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25
Del Estado-refugio al Estado-conflicto:
el Holocausto y la formación del imaginario colectivo israelí
*
Mario Sznajder
**
Resumen
En este artículo, el autor examina el im-
pacto del Holocausto en el imaginario
colectivo y social israelí donde se con-
vierte en un tema con una inmensa carga
emocional y ética a la vez. Se examina
cómo el Holocausto, con todo su peso
catastrófco, devino no sólo en memoria
sino en instrumento imprescindible para
la construcción de la identidad nacional
en la sociedad israelí. De igual manera,
se analiza la relación íntima que entre
el Holocausto y el conflicto del Medio
Oriente se suscita. Entender dichos pro-
cesos es central si se aspira seriamente a
lograr un proceso de pacifcación eFecti-
va entre árabes e israelíes.
Abstract
In this article, the autor examines the
impact oF the Holocaust on Israel’s
collective and social imaginary, where it
exists as a subject carrying an extremely
heavy emotional and ethical load. The
article examines how the Holocaust,
with all its catastrophic weight, became
memory but also a tool For the construc-
tion oF the national identity in Israeli
society. In the same light, the article
analyzes how an intimate relation be-
tween the Holocaust and the Middle East
Conflict comes about. Understanding
these processes becomes central iF the
achievement oF an eFFective pacifcation
process between Arabs and Israelis is set
as a goal.
Palabras Clave:
Holocausto, Israel, con-
flicto del Medio Oriente, imaginario colec-
tivo, sociedad israelí.
*
El autor agradece el excelente trabajo del
editor que ha transFormado el texto original
en uno más legible y preciso y asume la res-
ponsabilidad por los posibles errores en él
contenidos.
**
Universidad Hebrea de Jerusalén, Departa-
mento de Ciencia Política, Instituto Truman
para el Avance de la Paz, Mount Scopus,
91905, Jerusalén, Israel
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
26
E
ntre los componentes del
ethos
nacional de Israel, el Holocausto ocupa un lugar
particular y, a la vez, central. De los estudios que se ocupan de la sociedad y la
política en Israel, aquellos relacionados al Holocausto constituyen ya una masa de
cierto peso. La difcultad central conFrontada por los investigadores en esta área es-
tá relacionada con el hecho de que el Holocausto, especialmente en Israel, es un te-
ma que contrae una Fuerte carga emocional y ética a la vez, aspectos ineludibles que
difcultan la investigación. Esto sucede ya que cuando se tocan los temas relaciona-
dos a este suceso, a Israel o al conflicto del Medio Oriente, los juicios de valores y las
emociones son diFíciles de evitar. La traducción práctica de este tipo de difcultades
deriva en posiciones más ideológicas que científcas lo que, ciertamente, contribuye
poco a entender seriamente la singularidad del genocidio judío.
to es parte de un amplio agregado de
actos de opresión y asesinato de varios
grupos étnicos y políticos en Europa por
parte de los nazis. Pese a todo, posee un
signifcado especial debido a la actitud
excepcional con la que los perpetrado-
res —la Alemania nacionalsocialista—
veían a sus víctimas judías. En la termi-
nología nazi los judíos eran reFeridos co-
mo ‘judaísmo mundial’, un término que
no tenía paralelo con respecto a ningún
otro grupo étnico, ideológico o social. El
objetivo proclamado de los nazis era la
erradicación del judaísmo europeo.
2
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Este proceso de marginalización,
persecución, encierro y exterminio
masivo Fue llevado a cabo cum-
pliendo las instrucciones del go-
bierno de la Alemania nazi y sus
aliados en base a una teoría ra-
cial-biológica y con métodos or-
ganizacionales
y
tecnológicos
modernos. El Holocausto Fue es-
tructurado en torno a lo que los
nazis denominaron:
Die Endlösung
der Judenfrage,
“la solución fnal
del problema judío”.
Desde el punto de vista etimo-
lógico, la palabra holocausto, de
Holocausto
El tema del exterminio del pue-
blo judío en la Segunda Guerra
Mundial ha sido objeto de innume-
rables investigaciones, estudios y
publicaciones.
1
En este marco, lo
defniremos como
- - - - - - - - • - - - - - - - -
…la suma total de acciones antijudías
llevadas a cabo por el régimen nazi entre
1933 y 1945: desde el despojar a los ju-
díos alemanes de su posición legal y eco-
nómica y la segregación y hambreamiento
de los judíos en los diversos países ocu-
pados, al asesinato de cerca de seis mi-
llones de judíos en Europa. El Holocaus-
1
El número de estudios que sobre el Holocausto se ha realizado —desde los históricos hasta los literarios— es muy grande. Baste reFerir al lec-
tor a algunos de los más clásicos y serios, entre ellos, los de Saul ±riedländer,
Nazi Germany and the Jews, 1933-1939
, New York, HarperCollins,
1997;
The Years of Extermination: Nazi Germany and the Jews, 1939-1945
, New York, HarperCollins, 2007. Los de Yehuda Bauer,
A History of the
Holocaust
. New York, ±ranklin Watts, (1982), 2001;
Rethinking the Holocaust
, Haven, Yale University, 2001. Los de Raul Hilberg,
The Destruction
of the European Jews
, Yale University Press, (1961), 2003;
Perpetrators Victims Bystanders: The Jewish Catastrophe, 1933-1945
, New York, Aaron
Asher Books, 1992. Los de Sir Martin John Gilbert,
The Holocaust: A History of the Jews of Europe During the Second World War
, New York, 1985;
The Holocaust: The Jewish Tragedy
, London, St. Edmundsbury Press, 1986;
Atlas of the Holocaust
, New York, William Morrow and Company, 1993.
Los de Israel Gutman (ed.),
Encyclopedia of the Holocaust,
New York, Macmillan ReFerence Books, 1990. N.E.
Vid
. más particularmente a Michael
R. Marrus,
The Holocaust in History
, Hanover, NH, The University Press oF New England, 1987 y a Jocelyn Hellig,
The Holocaust and Antisemitism
,
OxFord, Oneworld Publications, 2003, pp. 18-23.
2
“The Holocaust: Defnition and Preliminary Discussion” en
Shoah. Resources Center
www.yadvashem.org
27
origen griego, signifca ‘oFrenda
de sacrifcio totalmente quemada’, en
el sentido de un sacrifcio o destruc-
ción totales (de
hólos
, ‘comple-
tamente’ y
kaustos
, ‘quemado’).
3
Su similar hebreo es
Ha-Shoah
o
Shoah
, es decir, ‘la catástroFe’.
Todo Fenómeno social e histórico
es comparable a otros, semejantes,
en mayor o menor medida, siempre
que la comparación se lleve a cabo
en Forma seria y respetuosa, espe-
cialmente cuando se trata de vícti-
mas humanas. Esto es real también
con respecto al Holocausto. Gavriel
RosenFeld trata el tema de la singu-
laridad del Holocausto en torno a
las polémicas que se han generado
alrededor de este tipo de concep-
tualización (
uniqueness
).
4
Así, se
desarrolla el debate entre aque-
llos que defenden la singularidad
del Holocausto, como por ejemplo
Steven Katz, Deborah Lipstadt y Da-
niel Goldhagen, y los que, como
David Standard y Norman ±inkels-
tein, la niegan.
5
El término utili-
zado —
uniqueness
— es en sí poco
claro y refleja la tendencia ya men-
cionada a incorporar cargas ideo-
lógicas y emocionales.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La elección, para quienes defenden la
singularidad, es dífcil: intentar mono-
polizar un término [Holocausto] que es
cada vez más entendido en su sentido
amplio, o abandonarlo a Favor de una
califcación más particularista, como
por ejemplo ‘
Shoah
’… Esta práctica de
etnifcación lingüística… puede satis-
Facer a aquellos que quieren mantener
la posesión exclusiva de ‘su’ Holocaus-
to. Sin embargo, otros seguramente se
opondrán al abandono de ‘Holocausto’
como un acto de rendición, la renun-
cia prematura a un término resonan-
te y ampliamente reconocido que ha
llegado a reFerir a una experiencia his-
tórica crucial del pueblo judío. ±inal-
mente, probablemente ambas opciones
producirán el mismo resultado. Así co-
mo la adhesión a un término de sig-
nifcado crecientemente universalista
erosionará gradualmente la concepción
de su dimensión judía, lo mismo su-
cederá con la adopción de una desig-
nación particularista como ‘
Shoah’
. De
cualquiera de las dos maneras, el desti-
no de los judíos en el Tercer Reich será
cada vez menos recordado por el públi-
co en general.
6
- - - - - - - - • - - - - - - - -
El problema es que muchas de
las comparaciones que, de cuan-
do en cuando, aparecen en la es-
Fera pública, son impulsadas por
motivaciones ideológicas que les
hacen perder la necesaria serie-
dad y respeto que merece el tema
del Holocausto. No pocas tienen
por objetivo deslegitimizar y aun
negar la naturaleza misma del ex-
terminio judío o poner en duda
el que haya sucedido.
7
A esto se
agrega el problema de la contex-
tualización y alejamiento crono-
lógico del Fenómeno mismo que
también podrían contribuir a su
relativización o inclusive al olvi-
do. O, como ya lo expresó Jean
Amery:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Llegará el día en que el
Reich
de Hit-
ler sea simplemente historia, ni mejor
ni peor que otros períodos históricos
dramáticos…el asesinato de millones…
llevado a cabo por un pueblo altamen-
te civilizado, con capacidad organiza-
cional y casi precisión científca, será
amalgamado con la sangrienta expul-
sión de los armenios por los turcos, o
los vergonzosos actos de violencia
de los colonizadores Franceses: tan de-
3
±rancis George ±owler, Henry Watson ±owler (eds.), “Holocaust”, en
The Pocket Oxford Dictionary
of Current English,
OxFord, Clarendon Press,
1939, p. 378.
