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COMUNICACIÓN GUBERNAMENTAL:
¿ENCANTO O DESENCANTO?
Silvia Molina y Vedia
*
Resumen
La transición a la democracia es un proceso complejo en el que las expectativas de la
sociedad y las organizaciones sociales entran frecuentemente en contradicción con el
discurso gubernamental. En este contexto, la comunicación política gubernamental se
convierte en una arena donde la democracia siempre se encuentra en riesgo. El propósito
del artículo es analizar las estrategias de este tipo de comunicación y su relación con la
sociedad en los casos de México y Brasil.
Abstract
The transition of democracy is a complex process where the expectations of societies are
in contradiction, frequently, with the gubernamental discourse. In this context, the
political communication, produced by governments, becomes an arena where democracy
is always exposed to risk. The porpouse of this article is to analyze the communication
gubernamental strategies in the cases of Mexico and Brazil and their relation with
societies.
Palabras clave
Democracia, transición, comunicación gubernamental, comunicación política.
*
Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México,
Circuito Mario de la Cueva s/n, Col. Copilco Universidad, 04510, México, D.F.
31
Introducción
En este trabajo se presenta un análisis comparativo de las estrategias de la comunicación
gubernamental en los procesos de “transición a la democracia” de México (2000) y Brasil
(2003)
1
, así como de sus consecuencias en la sociedad. Estas consecuencias dependen
tanto del grado de cultura política predominante como de la urgente necesidad de
cambios, de las propias campañas y candidatos y de si las demandas sociales han
provocado o no una inflación de expectativas.
Por lo general, todo proceso de transición a la democracia da lugar a que las
expectativas sociales se centren en la esperanza de que el nuevo gobierno resuelva todos
los problemas que se venían arrastrado desde tiempo atrás, y pocas veces lo hacen en
torno a los nuevos y más amplios márgenes de participación, la transparencia electoral, la
renovación del discurso político, etc., que es lo que realmente conlleva la transición a la
democracia.
En tal circunstancia, la comunicación política tiene que prestar una atención extra a
los problemas derivados de las expectativas sociales y las exigencias consiguientes, ya
que de no hacerlo, se podría revertir el proceso de transición, conduciéndolo hacia la
ingobernabilidad en el peor de los casos o simplemente, a pasar del encanto al desencanto
y alejamiento de la vida política, restando recursos al gobierno y sobre todo, legitimidad.
¿Cuáles son las implicaciones teóricas de la transición a la democracia?
Partiendo del horizonte general de la teoría de sistemas de Niklas Luhmann
2
, la
democracia es un medio de comunicación socialmente generalizado, puesto que posibilita
la coordinación de selecciones de informaciones, de actos de comunicar y de contenidos
de la comprensión, a partir de la diferencia democracia/no-democracia.
1
La posibilidad de una transición a la democracia se produjo en México, porque después de alrededor de
72 años un nuevo partido tuvo acceso al poder y en Brasil, porque tras doce años de gobiernos de diferentes
partidos pero con las mismas tendencias, tuvo acceso al poder un partido de izquierda con un proyecto
alternativo al capitalismo neoliberal dominante, el capitalismo social.
2
N. Luhmann,
Sistemas Sociales
, México, Alianza Universidad y Universidad Iberoamericana,
1991.
32
Al ser un medio de comunicación socialmente generalizado, la democracia facilita
la operación fluida del sistema político, porque agiliza sus procesos comunicativos
3
. Esto
se debe a que la opción democracia/no-democracia se resuelve en la gran mayoría de los
discursos a favor de la democracia, como opción preferencial (aunque siempre queda en
pie la posibilidad del rechazo).
En su trabajo sobre
Complejidad y Democracia
4
y en su libro sobre
Poder
5
,
Luhmann añade otro sentido a la democracia, al caracterizarla como una norma o un
postulado normativo. En este sentido, es una forma de conservar la complejidad del
sistema político, que mantiene un ámbito selectivo lo más amplio posible; el cual, a su
vez, permite tomar decisiones siempre nuevas y diversas cuando se produce la “presencia
de una gran complejidad”.
