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143
Por los derechos humanos de las mujeres:
la Ley General de Acceso de las Mujeres
a una Vida Libre de Violencia
Marcela Lagarde y de los Ríos
Resumen
Este artículo analiza la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida Libre
de Violencia, misma que es considerada
por la autora como un paradigma en el
proceso de consolidación de los derechos
humanos de las mujeres en México.
Abstract
This article analyzes the General Law of
Acces of the Women to a Free Life of Vio-
lence. This Law constitutes a paradigm
in the way by the accomplishment of the
human rights of the Women in Mexico.
Palabras clave
: Ley General de Acceso de
las Mujeres a una Vida Libre de Violencia,
derechos humanos de las mujeres, vio-
lencia contra las mujeres, feminicidio,
misoginia.
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
144
L
a Ley General de Acceso de
las Mujeres a una Vida Libre
de Violencia
1
surge de una terri-
ble situación: la inadmisible y gra-
ve prevalencia de diversas formas
de violencia contra las mujeres en
México incompatibles con la vigen-
cia de sus derechos humanos
2
y la
convivencia democrática. A ma-
nera de ejemplo: “más de 6,000
niñas y mujeres fueron asesinadas
entre 1999 y 2005. Asimismo, mil
205 niñas y mujeres fueron asesi-
nadas en todo el país en el 2004,
lo que implica que 4 niñas y mu-
jeres fueron asesinadas cada día y
una niña o mujer cada 6 horas.”
3
La brutalidad antifemenina ha
sido documentada en los últimos
años de manera parcial y no sis-
temática, tanto por instituciones
del gobierno como de la sociedad
civil: medios de comunicación,
universidades, centros de
inves-
tigación, comisiones de derechos
humanos y, ante la gravedad de
este tipo de violencia, cuerpos
internacionales como la Organi-
zación de las Naciones Unidas
y la Oganización de los Estados
Americanos.
En el caso de México, las ins-
tituciones de salud gubernamen-
tales en cada entidad registran
puntualmente los casos de violen-
cia contra las mujeres. La Secre-
taría de Salud —que cuenta con
el Centro de Género— el Servicio
Médico Forense, el Instituto Na-
cional de Estadística, Geografía e
Informática (INEGI) y el Consejo
Nacional de Población (CONAPO),
por ejemplo, han realizado inves-
tigaciones nacionales al respecto;
por otro lado, la Procuraduría Ge-
neral de la República, a través de
la Fiscalía Especial para Delitos
Violentos Contra Mujeres a partir
de su creación en 2005, las pro-
curadurías estatales y del Distrito
Federal, los ministerios públicos,
que reciben las denuncias y con±-
guran los expedientes y los centros
de readaptación social (CERESOS),
se encargan de consignar a quie-
nes purgan penas por diversos
tipos de delito relacionados con
La violencia contra las mujeres
1
Publicada en el
Diario Ofcial de la Federación. Órgano del Gobierno Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
,
el 1º de febrero de 2007.
Disponible en línea en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LEY.pdf Para efectos del presente artículo, se le denominará como la
Ley. N.E.
2
Por derechos humanos de las mujeres se entiende: “…los derechos que son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos
universales contenidos en la Convención sobre la Eliminación de Todos las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención
sobre los Derechos de la Niñez, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará) y
demás instrumentos internacionales en la materia”, Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia,
op. cit
., Título Primero,
Capítulo I, Artículo 5°, inciso VIII. A su vez, en el Capítulo II, Artículo 4°, de la Convención de Belem do Pará, se estipula cuáles son estos
derechos: “Toda mujer tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consa-
gradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos. Estos derechos comprenden, entre otros: a) el derecho a que
se respete su vida; b) el derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral; c) el derecho a la libertad y a la seguridad personales;
d) el derecho a no ser sometida a torturas; e) el derecho a que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia; f)
el derecho a igualdad de protección ante la ley y de la ley; g) el derecho a un recurso sencillo y rápido ante los tribunales competentes, que
la ampare contra actos que violen sus derechos; h) el derecho a libertad de asociación; i) el derecho a la libertad de profesar la religión y las
creencias propias dentro de la ley y j) el derecho a tener igualdad de acceso a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos
públicos, incluyendo la toma de decisiones.” Organización de los Estados Americanos,
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar La Violencia Contra la Mujer
Washington, Departamento de Derecho Internacional, 1994. N.E.
3
Marcela Lagarde, Conferencia Magistral presentada en el Foro “Violencia Feminicida en la República Mexicana, la situación en el estado de
Querétaro”, Querétaro, 23 de enero de 2007, México, Comisión de Equidad de Género y Grupos Vulnerables de la LV Legislatura.
C±r
. Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática,
Panorama de violencia contra las mujeres en los Estados Unidos Mexicanos,
México, INEGI, 2006,
en
y Olga Bustos Romero, “La violencia feminicida en México y en Guatemala”, presentación en
Power Point
durante el
VII Encuentro Internacional
de Estadísticas de Género en el Marco de las metas del Milenio
, 19 al 21 de septiembre del 2006, Aguascalientes, Ags., México, INMUJERES,
UNIFEM, CEPAL, INEGI, 2006, documento en línea en
145
violencia contra las mujeres. El
poder judicial también registra y
da seguimiento a los procesos de
violencia contra las mujeres como
parte de la impartición de justi-
cia, aunque en la mayor parte del
país estos seguimientos no están
sistematizados.
A su vez, las organizaciones y
asociaciones civiles y las redes de
defensa de los derechos humanos
de las mujeres enfrentan la vio-
lencia de diversas maneras: la ha-
cen visible, la denuncian, ante la
impunidad exigen justicia y, en
muchos casos, atienden a mujeres
que han sido víctimas. Funcionan
además
algunos
observatorios
que
registran la violencia contra
las mujeres así como las acciones
gubernamentales para prevenirla
y atenderla. Algunos concentran
su esfuerzo en el acceso de las mu-
jeres a la justicia e incluso han
presentado varios casos en tribu-
nales internacionales y colabora-
do con ONGs como Amnistía In-
ternacional.
Si bien otros mecanismos a±nes
aún no intervienen con su±cien-
cia en el registro de la violencia,
en su mayoría sí despliegan algún
programa parcial de atención a la
violencia familiar. Por ejemplo, el
Instituto Nacional de las Mujeres
realiza campañas para visibilizar
o denunciar la agresión misógina
y promueve investigaciones so-
bre la legislación para lograr su
transformación como la Encuesta
Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares (ENDI-
REH)
4
. Por su lado, El Instituto
Nacional de Salud Pública rea-
lizó la Encuesta Nacional sobre
Violencia contra las Mujeres (EN-
VIM)
5
. Ambas encuestas, realiza-
das durante el 2003, han resultado
ser instrumentos básicos para la
comprensión de la lacerante pro-
blemática que nos ocupa.
Los congresos de las entidades
federativas también intervienen en
la denuncia de la violencia contra las
mujeres a través de sus Comisio-
nes de Equidad y Género o las de
Justicia y Derechos Humanos. El
Congreso de Chihuahua, además de
la Comisión de Equidad, creó la
Comisión Especí±ca para las Muje-
res Asesinadas en Ciudad Juárez.
El Congreso de la Unión confor-
mó desde la LVIII Legislatura la
Comisión Especial para Conocer
y Dar Seguimiento a las Investi-
gaciones sobre los Homicidios de
Mujeres en Ciudad Juárez; en la LIX
Legislatura, con la Comisión Es-
pecial para Juárez del Senado y en la
Cámara de Diputados, a partir de
2003, con la Comisión Especial para
Conocer y Dar Seguimiento a las
Investigaciones sobre los Femini-
cidios en la República Mexicana,
con±rmada en la actual Legislatu-
ra LX.
A pesar de estos esfuerzos —y
salvo la Comisión de Derechos Hu-
manos del D. F. que ha considera-
do este tipo de violencia como un
problema de violación de derechos
humanos— es aún patente que la
mayoría de las comisiones de de-
rechos humanos no se atreven a
asumir un papel más activo y res-
ponsable frente a la problemática.
Ni siquiera asumen la saña contra
las mujeres como un problema de
su incumbencia. Incluso la Comi-
sión Nacional de Derechos Huma-
nos (CNDH), que cuenta con una
visitaduría sobre la violencia con-
tra las mujeres, ha tenido al res-
pecto un desempeño ambivalente
y hasta contraproducente en al-
gunos casos, como el de la Sra.
Ernestina Ascencio Rosario cuya
muerte fue resultado de la barba-
rie feminicida.
6
4
De acuerdo al Boletín de Prensa del 25 de noviembre del 2004, “A iniciativa del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y con la cola-
boración del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI) levantó en los meses de octubre y noviembre del 2003 la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 2003
(ENDIREH), que proporciona información en relación con la ‘violencia en la pareja’”.
Vid
., el Boletín
in extenso
en
vez, la base de datos de la ENDIREH, puede ser consultada en
5
Gustavo Olaiz, Blanca Rico y Aurora del Río (coords.),
Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres
, México, Instituto Nacional de Salud
6
Doña Ernestina, mujer indígena de 73 años de edad, fue encontrada muerta el 25 de febrero del 2007. De acuerdo al Centro de Derechos
Humanos Miguel Agustín Pro, la anciana fue violada tumultuariamente por elementos castrenses, al parecer, pertenecientes al 63° Batallón de
Infantería de la 26ª zona militar de Lencero, Veracruz. El ejército se deslindó rápidamente de las inculpaciones y el parte o±cial forense declaró
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
146
La información sobre la violencia
contra las mujeres no es sistemá-
tica porque los criterios de regis-
tro son diversos sobre la misma
materia y porque cada instancia
registra en función de un enfo-
que parcial que resulta unilateral
o distorsionante. No hay homoge-
neidad en la consideración sobre
la violencia contra las mujeres, es
decir, aquella que se ejerce contra
las mujeres por ser mujeres, ubi-
cadas en relaciones de desigual-
dad con respecto a los hombres,
a las instituciones civiles y al Es-
tado. Hechos flagrantemente vio-
lentos en contra de mujeres son
desechados como tales por diver-
sas instancias con el argumento
de que podrían haberle ocurrido a
cualquier persona mujer u hombre,
sin distinción ni especiFcidad ge-
nérica, o se desechan esgrimien-
do la edad, el oFcio, la actividad
o la calidad moral de la víctima
7
o
del agresor.
