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Sociedad y Política
81
Las mujeres y el derecho humano a la comunicación:
su acceso y participación en la industria mediática
A
IMÉE
V
EGA
M
ONTIEL
*
Resumen
En este artículo, la autora aborda el acceso y la par-
ticipación de las mujeres en la producción mediática
como parte del derecho de ellas a la comunicación.
Asimismo, se analizan, en este marco, el impulso
que dio el feminismo al derecho humano a la comu-
nicación hasta lograr que fuera reconocido a nivel
internacional y nacional así como la participación
marginal de las mujeres en los medios de comunica-
ción, en México y otros países del mundo, en términos
de propiedad, dirección y producción. Finalmente,
se discuten algunas propuestas que, en el ámbito
de la Ley de Medios en México, podrían contribuir a
impulsar el derecho humano de las mujeres a la
comunicación.
Abstract
In this article, the author explores the access and
participation of women in the media production
as part of their rights to communication. Also, she
analyzes within this frame, the impulse that human
rights in communication received from feminism,
until it was recognized internationally as well as
nationally and the marginal participation of women
in the communication media in Mexico and other
countries, in terms of property, direction and pro-
duction. Finally, some proposals are reviewed which,
within the scope of the Law of Media in Mexico, could
contribute to further the human rights of women in
the field of communication.
]
*
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Programa de
Investigación Feminista, Torre II de Humanidades, pisos cuarto y sexto, Ciudad Universitaria, Av. Universidad 3000, col. Copilco Universidad,
deleg., Coyoacán, México D. F., C.P. 04510.
Palabras clave:
derecho humano de las mujeres a la comunicación, acceso, propiedad, participación, in-
dustria mediática
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
82
R
eferirse al derecho humano a la comunicación
implica reconocer y promover la plena parti-
cipación de las mujeres en las industrias me-
diáticas. Es decir, debe contemplar el pleno, amplio,
libre e indisputable acceso de ellas a la comunicación
por cualesquiera medios. Ello no deja de ser abso-
lutamente necesario si lo que se desea es concretar
aquellos valores por los cuales siempre valdrá la
pena luchar: la libertad, la equidad, la igualdad,
la solidaridad, la diversidad, la universalidad y la
participación política.
En particular, tres son los ámbitos básicos de
análisis y acción que incluye el derecho a la comuni-
cación:
la producción
–que se enfoca en la estructura
de los medios en donde domina el liderazgo masculi-
no;
la emisión
–que analiza la representación de las
mujeres en el discurso mediático– y la
recepción de
contenidos
–que comprende los estudios de audiencia
y la educación para los medios. Para fines del pre-
sente artículo, solamente se analizará la primera de
las dimensiones mencionadas, la producción, la cual
implica el acceso y la participación de las mujeres
en las industrias de la comunicación. Con el fin de
situar el contexto que permita comprender desde la
perspectiva feminista tal fenómeno y el lugar que
guarda la discusión pública, el artículo está dividido
en tres partes. En la primera, se aborda el impulso
que dio el feminismo al derecho humano a la comu-
nicación hasta lograr que fuera reconocido a nivel
internacional y nacional. En la segunda, se examina
la participación marginal de las mujeres en los medios
de comunicación en México y otros países del mundo
en términos de propiedad, dirección y producción.
1
Finalmente, se discuten algunas propuestas que, en
el ámbito de las reformas legislativas mexicanas
–concretamente la Ley de Medios– podrían contri-
buir a crear una cultura de respeto al derecho de las
mujeres a la comunicación.
[…] que no sólo el amor es el móvil de las mujeres; que ellas son capaces de todos
los entusiasmos y que los sentimientos de la gloria y la libertad no le son extraños.
[…] Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy
libres […] Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las
muy estúpidas y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito
servil. De ambas clases hay también muchísimos hombres.
María de la Soledad
Leona
Camila
Vicario
Fernández de San Salvador
Introducción
El derecho humano de las mujeres a la comunicación
La adopción de los estatutos de las Naciones Unidas
en 1945 y de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos en 1948, obligó a los Estados miembro a
reconocer, establecer, proteger y fortalecer los de-
rechos humanos a nivel global, regional, nacional y
local. Desde entonces, el respeto a la dignidad de
las personas y a su derecho a la igualdad, han im-
pulsado a la comunidad internacional a reconocer y
asumir su responsabilidad en la promoción, respeto
y protección de aquéllos, así como a garantizar la
indivisibilidad de los derechos humanos y su inter-
dependencia con la paz y el desarrollo.
Aunque los derechos humanos proveen un marco
universal de estándares para la integridad y la digni-
dad de todos los seres humanos
2
(basado en los pr in-
cipios de libertad, igualdad, equidad, solidaridad,
inviolabilidad, inclusión, diversidad, participación
y comunicación que se reconocen como condición
para la realización de otros derechos igualmente
importantes como son la libertad de expresión, el
1
Como constataremos, la investigación empírica en esta línea es incipiente por lo cual los diagnósticos que logramos reunir para la ela-
boración de este artículo, y que dan cuenta de la participación de las mujeres en industrias como la periodística y la cinematográfica, no son
homogéneos pues no siguen la misma metodología, hecho que, lejos de demeritar su importancia, nos permite realizar este primer mapeo.
2
Cees Hamelink,
The Politics of World Communication,
Londres, Sage, 1994.
