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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Academia
y
democracia
en
la
unSversSdad
pública
medcana
Resumen
El artículo sostiene que los valores de pluralidad intelectual, libertad de cátedra
y
autonomía
son consustantivos a la
U
N
AM
desde su fundación. Naturalmente. la afirmación
de
estosvalores
no ha sido una empresa libre de
ob~culos
y dificultades tal y como un rápido recomdo sobre
su propia historia
asílo demuestra. Además, la Universidad,
pese
a su indiscutible importancia
en-cuanto generadora de conocimiento y alta cultura, es
UM
institución sumamente vulnera
-
ble. En este sentido. el
articulo defiende
la
tesis
oue sostiene aue las fragilidades intrínsecas
de la universidad
-y
de la educación superior,
en general
-
están
sien& aprovechadas por
las altas estructuras burocráticas encargadas de manejar la educación pública en
Mexico para
cancelar su autonomía y su libertad. De esta suerte, el autor del
articulo sostiene que a partir
de una
leaura maliciosa y
sesgada del deterioro de la educación pública, se busca impulsar un
proyecto de
transfonnación de la misma bajo una
perspectiva privatizadora. Por tanto, la
pnn-
cipal consecuencia que tales proyectos
'modernizadores" guardan no es otra
más
que la eli
-
minación del cometido político
desempeliado por la Universidad el cual consiste en demo
-
cratizar el acceso a los bienes que generan sus funciones
The
article maintains that the values of
intellectual
plurality,
professorial freedom and
auto-
nomy
are
inherent to the
UNAM
since its
inception.
Naturally,
asserting these values has not
been anenterprise free of
obstacles and
difficulties,
as
a quick
review of
its own
history shows.
In spite of undisputedly
being an important generator of
culture and higher
knowledge, the
UNAM
is
an institution quite vulnerable.
In
this sense, the article
stands behind the thesis that
maintains that the high bureaucratic
stmctures
responsible for managing public education in
Mexico
have taken advantage of the inherent
fragility of the
UNAM
-and
of higher education
as a
whole- to cancel
its
a6tonomy and
its freedom. The author maintains
that,
staning with
a
malicious and slanted
reading of the decay of public higher education, the
search for a
project
to
transform and
privatize it is underway. Therefore. the
main consequence that such
'moder-
nizing"
projects share
is
none other
than to eliminate the
political
commitment
performed by
the
UNAM,
directed at
democratizing
access to the
goods generated by
its
funaions.
esde la fundación de la Universidad Nacional encabezada por
~usto
Sierra en
1910,
se consideró fundamental relacionar la
D
cuestión académica con la pluralidad intelectual y la libertad de
cátedra (ante la ausencia de la filosofía que el positivismo
porfinano,
con sus reliquias escolásticas
y
su
filosofia rutinaria,
había expul
-
sado del bachillerato
y
de la enseñanza superior oficial), al igual que
la autonomía, que el iniciador de la nueva institución consideró
deseable e ineludible para el nuevo desarrollo del pensamiento
y
del
conocimiento en México.'
La autonomía, legislada en 1929 después del movimiento univer-
sitario entre cuyos dirigentes estuvieron Alejandro
Gómez Arias y
Adelina Zendejas, otorgó al gremio del trabajo intelectual, mayor-
mente conservador pese a las posiciones de los líderes menciona
-
dos, un espacio político en el que se reconoció su fuerza social y su
imposible presencia como sector académico en la federación de cor-
poraciones, caudillos y caciques armados que fue el partido oficial
instaurado ese mismo año. En el Congreso Universitario de 1933, el
oficialismo representado por Vicente Lombardo Toledano logró im
-
poner su proyecto de pensamiento único en la
UNAM,
pero en la vida
institucional fue finalmente denotado y el triunfo de la pluralidad
que combatía al materialismo histórico
-
con Antonio Caso como
vo
cero principal
-
, ocasionó que ese mismo año, con la
Ley
Bassols,
se reconociera la llamada autonomía plena. Con ella se ahogó
finan-
cieramente a la universidad y se aisló a la institución y a sus miem
-
bros de la política gubernamental para ubicarse en Instituto Politéc
-
nico Nacional instancia oficial y dependiente del Poder Ejecutivo.
El
creciente desastre de la universidad humanística dominada por los
tradicionalistas, tuvo que ser remediado en 1945 tras otro movimien
-
to con la intervención del gobierno al expedirse la Ley Orgánica aún
vigente. En ella suele identificarse el concepto de autonomía como
"
capacidad de expedir todas las normas y disposiciones
[.
.
