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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
La destrucción de la yugoslavidad: una
introducción
Juan Felipe Pozo Block*
Resumen
En este artículo, el autor examina el conflicto que llevó a la desmembración de la
República Federal Socialista de Yugoslavia a principios de la década de los 90 del
siglo pasado. Se analizan algunas de las razones de la debacle desde la muerte de Tito,
los nacionalismos regionalistas, las crisis económicas, la actuación política de
Milosevic y la cuestión albano-kosovar hasta el estallido de las guerras de indepen-
dencia de las antiguas repúblicas yugoslavas, la generalización del conflicto, los
crímenes de guerra y la intervención de la OTAN en el mismo finalizando con la
desintegración del país.
Abstract
In this article the author examines the conflict that led to the separation of the
Socialist Federal Republic of Yugoslavia at the beginnings of the 90’s. Some reasons
of the disaster are analyzed, from Tito’s death, the regionalist nationalism, the eco-
nomical crises, Milosevic political performance and the Kosovar-Albanian issue up
to the beginnings of independence wars of the former Yugoslavian Republics, the
generalization of the conflict, the war crimes and the NATO intervention in it, end-
ing with the disintegration of the country.
Palabras clave:
nacionalismo, Slobodan Milosevic , guerra civil en Yugoslavia, geno-
cidio, crímenes de guerra.
* Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México,
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, División de Estudios de Posgrado, Edificio "F" P.B., circuito Mario de
la Cueva s/n, México 04510, Coyoacán.
cuestiones contemporáneas
80
Esa noche
cuando los siete me violaron en el campo,
te recé para que escupieras
de mi matriz la semilla de ese perro.
¿Por qué no atendiste mi plegaria, Señor,
si no te hecho ningún daño?
Te recé que me
libraras, aunque sólo por un minuto,
de la vigilancia de mis captores, para con las
uñas sacarme a arañazos la matriz.
Enes Kisevic
Parece un juego cruel del "destino" histórico el que el inicio del siglo XX se
parezca a su final: con una guerra que se gesta en Sarajevo y otra que acaba
en (y con)
Sarajevo. La primera produjo una guerra mundial, la segunda la
desintegración de una nación que durante años fue ejemplo de convivencia
pluriétnica: tierra de seis repúblicas (Serbia, Montenegro, Eslovenia, Croacia,
Bosnia-Herzegovina y Macedonia) y dos regiones autónomas (Kosovo y
Voivodina); de múltiples etnias (serbios, croatas, eslovenos, musulmanes,
albaneses, macedonios, montenegrinos, húngaros, búlgaros, gitanos, turcos);
de trece idiomas (aunque sólo el serbocroata, el esloveno y el macedonio figu-
raran como oficiales en toda la Federación); de dos alfabetos (el cirílico y el
latino); de tres manifestaciones religiosas (catolicismo, cristianismo-ortodoxo
e Islam) y de dos herencias imperiales (la austrohúngara y la otomana).
El sentimiento que queda frente a este rico legado cultural no es el de
la admiración sino el del horror. En el museo de la insensatez humana, se
inauguraron las salas de Sarajevo, Banja Luka, Mostar, Srebrenica, Pristina.
La guerra civil que desoló la patria de los eslavos del sur reprodujo de nuevo
la bestialidad del genocidio. Las deportaciones masivas, las ejecuciones
sumarias, los campos de concentración, las violaciones tumultuarias, las
limpiezas étnicas, los bombardeos indiscriminados contra
población civil,
los incendios, el pillaje y la destrucción de patrimonios culturales ances-
trales, se dieron cita en Yugoslavia en una nueva versión de la sin razón que,
ordinariamente, acompaña a la historia. Efectivamente, "En los Balcanes no
se hace la guerra. En los Balcanes se mata todo lo que vive, todo lo que se
mueve, todo lo que está muerto; todo lo que existe o podría existir [.
..]
Por cinco siglos
los serbios han soportado la esclavitud
glorificando el nombre
de San Sava (padre de la iglesia serbia)
San Saba ama a los serbios
e intercede por ellos con Dios
¡Cantad, serbios,
y repetid tres veces esta canción!
81
cuestiones contemporáneas
Iglesias, templos, mezquitas, panteones, museos, bibliotecas, para que del
otro no quede nada, ni un recuerdo histórico. No vaya a servir de prueba
algún día"
1
¿Por qué? ¿Cómo las sociedades pueden caer en tales estados de bajeza?
Veamos:
El titismo
El 4 de mayo de 1980 moría, a la edad de 87 años, Joseph Broz "Tito". La
gran obra del legendario mariscal había sido mantener unida, en una fuerte
Federación, a las distintas etnias que componían los Balcanes dotándoles, a
todas ellas, de un sentimiento de identidad y pertenencia que las hacían vin-
cularse a una República Federal Socialista de Yugoslavia.
A través de un
firme liderazgo —no pocas veces ejercido con mano de hierro—
2
caracteri-
zado por el inmenso carisma de su propia personalidad (lo que nos recuer-
da el poder e influencia del individuo en la historia) y, sobre todo, a través
del eje articulador de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia (LCY), Tito
logró crear un gran proyecto político que, además de permitirle gobernar, le
sirvió como catalizador de los antiguos odios étnicos
3
. En otras palabras, el
comunismo titista fungió como aglutinador de identidades que, de otra
manera, hubiese sido muy difícil lograr. La personalidad del caudillo y la
ideología comunista suplieron, en este caso, las identificaciones histórico-
culturales que hacen de todo pueblo una nación. Podríamos resumir muy
brevemente el "secreto" del control de Tito: "federalismo monocrático": la
autogestión de cada una de las repúblicas siempre y cuando obedecieran a la
1
Vidosav Stevanovic,
La nieve y los perros
, París, Belfond, 1993. Véanse también los testimonios de Lucienne
Marmasse, "Retratos de fin de siglo: la exYugoslavia" en
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
n° 168,
abril-junio de 1997.
2
Nacionalización de amplios sectores de la economía nacional, separación Iglesia-Estado acompañado por severas
restricciones a la iglesia católica, disolución de grupos y partidos de oposición, desaparición de la prensa crítica,
coptación de los sindicatos en organizaciones semioficiales, depuraciones políticas, etc.
3
Los odios entre serbios y croatas eran muy conocidos. Baste recordar que una causa importante del estallido de
la Primera Guerra Mundial se centró en el enfrentamiento entre el proyecto de la Gran Serbia —apoyado por
Rusia— contra el de la Gran Croacia —auspiciado por Austria-Hungría— Y qué decir de la
Segunda Guerra
Mundial cuando croatas y serbios se vieron políticamente divididos entre
ustachis y chetniks
. Los primeros orga-
nizados alrededor del Estado Croata-Fascista de Ante Pavelic, aliado de los nazis, que cometería un genocidio
contra miles de serbios. Los segundos, siguiendo las tácticas de la guerra de guerrillas contra el régimen de
Pavelic, también cobrarían su cuota de sangre contra los croatas.
cuestiones contemporáneas
82
línea central del poder político de la LCY. Dicho de otro modo, un "comunis-
mo nacional-personalista", verdadera anomalía dentro del mundo rojo, ano-
malía acrecentada por el hecho del rompimiento de Yugoslavia con la URSS
en 1948 al rehusarse Tito a seguir el
dictat
de Moscú
4
, configurando un sis-
tema sorprendentemente diferente al stalinismo (federalismo regional) pero,
por otro lado, inaguantablemente similar a éste (control político central).