4
Gavriel RosenFeld, “The Politics oF Uniqueness: Reflections on the Recent Polemical Turn in Holocaust Scholarship”, en
Holocaust and Genocide
Studies
, Vol. 13, N° 1, 1999.
5
Vid
., Steven Katz,
The Holocaust in Historical Context
, New York, OxFord University Press, 1994; Deborah E. Lipstadt,
Denying the Holocaust
,
New York, The ±ree Press, 1993; Daniel Goldhagen,
Hitler’s Willing Executioners: Ordinary Germans and the Holocaust
, New York, KnopF, 1996;
David Stannard, “Uniqueness as Denial: The Politics oF Genocide Scholarship”, en Alan S. Rosenbaum,
Is the Holocaust Unique? Perspectives
on Comparative Genocide
, Boulder, CO., Westview Press, 2001; Norman G. ±inkelstein,
The Holocaust Industry: Refelctions on the Explotation of
Jewish Suffering
, New York, Verso, 2000.
6
G. RosenFeld,
op. cit.
, pp. 48-49.
7
Mucho se ha escrito sobre la negación del Holocausto. Algunas de las principales obras son: Deborah E. Lipstadt,
op. cit;
Pierre Vidal-Naqet,
Assassins of Memory,
New York, Columbia University Press, 1992 y Robert Eaglestone,
Postmodernism and Holocaust Denial
, DuxFord, Cambridge,
Icon Books, 2001.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
28
plorable, pero de ninguna manera úni-
co. Todo será sumergido en un ‘siglo de
barbarie’ general.
8
- - - - - - - - • - - - - - - - -
También algunos intentan probar
que no es un fenómeno históri-
co único y básicamente diverso
de otros comparables a éste. Al-
gunos análisis históricos serios
han intentado enmarcar al Holo-
causto en el contexto del siglo
XX sosteniendo que situaciones
de guerra, serias amenazas políti-
cas, violencia revolucionaria, ele-
mentos socio-económicos y otros
factores hicieron que este suceso
fuera una forma particularmen-
te horrenda de genocidio, pero,
de cualquier manera, un genocidio
más en una centuria caracterizada
justamente por sus grandes ma-
sacres humanas.
El mayor y más ilustrado ejem-
plo de este tipo de argumentación
es proporcionado por Ernst Nolte,
uno de los más serios investigado-
res alemanes del nacionalsocialismo
y el fascismo. Nolte arguyó, a me-
diados de la década de 1980, en el
marco de la discusión histórica so-
bre la naturaleza del nazismo y el
Holocausto, que este último había
sido precedido en mayor escala por
el terror estatal soviético desatado
desde 1917. Este argumento ale-
gaba que el liderazgo comunis-
ta era responsable por la ola de
violencia y guerra que sacudió a
Europa en la llamada ‘era de las
ideologías’, ya que sus objetivos,
retórica revolucionaria, actitudes
y políticas crearon y fertilizaron
el terreno en el cual surgieron y
crecieron el fascismo y el nazismo,
como reacción al propio comunis-
mo, con el objetivo de impedir
que la Revolución soviética se ex-
pandiera más allá de los límites de
la URSS.
9
Este argumento acentúa
el hecho de que la crueldad y falta
de límites de la política comunis-
ta produjo la crueldad y falta de
límites de las políticas fascista y
nazi respectivamente. Avanzando
más aún, se argumentó que es-
tos regímenes no podían ser juz-
gados sólo por la Solución Final
al problema Judío, es decir, por
el Holocausto, sino que había que
tomar en consideración otros he-
chos como por ejemplo el desarrollo
infraestructural de los respectivos
países, los servicios sociales, la
estabilidad y el crecimiento eco-
nómico y, en general, de todos los
aspectos ‘positivos’ que tuvieron
los regímenes totalitarios italiano
y alemán.
Este ejercicio de relativismo his-
tórico tenía por objeto colocar
al Holocausto en una perspecti-
va que permitiera cerrar el ‘agu-
jero negro’ (
black hole
) cuando
se producía al analizar este he-
cho con categorías absolutas co-
mo el ‘el mal total’ o con aquellas
que lo consideraban como un fe-
nómeno ahistórico en la historia
de Alemania. Pero es precisamen-
te la intención, diría de carácter
más ideológico y de intereses que
académica o de investigación, la
que destruye la validez cientí±ca
del argumento. Nolte intentó re-
lativizar el Holocausto dentro del
contexto del siglo XX como siglo
de genocidios. Lo que esta argu-
mentación nunca menciona y ja-
más aborda es el hecho de que el
Holocausto fue llevado a cabo en
base a una categoría biológico-
racial cerrada. En todos los otros
casos de genocidio, las víctimas
podían, al menos en teoría, cam-
biar de campo, bando, clase o
ideología y, de esa manera, ‘salvar
el pellejo’. Por ejemplo, un
kulak
anticomunista renunciar a su tie-
rra, a sus propiedades y entregar-
las al Estado para convertirse en
un leal comunista (de hecho, gran
parte del liderazgo comunista pro-
venía de las clases medias y de la
burguesía del Imperio zarista). El
armenio podía convertirse al Is-
lam o el camboyano en miembro
del Khmer Rouge y así librarse,
ambos, de las terribles masacres
que estos pueblos sufrieron. Aun
en casos de odio tribal, mezclados
con factores politicos y socio-eco-
nómicos, había colaboracionismo
de miembros del grupo de las víc-
timas con aquellos que intentaban
perpetrar el genocidio y, de cual-
quier manera, en África nunca se
emplearon la tecnología ni la or-
8
Jean Améry,
At the Mind’s Limits: Contemplations by a Survivor on Auschwitz and its Realities
, Bloomington, Indiana University Press, 1980,
pp. 79-80.
9
Ernst Nolte,
Der europaeische Buergerkrieg, 1917-1945: Nationalsozialismus und Bolschevismus,
München, Propylaeen, 1988.
29
ganización modernas contra una
categoría racial-biológica cerrada.
La antinomia entre modernidad
y odio primordial fncada en dis-
tinciones raciales no permitió en
ningún otro caso la combinación
que conFormó la excepcionalidad
del Holocausto.
El genocidio nazi no dejó ningún
margen de maniobra como para
lograr algún tipo de escape de él.
Ni el judío, ni el gitano ni ninguna
de las otras víctimas del Holocaus-
to tuvieron oportunidad alguna de
redimirse. El eslavo no dejaba
de ser eslavo, no importaba cuan-
to quisiera colaborar con el nazismo.
Eran prisioneros de categorías her-
méticamente cerradas por la lógica
del racismo biológico y de las cu-
ales no había manera de huir. Para
el judío víctima del Holocausto y
confnado en un campo de exter-
minio nazi, la única liberación era
la muerte. Este hecho hace que el
Holocausto sea comparable a otros
genocidios, pero de la comparación
surge también su excepcionali-
dad. ±ue un Fenómeno basado en
una categoría cerrada que, ideoló-
gica y prácticamente presentaba
una solución basada en la muerte,
producida a través del uso de altos
niveles de burocracia y organizada
en Forma industrial, de la categoría
discriminada, doquiera que ésta se
encontrara.
10
10
Este tipo de disputa historiográfca sobre la interpretación y signifcado del Holocausto es conocida como
Historikerstreit
o la ‘disputa de los
historiadores’. ±ue iniciada por Jürgen Habermas quien llamó la atención sobre el hecho de que historiadores alemanes conservadores como
Michael
Stürmer, Andreas ±ritz Hillgruber
y, especialmente, Ernst Nolte pregonaban que las atrocidades cometidas por los soviéticos habían sido
peores que todo lo cometido por el nazismo alemán, negando así la excepcionalidad del Holocausto como Fenómeno histórico y relativizando
su importancia en un ‘siglo de genocidios’.
Vid
. los trabajos de Habermas, “Eine Art Schadenabwicklung: Die Apologetischen Tendenzen in der
Deutschen Zeitgeschichtsschreibung”, en
Die Zeit
, 18 de julio de 1986 y
Eine art Schadensabwicklung: kleine politische schriften VI
, ±rankFurt
am Main, Suhrkamp, 1987.
Cfr
., E. Nolte, “Vergangenheit, die nicht vergehen will” (El pasado que no quiere ser olvidado), en
Frankfurter Allgemeine Zeitung,
6 de junio
de 1986. En este artículo, el polémico historiador defne al Holocausto como una “reacción exagerada” (
überschießende Reaktion)
del nazismo
ante los crímenes del bolchevismo. N.E.
11
Para una defnición ampliada del concepto sociedad,
vid.
Talcott E. Parsons, “Society”, en Edwin R. A. Seligman (ed.),
Enciclopedia of the Social
Science,
New York, MacMillan Company, 1934, Vol. 14, pp. 225-232.
12
Baruch Kimmerling, “Boundaries and ±rontiers oF the Israeli Control System: Analytical Conclusions”, en Baruch Kimmerling (ed.)
The Israeli
Society. Boundaries and Frontiers,
Albany, State University oF New York Press, 1989.
Sociedad
11
Si defnir a una sociedad resulta
siempre un asunto complejo, con
mayor razón a la israelí que es inhe-
rentemente heterogénea. En su ca-
so, la defnición puede ser hecha de
acuerdo a múltiples parámetros y
períodos históricos. Por razones de
espacio, nos limitaremos a las últi-
mas décadas y a criterios geográfco-
políticos y demográfcos. Al defnirla, y
para establecer sus límites y con-
tenidos, lo haremos dentro de lo
que Baruch Kimmerling llamó el
sistema de control israelí.
12
Al no
poseer el Estado de Israel Fronte-
ras claramente defnidas y reconoci-
das internacionalmente y, por otro
lado, al existir una diáspora israelí
considerable surge la pregunta sobre
los límites de la sociedad israelí.
