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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Las encuestas
y
la elección
'
del año
2000
Resumen
El objetivo principal del presente artículo es dar cuenta del papel que desempeñaron las en
-
cuestas y sondeos de opinión en la elección presidencial del
2
de julio de
2000
en México.
Dicha utilización no se suscribió a una modalidad solamente informativa por parte de los me
-
dios masivos de comunicación a fin de apoyar una mejor toma de decisión por parte de los
electores. Por el contrario, en la mayor parte de la
campaiia las encuestas de opinión fueron
utilizadas por las distintas fuerzas políticas como mecanismos para la inducción del voto a par
-
tir de intentar mostrar a los electores que el candidato de su partido llevaba la delantera en
la preferencia electoral. Esto afectó la credibilidad del instrumento, con lo cual se arriesga su
uso como medio de predicción en procesos posteriores, de tal suene que el autor plantea la
necesidad de crear mecanismos que puedan contribuir a la recuperación de la credibilidad
de esta metodología.
Abstract
The
main
purpose of
this
article
is to show the
role of polls
in
the
last presidential
eleqoral
pro-
cess in México. The thesis of the author is that polls
aimed not only to inform
about the ten
-
dencies of the campaigns but were
also used as political
insuuments. Throughout the cam
-
paign, polls were used by diierent political
forces as mechanisms to induce the vote showing
the electorate that the candidate of their choice was ahead. This
affects credibility of the
instmment
risking its use to predict
results in the future. The author
argues that it
is
necessesary
to
design mechanisms to make this
methodology credible again.
Introducción
L
os políticos han intentado desde hace tiempo averiguar las
actitudes populares sobre ciertas cuestiones que surgen
entre una
y
otra elección. Vieron el modo de determinar las
actitudes públicas, no a causa de una profunda vinculación a
la doctrina de que la opinión pública debe regir la política, sino
para facilitar la supervivencia política. El político práctico hace
su carrera valorando lo que el electorado
querría o no
y
lo que
le agradaría o desagradaría.
[.
.
.l
Desde alrededor del año treinta las respetadas opiniones
de los auditores de la opinión pública han sido sustituidas por
el análisis de las actitudes públicas a través de encuestas a la
opinión pública (Key, 1962: 922).
De esta manera este analista político plantea la importancia, fina
-
lidad y necesidad de las encuestas de opinión en el ámbito de la po
-
lítica norteamericana, no como un elemento para mostrar el carácter
democrático de los procesos electorales, sino como una vía para co
-
nocer la opinión pública y un medio para permitir la superviven
-
cia de los partidos políticos y de sus respectivos candidatos.
Hasta 1997 las encuestas en México fueron un instrumento que
servía para mostrar que el régimen político mexicano era cada vez
más democrático, por cuanto las encuestas de opinión mostra
-
ban que el
P
R
I
se mantenía en la delantera de la preferencia electoral
y que, en virtud de ciertos eventos, por ejemplo, el debate de 1994,
la oposición subía en la preferencia de electorado, aunque no lo su
-
ficiente para ganar la elección. Además, fueron el medio que per
-
mitió la legitimación del sistema en 1997, ya que mediante ellas se
pudo establecer que el
P
R
D
y
su candidato, Cuauhtémoc Cárdenas,
llevaban la ventaja y a la postre ganarían la Jefatura de Gobierno de
la Ciudad de México.
Esta situación permitió que la ciudadanía comenzara a aceptar los
sondeos
y
encuestas de opinión como un medio válido para infor
-
marse de los movimientos entre los distintos candidatos y partidos
en las campañas políticas y disminuir el nivel de incertidumbre que
siempre acompaña a los procesos democráticos.
Si 1997 representó la redención de las encuestas de opinión, la
elección del año 2000 las volvió a colocar en el limbo. Las encuestas
de opinión fueron utilizadas como nunca; sin embargo, ya no co
-
mo un medio de información, sino como noticia.
Al
decir de Jean
Stoetzel:
[...l
un hecho es noticia sólo cuando posee una significación.
