Artículo en PDF
Cómo citar el artículo
Número completo
Más información del artículo
Página de la revista en redalyc.org
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
147
Reseña del libro de
Bernardo Kliksberg y Luciano Tomassini (Compiladores),
Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2000
,
398 pp.
Angélica Pérez Ordaz
En esta obra colectiva, se explo-
ran de manera sistemática las in-
terrelaciones entre capital social
y desarrollo, cuya visión tiene di-
versas implicaciones en el diseño
de políticas públicas. Se exami-
na el papel de la cultura en ge-
neral, de las políticas culturales
aplicadas en América Latina y de
las industrias culturales, donde el
papel activo de las comunidades
es fundamental para movilizar el
capital social dirigido a mejorar
los niveles de equidad y desarro-
llo en la región, caracterizada por
sus altos niveles de pobreza y sus
agudas polarizaciones. Se analiza,
también, la transformación que
han experimentado los valores de
nuestras sociedades, así como el
estímulo que esta mutación ofrece
para construir comunidades más
abiertas, innovadoras, flexibles,
asociativas y participativas.
El libro se divide en cuatro
partes, la primera, se enfoca en
la importancia de los valores cul-
turales en los procesos de desa-
rrollo. La segunda parte se centra
en el análisis de la participación
comunitaria como constructo de
capital social. En la tercera, se
abordan las políticas culturales
aplicadas en la región y se analiza
el caso de experiencias innovado-
ras en Colombia, México y Brasil.
Finalmente, en la última, se inda-
ga sobre las industrias culturales
en la región y su funcionamiento en
el marco de la globalización y se
enfatiza la situación de las edito-
riales de habla española.
La contribución de Bernardo
Kliksberg y colegas se realiza en
torno al
rol del capital social y la
cultura en el proceso de desarrollo,
donde el nuevo debate se centra
en el desarrollo tecnológico y el
incremento de la pobreza, produc-
to de un desarrollo distorsionado.
Analiza algunas experiencias lati-
noamericanas acerca de la acción
que el capital social puede cons-
tituir como palanca del desarrollo
y de inclusión social.
En “El giro cultural de nuestro
tiempo”,
Luciano Tomassini mues-
tra cómo los valores culturales de
una sociedad determinan el estilo
de desarrollo económico, políti-
co, social y personal. Muestra las
consecuencias sociales de los va-
lores culturales de la modernidad,
y las transformaciones de éstos en
el último tercio del siglo XX, su
impacto en las instituciones las
actitudes y el comportamiento de
sus miembros, para culminar con
los fundamentos ontológicos de
este giro cultural.
Por su parte, Norbert Lechner
en “Desa±o de un desarrollo hu-
mano: individualización y capital
social”,
analiza las imágenes de 10
social implícitas en las aspiracio-
nes de los chilenos ypresenta una
reflexión preliminar sobre el capi-
tal social en Chile. Para Lechner
es necesario que la construcción
de capital social se transforme en
capacidad de acción ciudadana
para acceder a una sociedad más
democrática y equitativa.
Gilbert Rist, en “La cultura y
el capital social: ¿cómplices o
victimas del desarrollo?”
abre un
debate en tomo a la introducción
de la dimensión cultural y de la
noción de capital social en el dis-
curso referido al desarrollo. Para
el autor, el discurso actua1,1ejos
de plantear una perspectiva para
repensar, constituye la búsque-
da de ampliación de la lógica del
mercado para asegurar su triunfo
a través de otros medios. Para que
Reseñas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
148
la cultura, la confanza y el ca-
pital social sean medios para im-
pulsar el desarrollo, es condición
necesaria modifcar el modelo de
desarrollo basado en la lógica del
mercado.
En “Capital social y poder”
,
A1Fredo G. A. Valladao centra su
análisis en la importancia de la
participación de las comunidades
para dirigir sus propios destinos y
el ejercicio de sus talentos en su
benefcio. De ahí, la importancia
de democratizar las instituciones
internacionales y olvidar las pro-
puestas de participación en un
solo sentido.
Bernardo K1ikberg, a su vez,
analiza “Seis tesis no convencio-
nales sobre participación”
donde
enFatiza que la participación co-
munitaria en proyectos guberna-
mentales con un serio compro-
miso de organización a partir de
una gerencia adaptativa que haga
Frente a las resistencias e intere-
ses y bajo políticas y estrategias
organizadas, es capaz dar mayor
impulso a la participación y, en
este sentido, abrir posibilidades
de desarrollo y realización para
los excluidos en América Latina.
Por otra parte, Marce1o Cava-
rozzi, en “Modelos de desarrollo y
participación política en América
Latina: legados y paradojas”,
ex-
pone algunas ideas que podrían
contribuir a elaborar un diagnós-
tico de la situación actual acerca
de la crisis de las ideologías y de
los proyectos autoritarios que han
contribuido a desarticu1arizar y
deslegitimar los mecanismos po-
líticos de participación ciudadana
en las arenas públicas pero que,
al mismo tiempo, Favorecieron la
diversidad y el pluralismo de la
sociedad civil, aspectos que pue-
den rearticu1arse para rescatar la
centra1idad de la política, rever-
tir y cuestionar el predominio del
mercado y de esta manera recupe-
rar el sentido de la acción colecti-
va en los espacios públicos.
Guy Hermet en “¿Diversidad
cultural o cambio cultural? Posi-
bilidades y obstáculos del desa-
rrollo participativo”,
plantea la
importancia que las políticas tie-
nen en el reconocimiento de las
diversidad cultural y la necesidad
de establecer un equilibrio entre
las poblaciones objetivo de estas
políticas y cambio cultural que ha
traído la globa1ización en el mar-
co de la modernidad.
