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Confianza, capital social y desempeño de
organizaciones.
Criterios para su evaluación.
Sara Gordon R.*
Resumen
En el marco del análisis del capital social, el presente artículo aborda el tema de los
criterios apropiados para evaluar el papel de la confianza en las asociaciones civiles.
Propone dos niveles: por una parte, la capacidad de estas asociaciones de generar
confianza interna con rasgos cívicos y de coadyuvar al desarrollo de confianza ge-
neralizada y de actitudes y conductas cívicas; por otra parte, reflexiona sobre la
conveniencia de utilizar la distinción entre diversos tipos de confianza, a fin de
establecer si alguno de ellos favorece más que otros la cooperación y un desempeño
satisfactorio acorde con los objetivos fijados por esas asociaciones.
Abstract
Within the analytical framework of social capital, this article approaches the subject
of the appropriate criteria to evaluate the role of trust in civil associations. It pro-
poses two levels: on the one hand, the associations’ capacity to produce internal
trust with civic characteristics and to develop generalized trust and civic attitudes
and behavior; on the other hand, it reflects on the convenience of using the distin-
ction between diverse types of confidence, in order to establish if some of them
favor cooperation more than others as well as a satisfactory performance according
to the associations’ objectives.
Palabras clave
: confianza, capital social, desempeño de organizaciones, sociedad
moderna, confianza sistémica y personal, cognitivismo
* Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de la
Investigación, Circuito Mario de la Cueva s/n, Zona Cultural de Ciudad Universitaria, CP 04510, México, D.F.
perspectivas teóricas
42
Introducción
La problemática de la confianza ocupa de manera creciente la atención de los
esfuerzos de investigación en las Ciencias Sociales. Diversas corrientes de análi-
sis, provenientes de variadas tradiciones teóricas consideran que la confianza
constituye un factor fundamental para la cooperación y la coordinación social,
sea en el campo de estudio de las organizaciones, del desempeño gubernamen-
tal, democrático o del desarrollo, entre otros. Desde la teoría de la organi-
zación, algunos investigadores ven a la confianza como una cualidad
deseable de la relación entre empresas, y la consideran un mecanismo de
gobernanza muy eficiente (Zucker, 1986). Los estudiosos de la acción colec-
tiva, por su parte, indican que la confianza constituye un componente de
capital social clave para favorecer la cooperación y resolver problemas de
acción colectiva que a su vez permiten mejores niveles de desarrollo (Ostrom
y Kahn, 2003). En el marco de los trabajos sobre organizaciones de volun-
tariado, Anheier y Kendall relacionan la confianza con las creencias en la
legitimidad básica del orden social y el sistema político (2002). Por último,
Robert Putnam ha aportado evidencias empíricas sobre la relación que existe
entre los componentes del capital social –la confianza, las normas de recipro-
cidad y las redes– y un alto desempeño gubernamental.
En el debate sobre la relación entre asociatividad, confianza y compro-
miso cívico, Robert Putnam ha sostenido que las asociaciones cívicas o de
voluntariado constituyen espacios de interacción social en los que se facilita
el aprendizaje de actitudes y conductas cooperadoras, incrementan la inter-
acción cara a cara y crean condiciones para el desarrollo de la confianza, y
que la confianza generada dentro de ellas, así como las experiencias de coo-
peración de sus miembros, tienden a generalizarse al conjunto de la
sociedad. Sin embargo, varios autores han puesto en duda el hecho de que
todas las organizaciones favorezcan el compromiso cívico y el desempeño.
Nuestro trabajo se plantea reflexionar sobre los criterios apropiados
para evaluar el papel de la confianza en las asociaciones civiles, en dos nive-
les; por una parte, tanto la capacidad de estas asociaciones de generar confian-
za interna con rasgos cívicos, como de coadyuvar al desarrollo de confianza
genera-lizada y de actitudes y conductas cívicas y, por otra, sobre la conve-
niencia de utilizar la distinción entre diversos tipos de confianza, a fin de
establecer si alguno de ellos favorece más que otros la cooperación y un
43
perspectivas teóricas
desempeño satisfactorio acorde con los objetivos fijados por ellas
1
.
