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Perspectivas Teóricas
9
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 9-34, ISSN-0185-1918
Metáfora audiovisual, discurso y poder: ópticas cognitivas II
O
QUITZIN
A
GUILAR
L
EYVA
*
Recibido el 26 de marzo de 2012
Aceptado el 20 de abril de 2012
Resumen
En este artículo, el autor examina las estrategias per-
suasivas empleadas por los
spots
políticos audio-
visuales a la luz de los principios semántico-cogniti-
vos que describen las interacciones entre el lenguaje
y el pensamiento. Para el caso, se aborda la estrategia
de la metáfora audiovisual cuya recurrencia en la co-
municación política contemporánea la constituyen un
claro ejemplo de la influencia que el discurso ejerce
sobre las representaciones del elector, es decir, en
los
sentidos
que éste construye y, por ende, sobre lo
que se ha convenido llamar “opinión pública”.
Palabras clave
: metáfora, audiovisual, cognición,
poder, imagen política, persuasión,
spots
, espacios
mentales, semántica cognitiva.
Abstract
In his article, the author examines the diverse per-
suasif strategies implemented by audiovisual political
ads, accessed from the viewpoint of the cognitive-
semantic principles that describe language thought
interactions. In order to do this, the author aim the
audiovisual metaphor strategy, since its recurrency
on todays political communication make of this
strategy a clear example on how discourse influences
the elector´s representations, the meanings he builts
and hence the so-called “public opinión”.
Keywords:
metaphor, audiovisual, cognition, power,
politic image, persuasion, ads, mental spaces, cog-
nitif semantics.
}
*
Universidad de Guadalajara (U de G), Av. Juárez, núm. 976, Col. Centro Guadalajara, Jalisco, 44100.
Doctor en Ciencias del Lenguaje por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris (
EHESS
), Francia, con especialidad en
análisis semántico-cognitivo de textos audiovisuales. Es actualmente profesor e investigador de la U de G, miembro del Sistema Nacional
de Investigadores de
CONAC
y
T
y perfil
PROMEP
-
SEP
. Sus principales líneas de investigación son: semántica cognitiva aplicada al discurso au-
diovisual, análisis del discurso, semiótica visual y discurso y propaganda política.
E-mail: Oquitzin@gmail.com
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 9-34, ISSN-0185-1918
L
os postulados recientes de la semántica cognitiva
contemporánea, han transformado las maneras
clásicas de entender a la
metáfora
no focalizán-
dola ya como una mera similitud y desplazamiento
entre palabras, mero
uso-desviado-del-lenguaje
,
sino como una
operación fundamental del pensamien-
to humano
que consiste en la proyección de esquemas
o estructuras semánticas entre entidades mentales
interconectadas (dominios, espacios, etcétera).
Al interior de este paradigma, las
metáforas
han
sido motivo de, al menos, dos tipos de
acercamiento
.
Inaugurado por Lakoff y Johnson
1
y prolongado por
otros varios especialistas, el primero constituye un
intento por describir la
estructura
de la cognición. Se
trata aquí de explicar la
generación del sentido
a partir
de la proyección de esquemas cognitivos que,
hipo-
téticamente
encarnados,
dimanan de la experiencia
corporal en el mundo. En estos términos, la
metáforas
cognitivas
son esquemas mentales inter ior izados que
se proyectan para la comprensión del sentido de una
o varias
expresiones metafóricas
afines.
No totalmente desligado de lo anterior y enca-
bezado por Faucconier, Turner
2
y otros investigado-
res, el segundo
approche
aborda el asunto desde la
cuestión
referencial
del lenguaje, describiendo a la
metáfora como un
fenómeno de sentido,
producto de
la
integración
de entidades cognitivas cuya fusión
es secuencial y parcialmente orientada por los índices
gramaticales del
discurso
.
En el correspondiente desarrollo de estas dos mira-
das, y su cruce, se propone en este artículo una reflexión
sobre la metáfora audiovisual, sobre su relación con el
poder y empleo en campañas de comunicación polít ica;
es decir, sobre su dimensión persuasiva.
Introducción
1
Vid
. George Lakoff y Mark Johnson,
Les métaphores dans la vie quotidienne
, París, Minuit, 1986. Versión en castellano,
Metáforas de la
vida cotidiana
, Madrid, Cátedra, 2004, 288 pp.
2
Vid
. Gilles Faucconier y Mark Turner,
The Way we Think. Conceptual Blending and the Mind’s Hiden Complexity
, Nueva York, Basic Books,
2003.
3
M. Johnson,
The Body in the Mind: The Bodily Basis of Meaning, Imagination, and Reason
, Chicago, Chicago University Press, 1987.
4
La experiencia a la que aluden estos expertos es eminentemente básica, interindividual y universal, pues se funda en las características
generales
del cuer po humano, sus capac idades genét icas heredadas y nuestro f unc ionamiento f ísico dentro del medio: “E xper ient ial basicnesss
is a relative matter. Yet, because our bodies are very much alike with respect to their physiological make up, we would expect to find commonly
shared (if not universal) gestalt structures for many of our physical interactions with our environment” (
ibid
., p. 62). Ahora bien, puesto que
la forma de nuestra experiencia en tanto seres humanos es universal, los esquemas que de ella extraemos no son privativos de una persona y,
en no pocas ocasiones, una comunidad dada termina por interpretarlos y codificarlos. Se convierten así en
modelos culturales compartidos
que
nos ayudan a entender el mundo: son
esquemas
que le proyectamos a éste para interpretarlo y significarlo. Por lo anterior, la universalidad a
la que apuesta esta óptica no reside en el hecho de que la Razón sea trascendente, es decir, parte de la estructura del universo, sino en que
disponemos cuerpos que se sitúan, perciben, se mueven y tratan de forma parecida al medio que habitan y, en consecuencia, desarrollamos
nuestras mentes encarnadas usando recursos comunes. Entre las habilidades comunes que disponemos, Muñoz Gutiérrez ofrece un listado no
exhaustivo pero interesante: 1) podemos experimentar un cierto rango de colores, tonos, gustos, olores y sensaciones táctiles. 2) Tenemos
noción de la extensión espacial en las que se manifiestan las configuraciones espaciales. 3) Sentimos el paso del tiempo. 4) Experimentamos
El pensamiento es metáfora: la estructura
Conocida como “experiencialismo” o “realismo ex-
periencial”, la apuesta de Lakoff y Johnson defiende
que, lejos de ser directo u
objetivo
, el
acceso
a la rea-
lidad y a las
representaciones
que de ella se hacen
se encuentran filtradas por la naturaleza corpórea
humana: la cognición depende del cuerpo, está
in-
corporada
(
embodiment
)
encarnada
en él.
3
Ello es así porque, a lo largo de la experiencia cor-
poral y percepción
motosensorial
de lo físico y lo
social,
4
la cognición va abstrayendo patrones o esque-
mas mentales (
gestalts
) que llegan paulatinamente a
estructurarla y cuya
proyección
hacia niveles cognitivos
más complejos origina la elaboración de conceptos.
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De orden
metafórico,
dicha dinámica
proyectiva
es medular pues otorga estructura a la cognición y
hace posible la capacidad
inferencial
de los seres huma-
nos:
5
se trata, a decir de estos teór icos, de nuestro re-
curso cognitivo más importante.
6
¿Cómo funciona?
Los esquemas que se abstraen de la interacción
con el mundo son de dos tipos, las
categorías de nivel
básico
y los
esquemas de imagen
.
Las primeras con-
figuran aquel conjunto de categorías que se ajustan
óptimamente a las experiencias corporales que se
tienen de las cosas (
cfr
. percepción gestáltica) y a
ciertas diferencias extremadamente importantes en
el entorno natural.
7
Constituye el nivel de categorías
más básico y prioritario en el humano; los niños lo
nombran y entienden antes que otros niveles y es el
primero en introducirse en su lenguaje.
Los
esquemas de imagen
son, por su parte,
patro-
nes
generados de las interacciones cotidianas del
cuerpo con su entorno. Se trata de estructuras diná
micas recurrentes que se originan de las sensaciones
corporales, de los movimientos que se realizan en
el espacio o de las manipulaciones que se hacen de
los objeto.
8
Dichas
gestalts
abstractas se vuelven
cognitivamente
prototípicas
pudiendo enseguida
un conjunto de emociones. 5) Tenemos habilidades cognitivas aplicables a cualquier dominio de experiencia y que son esenciales para la
emergencia de conceptos específicos en sucesivos niveles de complejidad organizativa : a) podemos comparar dos experiencias y registrar
su similitud o diferencia entre ellas; b) podemos usar una estructura como base para categorizar otra; c) tenemos la capacidad de abstrac-
ción (esquematización) y con ella concebir situaciones que varían en grado de especificidad o detalle; d) somos capaces de dirigir y enfocar
nuestra atención y estructuras a escenas en términos de una organización de figura/fondo (que puede ser reversible); e) tenemos la habilidad
de establecer relaciones: concebir entidades en relación con otras; f) somos capaces de agrupar un conjunto de entidades en función de
su similaridad, proximidad o alguna otra relación y manipular ese grupo como una entidad unitaria para propósitos de orden superior. Este
proceso dual de agrupamiento y manipulación produce una reificación conceptual, que puebla nuestro mundo mental con “cosas abstractas”
expresadas mediante nombres; g) tenemos la capacidad de rastrear caminos mentales a través de estructuras complejas; h) podemos analizar
secuencialmente una estructura estática o podemos ver situaciones cambiantes de forma holística e i) proyectamos semejanzas y experiencias
en procesos metafóricos y metonímicos.
Vid
. Carlos Muñoz Gutiérrez, “Semántica cognitiva: modelos cognitivos y espacios mentales”, en
A
Parte Rei, Revista de Filosofía
, núm. 43, enero de 2006, pp.15-16, en http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/carlos43.pdf.
5
Francisco José Ruiz de Mendoza Ibáñez, “Lingüística cognitiva: semántica, pragmática y construcciones”, en
Círculo de Lingüística
aplicada a la comunidad, Clac
, núm. 8, noviembre de 2001, en http://www.ucm.es/info/circulo/no8/ruiz.htm
6
Metáfora
es el nombre que, en est a teor ía, se asigna a
la proyección de estructuras
abstraídas mediante los mecanismos motores y percept ivos,
como base para la construcción de inferencias abstractas; la metáfora es aquella herramienta de
proyección
cognitiva esencial para la percep-
ción, la comprensión y la
significación
de nuestra realidad. La experiencia corporal del mundo genera esquemas que, en virtud de la capacidad
humana de proyección metafórica, son abstraídos para formar conceptos. Dichos esquemas generados permanecen en nuestra cognición y, en
su momento, son utilizados como filtros que, a su vez, influyen en nuestra experiencia corporal del mundo y, por tanto, su conceptualización y
significación.
Vid
. Jaime Nubiola, “El valor cognitivo de las metáforas”, en Paloma Pérez-Ilzarbe y Raquel Lázaro (eds.),
Verdad, bien y belleza.
Cuando los filósofos hablan de los valores
, Pamplona, Universidad de Navarra-Pamplona, 2000, en http://www.unav.es/users/ValorCognitivoMe-
taforas.html
7
Podemos citar algunas de sus características: 1) es el nivel más alto en el que se puede representar toda la categoría mediante una sola
imagen mental. Por ejemplo, se puede reconocer a un coche por su forma y clasificarlo como tal, pero no a un vehículo. 2) Es el nivel más
alto en el que los miembros de la categoría tienen formas generales que se perciben de la misma manera. Por ejemplo, se puede reconocer a
un coche por su forma y clasificarlo como tal, pero no a un vehículo. 3) Es el nivel en el que se organiza la mayoría de nuestro conocimiento.
En general, a no ser que seamos expertos, sabemos mucho más por ejemplo de coches que de vehículos en general. 4) Es el nivel que parece
correlacionarse más directamente con acciones no lingüísticas en el desarrollo de la persona.
