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Perspectivas Teóricas
25
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
Universidad y tradición: notaciones sobre el contexto
referencial de la racionalidad universitaria
G
EORGINA
P
AULÍN
P
ÉREZ
*
, J
ULIO
C
ÉSAR
H
ORTA
**
Y
G
ABRIEL
A
NTONIO
S
IADE
P
AULÍN
***
Recibido el 4 de mayo de 2011
Corregido el 12 de diciembre de 2011
Aceptado el 15 de diciembre de 2011
Resumen
En el presente trabajo se expone una tesis central:
que el lenguaje humanístico es contexto idiomático
del universo o mundo de la cultura occidental y, por
extensión, de la existencia y sentido del mundo uni-
versitario. En este marco, se analizan dos principales
tópicos: a) el modo como unidades significantes, con
las que se nombra el referente
universidad
, engarzan
y organizan contenidos humanísticos que se van ade-
cuando a ese mundo universitario y b) la evidencia
del vocabulario heredado del pensamiento occiden-
tal en el discurso tradicional de la Universidad Na-
cional Autónoma de México.
Palabras clave
: universidad, cultura, formación,
humanidades, comunidad, universalidad, léxico,
semiótica.
Abstract
This paper presents a central thesis: that humanistic
language is the idiomatic context in which the Wes-
tern cultural universe or world has existence, and, by
extension, where the academic world has existence
and sense. In this frame, the authors analyze two
main topics: a) the way in which meaning units, that
name the referent
University
, articulate and orga-
nize humanistic contents that adjust along to the
academic world which men have been postulating
throughout history; and b) the evidence of inherited
vocabulary of Western thought in the traditional
discourse of the National Autonomous University
of Mexico.
Key words:
university, culture, formation, Humani-
ties, community, universality, lexic, semiotic.
c
*
Universidad Nacional Autónoma de México (
UNAM
), Instituto de Investigaciones Sociales (
IIS
), Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad
Universitaria, Av. Universidad 3000, Col. Copilco-Universidad, Deleg. Coyoacán, México, D.F., 04510.
Maestra en Sociología, profesora del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
(
CECC
-
FCP
y
S
) e investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la
UNAM
. Cuenta también con una especialización en Artes Liberales
en Humanidades por el Ateneo Filosófico A. C., dependiente de la fundación de Recherches et d’Editions de Philosophie Neohellenique.
Sus principales líneas de investigación son: semiótica de la comunicación y la cultura, filosofía y humanidades.
E-mail: papg@servidor.
unam.mx
**
UNAM
. Maestrante en Filosofía de la Ciencia por el Instituto de Investigaciones Filosóficas. Sus principales líneas de investigación son:
filosofía, formas del lenguaje y semiótica de la comunicación y la cultura.
E-mail: julio_horta@hotmail.com
***
UNAM
. Doctorante en Filosofía de la Ciencia por la Facultad de Filosofía y Letras. Sus principales líneas de investigación son: lógica
simbólica de cuantificadores de identidades y descriptiva.
E-mail: gsiade@prodigy.net.mx
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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
E
ste artículo presenta aproximaciones al vocabu-
lario cuyas unidades semánticas cosificadas en
él transmiten contenidos culturales del mundo
de la vida universitaria, ello mediante la exposición de
los resultados que se alcanzaron en la indagación
tanto de la estructura léxica del concepto
universidad
como de las formas significantes pre-codificadas y
asentadas en los discursos historiográficos de la
Universidad Nacional Autónoma de México (
UNAM
)
que remiten a aquellas ideas o referencias que, en su
propósito difusor y divulgador, han sido elegidas para
insistir en la afirmación de ciertos contenidos cuyos
significados, sentidos y valoraciones, se desean man-
tener vivos en el imaginario de sus destinatarios.
Si bien esta presentación es resultado de una in-
dagación mayor, resulta pertinente advertir que la te-
sis general aplica igualmente en esta exploración
parcial, a saber, que el lenguaje humanístico es con-
texto idiomático en el que tiene existencia el universo
o mundo de cultura occidental y, por extensión, donde
tiene existencia y sentido el mundo universitario.
En esta dirección, se puede afirmar que el lenguaje-
logos de la comunidad occidental –que ha armonizado
y vinculado tradicionalmente los lenguajes particula-
res de la ciencia, de otros mundos (universos discursi-
vos) y otras culturas (comunidades idiomáticas)– es el
lenguaje socialmente estructurado por las respuestas
al problema existencial de la finitud constitutiva del
hombre. De aquí la conclusión de que la racionalidad
compartida de la comunidad humana es el lenguaje
humanístico y que éste representa el contexto refe-
rencial donde los signos (palabras) y las entidades
significadas tienen realidad y, de la misma manera,
constituye la fuente de los presupuestos (creencias,
postulados) que permiten una comunicación inteligi-
ble entre los usuarios de esos signos.
Pero si bien tal lenguaje es resultado del patrimo-
nio textual heredado que ha permitido la continuidad
de la comunidad que vive en ese lenguaje, tanto la
comunidad como las palabras son móviles y abiertas
al desarrollo histórico-cultural de cada sociedad; por
lo que esta continuidad está sujeta a múltiples in-
terpretaciones que revierten no sólo en las transfor-
maciones del vocabulario y en las modificaciones de
los presupuestos, sino también en los modos de ver,
vivir, y producir el mundo.
En realidad, en los sistemas de significaciones de
diversos contextos semánticos se van registrando y
ordenando los contenidos culturales que se compar-
ten en las comunidades idiomáticas, porque en los
diferentes niveles estructurales de una lengua se re-
gistran y codifican tanto los referentes de las palabras
como las nociones culturales que se han incorporado
en sus contenidos.
En una primera aproximación, la indagación de
los contextos semánticos permite identificar signos y
objetos significados, con lo cual se abre la posibilidad
para v incular referencias a ideas, emociones y valores.
Pero además posibilita conocer la organización de las
referencias (supuestos) y, en esta dirección, localizar
las posiciones de los términos en diferentes campos
semánticos lo que facilita la detección de secciones
parciales en un campo semántico y, al mismo tiempo,
abre el espacio para explorar el fenómeno de la selec-
tividad cultural que se realiza en la elección de ciertas
referencias (ignorando u ocultando propiedades seme-
jantes y/o contradictorias) atribuidas al lexema dentro
del espacio semántico global. De la misma manera, es
posible conocer la estructura semántica de expresio-
nes-hechas y de figuras retóricas cuyo poder evocador
de emociones, sentidos prácticos y estéticos las con-
vierten en
artificios-fuerza
a la manera de elementos
operantes que motivan y “energetizan” conductas, en
tanto provocan o retroalimentan convicciones. De ahí
que se pueda acceder también al fenómeno ideológico
desde su dimensión semántica.
Este proceso de formulación simbólica se mate-
rializa en las formaciones “discursivas”
1
que deter-
Introducción
1
Michel Pêcheux,
Hacia el análisis automático del discurso
, Madrid, Gredos, 1975, p. 233.
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exploración, a saber: 1) el relativo a la recolección de
datos, donde predomina el enfoque cualitativo y 2) el
correspondiente al sondeo empír ico, donde se emplean
instrumentos y técnicas de enfoques cuantitativos. En
el primer caso, la recolección de datos para identifi-
car objetos e indagar su funcionamiento significante
en la estructura conceptual del mundo universitario
planteó la necesidad de ir delimitando el marco o
mapa de referencia para el espacio de posibilidades
conceptuales que puedan ocurrir en la configuración
de objetos (significantes) del mundo universitario. En
la recolección de datos se procedió a consultar fuentes
que permitieran un orden decreciente de generalidad
contextual: se consideraron desde textos diversos de
la historia de la filosofía (de la antigüedad griega a la
perspectiva contemporánea), definiciones nominales y
reales de la palabra
universidad
para desplegar sus po-
sibilidades o universos semánticos, hasta la Ley Orgá-
nica de la
UNAM
(1945) donde se consideraron también
documentos históricos de la institución. Asimismo, se
recurrió a diversos discursos escritos que represen-
taron una fuente de información rica para descubrir
contenidos significantes y cuya difusión se realizó en la
prensa mexicana tanto comercial como universitaria,
cuanto en documentos de autoridades y estudiantes
universitarios durante el periodo comprendido entre
diciembre de 1998 y febrero del 2001.
En el estudio cualitativo, los procedimientos que
se siguieron e instrumentos que se emplearon en la
recolección de datos fueron los que a continuación
se describen de manera resumida.
En la indagación del léxico humanista codificado
dentro de la interpretación filosófica del pensamiento
occidental se utilizó el método supra-lingüístico o
análisis mediante categorías temáticas. En efecto, a
partir de la identificación de palabras, frases y temas
se procedió a ordenar los segmentos del texto de las
fuentes consultadas dentro de las categorías de cau-
salidad tradicional, definidas por un cuadro de análisis
elaborado ex profeso.
En este sentido, la exposición gráfica de las uni-
dades semánticas del discurso humanista se realizó
minan lo que debe y puede ser dicho (lo permitido)
y rechazan lo no dicho (lo prohibido) pues el papel
de la ideología consiste precisamente en justificar, de-
fender y propagar estructuras de creencia y de valor
que se refieren a las reacciones contra esa realidad.
Pero la ideología es una percepción parcial del mun-
do: si bien por un lado resalta algunos aspectos de
la realidad social, desde otra perspectiva descuida,
elimina y deforma otros aspectos no comprendidos en
el conjunto mismo de la ideología. Este relativismo
interpretativo se traduce en el interior de lo discursi-
vo a través de los procedimientos de enunciación en
los que tiene lugar el proceso de selección, precisión
y enlace de las unidades léxicas que estructuran los
enunciados, donde se exponen afirmaciones sobre las
situaciones sociales, al tiempo que se plantean argu-
mentos a favor de reformas o nuevas guías de orga-
nización y control.
De hecho, el sistema de relaciones reguladas por
leyes combinator ias de la lengua es un esquema abs-
tracto, tanto de las asociaciones semánticas que
pueden darse en una lengua, como de las connota-
ciones contextualizadas culturalmente y situadas
socialmente; este rasgo del esquema hace posible
identificar, en la diversidad de los universos semánti-
cos, significantes que se constituyen en presupuestos
comunes (núcleos), o bien, en alternativas de elec-
ción para los hablantes de una comunidad.
