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137
Sociedad y Política
*
Universidad Autónoma del Estado de
Hidalgo, Abasolo No. 600 Col. Centro,
Pachuca, Hgo., México, C.P. 42000.
Mujeres periodistas:
Empoderamiento restringido
Rosa María Valles Ruiz*
Palabras clave:
mujeres periodistas,
espacio público, opinión periodística,
empoderamiento
Abstract:
The goal of this work is to present a
general perspective about the presence
of the female journalist in the general
information areas, from the second half
of the XX century till today. Focusing in
the important job of
El Día
since its
foundation (1964) and their significant
work in the inclusion of women in the
press, we can also affirm that the work
of the woman journalist in the director
and opinion levels, it’s still limited.
Resumen:
El objetivo de este trabajo es presentar
un esbozo general sobre la presencia de las
periodistas mexicanas en las áreas de
información general, desde la segunda
mitad del siglo XX hasta la actualidad.
Se hace hincapié en el papel de avan-
zada que desempeñó el periódico
El Día
desde su fundación (1964) en la valoración
del trabajo de las mujeres en la prensa y
se precisa, asimismo, que en el ámbito
de la opinión y los puestos directivos el
papel de la mujer periodista es aún limi-
tado.
En el umbral del siglo XXI en
México, para la mujer periodista, el
acceso a los niveles de poder, a la
toma de decisiones, es aún limitado.
Resulta aventurado considerar
que el presente es “el siglo de las
mujeres”. Lo aceptable de la época
no sólo para las periodistas sino
para la mujer en general es –to-
davía- vivir una vida fundamen-
talmente privada, aunque esto
signifique “estar privada de la rea-
lidad que proviene de ser vista y
oída por los demás, estar privada
de una relación con los otros…
estar privada de realizar algo más
permanente que la propia vida”
1
Y ese modo de pensarse a sí
mismas se ha manifestado en la
opinión que ya desde el siglo XIX
sólo algunas audaces de entonces
lograban expresar en la prensa es-
crita. En sus escritos se referían al
hogar, a la familia, “al virtuosismo
por el virtuosismo”.
2
Para Josefina
Hernández Téllez, el hecho de que las
mujeres hablaran de cuestiones fa-
miliares se explica porque eran esos
temas “los que sabían y dominaban:
la esfera privada, doméstica”.
3
Ciertamente ellas logran el acce-
so al espacio público, aunque no en
el sentido amplio del concepto.
Porque espacio público supone do-
minio público, uso social colectivo y
multifuncionalidad. “La calidad del
espacio público se podrá evaluar
sobre todo por la intensidad y la
calidad de las relaciones sociales que
facilita… y por su capacidad de
estimular la identificación simbó-
lica, la expresión y la integración
culturales”.
4
El espacio público tam-
bién tiene una dimensión socio-
cultural. Es un lugar de relación y de
identificación, de contacto entre
las gentes… a veces de expresión
comunitaria. Es en este último
sentido que se incluyen los medios
de comunicación, para los cuales
el espacio público constituye el
lugar donde se registran los hechos
con significado social, el aconte-
cer social, aquellos hechos cuyo
significado interesa a la sociedad,
donde se informa, donde se opina.
Las mujeres comenzaron a opinar
aunque siempre sobre su casa y
su familia, aunque el ejercicio de
esta aún limitada acción social, es-
te, “ser vistas y oídas”
5
imprimió
otra dimensión a sus vidas.
Así, el logro del siglo XIX no fue
menor. Con el advenimiento de la
industrialización de la prensa hubo,
para las periodistas otras oportu-
nidades. De aquellas pioneras de
la opinión sobre cuestiones fami-
liares, se pasó a las que conquista-
ron las tareas de diaristas, aunque
en un terreno que no le fue dispu-
tado por los hombres. Las fuentes
políticas y económicas eran coto
masculino y las periodistas tuvieron
que aceptar ser confinadas a las
páginas de sociales. Las reglas del
juego de la sociedad de inicios
del siglo XX así lo exigían.
El cuidado de la familia, la edu-
cación de los hijos eran las ac-
tividades generales asignadas a
las mujeres en el México posre-
volucionario. “Algunas de ellas,
quizá solteras, trabajaban a veces
fuera de sus hogares como secre-
tarias, enfermeras o maestras de
escuelas”.
