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Presentación
C
ierre de año ardiente. No, no es la temperatura ambiental: son las elec-
ciones presidenciales mexicanas. Como nunca antes, nuestro país se ha
desgastado por la lucha desencadenada alrededor de la siempre anhelada
silla presidencial. Las precampañas, los candidatos, las propuestas, las dife-
rencias, los golpes bajos, las ilegalidades, los contra-ataques, las descaliFca-
ciones, la polarización político-social y muchos más elementos, se conjugaron
para delinear el perFl de éstas, las elecciones más cerradamente competitivas
en la no poco convulsa historia del México posrevolucionario.
La importancia de este parteaguas es indudable: la credibilidad del sistema
electoral mexicano, reformado a Fnales de la década de los noventa y que
tan exitosamente probó su eFcacia en las pasadas elecciones del 2000, se
resquebrajó. Del desprestigio personal —“es un peligro para México”— al des-
prestigio institucional —“¡voto por voto, casilla por casilla”!—
la geografía
electoral mexicana se pintó de amarillo y blanqui-azul dividiendo opiniones,
pareceres, amistades y familias. Más allá de la justicia o no del procedimiento
electoral,
de la correcta interpretación de sus leyes y su debida aplicación o
de la opinión de analistas, expertos, propagandistas y ministros de la justicia,
la incertidumbre fue, sin duda alguna, el árbitro Fnal de un proceso que, inge-
nuamente, muchos creyeron sería, de nuevo, ejemplar.
Dudar de la institucionalidad que tanto trabajo costó ediFcar se antoja una
cuestión peligrosa, cuando no burlesca, en la marcha hacia la construcción de
una democracia que permita, más allá del elemento puramente electoral, con-
tar con un
nuevo contrato social que le quite el poder a la tradicional y nociva
cultura política del sistema mexicano y lo ceda a la responsabilidad compartida
—Estado-gobierno-sociedad civil— de un auténtico Estado de derecho. Las
características de los tiempos lo exigen; los enormes problemas político-socia-
les-económicos del espacio público-privado mexicano lo demandan.
Es por ello que en este número hemos decidido intercambiar el orden de
nuestras tradicionales secciones y dedicar la de
Sociedad y Política
al tema
“México hoy”. Los dos primeros trabajos que abren sus páginas, “Las políticas
de combate a la pobreza en México y sus efectos en la elección presidencial
de 2006: ¿coacción del voto o justicia social?”, de ±ernando Pliego, y “Los
sustentos sociales de los tres candidatos mayores en la elección presidencial
de 2006”, de Iván Zavala, coadyuvan a la comprensión de lo que pasó y cómo
pasó a través del análisis de diversas base de datos. En el primero de ellos, se
examina una de las problemáticas que contribuyó a enlodar el proceso electo-
ral, a saber,
la acusación de inequidad en las campañas electorales y de coac-
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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ción de la libertad a través de uso ilegal de los programas públicos de combate a
la pobreza para favorecer al candidato del partido en el gobierno.
A través de un
detallado y bien cuidado estudio sobre el impacto social de diversos programas
asistenciales del gobierno precedente, el autor llega a conclusiones que, si no
defnitivas, permiten, por lo menos, redimensionar la enredada reputación de
un proceso mal avenido.
Por su lado, Iván Zavala parte de una premisa que todo académico, intelec-
tual y observador de la realidad mexicana no debiera, nunca, perder de vista:
Comprender
lo que sucedió en una elección es mucho más que discutir quién
fue el candidato victorioso o el perdedor, con fraude o sin él.
Haciendo gala de
un análisis sociológico riguroso, el autor se concentra en estudiar los eFec-
tos de los grupos sociales en los votos de los tres candidatos mayores en la
competencia presidencial: ±elipe Calderón Hinojosa —PAN—, Andrés Manuel
López Obrador —PRD— y Roberto Madrazo Pintado —PRI. Partiendo de una
premisa diFícilmente objetable (
El pretendido dilema de que las elecciones se
deciden por muchos votos o no se deciden es un error o una mentira
), llega,
asimismo, a conclusiones que mueven a reflexión y, por ende, a un más cabal
entendimiento de lo que realmente sucedió.
El tercer trabajo de la sección atañe a un viejo-nuevo problema, una pesa-
dilla recurrente en nuestro escenario económico-social y que nos ayuda tam-
bién a dilucidar uno de los temas que se convirtió en pilar dentro del encono
argumentativo que caracterizó a las elecciones pasadas: el desempleo. En “El
aumento del desempleo en México durante 2001-2005 ¿en qué nos aFecta?”,
Abraham Aparicio analiza la gran paradoja que se esconde tras este lastimoso
problema social:
los objetivos de alto empleo y de tasa de inflación reducida
están encontrados, pues las políticas que tienen por objetivo altos niveles de
ocupación generan presiones inflacionarias mientras que las políticas dedicadas
a reducir la inflación generan lento crecimiento y, en consecuencia, aumento
del desempleo.
¿Cómo resolver tal galimatías? ¿Cómo alcanzar empleos bien
remunerados sin alzas inflacionarias
?¿Hasta dónde subirá la tasa de desempleo
abierto si el nuevo gobierno continúa la misma política económica cuyo objetivo
central es alcanzar una tasa de inflación menor al 3% anual?