El federalismo monocrático se ejecutó con verdadera maestría política:
frente al centralismo asfixiante stalinista, la tolerancia étnico-cultural a través
del federalismo; en lugar del socialismo real soviético, el sistema económico
de la autogestión; en vez de la limitación de movimiento, fronteras interétni-
cas relativamente flexibles; ante la guerra de las ideologías, la no alineación.
Simple pero en extremo efectivo. Sin embargo, el final del régimen de Tito se
significó por una creciente debacle económica y étnica. Crisis, desempleo,
inflación, devaluación monetaria, huelgas y un gran déficit comercial
acom-
pañaron a crecientes tensiones entre serbios y croatas. Curioso es percibir
cómo al ir menguando la salud del líder legendario, el país fue padeciendo
de no pocos disturbios interétnicos acompañados de secuestros, asesinatos y
la consabida represión del centro.
Parecería irónico constatar que aquellos mismos elementos que actua-
ron a favor de la vida federada yugoslava, también fueron la génesis de su
postrera desarticulación. De esta manera, la tolerancia étnica auspició el
desarrollo de los posteriores nacionalismos regionales eslavos. Además, ante
la falta de derechos políticos individuales, el titismo tendió, a manera de
compensación, a fomentar las identidades regionales; el sistema de auto-
gestión, al decaer, creó grandes diferencias económico-sociales entre un
norte (Eslovenia y Croacia) desarrollado y un sur (Kosovo) que dependía
más de sectores primarios de la producción
5
. Si durante veinte años (1950-
1970) este sistema había hecho de la Yugoslavia de Tito un país desarrollado
y pujante, la falta de reformas económicas y políticas
profundas (impensable
en la lógica del sistema comunista controlada por la
nomenclatura
burocráti-
4
Este hecho convertiría a Tito en el gran héroe-líder-caudillo
al reforzar el orgullo nacional yugoslavo de frente
tanto al bloque soviético como al bloque occidental. Su condición de líder nacional suprapartidista le impulsó
además a convertirse en el adalid de la llamada "tercera vía" al formar, en 1954, la Organización de Países No
Alineados.
Vid
. Francisco Eguiagaray,
Europa del Este: la revolución de la libertad
, Barcelona, Ed. Del Drac, 1991.
5
P. J. Gómez Serrano, "Yugoslavia: un caso aparte" en Enrique Palazuelos Manso
et al., Europa del este ante el cam-
bio económico
, Madrid, Economistas Libros, 1991.
83
cuestiones contemporáneas
ca, aun en la propia Yugoslavia) llevaría a este país, hacia finales de los seten-
ta, a una verdadera crisis económica. La ausencia de coordinación y cohe-
sión económicas haría entonces del federalismo, otrora éxito político de
Tito, un caldo de cultivo de la futura fragmentación.
La década post-titista
A todos los elementos anteriores hay que agregar, por supuesto, la ausencia físi-
ca del caudillo. Es impresionante constatar cómo una persona deviene, por sí
misma, en institución. Ni siquiera la LCY puso suplantar el carisma del líder.
La muerte de Tito significó el rompimiento del eje articulador entre las etnias
eslavas y el control político central del Partido y, desde entonces, se rompería
la única garantía de mantener el muy difícil equilibrio étnico-nacionalista de
Yugoslavia. Nadie ni nada pudieron llenar el vacío de legitimidad que Tito
dejaba tras de sí. "Desde entonces, elites, disidentes y el grueso de la población
abrazaron el nacionalismo como principal recurso salvífico"
6
. En términos
medievales, se había acabado el vasallaje con respecto al Señor.
La década de los ochenta en Yugoslavia fue la crónica de un desastre
anunciado. Caracterizada por un doloroso proceso de transición —muy dis-
tinto al polaco, al húngaro, al checo y al ruso— que jamás acabaría por cua-
jar sino, por el contrario, se dirigiría directamente al desmembramiento de
la otrora orgullosa República Federal Socialista de Yugoslavia. Si, de nuevo,
nos atreviéramos a resumir estos terribles años, concluiríamos que un proceso
se distinguió por sobre cualquier otro: el "nacionalismo desnacionalizador". Es
decir, los referentes de una identidad colectiva homogénea, se hicieron añicos
para dar paso a referentes de identidades colectivas diferenciadas. Lo Nacional
en mayúscula, —donde se "redefinen los compromisos y lealtades, se
remodelan la pertenencia, la participación y la ciudadanía, se reelaboran
criterios de inclusión y exclusión en distintas sociedades y culturas y se
estructuran en nuevas formas las visiones del pasado y los proyectos de
futuro"—
7
cedió paso a lo nacional con minúscula. La "Yugoslavidad" —
edificada en la ficción un "patriotismo socialista yugoslavo" cuando, en la
6
Cesáreo Rodríguez Aguilera de Prat, "Los nacionalismos en la desintegración de Yugoslavia" en
Revista CIDOB
d’Afers Internacionals Percepción de las amenazas. Políticas de defensa y seguridad
, n° 27, 199, Barcelona.
cuestiones contemporáneas
84
realidad, la federación de las identidades multiétnicas era sumamente ende-
ble al carecer ésta de una conciencia histórico-nacional en común, es decir,
valores culturales, religiosos y experiencia de vida pasada, vivencia presente y
proyecto de vida futuro compartidos por todos sus integrantes— cedió ante
la "eslovenidad", la "croacidad", la "bosnidad", la "macedonidad" y la "koso-
vidad". El regionalismo superó a la federación. Las identidades múltiples,
antes domesticadas, ahora florecieron y se condensaron bajo identidades
regionales que se tornaron en bandera de movilización para exigir aquellas
libertades que un sistema político —incapaz desde luego de sustituir a iden-
tidades culturales de vieja data— les había, por tanto tiempo, negado.
El marco que posibilitaría el resurgimiento de las nacionalidades fue la
quiebra del Estado que siguió, automáticamente, al colapso del sistema de
partido único debido, en gran parte, a la profunda crisis económica. A pesar
de los programas de choque entonces ejecutados, deuda, inflación y desem-
pleo fueron la tónica de decenio post-titista. No hay duda, pues, que la
debilidad de la economía aunada a la anomia de la jefatura del gobierno
abonaron el terreno para el futuro enfrentamiento étnico marcado por un
nacionalismo esencialista, populista,
conflictivo y explosivamente agresivo.