A eFectos de esta visión esta-
bleceremos
que
los
habitantes
de los asentamientos israelíes en
Cisjordania y Gaza, la mayoría de
los cuales son ciudadanos israe-
líes, constituyen parte de esta
sociedad así como los habitantes
judíos de Jerusalén Oriental. DiFí-
cil es defnir a los habitantes no
judíos de esta zona —en su ma-
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
30
yoría árabes palestinos con varias
denominaciones religiosas, pero
también armenios y miembros de
otros grupos e iglesias— quienes
son de difícil inclusión en la so-
ciedad israelí. Esto se debe a que
pese a gozar de
derechos de resi-
dencia y acceso problemático a la
ciudadanía, y por ende al sistema
político israelí, en su mayor parte
rechazan la participación en éste,
aun a nivel municipal, por recha-
zar de plano la anexión israelí del
este jerosolomitano.
13
Los así llamados árabes israe-
líes, a quienes sería preferible
deFnir como personas de nacio-
nalidad palestina y de ciudadanía
israelí, son sin duda, en su gran
mayoría, miembros de la sociedad
israelí que cuentan con derechos
políticos y con la prerrogativa de
hacer o no uso de éstos en su
continuo posicionamiento frente
a la mayoría judía en Israel.
14
Esta mayoría judía es también
de problemática deFnición ya que
los criterios de inclusión ciudadana
e inclusive social, en este caso,
están ligados a la deFnición deri-
vada de la respuesta a la pregunta
¿quién es judío? Las inmigraciones
de las últimas décadas, especial-
mente las de la ex-URSS pero tam-
bién parcialmente las de Etiopía
y otras, han agudizado la discu-
sión alrededor de los criterios de
inclusión y exclusión que opera el
Estado de Israel en forma legal y
formal. Estos criterios se han vis-
to afectados debido a la presencia
de centenares de miles de obre-
ros migrantes muchos de los cua-
les no sólo viven en Israel, ya por
largos períodos, sino que consti-
tuyen familias en este país y sus
hijos han nacido ya en él.
Todo esto viene a plantear el
problema del signiFcado concep-
tual del término ‘sociedad israelí’,
ya que las encuestas de opinión
pública que intentan medir de
qué manera esta sociedad va re-
accionando frente al conflicto pa-
lestino-israelí generalmente nos
proporcionan datos porcentua-
les referentes a los desarrollos
violentos y políticos que caracte-
rizan a este conflicto, representa-
tivos de una opinión pública cuya
base social está confusamente de-
Fnida o, de plano, no deFnida en
absoluto. Si esto es problemáti-
co, es todavía más complejo esta-
blecer qué ‘piensa’ sobre, o cómo
percibe esta indeFnida sociedad
israelí, el Holocausto; aún más,
¿quién y cómo entiende el impac-
to de la
Shoah
sobre esta misma
sociedad?
Todo esto sin destacar demasiado
que, en general, en el análisis por-
centual estadístico de encuestas,
gran parte de las cuales consisten
en pocas preguntas con respuestas
opcionales cerradas, hay quizás más
de las opiniones de los encuesta-
dores que confeccionan las pre-
guntas que de los encuestados que
las responden. Gran parte de las ex-
presiones sobre opinión pública se
basan en sondeos telefónicos de
muestras poblacionales dudosa-
mente representativas. La falta de
aplicación de técnicas de análisis
estadístico más soFsticado y real-
mente representativo —como por
ejemplo las regresiones multifacto-
riales, el uso combinado de bases
de datos cuantitativos y cualita-
tivos o la utilización de técnicas de
seguimiento del mismo muestreo—
nos hace confrontar masas de datos
muy dudosos que, al ser publica-
dos, se integran a la realidad social
y política en forma muy poco dis-
criminada y realista. Sin embargo,
podríamos pensar que el imagina-
rio colectivo israelí es un fenómeno
real de más largo alcance que aque-
llo medido por los sondeos de opi-
nion pública y que interactúa con
éstos. En este imaginario hay cla-
ros lugares para visiones del Holo-
causto y del conflicto árabe-israelí
13
A raíz de la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel ocupó la parte este de Jerusalén, (la Jerusalén árabe) hasta entonces en poder de Jordania.
Israel mantuvo de facto el control de toda la ciudad hasta que oFcialmente la convirtió en su capital el 30 de julio de 1980. En ese entonces,
siendo presidente del Estado Itzhak Navón y primer ministro Menachem Beguin, el parlamento israelí promulgó la Ley Jerusalén bajo la cual toda
la ciudad se considera “completa y uniFcada”.
Vid
. “Basic Law: Jerusalem, Capital of Israel”, en Israel Ministry of ±oreign Affairs en
14
Esta visión ha sido analizada aun bajo soberanía otomana y especialmente durante el mandato británcio en Palestina.
Vid.
Dan Horowitz y
Moshe Lissak,
The Origins of the Israelí Polity
, Chicago, London, University of Chicago Press, 1978, pp. 16-36.
31
en general y el palestino-israelí en
particular. Lo que es difícil percibir
a primera vista es la relación entre
ambos procesos o su impacto so-
bre la sociedad israelí; para esto,
se requiere de un análisis de ca-
rácter más cualitativo y, a la vez,
histórico.
Si aceptamos que tanto el
Holocausto
como
el
conflicto
palestino-israelí son sumamen-
te traumáticos para la sociedad
israelí, y a la vez son elemen-
tos esenciales relacionados al
establecimiento de Israel como
Estado independiente en 1948,
podemos ya entender que aun si
nos limitáramos al análisis his-
tórico de Israel, tendríamos que
tomar en cuenta a ambos y a la
relación entre ellos.
El sionismo como movimiento
político es de origen europeo y tie-
ne sus raíces ideológicas en las revo-
luciones liberales y nacionalistas
de 1848.
15
Pero también constitu-
ye, si así se quiere, una respuesta
ideológica a un fenómeno muy enrai-
zado en las sociedades europeas,
especialmente en Europa Oriental:
el antisemitismo. Cuando los grandes
movimientos nacionalistas de esa
zona (el pangermanismo y el panesla-
vismo) lo utilizaron como mito mo-
bilizador moderno —en los mejores
términos sorelianos y precediendo
al fascismo y al nazismo en muchas
décadas— que, a través de la pro-
paganda, la retórica y la violencia
fue mutando como fenómeno que
amenazaba la existencia judía mis-
ma, el antisemitismo adquirió se-
rias connotaciones políticas que, al
ser radicalmente ideologizadas y
practicadas sistemáticamente por
el poder estatal, desembocarían
Fnalmente en el Holocausto.
Por su parte, el sionismo reac-
cionó generando diversas corrientes
internas apoyadas en la idea de la
construcción nacional judía —es de-
cir, la concentración territorial del
pueblo judío en una unidad geo-
gráFca que será deFnida en térmi-
nos de raíces históricas y religio-
sas en la tierra de la Biblia— por
un lado, y en propuestas de nor-
malización socio-económica de la
anómala situación de la diáspora
judía en Europa Oriental, por el
otro. Si bien estos dos objetivos
incluyeron tendencias variadas y aun
contradictorias, de nacionalistas a
liberales a socialistas, la mayoría
sionista se adhirió ideológicamente
a la postura territorialista ligada a
la creación de un Estado-nación ju-
dío en la Palestina histórica,
Eretz
Israel
(Tierra de Israel). Algunos,
como Vladimir Jabotinsky, pre-
gonaron teorías como la del Mu-
ro de Hierro
16
—la fuerza militar
organizada y con base territo-
rial— para asegurar la existencia
del pueblo judío en Israel. Otros,
como David Ben Gurion, creyeron
que amén de construir la nación-
Estado era también necesaria una
economía justa y una organiza-
ción de la sociedad de tal en-
vergadura que reflejasen, ambos,
principios morales superiores y
poder cumplir el viejo anhelo pro-
fético de ser una ‘luz para los gen-
tiles’.
17
Chaim Weizmann, el líder
de los sionistas liberales, sostenía
por su parte que la negociación
15
Vid
., Arthur Hertzberg,
The Zionist Idea: A Historical Analysis and Reader,
Philadelphia, Jewish Publication Society, 1997 y también Shlomo
Avineri,
The Making of Modern Zionism: the Intellectual Origins of the Jewish State,
New York, Basic Books, 1981.
16
Vladimir Jabotinsky, “The Iron Wall (We and the Arabs)”, en
Jewish Herald
, 26 de noviembre de 1937. Este artículo fue originalmente publicado
como “
O Zheleznoi Stene”
, en
Rassvyet
, 4 de noviembre de 1923.
Vid.
Yaacov Shavit,
Jabotinsky and the Revisionist Movement
, London, ±rank
Cass, 1988 y Avi Shlaim,
The Iron Wall: Israel and the Arab World,
London, A. Lane, 1999.
17
David Ben Gurion,
The Jews in their Land,
Garden City, N.Y., Windfall Books, 1974.
Sionismo e Israel
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
32
política internacional acompaña-
da por el cumplimiento de las li-
bertades individuales en el plano
interno sería la más segura base
de la futura nación hebrea.
18
No
obstante sus diferentes concep-
ciones de cómo y para qué fundar
un Estado judío, todos ellos esta-
ban conscientes del peso del an-
tisemitismo europeo en el devenir
del judaísmo en general y de los
judíos en particular. Sin embar-
go, ninguno pudo evaluar de an-
temano la posibilidad real de que
el odio antijudío se desenvolviera
con tal celeridad y virulencia co-
mo para producir una catástrofe de
la magnitud del Holocausto, mu-
cho menos pudieron prever el im-
pacto que éste tendría sobre el
futuro Estado de Israel.
