir como un proceso de expansión del capitalismo en marcha desde hace ya varios siglos.
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (“La globalización: ¿amenaza u oportunidad?”, Washington, abril de 2000, documento
electrónico disponible en línea en http://www.imf.org/external/np/exr/ib/2000/esl/041200s.htm), la globalización económica es un
proceso histórico, resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de
todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros, mientras que el neoliberalismo engloba una serie de políticas
impulsadas por el Estado, encaminadas precisamente a fortalecer el proceso de globalización económica. Por ejemplo, el dogma neoliberal
desalienta la participación del Estado en la economía, pero fomenta la privatización de empresas paraestatales, el desmantelamiento del
Estado benefactor y la flexibilización de los mercados laborales. Por lo tanto, la globalización neoliberal, en este artículo, se refiere al
proceso de globalización económica acelerado en las últimas dos décadas del siglo xx por una serie de políticas neoliberales instauradas en
los ámbitos nacionales en este mismo periodo.
22
Wallerstein ha descrito que el sistema capitalista es la base para un sistema mundial, definido como “global” por sus alcances. “Este
sistema tiene también una forma geográfica: los Estados del centro que derivan sus ganancias de los Estados de la periferia; además, una
tercera división geográfica (los Estados de la semiperiferia) permite el funcionamiento de esta forma geográfica desigual en la que la acti-
vidad económica toma lugar.” (traducción propia). Immanuel Wallerstein,
The Rise and Future Demise of the World Capitalist System
, Oxford,
Blackwell, 2004.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
64
movimientos laborales que dependían del poder del
Estado para su funcionamiento también redujeron
su capacidad de acción. Además, las operaciones
del capital están mucho más globalizadas que las de
los sindicatos, cuyos esfuerzos para construir una
solidaridad internacional se han fragmentado y han
sido, hasta el momento, notablemente ineficientes.
Actualmente, ni la producción ni los mercados labo-
rales están confinados al escenario nacional, por lo
que las fuerzas de la globalización ocasionan grandes
problemas a los sindicatos y tienen que ser reguladas
para garantizar la existencia de los mismos. Pollin
23
destaca que la globalización neoliberal ha traído
como consecuencia una integración de los merca-
dos laborales en el mundo mediante la reducción de
barreras al comercio internacional y a la inversión
y libre movilidad de las empresas transnacionales.
Lo que prácticamente significa que la fuerza laboral
en espera de aceptar empleos de salarios más bajos
abarca a los países menos desarrollados (lo que Marx
llamó el “ejército industrial de reserva”).
24
De esta
manera, existe una amenaza potencial del capital
para fugarse a un país o región con menores costos
laborales.
Por otra par te, el nuevo modelo neoliberal impul-
sa la privatización de las empresas paraestatales y
alienta los “pactos sociales” tendientes a controlar
la inflación, lo que mantiene los salarios congela-
dos y repercute a la vez en la pérdida de su poder
adquisitivo.
Gráfica 1
Número de empresas paraestatales en México, 1930–1980
Fuente: Dag MacLeod, “Privatization and the Limits of State Autonomy in Mexico. Rethinking the Orthodox Paradox”, en
Latin American Perspectives
,
vol. 4, núm. 32, 2005, pp. 36-64.
1930
1980
1985
1990
1940
1981
1986
1991
1950
1982
1987
1992
1960
1983
1988
1993
1970
1984
1989
1994
1 400
1 000
800
400
600
200
0
1 200
Como resultado de la privatización, el número de
empresas paraestatales se redujo considerablemente
en el periodo 1983-1994, de 1,156 empresas en 1982
a sólo 252 en 1994. Anteriormente, esta cifra había
aumentado de 259 en 1960 a 905 en 1980 (gráfica
1). El auge privatizador se entiende en parte debido
a que el neoliberalismo argumenta como dogma la
ineficacia de las empresas estatales y propugna por
su privatización. Durante el periodo keynesiano
(1938-1982) el número de empresas paraestatales
aumentó considerablemente. A diferencia del key-
nesianismo, donde los sindicatos eran considerados
inst ituciones relevantes en el sistema produc t ivo, en
el neoliberalismo se les considera como elementos
23
Robert Pollin,
Contours of Descent: U. S. Economic Fractures and the Landscape of Global Austerity
, Londres-Nueva York, Verso, 2003.
24
Con la globalización, el ejército de reserva de desempleados se extiende a los países de mano de obra barata, lo que provoca la dismi-
nución del poder de los sindicatos para obtener mejores salarios y prestaciones.
Sociedad y política
65
perniciosos que inhiben el buen funcionamiento del
sistema productivo en general. En este sentido, la
privatización operó en contrasentido al fortaleci-
miento sindical.
Los pactos sociales iniciados en la década de 1980
tendientes a controlar la inflación no hicieron sino
contribuir a la pérdida del poder adquisitivo de los
salarios. Por ejemplo, en la industria manufacturera,
a pesar del aumento de la productividad en los años
noventa, las remuneraciones permanecieron estan-
cadas. Por otra parte, la economía mexicana en el
periodo 1980-2005 creció menos que en lapsos inme-
diatos anteriores, como 1940-1980, cuando la tasa de
crecimiento promedio del
PIB
fue de 6.2%, mientras
que en 1980-2005 creció únicamente 2.9%. Aun más:
México ha ocupado los últimos lugares en crecimiento
económico en la década de 2000 en Latinoamérica.
Esta falta de crecimiento en la economía impide la
creación de empleos suficientes y alienta el aumento
de la informalidad y la migración, a la vez que inhibe
la afiliación sindical, ya que la membresía sindical
potencial se encuentra en el sector formal.
Los efectos perniciosos de la globalización neo-
liberal se pueden percibir en México en el caso de los
salarios y remuneraciones de la clase trabajadora.
