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Cuestiones Contemporáneas
* Programa de Posgrado en Ciencias Políticas
y Sociales de la Universidad Nacional
Autónoma de México, Circuito Mario de la
Cueva s/n, Edificio F, planta baja, Ciudad
Universitaria, Coyoacán, México, D.F., c.p.
04510.
Las telenovelas juveniles mexicanas y las adolescentas obesas
Tania Meza*
Palabras clave:
Género, obesidad, telenove-
las, adolescencia
Abstract:
This research tries to explain the so
called body’s oppression, to which the
women are submitted in the patriarchal
system throughout their adolescence,
specifically in the visual characteriza-
tion of a fat girl on the teen Mexican
soap operas. The huge ratings presented
by soap operas in our country, creates
the commitment for the gender studies,
since communication, to analyze the
women’s role on this characters. This
analysis pretends to prove the triple
margination that obese teenager girls
are submitted on the teen Mexican soap
operas: because they are women, young,
and fat.
Resumen:
Esta investigación analiza la opresión
por cuerpo (obesidad) a la que las
mujeres son sometidas dentro del sis-
tema patriarcal durante la adolescencia,
específicamente a través de la repre-
sentación televisiva que de las jóvenes
gordas se hace en la telenovela juvenil
mexicana. Los enormes niveles de audien-
cia que poseen las telenovelas en nues-
tro país hace indispensable, para los
estudios de género desde las ciencias de
la comunicación, estudiar el papel de las
mujeres en dichas teleseries. En este
análisis se pretende mostrar la triple
marginación a la que son sometidas las
adolescentes obesas en las telenovelas
juveniles mexicanas: por ser mujeres,
por ser jóvenes y por ser gordas.
Para la Universidad Nacional Autó-
noma de México, los estudios de
género quedaron absolutamente
reconocidos e institucionalizados
a partir de 1993 con la creación
del Programa Universitario de Es-
tudios de Género (PUEG).
De acuerdo con Martha Lamas,
una de las principales impulsoras
de los estudios de género en nues-
tro país, con el inicio del PUEG la
categoría de
género
cobra interés
para la comunidad universitaria.
“A diferencia de las categorías
clase social
o
etnia
, que han sido
instrumentos analíticos desde hace
mucho tiempo, la categoría género
es una herramienta de reciente
creación y su uso no está genera-
lizado”
1
. Lamas considera que el
género es un sistema de rela-
ciones culturales entre los sexos,
como una construcción simbóli-
ca, establecida sobre los datos
biológicos de la diferencia sexual.
Uno de los aspectos estudiados por
la teoría social de género, es la opre-
sión por cuerpo impuesta por la so-
ciedad patriarcal y padecida por
hombres y mujeres de todos los con-
textos. La construcción social del
cuerpo nos exige seguir formas de vi-
da preestablecidos en función de las
características corporales con las que
nacemos. En nuestro espacio y tiem-
po, el mandato cultural consiste en
marginar a quienes poseen cuer-
pos viejos, cuerpos discapacitados,
cuerpos gordos o cuerpos con carac-
terísticas raciales distintas a las
asignadas. Como parte de la opre-
sión corporal a la que las mujeres
somos sometidas dentro del pa-
triarcado, se encuentra la orden
de corresponder físicamente al es-
tereotipo del cuerpo perfecto.
En esta investigación, se anal-
iza la representación televisiva en
las telenovelas juveniles mexica-
nas respecto de las adolescentas
obesas para lo cual se emplean
las bases teóricas de la antropo-
logía y el género, concretamente
la teoría de “Los cautiverios de las
mujeres”, propuesta por la docto-
ra Marcela Lagarde y de los Ríos,
en donde la antropóloga mexi-
cana sugiere la existencia de cinco
estados psico-socio-culturales de
las mujeres: madresposas, monjas,
putas, presas y locas.
Se eligió como campo de explo-
ración a la telenovela porque
posee un lugar importante en la
barra programática de la televi-
sión, sin duda alguna, uno de lo
medios de comunicación más pode-
rosos en nuestro país. Más con-
cretamente, se seleccionó a la
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
—Si me dices quién de tus compañeras entró en la oficina de la madre superiora, esta noche te daré doble ración de postre
—¿Doble ración?, ¿y qué hay de postre?
