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Presentación
M
inorías, niños y mujeres, constituyen una triste trilogía en el drama
de la historia de la infamia: persecución, discriminación, intolerancia y
opresión la han caracterizado. El ser distinto por etnia, edad o género
se continúa percibiendo, en no pocas sociedades, ora como peligro (y, por ende,
perseguible), ora como debilidad (y, por lo tanto, ‘victimable’), ora como objeto
(y, por consiguiente, explotable). La entrada al nuevo milenio, lejos de obse-
quiarnos con una nueva lectura de lo humano desde lo humano, ha sido ejemplo,
uno más, de esa permanente condición del devenir del hombre donde el ‘yo-
nosotros-lo mío-lo nuestro’ debe siempre privar muy por encima del ‘tú-ellos-lo
tuyo-lo de ustedes’. En corto: la vieja lectura de lo inhumano desde lo humano.
Crímenes por odio étnico, infanticidios y/o feminicidios aún caracterizan la
agenda de la cotidianidad histórica de los seres humanos. Pareciera ser que la sin
razón es absolutamente indivisible de su contraparte que tan orgullosamente
el humanismo, el cartesianismo y la Ilustración se ufanaron de imponer como
pauta de vida política, social e individual. El flagelo de la discriminación
continúa más que vigente: de los genocidios africanos disfrazados de que-
rellas políticas a las nuevas formas de racismo; de la pederastia clerical a la
prostitución infantil; de las humillaciones
de un desnudo femenino forzado a
las muertas de Juárez. Sí, la trilogía aludida sigue siendo, como la piedra de
Sísifo, una carga que la humanidad no ha podido, no ha sabido o no ha querido
arrojar.
Cuando una barbaridad se vuelve cotidianidad, perdemos frente a ella la ca-
pacidad de asombro; entonces, el olvido, la indiferencia o, peor, la costumbre
se convierte en la medida de nuestras circunstancias haciendo de toda posible
solución un ejercicio más de ‘buenas intenciones’. Frente a ello, no queda más
que bregar a contracorriente y continuar insistiendo en la absoluta amoralidad
de la persecución, la victimización y la
explotación de la otredad. Insistamos
una vez más: la verdadera igualdad no radica en aceptar al que es como noso-
tros, sino al que no lo es. Sólo en el respeto a la alteridad (los diferentes, los
extraños, los
outsiders
, los ajenos, los de abajo,
los ‘invisibles’ de la historia)
puede entenderse y veri±carse el inmarcesible mensaje del profeta: “…amarás
a tu prójimo como a ti mismo” (Lev. 19:18)
En este número 200, hemos querido, justamente, abordar la temática de
la discriminación con la intención de llamar la atención de su vergonzosa ac-
tualidad y de su constante e impresionante habilidad de adaptación a cuanto
clima político, proceso social o reordenamiento mundial aparezca; por muy ‘re-
volucionarios’ que éstos sean, la discriminación siempre está ahí, ¿por qué?
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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El reconocido sociólogo francés Michel Wieviorka, quien abre la sección
Perspectivas Teóricas
, analiza una posible respuesta a través de su artículo
“La mutación del racismo”. En éste, el autor advierte que el racismo no sólo
no
tiende a desaparecer sino que encuentra en los cambios contemporáneos los
recursos para desplegarse nuevamente, a veces en formas clásicas, pero también
en formas muy nuevas o renovadas
. En este sentido, el racismo, una de las
formas extremas de discriminación, ha pervivido merced a su extraordinaria
capacidad de mutar y de adaptarse, en este caso al fenómeno que hoy por
hoy deFne el espíritu del siglo XXI: la globalización. Por ello,
ya no se puede
analizar el racismo conFnando la reflexión al marco de los Estados-nación. El
fenómeno, en efecto, tiende a ser cada vez más ‘global’, es decir, a conjugar…
dimensiones planetarias… con aquellas que se relacionan con especiFcidades o
anclajes locales o nacionales.
±rente a ello, el director del CADIS concluye que
En este paisaje nuevo, la acción antirracista… debe oponer a quienes ven en las
‘razas peligrosas’ una amenaza para la cultura o los valores dominantes, toda
una visión alternativa en la que los grupos dominados aparezcan, simultánea-
mente, como portadores de una cultura, dotados de una identidad y deseosos de
compartir los valores universales, guiándose por el derecho y la razón.