Una vez que la ideología nazi se
convirtió en máquina de extermi-
nio, fue poco lo que la embriona-
ria sociedad israelí de principios
de la década de los 40 pudo hacer
a favor de sus correligionarios. La
tragedia representada por el Ho-
locausto, y aun antes de que se
conociera en toda su magnitud,
impactó de tal manera al lideraz-
go de la comunidad judía en la
Palestina británica que algunas de
sus Fguras centrales comenzaron
a tomar iniciativas, desde 1942
en adelante, para crear por lo me-
nos una crónica del exterminio
judío en Europa basada en fuen-
tes primarias y, especialmente, en
testimonios personales. Estas ini-
ciativas fueron creciendo bajo los
auspicios de la Agencia Judía y
otras instituciones ligadas al mo-
vimiento sionista. En Europa, las
organizaciones sionistas en Polo-
nia y otros lugares se convirtieron
en focos de resistencia partisana,
generalmente urbana, contra el
nazismo. El movimiento sionista
llegó inclusive a lo impensable:
entablar negociaciones de salva-
mento con las mismas autoridades
del Tercer Reich. Pero, a pesar de
todo este esfuerzo y desde el más
estricto punto de vista de ayuda
material o política, fue práctica-
mente nada lo que el liderazgo
sionista en Palestina, bajo man-
dato británico, y también el que
operaba fuera de Europa pudieron
hacer en favor de las víctimas del
Holocausto.
19
18
Chaim Weizmann,
Trial and Error: The Autobiography of Chaim Weizmann,
New York, Schocken Books, 1972.
19
Vid.
por ejemplo, Yehiam Weitz, “The Positions of David Ben Gurion and Yitzhak Tabenkin
vis-á-vis
the Holocaust of European Jewry”
,
en
Holocaust Genocide Studies
N° 5, 1990.
Holocausto e Israel
Aunque el establecimiento de
una vida judía casi estatal era ya
una realidad de
facto
en la Pales-
tina de los 30 y 40 —presencia de
una vida social y cultural, siste-
mas de educación, representación
política, redes de información y
prensa, infraestructura económica,
transportes y carreteras, ejército en
ciernes y todo lo que implicaba el
proceso de construcción nacional
liderado por las autoridades polí-
ticas sionistas locales— no hay
duda de que la magnitud y el ho-
rror de la
Shoah
, una vez des-
cubiertas al Fnal de la Segunda
Guerra Mundial, sirvieron como
acelerador para la creación del
Estado de Israel. La guerra de
1947-1949, que enmarcó el es-
tablecimiento del Estado judío
(declarada su independencia el
14 de mayo de 1948), tuvo lugar
dentro de un contexto en el cual
la tragedia del Holocausto era
omnipresente. Aún más, la nueva
nación fue concebida, entre otras
cosas, como solución al gravísimo
problema que los sobrevivientes
—cientos de miles de personas
que vivían en campos de despla-
zados en Europa y que ningún país
quería recibir— representaban. El
33
nuevo Estado sería entonces con-
siderado como refugio seguro y
fuente de esperanza en el futuro
no sólo para estos desventurados
sino para todo judío del mundo
que así lo requiriera. Paradójica y
paralelamente, el papel protagó-
nico de Israel como Estado refugio
se vio desde el inicio acompañado
por su antagonismo como Estado en
conflicto de frente a la cuestión
árabe en general y a la árabe-pa-
lestina en particular.
Desde su fundación, pues, Is-
rael no pudo dejar de abordar el
trauma social del Holocausto a va-
rios niveles.
20
El recibimiento de los
sobrevivientes en las duras condi-
ciones bélicas en las que se esta-
bleció como Estado independiente,
fue un problema mayúsculo, tanto
que su impacto, a nivel personal,
sigue aun sintiéndose en la ter-
cera generación de descendientes
de aquellos inmigrantes. Esta si-
tuación tuvo implicaciones tanto
psicológicas como siquiátricas tan
serias que ello ha sido tema de mu-
chos estudios, tratamientos y tam-
bién debates públicos. Los relatos
de las víctimas del Holocausto no
son sólo parte de la memoria his-
tórica israelí moderna al ocupar
una parte central de la esfera pú-
blica del país, sino que son, de
alguna manera, incorporados al
imaginario social con el peso que
el trauma les agrega.
Israel, como Estado, no pudo
ni quiso subtraerse al problema de
cómo incorporar el Holocausto a
su propia memoria histórica.
El tema es discutido y revivido
constantemente en la esfera públi-
ca israelí.
De las casi peregrinatorias
‘Marchas por la Vida’ que jóvenes is-
raelíes y judíos de la diáspora llevan
a cabo cada año a los campos de
exterminio en Polonia a la cantidad
de películas producidas; de los docu-
mentales telvisivos a los editoria-
les de la prensa escrita; de los debates
académicos a la publicación de artí-
culos y libros especializados; de los
programas radiales a las discusiones
políticas y sociales de considerable
complejidad, el Holocausto parece
estar presente en forma constan-
te, proyectando su sombra sobre la
sociedad israelí. Dalia Ofer sostiene
que esta dimensión no es caracte-
rística sólo de los últimos decenios,
sino que la sociedad israelí colocó
al Holocausto como tema central en
su discurso público incluso antes del
inicio de su vida estatal y muy espe-
cialmente durante la primera década
de su existencia soberana:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Modelos de conmemoración fueron mol-
deados tanto por individuos como por
el público en general. Bastante antes del
juicio a Eichmann (1961-1962) —consi-
derado generalmente como un hito en el
cambio de la actitud israelí— el Holo-
causto emergió como una medida moral
en la auto-comprensión de los israelíes
de origen europeo. Fue central en la de-
±nición de la reponsabilidad de Israel
hacia los judíos de la diáspora; fue visi-
ble en debates políticos internos y en la
concepción de las relaciones entre Israel
y otras naciones.
21
- - - - - - - - • - - - - - - - -
En 1951, David Ben Gurión, el
primer ministro de Israel entonces,
presentó al gobierno de Alemania
Federal una reclamación colectiva
de reparaciones por 1,500 millo-
nes de dólares. La suma resultaba
del costo de absorción de medio
millón de judíos sobrevivientes
del Holocausto que llegaron a Is-
rael, calculados a razón de 3,000
dólares
per capita
. Esto desper-
tó en la esfera pública israelí un
debate furioso en el que tanto el
partido Jerut (Libertad) de dere-
cha nacionalista como el MAPAM
(acrónimo de
Mifleget Ha-Poalim
Ha-Meujedet
, Partido Unido de los
Trabajadores) de izquierda marxis-
ta, se opusieron al hecho mismo
de tratar con Alemania. Pero Ben
Gurión obtuvo la mayoría política
bajo el lema: “¡Que los asesinos
de nuestro pueblo no sean tam-
bién sus herederos!” Finalmente
se acordó una indemnización de
845 millones de dólares que Ale-
mania Federal pagó a Israel entre
1953 y 1965 y que sentó la base
para el establecimiento de rela-
ciones diplomáticas entre los dos
20
Vid
., Dalia Ofer, “The Strength of Remembrance: Commemorating the Holocaust During the First Decade of Israel”, en
Social Studies
, Vol. 6, N°
2, 2000. Cabe destacar la importancia de este artículo por ser el más completo que sobre el comienzo del proceso de recuerdo del Holocausto
en Israel se haya escrito.
21
Ibid
., p. 25.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
34
países
22
(a esta cantidad habría
que agregar las reclamaciones in-
dividuales cuyos montos fueron
mucho más altos y llegaron a ju-
díos que habían sido víctimas del
Holocuasto en todo el mundo y no
sólo en Israel. Estas reparaciones
contribuyeron, sin duda alguna, a
fortalecer económicamente a un país
cuya base material e infrastructu-
ra era débil en 1948 y también a
absorver a la masa inmigratoria
judía tanto de Europa como de los
países árabes). Tal como lo aFrma
Paul Johnson, el Holocausto y la
creación del Estado de Israel es-
tuvieron orgánicamente relacio-
nados.
23
Las connotaciones del Holo-
causto tuvieron también sus ra-
miFcaciones en el contexto del
conflicto árabe-israelí. A Fnes de
la década de 1950, Egipto comen-
zó a desarrollar un programa mi-
silístico concebido y realizado por
cientíFcos alemanes que habían
trabajado en estas áreas para el
Tercer Reich.
24
A esto se agregó
el desarrollo de cabezas de guerra
químicas para este tipo de arma-
mento lo que constituyó una de
las principales amenazas temidas
por Israel hacia la Guerra de los
Seis Días en 1967. El peligro de
un ataque químico contra Israel,
la idea de usar gas para matar ju-
díos en forma masiva
, fue revivi-
do de nuevo durante la primera
Guerra del Golfo en 1991.
25
Am-
bos momentos fueron percibidos
por el imaginario colectivo de la
sociedad israelí como coyunturas
regionales vinculadas a la expe-
riencia aún traumática del Holo-
causto. Otros hechos como el que
algunos nazis encontraran refugio
en Siria
26
o el que el Mufti (gran
autoridad religioso-jurídica mu-
sulmana) de Jerusalén, Hadj Amin
al-Hussaini —uno de los princi-
pales líderes del nacionalismo pa-
lestino y enemigo acérrimo de los
judíos, el sionismo e Israel— fue-
ra no sólo un aliado de la Italia
fascista y la Alemania nazi, sino
entusiasta creyente de las polí-
ticas antisemitas de Hitler y de
la ‘Solución ±inal’, contribuyeron
también a reforzar en el imaginario
israelí el lazo entre el Holocausto
y el conflicto israelí-palestino.
27
Las actitudes de al-Hussaini no
pueden, de ninguna manera, ser
presentadas como caso único o un
hecho aislado. Se trataba del prin-
cipal líder del nacionalismo pales-
tino (desde los años 20 y hasta
Fnes de los 50) cuya influencia
ideológica y política en la región
era enorme.
28
El siguiente documento, aun-
que no conocido en detalle por
la mayoría en Israel, contiene los
elementos que insertan en el ima-
ginario colectivo israelí, a través
de referencias y comentarios a ve-
ces superFciales a veces míticos,
el lazo que vincula la amenaza
árabe palestina con los perpetra-
dores del Holocausto en Europa. Si
bien este documento y sus simila-
22
Ronald W.
