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Sociedad y Política
97
* Universidad Nacional Autónoma de México, Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales, Circuito Mario de la Cueva s/n, edificio
“F”, planta baja, Ciudad Universitaria, Av. Universidad 3000, col. Copilco Universidad, deleg. Coyoacán, México D. F., C. P. 04510.
Reflexiones teórico-metodológicas para caracterizar al discurso
de la prensa escrita como un discurso político
S
USANA
G
ONZÁLEZ
R
EYNA
*
Resumen
El propósito de este artículo es definir el discurso
periodístico como un discurso político. La autora
parte del supuesto de que el periódico rebasa el
nivel meramente referencial, propio de su función
informativa, y construye un discurso argumentati-
vo y, por tanto, político, de los acontecimientos.
Dicho discurso le resulta verosímil al lector por las
estrategias utilizadas en el uso del lenguaje, por
la confección de las páginas que implica la acción
de seleccionar y jerarquizar la información y por el
manejo de las valoraciones (argumentación) en la
construcción del discurso periodístico. Se destaca
la perspectiva interdisciplinaria por conjugar la teo-
ría del periodismo, la lingüística, la comunicación,
la sociología, el discurso político, el análisis del
discurso y, muy especialmente, los estudios del dis-
curso periodístico de la teoría de la argumentación
de la Escuela de Neuchâtel con Jean-Blaise Grize y
Georges Vignaux.
Abstract
The purpose of this article is to define the journa-
listic discourse as a political discourse
.
The author
parts from the theory that the newspaper exceeds
a merely referential level, proper to its informative
function, and builds an argumentative discourse of
events, thereby being political. Said discourse seems
credible to the reader because of the strategies used
in the usage of language, by the elaboration of pages
that imply an action of selection and hierarchization
of information and by the treatment of argumenta-
tion in the construction of journalistic discourse.
It emphasizes the inter disciplinary perspective to
conjugate the theory of journalism, its linguistics,
communication, sociology, political discourse, analy-
sis of the discourse and, especially, the studies on
journalist ic discourse of the theor y of argumentat ion
by the Swiss School of Neuchatel with Jean-Blaise
Grize and Georges Vignaux.
^
Palabras clave:
discurso político, prensa, teoría, acontecimientos, Escuela de Neuchâtel (Jean-Blaise Grize
y Georges Vignaux), massmediación, experiencia cultural, medios de comunicación masiva, lenguaje perio-
dístico, información periodística, posición política, confección de páginas, análisis lingüístico, estrategia
argumentativa.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
98
Introducción
D
esde finales del siglo
XX
y primera década del
XXI
, la cultura política mundial se desarrolla
con un fuerte basamento en la cultura mediá-
tica, misma que se caracteriza por el papel prota-
gónico de los medios masivos de comunicación en
la vida política en general. En el caso particular de
México, estudiar tal fenómeno implica abarcar su vida
política desde varios campos como, por ejemplo, el
electoral, el de los procesos democráticos y el cultu-
ral, entre otros.
1
En otras palabras, el conocimiento
que actualmente se tiene del mundo es mediado por
los medios masivos de comunicación y, en el caso
que ocupa este espacio, por los periódicos.
Para Thompson, el orbe está ante un proceso de
massmediación
generalizada. Dicho proceso es pro-
pio de la cultura de masas y, por ende, de la cultura
política de una sociedad y depende de las nuevas
tecnologías de transmisión de la información.
De acuerdo con el sociólogo norteamericano,
[…] la exper ienc ia cultural en las soc iedades modernas
se ha visto profundamente modificada, en su naturale-
za misma, por el desarrollo de la comunicación masiva.
Los libros, revistas, periódicos, la radio, la televisión,
el cine, discos, cintas, videos y otras formas de comu-
nicación juegan un papel central en nuestras vidas y
nos ofrecen un flujo continuo de información y entre-
tenimiento. Los periódicos, la radio y la televisión son
fuentes básicas de información, de ideas e imágenes
sobre acontecimientos que tienen lugar en nuestro
entorno social inmediato […] Formas de entreteni-
miento que han existido por mucho tiempo, como la
música popular y los deportes, son también hoy en día
inseparables de los medios de comunicación masiva.
La música moderna, los encuentros deportivos y otras
actividades son hoy día promovidos por las industrias
de los medios que no solamente tienen que ver con la
transmisión de formas culturales preexistentes, sino
también con su creación y reproducción.
2
El discurso de la prensa escrita
En la comunicación masiva, la relación entre el medio
y el público se caracteriza por una ruptura fundamen-
tal entre la producción y la recepción de los mensajes,
misma que provoca un tipo de interacción especial a
través del tiempo y del espacio. Esto significa que los
lectores, que pueden llegar a ser legión en el caso de
la prensa escrita, reciben la misma información en
espacios y tiempos distintos. Si bien la información
es igual para todos, su impacto social suele ser, sin
embargo, diferenciado.
Otra característica importante de la comunicación
masiva es que los mecanismos de registro de los mensa-
jes modifican su naturaleza en virtud de que determinan
lo que puede registrarse y transmitirse o no. En el caso
del discurso periodístico escrito, esta característica le
permite gozar del privilegio que le confiere la práctica
1
Parte de esta reflexión teórica es resultado de los trabajos llevados a cabo en el marco del Macroproyecto 4: “Diversidad, cultura nacional
y democracia ante los retos de la globalización: las humanidades y las ciencias sociales frente a los desafíos del Siglo
XXI
(Subproyecto 3: “Co-
municación mediática y cultura política”), llevado a cabo por la Universidad Nacional Autónoma de México durante el periodo 2005-2008.
2
John B. Thompson, “La comunicación masiva y la cultura moderna. Contribución a una teoría crítica de la ideología”, en
Revista Versión.
Estudios de Comunicación y Política
, núm. 1, 1991, p. 43.
Acomoda los sucesos
y noticias amarillas.
las vuelve azules o huesos
o corrompidas canillas.
Lo negro lo vuelve blanco
lo falso convierte en cierto
al gordo lo vuelve flaco
y al vivo lo deja muerto.
Cada periódico tiene
su muerto que defender
Dice lo que le conviene
según todos pueden ver
Calavera de los papeleros y los boleros
Sociedad y Política
99
cultural de la lectura como es el leer y releer los textos.
En este caso, la información queda registrada para
perdurar en el tiempo y, convertirse así, en fuente de
consulta para futuras investigaciones. Además, cabe
enfatizar, que el discurso de la prensa se convierte, así,
en la realidad de lo acontecido.
El elemento discursivo conduce a otra de las dis-
tinciones de la comunicación masiva: la circulación
pública de los mensajes. Los mensajes de comunica-
ción masiva se encuentran parcialmente disponibles
para una gran audiencia; por la forma en que se fijan
y se difunden, se extiende su disponibilidad en el
tiempo y alcanzan un gran número de receptores
aunque estén dispersos. La construcción de este
tipo de mensajes no se lleva a cabo a través de una
retroalimentación inmediata, sino que convergen en
su formación múltiples emisores y receptores, entre
ellos la prensa escrita.
En el periódico, en particular, se escribe para un
público masivo; los argumentos que en él se arguyen,
basados en la información que comparte el grupo
social, son contundentes y de aplicación general.
