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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Presentación
E
n 1821 la Nueva España dejaba de serlo para convertirse
en México. La ideología socio-política que había sentado
las bases de su independencia, el optimismo nacionalista
criollo, había conocido sus raíces a finales del siglo XVII con
Carlos de Sigüenza y Góngora (1645 - 1700) y tendría su
cenit con la generación de intelectuales jesuitas en el XVIII, en
especial, Francisco Javier Clavijero (1731-1787). Según
el criollismo, México, tierra bendita de Dios a través de su
Madre, la Guadalupe, habría de conocer un destino tan grande
que no sólo estaba perfilada a convertirse en la nación más
rica del mundo, sino que aquí, en la tierra del águila y la ser-
piente, se representaría el último drama de la humanidad: la
salvación mesiánica.
México, se creía, poseía un pasado inmarcesible por su ori-
gen indígena, un presente sólido por su riqueza y feracidad y
un futuro celestial por la gracia y protección de la Morena del
Tepeyac. El profundo convencimiento de que la utopía mexi-
cana podría llegar a ser preparó, anímicamente, a la generación
de la independencia a realizarla.
Para 1823, la utopía se hacía añicos. La realidad de la imberbe
nación le caía como loza de granito sobre sus, aún, lánguidas
espaldas. Otro criollo, Fray Servando Teresa de Mier (1763-
1827), se encargaría de abrirle los ojos a la “Jerusalén del Nuevo
Mundo”. Su célebre “discurso de las profecías” resultaría las
más devastadora crítica al optimismo independentista. Ni
nación más rica del mundo, ni refugio del Santo Padre. Una
“nación de veletas” destinada a la “división, las emulaciones, el
desorden, la ruina y el trastorno.
.. hasta sus cimientos”. Las terri-
bles palabras de la arenga del padre Mier —que, con lágrimas en
los ojos, la terminaría exclamando: “¡Dios mío, salva a mi
patria!”— tuvieron un significado mucho más allá de la se-
mántica: se materializaron.
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México independiente conoció todo tipo de gobiernos y toda
clase de políticas: del imperio a las repúblicas —federalista y
centralista— de los golpes de Estado a las guerras de invasión,
del liberalismo al conservadurismo, de la reforma a la mo-
narquía, de la restauración a la dictadura, de la revolución a la
institucionalización, de la “dictablanda” a la transición. Todas
estas experiencias fueron suficientes para hacer de México una
Nación (la búsqueda de la identidad histórica) pero no han
logrado transformarla en un Estado (la concreción del pacto
social). Quizás de ello se derive la incapacidad crónica del país
para dotarse, históricamente, de un sistema que garantice
bienestar material (trabajo y salario digno), respeto a la dife-
rencia, justicia social, igualdad de oportunidades, equidad
ante la ley; en corto, un Estado de Derecho, en largo, la apli-
cación de la política en su sentido más amplio. Continuamos
viviendo en un entorno de ilegalidad: de la economía informal
a los carteles del crimen organizado, de la justicia selectiva a la
partidocracia, del terrorismo fiscal a la inseguridad ciudadana.
De la “nación más rica de mundo” a nuestro tiempo, ¿qué cosa
salió mal? Quizás demasiadas como para poder, siquiera, resu-
mirlas en este espacio. Sin embargo, es incuestionable que el
quehacer político, como ciencia y práctica encaminadas a la
consecución del bien común —lo político y la política— ha,
crónicamente, fallado.
En el presente número se rescatan algunos de los elementos
que pueden ayudarnos a mejor comprender el dilema político
que entraña la separación entre el pensamiento teórico del
político y la práctica de la acción política. En la sección Pers-
pectivas Teóricas, Alejandra Jiménez nos ofrece en su artículo
“Schmitt: el pensamiento filosófico de lo político” un análisis
del concepto de lo político y su significado esencial como parte
evidente e irrenunciable de cualquier realidad humana. Aunque
interesante, la política en abstracto no sería más que mera
especulación sobre el comportamiento de los hombres en
sociedad a no ser por su praxis que se expresa, entre otros
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vehículos, a través del ejercicio efectivo del poder: la adminis-
tración pública. ¿Cómo traducir los compromisos del político
en acción política? En “El control y la evaluación en la adminis-
tración pública”, Ricardo Uvalle analiza el ejercicio práctico
del poder cuyo compromiso principal no es otro que el de
legalizarse y legitimarse como una institución sensible, efectiva
y responsable para satisfacer las demandas sociales, políticas y
económicas a fin de lograr que la vida ciudadana funcione.
