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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
"Los indígenas mexicanos y la autonomía"
Saúl Velasco Cruz,
El movimiento indígena y la autonomía en México
,
México, Universidad Nacional Autónoma de México,
Dirección de Estudios de Posgrado, Programa de Posgrado
en Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pedagógica
Nacional, 2003, 260 pp. (Colección Posgrado, 23).
Maya Lorena Pérez Ruiz
Presentación
general
E
STE LIBRO DE SAÚL VELASCO CRUZ, como su nom-
bre lo indica, trata del movimiento indígena mexicano ligado
a la demanda autonómica y se enfoca especialmente en explicar có-
mo, desde 1992, esta demanda se ha construido y tratado de
consensuar entre las organizaciones
indígenas de México.
El libro cubre dos aspectos esenciales: por una parte relata
cómo ha sido el proceso de construcción del movimiento indí-
gena, desde que estuvo integrado al movimiento campesino
hasta que logró ser un movimiento social independiente en
cuanto a perfil y demandas se refiere; por la otra, realiza el análi-
sis de la propuesta autonómica como la demanda central me-
diante la cual los pueblos indígenas buscan construir una nueva
relación con el Estado nacional. En esta segunda parte se encuen-
tra la aportación principal del libro ya que agrupa las diferentes
propuesta autonómicas indígenas que se discuten en México; éstas
son clasificadas, según sus alcances y cobertura, en demandas por
una autonomía comunal, regional o municipal y el autor emplea
su análisis para tratar de responder cuál de esas propuestas es más
viable de realizarse según las condiciones en que viven los actuales
pueblos indígenas del país.
Del análisis que hace de las diversas propuestas, y de su
posible aplicación en las condiciones en las que viven actual-
mente los indígenas, Saúl Velasco deriva su principal conclusión:
las dificultades para
aplicar la autonomía indígena tienen
relación con las características de los asentamientos indígenas —
que son mayoritariamente dispersos— y con sus condiciones
de
marginación y pobreza —ya que concentran los más altos
índices en el país a este respecto. A ello agrega las dificultades
para acordar una propuesta consensuada entre las diferentes
organizaciones así como a la ausencia de un acuerdo político con
los otros sectores sociales y políticos del país. Como dice en sus
propias palabras "fuera del movimiento indígena, la construc-
ción de sistemas de autonomía simplemente no es un reclamo
generalizado en la ciudadanía mexicana" (p. 230).
A partir de esa certeza
a Saúl Velasco le parece más viable que
pueda establecerse
algún tipo de autonomía municipalista
con
posibilidades de que sea
acordado y negociado no sólo entre las
organizaciones indígenas, sino entre éstas y
otros sectores sociales.
Esta propuesta podría resultar posible ya que no incluiría un cam-
bio radical en la división y administración territorial actual, ni
modificaría sustancialmente los actuales niveles de gobierno.
Según el autor, sólo mediante un acuerdo de este tipo el
movimiento indígena podría transitar hacia su instituciona-
lización al plasmar sus demandas en reformas constitucionales
validadas por el conjunto de las organizaciones indígenas. Tal
posibilidad, sin embargo, no le parece tan cercana ya que, según
su perspectiva, una solución de este tipo, al tener un bajo costo
para el gobierno mexicano, no sería redituable políticamente ni
para el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ni para
el movimiento indígena en general que
estarían, ambos, más preo-
cupados en mantenerse como actores de oposición que negociar a
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ese costo.
Los contenidos específicos:
En el primer capítulo el autor marca sus parámetros
teóricos y
se introduce de lleno en el tema de los movimientos sociales ya
que por esta vía, nos dice,
es posible poner atención en el ori-
gen de las figuras colectivas que canalizan el conflicto social
además que se pueden explorar con detalle los componentes de
sus demandas. En esta parte, Velasco recupera como antecedente
tanto el análisis del resurgimiento étnico en el mundo como los
parámetros cognitivos desarrollados por la
teoría sociológica de
frente a
los fenómenos colectivos de corte identitario. De esta
forma, toma la identidad étnica como el eje que permite
arti-
cular a las poblaciones indígenas con su emergencia como
movimiento social y, con ello, define los cuestionamientos bási-
cos de su libro: cómo entender los
movimientos sociales, qué es
una identidad étnica y cómo abordar la demanda autonómica;
además, elabora una tipología de los fenómenos étnicos actuales.