El
interés de reflexionar sobre los criterios apropiados para estudiar la capaci-
dad de generación de confianza generalizada y de fomento de actitudes cívi-
cas de las organizaciones civiles (voluntarias) en México, se fundamenta en
la necesidad de conocer los efectos sociales de estas organizaciones en su
ámbito de acción. Sobre todo porque en nuestro país se registran bajos nive-
les de confianza, como lo indican los resultados de una encuesta nacional
levantada en el año 2000 (Durand, 2002)
2
: sólo 25% de los entrevistados
opina que sí se puede confiar en la mayoría de la gente. En este contexto, el
análisis de la confianza en las organizaciones civiles y de su capacidad para
coadyuvar a la generalización de la confianza, es sumamente relevante.
A fin de establecer las líneas de nuestra propuesta, expondremos breve-
mente las principales corrientes teóricas sobre la confianza que sustentan
nuestra reflexión; a continuación abordaremos el debate sobre los mecanis-
mos de generación de confianza en las organizaciones civiles y, por último,
esbozaremos los criterios que proponemos. Para llevar a cabo nuestra refle-
xión partimos de formulaciones teóricas sobre la confianza en la sociedad
moderna. Sin pretensiones de abordar todos los enfoques, retomamos aquí
los más importantes que nos permitirán tratar el problema que planteamos.
Las teorías de la elección racional definen a la confianza como el con-
junto de expectativas racionales, basadas en la comprensión del interés del
otro con respecto al propio y en cálculos que sopesan los costos y beneficios
de ciertos cursos de acción de quien confía o de la persona en quien se con-
fía. Hardin ha formulado un modelo de la confianza basado en la expli-
cación del "interés encapsulado", en el que "yo puedo confiar en ti porque
sé que encapsulas mi interés en el tuyo". En estas interacciones, la confianza
depende de las relaciones que se establecen entre las partes involucradas; es
decir, es una expectativa que se construye a partir de intercambios parti-
culares. De acuerdo con Hardin, no confiamos en forma generalizada, sino
solamente en intercambios específicos: por ejemplo, no confío en mi doctor
para que repare los frenos de mi carro. Esta definición de la confianza ha
sido criticada por su amplitud y por el hecho de que las personas no hacen
1
El presente trabajo se enmarca en la investigación sobre desempeño de organizaciones que se lleva a cabo en el
Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, coordinado por la Dra. Cristina Puga y apoyado por el PAPIIT.
2
Encuesta urbano rural, aplicada en enero de 2000, a 2,200 mayores de 18 años. Mide la confianza interpersonal
por medio de la pregunta: "Hablando en general ¿diría usted que se puede confiar en la mayoría de las personas?”
perspectivas teóricas
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cálculos complejos cada vez que deben confiar en alguien, ni disponen del
tiempo y la información necesaria para estos cálculos. Si así fuera, la con-
fianza sería muy rara ((Levi, 1999; Rothstein, 2000).
Desde un enfoque de teoría de sistemas, Luhmann desarrolla la función
que cumple la confianza. Para este autor, la confianza es un mecanismo que
permite a los actores reducir la incertidumbre a través de adoptar expectati-
vas específicas sobre el comportamiento futuro del otro y predecir en algu-
na medida sus acciones, de manera rutinaria, no necesariamente producto
del cálculo (Lane, 1998). Luhmann (1988) distingue entre confiabilidad y
confianza y señala que esta distinción depende de la percepción y de la
atribución. Cuando no se consideran cursos alternativos de acción, se está en
una situación de confiabilidad, y si las expectativas son defraudadas, se
atribuye esta desilusión a una causa o factor externo al actor; en cambio, si
se escoge una acción por encima de otras, a pesar de la posibilidad de ser
defraudado por la acción de los otros, la situación se define como de con-
fianza. En este caso, la defraudación de las expectativas se atribuye a la
decisión del actor. Asimismo, Luhmann (1996) distingue entre confianza
personal, basada en la familiaridad y en tomar las cosas como dadas y la con-
fianza sistémica o confianza en el funcionamiento adecuado de ciertos sis-
temas. La primera forma es producto de la interacción previa o derivada de
la membresía en un mismo grupo social. La segunda es propia de un orden
social complejo en el que se tiende a perder la familiaridad, y la refuerzan
mecanismos que, como la ley, limitan el riesgo de la confianza mal deposi-
tada. Estos mecanismos actúan como estructuras que dan seguridad sin
necesidad de ser activadas, ya que el uso efectivo de sanciones legales es
incompatible con una relación de confianza.