Sociedad y Política
83
derecho a la información y el acceso universal a las
tecnologías y al conocimiento, entre otros), no es-
tablecen en sí mismos el principio de universalidad
al que la propia Declaración alude pues, expresados
en masculino, es decir, apuntando al hombre como
sujeto de reconocimiento, los instrumentos jurídi-
cos internacionales, así como los mecanismos de
derechos humanos, no contemplaron que su puesta
en práctica debía considerar las diferencias entre
mujeres y hombres y, por lo tanto, las especificida-
des, necesidades y demandas de estas mismas. Así,
el derecho a ser tratadas con respeto y dignidad y a
gozar, en igualdad de condiciones y oportunidades,
de los mismos derechos de los que gozan los hombres,
fue apenas reconocido en la Conferencia Mundial de
Derechos Humanos en Viena en 1993. En no pocos
lugares del mundo, el derecho de las mujeres continúa
siendo asignatura más que pendiente.
En este marco, el feminismo, desde el ámbito cien-
tífico, social y político, ha logrado llevar a la agenda
mundial de los derechos humanos las problemáticas,
demandas y perspectivas de las mujeres, entre las que
se encuentran su derecho a la integridad física, a una
vida sexual y reproductiva plena y sana, al trabajo y
a la conservación los ingresos, a poseer un patrimonio, a
la educación, a la cultura, a la par t icipación polít ica, al
acceso al poder y, los más importantes, a la vida y
a la libertad. Incorporándose a éstos, el derecho a
la comunicación ha sido también reconocido como
un derecho esencial y base para la realización de los
otros, pues la libertad, la equidad, la igualdad, la so-
lidaridad, la inclusión, la diversidad, la universalidad
y la participación se encuentran directamente ligados
a las posibilidades de la comunicación. En este tenor,
el Repor te Mac Br ide (1980)
3
establece que el derecho
a comunicar es un pre-requisito para el cumplimiento
de los otros derechos humanos, en particular el de
aquellos que garantizan la participación ciudadana en
el espacio público, como son la libertad de expresión,
el derecho a la información y el acceso universal a la
información y el conocimiento.
Si bien el derecho humano a la comunicación se
encuentra establecido en el artículo 19 de la Decla-
ración Universal de los Derechos Humanos,
4
no será
sino a partir de 1975, designado Año Internacional de
la Mujer, y luego durante el periodo de 1976 a 1986,
denominado Década para la Mujer, que el diagnóstico
sobre la situación de las mujeres en las esferas social,
cultural, política y económica de los países miembros
de la
ONU
iniciaría realmente. Lo que los primeros
reportes evidenciaron fue la contumaz violación de
los derechos humanos de las mujeres en todos los
ámbitos, en reciprocidad con su marginalidad de la
economía mundial y de su poco o nulo acceso a los
recursos para acceder a una ciudadanía plena. Ni qué
decir acerca del derecho de acceso de las mujeres
a los medios de comunicación y a las tecnologías
de información, en términos de representación y de
empleo. Las imágenes estereot ipadas que sobre ellas
prevalecían en los contenidos de los medios, así
como su escasa participación como propietarias y
productoras, fueron señaladas desde entonces como
poderosas barreras que dificultaban la universalidad
de los derechos humanos.
Es por ello que el feminismo bregar ía desde enton-
ces por extender los derechos humanos a las mujeres
como condición para asegurar su participación en el
espacio público. Esta acción marcó la pauta para que
3
El Reporte, presentado por Sean MacBride, fue publicado por la
UNESCO
en 1980 bajo el título
Un solo mundo, voces múltiples
.
Comunica-
ción e información en nuestro tiempo
(editado en México por el Fondo de Cultura Económica en la Colección Popular núm. 372). Su objetivo
era analizar los problemas generados por las industrias de la comunicación en términos de la concentración, el monopolio de los contenidos
y sus implicaciones en el acceso desigual a la información y la comunicación entre sociedades pobres y ricas. Este importante documento
incluyó la propuesta de impulsar un nuevo orden mundial de la comunicación (
NOMIC
). Aunque el Reporte obtuvo el reconocimiento de la
comunidad internacional, fue refutado sin embargo por las representaciones de Estados Unidos e Inglaterra ante la
UNESCO
, países que
lo consideraron como un atentado a la libertad de expresión. El reporte puede ser consultado
in extensis
images/0004/000400/040066sb.pdf
Consúltense, además, la serie de artículos que
Quaderns del
CAC
(Consell de l’Audiovisual de Catalunya) editó en ocasión del XXV aniver-
4
Que, a la letra, estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado
a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier
medio de expresión”,
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
84
las feministas organizaran –desde la academia y la
sociedad civil, inicialmente, y desde el ámbito políti-
co, posteriormente– estrategias dirigidas a hacer de
la comunicación un derecho más de las mujeres con
el fin de garantizar, por un lado, una representación
más adecuada de sus perspectivas y acciones en los
contenidos de los medios de comunicación –para lo
cual veían la necesidad de extender su presencia en
estas industrias como trabajadoras–, y, por el otro,
una mayor autonomía en la producción y el consumo
de contenidos.
Una de las acciones centrales emprendidas por el
feminismo, tuvo que ver con la organización de confe-
rencias regionales que recuperaran los diagnósticos,
experiencias y propuestas de mujeres representantes
de más de ochenta países. Así, se organizaron las
conferencias de Bangkok, Tailandia (febrero de 1994),
de Quito, Ecuador (abril de 1994) y de Toronto, Cana-
dá (marzo de 1995). En los documentos finales, las
participantes coincidían en señalar su preocupación
por la tendencia global de monopolizar los recursos
y las industrias de comunicación:
Nuestra meta es un orden mundial más justo, soste-
nible y centrado en las personas. Nos preocupan las
tendencias del desarrollo, la globalización de nues-
tras economías y de los medios de comunicación. Esto
conlleva una centralización del control tanto sobre
los recursos como sobre la toma de decisiones, con el
resultado de que una cultura domina y marginaliza a
las mujeres, la naturaleza, las minorías y los pueblos
indígenas del Tercer Mundo […] Los grandes medios
son un instrumento dominado por los hombres al
servicio de quienes ejercen el poder. A nivel global,
son controlados por el Norte; nacionalmente, están
en manos de la élite local […] Hay una particular
falta de respeto por la integridad y dignidad de las
mujeres: estereotipadas y deshumanizadas, nos han
transformado en objetos.