Salas y Zepeda revelan que los trabajadores en México
han testificado la caída de sus ingresos en el periodo
1980-2000. Por ejemplo, para el último año del siglo
XX
el salario mínimo representaba, en términos rea-
les, tan sólo una tercera parte respecto a 1980. Los
salarios de jurisdicción federal en 2000 eran similares
en términos reales a la mitad de los prevalecientes
en 1980. También los sueldos y salarios pagados en
las grandes plantas manufactureras habían caído a
menos de 40% de su nivel real en 1990. Las remune-
raciones en la industria maquiladora muestran una
reducción real de 7% entre estos años.
25
En el mismo sentido, la Universidad Obrera de
México (
UOM
) destaca que si se analiza el nivel de
salarios mínimos en América Latina y se toma como
año base 1980, se tiene que para 2001 México era
el país de toda la región –según una medición de 18
naciones– que más abarató su mano de obra, peor
incluso que El Salvador, Perú y Haití. La
UOM
señala
que entre 1980 y 2001 el salario mínimo en México
registró una pérdida de 68.6 %.
26
Sobre este último
aspecto, cabe mencionar que a principios de la
década de 2000, 15% de la Población Ocupada (
PO
)
ganaba hasta un salario mínimo; incluso, alrededor
de 40% de la
PO
ganaba no más de tres salarios mí-
nimos, pero para 2008 este último indicador había
aumentado a 55%.
27
Resulta evidente, al tomar en cuenta diversas
estadísticas oficiales y estudios sobre crecimiento
económico, salarios, productividad, entre otras, que
los 20 años transcurridos en 1980-2000, caracteri-
zados por la implantación de un modelo neoliberal,
fueron para los sindicatos y la clase trabajadora en
México los más perniciosos durante la historia de la
segunda posguerra en el siglo
XX
.
La pulverización de los salarios reales de los tra-
bajadores sindicalizados y sus cada vez más escasas
prestaciones sugieren que los líderes sindicales no
persiguen como objetivo principal la defensa de
los trabajadores. Recientemente, a pesar de que
el sindicalismo independiente (principalmente la
UNT
) ha presentado algunas propuestas de reforma
al sistema laboral, es notoria la falta de interés del
sindicalismo oficial por presentar nuevas alternativas
a la crisis sindical actual, y han apoyado iniciativas
de reforma laboral diseñadas por el gobierno y el
sector empresarial contrapuestas a los intereses de
los trabajadores.
28
Sin embargo, éstas no han sido
aprobadas por el poder legislativo.
25
Carlos Salas y Eduardo Zepeda, “Empleo y salarios en el México contemporáneo”, en Enrique de la Garza y Carlos Salas,
La situación del
trabajo en México 2003
, México, Plaza y Valdés, 2004.
26
Patricia Muñoz, “El salario mínimo de México: el más deteriorado de América Latina: expertos”, en
La Jornada
, enero de 2006.
27
Instituto de Geografía Estadística e Informática (
INEGI
), Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS),
Encuesta Nacional de Educación
y Empleo (
ENOE
). Ordenamiento de las entidades federativas según la problemática de la ocupación y el acceso al empleo, 2008
, México,
INEGI
,
STPS
28
Sobre este último punto
vid.
A. Bouzas,
op. cit.
y, del mismo autor,
La reforma laboral que necesitamos
, México,
UNAM
, 2004.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
66
Gráfica 3
Crecimiento anual promedio del
PIB
en México por décadas
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (
INEGI
),
Estadísticas históricas de México
, México,
INEGI
, 2009.
Gráfica 2
Productividad y remuneraciones en el sector de manufacturas en México
ÍNDICE: 1993=100
Fuente: Sandra Polaski, “Job, Wages and Household Income”, en John J. Audley
et al.,
NAFTA
’s Promise and Reality: Lessons from Mexico for the Hemishphere
,
Washington, Carnegie Endowment for International Peace, 2003.
1993
1994
Productividad
Renumeración
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
160
150
140
130
120
110
100
90
80
70
1940-50
1950-60
1960-70
1970-80
1980-90
1990-2005
Periodo
neoliberal
7%
6%
5%
4%
3%
2%
1%
0%
Sociedad y política
67
De esta manera, el sistema corporativo que se instau-
ró en México en la década de 1930 con la creación de
la
CTM
y que fortaleció sus mecanismos de control en
los años sesenta con el
CT
, no fue capaz de aglutinar
al movimiento sindical durante el siglo
XX
.
La per-
sistencia de movimientos sindicales independientes,
al margen de las organizaciones corporativas, es
evidente en algunos casos, por ejemplo, el
SME
, el
Frente Auténtico del Trabajo (
FAT
) y recientemente
la
UNT
. Otro factor a considerar en el sindicalismo
mexicano es la existencia de contratos colec t ivos de
protección.
29
La mayoría de los contratos colectivos
(80%) del sector privado en México son de simula-
ción, catalogados como de protección, promovidos
por las empresas para prevenir la creación de sindi-
catos auténticos.
En la siguiente sección, con el propósito de de-
tectar los efectos que sufrió la clase trabajadora y
los sindicatos, se analizan las características de la
fuerza laboral en México, así como las fluctuaciones
de la tasa de sindicalización en el periodo 1986-
2008; para tal efecto recurrimos a investigaciones
previas, así como a nuestro propio análisis de las
estadísticas más recientes sobre fuerza laboral y
membresía sindical.
Soportes del sindicalismo en México 1936-1982 / 1982-2005
Relación Estado-sindicatos
Modelo económico-sindicatos
1936-82
1982-2005
1936-82
1982-2005
Corporativismo
Neo-corporativismo
Keynesianismo
Neoliberalismo
Régimen antidemocrático y
autoritario.
Régimen de transición a la
democracia.
Modelo productivo nacional
enfocado al mercado interno.
Modelo productivo
transnacional enfocado
al mercado externo.
Predominancia de la
CTM
y el
CT
como organismos cúpulas del
movimiento sindical.
Declive de la
CTM
y el
CT
y
surgimiento de centrales
sindicales independientes
(
FESEBS
) (
UNT
)
Economías nacionales cerradas
con alto nivel arancelario.