Vid
. Lino Iglesias Martínez,
La ciencia cog-
nitiva, introducción y claves para su debate filosófico,
Pamplona, Universidad de Navarra, 2006, en http://www.scribd.com/doc/19250346/
La-Ciencia-Cognitiva-Introduccion-y-claves-para-su-debate-filosofico-Lino-Iglesias-Martinez
8
Un ejemplo sería el esquema de
FUERZA
COACTIVA
. Ésta se originaría en la medida en que, a lo largo de la experiencia de vida, nuestro cuer-
po se ve cotidianamente sometido a todo tipo de fuerzas externas (la gravedad, el viento, la luz) e internas o incluso experimentar la sensa-
ción de ejercer una fuerza cuando desplaza objetos. Tanto si nosotros ejercemos una fuerza o bien si en nosotros actúa una fuerza, se genera
paulatinamente un
esquema
repetitivo de dicha experiencia física. Otro ejemplo de esquema podría ser el de
RECIPIENTE
O
CONTENEDOR
. Su origen
reside en el hecho de que, a lo largo de nuestra experiencia de vida, nuestros cuerpos funcionan como recipientes en los que pueden entrar
cosas (alimento, agua, aire) o de los que salen cosas (productos del metabolismo de alimentos y agua, aire, sangre, hijos, etcétera). Incluso
nosotros mismos nos movemos dentro de espacios delimitados (habitaciones, ropa, vehículos) y sacamos o metemos objetos dentro y fuera
de contenedores. En todos estos casos, existe un patrón recurrente, una
estructura relevante similar
que implica el esquema preconceptual del
CONTENEDOR
y una orientación
DENTRO
-
FUERA
.
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corresponder a un amplio rango de diferentes expe-
riencias físicas particulares que se manifiestan bajo
la misma forma.
Ahora bien, a partir de este arsenal de categorías
y esquemas básicos (
cfr
. nivel preconceptual), la cog-
nición emprende la
construcción
de un nivel más
complejo, el conceptual,
proyectando
esquemas o
gestalts
provenientes de un dominio mental concreto
hacia otro más abstracto y así sucesivamente:
Tal fenómeno constituye en todo individuo su primer
proceso metafórico,
denominado “
primario
”, median-
te el cual comienza a comprender situaciones abstrac-
tas a partir de la
proyección
de estructuras concretas,
provenientes de la experiencia.
Un bebé por ejemplo, no diferencia los dos ámbitos
entre los que opera una proyección cognitiva, sino que
los mezcla, pues en la infancia sus experiencias emocio-
nales y aquellas corporales ocurren a menudo de forma
simultánea. Así, muchas veces su experiencia subjetiva
del afecto se fusiona con la experiencia sensorial del
calor al ser sostenido en brazos. Con el tiempo, el niño
aprenderá a separar tales dominios pero el cruce de
asociaciones entre ellos permanecerá en su mente bajo
la forma del
esquema metafórico calor=afecto
, cuya
pro-
yección
le permitirá más tarde comprender
expresiones
metafóricas
como “
una sonrisa cálida
”, “
una fría mirada
”,
un tibio recibimiento
”,
9
etcétera.
Parente entiende el proceso de la siguiente ma-
nera: “Comprendemos conceptos abstractos o no
completamente delimitados en nuestra experiencia
–tales como emociones, las ideas y el tiempo– por
medio de otros conceptos que entendemos con más
claridad: orientaciones espaciales, objetos, etcé-
Dominio mental
concreto
Proyección
Dominio mental
abstracto
Fuente: elaboración propia.
tera. Ciertos tipos de experiencia cultural (el amor,
el tiempo, las ideas, la felicidad, la salud, la mora-
lidad) son captados sobre la base de conceptos no
abstractos.”
10
La extensión de la
dinámica proyectiva
a niveles
cada vez más abstractos produce, según Lakoff, un
segundo tipo de metáfora denominada “
compleja
”,
construida a partir de
metáforas
primarias
y formas
de
conocimiento común
, tales como los conocimien-
tos, saberes y creencias ampliamente compartidos en
una cultura.
11
Bajo esta perspectiva, los conceptos
del pensamiento se construyen creando metáforas
complejas a partir de metáforas primarias.
En términos sucintos, se puede abreviar: el encua-
dramiento postula tanto la existencia de una mente
estructurada
a través de un complejo enramado de
do-
minios mentales
, como la de un pensamiento que
funciona gracias a la
proyección metafórica
de
esquemas
o
gestalts
entre tales entidades. Al operar en niveles
ya
primarios
, ya
complejos
, la
dinámica de proyección
metafórica
constituye para la cognición un
mecanismo
general
y
fundamental
, pues es gracias a ella que
los
procesos figurativos e imaginativos del humano
resultan
posibles.
9
Directamente ligadas a la experiencia,
las metáforas primarias o atómicas
emergen de manera automática e inconsciente durante el
desar rollo del inf ante en cont ac to con su mundo. En tér minos neuronales se trat ar ía de l a asoc iac ión de una e xper ienc ia, pr inc ipalmente sen-
soriomotora –el calor del abrazo en el caso del ejemplo referido– con una experiencia subjetiva –el cariño–; a través de la interconexión de
áreas del cerebro dedicadas cada cual a uno u otro de estos tipos de experiencia.
10
Diego Parente, “Literalidad, metáfora y cognición, observaciones críticas sobre la perspectiva experiencialista de G. Lakoff y M.
Johnson”, en
A Parte Rei, Revista de Filosofía
11
G. Lakoff, “The Contemporary Theory of Methaphor”, en Andrew Ortony (ed.),
Metaphor and Thought
, Cambridge, Cambridge University
Press, 1993, pp. 220-251.
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La demostración de Lakoff sobre el
funcionamiento
metafórico
de la cognición,
12
se basa fundamental-
mente en el
examen de expresiones del habla
,
consideradas
un reflejo en superficie de los procesos
que acontecen en la profundidad del pensamiento
.
Su metodología presupone distinguir las
expresio-
nes metafóricas
de las
metáforas cognitivas
. Ubicadas
en el
nivel de superficie
, las pr imeras son justamente
aquellas frases que se escuchan y/o se leen en lo que
popularmente se conoce como “
habla figurada
”,
13
es
decir, en casi
todo tipo de discurso
en el sentido más
amplio del término.
Por su parte, y en el
nivel de trasfondo
, las
metá-
foras cognitivas
son
esquemas proposicionales inte-
riorizados y generativos
enraizados en los
modelos
cognitivos idealizados
(ámbito conceptual); éstos, a
su vez, en los
esquemas de imagen
y las
categorías
de nivel básico
(ámbito preconceptual). La cognición
proyectará para la articulación del sentido de varias
expresiones metafóricas afines
.
Al haber distinguido unas de otras, la demostra-
ción de este encuadramiento propone identificar y
sistematizar aquellas
metáforas cognitivas
que sub-
yacen a varios conjuntos de
expresiones metafóricas
,
rescatadas del habla cotidiana, y explicar además
su funcionamiento en virtud de
estructuras
pre y
conceptuales
hipotéticamente
encarnadas.
14
Sirva el
siguiente ejemplo como ilustración:
Sean las
expresiones metafóricas verbales
:
1. El gerente
atacó
mis ideas para el mejoramiento
de la empresa.
2. El candidato
defendió
sus teorías sobre la crisis
económica del país.
3. Algunos partidos pretenden
detonar
el concepto
de fuero institucional.
A pesar de ser
expresiones metafóricas
diferentes,
todas ellas sugieren una misma
idea metafórica
, un
esquema abstracto
donde algunos términos proceden-
tes del
dominio mental
de la
GUERRA
son utilizados,
es decir
proyectados
, para conceptualizar y razonar
sobre el
dominio mental
de la
ARGUMENTACIÓN
. Esta
idea, LA ARGUMENTACIÓN ES UNA GUERRA,
15
es una
metáfora cognitiva
compleja
16
y se ilustra de la
siguiente forma:
12
G. Lakoff y M. Johnson,
Philosophy in The Flesh. The Embodied Mind and its Challenge to Western Thought
, Nueva York, Basic Books,
1999.
13
Son las expresiones de los poetas y las fórmulas retóricas, pero también las frases del discurso político y otras, muy presentes, en las
canciones y nuestras conversaciones cotidianas. Aquí se sitúan también las
manifestaciones visuales metafóricas
(fotos, obras plásticas,
películas, carteles publicitarios, etcétera) que han inspirado, como hemos visto en otros espacios, la investigación de varios autores. Un
panorama sucinto de tales búsquedas, puede ser encontrado en Oquitzin Aguilar Leyva,
Enfocando a la metáfora visual, ópticas cognitivas
I
”,
en
Culturales
, diciembre de 2012 (en prensa).
14
Se trata, constata Iglesias, de brindar ejemplos de cómo la razón está corporeizada, ligada a nuestro sistema neuronal y a nuestros
sistemas psicológicos básicos y cómo todo esto se refleja en el lenguaje: “[…]
es una teoría que trae los conceptos a nuestras experiencias
sensoriomotoras y que sitúa en éstas el fenómeno de la comprensión
”, (L. Iglesias Martínez,
La ciencia cognitiva, introducción y claves para su
debate filosófico
y-claves-para-su-debate-filosofico-Lino-Iglesias-Martinez).
15
Esta forma de anotar las metáforas debe ser entendida no como una proposición o ecuación, sino como una forma abreviada de referirse
a la proyección metafórica desde un dominio de origen y hacia un dominio de llegada o destino X. Así, si escribimos X=Y, quiere decir que X se
entiende en términos de Y.
16
Cuenca y Hilferty aducen otro ejemplo interesante de metáfora cognitiva, donde el dominio de origen está conformado por
ALIMENTOS
y el
de destino por las
IDEAS
. La proyección de estructuras de un dominio a otro hace posible la comprensión del sentido de expresiones metafóricas
como: 1) ¿Y eso con que se
come
? (para referirse a una Idea). 2) No me
trago
lo que me estás diciendo. 3) Me cuesta trabajo
digerir
tanta infor-
mación. 4) Algo se está
cociendo
en la Casa Blanca. Todas estas expresiones parten de una misma metáfora cognitiva:
LAS
IDEAS
SON
ALIMENTOS
,
mediante la cual se presentan y proyectan facetas del dominio de los
ALIMENTOS
hacia el dominio mental de las
IDEAS
.
Vid
. María Josep Cuenca
y Joseph Hilferty,
Introducción a la lingüística cognitiva
, Barcrelona, Ariel, 1999.
El habla metafórica: reflejos
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
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Conviene finalmente apuntar que, para este en-
cuadramiento, la dinámica metafórica no consiste
únicamente en la proyección de un término lexical o
cognitivo a otro, sino de
todo
un campo mental ha-
cia su contraparte
, es decir de todos –o al menos de
varios de– los
elementos
y
escenarios
implicados en
los
dominios mentales
y sus respectivos
modelos
cognitivos idealizados
(
MCI
).
17
Dominio
GUERRA
Dominio
ARGUMENTACIÓN
Fuente: elaboración propia.
Metáfora y poder
Ahora bien, para los objetivos de esta investigación
dichas posturas se revelan de peso, pues sus explica-
ciones sobre la naturaleza metafórica del pensamiento
permiten distinguir, desde una posición cognitivista,
los vínculos entre el uso discursivo de las
expresio-
nes metafóricas
y el poder. Siguiendo los principios
de Lakoff, Ortiz ya ha incursionado este camino,
proponiendo un certero ejemplo que aclara nuestro
propósito:
Si concebimos la
VIDA
COMO
UN
CAMINO
(
i.e
., metáfora
conceptual) y a una determinada situación la definimos
con la
expresión metafórica
un callejón sin salida
”,
posiblemente dicho entendimiento nos conduzca a
cambiar de dirección
” para conseguir nuestros propó-
sitos. Esta dec isión hubiera sido no obstante diferente
si desde el principio hubiésemos entendido
LA
VIDA
COMO
UN
BAILE
. La perspectiva que nos ofrece cada una
de estas dos metáforas conceptuales es sin duda dife-
rente, y las acciones que emprenderemos al respecto
lo serán en consecuencia […]
como son inconscientes
y automáticas, como no las percibimos, [las metáforas]
tienen un gran poder sobre nosotros
.