Otra explicación a la pertinaz presencia del fenómeno discriminatorio puede
también ser encontrada en el proceso de la desconFguración del otro. Sin duda
alguna, el conflicto del Medio Oriente es paradigma de ello. Israelíes y palesti-
nos han construido sus respectivas identidades nacionales basados en sendos
mitos fundacionales que tienen como común denominador la catástrofe: el
Holocausto y la
Nakba
, respectivamente. Ambas tragedias han operado en un
doble sentido al ver en su oponente el peligro del exterminio así como la razón
para fortalecerse: el destructivo-constructivo. En su artículo “Del Estado-refu-
gio al Estado-conflicto: el Holocausto y la formación del imaginario colectivo
israelí”, Mario Sznajder analiza la creación de la ‘israelidad’ al calor e impacto
del Holocausto. El politólogo israelí no deja de insistir en la importancia ca-
pital del infausto hecho no sólo como parte fundacional del ser israelí sino co-
mo una de las claves también para entender el conflicto insoluble más longevo
del siglo pasado. Si, comenta,
El nuevo Estado
de Israel
[ha sido]
considerado
como refugio seguro y fuente de esperanza en el futuro… para todo judío del
mundo que así lo requiriera
…,
también ha sido concebido …
por su antago-
nismo como Estado en conflicto de frente a la cuestión árabe en general y a la
árabe-palestina en particular
. El autor concluye que
el primer paso para lograr
la paciFcación de la región, es aceptar lo obvio. El binomio catástrofe-identidad
nacional existe en estas dos sociedades en pugna y han impactado sus respecti-
vos imaginarios sociales hasta el punto de la no reconciliación entre ellos.
Soluciones fáciles no existen para fenómenos tan complicados y persisten-
tes como el que nos ocupa. Sin embargo, podemos aspirar a otear a algunas
de ellas. En un interesante ejercicio de repaso histórico, Daniel Cazés nos
lleva de la mano por algunas de las próceres femeninas del libre pensamien-
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to: de Eloísa a Christine de Pisan; de François Poulain de la Barre a Olympia
de Goujes y Simone de Beauvoir. La selección no es gratuita: ellas son ejemplo de
la valentía de disentir, de la libertad de actuar y de universalidad de pensar;
más que todo, son muestra de la fortaleza de espíritu y sabiduría de razón de
esa minoría tan históricamente castigada como lo es la mujer. “Para erradicar
violencia y discriminación: pensar con libertad”, el antropólogo nos ilustra:
La
base epistemológica del pensamiento libertario está en la modernidad científca
crítica que contempla a las personas como sujetos sociales, históricos y genéri-
cos involucrados de manera protagónica en los procesos del conocimiento, del
desarrollo de la cultura y de continuación de la vida social; no como objetos de
observación o de investigación externos, estáticos y evaluables o mensurables
desde la ajena observación del otro, de la otra, de los otros, de las otras
. Sí,
pensar con libertad, respetar con libertad, aceptar con libertad y entender que
la libertad del otro, de los otros no es otra que el reflejo en su(s) rostro(s) de
mi (nuestra) propia libertad.
A su vez, Judit Bokser nos recuerda que la discriminación debe ser cada vez
menos tolerada en nuestra sociedades, especialmente en aquellas que presumen
de ser democráticas, plurales, diversas y tolerantes.
Si se parte
, advierte la au-
tora,
del principio de que las reglas del juego de la democracia como sistema de
vida se defnen por una convivencia social basada en el pluralismo y el respeto
a las opiniones, por la inclusión de las minorías en el devenir nacional y por el
cumplimiento de la plena igualdad ciudadana a través del Estado de derecho,
entre otros Factores, entonces resulta obvio que el tránsito hacia ella está estre-
chamente asociado a la toma de conciencia y visibilidad de los Fenómenos discri-
minatorios así como a los esFuerzos teóricos y prácticos para dar cuenta de ellos
y combatirlos
. Uno de estos esfuerzos lo ha constituido, en el caso concreto
de nuestro país, la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México.