—Pastel de queso
—¿Pastel de queso?, no sé quién entró a la oficina, ¡pero ahora mismo voy a averiguarlo y se lo diré!
La religiosa sonríe mientras mira alejarse a Lola. Sabe que no necesita más que duplicar la comida de la única adolescenta
obesa del internado, para obtener información del resto de las alumnas.
Escena de la telenovela juvenil “Como en el cine”
(TV Azteca 2002, repetición, 2005)
Introducción
1
Marta Lamas,
El género: la construcción cultural de la diferencia sexual,
México, Universidad Nacional Autónoma de México, Programa
Universitario de Estudios de Género, Miguel Ángel Porrúa, 2000.
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telenovela juvenil, porque es uno
de los rubros de las teleseries dra-
máticas que mayor penetración
poseen entre su auditorio y porque
es en ella donde más se presenta
a las adolescentas obesas.
Para este trabajo, se ha elegi-
do analizar la figura de la adoles-
centa obesa en las telenovelas
juveniles en México, aun cuando
se tiene conciencia de que estas
emisiones también llegan a pre-
sentar varones excedidos en peso.
No obstante, se delimita la inves-
tigación al género femenino ya
que sus integrantes sufren una
triple marginación: por ser jóvenes,
por ser mujeres y por ser gordas.
Se han elegido las telenovelas
juveniles porque, de acuerdo con
los reportes de las cadenas tele-
visivas, son los espacios en su
tipo que mayor audiencia presen-
tan. Además, las dos principales
televisoras mexicanas, Televisa y
Televisión Azteca, cuentan con
este tipo de barra programática
susceptible de análisis.
Desde su elaboración, el título de
esta investigación atrajo la aten-
ción debido a que algunas perso-
nas consideran una incorrección el
escribir “adolescentas obesas” en
lugar de “adolescentes obesas”.
Dado que es ésta una investi-
gación feminista, basada en los es-
tudios de género, se decidió hacer
uso de la posibilidad de asignar
género a las palabras, tal y como la
permite nuestro idioma español.
De acuerdo con Marcela Lagarde,
creadora de la teoría que para este
estudio se aplica, las mujeres de-
bemos reconocernos y ser reco-
nocidas como seres humanas:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Que la
A
de seres humanas, sea capaz de
nombrar y hacer recognocible a cada
mujer en cada uno de los nombres de las
mujeres, en cada oficio y cada obra de
las mujeres, en todas las situaciones
vitales, en todas nuestras necesidades,
en todos nuestros deseos y en todas las
abstracciones simbólicas para referirnos
a nosotras mismas, para ser referidas.
Queremos nombrarnos en paz –continúa
Lagarde- que la
A
alcance la fórmula del
yo
y
el otro
, y pueda ser del
yo
y
la otra
,
cuando así sea, y que el
yo
, sea
yo
misma
, cuando así sea, y que la
una
sea la
una
a
y no sea el
uno
, cuando así sea. Y
que alcance la
A
también para el noso-
tr
a
s
2
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La sobrerrepresentación es un
término de la teoría de género em-
pleado para referirse a la invisibili-
dad a la que las mujeres son some-
tidas mediante el lenguaje, a través
de la asignación de
El hombre
como
representación de toda la humani-
dad. Esta subordinación de su exis-
tencia a la existencia masculina,
configura uno de los mayores po-
deres políticos patriarcales.
Asimismo, la comunicóloga cu-
bana Lizette Vila, opina:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
“Hay que tener en cuenta que el caste-
llano brinda, en la enorme mayoría de
los casos, la posibilidad de expresarse
en masculino y en femenino.
.. entonces,
¿qué injusticia no hacer evolucionar un
lenguaje que debería reflejar el desarro-
llo de las mujeres quienes, por otro lado,
vamos superando obstáculos y pre-
juicios”
3
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Dado que el idioma español per-
mite el empleo de la diferenciación
de géneros y que, a menudo, el no
hacer uso de esta posibilidad es
solamente debido a la distorsión po-
pular, para esta investigación se
ha considerado emplear la misma
regla que permite decir “Presiden-
tas” o “Sirvientas”, para incluir en el
título la palabra “Adolescentas”.