6
En la década de los
veinte sólo algunas
transgresoras
se destacaron por su presencia en
la escena social. Es el caso de
Esperanza Velásquez Bringas, quien
no sólo se desempeñó exitosamen-
te en las salas de redacción sino que
incluso llegó a ser funcionaria públi-
ca. Elvira Hernández Carballido
7
comenta que Velásquez fue una
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138
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
1
Hannah Arendt,
De la historia a la acción,
Buenos Aires, Paidós,1995, pp. 31-32
2
Josefina Hernández Téllez, “Investigar, informar y formar opinión en el periodismo… cuestión de género” en Lourdes Romero (coordinadora),
Espejismos de papel: La realidad periodística,
México: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 2006,
p. 147.
3
Ibídem.
4
Jordi Borja, “Ciudadanía y espacio público”, www.razonypalabra.com.mx
5
Hannah Arendt,
op. cit
., p. 32.
6
Lucía Ramírez citada por Elvira Hernández Carballido,
Las primeras reporteras mexicanas: Magdalena Mondragón, Elvira Vargas y Esperanza
Velásquez Bringas,
México, UNAM, 1997, (Tesis de maestría en Ciencias de la Comunicación), p. 34.
7
Elvira Hernández Carballido, op. cit., pp. 41-45.
Introducción
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139
mujer de muchas facetas; una de
ellas fue desarrollar el género de la
entrevista de manera destacada.
En
El Universal
quedan los testi-
monios de los encuentros de Ve-
lásquez con personajes de diversa
índole: desde cirqueros y actores,
hasta políticos, escritores e inte-
lectuales.
Empero, el mundo de la infor-
mación general estaba prácticamen-
te cerrado a las mujeres. El caso de
la Velásquez es excepcional al igual
que el de Elvira Vargas, periodista
hecha a sí misma con una tenaci-
dad y esfuerzo que le valió el reco-
nocimiento de sus compañeros
periodistas hombres. En los trein-
ta, lo normal, lo aceptado, era que
las periodistas se desempeñaran
en el mundo de los encajes y los
olanes, las crónicas de quinceañe-
ras y las reseñas sobre bodas rele-
vantes. Elena Poniatowska
8
pinta
espléndidamente la situación.
Cuenta que cuando Rosario San-
sores escribía la columna de so-
ciales “Rutas de emoción” en
Novedades
(en los cincuenta), su
éxito era tan apabullante que las
novias no se sentían “bien casa-
das” si la crónica de la boda no
era hecha por la Sansores quien, a
tono con su actividad profesional,
se adornaba con vistosos encajes
además de poseer una impresionan-
te colección de sombreros envidia-
da por la Poniatowska.
La “seria” —recuerda Ponia-
towska— era Elvira Vargas, mujer
audaz que entrevistaba a políti-
cos y luchaba al igual que los
hombres por ganar “las ocho
columnas”. La exitosa, la buscada,
la admirada y envidiada era la San-
sores, invitada especial a todos
los eventos de la “gran sociedad”.
Elvira Vargas logró titularse de
abogada gracias a una tenacidad
excepcional. De extracción humilde,
nunca negó sus orígenes y su per-
sonalidad fue diferente a la de las
mujeres de su época. Se movía en
las
grandes ligas
del periodismo.
Ella “cubrió” la campaña elec-
toral del general Lázaro Cárdenas.
“No sólo siguió al candidato, tam-
bién entrevistó a la gente, describió
la situación social y económica de
los poblados que visitó, hizo cer-
teros comentarios y críticas fun-
damentadas”.
9
Entre sus trabajos, publicados en
El Nacional y El momento,
desta-
ca una serie de seis reportajes sobre
el tema
El petróleo en México
, en el
cual demostró “el manejo diestro
que realizó de diversas fuentes de
información, característica bási-
ca del reportaje”
10
.
A finales de los cuarenta, Mag-
dalena Mondragón se convirtió
en la primera mujer que cubrió la
fuente policiaca en
La Prensa
y
justo en el umbral de los cin-
cuenta, cuando contaba con 27
años y terminaba la carrera de
Letras en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM),
Mondragón dirigió el diario capi-
talino,
La Prensa Gráfica
.
