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Presentación
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e los múltiples retos que la nueva presidencia de Felipe Calderón deberá
arrostrar con energía, voluntad y efciencia se encuentra la educación
en general y la superior en particular. Pareciera un cliché más si no ±uera
porque el défcit educativo ha delineado tristemente la historia de México des-
de sus inicios como nación hasta la actualidad. No somos, los mexicanos, un
pueblo educado. Por ende, no somos competitivos en muchos de aquellos ru-
bros hoy tan necesarios para sortear con éxito los nuevos retos impuestos por
la globalización y las exigencias de la llamada “sociedad del conocimiento”.
En las economías desarrolladas hay sobrada evidencia para mostrar que
los sectores que utilizan sistemáticamente insumos de conocimiento y ±uerza
laboral educada, capacitada y entrenada, han crecido más rápidamente y ge-
nerado mayores ganancias.
Las nociones de “economía basada en el conocimiento”, “sociedad del
aprendizaje” y “sociedad del conocimiento” describen un modelo ideal de pro-
ducción y cultura en el que el conocimiento se constituye en ±uerza motriz del
crecimiento económico y de la cohesión social. Si bien la noción de sociedad
del conocimiento es ante todo una expresión valorativa —y no una deno-
minación que cumpla propósitos descriptivos, analíticos o explicativos— es
precisamente por su carácter utópico que está orientando procesos de cambio
en diversas es±eras de la realidad, o más bien presiona a que diversas innova-
ciones originadas en los campos de la producción, la tecnología, la ciencia y
la cultura converjan hacia la defnición de políticas públicas.
De este modo, nuevas exigencias, demandas y oportunidades surgen ante
los sistemas de educación superior y de investigación científca y tecnológi-
ca, dado su papel clave en la generación y movilización de conocimientos y
por sus posibilidades de ±ormación de sujetos con capacidades de desempeño
creativo y de adaptación a los cambios. Al mismo tiempo, en el campo de
la investigación científca se están renovando las ±ormas de relación con el
aparato tecnológico y con el sistema de toma de decisiones en los ámbitos
público y privado. La necesidad de articular un nuevo “contrato social” entre
la práctica científca y el desarrollo social aparece como un tema prioritario de
las agendas políticas para el desarrollo.
En este complicado panorama cobra mayor relevancia
la educación supe-
rior. La universidad debe ser, ya, el núcleo de cohesión social, de impulso cien-
tífco, de innovación tecnológica y de saberes especializados que orienten,
desarrollen y propongan soluciones viables, concretas y efcaces a los enormes
problemas que, muchos de ellos por décadas, han agobiado a los mexicanos.
Presentación
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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Las políticas públicas continúan desdeñando la importancia de la universidad
pública como factor de cambio, progreso y bienestar. Los presupuestos anuales
al respecto así lo señalan.
Sobre esta temática escribe José Martínez Vilchis el artículo que abre la
sección “Sociedad y política: México, hoy”:
Financiamiento y relación de la
universidad pública con los congresos de la Unión y estatales
. En éste, el rec-
tor de la Universidad Autónoma del Estado de México advierte
que
el mayor
desafío en nuestro país sigue siendo la carencia de una
política de ±nancia-
miento sostenido y creciente para la educación superior.
De aquí que se aboque
a analizar la problemática en el Fnanciamiento a la educación superior y el
trato inequitativo y desigual de que son objeto las Instituciones de Educación
Superior
en la asignación del subsidio. Su conclusión, amén de deseable, se
antoja necesaria, aún más, impostergable:
El reto es construir una relación con
el Poder Legislativo que promueva la cooperación, franca, dispuesta y compro-
metida, en tareas delicadas como la inaplazable actualización de la legislación
en materia de educación superior y posgrado y la elaboración de una Ley de
Educación Superior
.
La educación no puede ya más aguantar otro sexenio de inaguantable “todo
cambia para que nada cambie”, típico del poder en México. El foxismo no
dejó de ser un lamentable ejemplo de ello. Baste recordar la algarabía de la
transición en aquel, aún cercano, 2000 cuando el partido hasta entonces hege-
mónico del y en el poder fue abatido por la oposición. Entonces incredulidad,
contento, confusión o incertidumbre ante el nuevo futuro se dieron cita en
los principales titulares, editoriales, artículos de opinión y especializados de
la prensa nacional con respecto al “Sr. de las botas y el lenguaje florido” y
sus perspectivas como el primer mandatario de oposición en el México pos-
revolucionario. Todo ello acabó, como hoy sabemos, con “mucho ruido y pocas
nueces”. Sin embargo, no deja de ser interesante el comportamiento de los me-
dios impresos de comunicación de entonces que sirvieron como expresión del
proceso de consolidación —¿o debilitamiento?— de la democracia mexicana.
