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Reseñas
111
“Una nueva mirada a los clásicos”
Reseña del libro de Gina Zabludovsky Kuper,
Modernidad y globalización
, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/Siglo Veintiuno
Editores, 2010, 232 pp. (Colección: Sociología y Política).
C
RISTINA
P
UGA
E
SPINOSA
*
E
n un conocido texto, Jeffrey Alexander recupera
la importancia de algunos autores clásicos de la
sociología que no solamente fueron precursores
de las ciencias sociales contemporáneas sino que
constituyen sus más sólidos cimientos. Son autores
que, según el sociólogo estadunidense, establecen
una línea de continuidad a través de sucesivas rein-
terpretaciones y desarrollos teóricos en permanente
diálogo con ellos.
1
Si bien Gina Zabludovsky no hace
referencia a Alexander sino hasta la última página de
su libro
Modernidad y Globalización
, no hay duda que
esa idea brinda una directriz a este nuevo producto
de su larga trayectoria de investigadora.
Ciertamente no es fácil estar en absoluto acuerdo
sobre quiénes son los “clásicos” de la sociología,
pero una manera de reconocer su existencia es la
necesidad de acudir a ciertos autores cuando nos
enfrentamos a una cierta preocupación relacionada
con la v ida social y regresamos a aquellas propuestas
originales y comprehensivas que han surgido a lo
largo de los últimos cien o ciento cincuenta años.
De hecho, quienes nos dedicamos a la docencia o a
la investigación en nuestras disciplinas lo hacemos
con frecuencia. “Veamos que dice Durkheim sobre
este asunto”, “debe haber algo de Weber sobre esto
otro”… decimos mientras regresamos a los mano-
seados libros y descubrimos algo novedoso en cada
nueva lectura.
Lo que no hacemos todos es lo que logra Zabludo-
vski: identificar un nuevo hilo conductor y, a través
de una lectura inteligente y exhaustiva, trazar su
derrotero a lo largo de una serie de autores y obras.
Gina realiza este diálogo teórico, muy poco frecuente
en las ciencias sociales mexicanas, a lo largo de un
texto perfectamente estructurado, cuya claridad
expositiva lo constituye en una guía de lectura pa-
ra los estudiantes de la teoría sociológica y en un
libro de referencia para quienes la investigamos y
la enseñamos.
La autora encuentra el sugerente tema de la
modernidad para guiarla en este recorrido de más de
dos siglos que empieza con el
Espíritu de las leyes
y
las
Cartas Persas
de Montesquieu. La modernidad –el
sentido de la época que se vive como un momento
diferente en la historia de las sociedades al igual que
del futuro próximo como horizonte deseado de trans-
formación de la sociedad–, orienta ciertamente una
parte importante, sino es que el sentido mismo de la
obra, de todos los autores tratados por la investiga-
dora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de
o
*
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales, Circuito Mario de la Cueva s/n Ciudad de la Investi-
gación en Humanidades, Ciudad Universitaria, Coyoacán, México, D. F, 04510.
1
“La centralidad de los clásicos” en Anthony Giddens y Jonathan Turner,
La teoría social hoy
, México, Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes (Conaculta)/Alianza Editorial, 1987, pp. 22-82.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
112
la
UNAM
: el barón de Montesquieu, el conde de Saint
Simon, Auguste Comte y el vizconde de Tocqueville
en esa primera mitad del siglo
XIX
–marcada por la
Revolución industrial, la independencia de Estados
Unidos y la Revolución francesa– para llegar en su
segunda mitad a los tres que Anthony Giddens seña-
lara como los clásicos indiscutibles: Karl Marx, Émile
Durkheim y Max Weber. A partir de ellos, Gina avanza
hacia la centuria siguiente con los que, sin duda, son
sus autores favoritos (pues les dedica una lectura
más pausada y atenta): los de la Escuela de Frankfurt,
en particular, Max Horkheimer y Herbert Marcuse y,
de ellos, el parcialmente desconocido Norbert Elias
y el controvertido Anthony (Lord) Giddens, autor
contemporáneo y actualmente académico destacado
en el Kings College de Cambridge.
Ellos son los clásicos de Gina sobre los cuales ha
trabajado y producido otros textos; su seguimiento
le ha permitido trazar un panorama de la sociología
en donde estos autores se hermanan (a veces sin sa-
berlo, en ocasiones porque mantienen un diálogo con
sus antecesores, otras tantas porque recuperan las
ideas de sus maestros) en la búsqueda de respuestas a
problemas semejantes. Es preciso señalar la ausencia
de Talcott Parsons, autor que Alexander hubiera sin
duda incluido y que tal vez hubiera obligado a una
desviación en la clara línea trazada por este libro.
Hay que señalar, igualmente, que el último capítulo
del texto, sobre legitimidad y dominación, resulta
un poco separado del resto y –al ser de corte más
político y orientado más al ejercicio del poder que
a la reflexión sobre la sociedad misma–, puede ser
más bien considerado como el germen del siguiente
trabajo al que la autora encamine sus esfuerzos.
Modernidad y globalización
constituye antes que
nada una lectura fresca de viejos y nuevos clásicos
y, por lo mismo, una atinada introducción al pensa-
miento sociológico de enorme utilidad para quienes
buscan una guía comprensible para su propia lectura
de los autores mencionados. Personalmente, su lec-
tura me suscita tres líneas de reflexión: el estado
de ánimo de la sociología, la diversidad social y la
penetración del lenguaje sociológico.
