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77
El aumento del desempleo en México durante 2001-2005
¿en qué nos afecta?
Abraham Aparicio
*
Resumen
En este artículo, el autor analiza los
principales efectos nocivos que sobre la
sociedad provoca el aumento el desem-
pleo: erosión del capital humano, emi-
gración, suicidio, reducción del consu-
mo, concentración del ingreso, pobreza,
economía informal y delincuencia. Para
atenuar estos efectos negativos, con-
cluye, es preciso implementar políticas
públicas que otorguen los incentivos ne-
cesarios para la creación de puestos de
trabajo y atiendan la pérdida del ingreso
que sufre el desempleado.
Abstract
In this article, the author analyzes the
main injurious effects that on the so-
ciety it causes increase unemployment:
erosion of the human capital, emigra-
tion, suicide, reduction of the consump-
tion, income concentration, poverty,
informal economy and delinquency. In
order to attenuate these negative ef-
fects, the author concludes, it is precise
to implement public policies that they
grant the necessary incentives for the
creation of jobs and they take care of
the loss of the income that it undergoes
the unemployed one.
Palabras clave:
inflación, desempleo,
consecuencias del desempleo, economía
de México.
*
Universidad Nacional Autónoma de
México, Facultad de Economía, Circuito
Interior, Ciudad Universitaria, Col. Copilco-
Universidad, Deleg. Coyoacán, México,
D.F., C.P. 04510.
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
78
La política económica implemen-
tada en México a partir de la crisis
económica de 1982-83 y hasta la
saliente administración de Vicen-
te Fox, ha tenido como principal
objetivo la reducción y estabiliza-
ción de la tasa de inflación. En
sí mismo, este objetivo no es re-
prochable, máxime cuando dicha
tasa alcanzaba niveles superiores
al 150%, como en 1987 (
vid
. cua-
dro 1 del anexo).
Debemos reconocer el éxito de
la política económica en esta es-
fera, pues la cantidad en la que
subían los precios tan sólo en una
quincena durante las tradicionales
crisis recurrentes de ±n o inicio
de sexenio, representa, ahora, la
inflación de todo un año. México
tiene una tasa de inflación esta-
ble y reducida de un solo dígito
desde el año 2000 (
vid
. cuadro
2 del anexo). Sin embargo, este
éxito de la política económica en
materia de precios, ha tenido cos-
tos en otras áreas, especí±camen-
te en el empleo.
Desde el punto de vista de la
teoría económica, el gestor de po-
lítica económica debe minimizar
dos males: la inflación y el desem-
pleo. Sin embargo, los objetivos de
alto empleo y de tasa de inflación
reducida están encontrados, pues
las políticas que tienen por ob-
jetivo altos niveles de ocupación
generan
presiones
inflacionarias
mientras que las políticas dedica-
das a reducir la inflación generan
lento crecimiento y, en conse-
cuencia, aumento del desempleo.
Técnicamente, a esta disyuntiva se
le conoce como el
trade-off
entre
inflación y desempleo.
1
Según esta teoría, expresada
en la famosa curva de Phillips
2
,
es de suponer que las bajas tasas
de inflación de los últimos años se
correspondan con altas tasas de
desempleo producto de un creci-
miento económico más lento. Los
datos disponibles de inflación y
desempleo evidencian que, en la
administración foxista, la teoría
mencionada se con±rma como se
muestra en el grá±co 1:
¿Cómo nos afecta este persis-
tente aumento del desempleo en-
tre 2001 y 2005? El presente ar-
tículo pretende advertir acerca de
los graves efectos que el desem-
pleo tiene sobre la sociedad con
el ±n que se tengan presentes al
momento de decidir las priorida-
des de la política económica, con
mayor razón en el marco de la nueva
administración de Felipe Calderón
y la nueva correlación de fuerzas
en el congreso mexicano.
Introducción
1
Este fenómeno se representa, matemáticamente, por la ecuación:
=—
α
1
U
2
+k
donde -
α
1
es el coe±ciente de sensibilidad del desempleo (U) ante cambios en la tasa de inflación (
) y k es una constante. En otras palabras,
el coe±ciente -
α
1
es la
tasa de cambio
que mide el
trade-off
o disyuntiva entre inflación y desempleo. La fórmula indica que se debe estar
dispuesto a sacri±car el empleo cuando se trata de reducir la inflación, o que se debe permitir cierta inflación cuando se está tratando de in-
crementar los niveles de ocupación. Para un tratamiento completo de esta disyuntiva
Cf.
Robert Ernest Hall y John B. Taylor,
Macroeconomics:
Theory, Performance and Policy
, New York, WW Northon & Co., 1991, pp. 501-530.
2
La curva de Phillips es un grá±co que correlaciona la tasa de inflación con la tasa de desempleo de una economía. Se llama así en honor del
economista neozelandés Alban William Housego Phillips (1914-1975) quien, en 1958, realizó un estudio donde correlacionó la tasa de cambio
de los salarios nominales (un componente fundamental de la inflación) con la tasa porcentual de desempleo para el Reino Unido durante el
periodo 1861-1957.