8
El periodo de quiebre
La crisis fue más que evidente al ascender al poder, el 8 de mayo de 1989,
Slobodan Milosevic. El antiguo director general de la
Beogradska Banka
(Banco Unido de Belgrado, la institución financiera más importante del
país), resultó ser el peor de los hombres para el peor de los momentos. Su
avidez de poder, (en tan solo cuatro años de actividad política había logrado
pasar de ser un auténtico anónimo en la arena política yugoslava a presidente
del Comité Central de la Liga de los Comunistas Serbios (LCS) en 1986; tres
años más tarde era presidente de la República), aunada a una maquiavélica
astucia política y, sobre todo, a una ideología nacionalista pan-servia agresi-
va, contribuyeron en mucho a la lucha fratricida.
7
Luis Roniger, "Identidades personales e incertidumbres colectivas" en
Noaj. Revista Literaria
n° 14-15, noviem-
bre del 2003.
8
C.R. Aguilera de Prat,
op. cit
.
85
cuestiones contemporáneas
Milosevic se ostentó como el defensor del "serbismo". Apelando a
clásicas expresiones nacionalistas de la más pura raíz romántica
9
, se dedicó
a explotar el victimismo serbio. Desde las atrocidades cometidas contra
ellos durante la Segunda Guerra Mundial, hasta las supuestas injusticias y
persecuciones padecidas por los serbios en las regiones de la Federación
donde eran minoría étnica
10
.
Azuzando el sentimiento de impotencia y frustración de la población
serbia a raíz de la crisis económica, Milosevic convenció a buena parte de
sus compatriotas de que Serbia, a la sazón la más grande, poblada y rica de
las repúblicas, había sido sistemáticamente discriminada por el régimen
de Tito que, además, ni siquiera había sido serbio sino croata. Milosevic
echó mano a la vieja teoría del complot haciendo creer a no pocos que la
patria serbia estaba siendo injustamente agredida tanto por enemigos inter-
nos como externos. La retórica nacional-patriótica del líder serbio reviviría
el añejo proyecto de la Gran Serbia y produciría el advenimiento de un
nuevo "caudillo salvífico". No hay duda, entonces,
de que "una de las cues-
tiones clave en la destrucción de Yugoslavia es la centralidad de la cuestión
serbia.
.."
11
El discurso nacionalista de Milosevic secuestró la cordura de la
negociación política pues sus supuestas reivindicaciones serbias no tenían
asidero alguno en la realidad y sólo ocultaban el hecho de la falta de institu-
cionalización y democratización de Yugoslavia y no eran más que un cínico
medio para dar rienda suelta a sus propias y ambiciosas
ansias de poder.
La chispa que encendería la mecha del barril de pólvora de la guerra
civil se produjo en Kosovo. Durante la época de Tito, esta provincia al sur
de Serbia había logrado, gracias a la constitución de 1974, el rango de
autonomía junto con la provincia norteña de Voivodina. El 28 de marzo de
1989, poco antes de la subida de Milosevic al poder, a raíz de que un grupo
9
Es decir, el nacionalismo que da primacía a los derechos colectivos del pueblo dominante por encima de los indi-
viduales. Es el nacionalismo chauvinista, xenófobo y excluyente sustentado en "La elevación de los intereses de
la unidad y autodeterminación de la nación al nivel de valor supremo ante el cual todas las otras consideraciones
deben, si es necesario, ceder siempre". Isaiah Berlin, "Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente" en
Contra la corriente. Ensayos sobre historia de las ideas
, México, Fondo de Cultura Económica, 1983.
10
Cerca de un 40% de la población serbia vivía en calidad de minoría bajo mayorías no serbias: en Eslovenia cons-
tituían apenas el 2.4% y en Macedonia un 2.2 %; en Montenegro tenía cabida un 9.3 % y en Kosovo, alcanza-
ba el 10%. En Croacia, en cambio, la cifra aumentaba hasta un 12.2 % y Bosnia-Herzegovina albergaba un
31.4% de serbios, siendo la república con la mayor minoría serbia en Yugoslavia. Serbia y Voivodina concentra-
ban al grueso de la población serbia (87 y 57% respectivamente).
11
C.R. Aguilera de Prat,
op. cit.
, p. 5
cuestiones contemporáneas
86
de estudiantes y trabajadores había proclamado la República de Kosovo, los
poderes centrales de Belgrado aprobaron una serie de reformas conducentes
a minar al máximo el carácter autónomo de sus provincias al despojarlas del
control de sus aparatos económicos, policiales y educativos, mismos que
serían controlados por el centro. Este hecho fue maravillosamente
aprovechado por Milosevic quien, desde 1988, se había convertido en el
campeón del nacionalismo serbio en contra del kosovarismo irredento. En
este aspecto radica, en buena parte, la elección del exbanquero como presi-
dente de la República yugoslava en unas elecciones fuertemente apoyadas
por los grupos nacionalistas y conservadores de Belgrado.
Indudablemente,
Kosovo actuó como la catapulta de la consolidación de su poder.
Para el 7 de septiembre de 1990 los kosovares, lidereados por el intelectual
Ibrahim Rugova y en la más absoluta clandestinidad, volvieron a proclamar
la
República de Kosovo. La administración de Milosevic entonces abrogó todos los
órganos de poder local en esta provincia, acabando así con décadas de
autonomía, e inició una implacable campaña represiva contra la población
albano-kosovar. Milosevic lograba, así, romper con el tradicional equilibrio que
la política de Tito había logrado desarrollar con respecto a las minorías étnicas
en Yugoslavia. La insistencia casi obsesiva de Milosevic por resolver la "cuestión
serbia" (misma que, como comentamos, no se sustentaba en la realidad) sería,
junto a la imbatible crisis económica, el elemento principal de la fractura políti-
ca y la emergencia de las tendencias separatistas. El ejemplo de Kosovo cundiría
en las otras repúblicas que, como defensa ante el cada vez más creciente control
del centro, responderían con un nacionalismo independentista.
Kosovo también inauguró una década de infamia. Recordando las
infaustas políticas discriminatorias del Tercer Reich contra su población
judía, los albaneses de Kosovo sufrieron persecuciones y una serie de restric-
ciones como el despido de los puestos gubernamentales, el hostigamiento
contra intelectuales y activistas sociales, la prohibición al acceso de los
albaneses a la Universidad de Pristina, la obstaculización a toda expresión
cultural en idioma albanés y la imposición de programas educativos serbios.
La reacción fue inmediata: disturbios populares sofocados por las fuerzas de
seguridad serbias y la creación, poco después, del Ejército de Liberación de
Kosovo (ELK), organización guerrillera —a ojos de los serbios, terrorista—
que contribuiría no en grado menor a atizar el fuego de la conflagración
entre yugoslavos serbios y yugoslavos albanos.
87
cuestiones contemporáneas
Siendo la provincia más pobre y atrasada de la federación yugoslava y
con apenas un 10% de serbios, frente a un 82% de albaneses, cabría pregun-
tarse por qué tanto encono contra ella. Si bien étnicamente distinta a Serbia,
Kosovo guarda para el imaginario colectivo serbio una importancia mayúscu-
la. Fue allí donde dio inicio, en 1170, el primer Estado serbio independiente.
