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Perspectivas Teóricas
13
La cuestión del poder en Eliseo Verón: exámenes desde la teoría social
E
STEBAN
T
ORRES
C
ASTAÑO
T
ISSERA
*
Resumen
En el presente artículo, el autor analiza el concepto
de poder en la obra de Eliseo Verón a través de las
tres
operaciones teóricas generales
que sientan las
bases para el desarrollo de los conceptos básicos
de este sociólogo, a saber: a) la transformación del
poder en poder del discurso; b) la separación entre
el poder y lo ideológico y la posterior contraposición
y equiparación de ambos; c) el traslado del poder
de la producción a la recepción. Finalmente, en las
conclusiones, indica cómo las operaciones teóricas
de Verón sólo se pueden concretar a partir de una
doble sustracción del poder:
de la materialidad del
poder y de la dinámica del poder.
Palabras clave
: Eliseo Verón, poder, poder social,
teoría social, comunicación
Abstract
In the present article, the author analyzes the con-
cept of power in the works of Eliseo Verón through
three general theoretical operations
that set the basis
for the development of this sociologist, to wit: a)
the transformation of the power in the power of the
discourse; b) the separation of power and ideology
and the aftermath of the counter position and ba-
lance of both ; c) the transfer of power in the pro-
duction to the reception. Finally, in its conclusions,
he indicates how the theoretical operations of Verón
can only be made concrete starting from a
double
subtraction of power;
from the materialism of power
and the dynamics of power.
Key Words
: Eliseo Verón, power, social power, social
theory, communication
}
*
Universidad Nacional de Córdoba (
UNC
), Centro de Estudios Avanzados (
CEA
), Avenida Vélez Sársfield 153, 5000, Córdoba, República
Argentina.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
14
L
a cuest ión del poder ocupa un lugar determinan-
te en la obra de Eliseo Verón. Aunque comúnmen-
te no se la considera un objeto ni un concepto
central de su investigación, aquélla queda explíci-
tamente integrada entre sus categorías teóricas más
importantes. En un artículo donde presenta y define
los elementos de su esquema de análisis, el sociólo-
go, antropólogo y semiólogo argentino señala en un
mismo nivel a la
ideología
, a lo
ideológico
y al
poder
como núcleos de su problemática sociológica.
1
Si se constatara que la mención específica del
poder se hace presente como aspecto relevante sólo
cuatro de los 23 libros de Verón (de los cuales siete
son en coautoría) y en siete de los 133 artículos y
ensayos publicados hasta 2007, se pudiera llegar a
la conclusión de que el poder no es temática rele-
vante en el pensamiento del bonaerense. De hecho,
la gran mayoría de las aportaciones que al respecto
ha hecho están condensadas en obras de vieja data,
aquellas publicadas entre 1980 y 1988
2
(sobre todo
en
La semiosis social
, uno de sus libros más relevantes
y conocidos).
3
En este escenario, se antoja, desde luego, inda-
gar: ¿ha sido la pregunta por el poder una cuestión
determinante en el pensamiento de Verón? Si bien ha
sido la temática de la ideología y no directamente la
del poder la que ha ocupado el centro de sus deba-
tes, de sus rupturas teóricas explícitas y hasta de su
modelización analítica, una más acuciosa lectura de
aquéllos y otros más recientes materiales lleva a la
conclusión de que, efectivamente, la concepción del
poder está presente en sus principales trabajos teó-
ricos. Pero, ¿cómo es que este factor, tan importante
para el análisis sociológico y antropológico, no resulta
ser explícito a primera vista en su pensamiento? (a
menos que se profundice en la lectura de sus textos).
Preguntado de otra forma, ¿es el problema del poder
un factor precipitante del paso que da Verón de la
sociología a la semiótica, o más bien forma parte de
sus “efectos”, o ninguno de los dos? ¿Resulta más
creíble suponer que Verón decidió trasladar la pre-
gunta por el poder a los estudios semióticos para ilu-
minar el funcionamiento de los discursos –como pa-
reciera sugerir la ordenación de su modelo analítico–
o bien incursionó en los discursos para esclarecer o
para ocuparse de forma renovada de la cuestión del
poder? Estas preguntas presuponen algo que podría
ser falso. El hecho de que Verón, el sociólogo, tome
el recaudo explícito de encauzar el tratamiento del
poder en la problemática semiótica, no confirma que
conciba el poder (social) como poder de los discur-
sos. En otros términos, ¿hasta qué punto suscribe
sus postulados teóricos y epistemológicos?; ¿en qué
medida las tensiones de su trabajo se vinculan con
el problema del poder?; ¿se convence Verón de que la
única forma de comprender el poder es atender a
la forma en que éste se expresa en los discursos? No
es descabellado imaginar que, para reflexionar sobre
el poder, Verón se desprende de la razón sociológica
(y antropológica) y se desplaza hacia los estudios
semióticos, inscribiéndose en el giro lingüístico de las
ciencias sociales y de la teoría crítica para, a partir de
allí, enfocar su atención en el desarrollo de un marco
analítico centrado en los discursos.
Si, por el contrario, la cuestión del poder no fuese
determinante para el filósofo de la Universidad de Bue-
nos Aires, ¿por qué motivo habrá elegido “importar”
dicha categoría desde la teoría social a la semiótica,
así como publicitar dicho movimiento? Es fácil cons-
tatar que en el paso de la investigación sociológica a
los estudios semióticos está el tema del poder como
problema central de sus investigaciones, aggiornado
Introducción
1
Eliseo Verón, “Diccionario de lugares no comunes”, en
Fragmentos de un discurso,
Barcelona, Gedisa, 2004, p. 40.
2
Vid
., entre otras, sus siguientes obras:
A produçao de sentido
, Sâo Paulo, Cultrix-Editora da Universidade de Sâo Paulo, 1980;
Construir
el acontecimiento
, Buenos Aires, Gedisa, 1983; con Martine Levasseur,
Ethnographie de l’exposition. L´espace, le corps et le sens,
París, Centre
Georges Pompidou, Bibliothèque Publique d’Information, 1984; con Eric Fouquier,
Les spectacles scientifiques télévisés. Figures de la produc-
tion et de la réception
, París, Ministère de
la Culture-La documentation Française, 1986; con Silvia Sigal,
Perón o muerte. Los fundamentos
discursivos del fenómeno peronista,
Buenos Aires, Legasa, 1986. N.E.
3
E. Verón,
La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad
, México, Gedisa, 1988.
Perspectivas Teóricas
15
en la forma de
efectos de sentido
exclusivamente
constatables en la
recepción
de mensajes.
4
Es el propio
Verón quien se encarga de explicitar esta maniobra:
“Sugeriré que la semiología de la década de 1980 debe
ser una semiología capaz de integrar en su teoría los
‘efectos de sentido’ o no será nada. Sólo así abarcará
el conjunto de su esfera: el proceso que va desde la
producción de sentido hasta el ‘consumo’ de sentido,
donde el mensaje es un punto de pasaje que sostiene
la circulación social de las significaciones.”
5
En este contexto, cabría suponer que la aproxi-
mación de Verón al poder se produjo como ‘efecto’ de
un cambio general de perspectiva. Al menos es esta
opción la que él defiende en público al sostener que,
en términos generales, es la instalación de una nueva
conciencia epistemológica en las ciencias sociales
–influida en términos históricos por la llegada de la
posmodernidad y en el plano de la teoría por el pen-
samiento ternario del signo y la visión chomskyana
de la gramática– la que ha permitido abrir el paso a la
superación de la teorías sociales modernas y, con ello,
acceder a una nueva comprensión del poder a partir
del funcionamiento de los discursos en la sociedad.
¿Qué es el poder?
Eliseo Verón emplea cuatro ideas diferentes de poder
a lo largo de su producción científica: el poder como
subordinación; el poder del discurso; el poder político
o público y el poder de los medios. De ellas, sólo el
poder del discurso
adopta una forma teórica y, por
tanto, puede ser considerada como concepto. Las
restantes se emplean de manera coloquial, en frases
descriptivas, aunque no por ello resultan insignifi-
cantes para los fines del presente trabajo.