Giddens, por su parte, destaca el carácter de creencia y de fe de la
confianza y, al igual que Luhmann, distingue entre confianza sistémica y
personal. La primera implica confiar en sistemas sociales o principios
abstractos, característica de las instituciones de la modernidad. Giddens
plantea el distanciamiento tiempo espacio explícitamente ligado a proce-
sos de globalización y descentramiento social (Giddens, 1990).
Este aspecto de seguridad que dan las estructuras formales es compar-
tido por autores basados en el cognitivismo. En efecto, Zucker (1986)
considera que la confianza institucional no depende de la familiaridad
interpersonal o de una historia común, sino del soporte y seguridad que
45
perspectivas teóricas
proporcionan estructuras formales, producidas y legitimadas socialmente,
que garantizan la confianza.
Las corrientes cognitivistas ponen en el centro de su comprensión de la
confianza a las expectativas sobre el orden social en general y sobre las inte-
racciones específicas con los otros, que se sustentan en una estructura común
de comportamiento, en regularidades, rutinas sociales y significados com-
partidos. Así, la confianza reside en las expectativas de los actores de que las
cosas vayan como de costumbre y tomen como dados diversos rasgos del
orden social. En esta corriente, además de la ya mencionada confianza basada
en instituciones, Zucker (1986) ha identificado otros dos tipos de confianza:
la basada en características, y la sustentada en un proceso. La confianza basa-
da en características descansa en semejanzas sociales y supone congruencia cul-
tural, porque quien confía y el sujeto de la confianza pertenecen al mismo
grupo social o comunidad. Pueden compartir una religión, status étnico o
pasado familiar; en cambio la basada en un proceso está ligada al intercambio,
pasado o esperado, e implica construir confianza por medio de la acumulación
gradual de conocimiento directo o indirecto.
A pesar de que los enfoques sobre confianza abarcan distintos niveles de
abstracción y responden a diferentes interrogaciones sobre el papel de la con-
fianza en la interacción social, podemos retomar algunos planteamientos para
ordenar nuestros criterios. Los enfoques expuestos incorporan la idea de que
la confianza permite reducir la incertidumbre respecto de la conducta de los
otros. Se asocia a la familiaridad y a identidades compartidas, y su desarrollo
implica un proceso de interacción reiterada. Se puede basar ya sea en el cál-
culo, en significados compartidos, en rutinas sociales o en características
comunes. Cabe señalar que las mencionadas bases no son necesariamente
excluyentes, sino que pueden combinarse. Asimismo, la seguridad que pro-
porcionan mecanismos y estructuras formales, favorece la confianza institu-
cional, ya que ambos restringen el riesgo de la confianza mal depositada.
Conviene insistir en que incorporar la idea de cálculo a la vez que el
aspecto de creencia de la confianza es cada vez más frecuente en enfoques
que llevan a cabo estudios empíricos. De ahí que la contraposición que se
plantea en algunos estudios entre perspectivas sociológicas y económicas
entre identidad o creencia
vs.
cálculo o riesgo no predomine en los análisis.
En efecto, varios autores sostienen la combinación de los tipos de confian-
za: Giauque señala la importancia de las normas, los códigos y los cálculos
perspectivas teóricas
46
para generar una relación de confianza, y hace énfasis en que esas tres for-
mas de confianza son inseparables (2002, citado por Luna y Velasco, s/f :).
Hardin (2001) señala que tres perspectivas alternativas sobre confianza,
basadas en: a) el modelo del "interés encapsulado"; b) la confianza como una
disposición y c) la confianza como creencia en el compromiso moral, son
complementarias, ya que cada una de ellas evalúa la incidencia de las dife-
rentes formas de vida social. Powell (1996), por su parte, establece cuatro
formas en que la confianza puede ser producida: vínculos de lugar y pa-
rentesco, membresía común en una comunidad profesional, experiencias
compartidas que muestran las ventajas de colaborar y dependencias mutuas.