6
En un estudio posterior a los trabajos realizados por Luhmann sobre el tema de la
democracia
7
, su teoría permite descubrir una nueva perspectiva de este fenómeno, puesto
que se la trata no sólo como un medio de comunicación socialmente generalizado o una
norma, sino como el programa rector de todo el sistema político (tanto a nivel global
como nacional).
Tal concepción de la democracia no sólo resulta de una deducción teórica, sino de
una comprobación empírica y práctica, ya que el funcionamiento del sistema político
global se rige actualmente por medio de la democracia y requiere que todos los sistemas
políticos del mundo también lo hagan. Cuando esto no sucede, el gobierno y el país en el
que se transgreden los principios democráticos es presionado de diversas formas para
orientarse hacia la democracia. Diversos países del mundo —Argentina, Brasil, Cuba,
Irán, Afganistán, México, etc.— han recibido o reciben aún, tal tipo de presiones.
3
“Los medios de comunicación socialmente generalizados son medios autónomos caracterizados por una
referencia directa a la improbabilidad de la comunicación. Sin embargo, presuponen la codificación sí y no
del lenguaje y asumen la función de volver objeto de expectativa la aceptación de una comunicación en los
casos en que es probable el rechazo.” en N. Luhmann y Raffaele de Georgi,
Teoría de la Sociedad
, México
Universidad Iberoamericana,
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente y Universidad de
Guadalajara, , 1992.
4
N. Luhmann, “Complejidad y democracia”, en Marco Cupolo, (comp.),
Sistemas Políticos: Términos
conceptuales y Temas del Debate Italiano
, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 1986.
5
N. Luhmann,
Poder
, s.l.e., Anthropos, 1995.
6
Danilo Zolo, “El léxico de Luhmann”, en Marco Cupolo,
op. cit
.
7
Silvia Molina y Vedia,
Teoría de la Credibilidad en Política
, México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1997 y de la misma autora,
La Comunicación Política desde el Horizonte de la Identidad y la
Tolerancia
, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002.
33
Las presiones no resultan de un mero capricho o de un intento hegemónico de
algún país sobre otros (aunque no se desconoce que algunos países tienen la tendencia a
querer decidir por otros) sino que se deben a que la ausencia o las limitaciones en la
práctica de la democracia de un país o un pequeño grupo de países, afectan al sistema
político global porque limita sus posibilidades de expansión y sus oportunidades de
evolución.
El tipo de presiones que se ejerce por parte del sistema político global en países
con escaso nivel de desarrollo de la democracia o donde se vive una crisis de desarrollo
de la democracia, tiende a provocar la “transición a la democracia”.
La intensidad con que se ejercen las presiones internacionales depende en primer lugar,
de la rapidez o la lentitud con que estos países acepten realizar reformas democráticas y
en segundo lugar, de hasta qué punto en esos países se han generalizado las prácticas
antidemocráticas.
Se habla de “transición a la democracia” cuando un país opta por un tipo de cambios
en el sistema político, que tiende a mejorar notoriamente las condiciones de operación de
la democracia: elecciones transparentes, ampliación de los márgenes de participación
social, reestructuración o cambios en el estilo de gobierno, reformas legales para
garantizar el amplio ejercicio de la democracia, aplicación estricta del Estado de derecho,
respeto de la oposición y las minorías (incluyendo ocasionalmente su participación en el
gobierno), alternancia en el poder, etc.
¿Cuáles son las implicaciones prácticas de la transición a la democracia?
Los casos de México y Brasil permiten comprender mejor las implicaciones prácticas del
proceso de transición a la democracia.
En el caso de México, la necesidad de un cambio que asegurara mayores
márgenes de operación a la democracia fue producto de un largo proceso de toma de
conciencia en la sociedad. México estuvo gobernado alrededor de 72 años, no
exactamente por el mismo partido, sino por las diversas denominaciones partidarias que
se fraguaron en el grupo gobernante con el propósito de asegurar la continuidad en el
poder.