11
Magdalena Mondragón puede
ubicarse como pionera en el colum-
nismo político aun cuando sus
columnas tuvieron corta duración.
En 1939 escribió “La política en
solfa”, que se publicó sólo en cua-
tro ocasiones; en 1940, “Más allá
de las fronteras”, también de efí-
mera existencia, que fue sustitui-
da en 1940 por “Los políticos en
broma”,
12
columna que se publica
durante todo ese año hasta 1941.
En 1952, cuando el Partido
Revolucionario Institucional (PRI)
funda el periódico
Sólo Para
Ellas
, Magdalena es llamada para
que lo dirija “y con ello contri-
buye a la conquista de la ciuda-
danía femenina en México”.
13
Desempeña el cargo durante seis
años.
El arribo de Mondragón a la
dirección de un diario a la mitad
del siglo XX marcó un hecho que
coincidiría también con lo que ini-
cialmente se conoció como
empower-
ment
, por su nombre en inglés, y
como empoderamiento en español.
El inicio del proceso de empo-
deramiento puede ubicarse a
finales de los cincuenta e inicio
de
los sesenta del siglo XX en
Estados Unidos de Norteamérica,
Sociedad y Política
8
Elena Poniatowska, “Rosario Sansores, la aceptación social” en Periódico
La Jornada,
13 de noviembre de 1984, página 17.
9
Ibídem
, p. 75.
10
Idem
.
11
Erika Cervantes, “Comunicación e Información sobre la Mujeres” (CIMAC), en www.cimacnoticias.com.mx
12
Elvira Hernández Carballido. op. cit. página 145.
13
Ibídem
.
coincidiendo con los movimien-
tos feministas de aquella época y
con la lucha por los derechos
civiles.
Magdalena León
14
afirma que el
término empoderamiento fue toma-
do del inglés por las ciencias so-
ciales y el feminismo, a falta de
una palabra exacta o más cercana
en castellano a
empowerment
que
tal vez serían
apoderar o poten-
ciar.
Según León, se quedó
empode-
ramiento
porque el término en
inglés hace referencia a un proceso,
un camino no acabado, una acción
de hacerse poderoso (a).
Margaret Schuler
15
, por su parte,
identifica el empoderamiento como
un proceso por medio del cual las
mujeres incrementan su capaci-
dad para configurar sus propias
vidas y su entorno, una evolución
en la concientización de las mu-
jeres sobre sí mismas, en su estatus
y en su eficacia en las interac-
ciones sociales. Otros investiga-
dores señalan que el proceso de
empoderamiento tiene diversas
dimensiones que bien pueden
relacionarse con distintos terre-
nos: el económico, el social y el
político.
En el quehacer periodístico, se
entiende el proceso de empodera-
miento en primera instancia como
el ingreso al propio medio y en
una perspectiva mediata, como el
ejercicio de los géneros de opinión
y de la toma de decisiones. Ese
empoderamiento es un camino
que contempla la participación a
nivel directivo de las mujeres
periodistas en México y que,
hasta ahora, sólo se ha registrado
en un porcentaje bajo. Es evidente,
por otra parte, que el empodera-
miento de las periodistas en México
está vinculado al desarrollo de las
condiciones sociales del país. Las vo-
ces extremadamente optimistas so-
bre las conquistas de las mujeres
periodistas
echan las campanas a
vuelo
sin contar con hechos de
envergadura que las avalen. El lo-
gro de Mondragón marcó el inicio de
un camino que aún es sumamente
modesto. Es un hecho que las mu-
jeres periodistas han conquistado
ya el ámbito de la información
general al lograr la cobertura de
todo tipo de “fuentes” como las
políticas, las económicas, agrarias,
educativas, etc. pero los sitiales de
mayor influencia como el artículo
de fondo, la columna política o los
puestos directivos aún no son para
ellas. Siguen reservados para los
periodistas hombres.
