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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
El
conflicto universitario
(1999
-
2000) a la
luz
del discurso escrito*
Resumen
El presente artículo recoge los resultados preliminares de una ambiciosa investigación
semántica que examina detenidamente el manejo del conflicto universitario por parte
de
los
principales medios escritos del país. El encuadramiento que estos medios han dado al con
-
flicto parece concentrarse en dos líneas interpretativas que, tal y como lo demuestra esta in
-
vestigación, no logran agotar adecuadamente sus complejidad interna.
La
primera de estas
líneas de
anilisis sostiene que el conflicto es la
"
única
"
altemativa que se ha dejado a la co
-
munidad universitaria frente a los proyectos de transformación de la universidad dictados
desde las altas esferas de las
estructuras de poder.
La
segunda línea, en cambio, estima que
la reacción de protesta de los estudiantes constituye el producto de una indeseable, inne
-
cesaria e inadecuada
"
salida
"
a los impulsos agresivos y las energías mal encauzadas del estu
-
diantado de la universidad. Ambas interpretaciones son parciales y
sesgadas. En este sentido,
el artículo sostiene, como parte de sus conclusiones provisionales, que los medios perio
-
dísticos no han logrado superar las tentaciones de darle al conflicto un manejo sensacionalista
y distorsionador del fenómeno en cuestión.
The
article reflects the
preliminary results of an ambitious semantic investigation carefully
examining the handling of the University's conflict by the
main wrinen media in the country.
The framing the media has given the conflict
seems to concentrate on
two interpretative lines
that, just as demonstrated by the investigation, are not able to
hlly cover its intemal
com-
plexity. The
first of these
analytical lines maintains that the conflict is the
"only" altemative
Ieft to the University's community in face of the
projects to
transform the university from the
highest spheres of the power
stnicture.
On
the other hand, the second approach
suggests that
the student's
dissent reaction is a result of an undesirable, unnecessary and inadequate
"
out
"
to the
aggressive impulses and
poorly directed energies of the University's student
body. Both
interpretations are biased and slanted.
In this sense, the article maintains
as
part of its
preli-
minary conclusions, joumalism has not
been able to overcome the temptation of giving the
conflict a sensationalistic and distorting handling of the issues
iinder consideration.
Prólogo
ntes de abordar el asunto del conflicto universitario
y
de
expli-
A
citar la forma como nos fuimos aproximando al problema, es
'
Colaboración de Mima E.
Téllez
Ordaz.
Participantes: Samanta E. Ma.
Arvizu,
Anadna
G. Espinoza, Roberto
1.
García, Julio C.
Horta. Jessica
R.
Mpez, Socorro
V.
Lozano, Ana
L.
Maldonado y Karina Miranda.
importante señalar las circunstancias y los motivos que nos llevaron
a emprender tal faena.
Durante el periodo escolar 99
-
2, la licenciada Mirna
Téllez Ordaz,
ayudante de profesor, y quien esto suscribe impartimos la asignatura
Teoría del Discurso, que en el mapa curricular del nuevo Plan de
Estudios de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la
UNAM,
se considera como materia teórica para los alumnos del se
-
gundo semestre de dicha carrera.
En nuestro grupo estaban inscritos oficialmente sesenta y ocho
alumnos, pero después de conocer el método de enseñanza y la
forma de evaluación, si bien apegados al programa oficial, las ca
-
racterísticas del trabajo docente de las profesoras en cuestión, se
desalentaron trece estudiantes, los cuales cambiaron de grupo o de
-
jaron de asistir o de cubrir los requisitos para acreditar la materia. En
consecuencia, a partir de enero hasta antes del 20 de abril de 1999,
estuvimos trabajando con los cincuenta y ocho alumnos que se man
-
tuvieron durante ese periodo. Cabe señalar también que el último
día de clases, previo al paro universitario, habíamos cubierto 80 por
ciento de las lecturas, trabajos
y
evaluaciones, previstas en nuestro
gr'-'po.
Empero, en los días anteriores al
"
paro de actividades
"
, los jóve-
nes mostraron preocupación por su evaluación final, así como tam-
bién curiosidad por saber de parte de quién estábamos, razón por
la cual les expresé que para concluir el temario leyeran y resolvieran
las guías correspondientes a las dos últimas lecturas que faltaban
cubrir, y además los invité a conocer no sólo los motivos del paro,
sino también el ámbito en el que se estaba produciendo tal fenó
-
meno, puesto que la mayoría de ellos desconocía lo que era la uni-
versidad y cuáles eran sus leyes, estatutos y reglamentos.
Así, a partir de la primera semana de mayo, organizamos un taller
de trabajo en mi domicilio particular; cabe señalar que tal taller no
se considera en las alternativas oficiales de los métodos de enseñan
-
za, según el Plan de Estudios de la Carrera, con lo cual queda claro
que esa actividad no me comprometía a considerarla parte de la eva-
luación final, y en consecuencia su asistencia era totalmente op
-
cional o voluntaria.
A las sesiones del taller asistían entre
35
y 40 alumnos, lo cual nos
permitió crear diez grupos de trabajo que se ocuparon
-
en un
pri-
Cuestiones contemporáneas
mer
moment-
de la recopilación del material escrito. De esta ma
-
nera comenzamos a trabajar con la legislación e historia universi
-
tarias; con seis periódicos
(J~U
Jornada,
Reforma, Financiero,
El
Uniuersal,
Excélsior
y
El
Sol);
con la revista
Proceso;
con los docu
-
mentos de autoridades
y
gacetas universitarias,
y
con los volantes
informativos de los estudiantes que se oponían al aumento de cuo
-
tas, propuesto por
el entonces rector de
la
UNAM,
doctor Francisco
Barnés de Castro.
No obstante, quedaba claro que existía una gran distinción entre
los sucesos reales
y
la información que se nos transmitía a través de
esos escritos. Por ello, planteamos como primer objetivo identificar
la forma en la que los diversos
penbdicos trataban el asunto del
conflicto universitario, así como reconocer, en las fuentes escritas,
emanadas
de
los protagonistas de dicho conflicto, no sólo los temas
abordados sino sus intenciones
y
opiniones, para poder contrastar
unas
y
otras fuentes informativas.
Desde luego, teníamos en mente la necesidad de abordar el tra
-
bajo siguiendo una metodología, que no sólo nos permitiera cuanti
-
ficar la información, sino fundamentalmente detectar la efectividad
de los textos, lo que nos llevó a poner en práctica conceptos, cate
-
gorías
y
metódos tratados por algunos de los especialistas del dis
-
curso, que habíamos estudiado previamente en clase.
En suma, nuestro propósito era adentrarnos en la forma
y
el conte
-
nido de los discursos; empero, dadas las circunstancias de espacio
y
la competencia de los jóvenes, nos concentramos en el aspecto
formal, procediendo a:
1)
Cuantificar noticias, artículos de opinión, agendas, cartas,
in
-
serciones pagadas, en los diferentes periódicos, así como en
los documentos de autoridades, académicos
y
estudiantes
universitarios, por día
y
por mes.
2)
Cuantificar párrafos por noticia.
3)
Identificar locutores.
4)
Codificar
y
cuantificar actos linguísticos, por locutor
y
por
noticia.
Después de tres meses de trabajo,
y
no obstante la grata convi
-
vencia con los jóvenes, decidimos que era tiempo de
proporcionar-
les sus promedios. Sin embargo, es importante mencionar que aun
los que no asistieron al taller obtuvieron un promedio aprobatorio,
pues como ya se mencionó habían cubierto los requisitos académi
-
cos para su evaluación.
Empero, ocho alumnos siguieron interesados en continuar el tra
-
bajo, y con ellos emprendimos realmente el análisis del discurso so
-
bre el conflicto, lo que implicó volver a revisar, corregir y recodificar,
lo que se había trabajado en el taller informal. En este sentido cabe
señalar que gracias al empeño y labor constantes, que durante nueve
meses realizaron los alumnos mencionados, fue posible la elabora
-
ción de este artículo.
Por ello, es importante manifestar no sólo mi agradecimiento, sino
resaltar la participación en este trabajo de: Samanta E. Ma.
Arvizu
Cordero,
Ariadna G. Espinoza
Alonso, Roberto
1.
García Mejía, Julio
C.
Horta Gómez, Jessica R. López Cervantes, Socorro
V.
Lozano Sosa,
Ana Laura Maldonado Castro y Karina Miranda Cruz, quienes más
allá de alcanzar un crédito, han hecho muestra del verdadero espíritu
universitario, en su afán desinteresado por conocer, entender y com
-
prender problemas humanos.
Finalmente, quiero agradecer especialmente la colaboración de
la licenciada Mima E. Téllez Ordaz, en la coordinación y participa
-
ción en este trabajo.
introducción
Desde diciembre de 1998 el conflicto de nuestra máxima casa de es
-
tudios ha centrado la atención de la prensa escrita y de la docu
-
mentación
-
fuente de autoridades, académicos y estudiantes, en tres
temas generales: el
"
presupuesto de egresos del Ejecutivo federal
para la educación"; el
"
plan Bamés cuotas" y las
"
movilizaciones
"
por dicho plan. El acaecimiento inmediato, secuencia1 y sucesivo de
estos asuntos, veló o cuando menos
minimizó otro rubro que tam
-
bién había afectado y molestado a la comunidad académica, y par
-
ticularmente a los investigadores de institutos y centros de la Uni
-
versidad Nacional Autónoma de México.
En efecto, el
18
de diciembre de 1998, en la sección Sociedad y
Justicia del periódico
LuJornada, apareció en letras menores a las
Cuestiones contemporáneas
del titular
"
Rechazan estudiantes y consejeros el incremento de cuo
-
tas en la
UNAM",
el encabezado
"
Exigen a legisladores aclarar qué
entienden por docencia
"
.
La
reportera de esa noticia informativa, Ma. Esther Ibarra, señaló
que
...
la comunidad científica de la
UNAM
exigirá a los legisladores
que definan qué entienden por docencia, antes de aprobar la
iniciativa de Ley para el Fomento de la Investigación Científica,
la cual estipula que las instituciones de educación superior pro
-
moverán que sus investigadores impartan clases.
En esa misma nota la reportera Ibarra resaltó la declaración del
presidente del Colegio del Personal Académico del Instituto de Fi
-
siología Celular de la
UNAM,
Francisco Fernández de Miguel, y del
investigador
Arturo
Hernández, sobre el hecho no sólo de que la co
-
munidad científica asume las tareas docentes como parte de sus acti
-
vidades, sino
-lo
que es más importante
-
de lo preocupante y
peligroso que se establezca
"
por decreto presidencial cumplamos
con la docencia, sin considerar ni tomarse la molestia de consultar
-
nos y violando la autonomía universitaria y la capacidad de auto
-
gestión de la Universidad
...