79
Desempleo creciente en la presente administración
El número de desempleados en un
país no se obtiene preguntando a
cada persona si tiene empleo o no.
La categoría de desempleado es
producto de conjugar varias res-
puestas que los encuestados (la
muestra) ofrecen al momento de
levantarse una encuesta, metodo-
lógicamente diseñada, para que
sus resultados puedan ser repre-
sentativos de la situación del uni-
verso (población objetivo) del cual
se extrajo la muestra.
Existen varios criterios para con-
siderar a una persona como desem-
pleada. El primero es la edad, pues
solamente se toma en cuenta (uni-
verso) a la Población Económica-
mente Activa (PEA).
3
La deFnición
convencional de desempleo de la
Organización Internacional del Tra-
bajo (OIT) está basada en tres cri-
terios que deben ser satisfechos
simultáneamente: encontrarse sin
trabajo (no tener un empleo o au-
toempleo); estar disponible para
desempeñar un empleo o autoe-
mpleo y estar buscando trabajo
(realizar acciones para obtener un
empleo o autoempleo).
4
En México, la población desocu-
pada abierta (desempleados abier-
tos) son las personas de 12 años
y más que, sin estar ocupadas en
la semana de la encuesta, busca-
ron incorporarse a alguna actividad
económica en el mes previo a la se-
mana de levantamiento y que están
dispuestas a incorporarse de inme-
diato a un puesto de trabajo.
5
Una vez conocido el número ab-
soluto de personas desempleadas,
se puede calcular la Tasa de Des-
empleo Abierto (TDA), la cual se
obtiene por la siguiente fórmula:
TDA=
X100
Con información de las En-
cuesta Nacional de Empleo Urba-
no (ENEU)
6
y Encuesta Nacional
de Ocupación y Empleo (ENOE)
7
que
levanta el Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informáti-
ca (INEGI) podemos ilustrar en el
gráFco 2 la tendencia del desem-
pleo en México durante la pasada
administración:
Como resulta evidente, la tasa
de desempleo abierto en México
registra una tendencia a incre-
mentarse constantemente. Al ini-
cio de la administración del presi-
dente ±ox la tasa de desempleo se
ubicaba en 1.90%, alcanzando un
nivel máximo de 4.35% en agos-
to de 2004. Para agosto de 2005
el desempleo en México era de
4.05% (más del doble de lo que
era al inicio del sexenio).
¿En qué nos afecta esta ten-
dencia creciente del desempleo? La
respuesta a esta cuestión podemos
encontrarla tanto en la teoría eco-
nómica como en la evidencia em-
pírica de la que se dispone. La si-
guiente sección aborda de manera
no exhaustiva las consecuencias del
desempleo sobre el capital huma-
no, la emigración, la salud física y
mental, el consumo, la distribución
del ingreso, la pobreza, la econo-
mía informal, la seguridad social,
la violencia y la delincuencia.
3
La PEA comprende a las personas de 12 años y más que en la semana de referencia realizaron algún tipo de actividad económica (población
ocupada) o formaban parte de la población desocupada abierta. Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), Secretaría
de Trabajo y Previsión Social (STPS),
Encuesta nacional de empleo
, México, INEGI, STPS, 2004, p. 163. La Encuesta puede ser consultada en
4
Secretaría del Trabajo y Previsión Social,
Evolución global del empleo en México y las características educacionales de la PEA 1970-1995
, México,
STPS, 1995, p. 125.
5
INEGI y STPS,
op. cit.
p. 163.
6
La generación de estadísticas sobre empleo y desempleo inició en 1973 con la Encuesta Continua Sobre Ocupación (ECSO), con información
para las tres principales áreas metropolitanas del
país: ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. A lo largo de sus primeros 10 años de exis-
tencia la ECSO realizó cambios en su denominación y cobertura geográFca. En 1985 desaparece la ECSO y se aplica la ENEU, con los criterios de
la OIT, en 12 áreas metropolitanas y 4 ciudades de la frontera norte manteniendo esta cobertura hasta 1991. En 1992 se incorporan 18 ciudades
más, totalizando 34 zonas metropolitanas. Posteriormente, la cobertura se elevó a 48 áreas urbanas y a partir de 2002 la cobertura se redujo a
la cantidad actual de 32 ciudades.
Cf.
INEGI, “Banco de información económica, indicadores de empleo y desempleo” en www.inegi.gob.mx
7
Como parte de la mejora en la recopilación de información del mercado laboral, el INEGI decidió revisar de manera integral su esquema de
captación de las encuestas de empleo. Esta revisión condujo a
partir de enero de 2005 a la concepción de la nueva Encuesta Nacional de Ocu-
pación y Empleo (ENOE) con periodicidad mensual. En la ENEO, se optó por los criterios que la OCDE establece para delimitar con mayor claridad
Desempleados
----------------------
PEA
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
80
Erosión del Capital Humano
Los recursos humanos —fuerza
de trabajo, habilidades y cono-
cimientos— son una parte muy
importante de los recursos de un
país. El capital humano es una
forma de capital intangible que
incluye las habilidades y demás
conocimientos que los trabajado-
res poseen o adquieren mediante
la educación y la capacitación y
que brinda servicios valiosos para
una empresa (y el país) a través
del tiempo.
