Artículo en PDF
Cómo citar el artículo
Número completo
Más información del artículo
Página de la revista en redalyc.org
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
103
México: elecciones y el uso
de las encuestas preelectorales
M
URILO
K
USCHICK
*
Resumen
En este artículo se hace un recorrido por los procesos electorales mexicanos para evidenciar
cómo en su gran mayoría fueron muy poco competitivos. Empero, en los últimos años, a partir
de un conjunto de modificaciones, se han vuelto más competitivos, dando lugar, entre otras
cosas, a la aparición del fenómeno de la incertidumbre. Al predecir posibles resultados elec-
torales, las encuestas y sondeos de opinión constituyen un medio para reducir esta incerti-
dumbre.
Abstract
Analysis of Mexican electoral processes evidencing that most of them were hardly competitive
until 1997. As of then, however, owing to a series of sociopolitical
changes, they have become
more competitive, resulting in, among other things, the emergence of the uncertainty pheno-
menon. By predicting possible electoral outcomes, opinion polls and surveys are the metho-
dology to diminish uncertainty and determine liable winners.
Palabras clave
: procesos electorales, encuestas de opinión, opinión pública,
marketing
políti-
co,
marketing
electoral, sistema político electoral, electorado, campañas políticas.
Introducción
N
o es ningún secreto que las elecciones en México durante el
siglo
XX
han sido un mero trámite (con excepción de los pro-
cesos electorales realizados en 1928, 1940, 1952, 1988 y 2000), ya
que si consideramos los resultados en la mayor parte de los procesos
realizados, el trinomio
PRN
-
PRM
-
PRI
ha sido el triunfador indiscutible.
Es muy probable que esta situación haya inhibido la aparición tanto
de una opinión pública más crítica y combativa, así como de otro
tipo de fenómenos que acompañan a las elecciones competitivas,
*
.
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Di-
visión de Estudios de Posgrado, Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales,
Edificio “F”, Planta Baja, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco
Universidad, Coyoacán, México D.F., c.p. 04510, teléfonos: 56 22 94 07/32/33/44.
104
como es el caso de las encuestas de opinión. Por ello se explica, tal
vez, que un proceso tan común en las elecciones estadounidenses
desde hace tiempo (las encuestas de opinión, la utilización de los
medios masivos de comunicación y publicidad en los mismos) sólo
comenzara a utilizarse en México de manera muy reciente.
En este trabajo se ubicarán en contexto los resultados de las elec-
ciones mexicanas, el surgimiento de las encuestas de opinión en el
país y su importancia en las últimas elecciones presidenciales. Una
de las hipótesis centrales que pondremos a prueba es que a medida
que las elecciones se vuelven más competidas y sus resultados se
tornan inciertos, los partidos políticos y sus respectivos candidatos
deben recurrir cada vez más a múltiples herramientas para poder ga-
nar las elecciones, siendo algunos de estos instrumentos las encues-
ºtas de opinión y el
marketing
político y electoral. Sin embargo, esto
no implica que la elección sea más transparente para los electores,
como se observó en el último proceso electoral, ya que en el ámbito
de la opinión pública y mediante los medios masivos de comunica-
ción se gestó una gran batalla que, mediante las encuestas de opi-
nión, quiso influir y dirigir las intenciones de voto de los electores.
Elecciones, partidos y competencia
En algunos procesos electorales mexicanos la competencia por el
poder en las elecciones presidenciales ha sido mayor que en otras,
como en los casos de la elección de 1929 que enfrentó a Pascual
Ortiz Rubio, candidato del recién estrenado Partido Nacional Revo-
lucionario, con José Vasconcelos (Paoli, 1992, p. 135); en la elección
de 1940, cuando Juan Andrew Almazán puso nuevamente en aprie-
tos al régimen, y en la de 1952, cuando el general Manuel Enríquez,
otro advenedizo de la familia revolucionaria, buscó fuera de los me-
canismos tradicionales la presidencia, demostrando que era prácti-
camente imposible acceder al poder en México desde la oposición.
Esto no significa, en términos del propio Paoli Bolio (
op. cit
.) y de
Molinar (1992), el dar cuenta de la presencia de la oposición tanto
en la Cámara de Diputados como en el gobierno de algunos munici-
pios. Empero, esta situación únicamente ayudaba a legitimar y a
sostener al propio régimen, ya que daba la impresión de que existía
105
una democracia, un sistema de partidos y competencia entre ellos.
Esta situación se demuestra tanto por la cantidad de votos que obtie-
nen los partidos de oposición como por el número de curules que
tendrán en la Cámara de Diputados, ya que de 1946 a 1961 el
PAN
no tuvo más de cinco diputados en las distintas legislaturas, mientras
que el
PARM
,
PPS
, el Partido Nacionalista Mexicano (
PNM
) tuvieron un
diputado, al igual que el Frente de Partidos del Pueblo. En otras pa-
labras, de una legislatura de 178 diputados en el año de 1961, por
ejemplo, el
PRI
tenía 172 o 96.6% de las curules. No fue sino con la
reforma electoral de 1963 que se crearon a los diputados de partido,
lo cual permitió que los partidos de oposición , aumentaran el núme-
ro de sus representantes en la Cámara de Diputados.
Opinión pública y sistema político electoral
Si bien no fue sino hasta 1977 que se produjo una profunda reforma
en el sistema político mexicano, que no sólo implicó la incorporación
de una serie de partidos políticos, sino también el establecimiento del
sistema de representación proporcional que originó una nueva
composición en la Cámara de Diputados (Becerra, 2000), el modelo
político y la sociedad mexicana mostraban ya señales de agotamien-
to, evidenciado por la aparición de una cantidad considerable de mo-
vimientos y levantamientos sociales, como los de los ferrocarrileros
y los médicos en 1958 y el movimiento estudiantil de 1968.
Pese a que la respuesta del régimen en un primer momento fue
la represión, casi diez años después se realizó la Reforma Electoral,
que tuvo como uno de sus principales objetivos incorporar a los gru-
pos de opositores, muchos de los cuales se habían integrado a la lu-
cha guerrillera y a la actividad política clandestina.