.l
encami-
'
Véanse su discurso en la inauguración de la Universidad Nacional el
22
de septiembre
de ese afio y sus ideas sobre la educación en los tomos V (su discurso) y
VII,
particularmente
las páginas
65
(
"
A
priori se puede afirmar que si alguna cosa debe estar exclusivamente diri
-
gida por un cuerpo científico es la instrucción
l...] El tiempo de crear la autonom
í
a de la ense
-
ñanza pública ha llegado
"
),
7i
(
"
el proyecto
[de crear la Universidad Nacional] tiende a
emancipar la
ensefianza y al mismo tiempo
l...] imponer al gobierno la obligación perpetua
de subvencionarla
"
),
79
(
"
como privar al Estado de la justa intervención que debe tener, no
en la dirección científica de la universidad
l...]
sino en los medios de que se sirve el cuerpo
universitario para realizar ciertos fines
"
),
80
(
"
el ideal debe ser la autonomía de la Univer
-
sidad
"
), de sus
Obms
Completas
editadas por Agustín
Yáfiez,
UNAM,
México,
1948.
Cuestiones contemporáneas
nadas a
[su] mejor
organi~ación",~
que sin embargo se limita al
"
fun
-
cionamiento técnico, docente y administrativo
"
, no obstante que la
más reciente reforma al Artículo
3"
Constitucional le confiere la
"
fa
-
cultad y la responsabilidad de gobernarse a sí
mi~ma".~
Esta Ley, que
no define cómo
se
viola, ni las penas para quienes la violen, dio
origen a la existencia de la Junta de Gobierno, misma sobre la que
existen múltiples evidencias de que está regida por los intereses
gu
-
bernamentales y de los grupos que la han controlado desde su naci
-
miento al margen de la mayoría de la comunidad integrada por todos
sus miembros, entre los que se cuenta a quienes ejercen las funcio
-
nes de docencia
(es
decir, quienes enseñan y quienes aprenden) y
a sus egresados.
Lo anterior nos remite necesariamente al concepto de autonomía
de la institución nacional definida como
corporación pública
-organismo descentralizado del Esta
-
do
-
dotado de plena capacidad jurídica y que tiene por fines
impartir educación superior para formar profesionistas, inves
-
tigadores, profesores universitarios y técnicos útiles a la so
-
ciedad; organizar y realizar investigaciones
-
principalmente
acerca de las condiciones y problemas nacionales
-
, y exten-
der con la mayor amplitud posible los beneficios de la
~ultura.~
También nos remite al concepto de democracia. Ambos concep
-
tos se refieren tanto a las libertades de cátedra y de investigación
que, aun cuando se practican ampliamente en la universidad públi
-
ca mexicana, nunca han sido plenas. Pero, lamentablemente, muy
a menudo, tanto al interior de la
UNAM
como en los medios de in
-
formación, la discusión sobre estos aspectos se ha limitado casi to
-
talmente a la intervención de la fuerza pública en las instalaciones
universitarias y a la elección de las llamadas autoridades. Desde
luego que estas cuestiones son de gran interés, pero no tienen el
alcance cultural que tuvieron pensadores de la educación prepara
-
toria y profesional como Gabino
Barreda, Justo Sierra, Javier Barros
fbTíCUl0
2.
'
Artículo
8.
'
Artículo
1.
Sierra y Pablo González Casanova, y con quienes hemos coincidido,
por lo menos en este ámbito, durante décadas.
La
definición de autonomía y de libertad académica más profunda
por su referencia básica al desarrollo del conocimiento y del pen
-
samiento, a su cometido fundamental en la formación de sujetos
sociales y profesionales y a la dimensión ética y política de toda
actividad formativa y de investigación, es sin duda la formulada por
José Revueltas:
La
esterilización de la libertad de cátedra y la reducción de la
autonomía a su pura jurisdicción administrativa [es
un1 peligro
interno
[quel amenaza a la universidad
L..]
La
libertad de
cátedra no consiste en que el maestro exponga las tendencias
del pensamiento
[en] su materia
l...]
y luego las conforme con
su propia tendencia para que
L..] el estudiante elija
[...1 El es
-
tudiante no quiere dejar lo que le ofrecen
[...]
está en la uni
-
versidad para tomarlo por sí mismo, por su propia elección y
discernimiento libres, y además, con todo derecho, sin pagar
nada a cambio pues todavía quiere considerar que el aula no
debe ser ninguna clase de tienda ni mercado de nadie[
...
1
La
autonomía no es un concepto administrativo ni de auto
-
determinación orgánica, ni de injerencia del Estado en asun
-
tos internos
[.
.
.l
que la universidad debe resolver sola: Éstas no
son sino las expresiones prácticas en que se manifiesta el con
-
cepto
[que] no puede colocarla [.
..] al mismo nivel de algún ins
-
tituto descentralizado que se ocupe de la dirección administrati
-
va y funcionamiento de ésta o aquella rama
[.
.
.l
que el gobierno
le haya encargado
l...]
La
autonomía
l...] constituye una cate
-
goría gnoseológica y representa la libertad y la extraterritoria
-
lidad del pensamiento sin
límite.5
Texto publicado en un cuadernillo con reflexiones de José Revueltas, que circuló
pro-
fusamente durante el movimiento de
1968,
cuando este maestro de universitarios
intewino
en incontables debates en las facultades de Ciudad Universitaria. En otro cuadernillo seme
-
jante que circuló en
1987,
figuran las
Qtas de
Villoro
y
Paz mencionadas más adelante.
