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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Cuestiones contemporáneas
ción en aproximadamente
80
por ciento de los hogares hispanos, se
encuentran las redes televisivas Univisión y Telemundo, las cuales
producen y transmiten sus telediarios cotidianamente. Más noticia
-
rios también son producidos diariamente por muchos de los canales
afiliados a estas redes. Por otro lado, con programación en español
y bilingüe
-
incluyendo los noticiarios
-
, existen también cientos
de radioemisoras que funcionan tiempo completo; otras decenas ha
-
cen lo mismo pero con un horario más limitado. Algunas están vincu
-
ladas con redes nacionales (por ejemplo, Radio Única
y
Spanish
Broad-
casting); otras a redes regionales (por ejemplo, Radio Bilingüe). La
prensa dirigida a esa población es más limitada; únicamente hay seis
de publicación diaria
(La Opinión
en Los Ángeles,
El
Nuevo Herald
y
Diario
Las
Américas
en
Miami,
El
Diario/& Prensa
y
Noticias del
Mundo
en Nueva York, y
El Día
en Houston). Pero diarios de circula
-
ción semanal
y
mensual abundan en muchas ciudades. Revistas in
-
formativas son aún más escasas, pero existen algunas de publicación
mensual y circulación nacional como
Hispanic
e
Hispanic Business,
ambas producidas en inglés para dicha población. Con contenido en
español y en inglés dirigido a los latinos, ya también es fácil encon
-
trar sitios informativos en Internet (por ejemplo, Latinolink.com, y
Politico.com
-este último especializado en temas políticos estado
-
unidenses con relevancia para los latinos y latinoamericanos resi
-
dentes en Estados Unidos).
Ante este panorama, la cobertura de eventos relacionados con las
contiendas políticas es constante y variada, y se realiza con relativa
independencia de presiones
directas
de los intereses partidistas
y
de los respectivos vínculos financieros que tiene cada uno de los
medios de comunicación comerciales. Es cierto que hay intereses
ideológicos y económicos que influyen cotidianamente en la selec
-
ción, enfoque y diseminación de algunas
noticia^.^
No obstante, por
lo general los reporteros
y
sus empresas no están obligados ni com
-
prados para que fijen líneas político partidistas. Más bien, el objeti
-
vo de estos medios es la objetividad y el balance en el desempeño
de sus funciones. Especialmente, porque las audiencias de los me
-
dios dominantes no son miembros de un solo partido, sino grupos
heterogéneos de todos los partidos y tendencias ideológicas.
Véase Bagdikian,
1933.
Las fuerzas que los desvían de cumplir a plenitud esas metas son
las características de la formación de los periodistas y los editores,
al igual que los procesos rutinarios de producción informativa. En
el primer caso nos referimos, por ejemplo, a la típica socialización
de la clase media con una educación que por lo general limita la ad-
quisición de conocimientos
y/o experiencias progresistas o de mu-
cha diversidad en asuntos económicos, políticos, culturales
y/o socia-
les. En el segundo caso nos referimos, por ejemplo, a la dependencia
y aceptación de las fuentes oficiales, la procura de la norma social
del país o de la comunidad particular en la cual se disemina el medio
noticioso, y, so pretexto de que eso es lo que quiere la audiencia,
la brevedad y superficialidad de la noticia que constantemente pro-
cura destacar lo novedoso aunque no tenga mucho valor social o cul-
tural.
En este ambiente los periodistas, aunque algunos se caractericen
por ser "liberales" en sus tendencias políticas o ideológicas persona-
les, por lo general realizan sus labores informativas dentro del con-
texto o los parámetros más tradicionales de la sociedad en que viven
y trabajan.
Y
los editores y
dueíios de los medios, que por lo general
están más aliados a las fuerzas económicas y conservadoras, influ
-
yen, pero evitan forjar su ideología directamente sobre el quehacer
noticioso cotidiano. Así, en la prensa, por ejemplo, las tenden
-
cias políticas se ven expresadas principalmente en los editoriales
y
las columnas de opinión. Claro que dentro de estos parámetros se
puede observar empíricamente cómo en algunos medios informa-
tivos un candidato u otro
-
al igual que una política económica o
social
-
es favorecido en la selección de titulares, fotos,
y
el espacio
o tiempo que se le brinda. Aún así, para evitar perder sectores im-
portantes de los receptores, los favoritismos no son rampantes ni
implican la exclusión del todo de perspectivas alternas.