El ingreso de las mujeres perio-
distas a la información general y
a la cobertura de fuentes políti-
cas, las consideradas de la mayor
importancia, se registró en la dé-
cada de los sesenta, en el perió-
dico
El Día
. En otros periódicos
de la época como
El Universal,
Excélsior
o
El Nacional,
eran
pocas las mujeres que tenían a su
cargo “fuentes” de información
política, aunque ya habían logrado
pasar de las secciones de sociales
a las culturales. En este ámbito
pueden considerarse pioneras a
Ana Cecilia Treviño
Bambi,
Guada-
lupe Appendini, Noemí Atamoros,
Concepción Solana, Gloria Salas
de Calderón, Blanca Haro, Isabel de
la Mora, Alaide Foppa, Olga Har-
mony, Lorenza Martínez Soto-
mayor, Luz María T. de Hernández,
Perla Schwartz, Norma Pastrana,
Helen Krauze, Anilú Elías, Raquel
Tibol
16
, entre otras.
En la década de los setenta
destaca el trabajo periodístico,
sobre todo en el género de la
entrevista, de Margarita García
Flores, quien desde su sitio en la
UNAM —en el área de Difusión
Cultural— obtiene el Premio
Nacional de Periodismo.
La marcada diferencia en
El
Día
era que las mujeres tenían a
su cargo las fuentes políticas y las
económicas, además de algunos
puestos de dirección. En este diario
trabajaron María Luisa Mendoza,
La China
; Sara Lovera en sus pri-
meros años de reportera y Sara
Moirón quien, tras desempeñarse
como reportera y autora de entre-
vistas y reportajes, desempeñó, a
finales de la década de los sesen-
ta, la jefatura de información.
Entre sus logros periodísticos des-
taca una entrevista con el general
Lázaro Cárdenas, cuando éste era
expresidente. El general le decía:
muchachita
y la trataba con defe-
rencia.
17
Moirón fue autora de
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140
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
14
Magdalena León (compiladora),
Poder y empoderamiento de las mujeres,
Bogotá, Coedición de Tercer Mundo Editores y Fondo de
Documentación Mujer y Género de la Universidad Nacional de Colombia, 1997, p. 2.
15
Margaret Schuler en Magdalena León,
op. cit.
, página 3.
16
México 75. Año Internacional de la Mujer.
Números 1-12, Hemeroteca Nacional.
17
Sara Moirón, entrevista con la autora de este artículo, ciudad de México, 15 de enero de 1999.
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141
innumerables notas informativas,
entrevistas y crónicas. Publicó el
libro
Personajes de la ciudad
, texto
en el que integró sus encuentros
con diversos personajes de la
década de los sesenta.
18
Hay que
subrayar que la plantilla de
El Día
estuvo conformada en su mayoría
por mujeres tanto en la sección
nacional como en la interna-
cional. Esto no hubiera podido
lograrse sin la voluntad política
del director de aquel rotativo,
Enrique Ramírez y Ramírez, de
ideología izquierdista, quien co-
mentaba jocoso: “Me encanta
estar rodeado de mujeres pero no
sólo porque admiro su belleza,
sino sobre todo porque reconozco
y valoro su inteligencia”.
19
El Día
fue creado en 1964 en
las postrimerías del sexenio enca-
bezado por Adolfo López Mateos;
las “fuentes” de mayor importan-
cia eran cubiertas por mujeres. En
la década de los setenta, Paz
Muñoz era la responsable de la
fuente de la Presidencia de la Re-
pública, Estela Vaylón cubría
económicas, Eva Leonor Méndez,
asistenciales, Teresa Gurza realiza-
ba reportajes especiales y Rosa
María Valles Ruiz cubría la fuente del
Senado de la República en tanto
que Isabel Morales era la respon-
sable de la Cámara de Diputados.
Morales fue autora de la columna
“Tiempos políticos” en esa déca-
da. Una periodista destacada que
llegó incluso a dirigir el diario
fue Socorro Díaz.
Pocas mujeres periodistas han
logrado escribir columna política.
En el medio se considera a un co-
lumna, sobre todo si es de índole
política, como el “peldaño supe-
rior”
20
a que se puede aspirar. ¿Por
qué? porque ser columnista es tener
presencia política, opinión influ-
yente e incluso poder y el poder,
al igual que la gloria, constituye
“la aspiración más alta y la rec-
ompensa más grande a que puede
aspirar un ser humano en su paso
por la tierra”
21
.