34
En el caso de Brasil, hay que recordar que después de años de inestabilidad
política y una dura experiencia golpista
8
, este país tuvo una serie de gobiernos de partidos
de distintas denominaciones, que si bien con mayor o menor éxito y honradez impulsaron
el desarrollo nacional, no pudieron mantener el nivel de crecimiento económico y fueron
dejando de lado las necesidades e intereses de los sectores de población menos
favorecidos, al tiempo que las medidas de gobierno que adoptaron ampliaron las
diferencias sociales y acentuaron la crisis económica. Luiz Inácio Lula Da Silva fue el
primer presidente de izquierda después de trece años y cuatro enfrentamientos
electorales.
La diferencia entre las
situaciones de ambos países en relación con las prácticas
democráticas previas a la transición fue considerable, así como también lo son hoy en día
las implicaciones prácticas de la transición a la democracia en uno y otro país.
En México, la sociedad requería sobre todo, alternancia en el poder
9
. Alternancia
en el poder fue, durante el periodo de los últimos doce años
10
del siglo pasado, un
sinónimo de democracia para sectores crecientes de mexicanos
11
. A pesar de las voces de
analistas políticos, estadistas y sectores cultos de la sociedad, esta noción restringida de
democracia prevaleció hasta que efectivamente se produjo el cambio y accedió al poder
un presidente que emergió de una coalición entre los partidos Acción Nacional y Verde
Ecologista y un grupo de empresarios conocido como “Amigos de Fox”.
12
8
En 1984 la junta militar que gobernaba Brasil reconoció la necesidad de elecciones y en 1985 el país tuvo
como presidente electo a Tancredo Neves quien falleció antes de tomar el cargo y su lugar fue ocupado por
José Sarney.
9
S. Molina y Vedia, “El sentido de democracia en la prensa mexicana” en
Revista Mexicana de Ciencias
Políticas y Sociales
no. 169, año XLI, julio-septiembre de 1997.
10
El deseo de alternancia en el poder podría haberse concretado en las elecciones que llevaron al poder a
Carlos Salinas, ya que existen elementos para sospechar que fueron fraudulentas: la “caída del sistema” de
cómputo de votos y posteriormente, el incendio del Congreso, donde se encontraban resguardados los
votos.
11
Un ejemplo de la importancia que se le otorgó al tema de la alternancia en el poder se expresa en las
palabras de Vicente Fox cuando, aún como gobernador de Guanajuato y posible candidato a la presidencia
(1997) afirma en una entrevista que mantiene con el periodista americano Ray Suárez, que la alternancia en
el poder en México es un objetivo comparable en sus dimensiones al que se planteó el presidente Kennedy
de que el hombre pisara la luna: “…
And getting the PRI out of Los Pinos, it’s a challenge bigger than that
one of putting
a man on the moon
”.
12
Actualmente se separó de esta coalición el Partido Verde Ecologista y “Amigos de Fox” enfrenta
acusaciones por lavado de dinero para la campaña foxista.
35
En Brasil, existía otra experiencia, el pueblo ya había luchado por la democracia
frente a los gobiernos militares de facto, existiendo el pluripartidismo desde que se
restableció en 1984 la posibilidad del voto y hubo nuevamente presidentes electos.
Pese a las diferencias de los casos de México y Brasil, la transición a la democracia
significó para ambos países la posibilidad de abrir nuevos cauces al desarrollo político
nacional y ofrecer una alternativa a la situación precedente, desarrollando mejor los
recursos de la democracia.
¿Qué cambio en el discurso gubernamental supone la transición a la democracia?
En términos generales, el discurso gubernamental en los períodos en que las expectativas
sociales y políticas están situadas en la transición a la democracia, puede variar
superficial y/o sustancialmente.