"
(LuJornada,
18 de diciembre de 1998,
p.
54).
Ciertamente no sólo es preocupante la violación a la autonomía
universitaria, tanto porque se está atentando contra el Artículo
3",
fracción
VII
de la Constitución mexicana, donde se establece el carác
-
ter autónomo de la Universidad Nacional de México, y se le faculta
para gdbernarse a sí misma, cuanto porque se están normando fun
-
ciones cuya especificidad reside en los propios fines, principios y
propósitos de tal institución.
No obstante la gravedad que implica quebrantar el marco cons
-
titucional mexicano y la Ley Orgánica de la Universidad, esta acción
del Ejecutivo Federal y aquella reacción de los académicos y estu
-
diantes, agregadas: primero, al presupuesto de egresos del Ejecutivo
Federal para educación; posteriormente, al plan Bamés cuotas, des
-
pués al paro de actividades o la denominada huelga universitaria,
y
más
recientemiente de su levantamiento mediante el uso de la fuer
-
za pública, han detonado conflictos latentes de carencias,
deficien-
cias, ambigüedades o interpretaciones parciales, tanto de la Ley
Orgánica vigente, en la vida académica universitaria, cuanto de la
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo
3O
y
fracciones referentes al subsidio de la educación superior por parte
del Ejecutivo Federal, como de los diferentes artículos de la Ley Ge
-
neral de la Educación.
Dentro de este contexto, en el ámbito de la comunidad universi
-
taria se empieza a perfilar la formación de grupos y agrupaciones
que confrontan no
s610 las decisiones de autoridades universitarias
y federales, sino que comienzan a adquirir conciencia de su posi
-
ción negativamente privilegiada, tanto en la toma de decisiones, co
-
mo en las oportunidades sociales y educativas, limitadas por la es
-
tructura socioeconómica que se mantiene dentro de la sociedad
mexicana.
De esta manera, el conflicto universitario se presenta como un
choque de intereses y un medio para obtener los resultados desea
-
dos por parte de los disidentes, ya que las medidas que se manejaron
como los
"
llamados al diálogo
"
fueron infructuosas porque los re
-
presentantes de las autoridades convocaban un proceso de diálogo
institucionalizado, para no contravenir el orden del sistema univer
-
sitario que consideran funcionalmente integrado. Por su parte, los
grupos antagónicos a esta postura buscaban romper y superar la
coacción
esuuctural ejercida por tal sistema.
Ahora bien, frente al conflicto se pueden hacer diversas lecturas,
entre las cuales destacamos dos que se manejaron en los discursos
de autoridades universitarias, académicos, estudiantes y voces que
cobraron vida en las notas informativas, los artículos de opinión y
desplegados de los diarios comerciales
o
públicos: una ha conside
-
rado el conflicto como la única alternativa que les dejaron a los estu
-
diantes para solucionar el problema; otra, como manifestación de
impulsos agresivos que sólo buscan dar salida a esa energía sin tra
-
tar de obtener resultados.
Dadas estas observaciones, es claro que los elementos o variables
que intervinieron en el conflicto son varios, no obstante el detona
-
dor que lo patentizó fue el proyecto de aumento de cuotas del enton
-
ces rector
Bamés, y que al ser aprobado por el Consejo Universsitario,
en su sesión ordinaria del 15 de marzo de 1999, recibió la denomi
-
nación Reglamento General de Pagos. De ahí que, en principio, nos
Cuestiones contemporáneas
planteáramos la pregunta de por qué el proyecto (que después fue
reglamento de cuotas) había producido inconformidad, desaproba
-
ción y descontento dentro de la comunidad universitaria y particu
-
larmente entre los estudiantes.
Para indagar sobre tal problema utilizamos la técnica de observa
-
ción documental, a través de los discursos escritos de las fuentes o
de los participantes en el conflicto, y en los diversos géneros perio
-
dísticos. El objetivo de esta observación fue identificar los datos que
nos llevaran a planteamos preguntas sobre las conductas que trans
-
miten o reciben mensajes, sobre la aparente causa del conflicto.
No obstante, es pertinente aclarar que los diversos modos de co
-
municación escrita se utilizan no sólo como instrumentos infor
-
mativos de las conductas de los protagonistas y participantes que
intervinieron en el conflicto, sino que
-
-
en tanto fenómenos
discur-
sivos-
también se han considerado como expresiones o formas
conductuales.
Sin embargo, conscientes del apremio o sensacionalismo de los
periódicos y de su consecuente efecto distorsionador de la noticia
del acontecimiento, tenemos previsto comparar las noticias de los
acontecimientos en torno al conflicto entre varios periódicos. En este
sentido, es pertinente aclarar que la elaboración del trabajo que pre
-
sentamos aquí constituye
sólo una parte de la investigación mayor.
Como primer paso, hemos llevado a cabo un seguimiento del dia
-
rio
Lu
Jornada
por ser el que mayor relevancia o interés ha prestado
al conflicto universitario, no sólo por la frecuencia de noticias, sino
por el interés que ha suscitado en los lectores al ser uno de los perió
-
dicos de mayor venta.
Aun cuando al momento de redactar este artículo hemos logrado
avanzar en la codificación y tabulación de las noticias de
Lu
Jornada
y de los documentos
-
fuente de autoridades, académicos y estudian
-
tes, desde diciembre de 1998 hasta agosto de 1999, permitiéndonos
una aproximación comparativa entre unos y otros, todavía queda
pendiente el manejo de la información de cinco meses más, y la
correspondiente a los periódicos
Bcélsior
y
Reforma,
elegidos por
presentar posturas preferidas por otros sectores sociales de la po
-
blación, pues aunque sabemos que la noticia no debe cambiar en
esencia por el medio empleado, su presentación se modificará de
acuerdo con la tendencia del periódico.
Finalmente,
sólo nos resta precisar lo que entendemos por dis
-
curso como fenómeno
conductual, que acotando las diversas diser
-
taciones sobre el tema, podemos afirmar sencillamente que es el fun
-
cionamiento de la lengua en los actos individuales de su utilización.
Así,
aun cuando el discurso pertenece al habla, forma parte del uso
de la lengua, es decir, un discurso no
sólo es el sistema de la lengua,
ni tampoco únicamente el proceso de la realización individual, en
el habla. El discurso implica tanto el sistema como el proceso, y con
-
cretamente se inscribe en el paso de uno a otro; transformación que
se conoce como enunciación o acto del lenguaje.
En ese sentido, el discurso va más allá de la capacidad de producir
y comprender un número infinito de frases, cuyo estudio tendría que
ver mas bien con la gramaticalidad de la competencia lingüística. En
cambio, el discurso cae en el terreno del uso real de la lengua en si
-
tuaciones concretas; esto es, la ejecución o actuación de un ha
-
blante
-
oyente, cuyo ámbito concierne al asunto de la aceptabilidad
de las estructuras formales de las oraciones gramaticales.
De esta manera,
es
el enunciado y no la frase el que precede a la len
-
gua como discurso, pues la frase es una entidad abstracta susceptible
de una infinidad de realizaciones particulares; en tanto que el enun
-
ciado constituye la concreción de cada una de esas realizaciones
particulares que se incluyen dentro de las posibilidades frasísticas.
Por la enunciación el locutor no sólo asume la lengua, sino que
por el discurso refiere su relación con el mundo; en la asunción de
la lengua el locutor enuncia posiciones y papeles, ahí se reconoce
como tal, y en ese reconocimiento postula al otro como alocutor o
colocutor, este último a su vez
correfiere tales posiciones, dentro de
un consenso
pragmático.l
De acuerdo con las observaciones de
M.
Pecheu~,~
la relación
dis-
cursiva se establece a partir de condiciones de producción dadas,
entendiendo por estas últimas la colocación de los protagonistas
y
del objeto de discurso en el interior de una relación de fuerzas que
existen entre los antagonistas de un campo político dado. Por ello,
Véase
E.
Benveniste,
Problemas
de
lingrZLFtica
general
U,
México
-
Espafia
-
Argentina,
Colombia, Siglo
XXI,
1980,
pp.
84
-
85.
Vease
M.
Pedieux,
HaciaelanálCsCsautom6~codeldCs~~~0,
Madrid,
Gredos,
1978, cap.
1.
"Fomci6n
Social,
Ideologfa,
Discurso
"
,
pp.
41
-
43.
Cuestiones
contemporá.aneas
la importancia del contexto en que se pronuncia el acto
discursi-
vo; las relaciones que intervienen entre sus participantes, las relacio
-
nes jerárquicas y de poder que las ligan, y las creencias, las expec
-
tativas, los deseos, la voluntad.
En este sentido, en nuestro trabajo el objetivo primordial se cen
-
tra más bien en comprender cómo funciona el discurso de los pro
-
tagonistas y paticipantes en el conflicto universitario (qué es lo que
se hace, qué tácticas de comunicación se utilizaron, con qué estra
-
tegias discursivas y persuasivas), que en buscar entender el signifi
-
cado de los mensajes (los elementos lexicales).
Se ha hecho evidente que en los discursos han habido expresio
-
nes desafortunadas, ya que en ambos lados de los antagonistas los
procedimientos convencionales han sido rechazados; las perso
-
nas particulares no han seguido el procedimiento convencional que
impone comportamientos acordes a sus posiciohes y papeles pre
-
fijados en la estructura universitaria. Lo que ha redundado en la fal
-
ta de propósito de conducirse de manera adecuada dentro del sis
-
tema de relaciones vigente, por lo que en diversas etapas se han
formulado actos expresivos huecos o insinceros.
De acuerdo con lo anterior, para analizar el discurso en los docu
-
mentos escritos y detectar los datos que nos permitan responder a
las preguntas sobre las conductas que transmiten o reciben mensajes
en tomo al fenómeno conflictivo, se planteó la necesidad de precisar
algunos elementos contextuales que
enmarcan no sólo la actuación
de los protagonistas, sino los antecedentes de los conflictos que han
sido funcionales en la obtención de diversos logros, que se han al
-
canzado en
la
uNAM
como institución.
Asimismo, para poder codificar la información del discurso es
-
crito, recummos a las categorías que nos ofrece la clasificación de
los actos lingüísticos de Austin y Searle; categorías que nos permiten
detectar la forma discursiva de los protagonistas y de las diversas vo
-
ces que hablaron
a
través de
la
prensa escrita (concretamente, por
el momento, en
LaJornada).