18
De lo anterior se puede asumir que, al asociar dos do-
minios cognitivos y permitir la subsecuente proyec-
17
La mayoría de las proyecciones forman sistemas de correspondencias socialmente convencionalizadas conocidos como modelos cog-
nitivos idealizados (
MCI
), es decir, un “[…]
todo estructurado y complejo, una gestalt a través de la cual se organiza nuestro conocimiento”
(G. Lakoff, Women, Fire and Dangerous Things. What Categories Reveal About Mind
, Chicago, Chicago University Press, 1987, pp. 68). Los
MCI
no son un modelo lingüístico, sino conceptual. Son idealizados en tanto constituyen abstracciones surgidas de la experiencia humana y
dan cuenta del rendimiento general de la cognición. El proceso del conocimiento humano se valdría de ellos para entender nuevas situa-
ciones o experiencias del mundo. Los efectos prototípicos del pensamiento surgen a partir de la congruencia de una situación dada con
los
MCI
relevantes en cada caso. Siempre se entenderá una situación según su grado de ajuste a un
MCI
. Por otro lado, y en relación con
este tipo de modelos, es común encontrar en la literatura especializada el término
scenario
(por ejemplo, en G. Lakoff,
ibid,
p. 78, o en
Charlels J. Fillmore, “Scenes-and-frames Semantics”, en A. Zambolli (ed.),
Linguistic Structure Processing
, Amsterdam, Elsevier Science, 1977,
pp. 55-82), que es un modelo cognitivo que implica secuencias estructuradas de acontecimientos o acciones, como por ejemplo, “ir a un
restaurante”, “a una junta de trabajo”, “a una manifestación”, “a un partido de futbol”, “una relación amorosa”, etcétera.
18
María de Jesús Ortiz Díaz-Guerra,
La metáfora visual incorporada: aplicación de la teoría integrada de la metáfora primaria a un corpus
audiovisual
, Alicante, Universidad de Alicante, 2009, p. 50, en http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/11067/1/Tesis_ortiz.pdf No tra-
taremos en profundidad aquí el poder que las metáforas adquieren justamente del carácter inconsciente de su funcionamiento. En algunos
estudios se ha reflexionado al respecto. Uno que nos parece interesante es el de Moix Queraltó, “Las metáforas en la Psicología Cognitivo-
Conductual”, (en
Papeles del Psicólogo
, vol. 27, núm. 002, mayo-agosto de 2006). Este análisis explora la utilización de metáforas para el
tratamiento de enfermedades psicológicas. El autor propone que si el terapeuta sugiere al cliente cual es la forma correcta en la que debe
comportarse, probablemente aparecerán algunas resistencias; sin embargo, si se le cuenta una metáfora o fábula al respecto es probable
que no “
se cree la resistencia
”. Más allá del ámbito terapéutico, podemos postular con estos datos que, al ser inconscientes, las metáforas
NO
provocan resistencias y que se vuelven, por ello, más eficaces en tanto medios de influencia o persuasión.
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ción de esquemas (en el ejemplo citado el esquema
metafórico Vida=Camino en vez de Vida=Baile), las
expresiones metafóricas
in-forman
(
dan forma
) al en-
tendimiento que de un dominio mental se hacen en los
términos del otro, lo que impele a razonar el segundo
en virtud de la estructura y las relaciones conceptuales
del primero, es decir, en función de su “
lógica
”:
19
Dominio
conceptual de
origen
Dominio
conceptual
de destino
VIDA
Fuente: elaboración propia.
Es en este sentido que, lejos de engañar o mentir,
20
las
expresiones metafóricas del discurso favorecen mas
bien ciertos
marcos de comprensión
en detrimento
de otros posibles (
framing
), legitimando
una-deter-
minada-perspectiva
,
un-enfoque-específico,
sobre las
situaciones de las que hace referencia.
Desde otro encuadramiento, Rivera logra vislum-
brar tal singularidad:
Cada metáfora es tan potencialmente creativa como
restrictiva en sí misma. Cada asociación analógica
tiene sus posibilidades de expansión conceptual así
como límites y zonas que le son del todo inaccesibles.
Cada una impone sus visibilidades e invisibilidades
respectivas. Es en este sentido que se hace más evi-
dentemente palpable la potencia política de cada
metáfora. Cada metáfora particular, en la proyección
de una perspectiva específica, condiciona lo que po-
demos apreciar, entender y, en última instancia, los
cursos de acción posibles.
Esta carga política
[…]
es
una propiedad intrínseca de la construcción
metafórica misma en virtud de su especificidad
.
Ello no implica, sin embargo, la pasividad política
de quienes las emplean. Muy al contrario, es la con-
ciencia misma de esta capacidad simultáneamente
generadora y limitante de las metáforas (conocida
y aplicada quizás nunca más minuciosamente que
por la retórica) […] lo que lleva a favorecer a unas y
desfavorecer otras en su arraigo cultural […]
21
¿Y cuál es, en términos cognitivos, la especificidad a
la que de lejos alude la cita? Pues precisamente que,
más que “extraer” similitudes entre dos dominios
mentales, el funcionamiento metafórico las
CREA
22
19
“[La metáfora] nos permite comprender un tema o sujeto relativamente abstracto o inherentemente desestructurado, en términos de
otro más concreto, o al menos más altamente estructurado” (G. Lakoff, “The Contemporary Theory…”,
op. cit
., pp. 245). Se comprende por
ello que el análisis cognitivo de una proyección metafórica distinga siempre, y al menos, dos dominios mentales: uno de
origen
, de donde
se tomará cierta estructura y conceptos, y otro de
destino
, hacia donde dichos elementos serán proyectados: “La metáfora se entiende,
pues, como la proyección de unos conceptos desde un dominio conceptual (el dominio de origen) hacia otro dominio conceptual (el dominio
de destino)” (M. Cuenca y J. Hilferty,
op. cit.
, p. 101).
20
Algunos autores de la
doxai
del ciberespacio, ven a la metáfora con desconfianza pues la consideran una generadora de mentiras: “[…]
la metáfora se presta fácilmente para encubrir la realidad, puede suceder que la similitud que se aplica a una situación sustituye la lógica
de lo sustituido y la realidad suplantada queda oculta detrás de imágenes y mascaras…” (Javier Otaola Bajeneta, “Metáfora y política”, en
El País
, Madrid, martes 30 de agosto de 2005, en http://elpais.com/diario/2005/08/30/paisvasco/1125430802_850215.html). A diferencia
de éstas y otras posturas radicales, nos abstendremos de esgrimir que las metáforas “
mientan
” (pues la nuestra no es una perspectiva
vericondicional
del lenguaje); el proceso es sin duda más complejo.
21
Mayra Rivera, “Matrices, mundos y metáforas. Introducción a una política de afecto”, en
Teknokultura
:
Revista On-line
, vol. 7, 2007-2008,
22
Existe al respecto un amplio debate entre dos posiciones. La primera, heredera de la tradición aristotélica, postula que la metáfora
en realidad rescata similitudes que “objetivamente” existen entre dos entidades. Ésta es la posición de G. Faucconier y M. Turner (
op. cit.
)
por ejemplo. La segunda posición, a la cual nos alistamos junto con G. Lakoff y M. Johnson (
Les métaphores… op. cit
.), es que la metáfora
precisamente
genera
dichas similitudes.
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habilitando al discurso a hacer entender
sesgadamen-
te
las situaciones del mundo.
Si se extrapola este amenazador atributo a una
dimensión general, no resulta extraño que incluso
Lakoff conceda a la metáfora la capacidad de deter-
minar, discurso tras discurso, los parámetros de lo que
en una sociedad dada será considerado ‘verdadero’:
“En una cultura donde el mito del objetivismo está
muy vivo y la verdad es absolutamente la verdad, la
gente que logra imponer sus metáforas en una cultu-
ra logra definir lo que en ésta se considerará verdad,
absoluta y objetivamente La Verdad”.
23
Para el ámbito político, dicha naturaleza reviste
una importancia capital pues al sesgar la “
realidad
y las “
verdades sociales
” de los sujetos, las metáforas
son capaces de orientar las elecciones y acciones
que éstos emprenden,
24
contribuyendo así a
generar
realidades sociales concretas
:
Durante la
crisis de la energía
en Estados Unidos,
por ejemplo, el discurso del entonces presidente
Carter enfocó tal situación hablando
metafóricamen-
te
de
GUERRA
, lo cual implicó ciertas consecuencias
políticas, sociales y económicas muy diferentes a
las que si, para definirla, hubiera usado otro tipo de
metáfora, como aquella del
CAMINO
, entre otras.
25
Una situación comparable aconteció durante la
Guerra del Golfo donde un
complejo aparato metafó-
rico,
analizado con detalle por Lakoff, justificó dis-
cursivamente las acciones bélicas y la consecuente
pérdida de cientos de vidas: “
las metáforas
–argu-
mentaba entonces con justeza este autor–
pueden
llegar a matar
[…]”
26
Otro ejemplo de lo anterior, y más cercano al
asunto de la persuasión proselitista, es expuesto en
una célebre conferencia de Lakoff.
27
En ella examina
expresiones metafóricas acerca de la familia usuales
entre los sectores conservador y liberal norteameri-
canos, postulando que los marcos y estructuras con-
ceptuales –las
metáforas cognitivas
– que las subyacen
y habilitan su éxito comunicativo, también influyen
sobre sus decisiones políticas e intenciones de voto
respectivas. Dichas estructuras cognitivas –propone
además el lingüista–, pueden ser moldeadas a través
del discurso político.
28
23
G. Lakoff y M. Johnson,
Les métaphores… op. cit.,
p. 160.
24
Vox Populi
: “¿Qué es lo primero que uno tiene que hacer para construir un barco? Convencer a sus semejantes de la necesidad de navegar el
mar”.
25
G. Lakoff y M. Johnson,
Les métaphores… op. cit
.
26
G. Lakoff, “La Metáfora en Política. Carta abierta a Internet (1991)”, en
A Parte Rei, Revista de Filosofía,
núm. 4, mayo de 1999, en http://
serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/guerra.pdf
27
G. Lakoff, “Moral Politics: How Liberals and Conservatives Think”, conferencia dictada en la Universidad de California en San Diego,
el 25 de octubre de 2005, en http://www.youtube.com/watch?v=5f9R9MtkpqM
Comentarios periodísticos interesantes respecto de esta
conferencia, pueden ser encontrados en Harald Beyer, “Metáfora y categorizaciones en política”, en
El Mercurio
, Santiago de Chile, domingo
28
No es en lo absoluto una novedad que los medios de comunicación y sus mensajes son determinantes para las decisiones políticas del
electorado (partiendo desde otra perspectiva de análisis, la Escuela de Frankfurt lo había ya avanzado desde los 60 analizando las industrias
culturales); pero la apertura que hoy ofrece la semántica cognitiva arroja nuevas luces al respecto ofreciendo, sobre todo, un método a
nuestro parecer algo más riguroso que la mera especulación filosófica o socio-histórica de los primeros.
29
María Lourdes Hernández, “La metáfora política en la prensa venezolana: un estudio lingüístico-cognitivo”, en
Opción
, vol. 20, núm. 44,
agosto de 2004.
Seguidores, giro y apuesta
Los postulados teórico-metodológicos precedentes
han conocido entre la comunidad científica un éxi-
to considerable e inspirado cuantiosos ímpetus de
investigación. Hernández, por ejemplo, examina las
metáforas cognitivas
que dominan el espectro de la
prensa venezolana, concluyendo que el escenario
político y las perspectivas que los diarios ofrecen
para su entendimiento (
framing
) se limitan a la in-
teracción de muy contados
dominios cognitivos
. Ellos
refieren por lo general a acciones
básicas y cotidianas
del ser humano y su devenir histórico, tales como la
guerra, la cocina, el juego, la salud, etcétera.
29
Perspectivas Teóricas
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Por su par te, Strmskova detec ta una tendencia si-
milar en los diarios españoles donde los comentarios
políticos se basan a menudo en metáforas y domi-
nios conceptuales recurrentes; en particular, los
referidos a la guerra.
30
Ahora bien, a pesar de constituir ejemplos inte-
resantes e inaugurar una vía tentadora para analizar
metáforas políticas, cabe apuntar que la metodología
lakoffiana
en la que se inspiran ha sido cuest ionada en
var ios aspec tos, pr incipalmente en cuanto a la dificul-
tad epistemológica se refiere, dificultad, hasta aho-
ra
irremontable
, para probar el
efectivo
encarnamien-
to
” de las supuestas “
metáforas conceptuales
” en la
mente de todos los humanos (
universalidad
) y delimi-
tar, con ello, su denominación.
31
Lo anterior invita a abordar las metáforas audio-
visuales desde el segundo
approche
cognitivo anun-
ciado en la introducción que –aunque alejado de la
cuestión estructural de la cognición pero dentro del
paradigma
conexionista–,
resulta metodológicamen-
te más apto para el propósito de esta investigación:
describir cómo los índices del discurso metafórico au-
diovisual orientan la construcción del sentido de los
sujetos.