Zweig,
German Reparations and the Jewish World: A History of the Claims Conference
, London, ±rank Cass, 2001.
23
Paul Johnson,
La historia de los judíos
, Barcelona, Vergara, 2003.
24
Michael N. Barnett,
Confronting the Costs of War
, Princeton, NJ: Princeton University Press, 1992, p. 101.
25
Interesantes fueron las observaciones del periodista israelí Noah Klinger, sobreviviente del Holocausto, quien, ante la amenza de un ataque
misilísitco químico por parte de Iraq a principios de 1991, escribió varios artículos en
Yediot Aharonot
(el diario más vendido en Israel) seña-
lando en ellos la paradoja existencial de Israel como un Estado-refugio para el pueblo judío, por un lado, y como un Estado-riesgo en el marco
del conflicto árabe-israelí, por el otro.
26
El caso más notorio fue el de Alois Brunner, buscado por la justicia de Austria, ±rancia, Israel, la ex Checoslovaquia y Alemania, quien encontró
refugio en Siria en 1954. Brunner estuvo a cargo de la deportación y asesinato de más de 130,000 judíos giegos en la Segunda Guerra Mundial.
Vid.
27
Zvi Elpeleg,
The Grand Mufti: Haj Amin Al-Hussaini, Founder of the Palestinian National Movement
, London, ±rank Cass, 1996.
28
Además de su participación en la revuelta palestina anti-británica de 1936, los lazos del Mufti con el fascismo y el nazismo fueron también
instrumentales en la rebelión liderada por el primer ministro iraquí Raschid Ali al-Kaylani (o Gaylani) y el Cuadrado de Oro (grupo de militares
nacionalistas iraquíes anti-británicos) durante abril-mayo de 1941 cuya intención era terminar con la influencia inglesa en Iraq. La secuela de
esta sublevación tomó la forma del mayor
pogrom
—el
Farhud
— en la historia de la región, mismo que se llevó a cabo en Bagdad entre el 1°
y el 2 de junio de 1941 y en el cual más de 400 judíos fueron asesinados y alrededor de 2,100 heridos.
Vid
. “The Iraq coup of 1941, the Mufti
and the ±arhud”, en http:// www.mideastweb.org/Iraqaxiscoup.htm. Estos dos hechos, a la par de otros, probaron la importancia del potencial
explosivo del problema palestino para todo el Medio Oriente, así como la propensión de Italia y Alemania a utilizar este problema como palanca
anti-británica y anti-judía a la vez.
35
res no pueden demostrar el nivel
de importancia que Alemania na-
zi adjudicaba a la colaboración de
al-Hussaini con la causa del Eje,
sí prueba sin embargo la existen-
cia de estrechos lazos entre el lí-
der del nacionalismo palestino y
las altas autoridades nazis en Ale-
mania, así como la relación entre
la destrucción del judaísmo euro-
peo en el Holocausto y la destruc-
ción del Hogar Nacional Judío en
Palestina. Aun sin conocer la do-
cumentación puntual, la coopera-
ción de al-Hussaini con los nazis
es un hecho muy conocido en Is-
rael, antes del establecimiento del
Estado y con posterioridad a este
hecho también, y forma parte de
la argumentación política anti-
palestinia y anti-árabe en general
del discurso público del naciona-
lismo israelí, espcialmente cuando
se dicuten los orígenes y desarro-
llos del actual conflicto.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
36
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
Berlín, 28 de abril de1942
Su Eminencia:
En respuesta a vuestra carta y al comunicado que le acompaña de parte de Su
Excelencia, el Primer Ministro Raschid Ali El Gailani, y confrmando los términos de
nuestra conversación, tengo el honor de inFormarle lo siguiente:
El gobierno alemán valora inmensamente la confanza que los pueblos árabes
tienen en las Potencias del Eje, en sus objetivos y determinación para encabezar la
lucha en contra del enemigo común hasta que la victoria sea alcanzada. El gobierno
alemán entiende perFectamente las aspiraciones nacionalistas de los países árabes
tal y como han sido expresadas por Uds. dos y siente la más grande de las compa-
siones por el suFrimiento que sus pueblos padecen por el dominio británico.
Tengo por lo tanto el honor de asegurarle, en completo acuerdo con el gobierno
italiano, que lograr la independencia y la libertad de los suFrientes países árabes,
actualmente sometidos bajo el yugo británico, es también uno de los principales
propósitos del gobierno alemán.
Consecuentemente, Alemania está dispuesta a brindar todo su apoyo a los ago-
biados países árabes en su lucha contra la opresión británica a fn de que puedan
cumplir el propósito nacional de independencia y soberanía así como también para
destruir el Hogar Nacional Judío en Palestina.
Como anteriormente acordamos, el contenido de esta carta debe quedar en el
más absoluto de los secretos hasta que decidamos lo contrario.
Le ruego Su Excelencia de estar seguro de mi más alta estima y consideración.
(±irmado) Joachim von
Ribbentrop
[Ministro de Relaciones Exteriores del Tercer Reich]
A Su Eminencia, el Gran MuFti de Jerusalén,
Palestina, Amin El Husseini.
29
29
“The Arab Higher Committee, Its Origins, Personnel and Purposes”, en
The Documentary Record Submitted to The United Nations, May 1947
, en
W. G. Elphinston, “Could the Arabs Stage an Armed Revolt against the United Nations?”, en
International Affairs (Royal Institute of International
Affairs 1944-)
, Vol. 24, No. 1, January 1948, pp. 138-139.
37
En mayo de 1960, el criminal
de guerra nazi Adolf Eichmann fue
capturado en Buenos Aires y lle-
vado a Israel donde, de acuerdo
a la legislación del Estado judío,
fue sometido a juicio por críme-
nes cometidos durante el Holo-
causto. Ben Gurión, justiFcando
la captura de Eichmann, más allá
del argumento legal formal, aFr-
mó que ésta había sido llevada
a cabo, “…para que la juventud
israelí que creció y fue educada
después del Holocausto pueda sa-
ber y recordar. Hasta ahora, sólo
un eco distante de esta singular
atrocidad histórica ha llegado a
sus oídos”.
30
El impacto del juicio de Eich-
mann sobre la sociedad israelí fue
muy fuerte. Los testimonios e imá-
genes del Holocuasto revivieron de
golpe y estremecieron a la sociedad
israelí a principios de la década de
1960. Durante el famoso juicio, se
hizo hincapié en la relación entre el
criminal nazi y el Mufti de Jerusalén
cuando el primero estuvo en Pales-
tina y Egipto en 1937. Este punto
ha sido objeto de discusión entre
los expertos pero la misma polé-
mica y difusión sirvieron para in-
ternalizarlo en el imaginario so-
cial israelí. También se discutie-
ron los lazos entre ambos perso-
najes en la revuelta pro-nazi en
Iraq y, posteriormente, durante
toda la Segunda Guerra Mundial.
31
Eichmann, caliFcado como el ‘ar-
quitecto del Holocausto’ fue sen-
tenciado a muerte a Fnes de 1961
y su apelación fue rechazada en
mayo del siguiente año. La sen-
tencia fue cumplida y el ex Obers-
turmbannführer (teniente coronel)
de las SS fue ejecutado el 1° de
junio de 1962, su cuerpo inci-
nerado y las cenizas arrojadas al
mar. Este ha sido el único caso en
la historia del Estado de Israel en el
que se ha ejecutado una pena de
muerte.
32
Si la memoria colectiva judía
está parcialmente construida al-
rededor de una concatenación de
persecuciones sobre la base de la
judeofobia; si el sionismo mismo se
vio como una solución naciona-
lista a este problema y la conti-
nua amenaza existencial vivida
históricamente por grupos judíos,
entonces, el Holocausto se situa-
ría como el pináculo en la histo-
ria del antisemitismo, no sólo por
su impacto sino también por su
carácter fundamentalista de pre-
tender ponerle Fn, de una vez por
todas, a la presencia judía en el
mundo.
Por ende, no es de extrañar que
el proceso de destrucción del ju-
daísmo europeo ocupe el lugar
central que ocupa en el imaginario
colectivo israelí como ejemplo his-
tórico, más aún, como catalizador
de temores y miedos profunda-
mente enclaustrados en la socie-
dad israelí y, esencialmente, en la
parte judía de ella. “El Holocausto
—se ha dicho— ha grabado una
huella especial en la sociedad is-
raelí induciendo a que los temo-
res existenciales crónicos jueguen
un papel central en el contexto del
[conflicto] del Medio Oriente.”
33
También se ha se ha señalado co-
rrectamente que “La persistente
memoria del Holocausto hace que
las amenazas árabes de aniquila-
ción suenen plausibles. El trauma
del Holocausto deja una marca
indeleble en la psicología nacio-
nal, en el tenor de la vida pública,
en la conducción de las relacio-
nes exteriores, en la política, la
educación, la literatura y las ar-
tes.”
34
En encuestas públicas realizadas
en la década de 1980, se probaba
que para un 83% de los israelíes el
Holocausto, cuatro décadas después
de haber sucedido, seguía siendo un
factor central en su concepción del
mundo. Los sondeos realizados por
la encuestadora israelí
Hanoch Smi-
th Research Center
, demostraban que
la relación entre el Holocausto y el
conflicto árabe-israelí seguía sien-
30
David Ben Gurión,
Medinat Israel Ha-Mejudeshet
(El Estado de Israel renovado), Tel Aviv, Am Oved, 1969, vol. 2, p. 649.
31
Vid
., por ejemplo, “The Eichmann Case as Seen by Ben Gurion”, en
New York Times Magazine
, 18 de diciembre de 1960; también, Shmuel Segev,
“Eichmann Ve-Ha-Mufti (Eichmann y el Mufti), en
Ma’ariv
, 10 de marzo de 1961.