Eva Salgado nos recuerda justamente aquellos hechos en el segundo trabajo
de la sección,
La prensa escrita en México frente al cambio de régimen
. En su
artículo,
la investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropología Social analiza
el discurso de la prensa escrita para encontrar
evidencias sobre los recursos lingüísticos y semióticos del discurso periodístico y
la forma en que la prensa recrea la realidad, funciona como intermediaria entre
diversos actores sociales, o se convierte ella misma en actor político
. Su lectura
nos remite a reflexionar sobre
el oscuro y enigmático juego de ajedrez en que se
convierte la búsqueda del poder
y la consecuente exacerbación de la crisis que
tiene desde hace años al país como botín
.
Parte consustancial de este “juego de ajedrez” ha sido la Iglesia católica
en México. Ora como factor de poder, ora como influencia social, el organismo
eclesiástico ha tenido una historia caracterizada por diversas crisis que la han
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llevado de la cima a la sima. Desde los altos círculos del poder al enfrenta-
miento abierto con el Estado, la Iglesia mexicana se debatió entre la oposición
férrea a los valores modernos y la defensa de valores sociales; entre el poder
y la oposición. De hecho, su trayectoria no deja de ser sorprendentemente pa-
radójica ya que
A pesar de la colaboración que mantuvo la Iglesia para con los
nuevos gobiernos, logró al mismo tiempo convertirse en uno de los principales
opositores del gobierno en un régimen político autoritario; dicha oposición se ha
logrado hasta la fecha enarbolando la bandera de diversos principios democráti-
cos que en un tiempo ella misma condenaba: la libertad de culto, de conciencia,
de expresión y la defensa de los derechos humanos principalmente. El conver-
tirse en un actor crítico del gobierno ayudó (junto con otros muchos actores y
factores) a la liberación del régimen político priísta
. Tal es la tesis sostenida en
el artículo
La iglesia católica en México como institución de derecha
de
Héctor
Gómez Peralta que cierra esta primera sección.
Si la Iglesia ha podido cambiar buena parte de sus posturas con respecto
a la modernidad secular se debe, sin duda alguna, a uno de los concilios más
trascendentes de su milenaria historia: el Vaticano II. Sin lugar a dudas, el
histórico acontecimiento
coadyuvó a delinear los rasgos del pensamiento cris-
tiano que signiFcaron un viraje en las posiciones de la Iglesia y dejaron abierta
la posibilidad de diálogo con el socialismo en general.
No sólo eso, a partir del
Concilio, la Iglesia de Roma logró
redeFnir sus relaciones con la sociedad, acep-
tar las reglas del juego político y alentar
la participación de los cristianos en los
asuntos temporales.
Además,
La Iglesia reconoció que el mundo cambió, que el
imperio y la monarquía no son esenciales a la organización eclesiástica y que un
gobierno republicano no necesariamente atenta contra la religión católica. La
Iglesia se entendió a sí misma como otra cosa que el Estado y reconoció que el
mismo no era un instrumento de su misión
. No poca cosa para una institución
que fundara su hegemonía política sobre la convicción de la verdad absoluta,
la persecución de la disidencia y la abolición de la inmanencia.
Sobre esta temática se
expresa Gustavo Morello al analizar éstos y otros
tópicos en su artículo,
El Concilio Vaticano II y su Impacto en América Latina:
a 40 Años de un cambio en los paradigmas en el catolicismo
,
trabajo que abre
y cierra la sección “Cuestiones contemporáneas”.