No obstante, el estudio de los objetos y sujetos
inmersos en sistemas de significación obliga a con-
siderar diferentes herramientas metodológicas que
permitan mostrar las relaciones significativas que sub-
yacen en la empiricidad de los fenómenos sociales.
Una indagación de orden semiótico sobre la base del
tejido social debe proponer categorías que permitan
articular, por un lado, la dimensión ‘teórica’ de los
objetos cuyo sentido está determinado por sistemas
de lenguaje y, por el otro, la dimensión ‘práctica’ que
comprende las vivencias de los sujetos como orien-
tación selectiva y activa del hombre.
Por ello, es importante señalar que en la investi-
gación más amplia se han delimitado dos ámbitos de
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en razón de un orden causal específico. Al respecto,
aun cuando existen tantas modalidades de causa
y maneras de depender, sólo se manejaron en este
estudio las cuatro tradicionales (derivadas, a su vez,
del modelo aristotélico-tomista): la material (aquello
en lo que se hace algo); la formal (la cualidad que le
confiere a la materia); la eficiente (la que influye en
la realización de los efectos que se proponen) y la
final (lo que se busca alcanzar).
Luego, dentro de cada una de las corrientes de
pensamiento fue posible aproximarse a este tipo de re-
laciones a partir de: 1) la identificación del léxico
que designa el ideal o forma esencial de hombre que
se pretende alcanzar –el cual emerge de los funda-
mentos de la corriente en cuestión; 2) el sujeto y/o
las facultades humanas en las que, o por las que, es
posible alcanzar ese ideal; 3) las cualidades, virtu-
des, valores que se buscan; 4) los medios a través de
los cuales se intenta aproximar al ideal propuesto y
5) el para qué o finalidad que se persigue. De manera
que la organización de la información se realizó en
conjuntos léxicos articulados en el sentido de las
relaciones de causalidad tradicional, anteriormente
expuestas, y que en esta exploración se pudieron
identificar.
En el caso particular del presente artículo, la
indagación de las unidades significantes con las que
se nombra el referente
universidad
se hizo a través
de una adaptación del Modelo Quillian (Modelo Q)
para la representación de las connotaciones con-
vencionalmente atribuidas a este lexema. Aquí es
importante señalar que este Modelo se basa en un
conjunto de nudos conectados entre sí por vínculos
asociativos; en efecto, “[…] para cada significado del
lexema debería existir en la memoria, un nudo que
previera como ‘patriarca’ [cabeza] suyo el término
por definir […] llamado
type
[…] la definición de un
type
A, prevé el empleo, como interpretantes suyos,
de una serie de otros significantes que van abarcados
como
tokens
y que en el modelo son otros lexemas”.
2
La configuración del significado de un término
type
(lexema por definir), resulta de la multiplicidad de sus
vínculos con varios lexemas
tokens
(interpretantes),
como se muestra a continuación en el Diagrama 1:
De esta manera, se configura la estructura global
de una memoria semántica que consiste precisamen-
te en la adición o superposición de planos, cada uno
compuesto de nudos de varios
tokens
o interpretantes
a excepción del nudo originario.
2
Umberto Eco,
Tratado de semiótica general
, Barcelona, Lumen, 1981, p. 222.
Diagrama 1. Representación gráfica del Modelo “Q”
Fuente: adaptación y elaboración bajo la responsabilidad de los autores.
Patriarca/Cabeza
Lexema
A
(type)
Significante
AI
Token
Significante
AII
Token
Significante
AIII
Token
Significado
Lexema
B
(type)
Significado
Lexema
C
(type)
Significante
BI
Token (type
A
/
B
)
Significante
CI
Token (type
A
)
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En este sentido, el modelo se basa en un proceso
de semiosis ilimitada, pues desde el signo estable-
cido como
type
es posible recorrer, desde el centro
hasta la periferia, todo el universo de las unidades
culturales (significantes como interpretantes del
significado de un lexema, interconectados según la
cultura en la que, y por la que, se dan tales conexio-
nes) donde cada una de ellas puede convertirse en
centro y producir periferias infinitas.
En relación con este proceso, Umberto Eco utiliza
la metáfora de una caja con bolitas magnetizadas
donde se establece un sistema de atracciones y repul-
siones para explorar, dentro de la propuesta del Modelo
Q, la posibilidad de un modelo semiótico que explique
las connotaciones convencionalmente atribuidas a
un lexema. En esta comparación, la ‘caja’ representa
la fuente informacional de alta entropía (donde las
asociaciones entre las unidades culturales, o lexe-
mas, tendrían todas las posibilidades que puedan
ocurrir en un sistema de asociaciones semánticas en
libertad); aquí el código es la regla que magnetiza
las bolitas de acuerdo con el sistema de atracciones
y repulsiones y la ‘magnetización’ es una condición
de dicho sistema.
Ahora bien, desde el enfoque semiótico, la mag-
netización se considera un fenómeno cultural (que
se contrapone a las propuestas que lo enfocan como
fenómeno natural, donde la magnetización se con-
templa como algo inherente o propio de las bolitas
o lexemas) y, por lo tanto, condición transitoria del
sistema de relación que, a su vez, caracteriza el código
como una convención social sujeta a cambios en el
tiempo y espacio.
Entonces, gracias a semejante magnetización, no
sólo se reducen las posibilidades de relación entre las
unidades culturales (lexemas), sino que se limita el
número de unidades que se atraen o se repelen dentro
de los diferentes subcódigos que conformarían el
universo semántico global de la comunidad en cues-
tión, aunque esta magnetización puede cambiar en
virtud de nuevos mensajes y, por lo tanto, modificar
también las posibilidades de relación y de unidades
culturales interconectadas.
En realidad, con este modelo se abren posibilidades
para explorar configuraciones gráficas que permitan
describir y representar tanto la función semiótica en sí
misma como la función semiótica en calidad de unidad
combinable. En términos más amplios, por lo que se
refiere al primer caso, se alude a las relaciones signi-
ficativas entre el plano de la expresión y el plano del
contenido (entre el significado de un lexema, o signo
interpretado y el o los significantes o interpretantes)
independientemente de toda clase de contextos; en
relación con el segundo, a sus posibilidades combi-
natorias con otras funciones (causales, valorativas,
sociales, instrumentales…).
Del mismo modo, la lengua como código, consti-
tuye un tejido reticular que reúne varios subcódigos
correspondientes al sistema sintáctico, semántico y
pragmático, respectivamente, de manera que pueden
construirse para un sólo significante tantas configu-
raciones gráficas como diferentes posiciones pueda
ocupar en diversos campos semánticos (es decir, en
campos estructurados donde el valor de un concep-
to se debe a los límites que le imponen conceptos
vecinos). Esto es importante resaltarlo aquí porque,
como señala Eco, “[…] los campos semánticos dan
forma a las unidades de una cultura determinada y
constituyen una organización (o visión) del mundo
determinado […]”.
3
Sin embargo, en el proceso de esta investigación,
la configuración gráfica de los campos semánticos se
realizó después de haber concluido la indagación de
ciertas modalidades descriptivas con las que se ha
pretendido definir el concepto
universidad
, esto es,
por sus aspectos constitutivos y por sus propiedades.
En relación con los aspectos constitutivos, es posible
distinguir entre: a) la definición nominal que atañe
al significado de esta palabra y b) la definición real
con la que se alude a la esencia de la cosa nombrada.
3
Ibid
., p. 146.
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Asimismo, la universidad también se le ha podido des-
cribir por sus propiedades, aquéllas que, no estando
incluidas en su definición, der ivan de ella: como es el
caso de sus atributos humanistas con los cuales es
posible describir una de las modalidades de la univer-
sidad, y en particular de la
UNAM
, que la identifican y
distinguen de otras realidades designadas con este
vocablo o con otras voces afines.
La exploración etimológica y sinonímica del vo-
cablo
universidad
proporcionó suficiente información
para construir un esquema abstracto del conjunto de
asociaciones semánticas posibles dentro de la lengua
castellana y, al mismo tiempo, permitió la represen-
tación topológica (mapa semiótico) de las connota-
ciones convencionales atribuidas a este lexema. De
hecho, la configuración del significado del término
o lexema señalado que resultó de la multiplicidad de
sus vínculos con diversos lexemas, permitió ir con-
formando la estructura de una memoria semántica
que se caracteriza por la superposición de planos en
diferentes niveles de significación, cuyos nudos o
lexemas correspondientes perfilan los diversos cam-
pos semánticos, y universos de discurso, que delimi-
tan las referencias y los presupuestos con los que se
ha creado y mantenido el mundo universitario.
En relación con la exploración del vocabulario
heredado del pensamiento occidental en el discur-
so tradicional de la
UNAM
, se emplearon métodos o
análisis supra e infra lingüísticos. En el primer caso,
a partir de la identificación de palabras, frases y te-
mas, se seleccionaron enunciados de los documentos
historiográficos consultados que manifiestan signifi-
cantes con contenidos del discurso humanista. En el
análisis infra-lingüístico, se procedió a elegir formas
significantes cuyos contenidos culturales se repiten
(núcleos) diacrónicamente en la descripción historio-
gráfica de las fuentes consultadas.
En la exploración de formas significantes pre-
codificadas, y asentadas en los discursos de quienes se
han ocupado de divulgar los hechos humanos, que han
influido en el curso de la historia de esta institución,
se buscó mostrar (tanto en los objetos discursivos
cuyos contenidos implican significados y sent idos pro-
pios de la noción
universidad
, como en aquellos otros
que hacen referencia a los hechos, donde la partici-
pación humana evidencia el cumplimiento de atribu-
tos y de funciones que la especifican) el vocabulario
heredado del pensamiento occidental con el que, en
otra dimensión discursiva, se legitima la institución
en términos de su sentido, valor y práctica humanís-
tico/social.