La primera referencia al poder que puede ser
identificada en la obra veronista, aparece en su primer
libro importante:
Conducta, estructura y comunicación
.
6
Verón define aquí el poder como “subordinación de un
individuo o grupo al otro”,
7
y lo asocia en términos
contextuales y de modo poco directo a una “situación
de dominio o autoridad”.
8
En este texto se menciona
al poder como una “dimensión” y como un “eje”, sin
explicitar la referencia. En cualquier caso, las dife-
rentes alusiones no revisten mayor peso, en especial
porque no se asocian directamente a ninguno de los
conceptos centrales del texto (que son en primer lugar
el sentido, la significación y la ideología). Más adelante,
la propuesta de un modo específico de relación entre
poder y discurso, o entre discurso y poder, inspira la
formulación del concepto de
poder del discurso
en el
marco de su modelo de análisis sociosemiótico. En 1979,
con el término “poder ”, Verón designaba “el sistema de
relaciones entre un discurso y sus condiciones (sociales)
de reconocimiento”.
9
La definición empleada nueve
años después se asemejaba bastante: el poder como un
“sistema de relaciones de un discurso con sus efectos
(cuando las condiciones de reconocimiento conciernen
a los mecanismos de base de funcionamiento de una
sociedad).”
10
Para el que fuera presidente de la Asociación Ar-
gentina de Semiótica, el concepto de poder se refiere a
la problemática de los
efectos de sentido
de los discur-
sos.
11
Considera que el poder sólo puede estudiarse a
través de sus efectos y remarca que los efectos de una
producción de sentido siempre son una producción de
4
A modo de apunte complementario: según los especialistas, ni Charles Sanders Peirce ni Friedrich Ludwig Gottlob Frege (que son los
pilares teóricos que determinan la concepción triádica del signo que emplea Verón), se preocuparon por integrar la cuestión del poder en
sus estudios. Pareciera que Pierce hace una alusión a cierta noción de poder creativo, cuyos instrumentos serían el conocimiento y al amor,
pero la referencia es siempre marginal.
5
E. Verón, “Cuando leer es hacer: la enunciación en el discurso de la prensa gráfica”, en
Fragmentos de un discurso… op. cit
. p. 171.
6
E. Verón,
Conducta, estructura y comunicación
, Buenos Aires, Editorial Jorge Álvarez, 1968.
7
Ibid
., p. 359.
8
Ibid
., p. 358.
9
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 48
10
E. Verón,
La semiosis social… op. cit
., p. 134.
11
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 48.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
16
sentido.
12
Según Verón, la naturaleza concreta de una
y otra puede no ser la misma: el efecto de una palabra
bien puede ser una conducta no verbal. Luego destaca
el principio metodológico que sustenta su posición:
el poder de un discurso puede estudiarse únicamente
en otro discurso que es su ‘efecto’
”.
13
Semejante en importancia y, de hecho, paralelo
al poder, el concepto de
lo ideológico
14
resulta por
igual clave en el pensamiento del bonaerense. Tanto
uno como otro representan “una dimensión de todo
discurso, de toda producción de sentido que circula
en una sociedad”.
15
Si hace ya algunos ayeres el autor
mencionaba lo ideológico y el poder como dimensio-
nes de análisis del funcionamiento social,
16
poster ior-
mente los presentaría en términos más específicos
como dimensión de funcionamiento de los discursos
sociales.
17
Como elementos de análisis de una teoría
de los discursos, el poder y lo ideológico designan
“gramáticas discursivas”, siendo la gramática para
Verón un conjunto de reglas de la producción o del
reconocimiento.
18
Una vez asentada su postura sobre el poder,
Verón abrirá fuego desde su mirada socio-semiótica
contra dos concepciones dominantes en el siglo
XX
:
la visión estatista del poder y lo que llamativamente
denominará como el “monismo teór ico”. De la pr ime-
ra se encarga en
La semiosis social
, donde conmina
a abandonar la idea de poder “como configuración
social concreta de instituciones estructuradas en
el aparato del Estado”.
19
Respecto del segundo se-
ñala: “[…] es menester cuidarse de una especie de
monismo teórico, muy de moda, fundado en a) una
confusión entre la cuestión ideológica y la cuestión
del poder y b) la hipótesis según la cual el poder
funciona, siempre y en todas partes, con una misma
y única gramática”.
20
Si bien evita mencionarlo, todo indica aquí que
la crítica apunta a Foucault, cuya teoría del poder,
orientada en gran medida a la superación de la vi-
sión estatista del marxismo, estaba modificando el
pensamiento social y político europeo y latinoameri-
cano de fines de los 70 y primera mitad de los 80 del
siglo pasado, en particular de la intelectualidad de
izquierdas.
21
Las dos visiones que cuestiona el autor
resultan capitales para comprender las operaciones
teóricas que realiza sobre su concepto de poder.
El poder y el poder del discurso
La primera operación teórica general que realiza
Verón es la transformación del poder en poder del
discurso. Para intentar comprender los alcances y
las limitaciones de dicha maniobra es necesario
problematizar la relación entre el poder y el poder
del discurso, prestando atención a ciertas especifi-
caciones y relaciones conceptuales. En este marco,
se analizan a continuación tres relaciones centrales
que caracterizan la concepción veronista de poder:
el movimiento del concepto de poder en relación a
la estructura multidimensional clásica del análisis
sociológico (lo político, lo económico, lo cultural/
ideológico); la relación que establece y sugiere Ve-
rón entre el concepto de poder y el de condiciones
sociales y, finalmente, el vínculo entre su noción so
cio-semiótica del poder –en la forma de poder del
discurso– y los usos posteriores que de algunas ideas
no semiológicas del poder hace este autor.
12
Idem
.
13
Idem
. Cursivas del autor.
14
Verón define lo ideológico como “el sistema de relaciones entre un discurso y sus condiciones (sociales) de producción)” (en
idem
). Se
diferencia del poder en que éste pone el acento en las condiciones sociales de reconocimiento.
15
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 48.
16
Ibid
., p. 45.
17
E. Verón,
La semiosis social…, op. cit
., p. 134.
18
Idem.
19
Ibid.
20
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 48.
21
Vid
. Michel Foucault,
Microfísica del poder
, trad. de J. Várela, Madrid, La Piqueta, 1979 (Colección La Genealogía del Poder). N.E.
Perspectivas Teóricas
17
Verón parte de una premisa sobre las relaciones
entre discurso y poder que le resulta fundamental:
“si lo ideológico, si el poder,
atraviesan
el discur-
so, esto no quiere decir, sin embargo, que en un
discurso
sólo
haya componentes ideológicos y de
poder”.
22
Al reconocer que el poder (y lo ideológico)
atraviesan el discurso, no sólo elige puntualizar que
el discurso como un todo es más que el poder (del
discurso), sino que deja sin explicitar si el poder
también atraviesa o compone lo extradiscursivo y,
si lo hace, en qué medida y forma. En tal sentido,
la única referencia extradiscursiva al poder aparece
cuando define a éste como “dimensión de análisis
del funcionamiento social”.
23
Dicha referencia se
repite en la
Semiosis social
,
24
específicamente en el
cuadro que emplea Verón para ilustrar su esquema
ternario (cuadro 1). Pese a la ubicuidad que según el
semiólogo caracteriza lo ideológico y el poder, ésta
no se logra transmitir en términos gráficos ya que
el cuadro que ordena los elementos principales del
proceso de semiosis social
25
representa al poder de
forma parcelaria y circunscrita:
Cuadro 1
Esquema ternario de la
Semiosis social
26
Objeto discursivo
Análisis de la producción discursiva
Funcionamiento social
Operaciones
Condiciones de
producción-Gramáticas
de producción
Ideológico
Discurso
Huellas en superficie discursiva
Lecturas
Representaciones-
Operaciones
Condiciones de
reconocimiento-Gramática
de reconocimiento
Poder
Si se toman en cuenta las definiciones anteriores de
Verón, incluidas las del cuadro precedente, resulta
difícil hacerse una idea clara de su visión del poder y
más complicado todavía comprender la forma en que
éste se relaciona con los restantes elementos de la es-
tructura sugerida; menos aún de sus alcances y limi-
taciones respecto a la tensión entre lo discursivo y lo
extradiscursivo, que es un elemento epistemológico
central de la perspectiva del autor. A primera vista
llama la atención que de las tres columnas del cuadro,
la única cuyo título no se especifica en términos de
discurso es la de “Funcionamiento social”, que es
precisamente la que contiene la noción de poder.