Con las modificaciones en el sistema político electoral y de par-
tidos en México a partir de la reforma de 1977, la transformación en
la opinión pública, la participación política y los medios masivos de
comunicación ha sido incesante. Las encuestas de opinión hicieron
su tímida aparición en México en 1944, cuando Martín Luis Guzmán
(De la Peña, 1994) preguntó en su revista
Tiempo
la opinión de los
mexicanos con respecto a la participación de México en la Segunda
Guerra Mundial. Empero, ahí quedó el intento de Guzmán, ya que
Cuestiones contemporáneas
106
Cuadro 1a
Elecciones Presidenciales en México 1929-2000
Años
Candidatos
Votos
%
1929
Total
2
,
091
,
106
100.00
Pascual Ortiz Rubio (
PNR
)1
,
947
,
848
93.55
José Vasconcelos
110
,
979
5.33
Rodrigo Rodríguez Triana
32
,
279
1.12
1934
Total
2
,
265
,
971
100.00
Lázaro Cárdenas del R. (
PNR
)2
,
225
,
000
98.19
Antonio J. Villareal
24
,
395
1.08
Adalberto Tejeda
16
,
037
.70
Hernán Laborde
539
.02
1940
Total
2
,
637
,
582
100.00
Manuel Ávila Camacho (
PRM
)2
,
476
,
641
93.90
Juan Andrew Almazán
151
,
101
5.73
Rafael Sánchez Tapia
9
,
840
.37
1946
Total
2
,
293
,
547
100.00
Miguel Alemán Valdés (
PRI
)1
,
786
,
901
77.91
Ezequiel Padilla
443
,
357
19.33
Jesús Agustín Castro
29
,
337
1.28
1952
Total
3
,
651
,
201
100.00
Adolfo Ruíz Cortines (
PRI
)2
,
713
,
419
74.32
Miguel Enríquez Guzmán (
FPP
)
579
,
745
15.88
Efraín González Luna (
PAN
)
285
,
555
7.82
Vicente Lombardo Toledano (
PP
)7
2
,
482
1.99
1958
Total
7
,
483
,
403
100.00
Adolfo López Mateo (
PRI
)6
,
767
,
754
77.91
Luis H. Álvarez (
PAN
)
705
,
303
9.42
Otros
10
,
346
.13
1964
Total
9
,
422
,
185
100.00
Gustavo Díaz Ordaz (
PRI
)8
,
368
,
446
88.82
José González Torres (
PAN
)1
,
034
,
337
10.98
Otros
19
,
402
.2
no fue sino hasta finales de los años cincuenta cuando Almond y Ver-
ba (1963) incluyeron a México en su encuesta sobre cultura política.
Pese a ello, en un artículo recientemente publicado en la revista
Este
País
, Miguel Basáñez (2000) hace referencia a un profesor húngaro,
Laszlo Radvanyi, fundador en 1938 del Instituto Mexicano de Opi-
107
Cuestiones contemporáneas
Cuadro 1b
Resultados de Elecciones Presidenciales en México
1970-2000
Años
Candidatos y Partidos
Votos
%
1970
Total
13
,
915
,
963
100.00
Luis Echeverría A.(
PRI
,
PPS
,
PARM
)1
1
,
970
,
893
86.02
Efraín González Morfín (
PAN
)1
,
945
,
070
13.98
1976
Total
16
,
727
,
993
100.00
José López Portillo (
PRI
,
PPS
,
PARM
)1
6
,
727
,
993
100.00
1982
Total
23
,
592
,
888
100.00
Miguel de la Madrid (
PRI
,
PPS
,
PARM
)1
6
,
748
,
006
70.99
Pablo Emilio Madero (
PAN
)3
,
700
,
000
15.68
Arnoldo Martínez Verdugo (
PSUM
)
821
,
995
3.48
Ignacio González Gollás (
PDM
)
433
,
886
1.85
Rosario Ibarra de Piedra (
PST
)
416
,
448
1.76
Cándido Díaz Cerecedo (
PST
)
342
,
005
1.45
Manuel Moreno Sánchez (
PSD
)4
8
,
413
.20
1988
Total
19
,
191
,
982
100.00
Carlos Salinas de Gortari (
PRI
)9
,
687
,
929
50.47
Cuauhtémoc Cárdenas(
PARM
,
PPS
,
PMS
)5
,
929
,
585
30.97
Manuel J. Clouthier (
PAN
)3
,
208
,
584
16.71
Gumersindo Magaña (
PDM
)
190
,
891
1.00
Rosario Ibarra de Piedra (
PRT
)7
4
,
857
.40
1994
Total
34
,
549
,
283
100.00
Ernesto Zedillo P.de León (
PRI
)1
7
,
336
,
325
50.18
Diego Fernández de Cevallos (
PAN
)9
,
222
,
899
26.69
Cuauhtémoc Cárdenas S. (
PRD
)5
,
901
,
557
17.08
Cecilia Soto (
PT
)
975
,
356
2.82
Jorge González Torres (
PVEM
)
330
,
381
.96
Otros
764
,
429
2.21
2000
Total
37
,
603
,
923
100.00
Vicente Fox Quesada (
PAN
,
PVEM
)1
5
,
988
,
740
42.52
Francisco Labastida O. (
PRI
)1
3
,
576
,
385
36.10
Cuauhtémoc Cárdenas S. (
PRD
,
PT
)6
,
259
,
048
16.64
Gilberto Rincón Gallardo (
PDS
)
592
,
075
1.57
Manuel Camacho Solís (
PCD
)
208
,
261
.55
Porfirio Muñoz Ledo (
PARM
)
157
,
119
.42
Fuente:
México Social 1988-1989, Estudios Sociales, Banamex, 1989. Revista
Voz y Voto
,
agosto-septiembre, 2000.
108
nión Pública y quien, según el propio Basáñez (
op
.
cit
.), publicó la
primera revista internacional de investigación acerca de la opinión
pública, el
International Journal of Opinion and Attitudes
. Sin em-
bargo, estas breves incursiones en el ámbito de la opinión pública
fueron esporádicas y escasas, con excepción de Enrique Alduncín
(1986), quien publicó con el apoyo del Banco Nacional de México
una serie de estudios acerca de los valores del mexicano. Un año
después también se realizó un estudio de este tipo en el Centro de
Estudios Educativos (1987). La mayor difusión e interés por este tipo
de investigaciones se relaciona con las crisis económicas (Lustig,
1991) que el país vive, las cuales se desarrollaron de manera recu-
rrente al finalizar el gobierno de Luis Echeverría y después, en el
sexenio de José López Portillo. Existe un segundo fenómeno que se
encuentra ligado a la disminución relativa y absoluta de los votos di-
rigidos al
PRI
, y al aumento de las posibilidades de la oposición al
ganar mayor cantidad de elecciones en el ámbito municipal, aunada
a una mayor participación al interior de la Cámara de Diputados. Es-
to determinó que el gobierno (Basáñez,
op. cit
.), algunos institutos
de investigación y los propios medios masivos de comunicación qui-
sieran determinar qué sucedía al interior de los diferentes grupos y
clases que constituyen la sociedad mexicana.
Por ello, algunas dependencias públicas y algunos investigado-
res, como Basáñez (1990), intentaron tímidamente tomar el pulso de
la sociedad mexicana. No obstante, fue en las elecciones de 1988
cuando las encuestas de opinión definitivamente hicieron su arribo
y adquirieron mayor importancia ya que, por primera vez en la his-
toria política electoral contemporánea de México, este proceso mos-
tró la posibilidad de que hubiera una contienda más reñida y de que
en una elección asomara la posibilidad de un resultado incierto. Ésta
es la característica fundamental de las elecciones en los países de-
mocráticos:
En su discurso inaugural ante las Cortes constituyentes, Adolfo
Suárez, presidente del gobierno durante la transición española
a la democracia, anunció que a partir de aquel momento “el fu-
turo no está escrito; sólo el pueblo puede escribirlo”. Al anun-
ciar este salto a lo desconocido, expresaba dos características
esenciales de la democracia: los resultados del proceso son
109
inciertos, no están determinados de antemano, y dependen del
“pueblo”, de las fuerzas políticas que compiten para promover
sus intereses y valores. La democracia es un sistema en el cual
algunos partidos pierden las elecciones (Przeworski, 1991,
p.12).
De esta manera, se plantea el paradigma mediante el cual se zan-
jan las diferencias entre los grupos y partidos políticos en los países
democráticos: el establecimiento de un calendario electoral en el
que, al enfrentarse los distintos partidos y sus respectivos candida-
tos, se presenta a todos los participantes en la disputa una incerti-
dumbre de quiénes serán los ganadores y quiénes serán los perde-
dores.
