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163
Sociedad y Política
* Universidad Autónoma del Estado de
Hidalgo, Abasolo No. 600 Col. Centro,
Pachuca, Hgo, México, C.P. 42000.
La categoría género y la investigación en comunicación.
Caso específico, la historia de la prensa nacional.
Elvira Hernández Carballido*
Palabras clave:
Feninismo, género,
comunicación, periodismo, mujeres.
Abstract:
The main objective of this article is to
expose the academy trajectory in com-
munications studies in the gender cate-
gory and some recognition in the
national journalism history. In specific
it will talk about investigations develop-
ment in this topic in our country.
Resumen:
El presente artículo tiene como objetivo
exponer el recorrido académico de la
categoría género en los estudios de
comunicación y algunas aportaciones
que se han logrado, como caso específi-
co se mostrarán las aportaciones en las
investigaciones realizadas en la historia
del periodismo nacional.
El uso de la categoría género en
nuestro país poco a poco ha ga-
nado espacios en las investigacio-
nes en ciencias sociales. Sin duda,
en este contexto, las ciencias de
la comunicación no han sido aje-
nas a esta perspectiva, aunque en
sus inicios no se caracterizaron por
un interés general en el tema.
En efecto, en este artículo ad-
vertiré que todavía son pocos los
trabajos académicos en nuestra
disciplina que se han interesado
en que su punto de partida teóri-
co sea el género.
Preguntarse por qué y cómo
las mujeres se vuelven invisibles
para las investigaciones en comu-
nicación cuando han sido actores
sociales en el escenario de la
comunicación, ha dado por resul-
tado una importante discusión
sobre la utilidad del género como
categoría de análisis.
A mi juicio es importante uti-
lizar la categoría Género porque
como dijo Joan Scott
1
representa
un elemento constitutivo de las re-
laciones sociales basadas en las
diferencias que distinguen a los se-
xos y es una forma primaria de las
relaciones significantes de poder
entre estos. Además, coincido con
Marcela Lagarde
2
, la perspectiva
de género sintetiza la teoría, la
filosofía y la política liberadoras,
creadas por las mujeres en la cul-
tura feminista y permite analizar
de manera comprensible las carac-
terísticas que definen a las mu-
jeres y a los hombres de manera
específica, así como sus semejan-
zas y diferencias e incluso el senti-
do de sus vidas, sus expectativas
y oportunidades, las complejas y
diversas relaciones sociales que
se dan entre ambos géneros, así
como los conflictos instituciona-
les y cotidianos que deben en-
frentar y las maneras en que lo
hacen.
De esta manera, el uso de la
categoría género en las investi-
gaciones de comunicación permiti-
rá mantener la certeza de que la
presencia femenina ha sido la gran
ausente en la gran mayoría de aná-
lisis. Además, puede marcarse la
pauta para intentar escudriñar los
diversos tipos de transformacio-
nes, cambios y permanencias rela-
cionadas al comportamiento y
experiencias de los sujetos tanto
masculinos como femeninos en
los ámbitos de la comunicación.
A lo largo de este trabajo se en-
tenderá el género como un pro-
ducto de la relación social entre
los sexos, relación que puede recu-
perarse a través de los periódicos
de una época específica. Desde esta
visión el concepto género cobra
un nuevo contenido y su estudio
se centrará en analizar, desde una
perspectiva histórica, cómo se cons-
truye y reproduce la diferencia
sexual, sobre las cuotas de poder
que se adscriben a cada uno de
los géneros y cómo se interrela-
cionan éstos entre sí.
En las ciencias sociales de nues-
tro país esta categoría ya es fre-
cuentemente empleada, un ejemplo
pueden ser los trabajos antropo-
lógicos de Marcela Lagarde y Elsa
Muñiz; las investigaciones históri-
cas de Carmen Ramos y Julia Tu-
ñón; los estudios sociológicos de
Teresita de Barbieri y Márgara
Millán, entre otros. Ante tal pano-
rama, reitero que en las ciencias
de la comunicación existen pocas
referencias. Sin embargo, el in-
tento de realizar estudios en esta
disciplina desde la perspectiva de
género empieza a generar interés
en investigadoras como Olga
Bustos, Mercedes Charles, Cecilia
Rodríguez, Martha Burkle, Mabel
Piccini, Guadalupe López, Josefina
Hernández Téllez, Coral López de
la Cerda, Tania Meza, Layla Sán-
chez Kuri, Aimée Vega e Isabel
Barranco.
La proliferación de estos tra-
bajos en nuestro campo de estu-
dio puede permitir la formulación
de preguntas sobre fenómenos ya
investigados que carecían de una
perspectiva de género e incluso
develar aspectos que, en el caso de
las ciencias sociales, no se ha-
bían percatado, principalmente en
comunicación, nuestra área de
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164
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
1
Joan Scott, “El género: una categoría útil para el análisis histórico” en Marta Lamas (compiladora),
El género. La construcción cultural de la
diferencia sexual
, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Programa Universitario de Estudios de Género, 2000.