Cuestiones
contempordneas
A lo largo de los siglos, desde que se creó en Bolonia a fines del siglo
x
d. de C. (durante uno de los procesos civilizatorios y renacentistas
más luminosos de la edad del oscurantismo) y alcanzó
ahí mismo
su primera autonomía legal en
1158,
la comunidad del trabajo in
-
telectual (significado original del término
universitas
studiomm)
tuvo como signo
fundante la secularización del conocimiento antes
enclaustrado en los studii monásticos y catedralicios. El gremio
bolonés surgió al calor de la llamada controversia de
las
investiduras
cuyo fin era definir si era el Imperio o el Papado quien legitimaría
la concesión de la propiedad feudal. Sin reconocimiento público ni
privilegios como los de otras colectividades, la de los intelectuales
se inició con la concentración de estudios llegados de toda la Europa
cristiana para estudiar con Imerius y, bajo su dirección, ordenar en
primer lugar las leyes romanas para dar así
estructura jurídica al
Sacro Imperio. Cuando las leyes de la urbe (sobre todo la de re
-
presalia) y los abusos de caseros, prestamistas y comerciantes obs
-
taculizaron la actividad intelectual, los alumnos del jurista iniciaron
la primera
cessatio (huelga), cuyo levantamiento negociaron con Fe
-
derico Barbarroja en persona y aceptaron cuando éste firmó la con
-
cesión de privilegios y prerrogativas como los que tenían todas las
corporaciones y la capacidad de otorgar licencia docente y
estatus
de clérigos a los universitarios. Más adelante, también el papado
resolvió codificar el Derecho canónico con una parte de la comu
-
nidad boloñesa centrada en la figura de Gracián, y toda ella obtu
-
vo también el reconocimiento
papa1 para su autonomía gremial, que
lo fue tanto respecto del príncipe como del obispo. La transforma
-
ción de la sociedad medieval recibió desde ese momento el po
-
deroso
influjo de la universidad y de los universitarios. De la uni
-
versidad de Bolonia salieron quienes crearían otras instituciones
en las urbes italianas, y en ellas irían más allá del Derecho, sobre to
-
do a la filosofía, la medicina, la astronomía y otras disciplinas que
fueron convirtiéndose en ciencias.
En el siglo
XII, con el surgimiento de la universidad de París en
tomo a Pedro Abelardo, estructurador de la metodología escolástica,
el debate de los universales entre los maestros y estudiantes que
constituyeron la comunidad de estudios en la montaña de Santa
Genoveva
y con los exponentes del pensamiento real y eclesiástico,
se propició el desarrollo de una revolución intelectual y moral a
partir de la concepción de que nada que no pueda ser explicado por
la razón podrá ser creído por la fe. Los seguidores de Abelardo, que
así tomaban distancia de sus propios príncipes y obispos, recorrie
-
ron Francia con
él cuando fue perseguido por sus ideas filosóficas
y por sus amoríos con Eloísa, pensadora que había sido su alumna;
finalmente fue atrapado y castrado, y se arrojó a la hoguera una par
-
te importante de su obra
esctita. Pero ya se había iniciado el
racio-
nalismo filosófico y metodológico, y con
él una influencia definitiva
sobre la creación intelectual. Una vez reconocidos por la Corona y
por Roma la autonomía del gremio parisino y su institución, de
él
partieron quienes crearían otras universidades europeas.
La
Reforma se iniciaría también en la universidad que encabe
-
zó Lutero y después la Compañía de Jesús, que con su obediencia
exclusiva al papa en su lucha contrarreformista garantizó su pro
-
pia autonomía dentro de la Iglesia; al elegir
"
el método parisino
"
crearía un sistema de enseñanza destinado a formar en las humani
-
dades y en la administración a los dirigentes de las sociedades ca
-
tólicas.
En México, la Real y Pontificia Universidad, la primera en
Amé
-
rica, fue establecida en 1551 por cédula del rey de España al igual
que la de Salamanca y sobre el modelo de
ésta,6 con preferencia en
el Derecho. En ella y en sus propios colegios, los jesuitas controlaron
la formación de las clases dirigentes, tanto de peninsulares como
de criollos y naturales, y desde ahí organizaron buena parte de la
evangelización, la producción, la distribución y la estabilización de
la frontera noreste de la Colonia, al tiempo que influyeron en la
Un dato curioso lo constituye el hecho de que, pan ser rector de la Real y Pontificia
Universidad de México, no
s61o
había que
enseííar en ella, sino que también en requisito ser
estudiante en sus aulas. Los datos sobre historia universitaria provienen de la
Sto*
della
Scuola, de
A.
Manacorda,
Universita degli Studi di
Firenze, Italia, 1972; de
Education
fn the
perspectiw
of
History,
de E.
D.
Myers,
Harper
&
Bros., Nuwa York,
1%0; de
'IheJi0wenOwenng
of the
middk
ages,
dirigida por
J.
Evans (capítulo de R.