No obstante esta falta de precisión, hay un aspec-
to muy importante en el concepto de poder en Verón
que, siguiendo su razonamiento anterior,
27
se puede
resumir en la siguiente afirmación: el poder
atraviesa
el discurso y lo extradiscursivo, fijándose tanto en el
discurso como en lo material (o extradiscursivo).
Ante esto, ¿aceptaría Verón la explicitación de los
límites de su enfoque en estos términos, siendo
que esto conlleva el achicamiento de su promesa
analítica? Para ello tendría que precisar que estudia
el poder de manera parcial o fraccionada, dejando
de lado, por ejemplo, lo que hay de poder en las
relaciones económicas y políticas. Si esto es así,
22
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 42. Cursivas del autor.
23
Ibid
., p. 45
24
Op. cit
.
25
Este término, tomado de Peirce, designa para Verón “la red inter-discursiva de la producción social de sentido”. Siguiendo al primero,
para el catedrático de la Universidad de Buenos Aires dicha semiosis es
ternaria, social, infinita, histórica. Vid
. E. Verón, “Diccionario de
lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 56.
26
Op. cit
., p. 135.
27
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit
., p. 42.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
18
¿ello no comprometer ía las pretensiones de su marco
teórico, que si bien reconvierte lo económico y lo
político, en todo momento los incluye como fuerzas
determinantes de las formas de funcionamiento de
los discursos sociales?
Las dimensiones de análisis
La relación explícita que establece Verón entre el
poder y las dimensiones socio-analíticas clásicas, se
concreta a partir de dos ejercicios de distinción: el
primero entre el poder y
lo ideológico/ideología
, que
es central en su perspectiva, y el segundo entre la
problemática del poder y de
lo político
. Respecto a esto
último señala: “[…] no debe confundirse la problemá-
tica del poder con la problemática de lo
político
: esta
última concierne a un
tipo
de discurso, caracter izado
por su relación específica con un funcionamiento
social particular, el de la red institucional del Estado.
En otras palabras, la cuestión del discurso político es
un capítulo dentro de la cuestión, mucho más vasta,
del poder de los discursos.”
28
En este contexto, lo político queda subsumido
al poder o, más exactamente, el discurso político
queda supeditado al poder del discurso. Lo político es
exclusivamente la problemática del discurso político
que, a su vez, se relaciona de una forma original con
el Estado. Como se puede apreciar, no sugiere Verón
una asociación directa entre lo político y el Estado ni
tampoco afirma que el discurso político es el discurso
del
Estado, sino, más bien, una relación entre dos
elementos dotados de cierta autonomía: discurso
y
Estado. Siendo que según Verón este tipo de discurso
se caracteriza por su relación con el Estado, resulta
llamativo que no defina a este ultimo en todo su
trabajo y menos aún lo someta a discusión.
No deja tampoco de llamar la atención el hecho
de que Verón no problematice ni haga referencia
específica a la relación entre el poder y
lo económico
.
¿Qué entidad tiene lo económico en este pensador y
cómo se vincula con el poder? Si se estableciera un
paralelismo con lo político, ¿habría algo así como
un discurso económico o de lo económico, caracte-
rizado por su relación con el funcionamiento de las
redes empresariales?
Las condiciones sociales
Eliseo Verón distingue dos tipos de condiciones so-
ciales: las
condiciones de producción
(relacionadas
con lo ideológico) y las
condiciones de reconocimiento
(vinculadas al poder).
29
Ambas están constituidas por
lo que el también lingüista define como
elementos
extradiscursivos
y que tendrían que ver, siguiendo sus
términos, con “las condiciones fundamentales (eco-
nómica, política y social) del funcionamiento de la
sociedad en el interior de la cual se produjeron tales
discursos”.
30
Verón define, pues, lo
económico
, lo
polí-
tico
y lo
social
extradiscursivo en relación directa con
las
condiciones
. Pese a ubicar la noción de
condiciones
en su primer grupo de categorías antes incluso que lo
ideológico y el poder (segundo grupo)
31
y no obstante
referirse a lo económico, a lo político y a lo social (en
tanto realidad fuera del discurso) como elementos fun-
damentales del
funcionamiento
de la sociedad, Verón
le niega entidad mater ial u objetiva denominándola a
partir de lo que no es (
lo extradiscursivo
) e igualmente
le suprime una identidad ampliamente legitimada en
las ciencias sociales, como es su condición de factores,
medios o recursos de poder.
Esta exclusión es crítica principalmente en un
aspecto: anula la posibilidad de
incluir de alguna
28
Ibid
., p. 48.
29
A su vez,
producción y reconocimiento
son los dos polos del sistema productivo de sentido.
Vid. ibid
., p. 41.
30
Ibid
., p. 42. Aquí dejamos igualmente de lado las referencias a las
gramáticas
que definen y constituyen las
reglas
de operación de los
discursos (tanto en la producción como en el reconocimiento) y que Verón agrupa en términos analíticos junto a las
condiciones
.
31
Respecto a los grupo de términos (cuatro en total) que al autor emplea para dividir y jerarquizar su estructura conceptual: “El primero
comprende dos subgrupos:
producción/reconocimiento (condiciones de; gramáticas de) y circulación.
Estos dos primeros temas abarcan, de
manera suscinta, lo esencial del esquema de sentido, entendido como perteneciente a un sistema productivo. El segundo grupo, que incluye
los términos:
ideología, ideológico, poder,
plantea, como puede apreciarse, el núcleo de la problemática sociológica que nos interesa. En el
tercer grupo se incluye los temas:
discursos
(análisis de los) y
lingüístico
(análisis)”.
Vid. ibid
., p. 45. Cursivas del autor.
Perspectivas Teóricas
19
manera dos de los conceptos elementales para cual-
quier estudio importante que trate el poder como
un problema sociológico: el
poder económico
y el
poder político
. Pese a la inclusión de lo económico
como elemento central de la categoría de
condición
,
ni siquiera una sola vez, a lo largo de toda su pro-
ducción teórica, Verón hace alusión a que se trata
o podría tratarse de un elemento de
poder extradis-
cursivo
o de un elemento extradiscursivo de poder,
entendiendo que es precisamente por ello que resulta
determinante para las formas de funcionamiento de
los discursos sociales.
A su vez, las
condiciones sociales
–ya definidas
como elementos extradiscursivos y desprovistas
en términos conceptuales de poder y de materia-
lidad– son para Verón los “mecanismos de base del
funcionamiento social” cuya naturaleza corresponde
“esencialmente al modo de producción, a la estruc-
turación social (estructura y lucha de clases) y al
orden de lo político (estructura y funcionamiento del
Estado)”.
32
Sin lugar a dudas, el que fuera discípulo
de Claude Lévi-Strauss reconoce para su modelo de
análisis la centralidad de la lógica y la estructura ana-
lítica del marxismo y, por lo tanto, de una visión ma-
terialista y multidimensional de la totalidad social.
Su apropiación funcionalista del marxismo también
se insinúa de modo indirecto al prestar atención a
la promesa de transformación conceptual que éste
realiza a la semiología: “Esta semiología de ‘tercera
generación’ se plantea una problemática destinada
a aportar una contribución capital: la relativa al
funcionamiento de la enunciación”.
33
Es esta idea de funcionamiento la que emplea
Verón para introducir todo el andamiaje analítico
del marxismo. Ahora bien, ¿cómo se puede pretender
reducir las supercategorías de modos de producción,
de lucha de clases y de Estado o estructura estatal al
espacio de las
condiciones
y, al mismo tiempo, pensar
o explicitar el poder exclusivamente como poder de
discurso? Dado el trayecto argumentativo explorado
hasta aquí, los hallazgos que asoman no resultan tan
sorpresivos: es la
concepción del poder de Karl Marx
y de buena parte del marxismo
34
la que define la base
del funcionamiento de la enunciación que ofrece
Verón a la semiología como elemento de renovación
epistemológica para el estudio de los discursos so-
ciales. Al integrar y subsumir la teoría marxiana del
cambio social a su concepto de
condiciones
–y a la
vez excluir uno de los fundamentos principales de
aquélla como es la v isión mar xiana del poder–, Verón
destruye toda posibilidad de apropiación teórica, aún
en clave semiológica, de los “mecanismos de base”
marxistas, introduciendo en su modelo de análisis
una versión desustancializada y distorsionada al
máximo que anula la posibilidad de construcción
teórica sistemática y coherente.