De esta manera, el orden de la redacción de este trabajo se pre
-
senta de la siguiente manera:
1)
una breve síntesis de las huelgas uni
-
versitarias;
2)
los organigramas de la estructura universitaria y los
papeles
normados dentro del sistema universitario;
3)
los resulta
-
dos de los cuadros con los que ilustramos la forma discursiva, a
tra-
vés de la codificación de los actos lingüísticos;
4)
la identificación
de temas y las tendencias en tomo a esos temas.
Las
huelgas que
han
dado
vida
a
la
universidad
Recordar la historia de la universidad a través de sus diversos con
-
flictos y congresos, donde han participado estudiantes
e
ilustres in
-
telectuales, nos permite subrayar su papel en la búsqueda de la ver
-
dad, de la libertad
y
de la justicia, logrando con ello darle forma
y
contenido. Pues sus luchas, a pesar de haber estado al margen de
la normatividad universitaria (como se puede apreciar en los artícu
-
los correspondientes a las obligaciones y derechos de alumnos y
académicos, en el Estatuto General de la
UNAM),
han sido movimien
-
tos dignificadores de la humanidad, alcanzando con ello uno de los
fines y propósitos de la universidad: promover
y
formar en el respeto
a los derechos humanos.
Evidentemente, no pretendemos una exposición exhaustiva al
respecto, pues nuestra intención es sólo la de apuntalar la funcio
-
nalidad de esos movimientos en la construcción de nuestra univer
-
sidad. Con ello, buscamos anclar al movimiento dentro de la propia
historia de nuestra institución, pues muchas voces se han levantado,
como antaño lo harían otras, reprobando el conflicto como un fenó
-
meno que debilita y desprestigia a nuestra máxima casa de estudios.
Claro que los tiempos son otros,
y
las autoridades encargadas de su
gobierno pueden encauzar negativamente el conflicto,
y
hacerlo dis
-
funcional para la institución, pero en este sentido habría que pre
-
guntarse cuál es su idea de universidad
y
hacia dónde quieren di
-
rigirla,
y
qué tanto la comunidad universitaria concuerda con esa
visión
y
con esas metas.
Hace quinientos años (1553) se
llev6 a cabo el acto inaugural de
la fundación de la Universidad de México: entre 1595
y
1597, la uni
-
versidad se convirtió en Pontificia por la Bula del Papa Clemente
WII,
y
sus estudios adquirieron plena validez.
En esa época la máxima autoridad de la universidad era el claus
-
tro,
que tenía amplias facultades legislativas y administrativas,
y
aun
cuando la universidad era un foco de atracción cultural teóricamente
igual para todos, los que realmente asistían fueron jóvenes de la
cla-
Cuestiones contemporáneas
se media, clérigos españoles, criollos y mestizos, y uno que otro in
-
dio favorecido por circunstancias especiales. De esta manera la uni
-
versidad aumentó el volumen de la clase media ilustrada y nutrió,
a lo largo de la época colonial, los cuadros de la burocracia y de la
Iglesia.
Empero, en 1815 José Joaquín Fernández de Lizardi denunció la
falta de una educación superior. Sin embargo, en este siglo preva
-
lecía una divergencia entre conservadores y liberales; los primeros
consideraban que la educación superior era condición de progreso
económico, y los otros, como requisito de evolución política.
En 1881 Justo Sierra presentó ante la Cámara de Diputados un
proyecto para la creación de la Universidad Nacional, además de
plantear que tenía que ser una corporación independiente. Así,
él
fue quien planeó la Escuela de Altos Estudios como máxima insti
-
tución de cultura en el país, que se encargaría
de'fonnar a los profe
-
sores que requerían las escuelas profesionales; de perfeccionar los
estudios y proporcionar los medios para la investigación en todos
los campos de las humanidades, ciencias exactas y ciencias sociales;
con ello se asumió a la Universidad Nacional como instrumento para
unir al país con
el
mundo.
En su creación se consideró la organización de las universidades
francesas, alemanas, inglesas, estadounidenses, pero buscando que
la de México no fuera una réplica de aquéllas, sino que correspondie
-
ra a las condiciones actuales de evolución educativa y social, satis
-
faciendo las necesidades espirituales del país. Con esta idea Justo
Sierra alcanzó la cumbre de su pensamiento nacionalista, pues con
-
cebía la investigación científica desinteresada, inclinada constante
-
mente sobre elementos mexicanos.
A
principios del siglo
xx,
con la educación revolucionaria, la uni
-
versidad se convierte en departamento universitario autónomo. Así,
en 1914 surge
el
primer proyecto de los estudiantes, encabezado por
Julio García, Jesús Galindo y Valles y Ezequiel
A.
Chávez, donde se
pedía la independencia de la universidad, además de la propuesta
de la elección del rector por la comunidad universitaria. Cabe desta
-
car que el proyecto de los estudiantes fue alentado por
el
entonces
secretario de Instrucción Pública, José Vasconcelos.
La
constitución de un Congreso de Estudiantes como organismo
permanente data de 1916. En la organización de dicho Congreso
destacaron alumnos distinguidos de la Escuela Nacional de Jurispru
-
dencia, y la influencia que ejerció se reflejó en el nombramiento gu
-
bernamental de estudiantes como agregados de embajadas y lega
-
ciones de
Mexico en el extranjero.
En 1920 el rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos,
cambió el lema universitario por el que actualmente se ostenta "Por
mi raza hablará el espíritu". En esta época el Congreso se transformó
en una Federación de Estudiantes con representación proporcio
-
nal de todas las escuelas del Distrito Federal. En nuevas elecciones
quedó como dirigente de la Federación de Estudiantes Daniel Cosío
Villegas, y entre 1921 y 1925 se celebró el Primer Congreso Nacional
de Estudiantes, cuyas conclusiones fueron proclamar que la juven
-
tud universitaria lucharía por el advenimiento de una nueva huma
-
nidad, fundada sobre los principios modernos de justicia en el orden
económico y en el político.
El Segundo Congreso Nacional de Estudiantes tuvo marcada ten
-
dencia socialista; gracias a lo cual el estudiante aceptaba la obli
-
gación moral de velar por el mejoramiento del pueblo. Por su parte,
el Tercer Congreso Nacional de Estudiantes incluyó, entre las pro
-
posiciones acordadas, la declaración de la absoluta igualdad entre
el hombre y la mujer,
y
la necesidad de igualar los derechos de am
-
bos, en los órdenes político, social, económico
y
moral.
En 1923 la Federación de Estudiantes elaboró el proyecto de la au
-
tonomía universitaria y, entre 1926 y 1927 se llevó a cabo el Cuarto
Congreso Nacional de Estudiantes, donde sobresalió el acuerdo de
la intervención de los estudiantes en la política del país,
y
donde ade
-
más al licenciado Vasconcelos se le declaró Benemérito de la clase
estudiantil.
El Quinto Congreso Nacional de Estudiantes, celebrado entre
1927
-
1928, obtuvo entre otros resultados crear en los estudiantes la
conciencia de clase y de comunidad de intereses, haciendo posible
agitaciones
y
movimientos de huelga que tuvieron injerencia prác
-
tica y directa en los destinos de la universidad.
En 1929 el presidente Portes Gil introdujo en el Congreso una ini
-
ciativa de ley para la autonomía de la universidad, donde se es
-
pecificaba que ésta seguiría siendo nacional,
y
como tal, una institu
-
ción del Estado pero académicamente autónoma, lo que permitió
transformar a la universidad de establecimiento oficial en una ins
-
Cuestiones contemporáneas
titución descentralizada del Estado. En este mismo año se elaboró
la primera Ley Orgánica, estableciendo que el rector de la univer
-
sidad sería nombrado por el Consejo Universitario, de acuerdo con
la tema propuesta por el presidente de la República, además de pre
-
sentar un informe anual de labores realizadas ante el presidente, el
Congreso de la Unión y la Secretaría de Educación Pública.
El Séptimo Congreso Nacional de Estudiantes, reunido en 1930,
trató sobre el asunto universitario y la declaración de principios de
la juventud estudiosa, frente a los problemas sociales de México y
el mundo. Posteriormente, la segunda Ley Orgánica se elaboró en
1933, cuando el secretario de Educación, Narciso Bassols, planteó
una ley tendiente a eliminar lo nacional de la universidad, pues se
-
gún su criterio dentro de ella se daba prioridad a las luchas faccio
-
nales, organizadas por políticos universitarios, sobre la asistencia a
las cátedras. Con esto se pretendió convertirla en una institución
privada, lo cual trajo como consecuencia la cancelación del subsidio
por parte del Estado y la asignación de diez millones de pesos, cuyos
intereses servirían para sostener a la institución (a cambio del subsi
-
dio de tres millones anuales que se le asignaron anteriormente). Con
esta situación se puso de manifiesto la amenaza de que en cualquier
momento se le revocara la autonomía. No obstante, al estipularse
que el rector sería el jefe nato de la universidad, se
remarcó su carác
-
ter autónomo.
En el Décimo Congreso Nacional de Estudiantes, Vicente Lombardo
Toledano propuso la adopción del marxismo; algunos
se
opusieron y
proclamaron la libertad de cátedra y el eclecticismo en la enseñan
-
za, lo que originó un conflicto ideológico que resultó en la huelga
de 1933. Todavía en 1935 la universidad vivió una etapa de crisis, de
-
bido a los esfuerzos realizados para conservar la libertad de cátedra.
No obstante, poco después la reinstitución de la universidad,
como unidad de organización de las escuelas profesionales disper
-
sas creó entre los estudiantes el espíritu de cuerpo, polarizando ha
-
cia ella diferentes fuerzas que dieron consistencia y prestigio a su
organización.
La
tercera Ley Orgánica se elaboró entre 1944 y 1945, cuando la
universidad vivía un nuevo periodo de incertidumbre; así, del
7
de
agosto al
23 de octubre de 1944, se inicia la etapa de
reconstnicción
de la universidad, a sugerencia del presidente de la República, Ma
-
nuel
Aviia Camacho, quien invitó a los ex rectores a reunirse para
solucionar los problemas universitarios. De esta reunión surgieron
dos consecuencias importantes:
1)
la prevalencia del espíritu uni
-
versitario;
2)
los ex rectores constituyeron la base de la Junta de Go
-
bierno, establecida por la Ley Orgánica de 1945.