8
En muchos casos se desestima
la importancia social del proble-
ma con el argumento de que toda
la sociedad es violenta o con la
prueba de que hay hechos de vio-
lencia que involucran a más hom-
bres que a mujeres, como en las
muertes violentas que son en ma-
yor número de hombres. Por éstas
y otras razones —como el bajo ín-
dice de denuncias que hace supo-
ner en algunos tipos de violencia
que la relación es de 10 a 1: una
denuncia por cada diez hechos de
violencia—, prevalecen solamente
subregistros de este tipo de actos
que resultan a la postre insuF-
cientes para informar y dar segui-
miento a estos intolerables actos
de discriminación.
No hay una verdadera cultura
legal ni de la legalidad entre las
mujeres porque tampoco la hay en
el país, salvo para pequeños nú-
cleos. Además, su exclusión legal
—las leyes y el aparato jurídico
funcionan, más bien, como sopor-
te de la dominación masculina—
obstaculiza también la realiza-
ción de campañas que coadyuven
a combatir la crueldad misógina.
A todo ello se suma la discri-
minación institucional en el trato
gubernamental hacia las mujeres:
al acudir en busca de protección
institucional del Estado en situa-
ciones de violencia, éstas son in-
vitadas a desistirse en pos de inte-
reses superiores a su propia vida y
seguridad. Por eso, la Ley coloca en
el centro el derecho humano de ca-
da mujer a vivir libre de violencia.
Aun ahora prevalece un rechazo
o, en el mejor de los casos, una es-
pecie de tolerancia social a insti-
tuciones como los institutos de las
mujeres, las comisiones de equidad
y género de los Congresos, los pro-
gramas y acciones especíFcos para
mujeres y los presupuestos desti-
nados a enfrentar gubernamental-
mente problemas femeninos. Cualquier
atención que las mujeres deman-
dan se traduce en clave de concesio-
nes en un mar de atropellos.
La deFnición misma de la vio-
lencia contra las mujeres está a
debate pero también sus causas,
sus determinaciones, su mecánica.
Prevalecen creencias diversas: na-
turalistas, biologicistas, religiosas,
mágicas y literarias enmarcadas en
el sentido común muy distantes
de concepciones cientíFcas femi-
nistas con perspectiva de género
9
y derechos humanos estipuladas
en instrumentos internacionales.
que la causa del deceso de la infortunada mujer había sido anemia y diversas complicaciones gastrointestinales. La propia CNDH avaló entonces
el dictamen oFcial, mismo que causó gran polémica al no ser compartido ni por los familiares de la víctima ni por buena parte de la opinión
pública nacional que continuaron sosteniendo la primera versión. N.E.
7
Por víctima se entiende “La mujer de cualquier edad a quien se le inflige cualquier tipo de violencia”, Ley General de Acceso.
..
op. cit
., Título
Primero, Capítulo I, Artículo 5°, inciso 6. N.E
8
Por agresor se entiende “La persona que inflige cualquier tipo de violencia contra las mujeres”,
ibid
., inciso 7. N.E
9
Por perspectiva de género se entiende: “una visión cientíFca, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las
causas de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género. Promueve la igualdad
entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres
y los hombres tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación
política y social en los ámbitos de toma de decisiones”,
ibid
., inciso IX. N.E
147
Entre 2005 y 2006, la H. Cá-
mara de Diputados, a través de la
Comisión Especial para Conocer y
Dar Seguimiento a las Investiga-
ciones Relacionadas con los Femi-
nicidios en la República Mexicana
y a la Procuración de Justicia Vin-
culada
10
, realizó la Investigación
Diagnóstica sobre la Violencia
Feminicida en la República Mexi-
cana.
11
Es ésta la primera investi-
gación sobre violencia contra las
mujeres realizada en México des-
de una perspectiva científca cua-
litativa y cuantitativa. El objetivo
central ±ue documentar específca-
mente la situación del ±eminicidio
en México. La perspectiva desde el
punto de vista ±emenino y de los
derechos humanos de las mujeres
condujo a ubicar a este tipo de
ataques como parte de la violen-
cia contra las mujeres. Por ello,
se investigaron también diversos
tipos y modalidades de violencia,
así como otras muertes salvajes y
evitables de las mujeres.
El estudio analizó la condición
social y la situación vital de las
mujeres en cada entidad ±ederati-
va a través de la metodología del
en±oque del desarrollo humano
con sus índices de género. Así, se
tuvo por fn un claro conocimien-
to de la situación de género de las
mujeres en el contexto estatal y
local. Se relacionó la situación de
las mujeres en cuanto a sus con-
diciones de vida y el tipo, grado y
nivel de desarrollo y democracia
imperantes, para mostrar la gene-
ración de la violencia en las con-
diciones materiales y subjetivas de
vida, en la organización genérica
de la sociedad y en la relación en-
tre el Estado mexicano y las muje-
res. Se investigaron también tanto
las políticas gubernamentales pa-
ra apoyar el avance de las mujeres
como el marco jurídico de cada en-
tidad ±ederativa.
Al estudiar la violencia en con-
creto, se encontró que la ±emenina
es sólo una de las dimensiones de
las diversas ±ormas de dominación
ejercidas por el género masculino.
Las mujeres en México están some-
tidas en grados diversos a poderes
de exclusión, segregación, discri-
minación y explotación de tipo es-
tructural, presentes con peculiari-
dades en todo el país y en todos los
órdenes y es±eras de la vida privada
y pública. Es decir, la violencia contra
las mujeres no se da sino como par-
te de la opresión genérica de las
mujeres; es más, aunque las inte-
rrelaciones entre estas ±ormas de
opresión son múltiples y simultá-
neas unas apoyan a las otras y se
nutren de ellas a la vez que son
soporte de otras, la violencia es el
máximo mecanismo de reproduc-
ción de todas las otras ±ormas de
opresión.
Sin violencia —en tanto po-
der de dominio— no sería posible
mantener a las mujeres en un piso
de desarrollo in±erior que el de los
hombres, ni habría brechas de gé-
nero entre unas y otros, los hom-
bres no someterían a las mujeres,
ni monopolizarían poderes públicos
y privados, sexuales, económicos,
sociales, políticos, jurídicos y cul-
turales, como lo hacen. Sin la vio-
lencia contra las mujeres los hombres
no accederían a condiciones relati-
vamente mejores de vida, no ten-
drían a las mujeres como apoyo
de su desarrollo ni como entes je-
rárquicamente in±eriores sobre los
cuales descargar su enajenación.
En la investigación diagnóstica
se constató que este tipo de vio-
lencia es estructural porque el or-
den social, es decir, la organización
de la vida social es patriarcal. Se
trata de una sólida construcción de
10
Vid
., Cámara de Diputados, LIX Legislatura, “¿Qué es el ±eminicidio?”, en
de acuerdo de la H. Cámara de Diputados para crear una comisión especial para investigar los ±eminicidios en la República mexicana en
11
“Investigación Diagnóstica Sobre la Violencia Feminicida en la República Mexicana”, en Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento
a las Investigaciones sobre los Feminicidios en la República Mexicana,
Violencia feminicida en la República Mexicana; geografía de la violencia
feminicida en la República Mexicana
, México,
Honorable Congreso de la Unión, Cámara de Diputados, LIX Legislatura, 2006.
La investigación diagnóstica
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
148
relaciones, prácticas e institucio-
nes sociales (incluso del Estado)
que generan, preservan y reprodu-
cen poderes de dominio masculi-
no (acceso, privilegios, jerarquías,
monopolios, control) sobre las mu-
jeres, mismas que deben también
padecer la imposición de poderes
sociales
(sexuales,
económicos,
políticos, jurídicos y culturales).
La cultura efectivamente enmar-
ca, nombra y da sentido, legitima,
traduce y reproduce, en parte, esa
organización social. No la genera,
aunque actúe dialécticamente con
la sociedad. La educación es sólo
una dimensión de la cultura. Aun-
que se transformen los contenidos
educativos y la educación tuvie-
se como contenido la democracia
genérica y los derechos humanos,
si no se modiFcan la sexualidad,
el papel y la posición de los gé-
neros en las relaciones económi-
cas, las estructuras e instituciones
sociales, las relaciones mismas en
todos los ámbitos sociales, la par-
ticipación social y política de las
mujeres, las leyes y los procesos
judiciales, no se eliminará la vio-
lencia contra las mujeres.
Es evidente que conforme se
establecen formas de convivencia
equitativa entre mujeres y hom-
bres, la violencia disminuye y al-
gunos de sus tipos no se presentan
más en diversos ámbitos sociales.
Así lo prueba la relación entre el
desarrollo de las mujeres y la dis-
minución de la violencia en los
países cuyos indicadores de desa-
rrollo y democracia aunados a los
de género corresponden con mu-
jeres empoderadas socialmente y
con hombres acotados en el ejer-
cicio de formas autoritarias y vio-
lentas y con Estados reformados
genéricamente.
Es interesante constatar que
diversas voces plantean como so-
lución cambios aislados en la edu-
cación pero no objetan el contenido
esencial de la violencia contra las
mujeres en la cultura global: cine,
literatura, música, teatro, pintu-
ra y otras manifestaciones artísticas
y/o de recreación cultural. Propo-
nen cambios en algunos conteni-
dos educativos pero manteniendo
intocadas las demás expresiones
culturales, religiosas y políticas co-
mo si la cultura violenta no incidie-
ra en la violencia social; como si las
ideologías discriminatorias y misó-
ginas contenidas en concepciones
religiosas, costumbres y tradicio-
nes no fueran parte activa creadora
de riesgos de violencia contra las
mujeres; como si la sociedad y la
cultura no fueran el nicho crea-
dor de hombres machistas y vio-
lentos.