La confianza en el marco del capital social
Desde la perspectiva de la teoría de la acción racional, Coleman (1988) con-
sidera que la confianza es el sustento de las relaciones de reciprocidad en que
se basa el capital social, de ahí el carácter que reviste este como recurso
inmerso en las relaciones sociales, del que se pueden obtener beneficios indi-
viduales. Asimismo, la norma de reciprocidad basada en la confianza, al lado
de diversas normas sociales que favorecen determinadas conductas y cons-
triñen otras, ayuda a resolver problemas relacionados con los bienes públicos
en una comunidad, de ahí que el capital social también pueda beneficiar a
colectividades y esté, por ello, dotado de una naturaleza colectiva.
A partir del reconocimiento de la norma de reciprocidad relacionada
con la confianza, Putnam plantea que el capital social consiste en aquellas
"características de la vida social traducidas en la forma de normas de recipro-
cidad, redes, asociatividad, confianza y compromiso cívico que mejoran la
eficacia de la sociedad facilitando la acción coordinada". En este marco, las
organizaciones voluntarias son vistas como instrumentos para la formación
de capital social ya que, en virtud de repetidas interacciones, facilitan las
conexiones sociales y la cooperación y engendran la confianza entre sus
miembros. Robert Putnam hace énfasis en las asociaciones como mecanis-
mos pedagógicos y con funciones de generalización de normas sociales y de
conversión de la confianza interpersonal en confianza generalizada: "La par-
ticipación en asociaciones secundarias produce comunidades cívicas, cuyos
miembros se comprometen en acciones colectivas para mutuo beneficio y
47
perspectivas teóricas
que demandan un gobierno sensible" (1994). Las redes de compromiso
cívico promueven la cooperación porque incrementan los costos de no
coope-rar; facilitan la comunicación y mejoran los flujos de información;
refuerzan las normas de reciprocidad, representan un pasado de colabo-
ración y proveen un proyecto para la cooperación futura (Knight, 2001).
Putnam indica que en algunos casos los beneficios de la cooperación se
extienden más allá del interés inmediato de las personas que hacen la inver-
sión y, en otros, el beneficio se restringe a quienes participan (Putnam y
Goss, 2002). En el campo de las organizaciones en tanto formas de capital
social, esto significa que algunas tienden a promover los intereses materiales,
sociales o políticos de sus propios miembros, mientras que otras se preocu-
pan por los bienes públicos. Grupos en la primera categoría generalmente
son los que se organizan en torno a la clase, el género o la pertenencia étni-
ca y existen para preservar o reforzar los lazos sea de nacimiento o de circuns-
tancia. Llama a esta distinción organizaciones que miran hacia dentro o
hacia fuera. (2002)
3
. Más adelante retomaremos esta diferencia para nuestra
reflexión.
Respecto de las organizaciones de la sociedad civil, Anheier y Kendall
(2002) recuerdan que los miembros de organizaciones arraigadas en comu-
nidades con proximidad geográfica, con intereses y/o valores compartidos,
conocen los esquemas mentales, las situaciones de vida, aspiraciones y pro-
blemas de otros miembros, lo cual favorece la confianza y la cooperación.
Los planteamientos de Putnam respecto de las virtudes pedagógicas de
las organizaciones y de sus efectos en la generación de compromiso cívico
han sido objeto de diversas críticas; quienes destacan la importancia del con-
texto en que se desarrolla la confianza indican que la membresía en organi-
zaciones puede conducir a la creación y mantenimiento de confianza solo si
las formas de inclusión social y participación refuerzan las creencias en la
legitimidad del orden social y en el sistema político y si fortalecen la confian-
za en el funcionamiento de la sociedad como un sistema predecible. Para esta
visión, la relación entre confianza y capital social depende de la estructura de
la sociedad civil y la legitimidad del sistema político; es decir, que la mem-
bresía en asociaciones voluntarias estará asociada con la confianza únicamente
3
Aunque Putnam no es concluyente respecto de cuál de las dos favorece más a la comunidad, a partir de esta dis-
tinción se han elaborado hipótesis tendientes a precisar la relación entre la confianza y el compromiso cívico.
perspectivas teóricas
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si existe confianza general en el sistema. (Anheier y Kendall, 2002). Sin
embargo, esta crítica no cancela ni resuelve el problema de los mecanismos
de generación de confianza de las asociaciones voluntarias.