El salto que de un encuadramiento al otro se em-
prenderá a continuación, no implica abandonar por
completo la propuesta de Lakoff, cuyas reflexiones
referentes a la naturaleza
proyectiva
de los procesos
semánticos –o bien aquellas sobre la relación entre
las metáforas y el poder en virtud del fenómeno de
framing–
, serán de gran valía. Como se constatará en
el resto del documento, se continuará hablando de
proyecciones semánticas
entre entidades cognitivas,
sólo que ya no de “dominios mentales” y “metáforas
conceptuales”
supuestamente encarnadas
, sino de
proyecciones de “
frames
” entre “espacios mentales”:
entidades procedural y momentáneamente instan-
ciadas en el panorama cognitivo de los sujetos a
partir de los índices del discurso. Con esto se deja-
rá de entender a las metáforas desde una perspec t iva
estructural de la cognición, para entenderlas desde
una perspectiva referencial
32
del lenguaje.
33
30
Monika Strmskova, “Algunas cuestiones sobre el uso de metáforas en el comentario político de la prensa española actual”, en http://
w w w.phil.muni.c z/plonedat a/wur j/erb/volumes-31-40/str miskova04.pdf Para argument ar lo anter ior, Str mskova sigue l a obra de
Fernández
Lagunilla quien, a partir de
corpus
periodísticos, examina y enlista metáforas que provienen de ámbitos recurrentes. Algunos ejemplos
serían: metáforas
bélicas
(
guerra, alto el fuego.
..
), metáforas
marineras
(
rumbo, empuñar bien el timón.
..
), metáforas
teatrales
(
escenario,
escena, papel.
..
), metáforas
biológicas
y de la
medicina
(
vertebración territorial.
..
) metáforas
físicas
(
avanzar, impulso.
.
.), metáforas de
oficios
o de
objetos domésticos
(
fontaneros, partidos, bisagra.
..
), metáforas r
eligiosas
o
morales
(
culpa, pecado
), metáforas del
juego
(
juego parlamentario.
..
). Parece que los asuntos de guerra son piedra clave del pensamiento imaginativo pues son –según Fernández– los
más recurrentes. Por otro lado, los comentaristas que quieren añadir a sus artículos un matiz irónico eligen frecuentemente las metáforas
del ámbito teatral y de espectáculos.
Vid
. Marina Fernández Lagunilla,
La lengua en la comunicación política II: La palabra del poder,
Madrid,
Arco/Libros, 1999, p. 49.
31
Para una revisión crítica más detallada, remitimos al lector al capítulo “De arbitrarios e Impasses
del artículo de O. Aguilar Leyva,
op. cit.
32
Una acotación interesante al respecto, avanzada por Muñoz Gutiérrez, es que estas teorías “[…] proporcionan la estructura referencial
que en la semántica objetivista se concedía al mundo real, al modelo, al mundo posible o a la situación. Aunque son conceptuales, y por lo
tanto no refieren a algo externo a la mente, pueden usarse para referirse a lo real, a lo que imaginamos, a mundos alternativos, a cursos de
acción sobre mundos de diverso tipo, y muestran, a la vez, los procesos de comprensión del lenguaje” (C. Muñoz Gutiérrez,
op. cit.
).
33
A diferencia de Lakoff y Johnson –quienes precisan de metáforas cognitivas previas, subyacentes y generativas para explicar la com-
prensión que los hablantes producen de expresiones metafóricas–, nosotros postulamos que las manifestaciones metafóricas visuales,
verbales u otras inducen en los participantes la proyección de estructuras semánticas de un domino a otro –independientemente de la
existencia previa de una metáfora conceptual o sus combinaciones– y lo orientan con ello en la construcción del sentido de las expresiones
metafóricas audiovisuales. La vía que seguimos no busca, pues, esos
constructos
teóricos definidos que son las metáforas conceptuales, sino
los principios de una gramática cognitiva universal en virtud de la cual se realizan las proyecciones semánticas entre entidades cognitivas
–introducidas por el discurso y, por ende, con cierto grado de referencialidad– y con ello la construcción del sentido. Requerimos, pues, de
un enfoque teórico y un método que –más que explicar cómo, al proyectarse metafóricamente las estructuras conceptuales o preconceptua-
les incorporadas, determinan la creación y el entendimiento de las expresiones metafóricas (problema estructural de la cognición)–, siga
el camino inverso y nos explique la manera en que durante una situación de comunicación dada, las expresiones metafóricas, ya verbales
o audiovisuales, interactúan de manera inmediata con el aparato cognitivo y lo orientan a operar de cierta forma para la construcción de
significados y comprensiones del mundo (problema referencial, relación con el exterior).
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La deuda que se guarda con Lakoff se hace latente
en la formulación de la tesis aquí presentada, pues a
título conjetural se postula que, al orientar la cons-
trucción del sentido de los electores (situación que se
ha buscado describir en este artículo), las metáforas
audiovisuales influyen en las representaciones que
éstos articulan acerca del mundo e impactan, por
ende, sobre sus decisiones y acciones políticas.
Con esto en mira, se procederá a analizar la
teoría de los
Espacios Mentales
y la de la
Integración
Conceptual,
avanzadas por Fauconnier y Turner, entre
otros.
34
La ventaja que este
approche
reviste para
este ejercicio, reside justamente en su potencialidad
metodológica de describir las maneras en que los
índices del discurso –en principio los gramaticales
pero, como se verá, también los audiovisuales–,
guían las operaciones cognitivas de los sujetos. Ello
permitirá acceder al funcionamiento persuasivo de
las metáforas audiovisuales de corte proselitista.
Herramientas espaciales
A grandes rasgos, la propuesta de Fauconnier ent ien-
de al lenguaje en acto y al discurso y sus manifes-
taciones metafóricas
35
como una secuencialidad de
instrucciones cognitivas
parciales
e
indeterminadas
cuya ejecución preside:
1) la construcción, en el
panorama mental de los sujetos, de
configuracio-
nes
geométricas compuestas de diversas entidades
(los espacios mentales, sus elementos y
frames
);
2)
la proyección, intercambio e integración de las es-
tructuras semánticas que definen a tales entidades
y, por ende,
3) la generación de estructuras nuevas.
La construcción del sentido
.
La unidad de base de las
configuraciones
referidas
son los
espacios mentales
.
36
Se trata de
paquetes
conceptuales
relativamente pequeños y modificables
que, paulatinamente, se despliegan (
introducen
)
37
en el
panorama mental
de los participantes cuando
34
Lakoff y Johnson describen la Teoría Integrada de la Metáfora Primaria que integra, a su vez, tanto su Teoría de la Metáfora Conceptual,
como la Teoría de la Combinación de Cristopher Johnson, la Teoría de las Metáforas Primarias de Grady, la Teoría Neuronal de Narayanan y
la Teoría de la Integración Conceptual de Fauconnier y Turner. Estas propuestas se establecen en G. Lakoff y M. Johnson,
Philosophy in the
Flesh… op. cit.
, pp. 46, 47.
35
Fauconnier sostiene una concepción dinámica del sentido. Esto presupone que las expresiones y signos no tienen un significado o un
sentido en sí mismos: “A language expression does not have a meaning in itself, rather, it has a potencial meaning, and it is only within a
complete discourse and in context that meaning will actually be produced”. (G. Fauconnier,
Mappings in Thought and Language
, Cambridge, Cam-
bridge University Press, 1997, p. 37).
36
De manera simplificada, los espacios mentales son pequeñas unidades semánticas que dependen de los modelos cognitivos idealizados
(
MCI
). Según Coulson, estas unidades mínimas de la construcción cognitiva contienen “[…] una representación parcial de elementos y de
relaciones propias a un escenario preciso construido por el locutor. Los espacios están estructurados por elementos que representan a cada
una de las entidades del discurso y de
frames
, bastante simples, que representan las relaciones existentes entre los elementos discursivos.
Los
frames
definen parejas de valores relacionales estructurados jerárquicamente, que puede ya sea ser integrados a la información percep-
tiva, ya sea convocar conocimientos genéricos que conciernen a las personas o los objetos del discurso” (Seana Coulson, “What’s so Funny?
Conceptual Integration in Humorous Examples”, en Vimala Herman (ed.),
The Poetics of Cognition: Studies of Cognitive Linguistics and the
Verbal Arts
, Cambridge, Cambridge University Press, 2000, p. 1). Destaquemos que todo espacio mental depende de un dominio conceptual
y constituye una construcción a corto plazo informada por estructuras del conocimiento más generales y más estables, asociadas a un do-
minio conceptual particular.
Vid
. Joseph Grady
et al.,
“Blending and Metaphor”, en Raimond W. Gibbs, Jr. y Gerard J. Steen (eds.),
Metaphor
in Cognitif Linguistics
, Santa Cruz/Amsterdam, John Benjamins Publishing Co., 1999. Por su parte, Faucconier y Turner defienden que los do-
minios conceptuales de Lakoff y Johnson (dominio de origen y destino) son efectivos en un gran número de metáforas, pero que en realidad
son parte de un modelo general de proyecciones conceptuales. A este modelo lo denominan “espacios múltiples” y explica fenómenos de la
imaginación humana a los que difícilmente se les puede aplicar la estructura de las metáforas conceptuales.
Vid
. G. Fauconnier y M. Turner,
“Conceptual Integration Networks”, en
Cognitif Science
, vol. 22, núm. 2, abril-junio de 1998.
37
El lector interesado en la naturaleza de los introductores espaciales de orden gramatical, podrá remitirse a G. Fauconnier,
Espaces Men-
taux: Aspects de la construction du sens des langues naturelles
, París, Minuit, 1984. En esta obra se describen con ejemplos los elementos de
las frases (artículos, sustantivos, modos, tiempos verbales) y las funciones cognitivas que como instrucción cada uno éstos desempeña.
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éstos piensan y hablan, es decir, en la medida en que
ejecutan las instrucciones cognitivas que les son
proporcionadas por el discurso.
38
Ligados a los
dominios cognitivos
y a los
modelos
cognitivos idealizados
(propuestos como se vio por
Lakoff, en tanto estructuras de la cognición), los
espa-
cios mentales
contienen
elementos
: personas, cosas,
entidades, etcétera, que los ‘habitan’ y que están rela-
cionados entre ellos mediante estruc turas semánt icas
conocidas bajo el apelativo de
frames
39
(similares a los
propuestos por Fillmore).
40
En lo sucesivo se ilustrarán
tales entidades con el siguiente diagrama:
f, d, m = Elementos
–––––
= Estructura semántica o
Frame
f
d
Fuente: elaboración propia.
Las instrucciones gramaticales del discurso no
sólo orientan en el panorama cognitivo de los sujetos
la introducción de los espacios, la de sus elementos
o la de sus
frames
, sino que también
subdeterminan
la conexión de tales entidades cognitivas a otras
similares introducidas previa o posteriormente por
el discurso:
41
G
M
f
a
m
h
b
c
Conexiones de elementos y sus respectivos espacios
M : Espacio fuente o detonador
G : Espacio diana o blanco
Fuente: elaboración propia.
En efecto, lejos de permanecer aislados, los espacios
mentales se van ligando unos a otros mediante
conec-
tores
en ocasiones habilitados por índices discursivos,
38
Traduzcamos a un ejemplo lo anterior. Si en un discurso escuchamos la frase e instrucción cognitiva: (a) “
En la copa mundial 2010…”,
será
introducido en nuestro panorama mental el espacio relativo a la competencia futbolística de tal año, a los equipos, los jugadores, árbitros,
asociaciones, etcétera, pero también otros
frames
semánticos relativos a las reglas del juego o la comercialización de tal deporte. En sí, la
extensión de los
frames
dependerá de cada participante, de sus conocimientos, emociones y/o sensaciones que tenga respecto de tal evento.
Obviamente si un participante no posee muchos conocimientos en torno al suceso, la configuración cognitiva que en su panorama mental
se estará construyendo será muy raquítica y no permitirá la misma articulación del sentido que construyen participantes no advenedizos.
39
Estas estructuras relacionales son esencialmente diferentes a las estructuras postuladas años antes por la perspectiva estructuralista
que veía “relaciones oposicionales a nivel de los elementos textuales”. Por el contrario, los
frames
cognitivos no pertenecen a las relaciones
entre los elementos de un texto, sino a las relaciones entre las entidades que los índices textuales introducen en el panorama cognitivo.