Hunt),
Thames
&
Hudson, Londres,
1962;
de
HistoM de la educaciónpública en Méxco,
de F. Solana,
R.
Cardiel y
R.
Bolaííos,
PCE,
México, 1981; de
Estado, educación y
hegemonkr en Méxco,
de S. Martínez, Línea,
México,
1983; de
Las
lucbaseshtdiantilesen Méxco,
de G.
Guevan,
Línea, México,
1983; de
los artículos sobre Universidad en la
Encylopaedia Britannica,
la
Enciclopedia de Méxco,
el
Diccionario Enciclopédico de Méxco
y de mis propios trabajos citados en la nota 1, que
contienen
otras referencias.
Cuestiones contemporáneas
organización de la sociedad novohispana y de la enseñanza en ella,
iniciaron y ampliaron el conocimiento del país y fueron creadores
científicos, artísticos y literarios. Además, resistieron y vencieron la
resolución del arzobispo
-
virrey Palafox
y
Mendoza que los quería
fuera de la instrucción, iniciaron el discurso independentista y, ya
expulsados y disuelta su Compañía, incidieron para que en 1810
los universitarios rehusaran influir contra el movimiento insurgente,
por lo que el virrey Venegas cerró sus instalaciones, las convirtió en
cuartel y dispersó a maestros
y
estudiantes.
Durante el largo siglo
xx,
la universidad estuvo en crisis perma
-
nente: El presidente Gómez
Farías la extinguió y en su lugar estable
-
ció la escuela de Estudios Preparatorios, Ideológicos y de Huma
-
nidades, y las de Ciencias Físicas
y
Matemáticas, Ciencias Médicas,
Jurisprudencia y Ciencias Eclesiásticas; Santa
Anna la restableció en
1834, la reorganizó 20 años después y Comonfort la extinguió en 1857,
para que la reabriera Zuloaga en 1858, la cerrara Juárez en 1868, la
restablecieran los franceses y la suprimiera Maximiliano. Pero desde
1868 Gabino
Barreda había encabezado la creación de la Escuela
Nacional Preparatoria (cuyos cursos seguían a la instrucción prima
-
ria y duraban cinco años) conforme a la ley que implantó la ense
-
ñanza elemental obligatoria y gratuita con las directivas positivistas
con que se pretendió eliminar la ignorancia y conciliar la libertad con
el orden y el progreso. Varios alumnos de
Barreda crearon el Partido
Científico, fundamental para el desarrollo del liberalismo
decimo-
nónico. Eran aún las épocas en que el
estatus académico se alcanza
-
ba de manera suficiente con el bachillerato, mientras que los demás
estudios podían ser deseables por su carácter profesional.
Estos vaivenes, que incluyeron durante mucho tiempo la atomi
-
zación en seis instituciones de lo que había sido una sola, muestran
la importancia de la comunidad intelectual y la fuerza relativa que
tuvo en cada momento. Una vez fundada como Universidad Na
-
cional, la presencia de bachilleres
y
universitarios en los clubes
antireeleccionistas y como intelectuales de diversos grupos revolu
-
cionarios, fue fundamental.
No me extenderé aquí sobre la incidencia indiscutible del mo
-
vimiento universitario a favor de las libertades democráticas en 1968;
en el cuestionamiento de las hegemonías económica y política de
hace tres décadas,
y
en la tímida transformación democrática de la
sociedad mexicana en los años
po~teriores.~
Tampoco me referiré
ahora al significado de la participación universitaria en la sociedad
durante las secuelas de los sismos de 1985 y su presencia invaluable
en la organización ciudadana no partidista desde entonces, ni me
detendré en la conjugación del movimiento universitario contra la
obvia resolución iniciado en 1986, con la rebelión electoral de 1988
y el surgimiento de una opción política nueva, de enorme
fuer~a.~
Sólo mencionaré que varios líderes del 68 alcanzaron posiciones
legislativas poco después de haber salido de la prisión política, y que
no pocos de quienes actuaron en la
UNAM,
sobre todo en su segundo
Congreso, entre 1986 y 1990, se integraron además a la observación
electoral, a las consultas y plebiscitos ciudadanos y al primer go-
bierno electo de la Ciudad de México. Recordaré que la contribución
y la acción de hombres y mujeres provenientes de la
UNAM
han sido
fundamentales en la formulación de la más recientes leyes electo-
rales y en la creación y el funcionamiento de la instancia autónoma
que las aplica, y garantiza lo que de limpio y equitativo puede haber
en las elecciones.
Y
evocaré el hecho que, al menos desde 1945, la
universidad ha sido el espacio en el que se han formulado buena
parte de las alternativas políticas y se han constituido los grupos po
-
líticos oficiales y de oposición, y a menudo han iniciado desde ahí
su acción. Baste todo esto para resumir:
La
universidad es, desde ha-
ce casi un milenio, el espacio privilegiado del pensamiento social
y científico, de todo proceso que implique la constante organiza-
ción de la cultura (en sus ámbitos docentes, de investigación y de
creación artística), y de incidencia permanente de gran fuerza en la
modernización y en la transformación de las sociedades. Esta afir-
mación es válida en todos sus términos por lo que se refiere a Mé-
xico, y es fundamental cuando se reflexiona sobre su autonomía y
sobre lo que en ella significan libertad y democracia.