32
“Eichmann Trial”, en
Holocaust Encyclopedia
33
Daniel Bar-Tal, “Why Does ±ear Override Hope in Societies Engulfed by Intractable Conflict, as It Does in the Israeli Society?”, en
Political
Psychology
, Vol. 22, N° 3, 2001, p. 612.
34
Amos Elon,
The Israelis: Founders and Sons,
London, Weidenfeld and Nicolson, 1971, p. 199.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
38
do central. 91% de los encuestados
creía que los líderes occidentales
durante la Segunda Guerra Mundial
estaban al corriente del exterminio
sistemático del pueblo judío en Eu-
ropa ocupada por el nazi-fascismo
—hecho demostrado a través de la
vida y las obras de Jan Karski—
35
y
que no realizaron un esfuerzo para
salvar a los judíos del desastre. 87%
dedujo, como lección central del Ho-
locausto, que los judíos no podían
conFar en no judíos para asegurar su
supervivencia. 61% coincidió en que
el Holocausto era el principal factor
en la creación de Israel y 62% en
que la existencia de Israel impedi-
ría que se repitiese una masacre de
judíos.
36
Nuevamente, la relación
entre el conflicto árabe-israelí y
el Holocausto afloraba en la es-
fera pública israelí. Tal como lo
aFrmara Johnson, el Holocausto
había delineado (y en forma pro-
funda y duradera) los perFles del
nuevo Estado de Israel. Más aún,
tanto en la esfera pública como
en el imaginario colectivo el Ho-
locausto continúa influyendo hoy
por hoy en las políticas israelíes
con gran intensidad.
37
35
Miembro de la resistencia polaca durante la Segunda Guerra Mundial y reconocido académico de la universidad norteamericana de George-
town, Jan Karski (1914-2000) informó desde 1942 a los gobiernos de Polonia, Gran Bretaña y Estados Unidos sobre la destrucción del ghetto
de Varsovia y el Holocausto. Su cruzada por dar a conocer lo que verdaderamente estaba pasando con los judíos en Europa cubrió a políticos,
medios de comunicación, personalidades culturales y líderes religiosos y civiles por igual sin ningún resultado. Nadie le escuchó.
Vid
., E. Thomas
Wood y Stanislaw M. Jankowski,
Karski. How One Man Tried to Stop the Holocaust
, New York: John Wiley and Sons, 1994; y, especialmente, su
autobiografía, Jan Karski,
Story of a Secret State
, Boston, Houghton and Mifflin, 1944.
36
Hanoch Smith, “Israeli reflections on the Holocaust”, en
Public Opinion
, January 1984.
37
Paul Johnson,
op. cit.
, pp. 664-665.
38
Vid. infra
y Dalia Ofer,
op. cit
., pp. 30-37.
Memoria e imaginario colectivos
Emblemáticos son los debates
de la década de 1950 cuando se
discutían los posibles monumentos
y la necesidad de preservar el re-
cuerdo de más de seis millones de
víctimas. Ya desde 1942 se ha-
blaba de levantar una construcción
conmemorativa a la diáspora judía
que en esa época estaba siendo
exterminada por el nazismo. Una
serie de
lieux de memoire
fue esta-
blecida desde Fnales de la guerra
en adelante, primero en Palestina
Británica y luego en el Estado de
Israel. Una vez fundado éste, no
faltaron quienes propusieron que
se erigiera en Jerusalén —don-
de hoy existe Yad Vashem—
38
una
chimenea altísima que fuera visible
desde toda la zona central del país
y que siempre lanzara humo para
que nadie olvidara. Desde enton-
ces, placas, memoriales y monu-
mentos recordando a las víctimas
del Holocausto fueron colocados
a lo largo y ancho del país. La me-
morialización de la
Shoah
contiene
iniciativas personales, de grupos
y también oFciales, desde la plan-
tación de bosques en memoria de
las víctimas hasta la construcción
de la Cámara del Holocausto en
el Monte Sión (establecida a Fnes
de los años 40 por el Ministerio
de Religión de Israel y en la que
se recordaba a las comunidades
judías exterminadas en el Holo-
causto). Programas educaciona-
les y radiales, becas para hijos de
sobrevivientes del Holocausto, así
como nombres alusivos no sólo al
exterminio sino a eventos heróicos
39
acaecidos entonces —ejemplo de
ello son los nombres de algunas
de las famosas granjas colectivas de
Israel,
kibbutzim,
como Yad Morde-
jai, en memoria de Mordejai Ani-
levich, comandante de la rebelión
del Ghetto de Varsovia, o Lojaméi
Ha-Guetaot (Combatientes de los
Ghettos).
Es muy interesante la aprecia-
ción de Dalia Ofer sobre la inter-
pretación sionsita del Holocausto
y la narrativa que ésta generó en
la primera década de la existencia
de Israel. Ofer sostiene que esta
narrativa se fue estructurando en
términos de Destrucción (el Holo-
causto) y Renacimiento (la crea-
ción del Estado).
39
En el Día del
Holocausto en 1960, por ejemplo,
Israel Gutman, uno de los comba-
tientes sobrevivientes del Ghetto
de Varsovia y luego investigador
académico en el tema, sostenía que
“El Holocausto del pueblo judío y
el Estado de Israel independien-
te tienen ambos su origen en una
misma fuente y reflejan facetas de
la vida contemporánea judía”.
40
Gutman señalaba un motivo re-
petitivo en la narrativa sionista del
Holocausto, a saber, la antinomia
entre la diáspora judía que no su-
po interpretar correctamente las
señales nazis con respecto a la
cuestión judía y casi pasivamen-
te fue parcialmente aniquilada y
el sionismo activista y territoria-
lista que construía en el Medio
Oriente un refugio judío contra la
persecución antisemita y que en
el Holocausto adoptaba una ac-
titud de resistencia y combati-
vidad. Esta antinomia, analizada
por Ofer en detalle, apareció en
forma bastante marcada en la es-
fera pública israelí de los años 50
en el contexto del conflicto que
vivía Israel en aquellos años. El
mensaje activista que implica es-
ta postura es bastante claro así
como también el antipasivismo o
el dejar que el destino del propio
pueblo dependa de otros. Aunque
más tarde las interpretaciones del
Holocausto fueron profundizadas,
matizadas y más detalladamente
explicadas, esta narrativa antinó-
mica dejó profundas huellas a lar-
go plazo como la certeza de que
para Israel, el Holocausto debe
ser irrepetitible y que su eco en la
esfera pública contiene un fuer-
te efecto preventivo que remarca
la amenaza existencial siempre en
términos de exterminio.
En contraposición al estudio
de Ofer, Idith Zertal describió a
la década de 1950 como un período
de “silencio organizado” con res-
pecto a las percepciones que del
Holocausto se tuvieron entonces
en Israel. En su artículo, Zertal
señalaba que el cambio de polí-
tica con respecto al Holocausto
había comenzado con la captura
y juicio de Adolf Eichmann.
41
En-
tonces, Ben Gurión y otros líde-
res de Israel utilizaron la trage-
dia del Holocausto a través de una
doble metáfora para simbolizar el
papel de Israel como Estado-pe-
ligro (que reflejaba la potencial
destrucción de la vida judía inde-
pendiente ante la amenza árabe
de los años 60 —no pocas veces
equiparada como posible genera-
dora de un nuevo exterminio) y
como Estado-refugio (de frente a
la realidad israelí como metáfora
de supervivencia y construcción)
al mismo tiempo. Desde eL punto
de vista del análisis social y polí-
tico, cabría preguntarse si el uso
recurrente de estas metáforas re-
presentaba una política adoptada
conscientemente y con objetivos
estratégicos claros —como la po-
lítica adoptada por el mismo Ben
Gurión de negociar las reparacio-
nes y normalización de relaciones
con Alemania Occidental— o, si
por el contrario, era producto de
una serie de actos y expresiones
de gran impacto simbólico, y aun
material, que encontraba eco en
una realidad estratégica de con-
flicto cuya dirección era difícil de
discernir en aquella época.
El simbolismo del Holocaus-
to como un referente identitario
obligado para la formación del
carácter israelí, acabó tomando
forma y solidez con la monumen-
tal construcción de
Yad Vashem
(‘Monumento y Nombre’). Esta es
la institución oFcial de Israel pa-
39
Ibid
., pp. 38-42.
40
Israel Gutman, “
Neemanut LaZikaron Hahistori
” (±idelidad a la memoria histórica), en
HaShavua BaKibbutz HaHartzi
, Vol. 22, N° 4, 1960.
41
Vid
. Idith Zertal, “±rom the People’s Hall to the Wailing Wall: A Study in Memory, ±ear, and War”, en
Representations
, N° 69, 2000.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
40
ra el perpetuo recuerdo del Holo-
causto, los mártires y el heroís-
mo. Su creación fue decidida en
1946 por las autoridades sionistas
y se hizo realidad una vez fundado
el Estado. Entonces, el parlamento
israelí (
Knesset
) emitió en 1953
“la Ley
Yad Vashem
Autoridad del
Recuerdo”, que otorgaba a esta
institución gran parte de la tarea
de recolectar, investigar, recordar
y centralizar las ceremonias rela-
tivas al Holocausto. Años más tar-
de, la
Knesset
legisló la “Ley del
Día del Recuerdo del Holocaus-
to y el Heroísmo”, que establece
oFcialmente el tipo de ceremo-
nias que han mantenido vigencia
hasta el día de hoy. El conjunto
que compone
Yad Vashem
incluye
varios museos (entre ellos, el del
Holocausto), institutos de ense-
ñanza e investigación (la Escuela
Central para la Enseñanza del Ho-
locausto y el Instituto Internacional
para la Investigación del Holo-
causto), lugares de recuerdo (en
honor a las víctimas asesinadas,
a los niños sacriFcados, a las co-
munidades judías asoladas y a los
‘Justos Gentiles del Mundo’ que
arriesgaron sus vidas por salvar a
los judíos), salas de ceremonia y
conferencias y biblioteca/heme-
roteca. En la religión civil israelí,
la importancia de
Yad Vashem
es
mayúscula: es un verdadero san-
tuario dedicado a la memoria de
las víctimas del Holocausto. Por
ello, siempre arde en éste una lla-
ma eterna que, en forma conse-
cuente, recuerda a las víctimas y
mantiene esta memoria siempre
presente y actual.