Si se sigue la pista marxista, se podrá constatar
cómo Verón se desplaza
de las condiciones sociales
de producción material
a las
condiciones sociales de
producción y de reconocimiento de discursos
. Esto
tampoco es un accidente que elija recodificar una de
las categorías epistemológicas de mayor amplitud
explicativa de dicha tradición teórica: con ello puede
conservar intactas las posibilidades de conquista
de cierta totalidad social. De esta manera, sustrae el
poder y la materialidad (o la materialidad del poder)
de las condiciones sociales de producción y recono-
cimiento
35
Siempre de la mano invisible de Marx, la
operación teórica de Verón termina expresándose
en términos simples y categóricos:
no hay poder en
lo extradiscursivo
; dicho de otro modo, nada de lo
extradiscursivo es poder.
Cuesta a estas alturas presumir la inocencia del
profesor de la Universidad de Buenos Aires. Centrado
32
Ibid
., p. 46.
33
E. Verón, “Cuando leer es hacer…”,
op. cit
., p. 172.
34
Es evidente que aceptamos la existencia de variaciones en la concepción del poder en Marx, así como en cualquier otro teórico social.
A partir de la generalización que proponemos en singular, simplemente buscamos puntualizar ciertos parámetros generales comunes y
consensuados sobre dicho concepto.
35
Igualmente sintomático es el uso de comillas para hablar de la objetividad de las condiciones: “Las condiciones de reconocimiento
tienen que ver pues con las variables “objetivas”, a partir de las cuales podemos identificar las categorías de lectores”.
Vid
. E. Verón, “Prensa
gráfica y teoría de los discursos sociales: producción, recepción, regulación”, en
Fragmentos de un discurso…, op. cit
.,
p. 209.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
20
en las preguntas sensibles de la teoría sociológica e
influenciado por el estructuralismo de Levi-Strauss,
en
Conducta, estructura y comunicación
36
Verón elige
combatir con Marx y parcialmente con Talcott Par-
sons, contra el estructural-funcionalismo de Gino
Germani y, en gran medida, contra toda la sociología
del desarrollo latinoamericano. Esto ayuda a supo-
ner que Verón entabló desde el inicio una estrecha
relación con el problema del poder social.
Otros poderes
En contraposición al concepto de
poder del discurso
,
se pueden identificar ciertas nociones que Verón
emplea de modo coloquial a partir de 1988. En una
actitud de descuido o de abandono de su propia cons-
trucción teórica, el fundador de la revista
LENGUA
jes
hace referencia a un conjunto de poderes identifi-
cados con la visión estatista y con la instancia de
“producción”, perspectivas que criticaba en duros
términos. Uno de ellos es el de “
poder público
”:
En esta mediatización de lo político en situación
de monopolio, lo fundamental ha sido la progre-
siva autonomización de la información televisiva
en relación con el poder público.
37
Convendremos en que esta doble difusión simultá-
nea, desde el punto de vista de la lógica comercial,
voluntariamente introducida por el poder público
en lo audiovisual, es una aberración: ha acarrea-
do un despilfarro gigantesco e injustificable del
tiempo de emisión […]
38
¿Cómo se podría asociar la tesis de la autonomización
de la producción televisiva respecto al poder públi-
co, o la idea de introducción del poder público en lo
audiovisual con su concepto de poder del discurso?
39
Otra de las nociones estat istas clásicas de poder que
usa Verón es la de “
poder político
” y que emplea como
sinónimo de la primera:
[…] el espacio público del Estado, que en cada
plazo electoral se estructura según la forma de
la campaña oficial, estrictamente reglamentada,
y lo que se puede llamar el espacio mediático del
Estado, a través del discurso de la información por
televisión, que poco a poco adquiere autonomía
frente al poder político […];
[…] al no atreverse a reservarle al canal estatal la
única emisión de la campaña oficial que iba a tener
un índice de audiencia muy elevado, esa doble
difusión da pruebas de la ambivalencia del poder
político, que no llega ni a librarse de la fascinación
que sobre él siempre ha ejercido lo audiovisual, ni
a asumirla plenamente.
40
Aquí no solamente se extiende el concepto de poder
para integrar al Estado, sino que incluso se abandona
la unión conceptual entre poder y discurso. Una ter-
cera noción que Verón usa en términos positivos es
la de “
poder de los medios
”, quizás la más polémica
de las tres, dada la tesis del autor: “La maquinaria
administrativa que define la campaña oficial presu-
pone también que la interfaz política/información
es la única garantía de un uso no peligroso (o menos
peligroso) del poder de los medios.”
41
¿Cómo hablar del “poder de los medios” luego de
los “efectos de sentido”? Como información comple-
mentaria, cabe agregar aquí que en el mismo artículo
de esta última cita, Verón decide emplear a Jürgen
Habermas y a Pierre Bourdieu como fuentes teóricas
para reflexionar sobre la relación entre Estado y so-
ciedad. Para este punto, se podría sugerir una hipó-
36
Op. cit
.
37
E. Verón, “Interfaces. Sobre la democracia audiovisual evolucionada”, en
El cuerpo de las imágenes
, Bogotá, Norma, 2001, p. 2.
38
Ibid
., p. 9.
39
Si bien se trata de una obviedad, aclaramos que el traslado de la noción de poder del discurso al Estado de ninguna manera se puede
explicar por la “situación de monopolio” que menciona el autor en la cita.
40
E. Verón, “Interfaces…”,
op. cit
., pp. 8 y 9 respec.
41
Ibid
., p. 4.
Perspectivas Teóricas
21
tesis accesoria: que el uso de nuevas ideas de poder
de forma coloquial y no conceptual, prescindiendo de
toda referencia a su modelo analítico, permite a Verón
ocultar con mayor facilidad el abandono de la noción
de poder expresada en la
Semiosis social
.
42
Reflexiones finales (1)
Lejos de renunciar a la explicación de la totalidad
social, Verón tiende a concebirla como una relación
discursivo/extradiscursivo. En la perspectiva de
este autor, es la materialidad como negación de lo
discursivo la que afirma y equipara el discurso con la
totalidad social. Por lo tanto, entender el conjunto de
lo social en dichos términos implica en cierta forma
entenderlo como discurso. Verón recurre al mundo
‘extradiscursivo’ para hacer referencia a lo material
o lo objetivo, obteniendo con ello un determinado
‘efecto de sentido’. La conquista de la totalidad social
por el paradigma del discurso de Verón se consuma
a través del siguiente principio: “La destrucción de
la oposición clásica entre estructura y superestructu-
ra se impone además por el principio según el cual lo
ideológico puede incorporarse en cualquier materia
significante”.
43
Una vez igualado discurso y totalidad social en
el sentido mencionado, la propuesta veronista de
intentar comprender el funcionamiento de los dis-
cursos sociales, se puede explicitar mejor como la
búsqueda de aprehender el funcionamiento de la so-
ciedad a partir del discurso. Si se parte de esta nueva
fórmula, la noción de función social recupera su vigor
y se vuelve a encontrar con su registro sociológico
contemporáneo: el estructural-funcionalismo lidera-
do por Parsons. ¿Qué le depara al poder esta noción
de funcionamiento social de Verón? ¿Qué visión nos
propone desde el discurso?
El poder y lo ideológico
La segunda operación teórica que realiza Eliseo Verón
se concentra en la relación que mantiene el poder con
lo ideológico y se desarrolla en dos movimientos:
la
separación entre el poder y lo ideológico
y, posteriormen-
te,
la contraposición y equiparación de ambos conceptos
.