Economías dominadas por la
globalización y regionalización.
Sistema de partido único. El
PRI
como partido de Estado.
Sistema pluripartidista.
Competencia electoral entre
PRI
,
PAN
y
PRD
.
Alta participación del Estado
en economía. Alto número de
paraestatales.
Reducida participación del
Estado en la economía. Escaso
número de paraestatales.
Fuerte alianza entre Estado y
sindicatos. Existencia de un
pacto social.
Débil alianza entre Estado y
sindicatos. Declive del pacto
social.
Sindicatos como elementos
relevantes en el sistema
productivo.
Sindicatos como elementos
perniciosos en el sistema
productivo.
Cuadro 3
Fuente: elaboración propia
29
A. Bouzas,
Reforma Laboral. Análisis crítico del proyecto Abascal…, op. cit.
30
INEGI
,
STPS
,
op. cit.
31
INEGI
,
STPS
,
op. cit.
Fuerza laboral y membresía sindical en 2008
Estadísticas recientes de empleo proporcionadas
por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (
INEGI
)
30
revelan que hacia la mitad de
2008 la población de 14 años de edad o más era en
México de 77.3 millones, de los cuales 58.8%, es de-
cir, 45.5 millones, constituyen la llamada población
económicamente activa (
PEA
), que es aquella en edad
de realizar un trabajo. De acuerdo con la Encuesta
Nacional de Ocupación y Empleo (tercer trimestre
de 2008),
31
95.8% de la
PEA
representa la población
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
68
ocupada (
PO
), término que se refiere a las personas
que desempeñan un trabajo, independientemente de
si perciben o no un salario; por ejemplo, una labor
para autoconsumo o una empresa familiar. Respecto a
la
PO
(43.6 millones), sólo 65.7% (28.6 millones) eran
trabajadores subordinados y remunerados. Mientras
que el resto, que representan 14.9 millones, traba-
jaba por cuenta propia, fuera de toda posibilidad de
insertarse en un sindicato.
Hacia mediados de 2008, el porcentaje de traba-
jadores que pertenecían a un sindicato era de 10.3%,
respecto a la
PEA
, y de 10.8% respecto a la
PO
. Es
decir, de los 43.6 millones que estaban realizando
algún tipo de trabajo en el país, solo 4.6 millones
estaban afiliados a un sindicato. El porcentaje se
reduce ligeramente cuando se toma como refe-
rencia a la
PEA
, que incluye a los desempleados o
desocupados. Un factor que disminuye el índice de
desempleo es la metodología para determinarlo. El
termino desempleo no existe en México y en su lugar
se utiliza el de ocupación y desocupación. Por ejem-
plo, de acuerdo con el
INEGI
, en 2008 el porcentaje
de población desocupada era de 4.2%, respecto a la
PEA
; es decir, sólo 1.9 millones, de un total de 45.5
millones de personas en edad de trabajar, estaban
desocupadas. En las estadísticas oficiales este in-
dicador es sinónimo de desempleo, por lo tanto, en
2008 éste fue de 4.2%.
Estas cifras no reflejan la realidad del mercado
laboral en México. El análisis de otros indicadores
proporcionados da cuenta de la gravedad del asunto.
Además del desempleo, es necesar io ident ificar el em-
pleo informal y compararlo con la
PO
. Por ejemplo, si el
número de trabajadores subordinados y remunerados
representaban 28.6 millones y la
PO
43.6 millones,
entonces alrededor de 15 millones de trabajadores
estaba fuera de todo trabajo remunerado, la mayoría
de ellos dentro del empleo informal, o sea, cerca de
35% de la
PO
tenía empleo sin remuneración fija.
La situación para la clase trabajadora era aún más
dramática cuando se consideraba a los trabajadores
asalariados: éstos eran 26.6 millones, que represen-
taban 61.1% respecto a la
PO
, lo que significa que
casi 40% de ésta carece de un empleo asalariado.
Por lo que si sumamos 4.2% de desempleo actual,
tendríamos poco más de 44% de la
PEA
en términos de
desempleo o subempleo. En otras palabras, un gran
porcentaje de la fuerza laboral en México (cuatro
de cada 10) trabaja por su cuenta en lo que puede,
muchos de ellos en el comercio ambulante o informal
que se ejerce en las calles.
En cuanto a los trabajadores que cuentan con
seguridad social, las cifras también reflejan un pa-
norama desalentador. Solo 16.9 millones de los 43.6
millones de trabajadores ocupados tenía seguridad
social hacia mediados de 2008. En el Instituto Mexi-
cano del Seguro Social (
IMSS
) estaban registrados
alrededor de 14.4 millones de trabajadores como
asegurados permanentes, mientras que el resto (poco
más de 2.5 millones) se encontraba en el Instituto de
Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado (
ISSSTE
). Es decir, casi 60% de la fuerza tra-
bajadora en México carecía de toda seguridad social
completa y permanente. Una revisión de las cifras de
asegurados permanentes y eventuales en el
IMSS
e
ISSSTE
en el periodo 1980-2008 permite constatar el
estancamiento en la creación de empleos formales en
el sector público (gráfica 4). Esta tendencia sugiere
un panorama adverso para la afiliación sindical, ya
que en México la gran parte de la membresía de los
sindicatos se encuentra en el sector público.
Más de la mitad de los trabajadores remunerados
recibe un salario ínfimo; esto es, 24.1 millones gana
menos de tres salarios mínimos (55.3% de la
PO
).
Respecto a los ingresos de los más de 15 millones de
personas que se encuentran en la informalidad, se
carece de un registro oficial. Sobre este tema habría
que analizar el poder real de dichos salarios, el cual
se ha venido deteriorando drásticamente en las úl-
timas décadas; más evidentemente desde los años
ochenta, como ha sido mencionado previamente.