Con la aparición de un resultado incierto en el ámbito electoral,
los participantes del mismo tienen dificultades para anticipar el re-
sultado del proceso electoral y por lo tanto realizan como actores ra-
cionales un conjunto de acciones, que pueden ir desde la promoción
de ofertas a los electores, incluidas la personalidad e imagen de su(s)
candidato(s), hasta un cúmulo de ofrecimientos a los posibles y pro-
bables votantes en términos de mejorías en sus condiciones gene-
rales de vida.
En términos generales, este conjunto de acciones que giran en
torno a un grupo de ofertas debe mantener alguna relación con las
necesidades, deseos y voluntades de la población. Sin embargo, los
que proponen estas ofertas no tienen ni una modalidad para conocer
si sus ofertas serán bien o mal acogidas por la población o si requie-
ren ser modificadas o transformadas. La empresa o negocio que
pretende colocar sus productos en un mercado determinado percibe
si sus ofertas son aceptadas o recibidas a partir de las ventas que
realiza en un mercado determinado. En el caso de los procesos elec-
torales, estos últimos se llevan a cabo en un solo día y, por lo tanto,
no se dispone de indicadores claros y confiables más allá del número
de personas que, por ejemplo, asisten a mítines o reuniones, o que
anuncian a los encargados de las campañas electorales su intención
de sufragar por cierto o ciertos candidatos. Ante esta situación de in-
certidumbre generalizada y ante la imposibilidad de conocer me-
diante un esquema racional la voluntad de los individuos y actores
que no se encuentran directamente relacionados con nosotros,
se
Cuestiones contemporáneas
110
crearon las encuestas de opinión como una forma para poder prever
con cierto grado de aproximación las intenciones, voluntades y acti-
tudes ajenas que no van a realizarse en este momento, sino en un
futuro próximo. En estos términos, las encuestas de opinión preten-
den de alguna manera anticipar el futuro.
Un sondeo de opinión o una encuesta son métodos para reco-
pilar información sobre las personas haciéndoles preguntas. En
la mayoría de los sondeos de opinión se usa un cuestionario
estandarizado, y por lo general la información se reúne en una
muestra de personas y no en toda la población.
Las personas realizan sondeos de opinión y encuestas por
muchas razones, según sus distintos intereses:
Los candidatos utilizan los sondeos de opinión como parte
esencial de la operación de inteligencia de su campaña. Los
sondeos les proporcionan información sobre lo que piensan
los votantes a la hora de votar. Muchos candidatos también uti-
lizan los resultados del sondeos para estimular las donaciones
hacia sus campañas o para disuadir a las personas que contribu-
yan a la causa de otro candidato.
Los medios de comunicación realizan sondeos para reunir
la información que se utilizará en las historias noticiosas y para
decidir los tipos de cobertura que deberán proporcionar. Una
parte importante de las noticias derivadas de los sondeos impli-
ca saber quién va ganando, quién va perdiendo y por cuánto.
Al final de la campaña, las agencias informativas utilizan las en-
cuestas para proyectar quién será el ganador de la carrera [.
..]
[...] Una encuesta es una técnica de recopilación de datos que
implica el uso de un cuestionario administrado a un grupo de
individuos (Traugott, M. y Lavrakas, P., 1997, p. 19-20).
En efecto, las encuestas son una técnica para conocer las opi-
niones de las personas acerca de asuntos determinados y temas de
controversia que establecen percepciones diferentes entre los inte-
grantes de una sociedad. De ahí que una opinión no entrañe una cer-
teza, puesto que no es una evaluación de los sucesos y hechos de
interés general, sino el hecho de que el sujeto al cuál se hace el cues-
tionamiento se encuentre mínimamente informado de su existencia,
111
lo que le posibilita establecer un juicio en términos positivos, negati-
vos o declararse incompetente con respecto a él.
De esta manera, los juicios/opiniones que se emiten en el caso de
una encuesta se nutren de tres elementos. Por un lado, debe existir
alguna suerte de información, es decir algún conocimiento de índole
racional. Sin embargo, por el otro, la emisión de un juicio se encuen-
tra relacionado con elementos de características emotivas: es decir,
agrado o desagrado hacia una persona u organización, o el conjunto
de acciones que esta persona realiza. Por último, aun cuando se juz-
gue bien o mal a tal persona, suceso o acción, es muy posible que
los juicios se encuentren en función de criterios que no son de índole
propiamente racional ni emotiva, sino presionados por las condi-
ciones sociales y por la posición al interior de un grupo determina-
do, ya que el hecho de que el encuestado emita cierto tipo de opinio-
nes, puede significarle, en la sociedad en que vive, juicios negativos,
premios o castigos.
En un mundo en que los individuos aparentemente son libres para
pensar, decir y hacer lo que les plazca, y en el que la limitación a
sus conductas sólo se encuentra determinada por el hecho de que
contravengan a algún tipo de ley, reglamento o precepto de tipo
jurídico, ético o moral —ya que nadie, ni el Estado, ni la sociedad,
ni las organizaciones como la familia, escuela, Iglesia, trabajo, pue-
den coartar sus libertades al momento de hacer algún tipo de elec-
ción—, una de las pocas maneras para conocer y anticipar futuras
actitudes (las opiniones convertidas en actos) es mediante la reali-
zación de encuestas de opinión.
Ahora bien, la realización de encuestas en una población deter-
minada no significa que éstas proporcionarán la certeza de que las
personas entrevistadas hayan dicho la verdad y qué el número de
personas entrevistadas sea representativo del universo poblacional
al cual se remite el investigador. Por ello, para disminuir la incerti-
dumbre con respecto a las acciones futuras de las personas, se ha
adoptado la técnica de indagar sus opiniones. Sin embargo, esta in-
vestigación no garantiza la certidumbre de su resultado, por cuan-
to se puede fallar si el número de personas es incorrecto y si la en-
cuesta se realiza a las personas equivocadas. Para intentar evitar este
efecto, se utiliza una muestra:
Cuestiones contemporáneas
112
a)
Se entiende por
población
el conjunto de sujetos, objetos, casos
y acontecimientos que reúnen determinadas características.
También se refiere al conjunto de observaciones o medidas,
expresadas en números [.
..]
b)
La
muestra
es el conjunto de casos seleccionados de una po-
blación determinada o una parte (representativa) del universo.
c)
El muestreo se refiere al proceso de seleccionar los sujetos,
elementos o casos de una población. Para que el muestreo esté
bien hecho es necesario que los elementos seleccionados
representen bien a toda la población (Monzón, C., 1990, p. 167-
168).
La realización de encuestas
1
a partir del cálculo de una muestra
probabilística caracteriza a la investigación de opiniones en la actua-
lidad. Empero, además de los elementos relacionados con el cálculo
de las muestras, existen problemas técnicos que van desde la selec-
ción de un método de muestreo, esto es, la forma bajo la cual se va
a seleccionar a cada una de las personas que serán entrevistadas,
hasta la construcción de cuestionarios, la técnica de vaciado e inter-
pretación de la información, y la presentación de los resultados.