Antes de analizar dichas maniobras, cabe recordar que la
cuestión de la ideología (y luego de lo ideológico/ideo-
logía) es quizás el tema central explicitado por Verón en
el conjunto de su trabajo. En un primer momento, como
antecedente de la relación teórica entre ideología y
poder, Verón trabajó con la noción de
sistema ideológico
desarrollando en su interior la contraposición
ideología/
contraideología
.
44
Este par conceptual queda de lado
al poco tiempo, cuando se desmarca de la influencia
estructuralista de Levi-Strauss.
De lo expuesto hasta aquí, queda claro que el
poder
y lo
ideológico
son dos problemas estrecha-
mente ligados entre sí
45
y que tanto uno como otro
están en todas partes; que todo fenómeno social es
susceptible de ser ‘leído’ en relación con lo ideoló-
gico y con el poder.
46
A ello es necesario añadir aquí
que para Verón lo
ideológico
y el
poder
remiten a
dimensiones de análisis de los fenómenos sociales y
no a ‘cosas’ o ‘instancias’ que tendrían un ‘lugar’ en
la topografía social.
47
Junto a la afirmación de que lo ideológico y el
poder están estrechamente ligados, hay que señalar
que para Verón ambos funcionan igualmente en un
esquema de exclusión recíproca. Barriendo con las
referencias teóricas más importantes sobre la rela-
ción entre ideología y poder –donde ambos elemen-
tos forman un compuesto y por tanto permanecen
juntos de alguna manera específica y diferencial–,
Verón postula su
separación
(lo cual Marx no había
42
Op. cit.
43
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit.,
p. 46.
44
E. Verón,
Conducta, estructura y comunicación
…,
op. cit.,
p. 358.
45
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit.,
p. 48.
46
E. Verón,
La semiosis social…, op. cit.,
p. 134.
47
Idem.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
22
hecho) y de esta forma circunscribe la ideología a la
producción discursiva y acota el poder a la recepción
o reconocimiento de mensajes. De esta forma, pese
al modo procesual e interrelacionado que adquiere
la relación entre ambos,
lo ideológico y el poder se
divorcian
; se reparten el funcionamiento social del
discurso logrando con ello, entre otros aspectos,
vaciar de poder las operaciones de construcción
o producción ideológica; dicho en otros términos,
validar la existencia de una instancia o espacio
específico de acción social desprovisto de todo o
cualquier poder. A su vez, ello quita toda posibilidad
de reconocer lo ideológico como expresión de cierto
poder, a la vez que como potenciador del mismo.
Puestos a observar aquí las alteraciones del concepto
de poder, es sencillo constatar que la operación de
separación que se mencionó reduce de forma osten-
sible el ámbito de actuación o la esfera de influencia
del poder, sin que con ello aumente el protagonismo
de lo ideológico. Este último elemento (que había
logrado expandirse aprovechando el giro lingüístico
en las ciencias sociales a partir de una sociedad de
mutua conveniencia con el paradigma del discurso
contra lo material y, en particular, contra el pensa-
miento económico marxista) pierde ahora terreno al
divorciarse del poder.
De manera simultánea a la separación de lo ideo-
lógico y el poder, Verón realiza una segunda opera-
ción teórica cuyo resultado es desconcertante para
el análisis social y, más aún, para una sociología del
poder. Establece la
equiparación de ambos elementos
adjudicándoles la misma jerarquía categorial. Con
ello el poder desideologizado queda enfrentado y
equiparado a lo ideológico sin poder, buscando dar
cuenta del funcionamiento de los discursos sociales.
La ideología y lo ideológico –que históricamente se
habían subordinado al poder en cualquiera de sus
formas como expresión real y/o ilusoria del mismo–,
a partir de Verón, se autonomizan de éste al tiempo
que se sujetan al discurso.
El poder, la producción y la recepción
La tercera y última operación teórica de Eliseo Verón
tiene que ver con
el traslado del poder de la producción
a la recepción (o reconocimiento)
. Para el ex becario
Guggenheim, el análisis del poder como poder del
discurso se sitúa en la
recepción
dado que concierne
a las relaciones de éste con sus “efectos”
48
mientras
que el análisis de los aspectos ideológicos de un
discurso se situaría en la
producción
, donde se atien-
de al sistema de relaciones entre el discurso y sus
condiciones de producción.
49
Más específicamente,
la cuestión del poder se concentra en el problema
de los
efectos
y estos últimos, a partir del empleo de
un argumento estrictamente metodológico, se cir-
cunscriben a la
recepción
.
Efectos en la recepción
Lo primero que Verón nos enseña es que para el
estudio social del poder y del poder del discurso, la
razón empírica determina los alcances de la teoría y
de la propia inspiración epistemológica:
Sólo existe el
poder que se puede constatar en los hechos.
Teniendo
tal supuesto como base, Verón da un segundo paso y
elige para su estudio el concepto de efecto:
la forma
de observar el poder es partir de sus efectos
. Finalmen-
te, en un tercer paso, Verón cierra el razonamiento
al postular que
los efectos se observan exclusivamente
en la recepción.
Por lo tanto, el poder que imagina
Verón se constataría en los hechos y se observaría
a partir de sus efectos en la recepción. Más allá del
orden de aparición de los movimientos mencionados,
se entiende que el blanco de ataque que fija Verón
para redefinir el ámbito de estudio del poder es la
esfera de la producción, a la que excluye completa-
mente a partir de la elección del concepto de efecto,
en una acepción restringida: “[…] partiendo de la
gramática de producción de un discurso no se puede
inferir o deducir directamente su (o sus) gramática
48
Si bien no se trata de una cita directa, el entrecomillado de la noción de efecto le corresponde al autor.
49
E. Verón, “El espacio de la sospecha”, en
Fragmentos de un discurso…, op. cit.,
p. 126.
Perspectivas Teóricas
23
(s) de reconocimiento.”
50
Luego también señala: “El
paso de la producción a la recepción (aunque prefiero
llamar a esta última ‘reconocimiento’) es complejo:
no hay una causalidad lineal en el universo del sen-
tido. Al mismo tiempo, un discurso dado no produce
cualquier efecto. La cuestión de los efectos es, por
consiguiente, insoslayable”.
51
En este sentido, es llamativo que el único
momento en que hace referencia a un
principio
es
cuando determina la forma de estudio de los efectos:
“[…] el principio según el cual el efecto no puede
inferirse directamente del análisis de producción;
es otra manera de recordar que la gramática de
producción y la gramática de reconocimiento nunca
son idénticas”.
52
En vez de extender el poder a la recepción, o bien
incluir la instancia de recepción en el corpus de sus
teorías de referencia (centradas principalmente en
la producción), Verón decide el completo traslado del
poder a la recepción. Con ello pareciera despedirse
del poder en la producción. El hecho de que el efecto
no puede inferirse directamente del análisis de la
producción y luego que ambas gramáticas difieran,
no conlleva necesariamente la exclusión de la pro-
ducción como polo de análisis del poder del discurso
ni de los efectos del discurso (si es que se adopta una
visión ampliada de éste ultimo, que en cierta forma
permita integrar aspec tos de producción). A modo de
ejemplo, postular que no se puede anticipar el efecto
de un discurso en los términos de Verón, podría ser
semejante a decir que no se puede adelantar quien
ganará un partido de futbol, así como aproximar un
resultado general y no exacto de dicho evento (por
ejemplo, ganar por más de dos goles de diferencia)
sabiendo que se enfrenta el mejor equipo de primera
división del futbol nacional con un combinado ama-
teur de un barrio de la ciudad de Córdoba (Argentina).
Verón no considera necesar io reconocer que en una si-
tuación de juego o interacción (que podría ser una
situación de producción, circulación y consumo de
discursos) se expresan poderes diferenciales en cada
instancia o posición.
Se puede constatar que Verón define la cuestión
de los efectos en la etapa de reconocimiento como
la de las relaciones sistemáticas entre dos conjuntos
discursivos: un
corpus
cuyas propiedades se analizan
y un conjunto constituido por los discursos de los
receptores (en este caso, lectores y no lectores) de
determinados soportes de prensa.