De este modo, esta investiga-
ción pretende contribuir en la reali-
zación de estudios sobre género y
comunicación, al analizar el men-
saje mediático producido por la te-
levisión mexicana mediante las
telenovelas juveniles, respecto de
las adolescentas obesas.
Cuestiones Contemporáneas
¿Por qué la A?
2
Marcela Lagarde,
Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y monjas,
México, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2001, p. 10.
3
Lizete Vela, “Enfoque e identidad del género de nuestro lenguaje en los medios”, en
Cuba Internacional
, año XLII, no. 334, 2002, La Habana,
Prensa Latina, p. 30.
Para los estudios de género, la
sociedad patriarcal reproduce a
las mujeres como sujetos sociales
cuya subjetividad se construye
partir de la dependencia y del ser
a través de las mediaciones de
los
otros
, por lo que las mujeres po-
demos ser capaces de hacer todo
para lograr el vínculo con l
os otros
.
Al respecto, la doctora Marcela
Lagarde apunta que las mujeres
hemos sido educadas para ser
aprobadas por el mundo. “Si tra-
bajo, si me someto, si hago cosas
por el otro, si le doy mis bienes, y
si me doy, será mío, y yo, seré”
4
.
Así, a través de la realización de
la dependencia las mujeres estable-
cen vínculos con los otros, para lo-
grar su reconocimiento. Con ello,
se dispone de las mujeres cautivas
para cuidar y vivir para los otros. A
estos círculos de dependencia y de
ceder la vida a los otros es lo que La-
garde llama cautiverios, los cuales se
caracterizan por la prohibición de com-
prender la vida y el mundo mediante
atributos femeninos como la ignoran-
cia, la ingenuidad, el rechazo al pen-
samiento analítico y la disposicióna la
creencia mágica y sobrenatural.
En la teoría de género, se anali-
zan las formas en que las propias
mujeres reproducimos entre nosotras
la opresión mediante la enemistad
femenina y ante la cual debemos
desidentificarnos como mujeres para
sobrevivir.
No se trata de enjuiciar ni de
acusar a los hombres. No se les
considera la causa directa de los
cautiverios de las mujeres. Con-
tribuyen a hacerlo y se benefi-
cian con que las mujeres estemos
cautivas, pero es en los modos de
vida y en las culturas genéricas
en donde los cautiverios tienen su
origen. Así pues, tan culpables e
inocentes somos las mujeres como
los hombres ya que, en cumpli-
miento de la feminidad, las muje-
res actuamos dobles papeles: como
oprimidas y como vigías del cum-
plimiento del designio patriarcal,
femenino y masculino. Por lo que,
a vivir dentro de la cultura patriar-
cal respecta, Marcela Lagarde con-
sidera que existe una situación de
conflicto: “Vivir los estereotipos
culturales es cada vez más difícil
para quienes son conducidas com-
pulsivamente a vivir existencias
imprevistas debido a cambios histó-
ricos en economía, en la sociedad, en
el Estado y en particular en la or-
ganización sociocultural genérica”
5
.
Así pues, los estudios de género
abordan teóricamente la opresión
de las mujeres y sientan las ba-
ses para intentar descifrar la me-
dida en que sus recursos vitales
dan potencia a las mujeres y nos
permiten deconstruir los cautive-
rios hacia la construcción de nuevas
alternativas sociales, culturales y
políticas.
Gerda Lerner, en su libro
La
creación del patriarcado
, define
algunos de los conceptos emplea-
dos por la teoría de género basán-
dose tanto en diccionarios y escritos
tradicionales como en diversos tex-
tos que componen dicha teoría.
Así pues, para esta autora, la
opresión de las mujeres es el tér-
mino que habitualmente utilizan
escritoras, pensadoras y feminis-
tas. El término ‘opresión’, que sig-
nifica subordinación por la fuerza,
ha sido utilizado para describir la
situación de sujeción de los indi-
viduos o de los grupos:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La palabra ‘opresión’, aplicada a las
mujeres, se centra en lo que ha sido un
error; es subjetiva porque (.