8
Richard Layard aFrma que el
desempleo erosiona el capital hu-
mano. El desempleo erosiona las
habilidades de la persona para
desempeñarse en su oFcio o pro-
fesión, la desocupación hace que
el desempleado esté “fuera de
forma” cuando eventualmente re-
cupere su puesto de trabajo
9
. Las
personas más afectadas por esta
erosión de habilidades son aque-
llas que experimentan el llamado
desempleo de largo plazo.
10
Una acción de política laboral
activa consiste en procurar que los
desempleados, en especial aque-
llos de largo plazo, tengan acceso
a cursos de capacitación durante
el periodo de espera.
11
No obstan-
te, el beneFcio que se obtiene por
este reciclaje de habilidades, no
garantiza que el tiempo en el cual
el desempleado permanece fuera
del mercado de trabajo coincida
con el
momentum
de mayor efec-
tividad, potencial físico, mental
y psicológico de la persona, lo
que indudablemente se traduce
en pérdidas de capital humano, a
veces irrecuperables, para la per-
sona misma, las empresas y la so-
ciedad.
Aumento de la emigración
Una de las consecuencias más
importantes del desempleo es que
incentiva la emigración ya sea in-
terna o hacia otros países. En el
caso de México, el desempleo es
una de las causas principales de la
emigración hacia Estados Unidos.
Aunque no disponemos de da-
tos oFciales acerca de la migración
de mexicanos hacia Estados Unidos
por motivos de desempleo, un re-
flejo del aumento en la migración
hacia ese país son las cuantiosas
remesas familiares, las cuales su-
maban 3,672 millones de dólares
en 1994 y que, para 2004, habían
ascendido a 16,312 millones.
12
La emigración se vuelve un
problema social cuando ésta es
incentivada por la carencia de
medios para ganarse la vida que
obliga a las personas a material-
mente “huir” de sus lugares de
origen con la esperanza de en-
contrar una oportunidad de em-
pleo. Si bien existen emigracio-
nes por razones como educación,
matrimonio, retiro y desórdenes
políticos, la emigración consiste
principalmente de traslados de
áreas con bajos niveles de opor-
tunidades económicas hacia sitios
donde se espera que las oportuni-
dades sean mejores.
13
El gobierno de ±ox reconoció
en su momento que “la migración
de mexicanos al exterior, princi-
palmente hacia los Estados Uni-
dos, tiene como principal causa la
Consecuencias del desempleo sobre el individuo y la sociedad
a la población ocupada y a la desocupada y así facilitar la comparación internacional de las cifras de ocupación y empleo. En particular, la ENEO
considera que la PEA son las personas de 14 años o más.
Cf.
INEGI y STPS “Boletín de prensa 041/2005: indicadores oportunos de ocupación y
empleo”, febrero de 2005.
8
Karl E. Case y Ray C. ±air,
Principios de microeconomía
, México, Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997, pp. 27 y 276.
9
Richard Layard, Stephen Nickell y
Richard Jackman,
La crisis del paro
, Madrid, Alianza Editorial, 1996, p. 13.
10
El desempleo de largo plazo es aquel que se prolonga durante 12 meses o más; se suele medir como porcentaje del desempleo total.
Cf.
Pro-
grama de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
Informe sobre el desarrollo humano 2004
, Washington, 2004, p. 206. Esta fuente revela que
durante 2002, el desempleo de largo plazo en México fue de 0.4% para las mujeres y de 1.2% para los hombres. En algunos países de la OCDE
estos porcentajes suelen ser muy altos, como lo muestran los casos de Alemania e Italia donde la tasa de desempleo de largo plazo en 2002 fue
50.3% y 60.1% para las mujeres y de 46.0% y 47.1% para los hombres.
11
Eithne McLaughlin, (edit.),
Understanding Unemployment. New Perspectives on Active Labour Market Policies
, London, Routledge, 1992, p. 19.
12
Banco de México, “Información Económica y ±inanciera”, en www.banxico.org.mx
13
Ghazi ±arooq,
Población y empleo en países en desarrollo
, Ginebra, Organización Internacional del Trabajo, OIT, 1986, p. 23.
81
carencia de empleo y la insufcien-
cia de oportunidades para obtener
mejores ingresos. Esto constituye
un Fenómeno que se ha presenta-
do desde la penúltima década del
siglo XIX, cuando se conectaron
las vías del Ferrocarril de ambos
países”.
14
Cuando la emigración tiene por
motivo el desempleo ocasiona la
pérdida de recursos humanos en el
lugar de origen; si la persona que
emigra es joven, lo que es muy
común, el eFecto sobre la Fuer-
za de trabajo en la zona es muy
importante. A este respecto, “la
mayoría de los emigrantes mexi-
canos (hacia Estados Unidos) son
personas jóvenes, el 39% cuenta
con edad que oscila entre los 18 y
los 29 años.”
15
Asimismo, la emigración ha-
cia Estados Unidos por desempleo
trae consigo la desintegración Fa-
miliar cuando es el jeFe del ho-
gar quien emigra. Sin embargo,
también son Frecuentes los casos
en los que toda la Familia decide
emigrar. Esta última situación es
aún peor ya que el trabajo inFantil
es ampliamente utilizado en los
campos de cultivo de hortaliza.
