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Radio
y
'elecciones
ALMA
R
OSA
ALVA DE
LA
S
ELVA
Resumen
En este trabajo se analiza el comportamiento de la radio en México ante la contienda electoral
de julio de
2000.
Se examina el papel de la radio como espacio para la discusión política, así
como el tratamiento informativo que hizo del tema. Asimismo, se analiza la posible reper
-
cusión de factores de reciente surgimiento en el panorama radiofónico para un manejo más
autónomo de la información política en la radio.
Abstract
This work analyzes the behavior of the Mexican radio during the elections in July
2000.
It
also
revises the
role of the radio as a field for political
discussion, and
studies the way this
isue
was handled. At
last, it revises the posible impact of new
factors in the Mexican radio, in order
to obtain an independent treatment of political information.
S
in duda, por muchas razones, las elecciones celebradas el
2
de
julio marcan un antes y después en la vida política de México,
y perfilan caminos hasta ahora desconocidos que, desde luego, no
serán fáciles en la búsqueda de un México más justo y democrático.
Pero también el pasado
2
de julio fue un momento significativo
para los medios de comunicación, que se encontraron en un esce-
nario nacional muy diferente al de las contiendas electorales presi-
denciales anteriores. Fueron otros tiempos, otros actores, pero sobre
todo, fueron otras condiciones.
¿Cómo fue la radio que escuchamos en esos momentos?
¿Podría
decirse que tuvimos una radio abierta a todas las corrientes políticas,
una radio sin dobleces ni sesgos o por el contrario fue una radio
alejada de la equidad y que quiso cerrarle la puerta a los vientos de-
mocráticos que buscan abrirse paso en el país?
Un recorrido rápido por el comportamiento radiofónica durante
los meses que precedieron a la
jornada del 2 de julio, como también
a través de otros momentos que ha vivido la radio en el 2000, pue-
den ofrecemos explicaciones o respuestas a estas preguntas.
La reciente contienda electoral por la presidencia, quizás la más
debatida del México posrevolucionario, puso a prueba a muchos
actores sociales y políticos, y calibró a los medios con los riguro
-
sos parámetros de la imparcialidad, el equilibrio y la pluralidad, atri-
butos éstos que son, ni más ni menos, los indispensables para un
ejercicio democrático en el terreno de la información.
¿Qué fue lo que encontramos en el cuadrante nacional? Sobre to
-
do un panorama de contrastes, con algunos pasos hacia adelante y
otros hacia atrás en el rumbo de una política informativa más equita-
tiva para los
gdpos políticos y sus candidatos. Comencemos por los
avances.
Hoy, la radio del país, particularmente en algunos de sus seg-
mentos, se ha constituido en un importante espacio para la discu-
sión política. En el contexto de un repunte, que ya dura, del trabajo
periodístico e informativo radiofónico, traducido en un repertorio de
noticiarios de larga duración, sobre todo matutinos, la información
política se ha ido abriendo paso progresivamente hasta constituir, en
algunos casos, uno de los contenidos de mayor peso en el material
noticioso. Tan es así que cada vez es más frecuente que la pren
-
sa y la televisión se surtan de la información política generada en la
radio.
Pero no sólo es eso: hay que considerar también que, esta vez,
la radio quiso entrar más plenamente a la arena del debate electoral.
Es preciso reconocer el creciente interés de la radio en ese terreno,
interés que ha surgido como parte de un ejercicio para la manifesta-
ción de las ideas que evidentemente este medio se ha ido ganando
a pulso en los tiempos recientes, cuando ante una opinión pública
más despierta y atenta, la actitud de control oficial, más difícil de ejer-
cer, ha debido matizar sus prácticas.
No hay que olvidar que esto ha ocurrido en el marco de los proce-
sos que están trastocando las estructuras políticas del país, hoy me-
nos monolíticas que antes (recordemos, por ejemplo, la existencia
de un congreso plural, o de gobiernos estatales bajo la dirección de
partidos políticos distintos al otrora partido oficial, empezando por
la capital del país).
Cuestiones contemporaneas
Si hace apenas algunos años el debate, como modalidad de la dis
-
cusión política, era excepcional en los espacios radiales, hoy cierta-
mente es más abundante, al igual que los comentarios y análisis, que
se esparcen por el
dial junto a la radio musical que todavía está fir
-
me en el gusto de muchos y pareciera irremplazable.
No está de más hacer notar que en los dos rubros señalados, la
radio sigue dejando atrás a la televisión, el escaparate por excelencia
de las figuras políticas, donde las emisiones en las que se discute el
acontecer político nacional continúan siendo escasas.