En este último sentido, Saúl Velasco identifica tres tipos: los con-
flictos étnicos dominantemente xenofóbicos; los conflictos étni-
cos propiamente nacionalistas y los conflictos denominados de
comunidades contendientes y de etnoclases. El investigador
concluye este capítulo caracterizando al fenómeno étnico que
persigue la autonomía como demanda principal. Para él se trata
de movimientos sociales que demandan la autonomía pero den-
tro de una perspectiva, o sistema, flexible que podría permitir a
las minorías nacionales el ejercicio del autogobierno y la
autodeterminación dentro del marco del Estado en el que
están, mediante un pacto o estatuto constitucional claramente
establecido.
En el segundo capítulo el autor realiza una revisión sobre
la emergencia étnica en América Latina que está marcada por
una tendencia crítica hacia los Estados-nación modernos que
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reseñas
deben enfrentar la presión desde un doble juego de fuerzas: unas
generadas por las presiones externas provenientes de la globa-
lización y otras producidas desde las demandas de participación
e inclusión que realizan sus diversos grupos sociales y culturales.
El académico parte de la noción de agravio como un eje con-
ductor que le permite explorar los antecedentes de la reemer-
gencia étnica actual e identificar los momentos relevantes
en la
historia latinoamericana. A fin de sustentar la importancia que
para los Estados latinoamericanos tiene el despertar étnico, el
autor ofrece en este capítulo una estimación global de la
población indígena latinoamericana y presenta evidencias del
despertar indígena a finales de la década de los sesenta.
Concluye con una breve evaluación de los efectos de la globa-
lización y la democratización en el crecimiento y despunte final
del movimiento indígena latinoamericano.
En el tercero de los capítulos, el Dr. Velasco aborda la
temática de la población indígena en México. Inicia con una
somera reflexión
acerca de la definición de indio o indígena y
prosigue con una detallada presentación de los datos básicos
censales sobre la población hablante de lenguas indígenas en
este país. Describe factores como la cantidad de
lenguas indíge-
nas, su número de hablantes, las tasas de crecimiento de esta
población, su distribución en el territorio nacional, los munici-
pios y las localidades con presencia indígena, sus características
socioeconómicas, sus índices de pobreza y marginación y el
fenómeno de la migración. Esta parte del libro concluye con
una breve caracterización
de las organizaciones indígenas pre-
sentes en el país. Para el autor existen dos tipos básicos de ellas:
el primero corresponde a todas aquellas formas de organización
más estables creadas para el ejercicio de la representación y la
autoridad en el nivel comunitario; el segundo, está compuesto
por un segmento de organizaciones de naturaleza y número
variable como pueden ser las de tipo económico, político, social,
cultural y religioso. Precisamente en esa diversidad
ubica el
autor las dificultades
para que se puedan crear entre ellas for-
mas unitarias de acción colectiva.
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En el siguiente capítulo se explora en qué consisten las
ideas que han creado el movimiento indianista en América
Latina y, además, se revisa la influencia de éstas en la formación
del movimiento indígena mexicano. El sociólogo tiene en esta
parte cuidado de marcar una separación entre el conjunto de
ideas que han dado perfil a un movimiento social y
lo que es la
evolución del movimiento social propiamente dicho. De manera
general y somera señala cómo ha sido la evolución del movimien-
to nacional indígena en México, marcando sus momentos de
emergencia o poca visibilidad según los momentos de oportu-
nidad política en el país. La tesis que articula esta sección sostiene
que atrás de la autonomía, como la principal demanda del
movimiento indígena nacional, está la conjunción
del programa
indianista y el de la izquierda revolucionaria de América Latina.
En el capítulo número cinco se
abordan los pormenores del
movimiento indígena de México a partir de la coyuntura de
1994 al tiempo que se explora el papel de la autonomía como
medio de enlace entre el EZLN y el movimiento indígena
nacional. Así, los Acuerdos de San Andrés y el conflicto entre
zapatistas y gobierno federal ocupan un papel central en la evolu-
ción del movimiento indígena nacional ya que, por una parte,
representan la unidad de intereses entre organizaciones indígenas
y zapatistas y, por la otra, son el elemento de disputa y desen-
cuentro con el gobierno federal.
Parte importante de esta parte
del texto es la descripción que el autor hace de las razones que
llevaron al EZLN y al gobierno a romper su diálogo.
