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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
277
Adolfo Gilly y
El siglo del
relámpago
*
I
MANOL
O
RDORIKA
Our struggle is also a struggle of
memory against forgetting
Freedom Charter
(en Bell Hooks,
Yearning: Race, Gender, and
Cultural Politics
)
1
E
l siglo del relámpago
del
historiador y politólogo
Adolfo Gilly es una reflexión
sobre las luchas entre sectores
dominantes y subalternos, entre
clases sociales, entre proyectos y
realidades de construcción de
sociedades alternativas durante el
siglo
XX
. Estos siete ensayos
históricos proponen en conjunto
elementos para la comprensión
del siglo que pasó; de las dos
guerras mundiales y el exterminio
de millones de judíos por Hitler y
el nazismo; de las luchas por el
socialismo y del socialismo real;
de la guerra fría y la violencia
unipolar; del Estado benefactor,
de su desmoronamiento y de la
globalización; de la resistencia de
los pueblos y las perspectivas
futuras de la izquierda. Los
ensayos son al mismo tiempo
una reivindicación de la historia
como componente esencial de
la comprensión del presente,
de la conciencia colectiva, del
análisis y la reflexión para hacer
frente al determinismo inexorable
de las visiones y realidades
dominantes del mundo en el
inicio del nuevo siglo. Son,
parafraseando a Walter Benjamín,
un “relámpago” de interpretación
sobre nuestro sentido histórico y
nuestra realidad presente.
Desde la portada de este libro,
Adolfo Gilly nos recuerda que los
movimientos de 1968 y 1969
fueron la condensación de un
cúmulo de experiencias de
movimientos sociales y políticos
de izquierda en las guerras de
liberación nacional, en las luchas
obreras y en las confrontaciones
sobre derechos civiles y políticos
en diversos países del orbe. La
especulación histórica sobre
las consecuencias de un resultado
victorioso de estos movimientos,
de esta “ruptura en los bordes”,
es materia sólo de novelas tan
extraordinarias como
“La
Algarabía”
de Jorge Semprún.
2
Pero la reflexión de Gilly sobre
1968 no es una remembranza
nostálgica de lo que pudo haber
sido y no fue. El terreno de la
nostalgia no es el de Gilly.
Las luchas de 1968 y 1969
abrieron un ciclo para la izquierda
mundial. Dos fueron quizás, las
implicaciones más notables de
este ciclo. Por un lado destaca la
*
.
Comentarios al libro de Adolfo Gilly,
El siglo del relámpago: siete ensayos sobre el
siglo
XX
, Itaca, La Jornada Ediciones,
México, 2002.
1
.
Bell Hooks,
Yearning: Race, Gender,
and Cultural Politics
, Boston,
MA
: South
End Press, 1990.
2
.
Jorge Semprún,
La algarabía
,
Esplugas de Llobregat, Plaza & Janés, 1982.
278
notable expansión de una cultura
y una práctica política de
izquierda a muy vastos sectores
de la sociedad en todo el orbe.
Proliferaron las reflexiones, los
análisis y las publicaciones de
diversas izquierdas. Se
multiplicaron organizaciones
campesinas, sindicales y otras en
distintos espacios de la sociedad.
Emergieron nuevos partidos
y corrientes políticas de izquierda
con tendencias, programas y
prácticas diferentes. En muchos
países la izquierda abandonó la
marginalidad y pasó a ser una
expresión abierta y pública de
sectores significativos de la
sociedad.
Pero por otro lado, los éxitos
de las guerras de liberación,
los movimientos sociales y los
triunfos electorales de los años
sesenta y setenta motivaron el
incremento de las respuestas
represivas y conspirativas de
poderosos grupos económicos
dominantes en los distintos
estados nacionales. El
siglo del
relámpago
hace un recuento
exhaustivo de los actos de
intervención, represión y
exterminio que en este contexto
desarrollaron los Estados Unidos
en muchos países. Como
señala Theda Skocpol,
3
en
estos conflictos se generaron las
condiciones en las cuales habrían
de desarrollarse las nuevas
confrontaciones entre grupos
dominantes y sectores
subalternos.
Gilly explica que la
reestructuración del proceso de
acumulación de capital, que hoy
denominamos globalización,
cierra el ciclo que él llama
“modernización de larga
duración”, con el
desmantelamiento de los rasgos
fundamentales del estado
benefactor.
En varios de los ensayos que
contiene este libro describe cómo
este proceso de reestructuración
del capital se funda en un
desarrollo acelerado de las
fuerzas productivas,
especialmente de las tecnologías
digitales y de la información, y en
un desplazamiento del monopolio
legítimo de la violencia de los
estados nacionales a esferas de
poder supranacionales que tienen
a los Estados Unidos como
máxima expresión orgánica y
material.
La globalización acerca e
integra las economías, los
procesos productivos e
intercambios financieros y
comerciales, al tiempo que
produce profundas
fragmentaciones en el ámbito
laboral, en el jurídico, en el
político, en el organizativo y
en el ideológico.
Es en referencia a este último,
al de la fragmentación y derrota
del pensamiento de izquierda que
quiero resaltar la importancia de
los ensayos contenidos en
El siglo
del relámpago.
En el ensayo
Babel y la ciudad
futura
, Gilly muestra con claridad
3
.
Ver capítulo de Skocpol en Peter B.
Evans, Rueschemeyer, Dietrich y Skocpol,
Theda,
Bringing the State Back In
,
Cambridge Cambridgeshire; New York,
Cambridge University Press, 1985.