Encuestas electorales en los procesos recientes
Pese a que Basáñez (
op
.
cit
.) hace referencia a encuestas realizadas
en 1976 por Ana Cristina Covarrubias, previas a la toma de posesión
del presidente López Portillo, los sondeos electorales comenzaron
a ser utilizados de manera más prolífica en México a partir del pro-
ceso electoral de 1988.
1
La realización de encuestas de opinión implica en la actualidad el uso de un conjunto
de conocimientos y metodologías derivadas de la estadística. Como no es el objeto del presen-
te artículo ahondar en esta metodología, se plantea la utilización de la siguiente bibliografía:
Monzón, C.,
La opinión pública
, Ed. Tecnos, Madrid, 1990; Traugott, M.,
Encuestas: guía para
electores
, Siglo XXI, México, 1997; Scheaffer, Mendenhall, Otto,
Elementos de muestreo
, Grupo
Editoral Iberoamérica, México, 1987; López Altamirano, A.,
Introducción a la investigación
de mercados
, Diana, México, 1986; Kish, L.,
Survey Sampling
, Wiley, Nueva York, 1965; Singer,
E. y S. Presser (comps.),
Survey Research Methods: a Reader
, Chigaco, University of Chicago
Press, 1989.
113
Como se puede advertir en la gráfica 1, los procesos electorales
de 1988, 1994, 1997 y 2000 han sido los más disputados en años re-
cientes. Estas tres competencias presidenciales y la elección inter-
media de 1997 hicieron posible el acceso de la oposición al gobierno
de la ciudad de México.
Cuestiones contemporáneas
Fuente:
el autor, con resultados del Instituto Federal Electoral y México Social, Banamex,
México, 1998.
0.4
1
0.3
0.5
0.9
0.6
0.42
1.57
0.55
0.9
0
2.8
30.9
17.1
16.64
16.71
26.7
42.51
50.47
50.2
36.1
0
10
20
30
40
50
60
1988
1994
2000
Años
%
PDM
PPS
PFCRN
PARM
DS
PCD
PVEM
PT
PRD(FDN)
PAN
PRI
México: resultados de elecciones presidenciales 1988-200
¿Cómo han reflejado las encuestas de opinión este conjunto de
cambios y qué tan veraz ha sido la actuación de las empresas, per-
sonas e instituciones que han estado midiendo los distintos procesos
electorales? Al comparar los resultados de encuestas publicadas en
las elecciones presidenciales de 1988, 1994 y 2000, surgen algunas
cuestiones de interés.
La elección de 1988 es la primera en la historia moderna de Méxi-
co que, a partir de un conjunto de circunstancias, que ya han sido
analizados por otros autores (González, C.P., 1992; Molinar, 1992),
surge un alto nivel de competencia y, por ende, de incertidumbre
(Pacheco, 1994), lo cual determinó que se presentaran al público en
general una buena cantidad de encuestas de opinión —veinte, se-
gún De la Peña (
op. cit
.)—, aunque la mayor parte de éstas se lleva-
ron a cabo en el área del Distrito Federal y zona metropolitana.
Otro hecho importante es que las instituciones educativas reali-
zaron varios sondeos, los periódicos
La Jornada
,
El Universal
y
Pun-
114
Cuadro 2
México 1988: Resultados de encuestas preelectorales
Resultados partidos y candidatos
Autor
Fecha
Alc.
PRI
CSG
PAN
MJC
FDN
CCS
PMS
HC
PDM
Jornada
02/88
D.F.
37.8
15.2
15.7
11.2
S/autor
02/88
Coah.
54.3
46.7
23.1
19.4
14.4
17.2
1.2
.6
PEAC
04/88
ZMVM
44.4
45.4
17.3
9.9
17.1
26.3
3.2
2.3
.6
UNAM
05/88
Nal.
61.4
15.7
15.2
D.F.
42.0
22.6
21.8
Punto
06/88
D.F.
41.8
41.8
23.1
23.1
27.9
32.8
4.8
1.0
Univers.
06/88
Nal.
57.1
17.0
20.8
UAEM
s/f
Mex.
40.0
17.0
24.5
4.2
2.1
UAM
06/88
D.F.
14.8
15.8
43.4
COLMEX
s/f
Nal.
61.4
21.0
17.5
Univers.
05/88
Nal.
56.2
18.1
21.6
Gallup
06/88
Nal.
56.0
19.0
23.0
Univers.
06/88
Nal.
54.1
22.0
19.1
UAZ
06/88
ZAC.
41.4
11.9
23.8
5.5
1.8
FCPSUNAM
06/88
D.F.
18.9
10.2
52.5
Univers.
07/88
Nal.
57.2
21.0
18.0
Punto
06/88
D.F.
36.9
36.9
23.4
23.4
26.1
37.3
8.0
1.1
PEAC
06/88
Nal.
43.6
17.4
29.1
D.F.
34.6
12.2
37.8
COMECSO
06/88
D.F.
32.0
13.3
32.4
Bendixen
06/88
Nal.
36.0
38.0
26.0
26.0
22.0
29.0
5.0
A.Arreol
06/88
D.F.
14.7
16.7
42.7
4.7
Resultado
Nal.
50.3
17.0
31.3
Resultado
D.F.
27.2
22.0
48.9
Fuente
: De la Peña, R.,
El Cotidiano
, no. 25, septiembre-octubre de 1988, p. 34.
115
to
se encargaron de cuatro, y dos empresas estadounidenses, Gallup
—mediante su filial en México— y Bendixen and Law, levantaron
dos. Por otra parte, con base en el material publicado en los medios
se puede apreciar en términos técnicos, en un artículo publicado por
Guadalupe Pacheco (
op. cit
.), que los tamaños de las muestras, el
tipo de levantamiento y los cuestionarios utilizados fueron de dis-
tintos tipo, al igual que la calidad de los resultados obtenidos, si bien
sería importante recalcar que en esta primera experiencia de utili-
zación masiva de encuestas para el caso mexicano era visible que
a medida que se acercaba la fecha de la elección, el
PRI
ya no tenía
la misma ventaja que tuviera al inicio de la contienda. En algunas
encuestas, como la realizada por la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales de la
UNAM
, se afirmaba que el abanderado del
PRI
llevaba
la delantera con poco más de 60% de la intención de voto. Sin em-
bargo, en las últimas encuestas no rebasaba 40%. De esta manera
encontramos que, al analizar gran parte de las encuestas publicadas,
el intento por disminuir la incertidumbre no se cumple, ya que no
se perciben acuerdos entre los distintos encuestadores. De ahí que
el resultado de la elección de 1988 y las encuestas que precedieron
a dicha contienda no arrojen certidumbre ni confiabilidad en tor-
no a dicho proceso.
A diferencia de la de 1988, en la elección de 1994 se auguraba un
triunfo tranquilo del
PRI
hasta el primero de enero de ese año. Sin
embargo, la aparición del levantamiento indígena en Chiapas, el
establecimiento del Tratado de Libre Comercio de México con los
Estados Unidos de América y Canadá, el asesinato del candidato del
PRI
, Luis Donaldo Colosio, y su sustitución por Ernesto Zedillo Ponce
de León tuvieron una serie de repercusiones tanto en la propia con-
tienda como en los resultados de las encuestas que se publicaron en
el periodo previo a la elección.