Por todo lo anterior, las comi-
siones de Equidad y Género, la Es-
pecial de ±eminicidios y la Especial
de Niñez, Adolescencia y ±ami-
lias, elaboraron la Ley General de
Acceso de las Mujeres a Una Vida
Libre de Violencia. Con una dis-
posición constructiva y plural, se
logró la aprobación del dictamen
por la Comisión de Justicia y Dere-
chos Humanos. Posteriormente, fue
aprobada por unanimidad por el
pleno de la Cámara de Diputados
de la LIX Legislatura y por mayo-
ría, con un voto en contra, por el
Senado en la LX Legislatura. ±inal-
mente, fue publicada en el
Diario
Ofcial de la Federación
el 1° de
febrero de 2007, desde entonces
está vigente en nuestro país.
149
La vida de las mujeres: bien jurídico que protege la Ley
b) Brota del reconocimiento de la
insufciencia de los medios y de
los recursos institucionales y
jurídicos para enFrentarla, aba-
tirla y combatir sus secuelas.
c) La Ley tutela el derecho de las
mujeres concebidas como suje-
to jurídico, porque se requie-
re la potenciación jurídica de
ellas Frente a la minimización
institucional y social de la vio-
lencia en su contra o a su sub-
sunción en la violencia genera-
lizada en la que vivimos todos.
Además, ésta se corresponde
con la flosoFía de los derechos
humanos y, especialmente, con
los de las mujeres reconocidos
en la ConFerencia Mundial de
Derechos Humanos.
12
En aquella
ocasión, se subrayaron y enun-
ciaron los derechos humanos
de las mujeres. Ante la nega-
ción de dichos derechos incluso
por quienes son afnes a la flo-
soFía se planteó que sin éstos
no hay derechos humanos. Esta
perspectiva es conocida como
los derechos humanos de terce-
ra generación.
d) La legislación se ciñe a dos ins-
trumentos internacionales rati-
fcados por México: la CEDAW
13
de 1981 y Belén do Pará de
1994
14
. En sí misma, la Ley
contiene los Fundamentos de
ambos textos que ya han im-
pactado la vida de las mujeres.
En cuanto a Belém do Pará, la
Ley incorpora los tipos y mo-
dalidades de la violencia en los
términos de este ordenamiento y
avanza en el proceso de armo-
nización de nuestra legislación
con los instrumentos jurídicos
internacionales.
12
Celebrada en la ciudad de Viena, Austria, del 14 al 25 de junio de 1993: La ConFerencia enFatiza la deFensa de los derechos de las mujeres:
“La ConFerencia Mundial de Derechos Humanos pide encarecidamente que se conceda a la mujer el pleno disFrute en condiciones de igualdad de
todos los derechos humanos y que ésta sea una prioridad para los gobiernos y para las Naciones Unidas…
“La ConFerencia Mundial de Derechos Humanos subraya en especial la importancia de la labor destinada a eliminar la violencia contra la mujer
en la vida pública y privada, a eliminar todas las Formas de acoso sexual, la explotación y la trata de mujeres, a eliminar los prejuicios sexistas en la
administración de la justicia y a erradicar cualesquiera conflictos que puedan surgir entre los derechos de la mujer y las consecuencias perjudi-
ciales de ciertas prácticas tradicionales o costumbres, de prejuicios culturales y del extremismo religioso.
“La ConFerencia Mundial de Derechos Humanos insta a la eliminación de todas las Formas de discriminación contra la mujer, encubiertas o palma-
rias. Las Naciones Unidas deben promover el objetivo de lograr para el año 2000 la ratifcación universal por todos los Estados de la Convención
sobre la eliminación de todas las Formas de discriminación contra la mujer…
“La ConFerencia Mundial de Derechos Humanos insta a los gobiernos y organizaciones regionales e internacionales a que Faciliten el acceso de la
mujer a puestos de dirección y le permitan una mayor participación en la adopción de decisiones…” Asamblea General de las Naciones Unidas,
“Declaración y Programa de Acción de Viena”, Capítulo 3°, La igualdad de condición y los derechos humanos de la mujer, Artículos. 36°, 38°,
13
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y su Protocolo Facultativo
(en línea en
http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/e1cedaw_sp.htm) N.E. Adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de di-
ciembre de 1979, ratifcados por México el 23 de marzo de 1981 y publicados en el
Diario Ofcial de la Federación
el 12 de mayo de 1981.
14
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer,
ConvencionViolencia.htm) N.E. Adoptada en Belém do Pará, Brasil, el 6 de septiembre de 1994 en el Vigésimo Cuarto Período Ordinario de la
Asamblea General de la OEA.
La Ley garantiza y protege el
derecho de las mujeres a una vida
libre de violencia. En este enun-
ciado hay un paso enorme. Esta es
la primera y única disposición ju-
rídica vigente en México que tie-
ne a las mujeres como sujeto de la
ley. Los Fundamentos de esta def-
nición son varios:
a) La Ley surge Frente al gravísimo
problema de la violencia contra
las mujeres contra las mujeres.
Dicha violencia está presen-
te de manera generalizada, en
grados y modalidades diFeren-
tes, en la vida de las mujeres y
aFecta sus vidas y su desarrollo.
Es un problema vital para ellas
y es un problema social para el
país. Es un grave impedimen-
to para el desarrollo y la convi-
vencia con sentido social y, por
ende, para la democracia.
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
150
e) La Ley responde a más de 40 in-
tervenciones internacionales de
organismos de Naciones Unidas,
como el Comité de la CEDAW,
de la Organización de Estados
Americanos, la Corte Interame-
ricana de Derechos Humanos,
de organizaciones civiles como
Amnistía Internacional, orga-
nismos del Consejo de Europa
y de congresos de varios paí-
ses que han recomendado al
gobierno de México enfrentar
con eFcacia la violencia contra
las niñas y las mujeres. En to-
das ellas, se ha hecho particular
énfasis en la impunidad insti-
tucional con respecto a la violen-
cia contra las mujeres, misma que
crea injusticia y mella el Estado
de derecho. En la mayor parte de
las muertes violentas de muje-
res y de otros delitos agresi-
vos contra las mujeres, no se
ha hecho justicia. Hay una vic-
timización institucional de las
mujeres, de sus familiares y de
sus comunidades.
f) La Ley delinea una política de
Estado indispensable frente a
la grave situación de violencia
y ante la inadecuación de sus
instituciones. Por ello, aquélla
contiene una reforma del Es-
tado, parcial pero sustantiva,
que consiste en la transforma-
ción, actualización, especiali-
zación y profesionalización de
las instituciones para lograr su
incidencia en la elaboración y
ejecución de políticas integra-
les de gobierno con perspecti-
va de género y, de esta manera,
producir un cambio sustantivo
en la relación del Estado con las
mujeres. La Ley crea condiciones
normativas para que el Estado
deje de ser parte del problema
y se transforme en promotor y
protagonista de la solución de
la problemática de la violen-
cia contra las mujeres contra las
mujeres. De aquí que se articu-
le en ella una política integral de
gobierno, tanto a nivel federal co-
mo gubernamental y municipal,
cuyos objetivos puntuales son
prevenir, atender, sancionar y
erradicar la violencia contra las
mujeres. Al mismo tiempo in-
tegra dichas políticas y asigna
responsabilidades concretas a ca-
da ámbito de gobierno.
g) Debido al pacto federal y a la
soberanía de las entidades fe-
derativas, la Ley Fja en sus tran-
sitorios seis meses a partir de
su publicación en el
Diario Of-
cial
, para que los congresos de
las entidades federativas legis-
len en concordancia con ella a
nivel de sus competencias. Las
entidades deberán elaborar leyes
estatales de acceso de las muje-
res a una vida libre de violencia y
deberán tipiFcar los delitos e
incluir las sanciones correspon-
dientes en los códigos penales,
deberán hacer las reformas co-
rrespondientes a los códigos ci-
viles y a los respectivos códigos
de procedimientos. Más aún,
cada congreso deberá derogar
preceptos jurídicos que aten-
ten contra los derechos huma-
nos de las mujeres.
La Ley se inscribe en un con-
junto de transformaciones jurídi-
cas construidas en las últimas dé-
cadas en nuestro país. Sintoniza
especialmente con la Ley General
para la Igualdad entre Mujeres y
Hombres
15
y con la Ley para Pre-
venir y Erradicar la Discrimina-
ción
16
. Asimismo, se correspon-
de con los artículos 1° y 4º de la
Constitución Política de los Esta-
dos Unidos Mexicanos.
17
Con es-
te
corpus
se conforma un cimien-
to fundamental que abre el marco
jurídico de nuestro país a los de-
rechos humanos permanentemen-
te violentados de las mujeres, los
pueblos, los indígenas, las perso-
nas con capacidades diferentes,
las personas que optan por vivir
su sexualidad en el sentido de la
15
Publicada en el
Diario Ofcial de la Federación
16
Publicada en la
Gaceta Ofcial Del Distrito Federal
17
Artículo 1°: “… está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional
alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes. Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o na-
cional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado
civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
Artículo 4°: “…el varón y la mujer son iguales ante la ley…” (en línea en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/doc/1.doc) N.E.
151
diversidad sexual y todas aquellos
grupos o categorías sociales que
son discriminados y agredidos.