Por su parte, Alfonso Caso, elegido rector en 1944, consideró que
la universidad necesitaba más que el rédito de diez millones de pe
-
sos, reiterando que era necesario devolverle su carácter nacional,
pues fue de ésta de donde salieron los hombres que engrandecieron
la cultura del país; asimismo, defendió su carácter público.
La
historia sangrienta de la universidad quedó registrada en 1968
cuando las exigencias del diálogo público, como la demanda de los
estudiantes frente a la dura posición gubernamental de Días Ordaz,
llevaron a la huelga y a su represión violenta.
En 1986 se aprobaron veintiseis medidas para elevar el nivel aca
-
démico, que implicaron cambios en los reglamentos generales de
exámenes, de inscripciones, de
posgrado y del Estatuto General
de la
UNAM,
lo que propició su repudio por parte de los estudiantes.
Por ello, el
31
de octubre se integró el Consejo Estudiantil Univer
-
sitario
(CEU),
demandando
-
un mes después
-
un Congreso Uni
-
versitario para discutir las reformas. En 1987 el
CEU
rechaza las nue
-
vas propuestas de Rectoría, resultando la huelga del 29 de enero, aun
cuando tuvo el apoyo del Sindicato de Tabajadores de la
UNAM,
se
levantó el 18 de febrero.
En 1995, luego de publicarse los resultados de los exámenes a
nivel bachillerato y licenciatura, se inicia el conflicto de
"
rechaza
-
dos
"
, cuando un grupo de estudiantes miembros del
CEU
llegó a las
instalaciones universitarias, y en mitin improvisado invitaron a los
j6venes
"
discriminados del sistema educativo
"
a organizarse para re
-
clamar más espacios. Finalmente, el 10 de agosto se integró el Movi
-
miento de Excluidos de la Educación Media Superior.
El 19 de abril de 1999 se conformó el Consejo General de Huelga,
un día antes del paro de labores, originalmente en protesta por la
aprobación del nuevo Reglamento de Pagos.
.
.
Bastan estas fechas y acontecimientos para ejemplificar que el
problema del subsidio federal, de la gratuidad de la educación media
superior y superior, la autonomía y lo nacional, conquistas de los
universitarios, han sido puestas en solfa por diversas autoridades
fe
-
Cuestiones contemporáneas
derales a lo largo de la historia de la universidad. Empero, la univer
-
sidad ha salido avante gracias a la lucha estudiantil y a las autorida
-
des universitarias que han apoyado y respaldado a sus estudiantes
y a la
hniversidad.
Esperamos que las autoridades del 2000 sepan seguir el modelo
de los ilustres universitarios que privilegiaron los intereses comuni
-
tarios de la universidad sobre los particulares y partidistas.
La
universidad
vitrificaáa
en
un
organigrama
A partir de 1997 se reorganizó la estructura administrativa de la
UNAM,
que junto con la ya existente de las autoridades académicas,
originó un organigrama bastante nutrido de funcionarios y burocra
-
cia universitaria (véase organigrama Autoridades universitarias).
En la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de
México
09-49, Artículo
3O, se
enlistan como autoridades universi
-
tarias:
1) la Junta de Gobierno;
2)
el Consejo Universitario;
3) el rec
-
tor;
4)
el Patronato;
5)
los directores de facultades, escuelas e ins
-
titutos, y
6)
los consejos técnicos de las facultades y escuelas,
y
los
internos de los institutos y centros. No obstante, en la cúspide se en
-
cuentra el Consejo Constituyente, que designa a los primeros com
-
ponentes de la Junta de Gobierno.
Las funciones de estas autoridades se encuentran reglamentadas
en la Ley Orgánica y en el Estatuto General de la universidad, de ellas
enumeramos las siguientes:
1. La Junta de Gobierno
(Art.
6O)
para nombrar y remover al rector;
nombrar a los directores de facultades, escuelas e institutos; designar
a las personas que formarán el Patronato de la Universidad; resolver
los acuerdos del Consejo Universitario vetados por el rector; resol
-
ver los conflictos que surjan entre autoridades universitarias y expe
-
dir su propio reglamento.
2. El Consejo Universitario
(Art.
8O)
para expedir las normas y dis
-
posiciones generales encaminadas a la mejor organización y funcio
-
namiento técnico, docente y administrativo de la universidad
...
conocer de cualquier asunto que no sea de la competencia de alguna
otra autoridad universitaria.
3. El rector
...
jefe nato de la universidad (Art.
3")
para cuidar del
exacto cumplimiento de las disposiciones de la Junta de Gobierno
y de las que dicte el Consejo Universitario
...
vetar los acuerdos del
propio Consejo, que no tengan carácter técnico. Empero, además en
el Art.
30°, Cap.
111, título
3' del Estatuto General de la
U
N
AM
,
se aña
-
de, en el ámbito del rector, la designación del abogado general, del
secretario general de la universidad, la Secretaría de Asuntos Admi
-
nistrativos, la de Asuntos Estudiantiles, el secretario de Planeación,
la Coordinación Cultural, la de Difusión y la Dirección General de
Información, entre
otras.3 Asimismo, en el Título Segundo, Art.
1
lo,
del Estatuto mencionado, el rector nombrará y removerá un jefe, em
-
pleado técnico, de una dirección especial, de quien dependerá la
extensión universitaria, los cursos para extranjeros y las relaciones
oficiales de la universidad con otros centros docentes o de investi
-
gación.
Al
respecto, es importante señalar que
a
partir de 1985 con
el entonces rector doctor Octavio Rivero Serrano, se estrecharon los
vínculos con la fracción parlamentaria priísta, al suscribir con el en
-
tonces senador Miguel García González
Avelar, presidente de la
Comisión del Senado, un convenio de coordinación
técnico-cientí-
fica para colaborar en avance de materia política y proceso legisla
-
tivo, mediante el intercambio de estudios y experiencias, especial
-
mente en el ámbito jurídico (Gaceta
U
N
AM
,
16
-
03
-
99).
4.
El Patronato
(Art.lOO) para administrar el patrimonio universita
-
rio y sus recursos ordinarios y extraordinarios; formular todo lo que
tiene que ver con el presupuesto general anual de ingresos y
egre-
sos; designar al tesorero de la universidad y a sus empleados; de
-
signar al contralor y auditor interno de la universidad; gestionar el
mayor incremento del patrimonio universitario, así como el aumen
-
to de los ingresos de la institución. En este sentido, la constitución
de la Fundación
UNAM
(que se presenta en el organigrama de agru
-
paciones académicas), y la Campaña Unamos Esfuerzos promovida
por el ex rector Barnés, forman parte de las medidas tendientes a
aumentar los ingresos de la institución. Aquí es importante señalar
que el presidente de dicha Fundación es, o lo era en la rectoría de
Barnés, el hoy secretario de Turismo,
Óscar Espinosa Villarreal
(La
Jornada; 2
-
03
-
99).
3
Para
conocer con mayor amplitud las obligaciones
y
facultades del rector, consúltese el
Art.
34
del Estatuto General de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuationes
contemporáneas
5. A los directores de facultades
y
escuelas, que de acuerdo con
el
Art.
41°, Cap. V, Título Tercero, del Estatuto General, les corres
-
ponde: representar a su facultad o escuela; concurrir a las sesiones
del Consejo Universitario
...,
nombrar al secretario con aprobación del
rector
y
proponerle la designación de personal técnico
y
administra
-
tivo; proponer el nombramiento del personal docente; convocar a
los consejos técnicos
y
a los colegios de profesores, entre otras atri
-
buciones.
En relación con el organigrama de la Comunidad Académica (véa-
se organigrama correspondiente), consideramos que a partir del con
-
flicto universitario (20 de abril de
1999), los académicos empezaron
a organizarse: unos en franco antagonismo frente a los miembros del
Consejo General de Huelga, como lo fueron las
"
Mujeres de Blanco";
otros, para mediar entre autoridades
y
estudiantes, algunos indepen-
dientes como la Asamblea Universitaria Académica, la Comisión Plu-
ral de Investigadores, la Comisión de Eméritos, el Frente de Maestros
Universitarios
y
otras asambleas, otros más, nombrados por el rector,
como la Comisión de Encuentro. También ha sido importante la for
-
mación de colegios, en diversas facultades e institutos.
Por su parte, los estudiantes
-
desde la década de los
sesenta-
se han ido organizando
y
estructurando, no sólo dentro del ámbito
estrictamente universitario, sino vinculándose con organismos
y
movimientos disidentes unos,
y
consecuentes otros, de
y
con grupos
que tienen en sus manos el gobierno
y
la rectoría de la universidad
y
de la sociedad mexicana (véase organigrama Organizaciones estu-
diantiles).
En el
organigrama de los estudiantes encontramos que apartir de
los sesenta emerge la Fracción Bolchevique del
PRT
, de donde surge
la Liga Obrera Marxista, con la que se vincula la Unión de Colonias
Populares de Naucalpan. En 1985, época del sismo en la ciudad de
México, se forma la Unión de Vecinos
y
Damnificados, ligada al mo
-
vimiento estudiantil
y
al Buró de Información Política
(BIP)
de la Fa-
cultad de Ciencias Políticas
y
Sociales
(1986). Del Movimiento Estu-
diantil deriva el Consejo Estudiantil Universitario
(CEU),
y
del
B
I
P
se
alienta la formación de Brigadistas
y
del Frente Popular Francisco
Villa.
En el Congreso Universitario de 1990 derivan del
CEU:
la Corriente
para la Reforma Universitaria; Otros Grupos
y
los llamados
Históri-
cos.
Los Otros Grupos constituyeron: los representantes de la Fa
-
\.
cultad de Derecho, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
y de Economía; la Coalición Democrática Estudiantil
(CDE);
el Mo
-
vimiento de Liberación Popular
(MLP);
el Movimiento
Revoluciona-
l
rio del Pueblo
(MRP)
y la Coordinadora Estudiantil
(cE), esta última
vinculada con el Partido Obrero Socialista
(POS),
cuyo antecedente
fue la Unión de Vecinos y Damnificados.
El
POS
junto con la comente
En Lucha por el Socialismo
(cu)
formaron la agrupación de sobre
-
vivientes de Cuadros Moderados, con los que se vinculó la Conven
-
ción Nacional Estudiantil
(CNE).
En 1992, con la propuesta del entonces rector, José Sarukhán, los
representantes de la Facultad de Derecho, de Ciencias Políticas y de
Economía, así como
el
CDE,
formaron
la Tercera Fuerza. En 1995 se
organizó el Movimiento de Rechazados, cuyo antecedente son los
Históricos
(CEU),
en oposición al Comité Estudiantil Metropolitano
(
CEM
), en ese entonces surge también El Colectivo, cuyo antecedente
fue el
ns.