5
El llamado de atención que hacían estas mujeres
se fundamentaba en un hecho evidente: la con-
centración de las industrias de la comunicación
y la cultura –prensa, televisión, radio, telefonía y
empresas editoriales– en sólo seis multinacionales
–todas con sede en Estados Unidos (
AOL
-Time Warner,
Disney, Viacom, News Corportation, Bertelsman y
Vivendi)– cuya influencia era notoria en las formas
culturales, políticas, sociales y económicas de la
vida pública de varios países de Occidente.
6
Por
esta razón, las mujeres expresaban la urgencia de
promover formas de comunicación que cuestionaran
la naturaleza patriarcal de los medios, para lo cual
veían como imperativa la necesidad de descentrali-
zar y democratizar a estas industrias favoreciendo
la participación de las mujeres como propietarias y
creadoras. Éste fue considerado como el primer paso
para lograr una comunicación de género.
7
5
VV
.
AA
., “La comunicación como fuente de poder para las mujeres. Declaración de la Conferencia de Bangkok”, Bangkok, s/e, 1994, en
6
Carolyn Byerly y Karen Ross,
Women and Media, A Critical Introduction
, Londres, Blackwell, 2006.
7
Las conclusiones más importantes de estas reuniones en la materia que nos ocupa, fueron las siguientes:
Bangkok, 1994
1. Fortalecer las capacidades de las mujeres creadoras con conocimientos y con técnicas.
2. Fomentar la investigación científica sobre comunicación y género.
3. Impulsar redes de monitoreo que vigilen el quehacer de los medios de comunicación.
Quito, 1994
1. La comunicación de género, como tema y práctica, se reconoce como estratégico para el avance de las mujeres.
2. Garantizar a las mujeres las libertades de información y de expresión.
3. Elaborar diagnósticos sobre los estereotipos sexistas en los medios de comunicación.
4. Crear el Foro Permanente de Comunicación de Género.
Toronto, 1995
1. Incrementar la participación de las mujeres en la propiedad, la producción y la decisión sobre contenidos.
2. Garantizar el acceso de las mujeres a la libertad de expresión y de información.
3. Impulsar a los Estados a emitir recomendaciones a:
a. Empresarios de medios, para que adopten programas de acción positivos que promuevan la participación igualitaria de las mujeres
en la industria.
Sociedad y Política
85
Un espacio fundamental para la discusión y el
acuerdo sobre estas acciones, lo constituyó la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer, llevada a cabo
en Pekín, China, del 4 al 15 de septiembre de 1995.
En ella, se recogió e hizo propia la preocupación de
las comunidades científicas, periodísticas y de co-
municación, así como de las organizaciones sociales,
por la forma en la cual los medios representaban a
las mujeres y por su acceso desigual a la propiedad
y a la producción de los medios de comunicación; de
ahí que, por primera vez, la Plataforma de Acción,
documento señero de la Conferencia, señalara la
necesidad de incrementar la participación de las
mujeres en la propiedad, la producción y la deci-
sión sobre los contenidos, al tiempo que ofreciera
una mirada y diseñara estrategias para impulsar el
acceso y participación de las mujeres en los me-
dios tradicionales y en las nuevas tecnologías de
la información y la comunicación. De aquí que la
Conferencia adoptara un capítulo específico –“La
mujer y los medios de difusión”, también conocido
como “Capítulo J”–, como una esfera de especial
preocupación.
8
La Plataforma señalaba además que, al abordar el
problema de la movilización de los medios de difu-
sión, los gobiernos y otros sectores debían fomentar
una política activa y visible de incorporación de una
perspectiva de género en sus políticas y programas
mediante un objetivo estratégico: “Aumentar el ac-
ceso de la mujer y su participación en la expresión de
sus ideas y la adopción de decisiones en los medios
de difusión y por conducto de ellos, con las nuevas
tecnologías de comunicación”
.
9
El documento plan-
teaba, además, adoptar, entre las más importantes,
las siguientes medidas:
a) Fomentar la educación, la capacitación y el em-
pleo de la mujer a fin de promover y asegurar su
igual acceso a todas las esferas y niveles de los
medios de difusión.
b) Fomentar la investigación de todos los aspectos
de la imagen de la mujer en los medios de difusión
para determinar las esferas que requieren aten-
ción y acción y examinar las actuales políticas
de difusión con miras a integrar una perspectiva
de género.
c) Promover la participación plena y equitativa de
la mujer en los medios de difusión, incluida la
participación en la gestión, la producción de
programas, la educación, la capacitación y la
investigación.
d) Procurar que se distribuyan equitativamente los
nombramientos de mujeres y hombres en todos
los órganos consultivos, de gestión, de reglamen-
tación o de supervisión, incluidos los relacionados
con los medios de difusión privados y estatales
o públicos.
e) Alentar a esos órganos, en la medida en que ello
no atente contra la libertad de expresión, a que
aumenten el número de programas destinados a
la mujer y realizados por mujeres, para velar por
que las necesidades y los problemas de la mujer
se traten en forma apropiada.
f) Estimular y reconocer las redes de comunicación
de mujeres, entre ellas las redes electrónicas y
otras nuevas tecnologías aplicadas a la comunica-
b. Asociaciones profesionales de medios de comunicación, para que incrementen la participación de comunicadoras profesionales
(periodistas, productoras, etcétera).
c. Instituciones educativas, para que impulsen estrategias de recepción para las audiencias femeninas.
d. Gobiernos, para que realicen las reformas estructurales en materia de medios de comunicación que garanticen el acceso de las
mujeres a los derechos comunicativos.
e. Organizaciones de la sociedad civil, para que lleven a cabo diagnósticos sobre la representación de las mujeres en los medios de
comunicación.