2
Marcela Lagarde,
Género y feminismo
, Madrid, Horas y Horas, 1997.
Introducción
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165
estudio, donde puede intentarse
marcar una pauta de estudio des-
de la visión del género.
Un ejemplo de la manera en
que se puede aprovechar esta cate-
goría puede observarse en algunas
investigaciones sobre la historia
del periodismo, desde dicha pers-
pectiva puede distinguirse la labor
realizada por mujeres en la pren-
sa de México.
El objetivo general es exponer
el recorrido académico de la ca-
tegoría género en los estudios de
comunicación y algunas aportacio-
nes que se han logrado, como
caso específico se mostrarán las
aportaciones en las investigacio-
nes realizadas en la historia del
periodismo nacional. De esta ma-
nera, el trabajo quedó dividido
en dos partes: En la primera se
precisa el uso que ha tenido esta
perspectiva en las investigacio-
nes en comunicación. La segunda
presenta la manera en que se
aplicó el género en la historia de
la prensa nacional.
En 1993 el Programa Interdiscipli-
nario de Estudios de la Mujer (PIEM),
de El Colegio de México, realizó
una detallada búsqueda para
detectar el material bibliográfico
producido hasta la fecha sobre
mujeres y comunicación. Después
de que la investigadora Irene
García revisó los índices del pro-
pio centro de documentación, así
como de las bibliotecas de El
Colegio de México, la Universidad
Autónoma Metropolitana Xochi-
milco, la Facultad de Ciencias Po-
líticas y Sociales y la Facultad de
Psicología (ambas de la Universi-
dad Nacional autónoma de México,
UNAM) concluyó:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los estudios sobre mujeres y medios de
comunicación es un campo restringido
tanto en los estudios de género como
en la investigación en comunicación.
Por ello en los estudios que se han reali-
zado hasta el momento permanece la
heterogeneidad de los enfoques teóri-
cos, aunque existe una clara conciencia
de que los medios reproducen valores
sexistas y patriarcales.
3
- - - - - - - - • - - - - - - - -
En la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales de la UNAM,
las primeras tesis sobre mujeres,
comunicación y periodismo sur-
gieron en 1980 y fueron:
Revistas
femeninas,
de Carola García Calde-
rón;
El uso de la imagen de la
mujer como objeto sexual en la pu-
blicidad de las revistas femeninas
,
de Laura Márquez y
Las realiza-
doras del cine mexicano y el femi-
nismo
, de Luz María Campos Castro.
Además de la UNAM, debido al
prestigio y por ser la primera ins-
titución académica que incluyó en
sus planes el estudio de las mujeres,
es importante citar a El Colegio de
México que, a través del PIEM, des-
de 1991, ha impartido una especia-
lización para que investigadoras
de diversas disciplinas cuenten con
las bases teóricas necesarias que les
permitan realizar sus trabajos so-
bre mujeres. Hasta el momento,
existen ocho investigaciones de es-
tudiantes formadas en las ciencias
de la comunicación. Las autoras
son: Irene García, hizo un estu-
dio sobre la presencia femenina en
el cine de Almodóvar; Elvira Her-
nández Carballido, describió el pe-
riodismo de Rosario Castellanos;
Josefina Hernández Téllez, escribió
la historia de vida de tres peri-
odistas feministas; Consuelo Meza,
hizo referencia a un programa de
radio sobre mujeres en Querétaro;
Gabriela González, expuso el caso del
periodismo femenino en Sonora;
Isabel Barranco, analizó un pro-
grama radiofónica de la salud sexual
de las mujeres en México; Gua-
dalupe López, recuperó la histo-
ria de radio femenina; Rosa María
González Victoria, interpretó el
caso del personaje “Borola”, de
la historieta “La familia Burrón”.
Otro dato importante son las
sistematizaciones documentales
realizadas por Raúl Fuentes Na-
Sociedad y Política
3
Irene García,
Los estudios de género en comunicación
, México, El Colegio de México, 1993, p.1.
Género y estudios de comunicación
varro presentadas en tres libros.
El primero abarcó de 1956 a 1986,
el segundo de 1986 a 1994 y el
tercero 1995 a 2001. En el primer
lapso estudiado, luego de consul-
tar más de 800 obras, el autor
precisó los temas que hasta esa
época habían sido tratados en la
investigación de la comunicación
en México. Únicamente tiene regis-
trados un trabajo en las siguientes
áreas: telenovelas, revistas feme-
ninas, semática de mujeres, comu-
nicación alternativa.
En la segunda sistematización
documental realizada por Fuentes
Navarro, el panorama continúo sien-
do desalentador. Se reportaron cinco
trabajos sobre mujeres: cultura
femenina y medios, mujeres jefas
de familia, mujeres y educación
superior y vida cotidiana. El ter-
cer tomo reportó un considerable
aumento, pero siguieron siendo
pocas las áreas interesadas en las
mujeres: cine, nuevas tecnolo-
gías, periodismo, cultura, violencia
en los medios e identidad fe-
menina.