Entre 1996 y 1997 se originó una división de grupos: los
Moderados o Democráticos de la Red de Estudiantes Universitarios
(REU),
que derivó del
CDE;
el Bloque Universitario de
la Izquierda
(BUI)
CUYO
antecedente era
el
CEM;
la Coalición Política, y Conciencia
y Libertad, ambos derivados de El Colectivo.
A
partir de 1999, con la propuesta del rector Barnés, reaparece el
C
D
E
derivado del
RE
U
;
surge el grupo Contracorriente cuyo antece
-
dente era el
sur,
y
los
Megaultras, que derivaron de Conciencia y
Libertad.
Posteriormente, surgieron los Moderados y los Radicales; los
an-
i
tecedentes de los primeros fueron: el
C
E
U
del ochenta
y
seis, la Coor
-
dinadora Estudiantil del noventa, el
REU
del noventa y seis, y que en
el noventa y siete se denominó
RED,
el
CDE
del noventa y ocho,
el
C
E
M
;
(más tarde el
RE
D
y el
CEU
formaron la Coalición Democrática
Estudiantil
+DE-);
el Frente Zapatista de Liberación Nacional.
Dentro de estos grupos se dice que influyen militantes del Partido
de la Revolución Democrática
y
el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Por su parte los Radicales derivaron de la Corriente en Lucha por
el Socialismo
(cu, del noventa) a la que llaman la
Llltra Vieja; de la
Nueva Ultra o Ultra Policiaca; del
sur
(del
96),
y
de Contracorriente,
abarcando también la Unión de Jóvenes Revolucionarios, del que
1
3
78
Cuestiones contemporáneas
deriva la Ultra Dogmática; la Juventud Espartaquista, de donde de
-
riva la Ultracomente, que
se
dice la maneja la Secretaría de Gober
-
nación.
A
partir del
20
de abril de 1999, cuando estalla el paro o huelga
estudiantil, los Moderados
y
Radicales conforman el Consejo Gene
-
ral de Huelga
(CGH),
el
cual reunió
al:
REU
O
RED, CDE,
B
U
I
,
C
E
U
,
C
E
M
,
C
E
,
a la Coordinadora Independiente Universitaria
(CIU),
a la Coordi
-
nadora de Estudios de
Posgrado
y
Sedes de Investigación
(CEPSI),
al
CLS
y
a la Contracomente.
Posteriormente, dentro de esos grupos, surgen los disidentes del
C
G
H
:
Kinesis de la Facultad de Ciencias Políticas
y
Sociales; Brigada
Rebelde de varias escuelas; Bases de ingeniería; Paristas Conscien
-
tes; Huelguistas Independientes de varias escuelas
y
facultades.
También se identifican grupos opositores a la huelga, como los
porros
y
los antiparistas; los primeros, formados por grupos como:
David Márquez Miro
(DMN);
Nueva Santa; Grupo Radical Estudiantil
Universitario
(GREU);
Federación de Estudiantes de Derecho
(FED);
3
de Marzo
y
los Temidos. Dentro de los antiparistas están: Únete;
Conciencia Veterinaria; Deber Universitario; Presencia Estudiatil;
Asociación de Estudiantes Universitarios; Sociedad de Estudiantes
de Zaragoza; Asociación de Alumnos Universitarios; Alumnos de la
Escuela Nacional de Trabajo Social.
Como se puede apreciar, las organizaciones estudiantiles son
numerosas,
y
cuantiosos sus vínculos con grupos de partidos po
-
líticos, grupos insurgentes, de la sociedad civil
y
otras agrupaciones
que no están o no participan en los grupos del poder oficial. En suma
son los opositores o antagonistas del partido oficial
y
de sus repre
-
sentantes federales.
En cuanto a los derechos de los estudiantes,
normados en las frac
-
ciones
V
y
VI
del
Art.
87",
Título
V
del Estatuto General de la
UNAM,
los alumnos pueden expresarse libremente dentro de la universidad,
siempre
y
cuando no perturben las labores universitarias,
y
aun
cuando pueden organizarse libremente en las sociedades que esti
-
men convenientes, tienen que mantener relaciones con las autori
-
dades, pues tales sociedades deben tener como fines los culturales,
deportivos, sociales
y
de asistencia mutua, en los términos que fije
el reglamento. En el
Art.
95
"
se estipula que las causas graves de res
-
ponsabilidad, aplicables a todos los miembros de la universidad son:
1.
La
realización de actos concretos que tiendan a debilitar los
principios básicos de la universidad, y las actividades de índole
política que persigan un interés personalista.
11.
La hostilidad
por razones de ideología o personales, manifestada por actos
concretos, contra cualquier universitario o grupo de universita
-
rios.
111.
La
utilización de todo o parte del patrimonio, para fines
distintos de aquéllos a que está destinado
...
Y,
más aún en el
Art.
97O
se indica que:
"1.
Los alumnos que par
-
ticipen en desórdenes dentro de la escuela o falten al respeto a los
profesores, serán sancionados según la gravedad de la falta.
.
.".
Empero, no obstante estas disposiciones, la organización y
mo-
vilizaciones históricas de estudiantes y académicos, al margen de la
reglamentación universitaria, han permitido alcanzar logros sociales
importantes, tanto para la institución como para la mayoría que se
considera negativamente privilegiada, dentro de la estructura social
mexicana.
De acuerdo con los organigramas, la estructura universitaria cada
día parece más un reflejo de la sociedad en general, pues conside
-
ramos un estrato jerárquico de funcionarios privilegiados positiva
-
mente; otro, el más numeroso donde, exceptuando a los
"
ricos
"
,
existe un sentimiento de marginación o se siente desposeído de los
privilegios por el grupo opositor, y uno más, que media entre los an
-
teriores, los académicos, cuya escisión se empieza a perfilar en tér
-
minos de su identificación con los intereses de uno o de otro de los
grupos antagónicos.
Es claro que la estructura vertida en los organigramas, con los se
-
ñalamiento~
de su normatividad funcional, así como el conflicto uni
-
versitario, pueden interpretarse desde diversos ángulos.
Así,
en'tér-
minos de la teoría
estructural-funcionalista,4
la universidad tiene una
estructura burocrática racionalmente organizada, que implica nor
-
mas de actividades definidas con claridad, donde cada serie de ac
-
ciones está funcionalmente relacionada con los fines de la organi
-
zación:
Remito
al
lector
a
las obras de
R.
Meflon,
Tmná
y
estructuras sociales,
T.
Parsons,
El
sistema social,
fundamentalmente.
Cuestiones contemporáneas
impartir educación superior para formar profesionistas, inves
-
tigadores, profesores universitarios y técnicos útiles a la so
-
ciedad; organizar y realizar investigaciones principalmente
acerca de las condiciones y problemas nacionales, y extender
con la mayor amplitud posible los beneficios de la
cultura.5
En esa organización está unificada una serie de posiciones
jerar-
quizadas, a las que les son inherentes numerosas obligaciones y pri
-
vilegios estructuralmente definidos por reglas limitadas y especí
-
ficas.
Evidentemente, si la serie de acciones está funcionalmente rela
-
cionada con los fines y propósitos de la
UNAM,
las consecuencias de
esa organización favorecerán la adaptación o ajuste del sistema uni
-
versitario, en cuyo caso, el conflicto universitario
-
considerando el
proceso interactivo de los protagonistas o actores
-
constituye la
tendencia de los estudiantes y académicos que han participado en
él, a comportarse de tal modo que perturban el equilibrio del pro
-
ceso interactivo.
La
conducta rebelde de los participantes se debe al extrañamiento
de las metas y las normas existentes, que las consideraron como
arbitrarias.
Y,
si el conflicto estudiantil se originó por el aumento de
cuotas, dentro de una institución que consideran pública y gratuita,
y, si además la conducta anómala se produjo por una disociación
entre las aspiraciones culturalmente prescritas (que todos puedan
aspirar a la educación media y superior), y los caminos socialmente
estructurales (que los ricos paguen, y los que no tienen recursos para
ello, previa demostración o justificación de su
estatus socioeconómico
bajo, queden excentos de tal pago), entonces es posible concluir que
en dicha organización universitaria se ha dado menos apoyo para
los métodos prescritos de alcanzar los fines culturalmente progra
-
mados.
Empero, si los fines culturalmente proclamados para los estudian
-
tes en el ejercicio de su actividad, son: interés por la educación y por
la formación de profesionales, investigadores y profesores útiles a la
sociedad y, si además en las instalaciones universitarias se dan los
@idación
unimitaria,
México,
UNAU
1991;
Estatuto
General
de
la
UNAM,
Titulo
pn-
mero,
art.
1,
p. 95.
métodos para alcanzar dichos fines; si la acción de estudiantes y aca
-
démicos en el conflicto, ha sido la de actuar contra las metas y las
normas existentes, en aras de una educación gratuita para todos, es
posible inferir que o bien su conducta se debió a una mala
interio-
rización de los fmes culturalmente proclamados para el estudiante
universitario,
o
bien tales fines se han modificado, quedando a la
zaga los caminos socialmente estructurados.
Parece entonces que el resultado del conflicto sería la necesidad
de modificar tales caminos para alcanzar la gratuidad en la educa
-
ción media y superior, y así restablecer el equilibrio del orden vi
-
gente.
Empero, si hacemos una lectura sobre el marco de la teoría del
confli~to,~
podemos inferir que la educación universitaria contiene
una estructura
o
subestructura que forma parte de la unidad estruc
-
tural del sistema total. Ahora bien, considerando que la unidad es
-
tructural del sistema total es una asociación de dominación, que se
mantiene unida por medio de la coacción y que lleva en sí misma
el germen de su superación,
y
si
además la universidad forma parte
de tal unidad estructural, de la misma manera participará de dicha
asociación de dominación.
Por otro lado, la participación del Estado en la educación univer
-
sitaria, como medio de control de antagonismos, luchas y conflictos
(resultado de la dificultad de satisfacer necesidades sociales, origi
-
nadas por las relaciones sociales, basadas en una economía y en un
poder distribuidos de manera desigual), en tanto mantenga tales re
-
laciones, la universidad constituirá una institución que servirá para
canalizar la hostilidad
e
impedir que se libere sobre el Estado, con
el fin de mantener la estructura del sistema total.