Ya en ejercicio de poder, el nuevo gobierno tiene que variar el discurso de
campaña y esto se nota porque hace modificaciones en términos de forma, que son más o
menos superficiales y fáciles de reconocer. Por regla general, mediante estas
modificaciones este nuevo gobierno busca consolidarse como el responsable de la
transición a la democracia utilizando expresiones muy simples y directas.
Es frecuente que exagere el uso de la palabra “cambio” y “nuevo”, además de que
se presente a sí mismo como el “gobierno del cambio”, posicionándose como quien por
estar donde está y en el momento en que está, es la realización misma de la democracia y
su principal ejemplo.
Este tipo de discursos proliferó —por ejemplo— en los primeros meses del
gobierno del presidente Fox, tanto en sus declaraciones personales como en las de su
gabinete. Posteriormente se fue espaciando y actualmente aparece, más bien, en el
discurso de los secretarios de Estado, cuando en el contexto de algún conflicto le
recuerdan a la ciudadanía que ellos son “el gobierno del cambio”.
En Brasil, el gobierno de Lula Da Silva iniciado en enero de 2003, también usó
estos recursos discursivos para situar su imagen y la de su gobierno dentro del horizonte
del cambio, como cuando el flamante presidente dijo: “
Sou o resultado da história, o
sonho de uma geracao
”.
13
13
Istoé Dinheiro
, N° 280, 8-1-03
36
Sin embargo, estos cambios configuran un tipo de discurso que, aunque indica
posicionamiento, no implica realmente ningún avance en términos de democracia.
La situación cambia cuando el discurso gubernamental se construye con otras
reglas de juego, implica el compromiso social y abre opciones a la participación .
Este tipo de discurso no es muy frecuente en México, donde tras más de tres años
en el poder, el gobierno de Vicente Fox sigue buscando una fórmula política que centre
su discurso en los pasos que se han avanzado en el ejercicio de la democracia
14
. Desde el
punto de vista del discurso político, el gobierno foxista parece no haberse dado cuenta de
la enorme apertura a la democracia que existe hoy en día, a partir de la práctica desde el
gobierno del respeto irrestricto a la libertad de expresión y del derecho a manifestarse. Es,
por otro lado, a través de
spots
de radio, donde muestra con un lenguaje sencillo, que
existe una nueva relación con la gente y que ésta se puede dirigir directamente al
presidente en sus giras para hacerle llegar sus problemas y temores, siendo éstos los
intentos más reciente por mostrar la existencia de un vínculo solidario del presidente con
la gente de México.
En Brasil, en cambio, probablemente debido a la larga experiencia de lucha
política y a su identificación con las causas populares, no sólo el presidente, sino todo su
gabinete, expresa en su discurso el cambio político de fondo, comprometido con el
capitalismo popular y su propuesta de democracia. De este modo, por ejemplo, el nuevo
ministro de Desarrollo del gobierno del presidente Lula da Silva inauguró una perspectiva
discursiva dentro del tradicional lenguaje de la política y los negocios (campo del que
procede) al decir: “Alguien ya dijo que somos un país extraño. Nuestros productos más
conocidos son personas”. Esta y otras frases afines muestran que existe una
autorrepresentación del gobierno que es central en la nueva política y que tiene su propia
retórica, se trata
de una autorrepresentación muy elaborada en la que la sociedad está
siempre incluida y es el eje que da sentido al quehacer político. El mismo ministro dice
que hay que hacer un cambio profundo en el país, debido a que el mayor problema de
Brasil es el social, lo que implica que hay que “crear empleos, aumentar la producción,
14
Al respecto hay que señalar que la dificultad para encontrar una fórmula discursiva apropiada para
expresar el avance en la transición hacia la democracia se ha visto acentuada por factores tales como la
prolongada crisis económica en los Estados Unidos, la agresividad de una oposición y el sinnúmero de
problemas internos.