Vid
. Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres, “Por los derechos humanos de las mujeres y las niñas: su acceso a
la comunicación y la información. Lineamientos y mecanismos para una legislación de medios con perspectiva de género”, en http://www.
senado.gob.mx/telecom_radiodifusion/content/aportacion_documental/docs/Red_investigadoras.pdf, pp. 12, 13.
8
Vid
. el capítulo aludido (pp. 129-134) así como el documento
in extensis
xml/3/6193/Plataforma.pdf N.E.
9
Ibid
., p. 130.
10
Ibid
., pp. 130, 131.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
86
ción, como medio para la difusión de información
y el intercambio de ideas, incluso en el plano inter-
nacional, y brindar apoyo a los grupos de mujeres
que participan en todos los ámbitos de los medios
de difusión y de los sistemas de comunicación a
ese efecto.
g) Alentar la utilización creativa de programas en los
medios de difusión nacionales, y proporcionar me-
dios o incentivos a ese efecto, con miras a divulgar
información sobre las diversas formas culturales
de la población autóctona, y el desarrollo de los
aspectos sociales y educacionales conexos en el
marco del derecho nacional.
h) Garantizar la libertad de los medios de difusión y
su protección subsiguiente dentro del marco del
derecho nacional y alentar, de manera compatible
con la libertad de expresión, la participación po-
sitiva de los medios de difusión en las cuestiones
sociales y de desarrollo.
10
Para estos cometidos, la Plataforma de Acción de
Pekín señalaba las medidas que habían de ser adop-
tadas por los Estados miembro, así como por los
sistemas de difusión, destacándose que la libertad
de expresión debía respetarse en el marco del dise-
ño de mecanismos reglamentarios que permitieran a
los sistemas de comunicación y medios de difusión
presentar una imagen equilibrada y diferenciada de
las mujeres y se promoviera su mayor participación.
Desde esta perspectiva, el adelanto de las mujeres
exigía fomentar la organización de programas de edu-
cación y capacitación de éstas en todos los espacios
y sistemas de comunicación, así como alentar la uti-
lización de los sistemas de comunicación, incluidas
las nuevas tecnologías, como medio para fortalecer
su participación en los procesos democráticos.
11
La realización de estas tareas, de acuerdo con
la Plataforma, demandaba el concurso de distintos
sectores: de la comunidad científica, de las industrias
de comunicación, de las asociaciones profesionales,
de los gobiernos, de las inst ituciones polít icas, de las
instituciones educativas, de los periodistas y de
las redes de comunicadoras que, desde entonces,
ya desarrollaban estrategias para garantizar la par-
ticipación de las mujeres como productoras en el
espectro radioeléctrico.
12
La Plataforma traía aparejado un imperativo ético
para los Estados miembro de la Organización de las
Naciones Unidas, por lo que éstos tenían el deber,
más no la obligación, de asumir su responsabilidad
impulsando las medidas establecidas. A partir de
estas directrices, algunos países emprenderían
acciones dirigidas a realizar los objetivos del apar-
tado J. En este sentido, España se contó entre los
Estados con más iniciativas impulsadas a distintos
niveles, desde el legislativo hasta el de las propias
industrias, promoviendo códigos de autorregulación
entre las empresas del sector; impulsando la presen-
cia de las mujeres en los contenidos de los medios
y alentando su participación en la propiedad y en
la producción de estos mismos. De ello dan cuenta
los informes presentados de manera periódica que
han dado seguimiento a los avances obtenidos en el
cumplimiento de los objetivos estratégicos desde
entonces planteados.
En cuanto a México se refiere, si bien en los cinco
instrumentos jurídicos que promueven los derechos
humanos de las mujeres (Ley de Niñas, Niños y Ado-
lescentes; Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres;
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia; Ley contra la Discriminación
y Ley contra la Trata) figuran artículos que de manera
explícita apuntan a la responsabilidad de los medios
de comunicación en la realización de los derechos de
las mujeres, haría falta que se sancionara y adoptara
el espíritu y el ejemplo señalado por Pekín hace casi
quince años. Hacerlo, significaría un avance consi-
derable en un país donde los derechos humanos en
general, y el de las mujeres en particular, se las ven
en figurillas cada día.
11
Ibid
., p. 131.
12
Ibid
., p. 132.
Sociedad y Política
87
Las mujeres en los medios de comunicación: apuntes para un diagnóstico
acerca de su participación en la propiedad y la producción
Uno de los sectores que, de acuerdo con los instru-
mentos señalados, tiene una responsabilidad central
en la realización del derecho humano de las mujeres
a la comunicación, es la comunidad científica. En
este tenor, las comunicólogas han ido dando cuenta
del estado que guardan los procesos que involucra la
comunicación en la vida de las mujeres, relacionados
con la representación (contenidos), la producción
(participación) y la influencia (audiencias).
En particular, y en diálogo con la economía
política crítica de la comunicación –disciplina que,
entre sus objetivos, contempla el análisis crítico
de la propiedad de los medios y sus implicaciones
en las rutinas de producción y en los contenidos–,
la investigación feminista en comunicación ha po-
sibilitado el análisis de la relación de las mujeres
con las industrias mediáticas como propietarias,
trabajadoras –editoras, reporteras y periodistas y
creadoras– cineastas, productoras y/o directoras.