La primera de ellas tiene que ver con esa dramá-
tica transición del optimismo del siglo
XIX
hacia el
pesimismo del
XX
. La Premio Nacional María Lavalle
Urbina en Investigación y Docencia en Ciencia Polí-
tica (2005) señala a Saint Simon y a Comte quienes
creyeron en el progreso como transformación de la
humanidad en dirección a la razón y a la explicación
científica; asimismo, destaca a Tocqueville quien
esperaba el advenimiento de una sociedad más igua-
litaria y el desmoronamiento de las aristocracias.
A ellos se podría añadir la obra de los utopistas,
desafortunadamente no tratados en este libro, que
visualizaron un futuro más amable para la humani-
dad e imaginaron soluciones precisas a problemas
cotidianos que, aún hoy, sirven a programas de re-
forma social en el mundo. Baste señalar las colonias
obreras, vecindades, multifamiliares y guarderías que
se han inspirado en los proyectos de Robert Owen
y Charles Fourier, o el feminismo defendido por Mary
Wollstonecraft y su más famosa hija Mary Shelley.
Heredera de esa tradición, la propuesta de Marx,
como lo señala Zabludovsky, cree en la inevitabilidad
del cambio revolucionario y en el advenimiento de
la sociedad socialista. Hay en el de Tréveris y sus
predecesores una fe optimista en el futuro.
El pensamiento social del siglo
XX
transcurre bajo
la experiencia de dos guerras mundiales, el ascenso
del nazismo y el fortalecimiento de la sociedad de
consumo. Ante ello, hay un cambio de estado de
ánimo de la sociología: Zabludovsky destaca acer-
tadamente la crítica no desprovista de amargura
que Horkheimer hace de una sociedad que se resiste
a encaminarse hacia un orden social en donde no
existan la explotación y la opresión y que utiliza
la racionalidad para justificar la desigualdad pre-
valeciente, crítica que Marcuse profundizara al ver
al propio progreso como sistema de dominación y a
la prosperidad social como un entorno que genera la
parálisis de la imaginación y el embotamiento de
la capacidad transformadora de los individuos. La
propuesta más compleja de Elias, apunta hacia
la creciente indiv idualización que es par te del proce-
so civilizatorio, no solamente como reconocimiento
de la diversidad, sino también como generadora de
separación entre los individuos y, por lo mismo
de soledad, en particular hacia el final de la vida. La
sociedad identificada por la constante percepción
Reseñas
113
del riesgo, que a su vez señalan Giddens y Ulrich
Beck, da cuenta de ese contradictorio transcurso de
aquella centuria que no respondió a las expectativas
optimistas del anterior y que nos deja hoy frente a un
siglo
XXI
repleto de interrogantes no resueltas sobre
la transformación de las sociedades.
En cuanto a la segunda línea de reflexión, llama
la atención un aspecto que Zabludovsky destaca de
una manera muy puntual: el de la conciencia de los
sociólogos respecto a la diversidad social en términos
de análisis comparativo de las diferentes soluciones y
formas organizativas que las sociedades se han dado.
Frente a la idea del camino único (aunque bien dife-
rente) señalado por Comte o por Marx, sus sucesores
inmediatos, Durkheim y Weber, recurren a la com-
paración de sociedades en el mundo y en la historia
para elaborar sus análisis, recurso que rebasa lo pura-
mente metodológico para convertirse en el principio
de la explicación social en los siguientes autores
estudiados. El reconocimiento de las diferentes “ci-
vilizaciones”, el resurgimiento de los nacionalismos y
la diversidad identitaria son tomadas hoy en cuenta
para desentrañar el conflicto con un proceso globali-
zador que según Giddens, obliga a una reconstrucción
de las prácticas locales y tradicionales dentro de un
contexto más múltiple y permisivo.
A través de la lectura que hace de los autores
mencionados, Zabludovsky Kuper destaca, finalmen-
te, la enorme influencia que la sociología ha tenido
sobre nuestros temas de reflexión y nuestro lenguaje
explicativo del proceso social. Términos como
ano-
mia
,
patrimonialismo
,
lucha de clases
,
personalidad
autoritaria
,
unidimensionalidad
o
globalización
forman parte de un léxico ampliamente utilizado
por analistas y público en general para referirse a
nuestras sociedades y a sus problemas. La teoría so-
ciológica constituye así un acervo permanentemente
renovado de conceptos y perspectivas de análisis
útiles no solamente para los especialistas, sino para
una sociedad que los vuelve suyos y los resignifica a
través de su utilización cotidiana.
La también Premio Universidad Nacional en In-
vestigación en Ciencia Sociales (2009) reconstruye
un camino posible de acercamiento a la teoría: otros
especialistas podrán tal vez encontrar caminos al-
ternativos posibles a través de los mismos autores.
La teoría social, a diferencia de las ciencias físicas,
no supera y rebasa las propuestas anteriores con
nuevos descubrimientos: las integra en nuevas ex-
plicaciones que sirvan para dar cuenta del cambio en
la propia sociedad. Este pequeño volumen const ituye
una amable y erudita introducción a ese inagotable
pensamiento social a través de la idea fecunda de la
modernidad. Por ello merece nuestra lectura.
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