Se encuentran varias diferencias entre las encuestas de 1994 y las
de 1988. Por un lado, se publicaron por lo menos 17 encuestas de
carácter nacional, como lo atestigua De la Peña (
op. cit
.). Además
de ello, en palabras de otro analista (Basáñez, 1994), tales encues-
tas pueden ser discutidas de acuerdo con cuatro conceptos: 1)
el
patrocinio, 2) en torno al tamaño de las muestras, 3) referente a las
técnicas de entrevista y, 4) la forma de interpretación de los re-
sultados.
Cuestiones contemporáneas
116
Cuadro 3
México 1994: Resultados de encuestas preelectorales
Intención de voto observada
Intención de voto efectiva
(miles)
%
%
%
%
%
%
Autor
Fecha
Casos
PAN
PRI
PRD
Res
Ind.
PAN
PRI
PRD
Res
DM
DV
GEO
/
ETC
24/01
1.1
8
49
13
2
28
11
68
18
3
9.6
34
GEO
/
ETC
20/03
1.1
10
49
12
5
24
13
65
16
6
7.5
29
GEO
/
ETC
10/04
1.1
10
46
12
7
26
13
62
16
9
7.6
26
V. Voto
17/05
1.5
26
48
9
4
13
30
55
10
5
4.0
2
GEO
/
ETC
22/05
1.1
26
39
12
6
18
31
48
14
7
2.7
-6
Reforma
06/06
2.2
29
41
9
3
18
35
50
11
4
4.2
-8
V. Voto
18/06
1.5
21
41
8
2
28
29
57
11
3
4.6
5
CNA
/
EPI
19/06
1.5
29
52
8
3
8
32
57
9
3
5.5
2
GEO
/
ETC
19/06
1.1
24
44
11
8
13
27
51
13
9
2.0
1
CNIRT
07/07
2.5
22
43
10
4
21
28
54
13
5
2.6
4
GEO
/
ETC
19/07
1.1
17
47
11
8
17
20
57
13
10
5.1
13
V.
Voto
28/07
1.5
17
47
8
3
25
23
63
11
4
6.3
17
Reforma
29/07
2.0
17
47
9
2
25
23
63
12
3
6.3
17
Belden
03/08
1.5
19
46
9
8
18
22
56
11
9
5.0
11
E. País
01/08
1.5
21
40
11
6
22
27
51
14
8
1.5
1
CNIRT
07/08
2.5
19
44
11
4
22
24
56
14
5
3.2
9
GEO
/
ETC
07/08
1.1
24
42
11
5
19
29
52
13
6
2.0
0
Resultado electoral
27
50
17
117
Pese a que no disponemos de espacio para abordar cada una de
estas etapas, se advierte que los patrocinadores de las encuestas en
la elección de 1994 dejaron de ser instituciones de educación supe-
rior y en su lugar participaron varias empresas como
GEO
(Gabinete
de Estudios de Opinión), la cual se encuentra asociada con el sema-
nario
Etcétera
, dirigido por Raúl Trejo Delabre; la empresa de Ana
María Covarrubias asociada con la revista
Voz y Voto
, dirigida por
Jorge Alcocer; las que realizó Basáñez para la revista
Este País
, de
la cual era también su director general. Podemos observar además
que, en términos generales, todas las encuestas tenían muestras
mayores a 1000 entrevistados y en la gran mayoría se hizo uso de
la entrevista domiciliaria, con excepción de las encuestas de
MORI
realizadas para la revista
Este País
, lo cual suscitó una amplia dis-
cusión con respecto a la validez metodológica de la utilización de
muestras callejeras, es decir, la realización de entrevistas en la calle,
métodos utilizado por Basáñez y Alduncín, quienes justificaron la
aplicación de este método aduciendo que, en un país como México,
gran parte de los entrevistados temerían represalias por parte del
gobierno si manifestaban intenciones en su hogar de votar por un
partido distinto al
PRI
. Empero, la audacia de Basáñez y Alduncín no
fue coronada, ya que con excepción de la recuperación del
PAN
des-
pués del debate, partido que en algunas de las encuestas pasó de
10% en el mes de abril a poco más de 26% de la intención de voto,
en la encuesta de
GEO
de Covarrubias y Asociados para la revista
Voz
y Voto
. El
PRI
, que había comenzado con 49% de la intención de voto
en el mes de enero, perdió hasta 10 puntos porcentuales para situar-
se en 39% a finales del mes de mayo, y llegó a 42% días antes de la
elección —según la encuesta de
GEO
—, mientras que el
PAN
se en-
contró con 24% de la intención de voto observada.
Es decir, antes de hacer un ejercicio que se define como reasig-
nación de los indecisos, estos últimos se eliminan de la muestra, lo
cual da por resultado una nueva muestra con solamente las personas
que contestaron afirmativamente la pregunta acerca de su intención
de voto. Con esta reasignación de la “no-respuesta”, como en reali-
dad se designa a los indecisos, se obtiene un nuevo resultado que
en la última encuesta elaborada por
GEO
mostraba al
PAN
con 29%
de la intención de voto, o una diferencia de +2; al
PRI
con 52% y
también con una diferencia de +2 en relación con el resultado que
Cuestiones contemporáneas
118
logró en la elección de 1994
y, por último, al
PRD
con una intención
de voto de 13% y una diferencia de -4, ya que su resultado en la elec-
ción fue de 17 por ciento.
Si suponemos que la encuesta admitía un error de hasta 3% con
respecto al resultado que se anticipaba tendría la elección, la en-
cuesta de
GEO
fue una de las que más se aproximó al resultado de
aquella elección, ya que el
PAN
obtuvo 26% de los votos; el
PRI
, 50%;
el
PRD
, 17% y los demás partidos 6%. Podemos concluir que las en-
cuestas previas a la elección de 1994 cumplieron su cometido: dis-
minuyeron la incertidumbre, señalaron a un ganador y establecieron
el comportamiento de los electores.
En las encuestas del 2000, que fueron distintas a las de 1994, se
suscitó otra situación, pues aun cuando no lograron reducir el cli-
ma de incertidumbre, tampoco señalaron a un ganador ni pudieron
explicar la conducta de los electores. Por el contrario, intentaron
cumplir la función de elemento publicitario y mecanismo de per-
suasión para influir en los lectores, principalmente de los diarios,
puesto que fue en estos medios donde más se utilizaron las encues-
tas de opinión a fin de lograr este propósito.
¿Hasta que punto se cumplió este cometido? En el cuadro 4 se
ilustra esta situación. Hasta el mes de mayo se habían publicado los
resultados de poco más de 40 encuestas realizadas en el ámbito
nacional, a las cuales se pueden sumar las realizadas en el mes de
junio, que se presentan en el cuadro 5. Por un lado, no es simple-
mente una cuestión numérica, es decir, a mayor cantidad de encues-
tas, mayor influencia. Por el otro, es muy probable que tal cantidad
de cifras y tendencias tan disímbolas tuvieran un resultado contrapro-
ducente. Sin embargo, aunque tales escenarios puedan tener teóri-
camente una explicación en términos prácticos, se invalidan cuando
las encuestas son utilizadas no como un medio para informar a la
población, sino para influir en ella. En otras palabras, en términos
de las distintas campañas políticas, las encuestas eran un medio pu-
blicitario, de la misma manera que los
spots
, carteles y
slogans
forma-
ron parte de la estrategia mercadológica.