En consecuencia, los acontecimientos recogidos
en el discurso periodístico adquieren un carácter
público que rebasa a la recepción individual. Este
conocimiento del mundo también es fragmentado
porque, como dice Thompson, es información que
se vive en escenarios privados, alejados en tiempo
y lugar de los contextos en los cuales ocurrieron los
hechos. Además, son acontecimientos no vividos por
los lectores, salvo en el caso de los testigos pre-
senciales los cuales se convierten en fuente de
información para los periodistas quienes, a través
de ellos, reconstruyen y comentan el evento acaeci-
do.
3
En efec to, el per iódico, con su discurso, es un me-
diador de los acontecimientos y un intérprete entre
el suceso y el lector. Como mediador, es el encargado
de registrar los acontecimientos sociales y darlos a
conocer al público. Como intérprete, construye un
discurso el cual, considerado como acto de habla,
lleva la intención de informar al público lector y, al
mismo tiempo, de influir en él al proponerle su propia
lectura de los acontecimientos.
Ambas acciones, la mediación y la interpreta-
ción, resultan de las rutinas del trabajo periodístico,
mismas que implican la selección (temat ización) y la
jerarquización (valoración) de los acontecimientos.
Tanto una como otra causan, a su vez, que el perió-
dico se comporte como actor político y su discurso,
en consecuencia, rebase el propósito informativo y
adopte las características del discurso político.
Del acontecimiento a la noticia
El discurso periodístico ha tenido un cambio sus-
tantivo en la construcción de los mensajes y en la
selección tópica. El periodismo del siglo
XIX
priorizó
el debate político por lo que la mayoría de los tex-
tos fueron entonces artículos de opinión sobre esta
actividad; el del
XX
, en cambio, cedió sus primeras
páginas –con prioridad informativa y con grandes
titulares– a las notas informativas, las crónicas y
los reportajes. Se subrayó el distingo entre infor-
mación y opinión y a ésta se le designó una sección
especial (la editorial). En las postrimerías de esta
última centuria, se modificó la construcción del
discurso periodístico y se diluyó la diferencia en-
tre información y opinión. Desde entonces, estos
géneros comparten las mismas páginas en muchos
periódicos; en otros, más tradicionales, se continúa
manteniendo la diferencia entre reportaje y análisis.
Ya sea de una manera o de otra, la construcción de
los titulares y de los relatos da cabida a la valoración
que es un recurso de la estrategia argumentativa del
discurso periodístico.
Para Rositi, el periódico en tanto medio masivo de
comunicación, pone en circulación un gran número
de mensajes y, por la sistematicidad cotidiana con
la que repiten determinados conjuntos estructurales
de valores y de modelos de comportamiento, otorga
3
J. B. Thompson,
Ideology and Modern Culture. Critical Social Theory in the Era of Mass Communication,
Stanford, Stanford
University Press, 1991.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
100
a los mensajes un significado público que influye de
forma determinante en su recepción.
[Esto] obliga a suponer que la capacidad de influencia
de los mass-media se halla incrementada por el hecho
de que asumen un patente y monopolista papel público;
incluso cuando su poder persuasivo es obstaculizado
por patentes resistencias durante la fase de recepción,
siguen actuando e influyendo al definir lo que es pú-
blicamente interesante, lo que constituye problema
público y de lo que es posible discutir públicamente
(incluso, por supuesto, disintiendo).
4
En consecuencia, el discurso periodístico es dinámi-
co y activo y, como tal, se comporta como un actor
político en el juego democrático del país y como voz
dentro de una dinámica política pues su discurso in-
teracciona con el de otros actores políticos. En igual
sentido, la confección de sus páginas, los actores
políticos de las notas principales y las fuentes de
consulta, también forman parte del juego político
del discurso de los periódicos.
5
Como fundamento de lo dicho basta con una lec-
tura atenta de los titulares, de los relatos noticiosos
y de los comentarios, expresados en los artículos
editoriales que ofrecen los periódicos, para apreciar
la diferencia en el decir y el no decir respecto de un
mismo acontecimiento social y político.
El comportamiento político del discurso de la pren-
sa se puede apreciar en tres ámbitos: (1) en el uso
del lenguaje; (2) en la confección de las páginas y
(3) en las estrategias argumentativas, mismas que
impactan en los otros dos ámbitos.
El uso del lenguaje
El discurso periodístico maneja un lenguaje basado
en la circulación de significados comunes en el
grupo social. Los textos periodísticos exigen un
tratamiento lingüístico especial en virtud de que
su propósito es establecer el orden jerárquico de la
información y de este modo resaltar la noticia. De
ahí que sea particularmente importante el cuidado
en la redacción de las oraciones y el uso de los sig-
nos de puntuación, la redacción de los titulares así
como la del párrafo inicial de los distintos géneros
periodísticos, mismo que funciona como “gancho”
para atraer la atención del lector.
Para explicar el lenguaje periodístico como ac-
tor político, es preciso resaltar algunas de sus más
importantes particularidades, tal y como las resalta
Grize:
1) Es un discurso dialógico dirigido a un interlocutor
en particular aunque se trate de una comunica-
ción masiva. El periódico le habla a su público,
dialoga con él, le dice algo, lo informa y busca
persuadirlo.
2) Es un discurso situado en el tiempo y en el espacio.
La validez de su significado es para un momento
específico y para un público determinado.
3) Es un discurso argumentativo ya que su propósito,
al informar y opinar sobre los acontecimientos,
es lograr la verosimilitud de lo dicho. El discurso
debe ser veraz y creíble ante los lectores.
4) Es un discurso con validez local pues lo que dice
vale para ese momento y para esos lectores en el
grupo social en el cual se da la comunicación.
6
El uso del lenguaje en la construcción del discurso
periodístico está supeditado a las exigencias de los
textos periodísticos y de sus titulares. En su cons-
trucción se pone especial cuidado en la organización
4
Franco Rositi,
Historia y teoría de la cultura de masas,
Barcelona, Gustavo Gili, 1980, pp. 39-40.
5
Respec to de l as f uentes de infor mac ión, se acentúa el compor t amiento polít ico del per iódico cuando el v ínculo entre los acontec imientos
y los actores políticos es muy fuerte porque la tematización y la jerarquización de las páginas del periódico dependen de esta relación.
6
Jean-Blaise Grize,
Logique et langage,
Génova, París, Ophrys, 1990, pp. 241-258.
El discurso periodístico como discurso político
Sociedad y Política
101
de las oraciones para lograr llamar la atención del
lector, en el uso de los mecanismos de valoración
para lograr la verosimilitud de la información y, en
general, en el uso de un conjunto de estrategias de
índole lógico-discursivas para garantizar el impacto
persuasivo de lo que se dice.
En relación al uso del lenguaje periodístico,
Núñez Ladevéze dice que
[…] es un lenguaje dirigido a un público determinado
para el cual –y sólo para él– es común, entendiendo
por público una pluralidad de sujetos receptores
entre quienes no hay vínculos preestablecidos: la
elaboración del mensaje ha de ser válida simultá-
neamente para todos ellos y ha de ser válida también
para engendrar el único vínculo que puede definir
el público: su relación de dependencia informativa
respecto del medio. Es una relación de contextura
comunicacional y semiótica compleja cuya base no
es la mera ‘redacción’ tal y como la entendería un
gramático, sino una semiótica cuyo contenido ana-
lizable está compuesto por
ítems
de valor codificable
por “referencia a una cierta tabla de valores interna,
ligada a la cultura y que representa una estructura
del individuo” (Moles, 1971). Estructura que pode-
mos concebir como genérica y como seleccionada.
Genérica porque en principio todo individuo puede
tener acceso a ella. Seleccionada porque de hecho
se dirige a recortar del público potencial genérico
un público real efectivo.