Este tipo de poder puede rela-
cionarse con el empoderamiento
señalado anteriormente. En el caso
de las mujeres ha sido limitado.
Un caso excepcional lo fue, tam-
bién en
El Día,
Adelina Zendejas,
quien casi desde el inicio del pe-
riódico escribió la columna “Ellas y
la vida” con el seudónimo
Yolia.
Josefina Hernández Téllez
22
, inves-
tigadora que ha abordado como
objeto de estudio la vida de Zen-
dejas, comenta que la periodista
usó por lo menos diez seudóni-
mos femeninos hecho del cual
Adelina se enorgullecía ya que
llegó incluso a afirmar que nunca
usó un seudónimo masculino. Sin
embargo, el
Diccionario de Seudó-
nimos, Anagramas, Iniciales y
otros Alias
, reporta que Adelina
usó también el seudónimo de
“Gerardo” en
El Universal Gráfico
(1926-1929).
Zendejas recibió el Premio Na-
cional de Periodismo en 1988 por
su trayectoria. En esa ocasión
afirmó que el oficio periodístico no
sólo es informar, instruir, comentar
o criticar sino sobre todo “forjar la
conciencia ciudadana y la opi-
nión pública.
..”
23
El caso del periódico
El Día
es
paradigmático si de empodera-
miento de mujeres periodistas se
habla. En 1980, a la muerte de
En-
rique Ramírez y Ramírez, director
fundador del diario, es Socorro Díaz
quien asume la dirección del rota-
tivo. Egresada de la escuela de
periodismo “Carlos Septién García”,
Díaz fue reportera, directora del
suplemento “El Gallo Ilustrado”, sub-
directora y directora del diario por
más de una década, 1984–1996.
Fue distinguida con el Premio Na-
cional de Periodismo en el área
de divulgación cultural. Además,
Socorro Díaz tiene una trayectoria
en el medio político. Fue diputada
federal y senadora por el Partido
Revolucionario Institucional (PRI),
presidenta de la Comisión Perma-
nente de la Cámara de Diputados y
directora del ISSSTE. Contendió en
dos ocasiones por la candidatura
Sociedad y Política
18
Ibídem
.
19
Ernestina Hernández, entrevista con la autora de este artículo, ciudad de México, 10 de agosto de 2005.
20
Rosa María Valles Ruiz,
La columna política en México. Una propuesta de análisis ante las elecciones presidenciales del 2 de julio del 2000,
México, IEDF, 2004, p. 22.
21
Herbert Rosinski,
El poder y el destino humano
. Buenos Aires, Paidós, 1967, p. 21.
22
Josefina Hernández Téllez.
Adelina Zendejas, precursora del periodismo y de la escritura femeninos,
México, UNAM, Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales, (Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación), 2001, p. 73.
23
Adelina Zendejas.
Palabras en la ceremonia de la Entrega de Premios Nacionales de Periodismo 1987-1988.
tomado de Josefina Hernández
Téllez.
op. cit
.
p. 75.
del PRI a la gubernatura de su
estado natal, Colima. Al ser derro-
tada, abandonó el PRI y se integró
al Partido de la Revolución Democrá-
tica (PRD) partido por el cual
logró una diputación federal por
la vía plurinominal (2003-2006).
El Día
marcó la pauta. En otros
periódicos, la situación era dife-
rente, aunque en
Excélsior
se regis-
tra un caso paradigmático: Isabel
Zamorano cubre Presidencia de la
República en el sexenio de Luis
Echeverría Álvarez (1970-1976) y
continua dos sexenios más (José
López Portillo, 1976-1982, Miguel
de la Madrid, 1982-1988) y unos
años más del de Carlos Salinas de
Gortari, 1988-1990). Esta perio-
dista se distinguió por marcar con
claridad las diferencias entre el
poder político y el periodístico.
El caso de Zamorano en los
setenta fue excepcional. La mayoría
de las mujeres periodistas esta-
ban relegadas. Algunas llegaron
incluso a realizar acciones que ahora
parecerían cómicas pero que en-
tonces tuvieran una razón de ser.
La convicción de que el trabajo
periodístico “serio” sólo lo hacían
los hombres llevó a Irma Fuentes,
reportera de
Novedades,
a adop-
tar actitudes drásticas.