Éstas y otras leyes y decretos
—como el de sociedades de con-
vivencia
18
y el de despenalización
del aborto
19
, ambas en el en el
Distrito Federal— han sido pasos
legislativos formidables aunque
parciales. Sin embargo, en conjun-
to, conforman un estadio distinto
en la legislación al reconocer no
sólo los estragos de diversas for-
mas de opresión, discriminación,
desigualdad y violencia, sino tam-
bién la responsabilidad del Esta-
do en su eliminación. El avance
cualitativo estriba en el recono-
cimiento de la diversidad de su-
jetos emergentes, conformados a
partir de su diferencia, y su inclu-
sión como sujetos jurídicos con
plenos derechos. Con estos cam-
bios legislativos se legitima y le-
galiza la diversidad de los sujetos
en el marco jurídico. Este paso
implica un cambio de paradigma
jurídico que, en cuanto al género,
sólo reconocía un sujeto de con-
tenido masculino y androcéntrico,
pretendidamente universal. Legis-
lar especí±camente derechos de las
mujeres implica develar que tras la
universalidad del sujeto se escon-
de la exclusión de las mujeres y la
violación de sus derechos huma-
nos.
20
En este sentido, la inclu-
sión en nuestro marco jurídico de
dichos sujetos caracterizados en
la sociedad por diversas formas de
opresión, discriminación, violen-
cia e injusticia implica el recono-
cimiento de la condición humana
de todos en pie de plena igual-
dad.
18
Publicada el 16 de noviembre del 2006 en la
Gaceta Ofcial del Distrito Federal
, n° 136 (en
19
Publicado el 26 de abril del 2007 en la
Gaceta Ofcial del Distrito Federal
. Este decreto reforma el Código Penal de la capital mexicana para
permitir la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas y garantizar el derecho a la atención
médica de las mujeres en esta situación en
los hospitales del sistema de salud pública.
20
De acuerdo con el artículo 4° de la
Convención Interamericana
… (Convención Belém do Pará),
op. cit
., estos derechos “… comprenden, entre
otros: el derecho a que se respete su vida, a que se respete su integridad física, psíquica y moral, a la libertad y la seguridad personales, a no
ser sometida a torturas, a que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia, a igualdad de protección ante la ley
y de la ley, a un recurso sencillo y rápido ante tribunales competentes que la ampare contra actos que violen sus derechos, a la libertad de
asociación, a la libertad de profesar la religión y las creencias propias dentro de la ley y, el derecho a tener igualdad de acceso a las funciones
públicas de su país y a participar en todos los asuntos públicos, incluyendo la toma de decisiones”.
21
Ley General de Acceso de las Mujeres…,
op. cit
., Título Primero, Capítulo I, Artículos 6°, 7°, 10°, 11°, 12°, 13°, 16°, 18° y 20°.
C±r
. con el
artículo de Aimée Vega, “Por los derechos humanos de las mujeres: la responsabilidad de los medios de comunicación en la erradicación de la
violencia contra las mujeres”, en este mismo número. N.E.
Los tipos y las modalidades de la violencia contra las mujeres
La Ley de±ne todos los tipos
y las modalidades de la violencia
contra las mujeres y los coloca en
el ámbito del delito. Los tipos de
violencia por ella de±nidos son: a)
física, b) sexual, c) psicológica, d)
económica y e) patrimonial. Las
modalidades de violencia se de-
±nen por el ámbito en que ésta
ocurre: a) el familiar, b) el comu-
nitario, c) el laboral y educativo,
d) el institucional y e) el femini-
cida.
21
La combinación de tipos y mo-
dalidades permite dar cuenta en
la práctica de la especi±cidad, las
condiciones y los ámbitos en que
sucede la violencia. La mayor par-
te de las veces las mujeres son
víctimas de varios tipos de vio-
lencia en un ámbito determinado,
así como la mayoría de las mu-
jeres viven violencia en diversos
ámbitos de manera simultánea.
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
152
Es importante destacar aquellos
apartados de la ley que norman
actuaciones tras años de expe-
riencia negativas al respecto:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los modelos de atención, prevención y
sanción que establezcan la Federación,
las entidades federativas y los munici-
pios, son el conjunto de medidas y ac-
ciones para proteger a las víctimas de
violencia familiar, como parte de la obli-
gación del Estado, de garantizar a las
mujeres su seguridad y el ejercicio pleno
de sus derechos humanos. Para ello, de-
berán tomar en consideración:[…]
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Evitar procedimientos de mediación o
conciliación, por ser inviables en una re-
lación de sometimiento entre el Agresor
y la Víctima; favorecer la separación y
alejamiento del Agresor con respecto a
la Víctima.
22
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Esto resulta fundamental ante
la práctica generalizada de la in-
tervención de las autoridades para
que las mujeres se desistan de la
denuncia y se reconcilien con sus
agresores y la evidente reinciden-
cia de éstos que ha concluido en
muchos casos en homicidio. Esta
distancia evitará riesgos a las mu-
jeres y, probablemente, les permi-
tirá salvar la vida y proseguir con
su proyecto de vida.
Asimismo, se señala que para
contribuir a erradicar la violen-
cia contra las mujeres se “debe-
rá establecer la violencia familiar
como causal de divorcio, de pér-
dida de patria potestad y de res-
tricción de régimen de visitas, así
como impedimento para la guarda
y custodia de niñas y niños.”
23
Otro de sus artículos contribuye
a eliminar una confusión de térmi-
nos y en él se de±nen tanto el hos-
tigamiento como el acoso sexual:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
El hostigamiento sexual es el ejercicio
del poder, en una relación de subordi-
nación real de la víctima frente al agre-
sor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se
expresa en conductas verbales, físicas o
ambas, relacionadas con la sexualidad de
connotación lasciva. El acoso sexual es
una forma de violencia en la que, si bien
no existe la subordinación, hay un ejer-
cicio abusivo de poder que conlleva a un
estado de indefensión y de riesgo para la
víctima, independientemente de que se
realice en uno o varios eventos.
24
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Otra aportación de la Ley es re-
lativa a formas de violencia aún
no reconocidas jurídicamente pe-
ro vigentes en nuestro país, tales
como la violencia en la comunidad
que remite a la violencia social,
sea individual o colectiva, contra
las mujeres. De±nir esta modali-
dad de violencia es fundamental
porque social y aun jurídicamen-
te en varios casos, perviven usos
y costumbres que implican formas
de maltrato cotidiano, así como
castigos y penas a las mujeres le-
gitimadas por grupos sociales en
la tradición o en formas propias
de identidad.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La violencia en la comunidad son los ac-
tos individuales o colectivos que trans-
greden derechos fundamentales de las
mujeres y propician su denigración, dis-
criminación, marginación o exclusión en
el ámbito público.
25
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Debido a la prevalencia en nues-
tro país de formas de daño y mal-
trato institucional contra las mu-
jeres, al desprecio de sus derechos
humanos por parte de quienes de-
berían garantizarlos y la inacepta-
ble impunidad que forma parte de
los hechos violentos contra ellas,
la Ley incluye como una modalidad
de la violencia contra las mujeres
la que se ejerce desde las instan-
cias públicas a través de mecanis-
mos de discriminación, exclusión
y daño que impiden el acceso de
las mujeres a la justicia y ponen
en riesgo su seguridad, su digni-
dad, su libertad y su vida.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Violencia Institucional: Son los actos u
omisiones de las y los servidores públi-
cos de cualquier orden de gobierno que
discriminen o tengan como ±n dilatar,
obstaculizar o impedir el goce y ejercicio
de los derechos humanos de las mujeres
así como su acceso al disfrute de políti-
cas públicas destinadas a prevenir, aten-
22
Ley General de Acceso…,
op. cit
., Título II, Capítulo I, Artículo 8°, incisos IV y V.
23
Ibid.
, Artículo 9°, inciso II.
24
Ibid
., Capítulo II, Artículo 13°.
25
Ibid
., Capítulo III, Artículo 16°.
153
der, investigar, sancionar y erradicar los
diferentes tipos de violencia.
26
- - - - - - - - • - - - - - - - -
DeFnir la violencia feminicida es
una contribución de la Ley para
enfrentar el grado extremo de la
violencia contra las mujeres que
en nuestro país se presenta en la
mayoría de las entidades federa-
tivas. A partir de la Investigación
Diagnóstica sobre la Violencia ±e-
minicida en la República Mexicana
se tuvo conocimiento de que los
homicidios de niñas y mujeres no
son privativos de Ciudad Juárez,
Chihuahua. Las denuncias sobre
este tipo de delitos han termina-
do en nada, lo que ha impedido
hasta ahora la aplicación del de-
recho y la justicia tanto para las
víctimas como para sus familiares.
Aunado a ello, las circunstancias
de aquéllos y la impunidad que
los sigue caracterizando, han de-
rivado no sólo en impunidad, sino
la emergencia de otros crímenes
semejantes en diferentes locali-
dades mexicanas emergieran otros
crímenes semejantes y diferentes.
Todos estos crímenes, a pesar de
la brutalidad ejercida contra las
víctimas por el mero hecho de ser
femeninas, tienen en común, tan-
to en el ámbito privado como en
el público, el ser tolerados e in-
cluso fomentados como parte de
la vida social.
La investigación realizada des-
de una perspectiva de género fe-
minista, permitió correlacionar los
homicidios dolosos y culposos con
otras muertes que, si bien agresi-
vas, pudieron ser evitadas (como
accidentes, suicidios y enferme-
dades —como el sida; o aquéllas
causadas por falta de salud y
atención integral durante la ges-
tación, el aborto, el parto y el
puerperio). Ambas circunstancias
—las muertes violentas y las evi-
tables— fueron analizadas en su
compleja relación con formas de
exclusión, discriminación y explo-
tación no sólo de género, sino de
edad, de clase, etnia, y condición
social territorial (regional y mu-
nicipal). Ese conjunto de articu-
laciones, se analizó a la luz de la
inseguridad, la ilegalidad y la de-
lincuencia imperantes en su sitio
de vida o derivadas de situaciones de
riesgo como la exclusión, la mar-
ginación y la migración. El cono-
cimiento del problema que inició
con homicidios de niñas y mujeres
permitió correlacionar las muertes
brutales con formas de violencia
familiar, sexual, física, psicológi-
ca, patrimonial y económica así
como también con la coerción
institucional. La Ley recoge este
conjunto de muertes en la moda-
lidad de violencia feminicida.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Violencia feminicida es la forma extrema
de violencia contra las mujeres, producto
de la violación de sus derechos humanos
en los ámbitos público y privado, confor-
mada por el conjunto de conductas mi-
sóginas que pueden conllevar impunidad
social y del Estado y puede culminar en
homicidio y otras formas de muerte vio-
lenta de mujeres.