7
En consecuencia, se pueden aunar a los anteriores
estos otros rasgos definitorios del lenguaje perio-
dístico:
Es periódico
. La información tiene la vigencia del
acontecer social recogido en los textos periodísticos,
mismos que le confieren una actualidad especial. La
vigencia del acontecimiento social depende en gran
medida, aunque no exclusivamente, de los tiempos
que le concede el periódico.
Es unilateral.
El periódico y los lectores están
unidos por la información per iodíst ica. La propuesta
discursiva del periódico y su difusión dependen de
la organización de la empresa informativa y de su
posición ideológica. Asimismo, el estilo periodístico
obedece a una escritura bajo presión basada en el
cierre de la edición y, en una escritura adecuada, a
los espacios en la superficie redaccional.
Es público.
El significado de la información está
basado en el conocimiento de los sucesos que son
ampliamente compartidos por el grupo social.
Es homogéneo.
El significado de los acontecimien-
tos llega a un público masivo de manera simultánea
quien, a su vez, interpreta la información con base
en los propios conocimientos y experiencias; de ahí
que una misma información pueda interpretarse de
múltiples maneras aunque no de cualquier manera,
siempre hay un límite y un contexto que determina
el significado de la información. Esto implica que la
recepción masiva y la interpretación individual no
modifican al discurso mismo ni en su contenido ni
en su difusión. Así, “el diario impreso permanece
igual a sí mismo, cualquiera que sea el número de
lectores por edición o el número total de ejemplares
distribuidos”.
8
Es impersonal
. El estilo de los textos periodísticos
expresa una redacción impersonal. Se escribe para
muchos lectores y, en términos generales, no hay
una apelación directa aunque algunos textos sí lo
hagan. Lo que interesa al periódico es la comunica-
ción masiva, apela al público en general aunque, en
ocasiones, utiliza, como estrategia argumentativa,
la apelación directa.
Es referencial y apreciativo.
El discurso periodís-
tico se sujeta a las características de todo texto
escrito, pero en este caso, la apelación es a una
multiplicidad de lectores ausentes, no se tiene con-
tacto directo con ellos y esto marca una redacción
particular. Esta construcción discursiva implica
que el significado de la información ofrecido por el
7
Luis Núñez Ladevéze,
El lenguaje de los ‘media’,
Madrid, Pirámide, 1979, pp. 74-75.
8
Ibid
., p. 84.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
102
periódico depende también del significado recons-
truido por el lector y que está en relación con sus
conocimientos, sus experiencias y las circunstancias
que rodean la percepción.
Es textual y contextual.
La redacción de los textos
que conforman el discurso periodístico depende de
las técnicas del lenguaje per iodíst ico y de la estrate-
gia informativa del periódico. En efecto, el discurso
periodístico está “condicionado por los criterios y
posibilidades de inteligibilidad de un público dis-
criminado, pues sólo en estas condiciones puede
satisfacer intereses comunes de una pluralidad de
sujetos cuyas diferencias contextuales, situaciona-
les y semánticas no intervienen en el proceso de la
comunicación”.
9
En suma, la unión y el orden de las palabras
(enunciados) en el discurso periodístico guardan la
peculiaridad de resaltar el significado de lo dicho y
del acontecimiento al cual se refiere. Por ejemplo, en
el marco de la Guerra del Golfo, la invasión de Iraq por
las fuerzas de la coalición internacional fue cubierta
por todos los periódicos que dedicaron sus titulares
principales a informar sobre el acontecimiento, como
era de esperarse en el comportamiento del quehacer
periodístico. Pero la construcción discursiva, la re-
ferencia al mismo hecho, no fue igual y, por tanto,
no se dijo lo mismo. Así, a manera de ejemplo, los
encabezados de algunos periódicos del jueves 17 de
enero de 1991, fueron los siguientes:
Excélsior:
“Devastador Ataque Aéreo Aliado sobre Iraq
y Kuwait” (Ocho columnas)
“Oleadas de Bombarderos en Bagdad y Basora” (titular
secundario).
El Sol de México:
“Iraq, ¡Centro del Infierno! (Ocho co-
lumnas) “Con el Bombardeo Estadunidense, Comenzó
la Guerra” (titular secundario).
El Universal:
“Arrasador bombardeo sobre Iraq; su
aviación, destruida” (Ocho columnas) Oleadas aéreas
de la fuerza multinacional causaron graves bajas a
las tropas selectas” (titular secundario).
“Bush: se destruyeron instalaciones nucleares y de
armamento químico” (titular secundario).
La Jornada:
“Masivo ataque contra Iraq” (Titular
principal) “Responderemos; empieza la “madre de
las batallas”: Hussein (titulares secundarios). “Par-
ticiparon más de mil aviones, que lanzaron 18 mil
toneladas de bombas, según Washington”; “Bagdad fue
bombardeada; se ignoran los daños”; “Dice EU que fue
destruida “la casi totalidad” de la fuerza aérea de Iraq;
“Confusión y desinformación sobre la magnitud de la
ofensiva”; “Censura del Pentágono a la prensa mun-
dial”; “Manifestaciones pacifistas en varias partes del
mundo”; “Israel, en estado de máxima alerta”; “Prevén
analistas que el precio del petróleo podría subir hoy a
45 dólares por barril” (titulares secundarios).
Unomásuno:
“Arde Iraq” (Ocho columnas).
“Severos daños en Bagdad; avanzan tropas en Kuwait ”
(titular secundario).
“Serán mínimos en México los efectos directos de
la guerra: CSG”; “No variará la política económica”;
“Protección contra impactos externos”; “Descarta
Bush ‘otro Vietnam’; “Liberación”, no conquista, la
meta” (titulares secundarios).
El Nacional:
“Ataque aéreo y masivo de EU sin res-
puesta de Iraq” (Titular principal) “Bush: fue para
destruir su capacidad de hacer bombas nucleares o
químicas” (titular secundario).
“Efectos menores en México:
CSG
; todos por la
paz: Colosio”; “Marcha normal de la economía, dice”;
“Convoca el
PRI
: foro plural antibélico”; “Congreso,
partidos, intelectuales, empresarios y otros sec-
tores mexicanos se pronuncian contra la guerra”;
“Aumenta 5 dólares el crudo; en Japón se cotiza ya
a 37”; “Sorpresa del Vaticano, tristeza de De Cuéllar,
mutismo de la
URSS
y amargura de F. Castro”; “Cunden
las protestas: ésta no es nuestra guerra, claman en
EU” (titulares secundarios).
9
Ibid
., p. 142.
Sociedad y Política
103
Si bien se puede señalar que por los titulares se
conoce el acontecimiento, no así la interpretación
de su importancia e impacto. Así, se presenta el
bombardeo a Iraq (acontecimiento) resaltando a
Estados Unidos y su acción bélica, o remarcando la
situación del país musulmán al ser atacado (inter-
pretaciones). En el primer caso se pone énfasis en
el agresor; en el segundo en el agredido. En función
de la posición política e ideológica hay distintas
construcciones discursivas y también diferentes
lecturas; la diferencia se acentúa si se incluye la
información de los titulares secundarios. Como se
trata de periódicos mexicanos que, en principio, le
hablan a los mexicanos, en su discurso es importante
añadir las declaraciones del presidente de entonces,
Carlos Salinas de Gortari, quien tranquiliza al pueblo
de México al declarar que esa contienda no afectará
al país. También en el discurso de la prensa es impor-
tante conocer las declaraciones del homólogo nor-
teamericano, George Bush, por la estrecha relación
que existe entre ambos países y por el efecto mundial
de la invasión. Para Bush, el ataque no tiene fines de
conquista sino de liberación de los sometidos y de
freno a la construcción de armas nucleares que son un
peligro para la paz mundial. En especial, alerta que
Iraq no será otro Vietnam. Los titulares secundarios
se ocupan de incluir otras voces importantes, entre
ellas, las de los ciudadanos del mundo, incluyendo a
los estadounidenses que se oponen a la guerra.