En el penúltimo capítulo
el autor revisa las propuestas de
autonomía que, según su análisis, se gestaron una vez que estu-
vieron firmados los Acuerdos de San Andrés y que buscaban
materializarse en la Constitución. Al respecto, el Dr. Velasco
identifica tres propuestas, a saber: la comunalista, la regionalista y
la municipalista. Junto a ello, dos tesis suyas orientan la reflexión
de este capítulo: los problemas que emergen
de haber aprobado
en San Andrés una propuesta demasiado general sobre la
autonomía y
las dificultades de aplicar tal acuerdo
a la población
indígena de México por sus
características de dispersión y mar-
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reseñas
ginación. Identifica, además, como un problema fundamental la
identidad panindígena, o panétnica,
que ha orientado la unidad
del movimiento
indígena nacional. Según él,
es legítimo cues-
tionar la importancia de dicha identidad política ya que ésta no
garantiza que la solidaridad y
los vínculos creados por ella
puedan trasladarse
a otros niveles, necesarios para el estable-
cimiento de la autonomía en todas las regiones indígenas de
México. Sobre el tema, Saúl Velasco presenta algunos testimo-
nios de líderes que, si bien están integrados al movimiento indí-
gena nacional y se han solidarizado con las demandas
autonómicas y con el EZLN, no creen pertinente establecer el
régimen autonómico en sus regiones. De esta manera, el autor
considera
necesario trascender la definición panindígena de la
identidad que ha privado en el discurso del movimiento indíge-
na para poder superar así la indefinición
presente en la carac-
terización de la autonomía que hasta ahora está presente en los
Acuerdos de San Andrés y en la iniciativa de la Comisión de
Concordia y Pacificación (COCOPA). Lograr trascender esos
aspectos, señala el autor, es importante para llegar así a institu-
cionalizar la autonomía y poder ponerla en práctica.
Por último, en el séptimo capítulo, el autor analiza la refor-
ma constitucional en materia de derechos y cultura indígenas, rea-
lizada en abril de 2001, así como las razones que condujeron a que
fuera rechazada la iniciativa de reformas constitucionales elabo-
radas por la COCOPA.
Los motivos que se han argumentado en
el ámbito nacional
para que
no se aprobara dicha
iniciativa —y
para que, en cambio, se diera luz verde a una reforma como la que
hizo el poder Legislativo— le parecen a nuestro autor insufi-
cientes, por ello, retoma la tesis que orienta su argumentación a lo
largo de todo su libro: El obstáculo más importante para lograr, de
manera más operativa, la autonomía indígena es la situación com-
pleja en la que sobreviven los pueblos indígenas del país. Los
municipios autónomos zapatistas, que se analizan
en esta parte
final, son señalados como un ejemplo de la viabilidad de la
autonomía con una dimensión territorial sólo en los casos donde
las condiciones de concentración y unidad política lo permiten.
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En sus conclusiones, Saúl Velasco presenta una paradoja: si
bien el movimiento indígena mexicano está plenamente consoli-
dado, tiene una identidad propia y ha desarrollado una demanda
central bien definida, la exigencia de la autonomía que le sirve
de vínculo y unidad, sin embargo, presenta serios obstáculos
para su realización práctica. En lo esencial, nos dice, estos
obstáculos no surgen de la oposición real o supuesta de actores
políticos de la vida nacional —como son los partidos políticos
y los líderes de opinión, entre otros— sino, sobre todo, de la
propia situación actual de la población indígena caracterizada
por una gran dispersión geográfica. De allí la necesidad de supe-
rar la identidad panétnica y de analizar otras posibilidades de
autonomía que resulten más versátiles que la territorial, como lo
pueden ser la cultural o la política, y siempre que estén combi-
nadas con demandas materiales y de desarrollo que contribuyan a
combatir la marginación y la pobreza en la que vive la mayor
parte de la población indígena.
Los aspectos polémicos
Como todo libro que trata de un problema vigente en la vida
nacional y el cual, además, ha sido seguido por un buen número
de investigadores así como por la sociedad en general, el de Saúl
Velasco contiene información y argumentos que necesariamente
el lector cotejará con los suyos y despertarán polémica. Parte del
valor de un libro como éste es precisamente el interés que
despierta por la
comparación de la información que se emplea
y por confrontar las diversas
perspectivas de análisis.
Apunto por lo menos cuatro planteamientos
que con-
sidero que generarán una buena discusión. El
primero se refiere
a las relaciones entre el movimiento indianista y la izquierda que
el autor las considera como el sustento para la emergencia del
movimiento indígena en México. Esta es una tesis que
habría
que desarrollar más para poder identificar con claridad varios
cuestiones, entre ellas:
1) qué corrientes y grupos de izquierda se
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articularon con el pensamiento indianista; 2) desde qué
planteamientos lo hicieron
y 3) cuáles otros grupos y corrientes
no sólo no se han articulado con ese movimiento sino que han per-
manecido refractarios y hasta opuestos a las
demandas indígenas.