Ante este panorama, desde una
perspectiva crítica, actualmente en
México las investigaciones en co-
municación han dejado de lado
otros aspectos de la realidad so-
cial íntimamente ligados a la
comunicación, entre dichas líneas
están los estudios de género.
La proliferación de estos traba-
jos en ciencias de la comunicación
puede permitir la formulación de
preguntas sobre fenómenos ya in-
vestigados que carecen de una
perspectiva de género e incluso
develar aspectos que, en el caso de
las ciencias sociales, no se ha-
bían percatado, principalmente en
comunicación, donde puede y debe
intentarse marcar una pauta de es-
tudio desde la visión de género.
La última década del siglo XX
presenta nuevos retos y nuevas pre-
guntas en torno a la presencia
femenina en la investigación de la
comunicación. Se considera que exis-
ten dos aspectos básicos a estu-
diar: las mujeres como receptoras
y las mujeres como emisoras. A su
juicio, escudriñar en cualquiera de
ellos, desde el género, lograría que
cualquiera de las líneas temáticas
existentes en ciencias de la co-
municación se descubriera la pre-
sencia femenina para analizar las
mecánicas de relación entre los
géneros para intentar explicar la
manera en que los diferentes sig-
nificados atribuidos a lo masculino
y a lo femenino pueden influir en el
desarrollo de una sociedad, en su for-
ma de comunicarse, de crear men-
sajes o en la manera de recibirlos.
Después de presentar esta re-
visión de los estudios de género
en las ciencias de la comunica-
ción en particular, no queda duda
de que los análisis desde la pers-
pectiva de género representan un
análisis político porque recono-
cen y enfrentan las relaciones de
poder y abordan la de-sigualdad
entre los sexos en todos los
ámbitos de nuestra sociedad.
Si bien los estudios de género
representan una forma de compro-
miso feminista, tal vez en la
investigación de medios de comu-
nicación poco se ha recurrido a
ellos. Reitero que la incorporación
de la categoría no asegura resol-
ver las diferencias entre hombres
y mujeres, pero sí explicarlas, com-
prenderlas y contextualizarlas. Si
en otras disciplinas de las cien-
cias sociales la categoría ha gana-
do respeto y legitimidad espero e
invito a que en las ciencias de la
comunicación dicha visión empiece
a palparse en la producción de
investigaciones con perspectiva
de género sobre cualquier suceso
relacionado a nuestra área.
A mi juicio, el uso de esta cate-
goría identifica la presencia de
los cuatro ejes que la conforman
para aplicarlos a una investiga-
ción en la academia de las ciencias
de la comunicación o a un trabajo
periodístico:
a) Los mitos en torno al ideal
femenino, es decir, las ideas que
rodean la visión del papel de
las mujeres en nuestra socie-
dad e influyen en la creación y
mantenimiento de estereotipos:
la mujer maternal, la mujer bue-
na, la mujer bella, entre otros.
b) Los patrones estéticos y las
normas de conducta que son
impuestas a la vida femenina
y presentadas como un consen-
so social.
c) Las instituciones a través de
las cuales la población feme-
nina adopta normas y valores
que determinan su comporta-
miento en la sociedad.
d) Las personalidades femeninas
que las periodistas representan
y conforman por aspectos cul-
turales pese a la imposición
de un comportamiento único y
natural en las mujeres.
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166
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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167
Finalmente, sugiero tomar en
cuenta los siguientes elementos
para quien desee practicar el pe-
riodismo desde la perspectiva de
género:
a) Temas abordados y el eje de
género que los respalda.
b) Contenidos que describen y
ubican a las mujeres en espacios
determinados creando modelos
femeninos específicos, presen-
tados tanto por hombres como
por mujeres.
c) Géneros periodísticos o modali-
dades utilizadas según el me-
dio de comunicación.
d) Presencia o ausencia femenina
en los medios de comunicación.
e) Posición conservadora o femi-
nista presentada en los medios
de comunicación ante la vida de
las mujeres.
f) Confirmar la construcción de gé-
nero difundida.
Esta propuesta metodológica ha
sido aplicada principalmente en
las investigaciones que realizo
sobre la historia del periodismo na-
cional y la participación femenina.
A continuación presento las apor-
taciones que a mi juicio se han
logrado en esta línea de investi-
gación.
Sociedad y Política
La perspectiva de género en la historia del periodismo nacional
Entre los trabajos pioneros que
tuvieron por lo menos el objetivo
de rescatar la labor femenina en
el periodismo se puede citar el
libro de Fortino Ibarra de Anda,
4
que narra de manera cronológica
la presencia femenina en la pren-
sa nacional. En el texto, además
de citar nombres y publicaciones,
el autor hace referencia a lo difí-
cil que resultó para las pioneras
ganarse un lugar en los espacios
periodísticos. Menciona que debido
al temor de ser criticadas, las pri-
meras colaboradoras prefirieron fir-
mar sus artículos con seudónimos.