37
creando una cultura de exportación que mejore la calidad de los productos” y define la
gestión que espera realizar como “una política industrial desde el gobierno que mejore la
competitividad brasilera” hasta lograr que sus productos sean tan famosos como su
gente.
15
La sensibilidad social en el tratamiento de la economía marca así un punto de
vista diferente, incluyente y comprometido con la solución de los problemas.
También en el caso de Brasil con más énfasis que en el de México, se percibe una
transformación de las relaciones intragubernamentales, que abandona los modelos de las
administraciones pasadas para incluir su propio estilo, en ambos casos menos formal,
menos protocolar y más popular.
En cuanto a las relaciones del gobierno con los partidos, en el discurso político
gubernamental mexicano se perciben los frecuentes choques, muchos de los cuales tienen
lugar en el Congreso, como fue el caso de la discusión en torno a las propuestas
presidenciales sobre energía eléctrica e impuestos. Estos choques son una muestra del
avance en el ejercicio de la democracia, porque el presidente ya no impone su voluntad
ante un Congreso que acata, que fue algo que se le reprochó a los gobiernos priístas, sino
que las diferentes posiciones se debaten libremente.
Asimismo, en México, el discurso gubernamental refleja una transformación de las
relaciones con las organizaciones y los movimientos sociales. En este aspecto el discurso
plantea problemas que reflejan cierta inseguridad en cuanto a la forma de tratar con las
organizaciones sociales. Por un lado, existe una gran apertura para dejar que se
manifiesten, pero por el otro, al estar pasando el país por un período de dificultades
económicas y tratarse de un gobierno sin una gran experiencia en los asuntos de la
conducción política, con frecuencia cae en ambigüedades y costosas indecisiones. Esto es
aprovechado por líderes de partidos en la oposición, generalmente del PRI y el PRD
16
quienes estimulan y agitan a los movimientos sociales para que intensifiquen sus
protestas, con la esperanza de obtener beneficios en las próximas contiendas electorales
(2003).
15
Ivan Martínez, “Vamos vender emocao”,
Istoé Dinheiro
, n° 280, 8-1-03
16
PRI: Partido Revolucionario Institucional; PRD: Partido de la Revolución Democrática.
38
¿En qué consiste la comunicación gubernamental?
La comunicación gubernamental se refiere a:
a) la comunicación que se mantiene dentro del gobierno entre sus diversas áreas y
que busca asegurar su mejor integración, su funcionamiento, su diversificación y
un campo crecientemente ampliado de asuntos de su competencia que le permiten
evolucionar internamente, y
b) la comunicación que el gobierno mantiene con su entorno, es decir, con los
partidos políticos, los otros sistemas de la sociedad y la ciudadanía en general, así
como con el sistema político global.
La comunicación gubernamental que se dirige a la sociedad es predominantemente
filtrada a través de los medios de comunicación masiva, aunque la comunicación personal
(conferencias de prensa, comunicados, entrevistas, discursos y alocuciones públicas, así
como el uso de Internet) continúa siendo un importantísimo recurso que constantemente
utiliza.
El uso de los medios de comunicación y el recurso del marketing en la configuración
y orientación de sus mensajes es inevitable en el estado actual de desarrollo de la
comunicación gubernamental, pero a la vez que le permiten ampliar su alcance y dirigir
selectivamente sus mensajes para darles mayor eficacia, pueden desviar tanto el sentido
de lo que se dice como la imagen de la política que existe en la sociedad, en términos
muy riesgosos para el sistema político. No es lo mismo dirigirse a la sociedad en su
carácter de ciudadano y votante, que en su carácter de público o de cliente.
Algunos de estos sentidos desviados de su sustancia política por el impacto de los
medios y el marketing proliferan rápidamente en poblaciones que no tienen –
precisamente porque se encuentran en un país que está en transición a la democracia- una
idea clara de lo que es y puede hacer la política, abriendo espacio a deslizamientos de
sentido que pueden generar descontento, apatía o escepticismo.
39
¿De qué manera se desarrolla la comunicación gobierno-partidos en un país que
transita hacia la democracia?