Un detalle importante para entender el papel de los medios de
comunicación en las contiendas políticas es que, según está esti-
pulado en la propia Constitución de Estados Unidos, el gobierno
no puede establecer leyes que infrinjan la libertad de prensa. Esto
implica que además de la existencia de algunas leyes en torno al li-
belo y la calumnia
-leyes
que en ese país favorecen por lo general
a la libertad de expresión de la prensa
-
no se puede dictar cómo se
cubre o se informa sobre temas políticos ni de cualquier otra índole.
Cuestiones contemporáneas
Por otro lado, en cuanto a la publicidad, la prensa escrita no tiene
ninguna obligación de aceptar propaganda pagada
-
sólo intereses
económicos o posiblemente ideológicos dictaminan si se acepta o
no la venta del espacio publicitario
-
. Por su parte, las estaciones de
radio y televisión comercial (privada) tampoco tienen que aceptar
publicidad si no quieren transmitirla a través de sus ondas. Sin em
-
bargo, si aceptan vender espacios a un candidato o partido, entonces
tienen la obligación de hacer lo mismo y con las mismas condicio
-
nes contractuales, con los contrincantes. Contrario a lo que sucede
con la prensa escrita, para la radio
y
la televisión comercial las
condi-
'ciones contractuales de propaganda política están bien reglamenta
-
das. Por su parte, las emisoras públicas (las que no son gubernamen
-
tales pero que reciben subsidios parciales de una rama del gobierno
-la
Corporation for Public
Broadcasting-1
tienen la obligación de
transmitir gratuitamente algunos tipos de mensajes políticos de los
candidatos que le pidan espacio para hacerlo. La transmisión de
esos mensajes
y
propaganda también está bien reglamentada.
A
pe
-
sar de esos reglamentos, ni la radio ni la televisión pueden establecer
censura previa a los mensajes políticos pagados (siempre y cuando
no sean extremadamente ofensivos con blasfemia
y
malas palabras).
Y
si dichos medios cubren debates o foros políticos, tampoco pue
-
den censurar lo que expresen los participantes.
Las características operacionales, incluyendo las leyes aquí resu
-
midas, se aplican casi por igual prácticamente a todos los medios
-
sin importar el idioma en que operen o las audiencias a las cuales
están dirigidos
-
. Igual sucede con muchas de las características de
la forma en que realizan sus labores los periodistas y editores.
Estas dos últimas oraciones no se hacen categóricas para indicar
igualdad total entre los distintos medios porque en realidad sí hay
algunas diferencias notables entre la prensa (usando esta palabra en
su sentido más amplio) dirigida a los latinos y el resto de la prensa
tradicional estadounidense. Por ejemplo, muchos de los periodistas
y empresarios que trabajan en la prensa latina son inmigrantes edu
-
cados en sus países de origen y con experiencias muy diversas, hasta
en lo concerniente al concepto de libertad de prensa. Esto no implica
que no cumplan a cabalidad sus funciones profesionales. Más bien,
el prisma a través del cual ven su función informativa puede ser
distinto al del típico periodista estadounidense.
A
veces, el producto
es igual que cualquier otro en la prensa
anglosajona; a veces es no
-
tablemente
distint~.~
A pesar de algunas diferencias, en conjunto los medios de comu
-
nicación
y
sus características operacionales ofrecen un ambiente
sumamente amplio dentro del cual los candidatos
y
partidos que
tengan recursos económicos
y
humanos llevan a cabo sus labores
informativas y propagandísticas. El otro ingrediente que se tiene en
cuenta al establecer las pautas estratégicas es las distintas poblacio
-
nes de votantes, como es el caso que discutiremos a continuación,
el de los latinos en Estados Unidos.
Los
latinos
en
Estados
Unidos
Según cifras de la Oficina del Censo
(us
Bureau of the
Census), la
población hispana en ese país supera 31 millones de habitantes, los
cuales constituyen más de 11.7 por ciento del total de
282
millones
de personas que residen en esa nación americana.' Aproximada
-
mente
65
por ciento de esos hispanos son de origen o descendencia
mexicana; diez por ciento son puertorriqueños, cuatro por ciento
cubanos,
y
el resto son centroamericanos
y
de los demás países del
Caribe
y
Sudamérica."