Otro de los avances sustantivos registrados en el trabajo
periodís-
'tic0 radiofónico que es necesario destacar fue el de la cobertura ofre-
cida al tema. Los tiempos dedicados al asunto de las elecciones, los
esfuerzos y recursos invertidos para seguir de cerca sucesos y figuras
fueron indudablemente los más amplios hasta hoy: progresivamen
-
te, la radio fue ampliando su cobertura electoral, primero con la eta
-
pa de las precandidaturas priistas y luego con la de los candidatos
seleccionados por cada partido, es decir, en la radio hubo atención
a todo el proceso.
Ahora bien, un paso más hacia adelante se dio en el terreno del
tratamiento informativo. En el pasado
-
si tomamos el
94
como la
referencia más cercana
-
, lo más frecuente era que la empresa ra-
diofónica
"
desde las alturas" marcara la línea a seguir, y que ésta per-
meara la estructura,
formatos y contenidos noticiosos, así como el
manejo de conductores o comentaristas. Pero esta vez esa modali-
dad, aunque no fue completamente desplazada, sí convivió con es-
pacios de información con mayor margen para el flujo de las opinio-
nes y con un manejo informativo que se había propuesto desterrar
la uniformidad, para dar más juego a los distintos actores de la infor-
mación política. En los espacios noticiosos radiofónicos, como lo
muestran los monitoreos realizados por el
IFE
sobre las menciones
hechas en la radio a las diferentes fuerzas y figuras políticas, fue vi-
sible y audible un afán cada vez mayor de ser neutrales. Así pues,
la radio proyectó una dosis mayor de autonomía que la televisión
en cuanto a tomar distancia de posturas políticas.
Desde luego, este giro no debe adjudicársele sólo a la propia in
-
dustria de la radio, pues también tocó su parte al público de los me
-
dios, más vigilante que antes frente a las actitudes asumidas por
conductores
y
emisiones noticiosas ante las elecciones del
2
de julio.
Esto se tradujo para algunas estaciones, entre otras cosas, en una
mayor exigencia de credibilidad. Por su cuenta, la propia radio se
percató muy pronto de que la credibilidad no sólo representa presti-
gio, sino también avance sobre la competencia y por tanto, rentabi
-
lidad.
Otro factor que explica esta "toma de distancia" de algunos con
-
ductores
y
noticiarios radiofónicos con respecto a la conocida "línea"
que con frecuencia impone el grupo radiofónico para el tratamiento
de la información, fue el reciente surgimiento de empresas radiales
(hasta ahora tres), dedicadas a la producción de material informati-
,.
vo que surten a estaciones que adquieren su servicio, el cual, en con-
secuencia, no necesariamente tiene que sujetarse a la política edito-
rial de la empresa de radio que les contrata. Se trata de un factor
nuevo en el panorama radiofónico informativo que pudiese resultar
en un ejercicio más autónomo para el despliegue de la información
política en la radio, que mucho bien haría en los momentos que vi-
vimos hoy.
Ahora bien,
¿qué puede decirse sobre el otro lado de la balanza,
aquel que se inclina hacia los rezagos o los retrocesos?
¿Qué cuentas
pendientes siguió dejando la radio en su trabajo informativo elec-
toral?
Por su importancia para la sociedad, destaca desde luego la per-
sistencia de la inequidad en los espacios noticiosos, la cual resul-
ta un serio inconveniente para los segmentos radiofónicos que efec
-
tivamente están apostando por el equilibrio y la pluralidad infor-
mativas.
Los monitoreos realizados por el
I
F
E
entre enero y junio de 2000
son un indicador idóneo en ese sentido: el primero, realizado a 210
noticiarios de radio y
TV
de todo el país, daba cuentas alegres res-
pecto del manejo de la información en los medios electrónicos en
las elecciones del 94. Así, se reportaba que en el periodo del 19 de
enero al 12 de febrero,
85%
del tiempo total de la cobertura electo-
ral en noticiarios de radio y
TV
había sido dedicado en proporciones
similares a las tres principales fuerzas políticas
-PRI,
Aianza por
-
xico y Alianza por el
Cambi*,
y
en menor proporción, al Partido
de Centro Democrático y a Democracia Social. Sin embargo, el con-
traste se daba en otro entorno: el de la publicidad. Según datos de
I
B
O
P
E
,
en tiempo de publicidad pagada en radio en el periodo que
Cuestiones contemporáneas
comprendió del
lo
al 20 de abril, Francisco Labastida encabezaba la
lista, con un total de
8
horas 23 minutos, equivalente a 44% del total.
Algo similar ocurrió con el segundo monitoreo, levantado en el
periodo comprendido del 13 de febrero al
11
de marzo, que daba
cuenta de resultados equilibrados, tanto en tiempos de transmisión
concedidos a las diferentes fuerzas políticas, como en cuanto a un
rubro muy importante, la valoración de la información. Por ejemplo,
en el caso de los noticiarios matutinos, si bien
Cúpula Empresarial
con Mario Ramón
Beteta, concedía mayor tiempo al
P
R
I
,
Imagen
Informativa
y
Panorama Detrás de la Noticia,
con Pedro Ferriz de
"
Con y Ricardo Rocha como conductores, respectivamente, otorga
-
ban más espacios al grupo político que impulsaba a Vicente Fox,
Alianza por el Cambio. El noticiario
Monitor,
con José Gutiérrez Vi
-
vo se convertía en ese periodo en el que otorgó mayores espacios
a la Alianza por México, cuyo candidato era Cuauhtémoc Cárdenas.