El procedimiento que se siguió en esta explora-
ción consistió, primeramente, en revisar documentos
escritos que cumplieran fundamentalmente con las
funciones de difusión y de divulgación, pues se supone
que los medios de transmisión (hemerográficos, elec-
trónicos) que sirven a ese cometido alcanzan un número
mayor de lectores, para quienes se estructura la forma
de los mensajes con la intención de remembrar acon-
tecimientos y/o con el propósito de mantener vivos
los contenidos culturales que se busca prosperen,
germinen y fructifiquen en el imaginario de sus des-
tinatarios.
En un segundo momento, se procedió a seleccionar
enunciados que evidenciaran significantes con con-
tenidos del discurso humanista. Aquí es importante
subrayar que, si bien se conservaron esas formas léxi-
cas en orden redaccional, se intentó una expresión
libre para poder sintetizar diversos párrafos de varias
fuentes; claro está, siempre que correspondieran a
un mismo periodo histórico y a contenidos culturales
semejantes.
Después, y en paralelo a la presentación descrip-
tiva y cronológica, se realizó la elección de formas
significantes cuyos contenidos culturales se repitie-
ron diacrónicamente; esto es, a lo largo de la histor ia
de la
UNAM
o, cuando menos, en la descripción histo-
riográfica de la fuentes consultadas. Esto permitió
una primera aproximación a la estructura conceptual
y a la dimensión léxica que se usa o se ha empleado
en el discurso tradicional universitario; igualmente
hizo posible la elaboración de los estímulos–verbales
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correspondientes a la parte designada “Asertos His-
tóricos”, del cuestionario que se manejó en la inda-
gación empírica.
En esta línea de revisión, se incluyen también las
fuentes donde se consigna la Legislación Universi-
taria, puesto que en esa reglamentación se especifi-
ca lo que es la universidad y también porque ella es
la causa que regula y explica la participación humana
en los hechos que han influido en su historia.
En la exploración del texto de la reglamentación
de la
UNAM
(Ley Orgánica y Estatutos), se realizó un
análisis supra-lingüístico que permitió argumentar la
crítica de algunas de sus propuestas. En virtud de lo
cual se procedió a segmentar el texto en razón de los
objetos significantes del discurso humanístico que
se contemplan dentro de los enunciados respecti-
vos, identificando sus parcialidades y ambigüedades
conceptuales, que llevaron a la formulación de inte-
rrogantes diversas. En todo caso, en la formulación
final de preguntas se buscó también la delimitación
del problema (o problemas) que entraña vincular
lo tecnológico con lo humanístico dentro de una
institución que, como la mencionada, requiere que
sus académicos precisen su posición dentro de las
corrientes contemporáneas y, en consecuencia, se
pueda y deba asumir con libertad responsable la misión
reformadora o revolucionaria de la llamada “Máxima
Casa de Estudios”.
De ahí que, para comprender cómo un campo
semántico evidencia la visión propia de una cultura,
es menester conocer no sólo el repertorio léxico –y
asimismo su estructura sintáctica (posiciones de los
significantes dentro del mismo y en diferentes campos
semánticos)–, sino también el sistema de significados
que, a la manera de contexto de conocimientos, son
interpretados a través de los lexemas que una cultura
ha convertido en pertinentes, nucleares, medulares.
Estos lexemas nucleares expresan los valores y repre-
sentan las ideas que la generalidad de los miembros de
una comunidad acepta por su alta credibilidad, ya que
forman parte de las creencias y de los juicios de valor
que constituyen el sentido común o el pensamiento del
hombre común, el cual generalmente desempeña “[…]
el papel de sistema general de referencias al cual tras-
ladamos nuestros actos y nuestros pensamientos”.
4
En razón de lo anterior, la indagación sobre los
contenidos del léxico lleva a precisar, en un primer
momento, los aspectos constitutivos de la noción
universidad
y las propiedades humanísticas que de-
rivan de éstos para efectos de, en un segundo mo-
mento, poder analizar las manifestaciones léxicas de
esas cualidades en el discurso tradicional vertido en
la historia de la
UNAM
y, con ello, tener los elementos
necesarios para definir el discurso humanístico como
ámbito de identidad, legitimación y continuidad de
la institución en su esencia y actividad.
En resumen, este escrito presenta –
grosso modo
resultados de la exploración sobre: a) el modo como
unidades significantes, con las que se nombra el re-
ferente
universidad
, engarzan y organizan contenidos
humaníst icos que se van adecuando a ese mundo uni-
versitario que el hombre ha ido postulando a lo lar-
go de su historia y b) la evidencia del vocabulario
heredado del pensamiento occidental en el discurso
tradicional de la más grande e importante universi-
dad mexicana.
4
Gastón Bouthoul,
Las mentalidades,
Barcelona, Oikos-Tau, 1971, p. 71.
Apuntes sobre la definición y concepto de
universidad
Si se considera de manera extensa la noción de
uni-
versidad
, se puede admit ir el desarrollo de cier tas mo-
dalidades conceptuales descriptivas caracterizadas
por sus aspectos constitutivos y por sus propiedades.
Así, en relación con los aspectos constitutivos, es
posible distinguir entre: a) la definición nominal, que
atañe al significado de la palabra misma y b) la defini-
ción real, con la que se alude a la esencia de la cosa
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nombrada. Pero si la descripción concierne a las pro-
piedades de la institución –es decir, aquéllas que, no
estando incluidas en su definición, derivan de ésta–
entonces se consideran sus atributos humanistas, con
los cuales es posible describir una de las modalidades
de la universidad,
5
y en particular dela
UNAM
, que la
identifican y distinguen de otras realidades designa-
das con este vocablo o con otras voces afines.
Ahora bien, puesto que el vocablo
universidad
es
una entidad semántica por su relación con el signi-
ficante
universidad
–e igualmente porque en este
nivel queda sistematizado en un eje de oposiciones
con otras unidades semánticas– entonces la defini-
ción nominal de esta palabra es susceptible de dos
modalidades: la etimológica,
en la cual
es posible
identificar los significados y sentidos históricos del
término y la sinonímica, en donde a través de la
relación con otras voces afines se pueden aclarar y
ampliar sus significados primigenios.
Desde el significado etimológico
6
(de la voz la-
tina
universitas
,
-atis
),
universidad
remite (desde el
siglo
XII
) a dos sentidos castellanos básicos: el de
totalidad y el de compañía de gente,
comunidad
. En
cuanto al sentido de universalidad (de
universalitas,
-atis
), calidad de universal, se alude a la generalidad
de las cosas, de doctrinas, de documentos, de noti-
cias, de ciencias, de materias. Por su parte, el adje-
tivo universal (de
universalis
) significa lo que es
común y puede predicarse de muchos; este sentido,
en el ámbito de la filosofía –particularmente de la
metafísica– es el que se contempla objeto de la inte-
ligencia y lo que hace posible la ciencia o el conoci-
miento científico. El vocablo se aplica también a las
personas versadas en muchas ciencias, y que poseen
información en muchas y diversas materias, entre
otros significados y sentidos.
Los sentidos básicos de la palabra latina
universi-
tas
, por cierto, traducen contenidos de dos tradiciones
(helénica y cristiana) que han influido en las concep-
ciones de las diversas corrientes del pensamiento
occidental. Con estos significados se han relaciona-
do otros usos del término universal, tal y como sucede
con el significado de
universidad
que, vinculado con
el alcance ontológico de la voz “universal”, designa
una realidad que, si bien no es universal
per se
, sí lo es
por accidente ya que existe en y por el conocimiento
inteligible en todos sus grados y modalidades cuya
existencia se manifiesta en los diversos ámbitos dis-
ciplinarios, científicos-humanísticos que, a su vez,
son expresión y evidencia de la actividad intelectual
del hombre en tanto ejercicio de la correspondiente
facultad universal del ser humano.
Por ello, en su aspecto lógico, el significado uni-
versal que se incluye en la definición de
universidad
,
predica uno de los atributos de su realidad y se hace
extensivo a todo aquello que lo expresa o manifiesta.
Así, el significado de universal se hace extensivo al
conocimiento que se transmite, genera y transforma
en la
universidad
, lo mismo en sus productos como en
su producción y productores.
En otra dirección, el significado de
universitas
–que
expresa el sentido de compañía de gente, comunidad,
colectividad, gremio– integra también, como evolu-
ción de
universitas scholarium,
la noción de colectivi-
dad de los estudiantes incorporada en Bolonia y París
desde el siglo
XII
. Esto se evidencia en los sentidos de
universidad como “[…] cuerpo compuesto de maestros
y discípulos que enseñan y estudian en algún lugar
determinado variedad de ciencias, y forman en él
comunidad, con subordinación a un superior”.
7
En esta referencia es importante insistir en algu-
nas de las condiciones que favorecieron el surgimien-
5
A saber, la dimensión humanística de la universidad como inferencia derivada de sus propiedades y atributos constitutivos.
6
Vid
. Joan Corominas y José A. Pascual,
Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico
, Madrid, Gredos, 1991; Real Academia Espa-
ñola (
RAE
),
Diccionario de Autoridades
, Madrid, Gredos, 1984 y Martín Alonso Pedraz,
Enciclopedia del idioma.
Diccionario histórico y moderno
de la lengua española (siglos
XII
al
XX
)
, Madrid, Aguilar, 1982.
7
RAE
,
op. cit
.
Perspectivas Teóricas
33
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
to de la universidad. En realidad, el origen de ella se
localiza en el periodo de la escolástica medieval (si-
glos
VI
-
XIII
) cuando en el proceso de construcción
del cuerpo doc tr inal del cr ist ianismo y en el intento de
vincular los principios racionales –platónicos y aristo-
télicos– con la fe, la Iglesia auspició escuelas donde
se realizaron trabajos de trascripción y conservación
de los clásicos, además de diversos estudios sobre la
Biblia y textos litúrgicos.
Así también se promovió la enseñanza de las artes
liberales (gramática, retórica, dialéctica, aritmética,
geometría y música), consideradas en un principio co-
mo formas de erudición. Más tarde, en el segundo
periodo escolástico (siglos
IX
-
XII
), tales trabajos se
integraron en el contexto teológico y, en consecuen-
cia, se convirtieron, sobre todo la lógica y la dialéc-
tica, en instrumentos para interpretar (exégesis) la
Sagrada Escritura o construir una doctrina sistemá-
tica (dogmática).