27
- - - - - - - - • - - - - - - - -
26
Ibid
., Capítulo IV, Artículo 18°.
27
Ibid
., Capítulo V, Artículo 21°.
La alerta de violencia contra las mujeres
La deFnición legal del femini-
cidio es una de las medidas más
innovadoras de la Ley. Su impor-
tancia cobra relevancia mayúscu-
la ante un marco jurídico y social
tradicionalmente anodino ante esta
problemática. Si bien en algunos
casos, los menos, se han aplicado
medidas en la lucha contra el fe-
minicidio, éstas han resultado ser
parciales y desarticuladas y, por
ende, sin resultados positivos. La
mayor parte de las autoridades no
considera que enfrentar la barba-
rie de este tipo de delito sea su
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
154
responsabilidad, descalifca a las
mujeres víctimas por su ofcio o
calidad moral, o establece una su-
puesta e inFundada defnición de
Feminicidio para asegurar que en
su entidad eso no sucede. La ne-
gación del problema, la ausencia
de políticas gubernamentales pa-
ra enFrentarla y la negligencia de
las autoridades locales y Federales
que no han respondido de mane-
ra adecuada ante la gravedad del
problema caracterizan la actitud
ofcial —imaginémonos la popu-
lar— Frente al asesinato de mujeres
por el sólo hecho de serlo. Por ello,
la mera defnición, conjuntamen-
te con la “alerta de violencia”, se
constituyen en el primer paso en
el combate contra la misoginia
28
criminal que campea, hoy por hoy,
en México.
La alerta de violencia contra
las mujeres es un recurso jurídico
que obliga a actuar a los tres ni-
veles de gobierno Federal, estatal
y municipal de manera articulada
para atender desde una perspec-
tiva de género, de Forma pronta y
expedita, sin dilación, hechos de
violencia Feminicida en una zo-
na determinada. Se trata de una
medida de emergencia que impli-
ca acciones gubernamentales de
investigación, procuración y ad-
ministración de justicia que con-
duzcan al esclarecimiento de los
hechos, a la detención y el pro-
ceso de los agresores y al acceso
a la justicia de Familiares de las
víctimas.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Alerta de violencia contra las mujeres es
el conjunto de acciones gubernamentales
de emergencia para enFrentar y erradicar
la violencia Feminicida en un territorio
determinado, ya sea ejercida por indivi-
duos o por la propia comunidad.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La alerta de violencia contra las mujeres
tendrá como objetivo Fundamental garan-
tizar la seguridad de las mismas, el cese de
la violencia en su contra y eliminar las des-
igualdades producidas por una legislación
que agravia sus derechos humanos
.
29
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La alerta incluye desde luego
medidas de prevención para evitar
que la violencia Feminicida conti-
núe:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Ante la violencia Feminicida el Estado
mexicano deberá resarcir el daño con-
Forme a los parámetros establecidos en
el derecho internacional de los derechos
humanos y considerar como reparación: I
El derecho a la justicia pronta y expedita
e imparcial: Se deben investigar las vio-
laciones a los derechos humanos de las
mujeres y sancionar a los responsables;
II La rehabilitación: Se debe garantizar
la prestación de servicios jurídicos, mé-
dicos y psicológicos especializados para
la recuperación de las víctimas directas
e indirectas.
30
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La recuperación aludida en el pre-
cepto es muy importante porque en
los casos de violencia Feminicida
en el país y, a pesar de recomen-
daciones internacionales emitidas
sobre todo por los sangrientos casos
en Ciudad Juárez, persisten que-
jas de Familiares de las víctimas
por la ausencia de reparación del
daño. En este sentido, se continúa
su victimización por parte de las
instituciones. La norma sobre la re-
cuperación de las víctimas es Funda-
mental porque aun cuando no hay
ciFras, se sabe, por investigacio-
nes Focales que Formaron parte de
la Investigación Diagnóstica, que
hay un sinnúmero de víctimas di-
rectas (que deben ser decenas de
miles) sobrevivientes de violencia
Feminicida sujetas, además, a la
injusticia institucional. Como un
objetivo de la alerta de violencia es
proteger la vida de las mujeres,
contiene también el estableci-
miento de medidas que garanticen
la seguridad de las mismas en zo-
nas defnidas. Al establecerse la
alerta debe haber un presupuesto
para tal eFecto y las autoridades
deben inFormar a la sociedad so-
bre las causas del establecimiento
de ella y, desde luego, dar cuenta
a la sociedad de resultados posi-
tivos para levantarla.
La conciencia social sobre la
violencia contra las mujeres, en
particular sobre la violencia Femi-
28
Por misoginia se entiende: “conductas de odio hacia la mujer y se manifesta en actos violentos y crueles contra ella por el hecho de ser
mujer”,
ibid
, Título Primero, Capítulo I, Artículo 5°, inciso XI. N.E.
29
Ley General de Acceso…,
op. cit
., Título II, Capítulo V, Artículos 22° y 23°.
30
Ibid
., Artículos 26°, incisos I y II
155
nicida, y la movilización civil son
fundamentales para la aplicación de
la Ley, por eso en ella se estable-
ce que la declaratoria de la alerta se
emitirá cuando:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los delitos del orden común contra la vida,
la libertad, la integridad y la seguridad
de las mujeres, perturben la paz social
en un territorio determinado y la socie-
dad así lo reclame;
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Exista un agravio comparado que impida
el ejercicio pleno de los derechos huma-
nos de las mujeres y los organismos de
derechos humanos a nivel nacional o de las
entidades federativas, los organismos de
la sociedad civil y/o los organismos in-
ternacionales, así lo soliciten.
31
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Si hubiese estado vigente esta
alerta hace años en diversos mu-
nicipios del país, probablemente
estarían con vida niñas y mujeres
que no pudieron contar entonces
con un soporte a su seguridad y a
su vida como el que aquélla impli-
ca actualmente.
Las medidas de protección que
contiene la Ley pretenden lograr la
eFcacia institucional, sin dilación,
para intervenir en la salvaguar-
da, integridad y seguridad de la vida
de las mujeres en situación de vio-
lencia, así como de sus familias.
Aquéllas son de tres tipos: de emer-
gencia, preventivas y de naturaleza
civil. “Las órdenes de protección de
emergencia y preventivas tendrán
una temporalidad no mayor de 72
horas y deberán expedirse dentro
de las 24 horas siguientes al co-
nocimiento de los hechos que las
generan.”
32
Las órdenes de protección de emer-
gencia implican, entre otras cosas:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Desocupación por el agresor, del domici-
lio conyugal o donde habite la víctima,
independientemente de la acreditación
de propiedad o posesión del inmueble,
aún en los casos de arrendamiento del
mismo; Prohibición al probable respon-
sable de acercarse al domicilio, lugar
de trabajo, de estudios, del domicilio de
las y los ascendientes y descendientes o
cualquier otro que frecuente lavíctima;
Reingreso de la víctima al domicilio, una
vez que se salvaguarde de su seguridad;
y
Prohibición de intimidar o molestar a
la víctima en su entorno social, así como
a cualquier integrante de su familia.
33
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Las órdenes de protección de
naturaleza civil abarcan:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Suspensión temporal al agresor del ré-
gimen de visitas y convivencia con sus
descendientes;
Prohibición al agresor de
enajenar o hipotecar bienes de su pro-
piedad cuando se trate del domicilio
conyugal y, en cualquier caso, cuando se
trate de bienes de la sociedad conyugal;
Posesión exclusiva de la víctima sobre el
inmueble que sirvió de domicilio; Embar-
go preventivo de bienes del agresor, que
deberá inscribirse con carácter temporal
en el Registro Público de la Propiedad, a
efecto de garantizar las obligaciones ali-
mentarias; y
Obligación alimentaria pro-
visional e inmediata.
34
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La atención a las víctimas es
asimismo asunto prioritario. Entre
otras cosas, La Ley ordena, “pro-
porcionar a las víctimas la aten-
ción médica, psicológica, jurídica,
de manera integral, gratuita y ex-
pedita.”
35
Entre estas medidas, se consig-
na que las mujeres víctimas de la
violencia deberán contar con un
refugio seguro que garantizará:
hospedaje, alimentación, vestido,
servicio médico, asesoría jurídica,
apoyo psicológico y diversos pro-
31
Ibid
., Artículo 24°, incisos I, II y III.
32
Ibid
., Artículo 28°.
33
Ibid
., Capítulo VI, Artículo 29°, incisos, I, II, III y IV.
34
Ibid
., Artículo 32°, incisos, I, II, III, IV y V.
35
Ibid
., Título III, Capítulo IV, Artículo 51°, inciso III.
Las medidas de protección
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
156
gramas. La atención integral, des-
de la perspectiva de género, de-
berá estar a cargo de profesiona-
les y las mujeres deberán recibir
capacitación laboral y tener acce-
so a bolsa de trabajo. Asimismo,
se realizarán programas reeduca-
tivos integrales a Fn de que las
mujeres logren estar en condicio-
nes de participar plenamente en
la vida pública, social y privada.
36
El conjunto de acciones pretende
lograr el ‘empoderamiento’ de las
mujeres
37
y la construcción de su
condición ciudadana con el pleno
ejercicio de sus derechos.