En “Cultura y participación: en-
tradas para el debate”,
Martín Ro-
penhayn sugiere que una moderni-
zación con capacidad integradora
requiere, en la actualidad, de la
construcción y extensión de ciuda-
danía moderna, de la centralidad
del conocimiento, del cambio y la
afrmación de la identidades cultu-
rales bajo dos grandes marcas de la
historia cultural en la región como
son la dialéctica de la negación del
otro como problema de la moderni-
dad y el tejido intercultural como
potencial de la modernidad. Donde
Estado y sociedad civil capitalicen
el potencial de participación social
y cultural para dar lugar a círculos
virtuosos en torno al complejo in-
dustrial cultural y en este sentido
insertarse con mayores oportunida-
des a la dinámica del desarrollo.
Denis Merklen en “Mas allá de
la pobreza: cuando los olvidados
se organizan. Las organizaciones
locales como capital social Fren-
te a los problemas de integración
en barrios marginales”,
analiza
experiencias de programas guber-
namentales e investigaciones rea-
lizadas en barrios marginales de
Buenos Aires y Montevideo desde
1988. Plantea que las organiza-
ciones de
barrios constituyen un
Factor Fundamental de integración
social pero que, al mismo tiempo,
es necesario el reconocimiento de
los olvidados por parte del Estado
para que este tipo de
organizacio-
nes sean integradas a la sociedad y
al desarrollo.
En “Apuestas culturales al de-
sarrollo integral de América Lati-
na”,
Saúl Sosnowski analiza la im-
portancia de impulsar a la cultura
como una palanca del desarrollo
económico y social en la región.
Para el autor la disminución de
las Funciones del Estado ha pro-
vocado que la sociedad desplace
la Función de cohesión social, su-
pervivencia y crecimiento hacia
los valores de la cultura. En este
sentido, es Fundamental incorpo-
rar a todos los actores sociales
y reFormar democráticamente al
sector cultural en Función de un
equitativo desarrollo.
Rugo Achugar en “Desafos
económicos culturales de América
Latina (cultura tradicional e indus-
trias culturales)”
reflexiona sobre la
vínculo entre cultura, valor y tra-
149
bajo, donde considera las relacio-
nes entre economía y cultura, es
decir, el papel de las llamadas in-
dustria culturales en la generación
de empleos, su peso en las econo-
mías contemporáneas y en la ins-
trumentación de políticas cultura-
les en América Latina.
Por su parte, Ramiro Osario Fon-
seca en “Políticas culturales en Co-
lombia: un nuevo rol del Estado”
analiza el caso de ese país donde
el rol del Estado, de las estructuras
y políticas, así como de la parti-
cipación de la sociedad en la he-
chura de las políticas culturales se
ha rediseñado y donde los actores
involucrados participan colectiva-
mente para crear y gestionar las
instituciones culturales que la na-
ción colombiana necesita.
En “México, política cultural y
desarrollo:
presente
y
futuro”,
Rafael Tovar enfatiza el papel del
Estado en el desarrollo cultural y
analiza el caso de México donde
se
han
intentado
experiencias
innovadoras de política cultural.
Para autor el Estado debe dejar de
ser el ejecutor directo para pasar
a ser promotor, organizador y fa-
cilitador de la acción colectiva,
en bene±cio de un mundo plura-
lista y multicultural.
Sergio Miceli analiza el caso
de Brasil donde examina dos ex-
periencias innovadoras en al polí-
tica cultural de ese país. El papel
del Estado ha sido fundamental
en la creación de organizaciones
culturales tendientes a constituir
espacios de dialogo entre éste y
diversos actores sociales.
Nestor García Canclini analiza
el papel que tienen las industrias
culturales en el desarrollo socio
cultural de América Latina en un
marco de globalización. Propone la
necesidad de repensar la relación
entre esfera pública y ciudadanía
en la integración latinoamericana,
con el objetivo de construir lazos
de solidaridad entre ciudadanos y
sociedades plurales.
Jesús Martín Barbero en “Nuevos
mapas culturales de la integración
y el desarrollo”
analiza la manera
en que las industrias culturales
al obedecer al interés privado es-
tán acabando y neutralizando las
identidades locales y regionales,
no solo a través de los medios y
la tecnología, sino también de la
educación, de ahí que su transfor-
mación esté ligada a políticas pú-
blicas de largo alcance.
En “Apuntes para la compren-
sión del mercado editorial en len-
gua española”
,
Sealtiel Alatriste
analiza las di±cultades por las
que atraviesa este mercado edito-
rial y la importancia de repensar
la función del Estado como editor
o promotor de la cultura.
Finalmente, Pablo Harare, en “Las
editoriales nacionales en América
Latina y el desa±o de la globali-
zación o la necesidad de proteger
una especie en vías de extinción”,
analiza las características de la
industria
editorial
nacional
en
América Latina y las consecuen-
cias del
proceso de globalización
y homogeneización cultural sobre
la misma. Plantea la importancia
de la acción privada y estatal en
la consolidación de esta industria
y así evitar su desaparición.
En conclusión, el contenido del
libro aborda una de las temáticas
más difíciles y actuales que de-
ben ser incluidas en las agendas
de gobierno y al mismo tiempo,
ofrece valiosas líneas de investi-
gación y propuestas para aprove-
char al capital social y a la cultura
como claves estratégicas para el
desarrollo.
Reseñas
logo_pie_uaemex.mx