Fue allí mismo donde los turcos, en la famosa batalla de Kosovo de 1389,
pusieron fin a este mismo Estado (que no volvería a ser independiente sino
hasta 1912). Fue en una de sus ciudades, Pec, donde se instaló la sede de la
Iglesia Ortodoxa Serbia entre 1557 y 1766. Por todo ello, Kosovo, para los
serbios es, ni más ni menos, cuna y
corazón espiritual de su patria. De aquí
que Kosovo se convertirá en el alfa y la omega del conflicto yugoslavo.
Además del naciente conflicto albano-kosovar, 1990 fue testigo de va-
rios acontecimientos que incidirían notablemente en el inicio de las hostili-
dades. Durante la celebración del XIV Congreso de la Liga de los Comunistas
de Yugoslavia el 20 de enero, la república eslovena presentó una propuesta
para transformar este órgano partidista en una confederación de partidos
republicanos soberanos. La idea era descentralizar el poder de Belgrado y
repartirlo equitativamente entre las repúblicas a fin de democratizar la com-
pleja vida política yugoslava y amalgamarla alrededor de una ideología
socialista-democrática. Serbia no sólo rechazó enfáticamente la propuesta, lo
que produjo la secesión de Eslovenia y Croacia del congreso, sino que,
además, eliminó la centralidad política de la Liga, es decir, acabó práctica-
mente con la hegemonía de la LCY. Ello significó la ruptura del segundo
vínculo de cohesión —el primero había sido el propio Tito— que había
mantenido unida a la República Federal Socialista de Yugoslavia y, por ende,
el inicio de su desintegración. Rota la unidad ideológica, Milosevic se
apresuró, para junio de ese año, a crear el Partido Socialista de Serbia mismo
que tomaría el lugar de la Liga desde el cual se aprestaría a llevar a cabo sus
propios proyectos nacionalistas. Como represalia ante la conducta de eslovenos
y croatas durante el Congreso, Milosevic, pretextando una explotación económi-
ca por parte de esas Repúblicas contra Serbia, restringió la actividad comercial
entre ellas (a Eslovenia, incluso, le llegó a imponer un boicot económico). Con
estas medidas se desarticularon también los espacios económicos en común.
Sin vínculos políticos y económicos capaces de mantener unida a la
Federación, se produjo el desplome institucional de Yugoslavia. Si Tito había
sido la gran figura de cohesión, Milosevic fue la de desintegración.
cuestiones contemporáneas
88
Cabe mencionar que si bien el desmembramiento paulatino de
Yugoslavia se facilitó gracias a un marco diferente en el equilibrio de poderes
internacional surgido a raíz de la caída del bloque soviético —iniciada con la
simbólica destrucción del Muro de Berlín en 1989
y la consecuente desapari-
ción del Pacto de Varsovia y la URSS en 1991— en el cual la manutención
de una federación de repúblicas como la yugoslava dejó de ser un asunto
estratégico vital,
12
ello no incidió directamente, sin embargo, en la disolución
de la Yugoslavia de Tito. La desintegración de ella se debió a factores inter-
nos. De aquí que las denuncias de supuestas conjuras internacionales (como
la germano-católica) diseñadas para destruir a la Serbia ortodoxa sólo fueron
realidad en la propaganda nacionalista de Milosevic.
13
Aunque la comunidad
internacional se esforzó al principio por mantener la federación yugoslava, no
intervino decisivamente en su atomización (y cuando lo hizo, la guerra ya
había estallado y Yugoslavia, como Estado, ya no existía).
Un segundo acontecimiento de capital importancia fue la organización
de las primeras elecciones presidenciales abiertas y multipartidistas que
fueron llevadas a cabo en el mes de diciembre. En ellas, Milosevic no sólo se
reeligió (con un 65.3%), también puso fin prácticamente al sistema de presi-
dencia colectiva que se había inaugurado a la muerte de Tito donde las
repúblicas se rotaban el poder ejecutivo anualmente.
14
Para 1990, le tocaba el
turno al croata
Stipe Mesic que, gracias al veto serbio, no pudo acceder a ella.
Esto posibilitó el camino hacia la presidencia fija de Milosevic y su conso-
lidación en el poder, anteponiendo siempre los intereses de Serbia por encima
de los de la Federación.
Además de estas elecciones, se llevaron a cabo otras tantas en las dife-
rentes repúblicas federadas. De ellas surgieron los dirigentes que, apostándole
también ellos al nacionalismo como bandera política, protagonizarían la
inminente guerra civil: Milan Kucan en Eslovenia (periodo de gobier-
no:1990-2002); Franjo Tudjman en Croacia (1990-1999); Alija Izetbegovic
en Bosnia-Herzegovina (1990-2000); Momir Bulatovic en Montenegro
12
F. Mariño Menéndez, "El reconocimiento de los nuevos Estados nacidos del desmembramiento de Yugoslavia y
de la URSS" en
Tiempo de Paz
n° 23, 1992.
13
Jean Meyer, "¿Guerras de religión en Europa central?" en
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
n° 168,
abril-junio de 1997.
14
Entre 1980 y 1990 la presidencia colectiva fue integrada por Cvijetin Mijatovic, Sergej Kraigher, Petar
Stambolic, Mika Spiljak, Veselin Djuranovic, Radovan Vlajkovic, Sinan Hasani, Lazar Mojsov, Raif Dizdarevic,
Janez Drnovsek, Borisav Jovic, Ante Markovic y Stipe Mesic.
89
cuestiones contemporáneas
(1990-1997) y Kiro Gligorov en Macedonia (19991-1999)
De ellos,
Tudjman tendió también a negar la diversidad interna de su República. La
minoría serbia de Croacia fue constantemente hostilizada al restringir el
nuevo gobierno de Zagreb
buena parte de sus derechos civiles. Como resul-
tado, los serbios croatas reaccionaron declarándose "independientes" en la
zona de Krajina al tiempo que solicitaban la ayuda de sus hermanos de
Belgrado. Milosevic, ávido de una oportunidad como ésta, se dispuso a ayu-
dar a sus connacionales doquiera que se encontrasen.
15
Paradójicamente, el
proyecto de la Gran Serbia volvía a enfrentarse, 77 años después, al proyec-
to de las Gran Croacia. La mesa estaba, pues, servida.
Las guerras civiles
El conflicto abierto entre las comunidades no se produjo, como cabría espe-
rarse, en Kosovo, sino en Eslovenia y Croacia. Ante el fracaso del XIV
Congreso de la LCY, la disolución de ésta, el conflicto económico y el cons-
tante golpeteo nacionalista serbio, cuatro de las repúblicas yugoslavas —
Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia—organizaron sendos referendos
de autodeterminación que confirmarían, desde luego, la opción indepen-
dentista. El 25 de junio de 1991, Eslovenia y Croacia declararon su inde-
pendencia provocando la reacción bélica de Belgrado.
