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Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
“Universidad y Política”
Pablo Stropparo
Reseña de:
Avaro Dante y Gabriela Iglesias,
Universidad y Empresa. Cómo
hacer crecer habas en Liliput
, Buenos Aires, Ediciones del Zorzal,
Diciembre de 2002, 176 pp.
El libro
Universidad y Empresa. Cómo hacer crecer habas en Liliput
de Dante Avaro y Gabriela Iglesias es, ante todo, provocativo. Cons-
tituye el producto de una investigación al calor de la degradación de
las instituciones argentinas. Degradación que no dejó al margen a
las universidades y que no es discutida, en muchas ocasiones, por
los actores involucrados en la propia universidad. La provocación,
entonces, es una invitación a que esos mismos actores empiecen a
debatir acerca de los problemas que hay que atender tanto a corto
como a mediano y largo plazo en el ámbito universitario. En este
sentido, dado que el libro tiene puntos sujetos a discusión, constitu-
ye una nueva etapa en el debate en torno a la universidad argentina.
Es un texto claramente de análisis político ya que pretende esta-
blecer pautas para que se articulen las universidades con las empresas
para la innovación, indicando el rol que le cabe al Estado. Sin
embargo, el libro se aboca, principalmente, a la investigación de la
universidad y a los esfuerzos que debe hacer para su transformación
y para que logre acercarse a la lógica organizacional de las empresas.
Esta mirada centrada en la universidad se deba tal vez a que el texto
fue escrito desde ella, para ella y en claro desafío a los universitarios.
Más allá de esta decisión tomada por los autores, el libro consti-
tuye un aporte a la discusión actual de las ciencias sociales en torno
a las estrategias del Estado en el marco de la globalización, sobre
todo en los países como Argentina que se ven envueltos en crisis de
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diferente índole (financiera, política, moral, etc.). El estudio se re-
fiere específicamente a la Argentina y las propuestas son para dicho
país; sin embargo, puede replicarse en otras latitudes.
En relación con los aspectos objeto de discusión, el libro puede
ser visto con cierta desconfianza por los que defienden a rajatabla la
universidad gratuita y pública. Una primera crítica referiría a que si
se vinculan las universidades con las empresas, la primera podría
quedar atada a la lógica del mercado, lo cual atentaría contra la tan
mentada autonomía universitaria. Esta observación es atendible si
el libro no contemplara la forma de articulación y si no tomara en
cuenta recaudos y reparos.
La idea del texto es ir más allá de la simple defensa de la uni-
versidad actual, heredada del pasado. Esto es así porque la univer-
sidad argentina tiene que enfrentar los serios problemas que se le
presentan, en el marco de la sociedad actual y, al mismo tiempo,
tiene que considerar lo que dicta su tradición universitaria. Ante
este desafío, surgen las siguientes preguntas: ¿cómo pensar en el
desarrollo nacional y un mayor presupuesto universitario cuando
más de la mitad de la población es pobre? ¿Cómo justificar el
incremento del presupuesto universitario cuando avanzan los
índices de analfabetismo? La lectura del libro puede servir para
abrir el debate.
Entre otros aspectos, el libro está en desacuerdo con el modo de
asignación del presupuesto universitario, sistema por el cual cada
una de las universidades públicas negocia sus recursos anuales con
el poder ejecutivo nacional. Como indican los autores, esto puede
llegar a tener serios cuestionamientos ya que se presta fácilmente al
clientelismo político.
El texto también plantea cuestiones inherentes a las universidades
privadas que se financian con sus propias fuentes de recursos y que,
por lo tanto, su presupuesto dependerá de la confianza que deposite la
sociedad en ellas y de una buena campaña de marketing: excelencia,
relación con el mercado laboral, compromiso con la sociedad, etc.
Al problema de clientelismo político se suma el hecho que el pre-
supuesto universitario no es demasiado alto y, postulan los autores,
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las universidades deben comenzar a generar fuentes adicionales
propias. Los problemas que trae aparejado el escaso presupuesto son
varios: edificios precarios, sueldos bajos, escasa inversión en
inves-
tigación, etc. Esta situación constituye un desaprovechamiento
puesto que los recursos humanos que la universidad forma y que
desean desarrollar una carrera académica no siempre hallan las con-
diciones para hacerlo. Por lo tanto, un problema a enfrentar es cómo
hacer para ofrecer incentivos a aquellos que pretendan seguir con su
actividad en la universidad que les dio formación y trabajar en ese
ámbito para hallar soluciones a los distintos problemas que se le
presentan a la sociedad.