Desde otro ángulo, diversos autores han coincidido en que la expli-
cación de Putnam sobre las fuentes de la confianza es insuficiente para com-
prender cómo se genera y mantiene ésta, y en que tampoco explicita el modo
ni los mecanismos por medio de los cuales esto ocurre (Levi, 1996; Farell y
Knight, 2003); asimismo, hacen hincapié en que la confianza se crea desde
arriba: las instituciones políticas que son percibidas como justas y razonable-
mente eficientes, incrementan la probabilidad de que los ciudadanos coo-
peren (Levi, 1998; Rothstein, 1998). De igual modo, se ha puesto en duda
la vinculación entre confianza y organizaciones, y se ha señalado que quienes
más confían en los otros tienden a participar más en las organizaciones, de
ahí que no se pueda afirmar que éstas incrementen la confianza de los indi-
viduos (Stolle, 1998). Y, en caso de que lo hagan, no todas las asociaciones
muestran las mismas cualidades de fomento a conductas, actitudes y valores
de civilidad que faciliten la generalización de la confianza hacia las institu-
ciones y estimulen el compromiso cívico (Levi, 1996; Stolle, 2001).
A partir de estos cuestionamientos, varios investigadores han avanzado
en el análisis sobre cómo las asociaciones contribuyen a generar confianza en
distintos ámbitos (Knight y Farell, 2003). Particularmente en lo que se
refiere al compromiso cívico, Stolle ha puesto en duda el hecho de que todas
las asociaciones tengan la misma capacidad para favorecer la confianza ge-
neralizada y facilitar el compromiso cívico.
Criterios para evaluar la confianza
En el contexto del estudio del desempeño de las organizaciones, nuestra
reflexión sobre los criterios para estudiar la capacidad de las asociaciones
civiles en México de generalizar la confianza se enmarca en la problemática
arriba anotada.
Con el objetivo de evaluar la capacidad de las organizaciones de fomen-
tar el compromiso cívico, formulamos un modelo que pretende analizar la
relación del tipo de confianza predominante en una organización, con el
compromiso cívico. Proponemos vincular tanto el tipo de confianza que
49
perspectivas teóricas
generan las organizaciones en sus miembros, como el tipo de composición
de las organizaciones, con dos modalidades de compromiso cívico del capi-
tal social: interno y público. En ese sentido, pretendemos precisar mecanis-
mos identificados por investigaciones previas en esta línea, como la de Stolle
(2001), quien ha buscado determinar qué tipo de organizaciones voluntarias
tienen mayor capacidad de favorecer el compromiso cívico, con base en dos
distinciones fundamentales: por una parte, el carácter público o privado del
capital social, medido por medio de actitudes y valores de los miembros de
las organizaciones y, por la otra, el tipo de organización
4
.
Partimos de la premisa de que en todas las organizaciones están pre-
sentes dos fuentes de confianza señaladas con anterioridad: el cálculo, que ha
sido destacada fundamentalmente por las corrientes de la elección racional, y
las iteraciones, es decir, las repeticiones, en las que se basa la confianza como
proceso. Esta última ha sido puesta de relieve tanto por las perspectivas de la
elección racional, como por las cognitivistas. En virtud de que ambas fuentes
están presentes en todas las asociaciones, no es posible utilizarlas para estable-
cer relaciones específicas y significativas con el compromiso cívico.
El primer tipo de confianza que es relevante relacionar con el compro-
miso cívico es la confianza basada en características que, como hemos visto,
se sustenta en semejanzas sociales, en la que tanto quien confía como el suje-
to de la confianza comparten un status común, sea este étnico o religioso, y
pertenecen en ese sentido al mismo grupo social. El segundo tipo de con-
fianza es el basado en reglas y normas comunes, independientemente de que
se compartan otros rasgos, como pertenencia étnica, grupo familiar, pasado,
etc. Por último, el tercer tipo de confianza se sustenta en la competencia pro-
fesional; es decir, se confía en el conocimiento del otro. Este tipo de con-fian-
za también es abordado como basado en el prestigio (Luna y Velasco, s/f)
Dado que pretendemos poner a prueba el supuesto de que las actitudes,
valores y conductas aprendidos en las organizaciones pueden ser usados en
otros ámbitos en relación con el tipo de confianza que de manera predomi-
nante genera la organización, los tres tipos de confianza antes mencionados
serán vinculados con dos niveles del compromiso cívico: el primero de alcance
reducido, llamado privado por Stolle, que beneficia solo a la organización, y
4
En su investigación, Stolle comparó asociaciones voluntarias de tres países desarrollados con tradición democráti-
ca: Estados Unidos, Suecia y Alemania.