A juicio de Ibarra, la primera
periodista mexicana fue Leona Vica-
rio, ya que la heroína de la Inde-
pendencia firmó y publicó en
diversos diarios varias cartas para
defenderse de las críticas de Lu-
cas Alamán que puso en duda su
honor y su prestigio como lucha-
dora social. La actitud de la insur-
gente sin duda la convierte en
precursora del periodismo femeni-
no nacional.
Poco después, informa el autor,
cuando surgen publicaciones dedi-
cadas al público de mujeres algu-
nas de ellas enviaron cartas para
criticar sus contenidos, pues no
coincidían en las reflexiones que
acentuaban la supuesta inferiori-
dad femenina, por lo que un nú-
mero preciso de lectoras protestó.
Fortino Ibarra especula que ésta
fue una de las causas que moti-
varon a que varias mexicanas se
reunieran para crear sus propias
publicaciones.
El siguiente texto sobre el te-
ma aparece hasta 1956 en la
Revista de Filosofía y Letras,
es un
ensayo de María del Carmen Ruiz
Castañeda.
5
Ella fue la primera
investigadora en advertir el vacío
que existía respecto a la labor
femenina en la prensa nacional
pero al mismo tiempo aportó da-
tos suficientes para ubicarlas. Así,
precisó que el primer acercamiento
de las mexicanas a la prensa fue la
imprenta, oficio que ellas here-
daron de sus maridos y que les
permitió participar de una manera
artesanal en la creación de hojas
informativas y gacetas. También
dio a conocer los nombres de las
4
Las mexicanas en el periodismo
, México, Imprenta Mundial 1935.
5
“La mujer en el periodismo”, en
Revista de Filosofía y Letras
, 26, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1956.
primeras colaboradas en diarios de
circulación nacional durante el si-
glo XIX así como a las pioneras del
periodismo realizado por mujeres
como Laurena Wright, Concepción
Gimeno, Mateana Murguía, María
del Alba y Rosa Navarro.
Su artículo, además, enumeró
las publicaciones femeninas exis-
tentes durante el porfiriato y la
Revolución mexicana. A su juicio,
luego de los años revolucionarios,
apareció la periodista asalariada
que debido al industrialismo en
las empresas periodísticas debió
integrarse a las filas del periodis-
mo moderno; entre ellas estuvie-
ron Adelina Zendejas, María Luis
Ross, Virginia Huerta, Esperanza
Velázquez Bringas, Magdalena Mon-
dragón y Elvira Vargas. Su listado
abarca hasta la época en que se
escribió el texto citado.
Los dos estudios pioneros en
el tema pese a rescatar nombres
de mujeres periodistas y publica-
ciones donde ellas colaboraron se
quedaban en la enumeración de
datos, jamás se centraron en el
contenido ni en los géneros perio-
dísticos y menos aún en la visión
del mundo que esas pioneras
plasmaron en sus textos.
Medio siglo después del libro
de Ibarra y a treinta años del ar-
tículo de Ruiz Castañeda, se pre-
sentó una tesis de licenciatura
6
,
donde por primera vez se daban a
conocer los contenidos de las pu-
blicaciones pioneras hechas por
mujeres. Ya no había solamente un
listado de nombres sino que era
posible atisbar las ideas de una
generación femenina en una época
determinada.
La autora infiere que las perio-
distas del siglo XIX poseían una
mirada ambivalente en la manera
de tratar los temas. Por un lado,
redactaban textos que delataban
gusto y resignación por el papel
tradicional que la sociedad les asig-
naba (esposas, madres y amas de
casa). Por otro, cuestionaban el tipo
de educación que recibían pues úni-
camente las preparaban para el ho-
gar, y si bien no negaban que ése
era su destino natural, tenían la
convicción de que debían estudiar
tanto las ciencias como las artes para
enriquecer su intelecto, para orien-
tar a sus hijos y para valerse por
sí mismas en caso de quedar sin
el apoyo de un hombre.
Pese a que el trabajo está cen-
trado únicamente en los contenidos
de las publicaciones y no intenta
explicar las cuestiones sociales y
culturales así como las relaciones
existentes entre los hombres y mu-
jeres de la época, da a conocer el
pensamiento femenino que anhela-
ba un cambio, no drástico pero sí
decisivo, y que intentaba romper
con la división de lo público y lo
privado. El tema a tratar era la si-
tuación femenina particular.
En la tesis se da a conocer que
en 1873 se fundó
Las hijas del Aná-
huac;
surgió con la idea de que las
alumnas practicaran la labor del
impresor y a los pocos números
ellas mismas descubrieron que es-
ta tarea era algo más que un ejer-
cicio para aprender a dominar la
imprenta, tuvieron ante ellas un es-
pacio rico e invaluable. Y ¿de qué
escribían? De cuestiones muy pro-
pias de su ser mujer: recetas de coci-
na, consejos de belleza, relatos de
bailes y cenas, poemas, adivinanzas,
traducciones y, principalmente, refle-
xiones sobre la situación femenina.
