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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Presentación
¿Para qué sirve la ciencia política? Pregunta que los críticos de las ciencias
sociales —y de las humanidades también— hacen reiteradamente cuando
ponen en duda la legitimidad y el valor de este tipo de conocimiento. La
respuesta es bastante sencilla: para que las cosas funcionen. Sí, la política es
el quehacer del hombre en sociedad y, como tal, trascendente en sus obje-
tivos. La importancia de la política, como la ciencia que debe asegurar el
buen funcionamiento de la
polis
, estriba en la correcta administración de lo
humano en sociedad (de lo económico, de lo social, de lo jurídico, de lo leg-
islativo, de lo cultural, de la seguridad). La política, en su más extendido uso,
es holística. Todo lo abarca y a todo se dedica. Su propósito no es otro que
el de construir y mantener sociedades funcionales, sanas, justas y equili-
bradas.
Cuando lo público se fragmenta y lo político se ausenta, la estructura
del edificio social se tambalea. Si la política yerra, debilita la legitimidad de
su quehacer. Al
traicionar su doctrina, los políticos enfrentan grosera e
impunemente al modelo con el principio de su fin. Las crisis se producen
cuando lo político da la espalda a la sociedad. De aquí la importancia de
conocer, pensar y practicar lo político.
Aunque el modelo planteado hace milenios sigue vigente —el bien
común, como premisa básica de convivencia del hombre con el hombre
continúa siendo el paradigma a alcanzar, el
deber ser
de la humanidad toda—
los nuevos escenarios planteados en la coyuntura de final y principio de siglo
han obligado a la política ha transformarse cuando no en sus fines sí en sus
medios.
Los medios de comunicación constituyen un ejemplo de los novedosos
escenarios políticos: los
mass media
, al politizarse, han convertido a la políti-
ca y sus agentes en clientes cautivos de ellos. Félix Ortega nos advierte sobre
las nuevas modalidades de lo público-político en el marco de la revolución
mediática, la opinión pública y los nuevos movimientos sociales en el artícu-
lo que abre la sección Perspectivas Teóricas de la presente edición: "La frag-
mentación de la legitimidad política" donde se analizan los nuevos espacios
de lo público con los cuales la política tiene, forzosamente, que lidiar si pre-
tende seguir legitimándose ante ella misma y la sociedad.
Uno de los fenómenos más evidentes que surgen al colapsarse los marcos
legítimos de la política es la inseguridad. El Estado, como vehículo ejecutivo
del quehacer político de una sociedad determinada, debe, ante todo, brindar
los marcos de seguridad necesarios, es decir, asegurar los tres derechos básicos
del ser humano: vida, libertad y propiedad para que los ciudadanos puedan
desarrollar sus capacidades. Cuando eso no pasa, entonces, como bien se ha
afirmado, el Estado se enfrenta a sus propios límites. La realidad mexicana,
en esta materia, está por traspasar la peligrosa frontera entre la viabilidad y
la parálisis. Al respecto, José María Ramos analiza en "Seguridad ciudadana
y la seguridad nacional en México: hacia un marco conceptual", los alcances
y limitaciones de la política de seguridad nacional de nuestro país —enten-
dida generalmente como seguridad del Estado— así como su relación —o
falta de ella— con las necesidades reales y derechos constitucionales del ciu-
dadano común y corriente.
A nivel mundial, la acción política ha debido enfrentarse a más de una
paradoja. Ejemplo de ello es el proyecto metanacional de la
Unión Europea
frente a la realidad regional del "antiproyecto" desnacionalizador de la ex-
Yugoslavia. En cuanto al primer aspecto, el trabajo de Magdalini Psarrou,
"Regionalización y formación de sociedades supranacionales: El paradigma
de la Unión Europea", primero de la sección Cuestiones Contemporáneas,
analiza el proceso histórico de la formación, funcionamiento y realidad de
esa entidad supranacional en la que Europa se ha convertido. El proyecto
político de la unidad europea, a pesar de lo real, simbólico e ideológico de
cada miembro, ha dado paso a un nuevo marco que, de establecerse defini-
tivamente, podrá servir como modelo ulterior de nuevas formas de acción de
la ciencia política: el multiculturalismo, donde la realidad de "experimentar
en lo nuevo y acercarse sin temor a lo diferente" sea la pauta del quehacer
cotidiano en la larga y no siempre exitosa historia de la convivencia social
humana.