..) implica
una lucha de poder, una derrota que ter-
mina con la dominación de un grupo
sobre otro. Es posible que la experiencia
histórica de las mujeres incluya una ‘opre-
sión’ de este tipo, pero abarca mucho
más. Las mujeres, más que cualquier
otro grupo, han colaborado en su propia
subordinación al aceptar el sistema de
sexo-género
6
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Patriarcado, en su definición más
amplia, es la manifestación y la
institucionalización del dominio
masculino sobre las mujeres y los
niños de la familia y la amplia-
ción de ese dominio masculino sobre
las mujeres a la sociedad en gene-
ral.”
7
. Finalmente, Lerner concluye
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86
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Marco teórico
4
Marcela Lagarde,
op. cit
., p. 52.
5
Idem.
6
Gerda Lerner,
La creación del patriarcado
, Barcelona, Editorial Crítica, 1990.
7
Ibid.
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que el sexismo define la ideolo-
gía de la supremacía masculina, de
la superioridad del varón y las cre-
encias que las respaldan y las man-
tienen. En síntesis, el sexismo y el
patriarcado se refuerzan mutua-
mente.
En lo que respecta al poder, éste
consiste, fundamentalmente, en
la posibilidad de decidir sobre la
vida del otro; en la intervención
con hechos que obligan, circuns-
criben, prohíben o impiden.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Quien ejerce el poder somete e inferio-
riza, impone hechos, ejerce el control,
se abroga el derecho al castigo y a con-
culcar bienes reales y simbólicos: domina.
Desde esta posición enjuicia, sentencia y
perdona. Al hacerlo, acumula más poder.
Todos los hechos sociales y culturales
son espacios del poder. El cuerpo y la
subjetividad, los sujetos mismos y sus
creaciones, lo son
8
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Debido a que los medios ma-
sivos de comunicación constitu-
yen un reflejo de la sociedad en
la que existen, en muchas oca-
siones los productos mediáticos
difundidos proyectarán esta reali-
dad patriarcal, de manera matizada
e implícita.
Cuestiones Contemporáneas
Presentación y discusión de resultados
Uno de los principales temas in-
cluidos en el discurso relativo a la
mujer adolescenta, es el de la mujer
perfecta. La idea e imagen del cuerpo
femenino perfecto ejerce una enor-
me influencia en la conciencia de las
mujeres y comienza a crear con-
flicto por primera vez durante la
pubertad. Las mujeres de las cul-
turas occidentales son bombar-
deadas con imágenes de mujeres
“ideales”. La investigadora Jane
Usher realiza un análisis histórico
que demuestra cómo este ideal es
algo socialmente construido:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los redondeados contornos del ideal rena-
centista contrastan marcadamente con la
lisura asexual de la flapper de los años veinte.
En tiempos más recientes, el ideal de los años
50 era rollizo y de curvas pronunciadas, en
contraste con el de una década más tarde,
que era el casi famélico aspecto de la
mujer de los 60. Al apretar, comprimir y
rellenar sus cuerpos con el fin de ajus-
tarse a algún ideal artificial, las mujeres
están interiorizando el mensaje de que el
cuerpo natural no es presentable ni atrac-
tivo y es necesario cambiarlo
9
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los mensajes contenidos en
los medios de difusión advierten
a la joven mujer que, más tempra-
no que tarde, su cuerpo la
traicionará engordando o simple-
mente cambiando, y que debe
estar prevenida para que ello no
suceda, debido a que el cuerpo es
el pasaporte a la felicidad, y que
a través de él logrará atraer a un
hombre, lo cual deberá ser su
principal objetivo.
8
Marcela Lagarde,
op. cit
.
9
Jane Usher,
La psicología del cuerpo femenino
, Madrid, Arias Montano Editores, 1991.
En nuestro país, “desde 1985, los
espacios femeninos en los me-
dios dedicados a la belleza y a la
cocina, han cedido lugar al de-
bate y a la discusión de género y
derechos reproductivos, aun cuando
en ocasiones, este avance pueda
parecer desesperadamente lento”
10
.
Inclusive, el rubro que parecía
ser el más infranqueable, el de las
telenovelas, fue abordado por la te-
levisora independiente
Argos
cuyo
personal contribuyó a presentar a
las mujeres mexicanas en un papel
más apegado a la realidad, tanto
en la sociedad como dentro de la
familia. La irrupción de dicha pro-
ductora en el mercado de los tele-
dramas seriados logró atraer la
atención del auditorio acostum-
brado a presenciar telenovelas “para
adultos” (como las propias televi-
soras las clasifican). Pero tratán-
dose de la población juvenil las
telenovelas viven otra realidad.