A esto le llamo el periodismo ín-
timo, a hacer referencia a ellas mis-
mas, a su sentir, a su pensar, a sus
ideales y a sus miedos. El periódico
solamente circuló durante cuatro
meses, pero la experiencia resultó
valiosa. En uno de los últimos ar-
tículos publicados puede atisbarse
que empezaban a descubrir el
nuevo papel que podían empezar
a desempeñar en su sociedad:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Todavía no se puede colocar nuestro
periódico en el número uno de los
muchos otros que honran a la prensa
mexicana; pero… quizá más tarde. Tal
vez, en la decadencia de nuestra vida,
se recordará con placer que unas pobres
hijas de México, deseosas del progreso
de su país, a costa de muchos sacrifi-
cios, no descuidaron contribuir con sus
humildes líneas, para lograr en su patrio
suelo, esa regeneración sublime del
sexo femenino. Quizá entonces, este
periódico que es hoy un insignificante
botón que ciñe la literatura de nuestra
patria, forme una de sus más fragantes
flores, Tal vez, dentro de algún tiempo,
habrá otras jóvenes que siguiendo nue-
stro ejemplo se lancen al difícil camino
del periodismo, afrontando todas las
espinas que en él se encuentre.
7
- - - - - - - - • - - - - - - - -
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168
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
6
Elvira Hernández Carballido
, La prensa femenina en México durante el siglo XIX
, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad
de Ciencias Políticas y Sociales, 1986.
7
Anónimo,
Las hijas del Anáhuac
, n. 2, 26 de octubre de 1873, p.1.
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169
La tesis también hace referen-
cia que, en 1887, la mexicana Lau-
reana Wright fundó y dirigió
Las
violetas del Anáhuac
. Dicho sema-
nario contó con una gran parti-
cipación de mujeres que, además
de escribir poemas y cuentos,
redactaron ensayos sobre ciencia,
política, historia, religión, peda-
gogía así como reflexiones sobre
la situación femenina, algunas
veces conformándose con el rol
asignado, otras cuestionándolo,
por lo que proponían diferentes
formas de ser mujer, no sólo
madres o amas de casa. Laureana
Wright escribió:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Lo mismo que se le priva del libro, del
telescopio y del botiquín, se le priva de
la cámara fotográfica, del buril y de la
vara de medir, quedándoles como repre-
sentación humana la maternidad, como
representación social la subyugación
ante el hombre, como elementos de dis-
tracción y de trabajo el tocador, la
aguja y la cocina.
Delante de tal desequilibrio y de tanta
usurpación, la mujer mexicana perfecta,
hasta donde pueda serlo nuestra raza,
será la que tomándose los derechos y
los recursos que indebidamente se le
niegan, se levante de la inutilidad en
que vegeta, la que sea digna de las altas
misiones a que puede hallarse obligada,
la que sea capaz de dirigir por sí sola al
puerto de salvación la frágil embar-
cación de su porvenir, la que lo mismo
sepa ser esposa que socia; mecer la
cuna y educar en la escuela, que formar
al adulto conforme a la razón y a la
ciencia; la que lo mismo sepa invertir el
capital del marido según la profesión u
oficio que posea, y la que, en fin, ex-
tendiendo la alegría, la moral y la virtud
del hogar a la sociedad entera, lo mismo
sepa lucir una cena que asistir a una
asociación cultural o cívica.
¿Qué necesita la mujer para llegar a esta
perfección? Fuerza de voluntad, valor
moral, amor a la instrucción y amor a sí
misma y a su sexo para trabajar por él,
para rescatarlo de los últimos restos de
la esclavitud que por inercia conserva
8
- - - - - - - - • - - - - - - - -
En el semanario de Wrigth co-
laboraron un gran número de mu-
jeres que mantuvieron latente ese
periodismo íntimo, aprovechando
ese espacio para describirse, para
explicarse y para rechazar, en
ocasiones, los estereotipos que la
sociedad les imponía criticando y
rechazando un deber ser que
ellas ya no aceptaban.
Otra investigación que intenta
recuperar el trabajo de mujeres en
el periodismo es el de María Isabel
Inclán que escribió su tesis de
licenciatura sobre el suplemento
DobleJornada
9
. La investigación
brinda un contexto histórico de la
presencia femenina en la prensa
nacional, entrevista a periodistas
feministas y describe el conte-
nido del suplemento.
A nivel maestría, en 1996 apare-
ce la tesis
Las primeras reporteras
mexicanas: Magdalena Mondragón,
Elvira Vargas y Esperanza Velásquez
Bringas
10
. El estudio da a conocer los
nombres, biografías, temáticas y
textos de las primeras reporteras
mexicanas. Las tres conclusiones
básicas del trabajo son:
• La población masculina tenía
acceso a cualquier carrera pro-
fesional mientras las mujeres
solamente al magisterio; ellas
aprovecharon la oportunidad pa-
ra participar en otros espacios
como el periodismo.