Queda claro que en el uso del lenguaje y en la
construcción de los enunciados arriba señalados,
se maneja mucha información implícita referida a
acontecimientos del pasado, nacionales e internacio-
nales, que obliga a una interpretación contextual.
La confección de las páginas
El discurso político de la prensa es resultado de un
proceso de trabajo propio de las rutinas periodís-
ticas. Este proceso consiste, según Borrat,
10
en la
“toma de decisiones basado en la exclusión de gran
parte de los hechos y los actores noticiables y en la
jerarquización de los hechos y los actores incluidos”.
También puntualiza que “puesto que el periódico
produce su actualidad periodística según su propia
cadena de decisiones y acciones, con sus recursos
y en función de sus señas de identidad, bien puede
afirmarse que cada per iódico produce una ac tualidad
periodística que le es propia, característica, autó-
noma e irrepetible”.
11
Con la transmisión y en su carácter de mediador
y constructor del acontecer político, el periódico
expresa su propia versión sobre ese acontecer polí-
tico y su influencia, por su estatus de medio masivo
de comunicación con un prestigio legitimado, se
refleja en la población lectora. De ahí que el discur-
so político en los medios escritos sea calificado de
activo y determinante en la interacción social. La
influencia de las rutinas del quehacer periodístico en
la construcción del discurso de la prensa es decisiva
para el significado y la importancia que se le dan
a los acontecimientos. Estas rutinas consisten en
recabar la información de las fuentes, confirmar su
veracidad y seleccionar del conjunto de los aconte-
cimientos aquéllos que se consideran los adecuados
para difundirse, lo que significa que hay un proceso
de exclusión e inclusión de estos mismos.
Una vez obtenida y seleccionada la información,
ésta se jerarquiza lo que implica una calificación
de los acontecimientos y una determinación de su
significado. Finalmente, se construye el discurso
periodístico, repartido en sus distintas páginas, de
acuerdo al siguiente esquema:
1) Recabar la información. Los periodistas acuden
a las fuentes por la información y, a veces, estas
mismas se acercan a los periodistas (filtraciones). En
este proceso, es importante corroborar la informa-
ción proporcionada y tener en cuenta que esta misma
es ya una construcción discursiva interesada ya sea
que provenga de un político, de un empresario, de
10
Héctor Borrat,
El periódico, actor político,
Barcelona, Gustavo Gili, 1989, p. 36.
11
Ibid
., p. 39.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
104
un ciudadano común o de una agencia informativa.
Para tener mayor control sobre la veracidad de la
información es conveniente que el periódico acuda
principalmente a las fuentes primarias, de ahí la
importancia de distinguir entre la información pro-
porcionada por una agencia informativa o por los
boletines de prensa de las secretarías de Estado, de
la recogida directamente del lugar de los hechos por
los reporteros, los enviados especiales y los corres-
ponsales. La influencia que ejerce el periódico en
los lectores y la credibilidad de su discurso depende
en gran medida de las fuentes en las que basa su
información.
2) Seleccionar y jerarquizar la información. El
periódico realiza una operación de filtrado en los
acontecimientos sociales porque selecciona los que
considera más interesantes. Una vez hecho esto,
los jerarquiza y decide el lugar y la presentación de
la información en la confección de las páginas del
periódico. Siendo una actividad que interpreta la
realidad social, no huelga señalar la importancia de
la tarea periodística para determinar el significado
de lo que se informa. El periódico dice lo que quiere
decir y calla lo que quiere callar con respecto a los
acontecimientos que informa. Este actuar no puede
ser calificado sino como político. Al respecto, Alsi-
na señala que “a los periodistas se les atribuye la
competencia de recoger los acontecimientos y temas
importantes y atribuirles un sentido. Este contrato
se basa en unas actitudes epistémicas colectivas
que se han ido forjando por la implantación del uso
social de los medios de comunicación como transmi-
sores de la realidad social de importancia pública. Los
propios medios son los primeros que llevan a cabo una
continua práctica de autolegitimación para reforzar
este rol social”.
12
3) Tematizar. Esta actividad periodística tiene
la misma importancia que las dos anteriores; forma
parte del proceso de construcción del discurso pe-
riodístico y su actuación política. Tematizar significa
determinar el asunto del discurso al responder a las
preguntas ¿de qué trata? y ¿qué dice? El tema del
discurso es el resultado de seleccionar y jerarquizar
los acontecimientos. En principio, puede decirse que
el per iódico es quien determina la apar ición y v igen-
cia de los temarios periodísticos y que resultan del
temario social. Pero también los actores políticos, en
su relación con los medios masivos de comunicación,
definen los temas que, en el caso de los periódicos,
influyen en la confección de los titulares y relatos
principales del día. La rutina periodística permite que
la producción y la publicación continua de temarios
se organice con base en lo ya publicado, en lo que
otros periódicos publican y en lo que es conveniente
publicar, todo ello en relación con la relevancia de
los acontecimientos sociales y con los vínculos del
medio con los personajes de la política. La tematiza-
ción busca, así, lograr determinados efectos en los
lectores; por ello el periódico pone especial atención
en la organización de su discurso atendiendo a las
características generales de sus lectores, de sus
posibles gustos y de sus preferencias temáticas. Si
el periódico no logra ponerse en contacto con ellos,
si fracasa en influir en su pensamiento y en sus emo-
ciones (y ello podría deberse a que la información
de su discurso no les resulte verosímil), imposible
le será entonces cumplir su propósito persuasivo.
Igualmente, si el sometimiento del periódico a la
voluntad de los políticos o a otros grupos de poder
resulta ser demasiado obvio, decrecerá por igual su
verosimilitud. Cabe aclarar que la intención informa-
tiva y analítica del discurso del periódico no es otra
que la de proponer un conocimiento del mundo y una
perspectiva de explicación de los acontecimientos,
pero también hay que tener presente que el lector
igualmente selecciona y jerarquiza la información
recibida y construye su propio temario con base en
el conocimiento que tiene del planeta y de la opinión
que se ha formado al respecto.
En el proceso de la confección del discurso pe-
riodístico, sobresale también la confección de los
titulares, los relatos y los artículos de opinión.
12
Miquel Rodrigo Alsina,
La construcción de la noticia,
Barcelona, Paidós, 1981, p. 31.
13
Luis Alarcos Llorach, “Lenguaje de los titulares”, en Fernando Lázaro Carreter,
Lenguaje en periodismo escrito,
Madrid, Fundación Juan
March, 1977.
Sociedad y Política
105
Los titulares tienen como función informar el
tema de la noticia y sintetizarla. Según Alarcos,
“anuncian” la noticia y se escriben atendiendo a
la dimensión semántica del acontecimiento y no a la
dimensión sintáctica. Por ello, los titulares son
enunciados cuyo significado depende del contexto
y no de su construcción gramatical. En este sentido,
la redacción de los titulares se basa en las construc-
ciones lingüísticas cotidianas pero sintetizadas para
cumplir con las exigencias de espacio de la redacción
periodística.
