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17
La investigación de segundo orden
en ciencias sociales y su potencial
predictivo: el caso del proyecto de
Identidad y tolerancia
S
ILVIA
M
OLINA
*
*
.
Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales, Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales, Edificio “F”, PB, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco
Universidad, Coyoacán, 04510, México D.F.
Resumen
En ciencias sociales existe el prejuicio de que no existen leyes. En este artículo se desarrolla
una metodología apropiada para poner a prueba tal prejuicio.Tal metodología es producto
de una perspectiva lógica basada en la cibernética de segundo orden.
La investigación de segundo orden en ciencias sociales ha sido más definida teóricamente que
aplicada. Este artículo trata sobre su aplicación. En él se presentan los elementos básicos de
la metodología de segundo orden y luego se muestra de qué manera se la utilizó en el caso
concreto de la investigación que sobre
Identidad e intolerancia
dirige la autora.
Abstract
In Social Sciences we have the prejudice that laws doesn’t exist. This article develops an
appropriate methodology to test this prejudice. Such methodology come from a logical pers-
pective based upon the second order cybernetics.
The second order research in Social Sciences was more theoretically defined than applied. This
article deals with the application of the second order research. It introduce the basic elements
of the second order methodology and then, it shows the way in which was possible its appli-
cation in the concrete case of the Identity and Intolerance research project.
Palabras clave:
observación, segundo orden,
predictibilidad, tolerancia, metodología.
…con respecto a su propia información, el universo debe expandirse para escapar a
los telescopios a través de los cuales nosotros, que somos él, estamos tratando de
capturarlo, a él que es nosotros. La serpiente se muerde a sí misma, el perro caza su
rabo.
George Spencer-Brown,
Laws of Form
18
S
i en el universo en que habitamos existen algunas leyes que rigen
el comportamiento del cosmos y nos permiten hacer prediccio-
nes y cálculos relativamente precisos acerca de lo que existe y lo que
va a suceder, ¿por qué razón se insiste entonces en que eso no es
posible en lo concerniente con el hombre y la sociedad?
Las razones que se aluden para ello desembocan siempre en un
callejón sin salida que hace temblar los cimientos de las ciencias so-
ciales: la sociedad y los hombres cambian, la misma información que
tienen acerca de sí mismos es importante para ese cambio y, por
lo tanto, no tiene sentido pensar en leyes. Esto es a
grosso modo
el
punto de vista que ha prevalecido al respecto hasta hace muy poco.
1
Pero a partir del último cuarto de siglo, aunque las ciencias socia-
les parecían precipitarse siempre en un relativismo extremo debido
a la comprobación repetida de que sus predicciones no eran cons-
tantes ni seguras, en otros espacios de la ciencia se desarrollaron
teorías e instrumentos, métodos y hallazgos que, al ser “traducidos”
al lenguaje de las ciencias sociales, se presentaron como herramien-
tas metodológicas apropiadas para abrir nuevos horizontes a la in-
vestigación social.
2
No ha habido uno, sino muchos precursores de esta evolución
metodológica de las ciencias sociales. Todos ellos han sido verda-
deros exploradores y pioneros que se aventuraron en los territorios
propios de otros campos científicos, transgresores de lo establecido
que buscaron en la biología, la física, la química, la cibernética, las
matemáticas, etc., otras formas de observar la realidad.
1
.
Este tipo de razonamiento se ha hecho tan común que aparece con distintas modalidades
en casi todos los libros de técnicas de investigación y metodología. Así, por ejemplo, en
Téc-
nicas de investigación social. Teoría y ejercicios
(ed. Paraninfo, Madrid, 11a. edición revisada,
1998, p. 23), R. Sierra Bravo dice: “…no se puede emplear en las ciencias sociales el método
científico de modo tan riguroso como en las naturales, ni es posible, hasta ahora, llegar en
ellas a resultados tan exactos, exhaustivos, constantes y generales como en ellas”.
2
.
Otro tipo de texto de técnicas de investigación, mejor actualizado que aquél al que se
refiere la anterior nota de pie de página, integra breves menciones a la traducción a las ciencias
sociales de los hallazgos en otras ramas de las ciencias que han tenido impacto en la investi-
gación en ciencias sociales. Tal integración se refleja en la mención de conceptos y lenguajes
nuevos. Por ejemplo, en
Técnicas de
Investigación en Sociedad, Cultura y Comunicación
de
J. Galindo Cáceres (coord.), de
CONACULTA
y Addison Wesley Longman, México, 1998, se dice:
“…Pero sucede que tanto el aparente observador solitario como los observados reflexivos,
pueden observarse observando, y comunicarse en dicha situación reflexiva de segundo orden.
Esto mueve a las ciencias sociales hacia otra parte, integrando las fases anteriores como de
menor complejidad, y proyectándose hacia una configuración de redes de interacción que ha-
cen y rehacen según los efectos en la acción de los contactos comunicativos reflexivos” (pp.
21-22), lo cual tiene una importancia particular en el método.
19
¿Quiénes fueron? Jesús Ibáñez en España, Edgar Morin en Fran-
cia, en Estados Unidos el llamado “grupo de Palo Alto” con Gregory
Bateson y Paul Watzlawic a la cabeza, y Niklas Luhmann en Alema-
nia, por mencionar los más conocidos. Sus aportes son indispensa-
bles para concebir una investigación de segundo orden y, a par-
tir de ella, enfrentar la cuestión de la predicción en ciencias sociales
desde una nueva óptica… aunque también habría que citar aquellos
científicos que, a su vez, los estimularon a ellos para poder reconsi-
derar la función de la metodología en ciencias sociales, tales como
Heinz von Foerster, George Spencer-Brown, Humberto Maturana,
Francisco Varela, David Peat, René Thom, Ilya Prigogine, David
Bohm, etc., que tomaron la ciencia de su época y la remoldearon con
lógicas y enfoques revolucionarios.
Mientras desde la perspectiva clásica la investigación en ciencias
sociales, por un lado enfatizaba el rigor metodológico y las medi-
ciones precisas
3
y por el otro cuestionaba tales logros en la breve
euforia de la crítica posmoderna que negaba el método o se burlaba
de él,
4
en otro sector de las ciencias sociales se estaba desarrollando
una metodología tan diferente de la tradicional que con frecuencia
chocaba con la incomprensión. Desde la perspectiva clásica, tal me-
todología era vista como una forma de positivismo, porque nueva-
mente se hablaba de método, leyes, demostración, objetivismo,
cognoscitivismo o sistemas. Pero lo que no percibieron quienes así
la consideraban fue que cada uno de estos términos se había resig-
nificado y, debido a ello, resultaba diferente. De hecho, son términos
nuevos. Su diferencia respecto a los anteriores es inconmensurable
porque se refieren a dimensiones distintas.
Al hacer observaciones desde la perspectiva resultante de este
esfuerzo innovador se abrió la posibilidad de realizar otro tipo de
investigación. Se trata de una investigación de segundo orden, cuyas
amplias potencialidades apenas están siendo experimentadas. A
3
.
Este esfuerzo es evidente en los trabajos de todos los cuantitativistas que hicieron enor-
mes aportes en el desarrollo de técnicas de investigación y procedimientos estadísticos de aná-
lisis de resultados, los cuales son hoy en día herramientas fundamentales de trabajo en gran
parte de la investigación, tanto de primer, como de segundo orden.
4
.
En tal posición se puede citar, entre otros, a Jean Baudrillard o Gilles Deleuze, quienes
produjeron provocativas críticas del método, que al resonar en las ciencias sociales dieron lu-
gar a algunos de los más recientes replantemientos de la función del método en la investi-
gación.
Perspectivas teóricas
20
este tipo de investigación se va a hacer referencia en lo sucesivo.
El comentario precedente delinea un contexto —el del clima de
cambio y las tendencias divergentes en las ciencias sociales— apro-
piado para este artículo, cuyo objetivo es mostrar, a través del ejem-
plo que proporciona el proyecto
Identidad e intolerancia
,
5
de qué
manera la investigación de segundo orden hace posible la predic-
ción en ciencias sociales y cómo es requerida para ello la partici-
pación interdisciplinaria.