Los estudios sobre la propiedad de los medios y
sus implicaciones en las rutinas de producción y en
los contenidos, reflejan una relación de marginación
y discriminación de las mujeres en las industrias
mediáticas. Son casi inexistentes en la propiedad de
los medios: a nivel global, el porcentaje de mujeres
propietarias, editoras o jefas de departamento no
llega ni siquiera al 0.6%
13
E
n Estados Unidos, sólo el
9% dirige alguna empresa pequeña de telecomuni-
caciones o de comercio electrónico; en Europa, nada
más el 12% de los puestos ejecutivos son ocupados
por mujeres
14
(en España, en particular, alcanzan el
17%).
15
El nivel en el que se concentra una mayor
cantidad de mujeres es en el de creadoras, reporte-
ras y editoras, sin embargo, la cifra no llega al 25%
global
16
(y en España, al 22%).
17
Ahora bien, las mujeres que sí logran incursionar
en este terreno se enfrentan a muchas barreras que
dificultan e incluso impiden su desarrollo en las
industrias de los medios (acoso sexual, prácticas de
trabajo que obligan a las mujeres a asumir rutinas
creadas para los hombres –en términos de fuentes,
espacios y horar ios–, remuneración desigual y eximio
reconocimiento por el trabajo realizado y aplicación
del “techo de cristal” –mujeres que, a pesar de haber
logrado, gracias a su experiencia, progresos notables
en la industria mediática, nunca alcanzan, sin em-
bargo, posiciones de dirección y decisión). De aquí
que documentar la participación de las mujeres en
los medios de comunicación, sea fundamental para
incrementar su participación en dichas industrias e
impulsar contenidos que reflejen las problemáticas
y las acciones de sus agendas.
13
Bettina Peters, “Equality for Quality: Setting Standards for Women in Journalism. IFJ Survey on the Status of Woman Journalist”, Bru-
Bettina Peters, “Equality for Quality: Setting Standards for Women in Journalism. IFJ Survey on the Status of Woman Journalist”, Bru-
selas, Federación Internacional de Periodistas, 2001, p. 4. (Documento disponible en línea en http://www.ifj.org/assets/docs/231/007/
a61e5e7-2c52b07.pdf)
14
C. Byerly y K. Ross,
op. cit.
15
Pilar López Díez, “El techo de cristal también existe en los medios”, en http://www.pilarlopezdiez.eu/pdf/TechoCristalMedsCom.pdf, p. 2
16
C. Byerly y K. Ross,
op. cit.
17
Instituto de la Mujer,
Las mujeres en cifras 1996-2000
, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2001;
cfr
. Análisis Sociológicos,
Económicos y Políticos, Instituto de la Mujer,
La presencia de las mujeres en los medios de comunicación: propietarias, directivas, reporteras
,
Madrid,
ASEP
/Instituto de la Mujer, 1998.
18
Patricia Espinosa Cantellano, “Conferencia Inaugural de la Cumbre Global de Mujeres”, México, Instituto Nacional de la Mujer, 2005.
El caso México
Propiedad
Sólo el 15% del total de empresas establecidas en
México se encuentra dirigido por una mujer. De ese
universo, el 55% corresponde a microempresarias,
el 39 a pequeñas empresarias, el diez a medianas y
apenas el uno por ciento a grandes empresarias.
18
En este contexto, María Asunción Aramburuzabala
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
88
es la mujer que más ha figurado en el sector de la
industria audiovisual en calidad de propietaria. Ella
es una de las accionistas (minoritarias) de
Televisa
. En
el terreno de la industria radiofónica, la información
oficial repor tada por la Secretar ía de Comunicaciones
y Transportes acusa una falta de transparencia sobre
sus operadores, lo que dificulta conocer la partici-
pación real de las mujeres. De las cifras disponibles
sobre concesiones de radio, 772 frecuencias (73.5%)
se encuentran asignadas a una sola persona moral
(registrada a través de una Sociedad Anónima de
Capital Variable), lo que no significa que el nombre
de una persona aparezca repetido, sino más bien
el de distintas personas con apellidos similares lo
que hace suponer que se trata de titularidades fa-
miliares. En esta línea, figuran algunos nombres de
mujeres en la propiedad de estaciones de radio
de los estados del país, sin embargo, se ha llamado
la atención sobre su carácter como prestanombres y
no como propietarias reales. Así, la familia Quiñones
Armendáriz cuenta con cinco concesiones, una a
nombre de Amalia Guadalupe Quiñones Armendáriz y
cuatro al de Carlos Quiñones Armendáriz, y la familia
Espinoza Pedrín con cinco estaciones concesionadas
a nombre de María Guadalupe, Antonio Rigoberto,
Humberto y José María.
19
El origen de este problema se adjudica, como
sucede a nivel global, a la fuerte concentración de
medios electrónicos en nuestro país que impide una
participación plural en el sector. Televisa y TV Azteca
suman el 95% de concesiones, con 437 del 461 total
de las que existen, y en el caso de la radio observamos
la misma tendencia.
20
Y también tiene su origen en
la legislación que, al día de hoy, se conduce bajo un
cr iter io estr ic tamente económico en el otorgamiento
de concesiones, lo que deja fuera de toda posibilidad
de operar un medio televisivo o radiofónico a las
organizaciones de mujeres.
Producción
Es en este ámbito donde las mujeres han logrado inci-
dir de una forma más amplia actuando como cronistas
de su tiempo. En este sentido, se debe destacar la
importante labor del movimiento feminista que logró
irrumpir muy temprano en la industria periodística
con el diario
Violetas del Anáhuac
, primera publicación
dirigida a la promoción de su ciudadanía, y a través de
espacios como el
Suplemento Doblejornada
. Sin embar-
go, el porcentaje de participación de las mujeres en la
industria periodística no llega al 25% (Tabla 1).
19
Beatriz Solís, “¿Quiénes y cuántos son?”, ponencia presentada en el
Seminario de Teoría y Metodología de la Comunicación
, llevado a cabo
en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México en mayo de 2006.