Las noticias pues, deben ser interpretadas.
Y
como la interpre
-
tación de un hecho social tiene lugar en un mundo de valores,
el acontecimiento que acaba de producirse debe ser clasificado
como bueno o malo, como tranquilizador o inquietante. Esta
rnis-
Cuestiones
contemporáneas
ma valoración ha de referirse a una determinada situación his
-
tórica o cultural, tal como son captados por el comentador sus
lectores y oyentes. El único marco para la interpretación de la
actualidad es la ideología (Stoetzel, 1971: 255).
Aunque la prensa y los medios en general se dedican a la presen
-
tación de noticias, no lo hacen desde una perspectiva neutral, sino
en función de sus intereses, necesidades y compromisos. Empero,
aunque la presentación de los resultados de las encuestas estuviera
ligada a enfoques noticiosos, en el sentido de plantear, crear y
gene-
fiar escenarios con resultados inquietantes, que les permitieran ven
-
der más periódicos y tener mayor rating, al tiempo que llamaran la
atención del público acerca de la calidad, dificultad y peligrosidad
de la disputa, los medios fueron más allá de esto y en muchos casos
publicaron resultados de encuestas, ya no con fines noticiosos, sino
como parte de una actividad de publicidad; es decir, mediante la pu
-
blicación y divulgación de cierto tipo de resultados, intentaron in
-
fluir en la decisión de los electores. Es muy probable que estas inten
-
ciones no fueran coronadas con éxito, pues si bien la gran mayoría
de las encuestas publicadas, como veremos a continuación, mostra
-
ban condiciones propicias al candidato del
PRI
y muy poco favora
-
bles a Vicente Fox, quedaba en entredicho la fiabilidad tanto del
instrumento como la credibilidad de los medios, los que hasta la pu
-
blicación de los primeros resultados de las encuestas de salida (exit
polls) y los
conteos rápidos, mostraron la victoria del candidato
pa-
nista. Hasta ese momento volcaron su apoyo al abanderado del
P
A
N
y se colocaron a su vez como verdaderos adalides de la democracia
sin hacer referencia alguna a las encuestas que en días anteriores
publicaron en sus medios
-con la única excepción del diario Refor
-
ma
(2000b:
1)
que al día siguiente de las elecciones planteó la hi
-
pótesis de que el fracaso en sus predicciones se debió al "efecto
Nicaragua
"
, es decir, al ocultamiento del voto por parte de los elec
-
tores a favor de Fox y en contra del régimen.
Empresas
y
encuestas
de
opinión
En 1994 la batalla de encuestas y encuestadores se centró, en tér
-
minos de Miguel Basañez, (1994) en cuatro frentes:
a)
el tamaño de
las muestras;
6)
el tipo de levantamiento (hogar y calle);
c)
el patroci
-
nio y;
d)
la forma de interpretación. Desde el inicio de la publicación
de los diferentes sondeos y encuestas de opinión en el año 2000, se
comenzó a visualizar cómo éstos se transformaban de medios de in
-
formación en instrumentos propagandísticos y publicitarios a favor
de una posición política. Si en
1994
el problema central era la validez
y la legitimidad del instrumento, en 2000 se tomó en un mecanismo
más en las manos de los asesores de campaña y en un instrumento
al servicio de las estrategias de campaña, pues dejaron de escucharse
discusiones con respecto al tamaño de la muestra y la forma y el tipo
de muestreo, a cambio de descalificaciones anticipadas, principal
-
mente por parte de algunas empresas encuestadoras y miembros de
la
AMAI
(Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mer
-
cado), contra encuestadores como Enrique Alduncin que, al recurrir
a métodos poco ortodoxos (entrevistas callejeras, hogar y encuesta
telefónica), intentaron establecer métodos alternativos para contra
-
rrestar el fenómeno del temor de algunos encuestados, no sólo acer
-
ca de la credibilidad de las empresas encuestadoras, sino del carácter
del régimen.