42
Otro símbolo en la historia de
la construcción identitaria israelí al-
rededor de la
Shoah
lo ha sido,
desde luego, el Día del Holocaus-
to (oFcialmente denominado Día
del Recuerdo del Holocausto y del
Heroísmo —
Yom Ha-Zikarón la-
Shoah Ve-laGvurá
). Inaugurado en
1959 por el entonces primer minis-
tro de Israel, David Ben Gurión, y
el presidente del Estado, Yitzhak
Ben-Zvi, es éste un feriado nacio-
nal que se conmemora trece días
después de la Pascua judía y an-
tecede por ocho al Día de la Inde-
pendencia. Para la ocasión, a las
10.00 horas en punto, suenan en
todo el país las sirenas de alarma
antiaérea imponiendo durante dos
minutos el cese de toda actividad
y el silencio. En ese momento, la
norma social hace que toda la po-
blación cese cualquier tarea que
estuviera haciendo y se ponga de
pie, en silencio, recordando al Ho-
locausto. Todo, aun el tráFco ur-
bano e interurbano, se detiene y
la gente desciende de los vehícu-
los para honrar la memoria de las
víctimas. Asimismo, oFcinas y es-
42
Yad Vashem
es, desde luego, lugar de visita oFcial obligado para cuanta personalidad, política o no, visita Israel. ±amoso es el episodio en el
que el presidente Sadat de Egipto, en su histórica visita a Jerusalén en noviembre de 1977, se negó de antemano a visitar el famoso santuario.
Cuando se le explicó que de ser así se cancelaría su visita a Israel, el mandatario egipcio accedió y aun participó en la ceremonia de conmemo-
ración tradicionalmente hecha para tales ocasiones. Para mayor información sobre
Yad Vashem
y su historia
vid
Para el
affair
Sadat,
vid
tablecimentos públicos cesan sus
actividades y ese día, las bande-
ras del país permanecen izadas a
media asta en señal de duelo al
tiempo que la televisión proyec-
ta documentales y entrevistas y la
radio trasmite canciones alusivas
al evento. En vista de que cere-
monias públicas similares recuer-
dan, una semana después, a los
caídos en las guerras de Israel, la
ocasión estrecha nuevamente el
vínculo que entre el Holocausto y
el conflicto árabe-israelí inexora-
blemente existe.
Parte importante de este ritual
cívico estriba en conjugar memo-
ria y vivencia. Así, entre el Día del
Holocausto y el Día de la Inde-
pendencia de Israel (entre abril y
mayo por lo general) miles de jó-
venes israelíes y judíos de todo el
mundo viajan a Polonia para reali-
zar una ‘Marcha por la Vida’ al que
fuera el más espantoso campo de
exterminio nazi —y, por derecho
propio, símbolo él mismo del Ho-
locausto: Auschwitz. La gira cul-
mina, ya de regreso en Israel, con
los festejos de la independencia.
Una de las explicaciones fun-
cionales posibles de esta combi-
nación reside en que
- - - - - - - - • - - - - - - - -
…la memoria nacional responde a una
lógica diferente que la de la necesidad
catártica de la población. La legitimiza-
41
ción del orden social [y] la constitución
de sujetos que sirven de base a las aspi-
raciones nacionales son prioridades para
cualquier gobierno. Por lo tanto, durante
las primeras dos décadas de la existencia
del Estado de Israel, la memoria ofcial
[estructuró] lo que era considerado co-
mo una necesidad nacional urgente: la
Formación de sujetos nacionales identif-
cados con el Estado dispuestos a deFen-
der la patria.
43
- - - - - - - - • - - - - - - - -
En este sentido, Julia Resnik,
basándose en el enFoque teórico de
Benedict Anderson, analiza la cons-
trucción de tres ‘imágenes naciona-
les’ como Funciones cumplidas por
el Estado, en este caso, Israel: na-
ción [judía] con derecho a un Estado
[Israel]; nación por derecho [bíbli-
co e histórico] de religión y Estado
para una nación perseguida [anti-
semitismo que culmina en el Holo-
causto]. En este análisis, el agente
que ejecuta la tarea a nombre del
Estado es el ministerio de educa-
ción, lo cual explicaría no sólo la
dirección ‘política’ de la construc-
ción de imágenes legitimizado-
ras, sino también su combinación
y la dirección de los contenidos y
marcos de acción.
44
La impronta que el Holocaus-
to ha tenido y tiene, pues, en la
vida nacional, social y cultural is-
raelí es abrumadora. Desde la di-
mensión intelectual —cátedras al
respecto en las universidades e
investigaciones en institutos de-
dicados a diversos aspectos de este
Fenómeno histórico— a la material
—museos y monumentos en dis-
tintos lugares del país, nombres de
calles y lugares— y a la expresiva
—una vasta literatura y publicidad
sobre el tema, programas de radio
y T.V., películas y obras de teatro,
música y artes plásticas— el Ho-
locausto y su huella empapan la
memoria histórica y el imaginario
social israelí transFormando a la
Shoah
de una vivencia traumática
en el pasado en una razón exis-
tencial en el presente. La parti-
cipación directa o tangencial del
Estado, y especialmente el minis-
terio de educación, en la Forma-
ción de esta consciencia es más
que obvia.
Aunque, como hemos visto, el
Holocausto ocupa hoy día un lu-
gar central en el discurso público
israelí y también en su imaginario
social, debemos acotar también
que esta narrativa sionista no es
compartida por todos los sectores de
la sociedad israelí. Considerables
grupos judíos ultra-ortodoxos la
han rechazado al negarse a reco-
nocer explícitamente la existencia
de un Estado secular y laico que,
desde su punto de vista, atenta
contra la teología misma del ju-
daísmo (según la cual, sólo el Me-
sías podría estar autorizado para
reconstituir la soberanía judía so-
bre Palestina). Junto a ellos, los
palestinos en general y los árabe-
israelíes en particular —miem-
bros estos últimos de la sociedad
israelí— se autoperciben también
en términos catastrófcos a través
de la traumática experiencia de la
Naqba
.
45
El ‘renacimiento’ israe-
lí se convirtió, para éstos, en la
perdición palestina y, por ende, se
vieron a sí mismos como las pri-
meras víctimas tangenciales de la
interpretación y el recuerdo del
Holocausto, es decir, víctimas
de las víctimas y de su narrati-
va central. Otra prueba más de la
íntima conexión entre el extermi-
nio judío, el
ethos
constructivis-
ta sionista central —que había
llevado, material y políticamen-
te, a la Fundación del Estado de
Israel— y la cuestión árabe-pa-
lestina-israelí: el Estado-reFugio
vis-à-vis
el Estado-conflicto.
43
Julia Resnik, “Sites oF Memory oF The Holocaust: Shaping National Memory in the Education System in Israel”, en
Nations and Nationalism
,
Vol. 9, N° 2, 2003, p. 305.
44
Ibid
., pp. 297-317.
45
En el imaginario colectivo palestino, el nacimienbto del Estado de Israel es considerado como una ‘catástroFe’ o ‘desastre’ —
naqba
en ára-
be— pues aquél hecho marcó el inicio de la diáspora palestina y la consecuente pérdida de sus hogares,
patrimonios y esperanzas de retorno
a su tierra ancestral. N.E.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
42
Imaginario social israelí y Holocausto
46
Estos son los argumentos centrales presentados por Joseph Massad, “Palestinian and Jewish History: Recognition or Submission?”, en
Journal
of Palestine Studies
, Vol. 30, N° 1, 2000. Con respecto a la ‘vulnerabilidad estratégica’ es interesante señalar los precisos comentarios de Efraim
Halevi, ex-comandante del Servicio de Inteligencia Exterior Israelí (conocido como
Mossad
) quien aFrmó en un programa político radial que
Israel no es destructible, aunque sí estratégicamente vulnerable. Escúchese, “
Miyamin Umismol
” (De la derecha y de la izquierda), en
Kol Israel
B, transmisión del 3 de mayo del 2007, 19.00-20-00 horas, en http://iba.org.il
El impacto del Holocausto en el
imaginario israelí contemporáneo
en relación al conflicto árabe-israe-
lí en general y al palestino-israelí
en particular es mucho más central
de lo que se percibe a primera vis-
ta. Para comprender dicho impacto,
hay que tomar en cuenta los meca-
nismos universales de conformación
de ‘imaginarios sociales’. En situa-
ciones en la que existe una amena-
za a nivel de imaginario social, no
cuenta el peso ‘objetivo’ de ésta
—capacidad de realización efec-
tiva de la amenaza, concretamen-
te, si la parte árabe es capaz o no
de “borrar a Israel del mapa” o de
convertir en hecho lo que la socie-
dad israelí ve como amenaza exis-
tencial— sino las percepciones que
esta amenaza genera. De ahí que el
papel comunicativo de las esferas
públicas —manejado a través de los
medios de comunicación, de la ma-
nipulación retórica política y de las
representaciones artísticas de todo
tipo— es central en este tipo de pro-
ceso. Es por esto que, volviendo a
un ejemplo anteriormente señala-
do, argumentar que Hadj Amin al-
Hussaini fue el único caso de clara
cooperación entre el nacionalismo
palestino y el nazismo no es argu-
mento suFciente para invalidar los
temores de la sociedad israelí. La
argumentación es en sí irrelevan-
te en términos de imaginario colec-
tivo, de sus temores y del impacto
que éstos tienen sobre las políti-
cas y el devenir de la zona. Otros
argumentos como las ventajas es-
tratégico-militares de Israel o la
imposibilidad actual de destruirlo
(o “borrarlo del mapa”, “echar a
los judíos al mar” u otras expre-
siones usadas y abusadas a lo lar-
go del conflicto por la parte árabe
y hoy por uan parte del liderazgo
de la República Islámica de Irán),
tampoco pueden ser vistos, a ni-
vel de imaginario colectivo, como
efectivos ya que operan sobre una
base de datos racionales que re-
quieren niveles de conocimiento
y compresión difícilmente accesi-
bles a las mayorías, si lo que se
quiere es desmontar de estos ar-
gumentos el discurso mítico que
los rodea y presentarlos en sus di-
mensiones operativas reales.