20
Idem
.
Tabla 1
Distribución de mujeres y hombres en la industria periodística en México
Hombres
Mujeres
Total
75.8
24.2
Dirección General, Presidencia, Vice-Presidencia, Consejo
75.0
25.0
Dirección
78.0
22.0
Coordinación de áreas
74.1
25.9
Edición y puestos de toma de decisión
73.9
26.1
Otros
75.0
25.0
Periodistas
78.6
21.4
Fuente: Instituto Nacional de las Mujeres,
Las mujeres y los medios de comunicación,
México, Inmujeres, 2005.
Sociedad y Política
89
En las industrias radiofónica y televisiva se
observa la misma tendencia (Tablas 2 y 3). En este
renglón, habría que señalar que la televisión y la radio
privadas han dado muy poca apertura a las mujeres
en la producción de programas. En este tenor, la te-
levisión comercial ha priorizado colocar a las mujeres
en funciones acordes a los estereotipos de género,
como ocurre en las telenovelas y los programas de
concurso. La radio hace lo propio en programas
de chismes y prensa rosa. En los noticiarios, las mu-
jeres participan fundamentalmente en las secciones
de espectáculos y salud.
Tabla 2
Distribución de mujeres y hombres en la industria radiofónica en México
Hombres
Mujeres
Total
76.9
23.1
Dirección General, Presidencia, Vice-Presidencia, Consejo
87.8
12.2
Dirección
82.1
17.9
Coordinación de áreas
67.7
32.3
Fuente:
Ibid.
Tabla 3
Distribución de mujeres y hombres en la industria televisiva en México
Hombres
Mujeres
Total
79.7
20.3
Dirección General, Presidencia, Vice-Presidencia, Consejo
95.2
4.8
Dirección
88.4
11.6
66.7
Coordinación de áreas
55.6
33.3
50.0
50.0
44.4
Fuente:
Ibid.
Tabla 4
Distribución porcentual de periodistas, por género, en las industrias mediáticas del mundo
Hombres
Mujeres
Prensa
25
75
Radio
48
52
Televisión
43
57
Total
43
57
Fuente: Margaret Gallaher,
¿Quién figura en las noticias?
Toronto, Proyecto Global de Monitoreo de Medios, WACC, 2005. (Documento
Estos datos encuentran eco en la tendencia global que apunta a la marginación de las mujeres de la industria
mediática (Tabla 4).
La industria cinematográfica también ha sido es-
cenario del desarrollo de las mujeres, pues el cine
ha constituido una herramienta fundamental para
hacer visibles los deseos, anhelos, preocupaciones y,
en general, las perspectivas de ellas. Aun y cuando
existe una centenaria historia de mujeres cineastas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
90
en la industria cinematográfica y videográfica en
México, comparadas con la producción de películas
comerciales las producciones de manufactura feme-
nina son muy pocas pues un total de 40 películas han
estado bajo la dirección de mujeres (Tabla 5).
Por otro lado, los videos feministas constituyen un
género emanado de las creaciones de videoastas
egresadas de las escuelas de cine en México que
abrieron entre los años 60 y 70. Son consideradas pro-
ducciones feministas por cuanto muestran imágenes
alternativas de las mujeres: sus ideas, experiencias y
Tabla 5
Cineastas mexicanas
1.-
La Tigresa
(1917), Mimí Derba.
2.-
Los secretos de la abuela
(1928), Cándida Beltrán Rendón.
3.-
La mujer de nadie
(1937), Adela Perlita Sequeyro.
4.-
Diablillos de arrabal
(1938), Adela Sequeyro.
5.-
Mi Lupe y mi caballo
(1942), Eva Limiñana, la duquesa
Olga.
6.-
Lola Casanova
(1948), Matilde Landeta.
7.-
La negra Angustias
(1949), Matilde Landeta.
8.-
Memorias de un mexicano
(1950), Carmen Toscano.
9.-
Trotacalles
(1951), Matilde Landeta.
10.-
De todos modos Juan te llamas
(1974), Marcela Fernández
Violante.
11.-
Cananea
(1976), Marcela Fernández Violante.
12.-
Ronda revolucionaria
(1977), Carmen Toscazo y Matilde
Landeta.
13.-
México de mis amores
(1978), Nancy Cárdenas.
14.-
Misterio
(1979), Marcela Fernández Violante.
15.-
El niño rarámuri o en el país de los pies ligeros
(1981),
Marcela Fernández Violante.
16.-
Una gallina muy ponedora
(1981), Isela Vega.
17.-
El coyote emplumado
(1983), Mar ía Elena Vel asco, l a “India
María”.
18.-
Las amantes del señor de la noche
(1983), Isela Vega.
19.-
Ni Chana ni Juana
(1984), María Elena Velasco.
20.-
Nocturno amor que te vas
(1987), Marcela Fernández
Violante.
21.-
Ni de aquí ni de allá
(1989), María Elena Velasco.
22.-
El secreto de Romelia
(1989), Busi Cortés.
23.-
Lola
(1989), María Novaro.
24.-
Intimidad
(1989), Dana Rotberg.
25.-
Los pasos de Ana
(1989), Marysa Sistach (filmado original-
mente en 16 milímetros y pos producido en video).
26.-
Danzón
(1990), María Novaro.
27.-
Nocturno a Rosario
(1991), Matilde Landeta.
28.-
Golpe de suerte
(1991), Marcela Fernández Violante.
29.-
Serpientes y escaleras
(1991), Busi Cortés.
30.-
El jardín del Edén
(1991), María Novaro.
31.-
Anoche soñé contigo
(1991), Marysa Sistach.
32.-
Ángel de fuego
(1991), Dana Rotberg.