En virtud de la experiencia del año 2000, en que las grandes em
-
presa encuestadoras tanto nacionales como internacionales fallaron
en sus resultados, pueden establecerse algunas hipótesis y propues
-
tas en relación con el tratamiento, realización y financiamiento de
las encuestas de opinión. Cabe mencionar que en México existe ya
un campo muy difundido para la investigación de mercados, pues
las grandes empresas necesitan conocer y anticipar resultados, deci
-
siones, simpatías y la percepción del consumidor antes de empren
-
der campañas y lanzar productos al mercado.
Sin embargo, en el ámbito electoral de un país como México,
donde el
P
R
I
había dominado la escena política por más de setenta
años, éste era el único consumidor mayoritario de los estudios de opi
-
nión, lo que disminuía para muchas empresas que realizan encues
-
tas la posibilidad de colocar en el mercado sus productos. De
ahí que
hubiera dos tipos de estudios: los públicos, cuya finalidad principal
era informar e influir en la población, y los privados, que se realiza
-
ban a solicitud de los asesores de campaña. A ellos, las encuestas
les han permitido determinar y establecer estrategias de campaña,
aún cuando se trata de una herramienta poco explotada en México
Cuestiones contemporáneas
(incluso en estos últimos comicios, la única elección que importó y
en la cual los partidos depositaron la mayor cantidad de recursos,
fue la presidencial pues, como los resultados nos permitieron ob
-
servar, la suerte del candidato principal de un partido selló práctica
-
mente el resultado de los demás).
Se mencionó que la principal función de los estudios públicos es,
por un lado, informar y por el otro, influir. De esta manera se utilizan
los medios masivos de comunicación, como es el caso de la prensa,
que es el vehículo más propicio para divulgar los resultados de las
encuestas. Empero, sólo tres diarios, Reforma, Milenio y El Univer
-
sal, publicaron resultados de encuestas realizadas exprofeso, con
excepción de El Universal, que encargó a Enrique Alduncin la reali
-
zación de sus encuestas. Sin embargo, al final del proceso este inves
-
tigador tuvo que recurrir a financiamiento privado para realizar su
última pesquisa. Por su parte, pese a su enorme prestigio, Reforma
no atinó al ganador, en tanto que Milenio recurrió al apoyo de Rafael
Jiménez, a quien desechó al final del proceso, encargando a la em
-
presa Nielsen la realización de un sondeo que daba la victoria a Fran
-
cisco Labastida.
Por otra parte, en México no existe un mercado sólido interesado
en este tipo de productos, y a su vez, los medios masivos de comuni
-
cación son sujeto de presiones varias, desde las gubernamentales
por parte de la Secretaría de Gobernación, hasta de los propios parti
-
dos políticos, sus respectivos candidatos y equipos de campaña. No
obstante, pese a que estos medios tienen un compromiso con el pú
-
blico, no pueden vivir sin el apoyo gubernamental que consiste en
la posibilidad no sólo de seguir circulando, la obtención de papel
y la publicidad, sino también de mantener las concesiones que de
-
rivan de sus buenas o malas relaciones con el régimen. De tal suerte
que es muy poco probable que diarios como Reforma, Milenio y El
Universal puedan impunemente divulgar o pronosticar al ganador
de una disputa tan cerrada como la presidencial, sin recibir llama
-
das de los distintos grupos ligados a la disputa, con reclamaciones
acerca de sus resultados. Esto no significa que la realización de las
encuestas sea imposible en México. Antes bien, es un señalamiento
de las diferencias que muestran los resultados de los diferentes ejer
-
cicios que se divulgaron en el país durante el proceso.
Si en
1994
los grandes problemas de las encuestas fueron de
orden metodológico, esta discusión en el año 2000 estuvo relativa
-
mente ausente al finalizar el proceso. Puede en consecuencia afir
-
marse que el problema fundamental de las encuestas mexicanas fue
más allá del tamaño de las muestras, de si las encuestas fueron levan
-
tadas en los hogares o mediante entrevistas en la calle, y del tamaño
y el orden de las preguntas en el cuestionario, que por cierto son
cuestiones fundamentales y nada deleznables.