Para alcanzar este objetivo se procederá a explicar: a) en qué con-
siste la observación de segundo orden, b) qué es una investigación
de segundo orden, c) cómo se puede llevar a cabo, d) cómo inter-
viene la cuestión inter y transdisciplinaria en este tipo de investiga-
ción y e) a modo de ejemplo, un procedimiento para poner a prueba
hipótesis que al verificarse podrían ser leyes y, como tales, servirían
para predecir acontecimientos.
¿En qué consiste la observación de segundo orden?
El desarrollo de la cibernética es un fenómeno del siglo
XX
. La ciber-
nética, como ciencia, implica una lógica apropiada para operar con
el principio de orden. Tal lógica se expresa mediante un lenguaje
específico.
La cibernética evolucionó a lo largo del siglo.
Las primeras computadoras —uno de los productos más exitosos
de la cibernética— estuvieron programadas con base en un lenguaje
binario organizado de manera sencilla, generalmente lineal, es de-
cir, donde cada operación era seguida por otra dentro de una se-
cuencia no recursiva. Este primer lenguaje resultó rápidamente insu-
ficiente, ya que se descubrió que existía la posibilidad de optimizar
el uso de computadoras si se optaba por un lenguaje no lineal. Se
concibió así una lógica recursiva llamada cibernética de segundo
orden.
6
5
.
El proyecto
identidad e intolerancia
con financiamiento del
CONAC
y
T
y del Programa de
Apoyo a la Investigación y la Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional Autónoma
de México.
6
.
No hay forma de encontrar una equivalencia entre la lógica lineal y la cibernética de se-
gundo orden; sería tan imposible como encontrar argumentos que expliquen a los habitantes
de un mundo imaginario de puntos y rectas lo que es un objeto tridimensional.
21
Inicialmente, la cibernética era la ciencia de la información y el
control; más adelante, al dar lugar al desarrollo de una perspectiva
de segundo orden, se la concibió como ciencia de la comprensión.
¿A qué se refiere este “segundo orden”?
Para explicarlo, lo mejor será comenzar por decir en qué consiste
el primer orden. El primer orden consiste en lo que se observa direc-
tamente de cada cosa como objeto. “Yo veo una persona que se acer-
ca” es una observación de primer orden. Una observación de segun-
do orden, en cambio, implica lo siguiente: “Yo veo que la persona
que se está acercando me ve”; progresando en ese mismo sentido
puedo agregar: “Veo que quiere que yo me detenga para hablar con
ella, pero tengo prisa; sólo podría estar con ella un minuto o dos,
espero que sea suficiente”. En el nivel de primer orden, el observa-
dor ve, en el segundo orden ve que es visto, reflexiona, saca con-
clusiones y actúa en relación no sólo con lo que quiere originalmen-
te sino con lo que el otro parece requerir de él. En este último caso
se puede observar el proceso recursivo de la reflexión, ya que no
sólo se vio a la persona, se la vio mirando y avanzando hacia el ob-
servador, que utiliza esta información para vincularla con su propia
situación, la cual enlaza con la aparente demanda de atención de la
persona observada y da lugar a un cálculo sobre cómo hacer las co-
sas para atender brevemente la demanda sin afectar la prisa que tiene
el observador. Es decir, la observación conduce a más información
y, en el proceso, produce también información nueva que se puede
enlazar con aquélla.
Otra forma de indicar la diferencia entre primer y segundo orden
es la que planteó Jesús Ibáñez: “El pensamiento simple —de primer
orden— piensa el objeto (los sistemas observados). El pensamiento
complejo —de segundo orden— piensa el pensamiento (los siste-
mas observadores)”.
7
Un paso más adelante en la caracterización del segundo orden de
las observaciones lo da Niklas Luhmann, quien basa la obra de su
vida en él. Luhmann explica: “Un observador se concentra en “lo
que” observa. Casi siempre omite aquello de lo que diferencia lo ob-
servado o, sin determinarlo del todo, lo presupone como “todo lo
7
.
Jesús Ibáñez,
Nuevos avances en la investigación social. La investigación social de segun-
do orden
, Prólogo, Anthropos, Suplementos, 22, Barcelona, 1990, p. 4.
Perspectivas teóricas
22
demás”. No ve lo que no ve (¿y por qué habría de verlo?). Pero si se
observa la observación (a lo que hoy llamamos neocibernética o
cibernética de segundo orden), no se puede evitar la paradoja. Como
operación la observación puede ser realizada y observada como rea-
lización empírica. Como observación es paradójica. En el campo de
la cibernética de segundo orden, en el campo de la observación
de observaciones, habrá entonces que observar “cómo” observa el
observador observado. Las preguntas de tipo “qué” se convierten en
preguntas de tipo “cómo”. Esto excluye representaciones definitivas
y sólo permite la posibilidad de que en el proceso recurrente de la
observación de observaciones resulten estados propios (por ejem-
plo, formas lingüísticas) a los que uno se puede remitir en todo mo-
mento”.
La observación, por otro lado, lo que toma en cuenta es la dife-
rencia; en otras palabras, capta un objeto o fenómeno diferencián-
dolo de lo demás. Esta operación supone un principio binario de in-
clusión y exclusión:
8
se incluye lo que se observa, se deja de lado
lo otro. Este principio binario permite, a su vez, múltiples combina-
ciones. Al estabilizarse, configura un código de referencia; es decir,
que toda observación se va a referir al código. El punto de vista del
observador queda así, tanto para el primer como para el segundo
orden de observación, codificado. Cada observación, al referirse al
propio código del observador se convierte en una operación auto-
rreferencial. La diferencia entre el primer orden y el segundo no se
produce por la falta de autorreferencialidad del observador sino por-
que en el primer orden el observador está centrado en una visión
descriptiva: toma en cuenta el qué, pero no el cómo (y por lo tanto,
también es ajeno al proceso real, recursivo, de sus observaciones).
Aunque por medio de la observación siempre se incrementa la
complejidad, el observador de primer orden sólo puede articular
taxonomías a partir de ella, en tanto que el observador de segundo
orden tiene la posibilidad de estructurar sistemas de comprensión
que suponen una observación recursivamente organizada (autorre-
ferencial) del proceso de observación. Esto es importante para poder
aplicarlo a la investigación en ciencias sociales, que es una forma de
8
.
Al respecto se puede consultar “Inclusión y exclusión”, de Niklas Luhmann en
Acta socio-
lógica
, núm. 12, septiembre-octubre de 1994. Traducción de Javier Torres Nafarrate.
23
observación sistemática. Tal aplicación da lugar al desarrollo de una
metodología apropiada para hacer investigación de segundo orden.
Sin embargo, antes de desarrollar el concepto de investigación de
segundo orden (el cual se tratará en el punto siguiente) es necesario
mencionar otros elementos característicos de las observaciones de
segundo orden.
Ya se ha mencionado brevemente su complejidad, ahora hay que
explicar cómo se produce. Las observaciones de segundo orden son
observaciones acerca de las observaciones que se encuentran refe-
ridas a un código (binario) y permiten formar sistemas de compren-
sión organizada. A medida que el número y la calidad de las observa-
ciones se incrementa, podría llegar al extremo de hacer inmanejable
el volumen de información obtenida por el observador. Si el incre-
mento de la cantidad, por un lado, aumenta cuantitativamente la
complejidad, por el otro la imposibilidad de procesar los enormes
volúmenes de información genera un problema cualitativo que se
refleja directamente en la interpretación y la atribución de sentido
de los datos. ¿Qué hay que hacer para funcionar a pesar de la com-
plejidad y dentro de ella?
Ante el incremento excesivo de complejidad, el observador la re-
duce. La manera más común de hacerlo es integrarla dentro de una
categoría generalizadora sobre la base de alguna característica o ras-
go común. Tal reducción implica también un incremento de com-
plejidad. Por ejemplo: para reducir la cantidad de información dis-
persa sobre un tema cualquiera se puede recurrir a abstraer algunos
rasgos comunes e imponerles un orden. De acuerdo con el principio
de orden seleccionado se la conceptualiza, clasifica y combina. Al
realizar estas operaciones se produce una necesaria abstracción que
las sitúa en una nueva dimensión dentro de la comprensión. Es por
esto que también se afirma que existe un aumento de la complejidad.