Estos
frames
corresponden, por tanto, a los conocimientos de trasfondo y a los modelos cognitivos idealizados que los participantes han
guardado en su mente en función de sus experiencias de vida. La diferencia entre las estructuras del estructuralismo y las estructuras
cognitivas atestigua el desplazamiento de una óptica lingüístico-formal hacia una cognitiva.
40
Los
frames
atribuyen a los elementos relaciones jerárquicas funcionales, designan propiedades, identidades, valores y roles a cada
elemento y permiten identificar su posición en una red de diferenciaciones. Los
frames
dependen de dos factores: 1) la de los dominios
conceptuales y los modelos cognitivos idealizados (
MCI
), sobre los cuales se apoyan los espacios mentales y que más largamente designan
el cúmulo de conocimientos, la enciclopedia individual o los
backgrounds
cognitivos que cada sujeto tiene acerca de un espacio dado; 2) la
del contexto local relativo a la situación de enunciación. De esta forma, por ejemplo, el espacio mental “futbol” contiene los elementos
jugadores, árbitro, balón, cancha, fanáticos, porras, directores técnicos, etcétera, así como también un
frame
que otorga forma a dicho es-
pacio y que en este caso contiene los objetivos del juego, las reglas, los escenarios relativos a un partido de futbol en el estadio, la situación
actual o pasada de las ligas de dicho deporte y el cúmulo de conocimientos que un sujeto dado pueda tener respecto de todo esto.
41
Para esta teoría de la construcción del sentido discursivo, el nivel linguístico subdetermina el funcionamiento del nivel cognitivo, de
ahí que uno de los objetivos principales sea identificar cómo cada uno de los índices discursivos (los elementos gramaticales de la frases)
participan en la constitución las redes o configuraciones de espacios mentales. Ahora bien, el nivel cognitivo al que tanto Lakoff como
Faucconier refieren, no es una forma subyacente, ni una representación del lenguaje o del significado del lenguaje, tampoco está asociado
(biyectivamente) con ningún conjunto particular de expresiones del lenguaje. Sin embargo, relacionan el lenguaje con el mundo real (refe-
rencialidad) pues, aunque no son veritativos funcionales, aportan diversas inferencias del mundo real y modelos de acción en él.
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o bien, a través de conectores pragmáticos inherentes
a una situación de comunicación dada.
42
Así, en el panorama mental de los sujetos, las co-
nexiones espaciales van dibujando un entramado con-
figuraciones geométricas:
composiciones
cognitivas
relativamente momentáneas que, al conectarse, se
pueden desarrollar de lo simple a lo complejo y cuyo
funcionamiento es “modelizable” mediante diagramas
como el siguiente:
Conexiones
Espacios mentales
En cuanto a la metáfora misma, la postura de Fauconnier
es que –paralelamente a la analogía, la inferencia, los
hechos hipotéticos y los números complejos–, la
me-
táfora
es un
fenómeno semántico
cuyo funcionamiento
es posible gracias a un mecanismo cognitivo conocido
como
INTEGRACIÓN
CONCEPTUAL
o blending
43
(combinar,
mezclar). El funcionamiento y generación del sentido
metafórico es posible gracias a éste.
Fuente: elaboración propia.
El
blending
consiste en una serie de intercambios y
transformaciones de estructuras semánticas al interior
de una
configuración
conformada por cuatro espacios
mentales: dos
iniciales o de entrada
(
E
1
,
E
2
) –a menudo
introducidos por los índices discursivos–, un
genérico
(
EG
) y un
integral
o
blend
(
EI
). Cada una de estas enti-
dades cognitivas desempeñará una función específica
en la configuración ilustrada a continuación:
44
42
Es común, por ejemplo, que entre los trabajadores de los restaurantes exista una conexión pragmática que vincula el plato solicitado
al comensal que lo ordenó. Se trata de una conexión que opera localmente en función de la situación o contexto comunicativo.
43
Concepto ampliamente desarrollado por G. Fauconnier y M. Turner, en “Blending as a Central Proces of Grammar”…
op. cit
. y “Conceptual
Integration Networks”…
op. cit
.
44
Dicha tipología asigna a los espacios una función y propiedades particulares ligadas a la estructura donde se integran. Los dos espacios
de entrada o iniciales están ligados por una aplicación
mapping
o correspondencia, en virtud de la cual, ciertos elementos seleccionados del
espacio inicial 1 (detonador o fuente) corresponden o se conectan a ciertos elementos del espacio inicial 2 (blanco). Estos espacios iniciales son
a menudo introducidos por los índices del discurso. Por su parte, y jamás introducido por el discurso, el Espacio Genérico no posee ni elementos
ni estructuras propias. Este espacio se articula con la estructura que es
común
a los dos espacios iniciales. De esta manera su
frame
o esquema
semántico permanece así bastante esquelético, abstracto y su función es reflejar las “[…] estructuras comunes y a menudo abstractas de la or-
ganización que los iniciales comparten, definiendo por lo tanto las correspondencias que existen entre los
inputs
[…]” (G. Fauconnier,
Mappings
in Thought… op. cit.,
p. 14). Finalmente, tenemos al Espacio integral o
blend
que se articula con la proyección irregular y selectiva de algunos
elementos de las entradas iniciales
E
1
y
E
2
y de sus
frames
, a menudo subdeterminadas por los índices gramaticales. El
blend
es también el lugar
de producción de elementos y de
frames
conceptuales nuevos, gracias a procesos como la complementación y la elaboración. El espacio
blend
es
visto por ello como una unidad cuyo
frame
puede ser y de hecho es constantemente manipulado y que, gracias a las conexiones establecidas y al
fenómeno de la retroproyección,
proporciona un acceso constante a las estructuras iniciales
habilitando su capacidad para transformarlas. El espacio
integral puede ser introducido por las frases del discurso. En la descripción de una situación metafórica (por ejemplo los contrafactuales), el
espacio introducido es de naturaleza integral. En este caso, el principio de ‘desempaquetaje’ permitirá a los participantes separar los elementos
y los
frames
que ahí se encuentran integrados pero que, de hecho, provienen de dos espacios iniciales que no han sido introducidos de manera
explícita.
Vid
. G. Fauconnier,
Mappings in Thought… op. cit.
y G. Fauconnier y M. Turner, “Conceptual Integration Networks”…
op. cit
.
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En términos generales, cuando una plataforma de in-
tegración conceptual ha sido discursivamente habili-
tada con una metáfora, el
frame
de uno de los espacios
‘viaja’ (se
proyecta, se hereda
) hacia las demás enti-
dades,
enriqueciéndose
en su transcurso de estruc-
turas que emergen gracias a procesos como la
compo-
sición, la
compleción o la elaboración
.
45
Al filo de tales
proyecciones, los
frames
emergentes
en el espacio
integral (
EI
) terminan por transformar a los espacios
mentales iniciales, tanto a aquéllos que juegan como
blancos o dianas
(
E
2
) como a los que desempeñan el
rol de
detonadores
(
E
1
) en virtud del fenómeno de
retroproyección
.
Cabe apuntar que la generación de estruc turas se-
mánticas nuevas no es enteramente determinada por
los índices discursivos, pues en una situación de co-
municación existen otros factores para la construcción
del sentido, como aquellos de orden pragmático. A pe-
sar de lo anterior, los análisis han despejado un cierto
número de principios cognitivos,
que se presuponen
universales, y algunas normas operatorias que presi-
den el “
buen funcionamiento
” de las configuraciones
cognitivas. Se trata, estos últimos, de
principios de
optimización
cuya finalidad es garant izar la coherencia
interna de las redes de integración conceptual.
46
EG= Espacio genérico
E1= Espacio inicial 1 (detonador)
E2= Espacio inicial 2 (blanco)
EI= Espacio integral o
blend
Proyección Parcial de Estructuras iniciales
hacia el
blend
f, g, f´ ,g´ = Elementos
Retroproyección
E1
EG
E2
EI
f
g
45
La producción de dicha estructura emergente o inédita, es posible gracias a tres operaciones principales: 1) la
composición
: es un
proceso que implica la yuxtaposición de informaciones provenientes de diferentes espacios. Esta operación retoma la proyección de los
inputs y desarrolla las relaciones nuevas que no existían en ellos. 2) La
completación
(o
compleción
) se produce cuando la activación de
ciertos elementos de un dominio cognitivo o de un
frame
conlleva a la activación de otros elementos del mismo dominio que, sin embargo,
no fueron habilitados en un principio. Ello permite la reconstitución del
frame
y de todo el modelo cognitivo apelado. Este proceso se apoya
sobre los modelos cognitivos culturales y sobre los conocimientos de los participantes. Este proceso permite que la estructura proyectada
desde los
inputs
hacia el integral sea considerada como una parte de una estructura mucho mas larga, misma que es necesario completar.
La estructura inicial será así alargada en función de los conocimientos de trasfondo cognitivo de los participantes. Esta nueva estructura
es contemplada como algo natural, como una parte familiar de los
frames
culturalmente estabilizados. 3) Finalmente, encontramos la
ela-
boración
. Se trata de una forma de extensión de la compleción proveniente de una “simulación mental” (
mental simulation
) o de diversos
tipos de interacciones físicas y sociales con el mundo, así como de la integración conceptual que las construye. En esta simulación, una
nueva estructura es creada en virtud del trabajo cognitivo de los participantes presidido por la ‘
lógica del blend
’. Utilizando esta base, los
participantes ‘
harán funcionar al blend
’, lo ‘
harán correr
’.
46
He aquí algunos los principales:
Obligación de coherencia integrativa
: la red de integración conceptual debe constituir una escena
rigurosamente integrada que pueda ser manipulada como un todo coherente.
Entrelazamientos
: Dicha coherencia debe preservar los en-
trelazamientos establecidos entre los espacios de entrada sin ningún esfuerzo de los participantes, y sin que ningún cálculo específico
intervenga para tal fin.
Obligación de desempaquetaje
: El espacio integral debe permitir reconstituir los espacios de entrada, la aplicación
Fuente: elaboración propia.
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Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 9-34, ISSN-0185-1918
Ejercicios
En este apartado se examinan brevemente dos ‘
discur-
sos
’ de propaganda audiovisual a la vez que se propone,
desde las herramientas presentadas, una descripción
a su funcionamiento metafórico. Se trata de postular
modelizaciones cognitivas plausibles, interpretando
a los índices audiovisuales de algunos
spots
políticos,
como instrucciones que
subdeterminan
la realización
de ciertas operaciones cognitivas. Seguimos para ello
un razonamiento abductivo.
En cuanto a los discursos, el objeto de estudio se
centra aquí en dos
spots
de la campaña elec toral presi-
dencial en México en el 2000 (emitidos por el par tido
Alianza por el Cambio que postulaba a Vicente Fox
Quezada). Fueron elegidos en tanto que sus índices
parecen propiciar, como se decribirá, integraciones
conceptuales de orden
metafórico
.
Cada uno de ellos dejó tras de sí lecciones intere-
santes del funcionamiento cognitivo de las
metáfo-
ras audiovisuales
. La primera de ellas es que, en este
tipo de ‘discursos’, los índices gramaticales pueden
asignar la
función de conexión
que guía en lo sucesivo
la construcción metafórica del sentido de aquello
que acontece en la imagen. En este caso, de figura;
aunque ambos soportes, verbal y visual, trabajan a
contrapunto para construir la metáfora, los índices
gramaticales se imponen.
Spot
: “Luz de cambio”
Descripción
: Acompañadas por un melancólico aire
de v iolonchelo, escenas cot idianas y narrat ivamente
inconexas desfilarán en la pantalla. Se trata de ac-
ciones simples y personajes anónimos alineados en
una secuencia de cortes directos (separados aquí por
puntos y seguido).
Video:
Un hombre de edad avanzada enciende un
quinqué mirando fijamente la candela. Otro hombre
pedalea en la oscuridad una bicicleta. Con luz en sus
cascos, un par de sujetos penetra un oscuro recinto.
Sentada frente a una fogata, una pareja se abraza.
Una veladora es prendida por una anciana. Una mano
prende una lámpara de buró con motivos infantiles.