Uno de los problemas primordiales de las encuestas fue la asigna
-
ción de los indecisos o, más bien, definir de qué manera se podía
asignar la "no
-
respuesta
"
. Por ejemplo, si 20% de los entrevistados
no respondía a la pregunta relativa a la intención de voto,
jcómo
determinar a priori cuál sería el comportamiento electoral de esta
población? Es posible establecer varios métodos que intenten esta
-
blecer una hipótesis con respecto al comportamiento de los elec
-
tores en el momento de ir a votar. Si revisamos la mayor parte de
los resultados de las encuestas publicadas en México, como es el ca
-
so del resumen que hizo la empresa Berumen y Asociados y que
publicó la revista
Este
País
(Berumen y Asociados, 2000:
19), encon
-
tramos que todas las estimaciones que aparecen en dicha publica
-
ción son
"
preferencias efectivas"; en otras palabras, se elimina a los
que no declaran, calculando la intención de voto únicamente con
base en quienes efectivamente contestaron la pregunta. Esto signi
-
fica en la práctica que el tamaño de la muestra puede disminuir y,
por consiguiente, que se puede realizar un pronóstico con mayor
margen de error, al tiempo que el encuestador renuncia a hacer uso
de otros métodos de asignación de la
"
no respuesta". Gran parte de
los resultados de las encuestas fueron publicados entonces a partir
del criterio de la preferencia efectiva, sin mostrar los porcentajes de
"no respuesta", lo que significa que la mayoría de las encuestas pu
-
blicadas en la prensa en México fueron dadas a conocer con la inten
-
ción no de informar, sino como un pronóstico y con la intención de
ser un medio para influir en la intención de voto de los electores.
En el cuadro 1 se presenta un resumen de
43
encuestas publicadas
hasta el mes de mayo en algunos de los principales diarios de cir
-
culación nacional. Ahí se observan cuestiones fundamentales de las
encuestas, como la empresa que hizo el levantamiento y el tamaño
de la muestra, la fecha de realización y el tipo de levantamiento apli
-
cado (hogar, telefónico y calle).
Cuestiones contemporáneas
cuadro1
México
2000:
Encuestas nacionales sobre intención
de
voto para Presidente de
la
Repúbiica
Responsable
Mund Opinión
Indermec
G
EA
Reforma
El Universal
"
CEO
Pearson
(
P
RI
)
El Universal
Milenio
CEPROSEPP
Reforma
GAUSSC
(
PAN
)
Pearson (
PRI
)
GAUSS
(
PAN
)
Milenio
CEPROSEPP
G
EA
Technomgmt.
El Universal
Rejorma
Reforma
Mund Opinión
CEPROSEPP
Pearson(~~i)
Milenio
El Universal
Reforma
GEA
Techonomgmt.
C
E
P
R
O
S
E
PP
GAUSSC
Technomgmt.