16
Efectos sobre la salud física y mental
Las consecuencias del desem-
pleo sobre la salud son rara vez
considerados en la toma de deci-
siones políticas, no obstante que
el desempleo incide claramente
sobre la salud por la vivencia del
desempleo mismo, la pérdida del
ingreso y los cambios en los hábi-
tos de vida.
17
Hugh Gravelle
18
señala que al-
gunos estudios con sofsticadas
técnicas estadísticas han encon-
trado relaciones positivas en los
siguientes casos:
Desempleo y mortalidad gene-
ral.
19
Desempleo y decesos por cau-
sas cardiacas.
20
Desempleo y mortalidad inFan-
til.
21
Desempleo y suicidios.
22
El citado autor ha sugerido que
un incremento en la tasa de de-
sempleo aumentará la mortalidad
porque induce tensión (
stress
), pro-
voca una menor inversión en sa-
lud, e impone costos psicológicos
por el cambio en la distribución
del tiempo y los patrones de con-
sumo asociados con la pérdida del
ingreso.
23
Por su parte, M. Harvey Bren-
ner y Anne Mooney
24
señalan que
las tasas de mortalidad asociadas a
Fenómenos cardiovasculares (
car-
14
Secretaría del Trabajo y Previsión Social,
Programa Nacional de Política Laboral 2001-2006
. México, STPS, 2001, p. 50.
15
Ibid
., p. 50.
16
Ibid
., pp. 52-54.
17
M. Harvey Brenner y Anne Mooney, “Unemployment and health in the context oF economic change”, en
Social Science and Medicine
, vol.17,
n° 16, 1983, London, Amsterdam, Elsevier, pp.
1125-1138, consultado en P. N. Jukanar, (edit)
The Economics of Unemployment
, volume IV,
Cheltenham, Gloucestershire, Edward Elgar Publishing, 2000 (The International Library oF Critical Writings in Economics, 122), pp. 387-400. En
particular, estos autores revisan la evidencia de los poderosos eFectos del desempleo sobre la salud con el doble propósito de contribuir a una
agenda de investigación Futura sobre la conceptualización y la medición de este Fenómeno, así como la incorporación de dichas estimaciones
en el debate de la política económica.
18
Hugh S.E Gravelle, “Editorial: Time series analysis oF mortality and unemployment”, en
Journal of Health Economics
, December, 1984, London,
Queen Mary College, University oF London, pp. 297-305, consultado en Jukanar,
op. cit
., pp. 401-409.
19
M. Harvey Brenner, “Health costs and benefts oF economic policy”, en
International Journal of Health Services
n° 7, 1977, Amytiville, N.Y., Bay-
wood Publishing Company, Inc, pp. 581-623;. M.H. Brenner, “Mortality and the national economy: A review and experience oF England and Gales
1936-1977”, en
The Lancet
n° 2, 1979, London,, Amsterdam, Elsevier, pp. 568-573; Kenneth C. Land y Marcus ±elson, “A dynamic macro social
indicator model oF changes in marriage, Family and population in USA 1947-1974”, en
Social Science Research
n° 6, 1977, pp. 328-362.
20
M. H. Brenner, “Economic changes and heart disease mortality”, en
American Journal of Public Health
, n° 61, 1971, Washington, D.C., Ameri-
can Public Health Association (APHA), pp. 606-611; M. H. Brenner y Anne Mooney, “Economic change and sex specifc cardiovascular mortality
in Britain 1955-1976”, en
Social Science and Medicine
n° 16, 1982, London, Amsterdam, Elsevier, pp. 431-442; A. Bunn, “Ischemic heart disease
mortality and the business cycle in Australia”, en
American Journal of Public Health
n° 69, 1979, Washington, D.C., American Public Health
Association, pp. 772-781
21
M.H. Brener, “±etal, inFant and maternal mortality during periods oF economic instability”, en
International Journal of Health Services
n° 3,
1973, Amytiville, N.Y., Baywood Publishing Company, Inc. pp. 145-159.
22
Daniel S. Hamermesh, y
Neal M. Soss, “An economic theory oF suicide”, en
Journal of Political Economy
n° 82, 1974, Chicago, the University
oF Chicago Press, Journals Division, pp. 83-99; J. Marshall, “Political integration and the eFFect oF war on suicide: USA 1933-1976”, en
Social
Forces
n° 59, 1981, University oF North Carolina Press, pp. 771-785.
23
H. S.E. Gravelle,
op. cit
., p. 301.
24
M. H. Brenner y A. Mooney,
Unemployment and Health…op. cit.,
p. 1128.
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
82
diovascular
disease
)
están
fre-
cuente y directamente asociadas
con las tasas de desempleo con un
rezago de entre 0 y 5 años. Asimis-
mo, reportan que datos de Esta-
dos Unidos muestran evidencia de
que existió una asociación entre
las muertes por cirrosis y el des-
empleo en el periodo 1930-1980.