No
todos los hispanos son ciudadanos estadounidenses, excepto
los puertorriqueños quienes son ciudadanos de ese país desde 1917
cuando unilateralmente el gobierno de Estados Unidos le impuso
esa ciudadanía a los residentes
y
a los nacidos en la isla. Inclusive,
de los hispanos que sí son ciudadanos estadounidenses, no todos
están registrados para votar. Aún así, según las cifras más recientes,
el número potencial de votos latinos se estimaba aproximado a los
7
mill~nes.'~
Y
es esta población potencial de latinos votantes la que
'
Para más detalles
y
ejemplos sobre este tema, véase los siguientes trabajos:
Somco,
1996;
Subervi-Vélez,
19m: 678-685;
Constantakis
-
Valdes,
1993;
Rodríguez, 2000.
'
Para
ver los informes
y
cifras mas recientes del censo de Estados Unidos, véase
<www.census.gov>.
Véase
en particular
~www.census.govÍprodÍ2OOOpubs/p20-527.pdi~.
Lewis,
Puerto Rico: Libertad
ypoderen el Caribe.
Río Piedras, Puerto Rico: Edil,
1969;
Manuel Maldonado
Denis. Puerto Rico:
Una
inttrpretación histórico
-
social.
México: Siglo
xxi,
1969.
'O
James Garcia, Latino vote
turnouc critical.
Politico online magazine.
www.politicornaga-
zine.com~lacinotumout.html,
2000.
Cuestiones contemporáneas
resulta de mayor interés para los candidatos y partidos políticos, es
-
pecialmente en una campaña reñida.
Una de las razones principales de dicho interés se hace evidente
al observar los estados en donde residen la mayoría de las pobla
-
ciones latinas y, claro está, sus votos potenciales: California, Florida,
Illinois, Nueva York y Texas.
La
tabla
1
presenta las cifras proporcio
-
nales de la población latina en varios estados que resultaron deci
-
sivos en las elecciones del año 2000. Obsérvese que tan sólo en estos
cinco se determinan
166
de los 270 votos electorales que necesita
un candidato a la Presidencia para poder proclamarse ganador. En
'otros estados, como por ejemplo Nuevo México, la población his
-
pana alcanza
39
por ciento, pero allí el número de votos electorales
es menor. No obstante, por lo reñida que fue la campaña presiden
-
cial del año 2000, los votos de los hispanos cobraron mayor impor
-
tancia y fueron muy procurados por los dos principales candidatos
-
Al
Gore y George
W.
Bush
-
. Por esa razón, la fuerza y posibi
-
lidades del voto hispano también recibieron gran atención en los
medios de comunicación tradicionales, pero más aún en los medios
dirigidos a los latinos, los cuales posiblemente jugaron un papel pro
-
minente en dicha campaña.
Análisis
de
la comunicación política
Por las circunstancias y particularidades discutidas en estas pági
-
nas, el análisis de la comunicación política en las elecciones presiden
-
ciales del año 2000 en Estados Unidos produjo una mina de datos
muy valiosos y distintivos. Con la ayuda de un equipo de estudian
-
tes de posgrado, se levantaron datos sobre cómo los medios se diri
-
gieron a los latinos y cómo algunos de los medios tradicionales en
inglés cubrieron las perspectivas y temáticas latinas durante esta
campaña. Para esta labor, se siguieron pautas y metodologías que
hemos ido desarrollando durante los últimos veinte años de trabajo
en esta temática.
l1
Véase,
por
ejemplo,
Subervi-Vélez
y
Connaughton,
1999:
47
-
71;
idem,
1992:
23
-
40;
San
-
tillán y
Subervi-Vélez,
1991;
Subervi-Vélez,
1998:
678
-
685;
idem,
Herrera
y
Begay,
1987: 185
-
196;
Subervi-Vélez,
1984.