Reforma
Quantum
Fecha
1 1/99
11/99
11/99
11/99
11/99
11/99
12/99
12/99
12/33
01/00
01/00
01/00
01/00
01/00
02/00
02/00
02/00
02/00
02/00
02/00
02/00
02/00
03/00
03/00
03/00
03/00
03/00
03/00
03/00
04/00
04/00
04/00
04/00
04/00
Muestra
-
-
1 200
1 542
1 537
1 500
1 647
1 475
1
006
1510
1
544
20 866
1 678
1 500
1200
1346
1 113
2 697
1 438
1510
2
397
1 182
1 322
1127
1 200
1 438
1
533
1200
-
-
1 500
-
1647
1920
Tipo
Proceso
Proceso
Hogar
Hogar
Tel/calle
Hogar
Hogar
Tel/calle
Hogar
Te1
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Te1
Hogar
Hogar
Calle
Hogar
Hogar
Hogar
Te1
Hogar
Hogar
Calle
Hogar
Hogar
-
Te1
-
-
Hogar
Hogar
FLO
43.0
39.0
41.8
53.1
46.2
47.0
47.0
47.1
42.2
51.0
48.2
45.0
49.7
43.5
42.2
45.5
36.0
45.3
41.8
47.0
50.0
40.5
46.1
51.6
41.6
45.0
47.0
38.8
47.9
45.7
41.4
47.4
45.0
50.4
VFQ
39.0
44.0
38.0
33.3
33.8
37.0
34.0
39.2
37.8
32.0
38.6
39.0
36.7
42.4
41.1
32.4
44.0
34.5
38.8
38.6
37.8
35.7
31.8
33.4
39.3
39.7
38.6
43.3
32.3
31.2
46.0
32.7
42.0
36.9
CCS
18.0
16.0
16.5
9.9
11.7
11
.O
13.0
12.5
17.8
11.0
12.0
14.0
11.9
13.0
14.5
16.1
18.0
17.2
15.7
13.2
11.0
22.6
17.0
13.6
16.9
12.7
13.3
16.5
17.0
17.6
12.3
17.7
12.0
10.0
Otros
0.0
0.0
3.7
3.7
8.3
4.0
6.0
1.2
2.2
6.0
1.2
2.0
1.7
1.1
2.2
6.0
'
2.0
3.0
3.7
1.2
1.2
1.2
5.1
1.5
2.2
2.6
1.2
1.4
2.8
5.5
0.3
2.2
1.0
2.7
Cuadro
1
(continuación)
Fuente:
EstePaís,
núm.
111,
junio
de
2000,
p. 19.
Responsable
El Universal
Reuters/Zogby
Pearson
(PRI)
Technomgmt.
Reforma
GEA
El Universal
Milenio
(Niel.)
C
E
O
La cantidad de encuestas que se aglutinan en este cuadro ubica
los ejercicios en función de su aparición cronológica; sin embargo,
desde ahí encontramos diferencias entre los resultados que arrojan
las encuestas. Éstas pueden agruparse de acuerdo con el tipo de em
-
presa que realizó el levantamiento, los tamaños de las muestras, el
tipo de levantamiento y los resultados que arrojaron. Pese a la canti
-
dad de encuestas realizadas, vemos que
G
E
A
,
Pearson,
CEPROSEPP
y
Technomanagement fueron las empresas privadas que mayor canti
-
dad de ellas presentaron al público (cuatro cada una) mientras que
GAUSSC
elaboró tres. De los medios de comunicación,
El Universal
publicó hasta mayo el resultado de cinco encuestas;
Reforma
siete,
de las cuales cuatro fueron encuestas en sentido estricto y tres se
realizaron con el esquema de panel, y
Milenio
hizo cuatro levanta
-
mientos, el último bajo el auspicio de la empresa Nielsen.
GUASSC
es la primera empresa que en el mes de enero de 2000 dio
como ganador a Fox, seguida por
GEA,
que en su encuesta del mes
de febrero también colocó en la delantera a este candidato, mientras
que en las de Pearson,
CEPROSEPP
y Technomangement,
Labastida
aparecía a la cabeza. En el caso de los diarios, en las dos últimas en
-
cuestas de
El
Universal
apareció Fox al frente de la simpatía electo
-
ral, mientras que
Reforma
y
Milenio
colocaron hasta
el
final al aban
-
derado del
P
A
N
después del candidato del
P
R
I
.
Aunque en un solo
caso
GAUSSC
reporta haber realizado una muestra con más de 20 000
Fecha
04/00
04/00
05/00
05/00
05/00
05/00
05/00
05/00
05/00
Muestra
1074
1
062
1
590
8 000
1
547
-
1787
2
005
2
450
Tipo
Calle
Hog/calle
Hogar
-
Hogar
-
Calle
-
Calle
FLO
42.2
41.6
45.0
45.5
42.0
38.6
35.9
43.0
42.7
VFQ
39.2
46.3
39.0
39.1
40.0
43.6
42.2
36.0
39.0
CCS
14.0
9.3
12.0
12.5
16.0
16.4
16.2
17.0
15.1
Otros
4.5
2.8
4.0
2.9
2.0
1.4
5.7
4.0
3.2
Cuestiones contemporáneas
entrevistas, la mayor parte de las encuestas tuvieron poco más de
1
000
entrevistas, cifra que resultó satisfactoria con un nivel de con
-
fianza de
95%
y un margen de error de
3%.