Con estos antecedentes sobre el mercado laboral en
México, podemos analizar de manera más precisa
las estadísticas sobre membresía sindical, tomando
en consideración (como queda en evidencia con los
datos mostrados) un contexto de extensa “precari-
zación” del trabajo, un alto grado de subempleo o
informalidad y una escasa seguridad social, además
de salarios bajos en términos nominales y reales.
Sociedad y política
69
Gráfica 4
Trabajadores permanentes y evetuales afiliados al
IMSS
e
ISSSTE
en México
1985-2008
Fuente: Felipe Calderón Hinojosa,
Segundo Informe de Gobierno
, México, Presidencia de la República, 2008, en http://segundo.informe.gob.mx/descargas/
PDF/SegundoInformeDeGobierno.pdf
1980
1985
1990
1995
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
16
14
12
10
8
6
4
2
0
IMSS
ISSSTE
Estadísticas laborales selectas en México, 2008
(Números en miles)
Concepto
Porcentaje
Total
Población total
100%
106,794
Población de 14 años y más
72.5% de la población total
77,396
Población Económicamente Activa
(
PEA
)
58.8% de la población mayor de 14 años
45,535
Población ocupada (PO)
95.8% respecto a la
PEA
43,625
Población desocupada
4.2% respecto a la
PEA
1,909
Trabajadores subordinados y remune-
rados
65.7% respecto a la
PO
28,654
Trabajadores asalariados (
TA
)
61.1% respecto a la
PO
26,655
TA que ganan hasta 3 salarios mínimos.
55.3% respecto a la
PO
24,108
Trabajadores asegurados
38.8% respecto a la
PEA
16,933
IMSS
(permanentes)
33.0% respecto a la
PEA
14,418
ISSSTE
5.8% respecto a la
PEA
2,515
Trabajadores sindicalizados
10.3% respecto a la
PEA
4,692
Trabajadores sindicalizados
10.8% respecto a la
PO
4,692
Fuente: Elaboración propia, en base a las siguientes fuentes:
Ibid
.; Instituto de Geografía Estadística e Informática, Secretaría del Trabajo y Previsión Social,
Encuesta Nacional de Educación y Empleo
(
ENOE
), 2008 (tercer trimestre), México,
INEGI
,
STPS
, 2008.
Cuadro 4
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
70
Desde la década de 1980 el sindicalismo en México
atraviesa por un periodo de crisis, con mayores simi-
litudes con la situación del sindicalismo en Colombia
que el de Argentina o Chile.
32
Los sindicatos han sido
incapaces de responder a los procesos económicos y
políticos que han mermado su poder y representati-
vidad, y la mayoría de sus líderes han permanecido
inermes ante estos cambios. Aguilar señala que de
acuerdo con información oficial de la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social (
STPS
) a escala nacional
existían en el año 2000 4.7 millones de trabajadores
sindicalizados (equivalente a 10.8% de la
PEA
) ins-
critos en 2 155 asociaciones; apenas 607 sindicatos
más que los registrados 17 años atrás. En uno de
los estudios recientes más pormenorizados sobre
membresía sindical en México, este investigador
atribuye el declive del sindicalismo al debilitamiento
del corporativismo político y sindical, iniciado en la
década de 1930 y que se resquebrajo en 1982. A partir
de ese momento, se inició una fase de cambios en el
modelo económico y se incrementaron las presiones
sobre el sistema político y la estructura sindical.
33
A su vez, Herrera y Melgoza ubican la membresía
sindical en México en poco menos de 10% de la fuerza
laboral en el año 2000. Señalan que el porcentaje
de sindicalizados se redujo de 13.6% a 9.8% durante
el periodo 1990-2000. Argumentan que la década
de los noventa fue sumamente difícil para el sindi-
calismo mexicano, ya que “el panorama en general
fue muy negativo para el trabajo en México”.
34
El
debilitamiento de los sindicatos está relacionado
con la transformación económica iniciada a partir
de la década de 1980, y más concretamente, después
de la crisis económica de 1982. De la Garza se refiere
a este hecho y señala que desde ese decenio “se
han producido en México grandes cambios que han
afectado a los trabajadores y sus organizaciones.
Los sindicatos en México han sido afectados por el
neoliberalismo porque la política salarial ha sido
manejada con miras a contener la inflación […] Una
parte importante de los grandes contratos colectivos
de trabajo han sido flexibilizados.”
35
Por su par te, Fairr is y Lev ine apuntan que la mem-
bresía sindical en México se redujo una tercera parte
en el periodo 1984-2000. Estos autores señalan que
la densidad sindical ha declinado respecto a la fuerza
laboral total, y también a través de un amplio espec-
tro de industrias y ocupaciones. Sólo una pequeña
proporción del declive se atribuye a los cambios en
la industria, las ocupaciones y las características
demográficas.
36
Argumentan que el declive sindical
es atribuible en mayor parte al cambio del contexto
estructural-institucional, dentro del cual los sindi-
catos organizan nuevos trabajadores y retienen a los
miembros existentes; estos cambios incluyen, por
ejemplo, transformaciones en las políticas públicas
gubernamentales y la creciente resistencia de los
empleadores a los sindicatos.
Tanto Herrera y Melgoza como Fairris y Levine
recurren a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos
de los Hogares (
ENIGH
) del
INEGI
como fuente básica
para la obtención de información para calcular la
densidad sindical. En cambio, los datos de Aguilar
se derivan de registros de la
STPS
, recopilada durante
varios años, los informes presidenciales, datos del
INEGI
,
ISSSTE
e
IMSS
. Sin embargo, a pesar de utilizar
diferentes metodologías, el número final de traba-
jadores sindicalizados es muy similar:
Densidad sindical
32
Hacia mediados de la década de 1990, la densidad sindical en Argentina era de 25%, mientras que en Chile era de 16% y en Colombia de
7%.
World Labor Report 1997-1998,
Ginebra, Organización Mundial del Trabajo, 1998. Estas cifras permanecen aproximadamente en el mismo
nivel de acuerdo con la misma fuente (www.ilo.org).