Posteriormente, en el siglo
XIII
–edad de oro de
la escolástica–, la escuela se configuró como uni-
versidad. Su institucionalización y consolidación
representó la creación de un tercer poder al lado
del Pontificado y el Imperio, considerados estos úl-
timos como unificadores de las esferas eclesiástica
y política, respectivamente; además, propició la
popularización de la institución educativa y, desde
ahí, la concepción de nobleza o “gentileza” como cul-
tura adquirida.
En este periodo, la universidad, sobre todo la de
París, se constituyó en el espacio donde se formaron
difusores de la “doctrina revelada”:
8
maestros, sacer-
dotes y laicos. Si bien la universidad abrió sus puertas
a todos los que desearan ingresar, sin importar su
posición social, la concepción griega, en especial la
platónico-aristotélica, en torno a las disciplinas y ac-
tividad propia de los hombres libres, ahora gentiles,
se mantuvo v igente como lo muestra la afirmación de
Boccaccio: “[…] es gentil quien ha estudiado largo
tiempo en París, no para vender su ciencia al menu-
deo, como hacen muchos, sino para saber la razón de
las cosas y su causa”.
9
Desde ahí, resulta un claro nexo con el vocablo
comunidad (del latín
communitas, -atem)
que signi-
fica: “junta o congregación de personas que viven
unidas bajo ciertas constituciones y reglas como los
conventos, los colegios.
.. los claustros”.
10
Asimismo,
tiene el sentido de “generalidad y libertad de las
cosas, que son comunes para todos, y de las que cual-
quiera puede participar y gozar libremente”;
11
como
es el caso de los recursos naturales, del patrimonio
intelectual y material. En razón de estas fuentes, se
muestra también el vínculo con la palabra gremio
(del latín
gremium
que durante los siglos
XVII
y
XVIII
se empleó para designar el cuerpo de doctores y ca-
tedráticos de las universidades); de la misma manera,
a partir de esta última centuria se usa con el sentido
de corporación formada por lo maestros, oficiales y
aprendices de una misma profesión u oficio regida
por ordenanzas o estatutos especiales.
Por su parte, dentro de los sentidos de comuni-
dad, es posible también su conexión con la palabra
cultura
(de
cultura, e
,) que se traduce como “la labor
del campo o el ejercicio en que se emplea el labrador o
jardinero (y cuyo sentido metafórico).
.. es el cuidado
y aplicación para que alguna cosa se per feccione: co-
mo la enseñanza de un joven, para que pueda lucir su
entendimiento”.
12
Además, desde el siglo
XVI
, se usa
como sinónimo de civilización y progreso, particu-
larmente intelectuales, pues desde entonces designa
“… ya el conjunto de condiciones o factores deter-
minantes del desarrollo y afinamiento intelectua-
8
Frederick Copleston,
Historia de la Filosofía
III
. De Ockham a Suárez
, México/Barcelona/Caracas, Ariel, 1983.
9
Giovanni Bocaccio citado en Giovanni Reale y Dario Antiseri,
Historia del pensamiento filosófico y científico
I
. Antigüedad y Edad Media,
Barcelona, Herder, 1991, p. 419.
10
M. Alonso Pedraz,
op. cit.
11
RAE
,
op. cit.
12
RAE
,
op. cit.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
34
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
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Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
les en la vida de los individuos (educación) y de los
pueblos (civilización), ya los resultados en formas
especiales de cultura en los diversos pueblos y en
las distintas épocas de cada pueblo”.
13
Luego, el nexo con el vocablo enseñar (de las voces
latinas
insinuare
–en sentido moral,
significa introducir
blanda y suavemente algún efecto en el corazón o en
el ánimo;
docêre
– enseñar o disciplinar a alguno que
se pretende instruir y
eruditè
–doctrina, disciplina
escogida y selecta). Palabras, pues, que en castellano
se traducen como “instruir, adoctrinar, amaestrar, dar
reglas y preceptos para la inteligencia de las cosas”.
14
Desde estos sentidos se muestra el vínculo con la pa-
labra formar (del latín
formare, informare
, cuyo sentido
general es dar forma a alguna cosa; se enlaza con la
voz forma, que significa “la parte del ente natural,
que determinando la materia constituye y distingue la
especie”);
15
y puesto que lo que constituye y distingue
a la especie humana de otras especies vivas es su vida
intelectual, se sigue que dar forma al hombre es orde-
nar sus diversas facultades (sensible, motriz, racional)
hacia la consumación de esa vida intelectual.
Por otro lado, comunidad significa además “[.
..]
juntos todos los individuos de un cuerpo”.
16
Este
sentido se puede relacionar con la locución francesa
esprit de corps
, que se traduce espíritu de cuerpo o
de grupo cuyo sentido moral designa la “actitud de
fidelidad de los miembros de un grupo con respecto
a los demás y con relación al interés del grupo”.
17
Dentro de este mismo nivel semántico, el signi-
ficante
universidad
, en su sentido de comunidad de
estudio, se vincula desde el siglo
XVI
con las voces
instituto público
cuyo sentido señala el lugar “[…]
donde se cursan […] var ias de las facultades de dere-
cho, medicina, farmacia, filosofía y letras y ciencias
exactas, físicas y naturales… (también)… donde se
hacían los estudios mayores de ciencias y letras […]
y con autoridad para conferir los grados correspon-
dientes; (asimismo) […] (los) edificio(s) destinados
a las cátedras y oficinas de una Universidad”.
18
En esta secuencia de vocablos, donde las designa-
ciones u objetos semánticos, así como sus relaciones
significantes, han pre-codificado los límites de las
unidades culturales que transmiten los significados de
la palabra
universidad
, se observa el empleo de voces y
giros relativamente parecidos: pues si bien semántica-
mente son independientes del significado
universidad
,
gracias al sistema (semántico) que ordena las relacio-
nes que se establecen entre ellos es posible identificar
el valor dist int ivo de cada ent idad cuando se comparan
sus semejanzas y diferencias con las diversas unidades
de ese sistema.
Así que, para fijar la característica específica del
vocablo
universidad
es necesario identificar qué lo
diferencia de significantes afines, así como sus varia-
ciones a la luz de la cultura que las organiza. De hecho,
la mayoría de las unidades semánticas sinonímicas
(afines entre sí por su significado como comunidad de
estudio y en tanto objetos de su función educativa y
de investigación) traducen en cierto sentido corrien-
tes filosóficas que han preñado la literatura y el idioma
común. Por su peculiar influjo, interesa destacar expre-
siones que se acuñaron en la antigüedad griega, en la
tradición escolástica y, finalmente, en las corrientes
modernas y contemporáneas originadas y derivadas
a partir del positivismo.
La traza de la antigüedad griega se observa en la
lengua castellana con el empleo de términos tales co-
mo
academia, liceo, ateneo, gimnasio, escuela, museo,
biblioteca
, entre otras voces. Todas estas nociones
expresan formas de vida o de actividad humana (in-
vestigación y formación) que se practicaron en la cul-
13
M. Alonso Pedraz,
op. cit.
14
RAE
,
op. cit.
15
Ibid.
16
M. Alonso Pedraz,
op. cit.
17
Henry Pratt Fairchild,
Diccionario de Sociología
, México,
FCE
, 1997.
18
M. Alonso Pedraz,
op. cit
.
19
RAE
,
op. cit.
Perspectivas Teóricas
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Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
tura griega y que, de algún modo, traducen corrientes
y doctrinas filosóficas con las que se fundamentó su
ideal de hombre y los respectivos caminos para su con-
secución. Ahora bien, resulta necesario precisar que
lo trascendido hacia el castellano son más bien reso-
nancias prácticas y acepciones concretas que tienen
especial influjo en las concepciones sobre esas acti-
vidades de investigación y de formación, así como
en la configuración, institucionalización y consoli-
dación de la universidad.
De esas unidades semánticas, interesa particu-
larmente la que se designa con el vocablo
academia
.
Esta palabra –del griego
(Akademía)– se
traduce como “lugar en Atenas donde Platón enseñaba
la filosofía”,
19
para formar hombres que se dedicasen
a renovar el Estado.
En este caso, además del nivel semántico (por su
relación con el significante academia) se hace referen-
cia a un objeto físico (lugar) y también a su función
formadora cuyos límites se marcan tanto en los suje-
tos que participan en este proceso formativo, como
también en el ámbito cognoscitivo mediante el cual se
busca formar. Asimismo, se alude a su dimensión social
cuando indica cierta posición dentro de la estructura
de una sociedad y en ella adquiere un valor que se hace
extensivo a quienes forman parte de la academia. Aquí,
resulta interesante esta última dimensión en virtud
de que aún subsiste como indicador de cierta posición
dentro de la estructura universitaria, donde adquiere
un valor simbólico.
De hecho, la continuidad del lenguaje humanista
clásico se evidencia en la serie de vocablos con los
que se determina el mundo de la Academia (platóni-
ca) tales como
perfección, excelencia, calidad, hombre
virtuoso
que se vinculan con la posición y valor social
de la academia y del académico, en términos de su
exclusividad, selectividad
y
prestigio.
Por supuesto, resulta interesante explorar cómo
estos contenidos, sobre todo en su dimensión social,
se han transmit ido –desde luego con sus var iaciones
culturales– en el léxico respectivo del mundo occi-
dental y particularmente en los sentidos traducidos
al castellano.
En efecto, a partir del sigo
XVII
, la palabra
academia
significa estudio general desde donde se vincula con
el sentido universal de la voz
universidad
. De igual
manera, se mantiene ese vínculo (universidad-aca-
demia) cuando se les concibe como objeto físico y se
convierten en significantes de su función formadora
(en tanto su sentido de lugar donde se
enseñan las
ciencias y facultades)
, así como también en su acepción
de
comunidad
en tanto
corporación científica, literaria
o artística
. Mientras que, dentro de su dimensión y
valoración sociales, en su significado como “la Junta
o Congreso de personas eruditas, que se dedican al
estudio de las buenas letras, y a tratar de conferir
lo que conduce a su mayor ilustración […]”,
20
se co-
necta más bien con las nociones platónicas. En esta
dirección, las voces
erudición e ilustración
son las que
suministran ese hilo conductor.