Vienen al caso estas palabras de Luis
Villoro:
La
universidad sólo puede cumplir sus fines
L..] si preserva su
libertad [para
mejor1 cumplir sus funciones de educadora, de
Lo
he hecho en los dos libros
y
en los capítulos de otros tres, citados en la nota
1.
La
participación de universitarias y universitarios en la realización de los proyectos de
Alianza Cívica y de la Fundación
Arturo Rosenblueth es muy notable. Véase la tesis de Ciencia
Política
Els&tema nacionaldeconsultas: un
espaciopam
lapatlicipaciónpolítica,
presentada
por
Karime Sauri en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de
la
UNAM.
1999.
Cuestiones contemporáneas
promotora del progreso científico y técnico y de instancia crí
-
tica nacional permanente
L..]
El creciente poder que
L..]
esas
funciones representan
L..]
incita a muchos grupos
L..] a ma
-
nejarla en su beneficio
[...1 De la preservación de su indepen
-
dencia depende la posibilidad misma de su democracia.
Y
las siguientes de Octavio Paz:
[La universidad
es1 el saber, la técnica y
L..]
la continuidad de
la cultura
L..]
Lo
que ocurra mañana
L..]
será, en buena parte,
obra suya
L..]
Desde la universidad se puede intervenir en la
marcha pública
L..]
Es punto sensible y tocarlo es tocar uno de
los centros nerviosos de México [por
eso] es sumamente vul
-
nerable.
Son precisamente la preservación de su libertad y su vulnerabi
-
lidad las que conforman el marco de la problemática de la
UNAM
durante los más de siete meses de cese de actividades y obstáculos
para la investigación, aun cuando la administración y el gobierno
institucionales han seguido funcionando con sus propias estrategias
sin trabas.
En 1990, un libro publicado por altos jerarcas de la Secretaría de
Educación Pública y otros documentos provenientes de la Subsecre
-
taría de Educación Superior e Investigación Científica, dieron a co
-
nocer un diagnóstico de las instituciones universitarias y un plan de
acción para transformarlas y, aprovechando sus fragilidades, cance
-
lar definitivamente su autonomía y las posibilidades y alcances
de su
libe~tad.~
Este proyecto de transformación privatizadora de la
universidad pública mexicana (que he analizado detenidamente en
Me refiero a
Visión de
la
unirnidad mexicana
1990,
de Luis Eugenio
Todd y Antonio
Gago Huguet, con prólogo de Federico Mayor, entonces director general de la
mesto,
Editorial Castillo,
Monteney, y a un memorándum ejecutivo sin membrete, fecha ni
firma
inti
-
tulado
La
nuecm
uniuersidadpública
msrlcana,
que me
ptoporcionó junto con la obra el
segundo de sus autores.
otros
trabajos),'O elaborado a partir de una encuesta entre directivos
de varias instituciones, desarrolla, fundamentalmente con opiniones
y poca documentación, el discurso del deterioro académico de las
universidades públicas. Para sustentarlo, establece que para
1990,18
por ciento de la demanda era cubierta por egresados de instituciones
privadas, que la eficiencia terminal era de
41.2
por ciento, que había
escasa investigación científica, que la función difusora estaba en el
abandono, que los programas no estaban adecuados a la realidad
social y económica del país. Las causas de tal situación se atribuyen,
entre otras, al crecimiento de la matrícula, a la improvisación de
profesores, a la creación de nuevas carreras y especialidades, a la
falta de
"
salidas terminales laterales", a la dependencia, al "olvido de
lo tecnológico", al hecho de que la mayor parte de los recursos
ins-
titucionales se consagraran a salarios y
(horror)
la tendencia
hu-
manística.
"
De tal visión surgió un plan de transformaciones que, discreta
-
mente hasta 1999, fue aplicándose total o parcialmente en varias
universidades públicas, incluida la
U
N
AM
.
Dicho plan previó, en lo
fundamental, los siguientes puntos:
a) La reducción de la matrícula o la atomización de las insti
-
tuciones para tener universidades de no más de 10 000 estu
-
diantes, o de 15 000 en el caso de las más populosas, y la
reducción de alumnos y alumnas en las aulas, dando pre
-
ferencia a la enseñanza abierta o a distancia (en la
UNAM
,
durante la presente década la matrícula total, incluyendo al
bachillerato, se redujo en unos 50 000 espacios, y la de Pue
-
bla en casi 75 por ciento; la
UNAM
, sin bachillerato y con un
paro de labores docentes propiciado por autoridades de
acuerdo con el gobierno y el partido oficial, podría alcanzar
"
Estado y autonomía universitaria en México,
1990",
J.
Alonso A.
Aziz
y
J.
Tamayo
(coords.), El
nuevo Estado
Mexicano. Tomo
IV.