Al ser el Estado más homogéneo y con una minoría serbia del 2.4%, la
guerra en Eslovenia fue de baja intensidad y de corta duración. La entonces
Comunidad Europea medió en el conflicto y consiguió que Ljubljana y
Belgrado firmaran la paz en Brioni, Croacia, el 7 de julio.
16
Macedonia tampoco conoció entonces los horrores de una guerra abier-
ta al declarar su independencia en septiembre de 1991. De hecho, fue la
única de las ex repúblicas yugoslavas en alcanzar su independencia pacífica-
mente. El muy bajo porcentaje de población serbia en esta zona, 2.2%
15
N. Dimitrijevic, "Yugoslavia: el nacionalismo y sus consecuencias" en
Cuadernos del Este
n°4, 1992
16
Después de 12 años al frente de Eslovenia, Milan Kucan terminó su periodo el 22 de diciembre del 2002. Le
sucedió como presidente Janez Drnovsek y como primer ministro Anton Rop (actualmente, este último cargo lo
ocupa Janez Jana). Eslovenia —
Republika Slovenija
— se unió a la OTAN el 29 de marzo del 2004 y a la Unión
Europea el 1° de mayo de ese mismo año.
cuestiones contemporáneas
90
(frente a un
64.6% de macedonios y 21 % de albaneses); el componente
religioso ortodoxo de la región —compartido también por los serbios—; el
temor de provocar, con una posible agresión serbia, la alianza de macedonios
y albano-kosovares y la presencia muy temprana de una fuerza preventiva de
"cascos azules" en esta tierra, son algunas de las razones que nos explican el
porqué de la exitosa secesión de la hoy denominada Ex República Yugoslava
de Macedonia
(The Former Yugoslav Republic of Macedonia's
(F.Y.R.O.M.).
17
Croacia representó, en cambio, un panorama enteramente distinto y
mucho más complicado. Allí las minorías serbias —12.2%— se negaron a
reconocer al naciente Estado de Croacia y se levantaron en armas contra el
gobierno de Zagreb a fin de formar en territorio croata un Estado serbio vin-
culado a Belgrado. Además, Croacia representaba un territorio geográfica-
mente estratégico por su salida al Mar Adriático. El 27 de julio el ejército
yugoslavo, controlado por los serbios, se enfrentaba a la Guardia Nacional
Croata dando con ello el inicio del conflicto que le podría posibilitar al
nacionalismo de Milosevic realizar el proyecto de la Gran Serbia: la unión
territorial de las poblaciones serbias de la Krajina, el Srem, Eslavonia orien-
tal y las zonas serbo-bosnias con Belgrado. La guerra, caracterizada por su
brutalidad, duró varios meses, tiempo aprovechado por Milosevic para ha-
cerse del poder y control absolutos de la presidencia yugoslava. Después de
innumerables violaciones a los acuerdos de alto al fuego conseguidos en
diversas reuniones internacionales, Milosevic accedió por fin a poner fin a
las hostilidades sólo cuando un 30% del territorio Croata
fue declarado
independiente como la República Serbia de Krajina el 2 de enero de 1992.
El día siguiente se lograba, por fin, el cese de fuego firmado en la castigada
Sarajevo
18
.
17
Aunque su independencia transcurrió sin la violencia genocida de Bosnia, Macedonia no ha estado libre de difi-
cultades. A principios de marzo del 2001, guerrillas kosovares, formadas por miembros del extinto Ejército de
Liberación de Kosovo, atacaron territorio macedonio amenazando, desde entonces, con volver a despertar, ahora
en pos de la "Gran Albania", los demonios en los Balcanes.
Vid
. Roberto López Belloso, "Crisis en Macedonia:
el mito de la ‘Gran Albania’ " en
Qué pasa
, suplemento del diario
El País de Montevideo
, 24 de marzo del 2001.
Al frente de la República de Macedonia se encontraba, desde 1999, Boris Trajkovski, presidente, y Branko
Crvenkovski, primer ministro. El jueves 26 de febrero del 2004, Trajkovski murió en un accidente aéreo camino
a una conferencia económica en Mostar, Bosnia-Herzegovina. De acuerdo a la constitución macedonia, el titu-
lar del Parlamento, Ljubco Jordanovski, pasó a desempeñar el cargo de mandatario de manera interina. Después
de las elecciones de rigor,
Branko Crvenkovski se convirtió en el actual presidente de la
Republika Makedonija
y Vlado Buckovski su primer ministro.
91
cuestiones contemporáneas
Entonces el conflicto se trasladó a la más compleja de las ex-repúblicas
yugoslavas: Bosnia-Herzegovina. Su carácter triétnico —bosnios-musul-
manes (llamados bosniak, 43.7%); bosnios-serbios ortodoxos (31.4%) y
bosnios-croatas católicos (17%)— la hacía terriblemente explosiva. Al igual
que en Croacia, Milosevic también azuzó el separatismo serbio en esta
región a través de financiamiento, armas y una propaganda nacionalista viru-
lenta.
El resultado fue la fundación, el 21 de diciembre de 1991, de otra
república serbia: la República Serbia de Bosnia-Herzegovina o, simple-
mente, República Serbia (
Republika Srpska
) dirigida por Radovan Karadzic.
La Bosnia musulmana respondía, a su vez, con su propia declaración de
independencia el 3 de marzo de 1992, que quedaba al frente de Alija
Izetbegovic. Una Bosnia y dos repúblicas produjeron una guerra que duraría
varios años y que nos es tristemente conocida por su virulencia genocida
donde la limpieza étnica llevada a cabo por serbios y croatas contra la
población musulmana cobraría la muerte de un cuarto de millón de seres
humanos. El símbolo de este desastre humanitario lo enarbolaría la ciudad
de Srebrenica, ciudad bosnio-musulmana donde sería cometida una de las
peores masacres de civiles en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
19
Ello provocó la reacción de la comunidad internacional. El Consejo de
seguridad de la ONU, en un inútil intento por parar la matanza indiscrimi-
nada, optó por imponer muy severas sanciones económicas tanto a Belgrado
como a Zagreb. Posteriormente, y ante la continuidad de la violencia sin
control, la Organización del Atlántico Norte, OTAN, castigaría militar-
mente los enclaves serbios de Bosnia.
Como en el caso de Croacia, la propaganda nacionalista serbia —que
empapaba tanto a los diarios como a los medios electrónicos diariamente—
culpaba ahora a los musulmanes de conspirar para acabar con los serbios
logrando disfrazar un conflicto eminentemente nacionalista de uno de
índole religioso.
20
Mientras la bestialidad se cebaba sobre Bosnia, Milosevic
18
Franjo Tudjman, el dirigente croata durante la guerra, murió el 10 de diciembre de 1999 a los 77 años de edad,
después de una larga agonía producida por un cáncer intestinal estomacal. Actualmente, la República de Croacia
Republika Hrvatska
— es gobernada por el presidente Stjepan (Stipe) Mesic y el primer ministro Ivo Sanader.