33
Javier Aguilar García,
La población trabajadora y sindicalizada en México en el periodo de la globalización
, México, Fondo de Cultura Eco-
nómica,
UNAM
-Instituto de Investigaciones Sociales, 2002.
34
Fernando Herrera y Javier Melgoza, “Evolución reciente de la afiliación sindical y la regulación laboral en México”, en E. de la Garza y
C. Salas,
op. cit
.
35
Enrique de la Garza Toledo, “La crisis de los modelos sindicales en México y sus opciones”, en
ibid,
p. 350.
36
David Fairris y Edward Levine, “Declining Union Density in Mexico, 1984-2000”, en
Monthly Labor Review
, núm. 127, 2004, pp. 10-17.
Sociedad y política
71
Por otra parte, Zapata
37
utiliza una nueva metodología
para determinar la membresía sindical en México muy
similar a la de Aguilar, pero complementada con otras
fuentes y datos. Recoge datos aportados por este
último y los complementa con cifras proporcionadas
por el
INEGI
,
IMSS
y
STPS
, entre otras fuentes oficiales.
En su propio cálculo de la membresía sindical, este
autor determina que “la población nacional sindica-
lizada es de 5,491,131 trabajadores que corresponden
a la suma de los afiliados a sindicatos de jurisdicción
local (1, 039,161), a sindicatos del sector público […]
(2,205,000) y a los sindicatos de jurisdicción federal
(2,246,970)”
38
. Sobre la relevancia del sindicalismo
en México, a la luz de los datos analizados, señala
que “a pesar de las transformaciones que han expe-
rimentado los mercados de trabajo tras el impacto
de las políticas neoliberales, la representatividad del
sindicalismo mexicano sigue siendo significativa”.
Agrega que “el cálculo de la tasa de sindicalización,
basada en la población asalariada cotizante en el
IMSS
, nos ha permitido fijarla en una cifra realista, que
descansa en un análisis pormenorizado y detallado
de la afiliación sindical”.
39
Esquinca y Melgoza
40
aseguran que se advierte
una mejoría en la tasa de sindicalización entre 2000
y 2002, ya que la tasa de densidad sindical apenas
paso de 9.8% a 10%, lo que representa en términos
absolutos un aumento de 173 mil, 442 afiliados. El
número de sindicalizados aumenta de 4,025,878 a
4,199,320 en este periodo. Este estudio destaca el
aumento de la sindicalización en la fuerza laboral
femenina y la pérdida de la misma en el sector
laboral masculino. Además puntualiza como una
causa del declive sindical en el periodo 1992-2002,
el incremento del empleo en ramas poco propicias
para la sindicalización (sector privado) y el escaso
crecimiento del empleo en el sector público, iden-
tificado como un sector altamente sindicalizable.
Sobre esto último se ilustran datos graficados de
la población trabajadora en el
IMSS
e
ISSSTE
en las
últimas décadas.
Por último, en un análisis más reciente, Aguilar
García estima que en 2005 el número de trabaja-
dores sindicalizados era de 4,356,892, e identifica
a la densidad sindical en 10.17% (ligeramente por
debajo de 10.84% registrado en 2000 de acuerdo
Cuadro 5
Estadísticas sobre membresía y densidad sindical en México.
Diversos autores (números en miles)
Aguilar García
(2002)
Aguilar García
(2006)
Herrera y
Melgoza
(2004)
Fairris y Levine
(2004)
Zapata
(2005)
Esquinca y
Melgoza
(2006)
Aguilar García
(2008)
Número de
sindicalizados
4,708
4,356
4,025
5,491
4,199
4,692
Densidad
sindical (%)
10.8%
10.2%
9.8%
20%
10.0%
10.3%
Fuentes
STPS
,
ISSSTE
,
INEGI
Datos de
2000
STPS
,
ISSSTE
,
INEGI
Datos de
2005
INEGI
, encuesta
ENIGH
. Datos de
2000
INEGI
, encuesta
ENIGH
. Datos de
2000
Datos de
Aguilar con
otras fuentes
2000
INEGI
, encuesta
ENIGH
. Datos de
2002
INEGI
,
STPS
,
ISSSTE
.
Datos de 2008
Fuente: elaboración propia
37
Francisco Zapata,
Tiempos neoliberales en México
, México, El Colegio de México, 2005.
38
Ibid.
, p. 122.
39
Ibid.
, p. 124.
40
Marco T. Esquinca y Javier Melgoza, “La afiliación sindical y el premio salarial en México”, en Enrique de la Garza y Carlos Salas (coords.),
La situación del trabajo en México, 2006,
México,
UAM
, Instituto de Estudios del Trabajo, Centro Americano para la Solidaridad Sindical In-
ternacional,
AFL
-
CIO
, Plaza y Valdés, 2006.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
72
con sus cifras), tomando como referencia una
PEA
de 41,356,892 trabajadores.
41
Como hemos podido constatar, la mayoría de
las investigaciones sobre tasa de sindicalización
coinciden en los niveles de membresía sindical y
tasa de sindicalización; de igual manera, identifican
una tasa de sindicalización más baja en la década
de 2000, comparad con la década de 1980. Toman-
do en cuenta la metodología empleada por Aguilar
realizamos un análisis de la tasa de sindicalización
total y por diversas categorías con datos oficiales
de 2008.
Panorama actual de la densidad sindical
42
Los siguientes apartados incluyen nuestro propio
análisis de la membresía sindical en México en 2008,
tomando en cuenta bases de datos de la
STPS
, el
INEGI
y el
ISSSTE
, que nos permitieron estimar la membresía
sindical total, por estados y centrales en este año. Las
cifras totales de la sindicalización en el sector privado
son el resultado de nuestras estimaciones, ya que la
base de datos de la
STPS
no incluye números totales.
La membresía sindical en México disminuyó en
términos porcentuales durante el periodo 1993-1997;
a partir de entonces se mantuvo estable hasta 2005.