Se ha llevado a cabo así un proceso mediante el cual se aprove-
chan las indeterminaciones producidas en la observación de la ob-
servación, para crear complejidad propia, que luego se utiliza como
estímulo para detectar las irritaciones en el entorno, reciclando el
proceso de la reducción y el incremento de complejidad.
La complejidad contiene excesos de redundancia y variedad.
“La ‘redundancia’ describe —en el más amplio de los sentidos—
un excedente o una necesidad de técnicas de seguridad, por ejem-
Perspectivas teóricas
24
plo, las que se hacen con los dobles o triples aseguramientos. Cada
comunicación (en nuestro caso, cada observación) produce redun-
dancia en la medida en que cuando A da una información a B, C
puede preguntar tanto a A como a B, en el caso de que él mismo pre-
tenda informarse. En este caso se trata de la producción de un exce-
dente de posibilidades, con la función de asegurarse en contra de
la pérdida de información.”
9
Parafraseando a Luhmann, el entrama-
do de observaciones que dispone redundancia, no sólo se confiere
información a sí mismo, sino que al mismo tiempo tiene la oportu-
nidad de adivinar una cierta posibilidad de qué es lo que se ajustará
a su propio contexto, evitando en parte el encontrarse con sorpresas.
La información preservada de posibles pérdidas mediante la re-
dundancia, contribuye también a generar estabilidad (cuando se ha-
bla de estabilidad se hace referencia a la estabilidad dinámica que
mantiene al proceso en condiciones de proceso).
“El concepto de redundancia se refiere al observar y a la descrip-
ción de los objetos sólo en la medida en que pueden ser observados
y descritos. Por lo tanto se sitúa en el nivel de observación de se-
gundo orden. El orden, visto desde esta perspectiva, no es otra cosa
que la momentánea descripción de una multiplicidad, independien-
temente de lo que se esconda detrás de la designación de esa multi-
plicidad; y cuando se trata de fundamentar y de remitirse a ese orden
y de si lo fundamentado le pertenece o no le pertenece, la construc-
ción de la momentaneidad de una descripción no es accesible para
todo lo fundamentado”.
10
Por otro lado, el concepto de “variedad designa el número y la
diversidad de los acontecimientos que un sistema reproduce como
si fueran propios y debe soportarlos estructuralmente. Con el ele-
vamiento de la variedad un sistema puede aumentar su apertura
frente al entorno”.
11
La variedad también aumenta la estabilidad de un sistema, pero
en un sentido diferente que la redundancia, ya que los estados críti-
cos que pueden afectar algunos de sus espacios pueden ser equili-
brados por aquéllos en los que se está logrando eficiencia funcional
(o carecen de una importancia tal dentro del sistema, como para lle-
1
9
.
Ibidem
, p. 312. El paréntesis es de Silvia Molina y Vedia.
10
.
Ibidem
, p. 313.
11
.
Ibidem
, pp. 313 y 314.
25
varlos de la crisis a la catástrofe). También genera estabilidad porque
asegura la existencia de más de un centro operativo (los sistemas
complejos son policéntricos, o mejor dicho, son aquéllos en los que
la idea de centro va perdiendo sentido).
Por lo tanto, variedad y redundancia operan dimensiones diferen-
tes en el proceso de observación. Tales dimensiones son, sin embar-
go, complementarias en el plano de la estabilidad y, en ocasiones,
tienden a producir ultraestabilidad.
12
Sólo desde un segundo orden
es factible la ultraestabilidad, que se manifiesta, por lo general, como
un logro evolutivo.
El segundo orden de las observaciones es, por lo tanto, un orden
donde la “evolución”
13
está presente y donde el proceso deja ver la
contingencia de cada observación particular. Es precisamente esta
condición evolutiva la que lo orienta hacia la “posibilidad de enla-
ce”, que es otro factor a tomar en cuenta al tratar las características
de la investigación de segundo orden.
La posibilidad de enlace participa en todos los procesos de reduc-
ción de la complejidad porque es lo que los hace posible, pero tiene
además otras funciones. La capacidad de enlace se concibe como
una propiedad de la contingencia de las observaciones (es decir, del
hecho de que fueron hechas y se expresan de una manera, aunque
también podrían serlo de otra). El segundo orden es enlace porque
(a) alude al observador observado, (b) porque toda observación la
refiere a sí mismo brindándole un criterio interpretativo propio a tra-
vés del código y su manejo recursivo, y (c ) porque la perspectiva
de los procesos (y no la de lo dado, que es la del primer orden de
las observaciones) permite descubrir con facilidad la forma en que
se imbrican unos procesos con otros a través del tiempo.
Por otro lado, a partir de la capacidad de enlace —que no sólo
se refiere a ligar operaciones propias con operaciones propias— es
factible el establecimiento de “acoplamientos estructurales”. Tales
12
.
Un sistema ultraestable admite cierta diferencia entre su comportamiento fáctico y su
comportamiento normativo porque en él, las expectativas ya no requieren modificarse sino
que el comportamiento fáctico se puede apartar de las normas si no se transgreden algunos
criterios límite que silencian el sentido de la norma o la hacen ver como algo irreal o pasajero.
La ultraestabilidad es producto y reflejo de la flexibilidad.
13
.
Por evolución se está entendiendo solamente incremento de la complejidad; es decir,
que el concepto debe entenderse de manera independiente del que desarrollara el evolucio-
nismo darwiniano.
Perspectivas teóricas
26
acoplamientos son básicos para la investigación de segundo orden
porque (a) permiten aprovechar parte de la complejidad del entorno
del observador en función de sus propios propósitos y (b) hacen po-
sible la reducción de las irritaciones procedentes de este entorno.
Los acoplamientos estructurales son —tal como los trata Luhmann—
empalmes temporales de unidades de observación independientes,
en los que se encuentra en primer plano la perspectiva del obser-
vador quien, sin necesidad de penetrar en ellas, puede comprobar
que éstas se reúnen a veces y que, ante distintas circunstancias o
cambios, adoptan los mismos valores o valores complementarios,
pudiendo actuar en ciertas ocasiones como si fueran un sistema ho-
mogéneo (aunque se trata de dos o más sistemas “acoplados”).
Los acoplamientos estructurales incrementan la complejidad ofre-
ciendo un mayor número de opciones al potenciar las formas de
captar y procesar información. Bajo ciertas circunstancias, pueden
constituir procesos de “interpenetración”.
14
Los acoplamientos es-
tructurales tienen enorme utilidad en la investigación de segundo
orden, tal como se verá más adelante.
La caracterización de la observación de segundo orden y sus for-
mas características, que se ha planteado hasta aquí, requiere tam-
bién de una consideración especial en torno a una forma de vincu-
lación de las observaciones que George Spencer-Brown
15
denominó
re-entry
y se ha traducido como re-ingreso.
El re-ingreso se produce porque existe en el proceso de observa-
ción de segundo orden una diferencia inicial que da lugar a la propia
observación, pero que sólo puede ser distinguida por otra observa-
ción (de otro observador o del mismo observador, pero en otro mo-
mento). Es esta observación posterior (del mismo o de otro observa-
dor) la que permite reconocer la diferencia inicial re-ingresándola
al observador bajo la perspectiva de esta segunda observación. El re-
ingreso de las observaciones hacia el observador pone de manifiesto
el aspecto recursivo, cerrado, de la observación. La observación de
segundo orden se refiere así a la observación de la observación. Tal
cuestión podría parecer tautológica (o por lo menos, redundante) y
14
.
La interpenetración es una forma de acoplamiento por la cual dos sistemas, cada uno
de los cuales es entorno del otro, se prestan mutuamente parte de su complejidad para fines
productivos o reproductivos.
15
.
George Spencer-Brown,
Laws of Form
, Dutton, Londres, 1979.
27
lo sería, si no fuera porque la confrontación de una observación con
otra está asimetrizada por la diferencia entre lo observado y lo de-
más.