Estos investigadores señalan tam-
bién que, aunque se sabe poco de
los efectos del desempleo paterno
(y materno) sobre la salud física
y mental de los niños, un estudio
reciente
25
concluye que hay una
cierta cantidad de evidencia indi-
recta que sugiere que los hijos de
los desempleados pueden estar en
riesgo de
stress
material, físico,
educacional y emocional.
Quizá la relación más investi-
gada de los efectos nocivos que
sobre la salud tiene el desempleo
es la referente al suicido o inten-
tos de suicidio. Stephen Platt
26
realizó una exhaustiva revisión de
la literatura que relaciona el des-
empleo con el suicidio.
De esa revisión, los tipos de
estudios encontrados fueron cla-
siFcados en cuatro categorías:
a) Estudios individuales de corte
transversal: miden la relación
entre el desempleo y el compor-
tamiento suicida de individuos
en un punto en el tiempo.
b) Estudios agregados de corte trans-
versal: miden la relación entre la
tasa de desempleo y la tasa de
suicidio en áreas geográFcas en
un punto en el tiempo.
c) Estudios individuales longitu-
dinales: El desempleo de indi-
viduos es asociado con el com-
portamiento suicida en dos o
más periodos en el tiempo.
d) Estudios agregados longitudi-
nales: El desempleo de grupos
es asociado con el comporta-
miento suicida en dos o más
periodos en el tiempo.
A su vez, cada uno de estos
cuatro tipos de estudios fueron
clasiFcados en dos grupos ya sea
que abordaran la relación entre
desempleo y suicidio o la relación
entre desempleo y parasuicidio.
27
La siguiente tabla resume la can-
tidad de artículos revisados por
Platt según cada tipo de estudio:
tipo de
Estudio
Suicidio
Para-
suicidio
Total
Individual
13
42
55
Agregado
de corte
transversal
9
2
11
Individual
longitudinal
8
1
9
Agregado
longitudinal
31
1
32
Total
61
46
107
Las conclusiones generales de
estos estudios son las siguientes:
1. Los estudios individuales de corte
transversal revelan que, signiF-
cativamente, más (para)suicidas
son desempleados que lo que ca-
bría esperar respecto a muestras
de la población general y que
las tasas de para(suicidio) entre los
desempleados son considerable-
mente más altas que entre los em-
pleados.
2. Los estudios agregados de corte
transversal no aportan evidencia
de una relación consistente en-
tre desempleo y suicidio, pero
sí encuentran una signiFcativa
asociación geográFca entre des-
empleo y suicidio.
3. Los estudios individuales lon-
gitudinales apuntan a que los
suicidas sufrieron desempleo,
inestabilidad laboral o proble-
mas del trabajo.
4. Los estudios agregados longitu-
dinales revelan una signiFcativa
asociación positiva entre desem-
pleo y suicidio en los Estados
Unidos.
En el caso de México, no existe
(o no está disponible) la informa-
ción sobre la situación laboral de
las personas que se han suicidado
o que han intentado hacerlo por
lo que no estamos en condiciones
de establecer con certeza algún
tipo de relación entre desempleo y
suicidios, pero tampoco podemos
descartar este tipo de incidencias
dada la evidencia empírica aquí
expuesta.
25
N. Madge, “Unemployment and its effect on children”, en
Journal of Child Psychology and Psychiatry
, Malden, Mass., Blackwell Publishing,
citado en
ibid
., p. 1130.
26
Stephen Platt, “Unemployment and suicidal behaviour: a review of literature”, en
Social Science and Medicine
, vol.19 n°2, 1984, London,
Amsterdam, Elsevier, pp. 93-115, consultado en P.N. Jukanar,
op. cit
., pp. 410-432.
83
Reducción de Consumo de Bienes
y Servicios
Debido a la pérdida de ingre-
sos, el desempleo reduce el gasto
de consumo privado en la adquisi-
ción de bienes y servicios. Esta re-
ducción es muy importante ya que
el consumo representa cerca del
70% del Producto Interno Bruto
(PIB) total de las economías tanto
desarrolladas como en desarrollo.
Los gráfcos 1 y 2 del anexo mues-
tran la participación del consumo
privado en el total del PIB para
México y Estados Unidos.
Esta situación termina creando
un círculo perverso de desempleo
y lento crecimiento, pues la caída
en los gastos de consumo (oca-
sionada por el desempleo) reduce
la demanda agregada, lo que a su
vez reduce la producción ante un
desplazamiento más lento de los
inventarios de las empresas.
Concentración del ingreso
El desempleo también puede
asociarse con un empeoramiento de
la distribución de la riqueza. En los
episodios de recesión aumenta el
desempleo lo que reduce la partici-
pación de los trabajadores en el in-
greso total del país. El grafco 3 del
anexo muestra el patrón de com-
portamiento de la relación entre el
desempleo y la distribución del in-
greso medida por el coefciente de
Gini
28
en México entre 1992 y 2004.
Así, puede verse que, conForme el
desempleo se incrementa, también
se eleva el valor del coefciente de
Gini señal de que la distribución del
ingreso empeora.
Cornelis Bartels afrma que la
magnitud y composición de la Fuer-
za de trabajo y el nivel de desempleo
pueden explicar en gran medida el
nivel y la distribución del ingreso
porque las situaciones de desem-
pleo, desempleo de largo plazo y
empleo inestable tienen un eFecto
negativo sobre el nivel percibido de
bienestar individual.