Un segundo planteamiento tiene que ver
con la afirmación
que hace el autor respecto de que las diferentes perspectivas
autonómicas (la comunalista, la regionalista y la municipalista)
emergen después de la firma de los Acuerdos de San Andrés como
formas particulares de concebir la materialización de la autono-
mía. Aquí, sin duda, habrá quienes difieran de esta apreciación y
que, como yo misma, considere que las diferentes dimensiones u
opciones para plasmar la autonomía en la Constitución se mani-
festaron desde antes de estos históricos acuerdos. Un ejemplo
significativo fue la iniciativa que presentó la Comisión Nacional de
Desarrollo Integral y Justicia Social para los Pueblos Indígenas
en la Primera Mesa de Negociación en San Andrés Larráinzar,
mediante el Instituto Nacional Indigenista (INI), y que había
sido trabajado con varias organizaciones y líderes indígenas pre-
sentes allí, pero que en ese momento estaban como asesoras del
EZLN. Esta propuesta fue muy importante pues contenía la ver-
sión de la autonomía que se confrontó con la que llevaban los
zapatistas (que era la de la Asamblea Nacional Indígena Plural por
la Autonomía (ANIPA) y de la que después se derivaron muchos
de los puntos contenidos en los Acuerdos de San Andrés.
El tercer aspecto que nos deja este libro para discutir es el
que se refiere a la identidad panétnica o panindígena en el movi-
miento nacional indígena. El autor considera necesario trascen-
der estos marcos identitarios para poder superar la indefinición
presente en la caracterización de la autonomía que, hasta ahora,
está presente en los Acuerdos de San Andrés y en la iniciativa de
la COCOPA. Esta identidad que, coincido con el autor, es fun-
damentalmente política es la que ha garantizado la unidad entre
grupos con identidades diversas, no sólo en México sino en toda
América Latina, y es la que, además, ha quedado plasmada
en la Constitución Mexicana ante la imposibilidad de enumerar
en ella
listados de todos los pueblos, grupos o subgrupos con
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características culturales, lingüísticas e identitarias que se auto-
consideran o pueden ser considerados como los sujetos de los
derechos especiales ahora comprendidos en los derechos indíge-
nas. Queda para la discusión con el autor qué es lo que él
entiende por "trascender
la identidad panétnica" para que ello
no signifique la fragmentación del movimiento indígena medi-
ante la
reivindicación sólo de las identidades particulares.
Finalmente, el cuarto aspecto que el autor deja planteado
para la discusión es su argumento central: lo que ha dificultado la
materialización de la autonomía es la condición dispersa de la
población indígena más que aspectos políticos o las diferencias y
conflictos entre los actores políticos. Seguramente habrá quines
coincidan con el autor en que la dispersión y la pobreza consti-
tuyen un serio problema para materializar una autonomía de tipo
territorial que, además, tiene dificultades para que accedan a ella
los miles de indígenas que viven en las ciudades, por lo que habría
que buscar un tipo de autonomía más flexible que pueda seguir a
los migrantes indígenas en sus largos trayectos nacionales e inter-
nacionales; habrá también quiénes, como yo misma, no estén
convencidos en atribuir a esas dificultades el que hasta ahora no
se haya logrado un acuerdo nacional en torno a la autonomía y,
menos aún, que ésta sea la razón por la cual los diversos actores
no se hayan podido poner de acuerdo. En este aspecto yo soy de
las que opinan que, por el lado de gobierno federal, el EZLN
y
los legisladores, han existido razones políticas y militares, unidas
a coyunturas específicas,
que han dificultados los acuerdos, mien-
tras que en el seno del movimiento indígena nacional, y de éste
con los zapatistas, han imposibilitado los acuerdos ciertos proble-
mas de poder, liderazgo y subordinación.
Quiero terminar señalando que este libro de Saúl Velasco
tiene el mérito de reunir en un sólo volumen un panorama ge-
neral sobre el movimiento indígena nacional y sus vínculos con
los zapatistas y posee el don de aportar ideas y conclusiones
originales que servirán de aliento para discutir y avanzar en la
comprensión del movimiento indígena contemporáneo.
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