En una investigación realizada
por la doctora en comunicación
Elvira Hernández Carballido
11
,s
e
destaca que la telenovela juvenil
es un género reciente, nacido en
1986 con una producción de
Televisa, la cual llevaba por nom-
bre “
Pobre juventud
”. A partir de ese
momento, y debido al éxito de
dicha emisión, esta televisora
continuó explotando el mercado de
los jóvenes.
Transmitidas por la tarde-noche,
casi siempre a las 19:00 horas, la
telenovela juvenil incluye no sólo
un variado cuadro actoral carac-
terizado por el atractivo físico, sino
a menudo puede verse también la
participación de cantantes, depor-
tistas y otras figuras atractivas para
la juventud que consume este pro-
ducto. La temática suele basarse
en el sufrimiento, como la de todas
las telenovelas, sólo que en este
tipo de melodramas podemos ver
más marcada la condición de víc-
timas, dado el sentir generalizado
adolescente de “nadie me com-
prende”. Tal vez las personas adul-
tas hayan vuelto los ojos hacia
otro tipo de emisiones, pero no su-
cede así con los jóvenes. Con ello
no se afirma que los adolescentes y
las adolescentes sean estúpidos,
sino que la oferta teledramática no
ha presentado propuestas diferen-
tes aún.
No obstante, los productos ofre-
cidos en este mercado parecen sa-
tisfacer a las y los consumidores
dado que, con frecuencia, podemos
observar que quienes viven la eta-
pa adolescente son dados a guardar
las apariencias, sea cual sea la
identidad que hayan elegido (si
es que ya la eligieron). Entonces,
dar rienda suelta a sus pasiones
podría parecer de mal gusto, por lo
que ver estos comportamientos en
las telenovelas resulta catártico.
Para las adolescentas y los ado-
lescentes que han decidido vivir
esta etapa de su vida sufriendo,
las exageradas situaciones de las
telenovelas juveniles pueden ser
proyectivas.
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88
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
La telenovela juvenil
La imagen femenina transmitida
Existe un lugar desde el cual,
quienes pretenden que nada cam-
bie, preparan a sus futuras gene-
raciones de mujeres inseguras. Se
trata de las telenovelas juveniles,
a través de las cuales el modelo
de la rubia, esbelta y sometida, se
propaga entre las jóvenes mexi-
canas durante una de las etapas
más vulnerables de la vida: la
adolescencia, momento en que se
intenta la aceptación incondicio-
nal de un estereotipo que no admite
cuestionamiento alguno, y que es
introducido en los esquemas de
10
Elena Poniatowska, “Mujeres, medios y democracia” en
Encuentro Internacional de Mujeres, Periodistas
, México, 1997.
11
Elvira Hernández Carballido, “Medios, sexualidad y Jóvenes en México (1980-1999)” en
Revista Fem
(Difusión Cultural Feminista), año 24,
octubre del 2000.
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las adolescentas a fuerza de re-
petición. “Pero no se trata sólo
de la penetración en el mundo fan-
tasioso e inconsciente de estas
mujeres, sino de la adopción del
mismo, con plena conciencia, por
parte de todos los que las ro-
dean”, apunta Olga Bustos, psi-
cóloga especializada en estudios
de género y telenovelas
12
.
Generalmente, una adolescenta
que presenta obesidad no puede
pertenecer a un equipo deportivo
escolar, ni integrarse al grupo de
baile, ni ser integranta de la es-
colta o de las porristas. Eso no
sería lo más trágico en el frívolo
pero imperante ambiente de la
adolescencia, porque entre toda
la comunidad escolar seguro existe
alguien que no posee habilidad
para el baile, los deportes o la
marcha. Pero lo que no puede pa-
sar desapercibido, es el sobrepeso
que aleja a los hombres.
Existen muchas adolescentas
que durante esta etapa de su vida
no tienen interés genuino por una
relación sentimental. No obstante,
las telenovelas envían el mensaje
de que tener novio está bien visto
y es lo más adecuado. Si no lo tie-
nes, es porque eres fea o fracasada.
Este mensaje es solamente refor-
zado por las telenovelas juveniles,
ya que comienza a enviarse desde
las series representativas del gé-
nero dirigidas a público infantil.