Ahora bien, en toda asociación de dominación se distinguen dos
posiciones: las funciones atribuidas a una de ellas llevan consigo
perspectivas de dominación; las atribuidas a la otra, excluyen esta
p
sibilidad. De ahí que, la universidad
-
en
tanto integrante de la es
-
tructura total y reflejo de la misma
-
contendrá las dos posiciones
señaladas.
Y,
en cuanto reproductora del sistema total, constituirá
Remito al
lector
a
las obras de:
L.
A.
Coser,
Lasfunciones del conflicto social;
R.
Dahren-
do&,
Las
clases
socialesy
su
conflicto
en
la
sociedad industrial;
L.
Horowia,
"
Consenso, con
-
flicto
y
cooperacion: un inventario
sociol6gico", en
RevfstaMexicanadeSociología,
vol.
xxv,
núm.
2,
pp.
611-614.
Cuestiones contemporáneas
el medio de control que haga posible la continuidad del poder del
grupo dominante en el sistema total.
En relación con el conflicto estudiantil, la asociación que se esta
-
blece entre autoridades, académicos, estudiantes y trabajadores, es
una asociación de dominación, donde las funciones atribuidas a los
primeros lleva consigo perspectivas de dominación, y las atribuidas
a los otros, excluyen esa posibilidad.
Si bien antes del conflicto estudiantes, trabajadores y algunos aca
-
démicos constituían cuasigrupos con intereses latentes semejantes,
durante el conflicto esos intereses se manifiestaron, haciendo posi
-
ble un proceso de organización entre ellos; esto además contribu
-
yó a establecer y reafirmar la identidad de esos grupos y a conservar
las fronteras entre el grupo de autoridades y aquellos otros. No
obstante, si el conflicto universitario
-
en un primer
moment-
se
constituyó en una válvula de escape de las disposiciones hostiles
obstruidas dentro de estudiantes, académicos y trabajadores, es evi
-
dente que ha creado nuevos sentimientos hostiles entre unos y otros,
porque las relaciones de dominación siguen vigentes.
Finalmente, si tomamos como referente el modelo de la teoría
mar~ista,~
deberá retomarse la concepción de la estructura econó
-
mica o base real de la sociedad como base de los fenómenos socia
-
les, y en esta idea, aquélla constituye el conjunto de las relaciones
de producción, donde el tipo dominante de relaciones de produc
-
ción determina el tipo correspondiente de base económica.
En este marco, las relaciones de los hombres con los medios de
producción que se establece en forma de propiedad privada, serán
de dominación y de sometimiento, las que a su vez determinan la
base económica de tipo capitalista neoliberal, engendrando la
su-
praestructura correspondiente.
Abundando sobre el tema, el papel determinante de la base res
-
pecto a la supraestructura en las sociedades antagónicas, deriva del
papel determinante de la economía respecto a la política; por lo tan
-
to, el papel de la economía capitalista neoliberal engendrará una po
-
lítica de dominación y de sometimiento.
Rernito
al
lector
a
las
obras
de:
K.
Marx
y
Engels,
Manifiesto comunista;
H.
Lefebvre,
El
mamhw;
V.
1.
Rozhin,
InhDduccióna
lasociología
marxista,
F.
V.
Konstantinov,
Fundamen
-
tar
de
lajilosom
manclstu.
El carácter antagónico de la unidad
base-supraestnictura se pro
-
duce por la marcha desigual de ambas en el transcurso de su desa
-
rrollo. Por ello, la política de rápida industrialización
y
privatización,
llevada a cabo en una época en la que nuestro país presenta todavía
una lenta producción de plusvalía, ha originado situaciones antagó
-
nicas entre la base
y
la supraestructura,
y
consecuentemente una si
-
tuación de lucha entre los grupos más afectados.
Si pasamos al plano de la educación media
y
superior
-
en gene
-
ral;
y
la universitaria, en particular
-
, la situación antagónica ha ori
-
ginado necesidades sociales que no ha sido posible satisfacer en
las condiciones imperantes, por parte del sector de población más
desamparado económicamente, lo cual ha dado lugar a situacio
-
nes de lucha entre ese sector de la población.
Dentro de esta corriente de pensamiento, el conflicto universitario
se puede interpretar como una lucha que manifiesta el antagonismo
de intereses entre los grupos menos privilegiados
y
el Estado. En esta
lucha, originada por la necesidad
-
cada día más acrecentada
-
que
tienen estudiantes como futuros profesionistas, hijos de trabajado
-
res
y
los mismos profesionistas
y
trabajadores, de vender su fuerza de
trabajo para poder subsistir, se convierte en una lucha en contra de la
situación planteada: estar considerados como una mercancía,
y
en
tanto tal sufrir las viscisitudes de la competencia
y
las fluctuaciones
del mercado. Esto se traduce en una situación enajenante
y
deshu-
manizada.
Estas lecturas deben considerarse alternativas de proposiciones
que buscan explicar el conflicto universitario. No obstante, es nece
-
sario pasar ahora a los resultados parciales del análisis de las formas
discursivas para poder ir aproximándonos en la elección de una de
esas posibles interpretaciones.
Resultados parciales
del
análisis del discurso escrito
del conflicto universitario
Total de noticias (diciembre de 199
-
agosto de
1999)
Los comunicados escritos cuantificados
y
codificados fueron
1
342,
que en su conjunto sumaron 13 163 párrafos. De esos comunicados:
1
192 correspondieron al periódico
La
Jornada, sumando un total de
Cuestiones
contempordneas
10 978 párrafos. 52 fueron documentos de autoridades (incluyendo
mensajes del rector Bamés, de la Comisión de Encuentro, actas del
Consejo Universitario y Gaceta
Universitaria), cuyo total de párrafos
alcanzó la cifra de
1
129. En cuanto a los comunicados de estudiantes
inconformes con el
"
aumento de cuotas
"
y
"
participantes en el paro
de actividades
"
o
"
huelga universitaria
"
, sumaron un total de 98 men
-
sajes (abarcando volantes y boletines informativos, mantas, pintas
y propaganda), arrojando un total de
1
056 párrafos.
En relación con los comunicados obtenidos de
iu
Jornaala, dis
-
tinguimos los siguientes géneros y tipos periodísticos: nota informa
-
tiva, artículos de opinión, desplegados y avisos. Las notas informati
-
vas sumaron un total de 822 (con 8 405 párrafos); los artículos de
opinión fueron 184
(1
265 párrafos); los desplegados,
109 (565 pá
-
rrafos) y los avisos 77 (743 párrafos).
La
distribución de los comunicados, de
acuerd6 con su frecuencia
de mensajes y número de párrafos, a lo largo de los nueve meses re
-
visados, muestran el siguiente orden.
En los mensajes escritos de autoridades: abril ocupó el primer lu
-
gar en el total de mensajes
(15),
pero
obtuvo el segundo lugar por la
frecuencia de párrafos (234); marzo ocupó el segundo lugar por el
número de noticias
(12), y el cuarto por el total de párrafos (108);
junio ocupó el tercer lugar por noticias
(10) y el tercero por párrafos
(136); febrero y agosto tuvieron el mismo rango
4.5-,
por total
de noticias
(5), pero febrero ocupó el primer lugar por total de párra
-
fos
(521), y agosto, el quinto lugar por párrafos (51); enero ocupó
el sexto lugar por noticias
(3)
y por párrafos
(45);
finalmente, el mes
de mayo, ocupó el séptimo lugar por noticias
(2) y por párrafos
(34).
En el caso de las autoridades, la diferencia de rangos entre el nú
-
mero de mensajes y la frecuencia de párrafos, se podría explicar por
el hecho que abril representó el mes de las
"
movilizaciones
"
de los
estudiantes en contra del Reglamento General de Pagos, lo que dio
lugar a que autoridades, encabezadas por el rector Barnés y acadé
-
micos, difundieran diversos mensajes más o menos cortos de llama
-
dos al diálogo e invitaciones para que los inconformes manifestaran
por escrito sus puntos de vista. En cambio, febrero que ocupó el pri
-
mer lugar por el número de párrafos, se debió a que la documen
-
tación recopilada fueron comunicados extensos de los consejeros
universitarios, de las diversas escuelas y facultades, donde exponían
sus puntos de vista (en contra y en favor) de la propuesta del rector
Bamés, de modificación al Reglamento General de Pagos. En marzo
los comunicados hacían referencia al fondo para el fortalecimien
-
to a la docencia, a la aprobación del Reglamento General de Pagos,
a la propaganda en tomo al apoyo de dicho Reglamento, de la
"
Cam
-
paña
u~mos
Esfuerzos" de aportaciones voluntarias, a las posicio
-
nes de académicos frente al aumento de cuotas. Junio se caracterizó
por mensajes en tomo a los comunicados de la Comisión de En
-
cuentro: en relación con sus invitaciones al diálogo hacia el Conse
-
jo General de Huelga, de sus observaciones en contra del formato
de diálogo del
C
G
H
;
a la nueva propuesta del rector Bamés sobre el
Reglamento de Pagos de cuotas voluntarias; actas del consejo rela
-
tivas a la formación de una comisión ampliada, para dialogar con el
CGH
, a la recomendación para desistir de sancionar las conductas de
los universitarios paristas, ajustes al calendario escolar; convocato
-
rias para la manifestación de la comunidad académica en la Plaza
de Santo Domingo en rechazo al paro; discursos pronunciados en di
-
cha Plaza.
No obstante, hay que aclarar que no estamos hablando de todos
los comunicados que las autoridades difundieron, sino sólo de los
que pudimos recopilar; aclaración que se extiende a los comunica
-
dos de las demás fuentes.
En relación con los comunicados recopilados de los estudiantes:
abril ocupó el primer lugar, tanto por el número de mensajes
(281,
como por la frecuencia de párrafos
(263);
mayo ocupó el segundo
lugar por el número de mensajes
(21), pero el tercero por la fre
-
cuencia de párrafos (187); junio y julio ocuparon el mismo rango
(3.5)
por el número de mensajes
(15), pero por la frecuencia de
párrafos, junio ocupó el segundo lugar (con 260 párrafos), y julio el
cuarto lugar, con 119 párrafos; marzo ocupó el quinto lugar, tanto
por el número de mensajes (10) como por la frecuencia de párrafos
(108); agosto ocupó
el sexto lugar, igualmente tanto por
el número
de mensajes
(6), como por la frecuencia de párrafos
(99); enero se
colocó en séptimo lugar, tanto por el número de mensajes
(2), como
por la frecuencia de párrafos (12); por último febrero ocupó el oc
-
tavo lugar, tanto por el número de mensajes
(l), como por el total
de párrafos (8).