46
Para nuestra argumentación es
más interesante comprender el pro-
ceso de generación de temor y el
miedo a nivel social. En este caso,
frente a una amenaza percibida
como real, se tiende a procesar se-
lectivamente la información concen-
trándose en los aspectos negativos
y amenazantes los cuales se van a
transformar en el núcleo central del
pensamiento. Siendo que el Holo-
causto está Frmemente implantado
en el imaginario colectivo de Is-
rael, sus percepciones sirven de
‘Fltro’, ‘referente’ central o ‘guía
de reacción’ frente a amenazas co-
lectivas posteriores. Por ello, cada
vez que se genera un estado similar
de amenaza, se activa espontánea-
mente el sistema de motivación ne-
gativo que opera automáticamente
en la categorización evaluativa y
esto genera una ‘respuesta’ a nivel
social. Este mecanismo se diferen-
cia del sistema de motivación posi-
tivo el cual requiere una actividad
cognitiva y analítica más comple-
ja que conduce a la elaboración
de percepciones y pensamientos
alternativos creativos y flexibles,
aunque fácilmente inhibidos por
la interferencia inconsciente del
miedo. El impacto del trauma pa-
sado inutiliza en el fondo el sis-
tema de pensamiento binario o de
alternativas, cerrando así, en forma
casi instintiva para muchos, la posi-
bilidad de instalar en el imaginario
positivo una respuesta positiva o,
al menos, exenta de miedo. Son las
experiencias traumáticas —como
la
Shoah
o, en el caso palestino
y con todas las diferencias debidas,
la
Naqba
— las que se incorporan
más rápidamente a la memoria e
43
imaginario colectivos como produc-
tos culturales y se diseminan gra-
cias a los medios de comunicación
sociales que fertilizan el terreno
para la conexión de la orientación
colectiva del miedo con el
ethos
del
conflicto.
47
Desde la creación del Estado de
Israel, la amenaza a su existencia
por parte de sus vecinos fue par-
cialmente presentada en los mismos
términos que el Holocausto dejó im-
presos en la memoria colectiva ju-
día e israelí. Frases recurrentes de
la propaganda popular y retórica
palestina y árabe —que en ciertos
círculos se repiten hasta hoy co-
mo “¡echar a los judíos al mar!” o
“¡degollemos a los judíos!”— pe-
netran el imaginario social israelí
dentro del marco creado por la hue-
lla del Holocausto. La ola de propa-
ganda antisemita que, incluyendo
temas tradicionales como los libe-
los de sangre (acusación hecha a
los judíos de emplear sangre hu-
mana en sus rituales religiosos)
y la conspiración judía mundial,
aflora en los últimos años en el
mundo árabe y el mundo islámi-
co es conocida, debatida y liga-
da al recuerdo del Holocausto en
la sociedad israelí. A lo largo de
la existencia de Israel, el terro-
rismo contra objetivos civiles ha
sido percibido visceralmente co-
mo una amenaza existencial per-
sonal y colectiva, en términos de
Holocausto y exterminio, aunque
las circunstancias sean diversas o,
incluso, muy lejanas de tal posi-
bilidad.
En términos post-modernos, hay
quienes a±rman que la ‘meta-na-
rrativa’ que liga el Holocausto con
Israel, con sus metáforas contra-
puestas de pasividad y coraje, así
como los mensajes políticos y mi-
litares pro-activos que tanto han
influido sobre el imaginario social,
van decayendo en un período en el
que el Estado está perdiendo el con-
trol de la conmemoración y la narra-
tiva o±ciales pues comienzan éstas a
chocar con otras narrativas que, por
muy variados motivos, representan la
visión de grupos diversos dentro
de la sociedad israelí. Si tradicio-
nalmente la meta-narrativa esta-
tal israelí resaltó como tema central
el camino del Holocausto al renaci-
miento nacional, hoy día se generan
en la sociedad israelí y ocupan un
lugar importante otras narrativas. El
ethos
de coraje contrapuesto a la
indefensibilidad de las víctimas del
Holocausto va decayendo en una so-
ciedad en la que la desideologización,
la privatización y la globalización se
han convertido en realidad producien-
do el menoscabo de la meta-narrativa
particular de Israel. Son los sobrevi-
vientes del Holocausto —y nos sus
héroes combatientes— quienes pre-
sentan ahora una narrativa alterna-
tiva cada vez más aceptada en una
sociedad cansada de guerras:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
“Es así como los israelíes nativos de la
primera década [del Estado de Israel
independiente y participantes de sus
guerras] sirvieron de modelo para los so-
brevivientes [del Holocausto], ahora és-
tos sirven de modelo para los nacidos en
Israel. En otras palabras, los vencedores
del pasado sienten que se han convertido
en las víctimas del presente, mientras que
las víctimas de entonces [víctimas del
Holocausto] se han convertido en los
vencedores de hoy”.
48
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Se podrían usar muchos ejemplos
más para fundamentar la hipóte-
sis que sostiene que el imaginario
social israelí digiere el conflicto
árabe-israelí y palestino-israelí en
los marcos creados por el recuerdo
del Holocausto. No deja de llamar
la atención que un proceso muy
similar ha de±nido también el ca-
rácter identitario árabe-palesti-
no. La experiencia traumática de
la
Naqba
, la catástrofe nacional
palestina, impactó de tal manera
el imaginario social palestino que
también se convirtió en referente
irrenunciable de su propia iden-
tidad. Ambos fenómenos, si bien
comprensibles desde el punto de
vista de la formación de identida-
des colectivas, han devenido en
formidables obstáculos para la pa-
ci±cación entre ambos pueblos.
47
D. Bar-Tal,
op. cit
., pp., 605-607.
48
Mooli Brog, “Victims and Victors: Holocaust and Military Commemoration in Israel Collective Memory”, en
Israel Studies
, Vol. 8, N° 3, 2003, p. 94.
Perspectivas Teóricas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
44
Conclusiones prácticas
El primer paso para lograr la
pacifcación de la región, es aceptar
lo obvio. El binomio catástroFe-
identidad nacional existe en estas
dos sociedades en pugna y han
impactado sus respectivos imagi-
narios sociales hasta el punto de
la no reconciliación entre ellos.
Esta situación se ha traducido en
juegos de suma cero donde cual-
quier Fórmula de negociación es-
tá destinada al Fracaso. De aquí
que es perentorio enFatizar que la
relación Holocausto-conflicto del
Medio Oriente existe en el ima-
ginario social israelí tanto como
la ecuación
Naqba
-Conflicto del
Medio Oriente existe para el ima-
ginario colectivo palestino. Enten-
der dichos procesos es central si se
aspira seriamente a lograr, de una
vez por todas, desactivar esta san-
guinaria y longeva conflagración.
Un segundo paso es comprender
qué amenazas de carácter político,
económico y social son traducidas
por el imaginario israelí como con-
notaciones de exterminio. Cuando
los israelíes sienten que son excluí-
dos, reprobados y hasta castigados
por lo que les sucede (¿acaso no
está claro que el camino inmediato
al Holocausto se maniFestó a tra-
vés de la exclusion social y política
de los judíos, de leyes discriminato-
rias, de condenas, de negación de sus
derechos civiles y luego humanos, de
boycott económico, académico, proFe-
sional, educacional y todo lo que esto
conlleva?) reaccionan, en el marco
del conflicto, en base al trauma del
Holocausto cerrándose Frente al de
aFuera y actuando sólos, si hace Fal-
ta por la Fuerza, para que lo que se
percibe como un peligro existencial
no prospere. Por ello, la elimina-
ción de la retórica violenta, exaltan-
te y de contenidos ‘exterminadores’
es, más que necesaria, urgente.
Pero igualmente lo es remover los
peligros reales contra la sociedad
civil israelí.
El diálogo análitico entre diver-
sos sectores sociales es Fundamen-
tal. En él, cada parte debe intentar
comprender a la otra y para poder
retornar a su propia sociedad cla-
mando que no sólo a nivel de eli-
tes políticas, sino a también a nivel
social existe un interlocutor capaz
de expresarse y a la vez empatizar
con los problemas de la contrapar-
te. Es diFícil exagerar el impacto
del Holocausto sobre el imagina-
rio social israelí así como la pro-
Funda relación entre este impacto
y el conflicto del Medio Oriente.
Por ende, convendría tomarlo se-
riamente en cuenta si se pretende
llevar adelante un proceso de pa-
cifcación eFectiva. De aquí que el
camino a la concordia tendría que
incluir muchos más incentivos po-
sitivos que eliminen la sensación
de amenaza existencial, hacia am-
bas partes, que presiones o amena-
zas El comprender la proFundidad
del trauma que el Holocausto cau-
só en la sociedad israelí es esen-
cial, no sólo para los palestinos
sino para todo interlocutor, perso-
na o grupo, que quiera intervenir
en la problemática meso-oriental
y ayudar a lograr la tan anhelada
como pospuesta paz en la zona.
Todo esto podría ayudar al Esta-
do reFugio —convertido en Estado
conflicto— a ir adquiriendo la
Forma y los contenidos de un Es-
tado normal.
Recibido el 12 de marzo del 2007
Aceptado el 2 de abril del 2007
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