Uno de los posibles problemas de las distintas encuestas fue la
forma de recolección de la información ya que, a pesar de la rapidez
con que se hacen las encuestas telefónicas, presentan un sesgo de
-
rivado del hecho de que únicamente entrevistan a la población que
cuenta con teléfono.
A
su vez, aunque las encuestas realizadas a par
-
tir de muestras domiciliarias son las más confiables en términos pro
-
babilísticos en varios casos, en el cuadro
2
se observa que no
resulta-
'ron ser tan precisas como
lo fueron
las que realizó, por ejemplo,
Alduncin, que utilizó un método con base en entrevistas en la calle.
Por tanto, más que el tamaño de las muestras y el tipo de levanta
-
miento, se advierte que la honestidad, la ética y, principalmente, la
independencia de las empresas, fue un elemento importante para las
empresas que presentaron resultados con base en encuestas.
cuadro2
México
2000:
Resultados
&
encuestas electorales sobre
intención
&
voto para presidente
&
la
República
7
Fuente:
Giménez,
R.
y
Hernández,
"
No todas las encuestas se equivocaron
"
,
Milenio,
viernes
7
de julio de
2000,
p.
17.
Alduncin,
"
Encuestas en medio
"
, en:
www.presidencia.com.mx, México,
2000.
Empresa
Fecha
ARCOP
18/06
D.Watch
19/06
Demotecnia
n/d
GEA
18/06
Alduncin
12/06
Refomza
18/06
CMPolitico
19/06
CEO/U.
de
G.
17/06
Pearson
19/06
Reuters
18/06
Fishers
18/06
Mund/Dalla
18/06
Prep2
93% casillas
Muestra
1400
1 542
2054
2 287
2 095
1 545
1 800
2 423
1309
1 330
2 750
1362
Tipo
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Calle
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
Hogar
FLO
38
36
34
38
35
42
41
43
43
44
42
37
36.6
VFQ
43
41
44
39
41
39
38
39
39
41
36
36
43.6
CCS
17
20
16
19
20
16
18
15
15
15
19
27
16.9
Otros
3
3
6
3
4
3
3
3
3
1
3
O
2.9
Al realizar una mayor cantidad de encuestas, las distintas empre
-
sas pudieron tener una mayor capacidad de corrección y compren
-
der los cambios en la percepción del electorado, motivados prin
-
cipalmente por eventos tales como los debates, las campañas y la
percepción de los electores acerca de cada uno de los partidos, sus
ofertas y sus respectivos candidatos.
La presentación cronológica de los resultados de las distintas en
-
cuestas no permite aquilatar los cambios y las respectivas transfor
-
maciones que se suscitaron en el electorado a raíz de las campañas
y
los distintos sucesos políticos, como los debates, las ofertas de los
candidatos,
así como los
spots publicitarios. En las gráficas siguientes
se advierten dos modalidades y las diferentes metodologías de in
-
vestigación, una aplicada por Alduncin (2000) que utilizó una meto
-
dología heterodoxa (encuestas en la
vía publica), y la que utilizó el
periódico Reforma (Este País, 2000:
19), el método más ortodoxo
(entrevistas en los domicilios de los posibles votantes).