29
Perpetuación de la condición de
pobreza
En los grupos de ingresos medios
y bajos, pertenecientes a la econo-
mía Formal o al sector no estructu-
rado de la economía, el desempleo
es una condicionante para perpe-
tuar la condición de pobreza.
Por un lado, dada su condición
de pobreza, las personas no pueden
permitirse estar desempleados mu-
cho tiempo por lo que aceptan el
primer puesto que se les oFrece sa-
crifcando oportunidades de mejor
remuneración (ocupaciones subóp-
timas). Por otro lado, las personas
en condiciones de pobreza no tie-
nen acceso a mecanismos de pro-
tección de ingresos como el seguro
de desempleo (en los países donde
existe) por lo que su estrategia de
supervivencia consiste en aceptar
ocupaciones de baja remuneración
en la economía inFormal.
30
Aumento de las actividades informales
El desempleo no es la causa
primera de la inFormalidad, pero
no hay duda que genera incenti-
vos para que aquellos que no ha-
llan lugar en el mercado laboral
Formal acudan a este tipo de ac-
tividades.
Alejandro Portes defne al sector
inFormal como todas las actividades
generadoras de ingreso que no están
reguladas por el Estado en un medio
ambiente social donde actividades
similares están reguladas.
31
27
Se entiende por suicidio el acto deliberado de quitarse la vida uno mismo y que tiene éxito. En cambio, el parasuicidio es el acto deliberado
de quitarse la vida uno mismo pero que no tiene éxito.
28
Ideada por el estadístico italiano Corrado Gini (1884-1965), el coefciente de Gini es una medida de distribución que toma valores entre 0
y 1. A medida que su valor se acerca a 1 indica una mayor concentración (peor distribución) y a medida que su valor se acerca a 0 indica una
menor concentración (mejor distribución).
El coefciente de Gini se calcula a menudo con la ±órmula de Brown, que es más práctica:
Donde: G: Coefciente de Gini; X: Proporción acumulada de la variable población;
Y: Proporción acumulada de la variable ingresos. (N.E.).
29
Cornelis Bartels,
Economía del bienestar, distribución del ingreso y desempleo
, México, ±ondo de Cultura Económica, 1982, pp. 17-18. Podemos
encontrar observaciones parecidas en Tony Atkinson, “Macroeconomics and the distribution oF income”, en Philip Arestis,
et. al.
(edit),
Markets,
Unemployment and Economic Policy. Essays in Honour of Geoff Harcourt
. Vol. 2. London, Routledge, 1997, pp. 207-222.
30
Banco Interamericano de Desarrollo,
Protección social para la equidad y el crecimiento
, Washington, D.C., 2000, p. 83.
31
Alejandro Portes,
En torno a la informalidad. Ensayos sobre teoría y medición de la economía no regulada
, México, Editorial Porrúa, ±acultad
latinoamericana de Ciencias Sociales (±LACSO), 1995, p. 123.
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
84
En México, el empleo informal se
ha incrementado. En 2002, el sub-
sector informal tuvo una participa-
ción del 10.0% en la producción
total de la economía mexicana, en
tanto que 1997 esta relación era
del 8.6%.
32
La Organización para la Coope-
ración y el Desarrollo Económicos
(OCDE) considera que el crecimien-
to del sector informal se ha conver-
tido en una “debilidad estructural”
del mercado laboral mexicano, fe-
nómeno en el que están inmersas
entre 15 y 17 millones de personas
a nivel nacional.
33
Si bien las actividades informa-
les no son altamente remunerati-
vas, al menos proveen subsistencia
para los desempleados y sus hijos.
Sin embargo, al acudir a las activi-
dades informales, las personas no
reciben salarios regulares ni ingre-
sos indirectos por seguridad social
y sus relaciones con los emplea-
dores no están regidas por algún
contrato.
Por otro lado, el aumento de
personas y trabajadores que se in-
tegran al sector informal disminu-
ye la base gravable (cantidad de
personas que pagan impuestos),
lo que afecta las Fnanzas públi-
cas al reducirse los ingresos por
impuesto sobre la renta.
Costos de la Seguridad Social
El desempleo aumenta directa-
mente los costos de la seguridad
social. En los países donde opera
el seguro de desempleo es evi-
dente esta aFrmación. Pero aún
en los países como México que no
cuentan con un seguro de desem-
pleo público (no los que ofrecen
algunas empresas y bancos), el
aumento del desempleo incremen-
ta los costos de programas asis-
tenciales (becas a desempleados,
ayuda económica para buscadores
de empleo, etc.).
Violencia y delincuencia
La violencia es un fenómeno
multicausal, pero es claro que fac-
tores sociales y económicos co-
mo el nivel socioeconómico y la
situación laboral son variables
explicativas de gran importancia,
ya que la tensión que de suyo ge-
nera la incertidumbre de vivir en
la pobreza, se incrementa con las
precarias condiciones económicas,
el hacinamiento y el desempleo,
atentando contra la integración
social y generando marginalidad.