perspectivas teóricas
50
el segundo de carácter público, que se extiende y generaliza a la sociedad. La
dimensión privada, "interna", implica que la atención de quienes participan
en una organización se centra en asuntos internos de ésta; cooperan entre sí,
y el capital social funciona como un activo solo para quienes interactúan,
pero no es accesible para personas que están fuera de ese grupo. En cambio,
la dimensión pública del capital social incluye actitudes y valores generaliza-
dos que tienden a influir en conductas favorables a la cooperación fuera del
grupo.
Importa determinar si y en caso de que sí, en qué medida, el capital
social "interno" o privado y las normas de reciprocidad asociadas a él favore-
cen la confianza pública o constituyen un obstáculo.
Respecto de estas relaciones, formulamos las siguientes hipótesis:
1) Aquellas organizaciones que de manera predominante generan en sus
miembros confianza basada en características, tenderán a favorecer el
desarrollo de un capital social restringido a los miembros de la organi-
zación;
2) Las organizaciones que de modo preponderante generan confianza sus-
tentada en reglas y normas, favorecerán el desarrollo de las dos formas
de capital: interna o privada, y pública.
3) También las asociaciones en las que prevalece la confianza basada en el
conocimiento técnico, tendrán una mayor predisposición a facilitar el
desarrollo de capital social en sus dos modalidades: interno o privado y
público.
Estas hipótesis pueden ser ilustradas de la siguiente manera:
51
perspectivas teóricas
Por otra parte, en la bibliografía sobre capital social se ha hecho énfasis
en la importancia del tipo de lazos entre los individuos, tanto en el campo
del análisis de la democracia, como en el del desarrollo y en el estudio de
redes
5
. Se abordan dos tipos de vínculos: fuertes y débiles. Los primeros
implican frecuencia en los contactos e intimidad entre las personas que
sostienen estos lazos. En estos vínculos opera el llamado principio de
homofilia
, que indica que las interacciones sociales tienden a darse entre
individuos con estilos de vida y características sociodemográficas semejantes,
con recursos -tales como riqueza, reputación y poder- similares. En cambio,
en los lazos débiles las interacciones se dan con poca frecuencia e implican
escasa intimidad; en estos lazos actúa el principio de
heterofilia
, que describe
relaciones entre dos actores con recursos disímiles y características distintas
(Lin, 2001)
6
.
Los lazos regidos por el principio de
heterofilia
han sido desta-
cados por Putnam, quien ha hecho hincapié en la importancia de los víncu-
los entre personas con características sociodemográficas -tales como género,
edad, nivel de ingresos y nivel educativo- distintas.
5
El punto de partida son los planteamientos de Granovetter (1973), quien afirmó que, en el plano individual, los
lazos entre personas disímiles facilitan la movilidad social y, a nivel de la comunidad, favorecen la cohesión social.
6
Además de Putnam, esos planteamientos han sido retomados por analistas del Banco Mundial que trabajan en la
perspectiva del capital social orientado al desarrollo, como Woolcock y Narayan (2000), y por los estudiosos de
la perspectiva de redes.
Modelo teórico: Confianza y Capital Social
Organización
Dimensión: compromiso cívico
Tipos de confianza que genera la orga-
nización en sus miembros
Interna
Pública
Identitaria (basada en características)
***
Reglas y Normas (Cognitiva)
***
***
Conocimiento en el área de aplicación d
e
la organización (técnica)
***
***
perspectivas teóricas
52
Aplicaremos la mencionada distinción en términos de la composición
de las organizaciones, formulada como homogeneidad/ heterogeneidad para
reflexionar sobre la relación de estas dos dimensiones con la generación de
compromiso cívico. Las hipótesis son como sigue:
1) Las organizaciones con una composición homogénea tienden a crear
capital social privado o interno; es decir, es un recurso que beneficia
solo a quienes participan.