Retos, hasta aho-
ra, insuperables. ¿Logrará resolverlos el “presidente del empleo”? Por el bien
de todos, esperemos que así sea.
México no es “una voz que clama en el desierto”. La pobreza, engendro
directo del desempleo, es flagelo internacional. Si los ejemplos abundan, las
lecciones también. Analizar qué se está haciendo para combatir la pobreza en
otras latitudes
será, siempre, de utilidad. Ejemplo de ello es Venezuela cuya
lucha por abatir los índices de pobreza se antoja también empresa colosal, más
no imposible. Al respecto, y abriendo la sección
Cuestiones Contemporáneas
,
el artículo de Alberto Martínez
Microcrédito y pobreza en Venezuela: un caso
de estudio”, nos recuerda algunas de las heridas que la pobreza ocasiona en el
cuerpo social:
Los niveles altos de pobreza generan graves problemas sociales,
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entre ellos la exclusión de la mayor parte de la población, desnutrición infantil
y criminalidad, al tiempo que afecta negativamente el desempeño económico
del país debido a la baja productividad de la mano de obra y el bajo nivel de
demanda agregada asociados a la pobreza.
En este marco, ¿cuál es la medicina?
Aunque no existe la cura por excelencia, el autor aventura a analizar una de
ellas que, al menos para la República Bolivariana, ha dado ciertos resultados:
el Proyecto de Desarrollo de Comunidades Rurales Pobres (PRODECOP). Las
consecuencias de su implementación no dejan de sorprender: el extraordina-
rio crecimiento de las cajas rurales se han convertido en un mecanismo de
fnanciamiento para las Familias rurales pobres y ha Fortalecido los activos
humanos, sociales, fnancieros y Físicos de las Familias benefciarias. ¿Posible
ejemplo para México? Analizarlo no está de más.
Junto al desempleo y la pobreza, los conflictos bélicos de raíz nacionalista
no dejan, tampoco, azotar al mundo. Paralelo en el tiempo al conflicto árabe-
israelí, el indo-pakistaní por la soberanía de Cachemira se ha convertido por
triste derecho en uno de los más longevos e irresolubles del siglo XX.
Sesenta
años después de la Transferencia de Poderes británica, el conflicto territorial por
Jammu y Cachemira ha persistido irresoluble y transFgurado en una amenaza
global con connotaciones nucleares. Pocas de las guerras que copan las páginas
de la prensa internacional conjugan semejante escenario de vulneración de los
derechos humanos con un entramado tan complejo de ramiFcaciones interna-
cionales y de actores exógenos y endógenos implicados en distintas luchas de
poder
. Tal la descripción que de la problemática hace Concepción Travesedo
de Castilla en su colaboración “Verifcaciones y pronósticos en el conflicto de
Cachemira”, quien examina este largo y tormentoso proceso así como la bús-
queda de una resolución defnitiva que, a juzgar por los resultados, dista aún
mucho por alcanzarse.
En la última sección de este número,
Perspectivas Teóricas
, Blanca Solares
aborda los no siempre claros y Frecuentemente esquivos términos
mito
e
ima-
ginario
en su artículo “Aproximaciones a la noción de Imaginario”. Más que
conceptos puramente teóricos, se constituyen en reFerentes importantes para
la comprensión de nuestros entornos, desde los más materiales a los sublime-
mente espirituales. La autora no duda en remarcar que
Las nociones de mito e
imaginario permiten justamente la transferencia útil de conocimientos entre los
diversos dominios del saber en la medida en que abren a la comprensión nueva
de un objeto huidizo, en primera y última instancia ¿qué es lo humano?
Cierra la edición un par de reseñas que atañen tanto a la conflictiva inter-
nacional como a la de la pobreza. Víctor Godínez, autor de la primera de ellas,
“A propósito de la sexta edición del
Diccionario de Política Internacional
del Dr.
Edmundo Hernández-Vela”, nos señala la actualidad y pertinencia de esta obra
que, por la naturaleza de las relaciones que unen los lenguajes que en él se
ponen en relación; por la naturaleza de las explicaciones proporcionadas sobre
cada noción o concepto contenido en el libro y por la elección de conceptos y
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nociones que orienta y determina el contenido de la obra, se asume como in-
dispensable hoy día para el entendimiento de un mundo que, por su apabullante
capacidad de cambio, es, no pocas veces, pesadamente incomprensible.
A su vez, Angélica Pérez Ordaz reseña el material compilado por Bernardo
Kliksberg y Luciano Tomassini,
Capital social y cultura: claves estratégicas para
el desarrollo
. En esta obra colectiva,
se exploran de manera sistemática las
interrelaciones entre capital social y desarrollo y la transformación que han
experimentado los valores de nuestras sociedades así como el estímulo que esta
mutación ofrece para construir comunidades más abiertas, innovadoras, flexibles,
asociativas y participativas
. Ciertamente, como bien advierte la reseñadora,
el aporte del texto estriba en que contiene propuestas que podrían ser útiles
en las agendas de gobierno al tiempo que ofrece valiosas reflexiones sobre el
capital social y la cultura, claves estratégicas para el desarrollo social.
Esperemos pues que este número mueva a la reflexión de nuestro entorno
doméstico y permita una mejor comprensión del local e internacional.
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