16
El re-ingreso plantea directamente el aspecto autorreferencial de
toda observación. Lo que se observa, se observa por un observador,
y su perspectiva le confiere a lo observado un sesgo, debido a la in-
capacidad de cualquier observador de hacer una observación abso-
luta, ya que la observación como selección es siempre parcial. Lo
que observa el observador se distingue de lo demás con base en cri-
terios que opera él mismo. Lo que obtiene como información es tam-
bién producto de una selección. Se destaca así el carácter autorre-
ferencial de la observación.
La autorreferencia es una posibilidad de la reflexión que indica
que la observación tiene puesto su interés en sí misma como uno de
sus objetos. La autorreferencia significa que la unidad se efectúa me-
diante una operación relacionante. El observador (ya sea una per-
sona o un grupo) refiere a sí mismo las observaciones que hace por-
que es a través de esta referencia que el observar adquiere sentido.
Esto queda claro cuando se toma como ejemplo el proceso de hacer
una investigación: todo lo que se indaga adquiere sentido en la auto-
rreferencia, es decir, cuando los datos obtenidos de la observación
se correlacionan entre sí y se contrastan con su hipótesis, porque to-
do lo que hace al acto de investigar está siempre en función de esa
investigación, y sus productos son más consistentes cuanto más
claramente referidos estén a ella misma. En todo caso, la autorrefe-
rencia permite conocer lo que se incluye y lo que se excluye de las
observaciones y de su interpretación. Alcanza mayor eficacia cuan-
do se ejerce a partir de un código
17
y programas
18
apropiados para
potenciarlo.
El producto de la operación autorreferencial a través del tiempo
es la “autopoiesis”.
La autopoiesis es el desarrollo desde sí mismo, es el despliegue
de una complejidad propia a partir del juego autorreferencial. Me-
16
.
En este caso, “lo demás” es lo que la observación no abarca y no puede abarcar. Es decir,
lo que resulta de que no se puede ver todo, sino que se observa selectivamente. Observación
es selección y, por lo tanto, siempre existe algo que es dejado de lado.
17
.
Al hablar de código se alude exclusivamente al código binario.
18
.
Los programas permiten flexibilizar la rigidez del código y potenciar el espectro de sus
aplicaciones posibles.
Perspectivas teóricas
28
diante la autopoiesis el sistema produce sus propios elementos y los
combina.
Luhmann especifica al respecto: “Tanto la diferencia sistema-en-
torno como la diferencia antes-después son esquemas de un obser-
vador que, no obstante, a su vez tiene que vivir para poder observar.
Se puede generalizar: todo lo que usa diferenciaciones constituye ya
una observación. La observación como tal es, entonces, una opera-
ción autopoiética”.
19
En resumen, la observación de segundo orden es una forma de
observación que se caracteriza por ser autorreflexiva (autorreferen-
cial), en la cual cada re-ingreso de información configura un ele-
mento que entra en relación dentro de su propio proceso con los de-
más, haciéndola evolucionar autopoiéticamente. Es, por lo tanto,
una observación compleja, y parte de esta complejidad puede incre-
mentarse para asegurar la estabilización del conjunto de las obser-
vaciones. El incremento de la complejidad se refuerza mediante los
excesos de redundancia y variedad. Empero, no se limita a ellos, ya
que puede ser complementado por medio de orientaciones de la ca-
pacidad de enlace, de modo que se produzcan acoplamientos es-
tructurales convenientes para acentuar su eficacia.
La observación de segundo orden puede realizarse sistemática-
mente. Tal es el caso de su aplicación a la ciencia, y por ello es po-
sible concebir una investigación de segundo orden.
¿Qué es una investigación de segundo orden?
Una investigación de segundo orden es una investigación que al ob-
servar su objeto obtiene también información sobre sí misma y es
capaz de usar tal información para hacer más investigación, aumen-
tando la potencia de la capacidad investigativa.
En otras palabras, una investigación de segundo orden es aquélla
que realiza observaciones de segundo orden de manera sistemática
para verificar hipótesis que también implican un segundo orden de
complejidad. Asimismo, tal investigación se suele enmarcar en una
teoría compleja.
19
.
Niklas Luhamnn,
La ciencia de la sociedad
, p. 99.
29
La factibilidad de realizar investigaciones de segundo orden en
ciencias sociales se plantea en la obra de diversos autores desde la
década de los años ochenta.
Una referencia temprana a tal tipo de investigación procede de
Ibáñez, quien en 1988 sostenía: “La investigación social es paradó-
jica. La función veritativa articula dos pruebas: una prueba empírica
o inductiva (adecuación a la realidad) y una prueba teórica o de-
ductiva (coherencia del discurso). Ambas pruebas constituyen sen-
tencias autorreferentes. (…) La prueba empírica es una sentencia
autorreferente: materia que mide la materia, vida que mide la vida,
sociedad que mide la sociedad. La prueba teórica es una sentencia
autorreferente: pensar el pensamiento. Ambas son sentencias para-
dójicas”.
20
Apenas dos años más tarde, Luhmann también señaló el carácter
autorreflexivo de la investigación de segundo orden al sostener: “La
obtención de conocimientos se da siempre de manera recursiva y
sólo así resulta posible. Esta recursividad permanece como algo liga-
do a la utilización cotidiana del conocimiento y, por ende, a la auto-
poiesis general de la sociedad, en tanto no se reconozca un sistema
diferenciado de la ciencia. (…) Al someterse su utilización a pruebas
de consistencia de la más diversa especie, el conocimiento puede
repetirse y refinarse en diversas situaciones”.
21
La recursividad se re-
fiere sólo a la autorreferencia basal. Pero la autorreferencia en el pro-
ceso de una investigación de segundo orden también es reflexiva,
es decir, “apunta a una distinción de orden superior” y, en este sen-
tido, se aplica también a sí misma y a procesos de la misma especie.
22
La investigación de la investigación no proyecta realmente esta-
dos finales sino que genera resultados parciales que se integran a ella
(re-inserción) y contribuye a darle mayor consistencia. En este senti-
do, tales resultados le van otorgando a la investigación una orien-
tación constante y la “investigación misma se considera entonces,
tomando como base su perspectiva veritativa, como un comporta-
miento empírico, como una comunicación de tipo particular”
23
que
20
.
Jesús Ibáñez,
El problema
, en
op. cit.
, pp. 179 y 180.
21
.
Niklas Luhmann,
La ciencia de la sociedad
, p. 240.
22
.
Idem
.
23
.
Ibidem
, p. 241.
Perspectivas teóricas
30
recurre a su propia experiencia para evitar depender exclusivamen-
te de la prueba y el error.
¿De qué manera se puede trabajar una investigación de segundo
orden?
Aunque en términos generales es posible comprender lo que es
una investigación de segundo orden, algo muy diferente es saber
formularla en un protocolo y desarrollarla.
Es cierto que los diferentes objetos y teorías significan una investi-
gación distinta, pero si se parte de su aspecto formal, hay que tomar
en cuenta lo siguiente:
1. En la medida en que un universo quiere estudiarse a sí mis-
mo, está obligado a diferenciar en sí un sistema cerrado, que
pudiendo distanciarse se encuentre en condiciones de de-
signar una cosa como lo que es; esto implica que el obser-
vador tiene que asumir la función de observador desde el
principio y mantenerla a lo largo del proceso de investiga-
ción, a pesar de las múltiples ocasiones que se le ofrecerán
para desviarse de tal criterio debido a la resonancia cercana
de algunos de sus objetos o del logro de resultados (par-
ciales).
2. La investigación se refiere estrictamente a lo que cabe den-
tro de su foco de interés y se desliga de cualquier otra cosa
(para asegurar su correcta operación autorreferencial por
medio de esta clausura), pero todo lo que se observa se
contextualiza y se otorga gran importancia al contexto del
contexto.