Se observa que el comportamiento de ambas gráficas es muy se
-
mejante, pues el candidato del
PRI
comienza arriba de sus compe
-
tidores en noviembre de 1999. En la encuesta domiciliaria realizada
por
Refom apareció Labastida con una
intencióq de voto por enci
-
ma de los 50 puntos porcentuales, mientras que ésta
y
la de Alduncin
colocaban a Fox con cerca de
33%
del electorado. Pese a su metodo
-
logía, los candidatos fueron aproximándose en los meses
subse-
cuentes. Aunque los resultados que ambos ejercicios arrojaron eran
diferentes, muestran tanto la
caída del candidato del
PN
como el
ascenso del abanderado panista. Sin embargo, en las encuestas de
Reforma, por los motivos antes planteados, o por la reserva y temor
de los entrevistados, los encuestados en la calle siempre mantuvie
-
ron una diferencia de tres puntos porcentuales, mientras que en las en
-
cuestas publicadas por El Universal no fue sino hasta el mes de abril
cuando Fox empató con Labastida para, a la postre, rebasarlo.
Lo que prueba la comparación entre las encuestas hechas con la
metodología heterodoxa de Alduncin en comparación con la más
ortodoxa llevada a efecto por el periódico Reforma, es que frente a
un panorama mucho más competido, como el que se dio con las elec
-
ciones del año 2000 y frente a una situación de mucha proximidad
y
cercanía de los dos candidatos punteros en la contienda, la meto
-
dología y la técnica con que se hacían las mediciones se volvió un
Cuestiones contemporáneas
Gráflcal
México,
2000:
encuestas electorales
E
ALdudn-El universal
40
+
C. Cárdenas
30
~~
~
~~
~~~-~
+
F.
Labastida
Fechas
Gráfica2
México,
2000:
encuestas
electorales
publicaáas
por Reforma
+
C. Cárdenas
-t
F
Labastida
%
30
+V
Fox
Fechas
problema de carácter fundamental, ya que, si es correcta la explica-
ción que dio
Reforma
del error en sus sondeos
-
motivado por el te
-
mor de los encuestados a manifestar su real intención de voto
-
, las
reflexiones de Miguel Basañez, que planteamos al inicio de este
artículo, cobran valor. El autor nos dice que si bien las muestras calle
-
jeras no son probabilísticas, dan la posibilidad de una mayor con
-
fianza al entrevistado, lo que tendría como resultado datos más ape
-
gados a la realidad. Empero, pese al elemento fundamental de que
sólo en los procesos electorales más recientes (1997 y 2000) se vivió
un mayor nivel de competencia y de que hasta el año 2000 tuvimos
a dos candidatos en una situación de empate, lo que determinaba
la necesidad de aumentar el tamaño de las muestras, realizar una ma
-
yor cantidad de mediciones, modificar el tipo y el orden de las pregun
-
tas y asociar la realización de los sondeos tanto con la distancia y
proximidad del proceso, como con los eventos que en aquel mo
-
mento impactaban las campañas electorales, como lo fueron los dos
debates, y la reunión entre los tres principales candidatos realizada
días antes del segundo y último debate.
También es importante recalcar que, como se muestra en los cua
-
dros 1 y
2,
hubo empresas encuestadoras de dos tipos: las que pre
-
sentaron resultados favorables a Vicente Fox y las que lo hacían en
pro de Francisco Labastida. Esto evidenció el papel de las encuestas
como un mecanismo para intentar influir en la decisión de los elec
-
tores, a reserva de que se deba discutir tanto esta función como la efi
-
cacia de este uso (que es poco probable, sin embargo, dado la si
-
tuación de proximidad en los resultados entre los dos principales
competidores, el poder modificar la intención de voto de un número
aunque sea mínimo de electores resulta ser tan importante y crucial
cuando una elección se encuentra en juego). De ahí que podemos
decir, sin entrar en una discusión acerca de la honestidad, ética y res
-
ponsabilidad de las empresas, que de la misma manera que Reforma
y El
Uniuenul presentaron resultados contradictorios, otras empre
-
sas hicieron lo mismo.
Y
aunque esta imparcialidad de las empresas
nos permitiría tildarlas, a unas de honestas y a otras de deshones
-
tas, ésa no es la intención de este artículo, sino señalar cómo las en
-
cuestas de opinión tuvieron distintos usos y plantear cómo mediante
la comparación, la presentación de las técnicas utilizadas, de los
cuestionarios y las preguntas realizadas se podría comparar con ma
-
-
yor eficiencia y sacar conclusiones más provechosas en este intento
de anticipar los resultados electorales en México.