Entrevistado por Layla Sánchez
Kuri, el crítico televisivo Álvaro Cueva
se refiere a los personajes homo-
sexuales en las telenovelas: “el
boom del homosexual es más un
truco publicitario que el reflejo de
una realidad social. Los producto-
res piden esos personajes porque
dan
raiting
. No hay una intención
de hacer un seguimiento de eso”.
Tal situación puede aplicarse a la
figura de la adolescenta obesa, pre-
sentada en las telenovelas juveniles.
Cuestiones Contemporáneas
Las adolescentas obesas y su representación
“Mete carne y venderás”, comenta
Martha Canseco, comunicóloga espe-
cializada en sexualidad, “ésa es la
frase de rigor de los publicistas. En
la televisión comercial se venden cuer-
pos, sobre todo femeninos, porque
en este sistema patriarcal la mujer es
objeto sexual, objeto vendible” “Me-
te carne.
..”
13
, pero ¿qué pasa cuan-
do la carne se mete en exceso? Como
objeto sexual del patriarcado, las mu-
jeres son presentadas por los medios
masivos de comunicación con ciertas
medidas que corresponden más a las
fantasías de los hombres, que a la
realidad. “El adolescente –considera
Martha Canseco- está exigiendo en
el culto a la imagen anoréxica pre-
sentada en las telenovelas, que la
mujer ideal sea anoréxica, pero que
tenga pechos y nalgas, con cintu-
rita de avispa y nalgas enormes,
pero con ella no se van a casar,
con ella van a tener sexo, se van
a casar con una mujer con una ca-
dera ancha, por donde pasen los
hijos”
14
. Por ello, la carne debe
meterse en el lugar exacto, nun-
ca en donde las fantasías sexuales
masculinas de un sistema patriar-
cal han determinado que no debe
existir ni un solo gramo de más.
Olga Bustos considera que la re-
presentación televisiva de las ado-
lescentas obesas en telenovelas
juveniles corresponde al estereotipo
de género que dicta que las mujeres
deben estar al servicio de los hombres.
“Son personas para agradar a los otros
y se deben valor ante todo por el cuer-
po y la belleza, en donde el cuerpo
debe corresponder a ciertas medidas
de un modelo trasnacional, en el que
se difunde que entre más delgada sea
la modelo, más aceptada será. Se
asocia belleza con delgadez”
15
.
Así pues, las mujeres obesas
presentadas en las telenovelas, son
12
Olga Bustos Romero, “Telenovelas, género y obesidad”, entrevistada por Tania Meza, México, 2002.
13
Martha Conseco González, “Telenovelas, sexualidad y obesidad”, entrevistada por Tania Meza, Pachuca, Hgo., 2002.
14
Idem.
15
Olga Bustos,
op. cit
.
siempre asexuadas. La única manera
de ser aceptadas por los hombres
y por las mujeres delgadas es que
sean simpáticas. “En las telenove-
las, si eres gorda, no te queda otra:
tienes que ser simpática y alegre,
si no, serás rechazada. El ser amiga
de una bonita, ser su confidente y
ser simpática con todos y en todo
momento, es la única posibilidad
de las obesas de ser aceptadas”
16
.
Si ya te atreviste a transgredir lo
establecido por el patriarcado y no
tener un cuerpo bello y sano para
servir a otros, cuando menos sé sim-
pática. De acuerdo con el mensaje
televisivo, las mujeres obesas no
tienen más alternativa.
Otra de las características de las
mujeres obesas presentadas en te-
lenovelas y que ha sido destacada
por las especialistas, es el ser la per-
sona a quien la bella le confía sus
secretos.
Particularmente en la teleno-
vela juvenil, en donde las adole-
scentas están apenas trabajando en
encontrar un hombre para ellas so-
las y en donde las obesas tienen
pocas posibilidades, a estas muje-
res no les queda más que acercarse
a la bella y delgada para penetrar
en un círculo social en el cual, tal
vez por eliminatoria, consigan ser
elegidas por un hombre, aunque
no sea atractivo (ello visto desde
la representación televisiva).