3. La investigación enlaza sus propias operaciones con sus
propias operaciones potenciándolas con su aptitud conecti-
va, ejerciendo así su capacidad de enlace. Desde el proto-
colo hasta sus más recientes operaciones, todas sus activi-
dades se relacionan sin desviarse (aunque adquiriendo
valores cualitativamente más complejos cada vez). En tales
operaciones se pueden observar las formas productivas de
la redundancia y la variedad. Este proceso asegura su evo-
lución autopoiética.
4. “Los métodos resuelven en el nivel de los programas lo que
en el sistema (de la ciencia) está dado como un código bi-
31
nario. Fuerzan a un alargamiento de la observación en el
plano de una auto-observación de segundo orden, en el pla-
no de la observación de las propias observaciones. Los mé-
todos dan a conocer las condiciones que deben ser selec-
cionadas, si se quiere tomar una decisión entre los dos
valores del código. Lo que está presupuesto allí es que los
dos valores (del código que es binario), y por lo tanto la pa-
radoja, deben ser evitados cuando se dan al mismo tiempo.
Esto trae como consecuencia que la investigación requiera
tiempo y un orden secuencial para poder seleccionar un va-
lor de verdad; y la otra consecuencia es que no sea lo más
oportuno que se tenga que empezar siempre desde abajo.
La metodología formula programas para una máquina his-
tórica.”
24
5. La investigación no sólo admite, sino que propicia los aco-
plamientos estructurales con otras investigaciones y otros
objetos de su entorno para (a) ganar amplitud, autonomía
y verificabilidad a partir del aumento de información en pro-
ceso y (b) incrementar su propia complejidad y, por consi-
guiente, su estabilidad dinámica.
6. Consecuentemente con el poder establecer acoplamientos
estructurales, éstos pueden trazarse sobre bases inter y
transdisciplinarias, ya que las diversas disciplinas ofrecen
formas de ganar en información.
7. Cada investigación “opera como un sistema estructuralmente
determinado, en la medida en que tiene la capacidad de
llevar a cabo en cada momento una elaboración ulterior,
apoyado exclusivamente en sus propias estructuras. La
constitución y actualización de éstas supone en cada paso
operaciones propias del sistema”.
25
8. En la investigación toda la operación de observación se
encuentra puntualmente ligada al nicho desde el cual se la
realiza; es decir, que se observa lo que se observa y también
se observa la observación desde algún lugar, no desde cual-
quier parte. En este sentido, la situación del observador/in-
24
.
Ibidem
, p. 297. Los paréntesis son de Silvia Molina y Vedia.
25
.
Ibidem
, p. 219.
Perspectivas teóricas
32
vestigador también tiene que ser conocida. Esto es relativa-
mente sencillo de prever en la medida en que se parte de
una teoría y se orienta la observación desde la misma; ob-
servación que recurre a técnicas predefinidas que, en todo
caso, pueden ser afinadas dado que, aunque cerrada opera-
cional y funcionalmente, la investigación de segundo orden
es flexible (y esta flexibilidad se incrementa con el hecho
de que reconoce la contingencia como parte constitutiva).
9. La investigación de segundo orden tiene un final arbitrario,
ya que el proceso de investigar es inacabable debido a la in-
completitud (Gödel) de toda observación. Este final no es
realmente el fin de la investigación; por lo general se sitúa
dentro del plazo requerido por los financiadores. La diná-
mica de la investigación de segundo orden suele trascender
este escollo y la investigación, prolongada mediante el sen-
tido que le dan sus resultados parciales, pero oculta bajo
una nueva denominación, se continúa.
Por último, cabría señalar que cuando se hace investigación de
segundo orden, la diferencia entre investigación básica e investiga-
ción aplicada tiende a hacerse cada vez menos nítida. Por mas apli-
cada que se presuma una investigación de segundo orden, conlleva
consideraciones teóricas básicas. La razón para ello es su carácter
autorreflexivo.
Así definida y caracterizada, la investigación de segundo orden
puede entenderse desde una perspectiva teórica. El problema es la
práctica porque a este nivel la teoría puede parecer enormemente
distante de la observación de la realidad.
¿Cómo se puede llevar a cabo una investigación de
segundo orden?
Decir simplemente que la investigación se lleva a cabo siguiendo un
método y afirmar que los métodos “fuerzan a un alargamiento de la
observación en el plano de una auto-observación” puede no aclarar
lo suficiente el proceso por medio del cual se lleva a cabo una inves-
tigación de este tipo. Afirmar que es el hilo conductor de este proce-
so tampoco se puede, ya que en la investigación de segundo orden
33
no existe un solo hilo sino un denso tejido de posibilidades que se
entrecruzan y enredan. En todo caso, es correcto sostener que en
condiciones de tener que hacer una selección entre los términos de
un código, el método permite conocer las condiciones que deben
ser seleccionadas. Sin embargo, tanto éstas como otras consideracio-
nes similares no ayudan a tener una idea clara de cómo resolver el
problema práctico. No existe ninguna fórmula predeterminada para
llevar a cabo investigaciones de segundo orden, pero es necesario
que sea de segundo orden. En otras palabras, la investigación tie-
ne que responder de la manera que ella conciba (autorreferencial-
mente) a las características de lo que antes se definió como investi-
gación de segundo orden.
Pero si no es posible remitirse a fórmulas, es posible en cambio
referir experiencias y citar ejemplos que contribuyan a aclarar cómo
se lleva a cabo una investigación de tal complejidad.
La experiencia de “Escepticismo político y comunicación de ma-
sas” y de “Construcción de la credibilidad en política y comunica-
ción”, investigaciones derivadas del proyecto
Identidad e intoleran-
cia
, son antecedentes importantes para la comprensión de la inves-
tigación que ahora nos ocupa.
Identidad e intolerancia
no hubiera
podido fijarse objetivos tan ambiciosos si no hubiera sido por ambas.
En realidad, todas estas experiencias son parte de una misma gran
investigación de la cual pueden considerarse episodios. Cada uno
de estos episodios es susceptible de enlazarse con los demás.
El escepticismo político —al comienzo de la investigación— fue
reconocido como una emanación involuntaria del sistema político,
debido a sus propias ambigüedades y errores. Emanación que se
emancipa y alcanza su propia autonomía funcional dentro de un es-
pacio social en el que los medios de comunicación son contexto y
escenario. Pero los mismos medios también escenifican y amplían
otras posibilidades de la política, entre ellas, el desarrollo de credibi-
lidad. La credibilidad (cuyo estudio constituyó la segunda etapa de
la investigación), que puede ser asumida como valor, no lo es nece-
sariamente, sino que funciona como una forma de acceso a la legi-
timidad y al ejercicio del poder por medio de la comunicación. La
posibilidad de generar escepticismo por parte del sistema político,
es decir, de producir un elemento capaz de subvertirlo, plantea la
cuestión de la identidad del sistema político. No obstante, al ser
Perspectivas teóricas
34
la cuestión de la identidad mucho más que política, se involucra
en la tercer etapa de investigación de cualquier sistema social. La
identidad, en general, se relaciona en la etapa actual de esta inves-
tigación, con formas de relación entre sistema y entorno que ya se
hallaban prefiguradas en los estudios anteriores: la tolerancia, en
cuanto facilitadora de acoplamientos estructurales y procesos de in-
terpenetración entre partes diferenciadas del sistema político y con
sistemas en su entorno dentro de, por ejemplo, el contexto de cam-
pañas de credibilidad; y la intolerancia, también como forma de la
relación sistema-entorno, que se presenta, por ejemplo, en condicio-
nes de resonancia del escepticismo en el sistema político. Abstrayen-
do y generalizándolas, identidad e intolerancia se analizan hoy en
relación con la identidad de los sistemas (de cualquier sistema). De
este modo, lo que podría parecer que son tres investigaciones dis-
tintas es sólo una que, en su propio proceso autorreferencial, ha ido
evolucionando hacia una dimensión nueva.
Por lo tanto, en el proceso de esta investigación y a lo largo de
cada uno de sus episodios, el método se tuvo que ir orientando
de acuerdo con el tipo de empresa en la que se encontraba compro-
metida la investigación para poder obtener resultados (parciales) y
con las eventualidades concretas que se tenían que enfrentar. El
resultado de esa experiencia se resume en una consideración espe-
cial en torno a la flexibilidad y una especificación de los criterios de
clausura (hasta dónde se va a seguir, cuáles son los límites, qué se
incorpora y qué queda fuera) afín con los recursos disponibles.