53
Pese a circuns-
cribir los efectos a la instancia de reconocimiento,
se ve cómo la definición opera
desde
la recepción
hacia
la gramática de producción, desdibujando
los límites entre una y otra a favor de la primera y
creando un sentido ficticio de totalidad a partir de
señalar una “relación sistemática entre conjuntos”.
Es importante recordar que lo que el
corpus
o sopor te
discursivo dice de sí no se vincula en primera ins-
tancia para Verón con ningún tipo de poder sino con
lo ideológico, cuyo registro es claramente otro. En
el siguiente párrafo, la identificación de los efectos
con la recepción resulta más clara:
[…] en el caso del estudio del contrato de lectu-
ra, por un lado selecciono un corpus de soportes
de prensa que me permite trabajar en la etapa de
producción a fin de reconstituir la
gramática
de producción
de cada uno de los soportes y por
el otro, procuro reconstituir, a partir del discurso
de los receptores, las
gramáticas de reconoci-
miento
que siempre son varias, puesto que un
dispositivo de enunciación dado nunca produce
un solo efecto, sino siempre varios, según los
receptores.
54
Al igual que con la noción de poder, Verón se detiene
a just ificar su perspec t iva semiót ica para el estudio de
los efectos: “Permanezco en la esfera de la semiótica
porque sólo trabajo con relaciones interdiscursivas.
En realidad no veo claramente qué podría ser ‘el efecto
de sentido’ de un discurso, desde el punto de vista
50
Idem.
51
E. Verón, “Introducción”, en
El cuerpo de las imágenes,
Bogotá, Norma, 2001, p. 172.
52
E. Verón, “El espacio de la sospecha”…,
op. cit.,
p. 126.
53
E. Verón, “Introducción”…,
op. cit.,
p. 182.
54
Ibid.,
p. 182.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
24
semiótico, sino
otro
discurso en el cual se manifiesta,
se refleja, se inscribe, el efecto del primero.”
55
Verón entra en contradicción al señalar que no
está dispuesto “a dejar la cuestión de los efectos en
manos de otros (psicólogos, sociólogos, psicoanalis-
tas, etcétera)”
56
¿Cómo hay que entender su intención
de permanecer en la esfera de la semiótica y luego
no estar dispuesto a dejar la cuestión de los efectos
a la sociología, siendo que en este último registro
se refiere a los efectos y no específicamente a los
efectos de sentido?
Sumado a ello, Verón no sólo afirma que el pro-
blema principal del poder es el efecto de sentido de
los discursos,
57
sino también que el efecto de sentido
del discurso no es otra cosa que su efecto de poder y
luego que el efecto de poder es efecto de creencia.
58
De esta forma, establece una confusa igualación entre
poder, sentido y creencia
que no aclara en ningún sitio.
Finalmente, también llama la atención que, excep-
tuando las referencias a la propiedad del mensaje, las
consideraciones que Verón hace sobre los “efectos de
sentido” son extrapolables sin dificultad a cualquier
caracterización no determinista de los efectos o
efectos sociales en general: “Considero que hay que
[…] permanecer en una posición que consiste en
decir que ningún efecto de sentido es automático,
que ningún efecto de sentido corresponde al orden de
una relación lineal causa/efecto, pero que al mismo
tiempo hay efecto de sentido y que ese efecto tiene
alguna relación con las propiedades del mensaje.”
59
Por lo tanto, como esfuerzo de delimitación del
poder de los discursos, la caracterización de la noción
de “efectos de sentido” no alcanza su especificidad
y, al mismo tiempo, demuestra la pertenencia de los
discursos sociales a la lógica de los efectos sociales en
general. Ello permite observar cómo los problemas de
distinción entre el poder y el poder del discurso se tras-
ladan o se manifiestan igualmente en la distinción entre
efecto y efecto de sentido. La magnitud de los efectos y
el alcance de la recepción tampoco se esclarecen cuando
Verón propone pasar del
desfase
entre la producción y
la recepción al
encuentro
entre ambos polos:
Para expresar la solución de continuidad entre el
análisis en producción y el análisis en reconoci-
miento de los discursos sociales, cuya consecuen-
cia principal es que el análisis de un discurso en
producción no nos permite inferir sus “efectos”,
opté por hablar de
desfase
entre la producción y
el reconocimiento.
60
Esta noción de desfase hoy me parece inapro-
piada, en particular cuando se trata del sistema
productivo de los discursos de la prensa y, de
manera más general, de los medios […] Las reglas
de una gramática de reconocimiento expresan
pues una especie de
encuentro
entre propiedades
discursivas que son invariantes que remiten a
condiciones de producción determinadas y una
modalidad de lectura que remite a condiciones
de reconocimiento determinadas.
Si la circulación
discursiva no es lineal, es precisamente porque
un discurso mediático dado, difundido en la socie-
dad en un momento determinado, provocará una
multiplicidad de estos “encuentros”
.
61
Si bien para Verón el acto de recepción o reconoci-
miento desborda lo lingüístico, no deja de sorprender
el rodeo que realiza al proponer aproximarse no ya
al discurso sino a una
teoría del actor social a partir del
discurso
que, además, tiende puentes con la sociolo-
gía de Bourdieu: “Dado que el acto de lectura mismo
es inabordable, el estudio del reconocimiento
es más
bien un estudio del lector que de la lectura, basado en
55
Idem.
56
Idem.
57
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit.,
p
.
48
58
Ibid.
, p. 45. Respecto a las dos últimas definiciones, dice Verón: “[…] el efecto de sentido de ese discurso de lo verdadero no es otra
cosa que el
efecto de poder
(de
creencia
) de un discurso (
V. Poder
)” (lo que Roland Barthes llamaba, hace ya mucho tiempo, el “efecto de
naturalización” al hablar del mito) (
Idem
.; cursivas del autor).
59
E. Verón, “Introducción”…,
op. cit.,
p. 182.
60
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit.
, pp
.
125-142.
61
E. Verón, “Prensa gráfica y teoría de los discursos sociales…”,
op. cit.
, pp. 206-209. Cursivas del autor.
Perspectivas Teóricas
25
el análisis del discurso del lector
[…]. Por supuesto, en
este punto es donde una teoría del reconocimiento
puede articularse fácilmente con una ‘sociología del
gusto’, a la manera de Bourdieu (1979)”.
62
¿Cómo es que el estudio de los efectos, que el
autor plantea desde una perspectiva semiótica cen-
trada en las relaciones interdiscursivas, es más bien
un estudio del lector que de la lectura, basado en el
análisis del discurso del lector? ¿Cómo se llega a expli-
car al
actor social
(y no tan solo
discursivo
) a par t ir de
su dinámica en la recepción? ¿Cuál sería el punto
de articulación con la perspectiva social de Bourdieu?
Aún más: ¿t iene sent ido suponer que Verón pretende
arribar a una teoría renovada del poder social desde
una futura teoría de la recepción de mensajes?: Nos
orientamos hacia una teoría del reconocimiento
en el discurso de la prensa (…) dentro del sistema
productivo
63
de la prensa gráfica encontramos que
en el nivel de las condiciones de producción opera una
verdadera teoría de la recepción
, que resulta de la
voluntad, por parte de los productores, de controlar
el conjunto de los fenómenos de regulación.”
64
Para el esquema analítico de Verón, que propone
identificar el poder en los modos de recepción, ¿qué
implica afirmar que en el nivel de las condiciones de
producción opera una verdadera teoría de la recep-
ción? ¿No debería el autor terminar por reconocer
que en el nivel de las condiciones de producción
opera una verdadera teoría del poder, al menos como
poder potencial?
¿Poder posible o potencial?
Luego de haber indicado que la cuestión del poder se
concentra en el problema de los efectos y que éstos
últimos se circunscriben a la recepción, Verón afir-
mará: “Analizado en producción, un discurso señala
un
campo de efectos posibles
y no
un
efecto necesario
e inevitable”,
65
declaración que permite problema-
tizar los supuestos anteriores y con ello renovar las
hipótesis aquí presentadas. Si tal como lo sostiene,
el discurso en producción señala un campo de efectos
posibles y no
un
efecto necesario e inevitable, se
podría decir en sentido exacto que allí el discurso es
poder posible
o
poder potencial.