13
Los titulares, amén de cumplir con la función
informativa por excelencia del discurso periodístico,
realizan además las funciones de ordenar, jerarquizar
y clasificar la información. Con la sola lectura de
los titulares se tiene una información general del
acontecer social y político, nacional e internacio-
nal, en un momento determinado ya que funcionan
como el gancho informativo para atraer la atención
del lector. Tienen una estrecha relación con los
textos a los cuales acompañan y también guardan
una relación inter-discursiva con los otros titulares.
De este modo, su construcción lingüística y diseños
tipográficos establecen una relación de interlocución
con los lectores, misma que aprovecha el periódico
para proponerles un temario social y político.
14
Desde un punto de vista lingüístico, los titu-
lares cumplen con las tres funciones señaladas
por Bühler:
15
1) representación, 2) apelación y 3)
exteriorización. Los titulares combinan la cons-
trucción lingüística con la presentación tipográfica
para cumplir con estas tres funciones y, además,
son expresión de múltiples informaciones.
16
Si bien
la información noticiosa del periódico tiene una
influencia decisiva a través de los titulares, aquélla
sólo es el gancho para atraer la atención del lector.
En realidad el temario social y político del discurso
periodístico tiene su expresión en los relatos y los
comentarios que lo conforman. Es en ellos donde se
da el fundamento de la estrategia argumentativa
del periódico. En este sentido, cabe señalar que la
estructura del discurso periodístico es compleja y
está formada por textos, imágenes y dibujos.
A su vez, los relatos que forman parte de la
sección informativa del periódico son textos cuyo
propósito es narrar los acontecimientos sociales.
Pertenecen a este grupo la nota informativa, la
entrevista, la crónica y el reportaje. Todos ellos
refieren los acontecimientos/noticia y le propor-
cionan al lector la información cotidiana: sucesos
misceláneos y declaraciones de funcionarios u otras
personalidades cuya información deviene relevante
por el contexto del acontecer social. También pro-
porcionan información detallada sobre el desarrollo
de algún suceso importante e, igualmente, explican,
mediante una investigación más profunda, el signifi-
cado y los pormenores de esos acontecimientos. En
conjunto, los relatos, por su ubicación en las páginas
del periódico y por su temática, conforman una de
las dimensiones de la estrategia argumentativa y
política del discurso periodístico.
Por otra parte, los comentarios son los textos
periodísticos que, basados en la información de los
acontecimientos, buscan explicarlos a través del
juicio de los periodistas. Pertenecen a este campo
los artículos de opinión que expresan el pensar de
articulistas especializados en temas como la política,
los eventos sociales, la economía, los espectáculos,
las finanzas o los deportes. Por la autoridad moral
que se han ganado frente a los lectores, se les con-
sidera líderes de opinión. Son también parte de este
universo los artículos editoriales cuyo propósito es
dar voz al periódico como institución informativa.
En suma, el discurso periodístico está conformado
por los titulares, los relatos y los comentarios que,
luego de una labor de selección y jerarquización de
los acontecimientos, logran interpretar la realidad
social de manera
simbólica
, pues dicha interpreta-
ción siempre está tamizada por las creencias y las
experiencias de vida de periodistas y lectores. Sin
14
Ibid.
15
Vid
. Karl Bühler,
Teoría del lenguaje,
trad. y nota preliminar de Julián Marías, Madrid, Revista de Occidente, 1950 (Biblioteca Conocimiento
del Hombre). N.E.
16
L. Núñez Ladevéze,
op. cit.
, pp. 243, 244.
Sociedad y Política
106
embargo, no por ello habría que subestimar al pe-
riódico que, al igual que otros medios masivos, no
hace sino seleccionar parte de la realidad social para
proponer un punto de vista o expresar una ideolo-
gía. En otras palabras, el periódico, al elaborar su
discurso, construye una realidad. A este respecto,
Tuchman sostiene que el periódico, al transmitir
periódicamente una realidad construida, funciona
como una “ventana abierta a la experiencia” que
amplía las posibilidades de visión del mundo. Pero
esto tiene su contraparte porque también construye
un “marco” que determina esa realidad. Por estas
acciones es que se considera al periódico como un
actor en la escena política.
17
Un ejemplo claro de lo anterior, es la primera pla-
na del periódico
La Prensa
del 3 de octubre de 1968.
La información ocupa toda la página y con letras de
tipografía grande y resaltadas en tinta negra, el enca-
bezado dice:
“BALACERA DEL EJÉRCITO CON ESTUDIANTES
y
en letras más pequeñas sin resaltar: “Muchos Muertos
y Heridos; Habla García Barragán.” Debajo de del en-
cabezado hay una fotografía de gente corriendo y en
el lado derecho se incluye esta otra información: “Jó-
venes y mujeres huyen despavoridos de la explanada
de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, al ini-
ciarse la sangrienta balacera entre terrositas franco-
tiradores que atacaron a la policía y, posteriormente,
al Ejército, aprovechando la celebración de un mitin
estudiantil. Cuarenta muertos y 150 heridos parece
ser el saldo de la espantosa refriega. (Información en
tercera plana y más gráficas en las centrales).” Tanto el
encabezado principal como los titulares secundarios
son clara muestra de la relación entre la tematización
(acontecimiento social/acontecimiento noticioso) y
la jerarquización de lo acontecido.
En igual sentido, la prensa funcionó en el caso
del bombardeo de Iraq arriba señalado al construir
enunciados distintos en función de lo que se pre-
tendía resaltar. También en este caso, en todos los
periódicos, se incluyeron fotografías, principalmente
de los presidentes Bush y Hussein. Se distinguieron de
esta confección
La Jornada
y el
unomásuno
; el pri-
mero sólo incluyó una gráfica ilustrando la posición
geográfica de Bagdad y los aviones dirigidos hacia esa
ciudad; el segundo publicó una caricatura alusiva al
bombardeo: soldados en llamas y aviones alrededor.
Asimismo, sólo estos dos periódicos anunciaron en la
primera página el tema del editorial del día (el cual,
como se sabe, es el artículo que expresa la posición
institucional y opinión del periódico). En el de
La
Jornada
(jueves 17 de enero de 1991) se decía:
POR LA PAZ Y POR LA VIDA
. Después de varios meses
de tensión y angustia en el mundo entero, la crisis
del Golfo Pérsico ha desembocado en la guerra, en
la solución más censurable. Es evidente que faltó
voluntad negociadora entre las partes directamente
implicadas y que se han impuesto oscuros móviles
contrarios a la razón y al derecho. No es posible ade-
lantar nada sobre la probable duración del conflicto
ni sobre su costo en vidas humanas, que sea cual
fuere repugna a la conciencia. Lo que queda claro
como nunca es que estamos ante una de las guerras
más impopulares de todos los tiempos, de las más
indefendibles y extrañas.
El editorial en la primera plana del
unomásuno
, de la
misma fecha, expresó, a su vez:
¿Y después de la guerra? Los hechos confirmaron las
previsiones más pesimistas: el presidente Bush ha
dado a las tropas estacionadas en el Golfo Pérsico
la orden de atacar a las fuerzas iraquíes que, desde
el 2 de agosto del año pasado, ocupan Kuwait. El
espectro de la guerra se ha convertido en una rea-
lidad, una realidad tan cruda y dolorosa que, a fines
del siglo
XX
, resulta difícil de aceptar, incluso por
sus propios protagonistas. El costo histórico, social,
político, económico que tendrá la Guerra del Golfo es
absolutamente imprevisible […]
El discurso del resto de los periódicos mexicanos in-
cluyó un adelanto en su primera plana de diversos
artículos de opinión de especialistas, columnistas y
17
Gaye Tuchman,
La producción de la noticia
, México, Gustavo Gili, 1983.