Según Campuzano (1998, la aparición de las encuestas en las
elecciones de 1988, como en 1994, dio credibilidad al proceso, pues
mostró que existía competencia, ya que aun cuando el
PRI
iba a la
delantera, señaló cómo a partir del debate, Diego Fernández de Ce-
119
Cuestiones contemporáneas
Cuadro 4
México 2000: Encuestas nacionales Preelectorales
Responsable
Fecha Muestra
Tipo
FLO
VFQ
CCS
Otros
Mund Opinión
11/99
Proceso
43.0
39.0
18.0
0.0
Indermec
11/99
Proceso
39.0
44.0
16.0
0.0
GEA
11/99
1
,
200
Hogar
41.8
38.0
16.5
3.7
Reforma
11/99
1
,
542
Hogar
53.1
33.3
9.9
3.7
El Universal
11/99
1
,
537
Tel/call
46.2
33.8
11.7
8.3
CEO
11/99
1
,
500
Hogar
47.0
37.0
11.0
4.0
Pearson (
PRI
)
12/99
1
,
647
Hogar
47.0
34.0
13.0
6.0
El Universal
12/99
1
,
475
Tel/call
47.1
39.2
12.5
1.2
Milenio
12/99
1
,
006
Hogar
42.2
37.8
17.8
2.2
CEPROSEPP
01/00
1
,
510
Telef.
51.0
32.0
11.0
6.0
Reforma
01/00
1
,
544
Hogar
48.2
38.6
12.0
1.2
GAUSSCC
(
PAN
)
01/00 20
,
866
Hogar
45.0
39.0
14.0
2.0
Pearson (
PRI
)
01/00
1
,
678
Hogar
49.7
36.7
11.9
1.7
GAUSSCC
(
PAN
)
01/00
1
,
500
Hogar
43.5
42.4
13.0
1.1
Milenio
02/00
1
,
200
Hogar
42.2
41.1
14.5
2.2
CEPROSEPP
02/00
1
,
346
Telef.
45.5
32.4
16.1
6.0
GEA
02/00
1
,
113
Hogar
36.0
44.0
18.0
2.0
Technomagmnt.
02/00
2
,
697
Hogar
45.3
34.5
17.2
3.0
El Universal
02/00
1
,
438
Calle
41.8
38.8
15.7
3.7
Reforma
02/00
1
,
510
Hogar
47.0
38.6
13.2
1.2
Reforma
02/00
2
,
397
Hogar
50.0
37.8
11.0
1.2
Mund Opinión
02/00
1
,
182
Hogar
40.5
35.7
22.6
1.2
CEPROSEPP
03/00
1
,
322
Telef.
46.1
31.8
17.0
5.1
Pearson (
PRI
)
03/00
1
,
127
Hogar
51.6
33.4
13.6
1.5
Milenio
03/00
1
,
200
Hogar
41.6
39.3
16.9
2.2
El Universal
03/00
1
,
438
Calle
45.0
39.7
12.7
2.6
Reforma
03/00
1
,
533
Hogar
47.0
38.6
13.3
1.2
GEA
03/00
1
,
200
Hogar
38.8
43.3
16.5
1.4
Technomngt.
03/00
47.9
32.3
17.0
2.8
CEPROSEPP
04/00
Telef.
45.7
31.2
17.6
5.5
GAUSSC
04/00
1
,
500
41.4
46.0
12.3
0.3
Technomngt.
04/00
47.4
32.7
17.7
2.2
Reforma
04/00
1
,
647
Hogar
45.0
42.0
12.0
1.0
Quantum
04/00
1
,
920
Hogar
50.4
36.9
10.0
2.7
El Universal
04/00
1
,
074
Calle
42.2
39.2
14.0
4.5
Reuters/Zogby
04/00
1
,
062
Hog/call
41.6
46.3
9.3
2.8
Pearson (
PRI
)
05/00
1
,
590
Hogar
45.0
39.0
12.0
4.0
Technomngt.
05/00
8
,
000
45.5
39.1
12.5
2.9
Reforma
05/00
1
,
547
Hogar
42.0
40.0
16.0
2.0
GEA
05/00
38.6
43.6
16.4
1.4
El Universal
05/00
1
,
787
Calle
35.9
42.2
16.2
5.7
Milenio
(Niel.)
05/00
2
,
005
43.0
36.0
17.0
4.0
CEO
05/00
2
,
450
Calle
42.7
39.0
15.1
3.2
Fuente:
Revista
Este País
, num. 111, junio de 2000.
120
vallos, candidato del
PAN
, se aproximó a Zedillo, candidato del
PRI
,
dejando en una tercera posición a Cuauhtémoc Cárdenas. Sin embar-
go, las encuestas en la elección de 1994 confirmaron en mayor grado
lo que sucedía en el ámbito de la opinión pública que las de 1988,
por cuanto confirmaban lo que el público percibía.
En el año 2000, gran parte de las encuestas se realizaron a partir
de levantamientos a escala nacional, y de muchos de los tama-
ños de las muestras incluyeron más de 1000 entrevistados. Además,
en gran parte del tipo de levantamiento que se realizó, los entrevis-
tados fueron seleccionados tomando como base el hogar, mientras
que en otras encuestas, como la realizadas por Alduncín para el
periódico
El Universal
, se utilizó la entrevista callejera, estrategia que
fue muy criticada durante 1994, en palabras de Basáñez (1994). Sin
embargo, aunque de las encuestas publicadas del 2000 tienen un
amplio sostén técnico, podemos encontrar en muchas de ellas una
obvia intención de publicitar a un candidato más que una intención
de informar.
Es importante hacer notar que, aun cuando la experiencia en ma-
teria de la realización de encuestas de opinión en México es aún in-
suficiente, y que en el caso de las elecciones presidenciales no se
había tenido un escenario tan competido como el que se dio en esta
elección, la intentona por parte de algunas de las direcciones de
campaña de utilizar a las encuestas no como un medio de informa-
ción, sino como una forma de influir en la decisión de los electores,
generó una disminución en la credibilidad del instrumento, ya que
muchos de los resultados presentados a la opinión pública preten-
dían hacer ver a los electores —con base en diversas encuestas como
elemento de prueba—, cómo su candidato iba adelante. De ahí que
en algunos periódicos de circulación nacional se insertara este tipo
de anuncios:
46 encuestas nacionales publicadas al 22 de junio del 2000.
Marcador final: encuestas que favorecen a Francisco Labastida,
38; encuestas que favorecen a Vicente Fox, 8 (
Reforma
, 23 de
junio del 2000, p. 12).
La presentación de este y otros anuncios, así como la amplia difu-
sión durante la campaña de distintas encuestas de opinión que favo-
121
recían al candidato del
PRI
o a su contrincante, corresponden a las
teorías de la comunicación política en el ámbito de las campañas po-
líticas. Por ejemplo, Hovland (1957) considera que el proceso de
persuasión se desarrolla en tres pasos: exposición, recepción y
aceptación. Ello significa que el público, ya sean lectores de diarios,
televidentes o radio escuchas, está expuesto o “físicamente próximo”
a los mensajes. En la recepción se recibe un mensaje con un elemen-
to de carácter cognitivo, construido con argumentos racionales. Co-
mo se advierte en el anuncio citado de las encuestas, el mensaje im-
plícito es que si tantas encuestas atribuían la victoria a Labastida, no
podían estar equivocadas. El último paso plantea la hipótesis de que
el público acepta y cree los mensajes que recibe. Existen varias es-
trategias para que los mensajes puedan ser aceptados: la saturación
de anuncios en los medios, cuyo resultado no siempre es positivo; la
emisión de los mensajes por personas o fuentes de reconocido pres-
tigio; buscar que los resultados sean divulgados por un canal de re-
conocida reputación o un diario o publicación de amplia aceptación,
como
Reforma
,
La Jornada
,
Milenio
, etcétera.