De hecho, de 1986 a 1993 se registró un aumento en
la densidad sindical, de 9 a 13.8%. Es evidente una
tendencia negativa para el trabajo organizado en
México, ya que diversas cifras demuestran la deca-
dencia del sindicalismo ante un sistema económico
y político poco propicio para su fortalecimiento. Los
estudios de Aguilar García y los datos recientes de la
STPS
, permiten hacer una comparación de los cambios
registrados durante este periodo con saldos nega-
tivos para el movimiento sindical y laboral. Eviden-
temente, las organizaciones sindicales han sufrido
los embates de las transformaciones económicas
acontecidas durante este periodo, sin que hasta el
momento se haya revertido esta tendencia.
Cuadro 6
Tasa de sindicalización sobre la
PEA
, 1986-2008
Año
Población
total
PEA
PEA
Ocupada
Número de
sindicalizados
Sindicalizados /
PEA
1986
79,542,176
26,280,500
21,640,000
2,369,580
9.0 %
1993
86,613,000
33,652,000
32,833,000
4,644,099
13.8 %
1997
94,732,320
38,095,000
36,298,000
4,493,940
11.7 %
2000
99,356,720
40,307,661
39,695,452
4,704,010
11.6 %
2005
104,966,281
42,818,600
41,320,800
4,356,892
10.2%
2008
106,794,362
45,535,466
43,625,738
4,692,476
10.3 %
Fuente: Javier Aguilar García,
La población trabajadora y sindicalizada en México en el periodo de la globalización
, México, Fondo de Cultura
Económica/
UNAM
, Instituto de Investigaciones Sociales, 2002, pp. 145-158.
Datos de 2005: Javier Aguilar García,
Globalización, trabajo y sindicalismo en México,
México, Konrad Adenauer/
CENPROS
/Itaca/, 2008.
Datos de 2008:
INEGI
,
STPS
,
ENOE
, tercer trimestre de 2008.
Datos de sindicalización en 2008:
DGRA
, julio de 2008; Anuarios estadísticos del
ISSSTE
anuarios/
Base de datos elaborada por la Coordinación de Sociología del Trabajo del Instituto de Investigaciones Sociales de la
UNAM
.
41
Javier Aguilar García, “Centrales sindicales, agremiados y proyecto de nación”, en Ana Alicia Solís de Alba,
et al.,
(coords.),
Proyecto
de nación y movimientos sociales
, México, Itaca, 2006.
42
Agradezco la asesoría del Dr. Javier Aguilar García para la elaboración de esta sección.
Sociedad y política
73
Hacia mediados de 2008, la densidad sindical en
México era de poco más de 10%, porcentaje calculado
en base al número de trabajadores sindicalizados res-
pecto a la
PEA
, de acuerdo con los datos y estadísticas
más recientes obtenidos de
STPS
,
ISSSTE
e
INEGI
. Del
análisis de los datos proporcionados por estas fuen-
tes, se desprenden las siguientes conclusiones:
El número de mexicanos que integran la
PEA
es de
45,535,466, mientras que el número de trabajadores
sindicalizados es de 4,692,476, lo que da como re-
sultado una tasa de densidad sindical de 10.3%.
El número de trabajadores sindicalizados es mayor
en el sector público que en el privado. En 2008 exis-
tían 2,515,703 sindicalizados en el sector público,
contra 2, 176,773 del sector privado. Sin embargo,
en los últimos años, el crecimiento del empleo ha
sido mayor en el sector privado que en el público.
La membresía sindical en México se concentra en
unos cuantos estados: Distrito Federal (2,063,401),
Estado de México (335,803), Veracruz (194,212),
Nuevo León (150,713), Guanajuato (146,898) y
Jalisco (144,008). Además, estas entidades son
los que tienen mayor número de empleos.
El estado con mayor densidad sindical es el Dis-
trito Federal (49.1%); le siguen Durango (11.5%),
Baja California Sur (11.3%), Nayarit (9.1%),
Campeche (8.7%) y Coahuila (8.5%). Es decir,
la densidad sindical se presentó en estados con
diversos niveles en la
PEA
.
Las centrales sindicales con mayor membresía son
la
CTM
(859,285 miembros), los independientes
(944,659), la
FESEBS
(108,757), la
CROC
(69,988),
FENASIB
(38,274),
CROM
(28,618), entre otras.
En el sector público, la
FSTSE
y la
FEDESSP
aglutinan
a la mayoría de los trabajadores sindicalizados
(aproximadamente, la
FEDESSP
con 1 600 000 y la
FSTSE
con poco más de 700,000 miembros).
43
La membresía sindical en lo que respecta a los tra-
bajadores del apartado A (sector privado) es poco
representativa. Según datos de la
DGRA
de la
STPS
,
en México existían 2,629 organizaciones sindicales
registradas en 2008. Estas asociaciones pertenecen
a 34 centrales obreras, en las cuales se encuentran
afiliados 2,176,773 trabajadores.
44
Por otra parte, el sector público presenta mayor
sindicalización comparado con el privado, tomando
en cuenta que por diversas estipulaciones legales
todos los trabajadores del primero deben estar sin-
dicalizados. El número de trabajadores sindicalizados
del apartado B (sector público) en 2005 constituía
un total de 2,515,703.
45
La tasa de densidad sindical
nacional en 2008 era de 10.3%, la cual se obtiene
después de calcular tal porcentaje entre el número
de trabajadores sindicalizados en total en el país
(4,692,476) y el número de trabajadores que integran
la
PEA
(45,535,466). Una vez que se analizan estos
datos, podemos destacar que la tasa de sindicaliza-
ción en México es de las más bajas, si se le compara
con otros países en el mundo. Es decir, la mayoría de
los trabajadores en el país (9 de cada 10) no están
organizados ni pertenecen a un sindicato.
Membresía sindical por estados
La mayoría de los trabajadores sindicalizados en
México se localiza en el Distrito Federal (entidad que
concentra la mayor densidad poblacional), con poco
menos de la mitad de la membresía total del país.