Como advertimos anteriormente, gran parte de las encuestas reali
-
zadas fueron utilizadas con fines publicitarios. Un desplegado
publi-
~r
Cuestiones contemporáneas
cado el 23 de junio en el periódico Reforma señala que de
46
en
-
cuestas publicadas, 38 favorecen a Francisco Labastida y únicamente
8
colocan a Vicente Fox en la delantera.
Gráfica
3
México,
2000:
encuestas
preelectorales realizadas
por Pearson
.....
---
.~~-.
.~~.--~
+
F. Labastida
40
------
...~~.
....
-
50
30
O
~.-~~~.-~~
-C
V.
FOX
Fechas
Fuente:
Reforma,
23
de
junio
de
2000,
p.
12
Si analizamos algunas de las encuestas publicadas aparentemente
con intención de beneficiar al candidato priísta, como es el caso de
las llevadas a cabo por Pearson y
CEPROSEPP,
si bien existe una mar
-
cada preferencia por Francisco Labastida en términos de la intención
de voto hasta el mes de marzo, tanto en abril como en mayo tal
tendencia va disminuyendo hasta que al final del proceso casi se lo
-
gra un empate; empero,
CEPROSEPP
siempre favorece al candidato
priísta.
Las encuestas publicadas en el ámbito de la disputa electoral
muestran, como señalamos, grandes diferencias, aunque es impor
-
tante acotar que a medida que se acercaba la elección incluso en los
sondeos llevados a cabo por Pearson
y
por
C
E
P
R
O
S
E
PP
,
la ventaja de
Francisco Labastida fue disminuyendo hasta alcanzar ocho puntos
porcentuales cuando había sido de hasta 20 puntos en el mes de
enero. Esto da cuenta de que, aunque estas encuestas fueron utili
-
zadas con fines publicitarios, mostraban algo que la elección
final-
Gráfica
4
México, 2000, encuestas
preelectorales
malizadas
por
CEPROSEPP
60
+
F. Labastida
-C
V.
Fox
Fechas
Fuente:
Reforma,
23 de junio de 2000,
p.
12.
mente haría realidad, que Vicente Fox resultara el triunfador de los
comicios.
Conclusión
Pese a la manipulación y a la debilidad de las encuestas y pese a la
necesidad de que se modifiquen y se transformen las modalidades
de recolección de la información y la relación de las empresas con
partidos, candidatos y grupos de interés, las encuestas de opinión
representan un medio importante para conocer las modificaciones
en el comportamiento e intención de voto de los electores.
Los elementos gráficos aquí expuestos, nos permiten vislumbrar
que solamente se pueden analizar las encuestas en términos de los
objetivos, características e intenciones de las empresas encargadas
de su realización y posterior difusión, ya que muchas de ellas son
irreductibles a los acontecimientos, como es el caso de los debates,
mientras que las encuestas realizadas por medios como
Reforma
y
El Universal
fueron más proclives a captar los movimientos en la
opinión pública.
Cuestiones contemporáneas
Las conclusiones que podemos sacar de este proceso electoral y
de la utilización de las encuestas son:
a)
aún no se consolida un con
-
junto de empresas que, con mayor independencia, puedan publicar
los resultados de sus hallazgos;
6)
la realización de encuestas en
México y su posterior publicación está sometida al interés más inme
-
diato de los partidos que es ganar la elección, lo que determina con
respecto a las empresas encuestadoras, una visión de carácter prag
-
mático y oportunista, pues publican resultados con intenciones de
influir en el público elector, aunque esto signifique destruir la repu
-
tación de las empresas;
c) es necesaria una mayor capacitación de
los partidos y del público en general para hacer un uso más construc
-
tivo de los sondeos y las encuestas de opinión para que no sean uti
-
lizados con fines publicitarios.
Basañez, M., "Encuestas y resultados de la elección de 1994" Este
ParS,
octubre de 1994.
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