Para enfrentar la ausencia de
una política integral de gobierno
y la desarticulación de acciones
parciales inconexas sin perspecti-
va de género e incluso contrarias,
así como la ausencia de una rec-
toría institucional, la Ley crea un
Sistema Nacional para Prevenir,
Atender, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra las Mujeres.
38
Dicho Sistema tiene impreso la
transversalidad de una política de
género integral. En él se asignan
responsabilidades, acciones especí-
Fcas y articuladas a cada instan-
cia. Se conforma por los titulares
de las Secretarías de Gobernación,
Desarrollo Social, Seguridad Públi-
ca, Educación Pública, Salud, (Tra-
bajo), la Procuraduría General de la
República, el Consejo Nacional para
Prevenir y Erradicar la Discrimina-
ción, el Sistema Nacional para el
Desarrollo Integral de la ±amilia
y los mecanismos para el adelanto
de las mujeres de las entidades fe-
derativas. El Sistema es presidido
por el titular de Gobernación y la
Secretaría Ejecutiva está a cargo
del Instituto Nacional de las Mu-
jeres. La Ley asigna responsabili-
dades especíFcas a cada instancia
en cada una de sus líneas de ac-
ción.
39
Al mismo tiempo, el Sistema
sólo funcionará siempre y cuando
se articule con los gobiernos de
las entidades federativas —cu-
yas acciones deberán regirse por
el mismo principio integrador de
transversalidad de género— y con
el municipio, cuyo ayuntamiento
deberá asumir a nivel local lo que
en el ámbito de su competencia
corresponde. A su vez, cada ayun-
tamiento deberá realizar acciones
articuladas con el gobierno de la
entidad federativa y con el gobier-
no federal. La Ley establece las
bases para lograr una política de
género nacional de gobierno, ho-
mogénea y capaz de cumplir con
planes, metas y objetivos nacio-
nales y locales al mismo tiempo.
- - - - - - - - • - - - - - - - -
La ±ederación, las entidades federativas
y los municipios se coordinarán para la
integración y funcionamiento del Sistema,
el cual tiene por objeto la conjunción
de esfuerzos, instrumentos y políticas,
servicios y acciones interinstitucionales
para la prevención, atención, sanción y
erradicación de la violencia contra las
mujeres. Todas las medidas que lleve a
cabo el Estado deberán ser realizadas sin
discriminación alguna. Por ello, se con-
36
Ibid
., Capítulo V, Artículo 56°, incisos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIIII y IX.
37
Por empoderamiento de las mujeres se entiende: “…un proceso por medio del cual las mujeres transitan de cualquier situación de opresión, des-
igualdad, discriminación, explotación o exclusión a un estadio de conciencia, autodeterminación y autonomía, el cual se maniFesta en el ejercicio
del poder democrático que emana del goce pleno de sus derechos y libertades”,
ibid
., Título Primero, Capítulo I, Artículo 5°, inciso X. N.E.
38
Para efectos del presente artículo, se le denominará como el Sistema.
39
Ley General de Acceso.
..,
op. cit
., Título III, Capítulo I, Artículo 36°.
El Sistema Nacional, la integralidad
y la transversalidad de género
157
siderarán el idioma, la edad, la condición
social, la preferencia sexual, o cualquier
otra condición para que las mujeres pue-
dan acceder a las políticas públicas en
la materia.
40
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Entre los cambios sustantivos
que dispone la Ley para asegurar
la ayuda institucional a las muje-
res víctimas de la violencia están
aquellas
disposiciones
jurídicas
que conminan a las entidades fe-
derales a: “…hacer gestiones pa-
ra propiciar que las autoridades
locales reformen su legislación,
para considerar como agravantes
los delitos contra la vida y la inte-
gridad corporal, cometidos contra
mujeres.”
41
Asimismo, las entida-
des federativas deberán “integrar
el Sistema estatal de Prevención,
Atención, Sanción y Erradicación
de la violencia contra las Muje-
res.”
42
Así, instalados el Sistema
Nacional y el estatal podrán inte-
grarse los programas y las acciones
de los tres niveles de gobierno in-
cluyendo al municipal.
A Fn de poder ser lo más fun-
cional posible, el Sistema deberá
elaborar un programa para deFnir
una política de gobierno de manera
interinstitucional: El Programa Inte-
gral para Prevenir, Atender, Sancio-
nar y Erradicar la Violencia contra
las Mujeres.
43
El Programa contie-
ne las acciones con perspectiva de
género para, entre otras cosas:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
…Impulsar y fomentar el conocimiento
y el respeto a los derechos humanos de
las mujeres; Transformar los modelos so-
cioculturales de conducta de mujeres y
hombres, incluyendo la formulación de
programas y acciones de educación for-
males y no formales, en todos los niveles
educativos y de instrucción, con la Fna-
lidad de prevenir, atender y erradicar las
conductas estereotipadas que permiten,
fomentan y toleran la violencia contra
las mujeres; Educar y capacitar en ma-
teria de derechos humanos al personal
encargado de la procuración de justicia,
policías y demás funcionarios encargados
de las políticas de prevención, atención,
sanción y eliminación de la violencia
contra las mujeres; Educar y capacitar
en materia de derechos humanos de las
mujeres al personal encargado de la im-
partición de justicia, a Fn de dotarles de
instrumentos que les permita juzgar con
perspectiva de género…
44
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Ante la diversidad de formas
de atención que se despliegan en
México, algunas de ellas contra-
rias a la perspectiva de género, el
Programa contiene una norma fun-
damental: “Diseñar un modelo inte-
gral de atención a los derechos
humanos ya la ciudadanía de las
mujeres que deberán instrumental
las instituciones, los centros de
atención y los refugios que atien-
dan a víctimas.”
45
40
Ibid
., Artículo 35°.
41
Ibid
., Capítulo III, Sección IX, Artículo 49°, inciso XXII.
42
Ibid
., inciso VI.
43
Para efectos del presente artículo, se le denominará como el Programa.
44
Ley General de Acceso.
..,
op. cit.,
Título III, Capítulo II, Artículo 38°, incisos I, II, III y IV.
45
Ibid
., inciso XIII.
Los medios de comunicación
El papel de estos medios es cru-
cial en la violencia contra las mujeres.
Tanto en la visibilización, denuncia,
investigación e información sobre
ésta, como en la desinformación, la
creación de prejuicios, el fomento
de valores, juicios e interpretacio-
nes machistas y misóginos. Por su
alta incidencia y su influencia en
la orientación y la formación de
opinión, en particular en el sen-
tido común, los medios son cla-
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
158
ves también porque educan en la
aceptación de la violencia contra
las mujeres e incluso en las formas
de realizarla, al difundir, por un
lado, actos y modalidades de este
tipo (incluyendo la violencia femi-
nicida con una mirada complaciente
y normalizadora) y al tratar de ma-
nera amarillista, por otro, los aten-
tados contra las mujeres.
Es evidente que, en este sentido,
la mayoría de los medios contribu-
ye a la discriminación de todas las
mujeres, a la humillación de las vícti-
mas y a la anestesia social de frente
a la violencia contra las mujeres;
ellos fomentan la aceptación de
que todos los hombres son violen-
tos y las mujeres deben soportar
dicha violencia. No obstante es-
ta situación, habrá que reconocer
que cada vez hay un mayor es-
fuerzo de los medios escritos, ra-
diales y televisivos por entender
la violencia contra las mujeres co-
mo un problema social y abordar-
la con respeto hacia las víctimas
y con interpretaciones basadas en
análisis documentados y serios.
Por su impacto e incidencia en
las mentalidades y en los cana-
les educativos, los medios de co-
municación podrían ser decisivos
si contribuyesen aún más a de-
sarrollar el pensamiento crítico
de las personas a través de aná-
lisis cientíFcos e interpretacio-
nes serias sobre el signiFcado y
el impacto social de la violencia
contra las mujeres; a impulsar los
derechos humanos de ellas y de
formas no violentas de conviven-
cia entre los géneros; desarrollar
formas de conocimiento y con-
ciencia crítica de rechazo a la vio-
lencia y sumarse a la lucha contra
cualquier forma de sexismo. En
mucho ayudarían si empezasen
a desmontar el lenguaje agresivo
machista y misógino que empapa
sus contenidos informativos y de
recreación, si sus recursos de co-
municación los pusieran al servi-
cio de la investigación y difusión
correctas de la violencia con-
tra las mujeres cancelando para
siempre la recreación de este ti-
po de expresión.
Si todo esto pasare, entonces el
camino hacia una cultura de res-
peto a la integridad de las perso-
nas, el sendero hacia una política
a favor de relaciones igualitarias
entre mujeres y hombres, el pa-
saje hacia una actitud social más
humanista, igualitaria y democrá-
tica, podrá ser, de una vez por to-
das, allanado.
Lamentablemente, aún prevale-
ce en México una visión mediática
cosiFcadora y minimalista sobre las
mujeres al tiempo que se le sigue
rindiendo pleitesía a la suprema-
cía de lo varonil ligada siempre a
la violencia. Es común que, a pe-
sar de ser contradictorias, ambas
posiciones aparezcan de manera
simultánea entreveradas. Por ello,
la Ley incluye en el Programa un
rubro que consiste en “Vigilar que
los medios de comunicación no fo-
menten la violencia contra las muje-
res y que favorezcan la erradicación
de todos los tipos y modalidades de
violencia, para fortalecer el respe-
to a los derechos humanos de las
mujeres”.
46
46
Ibid
., inciso VIII.
47
Ibid.,
Artículo 38.
El Diagnóstico Nacional y el Banco Nacional de Datos
A Fn de “Impulsar y fomentar el
conocimiento y el respeto a los de-
rechos humanos de las mujeres”,
47
la
Ley contempla, entre otras cosas:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Realizar un Diagnóstico Nacional y otros
estudios complementarios de manera pe-
riódica con perspectiva de género sobre
todas las formas de violencia contra las
mujeres y las niñas, en todos los ámbi-
tos, que proporcione información ob-
jetiva para la elaboración de políticas
159
gubernamentales en materia de preven-
ción, atención, sanción y erradicación
de la violencia contra las mujeres.