Los períodos de transición a la democracia son vistos por los diversos partidos como
espacios de intensa lucha en los que la mayoría de ellos quiere ganar posiciones y uno o
algunos, conservar sus cotos de poder.
En Brasil, el gobierno de Lula da Silva es tan reciente que aún no se han
desplegado en plenitud los conflictos que suscita la competencia entre los partidos y el
gobierno. En México, en cambio, estos conflictos han trascendido hasta el punto de
ocupar importantes espacios en los medios de comunicación.
Algunas de las posibilidades de la comunicación gobierno-partidos que pueden
reducir los conflictos e integrar consensos se producen cuando el gobierno de la
transición toma una de las siguientes medidas:
a) Ofrecer a la oposición participación en proyectos comunes y comisiones
especiales, con lo cual aprovecha la riqueza que pueden tener otros puntos de
vista y se logra que atenuar cuando no posponer, un desgastante y continuo
enfrentamiento partidario
b) Invitar a un reducido y selecto número de militantes destacados de partidos de
oposición a ocupar cargos públicos, para enfrentar o moderar las críticas de los
partidos, al menos en los ámbitos que ellos actúen.
c) Integrar comisiones plurales para proponer iniciativas de ley y proyectos de
gobierno, para llegar a soluciones concertadas con el propósito de minimizar las
fricciones con la oposición y agilizar la función legislativa y el proyecto del
gobierno.
En todo gobierno de transición a la democracia se produce una ampliación de la
oferta democrática y con ella, de la libertad de expresión.
En relación con la comunicación gobierno-partidos esto puede tener
consecuencias indeseables, puesto que no siempre los partidos están dispuestos a moderar
40
sus ataques al gobierno, porque en los países en que se está produciendo una transición a
la democracia existen diferencias, a veces muy profundas, entre la forma tradicional de
entender la democracia y las nuevas formas de hacerlo y comunicar.
Al mismo tiempo que esto sucede, los partidos de oposición buscan aprovechar al
máximo cualquier situación para usar los nuevos niveles de participación y provocar
enfrentamientos y luchas populares contra el gobierno que, en realidad, no aportan nada
al desarrollo democrático, porque se realizan para promover a quienes aún no
comprenden bien lo que ofrece a la política la ampliación de la vida democrática.
Esta actitud de los partidos políticos de oposición no se presenta entre aquéllos
que tienen una mayor cultura política, puesto que éstos suelen establecer concertaciones y
negociaciones con el gobierno, aprovechando las oportunidades que se les ofrecen desde
el poder (o creándolas), sin dejar de hacer campaña a favor de sus propios intereses.
En el contexto de la comunicación gobierno-partidos, la más grave de las
consecuencias es observable a nivel de la sociedad. Consiste en la pérdida de confianza y
el desencanto de la población en la política y el que –por lo tanto- se vuelva apática,
escéptica o fácil presa de grupos golpistas y mesiánicos que ofrezcan el “restablecimiento
del orden”.
La ausencia o presencia de normas que regulen las nuevas relaciones gobierno-
partidos y la escasa legislación al respecto, requieren desarrollar cuidadosamente las
comunicaciones para reducir los conflictos, establecer acoplamientos adecuados,
perspectivas incluyentes y acuerdos. Con ello se va a producir una renegociación del
espacio público y el establecimiento de una regulación o normatividad apropiada para la
nueva situación.
Este último aspecto es necesario,
no sólo para el propio sistema político, sino
para que la sociedad se familiarice con la idea de que la democracia supone el respeto de
las minorías, el derecho a disentir y la posibilidad de hacerlo y obtener satisfacción a las
demandas usando canales institucionales y procedimientos legales, es decir, poniendo en
práctica las ventajas de un Estado de derecho.