Sociedad y Política
107
editorialistas. Este hecho ilustró la forma en como el
periódico jerarquizó el acontecimiento con la inten-
ción clara de formar una opinión en los lectores.
Así, en
Excélsior
, se anunció la columna titulada
“Frentes Políticos”, de Humberto Aranda, que se había
ocupado del tema el día anterior. En
El Sol de México
se anunció el artículo de Manuel Mejido titulado
“Guerra y Revuelta”, seguido de los titulares: “Los
Grandes Días del 91”, “En el Golfo Pérsico es por Pe-
tróleo”, “Los Lituanos Luchan por su Libertad”, “Casos
de Contradicción Inexplicable”, le sigue el inicio del
artículo. En
El Universal
se anunció la columna “Pulso
polít ico” de Francisco Cárdenas Cruz con los siguientes
titulares: “Y la guerra comenzó”; “E.U. bombardea a
Iraq”; “El mundo está aterrado.”
La Jornada
anunció
en un recuadro: “Escriben sobre el Pérsico: Francisco
José Paoli, Rodolfo F. Peña, Ugo Pipitone, Adolfo
Sánchez Rebolledo, Gregorio Selser.” El
unomásuno
anunció el título del artículo de Jorge Fernández M.:
“La posguerra en el Pérsico.”
El Nacional
, en su primera
plana, anunció var ios ar tículos: “La guerra del Iraq en
el Congreso de Bush”, de Juan María Alponte, incluido
en la columna titulada “EL MUNDO: LOS HECHOS”.
“Después de la
hora cero
”, de Raúl Trejo Delarbre,
en la columna “DEBATE”; “No matarás”, de Norberto
Bobbio, en la columna de Fernando Calzada Falcón,
“ECONOMÍA”, con los titulares: “EU, incertidumbre”,
“México, alejado”. Cada uno de estos artículos inicia
el texto y remite a páginas interiores.
Estos titulares son ejemplo del comportamiento
político de los periódicos y de la forma distinta en
que se construye la noticia. El personaje sobresa-
liente varía al igual que la calificación de sus actos.
Hay un contexto de miedo e incertidumbre al cual
también hacen referencia los articulistas en algunos
de los periódicos. Es obligada también la referencia
editorial, posición del periódico. En
La Jornada
se
expresó un rechazo contundente a la guerra, mientras
que en el
unomásuno
se hizo referencia al costo que
ésta tendrá en todos los ámbitos.
Con estos señalamientos no se pretende sostener
que alguna de titulares citados resultó inadecuado,
sino, más bien, puntualizar las diferencias que entre
los per iódicos existen en cuanto a su compor tamien-
to discursivo.
Las estrategias argumentativas
Es un hecho que el periódico ejerce su influencia en
los lectores mediante estrategias argumentativas
específicas. En términos generales, argumentar es
presentar argumentos, razonamientos para apoyar
una tesis. De este modo, cuando se argumenta, se
busca justificar, explicar o fundamentar una opinión.
Sin embargo, la argumentación periodística tiene
además el propósito de influir en la opinión, en la
actitud y en el comportamiento de los lectores. En
consecuencia, la argumentación periodística nos
remite más al proceso de construcción de un discurso
verosímil que al de razonamiento.
Para entender la argumentación periodística
hay que definir primero el mensaje periodístico, la
noticia, los relatos y los comentarios pero no como
transmisiones de hechos y opiniones, sino como
construcciones discursivas que ponen en contacto
a dos interlocutores, el periódico y el lector, unidos
por un significado común expresado en lo que Grize
llama “esquematización”,
18
que no es otra cosa que
una estrategia argumentativa que conforma un dis-
curso noticioso verosímil en el cual desempeñan un
papel determinante el lenguaje de los titulares y de
los textos per iodíst icos, la confección de las páginas
del periódico y la tipografía utilizada.
El discurso
periodístico, entendido como una esquematización,
es pues una construcción de sent ido que el per iódico
propone a sus lectores.
Al concepto de esquematización como estrategia
argumentativa del discurso periodístico, Vignaux
añade el de “teatralidad”:
[El discurso argumentativo, en tanto escrito, es una]
“puesta en escena” [para el otro], [es aquel que] “a
partir de una ubicación determinada del hablante en
18
J. B. Grize,
op. cit.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
108
el seno de una formación social, señala una posición
de ese hablante acerca de un tema o de un conjunto de
temas, posición que refleja de manera directa, no di-
rec ta, o incluso disf razada, la ubicac ión del hablante
en la formación social considerada. El discurso “dice
algo y quiere decir algo”; esto no es indiferente a la
convicción del hablante acerca de lo bien fundado
de su exposición. El discurso argumentativo apunta,
si no siempre a convencer, al menos a establecer la
justeza de una actitud, de un razonamiento, de una
conclusión.
19
Con base en este pensamiento se puede establecer
que la propuesta discursiva que el periódico presenta
en la conformación de sus páginas, en la confección
de sus titulares y en la selección y jerarquización de
los acontecimientos sociales, deviene en un discurso
argumentativo y, por tanto, político.
Por su parte, Giménez, al explicar la relación entre
la argumentación y el discurso político, señala que
[…] el discurso de la política es, ante todo, un
discurso
argumentado
que se presenta como un tejido de tesis,
argumentos y pruebas destinados a esquematizar y
a “teatralizar” de un modo determinado el ser y el
deber ser políticos ante un “público” determinado y
en vista de una intervención sobre ese público […]
esta intervención no se dirige tanto a “convencer” al
adversario, como supone la retórica tradicional, sino
a reconocer, distinguir y confirmar a los partidarios
y atraer a los indecisos.
20
Con base en lo dicho por estos autores, la argumen-
tación per iodíst ica puede bien ser definida como una
comunión de significados entre un emisor (el perió-
dico) y un receptor (el lector), quienes construyen y
reconstruyen el acontecimiento y lo asumen como
uno mismo. De acuerdo con Grize, este proceso está
determinado por el cumplimiento de tres etapas
que dependen de la fuerza de la argumentación y de
la actitud y conocimientos que los lectores tienen
respecto del discurso propuesto: la recepción de la
información; el estar de acuerdo con ella y el asumirla
como propia.
21
Desde el punto de vista de la argumentación
periodística, cuando el lector recibe la información,
simplemente está dándose por enterado de lo dicho.
Per iodíst icamente, la relevancia de este “estar ente-
rado” es que existe un alto grado de probabilidad de
que el lector asuma como cierto lo que el periódico
dice. La autoridad moral que ejerce el periódico sobre
el lector basta para persuadirlo de que lo que ahí dice
es real y además es cierto.
22
Cuando el lector, además
de conocer la información y aceptarla como cierta,
comparte lo que el periódico le dice, se está ante
la segunda etapa de la argumentación periodística.
En este caso, el discurso del periódico influye en la
opinión del lector a través de la contundencia de los
enunciados y su apego a la realidad. La tercera etapa
tiene que ver más con el proceso de la persuasión en
tanto que el lector no sólo acepta y comparte lo que
el periódico dice, sino que asume como pensamiento
propio lo que éste le dice.