Iluminado por la luz de una lámpara colgante, un me-
cánico compone un coche. Una joven, lápiz en mano,
prende una lámpara. Una mano enciende una vela. El
personaje de la primera escena sale de cuadro dejando
a sus espaldas el quinqué iluminado.
Audio
: Una voz en
off
masculina, pausada, tranquila,
acompaña toda la secuencia: “Ya está encendida la luz
de la esperanza por todos los rincones de nuestro país,
la luz que enciende de valor a los mexicanos para dejar
atrás la oscuridad de las mentiras, la impunidad y la
prepotencia, la luz de la mayoría ya ilumina el corazón
de México, ya está encendida
la luz del cambio
,
Alian-
za por el Cambio
, el cambio que a tí te conviene.”
Dadas las escenas que la componen, la sola y larga
secuencia del
spot
introducirá varios espacios men-
tales relativos a las diversas situaciones visualizadas
en pantalla. El
frame
geográfico y temporal de cada
uno de estos espacios es sólo vagamente especificado
o función conectora que los liga, el espacio genérico y la red de conexiones que liga a los espacios
. Obligación de justificación conceptual
: si
un elemento aparece en la estructura emergente del espacio integral, este deberá estar cargado de un capital conceptual que comprenda
tanto a la estructuración pertinente de los lazos que lo ligan con los otros espacios, como la estructura pertinente que adquiere en el de-
sarrollo de la estructura emergente.
Obligación de neutralización de incoherencias
: Esta obligación implica neutralizar las proyecciones y las
relaciones topológicas que ponen en entredicho la coherencia del espacio integral.
Obligación de persistencia estructural
: La manipulación
de la red debe mantener intactas las estructuras mas importantes de los entrelazamientos.
Obligación de coherencia retroproyectiva
: cuando
el espacio integral desarrolla una estructura emergente, es preferible evitar las retroproyecciones hacia los iniciales si estas perturban la
coherencia de las entradas. Dichas obligaciones no son principios que el proceso de construcción de sentido no sepa derogar, al contrario,
en varias situaciones estas obligaciones no son respetadas y ello puede o no afectar a la red. Cuando así sucede, decimos que el rendimiento
cognitivo de la configuración es debilitado. Para información complementaria sobre estos principios, el lector podrá consultar G. Faucon-
nier,
Mappings in Thought and Language
, Cambridge, Cambrige University press, 1997 y G Fauconnier y M. Turner, “Conceptual Integration
Networks”, en
Cognitive Science
22, (núm. 2), 1998.
Perspectivas Teóricas
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por índices gramaticales, pues desde los primeros
planos la anónima en
off
enuncia: “…por todos los
rincones de nuestro país […]”
Dicho índice gramatical será aplicado a cada
una de las escenas, subdeterminando la inferencia
de que se trata en efecto de acciones y situaciones
que ocurren en diferentes lugares de México, pero
también que tanto el emisor como los receptores del
mensaje comparten la característica de ser mexica-
nos en virtud del índice en
voz off
“nuestro”. No se
sabe, sin embargo, cuáles son específicamente esos
lugares ni quiénes son los personajes en escena.
Dicha indeterminación discursiva sobre la iden-
tidad de los elementos en pantalla (personajes o
cosas) abre la posibilidad cognitiva de procesos de
alegorización, en virtud de los cuales, los elementos
pueden terminar siendo interpretados como
roles
cognitivos
o
prototipos de rol
. Para decirlo en otros
términos, el mensaje
invita
a una lectura no especí-
fica de los elementos, según la cual “este campesi-
no” (Imagen
A
1
) ,“esta mujer” (Imagen
A
10
),“estos
hombres” (Imagen
A
4
), “esta anciana” (Imagen
A
6
)
en escena, serán, de manera genérica, aprehendidos
como “todos los campesinos”, “todos los viejos”,
“todas las mujeres”, “todos los hombres” y “todas
las ancianas” del país.
La estructura cognitiva introducida por la secuen-
cia puede ser modelizada de la siguiente manera:
Las acciones que los personajes llevan acabo son hetero-
géneas y los espacios mentales que introducen no están
E 1
: Subespacios rincones del país
ED: Espacio México
Conexiones de espacios por similitud de fuentes
de luz
11, 12, 13, 14, 15… Elementos “Fuentes de luz”.
correlacionados por ninguna estructura narrativa que
permita asumir un encadenamiento diegético. Opera,
sin embargo, una conexión a partir las fuentes de luz de
las diversas escenas (focos, lámparas, quinqués, Ima-
gen
A
1
, 3, 11) lo cual logra, de alguna manera, conectar
los diversos espacios mentales introducidos visual-
mente. Interesante es aquí remarcar que, en lugar de
declarar de manera frontal la “unificación de la plu-
ralidad mexicana
, el
spot
conduce a los receptores a
inferirla, es decir, a construir mentalmente esta “uni-
dad” mediante una conección fácilmente recuperable
por los espectadores (todas las fuentes visualizadas
emiten luz) y que termina cognitivamente
uniendo lo
diverso
.
Ahora bien, la lectura metafórica de las escenas
es discursivamente desatada hacia los últimos planos
del
spot
cuando la voz en
off
enuncia: “Luz de Cambio,
Alianza por el Cambio
.” Al escuchar el nombre del par-
tido político Alianza por el Cambio, se descomprime
en la cognición del espectador un espacio mental
relativo a la “política mexicana”, lo cual le permitirá
asumir que el
spot
que está observando es en realidad
de corte político, pero sobre todo, autoriza a su cog-
nición el despliegue de una plataforma de integración
conceptual como la siguiente:
Fuente: elaboración propia.
ED
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Esta plataforma se constituye del espacio mental
E
1
,
relativo a las situaciones de las escenas visualizadas,
y del
E
2
, espacio mental relativo a la política mexica-
na cuyo
frame
contiene a los partidos en contienda,
la historia política, la coyuntura sociopolítica del
país, etcétera.
El funcionamiento metafórico del mensaje reposa
en la
conexión
de dos de los elementos introducidos:
la luz (de cada una de las escenas en
E
1
), por un lado,
y el partido político Alianza por el Cambio en
E
2
, por
el otro. Dicha conexión es subdeterminada en vir-
tud de la
proximidad gramatical
de las expresiones
Luz del cambio
” y “
Alianza por el Cambio
” que, hacia
el final del mensaje, son enunciadas de forma con-
secutiva por la voz
en
off:
EG: Espacio genérico
ED: Espacio diegético de situaciones en pantalla
Sub-espacios Rincones (
SER
)
E2: Espacio “Política Mexicana”
1 = Elementos: “Fuentes de Luz”
EI: Espacio integral
blend
.
Fuente: elaboración propia.
ED
EG
E2
EI
AC
Espacio Detonador (Inicial 1)
Espacio Blanco o
Target
(Inicial 2)
Fuente: elaboración propia.
Luz
del
cambio
Alianza
por el
Cambio
Sin requerir mucho esfuerzo de los espectadores para
su recuperación y desarrollo, tal conexión permite no
únicamente emparentar las expresiones enunciadas,
sino además autoriza la proyección y correspondencias
entre todos los espacios mentales a los que cada una
de estas entidades pertenece y, con ello, la compren-
sión
metafórica
de un espacio (
i.e.
el detonador
E
1
) a
partir del
frame
semántico de su contraparte (
i.e
. el
blanco
E
2
).
Es evidente que cada una de las escenas del
spot
propone una situación diferente a la del plano anterior
y del que la sucede, pero todas las plataformas cog-
nitivas metafóricas por ellas intanciadas funcionan
bajo una misma lógica y una misma suerte de instruc-
ción: a partir de la conexión Luz =
AC
, encontrar, en
E
2
, el resto de las correspondencias para cada uno
de los elementos detonadores de
E
1
e interpretar las
situaciones de
E
1
, utilizando el
frame
que define al
espacio
E
2
:
Perspectivas Teóricas
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Así, el juego metafórico de las escenas propone a los
espectadores una suerte de adivinanza, sobre la cual
concede al menos una pista: la conexión Luz = Alianza
por el Cambio. Enseguida, la labor cognitiva de los
receptores consiste en encontrar las correspondencias
para el resto de los elementos en escena (los otros
detonadores,
i.e
. las cosas, los personajes, las situacio-
nes) y, con ello, interpretar las escenas conforme a una
óptica diferente de la frontal, una
lógica
metafórica
,
que permite revestirlas de tonalidades políticas.
47
Cabe de inmediato señalar que la lectura me-
tafórica de las escenas, sólo es posible gracias a la
abstracción de
frames
en el espacio genérico pues el
encuentro de correspondencias entre los elementos
y las acciones de ambos espacios iniciales (
E
1
y
E
2
)
está condicionada a que los
frames
de
E
2
en el
EG
se
vuelvan esquelét icos y puedan, en estas nuevas con-
diciones, ser aplicados a los elementos y
frames
del
espacio
E
1
gracias al fenómeno de
retroproyección
:
EG: Espacio genérico
SER: Espacio rincón (cada plano)
E2: Espacio “Política Mexicana”
1= Elementos “Fuentes de Luz”
EI: Espacio integral
blend
c= Cosas
p= Personajes
AC= Partido Alianza por el Cambio
Conexión (detonador-blanco)
SER
EG
c
?
?
p
luz
E2
EI
AC
Fuente: elaboración propia.
EI
EG: Espacio genérico
SER: Espacio rincón (introducido por cada plano)
E2: Espacio “Política Mexicana”
1= Elementos “Fuentes de Luz”
EI: Espacio integral
blend
c= Cosas
p= Personajes
AC= Partido Alianza por el Cambio
Abstracción de propiedades
Herencia y conexión (detonador-blanco)
Retroproyección
SER
EG
c
?
x
x
x
?
p
1
AC
47
Se trata, en otros términos, de una búsqueda de correspondencias detonador/blanco, cuya dinámica será reforzada en la medida en que
el
spot
se despliega. Esta dinámica distribuye los puestos de desencadenador=elementos visualizado en las escenas y de blanco=elementos
del espacio
política mexicana.
Dicha distribución se estabiliza en función de la dinámica de las escenas y los espacios mentales que habilitan:
mientras que la entrada 1 cambia sin cesar en cada situación nueva presente en la pantalla, la entrada 2, relativa a la política mexicana,
permanece estable a lo largo de los planos y se edifica en una
cible
cognitiva de las imágenes mostradas (las cuales juegan entonces el
rol de desencadenadores). Trabajando sobre esta base, las operaciones de
matching
presidirán la construcción del sentido de los planos y
permitirán “comprender una situación en relación a otra”.
Fuente: elaboración propia.
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En estas coordenadas, las acciones en pantalla
y sus respectivos
frames
tales como “
conducir una
bicicleta de noche
” (Imagen
A
2
) , “
componer un coche
(Imagen
A
9
), “
abrigarse de la intemperie
” (Imagen
A
5
),
penetrar un recinto oscuro
” (Imagen
A
4
), “
depositar la
fe al encender veladoras
” (Imagen
A
6
), sufrirán procesos
de abstracción y de proyección, al filo de los cuales,
emergen lecturas metafóricas relativas a
“conducir el
rumbo nacional
”, “
arreglar los desperfectos del país
”,
protegerse del frío y la oscuridad que asechan al pueblo
mexicano
” o “
encender la esperanza del país
”. Todas estas
acciones son posibles, y únicamente posibles, gracias
a la “Luz”, es decir, al partido
AC
.
Detallar aquí cada una de las integraciones me-
tafóricas subdeterminadas por el texto, rebasaría los
objetivos de esta investigación; baste mencionar que
éstas se extienden sobre tres
inferencias
eje:
1) La “luz” como posibilidad para realizar activi-
dades. Cuya inferencia metafórica propone que
el candidato de
AC
, una vez electo, impulsará el
trabajo y el estudio. (Imagen
A
9
, 10)
2) La “luz” como protección y el bienestar. Según la
cual, AC protegerá a los sectores sociales más vul-
nerables. (Imagen
A
5
, 6, 8)
3) y las acciones de diversos personajes para obte-
ner la “luz” (prenderla, encenderla, etcétera). Se
puede notar metafór icamente el preciso momento
en que el electorado vota por
AC
. Se trata de una
dinámica cognitivo-metafórica y no de una escena
de orden subliminal. (Imagen
A
3
, 8, 10, 11).