En consecuencia, además de las consideraciones teóricas sobre el
método, también la experiencia de las anteriores etapas de la inves-
tigación contribuye a reconocer su horizonte. La afirmación en el
sentido de que “la investigación se hace haciéndola” es un hecho
que nada tiene de redundante ni superfluo.
En el caso que se está tratando, este horizonte de investigación
—el horizonte se desplaza a la medida que lo hace el observador—
también fue enriquecido con la consulta; de obras clásicas y no clá-
sicas en ciencias sociales, acerca del tema; con la lectura de textos
de metodología y de otras ramas de la ciencia; con información pe-
riodística y con un cúmulo de factores subjetivos y circunstanciales
que siempre participan para hacer real lo posible en el momento de
tomar una decisión.
35
En
Identidad e intolerancia
se plantea un conjunto de hipótesis
tendiente a demostrar (a) que las identidades de primer orden, así
denominadas por constituirse de observaciones básicamente de este
orden de complejidad, tienen conductas predominantemente into-
lerantes hacia su entorno y (b) que las identidades de segundo or-
den, basadas en observaciones principalmente de este orden de
complejidad, tienen conductas predominantemente tolerantes hacia
el entorno. Si ambas cuestiones se comprueban, entonces el paso si-
guiente será demostrar que conociendo la identidad de un sistema
social es posible predecir el tipo de conducta que tendrá frente a su
entorno. Asimismo, se tendrá que reconocer que la tolerancia y la
intolerancia no se pueden controlar mediante medidas impuestas
desde fuera, sino por medio de procesos de maduración de la iden-
tidad de los sistemas que las sustentan.
Lo que se va a demostrar a través de esta etapa de la investigación,
entonces, es una cuestión básicamente autorreferencial para la in-
vestigación misma, pero su producto, como casi todos los productos
de investigación, estará disponible para toda la sociedad, que podrá
hacer de él tantas aplicaciones como quiera.
Además, entre cada hipótesis y su demostración media una es-
trategia metodológica apropiada para el tratamiento del objeto de
estudio.
Tal estrategia aplica la tolerancia y amplía hasta donde es posible
la capacidad conectiva de esta investigación. ¿De qué manera? Lo ha-
ce admitiendo una gran variedad de estudios de diversos niveles de
complejidad. Una de las razones para admitirlos es que aplica el prin-
cipio de complementariedad. El objeto de estudio se puede observar
y reflexionar de muchas formas diferentes. La interpretación de estas
formas en su conjunto va a proporcionar nueva información con la
cual se aumentará la comprensión que se tiene sobre el mismo.
Por lo tanto y de acuerdo con este proyecto, la forma de llevar a
cabo una investigación de segundo orden consiste en provocar una
sobreproducción informativa cargada de variedad y redundancia pa-
ra contrastar las hipótesis desde muchos ángulos, obteniendo de tal
contrastación información nueva, que sirva para comprender mejor
el objeto de estudio.
En la práctica, el proyecto de investigación es muy complejo. Está
formado por varias investigaciones que operan acopladas estructu-
Perspectivas teóricas
36
ralmente a las hipótesis centrales, además de que cada una de ellas
tiene también valor en sí misma. La variedad de tales investigacio-
nes contribuye a crear redundancias, ya que las hipótesis son reite-
radamente observadas. Las redundancias en este caso cumplen la
función de asegurar la validez y confiabilidad de la información ob-
tenida a través del tejido de coincidencias y reiteraciones que en-
samblan.
Por otro lado, esta investigación también es compleja desde el
punto de vista de las disciplinas involucradas en ella. Cada una de
estas disciplinas opera como un nicho especial desde el cual se ha-
cen las observaciones pertinentes para la prueba de hipótesis. De la
cuestión disciplinaria y transdisciplinaria se tratará con mayor dete-
nimiento más adelante.
De hecho, la participación de un amplio y variado grupo de inves-
tigadores de distintas disciplinas y que ha estado realizando investi-
gaciones muy diferentes entre sí, no complica, sino que facilita el
logro de los objetivos de la investigación. Y la investigación ha to-
mado en cuenta que su participación no les complique tampoco de-
masiado el trabajo a ellos.
Lo que se espera de estos investigadores es que en el transcurso
de la investigación que cada uno está haciendo (y que era preexis-
tente a su participación en este proyecto) realicen un pequeño
loop
para que, sin cambiar ni la teoría, ni la metodología, ni el objeto que
observaban, puedan ver en el mismo cómo se cumplen las hipótesis
centrales de
Identidad e intolerancia
.
Quizás el mayor esfuerzo que se requiere de cada investigador es
que traduzca las hipótesis (formuladas de acuerdo con la teoría de
Luhmann) a la teoría que ellos habitualmente manejan, de la misma
manera que un texto en alemán puede traducirse al español o al ja-
ponés. No se encontrarán quizás los referentes puntuales término a
término, pero pueden usarse sus equivalentes funcionales, que son
los que prevalecen en la traducción de idiomas.
La cuestión inter y transdisciplinaria
La investigación de segundo orden en general e
Identidad e into-
lerancia
en especial caben dentro de la paradoja de la unidad de
37
la multiplicidad, es decir, en el terreno específico de la comple-
jidad.
Por ninguna razón una investigación de segundo orden va a pre-
tender reducir la complejidad. Necesita esta complejidad para ad-
quirir profundidad en su proceso de comprensión del fenómeno de
estudio. Pero en el momento de producir informes y divulgar resul-
tados puede manejar la información de que dispone de manera que
sea lo más accesible posible; es decir, que sea sencilla de entender.
En el caso de los episodios previos al actual (“Escepticismo político
y comunicación de masas” y “Teoría de la credibilidad política y co-
municación”) la exploración interdisciplinaria cumplía la función de
ampliar las referencias acerca del objeto de estudio para observarlo
de una manera integral. En
Identidad e intolerancia
en cambio, el
trabajo interdisciplinario es un imperativo para la verificación de las
hipótesis.
Por lo tanto, la complejidad en esta investigación tiene una pro-
yección inmediata en el ámbito de la interdisciplina. Los participan-
tes en ella y sus proyectos corresponden a diversas regiones de la
ciencia: comunicación, política, sociología, historia, filosofía, semio-
logía, antropología, diseño industrial y psicoanálisis. Cada una de las
disciplinas involucradas tiene formas particulares de percibir la
identidad, la tolerancia y la intolerancia (ninguna las pasa por alto).
El acoplamiento, en consecuencia, consiste en ensamblar estas dis-
tintas formas de percibir el objeto de estudio como si fueran partes
de un rompecabezas cuatridimensional (ya que no debe olvidarse
ni la percepción temporal de los fenómenos que se estudian, ni el
hecho de que lo que se observa no es algo completamente dado,
sino que está en proceso).
En esta perspectiva, el rendimiento de la investigación también es
una aportación interdisciplinaria: cada proyecto acoplado podrá be-
neficiarse de la complejidad emergente de la investigación en su
conjunto, y ésta se alimentará de la que procede de ellos. No obs-
tante, lo que cada uno pueda aprovechar será cuantitativa y cua-
litativamente diferente porque estará en función de disciplinas, teo-
rías y objetos diversos.
26
26
.
En ningún momento se pretende una integración disciplinaria o la fusión de dos o más
teorías. Antes bien, cada una será beneficiada con información que ella misma seleccionará
por razones propias y para sus propios fines.
Perspectivas teóricas
38
A pesar de que en la investigación se estudia “complementaria-
mente lo que ya se había empezado en la propia disciplina”, el ca-
rácter autorreflexivo de la estrategia metodológica va a estimular la
improbabilidad, “acortando” la distancia de lo que parecía improba-
ble y ofreciendo un estímulo crecientemente adicional a cada disci-
plina. Por ejemplo, la participación en el seminario del proyecto de
los investigadores que ofrecieron avances de sus estudios sobre na-
cionalismo, contribuyó a que los que observaban poblaciones de jó-
venes y quienes hacían estudios sobre los discursos de los medios
de comunicación, pudieran hacer extrapolaciones muy creativas en
relación con su disciplina y sus propios estudios.