2) Las organizaciones con una composición social heterogénea crean ca-
pital social tanto interno como público, ya que la interacción entre per-
sonas con diferentes características favorece la atención a asuntos fuera
del grupo.
Estas hipótesis se ilustran de la siguiente manera:
Podemos combinar los dos modelos expuestos, a fin de formular
hipótesis que relacionen el tipo de confianza que genera la organización y la
composición de ésta, con la orientación predominante del beneficio del ca-
pital social: interna o pública:
1) Una organización que genera confianza con base en características
sociodemográficas o identitarias, a partir de una composición
homogénea, tenderá a construir capital social hacia dentro de la orga-
nización.
2) Una organización que genera confianza con base en reglas y normas,
con una composición heterogénea, es proclive a desarrollar beneficios
de cooperación tanto dentro como fuera de la organización.
Modelo: composición de la organización y capital social
Composición
Dimensión: compromiso cívico
Composición de la organización
(género, edad, nivel ingresos, nivel
educativo)
Interno
Público
Homogénea
***
Heterogénea
***
***
53
perspectivas teóricas
3) Una organización que genera confianza basada en el conocimiento téc-
nico en el área de vocación de la organización, con una composición
heterogénea, tiende a desarrolla beneficios de capital social internos a la
organización y de carácter público.
Podemos ilustrar estas relaciones como sigue:
Variables de control:
estabilidad de la organización (hasta cinco años)
tiempo de participación en la organización (hasta un año o más de un año)
* Al menos una de las características socio demográficas es una característica pre-
dominante buscada explícitamente
Como se muestra en el cuadro arriba expuesto, en la columna de la
izquierda se encuentran las variables independientes, y la indagación se da en
el nivel de la organización. En las columnas de la derecha, está la variable
dependiente, y la indagación se da en el plano de los individuos. La dimensión
interna o privada del capital social puede ser medida por medio de variables
que informen sobre el nivel de actividad para el grupo, como por ejemplo,
tomar parte, junto con otros miembros, en el diseño o ejecución de un proyec-
to para la asociación, llevar a cabo una tarea de responsabilidad dentro de la
asociación, y prácticas de sociabilidad fuera de las actividades del grupo.
Modelo Teórico: confianza y capital Social
Organización
Dimensión: compromiso cívico
Tipos de Confianza que genera la orga-
nización en sus miembros
Interna
Pública
Identitaria
Reglas y normas (cognitiva)
Conocimiento según roles (técnica)
***
***
***
***
***
Composición de la organización *
(género, edad, nivel ingresos, nivel
educativo)
Interna
Pública
Homogénea
***
Heterogénea
***
***
perspectivas teóricas
54
En línea con los planteamientos de Putnam, y de la corriente de análi-
sis de la cultura cívica, la dimensión pública del capital social puede ser
medida por medio de variables que indiquen el compromiso cívico fuera de
la vida del grupo; por ejemplo, atención en los asuntos públicos, voto en
elecciones locales, actitudes hacia los desconocidos y hacia quienes son dife-
rentes. En lo que concierne a actividades organizativas, participación en
proyectos fuera de la asociación, tomar parte en otras organizaciones.
Utilizaremos el tiempo como una variable de control. Dado que conviene
aplicar el análisis tanto a nivel de la organización como a nivel individual,
planteamos dos periodicidades: en el plano de la organización, contemplamos
dos indicadores para identificar la estabilidad: hasta cinco años y más de cinco
años. En el nivel individual, a fin de controlar si la organización tiene un efec-
to pedagógico en los individuos, o participan fundamentalmente quienes
confían, incorporaremos la duración de la membresía, con tres indicadores:
hasta un año; de uno a tres años, y más de tres años. Esta variable de control
nos permitirá establecer si las personas con mayor tiempo de participación
muestran mayor capacidad de cooperación pública fuera del grupo.
Por último, es necesario tener presente que estas propuestas tienen un
carácter provisional y que es necesario probarlas en el análisis de las organi-
zaciones. Asimismo, un análisis empírico de la relación entre los tres tipos de
confianza anotados y la modalidad de compromiso cívico con la que se aso-
cian, deberá ubicar el análisis en el contexto de la seguridad que proporcio-
nan los mecanismos y las estructuras formales que favorecen la confianza
institucional.
Recibido el 28 de enero del 2005
Aceptado el 22 de febrero del 2005
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