Cuestiones contemporáneas
En este caso, en abril los mensajes fueron diversos y numero
-
sos los párrafos por la convocatoria a huelga, invitaciones a marchas,
asambleas, consulta, encuentros, protestas en contra de los medios
televisivos, entre otros manifiestos. En mayo, que ocupó el segundo
lugar por el número de noticias (aun cuando el tercero en párra
-
fos), se difundieron mensajes sobre encuentros estudiantiles, míti
-
nes, convocatorias a marchas, eventos en favor de la huelga, acu
-
saciones por espionaje. Junio se caracterizó por los mensajes en
tomo al formato de diálogo por parte del
CGH,
al rechazo de la nue
-
va propuesta de cuotas voluntarias, a las convocatorias a marchas
de protesta, a la toma simbólica de embajadas, a protestas en contra de
las invitaciones por parte de las autoridades para retomar la uni
-
versidad.
En julio surgieron mensajes que tocaban información sobre los
acuerdos del
CGH
, la negación de las autoridades a un debate pú
-
blico, el desconocimiento del nuevo reglamento de pagos como
solución a su pliego petitorio, el rechazo a los calificativos negativos
en su contra, el repudio a las actividades extramuros, a la campaña
intimidatoria de los medios contra la huelga, a la represión estudian
-
til, a sus pronunciamientos en favor de la educación pública y gratui
-
ta,
a continuar con la huelga como único medio de lucha, contra las
cuotas y políticas privatizadoras.
.
.
Respecto a los mensajes recopilados de
LaJornada, encontramos
la siguiente jerarquía de frecuencias por mensajes, párrafos y gé
-
neros, durante los meses de diciembre de 1998 a agosto de 1999.
Notas informativas:
Junio ocupó el primer lugar por número de notas
(170, y por la
fre
-
cuencia de párrafos
(1
819); agosto, e! segundo lugar por notas
(146),
y el cuarto por párrafos
(1
187); abril, el tercero por notas
(140), y
por párrafos
(1
412); mayo ocupó el cuarto lugar por notas
(139,
y el segundo lugar por párrafos
(1
51 1); julio ocupó el quinto lugar
por número de notas
(78), y
el
sexto por párrafos (831); marzo el
sexto lugar por notas
(70), y el quinto por párrafos (855); febrero
el séptimo lugar por notas
(59), y por párrafos (609); enero el
octa
-
vo lugar por notas
(20), y por párrafos
(146); diciembre el noveno
lugar por notas
(3,
y
por párrafos
(35).
Según
la información recabada, pareciera que los acontecimien
-
tos que mayor atención provocaron en este diario fueron los
refe-
rentes: al formato de diálogo del
C
G
H
;
a su rechazo por parte de la
Comisión de Encuentro; a la propuesta del nuevo Reglamento de Pa
-
gos como aportaciones voluntarias; a las protestas de los paristas co
-
mo manifestaciones en contra de esa propuesta, y su argumentación
que con ella no se satisfacía su pliego petitorio; a la propuesta y con
-
vocatoria de los ocho profesores eméritos para destrabar el conflicto;
las manifestaciones en contra del uso de la fuerza pública.
En agosto, los acontecimientos que se resaltaron en este diario
fueron los referentes a las declaraciones de las autoridades acadé
-
micas en tomo al inicio de clases del siguiente semestre (a pesar de
la huelga); a las exigencias de autoridades académicas y otras voces
para la devolución de las instalaciones; a las convocatorias a desco
-
nocer las actividades extramuros; a los altercados entre paristas y
estudiantes que acudían a los llamados de inscripción; a los enfren
-
tamiento~
entre paristas y otros grupos; a la propuesta de los
éme-
ritos y a manifestaciones de apoyo para esa propuesta; a los mensa
-
jes de los organismos y agrupaciones de defensa de los derechos
humanos, en tomo a la agresión de estudiantes paristas, entre otros
temas.
En tercer lugar, ocupó su atención los acontecimientos referentes
a la huelga.
Y,
finalmente, los sucesos que constituyeron noticia,
durante los restantes meses, fueron los considerados en los aparta
-
dos de autoridades y estudiantes.
Tendencias de los comunicados
a) Temas y tendencias en los documentos fuente de autoridades
universitarias:
1. Concentración
"
Barnés vs paro
"
:
7(-).
2. Paro o huelga universitaria:
N+);
N-).
3. Diálogo Barnés:
%+);
1(-).
4.
Invitación, por parte del rector Barnés, a opinar sobre po
-
sibles vías de solución:
2(+).
5.
Formato de diálogo propuesto por el
CGH:
3(-).
6.
Nueva propuesta del
R
G
P
,
formulada por el rector Barnés:
l(+).
7. Levantamiento de la huelga:
1(+).
Cuestiones
contemporánea.$
8. Desistimiento de sanciones a paristas:
1(+).
9. Ajustes al calendario escolar universitario:
1(+).
10. Actividades extramuros:
1(+);
l(0).
11.
Presupuesto 1999:
N+);
1(-).
12. Funciones de consejeros académicos de áreas:
1(+).
13. Aportaciones voluntarias:
"
Campaña
u~mos
Esfuerzos
"
:
14(+).
14. Reglamento General de Pagos (primera propuesta del rec
-
tor F. Barnés:
38(+);
7(0);
9(-1.
En estos temas,
sobreshle la tendencia positiva hacia el Reglamen
-
to General de Pagos (38 absolutos, lo que representa el 54.28 por
ciento del total de las tendencias positivas),
y
la tendencia negativa
al paro
y
a las movilizaciones estudiantiles en favor de éste (15 ab
-
solutos, que representa el 53.57 por ciento, en relación con el total
de tendencias negativas).
b) Temas
y
tendencias en los comunicados de los estudiantes
"pro-
paro
"
:
1.
Reglamento General de Pagos (
"
cuotas no voluntarias
"
):
57(-1.
2. Reglamento General de Pagos (
"
cuotas voluntarias
"
):
2(-).
3. Presupuesto del Ejecutivo para Educación:
8(-).
4. Huelga estudiantil:
54(-).
5. En contra de los procedimientos de asamblea estudiantil:
N-).
,
6.
Distribución del presupuesto universitario:
2(-).
7. Propuesta de diálogo, por parte del
C
G
H
:
5(+).
8. Actividades extramuros:
4(-).
9. Procedimiento de aprobación del Reglamento General de
Pagos:
7(-1.
10. Consulta estudiantil:
4(+).
11.
Asamblea Estudiantil:
1(+).
12.
Estructura burocrática universitaria:
4(-1.
13. Universidad pública
y
gratuita:
2(+).
14. Educación pública
y
gratuita:
4(+).
15. Democratización de las formas de gobierno de las Institu-
ciones de Educación Superior:
1(+).
16.
Ceneval:
1(-).
17. Privatización de la educación:
1(-).
18. Política neoliberal: 1(-).
19. Represión:
2(-).
20. Marchas en protesta:
11(+).
21. Consulta metropolitana:
1(+).
S
22. Manifestaciones en protesta:
1(+).
23. Diálogo propuesto por el rector Barnés:
1(-).
24. Diálogo en la
Cámara
de Diputados:
1(+).
25. Pliego petitorio de los paristas:
7(+).
26. Diálogo público:
2(+).
27. Diálogo propuesto por la Comisión de Encuentro: 1(
-
).
En estos temas resalta la tendencia negativa hacia el Reglamento
General de Pagos (57 absolutos, que representan el
39 por ciento,
del total de tendencias negativas), y la tendencia positiva hacia la
huelga universitaria (54 absolutos, representando el 36.98 por cien-
to, del total de tendencias positivas).
c) Temas y tendencias de las noticias informativas de
Iu
Jornada
Para conocer el tratamiento que
kz
Jornada
dio a los acontecimien-
tos en tomo al conflicto universitario, y que resaltó como noticia,
procedimos a identificar los temas tratados y la tendencia: positiva,
neutra, negativa, que se podía identificar en la lectura de los titulares
y del cuerpo de la información.
Este apartado lo ejemplificamos aquí sólo con el género: nota in-
formativa, donde los temas que se identificaron claramente, y sus
tendencias totales, fueron:
a) Presupuesto de Egresos del Ejecutivo Federal para Educa-
ción:
15(+);
l(0);
36(-).
b) Legislación para la educación:
l(0);
7(-).
C)
Ley para el fomento de la investigación científica:
l(0);
l(-1.
d) Políticas de educación superior:
3(-).
e) Políticas neoliberales de educación:
3(-).
Cuestiones
contemporáneas
f)
Estrategias para modernizar la educación nacional:
1(+).
g)
Dominio científico y tecnológico estadounidense:
3(-).
h) Plan Barnés cuotas:
88(+);
22(0);
103(-).
i) Distribución del presupuesto universitario:
3(-).
j)
Plan Barnés: modernización
UNAM:
3(+).
k)
Barnés: convenios:
3(+).
1)
Huelga universitaria:
293(+);
75(0);
318(-).
En relación con los temas y la frecuencia según la tendencia, so
-
bresalen las tendencias negativas hacia el presupuesto de egresos
del Ejecutivo Federal, y hacia el plan Barnés: cuotas. En cambio, en
relación con la huelga universitaria, la tendencia en contra es mayor
que las posiciones en favor.
Sin embargo, en relación con este último apartado hay que señalar
que no en todos los meses se presentó esa tendencia, pues sobre
todo en mayo la tendencia en favor de la huelga fue mayor:
57(+)
frente a
41(-).
Por otro lado, limitándonos a los rubros: plan Barnés: cuotas y
huelga, detectamos lo siguiente:
1)
La
tendencia absoluta y relativa en tomo al plan Barnés: cuo
-
tas, fue: total de frecuencias 213;
88(+) que representa 41.31
por ciento;
22(0) que representa 10.32 por ciento, y
103(-)
representando un 48.35 por ciento.
2) La tendencia absoluta y relativa, en tomo a la huelga, fue:
total de frecuencias 686;
293(+) que corresponde a 42.71
por ciento;
75(0), el 10.93, y
318(-) que representa 46.35 por
ciento.
Lo que nos lleva a presuponer que
Iu
Jornada
buscó equilibrar
posiciones encontradas. Empero, el bajo porcentaje en la tendencia
neutra, pareciera que este diario hace o por lo menos hizo, en esos
rubros, un menor uso de la escritura indicativa o neutra, que carac
-
terizaría el estilo
reporteril.