Desde el punto de vista secular, la historia del pensamiento crítico social
cuya Fnalidad última e histórica ha sido la de producir interpretaciones y
análisis concretos de situaciones concretas con miras a una transformación so-
cial radical, más democrática, más igualitaria, más humana y sin exclusión y de
respeto a la diversidad de las identidades y las culturas de nuestra América Lati-
na
ha encontrado en
América Latina uno de sus nichos más prolíFcos. Uno
de ellos, quizás de los más descollantes, ha sido el marxismo, ideología cuya
historia devino
por un lado
en una de las mayores aportaciones a la construc-
ción teórica, metodológica y política de la realidad social, el conocimiento y la
reflexión de las ciencias sociales latinoamericanas
y, por el otro, en
la más eF-
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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ciente articulación operativa con el quehacer y la práctica política, económica,
social, cultural y científca de América Latina
. Dentro del marxismo, se yergue
la fgura inmarcesible de José Carlos Mariátegui, atinadamente analizada por
Samuel Sosa Fuentes en su trabajo
La vigencia del pensamiento de José Carlos
Mariátegui en un mundo global: identidad, cultura y nación en América Latina
,
mismo que constituye la sección “Perspectivas teóricas”.
En la sección “Documentos”, se publica íntegro el bello discurso que la di-
rectora asociada de este órgano editorial, Judit Bokser, hiciera en ocasión de
la entrega del premio Sor Juana Inés de la Cruz a un grupo de 76 destacadas
académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Instituido por el
propio rector de la Máxima Casa de Estudios, Juan Ramón de la Fuente, este
reconocimiento se otorga cada 8 de marzo —día internacional de la mujer— a
las universitarias que en su trayectoria se han destacado en diversos cam-
pos del conocimiento, las ciencias, las humanidades y las artes. El premio es
muestra del vínculo que entre la libertad de pensamiento, compromiso social y
honestidad intelectual debe crearse si aspiramos a una educación de excelen-
cia académica y calidad humana. Por ello,
Hay otro territorio sobre el que Sor
Juana nos llama a reflexionar hoy: la Universidad. El campo del conocimiento
y de la expresión de las ideas no es el espacio reFugio; es la zona abierta, es el
ámbito del escrutinio, de la exposición. Una República de las Letras que se ha
ampliado Frente a la ciudad letrada del pasado. En ella habitan y cohabitan las
diversidades: disciplinarias, teóricas, ideológicas, humanas y sociales.
De nuevo,
la importancia mayúscula que a la educación superior debe dársele hoy, maña-
na y siempre si es que aspiramos a ±ormar cuadros capaces y competitivos en
lo pro±esional; honestos y humanitarios en lo personal.
Finalmente, Francisco Javier Gómez Carpinteiro nos deja la tarea de re-
flexionar en el quehacer y el ejercicio de la historia
como medio de crítica y,
por qué no, de trans±ormación social al reseñar el último libro del reconocido
investigador Adol±o Gilly,
Historia a contrapelo. Una constelación
. Obra sobrada
de erudición, conocimiento, emoción y diversión; es, además, una invitación a
la reflexión de lo humano en general y del papel de la historia y del historiador
en particular. Reflexión hoy más que nunca perentoria, sobre todo
En estos
momentos
[en que]
la melancolía del posmodernismo cancela, bajo la premisa
del fn de la historia, sueños utópicos en nombre de la existencia de un “otro”
Fragmentado y reinventado políticamente por el peso de Formaciones discursivas
que lo defnen, por ejemplo, como reFugiado, nómada o terrorista…
Obra esen-
cial
En estos días, cuando el ángel de la historia postra otra vez sus alas para
contemplar paisajes devastados por una nueva ola de progreso,
[querube que]
parece decirnos que la Fuerza de la Fantasía de mundos mejores parece abrirse
nuevamente espacio.
Obra que no deja de en±atizar que la historia y el historiador deben tener,
al igual que todo intelectual que se precie de serlo, un protagonismo social
tamizado por el clamor, la crítica, la denuncia y la esperanza: clamor de los
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sin voz, crítica del pasado, denuncia del presente y esperanza para el futuro.
Obra que, en Fn, nos compele a recordar aquellas lapidarias frases que hacen
del historiar un combate y del historiador un justiciero:
En el silencio de la abyección, cuando los únicos sonidos que se
oyen son las cadenas del esclavo y la voz del informador; cuando
todo tiembla ante el tirano y resulta tan peligroso obtener sus
favores como merecer su desfavor, ahí es cuando aparece el his-
toriador, con la tarea de vengar al pueblo
.
(Vizconde de Chateaubriand)
Presentación
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