La entidad semántica
erudición
(del latín
erudito
),
se traduce como doctrina en tanto enseñanza y docu-
mento que se da a quien se pretende instruir y enseñar;
asimismo, la opinión buena o mala que se sigue de
algunos autores en una facultad. Pero también como
disciplina escogida y selecta en su sentido de doctrina,
enseñanza, gobierno e instrucción de alguna perso-
na en lo moral, en las ar tes liberales, en las ciencias y en
otras disciplinas. Igualmente, el ar te y la ciencia mis-
ma; al acotarlo con el vocablo
selecta
,
erudición
signi-
fica sólo aquello que se ha escogido y apartado por
mejor, de entre otras cosas en su especie.
Estos sentidos implican una relación causal entre
lo que se elige como
selecto
y quién lo elige (esto es,
quien le da valor de selecto) como acción valorativa y
selectiva, en tanto efecto directo del ejercicio teóri-
co-práctico de cualidades que hacen de una persona
ser erudita (
vs
. parecer erudita). Asimismo, esos sen-
tidos se incorporan en los significados de erudición
(del latín
eruditus, sapiens, doctus
) que se traduce
20
Ibid.
Perspectivas Teóricas
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como
docto
, en tanto estudioso, versado en ciencias
o facultades, y
sabio
, en cuanto persona que tiene y
posee sabiduría. Esta última acepción como cono-
cimiento intelectual de las cosas y también en su
sentido de “conocimiento extendido y penetrativo de
muchas cosas, o de diversas facultades”
21
se distin-
gue del conocimiento particular y especializado.
Aquí conviene reparar en esta definición, pues
dentro de ella se entrelazan varias ideas sobre los
distintos saberes humanos; en términos tanto de sus
ámbitos, modos y objetos de conocimiento, como
también desde la dimensión del sujeto conocedor
dado que su delimitación en los diversos sistemas
conceptuales del pensamiento occidental ha permiti-
do estruc turar unidades semánt icas y contenidos cul-
turales con los que, y dentro de los cuales, se ordenan
oposiciones derivadas de la dicotomía:
saber univer-
sal/saber particular
.
Dentro del mismo conjunto semántico que se
localiza en torno al vocablo
academia
, se ordenan las
entidades semánticas asociadas al significante
ilus-
tración
(del latín
illustratio
), que se traduce como
iluminación, claridad, luz, resplandor y reflejo. Asi-
mismo, el verbo
ilustrar
(relacionado con el adjetivo
ilustre
, traducido como “magnífico, noble, claro, o
elevado sobre los demás, notoriamente por natura-
leza, o
méritos
”)
22
con el sentido de dar luz o aclarar
alguna cosa material o espiritualmente. Vinculado
con este último vocablo, está el de
mérito
(del latín
meritum
), que se traduce como “la acción o derecho
que uno tiene al premio por lo bien hecho o la razón
de ser castigado por lo contrario”.
23
De hecho, estas voces evidencian contenidos
culturales que orientan relaciones y fundamentan je-
rarquías en realidades sociales estratificadas; aunque
al paso del tiempo esos contenidos se han ido resig-
nificando. En efecto, uno de los momentos cruciales
de ese cambio de sentido fue el periodo de la Ilustra-
ción, cuando el concepto de cultura se escindió del
sentido griego como
formación
y comenzó a signifi-
car
enciclopedismo
. Desde entonces, ser culto ya no
significa poseer conocimientos que perfeccionen al
hombre, sino tener conocimiento general y sumario
de todos los dominios del saber conocidos (matemá-
ticas, física, ciencias naturales, disciplinas históricas
y filológicas).
No cabe duda que este cambio de orientación ha
repercutido en el significado de la palabra universal
o, cuando menos, en la ambigüedad que surge del
empleo indiscriminado que suele hacerse de los sen-
tidos que se codifican afines, a saber, en tanto univer-
so de conocimientos y en cuanto saber universal ya
mencionados anteriormente.
Pero, más allá de esa resignificación, interesa
resaltar aquí sus efectos en los contenidos culturales
del vocablo
academia
, particularmente en lo referen-
te a las nociones
mérito
y
sabio
. La primera, porque
se ha convertido en significante de un mundo donde
las posiciones y recompensas sociales se distribuyen
según el mérito y cuyo orden se garantiza por el pre-
mio y el castigo. En cuanto a la palabra
sabio
–quien
forma academia– se vincula con la voz moderna
élite
,
vocablo que se enmarca más bien dentro de la corriente
positivista en el ámbito de la industrialización.
21
Idem
.
22
Idem.
23
Idem
.
Mapas semióticos y continuidades de sentido
Una exploración etimológica y sinonímica más
exhaustiva de la palabra
universidad
proporciona
suficiente información como para poder construir
un esquema abstracto del conjunto de asociaciones
semánticas posibles, dentro de la lengua castellana,
y, al mismo tiempo, permitir ahora la representación
topológica (mapa semiótico) de las connotaciones
convencionales atribuidas al lexema
universidad
.
Perspectivas Teóricas
37
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 214, enero-abril de 2012, pp. 25-53, ISSN-0185-1918
De manera que, para ordenar el material léxico ob-
tenido en la indagación de las unidades significantes
con las que se nombra el referente
universidad
, se hizo
una adaptación del Modelo Q para la representación
de las connotaciones convencionalmente atribuidas
este lexema.
Si se aplica el Modelo en la ordenación del mate-
rial léxico del término anterior, es posible observar
cómo la configuración de su significado resulta de la
multiplicidad de sus vínculos con diversos lexemas,
lo cual permite ir conformando la estructura de una
memoria semántica que se caracteriza por la superpo
sición de planos en diferentes niveles de significa-
ción, cuyos nudos o lexemas correspondientes estruc-
turan los diversos campos semánticos, y universos de
discurso, que delimitan las referencias y los presu-
puestos con los que se ha creado y mantenido el
mundo universitario, como se muestra en los diagra-
mas 2-7.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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Fuente: elaboración propia
Ámbito de la naturaleza
Diagrama 2
Universidad
Universitas/atis
1.A
Universilidad
1. B
Comunidad
Universalitas/atis
Universalis
(conocimiento)
Concepto
(Sócrates)
Generalidad
Idea
(Platón)
Concepto/Casualidad
(Aristóteles)
Verdad
Diversidad
Esencia
Sustancia
Forma/Materia
Conocimento
del Bien
Universo de
Conocimiento
Conocimiento
Filosófico
Conocimiento
Teórico/Práctico
Sabiduría
Saber
Contemplativo
Ciencia/Intelecto/
Episteme
Saber Universal
Unidad
(“
en
” la diversidad)
Conocimiento
Universal
Orden
Armonía
(Relación con el todo)
Unidad Natural
Cosmos/Cosmopolitismo
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Diagrama 3
Universidad
Universitas/atis
Universalidad
Universitas Scholarium
(s
.
XII
)
Gremio
Comunidad
Comunitas/ate
Cuerpo
(Académico)
Unidad
Espiritual
Fidelidad
Interés
Espíritu
de Cuerpo
Corporación
(Profesional)
De las cosas
Cultura
Cultura/e
De personas
Patrimonio
Intelectual
Cultivo
del Campo
Constitución
Recursos
Naturales
Conventos
Generalidad
Estudios
(Mayores)
Institutos/
Universidades
Edificios
Público
Patrimonio
Material
Cultivo
Intelectual
Reglas
Bienes
Materiales
Colegios
Libertad
Grados
Académicos
Claustros
Facultades
Colectividad
Fuente: elaboración propia
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40
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Diagrama 4
Cultura
Cultura/e
Cultivo del Campo
Cultivo del intelecto
Aplicación
Formar
Formare/Informare
Erudité/
Doctrina selecta
Civilización
s.
XVI
Desarrollo
s.
XVI
Perfeccionamiento
Insinuare/
Introducir
Progreso
s.
XVI
Educación
s.
XVI
Enseñar
Cuidado
Docêre/
Disciplinar
• Instruir
• Adoctrinar
• Amaestrar
• Dar reglas
• Dar
• Dar preceptos
Fuente: elaboración propia
Perspectivas Teóricas
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Academia
Modernidad
Mundo griego
Doctrina
Disciplina
Calidad
Erudición
Comunidad
Científica/Artística
Lugar de
enseñanza
Perfección
Universal
Hombre
Virtuoso
Excelencia
Ilustración
Estudios
generales
Congreso de
Personas eruditas/
Ilustradas
Exclusividad
Escogida/Selecta
Ámbito académico
Selección
Prestigio
Docto
Sabio
Sabíduria
Diversidad de
conocimientos
Ámbito social
Élite
Conocimiento
o Universal
Saber
Universal
Diagrama 5
Fuente: elaboración propia
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Diagrama 6
Ilustración
Luz
Noble
Por
Mérito
Veloz
Meritocracia
(s
.
XX
)
Educación
Castigo
Utilidad
Aptitud Técnica
Ilustre
Claridad
Reflejo
Claro
Espejo
Elevado
Por Naturaleza
Rápido
Actividad/Movilidad
fuera de lo común
Único
Singular
Raro
Bruto
Agilidad
Racional
Presteza
Ligereza
Cosa Leve
Liviandad
Falta de peso en
obras/Palabras
Premio
Productividad
Velocidad
Iluminación
Magnífico
Fuente: elaboración propia
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Diagrama 7
Meritocracia
(
s.
XX
)
Educación
Utilidad
Productividad
Aptitud Técnica
Velocidad
Distribución
Orden
Utilidad
Ajuste
Composición
Disposición
Conveniencia
de tiempo
Útil
Oportuno
Conveniente
Eficiencia
Acomodado
Competente
(Aptitud teórica)
Hacer
mecánico/Automático
Hacer Bien
Habilidad/
Destreza
Saber hacer bien
Idóneo
Capacidad
Destreza
Maña
Habilidad
Brutos
Racional
Fuente: elaboración propia
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Estos mapas o representaciones topológicas per-
miten concluir ciertas precisiones:
Diagrama 2
: la palabra
universidad
connota dos
sentidos, el de universalidad y el de comunidad. Por
el primero de ellos, se abre el campo-conocimiento
que origina dos nudos: universo de conocimiento y
conocimiento universal, este último entendido como
unidad en la diversidad.