19
Entre el 11 y el 16 de julio de 1995, las fuerzas serbo-bosnias de Radovan Karadzic, comandadas por Ratko
Mladic, perpetraron en esta ciudad una campaña de deportación masiva —23 mil mujeres y niños— a la par
que una operación de ejecuciones sumarias, dejando un aproximado de siete mil personas asesinadas.
20
Juan Goytisolo,
Cuaderno de Sarajevo. Anotaciones de un viaje a la barbarie
, México, Aguilar, 1994 (Nuevo Siglo).
cuestiones contemporáneas
92
dio su siguiente paso: la refundación de Yugoslavia con la República de
Serbia y la de Montenegro (que incluía a las regiones de Kosovo y
Voivodina), el 27 de abril de 1992, en la República Federal de Yugoslavia.
En mayo del mismo año, la Organización de Naciones Unidas reconocía la
independencia de Bosnia-Herzegovina.
Este hecho no sólo no acabó con la guerra sino que la recrudeció. El
conflicto llegó a grados tan alarmantes de virulencia que, a lo largo de 1992
y 1993, se organizaron varias conferencias internacionales para encontrar una
salida satisfactoria para todos. Éstas condujeron a la elaboración de tres planes
de paz a lo largo de este último año. El primero de ellos, el Plan Vance-Owen,
encontraba en la cantonización (con criterios étnicos de Bosnia) en diez
provincias la posible solución. La iniciativa fracasó por la oposición de los ser-
bobosnios que pretendían ganar aún más terreno que el que hasta entonces
habían logrado. Para agravar aún más la situación, Milosevic, creyendo tener
la gran oportunidad de concretar sus planes de la Gran Serbia, se alió, el 16
de junio de 1993, con Franjo Tudjman para repartirse Bosnia.
Ello llevó a un segundo plan de paz que preveía ahora una Unión de
Repúblicas Bosnias (donde los bosniacos tenían que conformarse con el ape-
nas 33% del territorio bosnio). Esta vez fueron los propios bosnios musul-
manes los que se negaron a aceptar la paz. El último intento se dio a peti-
ción de una serie de países conocido como Grupo de Contacto (Estados
Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia y Alemania) que otorgaba hasta
un 49% del territorio bosnio a los serbios. En vista de que éstos controlaban
entonces un 70% de Bosnia, se rehusaron a aceptar este último acuerdo. La
terquedad de los serbio-bosnios logró acabar finalmente con la paciencia del
propio Milosevic quien optó por cortar todo vínculo político y económico
con ellos. Paradójicamente, las continuas negativas de los serbo-bosnios de
llegar a cualquier acuerdo sobre Bosnia, arruinó el proyecto de la Gran
Serbia de Milosevic.
La guerra cambió de rumbo cuando en marzo de 1994, en uno de esos
giros tan propios del quehacer político, se aliaron Tudjman e Izetbegovic
poniendo fin a las hostilidades entre croatas y bosniacos. El acuerdo entre
Zagreb y Sarajevo preveía la creación de una federación conjunta sobre el
58% del territorio bosnio compuesta de ocho cantones: cuatro bajo dominio
musulmán, dos controlados por los croatas y los dos restantes por una mezcla
93
cuestiones contemporáneas
étnica.
21
La creación de la alianza bosnio-croata significó el principio del fin
de la guerra. A partir de entonces, y auxiliados por los continuos bom-
bardeos de la OTAN (
Operación Deliberate Force
) contra enclaves serbo-
bosnios, éstos fueron perdiendo cada vez más terreno. Hacia el segundo
semestre de 1995, el ejército croata lanzó la
Operación Tormenta
que acabó
por reconquistar la región de Krajina haciendo huir a miles de serbio-
bosnios y poniendo fin a esta efímera república. Para el 11 de octubre se
lograba el 37° alto al fuego. Esta vez, Milosevic dejó a su suerte a los serbios
de Croacia y Bosnia sellando con ello su destino. Los acuerdos finales fueron
firmados el 21 de noviembre en
la base norteamericana de Wright-Patterson
en Dayton,
22
Ohio, por Serbia (Milosevic), Croacia (Tudjman), Bosnia
(Izetbegovic) y Estados Unidos (Richard Holbrooke). Los Acuerdos de
Dayton
22
legitimaron la independencia de Bosnia-Herzegovina que, a partir
de entonces, es gobernada por una presidencia rotativa (un musulmán, un
croata y un serbio) —muy similar a la presidencia colectiva que existía en
Yugoslavia antes de su disolución— bajo supervisión internacional y admi-
nistrada por un Alto Representante elegido por el Consejo de Seguridad de
la ONU. Además, el país ha sido dividido, administrativamente hablando,
en dos entidades: la Federación de Bosnia y Herzegovina, con población
bosniaca y croata y la República Serbia de Bosnia —
Republika Srpska
— con
población serbia
23
.
Si bien los Acuerdos de Dayton fueron el tiro de gracia para el proyecto
nacionalista de Milosevic, el líder serbio, no obstante, salió diplomáticamente
fortalecido pues había "convencido" a la comunidad internacional de su dis-
posición al diálogo considerándosele entonces como un patrocinador de la
paz. Las restricciones y sanciones contra Belgrado fueron paulatinamente
21
Sebastián Gorga, "Problemas políticos y estratégicos contemporáneos: "Kosovo" en www.lafacu.com
22
Los acuerdos pueden ser consultados i
n toto
en las páginas siguientes:
state.gov/www/regions/eur/bosnia/bosagree.html
23
El 3 de junio del 2000, Alija Izetbegovic, el dirigente de Bosnia y Herzegovina, (
Bosna i Herzegovina)
; anunció
su retirada de la vida política por motivos de salud, falleciendo el 19 de octubre de 2003, a la edad de 78 años,
a causa de múltiples disfunciones cardiovasculares. Le sucedieron en la presidencia el croata Dragan Covic, el
musulmán Sulejman Tihic y el serbio Mirko Sarovic (el anterior presidente, Biljana Plavsic, fue sentenciado a 11
años de cárcel por El Tribunal Penal Internacional). Actualmente la presidencia colectiva está dirigida por Ivo
Miro Jovic (croata), Sulejman Tihic (musulmán) y Borislav Paravac (serbio). La Federación de Bosnia y
Herzegovina (
Federacija Bosne i Hercegovine)
; está a su vez
precedida por el presidente Niko Lozancic. Por su
lado, la Republika Srpska tiene a Dragan Cavic como presidente y a Pero Bukejlovic como primer ministro.
cuestiones contemporáneas
94
levantadas y la normalidad pareció volver a la zona. Pero esta situación de
"normalidad" fue interpretada por Milosevic como un oportunidad de "manos
libres" para arreglar los asuntos domésticos, es decir, el pendiente caso de
Kosovo.
Kosovo
y los crímenes de guerra
De haber parado su campaña nacionalista con los acuerdos de Dayton,
Milosevic hubiese pasado a la historia como un gran "negociador de la paz".