Un caso también paradigmático de separación entre lo po-
lítico —como ejercicio de reflexión identitaria— y la política
—como práctica de todos los días— es el País Vasco. Los vascos
continúan su búsqueda interna por una identidad que se ha
debatido históricamente entre una otredad excluyente y separa-
tista (que ha llevado a una ruptura y demarcación de fronteras
interpolíticas, intergeográficas e intergrupales) y otra de inclusión
igualitaria (que ha visto en la unión con España la manera de
lograr el acuerdo político que permita lograr, al fin, la estabilidad
social que tan urgentemente demandan los vascos). El trabajo
que abre la sección Cuestiones Contemporáneas, “Grupo
sociocultural y participación política en el país vasco. Un aná-
lisis psicosocial integrativo”, de Edson Alves de Souza y Angel
Beldarrain, analiza justamente la siempre complicada dimensión
entre “lo mío” y lo “nuestro”.
Cuando hablamos de política no nos referimos tan sólo a su
significado más conocido. La política atañe a todo aquello que
tiene que ver con la
polis
, con el hombre en sociedad: del ejercicio
del poder a los mercados financieros, de la vida cultural a la
justicia penal, de las ideas a las mentalidades, de las decisiones
del poder al medio ambiente. Sobre este último tópico, desde-
ñado generalmente por la política de gabinete, escribe Erick
Gómez-Tagle, “Ambientalismo, sustentabilidad urbana y desa-
rrollo regional”. En éste, el autor advierte el peligro que la
insustentabilidad socioambiental —situación a la que han
conducido las políticas tradicionales y los intereses transnacio-
nales— representa para naciones, gobiernos y sociedades por
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Presentación
igual, poniendo en tela de juicio la idea de crecimiento, pro-
greso y desarrollo que, tradicionalmente, tenemos.
Decían los positivistas decimonónicos que “saber es poder”.
Tenían razón. Si hay algo que vincula la teoría política, la prác-
tica de la administración pública, el problema de las identidades
nacionales y la cuestión ambiental, universos complejos cada
uno de ellos, es el factor, acaso, más poderoso desde finales del
siglo XX: la información. De su dominio, difusión, manipula-
ción, ejercicio, apertura, clasificación, dependen, se sostienen
o caen, gobiernos, empresas e instituciones de toda índole.
Amiga íntima del quehacer político, patrona de conciencias,
moldeadora de opiniones, la información es la protagonista de
los nuevos tiempos. En la sección Sociedad y Política, se publica
un trabajo de Norbert Bilbeny, reconocido filósofo de la
Universitat de Barcelona: “¿A quien pertenece la información?”.
En él, se aborda la problemática que surge entre el derecho social
de saber y el derecho político de ocultar. En otras palabras, el
derecho de información versus el derecho de confidencialidad.
En sociedades democráticas ambos están sancionados. Siendo
así, ¿cómo ejercer cada uno de ellos? ¿Qué tan conveniente
resulta exigir toda la verdad? ¿que tan ético es ocultarla por ra-
zones de “bienestar público”? Éstas y otras cuestiones son, en
este trabajo, analizadas.
Derivada de esta dimensión, se inserta la radiodifusión univer-
sitaria. ¿Qué impacto social tiene? ¿Cuáles son sus características
y modos de operar? ¿Resultan ser, frente a los medios profe-
sionales, una mejor alternativa para el radioescucha? A estas y
otras
interrogantes responde Luis David Pérez Rosas en el
artículo que cierra esta sección: “La radiodifusión universitaria
y los circuitos cerrados de radio en las instituciones de educación
superior: una propuesta para la expresión de los estudiantes”.
En la sección Documentos, el presente número publica una
entrevista, realizada por Carlos Mallorquín, al afamado econo-
mista Cristóbal Kay, quien nos ayuda a comprender por qué,
más allá de la política, los países de América Latina, desde sus
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respectivas independencias, se hallan todavía en un estado de
postración económica-social con respecto a Europa o América
del Norte. Para ello, la entrevista recorre desde las experiencias
personales del Dr. Kay hasta la revisión, siempre necesaria,
de las teorías económicas clásicas latinoamericanas.
Cierra la edición la reseña realizada por Pablo Stropparo del
libro de Dante Avaro y Gabriela Iglesias,
Universidad y Empre-
sa. Cómo hacer crecer habas en Liliput
, con respecto a otra de
esas relaciones no siempre cordiales en nuestras sociedades:
Universidad y política. En ella, se resalta la interrelación que
deberían tener las universidades, las empresas privadas y el
Estado. Esta trilogía es, sin duda alguna, otras de las formas de
integrar el ser político y el ejercicio de la política que, como
mencionábamos líneas arriba, no siempre han ido de la mano
en nuestra historia. ¿No es, acaso, el momento ya de hacerlo?
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Presentación
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