Otro eje de discusión que plantea el texto remite a la diversidad
de disciplinas coexistentes en la universidad y las distintas probabi-
lidades que ellas tienen de ofrecer productos a la empresa. Por ello,
el planteo de los autores es generar al interior de las instituciones de
educación superior mecanismos de distribución entre las distintas
facultades o departamentos. Queda claro, entonces, que en un país
con altos niveles de pobreza gran parte de sus recursos son destinados
a gastos sociales que apuntan a paliar situaciones concretas e inme-
diatas. Si a esta situación se suman los pagos de los intereses de la
deuda externa, que siempre demandan montos significativos de
dinero, el que la universidad genere sus propios recursos no debería
resultar una alternativa descabellada. Sobre todo si la propuesta, tal
como lo plantea el libro, difiere de aquella que proviene de los sec-
tores más ligados al pensamiento único (neoliberal), la cual aboga por
una universidad que se financie con recursos únicamente propios y
desligando al Estado de toda participación presupuestaria en las
universidades. Así las cosas, se trata de una postura realista que
intenta enfrentarse a los problemas de la actual coyuntura, apuntan-
do también a los problemas estructurales.
Para terminar, hay un aspecto que cabe mencionar y no por ello
es el menos importante, muy por el contrario. Tiene que ver con
cuestiones que ya se mencionaron: el libro es ante todo una provocación
a los universitarios —docentes, investigadores, directores de carre-
ra, rectores, decanos, alumnos, bibliotecarios— que no pueden de-
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Reseñas
jar de leer el libro. Los universitarios somos los implicados en el
análisis; quizá los autores expresen lo que muchos de nosotros pen-
samos en soledad, pero sin ponerlo a discusión. Es un llamado de
atención al desarme intelectual y, principalmente, moral de los uni-
versitarios. Este desarme, entre otras consecuencias, trae aparejado
que las voces de la universidad no sean escuchadas, en muchas
oportunidades, en las discusiones sobre el rumbo que debe tomar el
país. Y así cobran poder, lamentablemente, actores que no tienen en
sus planes seguir manteniendo el presupuesto universitario.
Todos los actores implicados saben que el sistema universitario
argentino debe ser reformado en alguna dirección; todos saben que
la práctica del académico debe tener algún sentido; todos saben que
los profesores e investigadores deben ser incentivados en su activi-
dad y no verse enredados en prácticas que, al fin y al cabo, llevan al
cansancio y a la búsqueda de otras perspectivas. En fin, todos saben
que la práctica debe ser transformada y que las actividades que lle-
van a cabo los universitarios deben adquirir un
sentido
tanto a nivel
social como personal. Por lo tanto, hay que tener en cuenta el as-
pecto práctico que le da sentido al marco teórico. ¿Alguno de los
universitarios en la Argentina puede decir que no se preguntó en al-
gún momento de su carrera intelectual para qué hace lo que hace?
¿Acaso la actividad académica está tan degradada en nuestro país
que ya ni los académicos la defendemos? ¿La defensa de la universi-
dad pública es únicamente hacer manifestaciones en la vía pública
por un mayor presupuesto? ¿El problema de la universidad se reduce
simplemente a una cuestión presupuestal? Estas preguntas cobran
sentido, sobre todo, si se tiene en cuenta que los que estamos en la
universidad, trabajando o estudiando, pasamos en ella gran parte de
nuestras horas, nuestros días e, inclusive, de nuestra vida.
Creo que motivos sobran para leer este libro. El lector no argen-
tino puede comprender por qué de un país como la Argentina
emigran tantos académicos, intelectuales y científicos prestigiosos.
El lector argentino universitario tiene pretextos para re-pensar en su
propia práctica y comenzar a decir cosas que muchas veces se calla
y no discute.
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