41
En las relaciones comunicativas gobierno-partidos de los países en transición a la
democracia, el constante hostigamiento entre unos y otros, el mesianismo, el caudillismo,
el presidencialismo y la estigmatización de los “otros” corresponden a afloramientos del
pasado que es necesario superar de una vez por todas porque obstaculizan el proceso
democrático.
¿Con qué estrategias operan la comunicación gubernamental los países que están en
transición a la democracia?
México y Brasil, con sus muy diferentes experiencias de transición a la democracia
enfrentan una problemática circunscripta a un campo de comunicación estratégica en el
que cada uno de ellos busca maximizar sus fortalezas y minimizar sus debilidades. En los
dos países sus gobiernos están haciendo el mejor esfuerzo en este sentido, pero no
cuentan ni con la misma experiencia ni los mismos recursos.
En general, los gobiernos que se significan socialmente como “de transición a la
democracia” llegan al poder mediante elecciones y cuentan con un apoyo popular
considerable. El caso de México y Brasil lo muestra: sus partidarios desbordaron las
calles al saber los resultados electorales y los celebraron públicamente.
Este respaldo social es una importante fortaleza si el voto ciudadano estuvo
orientado realmente hacia el candidato, el partido y el programa de gobierno que ofrecía,
pero esto no siempre es así. Si el voto ciudadano se dio por otros motivos, el respaldo
social es sólo aparente y encubre una debilidad. Esto se debe a que, en ocasiones, los
votantes se inclinan hacia un candidato para manifestar su repudio hacia otro y no porque
lo consideren un buen candidato. La anterior postura y la del voto útil –que el propio Fox
siendo candidato promovió en México- que se basa en no desperdiciar el voto en un
partido minoritario que no tiene chance de ganar, sino en invertirlo en uno de los grandes
que sí la tiene, implican graves riesgos, porque el gobierno puede requerir del apoyo
social para su gestión y no encontrarlo, ya que en el fondo, nunca lo tuvo.
Por otro lado, el favor popular y la simpatía de la opinión pública se sostienen con
base en la credibilidad y la confianza en la política. Un gobierno que logra despertar la
42
confianza y la credibilidad popular es un gobierno fuerte. Pero la credibilidad y la
confianza son muy vulnerables: un simple rumor puede acabar con ellas. Por lo tanto,
conservarlas es indispensable para que el gobierno pueda decidir y actuar con legitimidad
y autoridad, esto exige una bien planeada estrategia de ultraestabilidad
17
.
Asimismo, hay que tomar en cuenta entre las debilidades que puede tener un
gobierno, las posibilidades de riesgo implicadas en todos los procesos de transición a la
democracia debidas a que en esos momentos y en el periodo inmediato anterior a la
elección,
se produce una pecualiar circunstancia social. La sociedad quiere salir de una
situación anterior que la abruma, le produce malestar y en la que no quiere seguir más
tiempo. Esta sociedad, impelida por sus propios deseos de alejarse y superar las
condiciones que dieron lugar a su descontento, suele orientar sus expectativas de vivir en
un mundo mejor, en aquel partido o candidato que les ofrece una posibilidad de cambio
atractiva. Pero ella no necesariamente tiene una visión clara
18
de lo que la política puede
y no puede hacer, y deja desbordar sus expectativas más allá de las posibilidades de
logro. Una de las tareas más importantes e inmediatas de los nuevos gobiernos es
canalizar hasta donde se pueda, las expectativas populares hacia proyectos de
participación compartida en los que vayan adecuando las expectativas a las realidades. Si
esto se logra, el nuevo gobierno tendrá una gran fortaleza; si no lo hace, su proyecto
democratizador se verá desbordado, primero por la inflación de expectativas y luego, por
la frustración y el resentimiento popular.