34
En el caso concreto del desem-
pleo como variable explicativa de
la violencia y la delincuencia, un
estudio sobre Chile sugiere que
en la región metropolitana un au-
mento de un punto porcentual en
el desempleo acarrea un aumen-
to de 4% en los delitos contra la
propiedad, hurtos y robos.
35
En la prevención de la violencia
y la delincuencia podemos señalar
que la reducción de la pobreza y
la desigualdad social son medidas
relevantes. Por ello, la generación
de empleos es indispensable para
enfrentar la violencia delictiva
como un problema de integración
y
oportunidades
de
desarrollo,
especialmente entre la población
joven. Para este grupo, un foco
prioritario de las políticas dirigi-
das a disminuir a violencia es la re-
lación “eduación-empleo-ingreso”
con el Fn de contribuir a incorpo-
rar laboralmente a la gran canti-
dad de jóvenes sin trabajo.
36
El empleo también tiene impor-
tantes efectos positivos sobre quie-
nes sufren de violencia doméstica, ya
que puede contribuir a modiFcar el
balance de poder en las relaciones.
Un estudio hecho por el Banco In-
teramericano de Desarrollo (BID) en
Nicaragua durante 1997, reveló que
41% de las mujeres que no trabajan
en forma remunerada son víctimas de
violencia física grave, mientras que
entre las mujeres que trabajan fue-
ra de sus casas y perciben ingresos,
este porcentaje se reduce al 10%.
37
32
INEGI,
Cuenta satélite del subsector informal de los hogares 1997-2002
SCNM
.
Cuentas por sectores institucionales
.
Cuadros estadísticos,
México,
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 2004.
33
“Critican crecimiento del sector informal en el país. Se ha convertido en una debilidad del mercado laboral nacional: sostiene la OCDE”, en
El
Universal,
5 de noviembre de 2004.
34
Irma Arriagada y Lorena Godoy,
Seguridad ciudadana y violencia en América Latina: diagnóstico y políticas en los años noventa
, Santiago de
Chile,
Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Organización de las Naciones Unidas, 1999, p. 10.
35
Roberto García,
Robo y desempleo
.
Ensayos sobre delincuencia, visión de los nuevos profesionales
, Santiago de Chile, ±undación Paz Ciudadana,
1997, citado en
ibid.
, p. 14.
36
I. Arriagada y L. Godoy,
op. cit
., p. 36.
37
Banco Interamericano de Desarrollo,
Violencia doméstica
.
Informe Especial
. Washington, D.C., BID., 1997, citado en
ibid
., p. 36.
85
Conclusiones
para enfrentar sus retos de todos
los días.
La
tendencia
creciente
del
desempleo en México demanda
la implementación de políticas
públicas que tengan como prio-
ridad no sólo la reducción de la
desocupación (por medio de la
creación de las condiciones para
la generación de nuevos puestos
de trabajo formales) sino también
atender la pérdida de ingreso que
sufren los desempleados. La recu-
peración del empleo puede tardar
en llegar, lo que no espera son
los gastos diarios de manutención
que el desempleado y su familia
deben afrontar.
En este sentido, algunos pro-
gramas institucionales de apoyo
al empleo, como el programa de
becas de capacitación para des-
empleados (Bécate, antes SICAT)
que opera la Secretaría del Traba-
jo y Previsión Social, son de gran
utilidad y alivio pues no sólo pro-
porcionan capacitación (reciclaje
de habilidades) sino que, a través
de una modesta beca económica
(entre 1 y 3 salarios mínimos),
contribuyen a aliviar, en parte,
algunos de los nocivos efectos del
desempleo expuestos en este ar-
tículo.
Finalmente, si la relación que
expresa la curva de Phillips es
cierta —como ha quedado demos-
trado que lo fue para el gobierno
foxista— cabe preguntar ¿hasta
dónde subirá la tasa de desempleo
abierto si el nuevo gobierno con-
tinúa la misma política económi-
ca cuyo objetivo central es alcan-
zar una tasa de inflación menor al
3% anual? El famoso economista
de origen alemán, Rudiger Dorn-
busch, pronosticó alguna vez que
“tratar de lograr una inflación de
5% (en México) sería tan costoso
(en términos de empleo) que no
debería intentarse”.
38
Por el bien
del país deseo que este pronosti-
co sea equivocado.
Recibido el 6 de octubre del 2005
Aceptado el 25 de noviembre del 2005
38
Rudiger Dornbusch, “Estabilidad y crecimiento económico”, en
Análisis Económico
, vol. IX,
n° 16, enero-abril
de 1991, México, Universidad
Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, p. 87.
De lo expuesto en las páginas an-
teriores, queda claro que es pre-
ocupante la tendencia alcista que
ha experimentado el desempleo en
México durante la administración
de Fox. Este asunto no debe ser
tratado como un problema público
menor, ya que sus consecuencias
sobre las personas y la sociedad
toda, son realmente graves.
El aumento del desempleo pro-
voca, directa o indirectamente,
la erosión del capital humano, la
perpetuación de la pobreza, agu-
diza la brecha entre grupos de
altos y bajos ingresos, reduce el
consumo de bienes y servicios,
aumenta la delincuencia y es un
incentivo para que cada día más
personas se dediquen a las activi-
dades informales dañando severa-
mente los ingresos ±scales.