33.-
Novia que te vea
(1992), Guita Schyifter.
34.-
Dama de noche
(1993), Eva López.
35.-
El amor de tu vida
(1994), Leticia Venzor.
36.-
Secretos distantes
(1994), Gita Schyifter.
37.-
Entre Pancho Villa y una mujer desnuda
(1995), Sabina
Berman e Isabelle Tardán.
38.
- La línea paterna
(1995), José Buil y Marysa Sistach.
39.-
El cometa
(1998), Marysa Sistach y José Buil.
40-
En el país de nunca jamás
(1999), Mari Carmen de Lara.l
Fuente: Patricia Vega, “¿Tendrán algún día acceso al cine industrial? Eclosión de cortometrajistas y videastas mujeres enriquece el pa-
norama fílmico mexicano”, en wwwl.jornada.unam.mx/2001/02/18/cineastas.html
perspectivas. Algunas de las principales exponentes
de este género son Rosa Martha Fernández, Beatriz
Mira, Guadalupe Sánchez, María del Carmen de Lara,
María Eugenia Tamez, Angeles Necoechea y Lilian
Liberman.
21
21
Patricia Vega, “¿Tendrán algún día acceso al cine industrial? Eclosión de cortometrajistas y videastas mujeres enriquece el panorama
fílmico mexicano”, en wwwl.jornada.unam.mx/2001/02/18/cineastas.html
Sociedad y Política
91
En el ámbito de las nuevas tecnologías de la in-
formación y la comunicación, el balance es también
pesimista pues indica que, lejos de estar contribu-
yendo a la plena incorporación de las mujeres a las
esferas económica, política y social, estas herra-
mientas consolidan las desigualdades de género.
Muestra de ello es que en países como Italia sólo el
21,5% de las mujeres tiene acceso regular a internet.
Esta brecha se acrecienta de manera alarmante en
países como México, en donde sólo el 2,5% de las
mujeres accede de forma regular a esta herramienta,
tendencia que se repite en Brasil (2,1) y de Rusia
(1,8).
22
En este sentido, es importante acotar que
la brecha digital no viene sólo determinada por el
acceso y frecuencia de uso, sino por las diferencias en
la educación, conocimiento, capacidad, aprendizaje
y organización, condiciones que tienen su origen en
la pobreza y marginación social, así como también
en la compleja relación de las mujeres con la ciencia
y la tecnología, espacios que les fueron negados
durante varios siglos.
A la vista de lo expuesto, y ante la dificultad que
les representa desarrollarse en la industria de las
medios y de las nuevas tecnologías, las mujeres han
creado formas de comunicación alternativas que,
desde el movimiento feminista, les han permitido
colocar los temas de su agenda al tiempo que han
desarrollado su trabajo como creadoras y productoras
a través de vías como internet, los medios impresos y
las asociaciones y redes desde las cuales promueven
el desarrollo de políticas de comunicación que están
logrando incidir en el sistema de propiedad de los
medios. En este tenor, se debe mencionar a la Red
Nacional de Mujeres Radialistas de México que agrupa
a mujeres indígenas, campesinas, universitarias y de
diversas
ONG
y medios privados. Todas ellas operan
como productoras de programas pertenecientes a
70 radiodifusoras comunitarias del país. Asimismo,
mención singular merece
CIMAC
(Comunicación e
Información e la Mujer), la primera agencia infor-
mativa especializada en difundir la agenda con las
perspectivas y acciones de las mujeres.
¿Hacia dónde apuntar?
A la vista de lo expuesto, es perentorio que se incre-
mente la participación de las mujeres en las industrias
audiovisuales pues, como se ha mencionado, existe
una relación directa entre la propiedad del medio y
los contenidos que son producidos. En este sentido,
una manera de impulsar contenidos que reflejen las
problemáticas y acciones de la agenda de las mujeres
es incrementando su participación en dichas indus-
trias. Hacerlo, implica accionar en distintos niveles,
uno de ellos es el de las reformas legislativas, tal y
como se puede apreciar en las siguientes medidas
recomendadas por la Red de Investigadoras por la
Vida y la Libertad de las Mujeres:
1. Impulsar el sistema de concesión con perspec-
tiva de género. En este sentido, la finalidad de
la concesión será la de favorecer la conciliación
del ejercicio, por parte de las mujeres, de su
derecho a la comunicación y la información con
el cumplimiento de los instrumentos jurídicos
vigentes en la materia, incluidos los imperativos
constitucionales; la participación de las mujeres
en la propiedad, dirección y administración de
los medios de comunicación; la participación
de las mujeres en la producción de contenidos
audiovisuales; contribuir al desarrollo de una
industr ia y sec tor audiov isuales plurales; contr i-
buir a la implantación de las nuevas tecnologías
de la información y al desarrollo de la sociedad
de la información, garantizando el acceso de las
mujeres a dichas herramientas.
2. Impulsar el servicio público con perspectiva de
género. La Ley deberá alentar a los concesiona-
rios que presten un servicio público de comuni-
cación audiovisual, a cumplir con los principios
del servicio público e impulsar el conocimiento y
22
Cecilia Castaño,
Las mujeres y las tecnologías de la información. Internet y la trama de nuestra vida
, Madrid, Alianza Editorial, 2005.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
92
respeto de los derechos humanos de las mujeres
y las niñas. El principio de servicio público con
perspectiva de género, consiste en garantizar
el acceso de las mujeres a los sistemas comu-
nicativos, y a la oferta, mediante sistemas de
distribución que no requieran el uso de tecno-
logías de acceso condicional y de un conjunto
de contenidos audiovisuales, destinados a la
satisfacción de las necesidades democráticas,
sociales, educativas y culturales de las mujeres
y las niñas.