Ahora bien, aunque se trata de un mensaje que pone
en escena al público elector, las plataformas metafó-
ricas instanciadas invitan sobre todo a construir la
imagen
que el partido político pretende autorizarse
a sí mismo y que proyecta en pantalla como la fuerza
incandescente
, centrípeta y unificadora de sectores
sociales decididamente heterogéneos pero, desde
ahora, “
iluminados
”.
El cortejo de personajes alegóricos suscritos al
“bienestar” de la “luz”, desencadena elaboraciones
metafóricas que permiten al espectador construir cog-
nitivamente varias inferencias, relativas, en especial,
a los valores y principios que, según la discursividad
del mensaje, caracterizan, ética e ideológicamente,
a la entidad mental
Alianza por el Cambio
.
En otro orden de ideas, se observa que, a diferencia
de otros
spots
transmitidos en campaña, éste no pre-
senta imágenes
shock
ni escenas ‘
politizadas’
(de mani-
festaciones, discursos o candidatos, por ejemplo) y, si
por alguna razón, un espectador dado no escuchara la
voz en
off
(como es a menudo el caso de los especta-
dores
no atentos
) ni viera el
pack
shot
final (con el
logo del partido), jamás sabría que se trata de hecho
de un mensaje político. La fuerza del mensaje reside
precisamente en su tratamiento metafórico pues és-
te le permite
comunicar política sin mostrar escenas
“políticas
”.
Aunque la temática e intenciones del mensaje se
vayan poco a poco ev idenciando en la medida de su des-
pliegue, ellas, no obstante, permanecerán lo suficien-
temente ambiguas para asegurar una cierta
tolerancia
receptiva
.
48
En efecto, procediendo metafóricamen-
te el
spot
adquiere una ‘acceptabilidad’ de la parte del
público (cansado ya del proselitismo televisivo y de
formatos tradicionales) pero, sobre todo, y dado el ti-
po de imágenes presentadas, habilita un cierto número
de conexiones espaciales que no son habitualmente
intanciadas en los discursos de corte proselitista.
49
Con esta estrategia, el mensaje ubica la reflexión de
los participantes en dominios mentales diferentes a
48
En un contexto electoral sobrecargado de bombardeos de propaganda, la asfixiante presencia mediática tiende a fatigar rápidamente a
los participantes abotagándolos de mensajes
shock
con carácter político. La reacción a esta sobrecarga inhibe la aceptabilidad hacia este
tipo de mensajes.
49
Cabe al respecto recordar que las elaboraciones mentales solicitadas por los índices del
spot
no comprometen únicamente los conoc imien-
tos racionales habilitados por los escenarios. De manera más amplia, algunas dimensiones emotivas (
i.e.
amor, miedo, piedad, admiración)
e incluso sensoriales (calor, confort, bienestar) serán movilizadas en virtud de estructuras semánticas
indiciales
que son fundamentales en
los procesos cognitivos subdeterminados por la imagen.
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los acostumbrados en mensajes políticos y que no han
sido todavía explotados por los partidos oponentes.
El texto gana así terreno cognitivo inaugurando
nuevas conexiones metafór icas y posibilidades de sen-
tido originales. Como se ha constatado, la luz, y por lo
tanto el partido
AC
, no son valorizados en función de las
ideologías del partido ni de sus programas y promesas
políticas, sino en función de inferencias de orden espi-
ritual, maternal, religioso,
50
afectivo y sensitivo sub-
determinadas por la introducción de espacios men-
tales que usualmente no son conectados al espacio
mental de la política.
Estas inferencias originales, todavía frescas,
detentan una parte importante de la fuerza del
mensaje pues es precisamente gracias a los
frames
invocados, mayoritariamente de orden primario o
secundario,
51
que las metáforas audiov isuales de este
spot
adquieren eficacia y ‘
brillo
persuasivos.
52
El siguiente mensaje deja otra pista sobre el fun-
cionamiento de la metáfora visual: si la
función de
conexión
entre las entidades iniciales de las platafor-
mas de integración conceptual propuestas puede, en
efecto, prescindir de los índices gramaticales y ser, a
diferencia del primer
spot
, subdeterminadas incluso
solo mediante el registro visual.
Spot
“¡México Ya!”
Descripción
Sin contener argumentación verbal durante el largo
minuto de su duración, la única y larga secuencia del
spot
exhibe imágenes de calidad estética remarcable,
ritmadas con sonoridades eólicas y músicas de flauta.
Despliega una temática de “públicos”. Enmarcados en
románticos paisajes bucólicos y ciudades de vehe-
mente felicidad, personajes anónimos y heterogéneos
se suman paulatinos a una eufórica celebración de
banderas y confetis tricolores. Al inicio del
spot
y por
algunos segundos, la instrucción gramatical “
México
3
de julio del 2000”
(un día después de la fecha prev ista
para los comicios) aparecerá en subtítulos en la parte
baja del cuadro.
En vestimentas cotidianas, el desfile de electores
prov iene de todos lados: del campo, de las c iudades, de
las costas. Las escenas –mayoritariamente montadas
en cor te directo y algunas disolvencias– muestran có-
mo los personajes avanzan, festejan, giran y saltan en
lo que parece una fiesta cívica generalizada, mientras
una cantaleta polifónica en
off
reza una suerte de
mantra: ¡México ya!, ¡México ya!, ¡México ya…
ad
infinitum
. Al centro de un
meeting
político con aires
50
Algunas escenas subdeterminan procesos de construcción de sentido apoyados sobre una metáfora de origen religioso:
obscuridad=mal/
luz=bien
, adjuntando una estructura semántica nueva:
sombra=antiguo régimen político/luz=nuevo régimen de Alianza por el Cambio
. No está
por demás señalar que esta metáfora de orden político-religioso fue recurrente en otros
spots
de la campaña audiovisual analizada.
51
Dicho de otra forma, el enriquecimiento de las metáforas será autorizado en virtud de una comprensión amplificada de las situacio-
nes, es decir, de un entendimiento que lejos de permanecer en el nivel abstracto de la lógica racional (silogismos complejos o argumentos
duros) alienta procesos emocionales y corporales (más cercanos a lo indicial y lo patético) que pueden inclinar la balanza a favor de la débil
argumentación. Por otro lado, habrá que señalar que los datos pertenecientes a estas dimensiones heterogéneas pueden ser comprendidas
y modelizadas por esta teoría en los mismos términos que los datos de orden abstracto. Es para conceder mas exactitud a estos datos sen-
sitivos y emocionales de la imagen que hemos recurrido al modelo faneroscópico de Sanders Peirce.
Sobre este último,
vid
.
Gérard
Deledalle,
Théorie et pratique du signe, introduction à la sémiotique de Sanders Peirce
, París, Les éditions
Payot, 1979, 2007, 215 pp. N.E.
52
Para la retór ica ar istotélica, el “
brillo
” (
-energeia
) es un fac tor capital de persuasión: el “auditor io” será “iluminado” por el ejemplo
metafórico que se le muestra puesto que la metáfora es una prueba simple y, sin embargo, cercana a las emociones y sensaciones que el cuerpo
y el alma experimentan en situaciones cotidianas. En otros términos, la eficacia de la metáfora reside, según Aristóteles, precisamente en su
capacidad de conducir los razonamientos más abstractos (y por ello
terciarios
según la terminología faneroscópica de Peirce) hacia los terrenos
de lo sensible y de la emoción (estructuras
primarias
y
secundarias
). En el análisis que sobre el Estagirita hace, Racionero concluye: “El oyente
se persuade porque ve con toda nitidez (
enargeia
) lo que se le dice, es decir, por que algo que resulta de una serie de operaciones logicas –en
las que reside estrictamente el acto de persuacion, pero ante las que el interlocutor queda perdido– se le muestra con los caracteres propios
de lo sensible, añadiendo al pragma de lo persuasivo, el lenguaje –el
symbolon
– adecuado en su capacidad. Esta sensibilizacion es persuasiva
porque aparece como “verdad” y porque propone, en este nivel, una manera de enseñanza semejante a las demostraciones cientificas.” (Quintín
Racionero, introducción, traducción y notas a la
Retórica
de Aristóteles, Madrid, Gredos, 1990, pp. 90-91).
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de verbena popular, en la penúltima escena aparece
Vicente Fox, el entonces candidato de
Alianza por el
Cambio
. Arrebatado también, el
presidenciable
celebra
al tiempo que grita “Viva Méxicooo…”
Dados los índices gramaticales en subtítulos, el texto
introduce un basto espacio mental de tipo geográfico-
temporal: (
M
3
J
) “México, 3 de julio”, articulado de
varios subespacios geográficos (
EG
1
, 2, 3, 4 etcétera)
correspondientes a diversas regiones del país (costas,
campo, ciudades. Imagen
B
5
, 6, 14). Estos subespacios
no están en principio
conectados
por una estructura
narrat iva, sino únicamente por el hecho de que los per-
sonajes, anónimos y heterogéneos, están todos en mo-
vimiento (
i.e
avanzan, caminan, corren) y parecen
eufóricos (
i.e.
están contentos. Imágenes
B
8
, 9, 13).
El
movimiento constante
de estos personajes y su
euforia
, constituyen justamente partes importantes
del
frame
de cada uno de los subespacios (
EG
). De es-
cena a escena, su
reiteración
subdetermina la conexión
de los vagos espacios mentales que cada imagen intro-
duce. Lo que se logra con tal conexión y los índices en
subtítulos, es justamente hacer construir y propagar
la inferencia de que
todas
las situaciones presenta-
das son acontecimientos que acontecen en diferen-
tes lugares de “México” el día posterior (3 de julio
del 2000) a la fecha prevista para las elecciones. Es
posible considerar que los espacios
EG
son de tipo
hipotético:
M3J: Espacio México 3 de julio
Subespacios EG1, 2, 3, 4, 5, etc. (Escenas visualizadas)
M3J
EG3
EG4
EG5
EG2
EG1
Ahora bien, como se ha señalando, una lec tura metafó-
rica sucede cuando las escenas de un texto conducen
al espectador a construir inferencias que van más allá
de la referencia misma de los elementos y eventos que
visualiza en pantalla, es decir, de su ‘
lectura
’ frontal.
Para ser actualizada, esta mecánica cognitiva re
quiere la aplicación de un
principio de accesibilidad
específico (una conexión que ligará elementos y sus
respectivos espacios mentales de pertenencia), así
como una aprehensión detallada de los datos audio-
visuales proporcionados por el mensaje. Si estas dos
condiciones se cumplen, entonces la visualización
de las escenas permitirá a los espectadores la com-
prensión de ‘
una situación por otra
’ y, naturalmente,
la elaboración de estructuras semántico-metafóricas
emergentes.
Fuente: elaboración propia.
A diferencia del
spot
anterior, en éste la función
de conexión (el principio de accesibilidad detonador/
blanco) es habilitada por la vía meramente visual y
desde los planos iniciales del mensaje, el 4 y 5, donde,
por fracciones de segundo, se logra apreciar en simul-
táneo una bandera mexicana que cubre toda la panta-
lla y la cara de un campesino de facciones indígenas
(en
close
up
y ángulo en contrapicada. Imagen
B
2
).
Esta superposición de imágenes subdetermina una
conexión que liga a los elementos “campesino”, por
un lado, y “México”, por el otro (
matching
detonador/
blanco), autorizando con ello la integración cognitiva
de los espacios mentales a los que respectivamente
pertenecen. Se puede esquematizar el proceso de la
siguiente manera:
Perspectivas Teóricas
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El espacio mental naciones (
N
) –instanciado por “de-
sempaquetaje” dada la aparición en escena de la ban-
dera mexicana–, es relativo a las diversas naciones del
mundo.
53
Contiene como subespacios a los países. Su
frame
es basto pues se compone de los conocimientos
básicos que cada espectador tiene acerca de estos
países, en especial de México (
M
) y que le permiten
cognitivamente diferenciarlo del resto.
Ahora bien, el funcionamiento metafórico del
spot
es posible gracias a la conexión “
Personajes de los
subespacios
G
1
, 2, 3, 4 etcétera= México, M”
, pues ha-
ce que estos elementos cognitivos se correspondan
y sean por tanto intercambiables.
54
Se puede afirmar
que los personajes de los subespacios
G
, no serán
en lo sucesivo interpretados en virtud de su valor
cognitivo (pues siguen siendo anónimos), sino de su
rol
nación
, que les es proyectado desde
N
: cognitiva-
mente, cada personaje o identidad social en escena
es equiparado con
México
.