Todos estos efectos nocivos,
pueden convertirse en serias res-
tricciones para el desarrollo eco-
nómico y social del país en el me-
diano y largo plazos, amén de sus
consecuencias a corto plazo sobre
la capacidad institucional del país
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
86
Anexo
Cuadro 1: Tasa de Inflación en méxico 1974-2005
(Porcentaje)
1980
29.85
1990
29.93
2000
8.96
1981
28.68
1991
18.79
2001
4.40
1982
98.84
1992
11.94
2002
5.70
1983
80.78
1993
8.01
2003
3.98
1974
20.60
1984
59.16
1994
7.05
2004
5.19
1975
11.31
1985
63.75
1995
51.97
2005
a/
3.95
1976
27.20
1986
105.75
1996
27.70
1977
20.66
1987
159.17
1997
15.72
1978
16.17
1988
51.66
1998
18.61
1979
20.02
1999
19.70
1999
12.32
a/Anualizada al mes de agosto.
Fuente: Banco de México.
Cuadro 2: Tasa de Inflación
1/
en México
durante la Asministración 2001-2006
(Porcentaje)
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
Ene
8.11
4.79
5.16
4.20
4.54
Feb
7.9
4.79
5.52
4.53
4.27
mar
7.17
4.66
5.64
4.23
4.39
Abr
7.11
4.70
5.25
4.21
4.60
May
6.95
4.68
4.70
4.29
4.60
Jun
6.57
4.94
4.27
4.37
4.33
Jul
5.88
5.51
4.13
4.49
4.47
Ago
5.93
5.29
4.04
4.82
3.95
Sep
6.14
4.95
4.04
5.06
Oct
5.89
4.94
3.96
5.40
Nov
5.39
5.39
3.98
5.43
Dic
8.96
4.40
5.70
3.98
5.19
1/ Anualizada.
Fuente: Banco de México
87
Gráfco 1: Consumo Privado en México
(Como % del PIB)
71.9
72.0
69.5
67.5
67.3
67.7
67.9
719
70.8
71.3
71.9
72.7
Promedio=69.9
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
Fuente: INEGI. Indicadores de O±erta y Demanda global
Gráfco 2: Consumo Privado en Estados Unidos
(Como % del PIB)
67.7
67.5
67.7
67.5
67.0
67.6
68.7
69.9
70.7
70.9
70.4
Promedio=69.9
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
Fuente: INEGI. Indicadores Internacionales
68.0
6.00
5.50
5.00
4.50
4.00
3.50
3.00
2.50
2.00
1.50
Gráfco 3: Desempleo y Distribución del Ingreso en México
Tasa de Desempleo
Coefciente de Gini
0.485
0.480
0.475
0.470
0.465
0.460
0.455
0.450
1992
1994
1996
1998
2000
200
2004
EL INEGI di±unde los datos de distribución del ingreso a través de la Encuesta Nacional de ingreso y Gasto de los Hogares
(ENIGH) con periodicidad bianual a partir de 1992. Antes de esa ±echa, se publicaron dos ENIGH (1984 y 1989) que son
metodológicamente comparables con las posteriores. En el gráfco se supone un rezago de un periodo (dos años) en el
desempleo, en virtud que sus e±ectos sobre la distribución del ingreso no se reflejan de manera inmediata. Así pues, la
tasa de desempleo de 1990 se relaciona con el coefciente de Gini de 1992, y así sucesivamente.
Fuentes: Elaboración propia con datos de INEGI (1992, 1994, 1996, 1998, 2002 y 2004) ENIGH; ENEU.
Tasa de Desempleo (% de la PEA)
Coefciente de Gini
Sociedad y Política: México hoy
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
88
Gráfcos
Gráfco 1: Curva de Phillips para México
Diciembre 2000 - Agosto 2005
10.00
9.00
8.00
7.00
6.00
5.00
4.00
3.00
1.50
2.00
2.50
3.00
3.50
4.00
4.50
Tasa de Desempleo Abierto (% de la PEA)
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco de México e INEGI (ENEU)
Tasa de Inflación Anualizada (%)
1/ De diciembre de 2000 a diciembre de 2001, la cobertura de la ENEU es de 48 áreas urbanas. A partir de
2002 la cobertura es de 32 ciudades.
2/ La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) entró en vigor a partir de enero de 2005. Los re-
sultados de los meses anteriores se obtienen de aplicar criterios de construcción de tasas de desocupación
ENOE a las bases de datos de su encuesta antecesora (ENE), completando la brecha remanente con un factor
de ajuste según la cobertura y tipo de población.
Fuente: INEGI. Banco de Información Económica. Indicadores de Empleo y Desempleo.
Gráfco 2: Tasa de Desempleo Abierto en México
(% de la PEA)
5.0
4.5
4.0
3.5
3.0
2.5
2.0
1.5
ENEU1/
ENEOE2/
2000
2001
2002
2003
2004
2005
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
Ma
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
Ma
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
Ma
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
Ma
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
Ma
Jun
Jul
Ago
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