3. Garantizar el acceso universal con perspectiva
de género. La Ley deberá garantizar el acceso
de las mujeres y las niñas a la información en
condiciones de igualdad
4. Promover la producción de contenidos con pers-
pectiva de género.
5. Alentar a las industr ias audiov isuales a aumentar la
producción de programas realizados por mujeres.
6. Impulsar la propiedad de los medios de comuni-
cación con perspectiva de género. La Ley deberá
promover que se incremente la participación de las
mujeres en la propiedad, dirección, administración
y producción de las industrias audiovisuales.
7. Garantizar la propiedad intelectual con perspec-
tiva de género. La Ley deberá garantizar que los
derechos reconocidos a favor de las mujeres pro-
ductoras, protejan su propiedad intelectual.
8. Garantizar el derecho de réplica con perspectiva
de género. La Ley deberá garantizar el derecho de
las mujeres y las niñas a rectificar informaciones
sobre hechos que refieran a ellas.
9. La composición del Órgano Regulador –actual-
mente la Cofetel–, deberá garantizar la paridad
entre mujeres y hombres con suficiente expe-
riencia profesional.
10. El otorgamiento o evaluación de una concesión
deberá garantizar el acceso de las mujeres a la
comunicación y la información como propieta-
rias de medios audiovisuales. En este sentido,
la Ley deberá promover que la distribución de
concesiones contemple la paridad entre mujeres
y hombres.
11. En el otorgamiento o evaluación de una conce-
sión, deberá considerarse el criterio de la dis-
criminación positiva de género, con el objetivo
de que las redes de mujeres productoras tengan
garantizado su derecho a concursar por una
concesión.
12. La equidad en la comunicación requiere promover
la pluralidad de los concesionarios. Por ello, en la
solicitud o evaluación de una concesión, la Ley
deberá promover que la persona solicitante ga-
rantice que pondrá a disposición de las audiencias
una oferta de contenidos diversa que contemple
los temas de la agenda de las mujeres.
23
Aunado a estos criterios, la Ley deberá promover
que en la solicitud o evaluación de una concesión,
la persona solicitante garantice que:
1. El porcentaje de mujeres en el Consejo, así como
en los puestos de dirección y decisión, contemple
la paridad de género.
2. El porcentaje de producciones realizadas por
mujeres sea paritaria respecto a las producciones
hechas por hombres.
3. La planta laboral tenga una conformación pari-
taria entre mujeres y hombres.
4. Se signen los compromisos que garanticen la
igualdad de género en la estructura laboral y
profesional.
5. Se asegure la capacitación del personal de pro-
ducción en perspectiva de género.
6. La proyección de un porcentaje significativo de
producciones independientes, provenga de las
redes de mujeres productoras.
7. Se erradiquen contenidos que promuevan imáge-
nes negativas y degradantes de las mujeres, esto
es, imágenes estereotipadas que insisten en pre-
sentarlas en papeles tradicionales; imágenes que
las representan como objetos sexuales y bienes de
consumo; de imágenes que promueven la discri-
minación y la violencia de género; imágenes que
promueven la pornografía y la prostitución.
23
Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres,
op. cit
., pp. 25, 26.
Sociedad y Política
93
8. La programación del medio de comunicación
que solicite operar, exprese la pluralidad de las
mujeres y las niñas de este país. En este sentido,
el concesionario deberá garantizar el derecho de
acceso a las mujeres y las niñas, aplicable: a) de
manera general, garantizando la participación
de las mujeres como fuentes de información en
el conjunto de la programación; y b) de manera
directa, mediante espacios específicos en la radio
y la televisión que promuevan programas realiza-
dos por mujeres. Asimismo, la Ley promoverá que
los solicitantes garanticen la disponibilidad de
los medios técnicos y humanos necesarios para
realizar el ejercicio de este derecho.
9. Se produzcan programas que promuevan la par-
ticipación de las mujeres indígenas en la vida
económica, social, cultural y política del país.
24
Éstas son, en síntesis, algunas de las medidas que
desde el ámbito de la legislación posibilitarían el
acceso y participación de las mujeres a las industrias
de medios en condiciones de igualdad.
Apuntes finales
A la vista de lo expuesto, se hace clara una evidente
paradoja: a pesar de la importancia e impacto social
que han llegado a tener los medios de comunicación y
las tecnologías de información como vías fundamen-
tales para circular las ideas y las perspectivas de las
mujeres –reforzando así la opinión pública, la crítica,
la presencia y la influencia política de la ciudadanía–,
estos mismos mecanismos refuerzan las relaciones
de desigualdad entre ellas y los hombres. De aquí que
el derecho a la comunicación debe cobrar profundo
y más amplio significado, involucrar directamente
la participación democrática de las mujeres en la
sociedad y garantizar el ejercicio de otros derechos
igualmente importantes como la igualdad social, la
libertad de expresión, el derecho a la información,
los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a
una vida libre de violencia, entre otros.
Estas evidencias han marcado la pauta para que
las mujeres organicen estrategias de comunicación
dirigidas a hacer de éste un derecho también de ellas,
con el fin de garantizar, por un lado, una representa-
ción más adecuada de sus perspectivas y acciones y,
por el otro, una mayor autonomía en la producción y
el consumo de los contenidos.
El derecho a la comunicación de las mujeres,
entonces, deberá ser, tiene que serlo, basamento
toral para la consecución de sociedades funciona-
les que, honrándose a sí mismas, interioricen en su
conciencia ciudadana que, ante la ausencia de aquél,
imposible será la consecución de los principios de paz
y pluralidad que posibiliten a un mundo, habituado
a ser esculpido a golpes de injusticia, adquirir, por
fin, rostro más humano.
Recibido el 8 de mayo del 2009
Aceptado el 6 de enero del 2010
24
Ibid
., pp. 28, 29.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
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