Estado y
sociedad,
Nueva Imagen,
1992, pp.
167-173,
y
en mis artículos
"
La
destrucción de la universidad pública
"
y
"
La
nueva universidad
pública será privada
"
, en el diario
La
Jonzada,
México, junio de 1990.
"
No obstante que otros estudios, basados exclusivamente en datos oficiales, mostraban
lo contrario en relación con
la
uNAM.
Véase por ejemplo
'La
UNAM
espejo del mejor México
posible
"
, tesis doctoral de Salvador
Martínez de la Rocca en la Facultad
de
Ciencias Políticas
y Sociales, 1991, y el libro del mismo título, con más información pertinente, del mismo autor
en colaboración con
lmanol
OrdoRka,
EU,
México, 1992.
Cuestiones contemporáneas
un promedio adecuado al plan original en cada una de las
diez universidades en que piensa fraccionarla).
b) Penalizar los resultados de la improvisación de docentes
pagándoles con base en una evaluación (que no incluiría ni
formación adecuada ni la actualización previas; los "estímu
-
los al desempeño
"
son ya una forma de aplicación de este
propósito).
C)
Extinguir paulatinamente el subsidio estatal y, entretanto,
adjudicarlo en función de criterios de eficiencia no especi
-
ficados y sin definición del término (lo que, en negociacio
-
nes bilaterales entre cada institución y el gobierno, ha suce
-
dido desde siempre para que los funcionarios más eficientes
obtengan más fondos para sus instituciones).
d) Asegurar que las carreras tengan mercado mediante la ac
-
tualización de
cuwicula
para hacer congruentes formación
y empleo (sin especificar cómo se puede conocer hoy el
mercado de trabajo que tendrán egresados y egresadas cin-
co, seis
o
más
alios después de iniciar su formación desde
la perspectiva "del mercado").
e) Cobrar cuotas apegadas al costo real de los "servicios
"
, y
anular la relación ideológica entre gratitud y justicia social
(y,
por la misma vía, el precepto de gratuidad de toda la edu-
cación impartida por el Estado y sus fundamentos filosó
-
ficos y éticos, olvidando que se trata de servicios públicos
de interés social; al
lograrse este objetivo el estudiantado se
convertirá en clientela y quienes integran el personal docen
-
te en empleados).
f)
Establecer un "sano equilibrio
"
entre ciencias sociales y ad
-
ministrativas y naturales, médicas, de ingeniería y exactas
(para eliminar así toda contaminación humanística, filosó-
fica, literatura y cualquier otra que no asegure formación en
la tecnología administrativa y lucrativa).
g)
Eliminar la investigación de las universidades y remunerar
a quienes la hacen otorgándoles becas temporales (lo que
sucede desde que una parte importante de las percepciones
de investigadoras e investigadores proviene de asignacio
-
nes otorgadas al margen de las universidades por el
SNI,
el
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Conacyt) y otras
financiadoras y empresas nacionales y extranjeras, donde
los interesados deben buscar por su lado ingresos y medios
para iniciar o seguir sus trabajo de búsqueda científica y
humanística).12
h) Eliminar el nivel medio
-
superior (bachillerato) para con
-
centrarlo en instituciones no autónomas o privadas.
i) Adjudicar el gobierno y la administración de cada universi
-
dad a una representación de los poderes federales, estatales
y municipales, y del llamado
"
sector productivo
"
, además
de la alta jerarquía de cada institución, sin participación de
quienes imparten conocimientos e investigan, ni del estu
-
diantado.
De esta manera, se suprimiría el carácter que han tenido las univer
-
sidades públicas mexicanas como entidades de Estado (no de go
-
bierno) cuyos fines únicos son los académicos (preparar bachilleres
y profesionistas, realizar investigación científica y difusión de la
creatividad intelectual y artística), y la formación cotidiana, formal
e
informal, de sujetos sociales.
En su estado actual, no obstante sus graves problemas y el de
-
terioro ocasionado por su estructura obsoleta y por el paro prolon
-
gado por espacio de dos semestres lectivos en la
UNAM,
las univer
-
sidades tienen como cometido político la democratización del
acceso a los bienes que generan sus funciones. Es cierto que en ellas
se forman y trabajan élites, pero nada, salvo el despotismo y la
anti-
democracia, exige que las élites deban ser minúsculas y excluyentes.
Como objetivo democratizador y en discurso que por lo general
tiende a ocultar otras realidades, la administración y el gobierno de
las universidades deben servir sólo para apoyar las funciones
académicas, para asegurar su desarrollo libre y riguroso, y para
ex-
l2
'ia
ciudad de los poetas
"
, publicado por Shahen Hacyan en
Lu
Jornada,
los
días 20
y
27
de agosto de
1990,
es la descripción
mas fiel y la crítica
más
lúcida y
ceitera de este sistema
en expansión en el que al menos la mitad de los ingresos dependen más de los informes
exhaustivos dirigidos a administradores, y de las simpatías que los afectados tengan con los
jerarcas que forman los jurados evaluadores, que de la producción científica misma.