Tpijiicación de los locutores
En este punto hay que señalar que en los comunicados escritos sólo
se consideran locutores, quienes signan el documento o mensaje;
aquéllos cuyo texto se cita tal cual en el comunicado del locutor los
hemos llamado "voces"; esto es, actores que se les da vida mediante
el comunicado respectivo. Con todo, ha sido notable el número de
personas, asociaciones, agrupaciones, protagonistas, participantes
directos e indirectos, que han tenido algo que decir en torno al con
-
flicto universitario, como se puede apreciar en la siguiente lista.
Locutores: prensa escrita
"
comercial": voces anónimas de Internet;
reportero, editorialista, articulista, analista, columnista, cronista.
Locutores: autoridades universitarias
(UNAM):
Junta de Gobierno,
rector, secretario general, secretario de Asuntos Administrativos, se
-
cretario de Planeación, secretario de Asuntos Estudiantiles, direc
-
ción General de Administración Escolar, abogado general, Patrona
-
to, tesorero, contralor, auditor; Consejo Universitario; directores de
Facultades, Escuelas, Institutos, Centros; Consejos Internos, Conse
-
jos Técnicos, Coordinaciones, Difusión Cultural, Vinculación, Direc
-
ción General de Información, Dirección de Protección a la Comu
-
nidad, secretario administrativo, Colegio de Ciencias
y
Humanidades,
Universum, Centro Cultural Universitario, ex rectores, ex directores,
organismos educativos
y
culturales nacional
(públicos/privados) e
internacional.
Locutores Estudiantes de la
U
N
AM
:
de posgrado, licenciatura, ba
-
chillerato,
paristas moderados y radicales, disidentes del
CGH,
anti-
paritas, activistas del
68,
ex alumnos, porros.
Locutores Otros Estudiantes: nacionales (agrupaciones estudian
-
tiles
pública/privada, Coordinadora Nacional de Estudiantes, Comi
-
té de Lucha Estudiantil del Politécnico, Comité de Lucha de la
E
S
I
M
E
,
estudiantes internacionales).
Locutores Académicos: docentes, investigadores; ordinarios, ex
-
traordinarios, eméritos
(UNAM),
nacionales, internacionales.
Locutores Agrupaciones Académicas: asociaciones
UNAM
(Cole
-
gios, Claustros, Fundación
UNAM
, Asociación Paz con Democracia);
Asambleas/Comisiones (Asamblea Universitaria Académica, Comi
-
sión "Buena Fe", después Plural de Enlace, Comisión de Enlace, Co
-
misión de Encuentro, Comisión de Eméritos, Frente de Maestros
Universitarios, Asamblea General del Personal Académico de la Fa
-
cultad de Filosofía
y
Letras, Mujeres de Blanco, Magna Asamblea
Académica por la Dignidad Universitaria, Comisión de Organiza
-
ción, Movimiento de
Universitario(a)s por el Diálogo y la Reforma
Cuestiones contemporáneas
Democrática, Creadores Académicos, Intelectuales); otras (Funda
-
ción
Arturo Rosenblueth; Academia Mexicana de las Ciencias, Aso
-
ciación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior, Consejo de Universidades Públicas
e
Instituciones afines,
Sociedad Mexicana de Universidades, Ciencias Sociales
y
Humani
-
dades de la
UNESCO,
Colegio Nacional de Egresados de
Posgrado de
Derecho,
Ceneval, Comisión Metropolitana de Instituciones de Edu
-
cación Media Superior, Consejo Nacional de la Asociación de
Egre-
sados-UNAM,
Instituto Latino de la Comunidad Educativa).
Locutores
Adrninistrativos/finanzas/empresas/comercio:
U
N
AM
(STUNAM,
APPAUNAM);
otros (intersindical;
SITUUAM;
Sindicato Mexi
-
cano de Electricistas,
Cm,
SNTE,
Cm, CTM, Barzón,
CONCAMIN, Con
-
federación Patronal de la República Mexicana,
COPARMEX,
iniciativa
privada, empresas,
OCDEL
,
CANACINTRA,
SITRAJOR).
Locutores: Gobierno Federal
y
Estatal: Congreso de la Unión (se
-
nadores, diputados, magistrados, jueces,
PGR
, presidente, ex presi
-
dentes; Secretarías
...
gobernadores; jefe del gobierno del D.F., de
-
legados).
Locutores asociaciones
políticas/religiosas/sociedades
intelec
-
tuales.
.
.
Locutores medios masivos de información.
Locutores: otros (padres de familia, ciudadanos, mexicanos resi
-
dentes en otros países).
La lista se haría más numerosa si enumeráramos exactamente to
-
dos las voces que hablaron en contra
y
en favor de la huelga
y
de
los huelguistas, pero basten éstas para mostrar no sólo el interés por
el problema universitario sino su reconocimiento como un asunto
a escala nacional.
Tipgicación de los actos
lingüikticos
La base teórica para codificar los actos lingüísticos fue la clasifica
-
ción de Searle
y
Austin,' que al conjuntarlos optamos por simplifi
-
carlos de la siguiente manera:
1)
comportativos (valoraciones sobre
comportamientos);
2)
compromisorios (compromisos, promesas.
.
.);
Para mayor información sobre la clasificación aludida, remitimos al lector a la obra de
P.
E.
Ricci
Bitti y
B.
Zani,
La
comunicación
comoproceso social,
México.
CN~/Grijalbo, Los
Noventa, 1990,
pp.
103
-
121.
3)
declarativos (descripción neutra);
4)
directivos (órdenes,
conmi-
naciones,
persuación);
5) expositivos (argumentaciones);
6)
expre
-
sivos (estados de ánimo), y 7) veridictivos (valoraciones en tomo a
la verdad o falsedad de enunciados o expresiones).
Resultados generales de los actos lingüísticos, por locutor
Nos interesa resaltar aquí sólo los actos lingüísticos de cinco locu
-
tores: 1) consejeros universitarios;
2) rector
F.
Bamés de Castro; 3)
académicos; 4) paristas, y
5) antiparistas, en los documentos
-
fuente
y
desplegados que aparecieron en
LaJornada, y que se recopilaron
durante los meses ya indicados.
1)
Consejeros universitarios:
declarativos
(29, comportativos
(93), compromisorios
(2), di
-
rectivos
(103), expresivos
(2), veridictivos
(36), expositivos
(O).
2) Rector
F.
Bamés de Castro:
declarativos
(141), comportativos
(3661, compromisorios
(22), directivos
(183), expresivos
(22), veridictivos
(202),
ex-
positivos
(31).
3)
Académicos:
declarativos
(89, comportativos
(169, compromisorios
(5),
directivos
(1
13), expresivos
(36), veridictivos
(94), expositivos
(16).
4) Paristas:
declarativos
(709), comportativos
(4951, compromisorios
(lo), directivos
(282), expresivos
(71), veridictivos
(101),
ex-
positivos (2).
5) Antiparistas:
declarativos
(19, comportativos
(43), compromisorios (O),
directivos
(M), expresivos
(5), veridictivos
(151,
expositi-
vos
(O).
La lectura de estos datos la haremos a la luz de los tipos de escri
-
tura que
R.
Barthes9
identifica como escritura de clase (de la burgue
-
sía o del grupo de poder), cuyo discurso tiene una finalidad persua
-
R.
Barthes,
Elgrado
cero
de
h
escritura,
México-Espafía-Argentina, Colombia, Siglo
XXI,
19s0,
pp.
2634,69-75.
Cuestiones contemporáneas
siva, donde maneja el ámbito
etico como instrumento retórico,
y
que
nosotros inscribiríamos dentro de los actos valorativos del compor
-
tamiento
y
de la falsedad
o
verdad de los enunciados; escritura litó
-
tica
o
atenuada, que maneja un vocabulario técnico; escritura policial,
con un contenido represivo, mediante el uso de órdenes, mandatos,
que pensamos bien puede corresponder a los actos directivos; la
escritura intelectual, imagen del hombre comprometido, lo que nos
lleva a pensar en los actos compromisorios; la escritura neutra que
podemos
identificar con los actos declarativos,
y
añadimos la demo
-
crática que se debe fundar en actos expositivos o argumentativos.
De esta manera
obseníamos que
-
de
acuerdo siempre con la in
-
formación recopilada
-
entre los consejeros universitarios dominó
un discurso policial (103 directivos), siguiéndole el discurso de clase,
que busca persuadir al locutor para que acepte su ideología
(93 com
-
portativos). En cuanto al rector Bamés, predominó el discurso de
clase (366 comportativos
y
202 veridictivos), en segundo lugar un
discurso policial (183 directivos)
y
después el discurso neutro (141
declarativos). Por su parte, en los comunicados de los académicos
resalta el predominio del discurso de clase (65 comportativos
y
94
veridictivos), siguiendo el policial
(113 directivos),
y
por debajo el
discurso neutro (85 declarativos). En relación con los paristas pre
-
dominó el discurso neutro (709 declarativos); en segundo lugar el
discurso de clase (495 comportativos
y
102 veridictivos)
y
en tercer
lugar el discurso policial (282 directivos). Por último, entre los anti
-
paristas predominó el discurso de clase (42 comportativos
y
15 veri
-
dictivos), en segundo lugar el policial
(18
directivos)
y
en tercer lugar
el discurso neutro (15 declarativos).
En cuanto al discurso intelectual
-
comprometido, cabe resaltar
-
aunque en rangos inferiores a los otros
-
los 22 actos compro
-
misorios del rector Barnés
y
los diez de los paristas (en los demás
locutores fue nulo o mínimo). Respecto al expositivo o argumenta
-
tivo, resaltan los 31 actos del rector Barnés (en los demás fueron
nulos o mínimos).
Conclusiones
Todas las lecturas que se han realizado durante el trabajo son pro
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posiciones de trabajo, pues requieren ser matizadas
y
sometidas a
comparaciones más rigurosas, empero como ya lo hemos indicado,
lo aquí expuesto son sólo avances de la investigación
más
amplia.
No obstante, los últimos acontecimientos de la toma de las ins
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talaciones de la universidad a principios del mes de febrero del
2000,
por la fuerza pública, a indicaciones de las nuevas autoridades enca
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bezadas por el rector Juan Ramón de la Fuente, nos llevan a inferir
que frente a lo infructuoso del discurso persuasivo, apareció la ac
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ción represora propia de un sistema de
dominación-subordinaci6n,
lo que implica un nuevo doble detonador: por un lado, se hizo pa
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tente la simulación de los que
detentan o se identifican con los gru
-
pos de poder y, por el otro, se dio puerta abierta para el escepticismo
o falta de credibilidad en tomo a la posibilidad de cambios demo
-
cráticos.
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