Asimismo, la perspectiva de
Identidad e intolerancia
no sólo es
interdisciplinaria, es transdisciplinaria, porque a través de la trans-
disciplina se garantiza la información rápida y la transmisión de los
modelos novedosos en menos tiempo. El sentido de transdisciplina-
riedad se da a partir de las hipótesis centrales que se encuentran pre-
sentes en todos los proyectos, las cuales a su vez se irán verificando
parcialmente (la verificación final se logrará mediante el conjunto de
los resultados de todos los proyectos).
El re-ingreso de la información tiene lugar en la investigación y
en cada uno de sus proyectos simultáneamente, y aprovechando la
cualidad neguentrópica de la información, cada dato resignificado
en cada uno de esos contextos será otro dato diferente y nuevo, que
todos los demás pueden aprovechar. Este es el principal valor de uso
de la perspectiva inter y transdisciplinaria en la investigación de
segundo orden.
Pero puede aún prevalecer un conjunto de dudas acerca de la
interdisciplinariedad del proyecto y la variedad de teorías involucra-
das en él. ¿Son los proyectos parciales menos importantes? ¿Tienen
las diversas disciplinas y teorías que someterse a la propuesta sisté-
mica luhmanniana con que fue diseñado el proyecto?
Los proyectos parciales no son menos importantes que el pro-
yecto general de investigación, ya que éste sólo puede alcanzar sus
objetivos a través de ellos.
Cada proyecto parcial tiene sentido en sí mismo y puede abarcar
aún más de lo que estrictamente requiere el proyecto general para
la prueba de hipótesis. Los excedentes informativos que procedan
de la especificidad de cada proyecto parcial, a su vez, serán reinter-
39
pretados con base en la teoría de sistemas para contribuir a matizar
el alcance de las hipótesis centrales.
Ninguna teoría ni disciplina puede, en este contexto, considerar-
se mejor que otra. La investigación no se concibe a sí misma como
una lucha entre teorías y disciplinas para ver cuál prevalece. Eso
sería contrario al acoplamiento indispensable para obtener la infor-
mación que sirva para probar las hipótesis y cumplir con el objetivo
de la investigación de segundo orden.
Es posible que si se ilustra lo dicho con un ejemplo estas cues-
tiones queden más claras. Supongamos que hay un bosque y que va-
mos a estudiarlo, unos podrán recorrerlo para descubrir sus sende-
ros, registrar la flora y la fauna que en él existen, considerar las
características del terreno sobre el cual se extiende o detectar las pla-
gas que enferman sus árboles; otros podrán fotografiarlo desde un
avión para construir su cartografía, descubrir sus dimensiones y esta-
blecer en qué lugares se encuentran los riachos que lo atraviesan,
los claros y las áreas en que la vegetación es más frondosa; además,
un satélite puede registrar información sobre ese bosque en la cual
se puede apreciar su significación geográfica dentro de la región, las
condiciones de su subsuelo, las modificaciones que sufre de una es-
tación a otra, etc. Nadie se atrevería a decir que uno de esos estudios
es más importante que los otros, aunque todos sean diferentes. En
su conjunto permiten tener un comprensión más amplia de lo que
es ese bosque y, al mismo tiempo, cada uno por separado tiene sen-
tido en sí mismo. Es de esta manera en que se conciben la interdis-
ciplina y la transdisciplina en el proyecto de
Identidad e intoleran-
cia
. Es la diversidad y no la supremacía, el factor decisivo para el
conocimiento del objeto de estudio y sus propiedades. Eso explica
el interés en la interdisciplina y la transdisciplina.
Un procedimiento para poner a prueba hipótesis que al
verificarse podrían ser leyes y, como tales, servirían para
predecir acontecimientos
Se han tratado ya
a
) las referencias necesarias para entender qué es
el segundo orden de las observaciones,
b
) qué caracteriza a la in-
vestigación de segundo orden,
c
) un ejemplo de investigación de
Perspectivas teóricas
40
este tipo que muestra una de las formas en que puede aplicarse y
d
) la cuestión de la interdisciplina; para finalizar, cabe tratar ahora
aquello que estamos conociendo acerca del potencial predictivo de
la investigación de segundo orden. Para abordar esta cuestión, nue-
vamente se retoma el caso de la investigación sobre
Identidad e into-
lerancia
.
Ya se han dicho muchas cosas acerca de ella, pero lo que no se
ha aclarado aún es que
Identidad e intolerancia
se formuló como
una propuesta clara para llegar a descubrir una ley y, consecuen-
temente, predecir cuándo se podrá presentar tolerancia o intoleran-
cia.
Esta propuesta se enfrenta con la perspectiva prevaleciente, es
decir, con las dudas de que en el campo de las ciencias sociales se
puedan encontrar leyes.
Estas dudas son producto de la experiencia de investigación a
partir de observaciones de primer orden y teorías construidas con
sus resultados. Esta experiencia se tomó —de manera congruente
con su enfoque de primer orden— como la única posibilidad y ori-
ginó una postura que casi todos los científicos sociales comparten
en algún momento. Por lo tanto, a lo largo de casi toda nuestra for-
mación y posterior vida profesional, hemos escuchado y/o sosteni-
do más de una vez que la predicción dentro del campo de sus res-
pectivas disciplinas era, en el mejor de los casos, muy problemática
(probabilística), y en el peor, imposible.
Tal punto de vista no provenía, por lo tanto, de una percepción
pesimista de la ciencia sino de las dificultades concretas que se pre-
sentaban en las ciencias sociales para descubrir relaciones causales,
reconocer leyes y, consecuentemente, poder predecir fenómenos.
Hace cincuenta años hubiera sido imposible concebir una alter-
nativa a lo que parecía ser la limitación básica de estas ciencias; y
aún hoy en día, la mayor parte de la investigación en curso no con-
templa esta posibilidad. Pero, con el desarrollo de las perspectivas
de segundo orden, la cuestión ha cambiado.
27
27
.
En este punto es necesario ser justos y reconocer que existe en ciencias sociales un ante-
cedente muy temprano de este tipo de investigación. Tan temprano, que se produjo al mar-
gen de una comprensión de lo que ofrecía como posibilidad a la ciencia la investigación de
segundo orden. Sin embargo, lo importante es que se llevó a cabo y sirvió para encontrar cier-
tas leyes del comportamiento de los pequeños grupos. Me refiero a
El grupo humano
de Geor-
41
La posibilidad de reflexionar sobre la investigación y de hacer in-
vestigación de la investigación mientras se investiga y desde el pro-
pio proceso investigativo, sólo tiene sentido dentro del segundo or-
den de las observaciones.
Tal tipo de observación ha provocado que el proceso y el campo
mismo de investigación se vean de otra forma. Inclusive la necesaria
contextualización de la contextualización de este tipo de observa-
ción, le ofrece un marco de posibilidades nuevas.
En consecuencia, en el campo de las ciencias sociales ha surgido
una doble posibilidad que incluye: (
a
) la imposibilidad de que este
campo sea tan anómalo dentro del universo que no responda a
ningún tipo de ley, regla o principio, y (
b
) el recurso de poder resol-
ver un problema cambiando la dimensión desde la cual se lo plantea.
Sobre este último aspecto, Spencer-Brown demostró que proble-
mas matemáticos aparentemente irresolubles podían tener solucio-
nes sencillas cuando se modificaba la dimensión desde la cual se los
abordaba y, desde entonces, este tipo de demostración se ha podido
extender prácticamente a todos los campos de la ciencia.