Cuestiones
contmporáneas
tenderlas a todos los ámbitos sociales. En este sentido, las jerarquías
universitarias son académicas, no gubernamentales ni partidistas;
su autoridad es únicamente la que emana del saber, y quienes ejer
-
cen el gobierno universitario, colegiado o individual, son simple
-
mente responsables de la coordinación del cumplimiento de las fun
-
ciones sustantivas.
Pero la realidad nos muestra que la autoridad académica está su
-
peditada a la autoridad administrativa y política que conforma un
poder institucional en cuya designación no intervienen directamen
-
te los sujetos de la acción académica (el personal docente y de inves
-
tigación y el estudiantado) sino a través de mediaciones basadas en
la acción de cuerpos autorreproducidos en permanencia y confor
-
mados inequitativamente, bajo la severa mirada del dominio político
federal (no se explica de otra manera que a lo largo de más de cinco
décadas quienes han ejercido los poderes de gobierno en la
UNAM
hayan usado a la academia para saltar hacia el gobierno y con fre
-
cuencia vayan y vengan,
y
que el grupo de 15 individuos que los
designa esté ligado de diversas formas al poder ejecutivo, al partido
oficial o a ambos,
y
que reciba sus directivas).
La
autoridad democrá
-
tica universitaria sólo puede concebirse como una autoridad acadé
-
mica colegiada cuya
razón es el servicio a la comunidad para ga
-
rantizar el desarrollo de las funciones sustantivas (entre las que no
tiene por qué colocarse a la administración).
Más allá de las formas deseables de participación de la comunidad
en la elección de quienes deben responsabilizarse de la administra
-
ción y el gobierno de las instituciones, los siguientes son algunos
de los ámbitos básicos de la autonomía, la libertad
y
la democracia
universitarias:
a) El de la secularización y la desmasificación. Desde su sur
-
gimiento en 1088 y desde su primera autonomía en 1158,
el gremio del trabajo intelectual contribuye al desarrollo del
conocimiento y del pensamiento con independencia de los
poderes eclesial y gubernamental. De esa manera promue
-
ve la
desmasificación social
(anulación de la anomia
y
la
manipulación de las masas, de los mitos y las creencias con
que se las conduce). En la universidad se expresan las con
-
tradicciones sociales: se organiza la reproducción del sis
-
tema y se despliegan las fuerzas del cambio social
y
cultural.
Y todo esto sucede en el ambiente de la crítica de la cultu
-
ra, de la controversia docta, del contacto constante con el
debate sobre los problemas sociales y en el acercamiento
al arte y a todas las disciplinas de la ciencia. Ya señalamos
que en el seno de las universidades se conforman los
gm-
pos políticos oficiales, oficialistas
y
de todas las oposicio
-
nes, y desde ellas suelen iniciar sus discursos, sus propues
-
tas y su acción. Los espacios universitarios son, por todo
esto, imprescindibles para la sociedad y constituyen, efec
-
tiva o potencialmente, espacios de la libertad intelectual,
creativa y política, y su influjo sobre la sociedad es conti
-
nuamente democratizador.
b) El derecho al aprendizaje
y
la profesionalización. Su ejer
-
cicio exige la creación y la actualización permanentes de
programas
y
espacios para la formación de todos los sujetos
sociales susceptibles de participar en los procesos que se
dan en la universidad. Así se asegura el desenvolvimiento,
en el pensamiento y en la acción, de un derecho universal;
se define a este derecho como función social y se recono
-
ce a sus sujetos como tales. Se trata del derecho a la mejor
formación media y profesional, con personal bien prepara
-
do en sus especialidades tanto en las tareas docentes.
La
mediocridad
y
los deterioros hallados en las tareas corres
-
pondientes no se originan en la voluntad de los estudiantes
ni en su preparación previa (que no sólo puede ser defi
-
ciente, sino que además es antidemocrática); su presencia
y eventual acrecentamiento provienen en primer lugar de
los intereses políticos de los grupos que, asociados en el
poder, han manejado las instituciones. La definición
anti-
democrática de este derecho implica los preceptos del ar
-
tículo
3"
incluida la gratuidad y su concreción exige ampliar
permanente la matrícula y reconocer las calificaciones
otor-
Cuestiones contemporáneas
gadas.
La
gratuidad como el financiamiento, no es un obse
-
quio que hace el gobierno, sino la garantía que el Estado da
para que se cumplan las funciones universitarias y la certi
-
ficación de la igualdad de quienes integran al estudiantado
mediante el uso adecuado de una parte de los impuestos
pagados por la ciudadanía.