De igual manera, podemos constatar que la mayor
parte de los trabajadores sindicalizados en el sector
privado se encuentra en el Distrito Federal (1,371
792); le siguen el Estado de México (112,591), Nuevo
43
Cifras obtenidas de:
INEGI
,
STPS
,
op. c it
; de los anuarios estadísticos del
ISSSTE
y de los datos arrojados por la Dirección General de Registro de Asociaciones de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, julio de 2008,
44
Datos de la Dirección General de Registro de Asociaciones de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (
DGRA
-
STPS
), julio de 2008, en
45
Anuario estadístico del
ISSSTE
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
74
León (99,551), Veracruz (82,056), Jalisco (62,468),
Guanajuato (51,623) y Puebla (45,199). Entre ellos
reúnen alrededor de 84% de la membresía sindical
del sector privado en la República. Entre los estados
con menor representación sindical en este sector se
encuentran Quintana Roo (4,243), Colima (4,911),
Baja California Sur (5,598), Nayarit (6,665) y Zaca-
tecas (8,424).
46
Respecto a la membresía sindical de los trabajado-
res del apartado B (sector público), de nueva cuenta la
mayor concentración de miembros se da en el Distrito
Federal (691,609) y en Estado de México (223,212).
Le siguen Veracruz (112,156), Guerrero (97,416) y
Guanajuato (95,275). Entre ellos representan poco
menos de 50% de la membresía sindical del sector
público.
47
En los números totales de sindicalizados,
incluyendo los trabajadores de los sectores público y
privado, y de jurisdicción local y federal, el Distrito
Federal es la entidad federativa con mayor número
de afiliados (2,063,401); le siguen Estado de México
(335,803), Veracruz (194,212), Nuevo León (150,713),
Guanajuato (146,898) y Jalisco (144, 008), que en
conjunto representan 65% de la membresía sindical
en el país.
48
De esta manera, en la zona centro, prin-
cipalmente en el Distrito Federal y Estado de México,
existe un movimiento sindical más representativo,
en cuanto a membresía y presencia en el plano po-
lítico y social, que en el resto del país; además, los
datos sugieren que en esta región existe una mayor
garantía para la organización sindical que en las
zonas sur y norte.
Membresía y densidad sindical por estados en México, 2008
Entidad federativa
PEA
Sindicalización
sector público
Sindicalización
sector privado
Sindicalización total
Densidad sindical (%)
Sindicalización total/
PEA
Aguascalientes
455,884
26,394
12,411
38,805
8.5 %
Baja California
1,380,418
34,369
9,294
43,663
3.2%
B. California Sur
270,375
24,928
5,598
30,526
11.3%
Campeche
350,579
20,483
9,913
30,396
8.7%
Chiapas
1,679,484
67,170
9,437
76,607
4.6%
Chihuahua
1,474,039
59,917
18,934
78,851
5.3%
Coahuila
1,125,887
58,402
37,801
96,203
8.5%
Colima
298,769
15,878
4,911
20,789
7.0%
Distrito Federal
4,198,273
691,609
1,371,792
2,063,401
49.1%
Durango
591,506
58,716
9,184
67,900
11.5%
Guanajuato
2,000,979
95,275
51,623
146,898
7.3%
Guerrero
1,277,901
97,416
8,816
106,232
8.3%
Hidalgo
966,931
60,173
11,814
71,987
7.4%
Jalisco
3,125,367
81,540
62,468
144,008
4.6%
Edo. de México
6,101,929
223,212
112,591
335,803
5.5%
Cuadro 7
46
Cálculos propios con datos de la
DGRA
-
STPS
,
op. cit.
y del
INEGI
,
STPS
,
op. cit.
,
47
Anuarios estadísticos del
ISSSTE
,
op. cit
.
48
Cálculos propios con base en la
DGRA
-
STPS
,
op. cit
y en los anuarios estadísticos del
ISSSTE
,
op. cit
.
Sociedad y política
75
Sindicalizados por central obrera
trales más que en conjunto no sobrepasan 128,000
miembros y representan un porcentaje menor (6 %)
de la membresía sindical total en este apartado. Las
estadísticas nos muestran que los sindicatos
inde-
pendientes
(de acuerdo con la categorización de la
STPS
) en conjunto representaban a 944,659 trabaja-
dores asalariados en este sector, alrededor de 43%
del registro total. En este grupo están el sindicato
de ferrocarrileros, de mineros y del Seguro Social;
éste último forma parte de la disidencia del Congreso
del Trabajo y pertenece a la
UNT
. La membresía de la
Membresía y densidad sindical por estados en México, 2008
(continuación)
Entidad federativa
PEA
Sindicalización
sector público
Sindicalización
sector privado
Sindicalización total
Densidad sindical (%)
Sindicalización total/
PEA
Morelos
728,547
40,190
15,114
55,304
7.6%
Nayarit
424,375
31,891
6,665
38,556
9.1%
Nuevo León
2,048,978
51,162
99,551
150,713
7.4%
Oaxaca
1,461,854
84,788
15,147
99,935
6.8%
Puebla
2,317,559
69,435
45,199
114,634
4.9%
Querétaro
703,826
25,940
15,766
41,706
5.9%
Quintana Roo
658,019
26,592
4,243
30,835
4.7%
San Luis Potosí
1,001,155
53,892
16,917
70,809
7.1%
Sinaloa
1,153,005
72,006
20,449
92,455
8.0%
Sonora
1,059,208
49,074
24,644
73,718
7.0%
Tabasco
826,406
31,663
17,261
48,924
5.9%
Tamaulipas
1,392,766
87,678
31,262
109,940
7.9%
Tlaxcala
472,678
23,110
8,775
31,885
6.7%
Veracruz
2,913,394
112,156
82,056
194,212
6.7%
Yucatán
880,962
30,958
9,985
40,943
4.6%
Zacatecas
541,799
30,098
8,424
38,522
7.1%
En el extranjero
1,114
1,114
Totales
45
,
535
,
466
2
,
515
,
703
2
,
176
,
773
4
,
692
,
476
10.3%
Fuente: Elaboración propia, con base en datos del
INEGI
,
STPS
,
ENOE
, 2008 (tercer trimestre); de la Dirección General de Registro de Asociaciones de la
Secretaria del Trabajo y Previsión Social; de la base de datos elaborada por la Coordinación de Sociología del Trabajo del
IIS
-
UNAM
; del
Segundo Informe
de Gobierno
de Felipe Calderón y de los anuarios estadísticos del
ISSSTE
.