Sin embargo, hoy en día está acusado de tres causas por crímenes contra la
humanidad y una causa por crímenes de guerra en la Corte Internacional de
La Haya. La razón de ello no se encuentra ni en Eslovenia, ni en Croacia ni,
siquiera, en Bosnia. Las acusaciones de genocidio provienen de lo que ha
pasado en Kosovo, una nueva reedición de la barbarie.
La cuestión kosovar coexistió paralelamente al conflicto con las ex
repúblicas yugoslavas. Ibrahim Rugova, el líder de la Liga Democrática de
Kosovo y presidente clandestino de la autoproclamada República de Kosovo,
había intentado entablar negociaciones con el presidente serbio sin resulta-
dos tangibles. La situación se agravó por la aparición pública en escena del
Ejército de Liberación de Kosovo (el ELK que, a ojos de las autoridades de
Belgrado, no dejaba de ser un grupo terrorista-separatista) el 28 de noviem-
bre de 1997, cuyas proclamas entonces y después llamaban a la "lucha arma-
da por la unificación con Albania"
24
. Este llamado a reintegrar una "Gran
Albania" fue la excusa que Serbia necesitaba. Al igual que en Croacia y más
intensamente en Bosnia, Milosevic desató una propaganda nacionalista anti
kosovo-albanesa. Las incursiones de fuerzas militares serbias en territorio
kosovar en búsqueda de terroristas subieron de tono hasta terminar en un
abierto y declarado conflicto
a partir del 5 de marzo de 1998. El grado de vio-
lencia sin sentido desplegado en Kosovo provocó, ahora sí,
la reacción inmedia-
ta de la comunidad internacional que muy pronto le retiraría a Milosevic el
grado de confianza por éste ganado desde Dayton y le amenazaría con intervenir
militarmente si no cesaba su agresión contra su provincia sureña.
24
Centre of International Relations and International Cooperation
(CIDOB), "Slobodan Milosevic" en
95
cuestiones contemporáneas
La intensificación del conflicto entre Serbia y el ELK, a través de una
guerra sucia caracterizada por la captura y ejecución sumaria de civiles, con-
virtió este conflicto local en uno de intervención internacional. Más allá del
desastre humanitario, Kosovo ha representado un desafío para el derecho
internacional donde se juega la vigencia de las soberanías nacionales
versus
el
derecho de intervención por "razones humanitarias". Sin permiso expreso del
Consejo de Seguridad de la ONU, (único organismo internacional facultado
para ordenar una intervención militar en los países miembros cuando ello es
necesario), la OTAN se dedicó durante más de setenta días a bombardear
posiciones serbias (Operación Fuerza Aérea) a fin de obligar a Milosevic a
retirar sus fuerzas de Kosovo y llegar a algún acuerdo que pusiera fin a las hos-
tilidades. ¿El resultado?: miles de muertos, desplazados y refugiados —son
muy conocidos los "errores de cálculo" de los aviones de la OTAN que lo
mismo acabaron con combatientes que con propiedad privada y
civiles
(inclusive la embajada china en Belgrado hubo de sufrir un ataque aéreo).
Kosovo-Serbia
es un caso complicado donde todos los involucrados
tienen razón a su modo. Los kosovares se apoyan en el hecho de que ellos son
una población diferente y su derecho de autodeterminación les está asegurado
por la Carta de las Naciones Unidas así como por la resolución 1514 de la
Asamblea General que a la letra dice: "Todos los pueblos tienen el derecho a
la autodeterminación.
.. y el derecho a determinar libremente su estatus políti-
co, sin importar su condición política, económica, social o educacional"
25
Por su parte, los serbios insisten en que Kosovo es parte integral de su
nación y que tienen todo el derecho de preservarla y, de ser necesario, luchar
contra su secesión. Ellos también se apoyan en el derecho internacional. El
artículo 2-1 de la Carta de la ONU reconoce la "igualdad soberana" de los
Estados miembro y en el 2-4 se cita como principio básico "la integridad te-
rritorial y la independencia política de cualquier Estado".
26
En el caso de la OTAN, ésta argumenta su intervensionismo apoyada
en los propios acuerdos de Dayton, mismos que crearon una
International
Police Task Force
(IPTF) a fin de asegurar la implementación de los mismos
en la zona balcánica. La cuestión es que esta fuerza internacional sólo se creó
para el caso de Bosnia-Herzegovina. De hecho, Kosovo no es abordado por
25
Vid
. Rafael A. Tirado Rivera, "Kosovo, análisis y solución al conflicto" en
26
Ibid
.
cuestiones contemporáneas
96
el plan de paz de Dayton.
27
De aquí que el papel de la OTAN y los países
del Grupo de Contacto
en el conflicto serbo-albano-kosovar ha sido sis-
temáticamente criticado como intervensionista y su supuesta justificación en
aras de un "derecho de injerencia humanitaria"
28
muestra del cinismo políti-
co que campea, hoy por hoy, en las potencias occidentales.
29
Como quiera
que sea, no hay duda que en un caso como el de Kosovo, el Derecho
Internacional aún se muestra muy ambiguo e incapaz de dar soluciones sa-
tisfactorias para los contendientes.
Muestra de ello, se aduce, es la reunión de los beligerantes, auspiciada
por el Grupo de Contacto, en el castillo de
Rambouillet
, sede oficial de la
Presidencia de la República Francesa, del 6 al 23 de febrero de 1999. El
resultado fue la expedición de un documento ejemplo de ambigüedad: los
Acuerdos de
Rambouillet
. Para los serbios, éstos no eran otra cosa que la
legitimación de la más cínica de las intervenciones al significar, práctica-
mente, la ocupación de Yugoslavia por las fuerzas de la OTAN de manera
indefinida y con total independencia de acción con respecto a las autori-
dades serbias.
30
Los acuerdos, que más bien parecían ultimátum, no fueron
aceptados por el gobierno de Milosevic lo que ocasionaría, justamente, la
drástica intervención militar de las fuerzas de la OTAN, en este caso integra-
da por nueve países, a partir del 24 de marzo de 1999 (
Operation Allied
Force
). Ante el embate de la maquinaria bélica aliada, Milosevic rompió rela-
ciones diplomáticas con Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia
y Alemania
27
The General Framework Agreement
28
En el nuevo orden internacional, se considera que las resoluciones 688, del 5 de abril de 1991, 770, del 13 de
agosto de 1992, y 794, del 3 de diciembre de 1992, referidas respectivamente a la cuestión kurda en Irak, al con-
flicto en Bosnia-Herzegovina y al problema de Somalia, inauguran el llamado
Derecho de Injerencia Humanitaria
que permite a los países que lo esgrimen pasar por encima de las soberanías nacionales en aras de salvaguardar la
integridad de las víctimas civiles en conflictos como los mencionados. Aunque sin definición todavía, es cada vez
más patente su aplicación, como pudimos ser testigos en el conflicto Estados Unidos-Irak.