28
El hallazgo de Spencer-Brown (es decir, el que es posible y pro-
ductivo para resolver problemas aparentemente irresolubles realizar
un cambio de dimensión desde la cual se observa lo que se pretende
descubrir) se concreta de la siguiente manera en la estrategia meto-
dológica de
Identidad e intolerancia
:
1. Con base en una teoría de segundo orden se ha formulado
un conjunto de hipótesis que tendrán que ponerse a prueba
mediante proyectos diversos y específicos, porque si a pe-
sar de tal diversidad y especificidad se cumplen, eso quiere
decir que no dependen de lo comprobado en cada proyec-
to, sino de algo que los atraviesa a todos y que se verifica
en todos los casos, es decir, de una ley.
ge Homans, en donde utilizó estudios anteriores realizados con teorías diversas y aplicados
a poblaciones muy diferentes entre sí, concluyendo distintas formas de relación entre tres
variables: interacción, actividad y sentimiento, que se producen —bajo ciertas condiciones—
en todos los grupos.
28
.
Una obra ilustrativa de cómo el cambio de dimensión permite resolver problemas apa-
rentemente irresolubles en física es
Hyperspace
, de Michio Kaku, publicado por Anchor Books
en Nueva York en 1994.
Perspectivas teóricas
42
2. En el ámbito de cada proyecto dentro de la investigación
que se está llevando a cabo, es posible probar o disprobar
las hipótesis centrales de la investigación en general. Si un
proyecto las prueba, logra su objetivo y demuestra también
la pertinencia de la teoría a la que se tradujo la hipótesis para
abordar tal cuestión. En este sentido, cada proyecto es una
investigación acabada en sí misma, que realiza el aporte
emergente de la comprobación de hipótesis dentro de su
propio horizonte teórico y para la población específicamente
estudiada; no es generalizable y no puede por sí mismo te-
ner pretensiones de ley ni tampoco servir para predecir el
comportamiento tolerante o intolerante. Pero, como contra-
partida, puede constituir un aporte a su propio campo teó-
rico-disciplinario. Asimismo, cada uno de estos proyectos
va a alimentar la investigación en su aspecto general con su
peculiar perspectiva, impidiendo o modulando los posibles
excesos de la generalización.
3. La situación cambia si lo que se observa es el aspecto ge-
neral de la investigación, ya que —tal como ya se dijo— si
todos los proyectos llegan a convalidar las hipótesis, el
hecho es también generalizable en términos de ley. Lo es,
porque lo que se demuestra no es que tal o cual teoría sirvió
para verificarlas o que tal o cual población presenta la ca-
racterística de que las hipótesis se cumplen. Lo que se de-
muestra, más allá de cada estudio o proyecto, es que a pesar
de las diferencias teóricas y las distintas poblaciones estu-
diadas, a pesar de las diversas culturas que pueden haberse
involucrado en el estudio y de los distintos periodos histó-
ricos, a pesar, por fin, de la diferencia disciplinaria y sus ses-
gos, las hipótesis se han verificado en todos los casos. Ese
tipo de eventos que sucede de manera independiente y
recurrente en todas las observaciones y casos es, precisa-
mente, lo que se llaman leyes en el campo de la ciencia.
4. La presencia de una ley o un pequeño conjunto de leyes se
cumple siempre, ya que, por definición, eso es una ley. Por
lo tanto, se encuentra en la ley un estadio predictivo inhe-
rente. Pero partiendo de la ley que se intenta encontrar en
la investigación, en
Identidad e intolerancia
la predicción
43
puede afinarse: no será entonces necesario que se presente
la situación completa (identidad de primer orden-intoleran-
cia, identidad de segundo orden-tolerancia), sino que cono-
ciendo la forma prevaleciente en las autoimágenes y auto-
rrepresentaciones de un sistema social (que son formas de
expresar su identidad) se podrá predecir su comportamien-
to intolerante o tolerante frente a otro sistema en su entor-
no.
29
5. Partiendo de esta ley, además, se tendrán datos apropiados
para evitar —por ejemplo— los estragos de la intolerancia.
No será la legislación el medio adecuado para contener la
intolerancia, porque ésta sólo inhibe algunas de sus mani-
festaciones pero no la evita. La legislación podrá usarse,
pero lo básico será crear condiciones estimulantes para que
la identidad de los sistemas de primer orden evolucione ha-
cia un segundo orden y así, la tolerancia resulte no de las
presiones externas sino de la propia convicción.
Por lo tanto, la demostración de Spencer-Brown se aplica en el
ejemplo que ofrece
Identidad e intolerancia
, porque se puede com-
probar que metodológicamente existe un cambio de dimensión en-
tre esta investigación y las investigaciones clásicas en ciencias socia-
les. Este cambio de dimensión se produce porque la investigación
se sitúa en una dimensión no-clásica (de segundo orden), que al
mismo tiempo requiere investigaciones clásicas que le proporcio-
nan la posibilidad de observar lo observado, simultáneamente, des-
de muchas perspectivas.
Identidad e intolerancia
ofrece así, muy tempranamente, su pri-
mer producto, que no es una ley o un conjunto de leyes, sino un pro-
cedimiento metodológico para encontrar las leyes de la sociedad y
predecir procesos, que otros investigadores pueden utilizar en la
búsqueda de nuevas leyes y en el esfuerzo por predecir aquello que
hasta ahora no había podido serlo.
29
.
Cabe señalar aquí que la hipótesis no es reversible y que, por lo tanto, no se va a tomar
una conducta tolerante o intolerante para sacar conclusiones acerca del tipo de identidad del
sistema que la produce, porque la identidad no es reductible. La identidad es una construcción
compleja que tiende, además, a incrementar su complejidad a lo largo de la existencia del sis-
tema.
Perspectivas teóricas
44
Se ha llegado así a completar el círculo: el objetivo de esta presen-
tación se ha cumplido, pero la investigación no concluye. ¿Existen
otras opciones para descubrir leyes y predecir el comportamiento de
los fenómenos sociales? ¿El segundo orden de las observaciones y
la investigación que lo sustenta es la forma más completa (profunda)
de investigar? No importa encontrar respuestas definitivas, sino que
en la exploración misma de estas cuestiones las respuestas siempre
darán lugar a nuevas preguntas.
Al finalizar este trabajo cabe hacer una reconsideración última so-
bre el método en las ciencias sociales, en su relación con el contexto
del conocimiento científico, que muestra tres aspectos característi-
cos: incertidumbre, ambición y tenacidad. Unas breves indicaciones
permitirán aclarar mejor ésto:
a
. La reflexión de Sócrates acerca de su ignorancia (“Sólo se
que no se nada”) procedía de la paradoja del conocimiento:
cuanto más se conoce, más se sabe que eso es apenas un mi-
núsculo fragmento de lo que se puede llegar a conocer. Esto
significa que el ámbito de la ciencia es relativo y cambiante
y que su objeto es inabarcable en su totalidad.
b
. La búsqueda de El Dorado en América por parte de los con-
quistadores orientó intensas exploraciones cuyos resultados
fueron inesperados: El Dorado nunca se encontró, no obs-
tante, mientras se lo buscaba se colonizó un continente. Las
expectativas pueden ser meras fantasías, pero los resultados
de toda indagación o búsqueda, aun los imprevistos, siem-
pre permiten expandir el campo de conocimiento (en cual-
quier sentido).
c
. El tropiezo formidable de los grandes errores de los cientí-
ficos es la base a partir de la cual pueden hacer los descu-
brimientos más importantes.
En fin, el espacio de la ignorancia, las más ambiciosas expecta-
tivas, las grandes desilusiones, todo ésto y más conduce al investi-
gador a seguir investigando y enmarca de alguna manera su esfuerzo
(su disciplina y su lucha) por ser objetivo. Dentro de esta perspectiva
es que hay que considerar que la predictibilidad en ciencias sociales
apenas se está abriendo camino, que ese camino comienza a reco-
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rrerse y que en él existen oportunidades para descubrir nuevos pai-
sajes académicos, métodos cada vez más apropiados para estudiar
el universo y respuestas claras que poco a poco se irán encontrando.
Por todo lo expuesto, podemos concluir que las ciencias sociales
son parte del universo que se observa a sí mismo y que la sociedad
está a la espera de que sus leyes fundamentales sean descubiertas.
La investigación de segundo orden puede ser el método para lo-
grarlo.
Recibido el 16 de noviembre del 2000
Aceptado el 6 de marzo del 2001
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