Del total de trabajadores sindicalizados del aparta-
do A (2,176,773) reportados por los sindicatos a la
STPS
hasta julio de 2008, estaban afiliados a la
CTM
alrededor de 39% (859,285 miembros), mientras
que otras organizaciones como la
FESEBS
, a la cual
pertenecen el
STRM
, el
SME
, el sindicato de Pilotos,
entre otros, sumaban 108,757 miembros (alrededor
de 5% del total). De acuerdo con estos mismos da-
tos, organizaciones como la
CROC
(69,988),
FENASIB
(38,274) y
CROM
(28,618) se encuentran entre las
más representativas; siguen en la lista otras 28 cen-
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
76
UNT
y el
FAT
no aparece en la lista de sindicatos que
proporciona la
STPS
debido a que no han solicitado
registro ante esta dependencia oficial.
Durante gran parte del siglo
XX
, los trabajadores
del sector público estuvieron afiliados a la Federación
de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado
(
FSTSE
) y la membresía era obligatoria. Sin embargo,
en 2004 la
FSTSE
se fragmentó. La escisión fue de
alrededor de 80% de la membresía total. Aproxima-
damente 21 representaciones gremiales disidentes
formaron la Federación Democrática de Sindicatos
de Servidores Públicos (
FEDESSP
), dominada por el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
(
SNTE
). En 2008, según datos del
ISSSTE
, los sindi-
calizados del sector público eran 2.5 millones. En
este mismo año, la nueva federación representaba
alrededor de 1.8 millones de miembros. La
FSTSE
tendría aproximadamente de 700,000 miembros.
Como hemos podido constatar, las organizaciones
sindicales con mayores miembros están en el sector
público. Hacia mediados de 2008, la organización
con mayor número de sindicalizados era la
FEDESSP
,
debido a que contaba con el sindicato más grande
en América Latina (
SNTE
). La
CTM
ya no es la central
más relevante en términos de membresía, ya que los
sindicatos independientes tienen mayor número de
sindicalizados en el sector privado, como lo muestran
las estadísticas.
Cuadro 8
Número de sindicalizados en México, por central obrera en 2008
Sectores privado y público
Central obrera
Organizaciones
Número de sindicalizados
Porcentaje del total
Sector privado
CTM
1,309
859,285
39%
Independientes
480
944,659
43%
FESEBS
12
108,757
5%
CROC
202
69,988
3%
FENASIB
9
38,274
2%
CROM
154
28,618
1%
Otras 28 centrales de menor relevancia
463
127,192
6%
Total
2,629
2
,
176
,
773
Sector público
FEDESSP
21
1.8 millones
(cálculos propios)
80%
FSTSE
700 mil
(cálculos propios)
20%
Total
2.5 millones
Fuente: Dirección General de Registro de Asociaciones de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social; base de datos elaborada por la Coordinación de
Sociología del Trabajo del
IIS
-
UNAM
y los anuarios estadísticos del
ISSSTE
.
Conclusiones
Los sopor tes del sindicalismo en México durante gran
parte del siglo pasado –por una parte su relación
corporativa con el Estado y, por otra, su relevancia
en el sistema económico-laboral– se derrumbaron
a partir de la década de 1980 con el advenimiento
de la globalización neoliberal. Como resultado del
viraje en la política económica y la transición polí-
tica, el Estado se vio forzado a desactivar el pacto
corporativo iniciado en la década de 1930, el cual
implicaba la existencia de un sindicalismo fuerte,
políticas públicas que incentivaban el empleo y
amplias prestaciones sociales a los trabajadores. En
las últimas décadas, esta situación se modificó con
saldos negativos para los sindicatos y para la clase
Sociedad y política
77
trabajadora. Lo anterior se ha podido constatar des-
pués del análisis de la fuerza laboral, la membresía
sindical y los salarios de los trabajadores en México,
de acuerdo con las estadísticas aquí presentadas. De
esta manera, persiste actualmente un movimiento
sindical mermado, en comparación con decenios
anteriores, en varios frentes: en la formulación de
políticas públicas y legislación favorable a su causa,
en su relación con los partidos políticos y el Estado
y en su baja representación en la fuerza laboral. Aun
más: la fragmentación en el movimiento sindical en
México ha impedido una estrategia efectiva para
contrarrestar los efectos negativos de la globaliza-
ción neoliberal.
El análisis de las tendencias de la densidad
sindical en México revela que mientras la sindicali-
zación aumentó en la década de 1980, se presentó un
declive notable en la de 1990. Durante la década de
2000 la densidad sindical se ha mantenido estable,
sin embargo, en los últimos años ha existido un sector
informal de alrededor de 50% respecto a la fuerza
laboral (
PEA
), lo que imposibilita el crecimiento de la
densidad sindical, ya que los miembros potenciales
se encuentran en el sector formal de la economía.
Finalmente, más que un declive sindical, en México
se ha dado un declive del sindicalismo. Es decir, la
debacle de su poder político-corporativo. En otras
palabras, el declive de la tasa de sindicalización no
ha sido tan acentuado como en otros países (Estados
Unidos, Reino Unido, Francia), sino que el sindica-
lismo ha perdido influencia en la esfera política y
laboral, derivado en gran parte del advenimiento del
neoliberalismo en el país y de la conversión en las
relaciones Estado-sindicatos en un entorno político
más democrático.
Recibido el 31 de julio del 2009
Aceptado el 12 de octubre del 2009
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
78
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