La
discusión a este respecto
carece de sentido democrático si
se
la ubica en términos de
rentabilidad y gerencia eficaz y de esa manera se asimila a
la universidad pública a las empresas de Estado en proceso
de privatización.
c) Concomitante con el anterior, tenemos el derecho a la mejor
formación del estudiantado, el derecho a una preparación
del más alto nivel desde enfoques humanísticos, filosófi
-
cos y éticos, como en los que conciernen a cada especia
-
lidad y profesión. Este es, por cierto,
uh derecho cuya rei
-
vindicación nunca ha sido enarbolada por el estudiantado
aun cuando a menudo podría ser motivo de paros
y
nego
-
ciaciones. Junto con éste viene el derecho de quienes ejer
-
cen las tareas docentes a prepararse para ellas de la manera
más adecuada y a tener la posibilidad de actualizarse per
-
manentemente. Por eso, la creación de la Facultad del Ma
-
gisterio Universitario es una necesidad cuya satisfacción es
también un paso hacia la democracia universitaria.
d) El derecho a una formación encaminada a la construcción
de la equidad social. Se trata del derecho a que en todo pro
-
grama universitario, formal o informal,
se
informe, se refle
-
xione y se busque actuar con base en la teoría libertaria de
los géneros (o como se dice corrientemente, desde la pers
-
pectiva de
género).I3
e) Derecho al desarrollo
y
la expansión de la creación. Es
el derecho a las libertades de cátedra, investigación y difu
-
sión. Las tres definen funciones sociales y prerrogativas
institucionales concebidas como servicio público autóno
-
mo y de interés social. Su ejercicio supone el financiamiento
'3
Véase
mi
libro
La
pimpxfiw de género. Guía
pam
diseñar, poner en
marcha,
dar
seguimiento
y
evaluar
pm~tm
de
inuestigación
y
acciones públicas
y
civiles,
CONAPO-
PRONAM,
México,
1998.
de Estado oportuno y suficiente, definido como patrimo
-
nio institucional que nadie puede suprimir ni reducir, y que
responde a criterios formulados por quienes conocen las
necesidades del desarrollo de cada rama y por ello intervie
-
nen de manera definitiva en las decisiones que conciernen
a sus especialidades.
fl
Derecho de la sociedad a participar del saber universitario
para enfrentar problemas y necesidades inmediatas y de
otros niveles, de manera que no necesariamente haya re
-
quisitos previos, no se necesite una escolaridad prolonga
-
da ni orientación profesional tradicional. Se trata de crear la
Facultad de la
Fbrmación Ciudadana, a la que cualquier gru
-
po civil, organizado o integrado para el caso, pueda acudir
para adquirir formación e información acerca de cuestiones
muy concretas, a través de talleres, cursos, diplomados y
otras modalidades formativas abiertas a las exigencias ciu
-
dadanas en campos científicos, técnicos, filosóficos, litera
-
rios, etcétera.
g)
Derecho a instrumentos jurídicos adecuados: una ley que
defina claramente la autonomía sin imponerle estructuras,
que establezca la integridad del patrimonio institucional
(un porcentaje del
PIB),
delimite los derechos y los compro
-
misos de los sujetos de la acción
academica y establezca
c6-
mo se violan la autonomía y la libertad de cátedra y cómo
se castigan esos delitos y otros que dañen las funciones aca
-
démicas.
h) Derecho de todos los miembros de la universidad dedica
-
dos a la academia, a la participación paritaria en las deci
-
siones y la gestión institucionales: reconocimiento de la ca
-
lidad de sujetos de la academia a la totalidad de quienes la
componen (el personal académico no está integrado por
empleados
ni
los estudiantes son clientes); ausencia de cuer
-
pos administrativos cerrados y permanentes cuyos integran
-
tes gocen de privilegios y prerrogativas no académicas;
definición rotunda de que la representación colegiada y las
responsabilidades ejecutivas son servicio a la institución y
no fines ni plataformas de lanzamiento y sitios de permanen
-
cia en la nomenclatura gubernamental.
Así,
la conformación
Cuestiones contemporáneas
de los cuerpos colegiados, la designación de responsables
ejecutivos, las formas de elección y otros detalles (recurso
a auscultaciones y consultas en urnas) deben tener como
características fundamentales su relación con la academia,
el apoyo
a
la academia y la participación integral y equita
-
tiva de quienes conforman la academia en todos los pro
-
cesos que la caracterizan
y
determinan.
Al
concluir la redacción de este texto, la
UNAM
se acerca a su octavo
mes de paro. Un nuevo rector, anteriormente directivo en la insti
-
tución y ahora proveniente del gabinete federal y del entorno íntimo
del presidente, ha iniciado una tarea que, en su discurso, se enca
-
mina a solucionar la problemática y a reiniciar las labores de en
-
señanza y aprendizaje. El primer encuentro entre el responsable
ejecutivo de la administración y el gobierno institucionales con los
paristas, ha tenido lugar después de tanto tiempo. Aunque aparece
un horizonte más despejado, el último día de noviembre de
1999
la
situación de la Universidad Nacional Autónoma de México ofrece
todavía un pronóstico reservado. El
111
Congreso Universitario sigue
perfilándose como la única vía académica para la reforma democrá
-
tica que requiere la
UNAM.
L
O
que suceda a partir de ahora deberá
ser objeto de un análisis profundo cuando haya elementos suficien
-
tes para una discusión que no se quede en lo coyuntural.
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