Diagrama 3
: por el sentido de comunidad, se abre
el ámbito-social y el cultural. En relación a aquél, se
configuran los siguientes campos: institución (cons-
titución, reglas, grados),
profesión (corporaciones),
ética (espíritu de cuerpo), justicia (público) y objetos
físicos (edificios, facultades).
Diagrama 4
: en relación con el sentido comuni-
dad en el ámbito-cultural, se identifica una relación
metafórica o sentido intuitivo en el núcleo cultivo-
intelecto
(cultura como formación del individuo); la
asociación con voces afines resultado de la concep-
ción de cultura como producto
(civilización, progre-
so, desarrollo, educación), además del vínculo con
otro núcleo semántico: enseñar.
Diagrama 5:
(continuación del sentido de comu-
nidad y de la voz afín
academia
): el núcleo
academia
en el mundo griego, en el ámbito de lo social, abre el
campo cualidad-valor (perfección, excelencia, exclusi
vidad) que se mantiene en el pensamiento occidental
moderno y contemporáneo (erudición, ilustración).
En estos dos contextos históricos parece que se esta-
blece una articulación a través de hombre-virtuoso y
disciplina-selecta que resulta en cualidades atribuidas
al académico y que, además, mantiene la conexión
con el sentido de universalidad (conocimiento uni-
versal, saber universal). Asimismo, a partir del lexema
sabio
, se establece la conexión con el de
élite
(que,
al parecer, tiene mayor aceptación en la mentalidad
contemporánea).
Diagrama 6:
(continuación del sentido de comuni-
dad, de la voz afín
academia
del lexema
Ilustración
):
este núcleo abre el campo-cualidad-intelectual: ilu-
minación, claridad, luz (continuidad con el pensa-
miento mítico-religioso) y el campo-valor ético: no-
ble, magnífico (persistencia del mundo aristocrático
griego); de la misma manera, en el ámbito de lo social
se v incula con la dimensión mér ito-mer itocracia (con-
tinuidad del pensamiento cristiano en la dimensión
eclesiástica), que se articula con el ámbito educación;
en esta conexión se abren campos semánticos de lo
práctico-pragmático (utilidad, productividad, apti-
tud, velocidad). En relación con el núcleo velocidad, se
establecen referencias indirectas a cualidades (en los
productos y expresiones humanas) y se abre el campo
cualidad-valor: singular, raro, único (continuidad del
pensamiento aristocrático griego).
Diagrama 7:
(continuación del sentido de comuni-
dad, de la voz afín
academia
, del lexema
Ilustración
, del
núcleo
mérito-meritocracia
, del núcleo
aptitud técnica
):
se abren campos semánticos en dos dimensiones pa-
radigmáticas, el de los entes irracionales o cosas y el
de los racionales. En cuanto a la primera dimensión,
se configuran los lexemas con los que se interpreta la
aptitud en estas entidades (es interesante el registro
aquí de las nociones
útil
,
utilidad
, y no en el de las en-
t idades racionales). Por lo que respec ta a la dimensión
racional se registran lexemas que refieren habilidades,
capacidades, propias de las facultades humanas (fa-
cultades racionales, volitivas, mecánicas).
Finalmente, la información léxica precedente,
analizada a partir del Modelo Q, permite las siguien-
tes afirmaciones descriptivas en torno al concepto
universidad
: su esencia es el saber universal (teórico-
práctico) articulador de la diversidad de conocimien-
tos. La materia de la universidad son las facultades
racionales de los seres humanos. La cualidad que le
confiere a tales seres es el perfeccionamiento de su
potencial espiritual. La comunidad de académicos y
los edificios, bibliotecas y herramientas son las causas
(moral-instrumental) que producen los efectos bus-
cados. La libertad, autonomía, es la condición para
el desarrollo, perfeccionamiento, del pensamiento
humano y de su producción espiritual. El carácter
de público es lo que hace posible la igualdad de
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condiciones para el ejercicio del derecho a la educa-
ción e investigación. El fin que se busca es cultivar
seres humanos íntegros y desarrollar conocimientos
científico-humanistas para la convivencia humana
entre todos los individuos.
Evidencias léxicas del concepto universidad en el discurso histórico
de la Universidad Nacional Autónoma de México
Un recorrido por la historia de esta institución per-
mitiría ciertamente remembrar la tradición o los con-
tenidos culturales más antiguos de la comunidad uni-
versitaria. Sin embargo, en este espacio, la intención
de referir hechos del pasado no tiende al acto reme-
morativo; en cambio, se dirige a la exploración de
formas significantes pre-codificadas y asentadas en
los discursos de quienes se han ocupado de divulgar
los hechos humanos, que han influido en el curso de
la historia de esta institución. En efecto, el propósito
de esta indagación es mostrar (tanto en los objetos
conceptuales cuyos contenidos implican significados
y sentidos propios de la noción
universidad
, como en
aquellos otros que hacen referencia a los hechos donde
la participación humana evidencia el cumplimiento
de atributos y de funciones que la especifican) el vo-
cabulario heredado del pensamiento occidental con
el que, en otra dimensión discursiva, se legitima la
institución en términos de su sentido, valor y práctica
humanística/social.
Por lo que se refiere al procedimiento que se si-
guió en esta exploración, éste consistió en: primero,
revisar documentos escritos
24
que cumplieran fun-
damentalmente con las funciones de difusión y de
divulgación, pues se supone que los medios de trans-
misión (hemerográficos, electrónicos), que sirven a
ese cometido, alcanzan un número mayor de lectores
y, sobre todo, en ellos, la forma de los mensajes se
estructura precisamente con la intención de remem-
brar acontecimientos y/o con el propósito de mantener
vivos los contenidos culturales que se busca prospe-
ren, germinen y fructifiquen en el imaginario de sus
destinatarios.
Segundo, seleccionar enunciados que evidencia-
ran significantes con contenidos del discurso huma-
nista. Aquí es importante subrayar que, si bien se
conservaron esas formas léxicas en orden redaccional,
se intentó una expresión libre para poder sintetizar
diversos párrafos de varias fuentes; claro está, siem-
pre que correspondieran a un mismo periodo histórico
y a contenidos culturales semejantes.
Tercero, la elección de formas significantes cuyos
contenidos culturales se repitieron diacrónicamente,
esto es, a lo largo de la historia de la
UNAM
(o cuando
menos en la descripción historiográfica en la fuentes
consult ada s). E s t o p er mit ió una pr imer a aprox imac ión a
la estructura conceptual o, al menos, a la dimensión
léxica que se usa o se ha empleado en el discurso tradi-
cional universitario; igualmente hizo posible la iden-
tificación de “Asertos Históricos”.
Así pues, de los enunciados que se han destacado
por su continuidad en el desarrollo universitario y por
la diversidad léxica con la que enriquecen contenidos
culturales de ese mundo en diferentes niveles de sig-
24
Las fuentes de información bibliográfica fueron: Víctor Bolaños Martínez,
Síntesis histórica de la educación en México
, México, Colegio
Nacional de Maestros de Educación Primaria, 1984; Gustavo Guadarrama, Aurora Loyo y Katia Weissberg, “El Instituto de Investigaciones
Sociales y la sociología mexicana (1930-1990)”, en
La sociología mexicana desde la universidad
, México,
UNAM
,
IIS
, 1990; Diego Valadés,
Derecho de la educación
, México, Mc. Graw-Hill, 1997. En relación con las referencias de internet, se consultaron las siguientes direcciones
electrónicas: http://www.unam.mx; http://serpiente.dgsca.unam.mx/rectoria/htm/1940/html (además de las fechas: 1950, 60, 70, 80, 90)
y http://www.unam.mx/gaceta. Con respecto a la hemerografía, se revisó a E. Yáñez, “Ideas”, en
Revista de la Universidad de México
, número
extraordinario,
XL
Aniversario, 1994 y a Víctor Juárez Cruz, (dir.), “Suplemento del 75 Aniversario de la Autonomía de la Universidad”, en
Gaceta
UNAM
, Órgano Informativo de la Universidad nacional Autónoma de México
, México, ediciones del lunes 6 de septiembre al jueves 18 de
noviembre de 2004 (números 3,745 al 3,764).
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nificación, se destacan los siguientes
asertos históri-
cos
,
25
los cuales se han tomado aquí como categorías
que ordenan las diversas denominaciones presentes
en los textos históricos:
a) Conocimiento universal y postulados humanis-
tas. Aserto que remite a discursos y documentos del
pasado remoto y próximo, donde las ideas de lo uni-
versal y lo humanista se codificaron como contenidos
culturales del mundo universitario.
En efecto, desde 1867, en el marco del positivismo,
se utilizó el vocablo
universal
para aludir al lenguaje de
la ciencia y se manejaron ideas en torno a temas huma-
nistas al contemplar en la ilustración de las personas
un medio para moralizar, liberar, emancipar, digni-
ficar
(1875). Posteriormente, se usó el concepto
univer-
sal
(1920-1929) vinculado con las ideas de comunidad
política y los temas humanistas se citaron a través
de las voces
nueva humanidad
,
obligación moral
,
me-
joramiento del pueblo
,
igualdad,
libertad de conciencia
y tolerancia
,
respeto a la vida humana
(1923-1924),
derecho
,
equidad
y
gratuidad de la educación pública
–este último concepto desde el siglo
XVI
.
Estos asertos históricos se vertieron en el dis-
curso legislativo universitario
26
tal y como también
aconteció con los contenidos que aludían a
libertad
,
27
útiles
,
28
beneficio
,
29
servicio
,
30
humanidad
,
31
ético
32
y
solidaridad
,
33
entre otros.
b)
Autonomía académica y su influencia en la edu-
cación general del país
. Aserto que remite a discursos
y documentos del pasado remoto y próximo, donde las
ideas de autonomía y educación se codificaron como
contenidos culturales del mundo universitario.