Irma Fuentes
24
recuerda que
cuando ella comenzó a conseguir
entrevistas importantes (era el final
de los sesenta y el inicio del se-
xenio del presidente Echeverría)
no faltó quien le dijera que eso lo
podía hacer porque era mujer.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Yo le dije a
mi amiga Bertha Fernández:
si tú no exiges que te traten como un
varón te van a relegar. Te van a tratar
como una dama Y yo no quiero que me
traten como a una dama. Quiero que me tra-
ten como un periodista.
25
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Irma decidió a partir de en-
tonces vestirse como hombre y
demandar que la trataran “como
a un periodista”. El jefe de redac-
ción de
Novedades
de aquel
entonces
,
Daniel Ramos Nava, se
comenzó a dirigir a ella excla-
mando: ¡Reportero Fuentes, venga
para acá!
Lo ocurrido a Irma Fuentes sus-
cita diversas reflexiones. Pasa por
la construcción de las subjetivi-
dades y la expresión de éstas en el
trabajo profesional. “No quiero que
me traten como a una dama, quie-
ro que me traten como a un perio-
dista”. Esta frase indicaba el peso
del contexto social de aquella
época, las reglas del juego acep-
tadas, la aceptación de la propia
Fuentes de que “una dama” no
podía actuar como un periodista.
Incide también en lo que Michel
Foucault denomina “diferentes mo-
dos de subjetivación del ser hu-
mano a través de los órdenes de
saber y poder”.
26
Irma vistió de hom-
bre varios años por lo menos hasta
que adquirió la conciencia de que
tenía el poder y la seguridad nece-
saria para desenvolverse como
periodista, aunque fuera mujer
*
.
Con el tiempo Irma Fuentes se
convertiría en una columnista polí-
tica de gran influencia. De trans-
gresora del espacio público pasó
a actor legítimo en el ámbito pe-
riodístico e incluso se le puede
considerar como pionera en el
inicio del empoderamiento de las
mujeres periodistas.
Otra mujer que ha alcanzado
puestos directivos y que también ha
escrito columna política (“Los no-
venta”), aunque por un breve lap-
so, es Carmen Lira, actual directora
de
La Jornada
.
Carmen fue repor-
tera del diario
Unomásuno
de 1977
a 1984. Formó parte del grupo de
periodistas que abandonó
Unomás-
uno
y fundó
La Jornada.
Fue sub-
directora de este último diario y
finalmente directora. En 2004 fue
reelecta para un segundo y últi-
mo periodo de cuatro años. Es
autora de excelentes reportajes
entre ellos una serie sobre la
invasión de Estados Unidos a Pa-
namá y el bombardeo a un barrio
panameño conocido como “El Cho-
rrito”. Entre sus trabajos más
sobresalientes se encuentra la en-
trevista hecha al subcomandante
“Marcos” en 1995, un año des-
pués del levantamiento armado
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142
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
24
Irma Fuentes, entrevista con la autora de este artículo, ciudad de México, miércoles 23 de mayo del 2001.
25
Ibídem
.
26
Michel Foucault citado por María Inés García Canal,
Seminario sobre Foucault y el poder,
México-UAM-Xochimilco, mayo-junio de 2002.
*
Cuando ingresé como reportera al periódico
El Día
en 1974, una de las primeras compañeras de otros diarios que conocí fue a Irma Fuentes.
Me llamó enormemente la atención su forma de vestir. La moda de entonces era la minifalda y una reportera que siempre usaba pantalón y
sacos “de hombre” era francamente inusual.
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143
del Ejército Zapatista de Libera-
ción Nacional (EZLN).
27
En 2001, la periodista especia-
lizada en asuntos internacionales,
Ernestina Hernández, fue designa-
da subdirectora del
Unomásuno
,
cargo que desempeñó hasta no-
viembre de 2002, cuando se unió
a la huelga que declaró a los
dueños de la empresa el sindica-
to de trabajadores del periódico,
quienes expresaron así su incon-
formidad por la línea editorial de
los compradores del rotativo.
Her-
nández se transformó en la lide-
resa del movimiento huelguístico.
El Sol de México
es dirigido por
Isabel Zamorano desde 2004.
Zamorano es una periodista de
larga trayectoria en el medio.