55
Ello habilita una panoplia de lecturas ricas en in-
ferencias metafóricas nuevas y
variables
según cada
participante,
56
pero todas las plataformas cogniti-
vas involucradas funcionan bajo una misma instruc-
ción: “A partir de la conexión personaje 1, 2, 3=México,
N: Naciones
Elemento M: México
b: Bandera
ES: Espacios mentales relativos a las situaciones
en pantalla
p: Elemento campesino
Espacio
blend o integral
: IP (imagen percibida,
planos 4 y 5)
Conexión por superposición de Imágenes
Fuente: elaboración propia.
N
EG
M
B
p
M3J
53
Es así puesto que el elemento
bandera
(en este contexto la bandera nacional pero, en general, toda bandera) opera de por sí sobre la
base de una conexión terciaria que liga un espacio abstracto (país, nación, territorio, institución, organización) a las formas y colores de
la bandera. Así, cuando vemos una bandera no pensamos en otra bandera, sino a lo que supuestamente ‘representa’, es decir al país.
54
El principio de accesibilidad (función “personaje=México”), es interesante subrayar, no únicamente será instanciado en el texto por
la superposición de imágenes de los planos 4 y 5 sino que, por el contrario, es constantemente reforzado y estabilizado a lo largo de todo
el
spot
en virtud de la aglutinante presencia de banderas que a menudo remplazan a los personajes mismos. Tal es el caso de los planos 18,
39 y 45 donde vemos banderas ahí donde deberíamos ver también a los personajes que las ondean (“El tractor es conducido por banderas”
(Imagen 2), “Las banderas se asoman por los balcones de los edificios”, etcétera). Tales
metonimias
refuerzan el principio de accesibilidad
(la conexión operante en la configuración) el cual, postulamos, podrá en lo sucesivo ser aplicado a todos los personajes y los elementos de
las diferentes escenas (edificios, cosas y demás).
55
No se trata aquí sin embargo de un juego de simbolización bajo la forma
significante/significado
, sino de un complejo proceso de he-
rencia de estructuras semánticas entre los elementos de los espacios mentales introducidos por el
spot
. Es quizá correcto pretender sin
embargo que se trata aquí de “alegorías”, pues lejos de estar establecidas sus significaciones resultan depender de las ‘
negociaciones
’ de
sentido emprendidas por los espectadores. En este cuadro, resulta fuera de lugar preguntarse cuál es la naturaleza ‘arbitraria o motivada’ de
un pretendido proceso de significación en el sentido semiológico del término. Lo que nos interesa es más bien formular la hipótesis: cómo
el proceso de construcción del sentido es subdeterminado y estabilizado en función de la ‘lógica metafórica’ de lectura (personajes=nación)
del
spot
. A este respecto habrá que recordar que nuestros análisis no son un examen semiótico de las ‘significaciones del mensaje’, sino de
las condiciones de construcción del sentido organizadas, hasta cierto punto, por el texto mismo.
56
Dicha
variabilidad
no resulta de la
dinámica de lectura
propuesta, que por demás permanece siempre estable, sino de la elección de los
elementos visualizados que los participantes apartarán para construir sus alegorías, así como del alcance semántico de los
frames
de los es-
pacios y de los roles de tales elementos seleccionados Esto es, mientras la lectura específica de cada acción o personaje permanece variable
según cada participante, la lógica de la lectura metafórica permanece por el contrario estabilizada por la función “personaje=México”.
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identificar las demás correspondencias entre otros
elementos o acciones visualizados y el subespacio
M
y,
con ello, interpretar las situaciones de los subespacios
G
de
M
3
J
en función del
frame
del subespacio
M
.”
Al igual que el primer
spot
, esta segunda metá-
fora funciona como una adivinanza donde –con una
pista fácilmente recuperable para los espectadores
(la conexión
Personaje 1, 2, 3=México
, habilitada por
disolvencias y juegos metonómicos con banderas.
Imágenes
B
5
, 10, 11, 13, 15)– se les ‘exhorta’ a la
búsqueda cognitiva de nuevas correspondencias entre
los demás elementos de los espacios iniciales (cosas,
personajes, contextos, por un lado, y los elementos
de
México
, por el otro) y, sobre todo, a intercambiar
estructuras semánticas entre ellos logrando, así, una
lectura metáforica de las situaciones en pantalla.
Bajo el entendido de esta dinámica –y de vuelta a
las escenas–, durante los planos 6 y 7 un campesino,
en magnificente contrapicada, gira su cara para recibir
la luz del sol y comienza a arar la tierra (Imágenes
B
3
,
4). Estas acciones pueden recibir dos interpretaciones:
una directa, es decir, ‘transparente’, y la otra metafó-
rica que opera en virtud del principio de accesibilidad
vigente (la conexión: personaje=México). Así, el he-
cho de “girar la cabeza hacia el sol” subdeterminaría
por ejemplo el inicio de la productividad del país:
“la nación (o bien el campesino en escena) gira para
recibir sobre su ‘cara’ la luz de Alianza por el Cambio
(
AC
=Sol)”.
57
La “luz” de este “nuevo día” “desencadena
la acción” de la ahora “iluminada” nación.
La acción del personaje que inicia su labor agrícola
permitirá ver, bajo esta lógica, a la “
nación que comien-
za su progreso o su desarrollo
”. Siguiendo tal metáfo-
ra, los pies del personaje/México (Plano 10), cuales
raíces de la nación
” (Imagen
B
4
), pueden entonces
avanzar
”, “
trabajar
”, “
producir
”, pasar a la acción. En
breve, la metáfora de los planos 7 y 8 podría subde-
terminar “
la producción del país
”: presidido por la “
luz de
AC
”, nuestro campesino-México se “desplaza”, “avan-
za” a “pasos seguros”.
La lógica de lectura estabilizada mediante la co-
nexión Personaje=México, habilita la interpretación
metafórica no únicamente de los personajes, sino
también del resto de los elementos en escena. En este
sentido los tractores (Imagen
B
5
) y automóviles de
otros planos (Imagen
B
6
) parecen también reforzar
la metáfora de la
productividad nacional
.
Cabe señalar que las eventuales lecturas metafó-
ricas del texto jamás son definitivas ni
determinadas,
sino únicamente
subdeterminadas
por los índices
y por ello varían de espectador en espectador. Ello
depende de cuáles elementos sean por él “
rescatados
del incesante bombardeo de imágenes, de la exten-
sión de los
frames
semánticos que cada espectador
es capaz de concederle
58
y de si emplea o no el prin-
cipio de accesibilidad (personaje=México) que le fue
proporcionado por el discurso.
No obstante lo anterior, los textos audiovisuales
animan el desarrollo de ciertas plataformas cognitivas
sobre otras mediante
la reiteración
de índices audio-
visuales o bien de su
saillance
.
59
En este mensaje, dos
metáforas parecen ser las
más fácilmente identificables
para el espectador. La primera es la de la
abundancia
de felicidad en la nación
, plasmada en continuidad a
57
La metáfora
Alianza por el Cambio=la luz del cambio
, fue desarrollada en varios otros
spots
de la campaña en contraposición con la
declarada “Oscuridad” del
PRI
.
58
Nuevamente, no se trata aquí de un proceso automático significante/significado, como quizá lo postule un semiólogo, sino de una
compleja negociación de sentido en función de las conexiones espaciales instanciadas.
59
Según Landragin: “Est saillant ce qui vient en premier à l’esprit, ce qui capte l’attention. Cette propriété, parfois appelée prosexigène
(obtrusive en anglais), s’applique aux entités du discours via les caractéristiques lexicales, syntaxiques et sémantiques du discours, auxque-
lles il faut ajouter les caractéristiques phonétiques et prosodiques dans le cas du discours oral et les caractéristiques visuelles dans le cas du
discours écrit. La notion de saillance (salience ou saliency en anglais) est ainsi liée à l’émergence d’une figure sur un fond, que cette émergence
soit motivée par des aspects physiques liés à la perception de la parole ou du texte écrit, ou par des aspects plus sémantiques voire cognitifs
liés à la compréhension du langage. C’est pourquoi on peut distinguer la saillance physique de la saillance cognitive, de manière à mieux rendre
compte de phénomènes qui peuvent jouer dans le même sens ou dans des sens opposes” (Frédéric Landragin, “Saillance”, en
Semanticopledie,
Dictionnaire de Semantique
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lo largo de varias escenas. El plano 20, por ejemplo,
muestra
personajes-México
cuya felicidad los conduce
a regarse
abundantes
chorros de agua
”; mientras que
los “
trabajadores de cuello blanco
” –
cuantiosos
hom-
bres de comercio y de ser v icios citadinos– par t icipan
de lleno en la verbena, olvidando mudarse sus trajes
y corbatas (Plano 22. Imagen
B
7
). En los planos 24,
26, 27, 35, 41, 44, 45, 53 y 56,
multitudes
heteróclitas
estallan de felicidad bajo una
enloquecida lluvia
de
confetis filmada en cámara lenta (Imágenes
B
13
, 14)
al tiempo que otros
incontables
personajes bajarán
de sus casas (plano 25) para improvisar coloridas
fiestas “folklóricas” y “populares” (planos 48, 49, 50.
Imágenes
B
13
, 14, 15).
La
cresciente abundancia
de elementos a cuadro
es pues uno de los índices coincidentes en varias es-
cenas y constituirá uno de los principales
frames
de
los espacios mentales instanciados. Esta metáfora
audiovisual nos está diciendo entonces:
el 3 de julio
iniciará la abundancia, la riqueza compartida de la
nación
Una segunda metáfora, también reiterada por el
spot
, parece discursivamente complementar la an-
terior. Ella refiere al
cambio
. Sobreviene el plano 33
exactamente a la mitad temporal del
spot
. Unas niñas
vestidas con ropajes folklóricos realizan un bello giro
al vuelo sobre su propio eje dejando sus vistosos atuen-
dos (Imagen
B
10
). Aunque muy notoria, tal escena
no hace más que preconizar la del plano siguiente, el
34, y apresta la atención del receptor para que pueda
cabalmente aprehender, ya por reiteración, esta otra
imagen: de pie sobre una piragua, un atlético pes-
cador libera su red girando elegantemente su torso
(Imágenes
B
11
, 12).
Dada su calidad estética, reiteración, y ubicación
temporal en el texto, esta escena es una de las más
sobresalientes
del mensaje. Las conexiones instan-
ciadas estarían permitiéndonos observar como la
“nación gira (cambia de perfil)”; este “
cambio
” fue
justamente el pilar discursivo y conceptual en el que,
en esos comicios, se sostuvo toda la campaña del
partido “
Alianza por el Cambio
”. Las intenciones polí-
ticas de esta metáfora visual quedan de esta manera
al descubierto.
En conclusión, queda constatando que la
lectura
metafórica
del
spot
es a menudo inducida a nivel de
las variables formales que dan aspecto a las escenas.
En efec to, var ios planos compor tan una cier ta “
mag-
nificencia
” indexada tanto por el acentuado ángulo
de las tomas en contrapicada, como por los planos
en
close up
y la cámara lenta que, no por casualidad,
permiten aprehender en detalle las acciones en
escena.
Alejados de los parámetros de la visión “normal”,
tales subdeterminaciones estetico-formales operan
como un
marcaje
que conduce a los participantes a
sospechar que estas imágenes quieren en realidad
decir algo más
”,
60
y lo exhortan a realizar una lectura
diferente de la frontal, quizá una metafórica.
El estudio semántico-cognitivo de las
metáforas
audiovisuales
está en su etapa de nacimiento. Muchos
aspectos teóricos quedan por esclarecer o por demos-
trar mediante éstas y otras vías y/o desde otras disci-
plinas. Ello sin duda exigirá ajustes y precisiones en el
método y el uso de herramientas que aquí, brevemen-
te, se han introducido. El sendero queda no obstante
abierto. Será sin duda motivo de otros desarrollos.
60
Los atributos cognitivos de las variables formales del mensaje (
cf
. ángulos, encuadres, camaras lentas) son esenciales para el sentido en
construcción. En su mayoría, resultan articulados mediante conexiones primarias o secundarias (y por lo tanto a las
sensaciones corporales
“experimentadas” por los participantes). pero tambien pueden reposar sobre conexiones de tipo terciario, trabajando en este caso sobre
la base de metáforas socialmente estabilizadas.
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