Tabla
1
Distribución
&
votos electorales y porcentaje de
la
población latina en varios
&
los estados que cobraron
mayor importancia en
las
elecciones
presi&nciaies
&
Estados Unidos en el
año
2000
A
la fecha en que se presentó este trabajo en el seminario
"
Co
-
municación política y elecciones
2000n,
en la Universidad Autóno
-
ma de México
(20
de septiembre de
2000),
el grupo de investigación
todavía estaba en proceso de recopilación de datos. Los hallazgos
y
conclusiones de los análisis de esos trabajos serán presentados en
otros escritos. No obstante, ya en septiembre se observaron patrones
que se pueden resumir a continuación.
Primero, tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano
dedicaron presupuestos millonarios para hacer llegar a los votantes
latinos sus respectivos mensajes y propaganda a través de los medios
de comunicación. Los republicanos lanzaron fuertes campañas a
tra-
Estados
California
Florida
Illinois
Nueva York
Texas
Colorado
Connecticut
Georgia
Massachusetts
Michigan
Missouri
Nevada
Nueva Jersey
Nuevo México
Ohio
Pennsylvania
Número
de votos
electorales
54
2
5
22
33
32
8
8
13
12
18
11
4
15
5
21
23
%
de la
población
latina
30
14
1
O
11
29
14
8
3
5
2
1
15
11
39
1
2
Cuestiones contemporáneas
vés de los medios de habla hispana e inglesa. Los demócratas enca
-
minaron sus esfuerzos principalmente a través de los medios en es
-
pañol.
Segundo, durante el inicio de la campaña, entre febrero
y
junio,
tiempo de los comicios primarios para la elección del candidato pre
-
sidencial de cada partido, la prensa tradicional dio mucha relevancia
a los esfuerzos latinos de algunos contrincantes, especialmente los
del candidato
Bush. Puesto que procurar el voto latino era faena co
-
mún entre los demócratas, esos eventos no fueron tan notados por
la prensa, pero sí comenzaron las comparaciones de las estrategias
'de los dos partidos. Durante esa época y hasta el final de la cam
-
paña, los medios dirigidos a los latinos dieron espacio a todo tema
y personaje que tuviese enlace o referencia a ellos, las políticas de
importancia para éstos o las diversas culturas hispanas representa
-
das en ese país.
Tercero, como era de esperarse, las estrategias dirigidas a los la
-
tinos,
y
la atención prestada por los medios, variaron según la cam
-
paña se esparcía de un estado a otro. Con raras excepciones, nin
-
guno de los candidatos principales ni sus partidos desarrollaron
estrategias únicas para diseminación nacional. Los mensajes propa
-
gandísticos hacia los mexicano
-
americanos no fueron los mismos
que se usaron para los puertorriqueños o los cubanos.
Cuarto, según fue avanzando la campaña, la importancia del voto
latino disminuyó, y por lo tanto también el interés de los medios de
comunicación. Esto se debió a que, según se discutió anteriormente
en este escrito, la suerte electoral en los estados con las poblaciones
hispanas más grandes se preveía, como fue el caso de California y
Texas, y posteriormente Nueva York e Illinois. Por lo tanto, ni los
candidatos hicieron mucha campaña en esos lugares, ni se
retomó
el debate en los medios sobre cómo el voto latino podía o no afectar
los resultados de las elecciones. No obstante, el impacto del voto
latino, y las campañas publicitarias para ganarlo sí fueron importan
-
tes hasta la recta final en el estado de Florida.
Quinto, en todos estos procesos hubo diferencias notables de
cómo se cubrían los temas latinos en los medios tradicionales visa
vislos medios dirigidos a los latinos. Estos últimos dieron mucha más
atención
y
presentaron voces diversas a través de toda la campaña
electoral. Aun así, el esquema de reportaje fue el típico bajo los pará
-
metros de "objetividad y balance", mientras se hacía énfasis en quién
estaba a la delantera en la contienda. Para los medios tradicionales
en inglés, el tema y los asuntos latinos fue algo más esporádico y,
en realidad, de poca profundidad.
A la fecha en que se redactan éstas páginas, los datos que permi
-
ten las observaciones resumidas aquí todavía se están procesando
y analizando. Por lo tanto, no se pueden presentar con la firmeza y
solidez empírica que se merecen. No obstante, estas observaciones
preliminares encaminan la mirilla a un rico caudal de datos e infor-
mación en tomo a las perspectivas de comunicación política latina
en las elecciones del año
2000.
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