Como ya se mencionó es la única
mujer periodista que ha cubierto
la fuente de Presidencia de la
República por más de tres sexe-
nios. Hay casos de direcciones
fugaces como la de Margarita Mi-
chelena, quien en la década de los
ochenta fundó y dirigió el perió-
dico
Cuestión
,
un diario cuyo slogan
era:
un periódico hecho sólo por
mujeres
. La aventura duró poco.
O el caso de Isabel Arvide, quien
al inicio del sexenio encabezado
por Ernesto Zedillo, estuvo al frente
del periódico
Ovaciones
. Su ges-
tión duró sólo unos días. No hubo
explicaciones aunque en el medio se
afirmó que un titular del periódico
incomodó al entonces presidente
Zedillo**. Otro caso de dirección
breve fue el de la periodista de
origen español, Pilar Ferreira, quien
dirigió, durante 2002,
El Sol de
México
que se edita en la ciudad
de México.
Excélsior
fue dirigido en
2003 por Patricia Guevara aunque
sólo por unos cuantos meses.
Sociedad y Política
27
Carmen Lira, “Marcos: la crisis: puerta al fascismo: Marcos”
,
en
La Jornada, el rostro de un país, 1984-2004,
México, Desarrollo de Medios,
2004, pp. 232-235.
**
Sin haberse confirmado nunca, se decía en los pasillos que la salida de Isabel Arvide se debió a la “cabeza” que sobre el gabinete de Zedillo
se publicó como nota principal. El encabezado decía: “Decepcionó” (refiriéndose al gabinete).
28
Periódico
El Nacional
, primero de julio de 1963, Hemeroteca Nacional, Consulta realizada el 13 de septiembre del 2001, Revisión de las colum-
nas de Susana Schendel, 1, 8, 15, 22, 29 de julio de 1963.
Las columnistas políticas, escasas
En el terreno del columnismo
político son escasas las mujeres
autoras de este tipo de textos. En
la década de los sesenta se regis-
tra el trabajo de Adelina Zendejas
de quien ya se habló. Otra colum-
nista cuyo nombre es poco cono-
cido fue Susana Schendel, quien a
finales de esa década publicaba,
en la página 7, regularmente la
columna “Y para hoy
...”
en el
diario
El Nacional
.
.
28
Una periodista que también ha
incursionado en la columna no
propiamente de temas políticos
sino de temas variados es María
Luisa Mendoza “La China”. Ella
inicia su trabajo en el periódico
El
Día
a finales de los sesenta. Su
columna se titula “La O”
por lo
redondo
y desde sus comienzos
pone énfasis en el manejo del
lenguaje y el uso de términos
coloquiales, como la
votadera
o la
llevadera
de gente para referirse a
un mítin o reunión.
Irma Fuentes con Luis Cantón
Zetina, escribió en el diario
No-
vedades
la columna “Piñata domi-
nical”
.
Irma había pasado por
prácticamente todas las “fuentes”
incluyendo las políticas antes de
llegar a ser columnista. “Piñata
Dominical” duró ocho meses. Des-
pués Fuentes hizo
Rinconera
Política
y posteriormente una
columna que refleja la forma
como el contexto socio-histórico
determina también el papel de la
prensa. La columna en cuestión
se llamaba “De marcianos” y fue
publicada por Fuentes en el sexe-
nio de José López Portillo. El
título se le ocurrió a ella, se publi-
caba tres veces a la semana,
lunes, miércoles y viernes. Irma
Fuentes
29
comenta: “Yo escribía
de un país imaginario, de funcio-
narios y empresarios imaginarios
y entonces sí, ya no había limi-
tación, yo le podía
dar
a quien
quisiera”.
¿Qué quería decir Irma con estas
últimas palabras? Ella considera
que un columnista “no escribe para
el público en general”. “Tú escri-
bes como columnista para tus
amigos y para la gente del go-
bierno”. Se escribe, subraya, para
la gente que posee el poder o que
influye sobre éste, pero “sobre to-
do para gente que entiende lo que
tú dices”. Con su columna “De
Marcianos” ella podía mencionar
prácticamente todas las situacio-
nes porque cambiaba los nombres
de los supuestos funcionarios y se
trataba de un país que no era
México.