En las telenovelas, las obesas
son mujeres en quien confiar por-
que son mujeres que no representan
peligro para una mujer delgada
que atrae a los hombres. Cuando
una pareja de amigas sale a tomar
el café, la amiga delgada no sen-
tirá jamás peligro por su amiga
gorda. Esta situación se debe a la
manera en cómo nos relacionamos
las mujeres en rivalidad. La obesa
tendrá vida social mientras esté a
la sombra de la bonita. Si nos basa-
mos en el mensaje enviado por
las producciones juveniles de tele-
novela, no puede pretextarse la
raza, la alimentación, la historia
clínica o psicológica: para ser
bella hay que cumplir con un
esquema: rubia, alta, ojos claros
y sobre todo muy delgada. Dentro
del sistema patriarcal la enseñanza
en la adolescencia es que, para la
mujer, cuerpo es dinero. A cam-
bio de un cuerpo bello y servil,
tendrán un hombre para ellas el
cual, en el mejor de los casos,
garantizará su manutención. Pero
¿qué hombre deseará comprar el
cuerpo de una adolescenta obesa?
La personaja gorda es totalmen-
te asexuada, es la celestina de las
mujeres bonitas que les ayudan a en-
contrar a los hombres y a descubrir
su sexualidad (la de las delgadas).
Pero hay un abuso hacia estas
mujeres, es decir, tú no deseas ni
nadie la desea, nadie la puede
desear y ella no puede desear.
“Ha habido telenovelas juveni-
les –comenta Martha Canseco- en
donde, sólo hasta el final, ella en-
cuentra a su Romeo, pero ¿quién
es ese Romeo?, el de los lentes, el
no atractivo, el asexuado, ¿qué van
a hacer? Manita sudada. Pero, ¿te los
imaginas en la cama? ¿Te imaginas
a esa mujer obesa teniendo un or-
gasmo? Nunca. Eso sí, en las pelícu-
las pornográficas sí, como parte del
morbo, con otro gordo. Esta ima-
gen en las telenovelas presenta a
la mujer como dependiente, y más
a la mujer obesa, dependiente de
una mujer bonita, de un hombre
poco atractivo o de la comida”
17
.
Emocionalmente, son presenta-
das como mujeres inconformes e
insatisfechas con su cuerpo, que
aspiran a llegar a otra figura o
que siempre está lamentándose de
su situación.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
“Las telenovelas juveniles presentan a
estas mujeres como personas poco exito-
sas que tienen escasa o nula actividad,
lo cual es contrario a la realidad, ése es
el problema de los medios de comuni-
cación, que crean y fomentan estereotipos
que no encajan en la realidad”
18
.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Esta sociedad tiende a asexuar
a lo diferente. ¿Quiénes son asexua-
dos? Las mujeres gordas, los hom-
bres gordos, los discapacitados,
los viejos y las viejas, quien no
sea joven, no sea delgado, incluso
quien no vista bien, no tiene de-
recho a ejercer su sexualidad. Las
adolescentas obesas en las teleno-
velas juveniles sufren una triple
marginación, por ser mujeres, por
ser jóvenes, por ser obesas. Son
presentadas como mujeres fallidas
y fracasadas y son, por tanto, dis-
criminadas.
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90
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
16
Martha Canseco,
op. cit
.
17
Idem.
18
Olga Bustos,
op. cit.
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91
La obesidad en la adolescencia
no es fácil de enfrentar. En este
sentido, tanto las ciencias socia-
les como las exactas buscan una
solución. Mientras tanto, las obe-
sas y los obesos padecen, además
de síntomas físicos, severos da-
ños emocionales producidos por
su estado corporal.
Si sólo se tratara del rechazo,
la situación no sería todo lo difí-
cil que es, pero las obesas y los
obesos deben soportar, en una de
las épocas de mayor vulnerabilidad
en la vida, toda suerte de ofensas
pronunciadas por sus compañeros
y compañeras. Dicha situación se
presentaba en la vida real mucho
antes de ser expuesta en las teleno-
velas juveniles. No obstante los
modelos de comportamiento pro-
puestos por dicho género, son a
menudo seguidos por algunos jóve-
nes en su deseo de popularidad y
reconocimiento.