En este sentido,
es plausible suponer que aunque el poder se inscribe
de modo directo en las gramáticas de reconocimien-
to, se podría instalar igualmente en la producción, en
la forma de poder posible. Si bien no lo formula direc-
tamente, Verón habilita la existencia de una tensión
entre lo posible o potencial (situado en producción)
y lo constatable (situado en reconocimiento), entre
cierta idea de poder potencial y poder constatado.
Si se extendiera la relación
poder potencial/ poder
constatado
que Verón sugiere en otros términos, su
concepto de lo ideológico quedaría arrinconado y,
junto a ello, quedaría cuestionada la propia distin-
ción entre lo ideológico y el poder.
¿No dicen nada las condiciones de producción del
discurso sobre el poder potencial del mismo? El hecho
que el efecto no puede inferirse directamente del aná-
lisis de la producción del discurso no le permite supo-
ner que no hay poder en la producción del discurso en
la forma de poder probable o potencial. Aún en pleno
conocimiento de las principales teorías sociológicas
del poder, y habiendo formulado una crítica al deter-
minismo mecanicista, Verón optó por no integrar a su
visión de
efectos posibles
algunos aspectos claves del
poder, como por ejemplo la idea weberiana de
poder
como probabilidad
, siendo que incluso el autor ya no
tenía compromisos con el marxismo.
Otros acentos en la recepción
No es únicamente la noción de
efecto
la que permite
a Verón circunscribir el concepto de poder al ámbito
del reconocimiento. El mismo concepto de poder, en
otra de sus acepciones, facilita tal delimitación: “[…]
62
Ibid.
, p. 209.
63
“Llamo ‘sistema productivo’ a la articulación entre la producción y el reconocimiento de los discursos producidos”.
Vid. ibid
., p. 195.
64
Ibid
., p. 204. Cursivas nuestras.
65
E. Verón, “El espacio de la sospecha”…,
op. cit.,
p. 126.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
26
hay un fenómeno de poder-creencia que es propio
del ‘consumo’ […].”
66
Es evidente que si se habla de poder como
poder-
creencia
, la posibilidad de identificar a éste exclusi-
vamente con el consumo o la recepción se acrecienta
notablemente. Con ello no se está muy lejos de asumir
que la creencia es una expresión de poder, lo cual
fortalecería aún más la instancia de reconocimien-
to. Junto a la noción de poder-creencia, también
se podrá constatar la importancia que revisten las
prácticas de recepción o consumo en la definición
de
mediatización
que propone el otrora ganador del
Premio Konex: “Las sociedades postindustriales son
sociedades en vías de mediatización, es decir, socie-
dades en que las prácticas sociales (modalidades de
funcionamiento institucional, mecanismos de toma
de decisión, hábitos de consumo, conductas más o
menos ritualizadas, etcétera) se transforman por el
hecho de que hay medios.”
67
Se observa cómo Verón evita cualquier referen-
cia a las prácticas de producción o los “hábitos de
producción” (y no así de la recepción), a sabiendas
que para éste forman parte de las prácticas sociales
reconocidas en el mismo concepto: “La mediatización
opera a través de diversos mecanismos según los
sectores de la práctica social que interese, y produce
en cada sector distintas consecuencias. Dicho de otro
modo: una sociedad mediatizada es más compleja
que las que le han precedido.”
68
Otro de los conceptos importantes que el porteño
reconduce al ámbito de la recepción es el de
modo de
apropiación
. Es llamativo el uso restringido que hace
de éste en su teor ía socio-semiót ica, dado que se tra-
ta de una categoría central de toda la filosofía política
y social occidental desde Hegel, pero particularmente
de la antropología y el pensamiento socioeconómico
marxiano (a partir de aquél). Ello queda ejemplificado
en dos frases:
Dos complejidades que escapan una en otra:
una heterogeneidad de la oferta, considerada
en su conjunto, que se explica en virtud de las
diferentes estrategias aplicadas por los medios
a fin de insertarse en la socio-cultura; y a cada
tipo de oferta corresponde una diversidad y una
heterogeneidad de los modos de apropiación.
Hay razones, pues, para pensar que los modos de
apropiación de los medios en recepción continúen
siendo heterogéneos y diversificados. Dicho de
otro modo: podemos esperar que la lógica eco-
nómica de valorización de los medios en relación
con los mercados de consumo, por un lado, y las
lógicas existentes en la socio-cultura de los re-
ceptores, por el otro, estén siempre sometidas a
múltiples desfases.
69
Reflexiones finales (2)
Durante la problematización de la última operación
teórica de Verón –que como se vio consiste en el
traslado del poder de la producción a la recepción a
par t ir del tratamiento específico de la cuest ión de los
efectos
–, se dejó de lado, por la imposibilidad de
responderla, una pregunta central: ¿por qué Verón
decide hablar de efectos? ¿Por qué tratar el poder
exclusivamente como un problema de efectos? En
primer lugar, es probable que el concepto de efecto
remita, en el caso de Verón, a una pista funcionalista.
Pareciera que este autor pretende conservar la es-
tructura conceptual de la teoría funcionalista de los
medios –de tradición norteamericana y centrada en
la idea de producción y efecto–, pero sustrayéndole
el fundamento de su dinámica que es precisamente
la relación específica entre
poder y efecto
, inscripto
en primera instancia en la
producción
de mensajes.
66
E. Verón, “Diccionario de lugares no comunes”…,
op. cit.,
p. 55.
67
E. Verón, “Interfaces…”,
op. cit.,
p.
1 “En este caso hablo en el sentido estricto (y limitado) del término, es decir, designo los disposi-
tivos tecnológicos de producción-recepción de discursos. En la tradición parsoniana (que retoma Habermas), el poder y el dinero también
son ‘medios’. Este sentido (amplio) del término está excluido de lo que llamo mediatización. Véase al respecto Jürgen Habermas,
Théorie de
l’agir communicationnnel,
París, Fayard, 1987, vol. 2, caps, VII y VIII” (cita de Verón en
ibid.
).
68
Ibid.
69
E. Verón, “Los medios en recepción: desafíos de complejidad”, en
Fragmentos de un discurso…, op. cit.
, pp. 226 y 228, respec.
70
Op. cit.
Perspectivas Teóricas
27
En segundo lugar, al definir el poder exclusivamente
como efecto, excluye la posibilidad de establecer
alguna relación entre
poder
y
capacidad
, tal como
se proponen la mayoría de las teorías sociales del
poder. De esta manera, junto a la idea de poder como
efecto constatado en la recepción, se podría concebir
el poder en la producción como
capacidad potencial
de producir efectos
.
La teoría del poder y su contexto
Eliseo Verón no se habitúa a inscribir su perspectiva
teórica en el contexto socio-histórico en el cual
se expresa. En líneas generales, evita referenciar
su producción desde lo que algunos denominan la
especificidad histórica
de la teoría, o los factores
precipitantes del discurso, y que resulta semejante,
siguiendo los términos del semiólogo, a las
condicio-
nes de producción
de su discurso teór ico. La pr incipal
excepción a este respecto se registra en
La semiosis
social
.
70
De allí es posible rescatar aquellos factores
en el plano de las ideas y de los sucesos
71
que el Verón
reconoce como determinantes de su perspectiva.
Éstos son:
± •±
Una nueva conciencia epistemológica influencia-
da por la teoría rupturista de Noam Chomsky que
marca el fin de los funcionalismos.
± •±
El proceso de surgimiento de la
posmodernidad
.
± •±
El advenimiento de la
cultura posmoderna.
± •±
El desarrollo de la
sociedad postindustrial
.
Es interesante constatar que no hay referencias
específicas a la cuestión del poder. Por otro lado, es
indicativo el reconocimiento de la posmodernidad en
la cultura y el carácter postindustrial en la sociedad
y la economía. Éstos expresan los parámetros sociales
generales al interior de los cuales se componen y se
estructuran las ideas de Verón.
Conclusión: la doble sustracción del poder
Por lo antes expuesto, no cabría duda de que Eliseo
Verón considera el poder como un
problema socioló-
gico
. Ello no sólo en términos abstractos, sino princi-
palmente al interior de su teoría de la semiosis social.