Vid
. Santiago Ripol
Carulla,
"El ‘nuevo orden internacional’: ¿un nuevo concepto para un nuevo contexto? en
Revista CIDOB d'Afers
Internacionals
no. 27: "Percepción de las amenazas. Políticas de defensa y seguridad", Barcelona, 1994;
29
Vid
., Noam Chomsky, "El acuerdo de paz Kosovo" en http://ttt.inf.upv. es/~pausalvi/Noam_Chomsky/
Kosovo.htm y Régis Debray, "Carta de un viajero al presidente Chirac" en
El País
, n° 1106, 14 de mayo de 1999.
30
Los
Acuerdos mencionan, entre otras cosas, que: "El personal de la OTAN, con sus vehículos, navíos, aviones
y equipamiento, deberá poder desplazarse, libremente y sin condiciones, por todo el territorio de la Federación
de Repúblicas Yugoslavas, lo que incluye el acceso a su espacio y a sus aguas territoriales. Se incluye también el
derecho de dichas fuerzas a acampar, maniobrar y utilizar cualquier área o servicio necesario para el manteni-
miento, adiestramiento y puesta en marcha de las operaciones de la OTAN" Francisco Fernández Buey, "¿Qué
decían los Acuerdos de Rambouillet? en http://www.geocities.com/or4521/yu/rambouillet.htm
97
cuestiones contemporáneas
y recrudeció la agresión contra Kosovo frente a la cual, la OTAN intensificó,
a su vez,
sus operaciones aéreas. Es entonces que surgen ya, producto de los
medios de comunicación occidentales, las acusaciones de "genocidio",
"limpieza étnica" y "crímenes de guerra". Aún más, el 27 de mayo el
Tribunal Penal Internacional anunció que procesaría a los responsables de las
guerra en la ex Yugoslavia . La constante presión internacional pudo, por fin,
convencer al líder serbio de capitular. El 9 de junio se suscribió el docu-
mento de alto al fuego en Kumanovo, Macedonia. Los serbios empezaron su
retirada de Kosovo y la OTAN cesó sus bombardeos no sin antes desplegar
fuerzas terrestres de pacificación (
Operation Joint Guard
) autorizadas, esta
vez, por la ONU, que permitió el retorno de los cerca de 800,000 desplaza-
dos kosovares a sus hogares —pero paralelamente se dio el exilio de miles de
serbios que habían habitado por centurias la zona— y el final, prácticamente
del conflicto. La lucha kosovar no tuvo los frutos deseados pues a pesar de
todo Kosovo no obtuvo su independencia. La región está actualmente bajo
la resolución 1244 de la ONU, basada ésta en los Acuerdos de Rambouillet,
que "sólo habla de "autonomía sustancial" y de "autodeterminación signi-
ficativa" para el territorio y contempla "en una etapa final" la transferencia
de la autoridad de las instituciones provisionales de Kosovo a las institu-
ciones surgidas de un acuerdo político"
31
. Aunque continúa siendo una
provincia de la República de Serbia, Kosovo es administrado, sin embargo,
por las Naciones Unidas como una especie de protectorado y el gobierno de
la provincia es responsabilidad de la denominada Misión en Kosovo de las
Naciones Unidas (
United Nations Mission in Kosovo
, UNMIK); todo ello sin
intervención ni injerencia serbia alguna.
32
Para Milosevic representó el inicio del fin. La humillación militar más
la bancarrota económica a causa de los bombardeos, causarían su postrera
caída. En las nuevas elecciones convocadas para el 24 septiembre de 2000,
el partido de Milosevic, con él a la cabeza, se derrumbó del poder. En su
lugar, se nombró a Vojislav Kostunica como presidente de la República
Federal de Yugoslavia (a partir del 2003, Serbia y Montenegro).
33
31
32
La semi-autónoma región de Kosovo cuyo estatuto final aún está por definirse, está dirigida por un gobierno de
coalición al frente del propio Ibrahim Rugova, presidente, y Bajram Kosumi, primer ministro.
cuestiones contemporáneas
98
El 1° de abril del 2001, Slobodan Milosevic fue detenido acusado de
malversación de fondos, corrupción, abuso de poder y resistencia a la autori-
dad
34
por las autoridades yugoslavas. Presionado el gobierno de Belgrado por
la comunidad internacional, la extradición del ex hombre fuerte de Yugos-
lavia fue aprobada el 28 de junio y, poco después,
enviado a la prisión de
seguridad de Scheveningen, en los suburbios de La Haya. Su controversial
juicio se inició el 12 de febrero del 2002; por razones de salud del acusado
y otras, el juicio se ha interrumpido y pospuesto varias veces por lo que la
sentencia final aún está muy lejos de ser emitida.
35
Los 1300 millones de
dólares que Occidente otorgó al nuevo gobierno yugoslavo como "premio"
por la extradición de "Sloba" (apodo de Milosevic), sellaron diez años de
ignominia. La pesadilla había pasado.
El caso de la desintegración de la yugoslavidad nos recuerda aquella
advertencia que, en 1922, hiciera el historiador Arnold Toynbee con respec-
to a los pueblos eslavos del sur, tan cierta entonces como ahora: "La intro-
ducción de la fórmula occidental [del principio del nacionalismo] entre esta
gente ha provocado matanzas.
.. Estas matanzas son sólo la forma extrema de
una lucha nacional entre vecinos mutuamente indispensables instigada por
esa fatídica idea occidental"
36
. ¿Aprenderemos?
Recibido el 13 de enero del 2005
Aceptado el 6 de julio del 2005
33
En la realidad
la Unión de los estados de Serbia y Montenegro (Drzavna zajednica Srbija i Crna Gora); es una enti-
dad muy endeble. Si bien colaboran en algunos aspectos políticos mantienen, sin embargo,
políticas económicas y
monedas separadas. Ni siquiera se tiene una capital común pues las instituciones de gobierno se hayan divididas
entre
Belgrado y
Podgorica. Para el 2006, tanto serbios como montenegrinos podrían buscar, vía
referéndum
, sus
respectivas independencias. El actual presidente es Svetozar Marovic.
34
Ibid
., "Slobodan Milosevic" en
op. cit.
35
Radovan Karadzic —dirigente de la
Republika Srpska
durante los años 90— y Ratko Mladic —comandante del
ejército serbio-bosnio entre 1992 y 1995—, los perpetradores de la masacre de Srebrenica,
son, hoy por hoy, los
dos criminales de guerra más buscados por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Se les acusa de
genocidio, limpieza étnica, crímenes contra la humanidad, crímenes contra la vida y la salud
y crímenes de gue-
rra. Protegidos por sus seguidores y ocultos entre la población serbio-bosnia, han logrado escapar durante los
últimos ocho años. La dificultad por encontrarlos y aprehenderlos, ha hecho desechar cualquier acción militar
confiando en que los gobiernos balcánicos puedan lograr tal tarea.
36
A. Toynbee en Mark Mazower,
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