Aun cuando, definitivamente, no
son la causa central de la margi-
nación hacia las adolescentas obe-
sas, el presentar a este tipo de
personajes en teleseries tan popu-
lares, contribuye a la discrimina-
ción de dichas mujeres, con lo cual se
alimenta el círculo vicioso entre
la depresión y la ingesta desme-
dida de alimentos. El cuerpo es,
definitivamente, la principal herra-
mienta de poder en los campos
sexual y genérico.
De acuerdo con las diversas cir-
cunstancias espaciales y tempo-
rales, se desarrollan las políticas
corporales particulares cuyo fin
es crear los cuerpos requeridos por
el sistema de poder vigente. Estos
cuerpos tienen como modelo ideal
la apariencia predominante en otras
zonas geográficas de acuerdo con
personas de diferente raza, historia,
medioambiente y alimentación, de
modo que la mayoría, nacida en otro
contexto, nunca logrará alcanzar.
Así, el cuerpo es el más precia-
do objeto de poder en el orden de
géneros. Dicho cuerpo es discipli-
nado, controlado y preparado para re-
petir esquemas, de tal manera que
resulten procesos pedagógicos para
las generaciones venideras, quie-
nes recibirán el mensaje de que,
de acuerdo con su cuerpo, podrán
contar con limitaciones u oportuni-
dades de vida.
En esta sociedad patriarcal, en
donde la diferencia sexual conlleva
irremediablemente a la desigual-
dad social, las adolescentas obesas
han incumplido el orden patriarcal
dominante al no tener cuerpos es-
beltos y sanos para la procreación y
el servicio de los otros, podrían con-
siderarse trasgresoras, no obstante,
el patriarcado les brinda acepta-
ción mediante otro estereotipo: el
de la mujer simpática, incondicional
y, particularmente, asexuada.
Las principales televisoras comer-
ciales, productoras de melodramas
seriados en México, han encon-
trado en las adolescentas obesas un
nuevo nicho de personajes secun-
darios estereotipados que, al pare-
cer, se mantendrá estático durante
un buen tiempo, dado que se han
vuelto una constante que contri-
buye al éxito comercial de las te-
lenovelas juveniles. No obstante,
esta representación televisiva sí
se puede cambiar. Actualmente
existen iniciativas de ley en algu-
nos países donde se está exigiendo
que en los diferentes medios de
comunicación se proyecten mujeres
con tallas diferentes.
Cada vez más los medios son
una importante fuente de conoci-
miento de las personas, así como
uno de los mejores instrumentos de
socialización. Por ello es impor-
tante el análisis de la representa-
ción que se hace de la realidad al
obtener legitimidad social. Los
medios de comunicación, sean con-
scientes o no, proponen pautas de
comportamiento y modelos de re-
ferencia para toda la comunidad
y contribuyen a perpetuar el orden
social establecido.
El problema de la obesidad ha
crecido de tal manera que de cons-
tituir una preocupación para el
campo de la salud, pasó a interesar
a la investigación social. La edu-
cación para vivir y convivir con la
obesidad, no corresponde ya única-
mente a las obesas y los obesos,
sino que debe incluir a la pobla-
ción en general, para concientizarla
respecto a las graves repercusio-
nes emocionales que las burlas y los
prejuicios causan en las personas
obesas.
El lanzamiento de una iniciativa
de ley en contra de éste y otros
estereotipos servirá de mucho, pero
no será suficiente. Debe sensibi-
lizarse a la población sobre la impor-
Cuestiones Contemporáneas
Conclusiones
tancia de la presentación mediá-
tica de mujeres con diversas com-
plexiones, para reflejar la realidad.
Aunado a lo anterior, resulta in-
dispensable reconocer a la obse-
sión por la belleza como un
problema social extendido, así
como a la necesidad de un nuevo
foro de discusión para la política
de la belleza en el cual no se
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92
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
parta ni de rendirle culto exacer-
bado ni de minimizarla como un
problema superficial.
La insatisfacción ante la ima-
gen corporal y la extrema esbeltez
como ideal se encuentran en to-
das las edades y niveles socioe-
conómicos. Para solucionar este
problema que se hace cada vez
mayor, debemos trabajar conjun-
tamente los medios masivos de
comunicación, la familia, la es-
cuela, la ciencia y la sociedad
civil, en busca del respeto y la
tolerancia por la diversidad.
Recibido el 23 de noviembre del 2005
Aceptado el 18 de enero del 2006
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