• Los gobernantes interesados
en la reconstrucción del país
tuvieron que reconocer la
importancia de la presencia
femenina en el mundo público
y no sólo en el privado. Fue
así como surgieron grupos de
mujeres con gran fuerza y bien
organizados que incidieron en
la sociedad para apelar su cali-
dad de sujetos históricos.
• Las mujeres lograron dedicarse
a la actividad periodística en
diarios de circulación nacional
gracias al momento histórico, a
su personalidad, la educación,
las relaciones públicas, el pro-
fesionalismo, la capacidad y el
compromiso, no por actos heroi-
cos o extraordinarios.
En el año 2003 presentó la tesis
de doctorado en ciencias políticas
y sociales con
orientación en cien-
cias de la comunicación
11
. En dicha
Sociedad y Política
8
Laureana Wright, “La mujer perfecta”, en
El correo de las señoras
, n. 1, 5 de junio de 1893, p.3.
9
María Isabel Inclán,
Suplemento DobleJornada
, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 1989.
10
Elvira Hernández Carballido,
Las primeras reporteras mexicanas: Magdalena Mondragón, Elvira Vargas y Esperanza Velásquez Bringas
,
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 1996.
11
Elvira Hernández Carballido,
La participación femenina en el periodismo nacional durante la Revolución mexicana,
México, Universidad Nacional
Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 2003.
investigación, comprobé que la ca-
tegoría género hace latente la ad-
vertencia de que entre los hombres y
las mujeres han existido notables dife-
rencias tanto en los aspectos socia-
les, económicos, políticos culturales
como en sus experiencias históricas,
y esas diferencias se reflejan en la
sociedad, por ejemplo en la creación
periodística.
Asimismo, comprobé que al iniciar
el siglo XX el periodismo íntimo tuvo
su mejor representante en
La mujer
mexicana,
publicación fundada por
mujeres intelectuales de la época y
donde la línea editorial era feminista.
En efecto, este semanario dio gran
espacio a cuestionamientos y denun-
cias de la condición femenina:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Las mujeres, cuando no éramos mujeres
sino estorbos, no la pasábamos mejor.
Nos educaban de tal modo que ni del
aliento éramos dueñas. Nacíamos, según la
tradición, con los ojos cerrados (por eso
morían a los 80 ó 100 años sin saber
leer). Carecíamos de oídos, razón por la que,
cuando se concertaba un matrimonio,
los que abrían las narices, paraban las
orejas y movían la boca eran nuestros
papás que prudentemente nos vendían.
¿Qué les pasará cuando nos vean en el
foro defendiendo a los destripados de la
famosa colonia de la Bolsa o amputan-
do brazos o en las oficinas de telégrafos,
correos o teléfonos? ¿Y qué dirán si con-
templaran el coso taurino, henchido de
multitud delirante, aplaudiendo hasta
rabiar a las señoritas toreras que
desafían audaces las embestidas de los
cornúpetos y las cálidas ironías de los vi-
llamelones?
Protestarían enérgicamente: su protesta
llegaría tarde porque si el siglo XIX fue
el siglo de los grandes inventos, el siglo
XX es el de la mujer.
12
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Dolores Correa fue una de las
fundadoras de la citada publi-
cación y su primera directora así
como colaboradora constante,
también tenía la convicción de
que las mujeres habían sufrido mu-
chas injusticias sociales y era ne-
cesario organizarse para orientar a
sus contemporáneas, tratando de
convencerlas de que su destino no
era natural y dependía de ellas
hacia dónde querían dirigirlo:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Si tenemos ojos, ¿por qué no hemos de
ver en torno nuestro? si tenemos lágri-
mas para todos los dolores, ¿por qué no
hemos de buscar el medio de enjugar-
las? Y si nosotras mismas sufrimos con
la estrechez del círculo que no caben
nuestras legítimas aspiraciones ¿por
qué no hemos de esforzarnos para dar
mayor amplitud a nuestros horizontes?
Todas las mexicanas son flores per-
fumadas, traednos vuestra esencia; son
astros brillantes, traednos vuestra luz.
Dejad vuestro fulgor y vuestra esencia
en estas páginas para inundar con ella
de perfume y de luz nuestros hogares.
Por nuestro propio bien y por el bien
humano, estimemos y hagamos estimar
en lo que vale la mujer mexicana.
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- - - - - - - - • - - - - - - - -
En mi tesis de doctorado pude
ubicar a las mujeres en espacios
muy específicos que determina-
ban su comportamiento en la
sociedad y que de acuerdo a los
contenidos encontrados clasifiqué
en ocho espacios:
• Familiar
. La familia puede ser
considerada una institución cu-
yo espacio es el ámbito privado
de la vida social, sitio donde
tradicionalmente están las mu-
jeres para desarrollar el papel de
madres, esposas, hijas y amas
de casa.
• Estético
. Entre los elementos so-
ciales que construyen el ser mu-
jer o lo femenino en nuestra
cultura, además del trabajo do-
méstico y la maternidad, aparece
con insistencia lo relacionado a
la perfección del cuerpo feme-
nino y su apariencia siempre
relacionados a lo bello, a la
exigencia de estar pendientes
del aspecto físico, de mante-
nerse siempre atractivas.