Éste fue el contexto para la proliferación de encuestas en la elec-
ción del año 2000 ya que, como se mencionó, en las elecciones de
1988 y de 1994 el
PRI
tuvo una posible disminución en su caudal de
votos determinada, por un lado, por la escisión en sus filas derivado
de la salida de Cárdenas, y por otro por la candidatura de Manuel
J. Clouthier, por parte del
PAN
, que si bien era ya muy combativo,
no contaba con los medios económicos y materiales para la reali-
zación de una campaña como las que realizaba el
PRI
. Empero, en
el año 2000 el
PAN
accedió a 30.2% del financiamiento público para
partidos políticos, el
PRD
tuvo 34% y el
PRI
30.3% (Becerra, 2000, p.
47), mientras que en 1994 el
PAN
tuvo 14%, el
PRD
10.3% y el
PRI
49.3%. Esta nueva situación de mayor competencia y equidad colocó
a las campañas en una situación de mayor cercanía en términos com-
petitivos, acarreando consecuencias en varios ámbitos, de las cuales
las encuesta de opinión fue uno de ellas. Este tipo de estudios tiene
un uso más estratégico, en el sentido de que se utilizan para la de-
finición de un escenario y de posibles actuaciones en el ámbito de
campañas, como las estadounidenses, en las que los votantes exhi-
ben una conducta electoral más típica que la de los votantes mexica-
nos (Kuschick, 2001, inédito). Estos últimos, a raíz de la disminución
Cuestiones contemporáneas
122
del apoyo registrado al
PRI
en los procesos electorales más recientes,
si tomamos en cuenta que en la elección para diputados federales
de 1997 este partido obtuvo únicamente el 39.1% de los sufragios,
se han vuelto más volátiles. Esta situación de gran vulnerabilidad y
volatilidad entre los electores obligó a buscar fuentes alternas de cre-
dibilidad y certidumbre frente a un electorado escéptico, que ade-
más ni siquiera conocía la forma en que se hacen las encuestas, pese
a que un gran número de ellas predijo que cierto partido o candidato
ganaría la elección en un proceso tan competido como fue el del año
2000.
Por consiguiente, las elecciones pueden ser un buen aliado para
los grupos de indecisos o quienes toman decisiones bajo el influjo
de la mayoría. Ahora bien, el panorama que se generó en la elec-
ción del año 2000 fue de gran incertidumbre, para lo cual las encues-
tas de opinión podrían haber sido uno de los mecanismos para su
disminución. Empero, la proliferación de las mismas no significó
confianza ni mayor credibilidad para gran parte del electorado, sino
incertidumbre y desconfianza. Sin poder afirmar, por carecer de las
mínimas pruebas acerca de la honestidad y de la confiabilidad de
las empresas y de los medios masivos de comunicación, que comu-
nicaron a sus clientes y lectores sus resultados que la elección final-
mente afirmó, en algunos casos, o desmintió, en otros, sólo queda
por plantear que las encuestas, como estrategia de predicción de
conductas futuras (Bell, 1986) únicamente pueden ser validadas con
respecto al escenario que pretenden anticipar, en función de los pa-
rámetros estadísticos y probabilísticos mediante los cuales genera-
ron su hipótesis acerca del comportamiento futuro del electorado,
amén del tipo y orden de las preguntas, la forma y el método de
muestreo utilizado y la época en que se llevó a cabo el sondeo.
De ahí que una encuesta, además de los elementos subjetivos de
credibilidad y confiabilidad de la fuente que la suscribe, solamente
podrá sostenerse con los niveles de confianza utilizados para deter-
minar y justificar el tamaño de la muestra y el error muestral, es decir,
la diferencia entre el parámetro que se pretende medir —que en el
caso de las encuestas preelectorales denota quien saldrá triunfador
en los comicios, dato que se desconoce—, y el estadístico que arroja
el resultado de la encuesta, es decir, a menor la diferencia entre uno
y otro, más certera ha de ser la predicción.
123
Consideremos algunos ejemplos de las encuestas realizadas en el
último mes previo a las elecciones del dos de julio de 2000 y cuáles
fueran las encuestas más acertadas.
En el cuadro 5 se presentan las catorce encuestas que fueron reali-
zadas y publicadas en el mes de julio, es decir, a menos de un mes
de llevarse a efecto las elecciones. La importancia de este cuadro
no sólo radica en el hecho de mostrar que, de la gran cantidad de
sondeos realizados, únicamente cinco de ellos lograron acertar el
pronóstico de candidato ganador y, con excepción de Democracy
Watch, todos los demás que acertaron en su pronóstico son empre-
sas mexicanas que ya habían tenido experiencia previa en los pro-
cesos electorales mexicanos.
Otro elemento que debe resaltarse es a la importancia de las cues-
tiones metodológicas, como el tamaño de la muestra y el tipo de
muestreo que se utilizó para determinar la modalidad de selección
de los entrevistados, ya que en el primer caso los tamaños de mues-
tras con selecciones entre 1
,
000 y 2
,
000 son suficientes y la diferencia
entre los resultados que arrojan son despreciables. Al observar los
resultados de los últimos resultados de las encuestas publicados en
Cuestiones contemporáneas
Cuadro 5
Encuestas preelectorales publicadas en el mes de junio.
Preferencia efectiva para presidente de la República
Encuesta
Fecha
Casos
Tipo
%
FLO
%
VFQ
%
CCS
Otros
ARCOP
18/06
1
,
400
hogar
38
43
17
3
D.Watch
19/06
1
,
542
hogar
36
41
20
3
Demotecnia
nd
2
,
054
hogar
34
44
16
6
GEA
18/06
2
,
287
hogar
38
39
19
3
Alduncin
12/06
2
,
095
calle
35
41
20
4
Reforma
18/06
1
,
545
hogar
42
39
16
3
CMPolítico
19/06
1
,
800
hogar
41
38
18
3
Milenio
19/06
2
,
489
hogar
43
39
16
3
CEO
/U. de G.
17/06
2
,
423
hogar
43
39
15
3
Pearson
19/06
1
,
800
hogar
43
39
15
3
ReuterZogby
18/06
1
,
330
hogar
44
41
15
1
Fishers
18/06
2
,
750
hogar
42
36
19
3
Mund/Dallas
19/06
1
,
362
hogar
37
36
27
0
Technomngt.
41
34
20
5
PREP
2
93% casillas
36.6
43.6
16.9
2.9
Fuente
:
Milenio
, 7 de junio de 2000, p. 17.