En su trabajo, “Reflexiones sobre un ‘fenómeno difuso’ a partir de la Prime-
ra Encuesta Nacional sobre Discriminación en México”, mismo que
encabeza
la sección
Sociedad y Política: México hoy,
la politóloga analiza este serio
esfuerzo que constituye un primer mapeo de la situación de este fenómeno
para, a partir de ello, tener mejores herramientas para superarlo, sobre todo
si tomamos en cuenta
la complejidad del Fenómeno de la discriminación
[que]
por tratarse de un Fenómeno muchas veces ‘invisible’, encubierto o negado en la
semántica social… no nos damos cuenta o negamos cuándo y por qué comete-
mos discriminación
. De aquí la valía del instrumento que
permite diagnosticar
la situación del problema al tiempo que puede alimentar la reflexión sociológica
de varias maneras
.
Aunque no considerada como minoría exactamente, los presos de cual-
quier cárcel en el mundo son también encarnación de lo más bajo del que-
hacer (o, mejor, ¿deshacer?) humano. Más allá de los crímenes cometidos
por estos infortunados, el trato que reciben en las cárceles es, casi por regla
general, inhumano, cuando no francamente infrahumano. Las historias de
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horror de los penales son bien conocidas como para agregar casi nada aquí.
México, desde luego, no es la excepción. Echando mano de igual manera del
instrumento teórico de la encuesta, Elena Azaola describe en su artículo “Las
condiciones de vida en las cárceles mexicanas” las condiciones de vida en
las prisiones de la capital mexicana y analiza las condiciones de vida de sus
internos prisión al tiempo que pone énfasis en los desaciertos de las políti-
cas de seguridad que han llenado estos recintos de ‘no todos los que están
son, ni todos los son están’. Su advertencia Fnal mueve a la reflexión: …
es
importante destacar que las diferencias que se observan en casi todos los indi-
cadores de calidad de vida que reportaron los reclusos… ponen en evidencia la
eFcacia de las instituciones penitenciarias que cada vez menos pueden cumplir
con la obligación que tienen de proporcionar condiciones de vida digna a los
internos.
De continuar así, nos advierte la psicoanalista, el Estado mexicano
habrá de enfrentar severas consecuencias que mermarán aún más la salud
pública de la República:
No puede esperarse que esta situación se prolongue
de manera indeFnida sin pagar por ello las consecuencias, mismas que serán, de
seguro, mucho más graves y costosas que Fnanciar, organizar, supervisar y
ejecutar un sistema penitenciario digno y humanamente plausible.
Se ha insistido hasta hacerlo un cliché, que la ‘niñez es el futuro de la
sociedad’. La realidad manda, sin embargo, señales en sentido radicalmente
opuesto. La infancia ha devenido en víctima propiciatoria en no pocas comuni-
dades, sociedades o familias. A nivel mundial se han hecho esfuerzos magnos
por regular el cuidado y la trata hacia los menores para que la niñez sea, literal
y realmente, pilar en la construcción de la sociedad, tal y como reza el título
del artículo de Angélica Peña. En su análisis, la activista por los derechos del
niño
evalúa la situación de aquéllos en el contexto mexicano a través de las
reformas constitucionales en cuanto a derechos infantiles se reFere. La autora
enfatiza la necesidad de que este tema sea tratado como una materia prioritaria en
la agenda pública del país. Aún más, agrega,
La respuesta del Estado frente a los de-
rechos humanos de la niñez debe estar reflejada, presupuestalmente hablando,
en los programas de desarrollo social. La niñez debe ser considerada como uno
de los principales polos de inversión del país. Lograr que los derechos humanos de
niños y adolescentes sea tan importante que se conviertan en parte integral de la
cultura y de la concepción de mundo de nuestras sociedades no debe ser ya más
una utopía; debemos tornarla en realidad
… si lo que queremos es construir
…una sociedad más igualitaria, justa y democrática.
La tercera sección del presente número,
Cuestiones Contemporáneas
, la
integran dos artículos íntimamente ligados por una temática en común: la mujer
y su derecho de ser y a ser.