Así pues, al parecer la uniformidad se retiraba progresivamente del
cuadrante.
Sin embargo, el comportamiento comenzó a cambiar en la me
-
dida de la cercanía del
2
de julio. El tercer monitoreo, realizado del
12 de marzo al
8
de abril
,
registró un incremento en los tiempos
dedicados al
P
RI
,
que ocuparon ni más ni menos que 50.1% del
tiempo total, por 20.8% de Alianza por el Cambio y
16.8%de la Alian
-
za por México.
El cuarto monitoreo, que comprendía del 9 de abril al
6
de mayo,
confirmó la tendencia en términos de la inclinación de la mayoría
de los espacios a favor del
P
R
I
ante la proximidad de las elecciones.
Así, en esa ocasión el
I
F
E
registraba 41.2% del tiempo total des
-
tinado al
P
R
I
,
contra 25.5% de la Alianza por el Cambio y 17.8%
de la Alianza por México. No obstante, un dato significativo se en
-
cuentra en que en ese momento, el mayor número de comentarios
negativos fue para el
P
RI
(69%).
El último monitoreo del
I
F
E
,
dado a conocer apenas cinco días
antes de los comicios, dejó ver que en la recta final radiofónica, el
PRI
había conseguido los mayores tiempos, tanto en el plazo del 7 de
mayo al 3 de junio, como en el conteo acumulado, del 19 de enero
al
3 de junio: en el primero, con 37.9% del tiempo total en los 127
noticiarios de radio analizados, y en el segundo, con 39.4%.
Tal resultado se
veía reforzado en términos del tiempo total de
comentarios negativos registrados en las emisiones, donde
sintomá-
ticamente el mayor porcentaje, de
76.9??,
correspondía a la Alianza
por el Cambio. De hecho, dicho grupo político concentró en las
últimas semanas
40%
de la cobertura negativa focalizada en radio
Y
Por otra parte, no queremos dejar de señalar las diferencias regio-
nales en el comportamiento radiofónico sobre el suceso electoral,
pues también a partir de los resultados del
I
F
E
se percibe que en el
interior de la república, y particularmente en algunas entidades en-
tre las que se encuentran
Aguascalientes, Puebla, Hidalgo y San Luis
Potosí, como también en el sureste del país, la presencia del
PRI
en
los noticiarios fue de más del
50%
del tiempo total, en tanto que
en las emisiones noticiosas generadas en la ciudad de México se re-
gistró la intención de mantener un equilibrio informativo.
Así
pues, la inequidad salió a fin de cuentas a flote en el cierre,
la etapa más importante de las campañas, lo cual hizo pensar que la
maquinaria de los intereses comunes entre el aparato oficial, el
priís-
mo y la cúpula dirigente de los radiodifusores
había
sido puesta en mar-
cha estratégicamente. Esta posibilidad es apoyada por la negativa de
las radiodifusoras de poner a disposición del
I
F
E
los tiempos del Es-
tado, con el cual
R
T
C
quedó cuestionado al mostrar más lealtad a las
empresas radiodifusoras que al cumplimiento de la ley.
De este modo, la contienda electoral fue para la radio un escena
-
rio de avances y retrocesos que hoy, ante las nuevas realidades que
se están construyendo, le impone a este medio un compromiso más
fuerte con la pluralidad política, con una exigencia mayor de
profe-
sionalismo y responsabilidad por parte de sectores más amplios de
sus audiencias, plantéandole una pregunta fundamental: la de si es-
tará la radio verdaderamente lista para entrar al escenario que sigue
en el contexto de la búsqueda democrática, el de la democratiza
-
ción de la información y la comunicación, que toca puntos tan álgi-
dos como la redistribución de las frecuencias y la reforma del régi
-
men legal, entre otros aspectos cruciales. Habrá que estar atentos
a
lo que ocurra en los tiempos que vienen, donde los medios tendrán
que hacer su parte para estar a tono con los vientos que corren por
el país.
Cuestiones
contemporáneas
Instituto Federal Electoral,
Monitoreos de Radio
(del 19 de enero al
12 de febrero; del 13 de febrero al 11 de marzo; del 12 de marzo
al 12 de abril; del 13 de abril al
6
de mayo y del
7
de mayo al
19
de junio del
2
000).
Vario autores,
Medios, democracia, fines,
México, Dirección de Fo
-
mento Editorial,
UNAM,
1990.
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