124
la prensa mexicana, encontramos que el error entre la encuesta pu-
blicada por Alduncín (levantamiento en vía pública) y
GEO
(levan-
tamiento en hogar) es igual, 2.1%, pese a los argumentos ya mencio-
nados en relación con la técnica de encuestar en la calle. Esto pone
de relieve que las cuestiones de tipo metodológico no fueron funda-
mentales en esta ocasión, aunque faltarían elementos de análisis re-
lativos al cuestionario, al orden de las preguntas y a la modalidad
bajo la cual se aplicó. Sin embargo, para ser la segunda elección real-
mente competitiva, es importante encontrar que una mínima canti-
dad de empresas pudo, aun sin acertar al ganador, como es el caso
del periódico
Reforma
, terminar con un margen aceptable de error,
inferior a 3%, lo que coloca en lugar central al patrocinador de la en-
cuesta, es decir, quien financió su ejecución, el prestigio y la credibi-
lidad de la empresa ya que, como vimos en las encuestas electorales
realizadas en México, para muchas de las empresas su principal
fuente de ingresos, como Pearson, por ejemplo, no es la realización
de encuestas de opinión, sino estudios de mercado, lo que significa
que el proporcionar resultados no muy confiables en materia electo-
ral, no daña, aparentemente, su credibilidad en el ámbito comercial.
Cuadro 5a
Margen de error en encuestas preelectorales. México:
Elecciones 2000
Encuesta
Err.
FLO
Err.
VFQ
Err.
CCS
Err. Otros Err. tot. Promedio
ARCOP
1.4
.6
.1
.1
2.3
.6
D.Watch
.6
2.6
3.1
.1
6.4
1.6
Demotecnia
2.6
.4
.9
3.1
6.9
1.7
GEA
1.4
4.6
2.1
.1
8.3
2.1
Alduncin
1.6
2.6
3.1
1.1
8.4
2.1
Reforma
5.4
4.6
.9
.1
11.0
2.8
CMPolítico
4.4
5.6
1.1
.1
11.3
2.8
Milenio
6.4
4.6
.9
.1
12.0
3.0
CEO
/U. de G.
6.4
4.6
1.9
.1
13.0
3.2
Pearson
6.4
4.6
1.9
.1
13.0
3.2
Reut./Zogby
7.4
2.6
1.9
1.9
13.9
3.5
Fishers
5.4
7.6
2.1
.1
15.3
3.5
Technomngt
4.6
9.5
3.0
1.9
19.0
4.7
Mund/Dallas.
4
7.6
10.1
2.9
21.1
5.3
Fuente
:
op. cit
., p. 17.
125
Cuestiones contemporáneas
De ahí que podamos afirmar que una gran parte de las encuestas pu-
blicadas en los diarios mexicanos no tenína el propósito de informar
a la población, sino más bien intentar influir en su decisión.
Conclusión
Si se consideran los proceso de 1988 como indicativos del interés
hacia la utilización de las encuestas de opinión como un medio que
permite disminuir el grado de incertidumbre de la sociedad en rela-
ción con el carácter de la competencia, es decir, por un lado, si ésta
existe y por el otro, cuáles son las posibilidades de los candidatos
de la oposición de triunfar sobre el
PRI
, es cada vez más probable
que las encuestas no sean usadas únicamente como medios para dis-
minuir la incertidumbre, sino por el contrario, como un medio que
posibilite a los electores reconocer entre los candidatos a un posi-
ble ganador.
Empero, la aparición únicamente de la competencia es insuficien-
te; es necesario que exista confiabilidad y credibilidad por parte de
la ciudadanía con respecto a los posibles resultados que arrojen los
sondeos de opinión. Esto significar que, para 1994, las empresas que
realizaron sondeos y encuestas de opinión se profesionalizaron,
conllevando la desaparición y la aparición de nuevas empresas y
publicaciones, como se observa en los cuadros 3, 4 y 5.
Pese a estas transformaciones, solamente la elección de 1997 en
la ciudad de México obtuvo la ansiada credibilidad a las encuestas
de opinión al mostrar que un candidato de oposición ganaría aque-
llas elecciones.
Esta credibilidad corrió riesgo en el proceso del año 2000, cuando
empresas, candidatos, partidos y los encargados de dirigir campañas
políticas, sin un verdadero conocimiento sobre los efectos y la capa-
cidad de influencia de los medios masivos de comunicación, deci-
dieron inescrupulosamente utilizar las encuestas no como un medio
de información, sino como un instrumento de influencia, bajo la
idea de que todo estímulo tiene una respuesta, aunque, como se de-
mostró, la respuesta del electorado no siempre fue la que los lanza-
dores del estímulo habían estipulado. Si bien un gran número de las
encuestas de opinión no anticipó el desenlace de las elecciones me-
126
xicanas del 2000, demostraron finalmente que estos estudios son
una de las únicas opciones para evaluar la conducta del electorado
frente a la multiplicidad de los estímulos que presentan en la
actualidad las campañas políticas.
Recibido el 15 de octubre de 2001
Aceptado el 18 de enero de 2002
Bibliografía
Almond, G., y S. Verba (1963),
The Civic Culture: Political Atttitudes
and Democracy in Five Nations
, Princeton.
Alduncín, E
.
(1986),
Los valores de los mexicanos. México entre la
tradición y la modernidad
, México, Banamex.
Basáñez, M. (2000), “Investigación de la opinión pública en México”,
Este País,
núm. 109, México, abril.
(1994), “Encuestas y resultados de la elección de 1994”,
Este
País
, núm. 43, México, octubre.
(1990),
El pulso de los sexenios
:
20 años de crisis en México
,
México, Siglo
XXI
.
Becerra, R., P. Salazar y J. Woldenberg (2000),
La mecánica del cam-
bio político en México:
elecciones, partidos y reformas
, México,
Cal y Arena.
Bell, D. (1986),
El advenimiento de la sociedad posindustrial,
Ma-
drid, Alianza Universidad.
Campuzano, I. (1998), “Una novedad: las encuestas preelectorales”,
en González, J.,
Las elecciones de 1988 y la crisis del sistema
político,
México,
IMEP
-Diana.
De la Peña, R. (1994), “Fiebre de encuestas”,
El Nacional
, México,
jueves 24 de agosto.
González, C.P. (1992), Las elecciones en México, México, Siglo
XXI
.
Hernández, A. y Narro Rodríguez (coords.) (1987),
Cómo somos los
mexicanos
, México, Centro de Estudios Educativos-
CREA
.
Hovland, C.I. (1957),
Communication and Persuasion
, New Haven,
Yale University Press.
Kuschick, M. (2001), Modernidad y formación de la opinión pública
(la utilización de las encuestas de opinión en Brasil y México
en 1994), México,
UNAM
(inédito).
127
Cuestiones contemporáneas
Lustig, N. (1991),
México:
The Remaking of an Economy
, Washing-
ton, The Brookings Institutions.
Molinar J. (1992),
El tiempo de la legitimidad: elecciones autoritaris-
mo
y democracia en México
, México, Cal y Arena.
Monzón, C. (1990),
La opinión pública
, Tecnos, Madrid.
Pacheco, Guadalupe (1994), “Los resultados electorales de 1994”, en
M.P. Pascual (coord.),
Las elecciones de 1994
, México, Cal y
Arena.
Paoli, J. F. (1992), “Legislación electoral y proceso político”, en
González, C. P.,
Las elecciones en México,
México, Siglo
XXI
.
Przeworski, A. (1991),
Democracia y mercado
, Cambridge, University
Press.
Traugott, M. y P. Lavrakas (1997),
Encuestas: guía para electores
,
México, Siglo
XXI
.
logo_pie_uaemex.mx