Las tres etapas de la argumentación periodísti-
ca se posibilitarán en tanto existan las siguientes
características: 1) lenguaje periodístico natural,
sencillo, cotidiano y familiar para que el lector
pueda compartir el mismo código y se cree así un
entendimiento entre ambos; 2) amplia difusión del
hecho social referido para que éste sea creído; 3)
utilización de fuentes autorizadas para que la in-
formación tenga ascendencia sobre el grupo social;
4) inclusión de cifras en la información para lograr
mayor verosimilitud, misma que deberá estar relacio-
nada con los sujetos/actores de los acontecimientos
y con el contexto social y político en el cual éstos se
desarrollan. En este sentido, Grize señala que Marc
Paillet, cuando fue jefe de redacción en la agencia
France Presse
, escribió que “el
lead
(cabeza) de una
información debe señalar el hecho principal, los
19
Georges Vignaux,
La argumentación. Ensayo de lógica discursiva
, Buenos Aires, Hachette, 1976, p. 66.
20
Gilberto Giménez,
Poder, Estado y discurso
, México,
UNAM
, 1983, p. 128.
21
J. B. Grize,
op. cit.
22
G. Tuchman,
op. cit.
Sociedad y Política
109
protagonistas, el tiempo, el lugar y las circunstancias
principales” como elementos que pueden contribuir
a la verosimilitud de la información.
23
La argumentación periodística, en suma, se ba-
sa en una construcción discursiva que tiene como
finalidad difundir el significado del acontecimien-
to noticioso e influir en el pensamiento y en al ánimo
del lector. Para lograr esto, el discurso del periódico
se basa en la selección y jerarquización de los hechos;
en la tematización de las páginas del periódico; en la
redacción de enunciados y párrafos contundentes y
verosímiles; en el manejo de razonamientos sencillos
der ivados de la cot idianidad de las personas; en el uso
de estrategias retóricas y estilísticas que le den fuerza
a los titulares, a los relatos y a los comentarios del
discurso periodístico y, por último, en la utilización
de mecanismos de valoración de todo discurso.
Estos últimos son el conjunto de procedimientos
discursivos que conducen al interlocutor a inferir
un juicio de valor.
24
Los mecanismos de valoración
están dentro del campo de la retórica y pueden ser
de distintos tipos. En la argumentación periodística
es frecuente encontrar algunos de ellos: uso de las
palabras, juego de significados, enunciados basados
en denominaciones específicas para resaltar una
connotación cuyo significado dependa del contexto,
adjetivos para resaltar alguna apreciación, o bien,
metáforas, metonimias o comparaciones basadas en el
conocimiento común y que en el discurso periodístico
asumen una significación especial. El recurrir a pre-
guntas retóricas puede devenir en una valoración de
lo dicho en la información o en la opinión. La ironía es
también otro mecanismo de valoración que acompaña
a los titulares para hacer atractiva la información o
influir en la opinión de los lectores. Finalmente, el
discurso periodístico puede basarse en mecanismos
engañosos basados en los sofismas; muchos titulares
recurren a este mecanismo y también es frecuente
encontrarlo en los artículos de opinión que, si bien
no reflejan la del periódico mismo, su inclusión hace
que los lectores lo asuman como parte del discurso
de éste. La importancia de los mecanismos de va-
loración reside en que son un auxiliar importante
para la verosimilitud del discurso periodístico y, en
consecuencia, su actuación política.
La informaciones de la primera plana así como
los artículos editoriales de
La Jornada
y
El Nacional
(periódicos con posición política e ideológica dife-
rente) con respecto al levantamiento armado del
EZLN
(2 al 8 de enero de 1994), bien pueden fungir como
paradigmas más que claros del uso de las estrategias
argumentativas, del lenguaje y de la jerarquización
de la información en las diferentes modalidades
hasta aquí referidas.
25
Aunque se refirieron al mismo acontecimiento,
ambos medios construyeron sus discursos con valora-
ciones muy distintas, producto éstas de una diferencia
significativa en la tematización y en la jerarquización
de los acontecimientos. Así, mientras que
La Jornada
abordó los hechos y basó su discurso en relatos,
El
Nacional
puntualizó las reacciones a los hechos al
tiempo que su discurso descansó en opiniones.
En cuanto a la tematización (efecto agenda) en
la primera plana,
La Jornada
estableció el TEMA, con
base en la información que recibió de los enviados. El
TEMA estuvo señalado por los hechos: la sublevación,
el combate entre el ejército mexicano y los rebeldes,
el bombardeo del ejército en la región y el estallido
de un coche-bomba en el Distrito Federal. Por su lado,
El Nacional
definió el TEMA de la primera plana con
base en las declaraciones de las autoridades (obis-
pos, gobierno, el presidente Salinas de Gortari y la
Secretaría de la Defensa Nacional). EL TEMA estuvo
pautado por las reacciones que en distintos sectores
de la sociedad el conflicto suscsitó (como el rechazo
a la violencia, el reconocimiento del rezago social en
Chiapas y la defensa del diálogo como camino para
la solución del problema).
En referencia a los artículos editoriales,
La Jor-
nada
expresó sus juicios a través del análisis de los
23
Marc Paillet citado en J. B. Grize,
op. cit
, p. 44.
24
J. B. Grize,
op. cit.
25
Para mayor información al respecto,
vid
. Susana González Reyna, “La construcción de la realidad en el discurso periodístico”, México,
UNAM
/
FCP
y
S
,1995 (tesis doctoral).
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
110
hechos presentados en la primera plana. La posición
editorial de este periódico podría resumirse de la
siguiente forma: oposición a la violencia como vía de
solución a los conflictos; pronunciamiento a favor de
la resolución de los problemas de rezago socioeconó-
mico de la región chiapaneca; respeto a la dignidad
y los derechos humanos de las personas en la zona
del conflicto y conservación de la serenidad en la
ciudad de México. Ante la caída de la Bol sa Mexicana
de Valores días después del levantamiento armado,
el diario señaló que, si bien el conflicto chiapaneco
había sido el precipitante para que ésta se desplo-
mara, en realidad cualquier conflicto podría haberlo
logrado pues la bolsa estaba ficticiamente inflada.
Finalmente, frente al mensaje presidencial, solamen-
te destacó la importancia de buscar la paz.
La tematización en los editoriales de
El Nacional
,
en cambio, fue un parafraseo de las declaraciones
reportadas en la sección informativa continuando con
la política de privilegiar las reacciones a los hechos
en vez de resaltar la importancia
per se
de estos mis-
mos. En consecuencia, los editoriales se construyeron
paraf raseando y apoyando las declaraciones oficiales.
La posición editorial de este periódico se enfocó en
la dificultad que implicaba resolver el problema chia-
paneco, región con demasiadas carencias y rezagos
sociales. Cualquier solución, se llegó a argumentar,
debía antes pasar antes por la unidad, la concordia y la
paz social. El camino, ergo, era el diálogo, el apego a
la ley y el rechazo tácito a la violencia. Tal misión fue
concebida como compromiso de todos los mexicanos.
Del mensaje presidencial a la nación, destacó que un
grupo armado estaba contra México.
En lo que a jerarquización de los acontecimientos
en la primera plana atañe,
La Jornada
destacó que
un grupo de rebeldes se había levantado en armas
en Chiapas y declarado la guerra al Estado mexicano.
Privilegió la cobertura del combate y el bombardeo
del ejército en la región.