La violencia de género
contra las mujeres
—nos
comenta Aimée Vega
en
“Por los derechos humanos de las mujeres: la respon-
sabilidad de los medios de comunicación en la erradicación de la violencia
de género”—
constituye un problema mundial de terribles consecuencias No
ha sido sino hasta los años recientes que ha salido del ámbito doméstico y del
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privado para ser reconocido como un problema del orden público, es decir, como
un problema que, para ser erradicado, demanda el concurso y la acción de toda
la sociedad
. Ante la problemática, la autora expone una serie de reflexiones
preliminares que apuntan a la responsabilidad de los medios de comunicación
en la representación y reproducción social de la violencia contra las mujeres,
con el objetivo de llamar a estas instituciones a contribuir a su erradicación.
La comunicóloga considera, así, que
los medios de comunicación
tienen, por su
impacto e influencia públicos, una responsabilidad central en la erradicación de
la violencia contra las mujeres y, en consecuencia, en la realización de sus dere-
chos humanos. Al constituirse como una fuente de educación para la sociedad,
al lado de la familia y de la escuela, los
mass media
ejercen una tarea central
en la búsqueda de soluciones
. Esperemos que el llamado no siga, como hasta
ahora, siendo fútil.
A su vez, Marcela Lagarde,
ante la inadmisible y grave prevalencia de di-
versas formas de violencia contra las mujeres en México incompatibles con la
vigencia de sus derechos humanos y la convivencia democrática
, analiza en su
trabajo, “Por los derechos humanos de las mujeres: la Ley General de Acceso
de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, este instrumento considerado
como
la primera y única disposición jurídica vigente en México que tiene a las
mujeres como sujeto de la ley
.
La Ley,
nos comenta la antropóloga,
contiene
una reforma de las instituciones con vías a desarrollar una verdadera política de
Estado y lograr que éste deje de ser parte del problema y se transforme en una
potente fuerza impulsora y garante de los derechos humanos de las mujeres en
la sociedad.
Su utilidad estriba en coadyuvar en
la eliminación de la violencia y
en la transformación
de mujeres, hombres, sociedad, instituciones y cultura
en
instrumentos de cambio social a partir del cual todos logremos, en conjunto y en
pie de igualdad, el
desarrollo personal y de género necesarios
para la consecu-
ción
de parámetros de calidad de vida y ciudadanía plenas
.
Para ello, es preciso
impulsar una política de Estado que elimine, de una vez por todas, la tradicional
discriminación del género femenino y la barbarie que ello ha conllevado
.
Finalmente, cerrando el número, la sección
Reseñas
publica el comentario
que sobre el libro de Diana E. Russell y Jill Radford (eds.),
Feminicidio
La polí-
tica del asesinato de las mujeres
, hace Karime Suri. En la reseña “Feminicidio:
fenómeno con signi±cado político”, la politóloga nos transmite la riqueza de
las colaboraciones que integran el texto aludido.
La lectura de esta antología
nos dice la reseñadora
— …es un instrumento indispensable para comprender
los mecanismos que se ponen en práctica desde la organización patriarcal del
mundo y en el que la violencia de género …contribuye a mantener a las mujeres
excluidas de espacios fundamentales y permanecen marginales o periféricas a és-
tos en condiciones de subordinación y dependencia de quienes monopolizan los
poderes, así como sujetas a diversas formas de discriminación y explotación.
A través de las colaboraciones mencionadas, esperamos que este número
pueda contribuir a comprender la terrible realidad de la discriminación, en
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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especial a través de esa trilogía del infortunio que abre esta presentación.
Mientras no breguemos por una reivindicación del otro, sea porque es el cla-
mor de justicia de una minoría, o el grito de auxilio de una mujer, o el llanto
doliente de un niño, no tendremos el mundo que todos, como seres humanos,
merecemos. Analizar constantemente la discriminación es ya un primer paso
para combatirla.
Aprendamos junto con el poeta que:
L’appertenenza
non é lo sforzo di un civile stare insieme.
Non é il conforto di un normale voler bene.
L’appertenenza é avere gli altri dentro sé
L’appartenenza
non é un insieme casuale di persone.
Non é il consenso a un’apparente aggregazione.
L’appartenenza é avere gli dentro sé
La pertenencia
no es el esfuerzo de un civil estar juntos.
No es el consuelo de un normal quererse.
La pertenencia es tener a los demás dentro de uno mismo.
La pertenencia
no es un conjunto casual de personas.
No es el consenso a una aparente congregación.
La pertenencia es tener a los demás dentro de uno mismo.
Giorgio Gaber (1939-2003)
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