Con el vocablo
autonomía
(1834), y bajo la influen-
cia de los conservadores, se manejaron las nociones
de
gobierno independiente
y, posteriormente, con
los liberales (1875), se habló de
organización libre de
credos
y de
prácticas ligadas al modelo colonial
; asimis-
mo, dentro del marco positivista, en 1881, se usaron
los términos
corporación independiente
. A partir de
1910, se manejó propiamente el vocablo
autonomía
ligado a nociones tales como
libertad absoluta
;
vida
independiente
;
institución descentralizada
;
responsa-
bilidad social
;
forma idónea de existencia
,
de organi-
zación
;
libertad de cátedra
y
de investigación
;
sistema
democrático
;
libre de faccione
s o
grupos políticos
;
ejer-
cicio responsable, respetado y respetable
;
libertad de
enseñar
,
investigar y difundir la cultura
, entre otras. En
cuanto a la noción
educación
, en los registros histór i-
cos mexicanos de 1792 se enunciaban ya contenidos
que aludían a la universidad como centro de estudios
superiores en el país. A partir de 1881 se vincula-
ron voces como las siguientes:
Universidad Nacional
,
Altos Estudios
o
máxima institución de cultura del
país
,
educación naciona
l,
orientación y vigilancia de
la educación del país
, etcétera.
c)
La incorporación a los movimientos intelectuales
de la civilización de Occidente
. Aserto que remite a
discursos y documentos del pasado remoto y próxi-
25
Los asertos históricos del mundo universitario son proposiciones que expresan contenidos culturales sobre objetos/estados del mundo.
Asimismo, dichos contenidos, que se han construido con los datos de la experiencia, remiten a ideas o referencias vertidas en testimonios
y documentos. Estas referencias –que se supone han sido controladas por el historiador, el cronista y el investigador–, nos permiten in-
troducirnos, no al fenómeno u objeto nombrados –o designados mediante expresiones verbales–, sino a sus contenidos culturales cuyos
significados, sentidos y, por tanto, valoraciones cobran vigencia dentro del contexto que los enmarca. Para ahondar en el concepto
asertos
y su clasificación,
vid
. U. Eco,
op. cit
.
26
Vid
. Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, en
Diario Oficial de la Federación
, México, sábado 6 de enero de 1945,
27
Vid
. Estatuto General de la Universidad Nacional Autónoma de México, título 1, art. 2, 2.1, en https://www.dgae.unam.mx/normativ/
legislacion/estageun/egUNAM.html
28
Ley Orgánica…,
op. cit
., art. 1, 1.1.
29
Ibid
., art. 1, 1.3. y Reglamento General del Servicio Social de la
UNAM
, cap.
I
lacion/regeseso/regeseso.html
30
Estatuto General…
op. cit
., título 1, art. 3, 3.1
31
Idem.
32
Ibid
., título 1, art. 3, 3.2
33
Reglamento General…
op. cit.
, cap. 1, art. 4.
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mo, donde las ideas de proyección internacional se
codifican como contenidos culturales del mundo
universitario.
De acuerdo con los registros históricos, el término
universidad
en el siglo
XVI
se vinculaba con la noción
incorporación a las formas y modelos académicos de
las universidades europeas
; a partir de 1867, se manejó
el concepto
emancipación de la humanidad
–impli-
cando una tendencia universalizante–, mismo que se
materializó en nociones como
universidad
e
instrumen-
to de unión con el mundo
(1881). Posteriormente, el
término
formación
(1910-1912) remitió nuevamente
a modelos europeos (francés y alemán). Para 1913,
la noción
investigación científica universitaria
se vin-
cularía con expresiones como
saber
,
humanidad
,
im-
portancia internacional
y
prestigio ante los pueblos
.
Más tarde, durante la década de los 30 del siglo
XX
, se
manejaron en los congresos nacionales de estudiantes
términos como
extensión
,
cultura
,
hispano-americana
(adopción) y
materialismo histórico
, entre otros.
d)
La aportación teórico-práctica a la organización
del Estado mexicano como en los países desarrollados
.
Aserto que remite a discursos y documentos históri-
cos del pasado remoto y próximo, donde las ideas de
proyección nacional se codificaron como contenidos
culturales del mundo universitario.
Con base en los registros históricos, desde 1630
la voz
universidad
se relacionó con la siguiente expre-
sión:
complemento necesario para la estructura social
de la colonia española
. A su vez, esta última se vin-
culó, consecuentemente, con las voces
organización
social
y
Estados europeos
. A finales del siglo
XVIII
, la
designación
Universidad Colonial de México
estuvo
relacionada con las nociones
formación de hombres
(que contribuyeron en la época colonial). De nuevo,
durante el
XX
, surgieron diferentes voces que enla-
zaron las nociones
Universidad Nacional
con
Estado
mexicano
, tales como:
amor de la patria
,
servicio
patrio,
etcétera.
e)
Formación de hombres que contribuyen a cons-
truir una élite de pensadores que influyen en los destinos
de México
. Aserto que remite a discursos y documen-
tos históricos del pasado remoto y próximo, donde
las ideas de élite de pensadores se codificaron como
contenidos culturales del mundo universitario.
A la luz de los registros históricos, desde 1791 se
evidencia el vínculo entre los siguientes vocablos:
Universidad
(Colonial de México),
formación de hom-
bres
(que contribuyeron a construir una universidad),
élite de pensamiento
(capaz de influir) y
destinos de
México
. Posteriormente, en 1910, la voz
Universidad
Nacional
se asociar ía con la expresión
núcleo de poder
espiritual
, seleccionado por su amor a la verdad.
A partir de la década de los años 20 de la pasada
centuria, se reiteraría la noción de
élite
en relación con
los vocablos
autoridad moral
,
sabiduría
,
abnegación
,
ejemplos de generaciones
,
alta moral
; para los 40, se
reiteró la relación entre los términos
Universidad
y
Nacional
como contextualizadores de la expresión:
donde salieron los hombres que engrandecieron la cul-
tura del país
.
f)
Apoyo al desarrollo de la tecnología y a cuestio-
nes relacionadas con la actividad práctica
. Aserto que
remite a discursos y documentos históricos del pasa-
do remoto y próximo, donde las ideas del apoyo a la
tecnología y a la actividad práctica se codificaron co-
mo contenidos culturales del mundo universitario.
De acuerdo con los registros, en el siglo
XVIII
los
vocablos
ilustración
,
tecnología
y
práctico
se vincu-
laron con las siguientes expresiones:
investigación
,
minería
,
progreso
y
técnica
. Asimismo, a las corres-
pondientes (jardín)
botánico
,
características físicas
,
mundo
y
modelos europeos
, entre otros.
g)
Aportación de medios en la investigación de
humanidades y ciencias exactas, así como en extensión
y difusión cultural de interés para la sociedad
. Aserto
que remite a discursos y documentos históricos del
pasado remoto y próximo, donde las ideas de
aportar
instrumentos
(medios)
para investigar, extender y di-
fundir
(conocimiento y cultura) se codificaron como
contenidos culturales del mundo universitario.
De acuerdo con los registros históricos, a partir
de 1881 aparecieron las siguientes expresiones:
Altos
Estudios
,
institución de cultura
, (proporcionar)
medios
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(para la investigación en humanidades, ciencias exac-
tas, ciencias sociales),
enriquecer conocimientos hu-
manos
. En 1918 se usaron las expresiones
contacto
con el pueblo
, vinculadas con la noción de
extensión
universitaria
. En 1947 se creó la Dirección General
de Actividades Académicas y Difusión Cultural de la
UNAM
, esta última referencia fue asociada con otras
designaciones, como:
Escuela de Verano
(1947),
Casa
del Lago
(1959),
Radio Universidad
(1961) y
Dirección de
Publicaciones
, entre otras designaciones relacionadas
con esta actividad. Posteriormente, apareció vincu-
lada la expresión
difundir la cultura
con las corres-
pondientes locuciones
libertad de enseñar
y
libertad
de investigar
.
h)
El establecimiento de bases y consideraciones
intramuros con espíritu de cuerpo universitario
. Aserto
que remite a discursos y documentos históricos del
pasado remoto y próximo, donde las ideas de espír itu
de cuerpo universitario se codificaron como conte-
nidos culturales del mundo universitario.
Con base en los documentos históricos, la locu-
ción
espíritu de cuerpo universitario
34
se fue formando
durante la primera mitad del siglo
XX
, en relación con
las nociones siguientes:
solidaridad
(estudiantil),
con-
ciencia de clase
,
comunidad de intereses
,
consistencia
,
núcleo de poder
,
unidad
(de los universitarios),
unifi-
cación
(estudiantil),
espíritu
(universitario) y “
Por mi
Raza Hablará el Espírit
u”.
i)
Elaboración de propuestas acordes con las con-
diciones de evolución educativa y social a efecto de
satisfacer las necesidades espirituales, de movilidad
social y de interés nacional
. Aserto que remite a dis-
cursos y documentos históricos del pasado remoto
y próximo, donde las ideas propuestas nacionalistas
se codificaron como contenidos culturales del mundo
universitario.
A finales del siglo
XIX
y principios del
XX
, las ideas
vinculadas con propuestas nacionalistas fueron
cobrando forma en las siguientes expresiones:
amor
de la patria
,
salud del pueblo
,
evolución educativa
y social
,
necesidades espirituales
e
investigación
científica desinteresada
(inclinada sobre elementos
mexicanos), entre otras voces.
j)
Organización, de maestros y estudiantes, con el
fin de fortalecer el patrimonio humano en áreas de la
ciencia, la política y la sociedad
. Aserto que remite a
discursos y documentos históricos del pasado remoto
y próximo, donde las ideas de comunidad orgánica y
gremios se codificaron como contenidos culturales
del mundo universitario.
Según los registros, las referencias acerca de comu-
nidad orgánica y gremios se evidencian desde finales
del siglo
XIX
en las siguientes expresiones:
sociedad
mutualista
,
asociación de socorros mutuos
, etcétera. En
la pasada década de los 30, apareció el vocablo
agre-
miación
vinculado con voces tales como
patrimonio de
las ideas
;
vida científica, social
y política
;
investigación
y formación, cultura y técnica
;
Confederación
Nacional
de Estudiantes
;
comunidad de cultura
(1940-1945).