Frente al proyecto de la Unión Europea, tenemos otros en sentido
inverso. El caso yugoslavo es el paradigma más desgarrador de qué hacer para
despedazar un país "como Dios manda". En "La destrucción de la yugoslavi-
dad: una introducción", Felipe Pozo hace un recuento de los cómos, porqués
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y cuándos de esta nueva versión de la barbarie y nos muestra hasta dónde se
puede llegar cuando la política deja de ser la ciencia del buen gobierno y se
convierte en agente de la perfidia, la guerra, el genocidio y la aniquilación.
Entre la desnacionalización del caso yugoslavo y la transnacionalización
de la Unión Europea coexisten diferentes proyectos de participación y repre-
sentación políticas. En la sección Sociedad y Política se publica al respecto la
contribución de Pablo Oñate, "Participación política y nuevos movimientos
sociales", donde se analizan nuevos mecanismos de intermediación y repre-
sentación así como formas de participación política que, lejos de negar el
valor intrínseco de las clásicas teorías políticas, completan un
menú
variopin-
to del deber ser de la política y del político que bien puede ser resumido en
una palabra: pluralismo.
Conjuntamente con el multiculturalismo y el pluralismo político, que
aquí y allá se van abriendo paso, un tercer elemento se agrega a lo que, ideal-
mente, debiera ser una sociedad funcional, objetivo primario y final de la
ciencia política: los derechos y las libertades del hombre. Así como la activi-
dad política ha debido enfrentar nuevos retos y buscar caminos alternos de
legitimación y acción, los derechos humanos también han expandido su
esfera de influencia a ámbitos anteriormente desconocidos, como lo es el de
la biología. En "La bioética y los derechos y libertades fundamentales del
hombre", Edmundo Hernández-Vela aborda una temática ajena, en muchos
lugares, a la política pero que, indudablemente, forma —debe hacerlo—
parte integral de ella: la bioética, es decir, los vínculos que necesariamente
deben existir entre la práctica de la ciencia, el deber ser de la ética, la actitud
humanitaria de la moral y el ejercicio pleno de los derechos humanos con
relación a la biotecnología y la genética. El artículo, además, contiene dos
documentos de suma trascendencia para impulsar la creación de una nueva
cultura de la convivencia humana: la
Declaración Universal sobre el Genoma
Humano
y
los Derechos Humanos
y la
Declaración Internacional sobre los Datos
Genéticos
Humanos
.
Si lográsemos que la tolerancia del multiculturalismo, la apertura del
pluralismo político y el respeto hacia nuevas formas de entender lo humano,
se establecieran como normas sociales tendríamos, entonces, la plena legiti-
mación de una ciencia política para el siglo XXI.
En la sección Documentos, se publica la entrevista que Aimée Vega le
hiciera al conocido comunicólogo James Lull intitulada "Trazando trayecto-
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rias". En ella, el profesor emérito de la Universidad de San José, California,
comenta su propia trayectoria académica al tiempo que critica y analiza las
metodologías cuantitativa y cualitativa utilizadas por los estudiosos de las cues-
tiones culturales. Adscribiéndose a ésta última, Lull afirma que es el método
idóneo para entender y vivir en los marcos de sociedades multiculturales que
hacen del diálogo el arma para acabar con los estereotipos, verdadero cáncer
de la convivencia social.
Finalmente, en la sección Reseñas, publicamos dos de ellas que sirven
como broche de cierre a la presente edición: la realizada por Delia Crovi,
"Medios digitales: alternativas frente a la globalización" del libro coordinado
por Enrique Bustamante
Medios digitales: alternativas frente a la globali-
zación
y la de Mayela Quintero "De vuelta a los clásicos: una relectura de la
ciencia política", de
El desconcierto de la política. La revalorización de la
política democrática
de José Antonio Rivas Leone.
En la primera de ellas, la autora advierte que "se abraza mejor y más
rápido el camino del consumo que el de la ciudadanización.
.. [y que, por
ende,] Una sociedad del conocimiento, como se propone ahora llamar a la
de la información, no podrá ser tal si una parte importante de sus fuentes no
está [como la política, debidamente] legitimada".
Por su lado, en palabras del prologuista de la segunda obra reseñada,
Alfredo Ramos Jiménez, se nos conmina a ".
..una relectura detenida de los
clásicos modernos y contemporáneos.
.. a fin de conjurar los peligros de una
política democrática extraviada, autista y autosuficiente que, abandonando
el ejercicio crítico, habría de provocar unas cuantas consecuencias negativas
entre los ciudadanos".
Sí, efectivamente la política sirve para que las cosas funcionen.
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