279
cómo con la reestructuración del
capitalismo y el colapso del
llamado “socialismo real” se
impuso una “visión” dominante
del mundo que parece
inexorable, a la que por falta de
caracterizaciones más profundas
llamamos laxamente
neo-liberalismo, y frente a la cual
las izquierdas han quedado sin
alternativas, con discursos
obsoletos o con un “realismo”
temeroso y claudicante al que se
disfraza de alternativa teórica y
práctica con el nombre de
“tercera vía”.
Es de cara a este
desmoronamiento ideológico y
programático de la izquierda que
Adolfo Gilly, el historiador y el
político (en el mejor sentido
del término), ofrece sus mejores
argumentos. Nos remite con éxito
a la profundidad de conceptos
clásicos del pensamiento de
izquierda que han sido
abandonados como reacción
frente a la derrota ideológica o
que son repetidos
superficialmente por otras hasta
hacerlos totalmente carentes de
sentido.
En estos ensayos Gilly analiza
posibilidades y necesidades para
la reconstrucción de discursos,
programas y alternativas de
izquierda. Lo hace a partir de una
rica discusión sobre la sociedad
contemporánea y la
caracterización de la relación
dinámica entre los grupos
dominantes y los sectores
subalternos que la componen,
como un ente social en
permanente confrontación.
La interpretación histórica, el
“relámpago en este momento de
peligro”, nos remite a una
discusión sobre las formas en que
los grupos subalternos han
organizado la resistencia cotidiana
y los procesos revolucionarios.
Llama la atención sobre las formas
complejas de interacción entre las
tradiciones, prácticas e
imaginarios del pueblo, o las
masas, en los movimientos
sociales y las élites políticas
dirigentes. Finalmente llama
nuestra atención acerca de un
concepto básico para la acción
política: el de la construcción
dinámica de la relación entre las
fuerzas.
Es en este marco del análisis
sobre la relación de fuerzas entre
grupos dominantes y subalternos,
en el contexto de la globalización
vigente, que apunto dos temas
para polémicas futuras. Primero,
coincido con el papel relevante
que en este libro Gilly atribuye al
ejercicio de la violencia unipolar,
y su instalación en todas las
esferas de la vida cotidiana, en
el balance de fuerzas favorable a
la reestructuración del capital y
a los grupos dominantes que la
encabezan. Considero, sin
embargo, que el desarrollo de las
fuerzas productivas, me refiero
específicamente al desarrollo del
conocimiento y las tecnologías
de la información, le dan al
capital una posibilidad de
movimiento sin restricciones
frente a las que los Estados
nacionales pierden autonomía
relativa y los sectores subalternos,
en las condiciones actuales,
Reseñas
280
capacidad de resistencia y
negociación. La violencia se
legitima a partir de condiciones
políticas e ideológicas.
Segundo. Me parece que en el
texto existe una romantización
implícita del estado natural de los
sectores subalternos, a lo que
Gilly llama “el antiguo mundo
humano”, a partir del cual estos
sectores construyen su
resistencia frente a la expansión
de las relaciones capitalistas, la
transformación del valor de uso
en valor de cambio y la
mercantilización de las relaciones
humanas. Gilly es claro al señalar,
siguiendo a Walter Benjamín, que
en la resistencia el “antiguo
mundo humano” es una
referencia a partir de la cual se
extraen las aspiraciones de futuro.
Pero es necesario ser cuidadosos
en evitar la idealización de estas
“economías naturales” en las que
también han existido relaciones
culturales y materiales de
dominación y de explotación.
A partir del análisis histórico de
las luchas entre grupos
subalternos y dominantes durante
el siglo
XX
y de la reflexión sobre
la recomposición del capital en la
época de la globalización, Gilly
plantea elementos básicos para
la recreación del discurso y las
propuestas de la izquierda, para
la reorganización del programa
y las fuerzas del socialismo. Más
allá del término, plantea la
vigencia de un programa máximo
de derechos sociales y políticos,
condiciones de existencia
civilizadas y relaciones sociales
igualitarias. Un programa de las
izquierdas sociales y políticas a
partir de las cuales pueda
producirse una “reestructuración
de la política”, concebida como
actividad de todos, y una
“reestructuración del Estado” en
que se fundan, a partir del ideal
democrático, gobernantes y
gobernados.
Gilly plantea la necesidad de
que movimientos sociales y
partidos se articulen en torno a un
programa de esta naturaleza para
construir una correlación de
fuerzas diferente a la que hoy
vivimos. Sólo en la interacción
con los movimientos sociales
—señala— se evitará que las
élites políticas de izquierda se
burocraticen y se desdibujen al
seno de la clase política
dominante. Sólo a partir de esta
articulación será posible que los
movimientos sociales participen
de la construcción de una
propuesta alternativa para el
conjunto de la sociedad a partir
de la generalización sus
demandas particulares.
Con base en la reflexión
histórica sobre el siglo
XX
, Gilly
nos propone construir nuestra
aspiración de un futuro diferente.
Su
Relámpago
es parte de esa
lucha de la memoria frente al
olvido. La condición necesaria a
partir de la cual puede
comprenderse y aprehenderse el
mundo contemporáneo, a partir
de la cual pueden articularse
las alternativas de izquierda, a
partir de la cual los sectores
subalternos modifiquen a su
favor la correlación de fuerzas
de manera definitiva.
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