Posteriormente, a partir de los 60, la palabra
gremio
se vinculó con el término
sindicato
(Sindicato de
Profesores y Sindicato de Trabajadores y Empleados
de la
UNAM
). En la década siguiente, se retomaron los
vocablos
colegio
y
claustro
con referencia a la noción
comunidad orgánica de maestros y estudiantes
y, des-
pués del año 2000, de
académicos
.
Si bien, estos asertos históricos significan hechos
humanos que han influido en el curso de la historia
de la
UNAM
, cuando se ponen en contacto con las cir-
cunstancias concretas del mundo vivencial de los in-
dividuos que lo habitan, esos mismos enunciados se
usan para mencionar referentes (fenómenos, cosas,
u objetos) cuya interpretación se realiza a la luz de la
confrontación, referencial y causal, con los esquemas
o modelos culturales que intervienen en este proceso
interpretativo.
En esta última dirección, los enunciados se pue-
den ordenar ya no por su referencia histórica, sino
34
Esprit de corps
. “Espíritu de cuerpo o de grupo, moral o lealtad. Actitud de fidelidad de los miembros de un grupo con respecto a los
demás y en relación con el interés del grupo”.
Vid
. H. P. Fairchild,
op. cit
.
Perspectivas Teóricas
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en razón de los aspectos constitutivos y de las pro-
piedades del concepto
universidad
. Así pues, desde
sus definiciones tradicionales, cuna de los sentidos y
significados pr imigenios de esta inst itución, los aser-
tos históricos listados aquí permiten su reagrupación
en términos de las referencias causales siguientes:
En primera instancia, asertos que hacen referencia
a los aspectos constitutivos del concepto universidad,
tal es el caso de: a) conocimiento universal y postu-
lados humanistas; así también de j) organización de
maestros y estudiantes. Sendos asertos mencionan
(además de vincularse con) las dos referencias que dan
sentido al concepto señalado: a saber, lo universal y
la comunidad. Asimismo, ambos se conectan con los
fines último y principal de la universidad, esto es, el
desarrollo del conocimiento universal y la formación
de los educandos; abarcando además –en el caso de
organización de maestros y estudiantes– uno de los
requisitos (condición) para el ejercicio del conoci-
miento universal.
En estrecha relación con los aspectos constitu-
tivos de la universidad (tanto en razón del significa-
do nominal, como en términos de su materialización
histórica) se localiza:
h) establecimiento de bases y
consideraciones intramuros con espíritu de cuerpo uni-
versitario
; en tanto alusión a aquellos paradigmas
morales que orientan actitudes (de lealtad, fidelidad)
propias de la comunidad y con las que se propician
condiciones para el desarrollo de la identidad uni-
versitaria. Asimismo, se encuentra el aserto
e) For-
mación de hombres que contribuyen a construir una
élite…
, pues por un lado menciona una de las funcio-
nes y propósitos de la universidad, concretamente la
relativa a la
formación
de la cualidad intelectual y
moral (
causa formal
) que confiere a sus educandos
y, por el otro, dadas esas cualidades, refiere a las per-
sonas capaces de orientar, ayudar, e influir en otras
personas (
causa eficiente moral
).
En otra agrupación, aquella donde se mencionan
requisitos (
condiciones
) y situaciones favorables
(
ocasiones
) para el ejercicio de los aspectos consti-
tutivos de la universidad, se encuentran los asertos:
b) Autonomía académica…
y
c) Incorporación a la
civilización de Occidente…
En efecto, la
autonomía
es la
condición
para el desarrollo del conocimiento
universal (en sus vertientes teóricas, prácticas y apli-
cadas, tanto en el ámbito de la investigación como
en el terreno de la docencia); asimismo, un sistema
autónomo constituye la situación favorable para la
realización de esos procesos. En cuanto al aserto
c), interpretado como proyección internacional, y
particularmente occidentalización, representa un
requisito para el ejercicio de lo
universal
, así como
un fin próximo y secundario que se ordena en razón
del desarrollo de conocimiento universal.
Dentro de la referencia de los fines (próximo y
secundario) y en el orden de la eficiencia o produc-
ción de los sujetos activos (habitantes del mundo
universitario), se puede advertir otro grupo, donde
localizamos los asertos:
d) La aportación teórico
práctica
, así como
i) La elaboración de propuestas
, en
tanto hacen referencia a los efectos del ejercicio de
los constitutivos de la universidad, pero circunscritos
a un espacio, un esquema y a la dimensión práctica
del conocimiento.
Finalmente, es posible identificar otro grupo de
asertos, aquellos donde se alude al aspecto
instru-
mental
que concurre en la consecución de los efectos
resultantes del ejercicio de los constitutivos de la
universidad. Este es el caso de
f) El apoyo al desarrollo
de la tecnología
y
g) La aportación de medios.
A manera de conclusión
Las evidencias léxicas obtenidas del análisis teórico
y la exploración empír ica const ituyen en sent ido hi-
potético el marco semiótico –no semántico– desde el
cual se plantea la función específica del significante
universidad
. En otras palabras, los alcances de la ex-
ploración a este nivel nos señalan caracterizaciones
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acerca de las funciones formales del significante,
las relaciones valorativas en la continuidad y usos
del signo, y los rasgos formales que lo caracterizan.
Sin embargo, son los límites del marco semiótico
los que permiten plantear proposiciones a partir de
la imbricación entre significantes, proponiendo así
enunciados descriptivos a la manera de aproxima-
ciones hacia interpretaciones posteriores.
Los cruces entre significantes establecieron puen-
tes en las formas léxicas de los diferentes objetos
que componen los rasgos de universidad; así, desde
la mirada de estos puentes, se evidenciaron cami-
nos esenciales sobre la definición de la institución
universitaria, arrojando problemas concretos acerca
de la epistemología de los signos y la construcción de
los conceptos. Se buscó así configurar el sistema
ordenado de símbolos culturales que subyace en la
ideología de una comunidad idiomática, en lugar de
discernir sus contextos sociales y psicológicos, en
virtud de que sus procesos vivenciales (en su carácter
particular y circunstancial delimitado a un tiempo y
espacio específicos) tienden a parcializar el sistema
de símbolos y los modelos que de éste se derivan.
De ahí que resulte necesario, aunque no suficien-
te, indagar el sistema general de esos modelos simbó-
licos para, a partir de ellos, identificar lo que se devela
y oculta en los contextos específicos. Así pues, aún
cuando no se realiza un ejercicio hermenéutico, en
realidad se logra abonar el terreno para una interpre-
tación sólida posterior misma que, cimentada en el
ámbito de la mentalidad y la vivencia, podría sostener
definiciones integradoras acerca del carácter mismo
de la institución y proponer desde ahí soluciones
concretas a las contradicciones ontológicas.
En efecto, no existe una definición de
universidad
donde todos los estudiosos estén de acuerdo; cada
pensador propone una distinta según el sentido que
de la palabra en cuestión consideran esencial, a saber,
lo universal o el sentido de comunidad; discrepancia
que se agrava cuando los objetivos que se persiguen
buscan remarcar la función de investigación o la de
docencia y se polarizan aún más cuando dentro del
ámbito de la investigación se contraponen lo cientí-
fico-técnico con lo humanístico-ético; mientras que
en el terreno de la docencia, las diferencias discrepan
entre sí en la medida en que intentan monopolizar
la interpretación de la docencia como formación o
como capacitación.
Al respecto, una de las ambigüedades más intere-
santes encontradas en esta revisión léxica es la opo-
sición entre los significantes
formación-utilidad
, que
se muestran en el artículo 1 de la Ley Orgánica de la
UNAM
,
35
cuyos contenidos culturales evocan corrien-
tes de pensamiento que plantean, por una parte, el
problema del conocimiento vinculado con el concep-
to de verdad y, por otra, específicamente el pragma-
tismo que reemplaza el concepto de verdad por el de
ut ilidad. De ahí que es necesar io considerar esta mo-
dificación del concepto verdad pues manifiesta una
variación de mentalidad en el pensamiento de quie-
nes construyeron y desarrollaron la corr iente pragma-
tista, pero también entre aquellos seguidores que
la adoptan por imitación. Este nuevo contenido
(utilidad) no sólo deforma el sentido de verdad co-
mo concordancia entre el pensamiento y el objeto;
sino que abre las posibilidades representativas a las
coartadas de la mentalidad empresarial para encubrir
sus prácticas cosificantes y deshumanizadas.
Estas consecuencias apresuradas buscan resaltar
la necesidad de delimitar los fines de la universidad
mediante la precisión de sus conceptos, pues la voz
formación se ha interpretado tradicionalmente en el
contexto del conocimiento racional que se ident ifica
con el conocimiento universalmente válido; en tanto,
el vocablo utilidad se inscribe dentro del ámbito
práctico, del conocimiento intuitivo que representa
35
“La Universidad Nacional Autónoma de México es una corporación pública –organismo descentralizado del Estado– dotada de plena
capacidad jurídica y que tiene por fines impartir educación superior para formar profesionistas, investigadores, profesores universitarios
y técnicos útiles a la sociedad; organizar y realizar investigaciones, principalmente acerca de las condiciones y problemas nacionales, y
extender con la mayor amplitud posible los beneficios de la cultura”, en Ley Orgánica,
op. cit
. N.E.
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algo subjetivo y, aunque es posible su objetividad,
ésta no implica validez universal. De suerte que si
en la Legislación Universitaria se usa el significante
formación
tendría que ser consecuente con la cua-
lidad que pretende conferirle al educando que sería
la
racionalidad
(la cultura). Pero si la cualidad es la
ut ilidad, entonces no estar ía formando, sino capaci-
tando, adiestrando; esto sólo por señalar algunas de
las repercusiones –tanto teóricas como prácticas–
del uso ambiguo de los términos, particularmente de
los que se emplean en los enunciados con los que se
pretende ordenar y normar la vida universitaria.
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