Al momento de desarrollar su perspectiva, poseía un
registro muy avanzado de las diversas alternativas
existentes en la teoría para pensar la relación entre
poder y sociedad. Sin embargo, Verón decidió luego
enfrentar las dos teorías del poder del momento en
la izquierda intelectual: la visión ‘estatista’ de Marx
y el ‘monismo teórico’ de Foucault; este último de-
sarrollado en buena medida a partir del rechazo a la
primera. En este contexto, Verón se ha esforzado en
combatir tres aspectos específicos de uno y otro:
± •±
La identificación del poder con el aparato del
Estado (adjudicado a Marx).
± •±
La confusión entre poder e ideología (Foucault).
± •±
El funcionamiento del poder como una misma y
única gramática (Foucault)
A estas visiones, Verón ha respondido con la eje-
cución de tres
operaciones teóricas generales
, que
sientan las bases de su concepto del poder:
± •±
La transformación del poder en poder del discurso.
± •±
La separación entre el poder y lo ideológico y la
posterior contraposición y equiparación de ambos
conceptos.
± •±
El traslado del poder de la producción a la recep-
ción.
De esta forma, todo indica que Verón se propone
inaugurar una nueva comprensión del poder a partir
71
Optamos por emplear aquí la distinción entre el ‘plano de las ideas’ y ‘plano de los sucesos’ para marcar la diferencia que otras veces se
expresa como distinción material/simbólico, objetivo/subjetivo, concepto/concreto real, etcétera.
72
La cita textual de Verón es la siguiente: “Dicho de otro modo: podemos esperar que la lógica económica de valorización de los medios en
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
28
del funcionamiento de los discursos en la sociedad. El
poder del discurso
respondería, entonces, a una nueva
conciencia epistemológica influida en términos histó-
r icos por la llegada de la posmodernidad y, en el plano
de la teoría, por el pensamiento ternario del signo y
la visión chomskyana de la gramática y orientada a la
superación de las teorías sociales modernas.
Ahora bien, las operaciones teóricas de Verón
sólo pueden concretarse a partir de una
doble sus-
tracción del poder: de la materialidad del poder
y de
la dinámica del poder
.
La transformación del poder en poder del dis-
curso se hace posible a partir de la sustracción de la
materialidad del poder, mientras que la separación-
contraposición entre el poder y lo ideológico, así
como el traslado del poder a la recepción, sólo al
precio de sustraer al poder su dinámica.
Respecto a la primera sustracción, hay que dis-
tinguir entre la
negación de la materialidad social por
el discurso
, la
sustracción de la materialidad del poder
y, finalmente, la
negación de la articulación
concreta
entre la expresión discursiva y la expresión material
del poder. En la primera, el paradigma del discurso
permite que exista la materialidad social marxista
como lo extradiscursivo y la reconoce como base del
funcionamiento social. En la segunda, en cambio, Ve-
rón dictamina la inexistencia de cualquier expresión
material del poder. La sustracción de la materialidad
del poder es lo que le permite, por ejemplo, evitar
toda problematización o referencia específica a la
relación entre el poder y
lo económico
, no establecer
una asociación directa entre lo político y el Estado,
etcétera. Lo extradiscursivo se extiende de forma
selectiva: Verón incluye las bases extradiscursivas
al mismo tiempo que quita el poder a dichas bases
materiales. Dicha sustracción permite finalmente
una segunda negación: la de la articulación de la
expresión discursiva (y no en primera instancia del
poder del discurso) y una cierta expresión material
del poder que es, sin dudas, el punto crítico al que
quiere llegar el semiólogo.
En cuanto a la segunda sustracción, tanto la
exclusión del poder del polo de la producción como
su concentración exclusiva en el problema de los
efectos
en la recepción, permiten
sustraer el poder de
la relación social
(de producción, de circulación y de
consumo) y con ello eliminar su naturaleza dialógica
y su
dinámica
. Para Verón, el poder es el poder del
Otro y no un fenómeno relacional como en Marx o
en Foucault. Dicho en clave discursiva, el poder del
discurso es el poder del discurso del Otro ya que lo
que se registraría en el discurso son los efectos del
discurso del Otro. A diferencia de Marx y de Foucault,
el poder para Verón no es una instancia
productiva
.
Por lo tanto, la sustracción de la dinámica del poder
es igualmente la sustracción de su productividad.
A partir de esta doble sustracción del poder, Verón
inhibe toda posibilidad de relacionar tres elementos
claves para una perspectiva social del poder: los dis-
cursos, los poderes y el cambio social. La pregunta
sociológica del bonaerense en ningún momento se
arrima al poder como una expresión social. Podría
colegirse por lo tanto que, partiendo de su modelo
analítico, no se podría comprender la relación entre
los poderes y los discursos y, por ende, tampoco el
poder del discurso. De esta forma concluye la misión
que Verón se había propuesto en 1963, la de elaborar
las bases de una teoría de la comunicación social,
luego redefinida como teoría de la producción social
del sentido.
Si bien la revisión de la obra veroniana, siguiendo
la pista del poder como expresión social, permite
ident ificar a grandes rasgos la existencia de dos ‘mo-
mentos’, éstos son excesivamente dispares a favor del
primero, lo cual anula el valor de la distinción. Como
se indicó en el cuerpo del trabajo, a partir de 1988
Verón comenzó a emplear nociones como las de
poder
público
,
poder político
y
poder de los medios
, en línea
con aquellas visiones estatistas que anteriormente
rechazaba. Aunque por momentos llegó a abandonar
la unión conceptual entre poder y discurso, ello no
resultar ía suficiente para afirmar que el pr imer per ío-
do de Eliseo Verón se puede caracterizar por el fin del
poder social y que el segundo, en cambio, representa
su regreso: el retorno coloquial al poder social. Lo que
sí puede asentarse es el uso de nociones que entran
en abierta contradicción con su postulado teórico
del poder. Si bien se trata de referencias menores,
se puede igualmente constatar a partir de la fecha
mencionada el empleo de perspec t ivas analít icas más
Perspectivas Teóricas
29
integradoras que tienden, por ejemplo, a la contra-
posición de las lógicas de significación simbólicas
y las lógicas materiales,
72
lo cual es ampliamente
superador de su marco teórico previo. Otro de los
conceptos que registró una apertura significativa
en este segundo ‘período’, fue el de
apropiación
. Del
modo de producción centrado en recepción, Verón
pasó a una noción multidimensional de
apropiación
,
directamente vinculada al poder.
73
El ex becario
CONICET
hablará entonces tanto de las apropiaciones
del espacio por el poder político,
74
como de la apro-
piación de los mecanismos significantes por parte
de los discursos sociales.
75
Si bien las referencias
son menores, la relación que insinúa entre poder y
apropiación (dada la relevancia sociológica de am-
bos conceptos) quizás pueda contribuir a delinear
las formas de una visión renovada del autor sobre la
relación entre el poder y la sociedad.
Recibido el 13 de diciembre de 2010
Aceptado el 15 de marzo de 2011
relación con los mercados de consumo, por un lado, y las lógicas existentes en la sociocultura de los receptores, por el otro, estén siempre
somet idas a múlt iples desf ases” (“Los medios en recepc ión…”,
op. c it.,
p. 228). Más allá de los aspectos positivos mencionados, constatamos
que, igualmente, apela a cierto economicismo al tratar lo económico desde la ‘lógica económica’ y no desde una lógica social de la economía,
tal como sí hace con lo cultural al hablar de lógica sociocultural. Aún con estos reduccionismos no accidentales, la contraposición entre
lógicas de significación simbólicas y lógicas materiales es claramente superador de su marco teórica del poder.
73
En cierta forma, para Verón, siempre “el poder se apropia de”. Dicha idea la podemos reconocer tanto en su versión teórica del poder,
confinada al consumo-reconocimiento, como cuando más tarde señala que el poder, en este caso entendido como aparato del Estado, busca
apropiarse del espacio.
74
E. Verón, “Interfaces…”,
op. cit.
, p. 16.
75
Ibid.
, p. 40.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
30
Bibliografía
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Conducta, estructura y comunicación,
Buenos Aires, Editorial Jorge Álvarez, 1968.
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