• Ético
. Abarca el “deber ser” que
impone las normas de lo que se
considerará una buena conducta
femenina en la sociedad. En
este caso podemos observar una
moralidad “positiva”, impuesta
por el grupo hegemónico, que
constriñe a las mujeres a los
papeles de madre, ama de casa y
ser para los otros. Esta morali-
dad fundamenta la creencia de
que las actitudes de las mujeres
solamente pueden explicarse en
la biología femenina y el cum-
plir con ello garantiza la acepta-
ción social porque se obra bien.
De igual manera puede existir
la contraparte, la moralidad “ne-
gativa”, que hace romper a las
mujeres con estereotipos pero
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170
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
12
Trinidad Orcilles, “La mujer del siglo XX”, en
La mujer mexicana
, enero de 1904, p.5.
13
Dolores Correa, “La mujer mexicana”, en
Ibid.,
p.1.
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que hace correr el riesgo de ser
mal vista porque el comporta-
miento ejercido no es el apro-
bado por la sociedad.
• Educativo
. Es importante de-
tectar la forma en que son edu-
cadas las mujeres en nuestra
sociedad, la mayoría de las ve-
ces tanto la familia como las
escuelas tienden a conservar la
idea de inferioridad femenina sin
hacer hincapié en el crecimien-
to intelectual. Sin embargo, la
crítica hacia la educación tradi-
cional femenina y la posibilidad
de instruirse en diferentes disci-
plinas representa la posibilidad
para que muchas de ellas rompan
con su estado de dependencia
e inferioridad.
• Político
. Por tradición se había
considerado que los imperativos
biológicos femeninos impedí-
an de forma natural la participa-
ciónde las mujeres en estructuras
de autoridad e imposibilitaban
desarrollar cualidades y apti-
tudes asociadas con la eficacia
política y las actividades de ciu-
dadanía. La lucha revoluciona-
ria de 1910 permitirá confirmar
la presencia de las mexicanas
en este ámbito.
• Laboral
. Significó detectar los
oficios y profesiones que desem-
peñaron las mujeres además de
dedicarse al trabajo doméstico.
• Feminista
. A él pertenecen las mu-
jeres que reivindican a las otras,
donde existe la convicción que
es posible transgredir la cultura
patriarcal y la clara tendencia
de eliminar formas de opresión de
género y de crear alternativas
de vida
• Periodístico
. Básico en mi tesis
y que analiza la presencia fe-
menina en dos acciones: la crea-
ción periodística y los mensajes
difundidos.
En las investigaciones que
hasta la fecha he realizado de la
participación femenina en la his-
toria de la prensa nacional, la
categoría género me ha orientado
para confirmar que los hombres,
desde los inicios del oficio, han
utilizado al periodismo para ex-
plicar los acontecimientos que les
rodean mientras las mujeres co-
menzaron esta relación con un
gran interés por autodefinirse y
explicar su identidad frente al
restringido mundo donde la tradi-
ción social las mantenía. Este pro-
ceso en las periodistas del siglo
XIX les permitió que poco a poco
fueran analizando el deber ser
femenino ya sea para aceptarlo y
revalorarlo o para rechazarlo, cues-
tionarlo y buscar o proponer otras
alternativas de comportamiento.
Cuando iban madurando esa ma-
nera de hacer periodismo la Revo-
lución de 1910 provocó que cada
una de ellas se incorporara y se
manifestara en temas que no les
eran ajenos pero que no estaban
acostumbradas a tratar. La tras-
cendencia de lo sucedido las invo-
lucró a tal grado que hicieron
suyas preocupaciones, enfoques y
expresiones que antes solamente
parecían del ámbito masculino.
Las dos vertientes que se
abrían ante el camino profesional
de las mujeres periodistas les ofre-
ció la posibilidad de reconocer que
cada una tenía una característica
básica: en la primera estaba su
condición de género. En la se-
gunda, absolutamente recorrida
por los hombres, la construcción
de la realidad político social.
La categoría género permite
afirmar que la imposibilidad de
haberlos hecho paralelos desde el
principio está justificada por la
desigualdad en derechos y respon-
sabilidades existentes entre ambos
sexos, el exiguo acceso de las mu-
jeres a la educación que les permi-
tiera tener la capacidad de análisis
e identificación con su colectividad,
y el acondicionamiento social que
distingue comportamientos diferen-
tes tanto para hombres como para
mujeres.
Sociedad y Política
Conclusiones
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Sin duda alguna, las mujeres perio-
distas desarrollaron su papel de
emisoras de una manera muy dis-
tinta a la de sus colegas hombres
en un medio como la prensa. El
periodismo nacional desde sus ini-
cios fue practicado por varones y
cada uno de ellos ha reflexionado
sobre el mundo exterior, al princi-
pio con opiniones después con
informaciones que daban vida a
los sucesos considerados noticio-
sos que ocurrían en el acontecer so-
cial, en el llamado mundo público.