A su vez,
El Nacional
fue congruente con su tema-
t ización pr imordial: resaltar que al gobierno le intere-
saba resolver el conflicto mediante el diálogo. Por ello
destacaba la voluntad gubernamental de perdonar a
los indígenas desesperados y engañados y el deseo de
instalar una mesa de atención especial a los proble-
mas sociales de la región. También acentuaba que la
acción del ejército en la zona había sido solamente
para ayudar y proteger a la población civil.
La diferencia en la jerarquía temática de ambos
medios impresos estuvo en la posición ideológica y
en el asunto que ocupó el comentario editorial en
cada uno de ellos. De acuerdo con esto, lo pr ior itar io
para
La Jornada
(que habló desde la posición de la
sociedad) fue informar y opinar sobre los hechos y
para
El Nacional
(que se expresó desde la posición del
gobierno) fue informar y opinar sobre las declaracio-
nes oficiales; el rechazo a la violencia, la atención de
los reclamos sociales de Chiapas y la defensa de los
derechos humanos del primero,
vis
à
vis
el llamado
a la unidad, concordia y paz social en la región, el
diálogo como el camino para resolver el conflicto y
el perdón a los indígenas alzados en armas porque
fueron engañados del segundo.
La diferente posición ideológica e institucional
desde la cual construyó su discurso cada periódico
dio lugar también a una connotación culturalmente
diferente para nombrar al
EZLN
. Aunque no hay una
gran diferencia en la intención valorativa negativa
en llamarlos “agresores”, como lo hizo
El Nacional
, o
“guerrilleros”, como lo hizo
La Jornada
, los nombres
no son equivalentes en una connotación política y
social.
La Jornada
puso más énfasis en llamar a los
miembros del
EZLN
“alzados”, “sublevados”, “insurrec-
tos” y “rebeldes”.
El Nacional
manejó el contraste,
pues en igual medida los llamó “grupo armado”,
“grupo radical” y “agresores” que “inconformes”,
“rebeldes” e “insurgentes”.
La Jornada
, inicialmente, valoró positivamente las
acciones del gobierno y del ejército mexicanos que, en
su opinión, actuaron con calma y sensatez. En cambio,
valoró negativamente a los integrantes del grupo
armado a quienes calificó de aventureros y profesio-
nales de la muerte. Aún más, en los primeros días del
levantamiento, el diario manifestaba preocupación por
los indígenas –a quienes deslindaba de los cabecillas
rebeldes– al tiempo que criticaba a los alzados por su
lenguaje v iolento, irracional, pr incipista e intransigen-
te. Su posición editorial fue la de atender los problemas
chiapanecos de rezago y marginación social y vigilar la
no violación de los derechos humanos de los indígenas
Sociedad y Política
111
y de la población civil ajena al conflicto. Sin embargo,
al paso de pocos días, el periódico modificaría la va-
loración positiva y pasaría a censurar virulentamente
las acciones del ejército. Concretamente, se opuso al
bombardeo de la región calificándolo como innecesario
y cuestionó las medidas gubernamentales aduciendo
que eran inadecuadas para resolver el conflicto. Res-
pecto de la intermediación ofrecida por los obispos de
Chiapas,
La Jornada
, desde el inicio y en todo momento,
la calificó como acertada.
La posición editorial de
El Nacional
, al igual que la
expresada en su parte informativa, fue abiertamente de
apoyo a las acciones gubernamentales, de valoración
de las acciones institucionales y de condena a cual-
quier alteración del
statu quo.
Desde la génesis de la
conflagración, valoró positivamente todas las acciones
del Ejecutivo así como las del ejército mexicano. Esta
valoración permaneció sin alterarse durante todos los
días en que se analizó el discurso del periódico y nunca
dejó de sostener que el gobierno de la república había
dado una respuesta rápida, pronta y prudente al levan-
tamiento armado pero sin dejar de aspirar a una salida
negociada donde imperara el diálogo, la tolerancia, el
respeto mutuo, la búsqueda de la paz y la legalidad. Por
lo que respecta a las acciones de las fuerzas armadas,
argumentó que habían sido desplegadas para auxiliar
y apoyar a las poblaciones agredidas por los rebeldes.
En cambio, sus valoraciones negativas se expresaron
adjetivando a los alzados de violentos, irresponsables
y enemigos de México. También en el discurso que siem-
pre minimizó las dimensiones del conflicto y que sólo
se ocupó en informar y magnificar los actos ilegales de
los alzados.
Por otro lado, cabe señalar que tanto
La Jornada
como
El Nacional
hicieron llamados, como estrategias
retórica y argumentativa, a repudiar la violencia. Pa-
ra ello, recurr ieron a las mismas fuentes autor izadas:
el gobierno, la Iglesia, los candidatos presidenciales
de aquel entonces –Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,
Diego Fernández de Ceballos y Luis Donaldo Colosio
Murrieta– y, en especial, la sociedad.
En cuanto a los referentes de información,
La
Jornada
le dio prioridad a las declaraciones que
expresaban “las voces de la sociedad” como la de
los llamados intelectuales, analistas, especialistas
y líderes de opinión.
El Nacional
, en cambio, prefirió
apoyar su información en “las voces gubernamen-
tales” expresadas por el presidente Carlos Salinas
de Gortari, los secretarios de Estado –en especial,
el de Gobernación–, los candidatos presidenciales y
la Iglesia. En suma, el discurso político de cada uno de
los periódicos analizados se distinguió por el énfasis y
las valoraciones al calificar los acontecimientos y no
tanto por la información que difundieron.
La construcción discursiva de la prensa escrita
se construye a través de diversas estrategias (es,
pues, un discurso polifónico y polisemántico) que
hacen de este vehículo un instrumento no sólo de
comunicación e información, sino termómetro del
comportamiento político al fungir como receptor y
emisor de las voces de actores políticos que tienen
especial interés en hablar o que se hable de ellos:
[…] como narrador y comentarista de hechos y pro-
cesos polít icos, el per iódico compar te con las fuentes
donde se informa y con los actores de la información
los
lenguajes políticos
…, [mismos que usa] ajustán-
dolos a los objetivos de sus
estrategias
.
Los usos de los lenguajes políticos por el perió-
dico pueden ser tan amplios y diversos como los del
gobernante, el líder, el político profesional. Pero
se concretan en dos acciones interrelacionadas:
narrar
y
comentar
. Narrar es la manera primordial que
tiene el periódico de usar públicamente el lenguaje
político. Comentar es una segunda manera, que en
parte coincide y en parte difiere con el temario de
los relatos informativos: el periódico comenta sólo
una parte de las informaciones básicas que narra
y, en ciertas ocasiones, comenta asimismo ciertos
temas construidos al margen de la actualidad política
narrada.
26
Notas finales
26
Héctor Borrat,
El periódico, actor político
, Barcelona, Gustavo Gili, 1989, p. 95.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas
112
Bibliografía
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La Prensa
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Unomásuno
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En suma, el discurso político de la prensa es resultado
de estrategias argumentativas, unas construidas por
los actores políticos relevantes en el acontecer social
y que son fuente de información importante para la
construcción del discurso de la prensa que incorpo-
ra, por supuesto, un buen número de declaraciones
de políticos que ocupan puestos de decisión en el
gobierno; otras, las más quizás, conformadas por
el mismo periódico en su rutina de excluir, incluir y
jerarquizar el acontecer social y político cotidiano
y su relación con los grupos de poder.
Recibido el 21 de enero del 2009
Aceptado el 12 de octubre del 2009
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