A las fortalezas y debilidades anteriores hay que añadir como otra fortaleza, la
gran cobertura de los medios durante los primeros días de gobierno. Esto se debe a que la
ceremonia de toma de posesión del cargo del presidente puede ser divulgada como un
gran espectáculo y a que como todo lo que hace el flamante gobierno es nuevo, da muy
buenos elementos para hacer noticias. Esta fortaleza se puede convertir en debilidad si los
medios descubren que puede ser más redituable para ellos atacar al gobierno (debido a
17
Sobre las estrategias de ultraestabilidad en política se pueden consultar
La comunicación política desde
el horizonte de la identidad y la tolerancia
, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002 y
Teoría de la credibilidad política
, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1997, ambos de
Silvia Molina y Vedia.
18
Esto se debe a que no tienen experiencias de lo que es una vida más democrática; en general lo que sí
saben es lo que no quieren y lo que les falta saber es cómo
alcanzar mejores condiciones de vida.
43
que les retira prebendas, a que las políticas gubernamentales afectan los intereses de los
grupos que tienen la propiedad de los medios, a que consideren que el escándalo vende
más noticias que el buen gobierno, etc.). Las agencias de comunicación social del
gobierno tienen que trabajar estrechamente con periodistas y medios, ofrecer grandes
volúmenes de información de calidad y establecer un productivo acoplamiento estructural
con los medios. Buena parte de la renovación política democrática será así, masivamente
divulgada. El periodismo comprometido con la democracia es un buen agente de cambio.
Frente a los problemas que proceden del pasado, los nuevos, los conflictos
sociales y los desastres que pueden ocurrir y que ponen a prueba la gestión de gobierno
ante la sociedad, la comunicación gubernamental en todo proceso de transición a la
democracia tiene que provocar un efecto de acercamiento y participación, alianzas,
concertaciones y negociaciones con todos los sectores de la sociedad, aún con aquellos
que no están propiamente organizados sino que se manifiestan como movimientos de
protesta.
Por lo tanto, los gobiernos que transitan hacia la democracia tienen que medir
cuidadosamente y durante todo el período en que están en el poder, fortalezas y
debilidades, riesgos y oportunidades. La existencia de un buen proyecto de gobierno y la
capacidad para involucrar en él a toda la sociedad es la mejor garantía de éxito que
pueden tener.
Sin embargo, más allá de las expectativas, en el terreno de los hechos, es donde se
verifica la eficacia política de la nueva oferta democrática. Esta tiene que ofrecer mejores
oportunidades para todos que el gobierno que le antecedió. Al respecto, las experiencias
latinoamericanas recientes de México y Brasil se están viendo cuestionadas. La población
de México en las elecciones de 2003 mostró los efectos del desencanto político y el
desarrollo de nuevas exigencias: trabajo y un proyecto político claro (“hechos, no
palabras”). También el desencanto parece estar manifestándose en Brasil donde, a pesar
de la indudable simpatía personal del presidente, la falta de satisfacción a las demandas
sociales está haciendo mella en el partido en el poder (julio-agosto de 2003) y su ala
izquierda, descontenta, podría llegar a escindirse. La cuestión, por lo tanto,
va más allá
44
de las posibilidades de creación de imagen, ingeniería electoral o carisma: la eficacia de
una transición a la democracia se mide no sólo por medio de indicadores de democracia
sino de indicadores de bienestar social, de estabilidad o expansión económica, y de
oportunidad en la atención de los principales problemas nacionales.
El verdadero peligro consiste en que si la transición no es exitosa, se comenzarán
a escuchar las voces de quienes estiman que la solución no está en la democracia sino en
los gobiernos autoritarios, con el consiguiente riesgo para la democracia. Es por esta
razón que el éxito es fundamental para todo proyecto democrático, y sobre todo, cuando
éste anuncia una ampliación de la democracia.
La democratización se alcanzará a lo largo del proceso de realización del proyecto
y la opción aparentemente más democrática y efectiva para evitar el desbordamiento de
expectativas es gobernar por medio de una amplia y concertada participación social, en
que el conocimiento, la práctica y la experiencia común, servirán para corregir errores,
plantear metas realistas, realizar el esfuerzo destinado a lograrlas e integrar recursos y
potenciarlos, orientándolos hacia el desarrollo.
45
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