A las mujeres les resultaba
ajeno ese ámbito, sus inicios en el
periodismo, muchos años después
que los hombres, se caracterizó por
ligar sus escritos a circunstancias
existenciales más propias y perso-
nales. Así irrumpió con un interés
fundamental en el ser femenino,
no en el estar o en el accionar del
mundo. En sus colaboraciones hay
una constante búsqueda de iden-
tidad. Y esto puede explicarse si
el estudio partió desde una pers-
pectiva de género.
Los asuntos públicos, políticos y
sociales les resultan ajenos porque
jamás se le había permitido parti-
cipar en ellos por lo que sus escritos
son absolutamente personales, rele-
gaban el entorno social porque no
lo conocían, sólo se habían visto
entre ellas. Algunas se enorgu-
llecían de su tarea hogareña por lo
tanto la difundieron mientras que
otras al no encontrar la satisfacción
absoluta en dicho rol
empiezan a
cuestionarlo, a comprobar que pue-
den dedicarse a otras tareas además
de las domésticas y desean compar-
tir ese descubrimiento y sus textos
nos permiten atisbar el intento de
ser sujetos sociales transformadores
de la realidad.
Por ello me atrevo a hablar de
un periodismo del ser íntimo divi-
dido en varias fases. En la primera
las mujeres periodistas externaron
su propia condición buscando una
identidad personal, un interés por
autodefinirse y por describir lo que
su limitado mundo le permitía
vivir: tareas domésticas, arreglo
personal, la relación de pareja y
el cuidado de los hijos. Al com-
partir su forma de vida en un es-
pacio público la mayoría de ellas
reiteraba su condición de opresión
sin cuestionarla, reproduciendo va-
lores y comportamientos.
En una segunda fase, poco a poco
empezaron a ampliar sus temas, a
agilizar su lenguaje y aprovechar
no sólo los géneros literarios sino
también los periodísticos, del poema
y el relato de ficción se pasó a la
crónica, al ensayo y al artículo. Al
mismo tiempo mientras unas conti-
nuaron enfatizando las cualidades
tradicionales asignadas al compor-
tamiento femenino otras más empe-
zaron a cuestionarlo, ya fuera por
intuición, educación o convicción. La
exigencia por garantizar una mejor
educación a la mujer fue un primer
paso para dirigirse a la colectividad
y marca el inicio de la tercera fase.
Al debatirlo con insistencia permite
considerar que sintieron el espacio
periodístico como una oportunidad
de denuncia y de búsqueda para
mejorar una situación al delatarla,
cuestionarla o rechazarla.
La cuarta fase se caracteriza por
ser el momento en que las mujeres
periodistas empezaron a tomar un
ritmo diferente al inicial, de la
intimidad resignada o cuestionable
algunas pasaron a la visión crítica
de su escenario social en todos sus
ámbitos, principalmente el políti-
co. El cambio no fue abrupto pero
empezó a abrir otra vertiente en
la temática de las mujeres perio-
distas y sin duda fue el inicio que
les permitió tener la convicción
de que, como sus colegas, podían
abordar otros asuntos, opinar de
sucesos que parecían ajenos a ellas
e identificar que formaban parte del
mundo social.
Sin embargo, reconozco que la
preocupación por su propia condi-
ción quedó en segundo plano y
tardó un buen tiempo en aparecer
publicaciones femeninas con el
mismo interés por explicar la con-
dición de las mujeres, pero las pe-
riodistas empezaron a tener acceso
a los diarios de información general
con la oportunidad de aprovechar
una gran variedad de temas, aunque
solamente desde los géneros de opi-
nión. Esta sería nuestra quinta fase
de la presencia femenina en el pe-
riodismo desde la visión de género.
La sexta, se distingue por el sur-
gimiento de las primeras reporteras
mujeres que a la par con los hombres
comenzaron a trabajar con el su-
ceso noticioso. Algunas limitados a
eventos culturales o de sociedad,
mientras que otras abordaron la
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173
vida política del país. A lo largo de
cuatro décadas, la lucha fue ex-
tenuante porque el oficio se consi-
deraba exclusivamente masculino
y algunos directores, jefes de re-
dacción o periodistas bloqueaban
la labor periodística de sus com-
pañeras.
La séptima se caracteriza por
la presencia femenina reportean-
do en todas las fuentes informa-
tivas del periodismo nacional y por
la presencia de espacios autonom-
brados feministas, donde las perio-
distas manifestaban una continua
denuncia de la condición de las
mujeres en el país.
Todo este panorama ha sido po-
sible desarrollarlo con el apoyo de
la categoría género porque per-
mite una visión transversal en los
fenómenos sociales, distinguiendo
la presencia masculina y femeni-
na, buscando explicar que las dife-
rencias entre ellos son absoluta-
mente culturales y que por lo
tanto pueden modificarse en pos
de una equidad, entendida como
la posibilidad de igualdad social
entre hombres y mujeres en todos
los ámbitos.
Recibido el 23 de noviembre del 2005
Aceptado el 2 de enero del 2006
Sociedad y Política
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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