Cuando se acabó el sexenio de
López Portillo y ascendió a la pre-
sidencia de la República Miguel de
la Madrid, Irma salió del perió-
dico para irse a la Universidad
Iberoamericana a estudiar socio-
logía. Posteriormente se integró
a
El Gráfico
de
El Universal
,
donde
escribió la columna “Escritorio polí-
tico”, columna publicada hasta fi-
nales de 1999. De sus veinte años
como columnista, Irma Fuentes re-
cuerda que la impresionó el impacto
de una de sus columnas sobre un
fraude en una dependencia.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
“Cesaron a los dos días al funcionario
aludido y yo me sentí muy mal pues no
me constaba la información. No tenía
pruebas documentadas.
..”
Eso me llenó de mucha angustia, porque
me dí cuenta de que mi verdad influye en
las cosas… En otra ocasión, publiqué
—ahora sí con documentos concretos—
una acusación contra Rosa Luz Alegría
(secretaria de Turismo) a quien López
Portillo (entonces presidente de la
República) le había dado dinero para
darle un aguinaldo alto a sus subdirec-
tores, directores y subsecretarios, lo que
no cumplió en todos los casos.
Rosa Luz Alegría me anduvo buscando, me
mandó recados con Bertha Fernández de
que me iba a
amolar
y todo, Pero yo sí
tenía en que apoyarme…
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Isabel Arvide es conocida sobre
todo por la demanda que interpu-
so en su contra la exactriz y viuda
del expresidente José López Porti-
llo, Sasha Montenegro. Sin embargo,
es una de las pocas columnistas
políticas en México.
Sin gafete
ha
sido publicada en diversos diarios,
con altibajos, debido a los proble-
mas de diversa índole que ha en-
frentado la periodista.
Olga Moreno fue una columnista
que nunca firmó con su nombre.
“Café Político” se publicó por varias
décadas en
El Heraldo de México.
A finales de 1999 y hasta finales
de 2001, descolló en el ámbito de
la columna política Lourdes Galaz,
autora de “Página 9” en
La Jornada
.
La columna de Galaz se posicionó
en poco tiempo. Publicaba su co-
lumna dos veces a la semana,
miércoles y sábado, compartiendo
espacio con dos columnistas del
mismo diario que en 2006 man-
tienen su columna: Miguel Ángel
Rivera (“Clase política”
)
y Julio Her-
nández López (“Astillero”
).
Otras mujeres periodistas como
Nidia Marín, en
Excélsior
, Aurora
Berdejo, en
El Sol de México,
y
Nadia Piemonte, en
El Financiero,
publican columnas
.
Nidia Marín
aborda temas de la ciudad, concre-
tamente del Distrito Federal, Nadia
Piemonte, de diversos temas en
tanto que Aurora Berdejo se cen-
tra en temas políticos. El caso de
Berdejo es singular. Por más de 15
años estuvo al frente de la co-
lumna política más importante
del diario
Excélsior:
“Frentes Polí-
ticos”. Al salir de este diario, se
incorporó a
El Sol de México
.
Por otra parte, un análisis reali-
zado por Josefina Hernández Téllez
30
en tres diarios de la ciudad de
México,
Reforma, El Universal y La
Jornada,
sobre la presencia de
firmas femeninas en el ámbito de la
opinión, puso de manifiesto que en
temas tan importantes como la
reforma fiscal, de 106 textos ubica-
dos en los diarios mencionados,
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144
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
29
Ibídem
.
30
J. H. Tellez,
op. cit.,
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145
sólo 6 correspondieron a mujeres y
100 a hombres. Hernández Téllez
ubicó el asunto del aborto por con-
siderar que éste era un tema en el
que supuestamente las mujeres po-
drían participar en menor medi-
da. De 87 textos ubicados, 14
eran de mujeres y 73 de hombres.
En resumen, puede afirmarse
que la conquista de la información
general por la mujer periodista es
un hecho en el inicio del siglo
XXI. Sin embargo, la expresión de
las mujeres en el periodismo de opi-
nión es limitada al igual que los
puestos directivos, situación de
la que se infiere un empodera-
miento restringido.
Recibido el 23 de noviembre del 2005
Aceptado el 2 de enero del 2006
Sociedad y Política
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146
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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