48
- - - - - - - - • - - - - - - - -
El Diagnóstico tiene por objeto
superar la especulación, la ignoran-
cia, la manipulación y la distorsión
prevalecientes en la información de
las instituciones y conocer de ma-
nera cientíFca no restrictiva ni es-
tereotipada, la situación real de la
violencia antifemenina en México.
El acceso a información conFa-
ble es indispensable para quienes
deben delinear las acciones y la
intervención gubernamental con
respecto a la violencia contra las
mujeres, así como para quienes la
investigan, la difunden, la obser-
van y la enfrentan.
La información veraz y su am-
plia difusión pueden ser recursos
que contribuyan al rechazo social
a las precarias condiciones de vi-
da de no pocas mujeres mexica-
nas. En ese sentido, es un recurso
de prevención para desmontar la
violencia y contribuir al desarro-
llo de la conciencia de género en
las mujeres que les permita ubicar
los riesgos que corren a causa de
aquélla y ubicarla como lo que es:
un delito de lesa humanidad.
La difusión de los resultados
del Diagnóstico, puede incidir en
hombres, comunidades e institu-
ciones al mostrar la gravedad del
problema, reprobarlo y señalar la
responsabilidad de cada cual en
las acciones y procesos para eli-
minarlo. Desde luego, busca hacer
posible el derecho a la información
lo que incidirá en las acciones ci-
viles desarrolladas por parte de
organizaciones, asociaciones, re-
des y diversos organismos civiles.
El Diagnóstico deberá realizar-
se de manera periódica con Fnes
comparativos, de evaluación y se-
guimiento a la relación entre el
aumento o la disminución de índi-
ces, grados y tasas de violencia y
la puesta en práctica de políticas
de gobierno especíFcas para pre-
venir, atender, perseguir y sancio-
nar la violencia contra las mujeres
y los cambios en las condiciones
de vida y desarrollo.
En esta misma línea se encuen-
tra la obligación asignada a la Se-
cretaría de Seguridad Pública de
integrar el Banco Nacional de Da-
tos e Información sobre Casos de
Violencia contra las Mujeres
.
49
48
Ibid
., Capítulo III, Segunda Sección, Artículo 42°, inciso XII.
49
Ibid
., Título II, Capítulo II, Artículo 38, inciso X.
50
Ibid,
Artículo 39°.
El presupuesto
Uno de los resultados de la In-
vestigación Diagnóstica fue dar
cuenta
del
exiguo
presupuesto
asignado a las políticas guberna-
mentales para enfrentar la violencia,
de la bajísima inversión dedicada
a dar satisfacción a las necesida-
des de las mujeres y de la relativa
inexistencia de recursos económi-
cos para impulsar políticas de gé-
nero que favorezcan la equidad en
la participación democrática. Más
aún, la asignación de dineros a
estos rubros es tan frágil que de-
pende de quién impulse su inclu-
sión en el proyecto de presupuesto
o de quién lo apruebe en la Cáma-
ra de Diputados. En ocasiones varía
de manera signiFcativa de un año
a otro. Por otra parte, las autorida-
des aseguran que no impulsan di-
chas acciones porque carecen del
Fnanciamiento necesario.
Por ello, para evitar excusas
y omisiones, la Ley establece la
obligación “al Ejecutivo ±ederal de
asignar una partida presupuestaria
para garantizar el cumplimiento
de los objetivos del Sistema y del
Programa previstos en la ley”.
50
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
160
La Ley distribuye obligaciones
de acuerdo con las competencias
federales, de las entidades fe-
derativas y municipales y plan-
tea que “… coadyuvarán para el
cumplimiento de los objetivos de
la ley.
..”
51
El presupuesto deberá
abarcar los tres niveles de gobier-
no que deberán asegurar el acceso
de las mujeres a los servicios y la
atención, garantizar la seguridad
y apoyar la creación y el funcio-
namiento de los refugios.
En cuanto al presupuesto inme-
diato para sustentar y hacer efec-
tiva la política gubernamental y
hacer frente a la violencia contra
las mujeres, la Ley establece que:
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los recursos para llevar a cabo los pro-
gramas y la implementación de las ac-
ciones que se deriven de la presente ley,
se cubrirán con cargo al presupuesto au-
torizado a las dependencias, entidades y
órganos desconcentrados del Ejecutivo
Federal, Poderes Legislativo y Judicial,
órganos autónomos, estados y munici-
pios, para el presente ejercicio ±scal y
los subsecuentes, asimismo, no requeri-
rán de estructuras orgánicas adicionales
por virtud de los efectos de la misma.
52
- - - - - - - - • - - - - - - - -
Los Congresos de las entidades
federativas deberán además esti-
mar el costo de la aplicación del
Programa para Prevenir, Atender,
Perseguir y Sancionar la Violencia
contra las Mujeres en su trayecto-
ria desde el gobierno federal has-
ta el de la entidad federativa y el
municipal.
Así, cualquier presupuesto que
se elabore en el futuro deberá con-
tener acciones en todos los rubros
de prevención, atención, sanción y
administración de justicia y tendrá
que garantizar que los recursos lle-
guen a tiempo a los gobiernos de las
entidades federativas y municipales.
Una línea de acción que deberá ser
contemplada en el presupuesto es
la inversión en el sistema de edu-
cación pública superior a ±n de
formar con perspectiva de género
a quienes intervendrán en el com-
bate a la violencia de este tipo.
En adelante, el proyecto de Ley de
Presupuesto que presente el Ejecu-
tivo a la Cámara de Diputados de-
berá incluir los montos su±cientes
para poner en práctica el funciona-
miento del Sistema, del Programa
y de sus correspondientes en los
gobiernos de la República. Ésta, a su
vez, deberá asegurar que el presu-
puesto asignado sea el necesario
para cubrir el impulso de toda la po-
lítica del Estado frente a la violen-
cia contra las mujeres.
El paradigma y la Ley
51
Ibid
., Título III, Capítulo III, Artículo 40°.
52
Ibid
., Transitorios, Artículo 6°.
Es impensable abatir el furor
contra las mujeres en una sociedad
en la que la violencia es estructu-
ral a formas sustantivas de relación
social, económica y política; en la
que ella caracteriza y de±ne la ac-
ción de grupos de interés legalmen-
te constituidos y delincuenciales;
donde la furia antifemenina de±ne
y caracteriza la condición masculi-
na supremacista; en espacios en los
cuales de manera velada o evidente
es constitutiva de diversas corrien-
tes y manifestaciones culturales,
desde las hegemónicas hasta co-
rrientes tangenciales y emergentes,
y, desde luego, cuando se arropa de
cultura popular.
La cultura dominante es sexis-
ta y el sexismo es violento, siem-
pre. En su seno, se promueven, se
legitiman, se enseñan, se crean
dimensiones, valores, lenguajes,
representaciones, tramas, creen-
cias, imágenes e interpretaciones
de contenido machista y misógino
así como homófobo y lesbófobo. El
161
sexismo no hace sino exaltar la vio-
lencia contra las mujeres y ser ba-
se de otras formas de exaltación
supremacista como el clasismo, el
racismo y cualquier otro sectaris-
mo. De ahí su fuerza y de ahí la
multidimensionalidad de cualquier
política que pretenda erradicarla.
La violencia no sólo es mono-
polio de los órganos coercitivos
del Estado sino que sus perso-
neros constantemente violan sus
propias normas y se exceden en el
uso de ella; en lugar de garantizar
la seguridad y la paz, se convier-
ten en promotores del miedo, el
daño y la saña.
Es impensable abatir la impu-
nidad imperante en los hechos de
violencia contra las mujeres por-
que la primera no es privativa de
los segundos. Está asentada en las
instituciones mismas en un trato
autoritario, discriminatorio y vio-
lento de no pocos funcionarios
contra la ciudadanía. La impuni-
dad impera cuando, además, quie-
nes deben garantizar la seguridad
y el respeto a la legalidad son vio-
lentos o están coludidos con quie-
nes cometen actos frenéticos. El
trato a las mujeres en inFnidad de
casos es doblemente discriminato-
rio y brutal al grado de constituir
violencia institucional.
Para avanzar en la erradicación
de la violencia contra las mujeres es
preciso que el Estado no la solape
y enfrente con su poder todas las
formas de violencia vigentes en la
sociedad. Es preciso que el Estado
sea garante de la vigencia del Es-
tado democrático de derecho.
Por eso, la Ley está centrada
en la transformación institucio-
nal y crea mecanismos para lograr
cambios de género en las menta-
lidades de quienes están en las
instituciones. La Ley contiene la
creación de una política de Esta-
do y de gobierno que, además de
enfrentar con seriedad algunas de
las expresiones de la violencia,
deberá normar la acción de quien
gobierne más allá de sus posiciones
partidarias y buscar además en-
frentar sus causas y determinacio-
nes. En la actualidad, las políticas
gubernamentales sólo enfrentan
la violencia cuando ésta ha suce-
dido y lo hacen de manera parcial y
unilateral. No buscan transformar
el estado de cosas sino sólo aten-
der algunas de sus manifestacio-
nes. La mayor parte de los hechos de
violencia no son atendidos como
hechos delictivos, aunque sean
denunciados.
Desde ese paradigma democrá-
tico es urgente la reforma del
Estado para lograr que sus insti-
tuciones y su política ya no con-
tengan necesidades, intereses y
objetivos supremacistas de nin-
gún tipo y, de manera particular,
patriarcales. Que no contribuyan
más a la desigualdad entre los gé-
neros, a la supremacía masculina
y al poder de dominio de los hom-
bres sobre las mujeres, así como
a la subalternidad y opresión de
éstas. Desde una perspectiva fe-
minista, el Estado debe ser trans-
formado y contener de manera
estructural y deFnitoria la demo-
cracia genérica. De ahí que la Ley
General de Acceso de las Mujeres a
una Vida Libre de Violencia, con-
Fgurada desde una perspectiva de
género, tiene como propósito nor-
mar y encausar la acción del Esta-
do en este sentido.
La perspectiva de género, como
recurso analítico, implica obser-
var la violencia como mecanismo
reproductor de desigualdades en-
tre mujeres y hombres, así como
analizar las relaciones de domina-
ción, control, impedimentos, des-
ventajas y daños que este tipo de
violencia genera y los mecanismos
a través de los cuales se les da a los
hombres enormes poderes sobre
su contraparte femenina.
La política basada en la pers-
pectiva de género feminista con-
siste en reconocer e ir a las causas y
los efectos de la desigualdad y la
violencia y realizar acciones con-
cretas para desmontarlos, exige
prevenir su emergencia y tratarlos
para que desaparezcan. Implica,
asimismo, hacer justicia y abatir
la impunidad. El objetivo es lo-
grar que cada mujer amparada por
el Estado tenga condiciones para
salir de la situación de violencia,
recibir atención médica y psico-
lógica por los daños recibidos, si
la requiere, así como atención y
soporte jurídico para llevar al te-
rreno de la ley tanto los hechos
de violencia como a quien la agre-
dió y, al mismo tiempo, acceder a
la justicia pronta y expedita. Ese
conjunto de acciones debe estar
articulado alrededor de políticas
encaminadas a reestructurar la ciu-
dadanía plena de las mujeres.
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
162
En términos de la Ley, la acción
del Estado debe crear condiciones de
seguridad para cada mujer en par-
ticular y para todas ellas como
género, eliminar condiciones de
riesgo y lograr el empoderamiento
a través del acceso de las muje-
res a oportunidades de desarrollo
y de participación equitativa
en
todos los ámbitos.
Finalmente, la aplicación rigu-
rosa de la Ley contribuirá a abatir
la impunidad y, de manera paralela,
incidirá en condiciones de convi-
vencia solidaria de la sociedad y de
las instituciones del Estado con las
mujeres. Se colocará con claridad
a la violencia contra ellas como
delito y a sus agresores como delin-
cuentes y se fomentarán relacio-
nes equitativas entre los géneros
tanto en los espacios privados co-
mo en los públicos, en todas las
actividades. Con ello se abrirá pa-
so el respeto a la integridad y la
dignidad de las mujeres.
El impulso de las instituciones
del Estado a los derechos huma-
nos de las mujeres es fundamental
y debe realizarse de forma com-
prensible a través de la educación
que deberá incluir la perspectiva
de género y el conjunto de políti-
cas de gobierno también. La vio-
lencia no puede ser desterrada si se
enfrenta de manera aislada y parcial.
Requiere la integración de las ac-
ciones directas y, al mismo tiempo,
de la vigencia de una política de go-
bierno que impulse los derechos
humanos de las mujeres mediante
la eliminación de brechas de género.
Asimismo, concebir a las muje-
res como sostén necesario e im-
prescindible del desarrollo social
y sus más caros anhelos —como
la igualdad, el respeto y la liber-
tad— garantizarán la consolida-
ción de la democratización de la
vida nacional a todos sus
niveles:
de lo económico a lo cultural; de
lo ideológico a lo práctico; de lo
doméstico a lo político; de lo pri-
vado a lo público; de lo intoleran-
te a lo igualitario.
La Ley lleva en su nombre uno
de los derechos humano más caros:
el goce de una vida libre de violen-
cia. Este derecho ha sido reconocido,
en el conjunto de derechos huma-
nos de las mujeres, como el pri-
mero. Por ejemplo, la Convención
de Belém do Pará asumió el com-
promiso de contribuir con de±ni-
ciones de género y políticas de
gobierno para erradicar la violen-
cia contra las mujeres.
53
La Ley lo
integra en su estructura y a todo
lo largo de sus títulos, capítulos,
artículos y transitorios.
La Ley contiene, además, la
transversalidad de género al incor-
porar esta perspectiva codi±cada
tanto en la CEDAW
54
, en Belém do
Pará, en Viena
55
y en Pekín.
56
Se
sustenta en la consideración de
la Asamblea General de la ONU en
cuanto a que “La violencia con-
tra la mujer es una manifestación
de las relaciones de poder históri-
camente desiguales entre mujeres
y hombres, que han conducido a
la dominación de la mujer por el
hombre, la discriminación contra
la mujer y a la interposición de
obstáculos contra su pleno desa-
rrollo…”
57
De conformación con los prin-
cipios jurídicos y la perspectiva
contenida
en
los
instrumentos
internacionales referidos, la Ley
contribuye de esta manera a iden-
ti±car la violencia contra las mu-
53
“Artículo 1. Para los efectos de esta Convención debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su
género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado […]
Toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado. Artículo 4. Toda mujer tiene derecho al
reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e
internacionales sobre derechos humanos […] Artículo 5. Toda mujer podrá ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, políticos, económi-
cos, sociales y culturales y contará con la total protección de esos derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre
derechos humanos. Los Estados Partes reconocen que la violencia contra la mujer impide y anula el ejercicio de esos derechos. Artículo 7. Los
Estados Partes condenan todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones,
políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia […]”
Convención Interamericana para Prevenir
op. cit
. N.E.
54
Vid. supra
, nota de pie de página n° 13. N.E.
55
Vid. supra
, nota de pie de página n° 12. N.E.
56
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Pekín, China, del 4 al 15 de septiembre de 1995. Documento en línea en http://sociales.mtas.
es/mujer/politicas/docs/Informe%20de%20la%20IV%20Conf_Beijing.pdf
N.E.
57
Declaración y Plataforma de Acción de Pekín, Capítulo IV, Inciso D, Artículo 118, en
ibid
. N.E.
163
jeres y a responsabilizar a los tres
niveles de gobierno —federal, es-
tatal y municipal— en la creación
y ejecución de una política inte-
gral de combate contra ella pues
en tanto la violencia resulte de
relaciones de dominación, lograr
su erradicación, como se seña-
ló en Belén do Pará, implicará la
movilización y las acciones de los
gobiernos así como del Estado en
su conjunto y, desde luego, de las
instituciones, las organizaciones
y los grupos sociales.
La aplicación de la Ley (que no
implica acciones directas porque
para tal efecto deberá crearse la
legislación en cada entidad fede-
rativa) consiste, pues, en la refor-
ma de las instituciones y de las
políticas de gobierno con la crea-
ción del Sistema, la elaboración del
Programa y la puesta en acción
de los congresos de las entidades
federativas y de la Asamblea Le-
gislativa del Distrito Federal pa-
ra que desarrollen y aprueben sus
propias versiones locales de la
Ley al tiempo que deroguen nor-
mas jurídicas de sus respectivos
códigos penales que atenten con-
tra los derechos humanos de las
mujeres.
La Ley y sus consecuencias im-
plican una gran iniciativa y requie-
ren de una gran movilización social
e institucional para ir construyendo
de manera simultánea en las 32 en-
tidades que conforman la Repúbli-
ca mexicana esta nueva estructura
jurídica y la consecuente política
gubernamental. Requiere, asimis-
mo, organizaciones y redes civi-
les alertas y exigentes de que se
cumplan los objetivos y los plazos
por ella señalados y garanticen
que el proceso avance de acuerdo
con las líneas trazadas en el nue-
vo marco jurídico. En el último
apartado de la Ley, los Artículos
Transitorios, se especi±can justa-
mente las medidas inmediatas para
su aplicación. En él
,
se establecen
responsabilidades y plazos ±nitos
para poner en marcha las acciones
y lograr cambios jurídicos y de po-
líticas de gobierno.
Algunos de estos cambios han
iniciado ya con la emisión del Re-
glamento de la Ley (noventa días)
y la instalación del Sistema Nacio-
nal (sesenta días), el Reglamen-
to del Sistema (noventa días), el
Diagnóstico Nacional (trescientos
sesenta y cinco días), el Banco
Nacional de Datos (trescientos se-
senta y cinco días) y los cambios
en los códigos penales y civiles de
las legislaturas de las entidades
federativas (seis meses).
58
La Ley es un cimiento sólido para
construir una compleja edi±cación
jurídica en las entidades federati-
vas y en los municipios así como
en la política integral, articulada
y concurrente de la federación. La
Ley contiene una reforma de las
instituciones con vías a desarrollar
una verdadera política de Estado
y lograr que éste deje de ser par-
te del problema y se transforme
en una potente fuerza impulsora y
garante de los derechos humanos
de las mujeres en la sociedad.
La eliminación de la violencia
implica, entonces, la transformación
de mujeres, hombres, sociedad, ins-
tituciones y cultura, a partir de la
creación de condiciones de seguri-
dad para aquéllas y de su acceso a
condiciones de desarrollo personal
y de género con los parámetros de
calidad de vida y ciudadanía ple-
nas. Para ello, es preciso impulsar
una política de Estado que elimine,
de una vez por todas, la tradicio-
nal discriminación del género fe-
menino y la barbarie que ello ha
conllevado. Para eso está la Ley.
Sólo ganaremos el derecho al fu-
turo, apoyándola, alentándola y
defendiéndola todos: como Estado,
como sociedad, como ciudadanos, co-
mo hombres y mujeres conscien-
tes del gran papel que la historia
en estos momentos nos ha depara-
do: ser los garantes reales, activos
y concretos de aquellos valores
que, al paso de los tiempos, se
han vergonzosamente borrado en
la triste historia de las relaciones
entre los géneros: Libertad, Igual-
dad, Fraternidad.
Recibido el 1° de abril del 2007
Aceptado el 22 de abril del 2007
58
Vid
., Artículos Transitorios 1° al 8° de la Ley General de Acceso…
op. cit
.
Cuestiones Contemporáneas
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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Cuestiones Contemporáneas
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